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Vitamina D. Consenso colombiano de expertos

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Resumen La Vitamina D ha adquirido importancia no solo por su conocido papel en el mantenimiento de la masa ósea, sino por la evidencia reciente que vincula su defi ciencia con patologías cardiovascu-lares, metabólicas, gineco-obstétricas, oncológicas e infecciosas entre otras. Se han considerado normales niveles por encima de 30 ng/mL y hay una relación inversamente proporcional entre los niveles de Vitamina D y la presencia de patologías diversas, entre las cuales se destacan las osteomusculares que ofrecen más contundencia de la relación en la evidencia. Por eso, la evaluación de los niveles de Vitamina D en población de alto riesgo y el tratamiento de la hipovitaminosis constituyen medidas que el personal de salud debe realizar. La identifi cación de esta población y la revisión de los esquemas de suplementación representan los objetivos primordiales de este consenso. En forma de sugerencias y recomendaciones, pensando en el impacto que el documento pueda tener en la salud pública, se presenta el Consenso colombiano de Vitamina D que contó con la participación de especialistas de siete ramas de la medicina y la implementación de la técnica Delphi, técnica mundialmente aceptada para este tipo de ejercicios académicos. Palabras clave: Vitamina D, osteoporosis, menopausia, osteomalacia, masa ósea, fracturas por fragilidad. Guías y consensos 1 MD., Esp. Ginecología y obstetricia, Epidemiología, Densitometría clínica (ISCD) y Seguridad Social. Miembro honorario, Aso-ciación Colombiana
David Vásquez-Awad, Carlos Alberto Cano-Gutiérrez, Armando Gómez-Ortiz, Miguel Ángel González, Renato Guzmán-
Moreno, José Ignacio Martínez-Reyes, Oscar Rosero-Olarte, Camilo Rueda-Beltz, Jorge Luis Acosta-Reyes
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ISSN: 0120-5498 • Med. 39 (2) Jun: 140-157 • Abril - Junio 2017
Vitamina D. Consenso colombiano de expertos
David Vásquez-Awad1, Carlos Alberto Cano-Gutiérrez2, Armando Gómez-Ortiz3,
Miguel Ángel González4, Renato Guzmán-Moreno5, José Ignacio Martínez-Reyes6, Oscar
Rosero-Olarte7, Camilo Rueda-Beltz8, Jorge Luis Acosta-Reyes9
Resumen
La Vitamina D ha adquirido importancia no solo por su conocido papel en el mantenimiento de la
masa ósea, sino por la evidencia reciente que vincula su de ciencia con patologías cardiovascu-
lares, metabólicas, gineco-obstétricas, oncológicas e infecciosas entre otras. Se han considerado
normales niveles por encima de 30 ng/mL y hay una relación inversamente proporcional entre
los niveles de Vitamina D y la presencia de patologías diversas, entre las cuales se destacan
las osteomusculares que ofrecen más contundencia de la relación en la evidencia.
Por eso, la evaluación de los niveles de Vitamina D en población de alto riesgo y el tratamiento de
la hipovitaminosis constituyen medidas que el personal de salud debe realizar. La identi cación
de esta población y la revisión de los esquemas de suplementación representan los objetivos
primordiales de este consenso. En forma de sugerencias y recomendaciones, pensando en el
impacto que el documento pueda tener en la salud pública, se presenta el Consenso colombiano
de Vitamina D que contó con la participación de especialistas de siete ramas de la medicina
y la implementación de la técnica Delphi, técnica mundialmente aceptada para este tipo de
ejercicios académicos.
Palabras clave: Vitamina D, osteoporosis, menopausia, osteomalacia, masa ósea, fracturas
por fragilidad.
Guías y consensos
1 MD., Esp. Ginecología y obstetricia, Epidemiología, Densitometría clínica (ISCD) y Seguridad Social. Miembro honorario, Aso-
ciación Colombiana de Menopausia. Miembro del Consejo, Facultad de Medicina de la Ponti cia Universidad Javeriana. Miembro
de Número y Secretario General, Academia Nacional de Medicina de Colombia. Bogotá, Colombia.
2 MD., Esp. Geriatría. Director del Instituto de envejecimiento, Ponti cia Universidad Javeriana. Jefe de la Unidad de Geriatría,
Hospital Universitario San Ignacio. Bogotá, Colombia.
3 MD., Esp. Medicina interna, Esp. Cardiología no invasiva. Director del Servicio de Cardiología no Invasiva y Cardiología Clínica,
Centro Médico Almirante Colón. Profesor asociado, Universidad El Bosque. Bogotá, Colombia.
4 MD., Esp. Ortopedia y traumatología, Esp. Ortopedia Geriátrica. Secretario y Tesorero, Asociación Colombiana de Osteoporosis y
Metabolismo Mineral (ACOMM). Presidente del Capítulo de Tumores Óseos y Enfermedades Metabólicas, Sociedad Colombiana
de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SCCOT). Bogotá, Colombia.
5 MD., Esp. Medicina interna, Esp. Reumatología. Investigador clínico. Profesor titular de Inmunología y Medicina Interna, Fundación
Universitaria Juan N. Corpas. Director cientí co, Instituto de enfermedades autoinmunes Renato Guzmán (IDEARG). Bogotá,
Colombia.
6 MD., Esp. Medicina interna, Esp. Oncología. Jefe de Oncología, Clínica Los Nogales. Oncólogo, Hospital Central de la Policía
Nacional. Médico asesor nacional de Oncología, EPS Coomeva. Bogotá, Colombia.
7 MD., Esp. Medicina interna, Densitometría clínico (ISCD) y Endocrinología. Director Médico, Osteollanos Centro de investigación
en Osteoporosis. Villavicencio, Colombia.
8 MD., Esp. Ginecología y obstetricia, Esp. Menopausia. Profesor Clínico y Miembro del grupo de Investigación en Salud Sexual y
Procreativa, Universidad de la Sabana. Representante de Colombia ante IMS-CAMS. Bogotá, Colombia.
9 MD., MSc. Epidemiología clínica. Profesor, Universidad del Norte. Barranquilla, Colombia.
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Vitamin D Colombian expert consensus
Abstract
Vitamin D has been gaining importance not only because of its role in bone mass preserva-
tion but for recent evidence that links its de ciency with cardiovascular, metabolic, oncologic,
infectious, gynecological, and obstetric pathologies, among others. Levels above 30 ng/mL are
considered normal, and there are inverse relationship levels of vitamin D and the presence of
diverse pathologies, being the musculoskeletal the ones concentrating much of the attention
and presenting the most convincing evidence.
The health staff must carry out measurements such as evaluating vitamin D levels in high-risk
population and treat hypovitaminosis. The paramount objectives of this consensus are to identify
this population and revise the supplementation schemes. The Colombian Consensus on Vitamin
D is presented as suggestions and recommendations, keeping in mind the possible impact of
this paper on public health, with the participation of specialists from seven different branches of
medicine, and using the Delphi technique, worldly accepted for these kinds of academic exercises.
Key words: Vitamin D, osteoporosis, menopause, osteomalacia, bone mass, fragility fractures.
Justificación
El término de Vitamina D abarca dos molécu-
las diferentes en estructura y origen. La Vitamina
D2 o ergocalciferol se forma por la acción de la
radiación ultravioleta sobre el esteroide ergosterol
en las plantas y la Vitamina D3 se genera en la piel
de animales superiores por efecto de la exposición
a los rayos ultravioleta de la luz solar, a partir del
7-dehidrocolesterol. Adicionalmente, existen pocos
alimentos ricos en Vitamina D (huevos, algunos
pescados marinos como la sardina, el atún y la ca-
balla, leche, manteca, hongos). Independientemente
del origen de la Vitamina D circulante (alimentario,
cutáneo o farmacológico) durante su paso por el
hígado se hidroxila en posición 25.
En los últimos años, la Vitamina D se ha situado
en el foco de atención de los médicos investigadores
y clínicos, ya que su de ciencia se ha relacionado
con efectos adversos para la salud ósea, mineral
y con otras afecciones graves como el cáncer,
enfermedades autoinmunes, diabetes, síndrome
metabólico, hipertensión, enfermedad cardiovas-
cular y de ciencias cognitivas. En Colombia, se ha
demostrado una alta prevalencia de hipovitaminosis
D, aunque en los últimos años, se ha desplegado
un arsenal terapéutico local de presentaciones de
Vitamina D que ha permitido el tratamiento de la
hipovitaminosis.
En consecuencia, la elaboración de un Consen-
so colombiano con la participación de expertos de
diferentes disciplinas y con experiencia académica
y profesional, le permite al personal de salud (desde
la atención primaria hasta el más alto nivel de com-
plejidad) contar con información oportuna y objetiva
para el abordaje. Asimismo contribuye a reducir la
prevalencia de la hipovitaminosis D de forma que
la población goce de los bene cios de alcanzar los
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niveles óptimos de esta. No obstante, se reconoce
que, como todo consenso, este también perfectible,
discutible y controvertible. De suerte que, se pretende
que el choque de ideas, opiniones y conceptos que
generaron su elaboración, se nutran con la réplica
de distintos rincones de la geografía nacional, que
el interés por esta molécula incremente y produzcan
nuevos espacios de discusión tendientes al avance
de la ciencia colombiana.
La metodología Delphi panel modificada
El método Delphi constituye una metodología
estructurada que se utiliza para recolectar sistemá-
ticamente juicios de un panel de expertos con la
nalidad de resolver un problema complejo y tomar
decisiones cuando la evidencia es controvertible
(1- 3). Esta técnica persigue como propósito la
construcción de un consenso o acuerdo general de
grupo a partir del procesamiento estadístico de las
diferencias y coincidencias entre las apreciaciones
individuales y sus modicaciones a través de las
rondas (1- 3). Para el caso, se busca establecer un
consenso de expertos en diferentes especialidades
médicas sobre la importancia y el uso de la Vitamina
D en situaciones siológicas y patológicas. Con ese
propósito, se llevó a cabo una revisión sistemática
de la literatura, limitándola al análisis de estudios
y revisiones en humanos, publicados en inglés y
español. Los artículos se seleccionaron con criterios
de relevancia para este Consenso y posteriormente
se distribuyeron entre los expertos.
Por otra parte, se seleccionaron siete médicos
especialistas de diferentes áreas terapéuticas:
gineco-obstetricia, reumatología, ortopedia, cardio-
logía, endocrinología, oncología y geriatría; todos
con demostrado prestigio y solvencia académica.
Se nombró a un coordinador médico con especia-
lidad en gineco-obstetricia y epidemiología que
contara con publicaciones cientícas sobre el tema
de Vitamina D, quien se encargó del diseño del
ejercicio, la retroalimentación del trabajo en todas
sus fases, la elaboración de los borradores y del
documento nal.
El grupo de expertos realizó en conjunto el
instrumento a emplear, a saber, un cuestionario
estructurado. El instrumento inicial comprendía 20
preguntas generales dirigidas a todo el grupo de
expertos, y 15 a 21 preguntas especícas dirigidas
a cada médico dependiendo de su especialidad. Se
planteó que captara respuestas abiertas y cerra-
das con el ánimo de que pudieran ser discutidas
en el grupo. Las preguntas fueron enviadas por
correo electrónico. Cada panelista respondió las
preguntas generales y las preguntas relacionadas
con su área de experticia basándose en la mejor
evidencia disponible después de llevar a cabo una
revisión sistemática de la literatura. Se llevaron a
cabo dos rondas de respuestas anónimas. Luego
de cada ronda, el coordinador envió un borrador
con los resultados y preparó el cuestionario para
la siguiente ronda. Cada uno de los expertos contó
con la libertad de hacer las consultas necesarias
con otros expertos. Después de la segunda ronda,
se hizo una reunión para discutir los resultados y
re-formular algunas preguntas.
Debido a la naturaleza de este Consenso, no
se estableció el grado de la calidad de la evidencia
y tampoco se asignó el valor de fuerza de las reco-
mendaciones. Se propuso como nivel de acuerdo
o consenso la concordancia en el 80% de las res-
puestas con base en la metodología del Delphi y
experiencias previas. La retroalimentación de cada
ronda se dio en forma de porcentajes.
Resultados
Después de dos rondas de preguntas, se logró
consenso para todas las respuestas en el 100% de
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los participantes. A partir de ello se obtuvieron los
siguientes resultados.
1. Aspectos generales
1.1 La Vitamina D es importante para los
procesos fisiológicos y patológicos en el
ser humano
Más que una vitamina constituye realmente
una hormona que interviene en numerosos pro-
cesos siológicos. Hoy día se sabe que existen
receptores de Vitamina D en toda la economía
corporal que regulan aspectos del metabolismo
fosfo-cálcico, la función neuromuscular, la inmunidad
y el reconocimiento de células relacionadas con
patología muscular y enfermedades autoinmunes
(4- 8). Por otra parte, las inconsistencias en los
niveles de Vitamina D y sus metabolitos activos
pasaron de considerarse exclusivamente dentro del
espectro de las enfermedades metabólicas óseas
para analizarse en campos como la cardiología,
oncología, inmunología y otras ramas de la medi-
cina directamente relacionadas con el continuum
salud-enfermedad (4- 8).
1.2 La Vitamina D es importante en de los
procesos de prevención primaria y secundaria
La importancia de esta sustancia para la pre-
vención primaria se contempla porque los niveles
adecuados de la vitamina producen efectos sio-
lógicos benécos en el tejido óseo, mejorando su
arquitectura y disminuyendo la probabilidad de
caídas, mayor factor de riesgo para sufrir fracturas
por fragilidad. En prevención secundaria, se con-
sidera relevante debido a que, colmar los niveles
de Vitamina D genera un probable efecto protector
para evitar el desarrollo de nuevas fracturas en
pacientes con fracturas previas (4- 10).
Por oposición, en algunos estudios observa-
cionales, se ha evidenciado que la deciencia de
Vitamina D se encuentra ligada a la aparición de
diferentes patologías y en el desarrollo de diversas
enfermedades como las cardiovasculares, meta-
bólicas, el cáncer y eventos músculo-esqueléticos
(4- 10). El presente Consenso incluye recomenda-
ciones para tratar adultos y niños; en este último
caso cuando se evidencia un décit de Vitamina D
signicativo, se habla de raquitismo.
1.3 Niveles séricos normales de Vitamina D
Para determinar los niveles séricos normales
de Vitamina D sobre la medición de 25 OH se re-
comienda tener en cuenta que: se reporta normal
un resultado por encima de 30 ng/mL, se considera
deseable una medida por encima de 40 ng/ml, los
niveles por encima de 150 ng/ mL se consideran
tóxicos; se diagnostica insuciencia si el resultado
está por debajo de 30 ng/mL, se declara deciencia
con resultados por debajo de 20 ng/mL, se descri-
be alto riesgo de esteomalacia y raquitismo con
registros por debajo de 10 ng/mL (6, 8, 10, 70, 79).
Los niveles entre 40- 60 ng/mL se consideran
sucientes para dar respuestas a posibles anoma-
lías con un perl de seguridad adecuado. Alcanzar
niveles superiores no aumenta la ecacia en la
respuesta y se puede promover la pérdida de be-
necios con la presentación de eventos adversos
indeseables por hipervitaminosis. En concordancia,
se estiman como cifras seguras de 60 hasta 70 ng/
mL. Algunos estudios describen que al superarlas
aparece toxicidad manifestada en eventos de hiper-
calcemia, con cifras por encima de 150 ng/mL. La
ingesta concomitante de calcio puede aumentar ese
riesgo de toxicidad y un límite de 100 ng/mL puede
ser más seguro si se considera alta la ingesta de
calcio. Cuando se determina un registro inferior a
30 ng/mL, los niveles insucientes de Vitamina D
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se asocian con mayor prevalencia para sufrir pro-
blemas de salud. Cabe anotar que los niveles de
25 OH Vitamina D se pueden afectar por la masa
corporal, la actividad física y la dieta, entre otros
factores. En la mayoría de estudios, el control de
estos factores de confusión es notoriamente difícil
de realizar (6- 8, 10, 70, 79).
1.4 Existe una alta prevalencia de
hipovitaminosis D en Colombia
Tanto en Colombia como en Latinoamérica y
gran parte del mundo existe alta prevalencia de
hipovitaminosis D. Diferentes estudios reportan el
61%- 69,5% de insuciencia en población posme-
nopáusica. Registran concentraciones plasmáticas
entre 8- 19 ng/mL en el 23,8% de la población
analizada, sin diferencia signicativa entre hombres
y mujeres. También se hace referencia a un nivel
promedio de 26,7 ng/mL, el 55,1% de las pacien-
tes estudiadas presenta un registro insuciente
(20,1- 29 ng/mL) y el 16,6%, deciente (<20 ng/
mL). Estos indicadores inducen a pensar que en
Colombia, aproximadamente dos tercios de la po-
blación posmenopáusica podría manifestar niveles
inadecuados de Vitamina D3 (11- 17). Aunque se
trata de un país tropical y puede haber algunas
regiones con alta incidencia de radiación solar, se
registra décit de la vitamina.
Las principales causas de hipovitaminosis D,
en Colombia, son:
La falta de exposición a la luz solar.
La baja concentración de Vitamina D en los
alimentos consumidos.
La disminución de la capacidad de sintetizar
la Vitamina D a través de la piel con el paso
de la edad (el 7-dehidrocolesterol dérmico se
reduce en un 70% a los 70 años).
El incumplimiento en la toma diaria de suple-
mentos.
La mayoría de población es mestiza y afroa-
mericana representan poblaciones de riesgo.
La presencia de sobrepeso síndrome metabólico
en un alto porcentaje de la población.
El uso excesivo de protectores solares (6- 10,
70, 79).
A lo anterior se suma que, la ingesta adecuada
de alimentos ricos en vitamina D como lácteos,
vegetales, proteínas animales y comida de mar
es infrecuente en muchas regiones del país y los
hábitos de vida de los colombianos distan mucho
de ser los ideales.
1.5 La adecuada exposición a la luz
solar es suficiente para mantener los
niveles normales de Vitamina D en
menores de 50 años
La adecuada exposición a la luz solar repre-
senta la mejor estrategia para obtener cantidades
adecuadas de Vitamina D3 endógena, la cual se
almacena en el tejido graso para los momentos en
que se experimenta menor exposición. Sin embar-
go, hay factores que afectan negativamente esta
producción inducida por la radiación ultravioleta
(UVB) y, por ende, se debe aumentar el tiempo de
exposición solar. Estos factores incluyen la presencia
de piel oscura, encontrarse en un mayor ángulo
en el cenit de los rayos solares (mayor latitud), la
presencia de mayor capa de ozono, la polución,
nubosidad, situarse en lugares de menor altitud,
el acortamiento de la duración del día solar en
invierno (en países con estaciones), la exposición
de una menor supercie de piel, el uso excesivo
de protectores solares y el incremento de la edad
(18). En efecto, con el paso del tiempo disminuye
la capacidad renal para convertir 25 OH Vitamina
D en 1,25 OH Vitamina D y la CYP24A1 se incre-
menta, aumentando el catabolismo de 1,25 OH
Vitamina D (18).
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No obstante, la radiación ultravioleta es un
carcinógeno cutáneo y no se debe tomar el sol
como fuente primordial de Vitamina D. En ese
sentido una práctica saludable consiste en combi-
nar una exposición solar controlada junto con una
adecuada alimentación y suplementos si fueran
necesarios. Además, debe tener en cuenta que el
nivel de melanina en las personas de piel oscura
bloquea la producción de Vitamina D en la piel por
su interferencia con los rayos UV (18).
En virtud de lo anterior, se recomienda exponer
al sol el 20% del área corporal (cara y antebrazos)
durante 15 minutos, entre las 10:00 am y las 3:00
pm, mínimo 2 veces por semana. Cabe anotar que la
exposición solar fuera de ese horario también puede
ser efectiva, sin embargo, se debería aumentar el
tiempo de exposición para lograr el mismo efecto.
En personas menores de 50 años, con función
renal adecuada y especialmente en mujeres que
no estén en un proceso de falla ovárica (la mayoría
de la población femenina por debajo de los 50 años
no se encuentra en falla ovárica), las Dosis Míni-
mas Diarias de Eritema (MED), entendidas como
la exposición diaria mínima por 15 minutos entre
las 10 am y las 3 pm, aportan la cantidad diaria
adecuada de Vitamina D, lo cual permite cumplir
los requerimientos mínimos diarios para mantener
niveles sanguíneos adecuados de Vitamina D (19-
21). Existen otros factores que limitan la respuesta
a la exposición del sol como el consumo de alcohol,
el sedentarismo y la obesidad, entre otros (18).
1.6 La suplementación con Vitamina D
impacta favorablemente la mortalidad
global en adultos
En una revisión de Cochrane de 2014, la Vita-
mina D3 demostró contribución en la reducción de
la mortalidad en las personas de edad avanzada,
tanto en las que viven de forma independiente como
en las internadas en centros de atención. También
se determinó que alrededor de 150 individuos de-
ben ser tratados durante cinco años para mejorar
su esperanza de vida (22). En efecto, los niveles
adecuados de Vitamina D reducen la mortalidad
global debido a su relación contrarrestante de pa-
tologías cardiovasculares y del metabolismo óseo
que inciden en la morbimortalidad. Un metanálisis
concluyó la reducción del 7% del Riesgo Relativo
(RR) de Mortalidad por cualquier causa, cifra es-
tadísticamente signicativa, donde el RR del 0,93
(95% IC: 0,870, 99) por consumo de Vitamina D3
entre 400 y 2.000 UI al día se comparó con los
resultados de grupos no suplementados (23).
En la misma línea, se cuenta con datos sóli-
dos sobre la prevención de caídas en población
mayor gracias al uso de Vitamina D; de ahí se
obtiene que, a menor número de caídas, menor
trauma del hueso frágil y menor riesgo de fractura
por fragilidad. Esta última se considera una de las
cinco principales causas de muerte en el adulto
mayor (24). De igual manera, se ha documentado
que la suplementación con Vitamina D reduce la
mortalidad global en adultos mayores (25-30). A esto
se suman las observaciones de un metanálisis de
estudios que demuestran la disminución de mor-
talidad cardiovascular y por cáncer en individuos
con suplencia de Vitamina D (25- 30).
En la actualidad se dispone de evidencia só-
lida proveniente de grandes estudios de cohortes
observacionales (que son los mejores estudios
para documentar la asociación con factores de
riesgo), donde se presenta una relación inversa-
mente proporcional entre los niveles de Vitamina
D y el riesgo de morbimortalidad por enfermedad
cardiovascular, cáncer y otras causas (25- 30).
Sin embargo, aún falta obtener datos más sólidos
para aclarar cuáles serían las dosis óptimas para
garantizar la prevención de la morbimortalidad,
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el tiempo de duración de la suplementación para
el mismo propósito y determinar, según el tipo de
patología o morbilidad especíca, cuáles son las
dosis diferenciales y cuánto el tiempo de suplencia
requieren.
1.7 ¿A qué población se le deben medir
los niveles de Vitamina D?
Pensando en términos de la política pública y
teniendo en cuenta las implicaciones que conlleva la
deciencia de Vitamina D, el Consenso se permitió
hacer recomendaciones sobre a qué pacientes se
recomienda medir siempre y de rutina los niveles,
y sugerencias a propósito de los casos particulares
en que debe hacerse. Así pues, se recomienda
medir siempre y de rutina los niveles de vitamina D
en pacientes que maniestan los siguientes casos:
Raquitismo.
Osteomalacia.
Osteoporosis.
Enfermedad renal crónica.
Falla hepática.
Síndromes de malabsorción.
Fibrosis quística.
Enfermedad inamatoria intestinal.
Enfermedad de Crohn.
Poscirugía bariátrica.
Enteritis por radiación hiperparatiroidismo.
Uso crónico (mayor a 3 meses) de los siguientes
medicamentos: anticonvulsivos, glucocorticoi-
des, medicaciones para HIV, antimicóticos,
anticoagulantes, estatinas y colestiramina.
Ancianos con historial de caídas (>2 por año).
Ancianos con historial de fracturas por fragilidad.
Obesidad.
Trastornos de conducta alimentaria.
Diabetes mellitus Tipo 2.
Enfermedades granulomatosas.
Fibromialgia (6- 8, 10, 31, 70, 79).
Adicionalmente, se sugiere medir los niveles
de Vitamina D en los siguientes casos particulares:
Posmenopausia.
Preconcepción.
Prenatal.
Lactancia (6- 8,10 ,31- 34).
Recién nacidos hijos de madres decitarias y
población infantil en riesgo de décit deben ser
evaluados de forma individual (32- 34).
No se recomienda hacer tamización en pobla-
ción de bajo riesgo de décit.
1.8 El papel de la Vitamina D no está
sobredimensionado
El Consenso le se hace justicia a un tópico
ignorado a través del tiempo (4). La deciencia de
Vitamina D constituye una situación más frecuente
de lo que se piensa y, por lo tanto, debe buscarse
su prevención e intervención de manera prioritaria
para evitar la manifestación de las complicaciones
tempranas y tardías que se le asocian. Ciertamente,
los múltiples efectos extra esqueléticos y pleiotrópi-
cos de la Vitamina D la convierten en una sustancia
fundamental en muchos procesos siológicos y
su deciencia constituye un factor de riesgo para
diversas enfermedades que aportan una alta carga
de morbilidad y mortalidad.
Actualmente, se han descubierto receptores de
Vitamina D (VDR) en múltiples tejidos del cuerpo
humano. Asimismo, se ha comprobado su vinculación
con muchos sistemas corporales como el sistema
músculo-esquelético, inmunológico, cardiovascu-
lar; y algunas alteraciones como cáncer, diabetes,
esclerosis múltiple, trastornos neurológicos y psi-
quiátricos. Sin embargo, aún no se ha establecido
la dimensión real ni la importancia de la Vitamina D.
Hasta ahora se han empezado a realizar estudios
de interés en salud pública al respecto.
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En ese contexto, se debe reconocer que los
datos prospectivos aún son escasos y todavía es
difícil determinar si los bajos niveles de Vitamina
D preceden la enfermedad o son consecuencia
de esta. En esa medida, se debe diferenciar
que una cosa es la asociación con enfermedad
y otra, que la suplencia sirva para prevenir o
curar la enfermedad. Con excepción de salud
ósea y caídas, los datos registrados a veces
son inconsistentes para sostener la existencia
de relaciones causales.
1.9 ¿A quién suplementar con Vitamina D?
Lo ideal, antes de suplementar, es medir los
niveles séricos de vitamina D en los pacientes. En
caso de no disponer de esta opción, se recomien-
da suplementar a los pacientes de alto riesgo de
décit o a aquellos para los que alcanzar niveles
normales les ayudaría a mejorar el cuadro clínico
de la enfermedad o de la situación clínica, como
por ejemplo, en casos de:
Osteoporosis.
Síndromes de mala absorción (enteritis, por
radiación, cirugía bariátrica, brosis quística,
enfermedad celíaca), estos pacientes requieren
dosis mayores a las convencionales.
Enfermedad hepática o renal crónica.
Sarcopenia.
Población institucionalizada.
Pacientes osteopénicas que maniestan factores
de riesgo asociados.
Pacientes con alta frecuencia de caídas y alto
riesgo de caídas.
Pacientes con antecedentes de fracturas de
bajo impacto.
Pacientes con consumo crónico (mayor a 3
meses) de anticonvulsivantes, corticoides,
antiretrovirales, anticoagulantes, antimicóticos
e inhibidores de aromatasa.
Antes de iniciar el consumo de estatina o que
la estén recibiendo, para prevenir la mialgia
asociada al uso de esta sustancia.
Después de cirugía articular y por un término
de 3- 6 meses.
Osteomalacia.
Diabetes mellitus Tipo 2 y síndrome metabólico.
TBC, Enfermedades granulomatosas crónicas.
Esclerosis múltiple.
Enfermedades autoinmunes inamatorias.
Falla ovárica prematura (6- 8,10 ,31 ,70 ,79).
1.10 No se debe suplementar de rutina a toda
la población entre 51 y 80 años de edad
En este punto, se debe tener en cuenta que
cualquier recomendación genera gran impacto
en las políticas de salud pública. Este Consenso
recomienda no suplementar de rutina, salvo que
haya estados decitarios, de acuerdo con los ni-
veles enunciados en la declaración del Consenso
(numeral 1.3) y las consideraciones de la población
susceptible de ser evaluada, se deberán basar en las
recomendaciones de la declaración del Consenso
(numeral 1.7). El concepto aplica para hombres
y mujeres por igual. El estilo de vida, los hábitos
nutricionales y las condiciones de base determinan
la necesidad o no de suplementación (6- 8, 10, 31).
1.11 No se debe suplementar de rutina a
toda mujer embarazada
Cerca del 79% de la población femenina lac-
tante describe niveles insucientes de Vitamina
D al puerperio, razón por la cual la leche materna
de estas mujeres contiene bajos aportes de esta
sustancia para el recién nacido (32- 36). En con-
secuencia, se debe suplementar si los niveles de
Vitamina D3 son insucientes o decientes durante
la etapa preconcepcional o durante la gestación
(32- 36). Este Consenso no recomienda suplementar
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de rutina a todas las embarazadas, pero sí señala
la necesidad de realizar una evaluación estricta
de factores de riesgo de décit de Vitamina D a
todas las gestantes y mujeres lactantes y, en caso
necesario, medir niveles séricos.
1.12 ¿Qué dosis de Vitamina D se debe
recomendar?
Existen múltiples esquemas de dosicación
dependiendo de grupo etario, sexo, raza y condición
siológica o patológica del paciente. Para simplicar
y hacer más práctica la formulación, el Consenso
se permite recomendar los siguientes esquemas,
aunque cada caso debe ser individualizado y cada
esquema debe ser adaptado al entorno en que se
desarrolla la práctica clínica.
Suplementación: 1.000 UI/día.
Insuciencia: 1.000- 2.000 UI/día.
Deciencia: 2.000- 6.000 UI/día (6- 8, 10, 31,
38- 40).
La dosis debe ser ajustada según la respuesta
para lograr los niveles de 40 ng/mL (6- 8, 10, 31,
38- 40). No debe superar el equivalente a 10.000
UI/día, salvo en circunstancias especiales o in-
dividuales. Si el paciente tiene obesidad (Índice
de Masa Corporal -IMC- mayor de 30) se debe
aumentar al doble la dosis recomendada (37). En
Colombia, no existen presentaciones parenterales,
solo orales, por dicha razón únicamente se hacen
recomendaciones basadas en el suministro por la
vía oral (6- 8, 10, 31, 38- 40). La suplementación
se realiza con Vitamina D3, no con calcitriol.
1.13 Otros aspectos a tener en cuenta
para formular Vitamina D
Se recomienda cualquier esquema de frecuen-
cia de dosicación, diaria, semanal o mensual,
en las dosis recomendadas en la declaración de
Consenso (1, 12). Es importante acordar con el
paciente la frecuencia de la dosis que él preere,
diaria, semanal o mensual, para mejorar adherencia
(6- 8, 41). Por otra parte, no se cuenta con suciente
evidencia respecto a si las dosis únicas de 300.000
UI o mayores son beneciosas, se sugiere cautela
puesto podría ser perjudicial el uso de las llamadas
‘megadosis’ (42). Se debe tener en cuenta que
el calcio se maneja de acuerdo con la necesidad
del paciente, independientemente de la dosis de
Vitamina D requerida (43).
1.14 ¿Cuándo se debe utilizar Calcitriol?
El calcitriol se usa para tratar la deciencia de
calcio en pacientes con hipoparatiroidismo y para
tratar la enfermedad metabólica ósea en pacien-
tes con enfermedad renal crónica. Es soluble en
grasa y constituye el metabolito más potente de
la Vitamina D3 (5- 8). Generalmente, se indica en
casos de insuciencia renal, niveles anormales de
hormona paratiroidea o hipofosfatemia. En estos
pacientes, algunos de los cuales reciben diálisis,
es muy común el empleo de suplementación con
Vitamina D3 (5- 8). Este medicamento no debe
usarse rutinariamente cuando se requiere tratar la
deciencia de Vitamina D. Su exceso produce hiper-
calcemia, hipercalciuria e hiperfosfatemia. Puesto
que, es un medicamento con un perl estrecho de
seguridad/toxicidad, su dosis terapéutica requiere
controles periódicos de calciuria.
2. Aspectos específicos
2.1 Sistema osteomuscular
La Vitamina D es muy importante para el me-
tabolismo óseo, la calidad y la resistencia ósea.
Su presencia facilita la absorción intestinal del
calcio y desempeña un papel fundamental para
Vitamina D. Consenso colombiano de expertos
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la calcicación del osteoide durante el proceso de
consolidación de las fracturas. En los pacientes con
fracturas por fragilidad existe una prevalencia de
hipovitaminosis D hasta en un 95% (6- 8, 44- 46).
Numerosos estudios han establecido una relación
directa entre la concentración sérica de 25 OH
Vitamina D y la densidad mineral ósea (DMO) en
cadera; la correlación es mayor cuando los niveles
séricos de 25 (OH) D se encuentran por debajo de
30 ng/mL (44- 46). La terapia con Vitamina D puede
incrementar la DMO en varias regiones del esque-
leto (44- 46). Su décit se vincula con la génesis de
caídas y con fracturas por fragilidad, con el trosmo
muscular, la pérdida de fuerza muscular, la dismi-
nución del equilibrio y los procesos de polimialgias.
a. Efecto de la deficiencia en el riesgo de
fractura
Aproximadamente, el 33% de mujeres entre 60
y 70 años padecen osteoporosis y a los 80 años,
el 66%. Se estima que el 47% de las mujeres ma-
yores de 50 años pueden presentar una fractura
osteoporótica en algún momento de la vida res-
tante (6). Un metanálisis evaluó los resultados de
la suplementación con Vitamina D y su incidencia
sobre el riesgo de fractura. Se concluyó que una
dosis de 700- 800 UI/día de Vitamina D redujo sig-
nicativamente el riesgo de fractura de cadera en
un 26% y el riesgo de fractura no vertebral en un
23%, sin que se observara benecio signicativo
con dosis de 400 UI/d. Eso sugiere que la dosis
óptima diaria en términos de prevención de fracturas
es de 700- 800 UI/día (38). Ahora bien, desde el
punto de vista de su efecto en reducción del riesgo
de fracturas según la dosis suministrada, un meta-
análisis en personas mayores de 65 años, encontró
mayor tasa de reducción de riesgo de fractura, 30
% en cadera y 14 % en otros sitios con dosis entre
792 a 2.000 UI/día (47, 48). Adicionalmente, en
el 2014, una revisión de Cochrane basada en un
metanálisis con más de 90.000 pacientes adultos
hombres y mujeres, encontró que la suplementación
de calcio con Vitamina D puede prevenir la fractura
de cadera (44).
b. Efecto de la Vitamina D en la fuerza
muscular
La debilidad muscular proximal se relaciona
con hipovitaminosis D. La suplementación con Vita-
mina D mejora la fuerza muscular y contribuye a la
disminución en la incidencia de caídas (46). En esa
vía, un metanálisis realizado con 45.782 pacientes,
demostró que la suplementación con Vitamina D
reduce el riesgo de caídas de forma signicativa,
sin embargo, este benecio no se evidenció sin
la coadministración de calcio suplementario (49).
En la misma línea, un bajo nivel de Vitamina D se
vincula con la presencia de fragilidad. Considerando
que la suplementación de Vitamina D es segura y
poco costosa, este Consenso recomienda llevarla
a cabo tanto en pacientes con riesgo de caídas
como en pacientes mayores residentes de hogares
de cuidado médico, así como en los que reportan
pérdida de masa ósea, sin necesidad de medir
previamente sus niveles.
c. Inflamación crónica
La forma activa de la Vitamina D (calcitriol)
es reconocida por ser un potente modulador de la
inamación crónica (50- 53). Sin embargo, no se
dispone de evidencia clínica de su ecacia en el
tratamiento de la enfermedad articular degenerativa.
d. Otros aspectos del sistema
osteomuscular
Las principales causas de fracturas son las
caídas, y la hipovitaminosis D genera un estado
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de hipotonía muscular e imbalance que producen
mayor propensión a sufrirlas. Por otra parte, en la
osteomalacia, se presentan defectos cualitativos en
el tejido óseo por hipovitaminosis D que conllevan
a la desmineralización y el riesgo de fracturas. Es
una enfermedad similar al raquitismo que genera
mialgias e incapacidad (6, 54). En ese sentido, el
efecto miotrópico de la Vitamina D constituye el
responsable directo y principal de su efecto anti-
fractura (51, 53, 54).
2.2 Aspectos cardio-metabólicos
En estudios de diferente tipo, se han eviden-
ciado los mecanismos potenciales que señalan
la asociación clínica entre el registro de bajas
concentraciones de Vitamina D con la intolerancia
a la glucosa, el desarrollo de síndrome metabó-
lico y de diabetes Tipo 2. También se distingue
como uno de los factores ligados al riesgo de
desarrollo de diabetes mellitus Tipo 1 en niños y
adolescentes en comparación con sus controles
normales (56). En la misma línea, se ha descrito
vinculación entre la latitud y la diabetes mellitus
Tipo 1, de manera que las poblaciones más
alejadas del Ecuador presentan mayor riesgo e
incidencia de esta enfermedad (5) debido a que
las diferencias en latitud se relacionan con una
menor exposición a la luz solar. No obstante, aún
se requieren estudios aleatorizados complemen-
tarios para mejorar el pronóstico en relación con
la diabetes mellitus (la relación se ha concebido
como factor de riesgo para la diabetes Tipo 1 o
pronóstico de complicaciones para la diabetes
Tipo 2), las dosis óptimas de consumo y el tiempo
adecuado de suplencia (56, 57). A la luz de la
evidencia actual, este Consenso no recomienda
el uso rutinario de Vitamina D como mecanismo
de prevención primaria para la diabetes mellitus
ni en síndrome metabólico y cada caso debe ser
analizado individualmente.
En cuanto a la correspondencia establecida
entre la deciencia de Vitamina D y la enfermedad
cardiovascular, las primeras asociaciones partie-
ron de estudios ecológicos que reportaban que
los individuos habitantes de mayores latitudes,
con menor exposición a la radiación ultravioleta B
presentaban reducción en la síntesis de Vitamina
D endógena y niveles más altos de presión arterial
sistólica y diastólica. Eso representa mayor riesgo de
manifestación de enfermedad cardiovascular y, por
ello, se ha catalogado la deciencia de Vitamina D
como factor de riesgo cardiovascular independiente.
Sin embargo, se requiere la práctica de estudios
adicionales de intervención con mayor número de
pacientes para determinar relación de causalidad
y cómo prevenir o controlar este riesgo (58- 60).
La evidencia reciente ha demostrado una
relación inversa entre los niveles de Vitamina D
y el riesgo de enfermedad cardiovascular. En un
estudio de la Cohorte de Framingham, se describe
un riesgo relativo de 1,8 (IC 95%; 1,05- 3,08) para
desarrollar enfermedades cardiovasculares como
infarto del miocardio, insuciencia coronaria y falla
cardíaca en pacientes con deciencia de 25 OH
Vitamina D, en comparación con valores mayores
de 15 ng/mL, inclusive después de ajustar por fac-
tores de riesgo cardiovascular como edad, sexo,
hipertensión, diabetes, dislipidemia, tabaquismo y
obesidad (60). Se sabe que individuos con niveles
de Vitamina D por debajo de 10 ng/mL manies-
tan riesgo aumentado de muerte por enfermedad
cardiovascular (60).
Por otra parte, la Vitamina D se encuentra
implicada en el control de la hipertensión arterial
a través del sistema renina-angiotensina, aunque
probablemente también se involucren otros factores
como prevención del hiperparatiroidismo o el control
sobre el metabolismo del calcio. Las intervenciones
con Vitamina D demuestran resultados discretos. Los
metanálisis comprueban descenso no signicativo
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de presión arterial sistólica y, signicativo pero dis-
creto de la presión arterial diastólica en los grupos
a los que se administró Vitamina D comparados
con el placebo (61). Así pues, la población que
potencialmente se beneciaría serían los hiper-
tensos con décit de Vitamina D. Este Consenso
recomienda suplementar solo a los hipertensos con
hipovitaminosis D.
Adicionalmente, se ha comprobado que la
administración de suplementos de Vitamina D a
pacientes con insuciencia cardíaca congestiva
(ICC) se liga al incremento en los niveles de la
citoquina antiinamatoria interleukina 10 (IL10) y a
un descenso en los niveles del factor de necrosis
tisular (TNF), pero sin implicación o correlación con
la evolución clínica (62). Este Consenso aconseja
suplementar solo a los pacientes con ICC que
cursen hipovitaminosis D.
Es importante mencionar el efecto de la Vitamina
D en la mejoría de la función cardiaca en pacientes
con falla cardiaca crónica. Un reciente estudio de
intervención sobre la suplencia de 4.000 UI/día de
Vitamina D comparada con un placebo, arrojó datos
positivos en la función y remodelación ventricular en
ultrasonido y en resonancias magnéticas cardíacas
(63). De ese modo, se sugiere suplementar solo a
los pacientes con falla cardiaca crónica que cursen
hipovitaminosis D con las dosis recomendadas en
la declaración de Consenso 1.12.
En relación con la suplementación con Vitamina
D de manera estandarizada, aún existe controversia.
Para denir su utilidad y adecuada dosicación, la
Universidad de Harvard se encuentra desarrollando
el estudio VITAL (VITamin D y omegA-3 triaL). En él
se evalúan 20.000 individuos de diferentes etnias
en Estados Unidos. Uno de los objetivos primarios
consiste en determinar si la suplementación con
dosis de 2.000 UI de Vitamina D3 por un tiempo
prolongado de 5 años podría prevenir complicacio-
nes cardiovasculares y cáncer. Este estudio tendría
suciente poder estadístico para evaluar el efecto
de dosis de suplencia de Vitamina D en la reducción
de incidencia de estas enfermedades (64). Con
base en eso, el Consenso no recomienda, a la luz
de la evidencia actual, el uso rutinario de Vitamina
D como mecanismo de prevención primaria en
pacientes con riesgo cardiovascular elevado, cada
caso debe ser analizado individualmente. No obs-
tante, se sugiere investigar situaciones en que sea
benecioso el uso de la Vitamina D y suplementar
cuando esté insuciente o deciente.
Por otra parte, también se dispone de evidencia
que relaciona los bajos niveles de Vitamina D con
mayor incidencia de mialgias en pacientes con
terapia con estatinas. Se necesitan más estudios
para establecer si la suplementación de la Vitamina
D reduce el riesgo de la miopatía asociada a la es-
tatina, aunque podría ser una buena opción medir
niveles de Vitamina D antes de iniciar la terapia y
controlarlos durante esta. Este es un campo que
se está investigando con detalle y todo indica que
hay una génesis autoinmune en esta complicación y
una verdadera miopatía necrotizante (65, 66). Este
Consenso aconseja evaluar niveles de Vitamina D
en pacientes que consumen estatinas, y tratarlos
si hay hipovitaminosis.
2.3 Geriatría
Con respecto a este tema, la longitud telomérica
está relacionada con el envejecimiento cromosómico
y, con ello, el proceso mismo del envejecimiento de
los individuos. Si bien la deciencia de Vitamina D
es uno de los factores recientemente mencionados
como factor independiente asociado, los datos no
son concluyentes (65- 67).
Se cuenta con evidencia creciente sobre las
posibles funciones atribuidas a la Vitamina D en el
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mantenimiento del funcionamiento cerebral, vincula-
das con su papel preponderante a nivel endotelial.
Los cambios microvasculares cerebrales que, en
imagenología se conocen como «hiperintensidad de
la sustancia blanca», se encuentran frecuentemen-
te en pacientes con la enfermedad de Alzheimer.
Dichos cambios se relacionan potencialmente con
hipovitaminosis D. Existen estudios que prueban
su papel en la expresión de factores neurotrócos,
neurogenésis, homeostasis del calcio, destoxica-
ción y el aclaramiento de amiloide.
2.4 Ginecología y obstetricia
Durante la menopausia, el hipoestrogenismo
se liga con bajos niveles de Vitamina D dado que
los estrógenos son esenciales en la activación
renal de esta. Mantener los niveles óptimos de
Vitamina D en la mujer posmenopáusica disminuye
el riesgo de padecer osteoporosis y fracturas en
aquellas que ya tienen la enfermedad. Por lo tanto,
deben suplementarse de rutina aquellas mujeres
con baja masa ósea y elevado riesgo de fractura
(6, 7, 68- 71).
Durante el embarazo la mujer se encuentra
en riesgo de presentar décit de Vitamina D. Se
dispone de evidencia acerca de la asociación entre
una mayor morbilidad neonatal y más riesgo durante
la gestación cuando los niveles de Vitamina D son
insucientes o decientes (6). Este Consenso, de
acuerdo con recomendaciones de la Organización
Mundial de la Salud (OMS), no recomienda medir
niveles de Vitamina D3 a mujeres en estado pre-
concepcional (72).
Durante la lactancia aumenta el remodelado
del hueso, por tal razón los requerimientos de
Vitamina D son mayores que en la mujer que no
está lactando y debe suplementarse a esta pobla-
ción especíca solo cuando no se obtengan los
requerimientos sucientes de la dieta o mediante
la exposición solar (8).
En el periodo de fertilidad, la asociación entre
Vitamina D y la reproducción constituye un terreno
más teorizado que comprobado. Se sabe que el
ovario es un órgano blanco de la 25 OH Vitamina
D y como tal las células de la granulosa tienen la
capacidad de hidroxilar el carbono de la 25 OH
Vitamina D. Se ha corroborado la presencia de ni-
veles elevados de Vitamina D3 en el antro y líquido
folicular. Sin embargo, no se detecta mejoría en las
tasas de fertilidad si se suplementa o no Vitamina
D (73- 74).
Finalmente, en el caso del síndrome de ovario
poliquístico (SOP) se detecta una relación entre bajos
niveles de Vitamina D y la aparición de mayores
alteraciones metabólicas en estas pacientes como
mayor resistencia a insulina, hiperandrogenismo,
alteración en el perl de lípidos y mayor relación
anormal en la medida cintura/cadera (74).
2.5 Oncología
Se sabe que la Vitamina D regula la expresión
genética en muchos procesos celulares como la apop-
tosis, la proliferación, la diferenciación y la modulación
de la respuesta inmune del huésped, efectos que
podrían estar directa o indirectamente relacionados
con el cáncer (6, 7, 9, 22, 75, 76). Algunos estudios
observacionales muestran una relación inversa entre
los niveles séricos de 25 OH Vitamina D y cáncer
colorrectal, y un estudio demostró un gradiente
dosis/respuesta entre el riesgo de dos frecuentes
neoplasias malignas y los niveles séricos de 25 OH
Vitamina D. Los autores estimaron una reducción
del 50% en la incidencia de cáncer colorrectal y de
mama manteniendo los niveles de 25 OH Vitamina D
en suero sobre 34 ng/mL (cáncer colorrectal) y sobre
52 ng/mL (cáncer de mama) (6, 7). Otros tipos de
cáncer (linfoma de Hodgkin, pulmón y próstata) se
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han asociado con niveles bajos de radiación solar
y de 25 OH Vitamina D (6).
En la actualidad, los estudios de investigación,
la mayoría de tipo observacional y otros en fase
preclínica, muestran una probable interrelación de
la Vitamina D con enfermedades malignas (6, 75,
76). Su mecanismo de acción está probablemen-
te vinculado con la regulación del crecimiento, la
muerte celular, la angiogénesis y la diferenciación
celular. Sin embargo, no es posible establecer
una relación de causalidad, ya que hasta hoy se
puede establecer que, en la génesis del cáncer
existe un proceso multifactorial y, por ende, no se
puede concluir ni establecer causalidad en una sola
variable. Se ha documentado que solo del 5 al 10
% del cáncer está genéticamente predeterminado
y que un 90- 95 % está relacionado con hábitos,
costumbres y estilos de vida (6, 77, 78).
Múltiples estudios se han adelantado para
evaluar el efecto de la Vitamina D en pacientes con
cáncer de mama, próstata, colon, linfoma y mela-
noma sin que los resultados permitan recomendar
rutinariamente su uso (6, 7, 76). Dada la múltiple
comorbilidad del paciente oncológico, podría ser una
opción usar Vitamina D para prevención y manejo
de dichas patologías más que en tratamiento coad-
yuvante del cáncer. Este Consenso no recomienda
suplementar de rutina a pacientes oncológicos,
pero sí recomienda investigar comorbilidades o
tratamientos crónicos que pudieran beneciarse
del uso de la Vitamina D.
2.6 Otras situaciones clínicas
La Vitamina D3 tiene la capacidad de in-
ducir la expresión de catelicidina, un péptido
antimicrobiano en bronquios, queratinocitos
y diferentes células epiteliales incluyendo las
gastrointestinales y del tracto genitourinario
(79). La producción de caltecilidina es impor-
tante para la acción fagocítica del macrófago
y, por ser derivada de la Vitamina D en estados
de hipovitaminosis, los casos de tuberculosis
(TBC) tienden a ser más agresivos y presentan
más manifestaciones extrapulmonares como
ocurre en pacientes de raza negra. A pesar de
alguna evidencia existente, ningún esquema
de tratamiento de TBC incluye a la Vitamina D
y por ello este Consenso no recomienda su uso
rutinario en esta patología.
La esclerosis múltiple (EM) constituye una
enfermedad autoinmune mediada por células T
CD4+ que conduce a un aumento en citoquinas
inflamatorias en el Sistema Nervioso Central,
causando degeneración axonal, pérdida de oligo-
dendrocitos y desmielinización. Tomando como
base la cohorte del estudio de las enfermeras,
un estudio demostró que la ingesta de Vitami-
na D se relacionó inversamente con el riesgo
de esclerosis múltiple (80). Esta enfermedad
podría representar una indicación del uso de
la Vitamina D según cada caso particular, pero
este Consenso no aconseja su uso rutinario en
esta patología.
También, se ha encontrado que la Vitamina
D3 favorece el control de la respuesta inmune
a los antígenos propios y extraños mediante
regulación de supresores específicos de antíge-
nos y células T regulatorias (50). La relevancia
clínica de estos receptores inhibitorios en el
mantenimiento de la tolerancia de los trasplan-
tes, así como en la respuesta al tratamiento del
VIH se encuentra en estudio. Este Consenso
no recomienda suplementar rutinariamente a
todos los pacientes bajo terapia antirretroviral.
Está más indicada la suplementación cuando se
usan antiretrovirales del tipo ITINN. (Inhibido-
res de la transcriptasa inversa no análogas de
nucleósido). Este Consenso sí aconseja medir
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rutinariamente niveles séricos de Vitamina D en
este grupo de pacientes.
Agradecimientos
Este Consenso fue realizado con el apoyo
logístico de laboratorios Procaps.
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Recibido: 25 de abril de 2017.
Aceptado: 15 de junio de 2017.
Correspondencia:
vasconia12008@gmail.com
... 10 El papel más reconocido de la vitamina D es el mantenimiento de la masa ósea, pero la evidencia actual ha hecho que cobre más importancia vinculando su deficiencia con enfermedades autoinmunitarias, cardiovasculares, metabólicas, ginecoobstétricas, oncológicas, cognitivas e infecciosas, entre otras. 11 Basados en que los metabolitos naturales de la vitamina D contribuyen al funcionamiento adecuado de los principales órganos humanos, incluida la piel, 12 y que su déficit se ha relacionado con enfermedad tiroidea autoinmunitaria, diabetes autoinmunitaria, artritis reumatoide, psoriasis, anemia perniciosa, lupus eritematoso sistémico, enfermedad inflamatoria intestinal, esclerosis múltiple, enfermedad de Addison y alopecia areata, se cree que el vitíligo, al considerarse una enfermedad autoinmunitaria podría estar relacionado con concentraciones bajas de 25-hi-droxivitamina D; 1,5,13 además, hay estudios en los que se demostró relación significativa entre las concentraciones bajas de 25-hidroxivitamina D y el vitíligo. 12 En un estudio de casos y controles, realizado por Saleh y colaboradores, se evaluó si había relación de las concentraciones de vitamina D en pacientes con vitíligo que tenían o no otras enfermedades autoinmunitarias y concluyó que los pacientes con vitíligo y enfermedades autoinmunitarias tienen concentraciones séricas de 25(OH)D más bajas que los pacientes con vitíligo sin enfermedades autoinmunitarias, pero sin diferencias significativas. ...
... 23 Dermatología R e v i s t a m e x i c a n a En Colombia, a pesar de ser un país tropical y tener algunas regiones con alta incidencia de radiación solar, se ha sugerido que hasta dos terceras partes de la población posmenopáusica podría tener concentraciones inadecuadas de vitamina D, encontrando un promedio de 26 Algunos factores pueden relacionarse con las cifras bajas de vitamina D en nuestro país, entre los que encontramos: la falta de exposición a la luz solar, la mayoría de la población es mestiza y afroamericana, razas con mayor riesgo de hipovitaminosis D, la ingesta inadecuada de alimentos ricos en vitamina D como lácteos, vegetales, proteínas animales y comida de mar, bajas concentraciones de vitamina D en los alimentos consumidos, inversión de la pirámide poblacional, en la que un gran número de personas son ancianas, porque con el paso de los años se disminuye la capacidad de sintetizar la vitamina D a través de la piel (el 7 dehidrocolesterol dérmico se reduce en 70% a los 70 años), el sobrepeso en un alto porcentaje de la población y el uso excesivo de protectores solares. 11 corporal total afectada, la duración del vitíligo, la duración de enfermedades autoinmunitarias concomitantes y la edad. Este estudio tiene hallazgos similares al nuestro, resaltando la falta de correlación entre el porcentaje de superficie corporal afectada y las concentraciones séricas de vitamina D; sin embargo, la mediana de superficie corporal afectada de los pacientes de este estudio fue de 20%, un valor mucho mayor que el del nuestro, que puede explicarse porque el método que usaron para medir la extensión del vitíligo fue el examen dermatológico y no una escala más exacta como la nuestra. ...
... In Colombia, a high prevalence of 25-OH-D deficiency has been documented (11) . According to a study carried out in Bogotá, Colombia, the prevalence of 25-OH-D deficiency in children aged 5-12 years was 10⋅2 %, while 25-OH-D insufficiency was observed in 46⋅4 % of the total (12) . ...
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The present study aimed to estimate the prevalence of 25-OH-D status (insufficiency and deficiency) in children and adolescents residing in Bucaramanga, Colombia and to determine its association with excess weight. A case–control study was nested in the SIMBA II cohort in children and adolescents between the ages of 11 and 20 years old. Cases were defined as those children and adolescents with overweight or obesity. The control group was composed of children and adolescents from the same population sample with similar sociodemographic and economic characteristics but without overweight or obesity diagnosis. 25-hydroxyvitamin D (25-OH-D) was quantified in serum using a chemiluminescent microparticle immunoassay. Logistic regression models were used to assess the association between vitamin D status and overweight or obesity adjusted for the main confounding variables. A total of 494 children and adolescents cases were 138 (52⋅17% boys and 47⋅83% girls; median age 16⋅0 [Q1 15; Q3 18]). The median BMI S-Score minors age in the cases was 1⋅36 [Q1 1⋅06; Q3 2⋅00] and BMI (kg/m ² ) 28⋅0 [Q1 26⋅2; Q3 30⋅8]. The prevalence of vitamin D in the cases was deficiency 16⋅67%, insufficiency 57⋅25%, sufficiency 26⋅09. 25-OH-D insufficiency was associated with overweight or obesity after adjusting for the main confounding variables (OR 1⋅73; 95% CI 1⋅05–2⋅84). Our study concludes that the 25-OH-D insufficiency is common in children and adolescents in Bucaramanga, Colombia, and it was associated with overweight or obesity.
... Se considera que las personas que tienen exposición al sol sin protección presentan niveles suficientes de VD, aunque algunos estudios demuestran lo contrario 7,8 . La hipovitaminosis D en países de regiones tropicales, incluyendo Colombia, puede presentarse por causas como la falta de exposición a la luz solar, bajo consumo de alimentos ricos en VD (lácteos, vegetales, proteínas animales y comida de mar), presencia de síndrome metabólico, uso excesivo de protectores solares, además de la raza y del envejecimiento 9 (a mayor edad mayor cantidad de VD es recomendada por día: los bebés requieren alrededor de 400 unidades internacionales (IU), los adultos 600 UI y los mayores de 71 años necesitan al menos 800 UI), información que permitiría explicar la situación de deficiencia en la población como la colombiana con mayor riesgo de padecer la deficiencia: mestiza y afrodescendiente 10 . ...
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La vitamina D es importante para el mantenimiento de la masa ósea, y en los últimos años su deficiencia se ha vinculado con enfermedades cardiovasculares, metabólicas, gineco-obstétricas, oncológicas, infecciosas, e incluso con alteraciones reproductivas. El propósito de esta revisión narrativa de la literatura fue entender el papel de la vitamina D sobre la salud sexual y reproductiva masculina y la fertilidad. La vitamina D tiene un papel importante durante la maduración de los espermatozoides, en la protección del ADN espermático, así como en la movilidad y la reacción acrosomal espermática. Adicionalmente la vitamina D participa indirectamente tanto en la disfunción eréctil como en la eyaculación precoz, ayudando a controlar los factores de riesgo asociados como las enfermedades cardiovasculares y algunas afecciones psicológicas (estrés, depresión y ansiedad). Por lo tanto, son necesarios nuevos trabajos que permitan considerar la implementación de suplementos de vitamina D para el mejoramiento de la salud sexual y reproductiva masculina.
... Similares resultados acerca del efecto nulo en la prevención de caídas son reportados en otros artículos que evalúan el papel de la vitamina D en adultos con sarcopenia 18,24 . Por otra parte, el consenso de Vásquez-Awad et al 28 ., recalca que la adecuada exposición a la luz solar es suficiente para mantener los niveles normales de Vitamina D en menores de 50 años. ...
... Similares resultados acerca del efecto nulo en la prevención de caídas son reportados en otros artículos que evalúan el papel de la vitamina D en adultos con sarcopenia 18,24 . Por otra parte, el consenso de Vásquez-Awad et al 28 ., recalca que la adecuada exposición a la luz solar es suficiente para mantener los niveles normales de Vitamina D en menores de 50 años. ...
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The exponential increase in the request for laboratory tests of 25-Hydroxyvitamin D or [25 (OH) D has ignited the alarms and generated a strong call for attention, since it may reflect deficiencies in the standardization of clinical practice and in the use non-systematic scientific evidence for decision-making in real life, which allows to analyze the indications of the test, its frequency, interpretation and even to assess the impact for health systems, especially when contrasted with the minimum or almost. No effects of the strategy of screening or supplying indiscriminately to the general population, without considering a comprehensive clinical assessment of risks and needs of people. From a purely public health impact point of view, the consequence of massive and unspecified requests is affecting most of the health systems and institutions at the global level. The primary studies that determined average population intake values have been widely used in the formulation of recommendations in Clinical Practice Guidelines, but unfortunately misinterpreted as cut points to diagnose disease and allow the exaggerated prescription of nutritional substitution. The coefficient of variation in routine tests to measure blood levels of 25 (OH) D is high (28%), decreasing the overall accuracy of the test and simultaneously, increasing both the falsely high and falsely low values. The most recent scientific evidence analyzes and seriously questions the usefulness and the real effect of the massive and indiscriminate practice of prescribing vitamin D without an exhaustive risk analysis. The available evidence is insufficient to recommend a general substitution of vitamin D to prevent fractures, falls, changes in bone mineral density, incidence of cardiovascular diseases, cerebrovascular disease, neoplasms and also to modify the growth curve of mothers' children. They received vitamin D as a substitute during pregnancy. The recommendations presented in the document are based on the critical analysis of current evidence and the principles of good clinical practice and invite to consider a rational use of 25 (OH) D tests in the context of a clinical practice focused on people and a comprehensive assessment of needs and risks. The principles of good practice suggest that clinicians may be able to justify that the results of the 25 (OH) D test strongly influence and define clinical practice and modify the outcomes that interest people and impact their health and wellness. Currently there is no clarity on how to interpret the results, and the relationship between symptoms and 25 (OH) D levels, which may not be consistent with the high prevalence of vitamin D deficiency reported. For this reason, it is suggested to review the rationale of the request for tests for systematic monitoring of levels of 25 (OH) D or in all cases where substitution is performed. Consider the use of 25 (OH) D tests within the comprehensive evaluation of people with suspicion or confirmation of the following conditions: rickets, osteomalacia, osteoporosis, hyper or hypoparathyroidism, malabsorption syndromes, sarcopenia, metabolic bone disease.
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La vitamina D es esencial para el funcionamiento del organismo. Su deficiencia puede estar asociada tanto a patologías óseas, como a otras afecciones sistémicas. La prevalencia de la hipovitaminosis está aumentando, en todas las edades, incluidos niños y adolescentes. El objetivo del presente estudio fue evaluar los niveles sanguíneos de vitamina D en niñas colombianas, analizando también la dieta, la actividad física y la exposición solar. Se realizó un estudio descriptivo transversal con 52 niñas sanas prepúberes de Pasto (Colombia), entre 7 y 10 años. Se analizaron los niveles de albúmina, calcio, fósforo, magnesio, calcitriol (1,25 dihidroxicolecalciferol) y calcidiol (25 hidroxicolecalciferol). Se realizaron encuestas sobre hábitos alimentarios, actividad física y exposición solar. El 51,1% de las niñas evaluadas presentó insuficiencia de 25-OH-VITD y el 40% presentó deficiencia (< 20 ng/mL). Ninguna niña se encontraba en desnutrición u obesidad, el 10% se encontraba en riesgo de bajo peso (IMC ≤ -1DE y > -2DE), el 4 % presentaba sobrepeso (≥ +1DE y < +2DE), y el 34 % se encontraban en riesgo de talla baja (T/E: -1 y -2 DE). La ingesta media de calorías/día fue inferior a las recomendadas. Se observó una ingesta deficiente de vitamina D, calcio y magnesio (p > 0,05), así como de fibra (p > 0,05). Se pone de manifiesto una deficiencia de vitamina D en las niñas evaluadas a pesar de tener una actividad física y una exposición solar adecuadas. Además, se observan ingestas deficientes de fibra, calcio, magnesio y vitamina D. Habría por tanto que asegurar la ingesta e incluso suplementar para evitar problemas de salud en la edad adulta.
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Background Vitamin D (VD) deficiency is a global pandemic that affects more than a third of the population worldwide. The population of Latin America and the Caribbean exceeds 620 million inhabitants with diverse ethnic origins and different latitudes and altitudes, which make comparisons and generalizations difficult. Aim and method We sought to establish an expert consensus regarding the recommendations for VD supplementation in Latin America by means of the Delphi methodology. Results The prophylactic dosage of VD in the general population should be individualized according to age, race, body weight, sun exposure of an individual, altitude, and dietary and exercise habits, without ruling out existing chronic diseases. Conclusion The importance of VD has been widely documented and its deficiency is a pandemic. Many individuals have difficulty meeting daily VD requirements through food and the sun. The population of Latin America and the Caribbean has diverse ethnics, cultures, in addition to living in different latitudes and altitudes. Therefore, it is important to make a position on VD supplementation, given the different characteristics, ages and serum levels of 25(OH)D.
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Background: Daily dietary calcium intake below the requirements has been related to low levels of vitamin D (Vit-D) and osteoarticular diseases. Objective: To determine the prevalence of Vit-D deficiency in the general population living in Bogotá, its relationship to dietary calcium intake, and the influence of socio-demographic factors and sunlight exposure. Materials and methods: In a pro-spective cohort of the general population (randomly selected), excluding individuals with conditions affecting calcium absorption or adequate Vit-D action, the prevalence of hypovitaminosis D (95 % ci) and regular consumption of calcium (RCI, mg/day) is measured according to socio-demographic, anthropometric, biochemical, and sunlight exposure variables. A multiple regression model is implemented (no intercept) to predict Vit-D concentration based on the factors described. Results: Ninety-seven patients are included, 61 % of which are women, with a median age of 23 years, a weight of 65 kg (IQR: 55.2-70.5), a height of 165 cm ± 8.9, and BMI of 22.8 kg/m2 (IQR: 21.2-25.2). The RCI was 393.7 mg/day, less than the benchmark for Colombian adults (p < 0.001); serum calcium concentration was 9.7 mg/dL. The mean Vit-D concentration (95 % ci) was 23.7 ng/mL (22.6-24.7); hypovitaminosis D was identified in 87 % of the sample (80.6-94.7 %), 24.7 % were classified as poor (15.6-33.8 %) and 62.9% as insufficient (52.8-73%). Vit-D concentration was predicted in a quadratic function by the interaction between sex, sunlight exposure, and RCI (R² > 90 %). Conclusion: The suspected high prevalence of Vit-D deficiency is confirmed in the general Colombian adult population as a result of low dietary calcium intake, demographic factors, and sunlight exposure.
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INTRODUCCIÓN: La vitamina D actúa en múltiples tejidos y procesos fisiológicos. El objetivo del estudio fue determinar los niveles de vitamina D en pacientes con epilepsia tratados con anticonvulsivantes. MATERIAL Y MÉTODOS: Estudio observacional, descriptivo, de corte transversal en pacientes con diagnóstico de epilepsia que asistieron al servicio de consulta externa de un hospital de tercer nivel de atención de Neiva, Colombia, entre marzo y octubre de 2018. Se midieron los niveles séricos de vitamina D, paratohormona, albúmina y calcio. RESULTADOS: Una muestra de 90 pacientes. La mediana de edad fue de 36,5 (rango 18-81 años), 46 (51,1%) presentaron niveles bajos de vitamina D (38,8% en rango de insuficiencia y 12,2% rango de deficiencia). Se documentó asociación entre el sexo femenino y niveles insuficientes y deficientes de vitamina D, el no realizar ejercicio con niveles insuficientes de vitamina D, la exposición diaria al sol menor de 15 minutos y el no realizar caminata con niveles deficientes de vitamina D. El déficit de vitamina D se asoció con incremento de los niveles de paratohormona, mediana 103,9 pg/ml (rango 30,7-182,9 pg/ml, P <0,01). No se encontraron diferencias entre los niveles de vitamina D y el uso de monoterapia, politerapia, ni con la utilización fármacos inductores enzimáticos. CONCLUSIONES: En pacientes con terapia anticonvulsivante es frecuente encontrar niveles insuficientes/ deficientes de vitamina D aunque no se encontró asociación con el uso de monoterapia, politerapia o inductores enzimáticos hepáticos.
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Objective To determine the prevalence of thyroid autoantibodies and the associated factors in euthyroid subjects. Methods 300 euthyroid subjects, chosen by stratified sampling from an inception cohort of 1335 individuals, were included. Thyroid function was evaluated by measuring the serum levels of TSH (0.3–4.5 μIU/mL) and FT4 (5.2–12.7μg/dL). Anti-peroxidase (TPOAbs), anti-thyroglobulin (TgAbs), and anti-TSH receptor (TrAbs) antibodies were evaluated with 23 additional autoantibodies as well as vitamin D (VitD) levels. The analysis included sociodemographic, clinical, and environmental characteristics. Data were analyzed by bivariate and multivariate tests. Results Thyroid autoimmunity was observed in 15.3% of the subjects (TPOAbs 11.3% and TgAbs 2.0%). In six individuals, both autoantibodies were positive. TrAbs were not detected in any individual. Familial thyroid disease (β = 3.4, 95% CI: 1.2–9.5, P = 0.021), the presence of other autoimmune diseases (β = 10.8, 95% CI: 1.6–72.9, P = 0.014) VitD insufficiency (P = 0.030), never smoke (β = 6.9, 95% CI: 1.6–30.4, P = 0.010), drinking more than 4 cups of coffee (β = 3.8, 95% CI: 1.1–13.1, P = 0.036), and a higher number of years exposed to wood smoke (P = 0.04) were associated with thyroid autoimmunity. In the case of TPOAbs, familial thyroid disease (β = 4.9, 95% CI: 1.7–14.0, P = 0.003), never smoke (β = 5.7, 95% CI: 1.4–21.0, P = 0.002), and drinking more than 4 cups of coffee (β = 3.6, 95% CI: 1.1–13.1, P = 0.047) were associated with their positivity. In addition, the presence of anti–SS–A/Ro52 (β = 36.7, 95% CI: 2.5–549.9, P = 0.009) and anti-Ku antibodies (β = 10.2, 95% CI: 1.1–100.7, P = 0.046) was also associated with TPOAbs. The presence of African ancestry (β = 10.5, 95% CI: 1.7–63.2, P = 0.01), anti–SS–A/Ro52 (β = 15.8, 95% CI: 1.2–198.6, P = 0.03), and anti-CENP-B antibodies (β = 31.2, 95% CI: 1.8–565.9 P = 0.02) were associated with TgAbs. Conclusion Latent thyroid autoimmunity is not rare. Environmental, genetic, and immunological factors as well as ancestry are associated risk factors. These results would facilitate the implementation of screening strategies in order to provide timely diagnosis and treatment.
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Background: Daily dietary calcium intake below the requirements has been related to low levels of vitamin D (Vit-D) and osteoarticular diseases. Objective: To determine the prevalence of Vit-D deficiency in the general population living in Bogotá, its relationship to dietary calcium intake, and the influence of socio-demographic factors and sunlight exposure. Materials and methods: In a pro-spective cohort of the general population (randomly selected), excluding individuals with conditions affecting calcium absorption or adequate Vit-D action, the prevalence of hypovitaminosis D (95 % ci) and regular consumption of calcium (RCI, mg/day) is measured according to socio-demographic, anthropometric, biochemical, and sunlight exposure variables. A multiple regression model is implemented (no intercept) to predict Vit-D concentration based on the factors described. Results: Ninety-seven patients are included, 61 % of which are women, with a median age of 23 years, a weight of 65 kg (IQR: 55.2-70.5), a height of 165 cm ± 8.9, and BMI of 22.8 kg/m2 (IQR: 21.2-25.2). The RCI was 393.7 mg/day, less than the benchmark for Colombian adults (p < 0.001); serum calcium concentration was 9.7 mg/dL. The mean Vit-D concentration (95 % ci) was 23.7 ng/mL (22.6-24.7); hypovitaminosis D was identified in 87 % of the sample (80.6-94.7 %), 24.7 % were classified as poor (15.6-33.8 %) and 62.9% as insufficient (52.8-73%). Vit-D concentration was predicted in a quadratic function by the interaction between sex, sunlight exposure, and RCI (R² > 90 %). Conclusion: The suspected high prevalence of Vit-D deficiency is confirmed in the general Colombian adult population as a result of low dietary calcium intake, demographic factors, and sunlight exposure.
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Introducción: la osteoporosis es la enfermedad ósea metabólica más común. Entre sus causas secundarias se encuentra la deficiencia de vitamina D (VD), la cual predispone además a fracturas por fragilidad e incrementa el riesgo de caídas. También confiere un riesgo incrementado de desarrollar enfermedad cardiovascular, diabetes mellitus tipo 1 y 2. Objetivo: el objetivo principal del estudio fue determinar los niveles de vitamina D en la población y correlacionarlos con diferentes variables clínicas, de laboratorio y densitométricas. Métodos: se realizó un estudio descriptivo de corte transversal, de una cohorte de pacientes donde se analizaron datos secundarios de mujeres posmenopáusicas colombianas con diagnóstico de osteoporosis y osteopenia (N=205). Se analizaron 46 variables donde se calcularon estadísticos descriptivos y regresiones lineales múltiples para determinar correlaciones. Resultados: la prevalencia de niveles insuficientes de vitamina D fue 55.1%, (n=113), deficientes 16.6% (n=34), y adecuados sólo 28.29% (n=58). Al comparar los pacientes con niveles deficientes e insuficientes, se encontró que los pacientes con niveles de vitamina D deficientes fue un factor de riesgo para la presencia de fracturas vertebrales, RR de 1.02 (IC: 0.96 a 1.06) y para la hipertensión arterial RR de 1.47 (IC: 1.36 a 1.58). Conclusión: dos terceras partes de nuestra población de pacientes tienen niveles inadecuados de vitamina D, y se encontró correlación con fracturas vertebrales e hipertensión arterial
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Background:: Vitamin D deficiency or insufficiency is thought to be common among pregnant women. Vitamin D supplementation during pregnancy has been suggested as an intervention to protect against adverse pregnancy outcomes. Objectives:: To examine whether oral supplements with vitamin D alone or in combination with calcium or other vitamins and minerals given to women during pregnancy can safely improve maternal and neonatal outcomes. Methods:: Main results:: In this updated review we included 15 trials assessing a total of 2833 women, excluded 27 trials, and 23 trials are still ongoing or unpublished. Nine trials compared the effects of vitamin D alone versus no supplementation or a placebo and six trials compared the effects of vitamin D and calcium with no supplementation. Risk of bias in the majority of trials was unclear and many studies were at high risk of bias for blinding and attrition rates.Vitamin D alone versus no supplementation or a placeboData from seven trials involving 868 women consistently show that women who received vitamin D supplements alone, particularly on a daily basis, had higher 25-hydroxyvitamin D than those receiving no intervention or placebo, but this response was highly heterogeneous. Also, data from two trials involving 219 women suggest that women who received vitamin D supplements may have a lower risk of pre-eclampsia than those receiving no intervention or placebo (8.9% versus 15.5%; risk ratio (RR) 0.52; 95% CI 0.25 to 1.05, low quality). Data from two trials involving 219 women suggest a similar risk of gestational diabetes among those taking vitamin D supplements or no intervention/placebo (RR 0.43; 95% CI 0.05, 3.45, very low quality). There were no clear differences in adverse effects, with only one reported case of nephritic syndrome in the control group in one study (RR 0.17; 95% CI 0.01 to 4.06; one trial, 135 women, low quality). Given the scarcity of data for this outcome, no firm conclusions can be drawn. No other adverse effects were reported in any of the other studies.With respect to infant outcomes, data from three trials involving 477 women suggest that vitamin D supplementation during pregnancy reduces the risk preterm birth compared to no intervention or placebo (8.9% versus 15.5%; RR 0.36; 95% CI 0.14 to 0.93, moderate quality). Data from three trials involving 493 women also suggest that women who receive vitamin D supplements during pregnancy less frequently had a baby with a birthweight below 2500 g than those receiving no intervention or placebo (RR 0.40; 95% CI 0.24 to 0.67, moderate quality).In terms of other outcomes, there were no clear differences in caesarean section (RR 0.95; 95% CI 0.69 to 1.31; two trials; 312 women); stillbirths (RR 0.35 95% CI 0.06, 1.99; three trials, 540 women); or neonatal deaths (RR 0.27; 95% CI 0.04, 1.67; two trials, 282 women). There was some indication that vitamin D supplementation increases infant length (mean difference (MD) 0.70, 95% CI -0.02 to 1.43; four trials, 638 infants) and head circumference at birth (MD 0.43, 95% CI 0.03 to 0.83; four trials, 638 women).Vitamin D and calcium versus no supplementation or a placeboWomen who received vitamin D with calcium had a lower risk of pre-eclampsia than those not receiving any intervention (RR 0.51; 95% CI 0.32 to 0.80; three trials; 1114 women, moderate quality), but also an increased risk of preterm birth (RR 1.57; 95% CI 1.02 to 2.43, three studies, 798 women, moderate quality). Maternal vitamin D concentration at term, gestational diabetes, adverse effects and low birthweight were not reported in any trial or reported only by one study.AUTHORS CONCLUSIONS: New studies have provided more evidence on the effects of supplementing pregnant women with vitamin D alone or with calcium on pregnancy outcomes. Supplementing pregnant women with vitamin D in a single or continued dose increases serum 25-hydroxyvitamin D at term and may reduce the risk of pre-eclampsia, low birthweight and preterm birth. However, when vitamin D and calcium are combined, the risk of preterm birth is increased. The clinical significance of the increased serum 25-hydroxyvitamin D concentrations is still unclear. In light of this, these results need to be interpreted with caution. Data on adverse effects were lacking in all studies.The evidence on whether vitamin D supplementation should be given as a part of routine antenatal care to all women to improve maternal and infant outcomes remains unclear. While there is some indication that vitamin D supplementation could reduce the risk of pre-eclampsia and increase length and head circumference at birth, further rigorous randomized trials are required to confirm these effects.
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Background: Patients with chronic heart failure (HF) secondary to left ventricular systolic dysfunction (LVSD) are frequently deficient in vitamin D. Low vitamin D levels are associated with a worse prognosis. Objectives: The VINDICATE (VitamIN D treatIng patients with Chronic heArT failurE) study was undertaken to establish safety and efficacy of high-dose 25 (OH) vitamin D3 (cholecalciferol) supplementation in patients with chronic HF due to LVSD. Methods: We enrolled 229 patients (179 men) with chronic HF due to LVSD and vitamin D deficiency (cholecalciferol <50 nmol/l [<20 ng/ml]). Participants were allocated to 1 year of vitamin D3 supplementation (4,000 IU [100 μg] daily) or matching non-calcium-based placebo. The primary endpoint was change in 6-minute walk distance between baseline and 12 months. Secondary endpoints included change in LV ejection fraction at 1 year, and safety measures of renal function and serum calcium concentration assessed every 3 months. Results: One year of high-dose vitamin D3 supplementation did not improve 6-min walk distance at 1 year, but was associated with a significant improvement in cardiac function (LV ejection fraction +6.07% [95% confidence interval (CI): 3.20 to 8.95; p < 0.0001]); and a reversal of LV remodeling (LV end diastolic diameter -2.49 mm [95% CI: -4.09 to -0.90; p = 0.002] and LV end systolic diameter -2.09 mm [95% CI: -4.11 to -0.06 p = 0.043]). Conclusions: One year of 100 μg daily vitamin D3 supplementation does not improve 6-min walk distance but has beneficial effects on LV structure and function in patients on contemporary optimal medical therapy. Further studies are necessary to determine whether these translate to improvements in outcomes. (VitamIN D Treating patIents With Chronic heArT failurE [VINDICATE]; NCT01619891).
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Objectives: To examine the seasonal pattern in heart failure (HF) and cardiovascular disease (CVD) by climate and cause of death in Australia. Methods: A retrospective analysis of a national database of deaths in the eight Australian State and Territory capitals between January 1997 and November 2004. We examined the seasonal pattern in HF and CVD deaths, we identified variations in the pattern by: sex, age, time, climate and cause of death (for total CVD using seven groups determined by ICD‐10 code). Results: Deaths in all seven groups of CVD significantly increased in winter. The largest increase in mortality rates was 23.5% observed for HF. The magnitude of this increase varied greatly between cities, with the lowest winter mortality rates in the coldest (Hobart) and warmest (Darwin) cities. The pattern in CVD deaths showed a clearer correlation with climate than HF deaths. Conclusion and implications: Winters in Australia are mild but winter increases in HF and CVD are a significant problem. Increased blood pressure and lack of vitamin D in winter are the most likely causes of the increase. Reducing exposure to cold, particularly in the elderly, should reduce the number of winter CVD deaths in Australia.
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Antecedentes: Los niveles de vitamina D en humanos han sido ampliamente estudiados alrededor el mundo, sin embargo la mayoría de estudios se han realizado en áreas geográficas donde hay estaciones climáticas y una gran variación en la exposición solar de sus pobladores. La hipovitaminosis D, se asocia a baja masa ósea y riesgo aumentado de caídas y fracturas en mujeres postmenopáusicas, la prevalencia de déficit de vitamina D varía entre 11 y 70% en diferentes poblaciones estudiadas. Objetivo. Determinar la prevalencia de hipovitaminosis D, asociado a baja masa ósea en la ciudad de Villavicencio entre enero de 2012 y diciembre de 2013. Materiales y Métodos. Se adelantó un estudio descriptivo de corte transversal; de manera secuencial no probabilística se realizó densitometría ósea (DXA) y se midieron las concentraciones séricas de Calcio, Vitamina D y Paratohormona a una muestra de 106 mujeres posmenopáusicas. Resultados. Media de edad 65,9 años (SD=10,4). La media de niveles de Vitamina D en mujeres mayores de 60 años fue de 30,23% (SD: 11,6). Tan solo el 39,6% de las pacientes tenían niveles suficientes de vitamina D, encontrando deficiencia en el 60,37%. Se encuentra una mayor proporción de osteoporosis en las mujeres que presentan deficiencia de Vitamina D (77,3%), cuando se compara con el grupo que se presenta con insuficiencia (64,3%) y con las que tienen concentraciones normales de vitamina D (61,9%). Conclusión. El déficit de vitamina D es altamente prevalente en mujeres con baja masa ósea en la ciudad de Villavicencio, se sugiere la necesidad de intervenciones preventivas en las mujeres, al llegar a la perimenopausia, que permitan incrementar en el aporte de Vitamina D.
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Vitamin D deficiency is now recognized as a pandemic. The major cause of vitamin D deficiency is the lack of appreciation that sun exposure in moderation is the major source of vitamin D for most humans. Very few foods naturally contain vitamin D, and foods that are fortified with vitamin D are often inadequate to satisfy either a child's or an adult's vitamin D requirement. Vitamin D deficiency causes rickets in children and will precipitate and exacerbate osteopenia, osteoporosis, and fractures in adults. Vitamin D deficiency has been associated with increased risk of common cancers, autoimmune diseases, hypertension, and infectious diseases. A circulating level of 25-hydroxyvitamin D of >75 nmol/L, or 30 ng/mL, is required to maximize vitamin D's beneficial effects for health. In the absence of adequate sun exposure, at least 800–1000 IU vitamin D3/d may be needed to achieve this in children and adults. Vitamin D2 may be equally effective for maintaining circulating concentrations of 25-hydroxyvitamin D when given in physiologic concentrations.
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Objectives: To investigate the association between low vitamin D levels (<50 nmol/L) and 10-year mortality in women aged 75 and older. Design: Prospective with 15 years of follow-up. Setting: Malmö, Sweden. Participants: Population-based cohort of 75-year-old women (N = 1,044). Measurements: Serum 25-hydroxyvitamin D (25(OH)D) levels at age 75 (n = 1,011), 80 (n = 642), and 85 (n = 348) were categorized as low (<50 nmol/L), intermediate (50-75 nmol/L) and high (>75 nmol/L) at all ages. Hazard ratios (HRs) for all-cause mortality between ages 75 and 90 were calculated according to 25(OH)D category. Results: Between ages 80 and 90, all-cause mortality (HR = 1.8, 95% confidence interval (CI) = 1.3-2.4, P < .001; adjusted for comorbidities (aHR) = 1.9, 95% CI = 1.4-2.6, P < .001) was significantly higher in women with low 25(OH)D levels than in those with high levels. Osteoporosis had the greatest effect on mortality, but even after excluding women with osteoporotic fracture during the risk of dying associated with low 25(OH)D remained greater (HR = 1.8, 95% CI = 1.2-2.7, P = .002; aHR = 1.7, 95% CI = 1.2-2.5, P = .006). Conclusion: In this observational study of women aged 75 and older, 25(OH)D levels of less than 50 nmol/L were associated with greater all-cause mortality for up to 10 years. This difference was at least partially independent of comorbidities and fracture, indicating that low 25(OH)D not only is an indicator of impaired health, but also plays a role in disease outcome.
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Importance Observational studies suggest that vitamin D supplementation is associated with benefits for knee osteoarthritis, but current trial evidence is contradictory.Objective To compare the effects of vitamin D supplementation vs placebo on knee pain and knee cartilage volume in patients with symptomatic knee osteoarthritis and low vitamin D levels.Design, Setting, and Participants A multicenter randomized, double-blind, placebo-controlled clinical trial in Tasmania and Victoria, Australia. Participants with symptomatic knee osteoarthritis and low 25-hydroxyvitamin D (12.5-60 nmol/L) were enrolled from June 2010 to December 2011. The trial was completed in December 2013.Interventions Participants were randomly assigned to receive monthly treatment with oral vitamin D3 (50 000 IU; n = 209) or an identical placebo (n = 204) for 2 years.Main Outcomes and Measures Primary outcomes were change in tibial cartilage volume (assessed using magnetic resonance imaging [MRI]) and change in the Western Ontario and McMaster Universities Arthritis Index (WOMAC) pain score (0 [no pain] to 500 [worst pain]) from baseline to month 24. Secondary outcomes were cartilage defects and bone marrow lesions (assessed using MRI).Results Of 413 enrolled participants (mean age, 63.2 years; 50% women), 340 (82.3%) completed the study. The level of 25-hydroxyvitamin D increased more in the vitamin D group (40.6 nmol/L) than in the placebo group (6.7 nmol/L) (P < .001) over 2 years. There were no significant differences in annual change of tibial cartilage volume (−3.4% in the vitamin D group vs −4.2% in the placebo group [between-group difference, 0.8% {95% CI, −0.2% to 1.8%}]; P = .13) or WOMAC pain score (−49.9 in the vitamin D group vs −35.1 in the placebo group [between-group difference, −14.8 {95% CI, −32.5 to 2.9}]; P = .10). There were no significant differences in change of tibiofemoral cartilage defects (0.3 in the vitamin D group vs 0.5 in the placebo group [between-group difference, −0.2 {95% CI, −0.4 to 0.1}]; P = .21) or change in tibiofemoral bone marrow lesions (−0.1 in the vitamin D group vs 0.3 in the placebo group [between-group difference, −0.5 {95% CI, −0.9 to 0.0}]; P = .06). Adverse events (≥1 per patient) occurred in 56 participants in the vitamin D group and in 37 participants in the placebo group (P = .04).Conclusions and Relevance Among patients with symptomatic knee osteoarthritis and low serum 25-hydroxyvitamin D levels, vitamin D supplementation, compared with placebo, did not result in significant differences in change in MRI-measured tibial cartilage volume or WOMAC knee pain score over 2 years. These findings do not support the use of vitamin D supplementation for preventing tibial cartilage loss or improving WOMAC knee pain in patients with knee osteoarthritis.Trial Registration clinicaltrials.gov Identifier: NCT01176344; anzctr.org.au Identifier: ACTRN12610000495022