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Abstract

En los últimos años, la evolución de la política europea ha demostrado cómo puede restringirse activamente la circulación de personas y utilizarse para escoger el tipo de refugiado que un país determinado va a recibir de manera que el interés de los Estados prevalezca sobre las necesidades humanitarias. Un proceso llamado reubicación regional pretende distribuir a los refugiados recientes entre los distintos Estados miembros de la Unión Europea (UE), de acuerdo con unas cuotas nacionales que tengan en cuenta diversos factores como el PIB, el tamaño de la población y la tasa de desempleo. Dada la reciente tendencia de Europa a externalizar su respuesta a la migración, no resulta sorprendente que la Comisión Europea esté dispuesta a utilizar el reasentamiento como herramienta de gestión de la migración, aprovechando los últimos acontecimientos europeos para presentar una serie de reformas que busquen consolidar una política de asilo común para toda Europa. Hasta cierto punto, estas propuestas se inclinan hacia el federalismo e intentan eliminar los aspectos específicos legales y procedimentales de cada país, tanto con el establecimiento de las cuotas nacionales de refugiados y el refuerzo del papel de las agencias europeas (por ejemplo la Oficina Europea de Apoyo al Asilo) como a través de la creación de nuevas agencias (como la Guardia Europea de Fronteras y Costas, que controla las fronteras externas comunes). Antes Portugal veía a relativamente pocos refugiados establecerse en el país. La mayoría de las solicitudes de asilo llegaron durante las últimas décadas del período poscolonial (después de 1974) y los solicitantes eran exclusivamente africanos, procedentes sobre todo de las antiguas colonias portuguesas. Solo en la última década ha habido un número constante, aunque modesto, de solicitantes procedentes de otros lugares como Ucrania, Guinea, Pakistán y Siria. La primera ley de asilo en Portugal fue redactada en el contexto del período de democracia que siguió a su revolución y era relativamente abierta e inclusiva. Cuando Portugal se incorporó a la Comunidad Europea (ahora UE), la ley de asilo se enmendó para armonizar las prácticas nacionales con las de la UE y se incluyeron unas políticas europeas más restrictivas respecto a estas cuestiones. En el contexto de la política de asilo portuguesa, el reasentamiento de los refugiados —aunque poco frecuente— ha sido siempre de familias o de determinados individuos; pero en 2006 Portugal estableció un programa de reasentamiento que preveía una cuota anual de 30 refugiados. Aunque el flujo de llegadas ha sufrido variaciones, el reasentamiento de los refugiados (la mayoría procedentes de África) ha sido constante. A la luz de las recientes propuestas europeas sobre la reubicación de refugiados, el Gobierno portugués ha declarado su voluntad de aceptar 10 000 refugiados, al contrario que varios Estados miembros que han rechazado acoger a ninguno y han cerrado sus fronteras. La voluntad de Portugal es algo inusual, en especial si tenemos en cuenta las cifras implicadas y su experiencia previa. En contraste con acontecimientos similares que se produjeron en el pasado (en particular con las corrientes de refugiados desde Kósovo en 1998 y Guinea-Bisáu en 1999), la opinión pública portuguesa se movilizó, las personas se organizaron para acoger a los refugiados y nuevos organismos privados asumieron el papel de interlocutores entre el Estado y aquellas organizaciones locales dispuestas a hacerlo. Estamos ante un ejemplo de cómo las preocupaciones pragmáticas y el interés propio —la gestión de los flujos de migración, la captación de recursos humanos, la compensación de los déficits demográficos— parecen prevalecer por encima de los criterios humanitarios normalmente asociados al proceso de reasentamiento y de protección de los refugiados. La decisión de Portugal de acoger a grandes cifras responde sobre todo a las necesidades políticas, económicas y demográficas portuguesas, en especial a las que guardan relación con el crecimiento económico y la emigración neta. Estas son las razones evidentes para acabar con esa
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RMF 54
febrero 2017www.fmreview.org/es/reasentamiento
Reasentamiento
La postura de Portugal hacia el reasentamiento: una
mirada desde la periferia de la UE
Lúcio Sousa y Paulo Manuel Costa
En los últimos años, la evolución de la política europea ha demostrado cómo puede restringirse
activamente la circulación de personas y utilizarse para escoger el tipo de refugiado que un
país determinado va a recibir de manera que el interés de los Estados prevalezca sobre las
necesidades humanitarias.
Un proceso llamado reubicación regional
pretende distribuir a los refugiados recientes
entre los distintos Estados miembros de la
Unión Europea (UE), de acuerdo con unas
cuotas nacionales que tengan en cuenta
diversos factores como el PIB, el tamaño de
la población y la tasa de desempleo. Dada la
reciente tendencia de Europa a externalizar
su respuesta a la migración, no resulta
sorprendente que la Comisión Europea esté
dispuesta a utilizar el reasentamiento como
herramienta de gestión de la migración,
aprovechando los últimos acontecimientos
europeos para presentar una serie de reformas
que busquen consolidar una política de
asilo común para toda Europa. Hasta cierto
punto, estas propuestas se inclinan hacia el
federalismo e intentan eliminar los aspectos
especícos legales y procedimentales de
cada país, tanto con el establecimiento de las
cuotas nacionales de refugiados y el refuerzo
del papel de las agencias europeas (por ejemplo
la Ocina Europea de Apoyo al Asilo) como a
través de la creación de nuevas agencias
(como la Guardia Europea de Fronteras y
Costas, que controla las fronteras externas
comunes).
Antes Portugal veía a relativamente pocos
refugiados establecerse en el país. La mayoría
de las solicitudes de asilo llegaron durante
las últimas décadas del período poscolonial
(después de 1974) y los solicitantes eran
exclusivamente africanos, procedentes sobre
todo de las antiguas colonias portuguesas.
Solo en la última década ha habido un número
constante, aunque modesto, de solicitantes
procedentes de otros lugares como Ucrania,
Guinea, Pakistán y Siria. La primera ley de
asilo en Portugal fue redactada en el contexto
del período de democracia que siguió a su
revolución y era relativamente abierta e
inclusiva. Cuando Portugal se incorporó a
la Comunidad Europea (ahora UE), la ley
de asilo se enmendó para armonizar las
prácticas nacionales con las de la UE y se
incluyeron unas políticas europeas más
restrictivas respecto a estas cuestiones.
En el contexto de la política de asilo
portuguesa, el reasentamiento de los refugiados
—aunque poco frecuente— ha sido siempre de
familias o de determinados individuos; pero
en 2006 Portugal estableció un programa de
reasentamiento que preveía una cuota anual de
30 refugiados. Aunque el ujo de llegadas ha
sufrido variaciones, el reasentamiento de los
refugiados (la mayoría procedentes de África)
ha sido constante. A la luz de las recientes
propuestas europeas sobre la reubicación
de refugiados, el Gobierno portugués ha
declarado su voluntad de aceptar 10 000
refugiados, al contrario que varios Estados
miembros que han rechazado acoger a ninguno
y han cerrado sus fronteras. La voluntad
de Portugal es algo inusual, en especial si
tenemos en cuenta las cifras implicadas
y su experiencia previa. En contraste con
acontecimientos similares que se produjeron
en el pasado (en particular con las corrientes
de refugiados desde Kósovo en 1998 y Guinea-
Bisáu en 1999), la opinión pública portuguesa
se movilizó, las personas se organizaron
para acoger a los refugiados y nuevos
organismos privados asumieron el papel
de interlocutores entre el Estado y aquellas
organizaciones locales dispuestas a hacerlo.
Estamos ante un ejemplo de cómo las
preocupaciones pragmáticas y el interés
propio —la gestión de los ujos de migración,
la captación de recursos humanos, la
compensación de los décits demográcos—
parecen prevalecer por encima de los criterios
humanitarios normalmente asociados al
proceso de reasentamiento y de protección
de los refugiados. La decisión de Portugal
de acoger a grandes cifras responde sobre
todo a las necesidades políticas, económicas
y demográcas portuguesas, en especial a
las que guardan relación con el crecimiento
económico y la emigración neta. Estas son
las razones evidentes para acabar con esa
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RMF 54
febrero 2017 www.fmreview.org/es/reasentamiento
Reasentamiento
Experiencias antes del reasentamiento: iraníes en Viena
Molly Fee
La experiencia del reasentamiento en los refugiados puede comenzar en las fases previas a
su llegada.
Para los refugiados que van a Estados Unidos
(EEUU), el reasentamiento empieza mucho
antes de que se bajen del avión en su destino
nal. Aquellos que son seleccionados para
reasentarse deben, en primer lugar, llevar a
cabo unos trámites antes de su partida que
suelen incluir orientación cultural, entrevistas
ociales con el Gobierno y largas esperas.
Para muchos refugiados destinados a
EEUU, esta preparación y este proceso de
tramitación han de llevarse a cabo en el
país de asilo en el que estén residiendo. Sin
embargo, para un grupo de refugiados en
concreto requiere además de una migración
provisional con el único propósito de tramitar
el reasentamiento. La Enmienda Lautenberg
permite a los miembros de minorías religiosas
en Irán solicitar el reasentamiento en Estados
Unidos. Como no puede tramitar estos casos
en Irán, el Gobierno de EEUU ha llegado a
un acuerdo con el austriaco para que acoja a
estos refugiados mientras realizan los trámites
necesarios de su solicitud de reasentamiento.
Tras una solicitud inicial desde Irán que
podría durar entre tres y cinco años, los que
hayan conseguido pasar la supervisión de la
documentación que se les requiere reciben un
visado a corto plazo para Austria. Luego viajan
a Viena aproximadamente un mes después para
empezar con la fase previa al reasentamiento
que durará más o menos entre tres y seis meses.
A primera vista estas parecen ser las
condiciones ideales para un programa de
reasentamiento, dado que estos refugiados se
evitan poner en peligro su integridad física
y un viaje arriesgado, y están en el país de
asilo menos de un año. Algunos también se
aferran a su estancia provisional en Viena y
la ven como un momento de respiro entre el
estrés de dejar atrás en Irán a sus familiares y
amigos y los retos que les aguardan en EEUU
La orientación cultural es el medio que
más evidentemente dene las experiencias de
reasentamiento de los refugiados en la fase
previa a su partida. Las clases que reciben en
Viena constituyen la primera parte de lo que se
llama “orientación continua” y precede a la que
se le proporcionará al refugiado tras su llegada
a la nueva comunidad de reasentamiento en
Estados Unidos. Para los refugiados iraníes
que llegan a través de Viena la orientación
cultural consiste en cinco días de debates,
actividades y juegos temáticos que cubren
un amplio abanico de temas que van desde el
empleo a la vivienda pasando por la adaptación
cultural y lo que se espera de ellos en EEUU.
Lo más importante es que los instructores
se centran en prepararlos para los retos que
les aguardan en Estados Unidos. Uno de
ellos propuso establecer unas expectativas
bajas para que no se decepcionaran cuando
llegaran a Estados Unidos. Otro explicó lo
siguiente el primer día de clase: “Si vais
a EEUU pensando que la vida va a ser
como en las películas, os vais a llevar una
decepción. [...] Estados Unidos es un gran
país pero no es fácil”. Muchos de los jóvenes
se proponen acceder a la educación superior
en Estados Unidos y se quedan desanimados
cuando salen de la orientación cultural
con el mensaje de que “las universidades
son demasiado caras para los refugiados”.
Además de ayudarles a empezar a prepararse
para la vida en un nuevo país, la orientación
política tan restrictiva y con las modestas
cifras de refugiados acogidos en el pasado.
En términos generales, entra en juego
el pragmatismo político en la búsqueda de
soluciones que sirvan a los intereses propios
de Europa y, como parte de su política europea
de asilo y reasentamiento, esto permiti
a la UE reforzar la muralla de la fortaleza
que es Europa, lo que provocará aún más
dicultades para que los refugiados puedan
alcanzar sus fronteras y solicitar asilo.
Lúcio Sousa lucio.sousa@uab.pt
Paulo Manuel Costa pmcosta@uab.pt
Profesores adjuntos, Centro de Estudios de
Migraciones y Relaciones Interculturales (CEMRI),
Universidade Aberta, Portugal
http://cemri.uab.pt/index.php/english/
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