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De la extremadura aragonesa al reino de Valencia las tierras de frontera entre el mundo cristiano feudal y el Sharq al-Andalus, en Bajar al reino. Relaciones sociales, económicas y comerciales entre Aragón y Valencia siglos XIIIXIV, (E. Sarasa, coord.), Zaragoza, 2017, Institución Fernando el Católico, pp. 31-61.

Authors:

DE LA EXTREMADURA ARAGONESA AL REINO
DE VALENCIA: LAS TIERRAS DE FRONTERA
ENTRE EL MUNDO CRISTIANO FEUDAL Y EL
SHARQ ALANDALUS 1170/1240
J F. U U*
«Bajar al reino», expresión todavía empleada hoy por algunos pastores trashuman-
tes que conducen sus cabañas desde las altas tierras turolenses a los pastizales le-
vantinos, es el título general del curso organizado por la Institución «Fernando el
Católico de Zaragoza», y coordinado por el profesor Dr. Esteban Sarasa Sánchez;
el curso reúne a una serie de investigadores que abordan, desde ópticas distintas,
las relaciones sociales, económicas y comerciales entre el reino de Aragón y el
reino de Valencia a lo largo de los siglos XIII y XIV, relaciones que fueron –y son–
intensas sobre todo desde que a mediados del siglo XIII se produjera la expansión
de la Corona de Aragón por las tierras levantinas del Sharq al-Andalus.
La presencia, pues, de «aragoneses» en el reino de Valencia –y de «valencia-
nos» en Aragón– será una constante a lo largo del periodo medieval, al igual
que las relaciones entre los dos reinos1, regidos por un mismo monarca, siendo
uno de los sujetos historiográcos bien conocidos y que cuenta ya con un buen
número de estudios elaborados por destacados medievalistas2, desde el cronista
del reino de Aragón, Jerónimo Zurita, hasta los investigadores más jóvenes,
algunos de ellos ponentes en este presente curso.
* Profesor de la Universidad de Zaragoza. Grupo Consolidado de Investigación Aplicada
DAMMA.
1 Por vía de ejemplo véase el artículo de Emilia S E, «Aragoneses en
Valencia (siglos XIII-XV): unas relaciones privilegiadas», en Anuario de Estudios Medievales,
X-XI (1993), pp. 815-826. Para el siglo XV puede consultarse la tesis doctoral de Concep-
ción V M, Movilidad social y relaciones económicas entre los reinos de Aragón y
Valencia en el siglo XV, 4 vols., Universidad de Zaragoza, 2006. Está publicada en CD-Rom.
2 Así, quiero destacar la investigación de profesores como Antonio U A, M.ª de los
Desamparados C P, Ramón F N, Pierre G, Antoni F
D, Enric G R , Pedro L E, José H M o Josep T 
A, entre otros medievalistas que se han interesado por el estudio de la Valencia medieval.
 Bajar al reino. Relaciones sociales, económicas y comerciales entre Aragón y Valencia…
. I
En la lección de hoy3 me centraré, casi exclusivamente, en cómo se fue articu-
lando la frontera entre dos sociedades en conicto permanente, la Corona de
Aragón y el reino moro de Valencia y, simultáneamente, cómo fue progresando
–de forma lenta pero gradual– la ocupación de las tierras levantinas del Sharq
al-Andalus4 hasta convertirlo en un nuevo reino cristiano dentro de la Corona.
Se trata, en denitiva, de comprobar cómo y cuándo se gestaron las fronteras
políticas e históricas entre dos sociedades cuyas lindes o mojones denían un
determinado territorio donde ejercer la soberanía y aplicar el orden jurídico
que emergía de cada uno de los diferentes estados.
La Corona de Aragón en el último tercio del siglo XII y, especialmente, el
reino, necesitaba –para consolidar las últimas conquistas y frenar el empuje almo-
hade– forticar las lindes meridionales del reino, erigir fortalezas que controlaran
las rutas de acceso y, sobre todo, organizar un espacio marginal a los centros de
poder y humanizarlo mediante la atracción –y jación– de pobladores, tarea esta
última que se acometió a través de fórmulas jurídicas –fueros y cartas pueblas– en
la que se vieron involucrados los distintos componentes de la sociedad. Así, pues,
será una conjunción de factores la que dinamizará dicho proceso en el que, ade-
más de las causas internas tanto del reino aragonés como del imperio almohade,
las órdenes militares, las sedes catedralicias y los monasterios, los señores laicos y
eclesiásticos, los caballeros y peones instalados en la periferia del reino, y las mi-
licias concejiles –especialmente las de Daroca y de Teruel, de reciente creación–,
tuvieron un destacado protagonismo en el mencionado proceso, ávidos como es-
taban todos ellos de ampliar sus dominios territoriales o su riqueza y prestos, por
tanto, a realizar incursiones depredadoras (razias y cabalgadas) a tierras andalusíes
del Sharq al-Andalus para la obtención de tierras, cautivos y botín.
El periodo cronológico elegido para el presente artículo transcurre desde
el tratado de Cazola de 1179 hasta mediados del siglo XIII tras la ocupación
y creación ex novo por Jaime I del nuevo reino de Valencia, feudal y cristiano,
como consecuencia de las campañas desarrolladas entre 1233 y 1245 que per-
3 Texto ampliado de la lección impartida en la Institución Fernando el Católico, Zara-
goza, en el marco del curso Bajar al Reino, al que se han añadido las notas críticas.
4 Para la expansión territorial de Aragón se hace imprescindible la consulta de la obra de
Antonio U A, Historia de Aragón. I: La formación territorial, Anubar ediciones,
Zaragoza, 1981.
D  «»     V… | J F. U U 
mitieron a la Corona de Aragón –en frase de E. Guinot– «tomar posesión y re-
unir por primera vez una serie de territorios y regiones que nunca antes habían
formado parte de una misma entidad política»5.
El objetivo no es otro sino presentar, con carácter de síntesis, el proceso
de formación de la frontera meridional del reino de Aragón6 –también cono-
cida como la «Extremadura» aragonesa– y tratar de denir los rasgos básicos
que articulan esta emergente sociedad fronteriza frente al mundo islámico que,
como las demás Extremaduras y Transierras peninsulares, estuvo en continua
evolución –y progresión– en función de la lucha secular frente a los musulma-
nes –almorávides primero y almohades después–, quedando denitivamente
formada por las meridionales tierras de Calatayud, Daroca, el Bajo Aragón,
Albarracín y Teruel.
La bibliografía sobre la conquista y desarticulación del Sharq al-Andalus
por Jaime I y el proceso de feudalización del reino cristiano de Valencia7 es,
5 Enric G R, «Fronteras exteriores e interiores en la creación de un reino
medieval: Valencia en el siglo XIII», en Studia historica. Historia Medieval, núm. 24 (2006),
pp. 127-153. (Ejemplar dedicado a Fronteras ylímites interiores 2), p. 130.
6 Juan F. U U, «La conquista de Teruel (c. 1169) y la formación de la extre-
madura turolense», en Tierras de frontera, Teruel-Albarracín, 2007, pp. 51-58.
7 Por citar únicamente algunas de las obras y autores más destacados véase Pierre G-
, Al-Andalus frente a la conquista cristiana. Los musulmanes de Valencia (siglos XI-XIII),
Madrid, 2001. Josep T , «La conquista del reino de Valencia. Un proceso de colonización
medieval desde la arqueología del territorio», en J. A. Eiroa Rodríguez (ed.), La conquista de
al-Andalus en el siglo XIII, Murcia (Cuadernos de la Cátedra de Historia Medieval, 12), 2012,
pp. 9-40. Del mismo autor: «Arqueologia de la conquesta. Registre material, substitució de
poblacions i transformació de l’espai rural valencià (s. XIII-XIV)», en M. Barceló et al. (eds.),
El feudalisme comptat i debatut. Formació i expansió del feudalisme català, Valencia, 2003, pp.
153-200. Ramón F N, Conquista y repoblación del reino de Valencia, Valencia,
1999. Enric G R, «El repoblament aragonés: colonització i llengües (segles
XII-XIII)», en Caplletra 32 (Primavera 2002), pp. 85-94. Del mismo autor, Els límits del
Regne. El procés de formació territorial del País Valencià medieval (1238-1500), València, 1995.
Els fundadors del Regne de València, 2 vols., València, 1999. «La antroponimia como indica-
dor de la repoblación en el sur de la corona de Aragón (siglo XIII)», en Monique Bourin et
Pascual Martínez Sopena (éd.), Anthroponymie et déplacements dans la Chrétienté médiévale,
Collection de la Casa de Velázquez (115), Madrid, 2010, pp. 195-211. Pedro L E, La
conquista y repoblación valenciana durante el reinado de Jaime I, Valencia, 1995. Del mismo
autor, Los orígenes de los Furs de València y de las Cortes en el siglo XIII. Valencia, 2001. Joan
Josep P S, El català i l’aragonès en els inicis del Regne de València segons el
Llibre de Cort de Justícia de Cocentaina (1269-1295), Alcoi, 1996. Antonio U A,
Orígenes del reino de Valencia, 2 vols. Valencia-Zaragoza, 1980.
 Bajar al reino. Relaciones sociales, económicas y comerciales entre Aragón y Valencia
por tanto, copiosa y no exenta de debate, muestra, sin duda, del interés que
suscita el tema, como abundantes son, también, las fuentes documentales que
en su práctica totalidad están ya publicadas, entre las que destacan los libros de
reparto o Llibres de repartiment8, las numerosas cartas de población9 otorgadas
por los respectivos monarcas o los señores laicos o eclesiásticos, así como otra
documentación real10 y concejil11, además de la relacionada con las órdenes
militares que allí se establecieron.
. L       I
(-)
El tema de la frontera, denido como sujeto histórico por P. Toubert12, sigue
teniendo plena vigencia, y así lo muestra la abundante bibliografía al respecto13,
8 María de los Desamparados C P y Ramón F N, Llibre
del Repartiment del regne de València, 2 vols., Zaragoza, 1979 y 1980. Desde el año 2008
se puede consultar el texto original digitalizado en el Portal de Archivos Españoles (http://
pares.mcu.es). También en http://www.jaumeprimer.uji.es/cgi-bin/repartiment.php. Carlos
L R, El Llibre del Repartiment. El naixement dún Regne, València, 2008.
9 Miguel G C, Las Cartas Pueblas del Reino de Valencia, Valencia, 1989.
Enric G R, Cartes de Poblament Medievals Valencianes, Valencia, 1991. José
Vicente G B, «Cartas pueblas valencianas concedidas a Fueros aragoneses», en
Aragón en la Edad Media, XX, (Zaragoza, 2008), pp. 391-412. Germán N E,
«Los fueros de Aragón en la repoblación valenciana», en Los Fueros de Teruel y de Albarracín,
(José Manuel Latorre Ciria, coord.), Teruel, 2000, pp. 59-75. María Luisa L R,
Cartas de población y fueros turolenses, Cartillas turolenses, 12, Teruel, 1988. De la misma
autora, Cartas de población del Reino de Aragón en los siglos medievales, Zaragoza, 1991 (en
adelante citaré como CPRASM).
10 Antonio H M y María de los Desamparados C P, Documen-
tos de Jaime I. 5 vols. Anubar. Valencia, 1976-1988. En adelante citaré como H-C.
11 Antonio J. G M, El Concejo de Teruel en la Edad Media, 1177-1327, volu-
men IV, Documentos. Teruel, 2005.
12 Pierre T , «Frontière et frontières : un objet historique», Frontière et peuplement
dans le monde méditerranéen au Moyen Age, Paris, 1992, p. 16.
13 Michael Z, «Le rôle de la frontière dans la formation de la Catalogne (IXe-
XIIe siécle)», en Las sociedades de frontera en la España medieval, Universidad de Zaragoza,
1993, pp. 7-29. María Teresa F  M, «Frontera, convivencia y proselitismo entre
cristianos y moros en los textos de Eiximenis y San Vicente Ferrer», en Homenaje a Horacio
Santiago Otero, Madrid, 1998, pp. 1579-1600.
D  «»     V… | J F. U U 
y sobre la que me ocupé en una publicación anterior14. Fl. Sabaté reexionaba
sobre la frontera peninsular en el siglo XII armando que «… de todos modos,
aunque la frontera sea una zona de separación aparentemente desorganizada,
siempre había alguien al otro lado»15. En efecto, en la España medieval, y más
concretamente en el reino de Aragón, existe una frontera exterior, política,
ideológica, estratégica, móvil, entendida y denida como «frente de combate»
por Ph. Sénac16in frontaria sarracenorum–, que separa, pues, Cristiandad e
Islam, y cuyas características más acusadas son que se trata de una zona margi-
nal, pionera y peligrosa, ya que está expuesta como ninguna otra a los avatares
de la guerra y que, precisamente por su necesidad de defensa, se organiza y
desarrolla un tipo de sociedad que se suele denominar como «sociedad de fron-
tera» y que tiene unas características propias.
Si atendemos a las fuentes documentales de la época, se observa que, habitual-
mente, la frontera se describe desde la óptica de los escribas cristianos como un lu-
gar desértico17, vacío de hombres, «yermo y despoblado», donde sólo habitan los
lobos y las eras, «un lugar tenebroso y desértico» como en Cella (Teruel), lugar al
que el obispo de Zaragoza concedía en 1177 permiso a la Orden del Temple para
14 Juan F. U U, «La sociedad de frontera en el Aragón meridional en los siglos
XII y XIII: cristianos, mudéjaresy judíos», en La Historia Peninsular en los espacios de fron-
tera, (F. García Fitz y J. F. Jiménez Alcázar, coords.), Cáceres-Murcia, 2012, pp. 321-350.
15 Flocel S i C, «Frontera peninsular e identidad (siglos IX-XII)», en Las Cinco
Villas aragonesas en la Europa de los siglos XII y XIII: de la frontera natural a las fronteras políti-
cas y socio-económicas, (coord. Esteban Sarasa Sánchez), Zaragoza, 2007, pp. 47-94.
16 Philippe S, «Pro defensionem christianorum et confusionem sarracenorum: la fron-
tera aragonesa en los siglos XI y XII», en Carlos  A, Pascal B, Philippe J-
, Identidad y representación de la frontera en la España medieval (siglos XI-XIV), Madrid,
2001. El primer uso conocido en el Occidente cristiano de la palabra «frontera» está docu-
mentado en el testamento de Ramiro I (1059), y es utilizada siempre como frente de combate
con los musulmanes, ya que el término no se utilizó nunca para denir los límites de Aragón
respecto a otras entidades cristianas vecinas, como pudieron serlo los reinos de Castilla y de
Navarra.
17 Enestamismalíneavéase Brian C, Vencedores y vencidos. Cristianos y musulmanes
de Cataluña y Aragón, 1050-1300. Universitat de València, 2010, p. 116 «… los documentos
que hacen referencia a tierras enapariencia desocupadas deben interpretarse con precaución,
puesto que parece que el vocablo latino heremis signicaba “sin administrar” o “desorgani-
zado” en lugar de literalmente “vacío” y “despoblado”, comohan supuesto algunoshistoria-
dores». Yprosigue señalando que mientras las fuentes escritas describen la tierra comprendida
entre Daroca y Valencia como un desierto infranqueable, las pruebas arqueológicas han mos-
trado que noes el caso.
 Bajar al reino. Relaciones sociales, económicas y comerciales entre Aragón y Valencia…
levantar una iglesia en una «tierra “de nadie”, baldía, donde nunca hubo iglesia ya
que cuando fue asolada por los sarracenos quedó yerma y sin cultivar»18; tierras
que eran arrebatadas mediante lucha armada al poder musulmán, en suma, y que
se consideraban vacías, sin historia, hasta que pasaban a poder de los cristianos.
En cambio, y por medio de la prospección arqueológica, como la realizada por J.
Ortega19 en el entorno de Teruel y de Albarracín –y lo mismo cabe decir para la
frontera septentrional y occidental del Sharq al-Andalus–, se obtienen datos so-
bre el hábitat islámico anterior a su conquista –hisn/husun, aldeas, alquerías– que
normalmente no aparece citado en las fuentes escritas y que corroboran la idea
de que la frontera de estos siglos es, como norma general, un amplio espacio, so-
metido al pillaje, política y administrativamente desorganizado, con poblaciones
autónomas y de acuerdo con la idea de la frontera en el mundo árabe (tagr/tugur)
que preere unos enclaves estratégicos que controlan las vías de comunicación, y
que, ocasionalmente, dichos espacios son sometidos a incursiones y correrías sin
más objetivo que la obtención del botín (E. Manzano20 y P. Chalmeta21).
Así pues, la frontera entre las dos sociedades, al menos desde la segunda
mitad del siglo XII, es percibida como «lugar de confrontación de una alteridad
que no admite mezcolanza, sino apenas la sustitución impuesta por las armas»22
y que se convertirá en el espacio idóneo para la aplicación del modelo espacial
del feudalismo, poniendo de relieve las similitudes existentes en los distintos
espacios peninsulares, y al mismo tiempo mostrando cómo las particularidades
no dejan de conducir sino a unos puntos comunes.
También en Aragón, las tierras de la frontera meridional del reino –Daroca y
Teruel– presentaban tal vaciamiento de gentes que tuvieron que repoblarse ex novo
porque «erant inculta et inhabitabilia»23, es decir desiertas, dicultando así el trán-
18 Antonio G M, El concejo de Teruel en la Edad Media, 1177-1327, 4 vols.
Teruel, 1996-2005. «ubi numquam fuit eclesia, sed postquam a sarracenis fuit dissipatus,
semper fuit heremus et incultus… et si venerint populatores chistiani», vol. 4, doc. 1 (1177).
19 Julián O O, «Sociedad y administración del territorio en el tagr al-’alà: El
ejemplo del iqlim de Qutanda», en Arqueología y Territorio Medieval, 5, 1998, pp. 31-54.
20 Eduardo M M, La frontera de al-Andalus en la época de los Omeyas,
Madrid, 1991.
21 Pedro C G, «El concepto de tagr», en La Marche Supérieure d’al-Anda-
lus et l’Occident chrétien, Casa de Velázquez. Universidad de Zaragoza. Madrid, 1991, pp.
15-2 8.
22 Flocel S, «Frontera peninsular eidentidad…», ob. cit., p. 51.
23 Alfonso I funda hacia 1125 la cofradía de Monreal, en la vía que conducía de
«Darocha usque ad Valenciam». Publica José M.ª L, Documentos para el estudio
D  «»     V… | J F. U U 
sito entre Daroca y Valencia, y que todavía en 1239 el monarca Jaime I concedía
al concejo de Teruel permiso para crear nuevas poblaciones a lo largo del camino24.
Así pues, la frontera que separaba el mundo cristiano del musulmán fue, durante
60 años (1180/1240), «un espacio abierto de actuación de la caballería popular y
los peones de los concejos turolenses, oscilantes –en palabras de E. Guinot– entre
una incipiente agricultura, una ganadería trashumante y los puntuales saqueos de
alquerías más allá de la frontera andalusí del Sharq al–Andalus»25.
. L      A   
   : ,   
  S -A
En Aragón, y tras el ocaso del imperio almorávide a mediados del siglo XII, se
procedía a la ocupación efectiva de los límites territoriales del reino, aunque la
frontera meridional se mantuvo estacionada hasta 1170 en Alcañiz y en Daroca,
villas que contaban con un amplio término nutrido por numerosas aldeas; no
obstante, el monarca de la corona, Alfonso II, ya planicaba en septiembre de
1166 la conquista de Albarracín26 y su comarca, suscribiendo un acuerdo a di-
cho n con el noble Calvet de Biel «pro cuius studio atque industria spero me
habere castrum de Berracin…»27.
de la reconquista y repoblación del valle del Ebro. Textos Medievales, 62. Zaragoza, 1982,
doc. 173.
24 María de los Desamparados C P, Documentos de Jaime I relacionados con Ara-
gón. Institución Fernando el Católico. Zaragoza 2009, doc. 43. «quod positis facere populationem
de quinquaginta populatoribus, tantum intra caminum regium, in quocumque loco volueritis de
Valencia usque ad Turolium, propter bonum et custodiam camini adque defensionem».
25 Enric G, «Fronteras exteriores e interiores…», ob. cit., p. 133.
26 Albarracín y su término formarán un señorío independiente bajo el dominio de la familia
navarra de los Azagra desde 1169 hasta su incorporación denitiva al reino de Aragón en 1284.
Pedro Fernández de Azagra ocupaba en la cuenca alta del Turia el castillo de Bejís en 1232 –la
colaboración del obispo de Albarracín fue recompensada con las iglesias de Segorbe–. Una sínte-
sis reciente puede verse en Miguel Ángel M D, «El señorío cristiano de Albarracín.
De los Azagra a su incorporación a la Corona de Aragón», en Comarca de la sierra de Alba-
rracín, Javier Martínez González (coord.), Gobierno de Aragón, 2008, Colección Territorio 28,
pp. 87-106. También, Martín A B, «El Señorío de Albarracín, desde su fundación
hasta la muerte de Don Fernando Ruiz de Azagra», Ter uel, 14 (1955), pp. 5-146.
27 Ana Isabel S C, Alfonso II Rey de Aragón, Conde de Barcelona y Marqués
de Provenza. Documentos (1162-1196), Institución Fernando el Católico. Zaragoza, 1995,
doc. 35 (1166, septiembre 7, Gerona). En adelante citaré como CDAII.
 Bajar al reino. Relaciones sociales, económicas y comerciales entre Aragón y Valencia…
Un mapa elaborado por Enric Guinot muestra las lindes del reino en 116028:
El empuje militar de una nueva oleada de tropas norteafricanas, los almo-
hades, y que culminaba en agosto de 1171 con la toma de Valencia y el control
de las tierras de Lorca, Murcia y Elche, puso en alerta a los reinos peninsulares,
especialmente a la corona de Aragón y a su frontera meridional –tierras del
Bajo Aragón, Maestrazgo y Tortosa– que, desde entonces, acometió la tarea de
pergeñar una línea defensiva desde la que contener primero y, posteriormente,
emprender la ocupación de las tierras levantinas en manos musulmanas. Para
28 Enric G, Els limits del regne…, ob. cit., p. 14.
Fig. 1. La frontera meridional aragonesa en 1160
D  «»     V… | J F. U U 
consolidar las últimas conquistas y frenar el empuje almorávide, se hacía ne-
cesario forticar los dos núcleos más importantes que controlaban las vías de
comunicación entre las tierras levantinas y el valle del Ebro, Daroca y Teruel
–forticada precisamente en 1171–, y crear una línea defensiva jalonada por
una red de castillos y fortalezas –denominada en acertada frase de A. Ubieto
como «cinturón de seguridad»29– que discurría por la frontera meridional y
oriental del reino y, a su vez, organizar un vasto espacio semidesértico, margi-
nal con respecto a los centros de poder y que estaba alejado de los principales
núcleos poblacionales (Daroca, Teruel, Alcañiz). Era un verdadero baluarte de-
fensivo frente al mundo andalusí y, a su vez, servía para controlar a la dinastía
navarra de los Azagra recientemente instalada en Albarracín30.
Así, y solo tres años después de la ocupación de Valencia por los almohades,
Alfonso II entregaba en 1174 el castillo de Alcalá de la Selva al monasterio fran-
cés de la Selva Mayor (Sauve Majeure) y al prior de Ejea como baluarte frente
a los musulmanes, además de solicitar la llegada de nuevos contingentes pobla-
cionales para consolidar el hábitat31, sobre todo combatientes a caballo que se
adentraran in Ispaniam para realizar incursiones cuyo objetivo principal era la
destrucción y saqueo; ese mismo año el monarca aragonés concedía la villa de
Alfambra y sus términos –desgajados del extenso territorio que se había conce-
dido a Daroca– al conde Rodrigo de Sarriá con la potestad de «permanecer en
paz o declarar la guerra –en nombre del rey– contra los moros»32, creándose al
efecto una nueva Orden militar, la del Santo Redentor33, con sede en Alfambra,
e incorporada posteriormente al Temple.
En 1177 Alfonso II otorgaba carta de población a Teruel34, concedien-
do privilegios a quienes allí acudieran a instalarse y, especialmente, dotaba
al concejo turolense de un extenso territorio de unos 4.500 km2 (parte del
29 Antonio U A, «La creación de la frontera entre Aragón y Valencia y el espí-
ritu fronterizo», en Homenaje a don José María Lacarra de Miguel en su jubilación del profeso-
rado, Zaragoza, 1977, t. II, pp. 95-114.
30 José María L   M, «El rey Lobo de Murcia y la formación del señorío de
Albarracín», en Estudios dedicados a Menéndez Pidal, Madrid, 1952, pp. 515-526.
31 CPRASM, doc. 100.
32 CDAII, doc. 173. La carta de población debe datar en torno a 1175, y el territorio se
amplió con Fuentes de Alfambra (1176) y con Orrios (1182), que serían los dominios de la
Orden Militar del Santo Redentor que, en 1196, se incorporaría al Temple.
33 Orden del Santo Redentor, era la antigua Orden de Montegaudio que había sido refor-
mada en 1188.
34 CPR ASM, doc. 111.
 Bajar al reino. Relaciones sociales, económicas y comerciales entre Aragón y Valencia…
cual se había desgajado del término de Daroca35) que albergaba un centenar
de aldeas y cuyas lindes venían jadas por hitos topográcos como el pico de
Penyagolosa36 y el Mont al garau (la Pina de Montalgrao), por las pequeñas
alquerías del Alto Palancia, como El Toro y Barracas, próximas a la frontera,
e incluso en el fuero se citan las poblaciones de Jérica, Begís y Arenós, fuerte-
mente pertrechadas con castillos de altura (hisn/husun) que servían de defensa
a las tierras septentrionales del Sharq al-Andalus37. El territorio del concejo
turolense se veía, a su vez, limitado por otras villas y aldeas pertenecientes a las
órdenes militares: en la frontera occidental, además del señorío de Albarracín,
Cella y Santa Eulalia en poder del Temple, Alcalá de la Selva en la frontera
meridional, y Aliaga en manos del Hospital.
De forma casi simultánea el monarca castellano Alfonso VIII, tras con-
quistar Cuenca (1177), perlaba también sus lindes territoriales con el reino
moro de Valencia. Es cierto que se trataba de procesos locales, poco siste-
máticos y desordenados –en frase de E. Guinot–, pero que culminaron con
la rma del pacto de Cazola (1179) en el que se jaban las futuras zonas de
expansión de las coronas de Castilla y de Aragón, correspondiendo a esta
última «Valentiam et totum regnum Valentie [el reino islámico, que no el
cristiano]»38.
Parece, pues, evidente que el proceso de forticación de la frontera que se
estaba acometiendo en torno a los años 1175-1180 fue determinante en la
35 José Luis C L, Historia de Daroca, ed. Centro de Estudios Darocen-
ses,Daroca1983, pp. 63-65. Las lindes se habían jado en Albarracín, Castielfabib, Ademuz,
Alpuente, Cirat, Torralva, Montan y Linares, incluyendo poblaciones que estaban aún en
poder del islam.
36 En el sistema ibérico; tiene una altitud de 1800 y es el pico más alto de la actual provin-
cia de Castellón.
37 Como bien observara Enric G, «Fronteras exteriores e interiores …», ob. cit., los
límites establecidos en las cartas de población aragonesas no eran tanto fronteras reales sino
las futuras áreas de expansión (para pastos, para depredaciones y saqueos de las alquerías),
como ya ocurriera con Daroca cuyo fuero (1142) incluía entre sus términos a aldeas situadas
en las comarcas de Los Serranos y el Alto Palancia, o la carta de población de Alcañiz (1157)
que incluía los términos de Arés y Benifassá. Por su parte, Antonio U A, La for-
mación territorial…, ob. cit., p. 262, muestra cómo las localidades de Peña Golosa, Arenós,
Jérica, Bejís y Alpuente quedan fuera de los límites de la comunidad de Teruel.
38 Enric G, «Fronteras exteriores e interiores…», ob. cit.,, p. 132: «Así pues, este tra-
tado de nales del siglo XII deja muy claro que para la sociedad feudal del momento, el Sharq
al-Andalus era un conglomerado de unidades políticas y que fue Jaime I quien dibujó las
fronteras concretas del reino valenciano bajomedieval en el año 1240…».
D  «»     V… | J F. U U 
jación de los límites entre las provincias de Tarragona frente a Castellón y
Valencia39.
Dichas lindes pueden observarse en el siguiente mapa elaborado por Enric
Guinot40.
39 Véase Antonio U A, La formación territorial…, ob. cit., p. 274, quien llega a
armar que la coincidencia de las actuales fronteras con las jadas en aquellos años «coinci-
den plenamente».
40 Enric G, Els límits del regne…, ob. cit., p. 18.
Fig. 2. La frontera meridional de la Corona de Aragón hacia 1180 según Enric Guinot.
 Bajar al reino. Relaciones sociales, económicas y comerciales entre Aragón y Valencia…
Una vez forticada Teruel, e instaladas las órdenes militares41 en Alcalá de
la Selva y Alfambra garantizando, así, la defensa de la ruta entre Aragón y
Valencia, la organización de la frontera meridional aragonesa42 proseguía en los
años siguientes, repoblándose y humanizando una zona alejada de los centros
de poder, levantando castillos y acosando desde los nuevos enclaves a las vecinas
tierras del reino moro de Valencia, y así, en 1180 Alfonso II otorgaba carta de
población «a fuero de Zaragoza», a Villel, reteniendo para sí el castillo, el molino
y el horno43, propiedades que en 1187 pasarán a manos de la Orden del Santo
Redentor de Alfambra, juntamente con las aldeas de Tramacastiel y Cuevas de
Ena y con «todas las tierras que pudieran arrebatar a los musulmanes»44.
El proceso de jación de colonos en tierras de frontera era, sin duda, una ta-
rea compleja, y requería de tiempo para que fuese ecaz; así, en 1184, diez años
después de la concesión del castillo de Alcalá a los monjes de la Selva Mayor, el
monarca aragonés otorgaba fueros45 –siguiendo el modelo de Daroca– a quie-
nes quisieran poblar y residir en aquella población que «in extremo est sarrace-
norum». Un año después, en octubre de 1185, Alfonso II concedía el castillo
de Monroyo, en el Bajo Aragón46, al arzobispo y «a la iglesia de Santa Tecla» de
la catedral de Tarragona ad populandum, incluyendo los castillos de Peñarroya,
41 Puede consultarse una síntesis en Julián O O, «Reconquista, Repoblación
y Ordenes Militares», en Comarca de Maestrazgo (E. Javier Ibañez González, coord.), Colec-
ción Territorio, 27, Zaragoza, 2007, pp. 69-79. También en Alan John F, e Templar s
in the Corona of Aragón. Oxford, 1973. Para conocer la organización social del Bajo Aragón
turolense se hace imprescindible la consulta de la Tesis Doctoral de Carlos L C-
, Sistema social, estructura agraria y organización del poder en el bajo Aragón en la Edad
Media (siglos XII-XV). Teruel, 1987. María Luisa L R (1993) «La sociedad de
frontera en Aragón (siglos XII y XIII)», en Las sociedades de frontera en la España medie-
val. Zaragoza, pp. 31-50. Antonio U A (1977) «La creación de la frontera entre
Aragón-Valencia y el espíritu fronterizo», Homenaje A D. José M.ª Lacarra De Miguel En Su
Jubilación del profesorado. Zaragoza, 1977, t. II, pp. 95-114.
42 Un estudio minucioso y completo del proceso de expansión del reino de Aragón puede
verse en la citada obra de Antonio U A, Historia de Aragón. I: La formación terri-
torial, en especial los capítulos VIII y IX (pp. 245-292).
43 CPR ASM, doc. 115.
44 CDAII, doc. 453.
45 CDAII, doc. 395. También CPRASM, doc. 121, recoge una versión similar, pero en este
caso son las concesiones de los frailes –parecidas a las otorgadas por el monarca--.
46 CPRASM, doc. 125. Véase también la obra de Carlos L C, Sistema social,
estructura agraria…, ob. cit.
D  «»     V… | J F. U U 
Torre de Arcas, Herbés, Camarón47 y los valles de Bojar y Fredes –hoy en la
provincia de Castellón–, para erigir castillos y organizar el territorio, de forma
tal «que se procediera a congregar y reubicar a los pobladores que allí acudieran,
incluyendo a judíos y sarracenos».
Además de los calatravos y de la sede tarraconense, el obispado de Zaragoza
también se vio involucrado en el proceso repoblador de esta zona, ya que estaba
bajo su jurisdicción la llamada Peña de Aznar Lagaña, extenso conjunto terri-
torial que incluía Valderrobres, Fuentespalda y Mezquiz. Fue precisamente un
canónigo de La Seo zaragozana, Fortún Robert, el encargado de realizar dichas
pueblas, y a dicho n concedía en 1188 a los hermanos Arnaldo y Bertrando
Bretons un lugar llamado Fuentespalda para que procedieran a su repoblación,
construyendo un castrum en el lugar y, a cambio, solicitaba un modesto servi-
cio militar anual consistente en un caballero y un ballestero «cum suas armis
et equitaturis»; los futuros benecios obtenidos –vía botín– se repartirían a
medias, especialmente aquellos «cautivos sarracenos que se pudieran capturar
en las cabalgadas»48.
El monarca aragonés, siguiendo con la política de organizar y forticar la
frontera, entregaba en 1190 a los Hospitalarios la villa de Villarroya de los
Pinares49, y en 1194 concedía a la Orden del Santo Redentor50 un lugar de-
sierto, llamado Villar Lonch (Villarluengo), jando los términos para poblarlo
a fuero de Zaragoza51, y donaba al obispo de Tarazona la iglesia del castillo de
Rubielos situado «en la frontera con los musulmanes»52, en la cuenca alta del
río Mijares53. Al año siguiente, en 1195, Alfonso II entregaba al monasterio de
Piedra el lugar de Villar del Salz 54 y potenciaba la villa de Aliaga –sede de los
47 Camarón fue repoblado por Alfonso II en 1194, y contaba con un amplio alfoz; en 1205
el monarca Pedro II concedía la mitad del castillo y de la villa a Arnaldo Palacín. Véase, Car-
los L C, Sistema social…, ob. cit., pp. 36-38.
48 CPR ASM, doc. 127.
49 CDAII, doc. 24.
50 Unos años después, en 1198, el papa Inocencio III informaba que el rey de Aragón había
donado a la Orden del Santo Redentor muchas fortalezas «en tierras fronterizas con los sarra-
cenos» para defender el reino del ataque de los almohades.
51 CPRASM, doc. 133.
52 Ana Isabel S C, Alfonso II Rey de Aragón, Conde de Barcelona y Marqués
de Provenza. Documentos (1162-1196), Zaragoza, 1995, doc. 606.
53 Antonio U A, La formación territorial…, ob. cit., data la toma de Rubielos en
1203 (pp. 284-285).
54 CDAII, doc. 33.
 Bajar al reino. Relaciones sociales, económicas y comerciales entre Aragón y Valencia
hospitalarios– con la concesión de un mercado semanal a celebrar los sábados55,
y tres años después, se ocupaba Mora de Rubielos.
Así, pues, en el último tercio del siglo XII, y una vez repoblada Teruel en
1177, el monarca y sus colaboradores estaban alentando la colonización de
las tierras meridionales próximas a la frontera andalusí, potenciando especial-
mente la construcción de una red castral que controlara las vías de acceso más
importantes, siendo los caballeros de la órdenes militares los encargados de su
defensa. Así, los calatravos custodiaban el Bajo Aragón y se ocupaban desde
1179 de la defensa de Alcañiz y su amplio término, además de Maella desde
1203, y desde 1209 Monroyo, Molinos y Ejulve; la Orden del Santo Redentor
–incorporada también al Temple en 119656– protegía una extensa zona de fron-
tera comprendida entre Castellote57, Cantavieja58 y Villarluengo, respectivas
sedes de encomiendas, y la del Hospital, instalada también en las lindes del rei-
no, creaba una encomienda en Aliaga59 para atender este sector dejando, pues,
prácticamente cerrada la frontera exterior frente a los almohades.
En la organización y defensa del territorio se vieron involucradas –en me-
nor medida– otras instituciones religiosas, como las ya citadas sedes cate-
dralicias de Zaragoza, Tarragona y Tortosa, y algunos señores feudales como
Berenguer de Entenza, Martín Pérez, Miguel de Santa Cruz, Arnaldo Palacín,
Rodrigo de Bolea, entre tantos otros. Importante fue, también, la ayuda
55 CDAII, doc. 36.
56 CDAII, doc. 658 (abril de 1196).
57 M.ª Desamparados C P, «Ordenamientos jurídicos locales aragoneses», en
Revista de Historia Jerónimo Zurita, 78-79, p. 196 «En cuanto a las encomiendas templarías del
Maestrazgo turolense, Castellote, había sido donada por Alfonso II, en 1180, al caballero Español
y en fecha sin conrmar perteneció a la Orden del Santo Redentor, pero no recibió carta puebla
conocida hasta 1282». En una delimitación de términos entre las poblaciones de Ejulve y Caste-
llote realizada en 1221 se recurre a la «memoria» de «… homines ancianos qui fueron pobladores
de temps de moros et avian membranza de mas de LX annos…» en Sandra   T, El Car-
tulario de la encomienda templaria de Castellote (Teruel) 1184/1283, Zaragoza, 2009, doc. 116.
58 Eloy B R, «La encomienda templaria y sanjuanista de Cantavieja (Teruel)»,
en Homenaje a don José María Lacarra de Miguel en su jubilación del profesorado, tomo 3,
Zaragoza, 1977, pp. 149-166.
59 En poder del Hospital desde 1163, no la constituyó como encomienda hasta 1180, y reci-
bía carta puebla en 1216, incorporando a su dominio las localidades de Pitarque, Villarroya,
Fortanete y Sollavientos (M.ª Luisa L R, Cartas de población y fueros turolenses, p.
19). Véase la obra de Manuel Vicente F R y José Ramón S A,
La conguración del dominio feudal de la Orden de San Juan del Hospital en las bailías de Aliaga,
Cantavieja y Castellote (siglos XII al XIX)¸ Ayuntamiento de Villarroya de los Pinares, 2003.
D  «»     V… | J F. U U 
prestada por las milicias concejiles –sobre todo las de Teruel–, formadas por
caballeros y peones que se vieron atraídos a una zona en conicto situada
«in extremo sarracenorum» o «in frontaria sarracenorum» gracias a las con-
cesiones y privilegios recogidos en los llamados fueros de frontera; nuevos
pobladores, en suma, dedicados a actividades agropecuarias en terrazgos casi
estériles aunque aptos para la práctica de la ganadería no sedentaria, y sobre
todo prestos a defender militarmente su territorio de los posibles ataques de
las tropas almohades, y aun de realizar una tarea de acoso mediante cabalga-
das y razias en Sharq al-Andalus con el objetivo de depredar las tierras y de
conseguir botín (cautivos, ganado, ropas, alimentos, joyas, armas, monedas)
como recompensa a su dedicación guerrera.
El sistema empleado para articular y organizar, militar, administrativa y eco-
nómicamente las tierras fronteras del reino seguía, como acabo de decir, un
plan preciso de ejecución: crear unos grandes concejos60 dotados de amplios
alfoces y con milicias concejiles bien pertrechadas, levantar una nutrida malla
de castillos defendidos por los monjes-soldados de las órdenes militares, para
pasar, cuando se produjera la coyuntura propicia, al hostigamiento de los há-
bitats andalusíes situados al otro lado de las lindes y, posteriormente, pasar a la
conquista y ocupación de las tierras bajo dominio musulmán.
Como acabo de decir, las iniciativas repobladoras emprendidas en el últi-
mo tercio del siglo XII no tuvieron siempre una respuesta inmediata, y menos
todavía en zonas eminentemente montañosas como el Maestrazgo turolense,
sino que habrá que esperar al menos hasta mediados del siglo XIII para que se
consoliden poblaciones rmes.
60 Los llamados concejos de la Extremadura aragonesa se localizan, pues, al suroeste y sur
del reino, en las tierras del Sistema Ibérico fronterizas o rayanas con Castilla y con el reino
moro de Valencia, donde se ubican los grandes concejos formados por Calatayud y Daroca,
y más al sur, Albarracín y Teruel, tierras que presentan unas características geomorfológicas
similares a las castellonenses limítrofes. Se trata de villas dotadas de términos o alfoces muy
amplios en los que se incluían un elevado número de aldeas sobre las que las villas-cabeza
ejercieron su jurisdicción, con un dominio cuasi-señorial y con una elevada presión scal
que hará que las aldeas acaben por organizarse en Comunidades para intentar evitar, de esta
forma, los abusos de sus respectivas villas y alcanzar una cierta autonomía administrativa.
Así, en 1248 surgirá la Comunidad de aldeas de Daroca, en 1254 la Comunidad de Cala-
tayud y en 1278 la de Teruel, creándose también la de Alcañiz (1287-1288) y ya, en el siglo
XIV, la de Albarracín.
 Bajar al reino. Relaciones sociales, económicas y comerciales entre Aragón y Valencia…
. P II      
     
      
En el reinado de Pedro II (1196/1213), y ante la cercanía de la presencia al-
mohade, se mantuvo la política repobladora en tierras de frontera, fruto de
iniciativas individuales –ya que el monarca estaba ocupado preferentemente
por asuntos en el Mediodía francés– tanto de las órdenes militares como de
las milicias concejiles o de los nobles laicos instalados en dicha zona, y así, en
1196 el monarca raticaba la donación testamentaria de su padre, Alfonso II,
de la villa de Samper de Calanda, en el Bajo Martín, al Hospital61 y, al año
siguiente, en febrero de 1197, renovaba la entrega al cabildo tarraconense del
castrum de Monroyo «vicinum frontarie sarracenorum», con todos sus bienes y
pertenencias62, al parecer sin obtener –una vez más– el éxito apetecido, pues el
monarca encomendaba a los freires calatravos de Alcañiz en 1209 Monroyo y
Peñarroya, junto con Molinos y Ejulve, en la serranía del Maestrazgo, para su
repoblación (si populatum fuerit) y defensa, añadiendo el documento que dicho
castro de «Montis Rubei sit fortissimus et munitissimum et vicinum frontarie
sarracenorum»63.
Otros castillos fronteros debieron de ser tomados por acciones milita-
res aisladas emprendidas a título individual por algunos nobles laicos, y así
Pedro Ladrón obtenía del monarca en 1198 la custodia del castillo de Mora de
Rubielos64 en reconocimiento, seguramente, de su participación en la conquis-
ta, y Berenguer de Entenza recibía en 1202 el cercano castillo de Manzanera,
situado «in frontaria sarracenorum», y cuyas lindes se jaban en los términos de
Alpuente, Bejís, Liria «… et calçatam… usque partem Valentie»65. Otras pobla-
61 Martín A C, Pedro el Católico, Rey de Aragón y Conde de Barcelona (1196-
1213), 4 vols., doc. 61. Puede consultarse en red http://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones. En
adelante citaré como CDPII.
62 CDPII, doc. 81. El monarca hacía extensivo al cabildo tarraconense la anterior donación
de Monroyo entregada en 1185 por su padre, Alfonso II al arzobispo de Tarragona.
63 CPRASM, doc. 154.
64 CDPII, doc. 171.
65 CDPII, doc. 323 bis. Eran, sin duda, las futuras áreas de expansión, ya que dichas loca-
lidades estaban todavía en poder andalusí. Distantes una villa de otra apenas una treintena
de kilometros, a uno y otro lado de la ruta Valencia-Teruel, forman hoy parte de la comarca
Gúdar-Javalambre.
D  «»     V… | J F. U U 
ciones situadas algo más al este, y también en la linde fronteriza, como Linares
y Puertomingalvo –castrum de Avingalbon– eran cedidas en aquel mismo año
al cabildo zaragozano66 y, también en el Maestrazgo, el castillo de Fortanete era
entregado a los freires del Hospital para su defensa y repoblación pudiendo, in-
cluso, sus pobladores roturar «en aquella parte de sus términos que miran hacia
tierras de los sarracenos»67. Treinta años más tarde este corredor –Manzanera,
Barracas, Arcos de las Salinas, entre otras localidades– seguía siendo escenario
de las incursiones y saqueos realizados por las milicias concejiles turolenses68.
No cabe ninguna duda que la presencia y ayuda de las órdenes militares era
fundamental para defender la frontera y continuar con la política de atosigamiento
a los aislados y escasos asentamientos islámicos situados al otro lado de la fron-
tera, hasta el punto que a las ya conocidas Órdenes Militares del Hospital, del
Temple y del Santo Redentor, se sumaba ahora una nueva Orden, la de San Jorge
de Alfama69, a quien Pedro II le concedía en 1201 un lugar desierto para construir
una casa-hospital y cuyos miembros se ocuparán fundamentalmente de la lucha
contra los musulmanes levantinos. Y, sucesivamente, encargaba erigir un nuevo
castillo fronterizo en Bos (1203) y al año siguiente otro en término de Mosqueruela
(1204), al sureste de Teruel, y ello sin olvidar la repoblación de la zona a través de
cartas pueblas, como la otorgada por los señores Rodrigo de Bolea y Sancho de
Sariñena a Calaceite (1207)70, la entrega que hace el monarca a los monjes de Alcalá
de la Selva del lugar de Las Cuevas (1208)71, la concesión de la carta de población
de Montalbán y sus aldeas (1208)72, o la donación ya mencionada a la Orden de
Calatrava de los lugares de Monroyo, Molinos y Ejulve (1209).
Al año siguiente, desde mediados de julio de 121073, el monarca Pedro el
Católico, acompañado de los nobles más conspicuos del reino, está asediando
el castillo fronterizo de Castielfabib, operación militar que culminó con éxito,
66 CDPII, doc. 323.
67 CDPII, doc. 333. También León E M, Cartulario de la encomienda de
Aliaga, Zaragoza, 1979, doc. 19.
68 Véase Antonio G M, El Concejo de Teruel …, ob. cit., vol. I, p. 227. La noti-
cia está tomada de Antonio F C, «Las efemérides turolenses», p. 24.
69 CDPII, doc. 293.
70 CPRASM, doc. 150.
71 CPRASM, doc. 151.
72 CPRASM, doc. 152.
73 CDPII, http://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/30/03/03pedroIItomoIII.pdf, doc. 1070
y ss. También en CPRASM, doc. 157.
 Bajar al reino. Relaciones sociales, económicas y comerciales entre Aragón y Valencia…
procediendo a recompensar a sus nobles-colaboradores, como a García Romeo
a quien hace entrega del castillo y villa de El Cuervo, recién conquistados a
los musulmanes, jándose con precisión las lindes del término74 y, unos días
después, el 26 de agosto, entregaba a la Orden del Hospital la iglesia –futura–
del lugar, con diezmos y primicias, y un lugar «llamado vulgarmente de Las
Eras donde estuvo emplazada la mezquita de los sarracenos», espacio donde
levantar una iglesia y capillas, en atención a la ayuda prestada75 en la conquista,
aunque momentáneamente no se procedió a su repoblación76; ese mismo día
hacía entrega a Artaldo de Alagón de un castillo frontero a Morella, Castell
de Cabres –y las aldeas de su término, es decir: Coratxá, El Boixar, Fredes, La
Pobla de Benifasá, Bel, Bellestar y Malgraner77– para poblarlo, en recompensa
por la ayuda militar prestada78. Otros señores laicos, como Artal Palacín que
obtenía el castillo de El Boy para forticarlo y poblarlo, o Gascón de Castellote
que recibía del monarca El Mallo, conrman la idea de que este sector del
Maestrazgo era uno de los frentes elegidos para penetrar en tierras musulmanas,
siendo por tanto valiosas todas las colaboraciones que a dicho n se prestaran,
tanto por los nobles feudales como por las entidades eclesiásticas de la Corona.
El entusiasmo tras la conquista de Castielfabib era tan maniesto que el 6 de
septiembre, desde Teruel, Pedro II hacía concesión al Hospital y al castellán
de Amposta de todas las mezquitas de la villa de Burriana y sus términos, y
el permiso para edicar iglesias en ella «cuando fuese tomada a los moros»79;
unos días después recompensaba a los Templarios, encabezados por su maestre
74 CDPII, doc. 1171 (18 de agosto de 1210).
75 CDPII, doc. 1174 (26 de agosto de 1210), importante ayuda prestada, a lo largo del
asedio y valiente comportamiento de los freires/soldados de la Orden: «cum laudabili caterva
fratrum a principio usque ad nem viriliter asististis» Suscriben el documento los obispos de
Zaragoza y de Tarazona, el Maestre de la Orden del Temple, el Comendador de Monzón,
y los nobles Jimeno Cornel, Aznar Pardo, mayordomo de Aragón, García Romeo, Arnal de
Alascón, Loferrench de Luna, Pedro y Guillermo de Alcalá, Artal de Alagón, Guillermo de
Pueyo, Blasco Romeo, Pedro Sesé, Blasco de Alagón, Sancho de Antillón, Raimundo de
Pueyo, Adan de Alascón, Ato de Foces. Artal de Atrosella… atque multii alii».
76 Antonio U A, La formación territorial…, ob. cit., pp. 285-286.
77 Poblaciones que estarán en la órbita del monasterio de Benifasá –término de Tortosa–,
lugar donado en nov. de 1208 a Guillén de Cervera para que lo repoblase «a consuetudinem
Barchinone».
78 CDPII, doc. 1075. El documento está datado «in exercitu iuxta Castellum Habib, ipso
iam capto». Véase también Vicent G E, Blasco de Alagón, ca. 1190-1239, Castelló,
2008, p. 31.
79 CDPII, doc. 1081 (Teruel, 6 de septiembre de 1210).
D  «»     V… | J F. U U 
Pedro de Monteagudo, con una serie de donaciones y privilegios –Tortosa, en-
tre otros– en reconocimiento a la ayuda prestada en la exitosa campaña contra
los musulmanes de Ademuz y Castielfabib80.
Desde la Santa Sede, y en torno a estas mismas fechas, el Papa estaba alen-
tando a los obispos hispanos a continuar la lucha armada contra los musulma-
nes, con bulas promulgadas al efecto por Inocencio III a lo largo del año 1211
y de las que se hicieron eco tanto la cancillería aragonesa como la castellana de
Alfonso VIII. En marzo de 1211 el monarca aragonés, Pedro II, hacía saber en
Barcelona su decisión de entrar en guerra contra los musulmanes, adelantan-
do la recaudación de un nuevo bovaje para nanciar los gastos de la próxima
campaña militar contra los almohades81, temeroso como estaba de que éstos
prepararan una ofensiva contra el reino aragonés tras la pérdida de Castielfabib
y Ademuz. La conanza del rey en el éxito era tamaña que apenas unos meses
después, y conrmada su presencia en la ofensiva que preparaba el castellano
Alfonso VIII, donaba a la Orden del Temple la alquería de Ruzafa, situada en la
huerta de la ciudad de Valencia, «para cuando fuera conquistada»82, y el castillo
y término deCulla83, en el Maestrazgo castellonense; apenas un mes después,
el monarca alentaba a la sede catedralicia de Zaragoza a hacerse con el dominio
de «todos los castillos que pudiera conquistar en tierra de moros desde el día de
la fecha del documento –6 de diciembre de 1211– hasta la esta de San Juan
siguiente»84. El imperio almohade se veía asediado en todos sus frentes por la
actitud belicosa del monarca que mostraba una clara intención de incorporar
las tierras levantinas a la Corona. A nes de mayo de 1212 Pedro II junto a
su ejército está acampado en Toledo para unirse a las tropas de Alfonso VIII;
el resultado de tal encuentro fue la conocida batalla de Las Navas de Tolosa85
(16 de julio de 1212) y la derrota de las tropas almohades al mando del califa
80 CDPII, doc. 1082 (Villafeliche, 19 de septiembre de 1210). El documento dice expresa-
mente: «cum laudabili caterva fratrum viriliter nobis assistit in exercitu quem facimus con-
tra sarracenos quando, divina gratia cooperante, cepimus castrum de Deymuz et Castellum
Habib et castellum quod dicitur Lo Corvo et castellum quod dicitur Serrella».
81 CDPII, doc. 1126 (Barcelona, 11 de marzo de 1211).
82 CDPII, doc. 1212 (Teruel, 5 de noviembre de 1211).
83 Véase Manuel F I, «Pedro el Católico da el castillo y villa de Culla al
Maestre del Temple», en Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura, t. II (1930),
pp. 355-357.
84 CDPII, doc. 1223
85 Citaré únicamente la obra de Francisco G F, Las Navas de Tolosa. ed. Ariel.
Barcelona, 2005.
 Bajar al reino. Relaciones sociales, económicas y comerciales entre Aragón y Valencia…
Abu ’Abd Allah Muhammad ibn Ya’qub al Nasir iniciándose desde entonces el
declive del imperio almohade en la Península y una progresión territorial sin
precedentes de los reinos y coronas peninsulares.
La muerte del monarca aragonés –el rey «Católico»86– en la batalla de Muret
(septiembre de 1213) y las complejas consecuencias políticas que se deriva-
ron para el reino de Aragón –su sucesor Jaime, un niño de apenas siete años
de edad, quedaba custodiado en el castillo templario de Monzón (Huesca) al
cuidado de Simón de Montfort– hubieron sin duda de ralentizar, al menos
momentáneamente, la presión sobre el reino moro de Valencia, ciertamente
debilitado tras la derrota sufrida por los almohades en las Navas de Tolosa.
No obstante, las órdenes militares seguían colaborando en el proceso de
colonización de las tierras turolenses del Bajo Aragón, Alto Maestrazgo y el
Matarraña; además de encargarse de la defensa de la frontera desde los castillos
erigidos a dicho n, algunos de ellos convertidos ya en sedes de encomienda
militar. Seguía siendo imprescindible, pues, repoblar la zona y consolidar hábi-
tats como Villel y, especialmente, Aliaga –en poder de la Orden del Hospital–
que recibía fuero en 1216 en el que se establecían las funciones del concejo de
la villa, y se jaban los tributos que los vecinos debían de pagar a los freires,
distribuyendo también el reparto del botín obtenido en las incursiones y ca-
balgadas realizadas por «milites vel pedites equitantes terram sarracenorum»
quienes se beneciarían con las 4/5 partes depredadas (bienes, ganado y moros
cautivos), entregando la quinta parte restante al Hospital, aunque también se
prevé el riesgo que entrañaban dichas razias ya que algunos vecinos de Aliaga
podían ser hechos prisioneros «captivus inter mauros»87 en sus correrías de pi-
llaje por tierras enemigas.
Se trataba, en suma, de consolidar la red de poblamiento siquiera realizan-
do pueblas modestas, de apenas una cuarentena de inmigrantes y/o familias
que se instalaran en villas y aldeas turolenses del Bajo Aragón pertenecientes
a las Órdenes Militares del Hospital y del Temple, y lindantes con el reino
musulmán de Valencia, como La Fresneda (1224)88, Monroyo –de nuevo–
86 Título otorgado por el Papa por la ayuda ofrecida a Castilla en la batalla de Las Navas de
Tolosa (1212) frente a los almohades.
87 CPRASM, doc. 162. Véase también León E M, Cartulario de la encomienda
de Aliaga, Zaragoza, 1979, p. 57.
88 CPRASM, doc. 167.
D  «»     V… | J F. U U 
(1231)89, Cantavieja (1225)90, Peñarroya y Belmonte (1232)91, Fuentespalda
(1232)92 y, algo posteriores, La Cuba (1241)93 y Mirambel (1243)94, alcan-
zando un mayor rango poblacional la villa de La Iglesuela del Cid (1241)95
cuyo fuero ofrecía casas y tierras para sesenta nuevas familias. Todas las cartas
de población remitían al fuero de Zaragoza –era sin duda un aliciente para
los inmigrantes–, y regulaban el botín fruto de las depredaciones y razias que
se realizaran –una, dos o tres veces al año– en tierras del Sharq al-Andalus, e
incluso se contemplaba la posibilidad de llevar los ganados a pacer «in terra
sarracenorum», como se menciona expresamente en las cartas de población de
Cantavieja y de Mirambel, en el citado Maestrazgo turolense.
. J I        V:
       
   C
Simultáneamente a estas actuaciones que se llevaban a cabo en la frontera me-
ridional del reino para consolidar el poblamiento, Jaime I mostraba ya en 1225
su rme decisión de acometer la ocupación del reino moro de Valencia, vieja
aspiración de sus antecesores en el trono96, Alfonso II y Pedro II, llegando
incluso a pertrechar un ejército para asediar el castillo de Peñíscola, operación
que no tuvo el éxito esperado. Al año siguiente el monarca, y a instancias del
noble Blasco de Alagón97, le concedía la posesión de todos aquellos castillos que
89 Carlos L C, Sistema social, estructura agraria…, ob. cit., Teruel, 1987,
p. 33 (nota 28).
90 CPRASM, doc. 168.
91 CPR ASM, doc. 173.
92 CPRA SM, doc. 174.
93 CPRASM, doc. 181.
94 CPR ASM, doc. 185.
95 CPR ASM, doc. 182.
96 Alfonso II concedía en 1176 al monasterio de Poblet la población del Puig, cercana a
Valencia, para «cuando por la gracia divina la ocupáramos»; tanto el monarca, como su hijo
Pedro II, decidían enterrarse en Poblet o en el Puig «si pudiesen conquistar Valencia». Anto-
nio U A, La formación territorial…, ob. cit., p. 278.
97 Para el periodo comprendido entre los años 1190 y 1239 es imprescindible consultar la
obra ya citada de Vicent G E, Blasco de Alagón, Castelló, 2008, que aporta, ade-
más del estudio, una rica selección de documentos.
 Bajar al reino. Relaciones sociales, económicas y comerciales entre Aragón y Valencia…
pudiera conquistar de tierra de moros98. El caos en la frontera debió de ser una
constante a partir de 1227 –y en años posteriores– pues si de una parte el reino
musulmán de Valencia se veía envuelto en un conicto interno cuyo vencedor
fue Zayyan ibn Mardanis en detrimento del destronado Abú Zeyt que, única-
mente controlará Segorbe y su área de inuencia, simultáneamente las milicias
turolenses realizaban continuas incursiones de saqueo en las pequeñas aldeas y
alquerías ubicadas al otro lado de la frontera, y que aún no estaban ocupadas
por los feudales, como El Toro y Pina de Montalgrao99, Barracas (San Pedro de
Bellmont), Arcos de las Salinas, Villahermosa del Río y Cortes de Arenós.
Mayor trascendencia tuvo, sin duda, la colaboración de Blasco de Alagón y el
derrotado Abú Zeyt entre 1230 y 1232, ya que a nales de octubre de este último
año las mesnadas del noble aragonés ocupaban la estratégica y bien defendida pla-
za de Morella, bastión musulmán al norte de Castellón, seguramente como fruto
del trascendental acuerdo con el monarca Jaime I signado en Teruel en 1229100.
Años después, el 30 de enero de 1232101, Abú Zeyt renunciaba a sus derechos en la
98 Ibidem, doc. 3, p. 163 «… quodcumque castrum sive villan vos capere sive rapere, gratis
vel vi, quolibet alio modo poteritis in terram sarracenorum…». También en H-C-
, Documentos de Jaime I de Aragón. I, 1976, p. 85.
99 Todavía en junio de 1269 el concejo de Teruel renunciaba a sus derechos sobre las dos
pueblas «que vos avedes fechas» de El Toro y Pina de Montalgrao, «las quales pueblas son
aldeas de Xerica» en favor de doña Teresa Gil de Vidaurre y de Jaime de Jérica (hijo de Jaime I)
recibiendo a cambio derecho de paso para sus ganados por un camino de «CL braças en amplo
de entrada del Palancar fasta la atalaya de Xerica…del camino aiuso fasta a la puebla de El
Toro», prometiendo que siempre quedaría «yermo et non lavrallo». Antonio G M,
El concejo de Teruel en la Edad Media, 1177-1327, vol. IV, Documentos, Teruel, 2005, doc. 82.
100 Pacto rmado entre Jaime I y Zeit Abu Zeit, el depuesto rey de Valencia, en 1229. María
de los Desamparados C recoge la noticia tomada de la Crónica de Jaime I (J I,
Crónica, fol. 13v.): «E fo nostre acort que aguessem treuga ab Seyt Abuzeit, qui era lavos rey
de Valencia, e quens donas la quinta de Valencia e de Murcia de les rendes que el havia, leva-
des les peytes, e le atorgans ho ab caries e ab covinenges que el nos feu. E faem la treuga ab
el». La trascendencia de este acuerdo fue enorme, ya que con el mismo y con su conrmación,
Zeit Abu Zeit renunció completamente a sus pretensiones sobre el reino de Valencia en favor
del aragonés. Véase H-C, Documentos de Jaime I, I, núm. 119, que fue luego con-
rmado en 1236, y II, núm. 236.
101 Universitat Jaume I. Castelló. Arxiu Virtual Jaume I - http://www.jaumeprimer.uji.es,
doc. 000154. Vicent G E, «Los escribanos de la Cancillería Real en la conquista
de Valencia por Jaime I (el problema de Guillem y Guillemó». Boletín de la Sociedad Cas-
tellonense de Cultura, 1988, p. 284: «Sit omnibus manifestum quod ego, Çeyd Abuçeyd,
rex Valentia, per me et per omnes lios ac successores meos, bona voluntate et bono libenti
corde, propter multa et magna servitia que a vobis, domno Jacobo, regi Aragonum, suscepi
D  «»     V… | J F. U U 
ciudad de Valencia en favor del rey aragonés, quien apenas unos meses atrás había
planicado, junto con sus más estrechos colaboradores entre los que se encontraba
el propio Blasco de Alagón, la ocupación del reino moro de Valencia.
En febrero de 1232 el monarca donaba a Blasco de Alagón los castillos y vi-
llas de Sástago y María, en el valle del Ebro, como recompensa por «el servicio»
de haber tomado el castillo de Morella102 –pieza clave en las comunicaciones
entre Zaragoza y Valencia– y haberlo retornado a la corona como hace un «el
vasallo, puro y leal»103. En 1233 Blasco de Alagón otorgaba la carta puebla de
Morella –mientras las tropas aragonesas proseguían sus avances frente al rey
moro asediando Burriana–. En el documento se delimita un amplísimo térmi-
no, organizado de forma parecida a las llamadas comunidades de aldea, y se es-
tablecen las lindes que, habitualmente, hacen referencia a topografía, orografía
o árboles, mientras que los topónimos son escasos y están ya castellanizados.
Morella y su término se repuebla «a fuero de Sepúlveda o de la Extremadura»,
modelo que seguramente identicaba dichos fueros con los de Zaragoza que
ya se había utilizado en la organización de la frontera meridional del reino de
Aragón, y que concedía a sus pobladores unas libertades y condiciones más
ventajosas similares a otras tierras de frontera, y que articulaba una sociedad
compuesta fundamentalmente por caballeros y peones. La carta de población
jaba un número de 500 pobladores o/y familias dispuestos a instalarse en
Morella, muestra inequívoca, sin duda, de la relevancia de la propia villa que
controlaba un extenso territorio superior a los 400 km2.
En verano de 1233 quienes también «bajan al reino» desde Teruel y por la
ruta del Alto Palancia (sin duda aprovechando la colaboración de Abú Zeit, ins-
talado en Segorbe) son, ahora, las huestes aragonesas ocupadas en la conquista
de Burriana y Peníscola cuyos términos, alquerías, casas, tierras y demás bienes
eran entregados por Jaime I a sus más estrechos colaboradores, en recompen-
et suscipio incessante, absolvo, remito, concedo, et dono vobis, predicto regi Aragonum et
vestris successoribus in eternum, totam illam partem exitum quam retinueram in Valentia
civitate et suis terminis, in aliis scilicet cartis que sunt inter vos et me, et que facta fuerunt
transactis temporibus apud Calataiubii».
102 El impresionante castillo se levanta al norte de Castellón, a más de 1000 metros de
altitud, y fue sin duda un imponente baluarte defensivo potenciado en época almohade, así
como su población, ya que controlaba una importante vía de comunicación entre Zaragoza y
Valencia, y era una de las comarcas más extensas del reino moro de Valencia.
103 Vicent G E, «Blasco de Alagón». Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura,
1986, pp. 415-416.
 Bajar al reino. Relaciones sociales, económicas y comerciales entre Aragón y Valencia…
sa por los servicios prestados, entre los que se encuentran los caballeros tem-
plarios104 y los hospitalarios105, los nobles Jimeno de Urrea –recibe el castillo de
Alcalatén106–, Jimeno de Luesia107, Guillem Assalit108, y los milites Pedro Didac109,
Pere Muntaltet110, Ramón de Fraga111 y Gascó112. El monarca otorgaba carta de
población a Burriana a fuero de Zaragoza, y el Maestre del Hospital pactaba las
condiciones de permanencia con los moros de Cervera para que ocuparan el
arrabal, jándose las nuevas condiciones para el desarrollo de una nueva sociedad
«feudal», mientras que el Maestre del Temple se hacía con Pulpis y en 1234 pac-
taba las condiciones de permanencia de los musulmanes del castillo de Alcalá de
Chivert, dos castillos estratégicos situados al norte de Castellón.
En apenas dos años, pues, y en una primera fase de operaciones bélicas las
tropas cristianas ocupaban la parte septentrional del Sharq al-Andalus –La Plana
de Castelló, el castillo de Alcalatén, además del Maestrazgo y del Alto Mijares, es
decir la mitad norte de la actual provincia de Castellón– y procedían a su repo-
blación sin tardanza alguna. Al año siguiente, en 1235, el rey concedía Bejís a los
calatravos de Alcañiz113, y se completaba el dominio del Alto Palancia con la toma
de Jérica, y otras aldeas islámicas de menor entidad. En cambio, otras localidades
situadas en la linde, como Arcos de las Salinas en poder de Abú Zeyt –, y que,
según opinión de A. Gargallo «fue el último territorio actualmente aragonés ocu-
pado a los musulmanes en los inicios de la reconquista valenciana»114.
104 Reciben una parte de la villa de Burriana [H-C, 1976, n.º 185] y las alquerías
de Benihamet y Matella. Véase Vicent G E, «Los escribanos de la Cancillería Real
en la conquista de Valencia por Jaime I (el problema de Guillem y Guillemó)», en Boletín de
la Sociedad Castellonense de Cultura, 1988, pp. 284-285.
105 El monarca les entrega casas y tierras en Burriana (http://www.jaumeprimer.uji.es/cgi-
bin/arxiu.php?noriginal=000070), y la alquería de Benirrage (http://www.jaumeprimer.uji.
es/cgi-bin/arxiu.php?noriginal=000071).
106 H-C, 1976, n.º 184.
107 Recibe casas en Burriana: http://www.jaumeprimer.uji.es/cgi-bin/arxiu.php?noriginal
=000074 y Universitat Jaume I. Castelló. Arxiu Virtual Jaume I -http://www.jaumeprimer.
uji.es, doc. 000075.
108 Ibidem, doc. 000076.
109 Ibidem, doc. 000077.
110 Ibidem, doc. 000078.
111 Ibidem, doc. 000079.
112 Ibidem, doc. 000080.
113 Ibidem, doc. 000160.
114 Antonio G, El Concejo de Teruel, ob. cit., vol. I, pp. 234 y 235. Hasta 1269 no se
incorpora a la comunidad de Teruel, a cambio de renunciar a favor de Teresa Gil y al infante
D  «»     V… | J F. U U 
Tras la conquista militar, y para consolidar los avances territoriales, era im-
prescindible la ocupación efectiva de las localidades arrebatadas al poder islámi-
co, y así se documentan un buen número de concesiones reales a instituciones
eclesiásticas, como al monasterio de Escarp –Coratxá–, a la abadía de Poblet
–Benifasá y las alquerías de su término–, a la Orden del Hospital –Cervera–,
o a nobles como Blasco de Alagón –Cullá y su término, Cuevas de Vinromá–,
señores laicos y eclesiásticos que, a su vez, procedían a la repoblación de la mi-
ríada de hábitats existentes, y así se otorgan un buen número de cartas de po-
blación como la concedida en 1235 a Torre de Saranyana en la que por primera
vez se otorgaba «ad bonos foros et costumes de Çesaraugusta», que ofrecían
incluso mayores ventajas que los de la «Extremadura», ya que la propia Morella
se acogía también a los buenos fueros de Zaragoza115. En 1236 Ferrán Pérez de
Pina, como procurador del rey, otorgaba carta puebla a la alquería de Benicarló
para 30 familias, a fuero de Zaragoza. En 1237 El prior de Santa Cristina del
Somport otorgaba carta puebla a Almazora, a fuero de Zaragoza.
El día 15 de octubre de 1236116, en Monzón, Jaime I, reunido con arago-
neses y catalanes de la Corona, magnates laicos y altas jerarquías eclesiásticas,
decide abordar la conquista del reino de Valencia; unos días después, el 28 de
octubre, desde Lérida, el rey se compromete a repartir las tierras conquistadas
entre quienes colaboraran militarmente en dicha campaña alentada desde la
Santa Sede al concederle Gregorio IX la bula de cruzada «…asumentes crucem
ad expugnandum regnum Valencie…» y a mayor exaltación de la fe cristiana117.
Jaime I, instalado en el Puig de Santa María desde junio de 1237, procedía a
recompensar a todos aquellos señores, laicos y eclesiásticos, que le estaban ayu-
dando en la campaña militar del asedio y toma de Valencia, y así –y por citar
únicamente aquellos castillos y poblaciones que estaban en la frontera– concedía a
Jaime de Jéria a todos los derechos que pudiera aducir sobre las aldeas de El Toro y Pina de
Montalgrao.
115 Fueros de Zaragoza que se extienden por todo el término de Morella: Sorita, Castell de
Cabres, Herbé Iusano, la Torre de Saranyana junto con los villares de Alabor y la Perarola.
También en las localidades de El Boixar i Fredes, Castellfort, Mola Escaboça, Penya Aranyo-
nal, Vilanova, Benasar y algunas otras más.
116 Carlos L C, Documentos municipales de Huesca, 1100-1350. Huesca 1988,
doc. 16.Para el reinado de Jaime I, además de la documentación publicada por H-C-
, son interesantes los datos aportados en la Crónica del monarca (véase Ferrán S,
Les quatre grans Cròniques, Barcelona, 1971).
117 H-C, 1976, doc. 239. La bula de cruzada fue promulgada por el papa Grego-
rio IX a comienzos de 1237.
 Bajar al reino. Relaciones sociales, económicas y comerciales entre Aragón y Valencia…
Pedro Fernández de Azagra, señor de Albarracín, el valle de Gátova118 y Chelva, en
la valenciana comarca de Los Serranos, y ya, una vez iniciado el sitio de la ciudad,
proseguía con el reparto de castillos, poblaciones, alquerías, iglesias, casas y tierras,
y así, en tierras del Alto Palancia, concede al Comendador de la Orden de Alcalá el
castillo y la villa de Almedíjar, cerca del «castrum novum» de Segorbe119 el 1 de ju-
lio de 1238; unos días atrás, el 22 de junio, el rey Conquistador hacía donación del
castillo y villa de Jérica al concejo turolense para proceder a su repoblación a Fuero
de Teruel, estableciendo unos amplios límites circundantes que alcanzaban, por el
norte, hasta el río Albentosa y que respondían, seguramente, al antiguo distrito an-
dalusí120; apenas un mes después, el 20 de julio, el monarca concedía al concejo de
Daroca la ciudad de Segorbe121. Jaime I reconocía así, además de la colaboración
proporcionada por nobles laicos y eclesiásticos y que se vieron recompensados122
por sus servicios militares, la inestimable ayuda de Abú Zeyt –posiblemente ya
convertido al cristianismo– a quien le hacía entrega del castillo y villa de Alpuente,
en Los Serranos, así como el de Arenós, entre otras propiedades más123, la ayuda
prestada por las milicias concejiles turolenses y darocenses concediéndoles una se-
rie de derechos en Jérica y Segorbe, respectivamente, que auspiciaban unas nuevas
perspectivas económicas, pues si de una parte permitía al concejo –y a los vecinos
de Teruel– consolidar su frontera meridional, de otra veía cómo se ampliaban los
pastizales para la creciente cabaña ganadera y, especialmente, se podía restablecer
el camino real –Zaragoza-Teruel-Segorbe124-Sagunto-Valencia– que iba a ser po-
118http://www.jaumeprimer.uji.es, doc. 000999. «…vallem de Canava sitam iuxta
Sogorbium».
119 Roberto V E , «Los documentos de la orden militar de Alcalá de la Selva,
según los cartularios de la abadía aquitana de La Sauvage Majeure», en Revista de Historia
Jerónimo Zurita, 80. Zaragoza 2005, doc. 9.
120 http://www.jaumeprimer.uji.es, doc. 000745. Los límites quedan jados de la forma
siguiente: «Et accipiat terminos de rivo Alventosa citra, usque talaiam de Bexexe; et in hoc
termino sint vertentes de Montalgarau, et Almanza et Alcota, usque ad colatum de Villama-
lur, et usque ad congosto de Sogorbe, et usque ad buqueras de Liria (… …) Et in donacione
ista sunt pardinas, buqueras, Marinos et Guadalmar, cum suis terminis».
121http://www.jaumeprimer.uji.es, doc. 000740.
122 Véase Francisco Saulo R L, «Aragoneses con propiedades en el reino
de Valencia en época de Jaime I según los registros de cancillería», en Aragón en la Edad
Media, XX (2008), pp. 677-690.
123http://www.jaumeprimer.uji.es, doc. 000168.
124 Todavía en 1265 Jaime I, desde Valencia, ordenaba que el camino real que conduce de
Valencia a Teruel pasara obligatoriamente por Segorbe [H-C, 1987, n.º 1472],
«quod semper de cetero caminus qui vadit de Valencia apud Turolium et de Turolio versus
D  «»     V… | J F. U U 
tenciado desde que, en marzo de 1239, el monarca Jaime I concedía licencia al
concejo turolense para fundar poblaciones a lo largo de dicha vía125; el documento
real reiteraba los límites de la comunidad de Teruel, llegando su zona de inuencia
desde el Guadalaviar hasta La Cuba, por el este, y hasta Bejís y Jérica por el sur126,
en el valle de Segorbe.
Fig. 3. Plano de Jérica y su término, con el camino de Aragón o camino real127.
Valenciam, faciat transitum per villam Segorbi, videlicet per portam Turolii (… …) et per
portam que dicitur de Valencia».
125 María de los Desamparados C P: Documentos de Jaime I relacionados
con Aragón. Institución Fernando el Católico. Zaragoza 2009, doc. 43. «quod positis facere
populationem de quinquaginta populatoribus, tantum intra caminum regium, in quocum-
que loco volueritis de Valencia usque ad Turolium, propter bonum et custodiam camini
adque defensionem».
126 Ibidem. «Sic incipit a umine de Guadalaviar et vadit cerro ad turrim de La Cuba que
dicitur Serriella; et sicut vadit ad Lossam et ad sumum de Cutema; et exiit ad la covam de
Abenferruz et ad sumum de foz de Cherutea; et vadit ad fontem Sarcosa; et vadit ad sumum
de portu de Bexxis de la Salada, cum omnibus almansis; et exit ad foxem de Bexxis; et donat
per cerrum in turre de talaia de Bexxis et exit ad turrim de la coba de Xerica et de ipsa in sur-
sum; et vadit ad Carbentias et ad montem Algaral et exit ad la cavam de Castelo de Montan;
et vadit al Olvano et exit ad Pedram Fitam et ad Pignam Gulosam; et vadit ad Pignam Serra-
tam et ad Montalt et ad Cassiellas et ad Lagunam Frigiam et ad Mascarosas et ad costam de
la Serreçuela, et exit ad Pignam Serratam».
127 ARV. Escribanías de Cámara. Año 1717. Expediente 66. Tomado de Jorge H
P y Marta V T, El regadío histórico en el Alto Palancia: pasado y presente, p. 12
 Bajar al reino. Relaciones sociales, económicas y comerciales entre Aragón y Valencia…
La capitulación de Valencia del rey moro Zayyán ibn Mardanis ante Jaime
I el 28 de septiembre de 1238128 y la creación del reino cristiano de Valencia
en 1240129 delimitando sus connes desde «a rivo de Uldecona usque ad ter-
minum de Bihar130 et a mari usque Alventosan et Almazaneram et ad Sanctam
Crucem», que incorporaba a la Corona más de 30.000 km de unas feraces tie-
rras densamente pobladas, dejaba al reino de Aragón y a Cataluña sin su secular
frontera con el islam.
La tarea repobladora en las tierras recientemente ocupadas hubo de ser, nece-
sariamente, intensa desde estos momentos, y que solo fue posible por la llegada de
miles de familias131 de diversas procedencias –mayoritariamente «catalanas» y «ara-
gonesas»– dispuestas a emprender una nueva vida instalados en casas y tierras otrora
de musulmanes expulsados de sus lares, y así, por detenerme únicamente en la zona
fronteriza del Alto Maestrazgo en los años 1238 y 1239 se procedía a la puebla «a
fuero de Zaragoza»132 de lugares como Cinctorres, Peña de Bel, Tirig, Salzadella,
Benasal, Catí, Albocácer, Castell de Cabres y Villafranca del Maestrazgo –riu de les
Truites– y, en años siguientes, de Arés del Maestrazgo (1243) y su imponente casti-
llo, sede de encomienda templaria, de Albocácer (1243) y de Villahermosa (1243);
pueblas todas ellas que, sin duda, generaron cambios radicales tanto en las antiguas
estructuras de poblamiento como –y sobre todo– imponiendo unas nuevas pautas
sociales y económicas, feudales en denitiva, aunque a juicio de E. Guinot133 en las
128 H-C, 1976, n.º 273. Para la ocupación de Valencia véase Josep T , El
naixement d’una colonia: dominació i resistencia a la frontera valenciana, 1238-1276(en cata-
lán)(2.ª edición). Valencia: Publicacions de la Universitat de València, 2006.
129 Pedro L E, Los orígenes de los Furs de Valencia y de las cortes en el siglo XIII,
Biblioteca Valenciana, Valencia, 2001, data este acontecimiento de promulgación de la Cos-
tum a comienzos de 1239.
130 Todavía hubo de producirse una tercera campaña en 1244-1245 para llegar hasta el
puerto de Biar, y alcanzar así el límite meridional de expansión de la Corona de Aragón tras
el acuerdo de Almizra de 1244 con Castilla.
131 Josep T , «La conquista del reino de Valencia. Un proceso de colonización medieval
desde la arqueología del territorio», ob. cit., calcula la llegada de unos 60.000 inmigrantes
cristianos hasta 1270 que se instalaron en distritos donde la población musulmana fue expul-
sada, en zonas como el Maestrazgo poco habitada por su situación fronteriza, en los valles del
Palancia y de Sarrión que comunicaban las tierras levantinas con Aragón, y en las llanuras
aluviales de los ríos Júcar, Turia, Mijares y Palancia.
132 Véase listado en José Vicente G B, «Cartas pueblas valencianas concedidas a
Fueros aragoneses», ob. cit., apéndice 4.
133 Es fundamental su libro sobre Els fundadors del regne de València, ya citado con anteriori-
dad. La procedencia de los repobladores/colonizadores del nuevo reino cristiano de Valencia,
D  «»     V… | J F. U U 
comarcas del Maestrazgo y de los Puertos de Morella la presencia antroponímica
de «aragoneses» fue muy escasa –apenas un 10% del total de inmigrantes– frente
a una presencia más numerosa en el Alto Palancia, El Alto Mijares y Los Serranos,
situadas en la frontera. En otras zonas del interior y de la costa –además de la capi-
tal del nuevo reino, Valencia– también hubo aportación de «aragoneses» ya que en
1240 Jaime I entregaba la alquería de Montcada a 100 cofrades de Calatayud y, al
año siguiente, se procedía a la repoblación de Vinaroz con 50 nuevos pobladores a
fuero de Zaragoza, lugar de Gil de Atrosillo, alcaide de Peñíscola.
Simultáneamente, en las lindes meridionales del reino aragonés y una vez
hubo desaparecido el peligro almohade, las órdenes militares completaban des-
de 1241 la repoblación del Maestrazgo turolense134 (La Iglesuela, Mirambel,
Tronchón); la delimitación entre los reinos de Aragón y de Valencia135 con-
vertía a la vieja frontera en una aduana interior sin función militar alguna.
Desde estos momentos, y para algunos grupos sociales concretos –caballeros
y peones de las milicias urbanas turolenses, por ejemplo– iba a desaparecer su
principal fuente de ingresos: el botín procedente de las razias e incursiones en
tierra enemiga, aunque el monarca recompensaba –como ya se ha dicho– al
concejo de Daroca con Segorbe y a Teruel y su comunidad de aldeas con Jérica,
importantes villas dotadas de extensos alfoces que auspiciaban unas nuevas –y
mejores– perspectivas económicas.
. A   :     
    V  A  C
Así, pues, la delimitación en 1240 de una frontera interior del reino de Valencia
con Aragón y con Cataluña respondía, a grandes rasgos, a la existente ante-
riormente entre dos sociedades enfrentadas, la cristiana feudal y la musulmana
tribal, cuya concreción tuvo que ver, en opinión de A. Ubieto, con el proceso
de forticación de la frontera aragonesa llevado a cabo por Alfonso II en torno
su proporción y número, su lengua de origen, son temas bien estudiados por historiadores y
lólogos y no exento de interesantes y enriquecedores debates.
134 María Luisa L R, «La colonización del Maestrazgo turolense por los templa-
rios», en Anuario de Estudios Medievales, V (1983), pp. 69-94.
135 El 21 de enero de 1244, en Barcelona, Jaime I delimitaba la frontera entre Aragón y
Cataluña. Véase M.ª de los Desamparados C P, Documentos de Jaime I rela-
cionados con Aragón, ya citado, doc. 49.
 Bajar al reino. Relaciones sociales, económicas y comerciales entre Aragón y Valencia…
a los años 1176 y 1180 ya que las lindes que entonces se establecieron «coin-
ciden plenamente con los actuales límites entre las provincias de Tarragona y
Teruel frente a Castellón y Valencia»136, mientras que según E. Guinot137 «la
frontera concreta entre Aragón y el nuevo reino de Valencia quedó jada por
los términos hasta donde habían llegado los asentamientos cristianos en 1233
y no más allá»138. Es cierto, no obstante, que en años posteriores se produjeron
algunos reajustes en la linde meridional turolense, a uno y otro lado de la que
será frontera entre los dos reinos, ya que todavía en 1257 el concejo de Teruel
renunciaba a sus derechos sobre los lugares de El Toro, Pina de Montalgrao
y Barracas139 que quedaban incluidas en el área de Jérica140 y que recibirían
privilegios para consolidar sus respectivos hábitats141, y en 1262 el concejo ini-
ciaba la repoblación de la llamada «Peña Calva»142 a la que siguieron poco des-
pués, en los extremos de su término y todavía poco pobladas, la de Camarena,
Mosqueruela, Torrijas, Rubielos y, probablemente, La Puebla de Valverde,
Valdelinares y Almansa»143, estas últimas localidades ubicadas en el camino real
que conducía de Zaragoza a Valencia; proceso de organización territorial que,
a juicio de A. Gargallo144, duró hasta 1280 en que ya se habían consolidado
136 Antonio U A, La formación territorial…, ob. cit., p. 274.
137 Enric G «Fronteras exteriores e interiores…», ob. cit., p. 152 .
138 Ibidem, p. 133,
139 Citada entre las lindes de «Peña Calva» –hoy despoblado— y que se estaba intentando
consolidar una puebla por el concejo de Teruel el 11 de septiembre de 1262 (CPRASM, doc.
205). Entre los numerosos mojones o hitos se menciona «…las Baracas dentro, los Beçerales
dentro, las Baracas otras cerca Alcalá dentro…».
140 La delimitación de los términos de Jérica se realiza en 1261: «… ex parte podii sive caste-
llario quod dicitur Toro, sicut aquae discurrunt de Monte Alguaram versus villanii Balistarii;
et de dicto villari usque ad cabezum rasum. Et ab ipso cabeço, sicut dividii el cerro et exiit
ad ramblam que vadir ad Atorellam; ita quod totum Palentore remaneat intra terminum de
Exesirca» (H-C, IV, doc. 229).
141 Ramón R C, «Pintura gótica castellonense desaparecida y dis-
persa. II», en Millars IV, Castellón, 1979, pp. 212-230. La noticia la toma de la obra
de Francisco de Asís A, Noticias de Segorbe y su obispado por un sacerdote de
su diócesis, y que puede consultarse en formato pdf en http://repositori.uji.es/xmlui/
handle/10234/42601?locale-attribute=es.
142 CPRASM, doc. 205.
143 Antonio G M, El Concejo de Teruel…, ob. cit., vol. I, pp. 284-285.
144 Es imprescindible la consulta de la obra citada de Antonio G M, El Concejo
de Teruel …, vol. I, en especial el capítulo III pp. 217-334. Un breve resumen en Esteban
S S y José Manuel A A, «Teruel en la Edad Media», en Historia de
Teruel (dir. José Manuel Latorre Ciria), Teruel, 2105, pp. 118-119.
D  «»     V… | J F. U U 
hábitats como Gúdar y Sarrión, y se incorporaron aldeas –por concesión regia–
como Cella, Arcos de las Salinas, o mediante el uso de la fuerza armada como
Rubielos de Mora, Albentosa145, Prades y Nogueruelas, o por compra (Gallel y
Santa Eulalia).
Será ya a mediados del siglo XIV cuando se establezca la red de aduanas
interiores –las sobrecollidas– entre los distintos estados que conguraban la
Corona para proceder al cobro de las «generalidades» o impuesto sobre el trán-
sito comercial, cuando se vea dibujada en el plano de forma denitiva la fron-
tera meridional del reino de Aragón con Valencia y que queda establecida de la
forma siguiente, a tenor del mapa elaborado por la profesora C. Villanueva146:
145 Jaime I dictó sentencia denitiva en 1170 a favor de incorporar dicha villa a la comuni-
dad de aldeas de Teruel. Véase Antonio G M, El Concejo de Teruel…, ob. cit.,
vol. I, pp. 241-243. En la nota 113 (p. 141) especialmente dice «…según las fronteras jadas
por Jaime I en 1239, el límite entre Aragón y Valencia por esta parte quedó establecido en el
río Albentosa, en cuya margen valenciana se alza la población».
146 Concepción V M, «Las relaciones económicas entre los reinos de Aragón
y Valencia en la Baja Edad Media», en Rafael Narbona (ed.), El Mediterráneo de la Corona de
Aragón, siglos XIII-XVI, Actas, XVIII Congreso de Historia de la Corona de Aragón, Valen-
cia, 2015, vol. II, pp. 1321-1350.
Fig. 3. Aduana interior entre los reinos de Aragón y Valencia según el cobro
del impuesto de las generalidades (C. Villanueva).
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En este artículo se pretende hacer diversas reflexiones sobre el papel que jugaron los aragoneses en la organización territorial del reino de Valencia, especialmente la nobleza y el clero durante los últimos veinte años del reinado de Jaime I. Para ello, se han elegido los registros de cancillería, con el objetivo de que complementen lo que sabemos gracias a otras fuentes como los repartiments o los avehinaments que han sido bastante utilizadas por la profesora Cabanes, la homenajeada en este volumen. Los aragoneses, su patrimonio en el Levante y sus puestos de responsabilidad son los grandes protagonistas de este trabajo.
Huici-Cabanes, 1976, n.º 185] y las alquerías de Benihamet y Matella. Véase Vicent García Edo, «Los escribanos de la Cancillería Real en la conquista de Valencia por Jaime I (el problema de Guillem y Guillemó)», en Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura
  • Reciben Una Parte De La Villa De Burriana
Reciben una parte de la villa de Burriana [Huici-Cabanes, 1976, n.º 185] y las alquerías de Benihamet y Matella. Véase Vicent García Edo, «Los escribanos de la Cancillería Real en la conquista de Valencia por Jaime I (el problema de Guillem y Guillemó)», en Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura, 1988, pp. 284-285.
Hasta 1269 no se incorpora a la comunidad de Teruel
  • Antonio Gargallo
  • Ob El Concejo De Teruel
Antonio Gargallo, El Concejo de Teruel, ob. cit., vol. I, pp. 234 y 235. Hasta 1269 no se incorpora a la comunidad de Teruel, a cambio de renunciar a favor de Teresa Gil y al infante http://www.jaumeprimer.uji.es, doc. 000999. «…vallem de Canava sitam iuxta Sogorbium».
ordenaba que el camino real que conduce de Valencia a Teruel pasara obligatoriamente por Segorbe
  • I Jaime
  • Valencia
Todavía en 1265 Jaime I, desde Valencia, ordenaba que el camino real que conduce de Valencia a Teruel pasara obligatoriamente por Segorbe [Huici-Cabanes, 1987, n.º 1472], «quod semper de cetero caminus qui vadit de Valencia apud Turolium et de Turolio versus
La formación territorial…, ob. cit
  • Antonio Ubieto
Antonio Ubieto Arteta, La formación territorial…, ob. cit., p. 274.