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CAPÍTULO 21
LA COMUNICACIÓN NO VERBAL
ANA MARÍA CESTERO MANCERA
UNIVERSIDAD DE ALCALÁ
Contenido
1. Introducción: la comunicación no verbal
1.1. La comunicación no verbal
1.2. Características de los signos y sistemas de comunicación no verbal
1.3. La comunicación no verbal en la interacción intercultural
2. Los sistemas de comunicación no verbal básicos: el paralenguaje y la quinésica
2.1. Los signos no verbales paralingüísticos
2.1.1. Las cualidades y los modificadores fónicos
2.1.2. Sonidos fisiológicos y emocionales
2.1.3. Elementos cuasi-léxicos
2.1.4. Pausas y silencios
2.2. Los signos no verbales quinésicos
2.2.1. Los gestos
2.2.2. Las maneras
2.2.3. Las posturas
3. Los sistemas de comunicación no verbal culturales: la proxémica y la cronémica
3.1. Los signos proxémicos
3.2. Los signos cronémicos
4. Comunicación no verbal y enseñanza de lenguas segundas o extranjeras
4.1. El estudio de la comunicación no verbal para su aplicación a la enseñanza de lenguas
4.1.1. La realización de inventarios de signos no verbales
4.1.2. Estudios sobre diferencias culturales en el repertorio básico de signos no
verbales
4.2. La enseñanza de los signos no verbales
5. Conclusiones y propuestas para la investigación de la comunicación no verbal en el marco de la enseñanza
de LE
Referencias bibliográficas
La comunicación no verbal
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1. Introducción: la comunicación no verbal1
La enseñanza y el aprendizaje de lenguas extranjeras tienen como objetivo general, desde hace ya
bastantes años, conseguir que un aprendiz pueda comunicar y comunicarse en una lengua meta. Este
propósito obliga a prestar atención tanto a la lengua, como a la comunicación, un proceso complejo, que
supone mucho más que conocer y utilizar un sistema lingüístico, pues, para que pueda producirse de
forma eficaz y apropiada, hemos de ser competentes comunicativamente, y ello implica no solo la
adquisición de una competencia lingüística determinada, sino, también, el conocimiento y la utilización de
información pragmática, social, situacional y geográfica, y de signos y sistemas de comunicación no verbal.
Este hecho constatado no ha sido pasado por alto por los investigadores y profesionales de la
enseñanza de lenguas segundas o extranjeras (L2/LE) y el mismo Marco común europeo de referencia para
las lenguas: aprendizaje, enseñanza, evaluación2 se hace eco de ello al incluir la comunicación no verbal en
el capítulo correspondiente al uso de la lengua y al apuntar que:
Los usuarios del Marco de referencia pueden tener presente y, en su caso, considerar:
- Qué destrezas tendrá que aprender el alumno, cómo se le capacitará para ello o qué se le exigirá al
respecto, con el fin de relacionar acciones con palabras, y viceversa.
- En qué situaciones tendrá que ponerlas en práctica el alumno, cómo se le capacitará para ello o qué se
le exigirá al respecto (Consejo de Europa 2002: 87).
Los usuarios del Marco de referencia pueden tener presente y, en su caso, determinar:
- Qué comportamientos paralingüísticos de la lengua meta tendrá que reconocer y comprender el
alumno, cómo se le capacitará para ello o qué se le exigirá al respecto (Consejo de Europa 2002: 88).
No obstante, para trabajar la comunicación no verbal en el aula de L2/LE es necesario conocer qué
es exactamente la comunicación no verbal, que signos y sistemas la integran, y cómo funcionan. A ello
dedicaremos la mayor parte de los contenidos de este capítulo.
1.1. La comunicación no verbal
Con la expresión comunicación no verbal se alude habitualmente a todos los signos y sistemas de
signos no lingüísticos que comunican o se utilizan para comunicar. Como puede apreciarse por la
definición, se trata de un ámbito muy amplio que incluye, por un lado, los hábitos y las costumbres
culturales y, por otro, los denominados sistemas de comunicación no verbal. Definida así, podemos
establecer, por razones fundamentalmente prácticas, ya que se trata de elementos y aspectos
interrelacionados, dos tipos diferentes de elementos constitutivos de la comunicación no verbal:
1 Los contenidos de este capítulo han sido elaborados, fundamentalmente, a partir de los estudios de Poyatos (1972, 1975,
1976, 1983, 1993, 1994a, 1994b, 1996, 2000, 2002 y 2006) y de nuestra propia experiencia docente e investigadora en este
campo (Cestero 1996, 1998, 1999a, 1999b, 2000a, 2000b, 2004, 2006, 2007, 2009, 2014 y 2016). Para una mayor
profundización en el tema pueden consultarse las obras colectivas editadas por Auer y Di Luzio (1992), Kendon (1981), Key
(1980 y 1982), Poyatos (1988 y 1992) y Wolfgang (1984), así como la revisión bibliográfica de Hore y Paget (1975) y la
publicación periódica Journal of Nonverbal Behavior (Claremont, California) <http://www.kluweronline.com/issn/0191-
5886/contents>. Véase, también, Raffler-Engel (1980), Soler Espiauba (1989) y Diadori (2013).
2 Citamos por Consejo de Europa (2002).
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A. Los signos y sistemas de signos culturales, es decir, el conjunto de hábitos de comportamiento y
ambientales, y las creencias de una comunidad que comunican, en sentido amplio y en sentido
estricto.
B. Los sistemas de comunicación no verbal, esto es, el conjunto de signos que constituyen los dos
sistemas de comunicación no verbal básicos, a saber, el sistema paralingüístico3 y el sistema
quinésico4, y los dos secundarios o culturales, es decir, los sistemas proxémico5 y cronémico6.
Ambos contienen elementos universales y elementos peculiares de cada lengua y cultura y, por lo
tanto, requieren estudio y enseñanza específicos, aunque, en esta ocasión, nos vamos a centrar en los
sistemas de comunicación no verbal únicamente, pues la cultura, sus signos y sistemas, es un tema que
requiere atención específica y que se tratará en profundidad en el capítulo 22 de este manual, de Méndez
Guerrero, que se titula Cultura e interculturalidad.
La gran cantidad de elementos diferentes que pueden ser recogidos bajo la denominación general
de comunicación no verbal explica que su estudio haya sido lento y se haya caracterizado por la
interdisciplinariedad. Así, aunque encontramos menciones y descripciones de signos no verbales en la
Antigüedad, dispersas por las obras de clásicos latinos y griegos o en tratados filosóficos y estudios de
medicina, antropológicos, sociales, históricos e, incluso, lingüísticos de siglos pasados, y a pesar de la
aparición, a finales del siglo XIX, de la influyente obra de Darwin, The Expression of the Emotions in Man
and Animals, se considera que la Comunicación no verbal como disciplina nace a finales de los años
cincuenta del siglo XX de la mano de antropólogos como R. Birdwhistell y E. T. Hall, que presentan sus
estudios sobre quinésica y proxémica y cronémica, respectivamente, y de psicólogos y psiquiatras que
publican trabajos en los que se analiza el comportamiento no verbal de pacientes. En las décadas
siguientes se produce su consolidación, nuevamente de manos de especialistas procedentes de distintas
ciencias: la antropología, la psicología, la lingüística y la sociología fundamentalmente.
No obstante, el estudio de la comunicación no verbal no se hace, exclusivamente, desde la
disciplina que lleva su nombre, y que tiene como objeto de investigación principal los signos y actos de
comunicación emitidos a partir de signos que pertenecen a los denominados sistemas de comunicación no
verbal, sino que se hace también desde la disciplina denominada Análisis de la conversación, cuyo objetivo
es descubrir y documentar las organizaciones sistemáticas del habla en la interacción conversacional. Por
otro lado, una parte de lo que hemos definido como comunicación no verbal, la correspondiente a
determinados hábitos y costumbres culturales de una comunidad, es estudiada por historiadores o
especialistas en folclore que nada o poco tienen que ver con la comunicación y su estudio. Por último,
existe algún especialista que en sus trabajos une los objetos de estudio particulares, la teoría y la
metodología de las distintas disciplinas mencionadas, nos referimos a Poyatos, cuya obra es una de las
3 Las cualidades y los modificadores fónicos, los indicadores sonoros de reacciones fisiológicas y emocionales, los elementos
cuasi-léxicos y las pausas y silencios que comunican, especifican o matizan el sentido de los enunciados verbales.
4 Los movimientos y las posturas corporales que comunican, especifican o matizan el significado de los enunciados verbales.
5 Los hábitos relativos al comportamiento, al ambiente y a las creencias de una comunidad que tienen que ver con la concepción, el
uso y la distribución del espacio y con las distancias culturales que mantienen las personas en interacción.
6 La concepción que tiene el ser humano del tiempo y el uso y la distribución que hace de él.
La comunicación no verbal
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más influyentes en la actualidad en lo que respecta al estudio de la comunicación no verbal, en general, y a
la aplicación de los conocimientos que sobre ella tenemos en la enseñanza de lenguas extranjeras, en
particular.
A pesar de que hace ya medio siglo que se trabaja, de forma sistemática, en el estudio de la
comunicación no verbal, estamos aún en la fase de identificación, descripción y clasificación de signos y
sistemas. Sin embargo, los conocimientos que hoy día tenemos nos permiten considerarla como una parte
sustancial de la comunicación humana y son suficientes para empezar a incluirla en la enseñanza y el
aprendizaje de lenguas extranjeras, pues para comunicar y comunicarnos utilizamos signos verbales y no
verbales, por tanto, para enseñar a comunicar y comunicarse se debe prestar atención a los signos básicos
de los dos tipos de sistemas. En el ámbito que aquí nos ocupa, la enseñanza de L2/LE, los pasos que deben
seguirse son los siguientes: elaborar inventarios de signos no verbales, realizar comparaciones
interculturales a partir de ellos e integrar los elementos específicos de las lenguas y culturas meta, a partir
de los repertorios, en los diseños curriculares actuales, de la misma manera que se hace con los del
sistema lingüístico, tal y como se trata, en profundidad, en la última parte del capítulo.
1.2. Características de los signos y sistemas de comunicación no verbal
Como hemos mencionado con anterioridad, los sistemas de comunicación no verbal son el
paralingüístico, el quinésico, el proxémico y el cronémico. Cada uno de ellos presenta una caracterización
específica, pero podemos resaltar cinco aspectos fundamentales, considerados, de forma general,
características básicas de los signos no verbales, que nos informan acerca de su funcionamiento y de su
utilización:
Los signos no verbales pueden comunicar activa o pasivamente, por tanto, podemos utilizarlos
para comunicar, pero también pueden comunicar sin que nosotros lo provoquemos. La mayoría de los
signos culturales comunican pasivamente y la mayoría de los signos de los sistemas no verbales comunican
activamente.
En relación con esta característica, es conveniente resaltar la utilización consciente e inconsciente
de los signos no verbales. Es posible y frecuente que utilicemos de forma inconsciente signos no verbales
que realicen actos de comunicación imperceptibles para el emisor, pero no para el receptor, que les dará
más crédito por tratarse de actos involuntarios. Ejemplo claro de ello son los clics linguales, las
aspiraciones o los cambios posturales que realizamos cuando deseamos hablar y nuestro interlocutor no
nos cede la palabra y que suelen ser involuntarios o tan espontáneos que el emisor no se da cuenta de su
producción, pero para el interlocutor constituyen una señal inequívoca de petición de palabra; lo mismo
ocurre con los gestos manuales que hacemos cuando estamos nerviosos (tocarnos la oreja o la nariz,
rascarnos la cabeza, juguetear con objetos -un bolígrafo-), con la desviación de la mirada del interlocutor
que tiene la palabra cuando no nos interesa un tema, con la aproximación corporal a la persona que nos
agrada, etc.
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Los signos no verbales pueden utilizarse para comunicar en combinación o alternando con los
signos verbales o de forma independiente, haciendo uso de signos de un solo sistema o de varios.
A este respecto es necesario mencionar la relación de dependencia que existe entre el sistema
verbal y los sistemas no verbales, de manera que resulta imposible comunicar verbalmente sin emitir, a la
vez, signos no verbales consciente o inconscientemente (pues la ausencia aparente de signos no verbales
también comunica). No ocurre lo mismo con la comunicación exclusivamente no verbal, que puede
alternar en algunos casos con la verbal o utilizarse en lugar de ella, siendo en muchas ocasiones más
significativa: es lo que Poyatos (1994a: capítulo 4) ha denominado "la estructura triple básica de la
comunicación humana". Así, podemos emitir un enunciado verbal sencillo como ¡Hola!, pero, al
producirlo, necesariamente debemos hacerlo con un tono, un timbre, un volumen... determinados y con
varios movimientos faciales (/abertura considerable de ojos/, /sonrisa/...); sin embargo, podemos realizar
el mismo acto de comunicación con un signo paralingüístico (¡Hey!...) o con un gesto (/levantamiento de
mano/ /levantamiento de cabeza y barbilla/...).
La comunicación que se produce a través de los signos no verbales es básicamente funcional.
Los utilizamos para realizar actos de comunicación, bien relacionados con la interacción social, tales como
saludar, presentar, felicitar, agradecer, prometer, bautizar, etc.; bien relacionados con la estructuración y
el control de la comunicación misma, como pedir la palabra, comenzar un turno de habla, terminar un
turno de habla, relacionar partes y elementos del discurso, subsanar deficiencias, etc., o bien relacionados
con prácticas habituales en la comunicación interactiva humana como identificar, describir, pedir, opinar,
aconsejar y exteriorizar (vivencias, sensaciones, sentimientos y deseos).
Los signos de los sistemas de comunicación no verbal son plurifuncionales, es decir, se pueden
utilizar, en cualquier momento de la interacción, con uno o más de los siguientes propósitos
fundamentales:
1) Añadir información al contenido o sentido de un acto de comunicación o matizarlo
Cuando se emplean con este propósito fundamental, los elementos de los sistemas no verbales
pueden:
a) Especificar el contenido o sentido de un enunciado verbal o de otros signos no verbales. Así, el
tono con que se emite un ¡Vale! le da el sentido de conformidad total, de conformidad por
obligación e, incluso, de disconformidad, o un Ya acompañado de un gesto de /afirmación/ con
considerable /abertura de ojos/ y /estiramiento de las comisuras de la boca hacia abajo/ puede
comunicar temor, desconcierto, preocupación...
b) Confirmar el contenido o sentido de un enunciado verbal o de otros signos no verbales, por
ejemplo, un /sí/ gestual que acompaña a un Claro verbal en respuesta a una invitación, un Me
alegro que estés aquí susurrado, etc.
c) Reforzar el contenido o sentido de un enunciado verbal o de otros signos no verbales, como un
tono elevado o una voz gritona que acompaña a un No quiero, velocidad rápida de emisión al
decir No lo entiendo, un fuerte abrazo a la vez que se dice Me alegro de verte, una amplia
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sonrisa a la vez que se /abraza/ al interlocutor y que indica la actitud positiva o muestra la
alegría de la persona que la produce, etc.
d) Debilitar el contenido o sentido de un enunciado verbal, por ejemplo, al expresar sonriente un
enunciado del tipo Este trabajo podría estar mejor o al bajar el tono al decir No es así, es... o
esbozar una sonrisa cuando se corrige un error gramatical cometido por un extranjero.
e) Contradecir el contenido o sentido de un enunciado verbal, por ejemplo, al decir en tono alto,
casi gritando, y con el /ceño fruncido/, No estoy enfado.
f) Camuflar el verdadero sentido de un enunciado verbal, por ejemplo, al decir en tono bajo y en
velocidad lenta de emisión un enunciado como De todas formas no quería ver esa película.
Teniendo en cuenta el alcance de estos usos de los signos no verbales, es fácil aceptar, sin reparos,
la existencia de la triple estructura básica a la que antes hacíamos referencia y, concebido así el proceso de
comunicación humana, cabe preguntarse si puede hablarse con propiedad de comunicación lingüística o
si, por el contrario, lo que ha de investigarse, describirse y enseñarse es la expresión lingüística,
paralingüística y quinésica conjuntamente, ya que, irremediablemente, en cualquier acto comunicativo se
ponen en funcionamiento signos del sistema verbal y de los sistemas no verbales a la vez.
2) Comunicar, sustituyendo al lenguaje verbal
Los elementos del sistema verbal, como hemos mencionado ya, deben ir siempre acompañados
de elementos de los sistemas paralingüístico y quinésico para que se produzca comunicación. Sin
embargo, algunos signos de los sistemas no verbales pueden producirse en solitario: una risa que expresa
entusiasmo o nerviosismo, o que utilizamos para cooperar con otra persona, un (Uff) para indicar mucho
tiempo o que algo está muy lejos, un (¡Hey!) para saludar a cierta distancia o un gesto manual para saludar
a alguien, localizar algo, indicar que se tiene hambre, sed, calor, frío, etc.
3) Regular la interacción
Son muchos los elementos de los sistemas no verbales que sirven para regular la conversación, es
más, generalmente la conversación se regula y estructura a través de ellos: el descenso tonal, la pausa, el
alargamiento de sonidos finales... marcan el final de un turno y ceden, por tanto, la palabra; la sonrisa, los
elementos cuasi-léxicos del tipo de (hm), (aha), (ah)... indican seguimiento y participación activa en la
interacción; los titubeos, alargamientos de sonidos como (m:) (e:), aspiraciones... permiten mantener la
palabra; y la reorganización postural o la dirección de la mirada ceden el turno de habla.
4) Subsanar las deficiencias verbales
Utilizamos los signos de los sistemas de comunicación no verbal para evitar los vacíos
conversacionales o discursivos producidos por deficiencias verbales momentáneas o por desconocimiento
de los elementos correspondientes del sistema lingüístico. Elementos paralingüísticos como (m:) (e:) llenan
los vacíos provocados por titubeo o duda (a la vez que sirven de reguladores) y un gesto manual ilustrativo
puede sustituir al elemento léxico que no conocemos o no recordamos en un momento dado de la
comunicación.
5) Favorecer las conversaciones simultáneas
Gracias a los sistemas de comunicación no verbal podemos mantener más de una conversación a
la vez y expresar más de un enunciado de forma simultánea. Sirvan de ejemplo esas conversaciones que
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tenemos con los que nos rodean a la vez que hablamos por teléfono o el estar en dos conversaciones a la
vez, escuchando al que habla y comentando lo que dice con el resto de interlocutores mediante señales
hechas con los pies, las manos y la mirada.
Por último, los signos no verbales, igual que los verbales, pueden variar, dependiendo de la
caracterización social de las personas y de las situaciones en que se usen. Así, aunque muchos elementos
paralingüísticos, quinésicos, proxémicos y cronémicos son utilizados en cualquier contexto y por todos los
miembros de una comunidad, otros muchos son específicos de las mujeres o de los hombres, de los
jóvenes o de los mayores, de las personas sin instrucción o con instrucción superior, presentan un uso
más frecuente en los actos comunicativos de sujetos con determinada caracterización social o se usan en
unas situaciones específicas (en casa, en un bar...) pero no en otras (en una clase, en una entrevista de
trabajo).
1.3. La comunicación no verbal en la interacción intercultural
En lo expuesto hasta aquí, hemos explicado qué es la comunicación no verbal, cuáles son los
signos y sistemas que la integran, y cómo funcionan, intentando resaltar la incidencia que tienen en el
proceso de comunicación humana. Su importancia en la comunicación debería ser razón suficiente
para considerar necesaria su inclusión en los programas de enseñanza de lenguas segundas o
extranjeras, pero aún podemos apuntar más hechos que lo aconsejan.
Como hemos mencionado con anterioridad, la comunicación verbal se produce poniendo en
funcionamiento, a la vez, necesariamente, elementos de tres sistemas: el lingüístico, el paralingüístico
y el quinésico, es lo que se denomina la triple estructura básica de la comunicación (Poyatos 1994a:
capítulo 4), y parece establecido que los signos a través de los cuales se transmite la mayor parte de la
información son los no verbales. Además, es posible comunicarse utilizando únicamente signos no
verbales, pero es imposible hacerlo solo verbalmente.
El desarrollo de la competencia comunicativa va parejo con la adquisición de fluidez verbal. En este
sentido, los signos no verbales son una herramienta muy útil para desarrollar la fluidez lingüística del
estudiante y, además, favorecer la adquisición de fluidez cultural, con lo que, promoviendo su uso
sistemático, se facilita la consecución de competencia verbal-no verbal-cultural.
La emisión de signos no verbales es, en ocasiones, inconsciente, por lo que los interlocutores suelen
prestar más atención a la información que reciben a través de los signos no verbales que a la que
reciben de los verbales, produciéndose lo que se conoce como “fugas de información” (Poyatos
1994a).
Los signos no verbales sirven para realizar muchas funciones comunicativas en sustitución de los
signos verbales o combinándose con ellos. Pero, además, existen acciones interactivas que
generalmente se hacen únicamente con signos no verbales, como, por ejemplo, pedir la palabra para
hablar, indicar final de turno, mostrar seguimiento, acuerdo o entendimiento en conversación, etc., lo
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que redunda en la importancia de la comunicación no verbal, por su implicación en la conversación
natural.
Por último, hemos afirmado que hay signos no verbales que son similares en varias culturas, pero
que una gran parte de los elementos no verbales son específicos de cada cultura o comunidad. El
desconocimiento de signos no verbales específicos suele ser una causa principal de los errores
comunicativos en la interacción intercultural, que provoca, habitualmente, ruptura de comunicación y,
más allá de las situaciones divertidas o comprometidas, paros y retrocesos en el aprendizaje de una
L2/LE.
Cuando dos personas de culturas diferentes interactúan y, en sus actos de comunicación,
utilizan signos no verbales coincidentes, no suelen darse problemas de interpretación, pero, si los
elementos no verbales utilizados difieren en forma, significado o función (mucho o poco), los
problemas se multiplican, dando lugar, según Poyatos (1994a: 56), a las siguientes situaciones
comunicativas:
1. Descodificación correcta por el contexto de uso. En interacción intercultural, puede darse el caso de
que nuestro interlocutor -o nosotros mismos- utilice un signo no verbal que no existe en nuestra
cultura o que es diferente al nuestro y, por tanto, no lo conozcamos; sin embargo, lo más
habitual es que interpretemos correcta o adecuadamente el acto de comunicación gracias al
contexto de uso. Sirva de ejemplo el gesto español que indica mucha cantidad (/sacudida de
mano/), que es bastante peculiar de nuestra cultura, pero cuando lo utilizamos en una
conversación con un extranjero es fácil que interprete bien el mensaje por el contexto.
2. Descodificación cero (signos percibidos). En otras ocasiones, no obstante, ni siquiera el contexto
puede ayudar a interpretar un signo no verbal que no existe en una de las culturas de los
interactantes o que es diferente, aunque sea percibido. Así ocurre, por ejemplo, con el gesto que
utilizamos los españoles para expresar que alguien tiene mucha cara.
3. Descodificación cero (signos no percibidos). Otras veces, no podemos interpretar un signo no verbal
utilizado por una persona de otra cultura porque ni siquiera nos percatamos de que ha sido
producido. Es un ejemplo clásico de esta situación el gesto japonés para yo (/tocándose con el
dedo índice la punta de la nariz/).
4. Descodificación falsa por contexto engañoso. Más problemático es cuando nuestro interlocutor
utiliza un signo no verbal que guarda cierto parecido con alguno nuestro y que interpretamos
erróneamente por el contexto. Así pasa con los movimientos laterales de cabeza que, en España,
se hacen para mostrar duda o incertidumbre, como equivalentes a quizás, y en otras culturas
sirven para afirmar o mostrar acuerdo.
5. Descodificación falsa (falsos cognados). Sin duda, la situación más problemática es cuando los
interactantes de dos culturas diferentes utilizan falsos cognados, es decir, signos no verbales
idénticos en su forma pero con significados opuestos. En estas circunstancias, la interpretación
es justo la contraria a la pretendida por la persona que utiliza el signo. El ejemplo más claro es
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el movimiento de cabeza para afirmar o negar: en España y otras culturas, se afirma moviendo
la cabeza de arriba hacia abajo y se niega moviéndola de derecha a izquierda o viceversa,
mientras que en Bulgaria, Grecia... es justo al revés: el movimiento vertical es no y el
horizontal es .
Todas estas situaciones problemáticas redundan en la importancia que tiene el conocimiento y
la utilización adecuados de signos no verbales en la interacción intercultural y, por tanto, nos reafirman
en la convicción de que deben formar parte de los contenidos de los programas de enseñanza de
español como lengua extranjera, en particular, y de lenguas segundas o extranjeras, en general.
Además, requieren, al igual que los signos del sistema lingüístico, una enseñanza específica y
programada, pues su adquisición no es espontánea ni se da de forma natural. Es de todos bien
conocido que el proceso de adquisición de segundas lenguas, en nuestro caso signos no verbales de
una cultura distinta a la nuestra, no se produce de la misma manera que el de la primera, ya que el
aprendiz no parte de cero, sino que ha adquirido previamente los repertorios no verbales de su cultura
materna, que transferirá a la lengua y cultura meta si no se impide mediante la enseñanza. Si los signos
no verbales de la cultura materna se usan de forma sistemática en la comunicación en lengua meta, se
fosilizarán y, una vez que esto ocurra, será prácticamente imposible conseguir que el estudiante
adquiera los elementos no verbales de la lengua extranjera, por lo que nunca se comunicará correcta y
adecuadamente en la L2/LE.
Las características y funciones de los signos no verbales que hemos mencionado nos permiten
afirmar, pues, que, si nuestro objetivo como profesionales en la enseñanza de una lengua extranjera es
conseguir que un estudiante pueda comunicar y comunicarse en otra lengua y cultura, lo más apropiado
es que desde el comienzo del aprendizaje le proporcionemos tantas herramientas de comunicación como
nos sea posible. En este sentido, es preciso atender no solo al sistema verbal, sino también, y
conjuntamente, a los sistemas no verbales, pues, de la misma manera que los signos del sistema de
comunicación verbal son peculiares de cada lengua, gran parte de los signos de los sistemas de
comunicación no verbal son diferentes en cada cultura. Este hecho constatado obliga al estudio y a la
enseñanza de los elementos que aquí nos ocupan, especialmente si tenemos en cuenta, como se
desprende de lo anteriormente dicho, que el desconocimiento de los signos de los sistemas de
comunicación no verbal por parte del aprendiz no solo incide en su fluidez comunicativa7, y con ello en el
desarrollo y la adquisición de las competencias lingüística y comunicativa, sino que, además, suele ser el
causante de frecuentes errores comunicativos, de malas interpretaciones8 e incluso de rupturas o
7 Véase, a este respecto, Poyatos (1994a: capítulo 4).
8 Los dos besos que utilizan los españoles para saludar pueden ser interpretados por un americano, erróneamente, como
indicadores de atracción o, incluso, como una invitación a mantener relaciones íntimas. El gesto que en muchas culturas
occidentales significa “muy bien”, “vale”, etc. (el famoso gesto del O.K.) es muy parecido a un insulto bastante fuerte en
Brasil, que equivale al estiramiento del dedo corazón hacia arriba de los españoles, y, en Taiwán y otras culturas orientales, se
asemeja a la realización de un círculo con los dedos pulgar e índice que significa /dinero/.
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bloqueos interactivos, producidos, generalmente, por interferencias de los signos no verbales de su propia
cultura9.
Tras esta introducción general, pasamos a tratar, con cierto detalle, los sistemas de
comunicación no verbal y las categorías que los integran, empezando por el paralingüístico y el quinésico,
por ser los sistemas primarios o básicos.
2. Los sistemas de comunicación no verbal básicos: el paralenguaje y la quinésica
Si pretendemos que una persona pueda comunicar y comunicarse en otra lengua y cultura,
debemos enseñarle, desde el principio del proceso, tanto el sistema verbal como los signos básicos y
peculiares de los sistemas no verbales, ayudando, así, al principiante a resolver problemas comunicativos y
al estudiante del nivel intermedio o avanzado a adquirir fluidez interactiva, con lo que favoreceremos, a su
vez, la adquisición de fluidez lingüística, tal y como hemos explicado previamente. A este respecto es
necesario recordar que los elementos que constituyen los llamados sistemas principales o básicos de
comunicación no verbal, el paralenguaje y la quinésica, precisan, de forma especial, una enseñanza
específica y completa en el aula, ya que son parte integrante del sistema tripartito de comunicación
humana. Se utilizan de forma simultánea con los elementos del sistema verbal, o alternando con ellos,
pero es en la combinación de los significados de todos los signos (verbales y no verbales) emitidos donde
se encuentra el contenido o sentido de cada enunciado o acto comunicativo. Es lo que se conoce como “la
estructura triple básica de la comunicación humana” (Poyatos, 1994a: capítulo 4). Su importancia en el
proceso de comunicación ha favorecido su estudio y ha hecho posible que sean los componentes de la
comunicación no verbal más y mejor conocidos en la actualidad.
2.1. Los signos no verbales paralingüísticos
El sistema paralingüístico, por su implicación determinante en la comunicación verbal, ha sido
estudiado, aunque no con toda la profundidad deseada, desde la lingüística y la fonética. Sin embargo, lo
que en estas disciplinas se consideran elementos paralingüísticos es solo una pequeña parte de lo que
conforma el sistema paralingüístico de comunicación no verbal (Poyatos 1993 y 1994b). Dicho sistema está
formado por las cualidades y modificadores fónicos, los indicadores sonoros de reacciones fisiológicas y
emocionales, los elementos cuasi-léxicos y las pausas y silencios que a partir de su significado o de alguno
de sus componentes inferenciales comunican o matizan el sentido de los enunciados verbales. Veamos las
categorías paralingüísticas con un poco más de detalle.
2.1.1. Las cualidades y los modificadores fónicos
Se consideran cualidades físicas del sonido que constituyen signos no verbales específicos de
comunicación no verbal: el tono, el timbre, la cantidad y la intensidad, entre otros, cuando, además de
cumplir su función primaria como constituyentes físicos del sonido10, aportan componentes inferenciales
9 Véase Poyatos (1994a: 55-60).
10 Los indicadores a los que acabamos de aludir suelen considerarse de tipo no verbal, aunque ello entraña un problema de fondo o
perspectiva con respecto al componente entonativo (acústico-melódico), que tradicionalmente se ha tratado como parte del
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que, convencionalmente, pueden determinar la información o matizar el contenido de un enunciado o
acto de comunicación. Así, por ejemplo, la interjección (¡Ay!) servirá para expresar entendimiento, dolor o
sorpresa, un elemento lingüístico como bueno significara aceptación, aceptación con reservas o negación y
un enunciado como Ven aquí podrá comunicar impaciencia, alegría o enfado dependiendo del tono con el
que se emita o de la duración de algunos de sus sonidos. Lo que no tiene por qué ser igual en todas las
lenguas y culturas, pudiéndose dar el caso de que con un tono, velocidad de emisión... determinados
comuniquemos algo diferente de lo que pretendemos.
Los modificadores fónicos, llamados habitualmente tipos de voz, dependen, básicamente, de la
configuración que adoptan los órganos fonadores y articulatorios y, como en el caso de las cualidades
físicas del sonido, contienen componentes inferenciales que especifican o matizan el contenido de los
enunciados. Son muchísimos los tipos de voz que manejamos de forma habitual y, aunque algunos son
comunes a diferentes culturas, otros tienen usos peculiares y propios de culturas determinadas. Piénsese
en la diferencia de sentido que tendrá un enunciado como No te muevas, si se emite con voz susurrada,
con voz chillona o con voz ronca, o en el cambio de sentido que le damos a un enunciado como ¡Me
encanta! si lo producimos con labios redondeados, con estiramiento de boca hacia abajo, con
encogimiento de boca..., cambiando, así, el tipo de voz.
2.1.2. Sonidos fisiológicos y emocionales
La risa, el llanto, el sollozo, el suspiro, el grito, la tos, el carraspeo y el bostezo son sonidos que
emitimos como reacción fisiológica o emocional, pero que pueden ser utilizados, combinándolos o no con
otros signos paralingüísticos, quinésicos o verbales, para comunicar. Se trata de signos sonoros o, según
Poyatos (1994b: capítulo 3), diferenciadores paralingüísticos que se emiten consciente o
inconscientemente y que tienen un gran rendimiento funcional.
Es un excelente ejemplo de sonido producto de reacción emocional la risa (Cestero 1996), que
manifiesta fundamentalmente alegría, pero que también puede expresar tristeza y miedo; además, la
utilizamos como calificadora de enunciados, bien ajenos (indicando con ella acuerdo, desacuerdo,
entendimiento, reconocimiento o seguimiento) o bien propios (marcando anécdotas y sucesos graciosos, y
suavizando errores, impropiedades conversacionales o enunciados comprometidos); y, por último, puede
funcionar como señal de acción conversacional (indicando el comienzo y el final de los turnos o el
seguimiento y la participación interaccional). La risa suele considerarse un signo paralingüístico universal, y
no cabe duda de que existe en todas las culturas conocidas o estudiadas, sin embargo, se han
documentado funciones de este elemento específicas de algunas culturas, como es el caso de la risa que
utilizan los orientales cuando están en una situación comprometida (cuando a un oriental se le recrimina,
por ejemplo, por un trabajo mal hecho, su reacción es reír -una risa de vergüenza o angustia-,
produciéndose, con ello, un choque cultural).
sistema lingüístico (no hay más que releer, para apreciarlo, a modo de ejemplo, los ya clásicos trabajos de Navarro Tomás
(1985, 22.ª ed.) o de Quilis (1993)), pero, en los estudios de comunicación no verbal, se considera como un signo no verbal
paralingüístico siempre que incida, de forma determinante (y parece hacerlo cuando varía de forma ostensible con respecto a
los parámetros normales de uso -presentando, entonces, distintas funciones expresivas, actitudinales, situacionales...-), en el
significado o sentido de las expresiones verbales (Poyatos 1994b: capítulo 1).
La comunicación no verbal
1062
El bostezo, por poner otro ejemplo, es un signo, producto de una reacción fisiológica, que
puede tener diferentes interpretaciones. Así, para los españoles, comunica aburrimiento o hastío, por
lo que se intenta evitar, dando lugar a la aparición de estrategias de ocultación (bajar la cabeza y
taparse la boca...), mientras que, para los americanos, comunica cansancio, asociado habitualmente a
gran esfuerzo, por lo que está bien visto y, como consecuencia, no solo no se evita, sino que suele ir
acompañado de estiramiento de brazos, tronco y piernas.
Se incluyen, también, como diferenciadores paralingüísticos, otros signos sonoros como el
jadeo, el escupir, el eructo, el hipo, el estornudo, las flatulencias y el castañeteo de dientes, pero, en
estos casos, no tanto por lo que significan, sino por la repercusión comunicativa cultural que tienen sus
emisiones (Poyatos 1994b: capítulo 3): hay culturas en las que escupir es indicativo de rechazo o de
hombría, otras en las que, en determinadas ocasiones, se puede o se debe eructar, en algunas hay
remedios rituales para la aparición de hipo, los orientales no responden con unidades como Salud o
Jesús a un estornudo de su interlocutor, etc.
2.1.3. Elementos cuasi-léxicos
Se denomina elementos cuasi-léxicos a las vocalizaciones y consonantizaciones convencionales de
escaso contenido léxico pero con gran valor funcional, bien expresivo, referencial o regulador interactivo,
es decir, a gran parte de las interjecciones no léxicas (¡Oh! ¡Uy! ¡Aja!), a las onomatopeyas (Pi-piii, Zas, Chu
Chu, Ki-quiriqui, Guau), a emisiones sonoras que tienen nombre (chistar, sisear, lamer, roncar, resoplar,
gemir…) y a otros muchos sonidos (Puaj, Uff, HMmm, Hm, Iaj, Pssss, Psi-Psa, Ffu…) que, sin tener un
nombre o una grafía establecidos, se utilizan convencionalmente con un valor comunicativo similar al de
determinados signos lingüísticos o quinésicos, de ahí que se conozcan como alternantes paralingüísticos
(Poyatos 1994b: capítulo 4).
A pesar de tratarse de elementos paralingüísticos muy productivos, debido a la dificultad que
entraña su identificación y su transcripción, no contamos aún con inventarios detallados de alternantes
que nos permitan su inclusión en los programas de didáctica de lenguas. Dichos inventarios habrán de
hacerse atendiendo, por un lado, a la forma de los signos y, por otro, a su significado.
1) La forma de los elementos cuasi-léxicos depende de su modo de producción. A este respecto
podemos distinguir:
a) Signos vocálicos, que denominamos vocalizaciones, como Eey para llamar la atención,
Uy de dolor y Oo para indicar extensión.
b) Signos consonánticos, que denominamos consonantizaciones, tales como Hm de
asentimiento, Pfff de refutación o MKmm para expresar felicidad.
c) Signos combinados, que denominamos vocalizaciones con consonantizaciones o
consonantizaciones con vocalizaciones, dependiendo del sonido más tónico o
alargado: Okh de enfado, Iaj de mal olor, Puaf de mal sabor, Oooj de gran tamaño, Uff
de calor, etc.
MANUAL del profesor de ELE
1063
Los signos consonánticos, atendiendo a su modo de articulación, pueden ser:
orales (Hh de inicio de turno)
nasales (Mmff de desagrado o enfado)
y, según el punto de articulación, podemos clasificarlos como:
guturales (Ok, Oj de desagrado),
palatales (Chss para pedir silencio),
alveolares (Ts de negación),
dentales (Tz de negación o inicio de turno),
labiales (Brr de impaciencia) y
nariales (Nh de desacuerdo),
ya sean simples o combinados.
Como se puede observar en los ejemplos, el sonido más tónico aparece destacado en
mayúscula y los sonidos alargados se representan mediante la repetición gráfica. Se indica, además, si
el signo se emite con entonación admirativa o interrogativa.
Sirvan como ejemplos de transcripción y descripción de signos cuasi-léxicos los siguientes:
PSsss, pSSss Consonantizaciones orales bilabiales y alveolares con alargamiento.
¡BuAh!, ¡Puaj! Consonantizaciones orales bilabiales y guturales con vocalización y entonación
admirativa.
¡mMHm! Consonantización nasal bilabial y oral gutural con alargamiento y entonación admirativa.
Aha Vocalización con consonantización oral gutural.
2) El significado de los alternantes depende de su aporte comunicativo. En este sentido cabe
clasificarlos como:
a) Reguladores interactivos: Tz de inicio de turno, Hm de apoyo, Mmm de mantenimiento
de turno, Hey o Chss de saludo o llamada de atención, etc.
b) Referenciales, bien descriptivos, como UuUu o UfF para indicar lejanía o Uuaj para
aludir a una persona fea, o bien imitativos, como Mua-Mua para besar o Miau para el
sonido del gato.
c) Expresivos: Aaay para mostrar malestar físico, Brr para expresar impaciencia, Psi-Psa
para indicar duda…
Igual que ocurre con otros tipos de signos no verbales, muchos elementos cuasi-léxicos difieren,
en forma o en función, en las distintas culturas, por lo que requieren una enseñanza específica en la clase
de L2/LE. Así, un signo cuasi-léxico, de uso frecuente en España, como es (hm), que se utiliza para indicar
acuerdo con nuestro interlocutor, presenta una forma diferente en otras culturas (Mm, Ha, Mha...), y los
clics linguales (ts, tz) que, en España, significan no, en Taiwán se utilizan para comunicar que algo se
considera increíble.
La comunicación no verbal
1064
2.1.4. Pausas y silencios
Por último, no debemos olvidar que la ausencia de sonido también comunica (Poyatos 1994b:
165-169). A este respecto hemos de distinguir, al menos, entre pausas, definidas como ausencia de habla
durante un periodo de tiempo comprendido entre 0 y 1 segundos aproximadamente, y silencios o
ausencia de habla durante más de un segundo.
Las pausas funcionan, básicamente, como reguladoras de cambio de turno, indicando el final de
uno y el posible comienzo de otro, aunque el español es una lengua bastante peculiar a este respecto y no
hace mucho uso de ellas. También pueden funcionar como presentadoras de distintas clases de actos
comunicativos verbales (preguntas, narraciones, peticiones de apoyos…) y, además, pueden ser reflexivas
o fisiológicas, con las connotaciones que ello conlleva.
Los silencios, poco frecuentes en español, pueden venir motivados por un fallo en los mecanismos
interactivos, tales como el de cambio de hablante, el de corrección y el de respuesta a pregunta, o por un
fallo comunicativo, como en los casos de titubeos, dudas, reflexiones, etc. Además, pueden ser utilizados
como presentadores de actos comunicativos (preguntas, narraciones, etc.) o como enfatizadores del
contenido de los enunciados emitidos o que se van a emitir (Cestero 2000a). Y, por supuesto, no podemos
olvidar el carácter confirmador del llamado silencio significativo11.
Las funciones generales de las ausencias de sonido, cortas o largas, varían, una vez más, de cultura
a cultura, por lo que deben ser atendidas, de forma específica, en los programas de enseñanzas de L2/LE y,
especialmente, cuando se trata de la enseñanza del español, lengua y cultura “sin vacíos”, en la que la
pausa funciona como una marca secundaria en la conversación, lo que supone que, habitualmente, no se
produce entre turnos, diferenciándose, así, de otras muchas lenguas y culturas en las que los signos no
verbales que aquí tratamos (pausas y silencios) constituyen una marca básica de finalización de turno y,
por tanto, es obligatorio que se produzcan antes de que el interlocutor tome la palabra. Esto significa que,
cuando un aprendiz de español intente conversar con un nativo, esperará a la producción de una pausa
para empezar a hablar después de él, pero el español, no y, por lo tanto, en aplicación del mecanismo de
alternancia de turnos, seguirá hablando -producirá una nueva unidad de turno-, dando por seguro que su
interlocutor -extranjero- no desea tomar la palabra. Esta diferencia, por simple que parezca, dificultará
enormemente que un hablante extranjero empiece a hablar de forma natural y espontánea; para ello será
necesario que el participante español altere su manera habitual de conversar y produzca, en consecuencia,
una conversación anómala12.
2.2. Los signos no verbales quinésicos
Los movimientos y las posturas corporales que comunican o matizan el significado de los
enunciados verbales se conocen comúnmente como quinésica (Birdwhistell 1952 y 1970; Poyatos 1994b:
11 Para conocer en mayor profundidad las funciones sociopragmáticas del silencio, pueden consultarse los trabajos de Méndez
(2011, 2013a, 2013b y 2014a) y de Camargo y Méndez (2013a y 2013b). Para una perspectiva aplicada a ELE, puede
consultarse Méndez (2014b).
12 Para profundizar en los mecanismos conversacionales y su implicación en la enseñanza de español como lengua extranjera
véase Cestero (2005).
MANUAL del profesor de ELE
1065
capítulos 5-6). Se trata de un sistema de comunicación no verbal al que se le ha prestado considerable
atención, si bien no siempre con una base científica. Son muchos los tratados e inventarios gestuales con
los que contamos en la actualidad, aunque gran parte de ellos están elaborados a partir de la intuición de
sus autores y, por lo tanto, su fiabilidad es discutible.
Desde los comienzos de la Comunicación no verbal como disciplina, se han intentado identificar
los movimientos comunicativos que realiza el hombre y descubrir cómo se combinan, es decir, describir y
explicar el sistema quinésico. Birdwhistell fue el principal impulsor de su desarrollo presentando la llamada
analogía lingüístico-quinésica, que pretendía constituir la base científica del estudio del sistema de
comunicación no verbal que nos ocupa. Según este antropólogo, el sistema quinésico está compuesto de
unidades básicas equiparables a las del sistema lingüístico y su combinatoria es, asimismo, similar. La
unidad quinésica mínima distintiva es el quinema (un movimiento simple: levantar el brazo, subir la ceja,
bajar los párpados…), cuya función en el sistema quinésico es la misma que la de los fonemas en el sistema
lingüístico (distinguir). Los quinemas son unidades abstractas, igual que los fonemas, y sus distintas
actualizaciones son los aloquines, parangonables con los alófonos. Las unidades mínimas distintivas se
combinan para formar unidades mínimas significativas, que en el sistema quinésico son los quinemorfos o
quinemorfemas y en el lingüístico los morfos o morfemas. De forma esquemática, la equiparación entre el
sistema lingüístico y el sistema quinésico, según Birdwhistell, sería como sigue:
Sistema lingüístico Sistema quinésico
Unidad mínima distintiva Fonema Quinema
alófonos aloquines
Unidad mínima significativa Morfema Quinemorfema
A partir de esta base teórica mínima es más fácil identificar, inventariar y describir los
movimientos humanos con vistas a su estudio y a su enseñanza, ya que, una vez más, nos encontramos
ante signos que pueden ser universales, pero que, básicamente, son culturales y, por lo tanto, requieren
enseñanza específica.
El sistema quinésico está constituido por tres categorías: los gestos o movimientos faciales y
corporales, las maneras o formas convencionales de realizar las acciones o los movimientos y las posturas
o posiciones estáticas comunicativas, resultantes o no de la realización de ciertos movimientos (Poyatos
1994b: capítulo 5). A pesar de que existe una relación de interdependencia entre las tres categorías, pues
para describir un gesto es necesario mencionar la manera de realizarlo y la posición que adoptan los
órganos, solo la primera ha sido tratada con cierta profundidad.
2.2.1. Los gestos
Se denomina gestos a los movimientos psicomusculares que tienen valor comunicativo
convencional, es decir, que son utilizados, consciente o inconscientemente, de acuerdo con convenciones
socio-culturales, para producir un acto de comunicación.
La comunicación no verbal
1066
Las posibilidades de movimiento que ofrece el cuerpo humano son muchísimas, pero, para
simplificar, vamos a clasificar los gestos en dos tipos básicos que, generalmente, están interrelacionados,
aunque pueden especializarse funcionalmente:
Gestos faciales: realizados, fundamentalmente, con los ojos, los párpados, las cejas, el
entrecejo y el ceño, la frente, los pómulos, la nariz, los labios, la boca y la barbilla.
Gestos corporales: realizados, fundamentalmente, con la cabeza, los hombros, los brazos, las
manos, los dedos, las caderas, las piernas y los pies.
Es difícil encontrar gestos simples realizados con una única parte del cuerpo, lo usual es poner en
funcionamiento, en combinación y coestructuración, varios órganos a la vez. Así, cuando hacemos un
simple guiño, a la vez elevamos, aunque sea ligeramente, la mejilla y una comisura de la boca. A este
respecto hemos de tener en cuenta que, si bien los gestos faciales pueden comunicar de forma
independiente, no ocurre lo mismo con los gestos corporales, que siempre van acompañados por gestos
faciales, aunque, en muchas ocasiones, estos no sean los más significativos en el acto comunicativo:
podemos utilizar solo signos faciales para expresar alegría, tristeza o aburrimiento, sin embargo, cuando
utilizamos signos corporales para indicar, por ejemplo, ubicaciones espaciales, tamaños o aspectos físicos,
van acompañados siempre por signos faciales que incluso modifican su significado.
Esta categoría es, sin duda, la más estudiada en el ámbito de la interacción intercultural y la más
trabajada en la enseñanza de L2/LE, pues las diferencias en los repertorios gestuales de distintas culturas
son muy fáciles y rápidas de percibir, y es casi imposible encontrar profesores y aprendices de lenguas
segundas o extranjeras que no se hayan percatado de algunas de ellas. Pueden servir como muestra de la
diversidad gestual los siguientes ejemplos: en Alemania, se usan dos gestos para indicar que alguien está
loco, uno de los cuales no existe en España (se pasa la mano abierta varias veces por delante de la
cara) y el otro (se toca con el dedo índice la sien derecha), usado con la misma función en Taiwán,
coincide con el que los españoles y brasileños utilizan para /pensar/ o /persona inteligente/. También
son diferentes, en distintas culturas, los signos con los que se comunica /hablar/ o /hablar mucho/; en
España, se coloca la mano semicerrada, con los dedos muy juntos (apiñados) cerca de la boca (hacia el
interlocutor) y se hace un movimiento continuo juntando y separando los dedos; en Costa de Marfil, el
movimiento, simple o repetido, es de la boca del emisor a la boca del interlocutor; en Brasil, el
movimiento que se hace es similar, pero la mano se coloca en la parte lateral derecha de la cabeza, a la
altura de la oreja y dirigida hacia ella, y en Taiwán no existe ningún gesto que realice esta función, ya
que se considera crítica y prácticamente no hay quinésica negativa.
Compárese, además, la realización de los gestos que aparecen en las siguientes fichas13:
13 Las personas que aparecen en las fotografías son ahora profesoras de Universidad o de ELE, que accedieron, muy
amablemente, a ser grabadas, con objeto de posibilitar el ofrecimiento de muestras comparativas, mientras cursaban
estudios de posgrado en la Universidad de Alcalá (Madrid, España).
MANUAL del profesor de ELE
1067
/Yo
/
ESPAÑA JAPÓN
Se levanta el brazo derecho desde la posición de reposo,
semiflexionándose lateralmente hacia la izquierda, y se lleva la
palma de la mano, estirada y con los dedos separados o juntos a
excepción del pulgar, hasta el pecho. Se apoya la palma de la mano
en el pecho y se mantiene esta posición unos segundos o bien se
dan varias palmadas en el pecho.
Se lleva el dedo índice de la mano derecha a la punta de la nariz.
Ilustración 1. Ficha /Yo/
La comunicación no verbal
1068
/Comer
/
ESPAÑA
Se levanta el brazo derecho desde
la posición de reposo,
semiflexionándose lateralmente,
llevando la mano hacia la boca. La
mano se mantiene semiestirada,
en horizontal, con los dedos muy
juntos (apiñados) dirigidos hacia la
boca. Se realiza con la mano o con
el brazo un movimiento continuo
hacia adelante y hacia atrás, de
acercamiento y separación de la
boca.
BRASIL
El gesto se hace abriendo y
cerrando la mano, estirada o
doblada, varias veces, siempre
dirigida hacia la boca.
JAPÓN
Se simula sujetar el bol con una
mano y con otra llevar la comida
a la boca; la mano está estirada y
los dedos juntos.
Ilustración 2. Ficha /Comer/
MANUAL del profesor de ELE
1069
/Beber
/
ESPAÑA CHINA
Se levanta el brazo derecho desde la posición de reposo,
semiflexionándose lateralmente, llevando la mano hacia la boca.
La mano se mantiene cerrada, en vertical o lateral, con los dedos
muy juntos a excepción del pulgar que se mantiene estirado y
dirigido hacia la boca (o el pulgar y el meñique, que se mantienen
estirados y dirigido el primero hacia la boca y el segundo en
sentido opuesto o hacia arriba). Se realiza con la mano o con el
brazo un movimiento continuo hacia delante y hacia atrás.
Se simula llevar un
v
aso o una taza a la boca.
Ilustración 3. Ficha /Beber/
La comunicación no verbal
1070
/¡Qué calor!/ - Tener calor
ESPAÑA
Se cierran ligeramente los ojos. Los labios
permanecen separados y la boca ligeramente
abierta o en la posición de reposo. Generalmente
se acompaña de uno o más movimientos
manuales.
Se levanta el brazo derecho desde la posición de
reposo, semiflexionándose lateralmente hasta la
altura de la cara. La mano permanece abierta, en
vertical o semilateral, con la palma hacia el cuerpo y
los dedos separados o juntos a excepción del pulgar.
Se realiza con la mano y con el brazo un movimiento
continuo hacia arriba y hacia abajo.
GUADALUPE
Se simula abanicarse con las dos manos.
JAPÓN
Se pasa el dorso de la mano por la frente.
Ilustración 4. Ficha /Tener calor/
MANUAL del profesor de ELE
1071
/¡Acércate!/ /¡Ven!/ /¡Tráeme eso!
/
BRASI
GABÓN
Se produce también un movimiento de acercamiento al cuerpo, pero
con la mano hacia arriba.
La palma de la mano se coloca hacia fuera y, en esta posición, se
abre y se cierra la mano varias veces.
JAPÓN CHINA
Se produce también un movimiento de acercamiento al cuerpo, pero
con la palma hacia abajo.
Se produce también un movimiento de acercamiento al cuerpo, pero
con la mano en lateral.
ESPAÑA
Se levanta el brazo derecho, semiflexionado, desde la posición de reposo, 90º o más, con la mano estirada en lateral, la palma hacia el cuerpo y los
dedos juntos (a veces a excepción del pulgar). En esta posición se realiza una sacudida hacia adelante (produciendo un movimiento de acercamiento
al cuerpo), simple o continua, bien con la mano o bien con el brazo.
Ilustración 5. Ficha /¡Acércate!/ /¡Ven!/ /¡Tráeme eso!/
La comunicación no verbal
1072
/¡Calla!/ /¡Cállate!
/
ESPAÑA GUADALUPE
Se levanta el brazo derecho desde la posición de reposo y se lleva la
mano cerrada, en vertical hacia arriba, con los dedos encogidos a
excepción del índice, que permanece estirado, hasta la altura de la
barbilla. Se apoya el dedo índice en la boca o se simula hacerlo. Se
permanece en esta posición unos segundos o se realiza con el dedo o
con la mano un movimiento simple o continuo hacia delante y hacia
atrás.
Se coloca la mano semicerrada, con los dedos muy juntos (apiñados)
cerca de la boca (hacia el interlocutor) y se hace un movimiento
continuo juntando y separando los dedos.
Ilustración 6. Ficha /¡Calla!/ /¡Cállate!/
MANUAL del profesor de ELE
1073
/Mucho
/
ESPAÑA
Se levanta el brazo derecho, flexionado o
flexionándose lateralmente hacia la izquierda, desde
la posición de reposo, unos 145º. La mano se
mantiene semiestirada, en vertical hacia arriba, con
los dedos muy juntos (apiñados). Se realiza con la
mano un movimiento continuo juntando y separando
los dedos.
GABÓN
Se golpea el puño de la mano izquierda con la palma
de la mano derecha.
JAPÓN
Se levantan los brazos, semiflexionados, hasta la
altura de la cabeza. Las manos se mantienen
abiertas, en lateral, con los dedos separados o juntos.
Se realiza con los brazos un movimiento directo
ascendente y descendente.
Ilustración 7. Ficha /Mucho/
La comunicación no verbal
1074
2.2.2. Las maneras
Las maneras son, como su propio nombre indica, las formas de hacer movimientos, tomar
posturas y, en general, realizar actos no verbales comunicativos. Hacen referencia, por tanto, a las formas
en que, convencionalmente, realizamos gestos y posturas, por un lado, y a los hábitos de comportamiento
culturales, por otro. La definición misma nos permite distinguir dos tipos de maneras básicas que han de
estudiarse y enseñarse de forma diferente:
Las maneras gestuales y posturales. Han de identificarse y describirse junto con el gesto o la
postura mismos, ya que forman parte de su producción. Así, por ejemplo, uno de los gestos
que utilizan los españoles para despedirse, /alzamiento de mano/, puede realizarse de distintas
maneras: levantando el brazo más o menos o flexionándolo o semiflexionándolo hacia arriba,
con los dedos juntos o separados, etc.; por su parte, los besos recíprocos, que constituyen una
forma de saludo o de despedida en España, pueden darse o solo simularse, con las diferencias
de manera que ello conlleva.
Las maneras de realizar hábitos de comportamiento culturales. Entrarían dentro de los signos
puramente culturales y pueden servir como ejemplo la manera de comer, la de ir de pie o
sentado en un medio de transporte público, la de coger un regalo o un ofrecimiento, o la de
caminar por una calle llena de gente, que varían de cultura a cultura.
2.2.3. Las posturas
Se denomina posturas a las posiciones estáticas que adopta el cuerpo humano y que comunican,
activa o pasivamente. Constituyen la categoría quinésica menos estudiada, aunque su importancia es
grande, ya que, como en el caso de las maneras, son signos no verbales que, por un lado, forman parte de
los gestos mismos, pues su significado puede variar dependiendo de la postura final que adoptan los
órganos implicados, y, por otro, funcionan como signos comunicativos independientes, como es el caso de
estar, por ejemplo, sentados con las piernas cruzadas o con la piernas estiradas y separadas, con los brazos
cruzados en el pecho o estirados, con las manos unidas en el regazo o en la nuca, etc.
Los signos de las tres categorías pueden ser libres o trabados (Poyatos 1994b: 202-203), es decir,
pueden realizarse movimientos o posturas en las que solo participen órganos propios del emisor de forma
independiente, sin entrar en contacto unos con otros, o en las que los órganos que participen se traben
entre sí o con alguna parte del cuerpo de otras personas.
Relacionado con los signos trabados está el llamado “sistema de contacto corporal”, que, por su
importancia e implicación en la comunicación humana, especialmente en las llamadas culturas de
contacto14, se ha considerado, en ocasiones, como un sistema no verbal independiente (Knapp 1980). En
determinadas culturas son muchos los signos no verbales trabados que suponen un contacto corporal con
otras personas y que están, por tanto, a medio camino entre la quinésica y la proxémica. Se trata de
14 Se suelen considerar culturas de contacto todas las mediterráneas, árabes y africanas. El resto son mixtas o de no contacto.
MANUAL del profesor de ELE
1075
medios de comunicación que pueden resultar muy problemáticos en la interacción con individuos de otras
culturas, pues el contacto corporal, incluida la mirada, aunque no sea un signo trabado, es para unos una
forma de comunicación expresiva y reguladora, mientras que para otros constituye una intrusión, en lo
que se considera más privado y personal, no admisible y difícilmente perdonable, que crea una
incomodidad y un desagrado que suele producir la ruptura de la interacción.
Por otro lado, a la hora de identificar, describir e inventariar los signos no verbales quinésicos,
especialmente cuando se pretenden incluir en los programas de enseñanza de lenguas extranjeras, se
deben tener en cuenta las fases de su producción, a saber, la inicial o de formación, la central o de
constitución y la final, que viene dada por la posición o el movimiento simple o continuo que define al
signo y le confiere el valor específico significativo.
Así, un signo quinésico como el que se utiliza, por ejemplo, en España, para /despedirse/ debe
describirse de la manera que sigue:
Se levanta el brazo derecho, desde la posición de reposo, hasta realizar un ángulo de unos 170º, con la
mano abierta y los dedos separados o juntos, a excepción del pulgar. En esta posición, se agita la mano
de izquierda a derecha dos veces o más (Cestero 1999b: 18).
El signo quinésico español para /lavarse la cara/ podría ser el siguiente:
Se levantan los dos brazos desde la posición de reposo, semiflexionándose lateralmente, llevando las
manos hacia los laterales de la cara. Las manos se mantienen abiertas, en vertical, con las palmas hacia
los laterales de la cara y los dedos juntos. Se realiza con las manos o con los brazos un movimiento
giratorio circular hacia delante (Cestero 1999b: 108).
Y el que utilizamos para pedirle a alguien que se levante podría describirse como sigue:
Se levanta el brazo derecho, semiflexionado, desde la posición de reposo, unos 90º o más, con la mano
estirada en horizontal, la palma hacia arriba y los dedos juntos (a veces a excepción del pulgar). En esta
posición se realiza un movimiento ascendente y descendente simple o continuo, bien con la mano o bien
con el brazo (Cestero 1999b: 136).
Para finalizar el apartado dedicado a los sistemas de comunicación no verbal básicos o primarios,
hemos de recordar que los signos no verbales paralingüísticos y quinésicos son plurifuncionales y, por
tanto, pueden cumplir una o más de las funciones generales explicadas en el apartado anterior. Además,
se producen consciente o inconscientemente y se combinan siempre con los signos verbales para emitir
cualquier enunciado, si bien pueden utilizarse, también, de forma independiente o pueden ser
modificados por otros signos paralingüísticos, quinésicos, proxémicos o cronémicos para realizar un acto
comunicativo tan eficaz o más que el que hacemos a través de los signos lingüísticos. Sirvan de ejemplo un
elemento cuasi-léxico como (Uff) para expresar que se tiene calor, que puede usarse sin palabras o con
gestos manuales (simulando abanicarse o pasando el envés de la mano por la frente) y faciales (cierre de
ojos y abertura de boca) que hacen aumentar su capacidad de connotación, y un gesto como el
La comunicación no verbal
1076
/estrechamiento de mano/, que, cuando se disminuye la distancia con el destinatario y se aumenta su
duración, expresa mayor afectividad, agrado y cariño, e indica mayor aprecio por la persona saludada o
despedida, y, cuando se aumenta la distancia con el destinatario y se disminuye su duración, expresa
mayor formalidad o menor afectividad, agrado y cariño, e indica menor aprecio por la persona
saludada o despedida, o menor conocimiento de la misma.
3. Los sistemas de comunicación no verbal culturales: la proxémica y la cronémica
Los sistemas de comunicación no verbal que llamamos culturales o secundarios son el proxémico y
el cronémico y los denominamos así, separándolos de los sistemas principales, porque sus signos pueden
actuar:
- modificando o reforzando el significado de los elementos de los sistemas básicos, es decir, en
interrelación con el paralenguaje, la quinésica o los elementos verbales, o
- de forma independiente, comunicando y aportando información social o cultural, siendo así signos
no verbales comunicativos o hábitos de comportamiento, ambientales o mentales.
3.1. Los signos proxémicos
La proxémica se ha definido como la concepción, la estructuración y el uso que del espacio hace el
ser humano (Hall 1963 y 1966; Knapp 1980; Poyatos 1975 y 1976; Watson 1970). Entran dentro del
sistema proxémico, por tanto, los hábitos relativos al comportamiento y los ambientales, y las creencias de
una comunidad que tienen que ver con la concepción, el uso y la distribución del espacio, y con las
distancias culturales que mantienen los seres humanos en interacción.
De la misma manera que el sistema cronémico, del que hablaremos más adelante, ha sido
estudiado sobre todo por antropólogos y se trata de un sistema de comunicación no verbal cultural o
secundario que carece de unas líneas metodológicas claras que permitan avanzar rápidamente en su
investigación. No obstante, podemos enfocar su estudio, con vistas a su aplicación en la enseñanza de
lenguas segundas o extranjeras, distinguiendo tres categorías generales15: proxémica conceptual,
proxémica social y proxémica interaccional.
La proxémica conceptual comprende temas de estudio y tratamiento didáctico tales como los
hábitos de comportamiento y ambientales, y las creencias relacionados con el concepto que tiene del
espacio una comunidad o cultura (si se considera algo concreto o abstracto, material y tangible o
intangible y por qué), con la distribución que hace del espacio (configuración de ciudades, pueblos, calles,
casas y mobiliario, parques, establecimientos de distinto tipo, etc.) y con la incidencia que todo ello tiene
en la acción humana (orden y desorden en la colocación de objetos, mantenimiento de filas, respeto de
espacios prohibidos o privados...). Además, dentro del espacio conceptual se trabaja el valor cultural de
conceptos como cerca/lejos, acercarse/alejarse, llegar/marcharse, aquí/ahí/allí o ir/venir.
15 Para ello hacemos extensible a la proxémica la distinción entre tiempo conceptual, tiempo social y tiempo interactivo que
apunta Poyatos (1975: 15) con respecto a la cronémica.
MANUAL del profesor de ELE
1077
Dentro de la proxémica social se incluyen los signos culturales que muestran el uso del espacio en
las relaciones sociales (utilización de los espacios exteriores e interiores, públicos o privados, para la
interacción social16), así como el comportamiento de las personas ante la violación de la territorialidad.
Por último, la proxémica interaccional, que tiene un interés especial en la enseñanza de L2/LE,
tiene que ver con el establecimiento cultural de las distancias a las que las personas realizan las distintas
actividades comunicativas interactivas y con las funciones que cumplen una serie de signos no verbales en
coestructuración con signos de otros sistemas de comunicación o en alternancia con ellos.
Hall distinguió cuatro distancias básicas a las que las personas realizamos las distintas actividades
interactivas:
1. La distancia íntima: de 0 a 50 centímetros aproximadamente, a la que se realizan los actos más
personales y expresivos como hacer el amor, agredir, consolar, aconsejar, exteriorizar
confidencias, etc.
2. La distancia personal: de 50 a 120 centímetros, que es la distancia básica que se mantiene en la
conversación.
3. La distancia social: de 120 a 270 centímetros, es la distancia que se mantiene en distintos actos
sociales como presentaciones formales, entrevistas de trabajo e interacciones profesionales.
4. La distancia pública: más de 270 centímetros, que se mantiene en discursos, conferencias, etc.
Estas distancias, no obstante, varían transculturalmente, así como la importancia que se le
confiere a su violación. Como hemos apuntado previamente, las culturas parecen estar agrupadas en dos
grandes bloques, culturas de contacto y culturas de no contacto, que muestran una gran variación en
lo que a las distancias interactivas se refiere; de hecho, en una cultura de contacto como es la
española, una conversación entre amigos se suele realizar a distancia íntima, lo que un sueco o un
inglés (culturas de no contacto) considerarían, sin duda, una distancia muy reducida y, como
consecuencia de ello, una invasión de su espacio que, probablemente, dificultaría o haría imposible la
continuación de la conversación. Este es, sin duda, uno de los mayores problemas que se presentan en
la interacción intercultural.
La proxémica interaccional comprende, además, una serie de signos no verbales que,
convencionalmente, pueden modificar o reforzar el significado de otros signos comunicativos verbales o
no verbales o sustituirlos con completo valor significativo. Estos signos proxémicos son, igual que los
paralingüísticos y quinésicos, plurifuncionales, pudiendo cumplir una o más de las funciones generales
señaladas. Así, una aproximación a nuestro interlocutor que acompaña a un te quiero confirma o refuerza
el sentido del enunciado verbal; una separación brusca de la persona con la que interactuamos puede
indicar rechazo, desaprobación o enfado; podemos utilizar una aproximación ante la pregunta ¿tú con
quién vas en el coche? y responder que contigo; y nos acercamos a nuestro interlocutor para cederle la
16 Para qué se utilizan, por ejemplo, los parques en las diferentes culturas; qué se puede hacer y qué no se puede hacer en la
calle, en el metro, en una cafetería, etc.
La comunicación no verbal
1078
palabra y nos separamos de él cuando la tomamos, funcionando así los signos proxémicos como
reguladores conversacionales.
3.2. Los signos cronémicos
El tiempo también comunica, bien pasivamente, ofreciendo información cultural, bien
activamente, modificando o reforzando el significado de los elementos del resto de sistemas de
comunicación humana. Su estudio se ha denominado cronémica, que se define como la concepción, la
estructuración y el uso que hace del tiempo el ser humano (Bruneau 1980; Hall 1959 y 1966; Poyatos
1972, 1975 y 1976).
La diversidad básica de los signos cronémicos nos permite orientar su estudio distinguiendo, como
indica Poyatos (1975: 15), entre distintos tipos de tiempo: el tiempo conceptual, el tiempo social y el
tiempo interactivo.
Forman parte del llamado tiempo conceptual los hábitos de comportamiento y las creencias
relacionados con el concepto que tienen del tiempo las distintas culturas, por ejemplo, si lo valoran o no, o
si lo consideran como algo concreto o abstracto, material y tangible o intangible, y por qué.
(1) Las culturas occidentales, en general, conceden al tiempo una gran trascendencia, exigencia sin duda
debida a la existencia de un sistema en donde todo se mide en términos de productividad. Pero si desviamos
nuestra mirada a India, observaremos que el tiempo no posee la misma valoración: no es trascendente, de
ahí que todos los visitantes occidentales que llegan al país tengan la impresión de pérdida de tiempo
constante. Las acciones más simples, como comprar unos billetes de tren, sacar dinero en un banco o
negociar los precios en una tienda, requieren mucho tiempo (Cestero y Gil 1995a: 50-51).
También forman parte de esta categoría cronémica los hábitos relacionados con la distribución del
tiempo que hacen las distintas comunidades, así, en las culturas occidentales, en general, se divide el
tiempo en segundos, minutos, horas, días, semanas, quincenas, meses, estaciones del año y años, pero no
se hace de igual manera en culturas orientales que toman como referencia, por ejemplo, las distintas fases
de actividades agrícolas, etc.
Se incluyen, asimismo, dentro del tiempo conceptual, los hábitos culturales relacionados con la
incidencia del tiempo en la acción humana tales como la planificación del tiempo o la realización usual de
una o varias actividades a la vez, que divide las culturas en monocrónicas y policrónicas; son ejemplos
claros de culturas monocrónicas la alemana y la sueca, mientras que la española se caracteriza por el
policronismo, es decir, hacer varias cosas en el mismo periodo de tiempo.
(2) Con respecto a la distribución de las actividades en el tiempo, podemos decir que las culturas
occidentales son previsoras, en ellas la idea de futuro se encuentra ligada a la de presente, por lo que se
tiende a planificar todas las actividades. Aun siendo este un aspecto característico del mundo occidental,
existen pueblos que llevan más lejos este hecho; quizás los más extremos sean el norteamericano y los
nórdicos, para quienes es inconcebible que una persona responsable y práctica no tenga todo el tiempo ya
organizado para realizar unas actividades determinadas previamente, incluso a largo plazo. En España, la
planificación de la vida o de las actividades cotidianas no es imprescindible ni característica; la distribución
de las actividades en el tiempo es bastante flexible, en ocasiones se puede decir que el español vive muy a
MANUAL del profesor de ELE
1079
corto plazo, por no decir que vive al día. Sin embargo consideramos necesario notificar previamente la visita
a alguien, invitar a una fiesta con unos días antelación, establecer una cita con anterioridad al encuentro,
etc. En India, la improvisación y la espontaneidad son intrínsecas al transcurrir diario; una persona no tiene
por qué planificar la visita a unos amigos, ni siquiera a personas con las que tiene poca relación: va
directamente a la casa y se da por supuesto que el amigo o conocido interrumpirá la actividad que esté
realizando para atender a su visita. Ello se debe a que se considera un honor el hecho de ser visitado. En
cuanto al plan a largo plazo, podemos decir que en India carece de sentido cuando se trata de actividades
cotidianas o informales. No obstante, hay circunstancias en las que las acciones aparecen planificadas con
bastante tiempo de antelación y son inamovibles, nos referimos a la fecha de eventos como los enlaces
matrimoniales, los rituales religiosos para la inauguración de casas nuevas, las ceremonias de bautizos de
niños, etc., rituales muy variados que dependen de la religión, la clase social y la región a la que se
pertenezca. En estas ocasiones, la fecha es determinada por un astrólogo, quien estudia con precisión el
momento oportuno que dicta la posición de los astros. Bajo ningún concepto ha de postergarse o
adelantarse el evento. Si se hiciera habría que esperar de nuevo a la fecha indicada por el astrólogo. En los
enlaces matrimoniales, la fecha y la hora son cruciales para la felicidad futura de los novios (Cestero y Gil
1995a: 52).
Por último, se atiende en el tiempo conceptual al valor cultural que tienen distintos conceptos
como puntualidad e impuntualidad; prontitud y tardanza; un momento, un rato, mucho tiempo y una
eternidad; y actividad e inactividad.
(3) En Estados Unidos, se considera que una persona es impuntual si llega con 5 minutos de retraso. En
España, si acudimos a una cita 10 minutos tarde, no nos vemos obligado a pedir disculpas, pero sí lo
debemos hacer si nos acercamos a los límites, es decir, si llegamos de 15 a 20 minutos tarde. Los indios,
desde el punto de vista occidental e incluso español, son personas bastante impuntuales. Esto se debe a que
para ellos el margen no es rígido. Quizás esta sea la causa de que no se suela precisar las horas de llegada.
Un amigo te puede decir "me paso por tu casa esta tarde" sin precisar, en absoluto, el momento justo. En
España, preguntaríamos por la hora aproximada de llegada o la intuiríamos por los hábitos culturales o
personales. La misma pregunta que para nosotros es crucial, en India podría incomodar, ya que se considera
que pueden surgir inconvenientes que impidan llegar a la hora precisada. Pensemos en las líneas aéreas, en
India lo normal es que los vuelos se retrasen, no solo 20 minutos, sino en ocasiones horas. Cuando se viaja
en autobús se está expuesto a que se interrumpa el viaje por los incidentes más insospechados para
nosotros: averías continuas, carreteras cortadas, controles especiales, manifestaciones o, simplemente, que
el conductor decida desviarse unos kilómetros de la ruta para recoger a otros pasajeros o por razones
personales. La situación se agrava cuando el medio de transporte son los carros tirados por bueyes y cebúes,
muy frecuentes en las zonas rurales. Situaciones como estas, conocidas y comprendidas por los indios, hacen
que sea absurdo determinar una hora de llegada y que sea milagroso que la persona llegue puntual (Cestero
y Gil 1995a: 53).
(4) Existen ciertas expresiones temporales, que forman parte del lexicón de las lenguas, cuyo significado
varía según el contexto y el hablante. Es el caso de términos y expresiones como "ahora", "ahora mismo",
"enseguida", "un momento", "un rato", "una eternidad", etc. que, situados en esta escala creciente, indican
una duración determinada. Su sentido completo depende de la situación. Así, si alguien nos dice "vuelvo
dentro de un rato", no conocemos con exactitud el momento en que volverá, pero sabemos que no estará
mucho tiempo fuera. El significado del término "eternidad" depende enteramente del contexto en que se
utilice: podemos decir que los diez minutos en el sillón del dentista han sido una eternidad. Sin embargo,
aunque el sentido de estas expresiones sea variable e impreciso, todas las personas pertenecientes a una
misma cultura conocen el tiempo que queda expresado por ellas. Por esa razón, cuando a un español le
dicen "enseguida vengo", y el "enseguida" equivale a una hora, considera que se ha tardado más de lo
convenido. En la India es poco frecuente el uso de estos marcadores, de la misma manera que es inusual
determinar las horas de las citas. Cuentan con un marcador temporal que se utiliza muy frecuentemente:
La comunicación no verbal
1080
"ahora", en hindi abhi, aunque es aconsejable para los visitantes occidentales desconfiar de esa palabra,
porque cuando en la India dicen "ahora está listo", el "ahora" puede significar 'dentro de una hora'. Lo
mismo ocurre con la expresión "un minuto" (ek minit), préstamo léxico del inglés que ha perdido su valor
original y que connota el carácter indio. En relación con ello es significativo el hecho de que cuando te hacen
esperar "un minuto" te acomoden en una silla y de que les ponga muy nerviosos que te levantes y esperes
de pie (Cestero y Gil 1995a: 53).
El tiempo social, que depende de forma directa del tiempo conceptual, está constituido por los
signos culturales que muestran el manejo del tiempo en las relaciones sociales. Se estudia dentro de él,
por ejemplo, la duración de determinados encuentros sociales como reuniones y entrevistas de trabajo,
visitas, etc., la estructuración de las actividades diarias tales como desayunar, comer, merendar y cenar, o
los momentos del día apropiados para determinadas actividades sociales.
(5) En la India, no es necesario establecer o concertar una cita si se trata de una visita informal, que se realiza
en uno de los lugares habituales de encuentro social, tales como la casa o lugar de trabajo; en estos casos,
cualquier persona es bienvenida en cualquier momento, y su estancia no supone una pérdida de tiempo o
una interrupción de la actividad que se esté realizando, sino, muy al contrario, un honor. La gente de clase
media suele cerrar una cita si se trata de un encuentro formal o si el punto de encuentro se establece en un
ambiente exterior. El comportamiento varía si atendemos a la clase alta, muy diferenciada
socioculturalmente, que goza de un sistema de educación en el que está profundamente arraigada la
cortesía propia de las culturas occidentales.
En la India, se valora mucho la familia, por lo que, desde muy pronto, se establecen lazos estrechos
entre sus miembros, de ahí que las reuniones familiares sean mucho más frecuentes que en una cultura
como la española y que su duración sea mucho mayor; los indios suelen visitar a menudo a sus familiares,
aunque ello suponga realizar desplazamientos largos y agotar la totalidad del tiempo libre del que se
disponga. Los encuentros entre amigos, en la India, suelen darse durante toda una tarde; el límite está
establecido alrededor de las nueve de la noche, a partir de entonces ya no se considera correcto permanecer
en una casa ajena, y menos si es una mujer quien realiza la visita. Este tipo de encuentros informales puede
estar salpicado de silencios e inactividad, sin que ello incomode o provoque que se recurra a temas neutros y
superficiales, tales como el tiempo, como ocurriría en situaciones similares en España. Los encuentros entre
conocidos también tienden a ser más largos en la India que en España, y los indios, al contrario de lo que
ocurre con los españoles, jamás se encuentran incómodos por la visita de un conocido que se alarga más de
lo necesario. En una cultura como la india, en la que no abundan los noviazgos abiertos, ya que los
matrimonios suelen ser concertados, no hay cabida para los encuentros entre novios, por ello no se dedica
tanto tiempo a las actividades propias de este tipo de relación (Cestero y Gil 1995b: 63-64).
(6) En la cultura india, es habitual levantarse a las seis de la mañana y acostarse a las diez de la noche. Este
adelanto con respecto a lo que ocurre en la cultura española (en la que lo habitual es levantarse entre siete y
media y ocho de la mañana y acostarse entre once y media y doce de la noche) ya marca la existencia de
diferencias en lo que concierne a la estructuración de las actividades diarias.
Al igual que ocurre en España, en la India es usual tomar tres comidas al día: desayuno, comida y
cena. El horario de la comida y de la cena es similar en las dos culturas (la comida se suele hacer alrededor
de las dos de la tarde y la cena alrededor de las ocho de la tarde). En el horario del desayuno encontramos
algunas diferencias debidas a que los habitantes de la India se levantan antes; así el desayuno en este país
suele hacerse entre seis y media y siete y media de la mañana (o incluso antes), mientras que en España lo
usual es que se tome entre siete y media y ocho y media de la mañana (o incluso después). Si en el horario
de las comidas no se encuentran diferencias significativas entre las dos culturas tratadas, sí se perciben en el
tiempo que se emplea en la preparación de cada una de ellas. Las comidas indias son muy elaboradas y su
preparación requiere mucho tiempo, lo que motiva que la mujer (en caso de no contar con la ayuda de
empleados de hogar) se levante al menos media hora antes que el resto de la familia para preparar el
MANUAL del profesor de ELE
1081
desayuno y dedique bastante más tiempo del que dedica una persona española a preparar la comida y la
cena. (...) En la cultura española es habitual tomar un café a media mañana, de la misma manera que en la
India es usual tomar un té; sin embargo, esta actividad requiere más tiempo en la India que en España, ya
que, en este país, se realiza a través de un ritual bien establecido: cuando un niño llega portando una
bandeja con el té se para toda la actividad del lugar de trabajo y comienza la charla animada de los
compañeros, que dura hasta que se consume toda la infusión. El café de después de comer es sustituido en
la mayor parte de la India por el té a media tarde (Cestero y Gil 1995b: 64-65).
(7) También en las celebraciones de acontecimientos tan importantes como las bodas y los rituales
funerarios encontramos grandes diferencias entre la cultura india y la española: en las bodas se emplea más
tiempo en la India que en España, mientras que en los rituales funerarios se emplea más tiempo en España
que en la India. Una boda india dura varios días; para celebrarla se desplaza toda la familia de los novios y
permanece en la celebración durante esos siete días, aunque se trate de período laboral. En España una
boda dura, como mucho, un día, y suele realizarse en día festivo o no laboral. Los rituales de velatorio,
funeral y entierro en España requieren al menos 24 horas, durante las cuales la familia cercana del fallecido
se desplaza, si es necesario, para acompañarlo en sus últimas horas. En la India no se dedica tanto tiempo,
pero también se realiza a través de un ritual, ejemplo típico es la cremación de un hindú, a la que solo
asisten los miembros varones de la familia más cercanos al fallecido; este ritual suele llevarse a cabo por el
hijo mayor de la persona que ha muerto y consiste en colocar el cadáver sobre una pira funeraria, aplicar
una serie de aceites y depositar las cenizas en el río sagrado (Cestero y Gil 1995b: 66).
Por último, llamamos tiempo interactivo a la duración de signos de otros sistemas de
comunicación que tiene valor informativo, bien porque refuerza el significado de sus elementos o bien
porque especifica o cambia su sentido. Son signos cronémicos, por ejemplo, la mayor o menor duración de
las sílabas o de las pausas con las connotaciones que conllevan; el aumento de velocidad en la emisión de
un enunciado como Eso no es así, es, que disminuye su efecto crítico o corrector; la mayor duración de
un abrazo o un beso que comunica al destinatario el cariño especial que por él se siente, etc.
Hemos de recordar, antes de concluir el apartado, que gran parte de los signos portadores de
significados sociales o culturales estudiados en la cronémica tienen reflejo directo en los demás sistemas
de comunicación (verbales y no verbales) que han de enseñarse en el aula (conceptos, expresiones y
locuciones referidos al tiempo) y junto con ellos deben enseñarse, como contenido de asignaturas de
cultura o de lengua, o como intersección de las dos.
4. Comunicación no verbal y enseñanza de lenguas segundas o extranjeras
Como indicábamos al comienzo de este capítulo, la inclusión de la comunicación no verbal en los
diseños curriculares de enseñanza de lenguas extranjeras debe comenzar por la tarea de investigación
enfocada a la creación de inventarios completos y detallados de signos no verbales (Poyatos 1994b: 218-
223), para pasar, después, a la realización de comparaciones interculturales o intercomunitarias. Su
enseñanza será posterior y se efectuará de forma progresiva, integrando los elementos de cada inventario
en los distintos planes curriculares, de la misma manera que se hace con los del sistema lingüístico. En las
páginas que siguen, presentaremos la metodología para la realización de inventarios similares y, por tanto,
comparables, así como la base teórico-metodológica para el tratamiento de la comunicación no verbal en
el aula de LE.
La comunicación no verbal
1082
4.1. El estudio de la comunicación no verbal para su aplicación a la enseñanza de lenguas
Hace ya más de dos décadas que se han comenzado a elaborar inventarios comparativos con
objeto de posibilitar la inclusión de la comunicación no verbal en los programas de lenguas extranjeras, en
general, y de español como lengua extranjera, de manera más particular. En la actualidad, como
mencionaremos más adelante, existe un gran número de trabajos comparativos, realizados con una
misma base teórico-metodológica, lo que ha permitido un avance constante y de gran interés, que ha sido
posible gracias al establecimiento previo de una metodología específica (Poyatos 1994a y 1994b; Cestero
1999a y 2016). Explicamos, a continuación, la metodología propuesta para la realización de inventarios
comparativos de signos no verbales básicos y, posteriormente, revisamos los trabajos más destacados que
se han llevado a cabo hasta el momento y los resultados que ofrecen.
4.1.1. La realización de inventarios de signos no verbales
Los inventarios de signos no verbales, especialmente si tienen como objetivo último su
explotación en la didáctica de L2/LE, deben ser homogéneos y, para ello, deben hacerse utilizando, de
forma sistemática, una metodología determinada que posibilite su combinación y complementación,
similar a la que explicamos a continuación, que pasa por las cuatro fases propias de cualquier investigación
empírica:
1) Selección y constatación del objeto de estudio
Cuando comenzamos un trabajo de investigación sobre comunicación no verbal con miras a
elaborar un inventario, lo primero que debemos tener claro es nuestro objeto de estudio, es decir, qué
sistema de comunicación no verbal vamos a estudiar y, dentro de él, con qué categorías vamos a trabajar.
Por ejemplo, si deseamos estudiar el paralenguaje, tendremos que elegir entre cualidades fónicas,
modificadores fónicos, sonidos fisiológicos y emocionales, elementos cuasi-léxicos o pausas y silencios; si
deseamos hacer una investigación sobre quinésica, deberemos elegir previamente si estudiaremos gestos,
maneras o posturas, o si trabajaremos con las tres categorías a la vez.
Una vez seleccionado el objeto de estudio, realizaremos una clasificación provisional de los signos
pertenecientes a la categoría y al sistema elegidos, recurriendo a la bibliografía existente y a nuestros
propios conocimientos sobre el tema. Esta primera clasificación nos servirá de guía para la recogida de
materiales.
Cuando se realicen inventarios específicos para la enseñanza de lenguas extranjeras, como es
nuestro caso, es conveniente trabajar con los distintos sistemas no verbales a la vez, de forma que la
inclusión de los signos no verbales en los programas de enseñanza pueda ser integrada. La clasificación
más conveniente, atendiendo a los diseños curriculares más actuales, será nocio-funcional y se hará a
partir de las funciones básicas de los signos, que aparecerán distribuidos, por un lado, según sus usos
principales:
signos no verbales con usos sociales,
MANUAL del profesor de ELE
1083
signos no verbales con usos estructuradores del discurso y
signos no verbales con usos comunicativos
y, por otro, según su valor o el significado de su correspondiente lingüístico:
signos no verbales con usos sociales: saludar, despedirse, presentar, felicitar, etc.;
signos no verbales con usos estructuradores del discurso: dirigirse a alguien, iniciar el
discurso, indicar que se mantiene el turno, etc., y
signos no verbales con usos comunicativos: identificar, ubicar, describir, referirse a acciones
habituales, etc.
A partir de los contenidos funcionales recogidos por el Instituto Cervantes (1994 y 2006),
podemos establecer como repertorio básico de signos no verbales para la enseñanza de la LE el
siguiente (Cestero 2007):
1.- Signos no verbales con usos sociales
1.1. Saludar: ¡buenas noches/tardes/días!, ¡hola!, llegar tarde, ¿qué tal?
1.2. Responder a un saludo: ¡buenas noches/tardes/días!, ¡hola!, llegar tarde, ¿qué tal?
1.3. Dirigirse a alguien: ¡oiga!, ¡perdona/e!
1.4. Presentar a alguien: él/ella, él/ella es, ellos/as, ellos/as son, este/a, este/a es, estos/as, estos/as son,
nosotros/as, nosotros/as somos, tú/usted, ¿tú?/¿usted?, tú eres/usted es, ¿tú eres?/¿usted es?,
vosotros/as / ustedes, ¿vosotros/as / ustedes son?, yo, yo soy
1.5. Responder a una presentación: ¡encantado/a!, ¡hola!, ¿qué tal?
1.6. Disculparse: lo siento, perdona/e
1.7. Responder a una disculpa: vale, no importa
1.8. Agradecer: ¡cuánto te/se lo agradezco!, ¡gracias!
1.9. Responder a un agradecimiento: de nada
1.10. Proponer un brindis
1.11. Felicitar: ¡cuánto me alegro!, ¡enhorabuena!, ¡felicidades!, ¡qué bien!
1.12. Formular buenos deseos: ¡suerte!
1.13. Responder a felicitaciones y buenos deseos: ¡gracias!
1.14. Despedirse: ¡adiós!, ¡buenas noches/tardes/días!, ¡hasta luego!
2.- Signos no verbales con usos estructuradores del discurso
2.1. Establecer la comunicación y reaccionar: ¡oiga!, ¡perdona/e!
2.2. Indicar que se toma, se mantiene o se cede el turno de palabra, o instar al interlocutor a que lo haga
2.3. Saludar y responder a un saludo
2.4. Indicar que se sigue el relato con interés: claro, es verdad, sí, ya...
2.5. Organizar la información: antes, después, en primer lugar, en segundo lugar, en último lugar,
finalmente, para empezar, para seguir, para terminar, por último, primero, segundo...
2.6. Interrumpir y marcar la caracterización de la interrupción: perdona/e
2.7. Indicar que se puede reanudar el discurso: adelante, continúa, sigue sigue...
2.8. Pedir a alguien que guarde silencio: ¡cállate!, ¡un momento!
2.9. Conceder la palabra
2.10. Pedir confirmación: ¿no?, ¿verdad?
La comunicación no verbal
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2.11. Confirmar la información previa: ¿no?
2.12. Señalar que no se ha entendido algo de lo emitido y pedir su repetición
2.13. Pedir que se hable más alto, más bajo o más despacio
2.14. Señalar correcciones, clarificaciones o reformulaciones del discurso propio o del ajeno
2.15. Señalar la producción, la necesidad o el deseo de cambio temático
2.16. Proponer el cierre: se me hace tarde, es tarde, tengo prisa...
2.17. Despedirse y responder a las despedidas: nada más, se acabó, ¡adiós!, ¡buenas
noches/tardes/días!, ¡hasta luego!
3.- Signos no verbales con usos comunicativos
3.1. Dar y pedir información
3.1.1. Identificar: yo, tú, él/ella, usted, este/a, ese/a, aquel/lla, nosotros/as, vosotros/as, ellos/as,
estos/as, esos/as, aquellos/as
3.1.2. Dar información (localización-ubicación): ahí, al lado, allí, aquí, debajo, delante, detrás,
encima, entre, a la derecha, a la izquierda, a la vuelta, al final, al fondo, cerca, lejos, recto,
amplio, ancho, enorme, estrecho, extenso, grande, pequeño, actualmente, ahora, algunas
veces, nunca, siempre, después, en el futuro, próximamente, así, mucho...
3.1.3. Describir (personas, lugares, objetos y cosas): Personas: alto/a, bajo/a, débil, delgado/a,
feo/a, fuerte, gordo/a, guapo/a, mucho pelo, pelo corto, pelo largo, pelo liso, pelo rizado,
peludo, calvo... Lugares: amplio/a, ancho/a, enorme, estrecho/a, extenso/a, grande,
pequeño... Objetos y cosas: enorme, grande, mucho/a, pequeño, un montón, un poco...
3.1.4. Referirse a acciones presentes o habituales, pasadas y futuras
3.2. Expresar opiniones, actitudes y conocimientos
3.2.1. Dar una opinión: para mí, yo creo
3.2.2. Valorar: muy bien, muy mal, regular, así así, demasiado/muy, nada, ¡qué + ...!, ¡perfecto!...
3.2.3. Expresar aprobación y desaprobación: ¡(muy) mal / bien!, ¡fatal!
3.2.4. Invitar al acuerdo: ¿verdad?, ¿no?
3.2.5. Expresar acuerdo: sí, (hm), también, tampoco, claro, es verdad, ...
3.2.6. Expresar desacuerdo: no, no es verdad, claro que no,...
3.2.7. Mostrar escepticismo: no sé, depende, quizás
3.2.8. Expresar certeza y evidencia: estar seguro, estar totalmente seguro
3.2.9. Expresar falta de certeza y evidencia: estar casi seguro, estar más o menos seguro, no estar
seguro, no lo sé
3.2.10. Expresar posibilidad: es posible, quizás
3.2.11. Expresar conocimiento: ya, ya lo sé
3.2.12. Expresar desconocimiento: no sé
3.3. Expresar gustos, deseos y sentimientos
3.3.1. Expresar gustos e intereses: me gusta, no me gusta, es muy interesante, no me interesa, es
aburrido
3.3.2. Expresar aversión: ¡qué asco!, detesto...
3.3.3. Expresar deseos: me encantaría que..., ¡ojalá!
3.3.4. Expresar alegría y satisfacción: estar feliz, ¡muy bien!, ¡qué bien!
3.3.5. Expresar tristeza y aflicción: estar triste, sentirse/ser desgraciado, ¡qué pena!
3.3.6. Expresar placer y diversión: ¡qué divertido!
3.3.7. Expresar aburrimiento: aburrir/se, ¡qué aburrido!
3.3.8. Expresar hartazgo: estar harto/aburrido, ¡no puedo más!, ¡basta ya!
3.3.9. Expresar enfado e indignación: estar enfadado, estar indignado
3.3.10. Expresar miedo, ansiedad y preocupación: tener miedo, estar preocupado
3.3.11. Expresar nerviosismo: estar nervioso
3.3.12. Expresar empatía: sí sí, claro claro, ¡qué rabia!
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1085
3.3.13. Expresar alivio: estar aliviado
3.3.14. Expresar decepción: ¡qué desilusión!, ¡qué rabia!
3.3.15. Expresar resignación: no haber nada que hacer, resignación
3.3.16. Expresar arrepentimiento: lo siento, perdona
3.3.17. Expresar vergüenza: estar avergonzado, ¡qué vergüenza!
3.3.18. Expresar sorpresa y extrañeza: estar sorprendido, estar extrañado
3.3.19. Expresar admiración y orgullo: ¡qué bonito/interesante!, ¡increíble!
3.3.20. Expresar afecto
3.3.21. Expresar sensaciones físicas: estar enfermo, estar hambriento, estar helado, estar lleno,
doler, ¡qué asco!, ¡qué calor!, ¡qué dolor!, ¡qué hambre!, ¡qué sed!, tener calor, tener frío,
tener hambre, tener sed...
3.4. Influir en el interlocutor
3.4.1. Dar una orden o instrucción: ¡acércame!, ¡aléjame!, ¡cállate!, ¡continúa!, ¡espera!,
¡levántate!, ¡llévate!, ¡márchate!, ¡no pares!, ¡no sigas!, ¡para!, ¡siéntate!, ¡sigue!,
¡siéntate!, ¡tráeme...!, ¡ven!, ¡vete!...
3.4.2. Pedir un favor: por favor
3.4.3. Pedir objetos: dame..., tráeme..., pásame..., acércame...
3.4.4. Rogar
3.4.5. Responder a una orden, petición o ruego: sí, claro, vale, bueno vale, no sé, no puedo,
quizás...
3.4.6. Pedir permiso: ¿podría...?, ¿puedo...?
3.4.8. Dar permiso: ¡adelante!
3.4.9. Denegar permiso: no, lo siento
3.4.10. Proponer y sugerir: ¡cuidado con lo que haces!, si yo fuera tú...
3.4.11. Ofrecer e invitar: ¿le/te apetece...?, ¿quiere/s...?
3.4.12. Aceptar una propuesta, ofrecimiento o invitación: me parece bien, ¡qué bien!, sí
3.4.13. Rechazar una propuesta, ofrecimiento o invitación: no, no puedo, puede ser, ¡qué pena!
3.4.14. Aconsejar: ¡mira bien lo que haces!, ¡ojo!, si yo fuera tú...
3.4.15. Advertir: ¡ten cuidado!
3.4.16. Amenazar: te voy a dar..., ¡ojo!
3.4.17. Reprochar: muy mal, que sea la última vez...
3.4.18. Tranquilizar y consolar: no te preocupes...
3.4.19. Animar: ¡venga!
Este repertorio básico podrá ampliarse teniendo en cuenta las peculiaridades de las diversas
culturas estudiadas y otros signos que puedan resultar de interés.
2) Recogida del material
La clasificación provisional de los usos funcionales básicos que deseamos inventariar nos sirve de
guía para realizar una recogida de materiales con el fin de obtener un corpus amplio para analizar. Dado
que la percepción y recolección de los signos no verbales entraña gran dificultad, recomendamos cuatro
procedimientos diferentes de recogida que deben realizarse de forma sucesiva:
a) Introspección. El investigador debe ser la primera de las fuentes para obtener el material no
verbal que se va a analizar. A través de su propia introspección realizará el primer inventario de signos no
verbales y la descripción detallada de cada uno de ellos. La generalidad y variabilidad de dichos signos las
constatará en las siguientes fases.
La comunicación no verbal
1086
b) Observación directa. Posteriormente, el investigador observará, participativamente, la forma en
que otros miembros de la comunidad utilizan los signos recogidos en el repertorio que ha creado por
introspección. Esta labor le servirá para constatar que, efectivamente, los elementos inventariados son
generales y que su descripción es la correcta.
c) Realización de encuestas. Los signos de los sistemas de comunicación no verbal, igual que
ocurre con los del sistema verbal, varían dependiendo de la caracterización social de la persona que los
utiliza, de su origen geográfico o de la situación en que son usados. La forma más apropiada de constatar
la variación de un signo, a la vez que se comprueba una vez más su generalidad, es realizar encuestas
sociolingüísticas o dialectales en las que se controlen factores como el sexo, la edad, el nivel sociocultural,
el origen de las personas o el contexto de uso. Dichas encuestas deben ser grabadas íntegramente en
soporte audiovisual.
En el caso de utilizar cuestionarios, en lugar de encuestas semidirigidas, será el propio investigador
el que los realice en forma de pregunta-respuesta, nunca el informante, pues no debemos olvidar que la
descripción de los signos no verbales es una tarea difícil que debe hacerse de forma sistemática y que
resultaría tediosa para cualquiera que no conozca o tenga cierta técnica y experiencia.
d) Programas de televisión, prensa, literatura... Como última fase de recogida de material es
conveniente la revisión de la utilización de los signos estudiados en programas de televisión de corte
costumbrista, en las ilustraciones o entrevistas periodísticas, en cómics, en acotaciones o comentarios de
autor en obras literarias17, etc., ya que se trata de diferentes medios de comunicación en los que podemos
encontrar una gran cantidad de usos y personas diferentes que nos servirán para constatar, una vez más,
los datos obtenidos previamente.
3) Análisis del material
El análisis cualitativo del material recogido, como se ha podido comprobar por lo expuesto
anteriormente, se va haciendo de forma progresiva, a la vez que se realizan las distintas fases de
recolección de datos. Su fin debe ser establecer la clasificación definitiva de los elementos estudiados y su
forma habitual de uso y producción, así como las variantes sociales, geográficas o situacionales que
aparecen de forma sistemática.
Es aconsejable realizar un análisis cuantitativo de los signos no verbales para constatar su uso
generalizado y seleccionar las variantes más representativas.
17 Sobre comunicación no verbal en la literatura véanse, a modo de ejemplo, los trabajos de Korte (1997), Poyatos (1994c,
1997, 1998 y 1999) y Romera (1994), así como las memorias de investigación fin de máster de Santos (2008) y de Navarro
(2013), dedicadas, de manera específica, a teatro y ELE.
MANUAL del profesor de ELE
1087
4) Presentación de los resultados
Los resultados del estudio realizado deben presentarse en forma de inventarios en los que se
recojan, clara y sistemáticamente, todos los elementos estudiados y se establezcan las relaciones
pertinentes entre ellos.
En los inventarios dirigidos a la enseñanza de lenguas segundas o extranjeras, los signos no
verbales paralingüísticos, quinésicos, proxémicos y cronémicos deben aparecer juntos, pues juntos han de
enseñarse, clasificados, como antes hemos dicho, por funciones comunicativas básicas, y, además, han de
combinarse con los signos o el conjunto de signos verbales que se utilizan para realizar la misma función.
Pueden servir de ejemplo las siguientes entradas del inventario nocio-funcional básico de Cestero (1999b):
La comunicación no verbal
1088
I. Signos no verbales con usos sociales
2.- DESPEDIRSE (Cestero 1999b: 17-19)
CONTEXTO INFORMAL
¡Adiós!
¡Hasta luego!
GESTOS
Besos recíprocos en las mejillas
Abrazo
Alzamiento de mano:
* Esta forma de despedida, en cualquiera de sus variantes, es quizás la más frecuente por ser la más corta y
rápida. En ocasiones, se realiza una de las anteriores y ésta como cierre final.
Se levanta el brazo derecho, desde la posición de reposo, hasta realizar un ángulo de unos 170º, con la
mano abierta y los dedos separados o juntos, a excepción del pulgar. Se permanece en esta posición unos
segundos.
Se levanta el brazo derecho, desde la posición de reposo, hasta realizar un ángulo de unos 170º, con la
mano abierta y los dedos juntos, a excepción del pulgar. Se abre y se cierra la mano dos veces o más.
Se levanta el brazo derecho, desde la posición de reposo, hasta realizar un ángulo de unos 170º, con la
mano abierta y los dedos separados o juntos, a excepción del pulgar. Se agita la mano de izquierda a derecha dos
veces o más.
CONTEXTO FORMAL
¡Adiós!
¡Adiós, Buenos días!
¡Adiós. Buenas tardes!
¡Adiós. Buenas noches!
GESTOS
Estrechamiento de mano
Alzamiento de barbilla
INFORMACIÓN PROXÉMICA: la distancia entre las personas que se despiden aumentará a medida que aumente el
grado de formalidad o de desconocimiento entre ellas y disminuirá a medida que aumente el grado de
informalidad o de conocimiento entre ellas.
INFORMACIÓN CRONÉMICA: la duración de los gestos de despedida será mayor a medida que disminuya el grado de
formalidad o de desconocimiento entre las personas que se saludan.
MANUAL del profesor de ELE
1089
II. Signos no verbales con usos estructuradores del discurso
8.- PEDIR QUE SE HABLE MÁS DESPACIO (Cestero 1999b: 60-61)
¿Puede hablar más despacio?
¿Puedes hablar más despacio?
Más despacio, por favor
¡Espera/e!
GESTOS
Se levanta el brazo derecho, desde la posición de reposo, flexionándolo, hasta realizar un ángulo de unos
170º, con la mano abierta, en vertical, la palma hacia el frente y los dedos separados o juntos, y se produce un
movimiento directo y, generalmente, continuo hacia adelante y hacia atrás.
Se levanta el brazo derecho, semiflexionado, desde la posición de reposo, 90º o más, con la mano
estirada, en horizontal o lateral, la palma hacia abajo y los dedos juntos (a veces a excepción del pulgar). En esta
posición se realiza un movimiento ascendente-descendente simple o continuo, bien con la mano o bien con el
brazo.
SIGNOS PARALINGÜÍSTICOS
¿Eh? ¿Hm? Vocalizaciones o consonantizaciones orales guturales y nasales bilabiales, con entonación
interrogativa.
INFORMACIÓN PROXÉMICA: es frecuente disminuir la distancia de separación con la persona que está emitiendo
inclinando los hombros o el tronco hacia adelante, a la vez que realizamos los gestos o emitimos los sonidos
antes mencionados.
INFORMACIÓN CRONÉMICA: los signos no verbales que utilizamos para pedir que se hable más despacio suelen ser
rápidos, para interrumpir el menor tiempo posible la fluidez conversacional.
La comunicación no verbal
1090
III. Signos no verbales con usos comunicativos
2.- IDENTIFICAR OBJETOS (Cestero 1999b: 75-76)
Este es el jarrón nuevo
Quiero esa muñeca
GESTOS
Se flexiona o se levanta el brazo derecho desde la posición de reposo hasta 130º. La mano se mantiene
cerrada, en horizontal, a excepción del dedo índice, que se mantiene estirado y dirigido directamente hacia el
objeto que se desea identificar. Se permanece en esta posición algunos segundos o se realiza un movimiento
continuo ascendente y descendente con la mano.
Estos son los jarrones nuevos
Quiero esas muñecas
GESTOS
Se levanta el brazo derecho desde la posición de reposo hasta 130º. La mano permanece cerrada, en
horizontal, a excepción del dedo índice, que se mantiene estirado y dirigido directamente hacia el objeto que se
desea identificar. Se realiza con la mano o con el brazo un movimiento lateral o giratorio semicircular.
Ese es el jarrón nuevo
Quiero aquella muñeca
GESTOS
Se levanta el brazo derecho desde la posición de reposo, unos 130º o más. La mano se mantiene
cerrada, en horizontal, a excepción del dedo índice, que se mantiene estirado y dirigido directamente hacia el
objeto que se desea identificar. Se permanece en esta posición algunos segundos o se realiza un movimiento
continuo con la mano ascendente y descendente.
Esos son los jarrones nuevos
Quiero aquellas muñecas
GESTOS
Se levanta el brazo derecho desde la posición de reposo, unos 130º o más. La mano permanece cerrada,
en horizontal, a excepción del dedo índice, que se mantiene estirado y dirigido directamente hacia los objetos
que se desea identificar. Se realiza con la mano o con el brazo un movimiento lateral o giratorio semicircular.
MANUAL del profesor de ELE
1091
6.- DESCRIBIR LUGARES (Cestero 1999b: 94-95)
Ese pueblo es muy grande
Esa montaña es enorme
La calle Mayor es muy ancha
GESTOS
Se levantan los brazos, semiflexionados, desde la posición de reposo, unos 90º. Las manos se mantienen
abiertas, en lateral, con los dedos separados o juntos a excepción del pulgar. Se estiran los brazos hacia el frente
o se arquean levemente, separándose más o menos uno de otro dependiendo de la dimensión que queramos
indicar. Se permanece en esta posición unos segundos o se realiza con los brazos un leve movimiento directo y
continuo ascendente y descendente.
SIGNOS PARALINGÜÍSTICOS
¡MMh! Consonantización nasal bilabial y oral gutural con entonación admirativa.
¡OOoJ! Vocalización con consonantización oral gutural y entonación admirativa.
Ese pueblo es muy pequeño
Esa calle es muy estrecha
Esa plaza es muy pequeña
GESTOS
Se levantan los brazos, flexionados, desde la posición de reposo, hasta la altura de la cintura o el pecho.
Las manos se mantienen abiertas, en lateral o en vertical, con las palmas enfrentadas y los dedos juntos, a
excepción del pulgar. Se permanece en esta posición unos segundos o se realiza con las manos o los brazos un
leve movimiento ascendente y descendente.
En el pueblo hay un parque muy extenso
Las ciudades de Estados Unidos son muy extensas
El salón de mi casa es muy amplio
GESTOS
Se levanta el brazo derecho, semiflexionado o estirado, desde la posición de reposo, unos 80º. La mano
se mantiene abierta, en horizontal, con la palma hacia abajo y los dedos separados o juntos, a excepción del
pulgar. Se realiza con el brazo un amplio movimiento lateral.
Es recomendable que el inventario, especialmente cuando no es nocio-funcional, vaya
acompañado de un índice y de un glosario en forma de fichas, ordenadas alfabéticamente. Cada ficha
corresponderá a un elemento del inventario y debe contener, al menos, su descripción, una ilustración y
ciertas anotaciones (comentarios culturales, variantes más frecuentes, usos, origen, falsos cognados...). En
caso de tratarse de inventarios en los que se comparen dos culturas diferentes, cada ficha debe ser doble,
de manera que presente en paralelo los signos no verbales de las dos comunidades. No es necesario que
se ofrezca en cada ficha toda la información que se pueda recoger, es suficiente con que aparezcan los
datos más relevantes.
La comunicación no verbal
1092
Un modelo de ficha sencilla podría ser el siguiente (Cestero 1999a: 50):
(Equivalentes lingüísticos)
Está loca, Se ha vuelto loca, Está...
(Función)
DESCRIBIR ESTADOS
(Uso funcional)
SIGNOS NO VERBALES CON USOS COMUNICATIVOS
Gesto:
Se abren considerablemente los ojos y se
elevan las cejas; la mirada se dirige hacia el
frente o hacia arriba. Los labios permanecen
separados y la boca abierta ligeramente
curvada hacia abajo. Es frecuente realizar un
gesto manual: se levanta el brazo,
semiflexionado, desde la posición de reposo y
se lleva la mano, cerrada y con los dedos
juntos a excepción del índice que permanece
estirado, hasta la sien derecha, que es tocada
o señalada por el dedo índice; se realiza con la
mano un movimiento continuo giratorio
semicircular hacia adelante y hacia atrás o un
movimiento continuo giratorio circular hacia
adelante.
Ilustración
Paralenguaje
Bbuu Consonantización oral bilabial con vocalización.
Información proxémica
Se trata de un signo expresivo, por lo que se suele acortar la distancia de separación
con el interlocutor.
Información cronémica
Los signos no verbales que nos sirven para realizar esta función son relativamente
rápidos.
Anotaciones
MANUAL del profesor de ELE
1093
Un modelo de ficha doble (dos culturas) podría ser el siguiente (Rahim 1998: 123-125):
SALUDO
1. PRIMER ENCUENTRO Y CONOCIDOS
HOMBRE - MUJER
JOVEN - JOVEN
A R G E L I A E S P A Ñ A
DESCRIPCIÓN
Gran variación dependiendo del contexto general:
-Joven conservador: situación de extrema formalidad
por lo que solo hay utilización de saludo verbal.
-Joven menos conservador: apretón de manos, sin que
las palmas estén en total contacto. No hay fijación de
mirada.
-Estudiantes y gente de nivel socioeconómico alto: es
frecuente que se den dos besos.
Siempre es el hombre el que inicia el saludo, la mujer
actuará de determinada manera en función de lo que
éste haga.
Intensidad: débil
Duración: breve
ILUSTRACIÓN
DESCRIPCIÓN
Gran variación dependiendo del carácter de las
personas:
-Se saludan verbalmente, con un pequeño
movimiento de la cabeza.
-Se dan un par de besos, con sonrisas
recíprocas.
Intensidad: débil
Duración: breve
ILUSTRACIÓN
La comunicación no verbal
1094
2. AMIGOS ÍNTIMOS
HOMBRE - HOMBRE
JOVEN – JOVEN
A R G E L I A E S P A Ñ A
AUSENCIA BREVE
-Apretón de manos, con sonrisa recíproca. Al
finalizar el gesto, pueden llevarse la mano al
pecho.
-Se dan unas palmaditas en el hombro o en la
espalda.
Intensidad: de débil a moderada
Duración: breve
AUSENCIA LARGA
-Se dan dos o cuatro besos, más el apretón de
manos. La mano izquierda suele estar colocada
encima del hombro del otro, dando a veces
pequeñas palmaditas.
-Se abrazan y luego se dan dos o cuatro besos, con
o sin apretón de manos.
Intensidad: fuerte
Duración: larga
DE PASO
-Se sonríen y hacen un gesto levantando la mano y
agitándola.
-Juntan las puntas de los dedos de la mano
derecha, moviéndola de arriba hacia abajo,
queriendo decir con ello que uno se encuentra
bien.
ILUSTRACIÓN
AUSENCIA BREVE
-Apretón de manos, con sonrisa recíproca.
-De un día para otro, se saludan solo verbalmente,
con una sonrisa.
Intensidad: de débil a moderada
Duración: breve
AUSENCIA LARGA
-Se abrazan y se dan un par de besos, con sonrisa
recíproca y fijación de mirada.
Intensidad: fuerte
Duración: larga
DE PASO
-Se sonríen y hacen un gesto con la mano,
agitándola. El otro responde con una sonrisa o con
el mismo gesto.
ILUSTRACIÓN
MANUAL del profesor de ELE
1095
2. AMIGOS
Í
NTIMOS
SUEGRO - NUERA
A R G E L I A E S P A Ñ A
AUSENCIA BREVE
-Se dan dos o cuatro besos.
-En las zonas rurales, es costumbre que las nueras,
como muestra de respeto, saluden al suegro con
un beso en la frente.
Intensidad: débil
Duración: breve
AUSENCIA LARGA
-Se dan dos o cuatro besos.
-En las zonas rurales, las nueras, como muestra de
respeto, saludan al suegro con un beso en la
frente.
Intensidad: variable
Duración: breve
DE PASO
Se saludan con un leve movimiento de cabeza
acompañado de una sonrisa.
ILUSTRACIÓN
AUSENCIA BREVE
-Se saludan con dos besos. Sonrisa y fijación de
mirada.
Intensidad: débil
Duración: breve
AUSENCIA LARGA
Dependiendo de la relación:
-Pueden abrazarse y darse dos besos. Sonrisa y
fijación de mirada.
Intensidad: variable
Duración: breve
DE PASO
Se sonríen y hacen un gesto con la mano
agitándola.
ILUSTRACIÓN
La comunicación no verbal
1096
Otro modelo de fichas para inventarios comparativos podría ser el siguiente (Suzuki Yamanouchi 2007:
51-52 y 88-91):
E-1/3
SALUDAR (España)
CONTEXTO FORMAL
Estrechamiento de mano
Equivalentes lingüísticos:
¡Hola!
Buenos días
Buenas tardes
Buenas noches
Gesto:
“Se levanta el brazo derecho,
semiflexionado o estirado, desde la
posición de reposo, con la mano
estirada y los dedos juntos a excepción
del pulgar, hasta realizar un ángulo de
unos 90˚. En esta posición se entra en
contacto con la mano del destinatario,
que se coge flexionando los dedos”
(Cestero 1999b: 14).
Paralenguage:
Información proxémica:
La distancia entre las personas involucradas en el saludo aumentará o disminuirá a medida que
aumente o disminuya el grado de formalidad o de desconocimiento que exista entre ellas.
Información cronémica:
La duración del gesto de saludo aumentará a medida que disminuya el grado de formalidad o de
desconocimiento entre las personas involucradas en el mismo.
Anotaciones:
MANUAL del profesor de ELE
1097
J-1/2
SALUDAR (Japón)
CONTEXTO FORMAL
Equivalentes lingüísticos:
Gesto:
Una vez fijada la mirada en la del destinatario, se inclina el tronco hacia adelante, de 45˚ a 60˚,
con la vista en dirección al suelo. Los brazos permanecen en la posición de reposo o pueden realizar
un movimiento lateral que permita superponer parcialmente las manos, a la altura de la parte
anterior y superior de los muslos. Se permanece en esta posición unos segundos. Se torna a la
posición de reposo dirigiendo nuevamente la mirada hacia la del destinatario.
Paralenguaje:
Información proxémica:
Normalmente se realiza en una distancia que va del metro al metro y medio, evitando tocar la
cabeza del destinatario en el momento de la inclinación profunda.
Información cronémica:
La seriedad de la situación requiere lentitud.
Anotaciones:
Si las personas implicadas guardan entre sí una relación jerárquica, la de rango inferior debe prestar
atención para no levantar la cabeza antes que su superior.
La comunicación no verbal
1098
E-6
DAR LAS GRACIAS (España)
Equivalentes lingüísticos:
¡Gracias! / ¡Muchas gracias!
Se(te) lo agradezco
¡Cuánto se(te) lo agradezco!
Gesto:
“Es frecuente entrar en contacto
con el destinatario cogiéndole las
manos o la mano derecha. Se
levantan los brazos desde la
posición de reposo y se mueven,
simultáneamente, con las manos
en vertical, directa o lateralmente,
hacia la persona a la que se dirige
el agradecimiento.
Cuando las manos del emisor
alcanzan las manos del
destinatario se cierran
suavemente oprimiéndolas y se
dan, en esta posición, una o más
sacudidas suaves”
(Cestero 1999b: 32-33).
Paralenguage:
¡HMmm! Consonantización oral gutural y nasal bilabial, con entonación admirativa.
Información proxémica:
En el momento del agradecimiento, la distancia entre las personas involucradas en la
comunicación suele disminuir notablemente, hasta llegar, incluso, a entrar en contacto
entre sí.
Información cronémica:
Cuando no se trata de una situación seria, el gesto se realiza con cierta rapidez.
Anotaciones:
Los gestos faciales son los más significativos: sonrisa amplia, ojos muy abiertos y cejas
elevadas.
MANUAL del profesor de ELE
1099
J-6
DAR LAS GRACIAS (Japón)
Equivalentes lingüísticos:
Gesto:
Desde la posición de reposo, se inclina el
tronco, de 30˚ a 45˚, hacia la persona a la
que se dirige el agradecimiento. La mirada
se dirige ligeramente hacia abajo. Los brazos
realizan un movimiento lateral que permite
unir ambas manos a la altura de la parte
anterior y superior de los muslos, en la que
se apoyan.
Paralenguage:
Información proxémica:
La persona que agradece suele reducir, notablemente, la distancia de separación.
Información cronémica:
La seriedad de la situación requiere lentitud.
Anotaciones:
Al producirse inclinación del tronco, se asemeja, entre otros, a los gestos de saludo y
despedida, de perdón y de felicitación.
La comunicación no verbal
1100
E-7
FELICITAR (España)
Equivalentes lingüísticos:
¡Felicidades! / ¡Felicitaciones!
¡Enhorabuena!
¡Cuánto me alegro!
Gesto:
“Este gesto se realiza levantando
el brazo derecho (izquierdo) desde
la posición de reposo y
flexionándolo ligeramente hasta
alcanzar con la mano la parte
posterior del hombro izquierdo
(derecho) del destinatario; en esta
posición se dan una o más
palmadas sobre él” (Cestero
1999b: 33).
Paralenguage:
¡Eee! ¡Heeyy! Vocalizaciones (con o sin consonantización oral gutural) con alargamiento y
con entonación admirativa.
Información proxémica:
Particularmente en situaciones informales, la persona que felicita reduce,
considerablemente, la distancia que media entre él y su interlocutor, hasta llegar, incluso, a
entrar en contacto.
Información cronémica:
Se realiza con rapidez debido a la poca seriedad de la situación.
Anotaciones:
Los gestos faciales son los más significativos para expresar la función de felicitar: sonrisa
amplia, ojos bien abiertos y cejas elevadas. Además, dependiendo de la situación, se suele
felicitar con uno o dos besos, con un apretón de mano o con un movimiento de cabeza
ascendente y descendente diciendo: ¡Felicidades!
MANUAL del profesor de ELE
1101
J-7/1
FELICITAR (Japón)
Equivalentes lingüísticos:
Gesto:
En situaciones formales es frecuente felicitar haciendo entrega de un presente: desde la
posición de reposo, se levantan ambos brazos semiflexionándolos hacia el interlocutor y
sujetando el regalo con las dos manos. Se acompaña el gesto con una inclinación del tronco,
entre 15˚ y 30˚, bajando la mirada hacia el suelo a la vez que se entrega el presente. Cuando
el interlocutor haya cogido el regalo, se torna a la posición de reposo.
Paralenguaje:
Información proxémica:
La entrega de un presente exige que el gesto se realice a una distancia relativamente corta.
Información cronémica:
La formalidad de la situación requiere lentitud.
Anotaciones:
Cuando no se hace entrega de un presente, el gesto se reduce a la simple inclinación del
tronco en dirección al destinatario.
La comunicación no verbal
1102
Con esta metodología de base se han realizado ya un gran número de trabajos de investigación
que nos han permitido conocer diferencias culturales en comunicación no verbal y, por tanto, han
confirmado la necesidad de su inclusión en los diseños curriculares de enseñanza de LE. Dedicamos el
siguiente apartado a mostrar hallazgos significativos de diversos estudios.
4.1.2. Estudios sobre diferencias culturales en el repertorio básico de signos no verbales
Como acabamos de mencionar, con la base teórico-metodología propuesta se han realizado ya un
gran número de estudios en los que se compara la comunicación no verbal española con la de otra cultura.
Se trata, en su mayoría, de trabajos fin de estudios, usualmente memorias de investigación de másteres de
formación de profesores de español como LE, que han constatado la existencia de diferencias significativas
en la comunicación no verbal -casi siempre gestos- de diversas culturas y, por tanto, la necesidad de tratar
la comunicación no verbal en el ámbito de la enseñanza y adquisición de LE. Algunos de esos estudios han
llegado a convertirse en tesis doctorales modélicas, como los de Nascimento (2004, 2007 y 2012) o el de
Rogero (2015), otros parten de trabajos parciales previamente realizados sobre una cultura determinada
para ofrecer una visión general del repertorio básico de signos no verbales (Rodríguez 2013, Ascaso 2014,
Bautista 2014, Pérez-Cecilia 2014, Sacristán 2014) y otros, menos abarcadores, se centran en conjuntos de
signos o en una categoría no verbal específica (y no en el repertorio básico completo o en los signos no
verbales de los diferentes sistemas), pero la información que proporcionan es también de gran relevancia
para conocer diferencias culturales (Rahim 1997, Kaur 1998, Izquierdo 1998, Suzuki 2007, León 2008,
Gómez 2009, Montero 2009, Núñez 2010, Moreno 2011, Torollo 2011, de Pablo 2012, Díaz 2012, Gumiel
2012, Aragonés 2013, Díaz 2012 y Guerrero 2014)18.
Contamos, en estos momentos, con una gran cantidad de estudios comparativos que nos permiten
conocer diferencias significativas en el uso de signos no verbales españoles y de diversas culturas y bloques
culturales. De ellos, el estudio más completo de los realizados, aunque se centra en emblemas gestuales19 y
no en el repertorio básico de diferentes tipos de signos no verbales (paralingüísticos, quinésicos,
proxémicos y cronémicos), es el de Nascimento (2004, 2005, 2007, 2009a, 2008b, 2012), que ha
comparado las culturas española y brasileña. La autora trabaja con un inventario de 134 entradas, de las
que 46 arrojan diferencias significativas en el uso de emblemas en España o en Brasil y, por tanto,
requieren enseñanza específica en el aula de ELE, a saber: /ser haragán, ser mentiroso, mostrar
desconfianza, tener envidia o celos, conducir mal, perder la oportunidad, ser adulador, ser caradura,
mostrar deleite, estudiar, complacer a alguien, ser ladrón, ser presumido, un pedazo, comer, jurar,
amenazar, pedir que alguien se apresure, marcharse, saludar y despedirse, hacer burla, estar loco, estar
muy delgado, no tener dinero, tener cuidado, tocar madera, guardar secreto, parar de hablar, ser tacaño,
mucha cantidad, hablar por teléfono, estar inactivo, venir, indicar la altura de animales, mostrar
18 No queremos dejar de mencionar, también, los inventarios de signos no verbales realizados como trabajo fin del Máster
que no tienen como objetivo la comparación intercultural, sino la identificación y descripción de signos no verbales españoles
determinados, para su inclusión en los diseños curriculares de ELE. Nos referimos, concretamente, a los trabajos de Duque de
la Torre (1996), Madrigal (1996), Martínez Díaz (1996), Sánchez Somolinos (2002), Diego Fadón (2009) y Rey (2009).
19 Los emblemas son signos no verbales que “tienen un equivalente verbal sin ninguna ambigüedad en su propia cultura”
(Poyatos 1994a: 187).
MANUAL del profesor de ELE
1103
indiferencia, oler mal, estar separados, mostrar deseo, valorar positivamente, parar un medio de
transporte, pactar, insultar, concordar/ (Nascimento 2007: 369-370 y 2012: 361-362). Además, identifica 3
falsos cognados que pueden ser problemáticos: /todo bien - OK/ en España, que se asemeja a un fuerte
insulto en Brasil; /amenazar a un niño con pegarle/ en España, que se emplea para /apresurar a alguien/ en
Brasil; y /despedirse/ en España, que se emplea para /venir/ en Brasil (Nascimento 2012: 362).
Sobre una cultura estrechamente relacionada con la brasileña y la española trabaja Núñez (2010),
que ha realizado un estudio comparativo amplio de signos no verbales españoles y portugueses, aunque
basado en un repertorio parcial. Los hallazgos de la autora permiten constatar diferencias culturales
relevantes en 16 signos con usos comunicativos y en 3 signos con usos sociales de los 47 signos no verbales
que estudia, a saber, en /estar o ser delgado, ser presumido, ser un cara dura, no tener dinero, ser cerrado
de mente, caerse la baba, estar harto, estar aliviado, desconocimiento, haber mucha gente, tener miedo,
indicar que alguien se ha ido, hacer un juramento, neutralizar un maleficio, meter prisa, sentir envidia o
sufrir una decepción amorosa/ (Núñez 2010: 90-91); en el grupo de los signos no verbales con usos
sociales, Núñez encuentra diferencias significativas en gestos empleados para /felicitar, burlarse, insultar/
(Núñez 2010: 92). Además, la autora identifica 3 falsos cognados: /mucho/ en España equivale a /miedo/
en Portugal, /indiferencia/ en Portugal puede interpretarse por /pensar/ en España, y /despedida con
levantamiento rápido de brazo/ en España puede interpretarse como /estoy harto/ en Portugal (Núñez
2010: 115).
El estudio de Rogero (2015), que parte de inventarios previos de signos no verbales franceses y es
de corte aplicado, permite conocer, también, diferencias significativas en los repertorios de emblemas
españoles y de la cultura vecina. Según destaca la autora, de las 113 funciones básicas con las que trabaja,
12 se realizan con un solo gesto emblemático que resulta distinto en las culturas española y francesa
(/privarse, robar, miedica, sentir miedo, miedica –insulto-, vanidoso, cantidad nula, dificultad, borracho,
aburrimiento, pedir bebida, jurar/), y 10 se efectúan con varios gestos, de los que algunos resultan ser
emblemas completamente diferentes en ambas culturas (/hacer burla, pedir que se guarde silencio, acabar
una tarea, valoración negativa, tener frío, sentir exasperación, sentir indiferencia-desinterés, sentir
resignación-impotencia, triunfar, pedir a alguien que se acerque/).
Tenemos, también, información relevante y bastante completa, ya que se ha trabajado sobre el
repertorio básico de signos no verbales, con respecto a diferencias culturales en la comunicación no verbal
española y china. Los conocimientos con los que contamos proceden de los estudios parciales de Feng
(2006), Xia (2007) y Torres (2010), así como del que realizó Rodríguez (2013) ampliando el número de
signos tratados hasta obtener el repertorio básico completo, y del que pone en comparación signos básicos
españoles, chinos y hongkoneses, llevado a cabo por López Torresilla (2015). Aunque se trata de
información obtenida de un grupo reducido de informantes, los resultados que se apuntan muestran
diferencias significativas en los signos no verbales que se usan para cumplir 78 de las 158 funciones básicas
investigadas, bien por tratarse de funciones que se realizan con gestos diferentes (42), o con alguna
variante gestual distinta (36). Rodríguez ha documentado diferencias en la realización gestual de las
siguientes funciones comunicativas: /autopresentarse -varios sujetos-, presentación de una o varias
La comunicación no verbal
1104
terceras personas, responder a una presentación, agradecer, formular buenos deseos, aludir a ideas o
enunciados posteriores, identificar -tú, él/ella, nosotros/as, ellos/as, vosotros/as, aquel/aquella/os/as-, dar
información espacial, temporal y de cantidad -allí, al lado, entre, poca cantidad, seis, siete, ocho, nueve,
diez-, describir personas -delgado, tener buen cuerpo-, describir lugares y objetos -grande, pequeño-,
expresar acciones habituales -beber, comer, cocinar, estar callado/a-, expresar certeza y evidencia,
expresar aburrimiento, expresar hartazgo, expresar nerviosismo, expresar alivio, expresar vergüenza,
expresar locura, expresar sensaciones físicas -sed-, ofrecer e invitar, aconsejar, advertir, animar/. Además,
ha hallado variantes diversas en las dos culturas para /saludar, autopresentarse -un solo sujeto-, identificar
a uno o varios destinatarios, felicitar, responder a felicitaciones y buenos deseos, establecer la
comunicación, organizar ideas o enunciados, señalar que no se ha entendido algo de lo emitido y pedir su
repetición, pedir que se hable más alto, pedir que se hable más bajo o más despacio, señalar correcciones,
clarificaciones o reformulaciones del discurso propio o del ajeno, proponer el cierre, identificar -yo,
este/a/os/as, ese/a/os/as-, dar información espacial, temporal y de cantidad -encima, detrás, cerca, lejos, a
veces-, describir personas -pelo largo-, realizar acciones habituales -dormir, ducharse, escuchar, andar-,
expresar sensaciones físicas -hartazgo, calor, buen olor, mal olor-, dar una orden o instrucción -callarse-,
aceptar una propuesta, amenazar, reprochar, tranquilizar y consolar/ (Rodríguez 2013: 303-311)20.
No disponemos, aún, de repertorios completos de los signos no verbales básicos de otras culturas
asiáticas, pero sí contamos con inventarios parciales que arrojan, nuevamente, datos significativos sobre
diferencias y relaciones de bloques culturales, como son los de Kaur (1998)21, que trabaja con saludos
españoles y de India, Suzuki (2007)22, centrado en signos españoles y japoneses, Pablo (2012)23, sobre
20 Rodríguez (2013: 311-313) señala, por otro lado, que los españoles empleamos signos paralingüísticos para realizar muchas
de las funciones estudiadas, a diferencia de los chinos, que no poseen signos paralingüísticos que permitan realizar tales
funciones: disculparse, agradecer, proponer un brindis, responder a felicitaciones y buenos deseos, indicar que se mantiene el
turno de palabra, indicar que se cede el turno de palabra, pedir confirmación, señalar que no se ha entendido algo de lo emitido y
pedir su repetición, pedir que se hable más alto, pedir que se hable más bajo o más despacio, señalar correcciones, clarificaciones o
reformulaciones del discurso propio o ajeno, señalar la producción, la necesidad o el deseo de cambio temático, proponer el cierre,
dar información espacial, temporal y de cantidad -lejos, a veces, actualmente, anteriormente-, describir personas -gordo, tener
buen cuerpo, fuerte, débil, grande-, expresar acciones habituales -beber, comer, ducharse, dormir, andar, conducir-, expresar
desconocimiento, expresar deseo, expresar hartazgo, expresar vergüenza, expresar locura, expresar sensaciones físicas -hartazgo-,
denegar permiso, pedir permiso, dar permiso, dudar ante una propuesta, amenazar, tranquilizar y consolar, animar.
21 Kaur (1998) resalta, en su trabajo, las siguientes diferencias significativas en los saludos españoles e indios: el saludo
general en Delhi es el gesto manual de “namaste”, consistente en juntar las palmas de la mano y llevarlas al pecho, aunque se
va perdiendo, poco a poco, y sustituyendo por préstamos anglo-americanos como el estrechamiento de mano (Kaur 1998:
29). Además, en India hay otros saludos que no se emplean en España, como tocar los pies (a una persona mayor o a la que se
muestra respeto) y besar en la frente (Kaur 1998: 30). En general, según la autora, la frecuencia de uso de los saludos no
verbales es mucho menor en India que en España y la distancia que se establece entre los interlocutores al saludar, mucho
mayor (Kaur 1998: 185-87).
22 Suzuki (2007) realizó un estudio modélico sobre determinados signos no verbales con usos sociales españoles y japoneses -
saludar/despedirse, presentar/reaccionar a ser presentado, pedir perdón/pedir permiso/conceder permiso, dar las
gracias/felicitar, ofrecer o invitar/reaccionar a ofrecimientos o invitaciones-, en el que destaca las diferencias relevantes que
mencionamos a continuación: los saludos y las despedidas japoneses son sin contacto, mediante inclinación de tronco, acción
que los estudiantes de español japoneses suelen transferir al realizar estas funciones comunicativas en la cultura meta; las
inclinaciones son, así mismo, los signos básicos de las presentaciones japonesas, en las que nunca se señala con el dedo, y de
las peticiones de perdón y muestras de agradecimiento; también se mantienen las inclinaciones en la realización de otros
signos sociales japoneses que difieren de los españoles, como felicitar o pedir permiso y ofrecer o invitar (Suzuki 2007: 48-
104). Por otro lado, el autor destaca en las conclusiones del trabajo que, de forma general, la quinésica facial es más marcada
en los gestos españoles que en los japoneses, que el español tiende al uso de signos paralingüísticos consonánticos, mientras
MANUAL del profesor de ELE
1105
signos con usos sociales españoles y vietnamitas, y Aragonés (2013), con una selección de signos de los tres
usos funcionales españoles y filipinos24.
Por otra parte, Bautista (2014) ha elaborado el inventario comparativo de signos no verbales
básicos españoles y marroquíes. Aunque se trata de un trabajo fin de máster y, por tanto, el número de
informantes es reducido, los datos que en él se ofrecen vuelven a ser muy significativos, ya que muestran
la existencia de diferencias importantes en 91 de las 140 entradas del repertorio básico de signos gestuales
con las que trabaja. Según la autora, las funciones comunicativas que se realizan a través de signos no
verbales diferentes en las culturas española y marroquí son las siguientes: /saludar -en contexto informal-,
presentar -yo, nosotros, vosotros, él, ellos-, reaccionar al ser presentado, aceptar una disculpa, responder a
un agradecimiento, desear suerte, dar la enhorabuena -en contexto informal-, pedir permiso, rechazar un
ofrecimiento, indicar que se mantiene el turno de palabra, pedir que se hable más alto, pedir que se hable
más despacio, conceder la palabra, indicar que se cambie de tema, finalizar el discurso, identificar a
personas -este y aquel-, indicar la posición -ahí, allí, detrás y entre-, ubicar lugares -al fondo, a la vuelta,
lejos y cerca-, describir características físicas -guapo, feo, fuerte, pelo liso, calvo, mucho pelo-, describir
objetos -pequeño, muchos, un poco-, describir estados -contento, aburrido-, expresar acciones habituales -
beber, ducharse, estar callado, estudiar-, opinar -desacuerdo, certeza, certeza no completa-, describir
sentimientos y sensaciones -gustar, desagrado, tristeza, arrepentimiento, sorpresa, alegría, enfado,
aburrimiento, miedo, vergüenza, sed, estar lleno, oler bien, oler mal-, expresar deseo, sugerir o aconsejar,
rechazar un ofrecimiento -quizás-, y expresar mandatos -sentarse, irse, acercarse/ (Bautista 2014: 259-
261). Cabe destacar, también, la aparición de entradas en las que se pueden constatar similitudes y
diferencias en España y Marruecos, a saber: /saludar -contexto informal-, agradecer, ofrecer o invitar,
tomar la palabra, indicar que se mantiene el turno de palabra, pedir que se hable más alto, finalizar el
discurso, identificar a personas -este-, indicar la posición de un objeto -al lado de-, ubicar -a la derecha, a la
izquierda-, describir características físicas -gordo, delgado, feo, pelo liso, pelo rizado-, describir objetos
-pequeño-, realizar acciones habituales -hablar por teléfono, ducharse, leer, escribir, dormir-, opinar
que el japonés prefiere las vocalizaciones o las vocalizaciones con consonantizaciones, que la cultura japonesa es
probadamente de “no contacto” y que los signos no verbales japoneses son más pausados (Suzuki 2007: 121-122).
23 Pablo (2012: 108-109) presenta conclusiones interesantes en su trabajo, dedicado a comparar signos no verbales con usos
sociales, a partir de la realización de un inventario con 19 entradas: existe una ausencia significativa de signos trabados en la
cultura vietnamita, muestra, sin duda, del hecho de tratarse de una cultura de “no contacto”, y una preferencia general por el
uso de la comunicación verbal; los signos no verbales vietnamitas se realizan a bastante mayor distancia del interlocutor que
los españoles, y son mucho más breves; las funciones comunicativas que presentan más diferencias en el uso de signos no
verbales son sociales y tienen que ver con el saludo, la despedida, las presentaciones y la petición de perdón.
24 Aragonés (2013) elabora un inventario comparativo con una selección de 17 funciones comunicativas, de las que solo 4
parecen realizarse no verbalmente de manera similar en las culturas española y filipina. En su investigación, la autora llega a
las siguientes conclusiones relevantes sobre diferencias en la comunicación no verbal española y filipina: en Filipinas, se
emplean más gestos faciales que en España; existen gestos españoles que no tienen equivalente funcional en Filipinas (/ser un
caradura, mucha cantidad, estar muy delgado, estar muy bueno, estar muy rico, estar borracho/a/); existen gestos filipinos
que no tienen equivalentes en la cultura española (/pedir disculpas, indicar que no hay algo, saludar cortésmente/); el signo
que se utiliza en España para indicar que /todo está bien -OK-/ es igual en forma al empleado en Filipinas para /tener dinero/;
en la cultura filipina, se observan muchas pautas de comportamiento propias de las culturas de “no contacto”, que se reflejan,
por ejemplo, en las formas de saludo y en el contacto visual regulador; la sonrisa es un gesto de gran uso en la cultura Filipina,
al igual que las pausas y los silencios -más largos que en la cultura española siempre- (Aragonés 2013: 87-89).
La comunicación no verbal
1106
-mostrar acuerdo-, describir sentimientos y sensaciones -alivio, nerviosismo, estar lleno, tener calor, oler
bien, oler mal-, mandar -sentarse, marcharse-/ (Bautista 2014: 261-262).
No contamos, hasta el momento, con más inventarios completos de culturas árabes, pero sí se han
realizado varios inventarios parciales que pueden ofrecer información de gran interés relacionada con el
bloque cultural, como son los de Rahim (1997)25, centrado en las formas de saludo argelinas y españolas,
Torollo (2011) y Díaz García (2012), sobre algunos signos con usos sociales y comunicativos españoles e
israelíes26, y españoles y tunecinos27, respectivamente, y Guerrero (2014), sobre una selección de signos de
los tres usos comunicativos españoles y barheiníes28.
Resulta de gran interés el inventario, parcial, de una selección de signos de usos sociales,
estructuradores discursivos y comunicativos realizado por Gumiel (2012), en el que se compara la cultura
española y la de la etnia swahili de las costas kenianas del océano Índico. La autora trabaja con 40
funciones comunicativas y encuentra diferencias relevantes en los gestos que se emplean para realizar las
siguientes: /saludar, expresar seguridad, expresar cantidad -mucho, poco-, acciones habituales -ducharse,
lavarse la cara-/ (Gumiel 2012: 134); por otro lado, muchas funciones no se efectúan con gestos en la
cultura africana. Además, Gumiel (2012: 110-112) comenta algunas diferencias en la proxémica swahili
(distancias entre hombres y mujeres marcadas por la ley islámica, pero poca distancia para la interacción
entre personas del mismo sexo) y la cronémica (inexistencia de valoración del tiempo o del concepto de
“prisa”, por ejemplo, así como la mayor duración de las reuniones sociales, familiares y laborales, la poca
valoración de llegar a la hora prevista o la importancia de la división del día), y la existencia de signos
paralingüísticos swahili muy distintos de los españoles, como, por ejemplo, un clic lingual para indicar no
me importa lo que digas o hagas, (Tzt Tzh Tzh) para expresar entendimiento de sentimiento, clic lingual en
25 Rahim (1997 y 1998) hizo un estudio profundo de los gestos no verbales que se emplean para saludar en España y en
Argelia, atendiendo a diferencias contextuales ocasionadas por la situación comunicativa, los interlocutores -características
sociales- y la relación entre los interlocutores (saludos en un primer encuentro y entre conocidos -31 casos-, saludos entre
amigos -31 casos-, saludos entre familiares -44 casos- y saludos entres sujetos con otras relaciones -18 casos-. Las principales
conclusiones a las que llega la autora es que hay grandes diferencias para saludar en las dos culturas tratadas, especialmente
en la manera de estrechar la mano y en las distancias de posicionamiento, pero también hay muchas similitudes que acercan
ambas culturas, como son el uso del beso, del abrazo… y, en definitiva, del contacto en cualquier signo empleado (Rahim
1997: 313-314).
26 Torollo (2011) estudia 25 funciones comunicativas y encuentra diferencias en el empleo de signos no verbales en 10 de
ellas: /dar las gracias, pedir perdón, comer, pedir que alguien espere un momento, hacer autoestop, dar un rodeo, pedir la
cuenta, indicar que una persona está loca, estudiar, advertir que se tenga cuidado/ (Torollo 2011: 46-49).
27 Díaz García (2012) elabora un inventario de 22 funciones comunicativas e identifica 15 que presentan diferencias
significativas en los gestos españoles y tunecinos: los signos empleados para saludar, en el caso de encuentros entre hombre-
mujer, de origen islámico, no conllevan contacto de ningún tipo; presentan diferencias, además, los signos no verbales para
expresar las acciones habituales de comer, beber y hablar por teléfono, así como las sensaciones de tener calor o las
descripciones de personas -gordo/a-; también son distintos los signos que se emplean para indicar que se tiene hambre, que
se está embarazada, que se está loco/a y que se habla mucho; y pueden llegar a resultar problemáticos por las diferencias que
presentan los gestos que se emplean para indicar que se tiene sed o frío, para ordenar a alguien que espere o que calle y para
pedir la cuenta (Díaz García 2012: 42-43).
28 Guerrero (2014) analiza las diferencias culturales en la comunicación no verbal española y barheiní atendiendo a 38
funciones comunicativas y halla diferencias significativas en 22 de ellas: /saludar en contexto informal, dar las gracias,
identificar personas -yo-, ubicar objetos -aquí ahí, allí-, describir -tacaño/a, caradura, pequeño/a, grande, mucha cantidad,
loco/a, harto/a de-, expresar numerales -uno, dos, tres, cuatro, cinco-, mandar o pedir a otros que hagan algo -esperar, entrar
o hacer pasar, marcharse, venir-/ (Guerrero 2014: 137-138).
MANUAL del profesor de ELE
1107
el oído del destinatario para pedir relaciones sexuales o (EHee EHee) como elemento fático de contacto e
indicación de seguimiento.
Gran repercusión tienen, así mismo, los hallazgos de Ascaso (2014), obtenidos en una investigación
que, partiendo de un amplio repertorio previo realizado por Saldaña (2002), ofrece el inventario
comparativo de los signos no verbales básicos españoles y alemanes. La autora trabaja con 165 funciones y
halla diferencias en la realización gestual de 76 de ellas, a saber: /saludar, presentar -autopresentación,
identificación de uno y varios destinatarios, presentación de una y varias terceras personas-, responder a
una presentación, felicitar, formular buenos deseos, responder a felicitaciones y buenos deseos,
disculparse, despedirse, pedir confirmación de lo dicho, pedir que se hable más despacio, proponer el
cierre de la comunicación, indicar que se sigue el relato con interés, organizar información, señalar que no
se ha entendido lo emitido y pedir repetición, señalar correcciones, clarificaciones o reformulaciones,
identificar -yo, tú, usted, él, ella, nosotros, vosotros, ellos-, ubicar -al lado, entre, cerca-, dar y pedir
información temporal -casi siempre, casi nunca, algunas veces-, dar y pedir información de cantidad -
mucho, un montón, un poco-, describir personas -mucho pelo, delgado, fuerte, pelo rizado-, referirse a
acciones habituales -estar callado, dormir, ducharse, estudiar, leer, escuchar-, expresar opiniones,
actitudes y conocimientos -valorar positivamente, valorar negativamente, expresar posibilidad,
escepticismo, no seguridad, conocimiento y desconocimiento-, expresar gustos, deseos y sentimientos -
deseos, aburrimiento, hartazgo, nerviosismo, alivio, sorpresa y extrañeza, sed, interés y gusto, alegría y
satisfacción, placer y diversión-, influir en el interlocutor -rogar, dudar de propuesta, advertir, amenazar,
pedir que se levante, pedir que se marche, esperar, continuar, pedir permiso y denegar permiso, aconsejar,
reprochar, tranquilizar y consolar, animar-/ (Ascaso 2014: 310-313).
También ofrece un repertorio básico completo de signos no verbales, en este caso españoles y
griegos, Pérez-Cecilia (2014), que, partiendo de los trabajos parciales previos realizados por Fernández
(2011) y Barroso (2012), encuentra diferencias en la realización gestual de 90 de las 165 funciones con las
que trabaja: /saludar, presentar -autopresentación de varios sujetos e identificación de varios
destinatarios-, disculparse, formular buenos deseos, proponer brindis, despedirse -contexto formal-,
organizar ideas en discurso, señalar que no se ha entendido algo de lo emitido y pedir repetición, pedir que
se hable más alto y más despacio, identificar personas, localizar -ahí, entre, allí, encima, debajo, detrás, al
lado, lejos-, dar y pedir información temporal -siempre, nunca-, dar y pedir información de cantidad -
mucho, un montón, un poco-, describir personas -delgado, guapo, feo, pelo liso, pelo largo, mucho pelo,
loco, caradura, fuerte, débil, pelo rizado-, describir lugares y objetos -pequeño, estrecho-, referirse a
acciones habituales -dormir, estudiar, beber, hablar, estar callado, hablar por teléfono-, expresar
opiniones, actitudes y conocimientos -valorar positiva y negativamente, acuerdo y desacuerdo, seguridad e
inseguridad, desconocimiento-, expresar gustos, deseos y sentimientos -gusto e interés, deseo, alegría y
satisfacción, placer y diversión, hartazgo, enfado e indignación, alivio, arrepentimiento, vergüenza,
sorpresa y extrañeza, hambre, aversión, tristeza y aflicción, aburrimiento, miedo, ansiedad y preocupación,
nerviosismo, resignación admiración y orgullo, afecto, calor, mal olor-, influir en el interlocutor -pedir que
La comunicación no verbal
1108
se marche o se lleve algo, aconsejar, advertir, amenazar, animar, pedir que venga o traiga, pedir que
espere, pedir un favor, denegar permiso, aceptar y rechazar propuestas, dudar de una propuesta-/ (Pérez-
Cecilia 2014: 338-341).
Se han tratado, además, otras culturas europeas, aunque de manera parcial. Izquierdo (1998),
Moreno (2011) y Bóveda (2015) han trabajado sobre signos no verbales españoles y rumanos29,
centrándose en saludos la primera, en una selección de signos de los tres usos comunicativos, la segunda, y
en signos con usos sociales y una selección de signos comunicativos con la función de influir en el
interlocutor, el tercero. León (2008) ha realizado un estudio comparativo modélico sobre una selección de
signos no verbales españoles e italianos30. E igualmente modélico es el inventario español-británico de una
selección de signos de los tres usos que ha elaborado Montero (2009) 31.
Por último, no faltan los estudios en los que se tratan y comparan signos españoles y
estadounidenses. A este respecto, cabe destacar el trabajo de Sacristán (2014), que presenta ya el
repertorio básico completo, realizado a partir del inventario parcial de Garrido (2011). También en la
comparación de estas dos culturas se revelan diferencias significativas en comunicación no verbal, así, de
las 142 funciones con las que trabaja Sacristán, 47 se realizan con gestos diferentes: /dirigirse a alguien,
presentar y responder a una presentación, disculparse, dar las gracias, responder a un agradecimiento,
expresar buenos deseos, pedir la palabra, organizar ideas del discurso, pedir confirmación al interlocutor,
pedir repetición de lo dicho, indicar que no ha entendido algo de lo emitido, identificar -yo, tú y usted,
nosotros, vosotros, este, aquel-, dar y pedir información espacial, temporal y de cantidad -detrás, entre,
29 Izquierdo (1998) realiza un estudio profundo de las formas de saludo en diferentes situaciones y entre diversos
interlocutores y halla diferencias significativas en los saludos de las que cabe destacar las siguientes: en Rumanía, se emplean
mucho más que en España los saludos con las manos, especialmente, el estrechamiento de mano; los saludos con beso
-iniciado en la mejilla izquierda- se consideran préstamo, aunque se van extendiendo entre los jóvenes y las personas que han
tenido contacto con culturas que lo usan; en los primeros encuentros y entre personas con relaciones familiares, el más joven
inicia el saludo como muestra de respeto, y, por la misma razón, entre personas con relación laboral, inicia el saludo la que
tiene el rango inferior (Izquierdo 1998: 41-46). Por su parte, Moreno (2011) trabaja con 27 funciones y encuentra diferencias
relevantes en los signos gestuales que se emplean para realizar una gran parte de ellas: /describir personas -alto, delgado,
caradura, hablador-, describir objetos, lugares y cosas -grande, mucha cantidad-, describir estados -juntos en pareja, loco, no
tener dinero-, amenazar, sugerir o aconsejar, influir en el interlocutor -irse-, expresar sentimientos y sensaciones -hambre,
buenos deseos-, prometer/ (Moreno 2011: 37-78). También Bóveda (2015) encuentra diferencias significativas en signos no
verbales españoles y rumanos; en su estudio, centrado en signos quinésicos con usos sociales -14 funciones- y que realizan
funciones comunicativas con las que se “influye en el interlocutor” -18 funciones-, documenta diferencias en /saludar con dos
besos, saludar besando la mano, dirigirse a alguien tocando, disculparse, mandar callar, pedir a alguien que se marche o que
se siente, pedir permiso, aconsejar-sugerir o proponer, rechazar una invitación y advertir/.
30 León (2008) trabaja con un repertorio de 11 entradas de una selección de funciones comunicativas y constata diferencias
significativas en la realización gestual española e italiana en la mayoría de ellas: /describir personas -caradura, sin dinero-,
describir objetos y lugares -mucha cantidad-, expresar gustos, deseos y sentimientos -desinterés-, expresar opiniones,
actitudes y conocimiento -¡qué rico!-, saludar/ (León 2008: 51-63). Véase, también, el inventario contrastivo de
onomatopeyas animales españolas, italianas e iraníes de Gómez Román (2009).
31 Montero (2009) elabora un repertorio contrastivo español-británico que contiene 51 entradas de funciones comunicativas
realizadas a través de signos no verbales y encuentra diferencias significativas en el uso de gestos españoles y británicos en las
correspondientes a los siguientes valores comunicativos: /delgado, pelo liso, pelo largo, calvo, caradura, ¡qué huevos tiene!,
mucha gente-cantidad, grande, caro, cansado, sin dinero, hartazgo, pagar a toca teja, estar juntos en pareja, irse, partirse de
risa, mucho tiempo, no saber, calor, hambre, estar lleno, sed, frío, desentendimiento, despreocupación, advertencia, venir,
saludo, despedida, ¿entiendes?, lo prometo/ (Montero 2009: 48-128).
MANUAL del profesor de ELE
1109
cerca, al lado, debajo, mucho, siempre, nunca-, describir -pequeño, débil, feo, guapo, mucho pelo-,
referirse a acciones habituales -ducharse, lavarse-, expresar gustos, deseos y sentimientos -gusto o interés,
deseo, alivio, arrepentimiento, sorpresa, enfado, hartazgo, malestar, estar lleno-, influir en el interlocutor
-pedir un objeto, advertir, animar, amenazar-/ (Sacristán 2014: 219-222).
Como puede apreciarse por el breve resumen expuesto aquí, disponemos de una gran cantidad de
información que constata la existencia de bastantes diferencias culturales y confirma la necesidad del
tratamiento de la comunicación no verbal en el aula de LE, específicamente, en la de ELE. Todos los
inventarios realizados pueden servir de base teórica, como contenido específico, para la incorporación de
la comunicación no verbal en el aula de LE. Por tanto, estamos en un momento adecuado para comenzar a
integrar, de forma progresiva, los elementos de los distintos repertorios en los diseños curriculares32, de la
manera en que se explica a continuación.
4.2. La enseñanza de los signos no verbales
A pesar de que los estudios sobre comunicación no verbal, en general, se encuentran aún en la
fase de identificación, descripción y clasificación de signos y sistemas, los conocimientos que sobre ella
tenemos en la actualidad revelan la necesidad de empezar a incluirla en la enseñanza y el aprendizaje de
lenguas extranjeras. A este respecto, cabe afirmar que la incorporación de los elementos de los sistemas
paralingüístico y quinésico (así como parte de los de los sistemas proxémico y cronémico) en los diseños
curriculares de español como lengua extranjera puede ser inmediata, pues contamos con algunos
inventarios de signos paralingüísticos (Poyatos 1993 y 1994b), con varios de elementos quinésicos
españoles o hispanoamericanos (Coll, Gelabert y Martinell 1990; Green 1968; Meo-Zilio y Mejía 1980-
1983; Saitz y Cervenka 1962 y 1972; y Takagaki, Ueda, Martinell y Gelabert 1998) y con al menos uno que
recoge, de forma integrada, signos de los cuatro sistemas de comunicación no verbal (Cestero 1999b)33. Y
no podemos olvidar los repertorios comparativos realizados, en su mayoría, como trabajos de
investigación fin de estudios que hemos revisado en el apartado anterior, y que aportan el contenido
básico de comunicación no verbal para la enseñanza de ELE y, también, por los resultados de las
comparaciones que ofrecen, para la enseñanza de otras lenguas y culturas.
En la incorporación de la comunicación no verbal en el proceso de enseñanza de LE/L2 es necesario
tener en cuenta, para empezar, la nivelación de los signos no verbales, la forma de tratamiento en el aula y
la metodología más adecuada.
32 Véanse Cestero (1999a y 2000b), Hurley (1992), Melrose (1992) y Poyatos (1992, 1994b y 2006).
33 Pueden verse también, aunque son muy difíciles de conseguir, los repertorios que aparecen en Canfield (1968), Kany
(1960), Kaulfers (1931 y 1932) y Saitz (1966). Desde hace ya algunos años son accesibles, a través de internet, el Diccionario de
gestos españoles editado por Martinell y Ueda, disponible en <http://gamp.c.u-tokyo.ac.jp/~ueda/gestos/index.html>, y el
Diccionario de gestos españoles, dirigido y coordinado por Gaviño, disponible en <http://coloquial.es/es/diccionario-de-
gestos-espanoles/>.
La comunicación no verbal
1110
Nivelación
Los inventarios de signos no verbales con los que ya contamos y los que esperamos que se realicen
en un plazo breve de tiempo nos servirán de base para la inclusión de la comunicación no verbal en los
diseños curriculares de enseñanza de lenguas extranjeras. Ahora bien, si no viene dada desde los propios
inventarios, como paso previo a la enseñanza en el aula, ha de realizarse una graduación de los elementos
no verbales por niveles, en consonancia siempre con el plan curricular con el que estemos trabajando,
ordenándose los signos de acuerdo, en primer lugar, a su mayor o menor funcionalidad, en segundo lugar,
a su mayor o menor frecuencia de uso y, por último, a la mayor o menor dificultad que entraña su
realización.
En los niveles elementales (A1 y A2), se debe trabajar solo con signos paralingüísticos, quinésicos,
proxémicos y cronémicos que pueden utilizarse en lugar de signos léxicos o de determinadas
construcciones lingüísticas sencillas de uso frecuente, así como con los correspondientes no verbales de
algunos deícticos y conectores, y con determinados sonidos fisiológicos o emocionales tales como la risa, el
llanto, la tos y el carraspeo.
En los niveles intermedios (B1 y B2), se ampliará el repertorio de signos no verbales básicos, se
trabajará con los correspondientes de algunas unidades fraseológicas de uso común y con los marcadores
de las preposiciones y conjunciones que se utilizan más frecuentemente, y se introducirán, además, las
cualidades y los modificadores fónicos y más sonidos fisiológicos y emocionales.
Por último, en los niveles superiores (C1 y C2), se terminará de ampliar el repertorio de signos no
verbales básicos y se completará el de unidades fraseológicas, marcadores, cualidades y modificadores
fónicos, y sonidos fisiológicos y emocionales34.
Integración
Si se atiende a las consideraciones previas, la presentación en el aula de los signos no verbales no
debe crear problemas, ya que puede hacerse conjuntamente con sus correspondientes lingüísticos:
fonéticos, gramaticales, léxicos, pragmáticos o conversacionales. Así, por ejemplo, cuando enseñemos en
los primeros temas de los primeros niveles signos verbales con usos sociales, tales como las fórmulas
verbales de saludo y de despedida, enseñaremos también gestos y elementos cuasi-léxicos que se utilizan
para realizar la misma función (un beso en cada mejilla en contextos informales, el estrechamiento de
mano en contextos formales y los distintos gestos de levantamiento de mano o los signos paralingüísticos
Ey, Eeh, Chss... que pueden utilizarse como saludos o despedidas de paso). De la misma manera, junto con
la enseñanza de elementos verbales de relación y organización discursiva, enseñaremos los gestos que se
combinan con ellos o que pueden cumplir la misma función estructuradora de discurso, sirva de ejemplo el
estiramiento de dedos (comenzando por el pulgar) para ordenar los contenidos que se expondrán a
continuación, acompañando o sustituyendo a Primero/En primer lugar..., Después/En segundo lugar..., Por
último/En tercer lugar... Por último, al enseñar y ejercitar, por ejemplo, cómo identificar personas u
34 Véase, también, la propuesta de ordenación que se ofrece en Forment (1997: 29) y la detallada en el trabajo fin de máster
de Rodríguez Juan (2009).
MANUAL del profesor de ELE
1111
objetos, o cómo describir personas, lugares, objetos, estados... trabajaremos conjuntamente la expresión
verbal, paralingüística y quinésica (con las informaciones proxémicas y cronémicas pertinentes).
Recuérdese que solo mediante el desarrollo conjunto de la expresión verbal y no verbal
favoreceremos la adquisición de la competencia comunicativa35.
Metodología de enseñanza
Es muy poca aún la experiencia que tenemos en enseñanza de comunicación no verbal en el
aula, pero parece suficiente para considerar que la metodología más adecuada es la comunicativa. Los
pasos que deben seguirse, pues, son los siguientes:
1.- Presentación, explícita o implícita, de los signos no verbales. El profesor debe mostrar los
elementos no verbales con los que desea trabajar de forma clara y precisa, prestando especial
atención a su forma de producción y a su función comunicativa; no ha de dar por concluida esta
fase hasta que no esté completamente seguro de que los estudiantes comprenden su utilidad y
son capaces de realizarlos.
Para mostrar signos no verbales lo más usual es la representación (si se trata de signos
quinésicos) o la producción (cuando son signos paralingüísticos) por parte del profesor; sin embargo,
puede resultar más provechoso emplear materiales audiovisuales, como películas de corte realista o
cómics, en los que los elementos aparecen contextualizados, fotografías espontáneas, dibujos o
ilustraciones publicitarias. A este respecto, constituye una fuente de información y un material de
incalculable valor la tesis doctoral de Monterubbianesi (2012) y el trabajo de Danbolt Drange (2011).
2.- Realización de actividades encaminadas al aprendizaje de signos no verbales. Una vez que se han
presentado los signos no verbales, han de realizarse cierto número de actividades, dirigidas
totalmente por el profesor y cerradas, en las que se ejercite el uso de los signos que nos ocupan
de forma individual o en grupos reducidos.
Las actividades tipo que mejor funcionan para enseñar y aprender los elementos paralingüísticos
y quinésicos son la interpretación, las conversaciones y los discursos no verbales, el crear textos o
inventar relatos para ilustraciones o secuencias de ilustraciones y la observación participativa. Con
estas herramientas de base y con distintos materiales de apoyos (vídeos, fotografías, tarjetas con
dibujos o transcripciones de elementos cuasi-léxicos, viñetas con o sin representación de sonidos, etc.),
son muchos y muy diferentes los ejercicios que se pueden confeccionar36; así, por ejemplo, podemos
proponer ejercicios clásicos, más o menos estructurales, como completar o terminar enunciados con
signos no verbales. Sirva de ejemplo el siguiente texto que el estudiante deberá emitir (con o sin
35 Sobre integración, véase también Duque de la Torre (1998).
36 Véase a este respecto Cestero (1998), en donde aparecen propuestas de actividades para distintos tipos de signos no
verbales.
La comunicación no verbal
1112
modificaciones) oralmente, completándolo con gestos que se usan para hacer referencia a actividades
presentes o habituales:
(8) Todos los días, cuando me levanto, lo primero que hago es ir al cuarto de baño y ………… /lavarme la
cara/ para despertarme. Después suelo ………… /ducharme/ y, rápidamente … … … … /me peino/ /me
afeito/, ………… /desayuno/, cojo mis cosas y me voy ………… /corriendo/ a clase. Suelo ………… /comer/ a
la una y media o a las dos y, después, ………… /dormir un rato/ o … … … … /escuchar la radio/. Por la tarde
………… /paseo/ o ………… /charlo/ con mis amigos. Por la noche ………… /leo/, ………… /escribo/ o …………
/estudio/ un rato, hasta que me entra sueño y me voy a ………… /dormir/ (Cestero 2000b: 83-84).
para reaccionar a estímulos no verbalmente, para trabajar, a modo de ejemplo, la expresión de gustos y
preferencias o de sensaciones:
(9) Dinos, no verbalmente (con gestos o sonidos), lo que sientes ante las siguientes cosas o en las
siguientes situaciones: un enorme pastel de chocolate, vinagre y ajo, una enorme rata, un chico/a muy
feo/a, un chico/a muy guapo/a, una montaña nevada, un bar con mucha gente y mucho humo, una
playa en un día de verano… (Cestero 2000b: 84).
o para comunicar sin hacer uso de signos verbales o combinando elementos de distintos sistemas, con
ejercicios como el siguiente:
(10) Explícanos, utilizando los gestos y sonidos que estamos estudiando, cómo podemos llegar a la Plaza
Mayor (si trabajamos con ubicación de lugares), cómo es tu casa (si trabajamos con descripción de
lugares, objetos y cosas), cómo es tu hermano/a, tu padre, tu madre y tu novio/a (si trabajamos con
descripción de personas) o qué sueles hacer un día normal, desde que te levantas hasta que te acuestas
(si trabajamos con acciones presentes o habituales) (Cestero 2000b: 84).
También podemos manipular o crear juegos para practicar determinados signos no verbales de
forma aislada o en combinación con sus correspondientes verbales. Es clásica la adaptación del juego
de la Oca (u otros de similares características) que consiste en establecer como regla para avanzar o
pasar de casilla la superación de pruebas. En relación al tema que nos ocupa, las pruebas pueden ser,
por ejemplo, explicar el significado de un gesto o de un elemento cuasi-léxico determinado; emitir un
mensaje utilizando signos no verbales o haciendo uso, de forma simultánea o alternativa, de signos no
verbales y verbales; realizar el gesto o los gestos correspondientes a un signo o a una construcción
verbal, etc. (Cestero 2000b: 84).
En las metodologías más actuales de contenidos integrados, pueden realizarse estos dos
primeros pasos de forma independiente (proponiendo actividades para mostrar y aprender contenidos
gramaticales, léxicos o no verbales) o de forma integrada (procurando que los ejercicios que realicen
los estudiantes favorezcan el aprendizaje de contenidos léxicos, gramaticales y no verbales). Sin
embargo, el tercer y el cuarto paso, los encaminados a conseguir el desarrollo de la expresión oral y no
verbal, así como la adquisición de los distintos contenidos, deben realizarse de forma integrada,
ideando actividades en las que el aprendiz tenga que poner en funcionamiento, a la vez, los signos
verbales y no verbales con los que estemos trabajando.
MANUAL del profesor de ELE
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3.- Realización de actividades diseñadas para reforzar el aprendizaje de los signos no verbales. Se
trata de actividades dirigidas por el profesor y semicerradas, con las que se pretende ejercitar el
uso de los signos que nos ocupan en la interacción diádica o de grupos reducidos.
4.- Realización de actividades para conseguir la adquisición de los signos no verbales. Por último, el
profesor semidirigirá determinadas actividades abiertas con las que pretenderá que los
estudiantes utilicen, en interacciones más o menos naturales y de forma espontánea, los signos
aprendidos.
Como mencionábamos con anterioridad, en estos dos últimos pasos no es necesario proponer
actividades específicas para ejercitar la comunicación no verbal, pues lo más conveniente es que los
estudiantes realicen ejercicios ideados para desarrollar la expresión oral y no verbal conjuntamente. La
tarea más difícil, en estas fases, es la del profesor, que deberá controlar que sus alumnos utilicen de
forma natural y espontánea, en todo momento, los signos verbales y no verbales aprendidos.
Teniendo en cuenta estas bases teórico-metodológicas para la inclusión de la comunicación no
verbal en LE, se han realizado ya varios trabajos de investigación de corte aplicado y didáctico. En gran
parte de los trabajos que ofrecen inventarios comparativos mencionados en el apartado anterior, se
incluyen propuestas didácticas sencillas para trabajar los signos no verbales que resultan diferentes en
las culturas estudiadas en el aula de ELE37. Además, en algunos casos, se han realizado memorias o
trabajos fin de máster dedicados, de manera específica, a presentar propuestas didácticas más o
menos completas, niveladas y/o secuenciadas; son destacables los trabajos de Carrión (2012), Dago
(2008), Garrido Centeno (2010), Martínez Albal (2010), Mayor (2002), Méndez (2012) y Olmos (2014).
Por último, encontramos reflexiones y propuestas diversas, en contenido, secuenciación y
profundidad, en los trabajos de Albares Jiménez (2003), Benítez y Lavin (1992), Betti y Costa (2007),
Cabañas (2005), Ciarra (2009), Corros (2007), de la Peña y Estévez (1999), Fernández Conde (2004),
García García (2001), Fontela (2013), Moreno y Tuts (2006), Nascimento (2009a), Nogueira y
Nascimento (2012), Rodríguez, Álvarez, Lorenzo y Cremades (2010), Sánchez Benítez (2009), Simón
(2011) y Solís (2006).
5. Conclusiones y propuestas para la investigación de la comunicación no verbal en el marco de la
enseñanza de LE
El contenido que hemos ofrecido en este capítulo no pretende otra cosa que proporcionar una
sencilla base teórica y metodológica que facilite el estudio de la comunicación no verbal y permita su
integración en los programas actuales de enseñanza de segundas lenguas o lenguas extranjeras, de
manera específica de ELE. A ello nos ha movido el convencimiento de que la comunicación no verbal
37 Véase Rahim (1997), León (2008), Montero (2009), Núñez (2010), Torres (2010), Moreno (2011), Torollo (2011), de Pablo (2012),
Díaz García (2012), Gumiel (2012), Nascimento (2012), Aragonés (2013), Guerrero (2014) y Bóveda (2015).
La comunicación no verbal
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tiene una importancia destacada en la comunicación humana y, por tanto, en el aprendizaje y la
adquisición de L2/LE. Así lo demuestra el hecho de que, en todo acto de comunicación humana, los
signos lingüísticos se coestructuran con signos paralingüísticos y quinésicos, y pueden ser todos ellos
matizados o modificados, además, mediante el uso de signos proxémicos y cronémicos; y lo confirma,
también, el papel que juegan los signos no verbales en la adquisición de fluidez comunicativa y todo lo
que de ella se deriva, así como la implicación que tiene la comunicación no verbal en la comunicación
intercultural, posibilitando la resolución de deficiencias verbales y de errores co