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Viajeros alemanes en Alta Verapaz en el siglo XIX. Su aportación al conocimiento de las lenguas y cultura mayas German travelers in Alta Verapaz during the 19th century: Their contribution to the study of Mayan languages and culture

Authors:

Abstract

In this paper we briefly analyze the biography and works of three German travelers who arrived in Guatemala in the XIX century: Erwin Paul Dieseldorff (1898-1945), Karl Sapper (1866-1945) and Karl Hermann Berendt (1817-1878). Dieseldorff and Sapper made extensive expeditions throughout the Maya area, collecting, describing and comparing the various Mayan languages. Dieseldorff was a scholar of the Kekchí language and recovered important colonial documents written in this language. For its part, Berendt not only collected countless notebooks on various Mayan languages, but also made handwritten copies of hundreds of colonial documents written in several indigenous languages of Mesoamerica. The contribution of these three scholars to the knowledge of Mayan history and linguistics is incomparable
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Viajeros alemanes en Alta Verapaz en el siglo
XIX. Su aportación al conocimiento de las lenguas
y cultura mayas
German travelers in Alta Verapaz during the 19th century:
Their contribution to the study of Mayan languages and culture
Laura Caso Barrera1
Resumen
En este trabajo se analizará de manera sucinta la vida y obra de tres viajeros alemanes
que llegaron en el siglo XIX a Guatemala: Erwin Paul Dieseldorff (1898-1945), Karl
Sapper (1866-1945) y Karl Hermann Berendt (1817-1878). Dieseldorff y Sapper hicieron
extensos recorridos por el área maya recopilando, describiendo y comparando las diversas
lenguas mayenses. Dieseldorff fue un estudioso de la lengua kekchí y recuperó importantes
documentos coloniales escritos en esta lengua. Por su parte, Berendt no sólo recopiló
incontables cuadernos de notas sobre diversas lenguas mayas, sino que además realizó
copias manuscritas de cientos de documentos coloniales escritos en lenguas indígenas de
Mesoamérica. La aportación de estos tres investigadores al conocimiento de la lingüística e
historia mayas es incomparable.
Palabras clave: Viajeros alemanes. Lenguas mayas. Kekchí. Alta Verapaz.
Abstract
In this paper we briey analyze the biography and works of three German travelers who
arrived in Guatemala in the XIX century: Erwin Paul Dieseldorff (1898-1945), Karl Sapper
(1866-1945) and Karl Hermann Berendt (1817-1878). Dieseldorff and Sapper made
extensive expeditions throughout the Maya area, collecting, describing and comparing the
various Mayan languages. Dieseldorff was a scholar of the Kekchí language and recovered
important colonial documents written in this language. For its part, Berendt not only
collected countless notebooks on various Mayan languages, but also made handwritten
copies of hundreds of colonial documents written in several indigenous languages of
Mesoamerica. The contribution of these three scholars to the knowledge of Mayan history
and linguistics is incomparable.
Key words: German travelers, Maya languages, Kekchí, Alta Verapaz.
1 Profesora-Investigadora del Colegio de Postgraduados – Campus Puebla, México.
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Viajeros alemanes en Alta Verapaz en el siglo XIX
Introducción2
Los alemanes llegaron a Guatemala desde mediados del siglo XIX, atraídos
por las nuevas políticas establecidas por el gobierno guatemalteco para promover
nuevos cultivos comerciales. Los productos de mayor importancia habían sido
el añil y la cochinilla, utilizados como tintes en la industria textil. La cochinilla
fue el producto comercial más importante de Guatemala hasta 1879 (King,
1974:91). El gobierno guatemalteco que buscaba la diversicación productiva
en 1835, empezó a ofrecer incentivos económicos a quienes pudieran producir
cien quintales de café. En realidad, el cultivo comercial de café no despego sino
hasta 1860. El Consulado de Comercio de Guatemala, por medio de uno de sus
miembros, Julio Rosignon, demostraba la importancia del Departamento de la
Verapaz para diversos cultivos de importancia comercial, en particular el café.
Además, esta región ofrecía la ventaja de tener rutas comerciales por la costa
norte, lo que hacía más fácil transportar el café a los mercados europeos (King,
1974:92, Rosignon, 1884). Poco a poco arribaron comerciantes ingleses, belgas
y alemanes a Guatemala, que con sus actividades comerciales se hicieron de
un patrimonio, lo cual les permitió invertir en tierras que destinarían al cultivo
de café. Muchos de los primeros comerciantes alemanes fueron trayendo a sus
familias, ampliando sus posesiones y sus cultivos.
En 1877, el presidente Justo Runo Barrios vio en la expansión del café la
base nanciera que permitiría la estabilidad del país. Esto promovía la entrada
de capitales extranjeros vitales para la economía guatemalteca.
La población indígena suponía un obstáculo para este “progreso”, por lo que
Barrios abolió la propiedad comunal indígena, para que esas tierras pudieran
ser compradas por los inversionistas extranjeros. Asimismo, a través de la Ley
de Trabajadores del 3 de abril de 1877 se estableció el mandamiento gracias a
lo cual el gobierno de Guatemala autorizaba a los dueños de estancias un pago
ínmo a los indígenas que trabajaran en sus ncas cafetaleras. La expropiación
de las tierras comunales indígenas y las leyes que garantizaban mano de obra
casi gratuita crearon las bases para el desarrollo del café en esta región. En
el mismo año Alta Verapaz se estableció como departamento y la ciudad de
Cobán se convirtió en la cabecera departamental (King 1974: 30, Wichmann
y Hull 2009:873). Las principales poblaciones indígenas de Alta Verapaz eran
kekchíes y pokomchíes.3 Estas poblaciones indígenas reaccionaron en forma
2 Deseo agradecer a la Lic. Ana Lucía Ortiz de la Universidad Francisco Marroquín en
Guatemala, haberme proporcionado una copia digital y el permiso para reproducir el mapa
sobre lenguas y tribus de Alta Verapaz de Karl Sapper, que ilustra este trabajo. El original
se encuentra en la mapoteca de la Biblioteca Ludwig von Mises de la Universidad Francisco
Marroquín.
3 La Academia de Lenguas Mayas de Guatemala escribe actualmente estos nombres como
q´eqchi´y poqomchi´, sin embargo en este artículo utilizó la ortografía hecha por Otto Stoll
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violenta ante el despojo e injusticias de las que eran objeto. En 1864 se desató
una rebelión indígena liderada por Melchor Yat indígena kekchí de San Pedro
Carchá, después de esta rebelión que no tuvo mayor éxito, muchos kekchíes
decidieron migrar hacia Honduras Británica (actual Belice) (King 1974: 29,
Thompson 1930:35). Actualmente existen comunidades kekchíes asentadas
desde nales del siglo XIX en el Distrito de Toledo en Belice.
En este contexto arribaron diversas familias alemanas como la de los
Dieseldorff y Sapper. En 1866 James S. Sanborn y su hija Helen, de la Compañía
Cafetera Chase y Sanborn, hicieron un recorrido por Verapaz buscando hacer
negocios con los nqueros alemanes. Helen Sanborn describía a los nqueros
y comerciantes alemanes como “maravillosos lingüistas” que, además de su
propia lengua, hablaban inglés, español, francés e italiano (Beaudry-Corbett y
Hardy 2000:4). Debemos agregar que los alemanes y otros europeos asentados
en Alta Verapaz se vieron obligados a aprender las lenguas indígenas de sus
trabajadores, por lo que la gran mayoría hablaba uidamente pokomchí y
kekchí. Ambas lenguas pertenecen a la rama kiché de la familia lingüística
maya. Actualmente existen entre 360.000 y 400.000 hablantes de kekchí en
23 municipios en Guatemala (Wichmann y Hull 2009:873). Además de hablar
la lengua, muchos investigadores alemanes lograron hacer descripciones
gramaticales y diccionarios.
Cuando Alta Verapaz se ligó a Europa y a Estados Unidos por lazos
comerciales y económicos, también se convirtió en objeto de interés cientíco
para muchos de los inmigrantes de origen alemán. Los estudios americanistas
tenían ya una tradición en Europa lo que condujo a la creación del Congreso
Internacional de Americanistas (ICA por sus siglas en inglés) en 1875 por la
Sociedad Americanista francesa. El objetivo del congreso era promover los
estudios etnográcos, históricos y lingüísticos sobre América principalmente
antes de la llegada de los europeos. Al principio se evitó abordar el período
postcontacto por temor a entrar en controversias políticas, pero conforme
fueron sucediéndose los congresos, se dio una mayor apertura. Entre 1877 a
1976 los temas que abordó el congreso pertenecen al campo de la antropología,
la etnología, la arqueología y la lingüística (Beaudry-Corbett y Hardy 2000:5).
Los intelectuales alemanes, que además eran comerciantes y nqueros, tuvieron
la oportunidad de hacer viajes y recorridos por casi toda Centro América y
particularmente en Verapaz, donde llevaron a cabo importantes investigaciones
arqueológicas, etnográcas, históricas, lingüísticas y epigrácas, mismas que
son fuentes de primera mano para entender a los grupos mayas que abordaron.
Estos investigadores fueron los primeros en señalar que existía una continuidad
entre las grandes civilizaciones mayas, sus logros cientícos y su escritura, con
(Etnografía de Guatemala, 1958. Seminario de Integración Social Guatemalteca. Editorial
del Ministerio de Educación Pública, Guatemala, Centroamérica) que es la que utilizan los
investigadores alemanes aquí analizados.
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Viajeros alemanes en Alta Verapaz en el siglo XIX
los grupos mayas que habitaban diversas regiones de México y Centro América.
Esto los llevó a rescatar y coleccionar documentos históricos hechos en el
periodo colonial en lenguas indígenas, comparándolos con estudios lingüísticos
y etnográcos. Su interés por descifrar la escritura jeroglíca maya los llevó
a un estudio exhaustivo de documentos históricos en lenguas indígenas y a
realizar estudios etnográcos y lingüísticos, que se han convertido en fuentes
de insuperable valor para los cientícos actuales.
Erwin Paul Dieseldorff (1868-1940), nativo de Hamburgo, fue uno de los
más inuyentes y ricos productores de café y comerciante en la zona de Alta
Verapaz, Guatemala a principios del siglo XX. Antes de migrar a Guatemala
en 1888 había recibido entrenamiento en comercio internacional en la rma de
su tío C. W. Dieseldorff en Londres. En Centro América comenzó su carrera
trabajando para otro tío H.R. Dieseldorff que tenía operaciones mercantiles
en la ciudad de Cobán, capital de Alta Verapaz. Su tío importaba artículos de
Inglaterra que comerciaba en Cobán. Al mismo tiempo Erwin P. Dieseldorff
hacía trabajo voluntario en diversas ncas cafetaleras donde aprendió el
cultivo y cuidado de los cafetales. Dieseldorff por medio de diversas herencias
y compras, pronto se convirtió en uno de los mayores propietarios de tierras
en Verapaz. Alrededor de 1897, la familia Dieseldorff, que incluía a varios
hermanos y sobrinos, contaba con 52.000 acres de tierra y con 600.000 árboles
de café y diversos benecios. Dieseldorff continuó expandiendo sus posesiones
comprando diversas propiedades a comunidades indígenas, por lo que él y su
familia fueron de los pocos alemanes que escaparon a la expropiación de sus
tierras por el gobierno guatemalteco durante la segunda guerra mundial (Adam
2005:276).
Además de sus actividades como productor cafetalero y empresario, Erwin
Dieseldorff tenía gran interés en la ciencia y la arqueología. Durante sus primeros
años de estancia en Guatemala acompaño al geógrafo Karl Sapper en varias
expediciones a diversas partes de Centro América. Estos viajes fortalecieron su
interés en la botánica local, la arqueología, la historia y las lenguas indígenas,
principalmente el kekchí. Colectó y estudió plantas medicinales utilizadas por
los indígenas de Alta Verapaz y trató de comercializarlas por su gran valor
farmacológico (Adam 2005:277). Publicó en Alemania entre 1926 y 1933 tres
volúmenes sobre la historia y religión de las antiguas civilizaciones mayas.
Asimismo escribió varios artículos sobre arqueología maya y presentó varios
de estos trabajos en el Congreso Internacional de Americanistas. Sus papeles
cientícos, personales y de negocios se encuentran actualmente en la Colección
Dieseldorff de la Biblioteca Latinoamericana de la Universidad de Tulane. Son
especialmente interesantes los documentos históricos escritos en lengua kekchí
que Dieseldorff se dio a la tarea de coleccionar, como una copia de la Leyenda
dorada de mediados del siglo XVI, un testamento en kekchí de 1539, así como
títulos de tierras de varias comunidades kekchíes, textos de danzas-dramas,
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diccionarios como el recopilado por Pablo Wirsing, en alemán y kekchí (Náñez
Falcón, s/f).
Asimismo la colección contiene la correspondencia personal de Dieseldorff
con diversos miembros de su familia así como su correspondencia de negocios.
También se encuentran cartas de este personaje con los más destacados
cientícos de su época, como arqueólogos, lingüistas e historiadores. Se
encuentra una nutrida comunicación entre Dieseldorff y renombrados cientícos
como Hermann Beyer, Frans Blom, Mary Butler, Alfonso Caso, Thomas Gann,
William Gates, A. V. Kidder, Walter Lehmann, F. W. Putnam, S. K. Lothrop,
Teobart Maler, Enrique Juan Palacios, Juvenal Valerio Rodríguez, el padre
Ildefonso H. Rossbach, Karl Sapper, Paul Schellhas, Herbert J. Spinden, Julio
C. Tello, J. Eric Thompson, Alfred M. Tozzer, Max Uhle, George C. Vaillant y
Luis E. Valcarcel. La gran mayoría de estos personajes conocía personalmente a
Dieseldorff. Muchos eran arqueólogos que realizaban excavaciones en México
y Centro América, y en las misivas describen sus trabajos y descubrimientos.
Las cartas de Dieseldorff de la década de 1930 se centran en su interés por el
sistema calendárico de los mayas, tema que lo obsesionaba y que compartía con
otros investigadores (Náñez Falcón, s/f).
Con respecto a su interés por recopilar documentos históricos escritos en
kekchí, resulta interesante la carta que escribió a Frederic Ward Putnam, curador
del Museo Peabody de Arqueología y Etnología en la Universidad de Harvard:
In my hunt after old papers, now unfortunately at an end, as I do not
know of more likely hiding places, I have come across a testament of
the widow of a certain Luis Caal Hernández, which is interesting as it
reproduces, in a more or less correct form the Indian language Kekchí,
as it was spoken in the times directly following the Conquest [1583].
The Kekchí spoken at that time is just the same as spoken today; the
only difference being a leaning to the accent spoken to this day in
Cahabón, yet this may be accounted for by the possibility of the person
making the will, or the Secretary having come from that district. The
writing is often a very bad representation of the phonetic value, yet,
as before mentioned, this can be easily understood, as there are no
books written in Kekchí. The document being a unique one, I send it to
you, as you might like to give a photographic representation of it, and
after you have used it, I beg you to return it. Dr. Stoll photographed
it, with my permission, but I do not think that he understood a word
of it. I could formerly not make it out either, but with more perfect
knowledge of the Kekchí language acquired by constant practice and
with the kind help of an intelligent native, the meaning has become
clear (Tozzer Library C.A 6D566F).
Dieseldorff transcribió y tradujo un testamento kekchí de 1583 y se lo
envío en 1903 a Putnam, esperando que pudiera ser publicado en la revista
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Viajeros alemanes en Alta Verapaz en el siglo XIX
American Anthropologist; Frans Boas revisó el manuscrito y consideró que
su contenido era trivial y decidió no publicarlo (Tozzer Library C.A 6D566F,
Weeks 1997: 64). Actualmente sabemos que el contenido del documento es
de gran importancia, ya que muestra que poco tiempo después de la llegada
de los españoles, los kekchíes utilizaban el alfabeto latino para escribir en
su propio idioma y que habían adoptado el uso del testamento europeo para
heredar sus bienes. Además, es uno de los pocos documentos coloniales escritos
en la variante dialectal de Cahabón. Dieseldorff, en su carta a Putnam, señala
que permitió que Otto Stoll fotograara el documento y al parecer Karl Sapper
también contaba con una copia fotográca del mismo, que aparentemente
compartió con Robert Burkitt, un irlandés estudioso de las lenguas indígenas
y particularmente del kekchí. Burkitt hizo un análisis y una traducción del
documento perteneciente a Dieseldorff, con el título “A Kekchí Will of the
Sixteenth Century”, que fue publicado en 1905 en American Anthropologist
(Burkitt, 1905). Tanto Dieseldorff como Burkitt concluyeron que el testamento
de 1583 podía ser comprendido casi en su totalidad, con excepción de algunas
palabras y frases que habían caído en desuso, pero que un hablante de kekchí de
la época podía entender su contenido sin mayor problema.
Karl Theodor Sapper (1866-1945) nació en Wittislingen; obtuvo su
doctorado en geografía de la Universidad de Múnich en 1888. Posteriormente
viajó a Alta Verapaz, Guatemala, donde su hermano Richard Sapper era dueño
de varias ncas cafetaleras. Karl se estableció en Alta Verapaz para administrar
algunas de las propiedades de su hermano, quien poseía 30.000 acres de tierra
y 550.000 plantas de café (Adam 2005: 934). Siendo administrador de estas
propiedades, Karl Sapper hizo diversos recorridos por Alta Verapaz, donde
realizó investigaciones geográcas, geológicas, etnográcas, recopilando
además información histórica y lingüística. También realizó una expedición
desde Tehuantepec hasta Panamá, la mayor parte a pie, en búsqueda de
información cientíca, tanto geográca como etnográca. A pesar de sufrir de
malaria, recorrió cientos de kilómetros de selvas tropicales, utilizando antiguos
caminos y sendas, para llevar a cabo sus estudios geológicos y geográcos
(McBirney y Volker 2003: 79). Trabajó como geólogo para el gobierno
mexicano antes de regresar a Europa en 1900, donde se convirtió en profesor
de las universidades de Tubinga, Leipzig, Estrasburgo y Würzburg (Beaudry-
Corbett y Hardy 2000:6). Muchas de sus investigaciones etnográcas,
históricas y lingüísticas fueron presentadas en el Congreso Internacional de
Americanistas, junto con los trabajos de otros reconocidos investigadores como
Otto Stoll y Erwin Dieseldorff, mencionado anteriormente. Los doce años de
recorridos e investigaciones de campo en Centro América dieron un auge a las
investigaciones de esta región, sus poblaciones y culturas. El trabajo de Sapper
dio a conocer datos etnográcos sobre diversos grupos de los que no se tenía
información hasta ese momento.
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Los estudios etnográcos hechos por Sapper muestran que las poblaciones
mayas que describió continuaban con sus tradiciones culturales, el uso de
sus lenguas y religión, lo que daba una persistencia a su identidad e historia
manteniendo su sentido de comunidad, a pesar de haber perdido sus tierras
comunales para convertirse en trabajadores de las plantaciones cafetaleras. Sus
mapas de la región lo llevaron a obtener, en 1893, premios en la Feria Mundial de
Chicago (McBirney y Volker 2003:80). Hizo mapas topográcos y lingüísticos
para el gobierno mexicano y gobiernos de Centro América. Las observaciones
y trabajos arqueológicos, etnográcos y lingüísticos han permanecido como
fuentes primarias para el conocimiento sobre Centro América aún hoy día.
En su trabajo “Choles y Chortíes” publicado en 1907, en el XV Congreso
Internacional de Americanistas, Sapper presenta un exhaustivo trabajo histórico
y etnográco para entender la diversidad lingüística existente en Alta Verapaz.
Originalmente este trabajo iba acompañado por un mapa donde se ubicaban
los diferentes grupos étnicos mencionados en el documento; desgraciadamente
el mapa no fue incluido en la publicación original. Sapper fue el primer
investigador en señalar la existencia de grupos mayas conocidos actualmente
como lacandones históricos y acaláes hablantes de lengua chol o cholchí. La
Verapaz colindaba con las tierras bajas mayas del sur, donde se localizaban
poblaciones mayas insumisas como eran los lacandones históricos, acaláes,
choles del Manché e itzaes, estos últimos hablantes de maya yucateco (Caso
Barrera y Aliphat 2012:282). Los lacandones históricos, topiltepques, acaláes y
choles del Manché, eran poblaciones hablantes de lengua chol o choltí (cholchí)
(según Morán 1695).
Para entender los vínculos entre las tierras bajas mayas del sur y los altos
de Guatemala y Chiapas en tiempos prehispánicos y coloniales, es de gran
importancia conocer las interacciones y relaciones de anidad, intercambio,
competencia y conicto existentes entre las poblaciones kekchís de La Verapaz,
con las naciones cholanas como eran los lacandones históricos, choles del
Manché y los itzaes hablantes de maya yucateco, asentados en la Laguna de
Petén Itzá (Caso Barrera y Aliphat 2007, 2012:282-283). El texto de Sapper
es el primero en analizar fuentes coloniales y contrastar estos datos con datos
etnográcos y lingüísticos de su tiempo. Como bien señala el autor, después
de la llegada de los españoles a Verapaz muchas de las poblaciones de habla
chol fueron reubicadas con poblaciones kekchís como lo aseguraban fuentes
coloniales. Como apunta Sapper, al analizar un documento conocido como
“Título del Barrio de Santa Ana”, de 1565, los habitantes de este barrio de
habla pocomchí establecían como su lugar de origen a Chamá, lugar que los
habitantes del barrio de San Marcos en Cobán, reclamaban como parte de sus
tierras originales, sin embargo el documento aclara que los de San Marcos eran
acaláes (hablantes de lengua chol) que fueron reubicados por los españoles en
Cobán (Sapper 2004:120-121).
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Este complejo mosaico lingüístico existente hasta el siglo XVII evidentemente
había dejado una huella en las poblaciones indígenas de Alta Verapaz. La
conclusión a la que llega Sapper en este artículo, es que las poblaciones de
habla cholchí o choltí, reubicadas en Cobán, perdieron rápidamente su
lengua y costumbres y se absorbieron a la población kekchí. Mientras que las
poblaciones choles asentadas con la población kekchí en Lanquín, Cahabón
y Chisec perdieron su lengua, aunque mantuvieron algunos rasgos de está,
así como buena parte de su cultura (Sapper 2004:124-125). Sabemos que las
poblaciones kekchíes asentadas en Lanquín y Cahabón tenían un trato constante
con poblaciones choles del Manché, con quienes comerciaban e incluso parecen
haber tenido fuertes lazos sociales, por lo que esta variante dialectal aún conserva
inuencia de la lengua cholchí (Caso Barrera y Aliphat 2007, 2012: 289-292;
Feldman 1978). En su trabajo Sapper hace una interesante comparación entre
vocabularios de chol de Tila y Tumbalá, Chiapas y del chortí de Chiquimula
en Guatemala y Honduras, para mostrar la cercanía de estas lenguas. Sin
embargo, se debe señalar que existe una confusión entre los choles que habitan
en Chiapas hasta la actualidad, con las poblaciones choles del Manché de habla
choltí, que debido a una reubicación forzada se extinguieron a nales del siglo
XVII. Desgraciadamente, como el mismo Sapper lo menciona en su artículo, no
pudo comparar estas lenguas cholanas con el diccionario choltí atribuido a fray
Francisco Morán, lo que le hubiera mostrado las diferencias substanciales que
existen entre estas lenguas cholanas.
Podemos apuntar que Sapper es el primero que trata de explicar las diferencias
dialectales que existen en la lengua kekchí, ya que existen dos variantes, el
dialecto que se habla hacia el oeste, conocido como dialecto de Cobán, que se
usa en la ciudad de Cobán, San Pedro Carchá y San Juan Chamelco y la variante
del este que corresponde a Lanquín, Cahabón y Senahú (Wichmann y Hull 2009:
878) (ver mapa 1).4 Actualmente sabemos que durante el período clásico en las
tierras bajas mayas habitaron poblaciones de habla yucateca y chol que fueron
responsables del gran desarrollo de la civilización maya. Estas poblaciones de
las tierras bajas mayas, tuvieron contacto con las poblaciones kekchíes desde
el postclásico y al parecer tuvieron una fuerte inuencia en su lengua y cultura
(Arnauld 1999, Caso Barrera y Aliphat 2007, 2012, Wichmann y Hull 2009).
Como buen geógrafo Sapper fue un viajero incansable que recorrió diversas
poblaciones de México y Centroamérica, realizando además estudios que se
han convertido en fuentes de gran importancia para los estudios de geografía,
historia, antropología y lingüística.
Karl Herman Berendt (1817-1878) nació en Danzig (Gdansk) y estudió
medicina en la Universidad de Königsberg donde recibió su título en 1842.
4 En el mapa titulado “La distribución de las lenguas y tribus en Alta Verapaz”, Sapper señala
los pueblos donde se habla kekchí, como Cobán, San Pedro Carchá, San Juan Chamelco,
San Agustín Lanquín, Santa María Cahabón y Chisec.
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Mapa 1. Karl Sapper, Anstalt von Wagner & Debes 1901 Die Verbreitung des
Sprachen und Volksstamme in der Alta Verapaz [La distribución de las lenguas
y tribus en la Alta Verapaz] (Guatemala). I. Friederchsen & Co.: Hamburgo,
Alemania.
© Mapoteca, Universidad Francisco Marroquín. Imagen disponible bajo la
licencia de Creative Commons Reconocimiento-No Comercial-Compartir bajo
la misma licencia
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Viajeros alemanes en Alta Verapaz en el siglo XIX
Era docente de ginecología y obstetricia en la Universidad de Breslavia, pero
sus ideas políticas liberales hicieron que fuera expulsado de la universidad.
En 1851 decidió viajar a América donde pensó que podía expresar de manera
más libre sus ideales democráticos. Llegó a Nueva York y de allí se trasladó
a Nicaragua; ahí vivió dos años y empezó a acionarse por la investigación
histórica y antropológica. Posteriormente, se estableció en Veracruz en México,
de 1855-1862. Pronto dejó de lado su práctica médica para dedicarse de lleno
a las ciencias naturales, la etnología y la lingüística. Dedicó la mayor parte
de su tiempo a viajar por los estados del sureste mexicano, Chiapas, Tabasco
y Yucatán, donde recolectó especímenes de historia natural para el instituto
Smithsoniano (Weeks 2002: 7-8). Parte del año 1864 lo pasó en la Biblioteca
John Carter Brown de Providence, Rhode Island, transcribiendo dos importantes
vocabularios mayas compilados en el período colonial. El Diccionario de
Motul, en maya yucateco, atribuído a Antonio de Ciudad Real del siglo XVI y
el Compendio de nombres en lengua Cakchiquel, del franciscano Pantaleón de
Guzmán del siglo XVIII. Berendt podía paleograar los documentos antiguos
sin mayor problema, hablaba uidamente el español y también hablaba maya
yucateco. Logró transcribir íntegramente el Diccionario de Motul en tan sólo dos
meses, pero no sólo transcribió el documento sino además hizo correcciones,
añadiduras y comparaciones con otros vocabularios, por lo que se considera una
obra monumental (Tozzer 1997:141).
En 1865 salió de Nueva York hacía Belice, en Honduras Británica, con la
idea de realizar investigaciones geográcas y antropológicas en un recorrido que
comprendía desde el Mar Caribe, pasando por Belice, el Petén en Guatemala
a Chiapas en México, hasta el Océano Pacíco. En estos viajes recolecto
especímenes naturales, materiales arqueológicos y realizó apuntes etnográcos
y compiló datos sobre varias lenguas indígenas. Asimismo fue adquiriendo
valiosos documentos coloniales en diversas lenguas mesoamericanas. En 1874
Berendt se mudó a Cobán y compró una nca cafetalera donde pasaría sus
últimos años de vida. A diferencia de Dieseldorff y Sapper, que difundieron
bastante sus trabajos, Berendt publicó poco. Esto se entiende pues dedicó la
mayor parte de su tiempo a realizar transcripciones de manuscritos coloniales
en lenguas indígenas. Se puede señalar que esta es su principal contribución,
pues gracias a sus reproducciones se conocen documentos ahora desaparecidos.
Después de la Independencia de México y Centro América, con la supresión
de las órdenes religiosas, las bibliotecas y archivos pertenecientes a los
conventos se convirtieron en propiedad nacional, albergándolos en bibliotecas
y archivos públicos. Conocedor de este proceso, en 1875 Berendt estuvo un mes
en Ciudad Guatemala y visitó varios archivos y bibliotecas buscando materiales
en lenguas indígenas de diversa procedencia, para realizar copias manuscritas
(Weeks 2002:12). En su trabajo “Collection of historical documents in
Guatemala” apuntaba la importancia de los manuscritos localizados en archivos
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y bibliotecas de Guatemala para comprender la historia prehispánica y colonial
de diversos grupos indígenas (Berendt 1877:421). Lo mismo había hecho en
Yucatán, donde tuvo oportunidad de copiar los manuscritos en maya yucateco
pertenecientes a la colección de Pío Pérez (Tozzer 1997:147). Este personaje,
Juan Pío Pérez Bermón (1798-1859), fue un sabio, lólogo e investigador de
la lengua y cultura mayas, que se dio a la tarea de reunir manuscritos en lengua
maya yucateca. Dejó inconcluso un diccionario de la Lengua Maya, mismo que
fue completado por Berendt en 1870, gracias a lo cual fue nalmente publicado
(Pío Pérez 1877:VI).
En Alta Verapaz, Berendt consiguió importantes documentos originales
y también hizo copias de materiales en las lenguas pokomchí y kekchí. Los
materiales en pokomchí incluyen un diccionario, sermones, confesionarios,
doctrinas y pláticas. Diversos documentos originales, así como transcripciones
en la colección documental de Berendt provienen del archivo parroquial
de Cobán; estos documentos se encuentran escritos en pokomchí y kekchí.
Se localizan sermonarios, catecismos, gramáticas, glosarios, vocabularios,
oraciones, doctrinas, etc. Entre los importantes textos escritos en kekchí está
un “Arte de Lengua Cakchi para Bien común” sobre la que Berendt señalaba lo
siguiente:
En el archivo de la Parroquia de Cobán se halla un libro manuscrito en
4to conteniendo en 192 fojas sin numeración coherente varios escritos
en Pocomchí y Kekchí copiados por Juan de Morales, maestro de
scal de San Juan Chamelco.
En la presente Copia he seguido elmente el texto de Morales,
corrigiendo solamente lo que fue fuera de toda duda y poniendo
correcciones probables pero no del todo seguras, escritas con lápiz
encima de la línea. Examinando el texto palabra por palabra con
ayuda de un mestizo cobanero, Pedro Torres de alguna inteligencia
e instrucción, he añadido con tinta encarnada al margen las formas
de palabras y dicciones como se usan hoy en esta ciudad y también
anotaciones mías. En estas adiciones he usado los signos fonéticos de
mi Alfabeto Analítico, publicado en Nueva York 1869, por la Sociedad
Etnológica. Cobán, Noviembre 12, 1875. (Berendt Linguistic
Collection, Ms. Coll. 700 Item 69).
Berendt justicaba la importancia de realizar transcripciones como una
manera de conservar documentos en malas condiciones en diversos archivos,
haciéndolos accesibles a otros investigadores y preservándolos para el futuro.
Pero no solamente hacía transcripciones, sino que hacía un análisis detallado
de los textos, incluyendo anotaciones, apuntes y, en ocasiones, correcciones.
Sus transcripciones fueron utilizadas y citadas por otros investigadores como
el lingüista y etnólogo suizo Otto Stoll (Weeks 2002:13). La Colección
Lingüística Berendt fue adquirida por Daniel G. Brinton y actualmente se
Revista Brasileira de Linguística Antropológica
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Viajeros alemanes en Alta Verapaz en el siglo XIX
alberga en la Biblioteca Van Pelt de la Universidad de Pensilvania. Comprende
183 entradas pertenecientes a más de 40 lenguas indígenas de México y
Centro América, pertenecientes a la familia de lenguas arawak, chibcha,
chocó, huave, maya, misumalpa, oto-mangue, mixe-zoque, subtiapa-tlapaneca
y uto-azteca, del siglo XVI a nales del siglo XVIII. Incluye 40 manuscritos
originales, 43 transcripciones eles de manuscritos originales, 34 monografías
no publicadas, 6 transcripciones completas y algunas incompletas, algunas
monografías publicadas y 60 cuadernos de notas manuscritas (Weeks 2002:13).
Estos cuadernos de notas generalmente incluyen descripciones etnográcas,
vocabularios, comparaciones entre varias lenguas, dibujos, etc. También tiene
documentos misceláneos con anotaciones diversas y correspondencia. Sus notas
de campo están escritas en alemán, junto con español y maya yucateco. En su
cuaderno sobre notas en lengua maya tiene descripciones de la lengua maya que
se habla en el Petén, así como anotaciones sobre la lengua de los lacandones
modernos establecidos cerca del Río de la Pasión. También contiene historias
y canciones escritas en lengua maya yucateca (Berendt Linguistic Collection
498.21 M.L.545). Muchas de las lenguas descritas o transcritas por Berendt
ahora se encuentran moribundas o extintas, haciendo de su colección lingüística
una de las más importantes. Berendt sentó las bases para los estudios sobre
Mesoamérica y particularmente sobre el área maya (Weeks 1998).
Consideraciones nales
En la segunda mitad del siglo XIX Guatemala trataba de consolidarse como
un Estado-Nación, transformando la producción y organización económica
heredada del período colonial. Así fueron dejando de lado cultivos como la
grana, el añil y el cacao que fueron sustituidos por un nuevo producto comercial:
el café. Los gobiernos liberales consideraban a los indígenas como sujetos
inferiores, retrógrados e incapaces de convertirse en la base de una sociedad
progresista. El problema principal de esta “cuestión india” era la propiedad de
la tierra, por lo que los gobiernos liberales atacaron la propiedad comunal (Caso
Barrera 2001:150-151). El régimen liberal instaurado en 1871 por el presidente
Justo Runo Barrios estableció el marco legal para que los inversionistas
extranjeros pudieran adquirir tierras comunales y de cofradías indígenas.
Frente a la necesidad de mano de obra para trabajar en las ncas cafetaleras,
el régimen liberal estableció leyes como los mandamientos (1847-1894), que
consistían en el reclutamiento forzoso de la mano de obra indígena por parte del
Estado. Además, se establecieron las habilitaciones por deudas (1894-1934), en
las que los terratenientes enganchaban a los trabajadores indígenas por medio
de deudas que debían pagar con trabajo en sus ncas (Hurtado 2008:72-73).
En este contexto fue que arribaron a Guatemala inversionistas, comerciantes
y expedicionarios europeos que buscaban las riquezas naturales y culturales
Volume 6, Número 2, Dezembro de 2014
Laura Caso Barrera
425
que podían ser aprovechadas en Europa. A mediados del siglo XIX llegarían
comerciantes alemanes y sus familias a Guatemala, para dedicarse al cultivo
y la comercialización del café. La presencia alemana tuvo un fuerte impacto
en las poblaciones indígenas asentadas en Alta Verapaz, que reaccionaron ante
la pérdida de sus tierras y el trabajo forzado en las ncas, lo que llevó a una
diáspora kekchí hacia Belice.
Entre los comerciantes alemanes que arribaron a Guatemala, hubo verdaderos
cientícos que se interesaron por la geografía, la botánica, así como la cultura,
la historia y las lenguas de los diversos grupos étnicos mesoamericanos.
Mientras que el estado guatemalteco reivindicaba el nacionalismo en la antigua
civilización maya, no reconocía a los grupos étnicos vivos como herederos
de la misma, pues los veía como el producto de la dominación colonial. En
Guatemala y México, los intelectuales liberales intentaron crear un sentido
de identidad nacional recuperando y exaltando el pasado prehispánico, como
antecedente glorioso del Estado nacional que se estaba edicando (Dávila
2010:192-193, Pacheco Chávez 2001:136-137). En contraposición a esta
postura de los estados guatemalteco y mexicano, Erwin P. Dieseldorff, Karl
Sapper y Karl Berendt, reconocieron que los indígenas mayas continuaban con
sus prácticas y tradiciones culturales, así como con la preservación de diversas
lenguas mayas, lo que les daba una persistencia histórica y una identidad propia.
Los tres se dieron a la tarea de recopilar documentos históricos en lenguas
mayas, lo que les permitió entender la historia de varios grupos étnicos desde
su pasado prehispánico hasta la dominación colonial. El hecho de que hablaran
lenguas indígenas como el yucateco, kekchí y pocomchí les permitió demostrar
la continuidad de los grupos indígenas en Alta Verapaz, desde el período
prehispánico, ya que pudieron traducir documentos tempranos del siglo XVI
escritos en estas lenguas. Es así, que los intelectuales alemanes, brevemente
analizados en este trabajo, dieron una secuencia histórica a los grupos mayas
vivos, conectándolos con su pasado prehispánico.
Estos intelectuales fueron incansables viajeros que recorrieron México y
Centro América, compartiendo su lugar de residencia en Cobán, Alta Verapaz. A
pesar de vivir en esta región alejada y de difícil acceso, los cientícos alemanes
aquí analizados lograron proyectar sus trabajos arqueológicos, históricos
y lingüísticos en foros internacionales como el Congreso Internacional de
Americanistas. Su presencia puso en el mapa a Alta Verapaz, adonde llegarían
otros viajeros-intelectuales de la época, con quienes estuvieron en contacto y
discusión permanente. Tal fue el caso del etnólogo y lingüista Otto Stoll, el
lingüista y antropólogo Robert Burkitt, el arqueólogo Alfred C. Maudslay y el
reconocido mayista Eric. P Thompson. Sus aportaciones a la arqueología, la
historia y la etnología de Mesoamérica son incomparables, pero sobre todo se
debe subrayar el impulso que dieron al estudio de las diversas lenguas mayas.
Revista Brasileira de Linguística Antropológica
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Viajeros alemanes en Alta Verapaz en el siglo XIX
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Data recebimento: 05/11/2014.
Data aceite: 20/11/2014.
Article
This article presents an overview of linguistic efforts aimed at a description of the Poqomchi’ language (Mayan family, Guatemala). This language remains one of the least documented languages in the Mayan family despite the almost 500-year history of description, which was initiated by Spanish missionaries in the second half of the 16th century. The next attempt at description was associated with European travellers and ethnographers in the second half of the 19th century, followed by the efforts of American and European missionaries in the 20th century. Finally, native Guatemalan linguists who trained under the American descriptive tradition continue to work on Poqomchi’ at present. This paper seeks to describe the variety of approaches and to analyse the possible causes of imperfections in the descriptions. Abbreviations 3: third person; dat: dative; def: definite article; nmlz: nominalization; sg: singular.
Article
In the course of twelve years at the end of the nineteenth century, Karl Sapper (1866-1945) carried out the first extensive geological exploration of Central America and southern Mexico. Despite his fragile health and frequent attacks of malaria, he did this almost entirely on foot, covering hundreds of miles through the dense rain forest and over mountainous trails. At the same time, he recorded the languages and folklore of the indigenous tribes, and described ancient Mayan ruins he discovered in the Peten and Yucatan. For nearly half a century, his maps and reports remained the principal source of geological information for the entire region between Tuantepec and Panama, and his notes on the native languages are even now the only records we have for several Mayan dialects. On his return to Germany Sapper taught at the University of Strasburg until the city reverted to France after the First World War. He eventually took a position at the University of Wuerzburg, where he established the Institute for American Studies and fostered scientific research throughout Latin America.
Guatemala: Fundación para la Cultura y el Desarrollo; tomo I
  • Charlotte Arnaud
Arnaud, Charlotte, Marie. 1994. "Kekchíes y Pokomchíes". En Historia General de Guatemala. Jorge Luján M. (dir.). Guatemala: Fundación para la Cultura y el Desarrollo; tomo I, pp. 693-700.
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  • México
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Relaciones de Verapaz y las Tierras Bajas Mayas Centrales en el siglo XVII
  • Caso Barrera
  • Mario Aliphat
Caso Barrera, Laura y Mario Aliphat F. 2007. "Relaciones de Verapaz y las Tierras Bajas Mayas Centrales en el siglo XVII". En: Memorias del XX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala. Juan Pedro Laporte, Bárbara Arroyo y Héctor Mejía (eds.). Guatemala: Ministerio de Cultura, Instituto de Antropología e Historia, Asociación Tikal y Fundación Arqueológica del Nuevo Mundo; pp. 45-55.
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Forjando una nación (1830-1839): La obra de Juan Galindo dentro del proyecto de colonización del Jefe de Estado de Guatemala Mariano Gálvez
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Dávila, Roxanne. 2010. "Forjando una nación (1830-1839): La obra de Juan Galindo dentro del proyecto de colonización del Jefe de Estado de Guatemala Mariano Gálvez". Anales de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala LXXXV:188-200.
Los choles entre los kekchies
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Feldman, Lawrence H. 1978. "Los choles entre los kekchies". Anales de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala LI:79-112.