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La erupción del 22-23 de abril de 2015 del Volcán Calbuco tuvo impactos en las actividades sociales y ecosistemas en el sur de Chile y en Argentina, debido a la espesa caída de piroclastos, corrientes calientes de gases y rocas, además de flujos de lodo volcánico. Lejos de ser una erupción "simple", este evento mostró una historia de complejos fenómenos que ocurrieron simultáneamente en pocas horas. Las primeras investigaciones de campo revelaron nuevos depósitos volcánicos ampliamente distribuidos, los que afectaron variados asentamientos humanos alrededor del volcán, y crearon patrones interesantes de respuestas ecosistémicas. Estas respuestas tuvieron intensidad variable a través de la geografía, especialmente en quebradas a causa de los distintos procesos volcánicos. Esta erupción reciente planteó la oportunidad de realizar investigaciones científicas tempranas, además de colaboración con la comunidad, autoridades y administradores de los parques, sentando las bases para estudios de largo plazo.
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La erupción del volcán Calbuco en 2015:
Volcanología, sociedad y ecosistemas
Introducción
En la última década, han ocurrido varias erupciones con
magnitud moderada a grande en la Zona Volcánica Sur de
los Andes, las que han tenido, incluso, efectos a escala
continental (por ejemplo Chaitén en 2008-2009, Cordón
Caulle en 2011-2012 y Calbuco en 2015), afectando
fuertemente a la sociedad, los ecosistemas y los recursos a
pocos kilómetros de la fuente, y de menor manera a mayores
distancias. Este patrón de recurrentes erupciones demuestra
la importancia de esta región como un laboratorio natural a
nivel global para el estudio de procesos volcánicos, los
disturbios que éstos crean y la forma en que el ecosistema
responde a estos repentinos eventos naturales.
An terior me nte s e h an confo rm ad o equ ip os
multidisciplinarios y multinacionales de respuesta temprana
para documentar los tipos, intensidad y distribución de los
materiales emitidos por los volcanes y las respuestas del
entorno a estos elementos. Una característica importante de
las regiones afectadas es la presencia de parques y extensas
reservas naturales, tanto públicas como privadas, las cuales
proveen una oportunidad para analizar los depósitos dejados
por las erupciones e investigar en el largo plazo el efecto de
los disturbios y recuperación de los ecosistemas. La
erupción del 22-23 de abril de 2015 del Volcán Calbuco
tuvo impactos en las actividades sociales y ecosistemas en el
sur de Chile y en Argentina, debido a la espesa caída de
piroclastos, corrientes calientes de gases y rocas, además de
flujos de lodo volcánico. Lejos de ser una erupción
"simple", este evento mostró una historia de complejos
fenómenos que ocurrieron simultáneamente en pocas horas.
Las primeras investigaciones de campo revelaron nuevos
depósitos volcánicos ampliamente distribuidos, los que
afectaron variados asentamientos humanos alrededor del
volcán, y crearon patrones interesantes de respuestas
ecosistémicas. Estas respuestas tuvieron intensidad variable
a través de la geografía, especialmente en quebradas a causa
de los distintos procesos volcánicos. Esta erupción reciente
planteó la oportunidad de realizar investigaciones científicas
tempranas, además de colaboración con la comunidad,
autoridades y administradores de los parques, sentando las
bases para estudios de largo plazo.
Volcanismo, sociedad y ecosistemas
La Tierra primitiva estuvo repleta de volcanes activos, que
probablemente incidieron de manera fundamental en la
construcción de nuestra preciada atmósfera, y las ya
conocidas consecuencias para el inicio de la vida.
Actualmente, muchos de los volcanes activos se restringen a
zonas bien definidas asociadas a procesos tectónicos activos
en el Cinturón de Fuego del Pacífico. En dicho contexto, la
placa oceánica de Nazca y la placa continental
Sudamericana interactúan en un proceso de convergencia,
dando lugar a la subducción (Figura 1), la cual consiste en el
hundimiento de la primera placa bajo la segunda. El calor
que genera dicho proceso es responsable de la fusión parcial
de las rocas de la astenósfera formando magma. Mientras la
convergencia de las placas deforma la litósfera (sección
rígida de la Tierra) y su corteza, forzando el levantamiento
de los Andes, el magma que viene desde el manto terrestre
abastece al arco volcánico activo (Figura 1).
Una amplia gama de manifestaciones caracteriza a las
erupciones volcánicas, pero en general éstas pueden
dividirse en efusivas (emisiones pasivas de lava) o
explosivas, a causa de la fragmentación violenta del magma
en materiales incandescentes (piroclastos). Las erupciones
explosivas pueden formar emisiones verticales de gas y
piroclastos (columnas eruptivas), que en ocasiones colapsan
sobre los flancos del volcán como corrientes calientes de
piroclastos y gases (corrientes de densidad piroclástica,
CDPs) (Figura 1). La ceniza volcánica (tefra) constituye el
peligro de mayor propagación en la atmósfera. Estos
materiales amenazan a la aviación pues el ingreso de la
ceniza en las turbinas de los aviones puede causar fallas
mecánicas. Además, el choque de estas partículas electrifica
las nubes de piroclastos, resultando en tormentas eléctricas.
Estas últimas manifestaciones son menos peligrosas en
comparación con la erupción por sí sola, y pueden entregar
información sobre la intensidad de la misma. Una vez que la
ceniza está flotando en la atmósfera, se transporta a través
del viento y luego se deposita en el suelo por gravedad.
Generalmente el tamaño de las partículas y el espesor de
estos mantos de tefra decrece lejos del volcán y el material
más fino puede viajar a decenas o cientos de kilómetros. Por
otro lado, los aluviones hiperconcentrados de escombros o
Jorge E. Romero1, Mauricio Mella2, Frederick Swanson3, Charlie Crisafulli4, Julia Jones5, Mauro E. González6, Antonio
Lara6, Daniele Morgavi7, Fabio Arzilli8, Jorge Clavero9, Florencia Reckziegel10.
Contacto: jorge.romerom@alumnos.uda.cl
1 Departamento de Geología, Universidad de Atacama, Copiapó, Chile.
2 Oficina técnica de Puerto Varas. Servicio Nacional de Geolo gía y Minería,
Puerto Varas, Chile.
3 Pacific Northwest Research Station, U. S. Forest Service, Corvallis, USA.
4 Pacific Northwest Research Station, U. S. Forest Service, Washington,
USA.
5 College of Earth, Ocean, and Atmospheric Sciences, Oregon State Univer-
sity, Corvallis, USA.
6 Laboratorio de Dendrocronología y Cambio Global, Universidad Austral
de Chile, Valdivia, Chile. Center for Climate and Resilience Research (CR)2,
Chile
7 Department of Physics and Geology, University of Perugia, Perugia, Italy
8 School of Earth, Atmospheric and Environmental Sciences, University of
Manchester, Manchester, United Kingdom.
9 Escuela de Geología, Universidad Mayor y Ama wta Consultores, Santiago,
Chile.
10 Universidad Nacional de Salta, Argentina
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flujos de lodo volcánico (lahares) se desencadenan en condiciones
de abundante agua, donde los materiales volcánicos calientes (rocas
y/o gases) funden el hielo y nieve, todo lo cual desciende por los
canales, ríos e incluso los flancos de los volcanes, incorporando
rocas, suelo, vegetación y animales a su paso. Estos aluviones son
peligrosos tanto por su velocidad como por su alta capacidad para
transportar fragmentos de gran tamaño (incluso casas), y pueden
causar daños en el ecosistema e infraestructura humana, como
caminos, puentes y casas.
Las erupciones afectan los sistemas ecológicos naturales como
también los recursos y el clima en variados aspectos, produciendo
disrupciones o disturbios. La ecología volcánica es una rama del
campo de la ecología de disturbios, que ha cobrado gran importancia
en las últimas décadas, estudiando procesos como incendios
forestales, daños generados por insectos, deslizamientos, viento y
tormentas de nieve sobre plantas y comunidades animales. Las
erupciones poseen varios mecanismos de disrupción, incluyendo
entierro, abrasión, carbonización, combustión, fuerza de impacto y
toxicidad química. Los efectos de esos disturbios en los sistemas
ecológicos son variables, desde menores y pasajeros hasta profundos
y duraderos, incluso permanentes, pero rara vez causan la
aniquilación total de la biota (comunidad o poblaciones de
organismos). En el mejor de los casos, las erupciones producen
cambios en las poblaciones animales y vegetales, como también en
sus recursos (nutrientes, comida, refugio, agua). El grado del cambio
está mayormente influenciado por la intensidad del disturbio
volcánico (por ejemplo espesor de tefra), por condiciones presentes
durante la erupción e incluso por el momento en el que ésta ocurre, y
también por los rasgos de vida (autoecología) de las especies que allí
habitan. Los organismos (tanto vivos o muertos), denominados
legados biológicos, que permanecen en el sitio perturbado después
de la erupción, son la variable más importante que influye en la tasa
y el patrón de respuesta del ecosistema a corto y largo plazo.
Trabajando en áreas protegidas (públicas
y privadas), un reto adicional
El acceso a los volcanes y su entorno es crítico para estudiar
procesos volcánicos y ecológicos. Lo ideal es que las decisiones de
gestión nazcan de los propietarios o administradores del sitio,
identificando a la investigación científica como un objetivo
primordial para el paisaje post-eruptivo. Las oportunidades
investigativas pueden verse facilitadas cuando hay áreas protegidas
(públicas o privadas), ya que la investigación puede constituir un
objetivo de gestión, protegiendo así la infraestructura de trabajo de
los científicos. En los Andes, como en muchas otras partes del
mundo, numerosos volcanes están en parques remotos, donde los
caminos y accesos son limitados o ausentes. Es importante que los
administradores de esos parques comprendan el significado global
del ingreso de los científicos para el estudio volcanológico y de
ecología volcánica. En el caso del volcán Calbuco, existen tanto
parques públicos como privados (Reserva Nacional Llanquihue
administrada por CONAF, y los parques privados Valle Los Ulmos
y Los Volcanes; Figura 2).
La erupción del volcán Calbuco en 2015
El violento despertar del volcán Calbuco el 22 de abril de 2015
provee una oportunidad excelente para la colaboración de geólogos,
ecológos y administradores de áreas protegidas. Este evento ocurrió
54 años después de la última gran erupción del volcán en 1961, tras
solo unas pocas horas de incremento sísmico perceptible (sismos
imperceptibles fueron registrados desde 3 meses antes por la red de
Sernageomin). El material piroclástico dispersado por los vientos
sobre el sur de Chile y Argentina produjo colapso de techumbres y
cancelación de vuelos comerciales. De forma simultánea, los
colapsos parciales repetitivos de la columna eruptiva formaron CDPs
que fluyeron por las laderas del volcán, rellenando las quebradas y
valles con rocas incandescentes y ceniza. Las CDPs y las rocas
Figura 1: Esquema ilustrado de un margen de subducción activo. En detalle se describe la estructura típica de un volcán y de los
procesos que ocurren durante una erupción como la del Calbuco en 2015.
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balísticas (bombas) que cayeron cerca del cráter fundieron la
nieve y el pequeño glaciar remanente ubicado en la cima del
volcán, desencadenando una serie de lahares compuestos de
una mezcla de rocas (algunas de varios metros), suelo,
vegetación y agua, que fluyeron aguas abajo por varios
cauces, destruyendo la mayor parte de la vida a su paso, así
como infraestructura (casas, puentes, obras civiles, etc.). Los
costos sociales de esta erupción significaron el
desplazamiento temporal de 6.685 personas, mientras que la
reconstrucción se estima en ~5.9 millones de dólares (~3.76
billones de pesos chilenos).
Observaciones tempranas de los
depósitos y las respuestas ecológicas
y sociales
Desarrollo eruptivo
Los días 22 y 23 de abril de 2015 ocurrieron dos fases
eruptivas sucesivas. La primera fue relativamente breve (1.5
horas), con una columna eruptiva estratosférica que
desarrolló un notable penacho (Figura 3) de hasta 17 km de
altura. Luego de 5.5 horas de pausa, la segunda fase
comenzó con una erupción n más intensa que duró
6 horas (Figura 3). Se infiere que las CDPs más
extensas se desarrollaron durante esta segunda fase
eruptiva, acompañándose por un cambio en el color
y densidad de los fragmentos juveniles en los
depósitos (de gris claro a oscuro), y un incremento
de la actividad eléctrica (Figura 3). En comparación,
una tercera fase comenzada pocos días después, el
30 de abril, solo desarrolló una columna pequeña
(<4.5 km) y fue relativamente pobre en ceniza
(Figura 3).
Depósitos de la erupción
La erupción del 22-23 de abril de 2015 depositó 0.27
-0.56 km3 de tefra sobre el sur de Chile y la
Patagonia Argentina, equivalentes a casi 150 veces
el volumen del Estadio Maracaná de Brasil. Esto
representa un tercio a un medio del volumen emitido
por las última erupciones del volcán Chaitén (2008)
o del Cordón Caulle (2011). En el poblado de
Ensenada (15 km al noreste del cráter) el depósito de
tefra alcanzó 15 a 30 cm de espesor y produjo el
colapso de techumbres (Figura 4A), mientras que en
la parte alta del flanco noreste del volcán el depósito
alcanzó casi 60 cm de espesor, entre otras
disrupciones. La tefra se compone, en la mayoría de
los casos, de cuatro capas de material piroclástico de
composición andesítica (roca volcánica común en
los Andes) diferenciables por su color y densidad
(Figura 4B). Las CDPs de los ríos Tepú y Blanco
Este-Frío tienen un espesor total de hasta 8 metros, y
se formaron por, al menos, 6 flujos, con espesores
individuales entre 1 y 4 metros, que probablemente
ocurrieron al final de la primera fase y durante el transcurso
de la segunda, transportando piroclastos de hasta 1 m de
diámetro, muchos con forma de coliflor. Estas corrientes
fluyeron principalmente por los valles y depositaron
material suficiente para rellenar hasta el tope 290 coliseos
romanos (Figura 4C). Los lahares o flujos
hiperconcentrados volcánicos, estuvieron compuestos por
fragmentos volcánicos, escombros y agua, afectaron los
valles de los ríos Blanco y Pescado, sepultando casi 300
casas (Figura 4D).
Impactos y respuestas sociales
Las casas e infraestructura crítica expuestas a alto peligro
por lahares y corrientes piroclásticas, definidas en los mapas
previamente levantados, fueron las más impactadas. Los
mapas generados 15 años antes, demostraron su validez y
relevancia. Los reportes indican que 6.685 personas y 3.221
animales fueron evacuados, cuatro puentes colapsaron, 463
casas fueron parcial o totalmente destruidas y pérdidas del
orden de los 10 millones de dólares en la industria
salmonera (Río Pescado en el flanco Norte y río Blanco en
el Sur) y por la destrucción de una central hidroeléctrica. El
sistema cerrado de agua para la crianza de salmones
atlánticos en cautiverio en el río Blanco fue completamente
Figura 2: Distribución de los depósitos de la erupción del volcán Calbuco en
2015. En rojo se muestran los depósitos de corrientes de densidad piroclásti-
ca, en amarillo los lahares y las curvas segmentadas son los espesores de
tefra (cms). Se señalan como PLV y VLU las áreas del Parque Los Volcanes y
Valle de los Ulmos.
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destruido y sepultado con escombros y rocas de tan grandes
como un vehículo; 4527 hectáreas de bosque y pastizales
fueron afectados. El turismo se vio perjudicado luego del
cierre duradero de la Reserva Nacional Llanquihue, y
también disminuyeron los visitantes a Ensenada y Puerto
Montt. El gobierno chileno debió desembolsar entre 8.5 y 10
millones de dólares durante la emergencia. No ocurrieron
muertes, debido a la respuesta natural de los habitantes,
basada en información difundida por el Servicio Geológico
y Minero chileno (Sernageomin) durante años en la zona.
Disturbios y respuesta de la vegetación
La ladera norte del volcán Calbuco se cubrió por 40-50 cm
de escorias gruesas, afectando vastas extensiones de
praderas y bosque nativo (Figura 5A). Uno de los
principales efectos de la caída de tefra sobre la vegetación
fue la defoliación completa y quiebre de ramas y ramillas de
árboles y arbustos, y el sepultamiento de otras formas de
vida como helechos, musgos y hierbas del piso del bosque.
De la misma forma, la regeneración arbórea del bosque fue
fuertemente afectada por el proceso de abrasión o
sepultamiento. Además, otros procesos del ecosistema
fueron igualmente alterados como la escorrentía superficial,
infiltración y percolación de agua, aireación del suelo y
actividad biológica y reciclaje de nutrientes, entre otros.
Las corrientes de densidad piroclástica (como las del río
Tepú) se movieron rápidamente por los principales cauces,
creando una franja de disturbios en los bancos y orillas del
río, y en los bosques ribereños (Figura 5B). Esto produjo la
abrasión y el enterramiento de praderas, carbonizando los
fustes de los árboles y despojándolos de sus las ramas y
hojas (Figura 5B). En la ladera norte, entre los 650- 1100 m
snm, los bosques siempreverdes Valdivianos , no tuvieron
mejor suerte. La caída de tefra despojó la mayoría de las
ramas y hojas de Canelos, Coigües y Notros en zonas altas,
resultando en una alta mortalidad de árboles (Figura 5C).
Bajo este bosque de altura, los efectos de la caída de tefra
fueron tal vez menos severos, con el desprendimiento de
pequeñas ramas, gran abrasión en los troncos, pero completa
defoliación. Sin embargo, los árboles (Trevo, Tepa y
Patagua valdiviana) han comenzado a brotar activamente
generando un nuevo follaje (Figura 5C). Las epifitas fueron
desprendidas de los troncos y fueron amontonadas sobre la
superficie. Estas comúnmente contenían suelo y crearon
genuinas "islas de fertilidad" en la superficie estéril de la
tefra. De hecho, algunas plántulas ya estaban creciendo
sobre esos montículos (Figura 5D).
De un total de 40 tarugos de árboles, los resultados
preliminares indican que algunos de ellos son muy antiguos
(p. ej. Tepa, con edades de entre 270 y 320 años, o Trevo,
Figura 3: Desarrollo de la erupción del volcán Calbuco en 2015.
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con 188 años), mientras que otros como el Coihue parecen
haber crecido justo después de la erupción de 1961 (edades
entre 50 y 56 años), pero comparten territorio con Ulmos
que sobrevivieron a dicha erupción (61 a 91 años de edad).
Esto implica que las erupciones no siempre afectan al
bosque de la misma forma, ni a las mismas especies.
Las observaciones ecológicas se basan en una pequeña base
de trabajo que esclarece las respuestas iniciales de la
vegetación forestal a la caída del tefra. Debido a que las
características de ésta (gruesa y densa) difieren de la
mayoría de tefras estudiadas con anterioridad, su estudio
puede proporcionar nuevas ideas sobre cómo los distintos
tipos y textura de la tefra pueden influir la respuesta
ecológica de los bosques en el corto y largo plazo bosques.
Esta información se aplica tanto a las ciencia básicas en
términos de la comprensión de las respuestas de los
ecosistemas a la caída de tefra, como también al valor
asociado a las prácticas de restauración.
Perspectivas futuras para la
investigación científica
A pesar del trabajo prometedor inicialmente desarrollado en
esta erupción, varias preguntas importantes persisten. ¿Por
qué la erupción comenzó con tan pocos precursores
perceptibles? La mayoría de los sistemas de alerta temprana
alrededor del mundo asumen que los volcanes de larga
calma están acompañados por movimientos reconocibles de
magma. Pero esta erupción parece ser una excepción
notable, con incrementos graduales solo en los meses
anteriores. ¿Existieron sutiles patrones sísmicos que puedan
detectarse para las próximas erupciones? Incluso, ¿Qué
condiciones en el reservorio de magma y en el conducto del
volcán desencadenaron la erupción y produjeron el ascenso
rápido del magma?.El trabajo futuro que combine análisis
texturales, petrología y geoquímica de los materiales
emitidos puede ayudar a revelar las causas de esta erupción.
Sin embargo, un monitoreo más exhaustivo y con mayor
conocimiento de los patrones “normales” del volcán es
absolutamente necesario para estar mejor preparados. La
población permanente y flotante debe acceder a la
información sobre la actividad volcánica de manera
oportuna y adecuada. Debe promoverse la educación sobre
los fenómenos volcánicos, sus consecuencias y la respuesta
adecuada ante ellas, ya desde los niveles educativos básicos.
Los planes reguladores de ordenamiento territorial deben ser
actualizados y mejorados con el fin de mejorar la respuesta
de las comunidades y, en particular, para disminuir la
vulnerabilidad de infraestructura esencial frente a los
peligros volcánicos.
Desde la perspectiva del monitoreo de la dispersión de las
nubes de ceniza y su pronóstico, el volcán Calbuco ha
permitido enriquecer las bases de datos. Las erupciones de
los días 22 y 23 de abril ocurrieron con buen tiempo,
permitiendo la detección y seguimiento satelital del evento.
Además, existió
una extraordinaria
c a n ti d ad d e
d e s c a r g a s
eléctricas en las
plumas de ceniza,
co mo también
m e d i c i o n e s
detalladas en tierra
por geólogos e
i nvesti gadore s
atmosféricos en
Chile y Argentina.
En conjunto, existe
una excelen te
oportunidad para
a j u s t a r l o s
pronósticos de
m o d e l o s d e
dis per si ón d e
cenizas en la
atmósfera usando
datos de validación
de esta erupción.
Los e st ud ios
futuros buscarán
determinar las
c arac ter ísti cas
físicas de los
lahares y l a
colaboración multidisciplinar con la comunidad y las
agencias de emergencia permitirán mejorar los planes de
respuesta en las zonas de peligro. Adicionalmente, es
necesario definir y entender las condiciones que permitieron
el desarrollo de corrientes piroclásticas en los flancos norte
y oeste del volcán en los últimos 2600 años.
Los planes para estudiar las respuestas ecológicas en el
futuro cercano incluyen continuar el monitoreo de las
Figura 4: Impactos y depósitos de la erupción. A: Colapso de techumbres por el peso de la caída de tefra. B:
Depósito de caída de tefra, con sus distintivas capas y un detalle al microscopio de los piroclastos que las
componen. C: Corriente piroclástica en el río Tepú, con casi 6 metros de espesor (escala = 1m), compuesto
por cenizas y bombas en forma de coliflor. D: Efectos de un lahar en el río Blanco Correntoso.
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comunidades de bosques,
a r t r ó p o d o s t e r r e s t r e s ,
po blaciones d e aves y
mamíferos, tal cual ellas
responden a la caída de tefra.
Además, se monitorearán las
propiedades físicas y químicas de la tefra y de la
temperatura y humedad relativa del aire a lo largo de esos
depósitos. El volcán Calbuco puede ser utilizado como un
laboratorio viviente y una sala de clases para el
entrenamiento de la comunidad, estudiantes de las más
diversas disciplinas. El trabajo interdisciplinario y la
colaboración interinstitucional de distintos centros de
investigación, con el apoyo de los dueños/ administradores
de parques privados es una oportunidad excepcional para
llevar a cabo estudios de largo plazo. Las publicaciones
científicas (en preparación) y la diseminación de sus
resultados a la comunidad fomentaran sin duda el trabajo de
nuevos investigadores en la ciencia de la geología y
ecología volcánica del Calbuco.
Agradecimientos
El financiamiento fue otorgado por los proyectos CONICYT/
FONDAP/15110009, Fondecyt 1130410 y un fondo urgente de NERC
Science for the Environment (UK). A la Dra. Alexa Van Eaton (USGS) por
sus valiosos comentarios. A Andrea Leiva por la preparación de los datos en
SIG y la asistencia en terreno y a M. Rojas por procesar los tarugos de
árboles. Se agradece a los propietarios de los parques Los Ulmos (Pablo
Saumann y Bárbara Corrales) y Valle Los Volcanes (Alex Ziller) por las
facilidades para acceder a las zonas afectadas por la erupción. Las fotografías
de Carolina Barría, Eduardo Minte, Claudio Gallegos, Christian Valenzuela y
Guillermo Villegas han ayudado a ilustrar este artículo.
Lecturas sugeridas
CASTRUCCIO, A., et al., 2016, Eruptive parameters and dynamics of the April
2015 sub-Plinian eruptions of Calbuco volcano (southern Chile). Bulletin of
Volcanology, 78(9), 62.
CRISAFULLI C. et al., 2015, Volcano ecology: Disturbance characteristics and
assembly of biological communities. In: Sigurdsson, H., editor. The
Encyclopedia of Volcanoes. 2nd edition. Amsterdam: Academic Press. p. 1265-
1284.
MELLA, M. et al., 2015, Productos volcánicos, impactos y respuesta a la
emergencia del ciclo eruptivo abril-mayo (2015) del volcán Calbuco. XIV
Congreso Geológico Chileno. La Serena, Chile.
MORENO, H., 1999, Mapa de Peligros del volcán Calbuco, Región de los
Lagos. Servicio Nacional de Geología y Minería. Documentos de Trabajo No.12,
escala 1:75.000. http://www.sernageomin.cl/pdf/rnvv/CALBUCO.pdf.
ROMERO J. E. et al., 2016, Eruption dynamics of the 22-23 April 2015 Calbuco
Volcano (Southern Chile): Analysis of tephra fall deposits. Journal of
Volcanology and Geothermal Research, 317, 15-29.
VAN EATON, A.R. et al., 2016, Volcanic lightning and plume behavior reveal
evolving hazards during the April 2015 eruption of Calbuco volcano, Chile.
Geophysical Research Letters, 43.
Figura 5: Disturbios ecológicos causados por la erupción. A: Praderas cubiertas por tefra vistas
desde un dron en el Valle de los Ulmos. B: Bosques rivereños afectados por corrientes piroclásticas
en el río Tepú, incluyendo carbonización de algunos troncos. C: Mortalidad de árboles en las laderas
altas del volcán, y nuevos brotes de follaje. D: "Islas de fertilidad" a partir de epífitas.
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Article
We conducted geological and petrological analyses of the tephra fallout and pyroclastic density current (PDC) products of the 22-23 April 2015 Calbuco eruptions. The eruptive cycle consisted of two sub-Plinian phases that generated > 15 km height columns and PDCs that travelled up to 6 km from the vent. The erupted volume is estimated at 0.38 km³ (non-DRE), with approximately 90% corresponding to tephra fall deposits and the other 10% to PDC deposits. The erupted products are basaltic-andesite, 54-55 wt.% SiO2, with minor amounts of andesite (58 wt.% SiO2). Despite the uniform composition of the products, there are at least four types of textures in juvenile clasts, with different degrees of vesicularity and types and content of crystals. We propose that the eruption triggering mechanism was either exsolution of volatiles due to crystallization, or a small intrusion into the base of the magma chamber, without significant magma mixing or with a magma compositionally similar to that of the residing magma. In either case the triggering mechanism generated convection and sufficient overpressure to promote the first eruptive phase. The start of the eruption decompressed the chamber, promoting intense vesiculation of the remaining magma and an increase in eruption rate towards the end of the eruption.
Productos volcánicos, impactos y respuesta a la emergencia del ciclo eruptivo abril-mayo (2015) del volcán Calbuco. XIV Congreso Geológico Chileno
  • M Mella
MELLA, M. et al., 2015, Productos volcánicos, impactos y respuesta a la emergencia del ciclo eruptivo abril-mayo (2015) del volcán Calbuco. XIV Congreso Geológico Chileno. La Serena, Chile.
Mapa de Peligros del volcán Calbuco, Región de los Lagos
  • H Moreno
MORENO, H., 1999, Mapa de Peligros del volcán Calbuco, Región de los Lagos. Servicio Nacional de Geología y Minería. Documentos de Trabajo No.12, escala 1:75.000. http://www.sernageomin.cl/pdf/rnvv/CALBUCO.pdf.