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el estado en los procesos de integracion regional: ¿renuncia o ejercicio extendido de soberania?

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Abstract

Al establecerse ciertos niveles de supranacionalidad en los acuerdos de integración económica, los Estados delegan funciones a los nueves entes creados. La pregunta que emerge es si esto significa que se renuncia parcialmente a la soberanía o si esta última se ejerce de modo compartido entre las naciones integradas.
“CUADERNOS DE POLITICA EXTERIOR ARGENTINA”
ISSN 0326-7806 (edición impresa)
ISSN 1852-7213 (edición en línea)
DIRECTOR: Dr. Alfredo Bruno BOLOGNA
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)
CONSEJO DE REDACCION: Magister Anabella Busso (CONICET)
Dra. Miryam Colacrai (CONICET)
Dra. Gladys Lechini de Álvarez (CONICET)
Lic. Gustavo Marini (UNR)
Prof. Jack Child (Estados Unidos de América)
Prof. Celestino del Arenal (España)
Prof. Eduardo Ferrero Costa (Perú)
Prof. Helio Jaguaribe (Brasil)
Prof. Carlos Juan Moneta (Argentina)
Prof. Juan Gabriel Tokatlian (Argentina)
Prof. Alberto van Klaveren (Chile)
En memoria de los Consejeros: Prof. Juan Carlos Puig y Prof. Luciano Tomassini
Dirección Nacional de Derecho de Autor: Exp. Nº 968217/11
Publicación trimestral propiedad de Alfredo Bruno Bologna (abologna@unr.edu.ar)
Indexada: Latindex Catálogo. Nivel I de excelencia.
Los trabajos son sometidos a evaluación de expertos mediante el sistema de doble ciego y
son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión
de los Cuadernos de Política Exterior Argentina.
El texto completo de los Cuadernos de Política Exterior Argentina, a partir del número 73,
puede ser consultado en http://www.cerir.com.ar/serie_docentes.php
Colaboración en traducciones: Laura Marsol
Edición: Lidia Gatti
Correo electrónico: biblioteca-cerir@unr.edu.ar
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CORRESPONDENCIA Y CANJE - ADDRESS OF CHANGE
CENTRO DE ESTUDIOS EN RELACIONES INTERNACIONALES DE ROSARIO
CERIR
San Juan 4290
S2002OVV ROSARIO
REPUBLICA ARGENTINA TEL/FAX.: 54-341-4201231
EDITORIAL
El CERIR es una institución sin fines de lucro dedicada al campo de la
investigación y docencia en Relaciones Internacionales.
Iniciado como grupo de trabajo e investigación en el ámbito docente de la
Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad
Nacional de Rosario en 1985, el CERIR concreta su labor en un proyecto conjunto
presentado al CONICET, que fue creciendo desde entonces hasta la actualidad,
con la incorporación de investigadores y becarios. Los trabajos elaborados se
conocen a través de la publicación periódica "Cuadernos de Política Exterior
Argentina".
En 1992 por primera vez el CERIR diseña un Programa de Investigación
cuyo objetivo es el seguimiento de la Política Exterior Argentina. Desde entonces se
han publicado, en el marco de este Programa, las siguientes obras conjuntas: "La
Política Exterior del Gobierno de Menem. Seguimiento y Reflexiones al promediar
su mandato” (1994); “La Política Exterior Argentina 1994/1997” (1998); “La Política
Exterior Argentina 1998-2001. El cambio de gobierno ¿Impacto o irrelevancia?”
(2001); “La Política Exterior del gobierno de Kirchner(2006), y “La política exterior
de Cristina Fernández. Apreciaciones promediando su mandato” (2010).
Desde su origen, el grupo de investigación del CERIR transfería sus
conocimientos en carreras de grado y post grado. En 1996 organiza dentro del
ámbito del Centro de Estudios Interdisciplinarios (CEI) la Maestría en Integración y
Cooperación Internacional de la UNR, con la presencia de graduados y becarios de
los países miembros del MERCOSUR. En 1998 la Maestría se incorporó al
programa ALFA-DEIMPIR (Desarrollo Económico e Institucional mediante Procesos
de Integración Regional) de la Unión Europea.
Los “Cuadernos de Política Exterior Argentina” se encuentran abiertos a la
participación de docentes e investigadores ajenos al CERIR que deseen presentar
temas referidos a los proyectos de investigación mencionados.
Dr. Alfredo Bruno Bologna
Director del CERIR
El Estado en el marco de los Procesos de Integración Regional:
¿renuncia o ejercicio extendido de soberanía?
Giovanny Cardona Montoya**
Resumen
Los procesos de integración regional son dinámicas de las relaciones internacionales que
afectan la soberanía de los Estados a partir de dos dimensiones: la descentralización al
interior del Estado-nación y la supranacionalidad a la que se puede llegar en el marco de
acuerdos que involucran a varios países. Sin embargo, la transnacionalización de las
decisiones soberanas genera preguntas referentes al rol que conservan los Estados y a la
autonomía que pueden perder en dichos procesos. En esta perspectiva, el artículo
cuestiona el concepto de pérdida de soberanía para anteponer el de extensión de la misma.
Palabras claves: soberanía - supranacionalidad - acuerdos regionales
The State in the framework of Regional Integration Agreements:
waiver or extended exercise of sovereignty?
Abstract
Regional integration processes are international relations dynamics that affect the
sovereignty of states from two dimensions: decentralization within the nation state and
supranationalism which can be reached within the framework of agreements involving
several countries. However, transnationalization of the sovereign decisions raises questions
concerning the role that states retain, and autonomy that may be lost in these processes. In
this perspective, the article questions the concept of loss of sovereignty to put before the
extension of it.
Key words: sovereignty - supranational - Regional Agreements
TRABAJO RECIBIDO: 19/03/2012 ACEPTADO: 17/05/2012
El presente artículo se deriva de la investigación que realiza el autor “La OMC y el regionalismo
abierto: entre la complementación y la confrontación”, financiada por la Universidad CEIPA
(Colombia), con el apoyo de la Maestría en Integración y Cooperación Internacional del CERIR-UNR
(Argentina).
** Economista de la Universidad Estatal de Kiev, Especialista en Integración Regional de la
Universidad de Barcelona (España), Magister en Análisis de Problemas Políticos, Económicos e
Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, Doctor en Ciencias Pedagógicas de la
Universidad de Pinar del Río (Cuba). Gerente de Investigaciones de la Universidad CEIPA (Colombia),
integrante del grupo de investigaciones “Orygen”. Maestrando en Integración y Cooperación
Internacional de la Universidad Nacional de Rosario (Argentina). Email: gcardona65@hotmail.com,
Giovanny.cardona@ceipa.edu.co
Cuadernos de Política Exterior Argentina (julio-septiembre 2012) Nº 109 – Pág. 1-20
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El Estado en el marco de los Procesos de Integración Regional:
¿renuncia o ejercicio extendido de soberanía?
ÍNDICE
Introducción
3
1. El Estado y los procesos de regionalización. Referentes
4
1.1. La soberanía del Estado
5
1.2. El Estado y los entes supranacionales: ¿cesión o extensión de
soberanía?
9
2. Integración Regional y Descentralización: del poder nacional al poder local
15
Conclusiones
18
Bibliografía 19
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3
Introducción
Desde la década de 1950 se ha configurado un marco cronológico para un
fenómeno global que expertos y neófitos han logrado definir como procesos de integración
regional. Si bien existen antecedentes centenarios que se le pueden homologar
parcialmente – por ejemplo, la creación de la URSS en 1922 o la integración de las colonias
norteamericanas hace poco más de dos siglos -, este nuevo fenómeno se ha dado en un
contexto y bajo unas condiciones tan particulares que se ha podido reproducir teóricamente
desde diversas disciplinas: el derecho, la economía o las relaciones internacionales;
convirtiéndose, incluso, en campo de estudio de avezados indisciplinados1.
El fenómeno como tal es relativamente reciente. Para graficar esta afirmación,
digamos que hay ciudadanos europeos nacidos antes de que se sembrara la semilla de la
Unión Europea, que aún no se han jubilado. O sea, no hacen parte de esa “bomba de
tiempo” que se llama “régimen de pensiones”, la cual se ha convertido en espada de
Damocles que pende sobre el futuro del proyecto de integración europea.
Ahora, en la literatura sobre integración regional se combinan varias definiciones y
categorías que poseen significado reconocible en diversas disciplinas, pero que se
interpretan de diferente manera a la hora de hablar de integración o de cooperación
internacional. Tanto la supranacionalidad como las relaciones interestatales hacen parte de
esta temática (Pérez, 1992:105).
Aunque en el lenguaje jurídico y en el político, cada vez hay más claridad sobre la
diferenciación entre cooperación internacional e integración, aún persisten corrientes que
debaten este tema. Algunos autores hablan de un hilo conductor, en el que la integración
genera un nivel más desarrollado de organizaciones internacionales si se le compara con
las que surgen en el marco de la cooperación internacional. En este orden de ideas las
Comunidades Europeas serían el nivel más desarrollado de organización internacional. Sin
embargo, tan complejo es el tema que hasta Jacques Delors definió a la Comunidad
Europea, desde la Teoría del Estado, como Objeto Político No Identificado (OPNI) (Pérez,
1992:4).
1 Aunque es muy tentador recurrir a la categoría transdisciplina, vamos a asumir la propuesta del
profesor Del Percio (2010), indisciplina, ya que la primera se entiende como una mirada muy idealista
y bienintencionada que presupone un diálogo limpio y objetivo, casi ausente de debates, entre las
diferentes disciplinas. Nada más alejado de la realidad. El diálogo entre disciplinas y, más aún, la
“mirada integrada” de un campo de estudio conlleva ineludiblemente un duelo preliminar en el que
serán blandidos los sables de filósofos, sociólogos, economistas, juristas, entre otros. La “mirada
integrada” de un campo es el resultado también de la unión de contrarios, por ello, creemos que la
indisciplina, apoyada en su etimología de in (inclusión) y de in (negación) nos acerca más al objetivo
de explicar las preocupaciones que nos mueven a estudiar el ejercicio de la soberanía en el marco de
los acuerdos regionales.
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1. El Estado y los procesos de regionalización. Referentes
A pesar de que los estudios jurídicos se han enriquecido al complementarse el
Derecho Internacional con las dimensiones de Derecho de la Integración y Comunitario, la
verdad es que en esta última acepción sólo tiene cabida – hasta ahora - el proceso europeo,
a pesar de que la Organización Mundial de Comercio reconoce cerca de 400 Acuerdos
Regionales de Integración declarados (Baldwin y Low, 2009).
En el organismo multilateral no se reporta la existencia de uniones aduaneras2 o
mercados comunes, excepto en el caso del bloque europeo (Pérez, 1992:103). De ahí que
la mayoría de los acuerdos se mueven a través de relaciones interestatales y no de entes
supranacionales, y su dinámica se evalúa jurídicamente desde el Derecho Internacional o el
Derecho de la Integración, nunca desde el Comunitario, excepto la Unión Europea (Cascajo,
2004:91).
La dinámica de este campo de estudio, particularmente su praxis, tiene unas
características que permiten detectar “hilos conductores” que guían a hacedores de políticas
y a teóricos en el ejercicio de su labor3. A continuación, trataremos de sintetizar algunas
características que consideramos más relevantes para entender la dinámica de la
integración regional y la evolución de sus corrientes teóricas que la explican:
- La experiencia de integración europea se ha convertido en el referente de la
mayoría de los teóricos que estudian la integración regional (Monti, 2009).
- Es evidente un marcado énfasis economicista de corte neoliberal en el análisis de
los procesos de integración, a pesar de que en la literatura especializada se
reconocen otros dos modelos: el funcionalista y el de cohesión (Araujo, 2005).
- A pesar de que diferentes corrientes pueden fundamentar la existencia de diversos
actores, el Estado sigue al frente de las negociaciones de los procesos de
integración, a la vez que surgen diversas posturas e hipótesis acerca de la cesión o
pérdida de soberanía en favor de actores supranacionales.
- El modelo tradicional de Regionalismo Cerrado que caracterizó a la mayoría de
experiencias de integración durante poco más de 30 años, ha sido desplazado por
una dinámica de Regionalismo Abierto4 (Baldwin y Low, 2009:13), más consecuente
2 Mercosur, CAN y algunos otros acuerdos se reconocen en la literatura como Uniones Aduaneras
imperfectas, pero es precisamente esa imperfección la demostración que dichos acuerdos no han
podido superar la dimensión de las relaciones interestatales; no han creado entes supranacionales.
3 Aunque, como lo explica Del Percio, el campo de estudio de las ciencias sociales es la sociedad y no
las ciencias sociales (Del Percio, 2010:6.), en nuestro trabajo consideramos relevante concentrarnos
tanto en la dinámica de la integración como en la evolución de las doctrinas que la explican.
4 El Regionalismo Abierto fue definido por la CEPAL como un proceso que se inicia a finales de la
década de 1980 y que articula negociaciones comerciales en el marco de los Acuerdos de Alcance
Parcial, con dinámicas de liberalización unilateral (1994). A nivel mundial las primeras referencias a
este fenómeno fueron hechas por Bhagwati, quien habló de una segunda ola de regionalismos a la
que denominó Spaghetti Bowl (Baldwin y Low, 2009) que dificulta la existencia de un orden
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con el modelo de capitalismo neoliberal que impera desde la última década del siglo
XX.
- Los actuales investigadores de la integración económica en nuestra región poco se
han armado con los estudios que desde América Latina y sobre América Latina se
han elaborado. Aunque se debe reconocer que hay un estancamiento en materia de
este tipo de estudios (Del Percio, 2006:13)5.
- A pesar de que son evidentes los lazos culturales que unen a los latinoamericanos,
y que su trayectoria de integración es casi tan antigua como la europea6, no se
evidencia que aquellos incidan efectivamente de manera positiva sobre el
regionalismo.
En este contexto se hace necesario reflexionar teóricamente sobre una dinámica
compleja, cuya comprensión más profunda aportará elementos para entender la
construcción futura de la integración latinoamericana. Esta dinámica, bastante abstracta y
generalizadora, es la relacionada con la soberanía de los Estados y la supranacionalidad en
el marco de procesos de integración regional.
Para llevar a cabo el presente análisis, se parte de una hipótesis que reconoce una
dinámica de extensión de la soberanía en lugar de cesión de la misma; se asume que el
ente supranacional no es un sustituto del Estado sino un apéndice de este último.
1.1. La soberanía del Estado
Es legítimo ver el origen de las relaciones internacionales en la Paz de Westfalia, ya
que ésta fue la base organizadora de las relaciones internacionales de tipo clásico (Colacrai,
2009:1). El Tratado de Westfalia es el fin del proyecto del Imperio Universal – teocrático - y
el reconocimiento de los Estados soberanos - inicialmente europeos - como los
protagonistas del nuevo orden mundial de la época (Rojas, 2011).
Sin embargo, a través de los tiempos, el carácter soberano de los Estados ha tenido
diferentes interpretaciones, resultado de la evolución de los hechos y de las teorías que
multilateral. En común tienen estas dos explicaciones que ambas reconocen en el Regionalismo
Abierto una articulación entre lo regional y lo global.
5 Posterior a los estudios de la CEPAL en los años 70s y los aportes de los teóricos de la dependencia
en la década de 1960 – Cardoso y Faletto -, las propuestas de desarrollo económico en América
Latina se supeditaron a los lineamientos del Consenso de Washington (Borón Atilio, 2000, Prólogo).
Una única excepción a comienzos de los 90s fue nuevamente la CEPAL con su modelo de
Transformación con Equidad que no hizo eco entre los hacedores de políticas públicas de la región.
Hoy, 20 años después del auge neoliberal, hay una contracorriente política que busca abrirse camino,
pero no posee postulados teóricos nuevos sino que se refugia en las viejas experiencias
proteccionistas de mediados del siglo XX - Argentina, Brasil, Ecuador - o en el socialismo fallido de la
ex URSS y sus satélites - Venezuela.
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pretenden explicarlos. Además del surgimiento de nuevos Estados7, también la soberanía
como atributo del Estado sufre mutaciones: o surgen nuevas nociones o se le entiende en
diversas dimensiones (Colacrai, 2009:2). Es precisamente en estas reflexiones sobre la
noción de soberanía o las dimensiones de su ejercicio, que se gestan grandes preguntas
alrededor de la dinámica de la integración regional, particularmente en su etapa actual de
Regionalismo Abierto.8
Un Estado-nación es entendido en su acepción más básica como la organización
política de una población culturalmente homogénea. Pero, debido a que las sociedades son
dinámicas sería muy difícil hablar de poblaciones culturalmente homogéneas; en cambio,
sería más realista reconocer la existencia de poblaciones que tienden a ser homogéneas.
Éstas son poblaciones que viven en un territorio claramente delimitado, convertido en un
espacio económico común, comparten unos valores, una historia y unas tradiciones
culturales. De una manera más integral, podríamos decir que las poblaciones que tienden a
ser homogéneas desarrollan entre sí unas relaciones sociales que constituyen el orden
social que da identidad a la nación.
Desde una perspectiva marxista, este orden social es el capitalista y burgués, ya
que la nación es una categoría histórica, pero de una época determinada, la del capitalismo
y el dominio de la clase burguesa. Esto es, el Estado-nación es parte de la supra-estructura
que caracteriza a las relaciones de producción capitalistas.
La historia europea mostrará que poblaciones con tendencia a ser homogéneas
fueron la base para que surgieran naciones que luego consolidaron Estados que
comenzaron a ejercer poder sobre territorios delimitados9.
Sin embargo, la historia del Estado-nación latinoamericano muestra un proceso
diferente contrario sería una definición más precisa -. Los procesos independentistas de
comienzos del siglo XIX, dieron origen a gobiernos autóctonos que pretendían ejercer su
poder sobre territorios sin fronteras precisas ese era un problema menor - pero,
especialmente, sobre diversos grupos poblacionales autárquicos, aislados unos de otros, y
6 La Integración Europea tiene su origen en la CECA creada en 1951 y la integración latinoamericana
se inició en 1960 con la instauración de la ALALC.
7 Algunos surgen con la caída del sistema mundial colonialista después de la Segunda Guerra
Mundial, y otros son desmembrados de países más grandes que se vuelven inviables en la posguerra
fría - desaparición de Yugoslavia y la URSS, separación de la República Checa y Eslovaquia, división
de Somalia, entre otros.
8 Incluso, autores como Kenichi Ohmae, desde una óptica economicista neoliberal, ya a finales del
siglo XX, anunciaba la “prematura muerte” del Estado-nación.
9 Las revoluciones -burguesa, liberal e industrial- fueron la base de esta transformación. O sea, a
pesar de que puntualmente en cada territorio se sucedieron revoluciones político-militares – la de
Flandes, la francesa, la inglesa, la americana, la de 1830, etc.-, éstas sólo dieron transformaciones
graduales de las monarquías feudales. La esencia de la consolidación de la nación y de su Estado, fue
la triada de revoluciones: liberal, industrial y burguesa.
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sin conciencia de nación10.
El Estado, para ejercer un poder soberano sobre la nación, posee una investidura
que le da legitimidad (García, 2003:161). Mientras el Monarca era investido de soberano por
un poder que emanaba de Dios, el Estado moderno le da legitimidad a su Parlamento
Congreso - a través de una ley que le reconoce como representante de la totalidad de la
ciudadanía (Del Percio, 2006:173; García, 2003; 163).
Aunque se hable de Estados que ejercen su poder sobre territorios que encierran
poblaciones que comparten un orden social, el hecho es que en su condición de sociedades
burguesas, éstas son de carácter internacional. El capitalismo por esencia es transnacional.
Si bien la identidad nacional es la base para que las burguesías se consoliden como clases
dominantes sobre los asalariados, no es aquella la que genera fidelidades. Esto es, las
burguesías nacionales surgen como grupos sociales que buscan competir por el control de
los mercados, tanto doméstico como externo, ya que los mercados no tienen frontera en la
dimensión económica de las relaciones sociales.
La identidad nacional es usada por la clase dominante para asegurarse fidelidad de
las demás clases y del Estado, pero ella no tiene compromisos de lealtad para con éstos.
Como lo plantea Sassen, citado por Brenner, con respecto a las relaciones funcionales entre
el territorio y las industrias: “Sí, la manufactura importa, pero desde la perspectiva de los
servicios al productor y financieros, ella no tiene que ser nacional” (Brenner, 2003:25).
Si bien Marx y Engels abordaron el tema de los nacionalismos, e intentaron dejar
aportes epistemológicos con respecto a su origen, fue uno de sus seguidores, tratando de
explicar a comienzos del siglo XX la relación entre capitalismo y nacionalismo, quien planteó
la definición más difundida. La burguesía se viste de nacionalismo e invita a arroparse bajo
su capa a las diferentes clases sociales para “dar salida a sus mercancías y salir vencedora
en su competencia con la burguesía de otras nacionalidades… El mercado es la primera
escuela en la que la burguesía aprende el nacionalismo” (Stalin, 1913).
Desde una perspectiva funcionalista, Schumpeter, en su teoría del caudillismo
competitivo, reconoce la existencia de una democracia formal a través de la cual las élites
legitiman su control sobre el poder estatal. Para este autor austríaco-americano, son las
masas las que eligen a sus gobernantes, en ejercicios de proselitismo que enfrentan a
diferentes representantes de las élites dominantes. Sin embargo, ello no compromete al
elegido con políticas de gobierno dirigidas a satisfacer las necesidades de las masas. Si
10 Los primeros gobernantes de la Nueva Granada, después del fracaso del proyecto de la Gran
Colombia (1830), pretendían ejercer dominio sobre vastas regiones como los Llanos Orientales, la
Amazonía, el Pacífico, la Costa Atlántica y la Región Andina, a pesar que, entre estas regiones no
existían vínculos permanentes – en algunos casos, ni siquiera vías para comunicarse - y, además no
era clara su identidad nacional. Muchos llaneros se sentían cercanos – material y emocionalmente - a
Venezuela, sin ninguna relación con Santafé de Bogotá.
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bien las políticas de Estado pueden beneficiar a las mayorías, aquellas no tienen que ser
intencionales (Schumpeter, 1997).
En otras palabras, las burguesías del marxismo o las élites del caudillismo
competitivo tienen algo en común: cooptan el Estado para su beneficio de grupo o clase.
Esto no significa otra cosa más que la muerte del Contrato Social de Rousseau.
Robert W. Cox reconoce esta alianza entre el Estado y los dueños del capital al
analizar el modelo fordista de producción. Según este autor, durante la supremacía de este
modelo, el Estado jugó un papel preponderante al crear las políticas que regularían la
producción, de cara a una estrategia nacional de acumulación de capital (Donjuán y Tickner,
2002). En cambio, posterior a la crisis de este modelo, con la transnacionalización de la
producción y el paso de grandes fábricas a pequeñas y segmentadas unidades de
producción, Cox considera que se daría un desplazamiento del Estado como protagonista
de la actividad económica (Donjuán y Tickner, 2002).
La implosión de la URSS (1991) puede mostrar una reciente experiencia de
creación de Estados–nación que involucra a las élites nacionales y sus intereses. La
literatura especializada ha documentado suficientes argumentos para explicar la debacle del
socialismo como modelo económico (Gorbachov, 1986; Goldman, 1987: 37; Kuhnert, 1991;
Hutchings, 1991; Gregory y Stuart, 1990); sin embargo, la desaparición de la URSS no sólo
significó la caída de un sistema económico y de un partido gobernante sino, también, el
surgimiento de Estados independientes y soberanos, hecho cuya explicación va más allá de
la dimensión económica: aunque una nueva burguesía nacional nace de las cenizas de la
URSS, lo que cambió la estructura del mapa geopolítico mundial fueron las motivaciones de
élites locales, devenidas en nacionales.
Aunque varios de los países surgidos al desaparecer la URSS no estaban
constituidos como Estados-nación en el momento de la firma del acuerdo de la Unión de
192211, para finales del siglo XX, estos territorios sí tenían poblaciones con tendencias a la
homogeneización y con élites que compartían un objetivo común: asumir el pleno control
territorial que compartían obligatoriamente con las minorías rusas. En consecuencia, al
acabarse el régimen socialista, las élites locales - unidas particularmente por su condición
de etnias no-rusas - requieren tomar el control político como base para asegurar su
transición hacia una nueva clase social: la naciente burguesía nacional.
11 Varias de las repúblicas soviéticas fueron constituidas años después de la creación de la URSS.
Moldavia se convirtió en República en 1940, Armenia en 1936, lo mismo que Kazajastán y Kirguistán.
Esto es, si no existían en condición de territorios culturalmente homogéneos antes de la dominación
por parte del Imperio Ruso, con mayor razón no se puede decir que constituían Estados-nación al
momento de la disolución de la URSS. De hecho, para 1940 existió la república Transcaucásica, la
cual incluía territorios de Georgia, Armenia y Azerbayán.
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1.2. El Estado y los entes supranacionales: ¿cesión o extensión de soberanía?
Las anteriores definiciones son la base para una reflexión sobre la naturaleza del
Estado y su dimensión integral holística -, más allá de su rol como representante de los
intereses comerciales de una nación. De hecho, como lo plantea Arbuet-Vignali, la
soberanía como concepto abstracto recoge los intereses de convivir dentro de un territorio,
reconociendo la interdependencia frente a otros territorios: “Con esta expresión (soberanía),
siempre se ha hecho referencia a los intentos de explicar y justificar determinada forma de
relacionarse…los seres humanos que viven en comunidad dentro de un marco geográfico
determinado, delimitado por fronteras…que les separan de otros grupos semejantes, que
con ellos comparten el mundo actuando con independencia e interdependencia” (Arbuet-
Vignali, 2006).
La esencia de un acuerdo de integración se deriva de la renuncia voluntaria a algún
nivel de autonomía o de funciones soberanas a cambio de unos beneficios que se obtienen
como consecuencia del carácter recíproco de aquella. Lo que fundamentalmente contiene
un acuerdo de integración regional es el grado de renuncia de soberanía que cada país
signatario hace, las asimetrías y los tiempos en los cuales se desarrollará dicho proceso.
A pesar de que se entienda que la esencia del tratado de integración se deriva del
grado de renuncia de soberanía que acometa cada país, también debe entenderse que
entre más complejo sea el proceso de integración, o sea, mayores niveles de renuncia,
mayor es el compromiso de los países signatarios con la construcción de un futuro
compartido. La integración económica, en su máxima expresión, es la búsqueda de un
desarrollo compartido a partir de la conjunción de intereses entre varias naciones. “La
soberanía sólo se ejerce como supremacía en el ámbito territorial propio de cada
Estado…en los espacios comunes se coordina la soberanía” (Arbuet-Vignali, 2006:34). Pero
este proceso de coordinación surge del “derecho (del Estado) a adoptar las últimas
decisiones en forma independiente pero coordinada con otras voluntades soberanas y
respetando los compromisos libremente asumidos con todos aquellos con quiénes se
coincidió, a través de actos individuales de soberanía interna que luego se entrelazaron al
decidir vincularse” (Arbuet-Vignali, 2006:35).
Para especificar lo que se acuerda, el tratado establece los ámbitos en los que se
va a desarrollar la integración: liberación a los intercambios de bienes, servicios, capitales,
mano de obra y unificación de políticas sectoriales y macroeconómicas. Ahora, la velocidad
con la que se profundiza la integración depende de intereses nacionales de los países que
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se unen, lo que da la pauta para la aplicación de principios como gradualidad y asimetría12.
Un elemento fundamental que hace parte del acuerdo es la caracterización de lo
que se denomina efectivamente lo nacional. Ante la inminente transnacionalización de los
procesos productivos se dificulta esta definición y, paralelamente, la de los sectores y
actividades estratégicos para cada país. En otras palabras, con la transnacionalización de la
producción se hace cada vez más difícil diferenciar los intereses nacionales de los
extranjeros: China ensambla productos diseñados en Europa o Norteamérica, para lo cual
debe importar productos intermedios elaborados en una docena de países asiáticos,
principalmente. Es por ello, por la producción offshoring que caracteriza a la economía
global, hace que la masificación de Acuerdos Regionales de Comercio (ARC) se pueda
entender más como una respuesta a las necesidades del mercado internacional que a los
intereses nacionales de Estados soberanos.
En este contexto, la creación de entes supranacionales en el marco de procesos de
integración regional, podría ser entendida como la génesis de un Leviatán13 del mercado, no
nacido del vientre del constituyente primario ciudadano -, sino engendrado en un acuerdo
entre los legisladores - democracia representativa - de dos o más países que liberalizan sus
mercados y homogeneizan sus políticas para facilitar los intercambios.
A pesar de que muchos teóricos explican la regionalización desde perspectivas
interdisciplinares y los líderes políticos han propuesto procesos de integración regional que
reconozcan todas, o al menos varias de las dimensiones de una nación: política, cultural,
jurídica, económica, entre otras14, la realidad ha mostrado que los actuales procesos
exitosos de integración son guiados, principalmente, por una dinámica económica, o sea,
una integración regional fundamentalmente de carácter comercial: integración de mercados
de bienes, de servicios, de capitales, etc.
Los procesos de integración regional en su dimensión económica se entienden
como dinámicas que buscan la conexión de dos o más mercados nacionales, de modo tal
que se eliminen las distorsiones derivadas de la existencia de fronteras aduaneras, fiscales,
administrativas, monetarias, etc. Es por ello que los procesos de integración luego se
12 La asimetría parte del reconocimiento que los actores que se integran son heterogéneos en su nivel
de desarrollo, por lo tanto, unos países necesitan plazos mayores que otros para liberalizar sus
mercados o unificar sus políticas.
13 Se toma el Leviatán como metáfora en el sentido que la integración económica busca controlar y
reglamentar “la pugna” por los mercados entre los países signatarios.
14 Simón Bolívar dimensionó una nación latinoamericana: “Yo deseo más que otro alguno ver formar
en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y
gloria. Aunque aspiro a la perfección del gobierno de mi patria, no puedo persuadirme que el Nuevo
Mundo sea por el momento regido por una gran república” (Bolívar, 1815); igualmente los padres de la
integración europea visualizaban unos Estados Unidos de Europa en lugar de una Unión Económica.
Actualmente, el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela propone una integración con un carácter
geopolítico que haga frente al imperialismo, especialmente norteamericano.
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traducen en acuerdos que implican: eliminación de barreras aduaneras – zonas de libre
comercio (ZLC) -; consolidación de un territorio aduanero regional integrado – uniones
aduaneras (UA) -; eliminación de barreras legales a los flujos intrarregionales de capitales y
de mano de obra - Mercados Comunes (MC) -; homogeneización de políticas
macroeconómicas y sectoriales – Uniones Económicas (UE) - (Cardona, 2010:292).
Particularmente las Uniones Aduaneras (UA) son el primer eslabón de una cadena
en la que surge la dimensión supranacional de la integración. En ellas se evidencia una
cesión de funciones soberanas en el nivel de políticas aduaneras a un nuevo actor. Los
Estados aceptan la creación de una aduana regional y abandonan en favor de la UA sus
poderes nacionales en esta materia.
En primera instancia, la relevancia de las UA como entes supranacionales se
evidencia a partir de la regionalización de las políticas comerciales con respecto a terceros
países. Esto es, se delega en el ente supranacional la gestión aduanera frente a naciones
no signatarias. En consecuencia, el Estado-nación deja de ser actor de negociaciones
comerciales con otros países, otros bloques o, incluso, la OMC.
Pero, la dimensión supranacional de una UA, como ente representante de un
Territorio Aduanero Regional, va más allá de los temas arancelarios y demás barreras
aduaneras. En la actualidad, no es posible entender el intercambio de mercancías sin
vincular a éste otros temas como ecología, requisitos sanitarios, políticas de promoción,
incluso, ética o moral. Es recurrente que al hablar de obstáculos al comercio se presenten
casos justificados por la protección del medio ambiente, la salud del consumidor o el respeto
por los valores religiosos o culturales de una nación.
Por lo anterior, las UA tienen una gran trascendencia en la construcción de las
relaciones internacionales del futuro ya que, a partir de competencias en materia de gestión
del comercio, estos entes supranacionales están tomando decisiones que involucran
diversos componentes del desarrollo de una sociedad. En función de la protección de los
intereses de un grupo de países integrado, las UA están delineando las características
futuras de los grupos sociales que los conforman.
El otro caso significativo de supranacionalidad es la creación de Uniones
Económicas (UE)15. Las UE son acuerdos de integración que buscan la homogeneización
de políticas, algunas de las cuales tienen que ver con las relaciones interestatales de los
15 No se incluyen en esta clasificación las ZLC, ya que esta etapa o modalidad busca,
fundamentalmente, fortalecer las relaciones interestatales de los signatarios de los acuerdos. En
otro sentido, las UA y las UE definen normas que el ente supranacional controlará con respecto a
terceros países. Esto es, las UA y las UE son acuerdos en los que se le ceden al ente supranacional
funciones soberanas sobre políticas y negociaciones que involucran o afectan a países no signatarios
del acuerdo.
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signatarios, mientras que otras afectan directamente los intercambios con terceros países.
Por ejemplo, la creación de la moneda comunitaria elimina el riesgo cambiario entre los
miembros de un bloque comercial pero, a la vez, establece un nivel supranacional de
relaciones económicas con el resto del mundo. En otras palabras, los países signatarios
renuncian a la política monetaria y al derecho de emisión de moneda a favor del ente
supranacional, lo que incide sobre las relaciones económicas de los integrantes de la UE
con el resto del mundo.
Sin embargo, es fundamental aclarar que la cesión de soberanía a favor de un ente
supranacional no es una categoría absoluta. El hecho de que las relaciones sociales sean
complejas, o sea, que sólo puedan ser entendidas y explicadas desde una dimensión
indisciplinada, hace necesario que se matice la potestad que asume el organismo
supranacional. Para visualizar la anterior afirmación se puede recurrir a un ejemplo: la Unión
Europea, a través del Consejo Europeo, asume la responsabilidad y el control de las
relaciones comerciales entre sus integrantes y entre éstos y terceros países. Sin embargo,
los temas comerciales no son sólo aduaneros; éstos también poseen dimensiones
ambientales, políticas, jurídicas, culturales, éticas, entre otras. Y es allí donde surge con
frecuencia la discrepancia entre la soberanía nacional de cada país europeo y las
potestades cedidas al ente supranacional.
Así, las clínicas de algunos países europeos pueden realizar abortos, lo que se
entendería en el lenguaje comercial como la oferta de un servicio de salud por ende, del
resorte del ente supranacional -, pero este tema tiene también una dimensión moral y, en
algunos casos, contrario a la identidad nacional de países altamente influenciados por la
religión católica, o sea, tema de soberanía nacional16.
Este ejemplo nos lleva a reflexionar sobre lo que hasta ahora hemos presentado
como una cesión parcial de la soberanía. Aunque en el lenguaje constitucional se utilizan
definiciones diversas: cesión de soberanía – España -, transferencia de soberanía – Francia
- o apertura de lo constitucional en favor de un ente supranacional – Alemania - (Pérez,
1992:8), en todas ellas se encuentran elementos comunes de dejación - desde lo nacional -
y ejercicio - en lo supranacional-.
Sin embargo, en el marco de la hipótesis que guía esta discusión, nos preguntamos
si la renuncia a funciones que otrora fueran responsabilidad del Estado se puede entender
como abandono de soberanía. O sea, las preguntas son: ¿la renuncia a funciones es un
abandono parcial de soberanía o no?, ¿se puede ceder funciones estatales a un ente
16 Una analogía a este ejemplo se podría hacer con el tema de la moneda. La crisis que vivió la
economía griega en 2010 se podía resolver con una medida cambiaria: devaluación. Pero, como
Grecia no tiene moneda, debe recurrir a medidas fiscales - impuestos, gasto público -, tema que sí es
de soberanía nacional. O sea, el problema se puede resolver nacionalmente o supranacionalmente.
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supranacional sin que se renuncie a la soberanía?, ¿un Estado puede ser parcialmente
soberano?
El diccionario de la Real Academia de la Lengua define soberanía como “autoridad
suprema del poder público”. Según Bodin, la soberanía es el “poder absoluto y perpetuo de
una república” y el soberano es quien tiene el poder de decisión. Rousseau reconoció la
soberanía en el pueblo, el cual se enajenaría de ella a favor de la autoridad. Igualmente,
podemos entender soberanía como el derecho de las instituciones políticas para ejercer
poder.
Desde la Teoría General del Estado de Malberg la idea de soberanía implica
independencia con respecto a otras naciones y superioridad en el interior de la Nación. O
sea, la soberanía es una definición dual: frente a otros Estados se manifiesta en la
independencia para decidir y al interior del territorio y frente a su propia población, se refleja
en el ejercicio del poder supremo. Estas definiciones se caracterizan por darle al poder
soberano las cualidades de supremo (RAE), absoluto y perpetuo (Bodin) e independiente en
el exterior (Malberg) (Moreno, 2007)17.
Y son estas definiciones las que generan las preguntas que se han planteado. Por
ejemplo, ¿enajenar las funciones de diseño y ejecución de política aduanera conlleva dejar
de tener poder supremo e independiente?, ¿no tener moneda implica que el Estado no
ejerce poder absoluto?
Si entendemos los Estados no como instituciones, sino como procesos que
sintetizan las relaciones sociales de una nación, entonces, aquellos no pueden verse como
entes estáticos. En tal sentido, la soberanía, más que un proceso formal es uno real. Esto
significa que lo que permite definir la soberanía es el ejercicio de la misma (Arbuet-Vignali,
2006). Por lo tanto, la creación de un ente supranacional también se puede entender
como una decisión soberana - suprema e independiente - de delegar funciones en una
entidad externa (Pérez, 1992:107). En consecuencia, la organización supranacional es
apéndice de los Estados que le han gestado: el ente supranacional no existe al margen
de los Estados, sino como complemento de éstos. O sea que se podrían ver los entes
supranacionales como extensiones de la soberanía de los Estados, resultado de
decisiones soberanas de sus creadores y no como enajenadores de aquella.
Incluso, al ver la sociedad como un organismo vivo y dinámico y a los Estados como
síntesis de las relaciones de su población, entonces, la supranacionalidad derivada de los
procesos de integración regional se puede ver como una redefinición de los Estados. O sea,
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más que hablar de pérdida de soberanía por parte de los Estados, lo que se puede
entender es que éstos se están redefiniendo, están reconstruyéndose como Estados
extendidos en respuesta a la dinámica actual de las relaciones sociales: unas relaciones
sociales en el marco de la globalización.
Una buena manera de entender esta propuesta explicativa es la forma como se
entendía el fallido proyecto de Constitución Europea. La idea no era crear una Carta
Magna Europea que desplazara a las constituciones de los países que conforman el bloque,
sino, armar un bloque constitucional que integrara a las constituciones nacionales
con la comunitaria. En sentido práctico, lo que se generaba era una amalgama legislativa
que establecía que las potestades de los Estados se debían gestionar jurídicamente con
base en la norma nacional, pero con una mirada europea; y las decisiones judiciales que
tuvieran cabida en la dimensión comunitaria se estudiarían con base en las normas
europeas, pero desde una óptica que entendiera las diferentes perspectivas nacionales de
los actores involucrados.
Esta hipótesis lo que pretende es reconocer que el tema de la soberanía en un
proceso de integración no puede reducirse a la dimensión de la renuncia, sin reconocerse,
al mismo tiempo, la de su expansión. Los entes supranacionales no son etéreos, no surgen
de la nada: fueron creados por los Estados que voluntariamente les han delegado
funciones. En consecuencia, el ente supranacional es una extensión de las soberanías
nacionales de diversos Estados que convergen en intereses y motivos. Por lo tanto, la
soberanía no se cede, se comparte de manera extendida.
17 Para ampliar este concepto y sus diversas definiciones se puede consultar la tesis doctoral
publicada en http://www.soberania.es/: Moreno Sinforiano (2007), La concepción y el concepto de
soberanía.- Particular referencia al Artículo 1.2 de la Constitución Española de 1978, UNED, Madrid.
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2. Integración regional y descentralización: del poder nacional al poder local
Aunque la categoría globalización tiene diversas acepciones, aquí se propone una
definición que reconoce las particularidades de las relaciones internacionales del último
cuarto del siglo XX. O sea, no se desconocen argumentos fundamentados que dan a la
globalización un sentido de categoría histórica, altamente dependiente de la dinámica del
sistema capitalista de producción (Montoya y Cardona, 2000: 91). Es un hecho que los
siglos XVIII y XIX fueron ricos en migraciones y movimientos de inversiones, particularmente
desde Europa hacia Norteamérica, Oceanía y África. Estos fuertes movimientos de factores
de producción fueron fundamentales para el desarrollo industrial de Australia, Europa18 y
Estados Unidos.
Sin embargo, estos movimientos no pueden observarse exclusivamente desde una
óptica economicista. Factores religiosos impulsaron importantes migraciones desde Europa
y los efectos de estos intercambios de capitales y personas trajeron consecuencias
culturales, tecnológicas y geopolíticas importantes. En una relación de causa–efecto, los
movimientos desde Europa hacia el resto del mundo tuvieron tanto razones económicas
como no económicas y consecuencias diversas, también.
Hecha la anterior aclaración, vamos a definir globalización como un proceso
mundial que se ha acelerado en las últimas tres décadas, y que tiene una tendencia a la
unificación y homogeneización de los mercados. “La globalización se entiende como
tendencia a la integración cultural, social, económica, política y jurídica de los actores de las
relaciones internacionales, como resultado de la evolución de los diferentes intercambios –
comerciales, financieros, diplomáticos, militares, etc.- que se realizan a nivel de la
comunidad internacional” (Cardona, 2010:153).
Sin embargo, así como la globalización no se puede reducir a una óptica
economicista, la realidad ha mostrado que los debates al interior de los Estados-nación con
respecto a su dinámica, no se dirigen únicamente a la solución de disputas en materia de
internacionalización, sino también de descentralización. Esto significa que la
globalización tiene que ver con la ampliación y profundización de las relaciones
internacionales pero, a la vez, involucra los procesos de acercamiento de las decisiones
políticas (estatales) a la dimensión local: provincia, departamento, municipio, barrio. Esta
definición se asemeja al concepto de glocalización que propone Beck (2008).
Incluso, la relación dialéctica internacionalización–descentralización también da
18 Los efectos sobre Europa se derivan de la explotación de mano de obra semi-esclava, el acceso a
materias primas y el monopolio sobre los mercados africanos y asiáticos, principalmente.
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respuesta a las tendencias del capitalismo neoliberal. La globalización, como proceso de
profundización de las relaciones económicas internacionales es una categoría que se
materializa a través de los flujos comerciales y financieros transnacionales. La
descentralización, en este contexto, permite que las grandes firmas multinacionales lleguen
con sus productos y servicios no sólo a las principales ciudades sino también a pueblos y
zonas rurales de cada uno de los países19.
Pero, Europa es un buen ejemplo de que en el campo del análisis del Estado, la
descentralización posee connotaciones que superan la dimensión económica,
trascendiendo a lo jurídico, lo político y lo social. Mientras 27 naciones buscan profundizar
su proceso de integración - superando etapas de libre comercio e incursionando en otras
que buscan homogeneidad de sistemas educativos, regímenes de seguridad social,
moneda, defensa, etc.-, en algunos Estados-nación de este bloque se desarrollan procesos
sociales y políticos de descentralización que oscilan entre la autonomía local y la
independencia (Hinojosa, 2005:3).
El tema de vascos y catalanes en España, los antagonismos entre flamencos y
valones en Bélgica, el tema de Córcega, los movimientos políticos del norte de Italia o el
histórico caso de Irlanda del Norte, son claras manifestaciones de que la redefinición del
Estado moderno no sólo tiene marcas derivadas de las tendencias a la supranacionalidad,
sino también de los retos internos asociados a la necesidad de ofrecer a las localidades una
mayor capacidad de participación en las tomas de decisiones en los campos que les afectan
directamente – descentralización -.
Esta realidad europea, tomada como ejemplo - ya que fenómenos similares se viven
en otras latitudes -20, no se explica únicamente desde variables y categorías económicas.
En algunos casos se evidencian fuertes razones específicas, como el tema religioso en el
caso de Irlanda, aunque difícilmente se puede entender la profundización de la
descentralización o el auge de movimientos separatistas a partir de argumentos puntuales o
disciplinares.
Realmente, hay que hablar de diferencias culturales, entendida esta categoría
desde la perspectiva interdisciplinar e indisciplinar. O sea, la cultura no es un cúmulo de
hábitos y valores. La cultura es la esencia de un grupo social, es aquello que le da
identidad, lo cual no se puede explicar sin entender su historia y sus elaboraciones, su
19 La apertura por parte de firmas multinacionales, de mini-mercados en barrios y municipios; la
extensión de la banca a través de corresponsales no bancarios y la aparición de redes internacionales
de micro-créditos y micro-finanzas, son estrategias del sistema que buscan llegar a grupos
poblacionales alejados, hasta ahora, de la globalización.
20 A inicios del 2011 se está resolviendo el tema de la división de Somalia, fenómeno que se asemeja
al de Eritrea y Etiopía a finales del siglo XX. En Bolivia se visualizan movimientos autonómicos
también significativos.
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hábitat y su transformación y la evolución de sus relaciones socio-económicas. En otras
palabras, es en esta compleja red que constituye a la cultura, que se pueden explicar los
procesos que llevan a grupos sociales21 integrantes de un mismo Estado a buscar más
autonomía o su separación.
En consecuencia, los Estados de Europa, partícipes del proceso de integración,
como entes dinámicos - sintetizadores de las relaciones sociales en el marco de sus
naciones - no sólo viven la soberanía a través de la extensión de la misma - co-creación de
un ente supranacional -, sino que al mismo tiempo redimensionan las relaciones intra-
estatales y las instituciones para su ejercicio en las diferentes dimensiones geográficas de la
nación – descentralización -. O sea, los Estados que ceden funciones al nuevo organismo
supranacional en el marco autonomía soberana, son entes inacabados, en proceso de
permanente redefinición doméstica – nacional -.
21 Recurrimos al término grupos sociales, como una categoría menos comprometida, en la cual
pueden tener cabida pueblos, naciones o etnias.
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Conclusiones
Los procesos de integración regional son el resultado de negociaciones entre
Estados dinámicos que viven una ebullición interna en la cual se redefinen a mismos de
manera permanente, a la vez que acuerdan las funciones soberanas que cederán a los
entes supranacionales.
Esto significa que la descentralización es un proceso de reordenamiento y
redefinición de las instituciones que ostentan el poder soberano al interior de la nación, a la
vez que la integración regional es el ejercicio mismo de la soberanía en el marco de
negociaciones entre diferentes Estados. Las negociaciones de integración entre varios
Estados se mueven entre dinámicas inter-estatales y gestación de entes supranacionales.
El surgimiento de organismos supranacionales tiende a reconocerse como proceso
de cesión parcial de soberanía, pero esto sucede debido a que se confunden las funciones
del Estado con la soberanía misma. Sin embargo, al entender el poder soberano como
absoluto, no se puede asumir que haya una cesión parcial de éste. Por lo tanto, un proceso
de integración no puede reducirse a la dimensión de la renuncia de funciones, sin
reconocerse, al mismo tiempo, la expansión de la soberanía. Los entes supranacionales
no son etéreos, no surgen de la nada: fueron creados por los Estados que voluntariamente
les han delegado funciones. En consecuencia, el ente supranacional es una extensión de
las soberanías nacionales de diversos Estados que convergen en intereses y motivos. Se
realiza un ejercicio supranacional de soberanía a partir de intereses compartidos: se ceden
funciones pero la soberanía, no. Esta última se ejerce de modo extendido.
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Nacional de Rosario. Rosario, 2010 (E-book). Disponible on line en:
http://www.cerir.com.ar/libro.php?id=0000142
II. PUBLICACIONES PERIÓDICAS
“CUADERNOS DE POLITICA EXTERIOR ARGENTINA”
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1. Los principios de la política exterior india y los espacios para la posible cooperación con Argentina
por Nora B. LOPEZ. Rosario, diciembre de 1985. 28 págs.
2. Argentina-Medio Oriente: posibilidades para la cooperación Sur-Sur por Silvia SUDOL. Rosario,
febrero de 1986.38 págs.
3. El mundo desarrollado en la Antártida: las superpotencias y la Comunidad Económica Europea.
Ejemplos de cooperación selectiva por Miryam COLACRAI de TREVISAN. Rosario, junio de 1986. 45
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Rosario, setiembre de 1989. 57 págs.
6. El Apartheid y la política exterior sudafricana. Una percepción desde argentina por Gladys LECHINI
de ALVAREZ. Rosario, octubre de 1992. 54 págs.
7. La Política Exterior Argentina hacia Estados Unidos (1989-1993): Reflexiones para su análisis por
Anabella BUSSO. Rosario, marzo de 1993. 89 págs.
Serie: DOCUMENTOS DE TRABAJO
1. Teorías y propuestas de relaciones internacionales para los países del Sur por Alfredo Bruno
BOLOGNA. Rosario, setiembre de 1987. 42 págs.
2. Teoría, epistemología y metodología de las relaciones internacionales por Guillermo FIGARI.
Rosario, diciembre de 1987. 46 págs.
3. Enfoques teóricos y doctrinarios que dominaron las relaciones entre los países del Cono Sur
durante los setenta. (Su aplicación a la problemática antártica) por Miryam COLACRAI. Rosario,
marzo de 1988. 48 págs.
4. Estados Unidos y la redemocratización latinoamericana: los condicionantes externos por Anabella
BUSSO. Rosario, setiembre de 1990. 58 págs.
5. Japón y América Latina: un espacio de cooperación alternativo por Graciela BONOMELLI. Rosario,
octubre de 1991. 82 págs.
6. Las provincias y sus relaciones externas. ¿Federalización de la Política Exterior o protagonismo
provincial en las relaciones internacionales? por Miryam COLACRAI y Graciela ZUBELZU de
BACIGALUPO. Rosario, diciembre de 1994. 52 págs.
7. El MERCOSUR de las post-transición. Balance y perspectivas, por María Alejandra Saccone.
Rosario, noviembre de 1995. 58 págs.
8. La Comunidad de Estados Independientes: avances y retrocesos en el difícil camino de la
integración por Graciela ZUBELZU de BACIGALUPO. Rosario, diciembre de 1995. 37 págs.
9. El MERCOSUR de las post-transición. Balance y perspectivas. II Parte por María Alejandra
SACCONE. Rosario, noviembre de 1996.
10. A ocho años del alineamiento: un análisis de la política exterior argentina hacia los Estados
Unidos por Anabella BUSSO. Rosario, diciembre de 1997. 103 págs.
11. Las relaciones República Popular China – Taiwán 1989-1999) por Carla OLIVA. Rosario, marzo
del 2000.
Serie: INFORMES SOBRE PROYECTOS DE INVESTIGACION
1. El análisis de la Política Exterior Argentina desde la perspectiva de las relaciones internacionales
por Roberto A. MIRANDA. Rosario, diciembre de 1988. 45 págs.
2. Dos modelos de Inserción de la Argentina en el mundo: las presidencias de Alfonsín y Menem por
Alfredo Bruno BOLOGNA. Rosario, diciembre de 1991. 95 págs.
Serie: DOCENCIA
1. “Algunas claves teóricas para comprender el realismo y sus límites en las relaciones
internacionales” por Gladys LECHINI de ÁLVAREZ, Anabella BUSSO y Miryam COLACRAI.
Rosario, agosto de 1988. 33 págs.
2. “Relaciones Internacionales Contemporáneas” por Alfredo Bruno BOLOGNA y Anabella
BUSSO. Rosario, setiembre de 1988. 56 págs.
3. “Tipología para el análisis de los conflictos en América Latina” por Alfredo Bruno BOLOGNA.
Rosario, mayo de 1990. 49 págs.
4. “La Administración republicana Nixon-Ford y sus relaciones con América Latina” por Alfredo
Bruno BOLOGNA. Rosario, setiembre de 1991. 49 págs.
5. “Política Exterior de la República Popular China”. Primera Parte. Evolución de la revolución
(1790-1949)” por Gustavo MARINI. Rosario, noviembre de 1991. 30 págs.
6. “Política Exterior de la República Popular China”. Segunda Parte. Alianza con la Unión Soviética
(1949-1960) por Gustavo MARINI. Rosario, noviembre de 1991. 59 págs.
7. “Política Exterior de la República Popular China”. Tercera Parte. Impugnación al esquema
bipolar (1960-1971) por Gustavo MARINI. Rosario, noviembre de 1991. 69 págs.
8. “El Islam. Su influencia en la idiosincrasia de los pueblos de Medio Oriente” por Magdalena
CARRANCIO y Lidia GATTI. Rosario, diciembre de 1991. 42 págs.
9. “El Tratado de Asunción. MERCOSUR”. Bibliografía y Documentación. Rosario, febrero de
1992. 72 págs.
10. “La respuesta germana a los desafíos de Europa Oriental a fines de la década de los ochenta”
por Mónica APARICIO. Rosario, marzo de 1992. 56 págs.
11. “El Sahara Occidental: ¿fin del colonialismo en África?” por Magdalena CARRANCIO. Rosario,
abril de 1992. 80 págs.
12. “Poder, Estado-nación y regímenes en un orden internacional en transición” por Miryam
COLACRAI, Graciela ZUBELZÚ de BACIGALUPO y Sandra BUSTAMANTE. Rosario, junio de
1992. 39 págs.
13. “Japón, un sendero hacia el crecimiento: las etapas de su desarrollo económico” por Graciela
BONOMELLI. Rosario, junio de 1992. 51 págs.
14. “La cuestión alemana desde la Segunda Guerra Mundial” por Mónica APARICIO. Rosario,
junio de 1992. 40 págs.
15. “El conflicto árabe-israelí: desde sus orígenes hasta los Acuerdos de Camp David” por Lidia
GATTI. Rosario, julio de 1992. 87 págs.
16. “Los fundamentos económicos, políticos y sociales del actual crecimiento japonés” por
Graciela BONOMELLI. Rosario, setiembre de 1992. 47 págs.
17. “La Política Exterior canadiense hacia América Latina” por Gladys LECHINI de ÁLVAREZ.
Rosario, setiembre de 1992. 23 págs.
18. “Las Leñas: un nuevo impulso a la Marcha del Mercado Común del Sur”. Bibliografía sobre
MERCOSUR, por Elsa MARINUCCI. Rosario, octubre de 1992. 72 págs.
19. “Un ejemplo de la persistencia de fuerzas desintegrativas en el sistema internacional: el
conflicto de Nagorno-Karabajpor Graciela ZUBELZÚ de BACIGALUPO. Rosario, noviembre de
1992. 28 págs.
20. “La transición hacia el Mercado Común del Sur (MERCOSUR): Luces en la sombra” por María
Alejandra SACCONE, Anabella BUSSO y Claudia GIACCONE. Rosario, diciembre de 1992. 115
págs.
21. “Yugoslavia y la ausencia de un modelo integrativo: una larga historia de desencuentros y
posiciones enfrentadas” por Silvina MICHELSON de PECHARA. Rosario, julio de 1993. 36 págs.
22. “Política Exterior de la República Popular China”. Cuarta Parte (1971-1989) por Gustavo
MARINI. Rosario, julio de 1993. 105 págs.
23. “Del Mercado único a la Unión Europea” por Pedro ROMERO. Rosario, agosto de 1993. 45
págs.
24. “Conceptos y técnicas básicas de Comercio Exterior” por Graciela BONOMELLI. Rosario,
noviembre de 1993. 65 págs.
25. “Percepciones y propuestas: cuántos nacionalismos hay en Rusia” por Graciela ZUBELZÚ de
BACIGALUPO. Rosario, diciembre de 1993. 52 págs.
26. “Los golpes de estado en América Latina en la presente década” por Alfredo Bruno
BOLOGNA. Rosario, abril de 1994. 65 págs.
27. “El desarrollo industrial japonés y su management” por Graciela BONOMELLI. Rosario, agosto
de 1994. 43 págs.
28. “Política Exterior de América Latina a través de las reuniones cumbres del Grupo de Río. Las
relaciones con la Unión Europea (1986-1994)” por Alfredo Bruno BOLOGNA. Rosario, diciembre
de 1994. 47 págs.
29. “Diseño de proyecto aplicado a un caso práctico. Creación de una Red Informática de
Proyectos Empresariales provinciales” por Graciela BONOMELLI. Rosario, marzo de 1995. 60
págs.
30. “Cooperación nuclear entre Argentina y Brasil” por Claudia A. GIACCONE. Rosario, junio de
1995. 45 págs.
31. “El medio ambiente y las Relaciones Internacionales” por Miryam COLACRAI. Rosario, octubre
de 1995. 69 págs.
32. “Estudio preliminar sobre el proceso de toma de decisiones en la Unión Europea” por
Penélope FALCÓN NEYRA. Rosario, diciembre de 1995. 33 págs.
33. “Japón en el Nuevo Orden Mundial: Tendencias en su agenda de Política Exterior” por
Graciela BONOMELLI. Rosario, marzo de 1996. 41 págs.
34. “Capacidades técnicas y de gobierno en las privatizaciones de Menem y Collor de Melo” por
Osvaldo IAZZETTA. Rosario, mayo de 1996. 48 págs.
35. “Agenda de América Latina” por Alfredo Bruno BOLOGNA. Rosario, octubre de 1996. 102
págs.
36. “Yugoslavia: la desintegración de la Integración” por Mariela CEJAS. Rosario, noviembre de
1996. 34 págs.
37. “Los superbloques económicos: Área de Libre Comercio de América” por Alfredo Bruno
BOLOGNA. Rosario, marzo de 1997. 20 págs.
38. “Los superbloques económicos: Asia Pacific Economic Cooperation” por Alfredo Bruno
BOLOGNA. Rosario, diciembre de 1997. 68 págs.
39. “La Crisis del Golfo Pérsico”. Análisis de la Toma de Decisión para el envío de Naves por Parte
del Gobierno Argentino por Magdalena CARRANCIO. Rosario, marzo de 1998. 47 págs.
40. “Material de Consulta y divulgación”. Realizado por miembros del CERIR y publicados en el
diario “La Capital” de Rosario. Rosario, junio de 1998. 100 págs.
41. “El proceso de formación en la integración militar en el MERCOSUR” por Natalia BOLOGNA.
Rosario, junio de 1998. 53 págs.
42. “Organismos regionales y cooperación internacional en Medio Oriente” por Magdalena
CARRANCIO. Rosario, julio de 1998. 50 págs.
43. “La guerra en los Balcanes: ¿del conflicto a la paz? por María Julieta CORTÉS. Rosario, julio
de 1998. 37 págs.
44. “Doctrinas de Política Internacional”. Recopilación realizada por Alfredo Bruno BOLOGNA.
Rosario, agosto de 1998. 40 págs.
45. “El Conflicto de Chechenia: Evolución y perspectivas” por Natalia BOLOGNA. Rosario,
septiembre de 1998. 46 págs.
46. “La Teoría de la Dependencia como una Teoría Latinoamericana de las Relaciones
Internacionales” por María Julieta CORTÉS. Rosario, septiembre de 1998. 32 págs.
47. “Estado-nación, formulación clásica y práctica latinoamericana: notas para un contrapunto. A
propósito de la supranacionalidad en el MERCOSUR” por Iván SILVA ESPINOSA. Rosario,
octubre de 1998. 20 págs.
48. “La Política Exterior Argentina frente a la Integración. Razones y objetivos de su participación
en la ALALC, el PICE y el MERCOSUR”, por Javier E. BINAGHI. Rosario, mayo de 1999. 40
págs.
49. “La trayectoria política de los servicios secretos rusos y el escenario post-soviético”, por
Sebastián T. OVEJERO SAGARZAZU. Rosario, julio de 1999. 60 págs.
50. “Turquía y Medio Oriente. Entre la cooperación y la confrontación”, por Luciano ZACCARA.
Rosario, agosto de 1999. 37 págs.
51. “El sistema político de la República Popular China (1949-1998)”, por Natalia BOLOGNA.
Rosario, octubre de 1999. 34 págs.
52. “Estudio de un caso práctico. Promoción de las Exportaciones en la Provincia de Santa Fe: las
políticas públicas desarrolladas por las agencias del estado y sus relaciones interorganizadas”, por
Graciela BONOMELLI. Rosario, noviembre de 1999.30 págs.
53. “Instrumentos de Asistencia para desarrollar el perfil exportador de las PYMES”, por Graciela
BONOMELLI. Rosario, diciembre de 1999. 18 págs.
54. “El mapa de la integración africana. El caso de la SADC”, por Gladys LECHINI. Rosario,
diciembre de 1999. 30 págs.
55. “Caracterización de las PYMES: ventajas y desventajas en su inserción comercial
internacional”, por Graciela BONOMELLI. Rosario, enero del 2000. 20 págs.
56. “La pequeña y media empresa y su capacidad de inserción internacional: Políticas públicas e
instrumentos para desarrollar el perfil exportador”, por Graciela BONOMELLI. Rosario, febrero del
2000. 19 págs.
57. “Hipótesis de conflicto. Año 1997”, por Narciso BINAYÁN CARMONA. Rosario, marzo del
2000. 36 págs.
58. “Hipótesis de conflicto. Año 1998”, por Narciso BINAYÁN CARMONA. Rosario, marzo del
2000. 70 págs.
59. “Hipótesis de conflicto. Año 1999”, por Narciso BINAYÁN CARMONA. Rosario, marzo del
2000. 65 págs.
60. “Las negociaciones MERCOSUR - Unión Europea en materia agrícola. Forma y perspectiva”,
por Rubén PAREDES RODRÍGUEZ. Rosario, abril del 2000. 29 págs.
61. “Las PYMES y las normas de calidad: nuevas herramientas para la competitividad”, por Marta
CABEZA. Rosario, septiembre del 2000. 22 págs.
62. “La cuestión antártica en la política exterior argentina: desarrollos recientes y proyección de
tendencias. Entre el consenso multilateral y la persistencia de desacuerdos bilaterales”, por
Miryam COLACRAI. Rosario, octubre del 2000.
63. “Zonas francas”, por Fernando RUILOVA, Rosario, junio del 2001. 20 págs.
64. “Nuevas percepciones del sistema internacional en la post guerra fría”, por Alfredo Bruno
BOLOGNA. Rosario, julio de 2001. 75 págs.
65. “El Conflicto de los Balcanes. La guerra de Kosovo 1999” por María Julieta CORTÉS y Vera
TABAKOVIC. Rosario, marzo de 2002. 33 págs.
66. “Comercio Exterior Argentino: la década del 90’ y las reformas post-devaluación” por Graciela
BONOMELLI, Marta CABEZA y María Victoria BORSINI. Rosario, septiembre de 2002. 40 págs.
67. “Mercosur: las trabas al comercio” por Gisela M. CANAVESIO. Rosario, diciembre 2002. 25
págs,
68. “La Doctrina Bush”. Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos de América. Rosario,
marzo 2003. 37 págs,
69. “Hipótesis de conflicto. Año 2000” por Narciso BINAYÁN CARMONA. Rosario, agosto de 2003.
63 págs,
70. “Hipótesis de conflicto. Año 2001” por Narciso BINAYÁN CARMONA. Rosario, septiembre de
2003. 75 págs,
71. “América Latina y Asia del Este: hacia una mayor relación birregional” por María Victoria
BORSINI. Rosario, noviembre de 2003. 26 págs,
72. “La Negociación Internacional. Casos prácticos y herramientas para el aprendizaje activo” por
Marta CABEZA. Rosario, diciembre de 2003. 34 págs,
73. “Reflexiones en torno al Régimen Antártico y las relaciones argentino-chilenas” por Miryam
COLACRAI. Rosario, diciembre de 2003. 48 págs.
74. “La estrategia de inserción comercial de la República de Chile: el caso del Tratado de Libre
Comercio con Estados Unidos” por María Elena LORENZINI. Rosario, marzo de 2004. 36 págs.
75. “Afganistán y el régimen Talibán” por Marcela Gabriela MENCIA. Rosario, octubre de 2004. 48
págs.
76. “La estructura del Poder Mundial en el Siglo XXI: el efecto BRIC: Brasil, Rusia, India y China.
¿Realidad o fantasía? Política Exterior de la India” por Gerardo Manuel BIRITOS. Rosario,
noviembre de 2004. 20 págs.
77. “La política comercial argentina y los consorcios de exportación” por Marta CABEZA y
Evangelina MARTÍNEZ. Rosario, diciembre de 2004. 22 págs.
78. “Secuencia operativa de Exportación e Importación en Argentina” por Mariela C. VISENTIN.
Rosario, diciembre de 2004. 28 págs.
79. El Medio Oriente ante el terrorismo internacional: una mirada desde los tratados
internacionales” por Bruno NETRI. Rosario, marzo de 2005. 37 págs.
80. “Las inversiones de la República Popular China en Brasil y la Argentina” por Carla OLIVA.
Rosario, junio de 2005. 28 págs.
81. “La incidencia de las fuerzas profundas en el proceso de construcción identitaria de Irán, Irak y
Afganistán” por Rubén PAREDES RODRÍGUEZ. Rosario, septiembre de 2005. 65 págs.
82. “Los optimistas y el fin de la historia: análisis de la tesis de Francis Fukuyama, aportes
posteriores y críticas” por Claudia VELÁZQUEZ. Rosario, diciembre de 2005. 25 págs.
83. “Derecho de obtentor de variedades vegetales: un instituto en retroceso” por Arturo Guillermo
Rivera. Rosario, marzo de 2006. 33 págs.
84. “Planteo de reforma de las Naciones Unidas: análisis sobre propuestas y logros en torno a una
mayor participación de las ONGs” por Lidia V. GATTI. Rosario, junio de 2006. 88 págs.
85. “China: reforma económica y estrategia de incorporación a la Organización Mundial del
Comercio. La combinación de factores internos y externos” por Carla OLIVA. Rosario, julio-
setiembre 2006. 101 páginas.
86. “El Parlamento del MERCOSUR. Una comparación con la experiencia europea” por María
Victoria ÁLVAREZ MACÍAS. Rosario, octubre – diciembre de 2006. 42 páginas.
87. “Rusia y las Repúblicas pos-soviéticas: ¿Influencia compartida, influencia debilitada, influencia
acrecentada” por Graciela ZUBELZÚ. Rosario, enero – marzo de 2007. 37 páginas.
88. “El Foro Consultivo Económico y Social del MERCOSUR: Un análisis de su evolución,
percepciones y expectativas de la Sección Nacional Argentina” por Adriana MONTEQUIN.
Rosario, abril – junio 2007. 148 páginas.
89. “Integración y Derecho en la Unión Europea” por Roberto FALCÓN. Rosario, julio-setiembre
2007. 101 páginas.
90. “El Poder Legislativo en la definición de la Política Exterior Argentina. El caso de los hielos
continentales patagónicos” por Mariel R. LUCERO. Rosario, octubre-diciembre 2007. 110
páginas.
91. “La Unión de los países del Sur en las propuestas de integración del primer peronismo (1946-
1948)” por Carlos Nahuel ODDONE. Rosario, enero-marzo 2008. 114 páginas
92. “El Frente Amplio Uruguayo, las matrices de política exterior y los modelos de inserción
internacional subyacentes en su interior” por Matías CASTELLANO. Rosario, abril-junio 2008
92. 165 páginas.
93. “Camp David 1978. Análisis de una negociación” por Alejandra ALBIZU. Rosario, julio-
septiembre de 2008. 46 páginas.
94. “El sector energético ruso: privatización, reformas y expansión externa. Su proyección en
América Latina” por Graciela ZUBELZÚ. Rosario, octubre-diciembre de 2008. 54 páginas.
95. La cooperación internacional en la gestión del agua dulce: el caso de la Cuenca del río
Pilcomayo” por Natalia CEPPI. Rosario, enero-marzo 2009. 36 páginas.
96. La alianza estratégica argentino-brasileña en la política exterior de Itamaraty” por Sandro
SCHTREMEL. Rosario, abril-junio 2009. 146 páginas.
97. “Negociaciones sobre agricultura en la Ronda Uruguay: la influencia del Grupo Cairns” por
Elsa MARINUCCI. Rosario, julio-septiembre 2009. 25 páginas.
98. “El MERCOSUR ideacional: un enfoque complementario para la integración regional
sudamericana” por Sergio CABALLERO SANTOS. Rosario, octubre-diciembre 2009. 21 páginas.
99. “Nuevos contornos / Renovados mapas. Actores transnacionales y unidades sub-estatales en
el escenario político internacional” por Ricardo César CARBALLO. Rosario, enero-marzo 2010. 74
páginas.
100. “La política migratoria estadounidense post 9/11: proyecciones y el poder excedente” por Lila
GARCÍA. Rosario, abril-junio 2010. 33 páginas.
101. “La cooperación en el ámbito nuclear entre Argentina e Irán (1986-1997)” por Paulo BOTTA.
Rosario, julio-septiembre 2010. 34 páginas.
102. “La necesidad de la cooperación e integración en la protección de los Acuíferos
Transfronterizos” por María Fabiana BEAUGÉ. Rosario, octubre-diciembre 2010. 68 páginas.
103. “La cohesión social en la cooperación al desarrollo de la Comunidad Europea hacia América
Latina” por Mara ALACQUA. Rosario, enero-marzo 2011. 182 páginas.
104. “Política exterior argentina y MERCOSUR. Etapa temprana (1983–1989). ‘Derrumbar
dictaduras para edificar integración’” por Ricardo César CARBALLO. Rosario, abril-junio 2011. 40
páginas
105. “Identidad y nación en el pensamiento político de la generación del ’37: una mirada hacia una
nueva forma de democracia” por María Belén CAMPERO. Rosario, julio-septiembre 2011. 49
páginas
106. “Fuerzas Armadas en Venezuela y Honduras. ¿Autonomía o protección norteamericana?” por
Elliot SUCARI. Rosario, octubre-diciembre 2011. 37 páginas
107. “Los profesionales de Estado en Argentina: el caso del Instituto del Servicio Exterior de la
Nación (ISEN)” por Natalia RIZZO. Rosario, enero-marzo 2012. 22 páginas
108. “FARC 2012: ¿agrupación guerrillera, narcotraficante o parte del terrorismo internacional?
Desafíos de un hibrido que aglutina ‘de todo un poco’” por Emilse CALDERÓN. Rosario, abril-junio
2012. 28 páginas
109. “El Estado en el marco de los Procesos de Integración Regional: ¿renuncia o ejercicio
extendido de soberanía?” por Giovanny CARDONA MONTOYA. Rosario, julio-septiembre 2012.
20 páginas
“CUADERNOS DE POLÍTICA EXTERIOR ARGENTINA”
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siguientes direcciones de correo electrónico: abologna@unr.edu.ar y cerir@unr.edu.ar
Editorial CERIR
Rosario, julio 2012
Argentina
Tirada 500 ejemplares
... En este aparte del libro se busca reflexionar teóricamente sobre la dinámica de cesión de funciones soberanas y la supranacionalidad en el marco de procesos de integración regional. En este estudio se pretende argumentar una hipótesis que reconoce una dinámica de extensión de la soberanía en lugar de cesión de la misma, se asume que el ente supranacional no es un sustituto del Estado sino un apéndice de este último (Cardona, 2012). ...
... Sin embargo, la historia del Estado-nación latinoamericano muestra un proceso diferente o incluso contrario, lo que sería una definición más precisa. Los procesos independentistas de comienzos del siglo XIX, dieron origen a gobiernos autóctonos que pretendían ejercer su poder sobre territorios sin fronteras precisas -ese era un problema menor-y, especialmente, sobre diversos grupos poblacionales autárquicos, aislados unos de otros, y sin conciencia de nación (Cardona, 2012) 53 . ...
... Sin embargo, en una perspectiva marxista, aunque se hable de Estados que ejercen su poder sobre territorios que encierran poblaciones que comparten un orden social, el hecho es que en su condición de sociedades burguesas son de carácter internacional. Las burguesías nacionales surgen como grupos sociales que buscan competir por el control de los mercados, tanto doméstico como externo, ya que estos no tienen frontera en la dimensión económica de las relaciones sociales (Cardona, 2012). ...
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Las relaciones económicas internacionales se apoyan en permanentes e imbricados procesos de cooperación y de integración internacional. Dichos procesos, si bien fortalecen la convivencia entre las naciones, también abren el espacio a dinámicas supranacionales que ponen en entredicho la supremacía del Estado-nación en el escenario de las relaciones internacionales, al igual que lo hace el regionalismo subnacional. Los tratados internacionales, tanto multilaterales como regionales, están transformando el escenario global de relaciones entre los territorios; pero la magnitud y enfoque de los cambios en el tablero de las relaciones internacionales depende también del tipo de tratado que se gesta en cada situación: intergubernamental o supranacional. En este contexto, el ejercicio extendido de soberanía se presenta como una posible explicación al nuevo mundo, en lugar de la tradicional interpretación de una pérdida parcial de soberanía por parte de los estados.
... En otras palabras, las organizaciones supranacionales son extensiones de la soberanía de los Estados, resultado de decisiones soberanas de sus creadores, y no enajenadores de aquella. Por consiguiente, en el marco de una sociedad globalizada, la supranacionalidad es una cualidad que significa que los Estados ejercen de manera extendida y compartida la soberanía (Cardona, 2012). ...
... de intervenir con medidas supranacionales como la devaluación de la moneda (Cardona, 2012). ...
Book
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Este libro es el resultado de una investigación sobre las relaciones dialécticas entre el Sistema Multilateral de Comercio, regido por la OMC, la integración económica y el regionalismo abierto, manifiesto en los TLC interregionales. El estudio demuestra que el regionalismo abierto afectal las dinámicas de la integración económica, en favor de los propósitos de la OMC y beneficiando abiertamente las Cadenas Globales de Valor.
... Sin embargo, técnicamente, desde el sentido que le dan el GATT (1947), la Comisión Europea (2008) o Balassa (1964), la calidad de "imperfección" en las uniones aduaneras no tiene sentido práctico. O sea, convertirse en una Unión Aduanera implica un cambio significativo para los estados, particularmente desde la dimensión de entes soberanos (Cardona, 2012). Por lo tanto, desde esta perspectiva, o se configura o no se configura una Unión Aduanera. ...
... En conclusión, consolidar una UA es un paso cualitativo, ya que los países que la conforman renuncian a su función soberana de administrar aduaneramente su comercio internacional, incluso, delegando en el nuevo y extendido territorio aduanero la función de negociar con terceros países (Cardona, 2012); ésto es algo que una Zona de Libre Comercio o una Unión Aduanera Imperfecta no logran. ...
Article
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Los procesos de integración regional han sido modelados en cuatro cateogorías, de las cuales las Zonas de Libre Comercio aparecen como las de menor nivel de complejidad, en las cuales los estados nacionales siguen preservando las funciones plenas sobre sus relaciones comerciales internacionales. Contrario a aquellas, las Uniones Aduaneras se configuran como una categoría en la que los estados renuncian a la función soberana aduanera, delegándola en un ente supranacional -la autoridad aduanera regional-. Mercosur es un proyecto de integración que busca consolidarse como Unión Aduanera, sin embargo, a pesar de no lograrlo se está promoviendo como Unión Aduanera Imperfecta; la pregunta es ¿tiene esta categoría informal algún sentido práctico o teórico?
Article
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In exploring the connections between international relations and history, we find a link that contributes to the redefinition of the discipline itself. In fact, international relations as a rational discourse on one aspect of the social sphere constitutes a historical object in itself. The aim of the article is to sitúate IR on its historical voyage in order to identify the development of three different international-system models throughout the course of the past three centuries. This overview leads us from a history between nations to a world history and, finally, to a global history, the nature of which allows us to outline certain coordinates in the international scenario at the dawn of the 21st century and indicate the elements that make the international idea lose its specificity and confronts us with the challenge of reformulating our own understanding of today's world.
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Este artículo analiza los procesos de privatizaciones ejecutados en Argentina y Brasil bajo los gobiernos de Menem y Collor de Mello, respectivamente. Ambas experiencias son adoptadas como un punto focal para contrastar las capacidades técnicas y de gobierno movilizadas por ambos países, resaltando sus implicancias sobre la calidad del régimen democrático. De la comparación se desprende que el caso brasileño muestra menores capacidades de gobierno que el argentino y mayores capacidades técnicas que éste último. Sin embargo, al considerar los rasgos que aseguraron la viabilidad política de las reformas económicas argentinas conviene contemplar sus implicancias en términos de institucionalidad democrática. /// The author analyzes the privatization processes in Argentine and Brasil within the Menem and Collor de Mello governments. These experiences are used as a focal point to contrast the technic and govern capacities that both countries employ in order to remark their consequences over the democratic regimen quality. The comparison concludes that in the brasilian case, we can find lower govern capacities and higher technic capacities than in the argentine case. Nevertheless, the chacaracteristics that make possible the argentine economic reform have great implicancies in the democratic institutionality.
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Traducción de: Soviet economic development Incluye índice