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Abstract

En este artículo proponemos una aproximación a las políticas impulsadas, en los últimos años, sobre el patrimonio inmaterial valenciano. Para ello, en primer lugar, proponemos un breve marco interpretativo desde donde poder abordar el análisis que nos ocupa. La explosión de lo inmaterial se encuadra en las nuevas políticas patrimoniales desplegadas por la UNESCO, pero también responde al llamado tercer espíritu del capitalismo y a las transformaciones acaecidas en los sujetos/objetos patrimoniales. En segundo lugar, realizamos una aproximación al marco normativo del patrimonio cultural valenciano, para ver cómo ha encajado en su legislación lo inmaterial. En tercer lugar, tratamos de ver qué imagen se proyecta o se construye tras las activaciones patrimoniales de los bienes inmateriales en el País Valenciano. Desde nuestra consideración, resulta significativa, por un lado, la ubicación de los bienes escogidos en cuanto encapsuladores de lo que se entiende o se impone como patrimonio inmaterial; y, por otro, la estrategia política mostrada hasta el momento, que parece enfocarse hacia para el reconocimiento de bienes para la Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Por último, para cerrar este trabajo, realizamos una reflexión sobre el tipo de activaciones que se están produciendo y nos planteamos si la fetichización y mercantilización de lo inmaterial puede ser sorteada con la participación y la implicación de la comunidad English In this article we propose an approximation to the policies implemented in the last few years on the Valenciano intangible heritage. To achieve this goal, first we propose a succinct interpretative framework to contribute to the analysis of patrimonial issues. The explosion of the intangible must be understood in the context of the heritage policies unfolded by UNESCO but also taking into account the so called “capitalism third spirit” and the transformations suffered by the patrimonial subjects/objects. Secondly, we analyze the Valencian normative cultural framework to understand how it has absorbed the intangible in its legislation. Thirdly, we highlight the image that is constructed and projected by the patrimonial activation of the PaísValencià intangible goods. The location of the chosen goods is extremely relevant as it has an impact on what is considered or imposed as intangible heritage. The political strategy used to date seems focused on achieving recognition by List of the Intangible Cultural Heritage of Humanity. Lastly, the article discusses if participation and community implication can counteract the fetishization and commodification that one observes in current processes of patrimonial implementation
REVISTA ANDALUZA DE ANTROPOLOGÍA.
NÚMERO 12: PATRIMONIO INMATERIAL: REDUCCIONISMOS, CONFLICTOS E INSTRUMENTALIZACIONES.
INTANGIBLE CULTURAL HERITAGE: REDUCTIONISMS, CONFLICTS AND INSTUMENTALIZATIONS.
MARZO DE 2017
ISSN 2174-6796
[pp. 117-143]
Recibido: 18/10/2016
Aceptado: 24/01/2017
EL PATRIMONIO INMATERIAL EN EL PAÍS
VALENCIANO: UNA EXPLOSIÓN MUY TANGIBLE1
INTANGIBLE HERITAGE IN THE PAÍS VALENCIANO:
A VERY TANGIBLE EXPLOSION
Beatriz Santamarina
Universidad de Valencia
Resumen.
En este artículo proponemos una aproximación a las políticas impulsadas, en los últimos
años, sobre el patrimonio inmaterial valenciano. Para ello, en primer lugar, proponemos
un breve marco interpretativo desde donde poder abordar el análisis que nos ocupa. La
explosión de lo inmaterial se encuadra en las nuevas políticas patrimoniales desplegadas
por la UNESCO, pero también responde al llamado tercer espíritu del capitalismo y a
las transformaciones acaecidas en los sujetos/objetos patrimoniales. En segundo lugar,
realizamos una aproximación al marco normativo del patrimonio cultural valenciano,
para ver cómo ha encajado en su legislación lo inmaterial. En tercer lugar, tratamos de ver
qué imagen se proyecta o se construye tras las activaciones patrimoniales de los bienes
inmateriales en el País Valenciano. Desde nuestra consideración, resulta signicativa,
por un lado, la ubicación de los bienes escogidos en cuanto encapsuladores de lo que
1. Este trabajo se enmarca en el proyecto “El patrimonio cultural y natural en tiempos decrisis. Retos,
adaptaciones y estrategias en contextos locales” (CSO2015-68611-R) nanciado por el Ministerio de
Economía y Competitividad.
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se entiende o se impone como patrimonio inmaterial; y, por otro, la estrategia política
mostrada hasta el momento, que parece enfocarse hacia para el reconocimiento de bienes
para la Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Por último, para
cerrar este trabajo, realizamos una reexión sobre el tipo de activaciones que se están
produciendo y nos planteamos si la fetichización y mercantilización de lo inmaterial
puede ser sorteada con la participación y la implicación de la comunidad.
Palabras clave.
Patrimonio inmaterial, País Valenciano, salvaguardia, políticas hegemónicas, regímenes
patrimoniales
Abstract.
In this article we propose an approximation to the policies implemented in the last few
years on the Valenciano intangible heritage. To achieve this goal, rst we propose a succinct
interpretative framework to contribute to the analysis of patrimonial issues. e explosion
of the intangible must be understood in the context of the heritage policies unfolded
by UNESCO but also taking into account the so called “capitalism third spirit” and the
transformations suered by the patrimonial subjects/objects. Secondly, we analyze the
Valencian normative cultural framework to understand how it has absorbed the intangible
in its legislation. irdly, we highlight the image that is constructed and projected by the
patrimonial activation of thePaísValencià intangible goods. e location of the chosen
goods is extremely relevant as it has an impact on what is considered or imposed as intangible
heritage.e political strategy used to date seems focused on achieving recognition by List
of theIntangible Cultural HeritageofHumanity. Lastly, the article discusses if participation
and community implication can counteract the fetishization and commodication that
one observes in current processes of patrimonial implementation.
Key words.
Intangible heritage, País Valenciano, safeguarding, hegemonic policies, heritage regimes
1. INTRODUCCIÓN
Durante las dos últimas décadas, hemos asistido a un crecimiento exponencial del
patrimonio cronológico, topográco, categorial y conceptual (Heinich, 2009; Bendix,
2009). Éste ha sido numerosas veces señalado y afecta a cualquier distinción analítica
patrimonial (cultural, natural e inmaterial), poniendo en tela de juicio la propia lógica
de las activaciones patrimoniales como bienes escasos (García, 1998; Lacarrieu, 2008).
El patrimonio colectivo se ha ido expandiendo con rapidez, durante los últimos
118
cincuenta años, a la par que las instituciones, normativas, especialistas y publicaciones
se multiplicaban, convirtiéndose en un potente fetiche metacultural (Kirshenblatt-
Gimblett, 2004).
Desde distintas perspectivas y disciplinas, el análisis de la fábrica patrimonial ha
permitido sacar a la luz su naturaleza compleja. Los procesos patrimoniales y la dimensión
hegemónica del patrimonio se han convertido en el centro del debate y han producido,
cada vez más, una interesante bibliografía (Smith, 2004; 2006; Goldman, 2001; Herzfeld,
2006; 2010; Smith y Akagawa, 2009; MacDonald, 2013; Franquesa, 2013; Harrison, 2013;
Sánchez-Carretero, 2012; Bendix, Eggert y Peselmann, 2012; Del Marmól, 2012; Chaves,
Montenegro y Zambrano, 2014; Del Mármol, Siniscalchi y Estrada, 2016). Hoy, lejos de
ser visto como un áurea transcendental y como una realidad inmanente, el patrimonio
ha sido desenmascarado como discurso autorizado (Smith, 2006) y como constructo
político atravesado por la reinvención, el pasado y la identidad (Hobsbawm y Ranger,
1983; Lowenthal, 1985; Iniesta, 1994; Prats, 1997; Quintero, 2005; Hernández et al., 2005).
Partiremos aquí, por tanto, de considerar que no existen elementos con una cualidad
intrínsecamente patrimonial (Kirshenblatt-Gimblett, 1998; Harvey, 2001; Smith,
2004; 2006) sino agentes patrimonializadores (Montenegro, 2010); y abordaremos el
patrimonio como una categoría política, en la que se plasman distintos espacios de disputa
ideológicos (Smith, 2006; Bendix, 2009; Bendix, Eggert and Peselmann, 2012; Chaves,
Montenegro y Zambrano, 2014). Entendemos que su producción está articulada en un
sistema global e institucionalizado de valores, generador de distinciones hegemónicas
-transformadas en sentidos preceptivos y performativos- donde se escenican tanto las
distintas estrategias y agentes, como la estructura de la distribución asimétrica de sus
capitales (Bourdieu, 1991, 1998; Comaro y Comaro, 1991; Herzfeld, 2004, 2006; 2010;
Palumbo, 2010; Santamarina, 2013). La UNESCO, como la agencia por excelencia de la
normativa patrimonial, ha jugado un papel fundamental en la construcción de taxonomías
globales. En primer lugar, por su trabajo para la conservación/preservación patrimonial,
entendiendo, como acabamos de señalar, que la conservación es connaturalmente
política. Y en segundo lugar, por su labor para la denición y la constitución de categorías
patrimoniales. Esto último es especialmente interesante porque del relato y enumeración
de los diferentes patrimonios se desprenden trascendentales razones ideológicas y
prácticas. Además, a través de su trabajo se hace evidente la exportación y colonización
de modelos cognitivos y las nuevas formas de dominación postcoloniales.
Dicho esto, nos interesa señalar aquí que el patrimonio ha sufrido una transformación
espectacular, de objetos y sujetos, de agentes y agencias (Ariño, 2002; Santamarina,
2005). De todas ellas nos interesa destacar la última novedad institucionalizada, la
incorporación de lo inmaterial, con entidad propia, en la UNESCO (Convención para la
119
Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, París, 2003). Más allá de toda la polémica
conceptual, que rodea a lo inmaterial por su carácter procesual, y de los problemas
teóricos-metodológicos derivados de su inclusión (Bouchenaki, 2003; Quintero, 2003;
Van Zanten, 2004; Aikawa, 2004; Kurin, 2004; 2007; Lacarrieu, 2008; Bortolotto, 2011a;
2011b; Khaznadar, 2009; Hafstein, 2011; Bendix, 2011; Noyes, 2011; Del Malmól, Roigé
y Estrada, 2011; Estrada y Del Mármol, 2014), en esta ocasión queremos reparar, en
las formas en que puede ser interpretado este reconocimiento. Sin duda, esta admisión
puede ser leída desde varias ópticas: como una compensación simbólica por parte de la
UNESCO; como una muestra más de la transformación de la economía neoliberal con
la llegada de la economía de los intangibles y las nuevas economías culturales; como
una respuesta ante la demanda de lo ‘auténtico’; y como una posibilidad de rearmación
de la heterogeneidad y las diferencias ante la reiterativa retórica de los peligros de la
homogeneización y desterritorialización provocados por la globalización.
En cualquier caso, en este contexto, de hiperinación patrimonial, de economía de
los intangibles, y de desembarco de lo inmaterial, proponemos una aproximación al
patrimonio inmaterial valenciano. Nos interesa, en concreto, reparar las activaciones
que se han producido en este territorio. La mayoría de las declaratorias de patrimonio
inmaterial se han sucedido a partir del 2010. En el conjunto del estado español2, el País
Valenciano ostenta el mayor número de manifestaciones inscritas en la Lista Patrimonio
Cultural Inmaterial de la Humanidad3 (Misteri d´Elx, Tribunal de las Aguas de la Huerta
de Valencia, Centro de Cultura Tradicional–Museo Escolar de Pusol, la esta de la Mare
de Déu de la Salut de Algemesí y el Espacio Cultural de la esta de las fallas valencianas)4.
Cuenta con veinticinco bienes inmateriales declarados Bien de Interés cultural (BIC) y
cinco Bienes de Relevancia Local Inmaterial. Esto denota el potencial del patrimonio
inmaterial en el País Valenciano y el interés por poner en valor este patrimonio en los
últimos años.
En este artículo, comenzamos con una sintética contextualización teórica como marco
para interpretar el análisis de nuestro objeto. La irrupción de lo inmaterial se inserta en el
nuevo régimen patrimonial abanderado por las agencias hegemónicas patrimoniales, en
las propias transformaciones de los sujetos/objetos patrimoniales y en las nuevas lógicas
2. España cuenta con 15 bienes reconocidos en la Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la
Humanidad, situándose a la cabeza de los países europeos.
3. No contabilizamos las distinciones que afectan a todo el estado español y a otros países como la
Cetrería, (2012) y la Dieta Mediterránea (2013).
4. Además, en 2011 se presentó la candidatura, junto con otras comunidades autónomas, “Tamboradas.
Rituales de toque de tambor”. Ésta fue rechazada y está pendiente su nueva presentación a la UNESCO.
120
de producción posfordistas. Tras dibujar las coordenadas interpretativas, realizaremos
una aproximación al marco legal del patrimonio cultural valenciano, con el objeto de ver
cómo se ha articulado lo inmaterial en el campo de lo preceptivo. Después analizaremos
las activaciones patrimoniales de los bienes inmateriales en el País Valenciano, atendiendo
a su localización, tipología y estatus normativo. Por último, cerraremos con algunas
reexiones a partir del análisis de las políticas patrimoniales de lo inmaterial vistas en
este territorio.
2. LA EXPLOSIÓN DE LO INMATERIAL
La explosión de lo inmaterial, como venimos apuntando, responde a las nuevas políticas
patrimoniales, pero también al llamado tercer espíritu del capitalismo y a los cambios
producidos tanto en los sujetos como en los objetos patrimoniales. Su admisión ha
traído pareja otras importantes mutaciones en la maquinaria patrimonial. De manera
sintética, hemos pasado del énfasis en el objeto al acento en el proceso, de la distinción
a la diferencia como marca, de la individualidad a la colectividad como sujeto, del genio
creativo a la comunidad imaginada5, de la conservación y restauración a la salvaguardia
y del eurocentrismo al globocentrismo.
Pero, más allá de todas estas transformaciones, su reconocimiento responde a varias
consideraciones. En primer lugar, el desembarco de lo inmaterial puede ser visto como
una compensación simbólica al ‘olvido’ de los otros patrimonios por parte de la UNESCO.
Una reparación moral a las distinciones practicadas. Así como, también, una forma de
compensar la distribución asimétrica de sus bienes culturales y naturales en el mapa
patrimonial6. En segundo lugar, no puede pasarse por de alto que su reconocimiento
responde a los cambios de la racionalidad de la economía neoliberal. La llegada del tercer
espíritu del capitalismo, con la economía de los intangibles, ha transformado el engranaje
de los valores. El acento en lo material ha sido desplazado a favor de lo inmaterial
(Boltanski y Chiapello, 2002; Harvey, 2005; 2012; Comaro y Comaro, 2011). Y, en
relación con esto último, debe contextualizarse la llamada ‘inación’ patrimonial. La
demanda y la oferta de lo patrimonial han alcanzado cuotas elevadísimas impulsadas por
la terciarización de la economía y la expansión del turismo (Nash, 1992; Esteve, 1983;
MacCannell, 1999; West y Carrier, 2004). El valor de lo ‘auténtico’, como un añadido de
diferenciación y como un plus frente a lo articial, mueve hoy las mercancías glocalizadas
5. Hacemos aquí un uso particular del concepto de Anderson (1983). Para una aproximación al polémico
e idealizado término de comunidad ver Bauman (2001).
6. Este discurso se puede ver explicito en la Global Strategy for a Representative, Balanced and Credible
World Heritage List (http://whc.unesco.org/en/globalstrategy) o en el discurso del propio Koichiro
Matsuura, director de la UNESCO entre 1999y 2009 (Aikawa, 2004).
121
(Davallon, 2010; Frigolé, 2014; Santamarina y Moncusí, 2015). Si a esto le añadimos la
obsesión en los relatos por la rearmación de la heterogeneidad y las diferencias, frente
a los procesos de homogeneización, desterritorialización e hibridación, se entenderá
mejor el énfasis en salvaguardar las diferencias.
En este contexto, desde nuestro punto de vista, se torna pertinente hablar de explosión
del patrimonio inmaterial, pareja a la sufrida por las categorías clásicas de clasicación
patrimonial. Esta puede ser testada a través de una aproximación al patrimonio
globalizado. Tras la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial
(París, 2003), la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad
(PCI) se activó en el 2006 y comenzó su andadura, en el 2008, cuando se nutrió de
todos los bienes declarados como Obras Maestras del Patrimonio Oral e Intangible de la
Humanidad. Las Obras Maestras, en sus sucesivas declaratorias cada dos años (2001, 2003
y 2005), habían alcanzado el reconocimiento de noventa bienes. Es interesante, en este
sentido, tener presente que el número de declaratorias se fue doblando en ese periodo,
de diecinueve a veintitrés y de veintitrés a cuarenta y ocho. En el 2009, se ampliaba
sumando a la misma otros setenta y ocho bienes (ese mismo año se declaraban doce
bienes en Lista del Patrimonio Cultural que requiere medidas urgentes de salvaguardia)7
y, en el 2010, se incorporaban otros cuarenta y cuatro (más cuatro en lista de medidas
urgentes). Este crecimiento exponencial demostraba su vitalidad y los resultados de
los programas iniciados anteriormente por la UNESCO como el Funds-in-Trust for the
Preservation and Promotion of the Intangible Cultural Heritage (1993).
A partir del 2011 y hasta el 20158, el crecimiento se ha reducido y estabilizado y se han
incluido una media de veintinueve bienes por año en la lista de PCI, una cifra nada
desdeñable si se piensa en la complejidad burocrática de los expedientes que rodean
a cualquier candidatura. Hoy, la Lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad la
conforman 356 bienes, pese a que todavía si los comparamos con la Lista de Patrimonio
de la Humanidad de Bienes Culturales observamos un claro desequilibrio, dado que
estos últimos doblan su número (725). La tendencia, de seguir así, parece indicar que en
poco más de una década las listas estarán compensadas.
Pero, ¿Qué impacto ha tenido en la esfera de lo local la activación del patrimonio
inmaterial globalizado? ¿De qué manera se ha articulado lo inmaterial en las políticas
locales? ¿Han seguido la estela de lo establecido en la UNESCO? ¿Se han adaptado a las
7. No vamos a distinguir aquí la categoría de Mejores Prácticas de Salvaguardia.
8. En el 2011, 25; en el 2012, 34; en el 2013, 27; en el 2014, 35; y en el 2015, 23. En estos años, el número
de bienes declarados en Lista del Patrimonio Cultural que requiere medidas urgentes de salvaguardia se
ha elevado a 26. Para más información http://www.unesco.org/culture/ich/es/listas
122
nuevas exigencias del mercado patrimonial? Para analizar todo ello, proponemos en lo
que sigue, acercarnos a un caso concreto y ver de qué manera se plasma lo inmaterial en un
territorio especíco. Primero atenderemos a la legislación producida sobre el patrimonio
valenciano colectivo, observando sólo a los aspectos que inciden en lo inmaterial, para
pasar luego a lo sucedido en las declaratorias que se han concentrado, sobre todo, en la
última década.
3. LA NORMATIVA DEL PATRIMONIO CULTURAL VALENCIANO
En el País Valenciano la Ley 4/1998, de 11 de junio, del Patrimonio Cultural Valenciano9,
establecía la doctrina jurídica sobre el patrimonio valenciano. Por lo que respecta al
patrimonio inmaterial, la normativa recogía en su descripción, dentro de la denición
amplia de su objeto, que “forman parte del patrimonio cultural valenciano, en calidad
de bienes inmateriales del patrimonio etnológico, las creaciones, conocimientos y
prácticas de la cultura tradicional valenciana” (Articulo 1.3). Asimismo, cuando denía
las clases de Bienes de Interés Cultural Valenciano en su capítulo III10, especicaba sobre
los bienes inmateriales de interés cultural: “Aquellas actividades, conocimientos, usos y
técnicas que constituyen las manifestaciones más representativas y valiosas de la cultura
y los modos de vida tradicionales de los valencianos serán declarados Bienes de Interés
Cultural” (artículo 26)11. Y por lo que respecta a los Bienes de Relevancia Local se decía
prácticamente lo mismo, excluyendo el ‘más’ y ‘valiosas’: “se incluirán en el Inventario
General del Patrimonio Cultural Valenciano, como bienes inmateriales del patrimonio
etnológico, aquellos conocimientos, técnicas, usos y actividades representativos de la
cultura tradicional valenciana” (Artículo 55). La denición, como vemos, era genérica y
no establecía categorías diferenciadas para el patrimonio inmaterial, en consonancia con
otras legislaciones del momento en el estado español12. Y establecía de forma clara una
jerarquización de los bienes (de más a menos).
9. LEY 4/1998, de 11 de junio, de la Generalitat Valenciana, del Patrimonio Cultural Valenciano (Diari
Ocial núm. 3267 de 18.06.1998). Disponible en: http://www.dogv.gva.es/portal/cha_disposicion_
pc.jsp?sig=1137/1998&L=1
10. La normativa, sigue el modelo BIC de la legislación estatal, pero redeniéndola. De este modo,
distingue entre Bienes de Interés Cultural Valenciano, Bienes inventariados no declarados de interés
cultural y Bienes inventariados no declarados del patrimonio cultural.
11. En esta ley se distinguía cuatro clases de BIC: bienes inmuebles, bienes muebles, documentos y
obras bibliográcas, bienes inmateriales. Esta clasicación se ha mantenido en las modicaciones de la
normativa, no así su contenido.
12. Nótese que era denido como “bienes inmateriales del patrimonio etnológico. Para una aproximación
al tratamiento jurídico del patrimonio etnológico e inmaterial se puede acudir a Santamarina, Hernández
y Moncusí (2008), Pérez Galán (2011) y Martinez (2011).
123
Esta normativa fue modicada cinco años después por la Ley 7/2004, de 19 de
octubre13. Y en la misma se pueden ver reejados los cambios a nivel internacional en la
concepción del patrimonio colectivo. La puesta en marcha Programa de Obras Maestras
del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, adoptado por el Consejo Ejecutivo
de la UNESCO en 1998, suponía un paso rme hacia el reconocimiento del patrimonio
inmaterial. La propia declaración del Misteri d’Elx, en el 2001, como Obra Maestra, y dos
años más tarde, la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial
(París, 2003) fueron, sin duda, el contexto que propició la modicación de la ley
valenciana. Recordemos que esta última convención equiparaba en calidad y carácter al
patrimonio inmaterial con el material y el natural, al otorgarle una igualdad conceptual
y un cuerpo jurídico (Santamarina, 2013). Elpatrimonio cultural inmaterial, quedaba
denido, por la UNESCO, como los usos, representaciones, expresiones, conocimientos
y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les
son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos
reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural
inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente
por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza
y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo
así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana (artículo
2.1). Se proponían cinco categorías para su inventariado y catalogación: 1. Tradiciones y
expresiones orales, incluido el idioma; 2. Artes del espectáculo: música, danza y teatro;
3. Usos sociales, rituales y actos festivos; 4. Conocimientos y usos relacionados con la
naturaleza y el universo; 5. Técnicas artesanales tradicionales.
Volviendo a la modicación del 2004 de la ley valenciana, podemos observar, en su
preámbulo, un claro giro en la consideración del patrimonio inmaterial. De hecho, la
justicación para la actualización de la normativa del 1998 especicaba la necesidad de
ajustar la ley a las exigencias de una sociedad valenciana cada vez más concienciada
de la necesidad de proteger y dinamizar su patrimonio cultural entendido como algo
vivo que se incrementa permanentemente en la medida en que permanentemente se
materializan expresiones culturales de una sociedad especialmente dinámica como la
valenciana. Precisamente uno de los grupos de bienes que revelan tal viveza, dinamismo
y su importancia cultural es el de los denominados bienes inmateriales o intangibles.
Las modicaciones introducidas se articulaban sobre cuatros ejes, dos de ellos referidos
13. LEY 7/2004, de 19 de octubre, de la Generalitat, de Modicación de la Ley 4/1998, de 11 de junio, del
Patrimonio Cultural Valenciano(Diari Ocial núm. 4867 de 21.10.2004). Disponible en: http://www.
dogv.gva.es/portal/cha_disposicion.jsp?id=26&sig=4651/2004&L=1&url_lista
124
especícamente al patrimonio inmaterial14. El primero trataba de reforzar el patrimonio
inmaterial con la introducción de varios artículos que lo denían de manera más
especíca Y el segundo hablaba sobre la puesta en valor de los bienes de interés cultural
inmateriales, reconociendo la particularidad de este patrimonio “permiten que estos
bienes no se conviertan en piezas de museo inanimadas, carentes de vida, lo que no sólo
generaría su degradación, sino la pérdida de usos y costumbres que son parte de nuestro
patrimonio inmaterial, en última instancia” (Preámbulo).
En cualquier caso, modicaba el artículo 1, ampliándose la denición y conformando
un punto aparte en la redacción de la misma: “forman parte del patrimonio cultural
valenciano, en calidad de bienes inmateriales del patrimonio etnológico, las creaciones,
conocimientos y prácticas de la cultura tradicional valenciana. Asimismo, forman parte
de dicho patrimonio como bienes inmateriales las expresiones de las tradiciones del
pueblo valenciano en sus manifestaciones, musicales, artísticas, gastronómicas o de ocio,
y en especial aquellas que han sido objeto de transmisión oral y las que mantienen y
potencian el uso del valenciano” (artículo 1, 3). Y, además, se añadía, como otro punto:
“Los bienes inmateriales de naturaleza tecnológica que constituyan manifestaciones
relevantes o hitos de la evolución tecnológica de la Comunidad Valenciana son, así
mismo, elementos integrantes del patrimonio cultural valenciano” (artículo 1.4)15.En el
artículo 15, el objeto y contenido del inventario, se volvía a reincidir sobre la formulación
del objeto16. Y en el artículo 26, sobre las clases de BIC, quedaba denido de la siguiente
manera: “Bienes inmateriales. Pueden ser declarados de interés cultural las actividades,
creaciones, conocimientos, prácticas, usos y técnicas representativos de la cultura
tradicional valenciana, así como aquellas manifestaciones culturales que sean expresión
de las tradiciones del pueblo valenciano en sus manifestaciones musicales, artísticas o de
ocio, y en especial aquellas que han sido objeto de transmisión oral y las que mantienen
y potencian el uso del valenciano. Igualmente podrán ser declarados de interés cultural
los bienes inmateriales de naturaleza tecnológica que constituyan manifestaciones
relevantes o hitos de la evolución tecnológica de la Comunidad Valenciana” (Artículo
26).Modicándose sustancialmente la categoría formulada en 1998. En este sentido, se
14. Los otros dos ejes estaban dedicados uno al reconocimiento del patrimonio informático y el otro a
la necesidad de constituir fundaciones para dinamizar el patrimonio cultural de los valencianos.
15. Al respecto, Martínez (2011) considera que esto es una propuesta singular al identicar “un segundo
dominio de los bienes del patrimonio inmaterial” (2011:131).
16. “Los bienes inmateriales del patrimonio etnológico, constituidos tanto por los conocimientos, técnicas, usos
y actividades más representativos y valiosos de la cultura y las formas de vida tradicionales de los valencianos y
valencianas, como por las expresiones de las tradiciones del pueblo valenciano en sus manifestaciones musicales,
artísticas, gastronómicas o de ocio y, en especial, aquellas que han sido objeto de transmisión oral y las que
mantienen y potencian el uso del valenciano” (Artículo 15).
125
añadían las creaciones y las prácticas, se suprimían los calicativos “más” y “valiosas”, se
especicaban manifestaciones, se incorporaba la transmisión oral y la lengua del país
y, por último, se incluían bienes de naturaleza tecnológica. Todo ello estaba más acorde
con los cambios internacionales experimentados en su concepción17. Por otra parte,
mudaba la forma de referirse al patrimonio inmaterial de los valencianos: si en 1998 la
ley hablaba de “la cultura y los modos de vida tradicionales de los valencianos, en su
modicación se decía “tradiciones del pueblo valenciano. Es interesante está matización
porque, en la primera versión, se utilizaba una distinción decimonónica apegada al
imaginario del folclore que implicaba una clara divisoria, mientras que en esta se
desvinculaba, apareciendo ‘tradiciones’ como un lugar compartido y ‘pueblo valenciano
como un espacio vertebrador de identidad. Aún así, la normativa valenciana no escapa a
lo que ha sido señalado por Martínez: “la mayoría de las leyes autonómicas que regulan
el patrimonio inmaterial están inspiradas por una noción folclórica del patrimonio
etnográco o etnológico” (2011: 131).
Posteriormente, la Ley 5/2007 de 9 de febrero18 modicaba, de nuevo, la Ley del Patrimonio
Cultural Valenciano, con tres objetivos claros: establecer criterios para los Planes
Especiales de Protección de los BICs, asentar los criterios en los procesos de restauración
y completar la sistemática del Inventario General (preámbulo). Con respecto a esto
último, se complementaba el inventario introduciendo la gura de Espacio Etnológico
como una categoría más de BIC. De hecho, el artículo 26 volvía a cambiarse y en la
clasicación de los Bienes inmuebles aparecía, por primera vez, el Espacio Etnológico
junto con las categorías establecidas en 199819. Éste era denido como: “Construcción o
instalación o conjunto de éstas, vinculadas a formas de vida y actividades tradicionales,
que, por su especial signicación sea representativa de la cultura valenciana” (Artículo
26).
Como vemos, el corpus normativo del patrimonio valenciano se ha ido adaptando a
las transformaciones experimentadas en el constructo patrimonial. Es probable que,
a raíz de la Ley 10/2015 de 26 de mayo, para la salvaguardia del Patrimonio Cultural
Inmaterial20 del estado español se vuelvan a introducir cambios. En la misma se recogía
17. Para una aproximación sobre estos cambios se puede acudir a Santamarina (2013).
18. LEY 5/2007, de 9 de febrero, de la Generalitat, de modicación de la Ley 4/1998, de 11 de junio, del
Patrimonio Cultural Valenciano(Diari Ocial núm. 5449 de 13.02.2007). Disponible en: http://www.
dogv.gva.es/portal/cha_disposicion.jsp?id=24&sig=1944/2007&L=1&url_lista
19. El sistema utilizado era el de categorías y siguiendo la normativa estatal, se recogían las siguientes
categorías: Monumento, Conjunto Histórico, Jardín Histórico, Sitio Histórico, Zona Arqueológica, Zona
Paleontológica y Parque Cultural.
20. Disponible en: https://www.boe.es/boe/dias/2015/05/27/pdfs/BOE-A-2015-5794.pdf
126
que “Tendrán la consideración de bienes del patrimonio cultural inmaterial los usos,
representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas que las comunidades, los grupos
y en algunos casos los individuos, reconozcan como parte integrante de su patrimonio
cultural, y en particular: a) Tradiciones y expresiones orales, incluidas las modalidades y
particularidades lingüísticas como vehículo del patrimonio cultural inmaterial; así como
la toponimia tradicional como instrumento para la concreción de la denominación
geográca de los territorios; b) artes del espectáculo; c) usos sociales, rituales y actos
festivos; d) conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo; e) técnicas
artesanales tradicionales; f) gastronomía, elaboraciones culinarias y alimentación;
g) aprovechamientos especícos de los paisajes naturales; h) formas de socialización
colectiva y organizaciones; i) manifestaciones sonoras, música y danza tradicional”.
Como vemos, frente a las cinco categorías de clasicación propuestas por la UNESCO en
el 2003, en la normativa estatal se diferencian hasta nueve21. Es probable, en este sentido,
que en el futuro la legislación valenciana adopte y adapte también alguna clasicación.
4. EL PATRIMONIO INMATERIAL EN EL PAÍS VALENCIANO
Si atendemos, bajo lo que dictan las normativas, a lo declarado en el territorio valenciano
podemos ver cómo se dibujan algunos de sus rasgos. Como ya hemos indicado tiene cinco
bienes inscritos en la Lista Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (Tabla 1).
Los cinco se encuentran ubicados en los centros urbanos del País Valenciano (Valencia,
Elche y Algemesí). Por otro lado, tres estarían declaradas bajo distintas categorías que
podríamos agrupar como rituales y actos festivos (categoría 3, aunque en las declaratorias
se contemplen más)22, la otra podría considerarse como una práctica local de derecho
consuetudinario (categorías 1, 3, 4 y 5) y una, el Centro de Pusol, es una buena práctica
de salvaguardia.
Año Bien Provincia
2001 Misteri d’Elx Alicante
21. Para ver los problemas derivados de esta ley se puede acudir a Carrera (2015).
22. Ya ha sido comentada la dicultad de establecer categorías entre el patrimonio inmaterial a la hora de
clasicar prácticas. En la lista de la UNESCO, en el 75% de bienes reconocidos “su inclusión en la lista
responde a más de una categoría de las cinco que se proponen” (Santamarina, 2013:279). En el caso del
Misteri d’Elx fue incluido bajo las categorías 2 y 3, los Tribunales de Regantes en las categorías 1, 3, 4 y 5;
y La Festa de la Mare de Déu de la Salut dAlgemesí bajo las categorías 1, 2, 3 y 5.
127
2009 Tribunales de regantes del Mediterráneo español: el Consejo
de Hombres Buenos de la Huerta de Murcia y el Tribunal de
las Aguas de la Vega de Valencia
Valencia
2009 El proyecto del Centro de Cultura Tradicional–Museo Escolar
de Pusol
Alicante
2011 La Festa de la Mare de Déu de la Salut dAlgemesí Valencia
2016 Espacio Cultural de las Fallas Valencia
Tabla 1. Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial y Registro de las buenas prácticas de la
salvaguardia de la UNESCO en la CV. Elaboración propia. Fuente: UNESCO.
Pero atendamos ahora a los Bienes de Interés Cultural Inmaterial (BICI) declarados en
el País Valenciano. Entre los bienes inmateriales declarados BIC, dos están resueltos para
todo el territorio valenciano (Tabla 2) por ser prácticas que se extienden por todo él,
el juego de pelota (pilota valenciana) y el patrimonio normativo de la lengua (normes
de Castelló). En este sentido, pese a que la práctica del toque de campanas también se
encuentra extendida por todo el país, la declaración como BICI se resolvió mediante un
único decreto que distinguía el toque en dos iglesias de Castellón y en dos de Valencia23,
por eso hemos contabilizado, en lo que sigue, el toque de campanas como cuatro bienes
cuando los computamos a un territorio y como un solo bien cuando analizamos la
tipología de bienes.
Año Bien Decreto
2014 La pilota valenciana Decreto 142/2014, de 5 de septiembre
del Consell, 7355 de 08.09.2014
2016 Les Normes de Castelló
Decreto 189/2016, de 16 de diciembre,
del Consell, publicado en el DOCV nº
7943 de 23.12.2016
Tabla 2. Bienes de Interés Cultural Inmaterial para todo el ámbito del País Valenciano. Elaboración
propia. Fuente: Dirección General de Patrimonio/DOCV
23. “Se declara Bien de Interés Cultural Inmaterial los toques manuales de campanas en la Iglesia
Parroquial de la Asunción de Ntra. Sra. de Albaida, en el campanar de la Vila de Castellón de la Plana,
en la Santa Iglesia Catedral Basílica de Santa María de la Asunción de Segorbe y en la Santa Iglesia
Catedral Basílica Metropolitana de Santa María de Valencia” (Artículo 1. Decreto 111/2013, de 1 de
agosto).
128
El resto de los veintitrés bienes inmateriales BIC se distribuye de la siguiente manera: la
provincia de Alicante tiene declarados cinco bienes (Tabla 3). Cuatro se ubican en zonas
urbanas, ciudades capitales de comarca (dos en la ciudad de Alicante, capital de provincia
y capital de la Comarca de Campo de Alicante y dos en la ciudad de Alcoy capital de la
Comarca de la Hoya de Alcoy) y uno se encuentra en zona rural, una pequeña población
del interior de la comarca de Campo de Alicante.
Año Bien Decreto
2002 Belén de Tirisiti de Alcoi
Decreto 192/2002 de 26 de noviembre
del consell, publicado en el DOGV nº
4389 de 29/11/2002.
2005 Misteri d’Elx
Ley 13/2005, de 22 de diciembre, de la
Generalitat, publicado en el DOGV nº
5166 de 30/12/200524.
2011 Cabalgata de Reyes Magos de
Alcoi
Decreto 199/2011 de 23 de diciembre
del consell, publicado en el DOCV nº
6678, de 26/12/2011
2012 Pa Beneit de la Torre de les
Maçanes
Decreto 153/2014, de 26 de septiembre,
del Consell, publicado en el DOCV nº
7370 de 29/09/2014
2014 Fogueres de Sant Joan
d’Alacant
Decreto 222/2014, de 19 de diciembre,
del Consell, publicado en el DOCV nº
7428 de 22.12.2014
Tabla 3. Bienes de Interés Cultural Inmaterial declarados en la provincia de Alicante. Elaboración propia.
Fuente: Dirección General de Patrimonio/DOCV
La provincia de Castellón, por su parte, tiene declarados siete bienes inmateriales
declarados BIC (tabla 4). Dos de ellos, como ya hemos anotado, son toques de campana.
24. En el caso del Misteri d’Elx la declaración de BIC se hizo a través de una ley. Tal y como se recogía
en su preámbulo esto era debido a su singularidad: “La Festa o Misteri d’Elx es un tesoro cultural del
pueblo de Elche y una de las joyas más preciadas del patrimonio cultural valenciano, como prueban su
declaración como Monumento Nacional el año 1931, o su inclusión, en el año 2001, en la primera Procla-
mación de las Obras Maestras del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la Organización de
las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)”. En este sentido, es reseñable
señalar que la declaración del Misteri de’Elx como monumento nacional por la II República (Gazeta de
Madrid nº259, 16 septiembre de1931) fue el primer bien inmaterial reconocido en el estado español.
129
En este caso, la distribución se reparte del siguiente modo: cuatro de ellos se ubican en
zonas urbanas, ciudades todas ellas capitales de comarca (dos se encuentran en la ciudad
de Segorbe en la comarca del Alto Palancia fronteriza con la provincia de Valencia,
uno en Alcora en la comarca del Alcalatén y uno en Castellón de la Plana, capital de
provincia y capital de la Comarca de la Plana Alta) y los otros tres están en zonas rurales
montañosas del interior (uno está en una pequeña población, el Forcall, que se encuentra
en la Comarca de Los Puertos de Morella, en esa misma comarca, en población rural de
Morella se encuentra otro y el tercero se distribuye entre dos pequeñas poblaciones, Les
Useres y Culla, de las comarcas del Alcatén y Alto Maestrazgo respectivamente).
Año Bien Decreto
2011 Entrada de Toros y Caballos
de Segorbe
Decreto 6/2011 de 4 de febrero del
Consell, publicado en el DOCV nº
6454, de 07/02/2011.
2012 La Santantonada de Forcall
Decreto 10/2012 de 5 de enero del
Consell, publicado en el DOCV nº
6688, de 10/01/2012
2012 Tamborada de la Rompida de
la Hora de lAlcora
Decreto 11/2012 de 13 de enero del
Consell, publicado en el DOCV nº 6692
de 16/01/2012.
2013
El Toc Manual de Campanes
en el Campanar de la Vila de
Castelló de la Plana
Decreto 111/2013, de 1 de agosto, del
Consell, publicado en el DOCV nº 7082
de 5/08/2013
2013
El Toc Manual de Campanes
en la Santa Iglesia Catedral
Basílica de Santa María de la
Asunción de Segorbe
Decreto 111/2013, de 1 de agosto, del
Consell, publicado en el DOCV nº 7082
de 5/08/2013
2016
Las peregrinaciones por
Camins del Penyagolosa: Les
Useres Culla
Decreto 53/2016, de 29 de abril, del
Consell publicado en el DOCV nº 7773
de 03.05.2016
130
2016 Sexenni de Morella
Decreto 21/2016, de 26 de febrero, del
Consell, publicado en el DOCV nº 7733
de 03.03.2016
Tabla 4. Bienes de Interés Cultural Inmaterial declarados en la provincia de Castellón. Elaboración
propia. Fuente: Dirección General de Patrimonio/DOCV
Por último, en la provincia de Valencia hay declarados once (tabla 5). Puede considerarse
que se todos ellos encuentran en zonas urbanas. Siete están en la ciudad de Valencia,
capital de la comunidad y de la provincia. Uno se encuentra en la ciudad de Alzira,
capital de la comarca de la Ribera Alta, y otro en la ciudad de Algemesí, también en la
Ribera Alta y a escasos kilómetros de la anterior. Alzira comparte, con Xàtiva, Gandia,
Sueca y Torrent, otra distinción, en este caso todas las ciudades son capitales de comarca
(La Costera, La Safor, Ribera Baja y Huerta Oeste). Por último, hay uno que hemos
clasicado como urbano: Albaida. Podríamos considerarlo en una zona rural25, pero,
en realidad, la localidad tiene una población intermedia y ha venido desarrollando
actividades industriales lo que le acercaría más a áreas urbanas. Nos interesa destacar en
cualquier caso, que este municipio en la comarca de la Vall d’Albaida tiene una población
bastante superior a las localidades de las zonas rurales antes señaladas26.
Año Bien Decreto
2006 Tribunal de las aguas de la
Vega de Valencia
Decreto 73/2006 de 26 de mayo del
Consell, publicado en el DOCV nº 5269
de 30/05/2006
2010 Solemnidad del Corpus
Christi de Valencia
Decreto 92/2010 de 28 de mayo del
Consell, publicado en el DOCV nº
6280, de 02/06/2010.
25. Sabiendo lo problemático que es denir el concepto ciudad cualitativa y cuantitativamente, la
divisoria practicada por el INE que considera ciudades a los núcleos urbanos por encima de los 10.000
habitantes y a las poblaciones intermedias aquellas que tienen habitantes entre los de 2000 y 10000. Este
criterio cuantitativo se complementa con las actividad productiva de la población, si el 40% no es agrario
se puede considerar ciudad.
26. En Castellón y Alicante los bienes declarados en zonas rurales se asientan en núcleos con muchos
menos habitantes que los seis mil que alcanza Albaida. Todos salvo Morella (con una población de 2600)
están por debajo de los 1000 habitantes.
131
2010 La Festa de la Mare de Déu de
la Salut d’Algemesí
Decreto 117/2010 de 27 de agosto del
Consell, publicado en el DOCV nº 6345
de 01/09/2010.
2012 Tamborada dAlzira
Decreto 11/2012 de 13 de enero del
Consell, publicado en el DOCV nº 6692
de 16/01/2012
2012 Las estas de las fallas
valencianas
Decreto 44/2012, de 9 de marzo del
Consell, publicado en el DOCV nº 6732
de 12/03/2012
2013
Los Toques Manuales de
Campanas en la iglesia
parroquial de la Asunción de
Ntra. Sra. de Albaida
Decreto 111/2013, de 1 de agosto, del
Consell, publicado en el DOCV nº 7082
de 5/08/2013
2013
Los Toques Manuales
de Campanas en Santa
Iglesia Catedral Basílica
Metropolitana de Santa María
de Valencia
Decreto 111/2013, de 1 de agosto, del
Consell, publicado en el DOCV nº 7082
de 5/08/2013
2015 Representació dels miracles o
milacres de Sant Vicent Ferrer.
Decreto 43/2015, de 10 d’abril, del 7503
de 13.04.2015
2015
La esta de las Fallas de
Xàtiva, Gandia, Sueca, Alzira
y Torrent
Decreto 225/2015, de 4 de diciembre,
del Consell,publicado en el DOCV nº
7675 de 10.12.2015
2016 Procesión cívica del Nou
d’Octubre en Valencia
Decreto 127/2016, de 7 de octubredel
Consell, publicado en el DOCV nº 7892
de o9/10/2016
2016
Actividades tradicionales de la
Albufera de Valencia
Decreto 164/2016, de 4 de noviembre,
del Consell, publicado en el DOCV nº
7917 (15.11.2016)
Tabla 5. Bienes de Interés Cultural Inmaterial declarados en la provincia de Valencia. Elaboración propia.
Fuente: Dirección General de Patrimonio/DOCV
132
Por lo que respecta a los Bienes de Relevancia Local Inmaterial (BRLI) (tabla 6), uno
de ellos afecta a todo el País Valenciano, tres están en la provincia de Valencia y uno
en la provincia de Alicante. De los cuatro, tres son de ámbito urbano (dos se ubican
en la ciudad de Gandía, capital de la comarca de La Safor y uno en la ciudad alicantina
de Crevillent en la comarca del Bajo Vinalopó) y uno rural, que se encuentra en una
pequeña población del interior de la Comarca de Los Serranos.
2010 Las Embajadas de Moros y
Cristianos de Crevillent
Orden 32/2010, de 14 de
julio (Diari Ocial nº 6359
de 21.09.2010)
Alicante
2011
La Tradición Musical Popular
Valenciana materializada por la
Sociedades Musicales (Bandas
de Música de la Comunitat
Valenciana)
Orden 1/2011, de 12 de
julio(Diari Ocial nº 6571
de 22.07.2011)
País
Valenciano
2012 La Mojiganga de Titaguas
Orden 3/2012, de 23 de
enero (Diari Ocial n. 6713
de 14.02.2012)
Valencia
2012 El Tío de la Porra de Gandia
Orden 22/2012, de 20 de
junio(Diari Ocial nº 6816
de 11.07.2012)
Valencia
2012 El Canto de la Sibila de Gandia
Resolución de 21 de
diciembre de 2012
(Diari Ocial nº 6929 de
24.12.2012)
Valencia
Tabla 6. Bienes de Relevancia Local Inmaterial declarados en el País Valenciano. Elaboración propia.
Fuente: Dirección General de Patrimonio/DOCV
133
Por último, habría que tener en consideración lo ocurrido con los Festejos taurinos
tradicionales declarados BICI, con Ley 6/2015, de 2 de abril, de Reconocimiento,
Protección y Promoción de las Señas de Identidad del Pueblo Valenciano27. Esta Ley,
en su Disposición adicional única, declaraba “los festejos taurinos tradicionales de la
Comunitat Valenciana (bous al carrer) como patrimonio cultural inmaterial valenciano”.
A través de esta vía, excepcional, a medida y usurpando competencias a la Direcció
General de Patrimoni Cultural, los bous al carrer sorteaban el procedimiento establecido
para cualquier expediente. En realidad, la historia se remontaba tres años atrás cuando,
en enero del 2012, se hacía vigente la prohibición de las corridas de toros en Catalunya28.
La respuesta del gobierno valenciano29 no se hizo esperar y el Boletín Ocial del Estado
(BOE) publicaba el 14 de marzo del 2012 la “Resolución de 20 de febrero de 2012,
de la Conselleria de Turismo, Cultura y Deporte, por la que se incoa expediente de
declaración de bien de interés cultural inmaterial, a favor de los espectáculos taurinos
«las corridas de toros» y los festejos taurinos tradicionales «els bous al carrer» en todo
el ámbito territorial de la Comunitat Valenciana”. Se iniciaba así el procedimiento para
declararlos BICI, siguiendo la normativa vigente que establece la necesidad de dos
informes favorables, sobre un máximo de tres, de las instituciones culturales que la ley
valenciana de patrimonio establece como consultivas. El problema vino con los informes
de los expertos para la tramitación de su declaración. La Academia de Bellas Artes de San
Carlos se pronunció en contra de la declaratoria. El Consell Valencià de Cultura, pese a
que la comisión correspondiente de dicha institución realizó un informe contrario a la
declaratoria, se manifestó a favor por silencio administrativo30. El desempate, requerido
por la ley, vino de la mano de la Universitat de València que se pronunció en contra de
su declaración. Visto el resultado, la Generalitat buscó una vía alternativa para poder
lograr su declaratoria y respaldar la posición mantenida por su partido tras lo ocurrido
en Catalunya. Así, saltándose los cauces legales para el proceso aprobó su declaración,
27. No entramos aquí en los debates abiertos sobre las señas de identidad del País Valenciano, baste
señalar que han sido objeto de enfrentamientos constantes entre las distintas fuerzas políticas.
28. Dos años antes el Parlamento de Catalunya, el 28 de julio de 2010, había aprobado su abolición a
partir de una Iniciativa Legislativa Popular.
29. El gobierno contaba con la mayoría absoluta del Partido Popular (PP).
30. El Pleno del Consell Valencià de Cultura, en manos del PP, votó en contra del informe emitido por la
comisión, en una jugada política que se resolvió por la vía del silencio administrativo (lo que se traducía
en una posición favorable).
134
aunque la misma apenas estuvo unos meses vigente. La polémica ley sobre las señas de
identidad Valenciana fue derogada, en enero del 2016, por el actual gobierno valenciano31,
anulándose la declaración de BICI de los festejos taurinos32.
Volviendo a nuestro análisis, y teniendo presente que los procesos de patrimonialización
siempre conllevan, de un lado, la jerarquización, clasicación, selección, prescripción,
enumeración y categorización sobre aquello que es digno o no de considerarse; y de otro,
la intervención de diferentes agentes que le coneren legitimidad, veamos qué rasgos
se dibujan en la activación de los BICI y BRIL en el País Valenciano. Si atendemos a
la distribución de los bienes, podemos observar un claro desequilibrio territorial. La
provincia de Valencia ostenta once bienes declarados BICI y tres BRLI. Castellón le sigue
con siete BIC y ningún BRLI. Y nalmente, Alicante cuenta tan sólo con cinco BICI y
un BRLI. Asimismo, si atendemos a su distribución por comarcas, de las treinta y cuatro
en total en las que se divide el país, solo la mitad, diecisiete, están representadas. Bien es
cierto que estamos tratando de demarcaciones administrativas y políticas y no culturales,
pero tampoco parece existir en las declaratorias una propuesta por áreas culturales
representativas. En este sentido, sorprende ver en el mapa concentraciones y grandes
vacíos. De igual modo, como hemos querido reejar a lo largo de la presentación de los
bienes, la mayoría de ellos están ubicados en urbes del País Valenciano. En las ciudades
más grandes se concentran más de la mitad de los bienes declarados y, si sumamos
los declarados en las capitales de comarca o núcleos urbanos, tres tercios se sitúan en
territorio urbano. En toda la lista, tanto de BICI como de BRLI, sólo existen declarados
cinco bienes en poblaciones rurales (una en la provincia de Valencia, una en Alicante y
tres en Castellón)33.
La lista de las declaratorias de los BICI y BRLI parece no responder a ningún criterio
espacial, aludiendo quizás más a cuestiones políticas y prácticas. Por una parte, al interés
por impulsar futuras candidaturas para la Lista Patrimonio Cultural Inmaterial de la
Humanidad o por cuestiones de ‘urgencia’ política de índole identitaria (Bous al Carrer,
Processó civica del Nou dOctubre Valencia y les Normes de Castelló). Y, por otra, a la
estructura centralista de las instituciones y a la capacidad administrativa para elevar el
expediente de declaración a la Direcció General de Patrimoni Cultural. Pese a que el
31. Formado por una coalición de izquierdas entre el Partido Socialista, Compromís y Podemos.
32. Ley 1/2016, de 26 de enero, de derogación de la Ley 6/2015, de 2 de abril, de la Generalitat, de
Reconocimiento, Protección y Promoción de las Señas de Identidad del Pueblo Valenciano.
33. Esta imagen sorprende si pensamos en el imaginario occidental y en la identicación del patrimonio
inmaterial con el folclore (la cultura popular) que se sitúa en los pueblos. También es curioso porque
proyecta una imagen de donde está el territorio más rural de los valencianos.
135
trámite administrativo es relativamente sencillo (se deben rellenar unas chas) no se
cuenta en las administraciones locales con personal suciente para realizar este trabajo.
Además, no existe ningún soporte técnico, desde la administración de la Generalitat, que
pueda subsanar este desequilibrio. En este sentido, es interesante anotar que, en 2012,
se constituyó una Comisión de trabajo de Patrimonio Inmaterial, dentro de la Direcció
General de Patrimoni Cultural, para la resolución de los expedientes que no tuvo ni
continuidad ni reconocimiento institucional. Recientemente, en junio del 2016, se ha
constituido por la Orden 19/2016 una Comisión Técnica para el Estudio e Inventario del
Patrimonio Inmaterial para funciones asesoras y consultivas34. De cualquier manera, lo
que es importante de subrayar es que no ha habido ninguna estrategia en lo referente al
patrimonio inmaterial, salvo un interés político puntual por activar algunos bienes. Esta
falta de estrategia responde a su vez, a una falta de interés por este tipo de patrimonio
frente al patrimonio material. Dentro de las políticas de patrimonio sigue dominando
la visión decimonónica, dando mayor peso y valor al patrimonio artístico e histórico.
Esto se traduce en falta de presupuestos y en falta de personal destinado al patrimonio
inmaterial, de hecho en estos momentos hay pendientes de resolver más de cuarenta
expedientes35.
Si prestamos atención a los bienes inmateriales declarados, los criterios parecen responder
a la belleza o estética de su factura y a la espectacularidad de su puesta en escena. Aun
sabiendo el riesgo de clasicarlos en una sola categoría36, y siguiendo la propuesta de la
UNESCO, podemos decir, que de los veinticinco37, veintiuno son usos sociales, rituales o
actos festivos. Los otros cuatro se podrían repartir del siguiente modo, un bien asociado
a conocimientos y uso de la naturaleza (tribunal de las aguas), dos técnicas artesanales
(toque campanas y actividades Albufera), uno a un arte de espectáculo (música) y otro
a una expresión oral (lengua). Esto nos remite a una imagen clara de lo que se percibe
como patrimonio inmaterial vinculado a lo festivo y a lo folclórico, siguiendo con una
continuidad histórica abierta en el XIX.
34. ORDEN 19/2016, de 1 de junio, de la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, por
la que se constituye una comisión técnica para el estudio e inventario del patrimonio inmaterial (DOGV
nº7800, 8/06/2016). En su artículo 1 se dice que el objeto de la orden es: “Constituir, al amparo de lo
dispuesto en el apartado segundo del artículo 7 de la Ley 4/1998, de 11 de junio, del Patrimonio Cultural
Valenciano, y con funciones asesoras y consultivas, la Comisión Técnica para el Estudio e Inventario del
Patrimonio Inmaterial”.
35. Información facilitada por la Direcció General de Patrimoni Cultural de la Generalitat Valenciana.
36. Evidentemente, esto es simplista y reduccionista, pero con ello solo queremos presentar una
radiografía que permita una lectura sencilla. Ya ha sido señalada la dicultad de otorgar a estos bienes
una categoría, ver nota a pie 22.
37. Agrupamos aquí el toque de campanas, las fallas y las tamboradas.
136
5. CONCLUSIONES
¿Existen criterios en las declaratorias de patrimonio inmaterial en el País Valenciano? Y si
los hay ¿a qué responden? En esta breve aproximación, se dibuja un mapa de claroscuros
donde las razones políticas parecen tener el mayor peso, a la hora de situar y activar este
patrimonio. Parece que detrás de las activaciones de los bienes no ha habido ni criterios
de representatividad del territorio, ni acciones participativas ni comunitarias para su
propuesta (tal y como manda la Convención de París del 2003). Además, la muestra en
el País Valenciano parece indicar más bien que lo festivo, vinculado a la visión folclórica
del pasado, sigue dominando en la visión del patrimonio inmaterial. Junto con ella, lo
estético, por contaminación del patrimonio histórico-artístico, parece jugar un papel
destacable a la hora de ser declarado BICI. Así, se han galardonado aquellos rituales que
destacan por su bella factura, su espectacularidad y su escenografía. No es extraño que
las grandes estas estén representadas por encima de otras manifestaciones culturales.
Ahora bien, en el caso valenciano, parece que la voluntad política apunta hacia altos
vuelos. El interés por proponer bienes para la lista de PCI de la humanidad ha pesado
más que una propuesta para articular las distintas identidades38 del territorio a partir
de distinciones locales. Efectivamente, si como venimos apuntando, la reestructuración
económica, con una terciarización de la economía y el desembarco de los intangibles,
y la explosión del turismo han disparado el consumo de lo ‘auténtico, el patrimonio
inmaterial se sitúa como un bien goloso y estratégico39. El matrimonio de turismo y
patrimonio se modula, en gran medida, en las cartografías glocalizadas de las mercancías
de lo auténtico y lo verdadero, gracias a la puesta en marcha de estrategias de marketing
heritage (mercadotecnia patrimonial) y la entrada de heritage brands (marcas de
autenticidad). En esa búsqueda de nuevos valores inmateriales, frente a los materiales,
y en ese ansiado reencuentro con lo auténtico, el patrimonio inmaterial puede jugar un
papel fundamental como motor económico. Y parece que esto se tiene claro en la esfera
institucional. El título de este artículo hablaba de ‘una explosión muy tangible, con él
queríamos mostrar, precisamente, esta postura de la política valenciana y usarla como
metáfora de la última declaración de las estas de las fallas como PCI, dado que las mismas
se caracterizan por el uso de la pólvora. Durante los tres últimos años, la candidatura ha
sido vivida como una auténtica carrera hacia la celebridad y el reconocimiento mundial,
como una oportunidad de estar en el mapa. Dicho esto, también es cierto que, en los
últimos años, se apunta hacia un tímido interés institucional por poner en valor el
patrimonio inmaterial para circuitos locales -pensemos que veintiocho de los treinta
38. Entendemos aquí la identidad es un proceso abierto y siempre en negociación, un juego que no es
sólido ni permanente (Hall 2003; Bauman 2004).
39. Para una aproximación sobre este tema, en el País Valenciano, se puede acudir a Carmona, Travé y
Nogués (2015).
137
bienes declarados se han producido a partir de 2010-, la propia creación hace unos meses
de la Comisión Técnica para el Estudio e Inventario del Patrimonio Inmaterial, antes
reseñada, parece ir encaminada en esa dirección.
Sin duda, este patrimonio también puede convertirse en una buena herramienta para
vertebrar distintas identidades y sensibilidades, para fomentar el conocimiento y el
respeto de la diversidad de nuestro país, más allá de dinamizar y revitalizar el sector
turístico. Para ello se necesita trazar políticas culturales que redenan los patrimonios y
que los pongan en juego para la comunidad. Y esto debe pasar por establecer mecanismos
reales de participación ciudadana para que la denición y construcción de lo nuestro sea
realmente para nos-otros y no para los otros. Si no atendemos a ello, estaremos abocados
a la fetichización, comercialización y mercantilización del patrimonio inmaterial, con
todos los peligros que eso conlleva.
138
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... The treatment of mountain sports for people with disabilities should be a transversal area within each federation with a line of work as shown in Figure 1 2018;Arribas, Fernández, and Vinagreso, 2008). Ante tal situación, numerosas Administraciones Públicas y empresas privadas están haciendo importantes inversiones en crear productos y servicios muy competitivos donde los recursos patrimoniales del entorno suponen una verdadera ventaja competitiva (Blanco, 2006;Gallegos y Extremera, 2010;Porcal Gonzalo, 2011;Rodríguez y Rodríguez, 2010;Santamarina, 2017). ...
... El interior de la provincia de Castellón presenta unas condiciones muy similares a estos casos europeos, en tanto en cuanto sus poblaciones están sufriendo un continuo proceso de despoblamiento, pero también en el caso que dispone de unas magníficas condiciones para la práctica de deporte (concretamente senderismo) y además de un gran número de elementos patrimoniales (Santamarina, 2017;Vidal-González y Sánchez, 2018). ...
... Los resultados obtenidos en esta primera parte de la primera fase de estudio indican que existe un gran número de recursos patrimoniales (arquitectónicos, inmateriales, naturales y gastronómicos) que favorecen y potencian el atractivo de una travesía senderista (Gusi et al., 2008;Raya, Martínez-Garcia y Celma, 2018;Santamarina, 2017). Estos recursos, bien ordenados pueden suponer un factor clave en el proceso de compra de los turistas/senderistas. ...
Conference Paper
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This work seeks to provide a comparative biomechanical analysis of the sport gesture of two professional archers in order to identify changes in the execution of their archery and Para archery techniques. Besides, it aims to prove the existence of possible biomechanical advantages as a result of adaptations in the execution of the gesture by the Para archer.
... Junto a este interés se une la demanda de las administraciones provinciales y locales por hacer más atractivo estos territorios, que sufren un fuerte despoblamiento. El fuerte atractivo natural y el rico patrimonio Cultural asociado, Artístico e Inmaterial, hacen de este territorio un interesante banco de pruebas de una actividad deportiva medioambientalmente sostenible y que puede generar un turismo apropiado para estos territorios (Santamarina, 2017). ...
... Fuente:Santamarina, B. (2017). El patrimonio inmaterial en el país valenciano: una explosión muy tangible. ...
Article
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Hiking is one of the most practiced sports activities in the world. Spain is a country with a great natural, cultural, artistic and intangible attraction that is experiencing a growing tourist demand associated with sport in the natural environment. Having said this, a great opportunity arises for both public and private organizations to establish a strong and quality model within an experiential tourism framework. Therefore, this study aims to analyze and specify the possible application of a strong and consolidated hiking model based on the information obtained from other relevant models and based on the specific characteristics of the area to be studied. For this project a mixed methodology has been used, based on a quantitative part of data collection in terms of communication routes, hotels, etc .; and another qualitative part more focused on the key aspects (heritage, culture, customs) that will add value to this proposal. The tools used are interviews with experts, participant observation in terms of routes, surveys and discussion groups. The sample is composed of experts from different entities (public and private) and from different sectors (hotels, Shining Path collective), etc. The results obtained in the first phase of the project indicate that this proposal has a great technicalnatural, historical-cultural and intangible appeal.
... El uso del patrimonio, material o inmaterial, como un elemento más en la oferta de la industria turística, es uno de los objetivos más comunes tras la búsqueda del reconocimiento de la Unesco, hasta el punto de llegar a reducir la gestión patrimonial a la gestión turística del patrimonio, subordinándolo a las lógicas capitalistas (Hernández-Ramírez y Quintero, 2019; Santamarina, 2017). No obstante, los usos del patrimonio cultural en contextos turísticos se comprenden mejor analizando los discursos y prácticas sobre el mismo como procesos de patrimonialización que van más allá de una mera mercantilización turística de la cultura (Greenwood, 1977), introduciéndonos en el terreno de las luchas por la acumulación y distribución de diferentes especies de capital (Bourdieu, 2002) en el campo del patrimonio cultural, considerado como un subcampo del campo de la política (Carmona-Zubiri, Travé-Molero y Nogués-Pedregal, 2015: 134-135). ...
Article
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The Misteri or Festa d’Elx is the main festival of a town (Elche). Although it has survived from the Middle Ages, it was patrimonialised twice in seventy years to be preserved in a historical context of profound changes. Nowadays, the Misteri still is represented, nevertheless,the attitude of the local population towards this Festival shows a polarization thatranges from the indifference of the majority to the enthusiasm of a minority, committed to its maintenance and continuity. In other words, new ways of relating to the Festa have been generated, different from the traditional ones, which implies new cultural meanings. In this paper, we intend to point out these new meanings about this patrimonialised festival. To do this, we analyse discourses and practices of local social agents, especially those involved in their maintenance and safeguarding. We relate them to the historical context that gives them meaning and that is characterized by permanent sociocultural change, and by the influence of globalizing factors at the local level, such as tourism and UNESCO distinctions.
... El uso del patrimonio, material o inmaterial, como un elemento más en la oferta de la industria turística, es uno de los objetivos más comunes tras la búsqueda del reconocimiento de la Unesco, hasta el punto de llegar a reducir la gestión patrimonial a la gestión turística del patrimonio, subordinándolo a las lógicas capitalistas (Hernández-Ramírez y Quintero, 2019; Santamarina, 2017). No obstante, los usos del patrimonio cultural en contextos turísticos se comprenden mejor analizando los discursos y prácticas sobre el mismo como procesos de patrimonialización que van más allá de una mera mercantilización turística de la cultura (Greenwood, 1977), introduciéndonos en el terreno de las luchas por la acumulación y distribución de diferentes especies de capital (Bourdieu, 2002) en el campo del patrimonio cultural, considerado como un subcampo del campo de la política (Carmona-Zubiri, Travé-Molero y Nogués-Pedregal, 2015: 134-135). ...
Article
The Misteri or Festa d’Elx is the main festival of a town (Elche). Although it has survived from the Middle Ages, it was patrimonialised twice in seventy years to be preserved in a historical context of profound changes. Nowadays, the Misteri still is represented, nevertheless, the attitude of the local population towards this Festival shows a polarization that ranges from the indifference of the majority to the enthusiasm of a minority, committed to its maintenance and continuity. In other words, new ways of relating to the Festa have been generated, different from the traditional ones, which implies new cultural meanings. In this paper, we intend to point out these new meanings about this patrimonialised festival. To do this, we analyse discourses and practices of local social agents, especially those involved in their maintenance and safeguarding. We relate them to the historical context that gives them meaning and that is characterized by permanent sociocultural change, and by the influence of globalizing factors at the local level, such as tourism and UNESCO distinctions.
... De los quince bienes incluidos en la Lista de PCI en el Estado español, cinco están en la Comunidad Valenciana, tres en Catalunya y tres Andalucía 24 . En lo local, los municipios valencianos, con más recursos, son los que presentan un mayor número de expedientes y, en conjunto, son las capitales de las provincias y de las comarcas las más beneficiadas (Santamarina 2017). Esto se traduce en una discriminación 25 , estatal y local, que aumenta las desigualdades territoriales. ...
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El patrimonio cultural se nos presenta como un campo de intervención y gobierno en constante mutación. Lejos de ser sustantivo, sea este calificado como material, natural e inmaterial, es una realidad sociohistórica mediada por las condiciones sociales de producción. Desde una perspectiva crítica, en este artículo, hacemos una aproximación al patrimonio colectivo poniendo atención a las transformaciones experimentadas en las últimas décadas. La entrada de la democratización patrimonial y el giro participativo a raíz de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (París, 2003) parece no haber tenido el calado esperado. El papel activo otorgado a las llamadas "comunidades portadoras" en las activaciones y gestión patrimonial se ha reducido a lo retórico, produciéndose una contradicción entre las proclamas y las prácticas lanzados por los discursos patrimoniales autorizados. Y esto no es extraño, en juego está la posesión, propiedad y titularidad, de los bienes. De ahí, que los conflictos por la disputa de lo patrimonial sean cada vez más numerosos, imponiéndose regímenes patrimoniales que responden a las lógicas imperantes del mercado. Hoy, más que nunca, la degradación ecosistémica nos obliga a replantear el patrimonio colectivo como una herramienta para lograr la sostenibilidad, siguiendo los Objetivos de Desarrollo Sostenible formulados globalmente para la Agenda 2030. Desde nuestra perspectiva, el reto para alcanzar un patrimonio colectivo democrático, colaborativo y sostenible pasa por un cambio radical en los regímenes patrimoniales actuales.
... El interior de la provincia de Castellón presenta unas condiciones muy similares a estos casos europeos, en tanto en cuanto sus poblaciones están sufriendo un continuo proceso de despoblamiento, pero también en el caso que dispone de unas magníficas condiciones para la práctica de deporte (concretamente senderismo) y además de un gran número de elementos patrimoniales (Santamarina, 2017;Vidal-González y Sánchez, 2018). ...
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En los últimos años se está experimentando un cambio en las tendencias del consumo turístico. Si bien en la segunda mitad del siglo XX España experimentó un boom turístico con el modelo de sol y playa, en el siglo XXI están surgiendo nuevas tendencias turísticas que tienen por objetivo el disfrutar de entornos naturales a través de la práctica de distintas modalidades deportivas (Cánoves, Herrera y Villarino, 2005; Cánoves, Villarino, Priestley y Blanco, 2004; De Oliveira-Matos, Chim-Miki, Mediana-Brito y Batista-Canino, 2017). Ante tal situación, numerosas Administraciones Públicas y empresas privadas están haciendo importantes inversiones en crear productos y servicios muy competitivos donde los recursos patrimoniales del entorno suponen una verdadera ventaja competitiva (Blanco, 2006; Gallegos y Extremera, 2010; Porcal Gonzalo, 2011; Rodríguez y Rodríguez, 2010; Santamarina, 2017). El entorno y las montañas del interior de Castellón poseen un amplio abanico de recursos naturales y patrimoniales donde poder plantear un producto concreto de senderismo en forma de travesía (Gusi, Fernández y Fernández, 2008; Teruel, Viñals y Morant, 2014). En este estudio se comparten los recursos patrimoniales más importantes de las poblaciones por donde transcurre el posible recorrido senderista propuesto para la dinamización del territorio del interior de las montañas de Castellón.
... Habría que preguntar a los protagonistas de este patrimonio en estos países no europeos y menos desarrollados, si realmente se sienten mundialmente relevantes por tener la marca UNESCO. En este sentido (Santamarina, 2017: 120) señala como la inscripción del Listado UNESCO de Patrimonio Inmaterial, puede ser "leída desde varias ópticas", produciéndose una situación o "contexto de hiperinflación patrimonial, de economía de los intangibles." A todo esto, se añade, la mercantilización de los enclaves patrimoniales marcados por la UNESCO como destinos turísticos por agentes en su gran mayoría externos a las colectividades: grandes tour operadores, agencias de viajes, compañías aéreas, cruceros, cadenas hoteleras, etc., vendiendo la marca como una garantía de éxito en la experiencia turística. ...
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La marca UNESCO representa un valor añadido en el patrimonio cultural y recientemente en el patrimonio inmaterial. Con esta distinción se obtiene una notable visibilidad y prerrogativas en las ofertas de destino turístico que no siempre se desarrollan de igual forma, de ahí la necesidad de su análisis. El presente trabajo aborda el tema de la marca UNESCO en el patrimonio inmaterial y su relación con el turismo a partir de un estudio de caso: la revitalización del saber tradicional de la cal artesanal en Morón de la Frontera (Sevilla, Andalucía), programa reconocido como ejemplo de buena práctica de salvaguarda, inscrito en el Registro de Buenas Prácticas de la UNESCO en 2011. Aunque exhibir un bien patrimonial como marca UNESCO (“somos de marca”), supone un reconocimiento de prestigio, nos planteamos hasta qué punto y de qué modo ese reconocimiento satisface las expectativas turísticas que pueda tener la sociedad local. Key words: Intangible Heritage, brand, UNESCO, cultural tourism, good practices.
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Los espectáculos taurinos son una práctica cultural minoritaria en la España actual. Sin embargo, aún cuentan con un importante grupo de seguidores. Este artículo trata de analizar la implantación territorial de los espectáculos taurinos. La hipótesis de partida sugiere que los espectáculos taurinos y sus espectadores se encuentran más representados en las comunidades rurales y, al contrario, son menos abundantes en las urbanas. La investigación está basada en un análisis de fuentes secundarias. El artículo concluye mostrando que existe una fuerte relación entre ruralidad y espectáculos taurinos. Las comunidades rurales son más taurinas que las urbanas. En las Comunidades Autónomas rurales la relación es muy consistente. Sin embargo, en las comunidades urbanas y semiurbanas existen singularidades. En la discusión se tratan de explicar dichas singularidades en base a otros factores como las tradiciones culturales autóctonas, las ideologías, el sistema político o, entre otras, la influencia del turismo.
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Desde el pasado mes de mayo está en vigor la nueva Ley del Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado. Con su puesta en marcha, se autoriza al Gobierno a elaborar, en el plazo de un año, un texto refundido en el que se integren esta norma y la del Patrimonio Histórico Español, así como las disposiciones en materia de protección del patrimonio histórico contenidas en normas con rango de ley. Durante su presentación en el Congreso en diciembre del pasado año, el entonces ministro Wert defendió que con este proyecto legislativo se daba cumplimiento a la Convención de Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial de la UNESCO, ratificada por España en 2006. Su objetivo, según señaló, es proteger patrimonio que carece de una base material pero es "importante" por la diversidad cultural, citando a las tradiciones, rituales, actos festivos, saberes y prácticas vinculadas a tradición artesanal. Esta ley ha salido adelante a pesar de las críticas, entre otras, que la acusaban de invadir competencias autonómicas.
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A principios de este siglo, las ciudades del Estado español se vieron sacudidas por un largo quinquenio de borrachera inmobiliaria, fiebre constructora y apología del pelotazo cuyas consecuencias seguimos sufriendo. Este libro vuelve sobre el análisis de aquel tsunami urbanizador e inmobiliario con la convicción de que es más necesario que nunca comprender lo que sucedió, y constatando que son aún relativamente escasos los estudios atentos a la vivencia cotidiana de este episodio de nuestra historia reciente. Combinando voces y estilos, atento al análisis de factores estructurales y sólidamente anclado en la tradición de la economía política crítica, el texto pone al descubierto la textura íntima y cotidiana del boom inmobiliario y de las políticas neoliberales que lo alimentaron a través de un estudio antropológico situado en el centro histórico de Palma (Mallorca). La mercantilización y gentrificación del centro de Palma es así descrita a través de las relaciones sociales y la experiencia cotidiana de sus moradores, aquellos que a veces apoyaron, a veces resistieron, y siempre sufrieron de cerca sus consecuencias.
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In this article we will explore the way in which different agents appropriate and use heritage to compete in specific power scenarios. We approach heritage discourses and practices as defining specific political arenas within which power relations are reconfigured. The protection of spaces and places as well as the processes of patrimonialisation that take place inside specific localities give rise to the emergence of new ways of exercising power. We will examine two ethnographic cases from South European mountain areas: the Parc National des Écrins in the French Alps and a Romanesque church in the Catalan Pyrenees. An analysis of both the protected area and the constructed heritage will enable us to focus on heritage as being produced, identified and valued within specific logics and value systems. We examine the dynamics that heritage and heritage policies produce in each context as well as the interest they promote. Heritage both organises different fields of forces and is appropriated by politicians, experts, and economic actors. We will discuss the entanglements, forces and dynamics that are activated and played out as a result of heritage processes in the larger process of contemporary political transformations. © 2016 Camila del Mármol, Valeria Siniscalchi and Ferran Estrada. Published with license by Taylor & Francis.
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Hoy podemos decir que lo patrimonial se ha convertido en fetiche metacultural reificado, translocalizado y recontextualizado, que genera un amplio mercado articulado alrededor de la autenticidad (Kirshenblatt-Gimblett, 2004; Frigolé, 2014). Nunca antes habíamos asistido a un crecimiento de la demanda y consumo patrimonial tan acusado; asistimos, en términos de Heinich (2009), a una inflación patrimonial. La fábrica patrimonial parece bien engrasada para dar respuesta a los tiempos que corren en la medida que genera espacios de autenticidad altamente deseados. El espectacular incremento patrimonial ha sido impulsado por la propia democratización de su enunciado, pero también por la mundialización de su producción y por un aumento exponencial de su demanda. La expansión iniciada en la última década del XX, coincidiendo con la explosión de la industria del turismo global, ha continuado con energía en las dos primeras décadas de nuestro siglo. La entrada del patrimonio inmaterial, en las exclusivas listas de la UNESCO, ha sido el último eslabón para redondear la cadena patrimonial. Inclusión que puede ser leída desde múltiples perspectivas, pero que responde, entre otras, a la transformación de la racionalidad de la economía neoliberal. Ahora conviven las distintas formas patrimoniales -culturales, naturales e inmateriales- engrosando tanto los números como las ansias patrimoniales.
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Historic sites, memorials, national parks, museums... We live in an age in which heritage is ever-present. But what does it mean to live amongst the spectral traces of the past, the heterogeneous piling up of historic materials in the present? How did heritage grow from the concern of a handful of enthusiasts and specialists in one part of the world to something which is considered to be universally cherished? And what concepts and approaches are necessary to understanding this global obsession? Over the decades, since the adoption of the World Heritage Convention, various 'crises' of definition have significantly influenced the ways in which heritage is classified, perceived and managed in contemporary global societies. Taking an interdisciplinary approach to the many tangible and intangible 'things' now defined as heritage, this book attempts simultaneously to account for this global phenomenon and the industry which has grown up around it, as well as to develop a 'toolkit of concepts' with which it might be studied. In doing so, it provides a critical account of the emergence of heritage studies as an interdisciplinary field of academic study. This is presented as part of a broader examination of the function of heritage in late modern societies, with a particular focus on the changes which have resulted from the globalisation of heritage during the late twentieth and early twenty-first centuries. Developing new theoretical approaches and innovative models for more dialogically democratic heritage decision making processes, Heritage: Critical Approaches unravels the relationship between heritage and the experience of late modernity, whilst reorienting heritage so that it mighht be more productively connected with other pressing social, economic, political and environmental issues of our time.
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Memorylands is an original and fascinating investigation of the nature of heritage, memory and understandings of the past in Europe today. It looks at how Europe has become a ’memoryland’ – littered with material reminders of the past, such as museums, heritage sites and memorials; and at how this ‘memory phenomenon’ is related to the changing nature of identities – especially European, national and cosmopolitan. In doing so, it provides new insights into how memory and the past are being performed and reconfigured in Europe – and with what effects.
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La evolución del capitalismo en los últimos años ha llevado a un estado de retroceso y desconcierto ideológico que ha generado -y no sólo entre las clases menos favorecidas- un aumento del escepticismo respecto del sistema y sus instituciones. Sobre este panorama, los autores de este exhaustivo libro tratan no tanto de proponer soluciones como de comprender las causas del debilitamiento de la crítica y de su consecuencia, el fatalismo dominante en la sociedad actual.