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The heritage as a resource: the change of paradigms in urban conservation from an international perspective

Authors:

Abstract and Figures

El artículo estudia la emergente noción de patrimonio como recurso para el desarrollo desde dos entradas1: la disciplina de la conservación urbana y los discursos globales en torno a la cultura y el desarrollo. Al examinar los avances en ambas y aclarar los vínculos entre la ciudad, los entornos históricos y la sostenibilidad, se identifican un conjunto de valiosos puntos de vista que invitan a repensar las estrategias de desarrollo urbano en las ciudades históricas andinas y ecuatorianas. Palabras clave: Patrimonio, conservación, urbanismo, Ecuador.
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Estoa No. 6 / Enero- Junio 2015 / ISSN: 1390-9274
l artículo estudia la emergente noción de patrimonio
como recurso para el desarrollo desde dos entradas1:
la disciplina de la conservación urbana y los discursos
globales en torno a la cultura y el desarrollo. Al examinar
los avances en ambas y aclarar los vínculos entre la ciudad,
los entornos históricos y la sostenibilidad, se identican un
conjunto de valiosos puntos de vista que invitan a repensar
las estrategias de desarrollo urbano en las ciudades históricas
andinas y ecuatorianas.
Palabras clave: Patrimonio, conservación, urbanismo, Ecuador.
Abstract:
The article looks at the emerging notion of the heritage as a
resource to the development from two inputs: the discipline
of urban conservation and the global discourse on culture and
development. To review progress on both and clarify the links
between the city, historical environments and sustainability,
a set of valuable views are identied to rethink strategies for
urban development in the Andean and Ecuadorian cities.
Keywords: Heritage, conservation, town planning, Ecuador.
El patrimonio como
recurso: el cambio
de paradigmas en la
conservación urbana
desde una perspectiva
internacional
Resumen:
E
Autor:
Arq. MsC. Nelson Carolis y
Arq. MsC Gabriela García.
Universidad de Cuenca,
(Ecuador)
Recibido: 20 de Noviembre 2014
Aceptado: 20 de Diciembre 2014
Nelson Carolis - Gabriela García
El patrimonio como recurso...
e heritage as a resource: the change of paradigms in
urban conservation from an international perspective
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1. Introducción
Como parte del programa de
cooperación interuniversitaria VLIR-
UOS, el proyecto VLIR-CPM (City
Preservation Management), iniciado
en Cuenca en el 2007, ha promovido el
estudio de metodologías apropiadas
y de última generación para el análisis
del patrimonio cultural en la ciudad y la
generación de estrategias de desarrollo
sensibles a su conservación. Entre las
áreas de investigación del proyecto, el
estudio del patrimonio como recurso
para el desarrollo es una línea reciente
e importante en el entorno académico
local e internacional.
Esta noción emergente sugiere una
analogía entre los términos 'patrimonio'
y 'recurso' y puede ser estudiada desde
las diversas perspectivas que empezaron
a convergir a partir de los años
sesenta. En este tiempo transcurrido, la
conservación urbana –que tiene raíces
en la conservación arquitectónica,
además de claras referencias tomadas
del diseño urbano– se establece como
una disciplina amplia y se extiende hacia
el estudio de asentamientos habitados
como los centros históricos en contextos
muy diversos2. Paralelamente, en el
marco de los eventos internacionales
sobre políticas culturales, se reconoció
una relación dialéctica entre el desarrollo
y la cultura que profundizó su discusión y
revisión de conceptos a partir de los años
noventa, lo que estimuló un análisis más
amplio del patrimonio cultural. En ambas
perspectivas, algunos vínculos entre la
cultura, el desarrollo y la sostenibilidad se
han aclarado, pero también han surgido
problemas que se hallan más allá del
núcleo disciplinar de la conservación. Es
por tanto que el estudio del Patrimonio
como recurso para el desarrollo, requiere
de la actualización e innovación de los
métodos para su investigación.
En el marco del proyecto VLIR-CPM, el
presente artículo delinea varias ideas
que han sido claves en nuestra primera
aproximación a esta nueva manera de
abordar el entorno histórico en la ciudad.
El texto se estructura en tres secciones:
la primera examina la evolución de
los enfoques de conservación urbana
a partir de la revisión del trabajo de
Dennis Rodwell sobre experiencias
documentadas en más de 20 países
de Europa central y del este, su lectura
permite identicar giros y aprendizajes
signicativos resultantes de las
intervenciones en ciudades históricas
en el siglo XX e ilustrar vínculos de las
ciudades históricas con la sostenibilidad;
la segunda sección recoge episodios
clave de las discusiones sobre la relación
entre la cultura y el desarrollo en las
que se hace evidente una continua
redenición de estos conceptos; por otra
parte, la tercera sección resume ideas
concluyentes en ambas perspectivas
y reexiona sobre la aplicación de
elementos importantes de la noción
del Patrimonio como recurso para el
desarrollo, en el contexto de las ciudades
históricas andinas.
Con motivo de los quince años de la
declaratoria de la ciudad de Cuenca como
sitio UNESCO y su inclusión a la afamada
Lista de ciudades Patrimonio Mundial, el
trabajo intenta arrojar luces sobre temas
relevantes de la experiencia global
en los centros históricos, que pueden
ayudar a entender problemas locales del
desarrollo y posibles direcciones hacia
su superación.
2. Una progresión de
enfoques hacia las
ciudades históricas
La aparición de ensayos tempranos de
conservación urbana europea en la década de
los sesenta, tuvo correspondencia con varias
experiencias de intervención en ciudades
en las que aparece el término 'áreas de
conservación'. El concepto hereda una visión
modernizante de la ciudad que separaba
nítidamente sus funciones según zonas. En
efecto, las Áreas de conservación designaban
a extensos sectores de ciudades pensados
para acoger usos culturales y turísticos.
Grandes hoteles, embajadas, galerías, museos
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y tiendas para visitantes u ocinas principales
de grandes compañías, eran percibidos como
los usos apropiados para ellas.
Las intervenciones a gran escala consistían
en restaurar conjuntos muy numerosos de
edicios para asignarles funciones culturales
y turísticas, por lo que se erradicaron tugurios
todavía en pleno apogeo, sobre todo en Francia
y Gran Bretaña, y se desplazó forzosamente a
la población en una magnitud considerable.
Los edicios desocupados eran restaurados en
su totalidad, de acuerdo al estilo dominante
y, en consecuencia, se destruían o sustituían
los edicios que correspondían a otros
estilos y momentos de las ciudades. Estas
modicaciones, conocidas como entradas
museológica3, otorgaban a las ciudades una
apariencia de museo al aire libre, accesible
a un público interesado en la educación o
a visitantes, pero desvinculado de la vida
cotidiana de los habitantes de la ciudad.
En 1961 se publican dos trabajos clásicos en
materia de diseño urbano:
Townscape y The
Image of the City
; ambos inspiradores de
un enfoque más morfológico y estético que
adopta principios de legibilidad de la imagen
urbana como método para el análisis de las
cualidades y control de los cambios en las
ciudades antiguas. El concepto de
Townscape
,
de Gordon Cullen, describía el sentido de
lugar e identidad física de un sitio como una
cualidad denida por la composición de sus
elementos físicos y aplicables a cualquier
paisaje urbano: los edicios y los espacios
abiertos y encerrados, los cierres, aperturas,
conexiones, vistas, y el diseño de los edicios
generan un impacto combinado. Estas
cualidades, descritas como dadoras de una
personalidad individual al entorno, fueron
llevadas de manera explícita a la conservación
en el trabajo de Roy Worskett,
The Character of
Towns: An Approach to Conservation
(1969),
enfocado en las cualidades arqueológicas,
arquitectónicas y visuales del entorno4.
Como bien menciona Rodwell, el mayor
impacto de la inuencias de la conservación
urbana de los sesenta fue el fortalecimiento
de un punto de vista que reduce lo distintivo
de una ciudad o área histórica a sus aspectos
morfológicos y estéticos; distante de la
singularidad de sus actividades humanas e
intercambios socio-económicos5.
En los años setenta, las debilidades de estos
enfoques y el descontento social causado
por los desplazamientos y la imposibilidad
de llenar las Áreas de conservación solo con
usos turístico-culturales motivaron un cambio
signicativo en el abordaje de los centros
históricos. Las recomendaciones emitidas por
la UNESCO, en 1976, reejan una estrategia
diferente a la museológica y a la estética, que
tenía la expectativa de inuir en la planicación
nacional, regional y local. Se advertía que en todo
el mundo, con el pretexto de la modernización o
expansión, las demoliciones y reconstrucciones
lastimaban seriamente a las ciudades históricas,
por lo tanto, la protección propuesta se basaba
en leyes y sistemas nacionales. A diferencia
de los enfoques anteriores, las funciones y
actividades tradicionales de la Áreas históricas
eran altamente consideradas y su protección
preveía también la de sus entornos inmediatos.
La idea central del documento era la de su
adaptación a la vida moderna de las sociedades,
considerando su dimensión humana, los
disturbios sociales y pérdidas económicas que
causaría su destrucción y la importancia vital
reconocida en los entornos como vehículos
para la expresión de la identidad6.
No obstante, la acción de adaptar las ciudades
antiguas a la vida moderna, promovida
hasta nales de los setenta, reejaba todavía
ambivalencias y permitía interpretaciones
muy variadas sobre cómo manejar los
problemas de tráco7. Las presiones del
desarrollo representadas, entre otras
características de las sociedades europeas, por
la propiedad masiva de vehículos planteaba
preguntas que, para algunos planicadores
más modernos, se debían resolver mediante
la introducción de infraestructura primaria
de movilidad, parqueos y reconstrucciones
urbanas, mientras que, para otros más
ambientalistas, evidenciaba la necesidad de
mantener el tráco al mínimo y estimular
la peatonalización como opción. La
percepción de que el comercio requería de
estacionamientos para poderse mantener
y los efectos de la introducción de plazas de
parqueos aparecieron en los primeros estudios
de conservación urbana para cuatro ciudades
históricas en el Reino Unido: Bath, Chichester,
Chester y York. Por ello, la escasa población de
residentes de las Áreas históricas descendía
frecuentemente y la llegada del comercio de
mayor escala sucedía a su introducción.
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Como consecuencia de estos estudios en el
contexto británico, a mediados de los setenta, los
programas para la construcción de anillos viales
y carreteros fueron en gran parte abandonados,
la erradicación de tugurios se descartó por
completo y con ello se inició la búsqueda
de soluciones menos destructivas para traer
nuevamente la vida residencial a los centros8.
La integración del estudio del patrimonio
arquitectónico junto con otros factores en los
procesos de la planicación urbana y regional
se plasmó en el concepto de conservación
integrada promovido por la Carta de Europa de
1975, que hace referencia exclusiva al patrimonio
arquitectónico europeo. Los principios de
la conservación integrada sostienen que la
estructura de los centros y sitios históricos
conduce a un balance social harmonioso:
Los viejos pueblos y aldeas, al ofrecer (en el
pasado) las condiciones para el desarrollo
de un variado rango de actividades, han
favorecido la integración social; por tanto,
nuevamente estos pueden prestarse para
una beneciosa distribución de actividades
y a una mixtura social más satisfactoria.
Se aborda el problema del deterioro de los
corazones de las ciudades en un espíritu de
justicia social, indicando que estos problemas,
y por extensión su restauración, no deberían
causar la salida de los habitantes más pobres.
El principio 6 señala la falta de rmeza de las
autoridades ante las presiones económicas y
del tráco motorizado como la causa de una
planicación urbana destructiva e indica que la
especulación del suelo y la propiedad tiran abajo
los planes más cuidadosamente elaborados9.
Con la Carta de Europa, el concepto de
monumento histórico se hace aplicable a áreas
urbanas y rurales y se contemplan condiciones
de aceptabilidad para la introducción de
arquitectura moderna en dichas áreas,
buscando que se respeten los aspectos
morfológicos del contexto (escala, masa,
etc.). Ejemplos exitosos de la aplicación de
enfoques de conservación integrada pueden
encontrarse en varias ciudades de República
Checa, así como también en Ámsterdam,
Holanda y Vilnus, Litunia, cuya experiencia
data de la segunda mitad de los años noventa.
En las dos últimas décadas, cambios
importantes en la manera de juzgar los valores
patrimoniales se plasmaron en el Documento
de Nara (1994) y la Convención para la
Protección del Patrimonio Intangible (2003). El
patrimonio cultural se reconoce como diverso,
en un mundo de culturas diversas10. Se
reconocen sociedades disímiles y se aboga por
valoraciones propias a cada contexto. Pierden
vigencia los juicios de valoración en base a
criterios predenidos. La convención del año
2003 acoge bajo la categoría de Patrimonio
Inmaterial a las prácticas, representaciones,
expresiones, conocimientos, destrezas, así
como a los instrumentos, objetos, artefactos,
y espacios culturales asociados con ellas, que
las comunidades, grupos y en algunos casos
individuos reconocen como su patrimonio
cultural. También son reconocidos los
cambios generacionales de las sociedades
y la participación o potencial contribución
de cada generación al Patrimonio Cultural
(material o inmaterial) de su comunidad. La
interdependencia entre el Patrimonio Cultural
Material, Natural e Inmaterial queda armada
y las comunidades e individuos se mencionan
como actores importantes en la conservación,
protección, mantenimiento y reproducción
del patrimonio inmaterial11.
En la práctica de la conservación urbana,
a más de los enfoques promovidos
internacionalmente, varias experiencias
recientes han sido replicadas en escalas
territoriales mayores y reconocidas por una
perspectiva más estratégica de “abajo hacia
arriba” o
bottom-up
, como es el caso de
Chartres, París (Francia), y Sibiu (Rumania),
cuyas iniciativas ejemplican una práctica
diseminada en otras ciudades históricas de
ambos países luego del período museológico
de los años sesenta. Las iniciativas de abajo
hacia arriba son bien vistas ahora como una
aproximación estratégica y efectiva para
la revitalización de ciudades o entornos
históricos. Las líneas guía para el manejo de
ciudades históricas promovidas por la ICCROM
la recomiendan como la base para una
práctica exitosa de conservación urbana12. Se
atribuye su éxito a que los valores sociales de
las comunidades residentes de los centros son
una prioridad. Las comunidades de los casos
mencionados en Francia se han beneciado
de estas experiencias, pues se ha logrado
mantener una población diversa y balanceada
en el centro, reteniendo la diversidad de
actividades tradicionales de pequeña escala y
estimulando a las personas a dedicar tiempo
libre en el centro de la ciudad.
En los casos descritos por
Rodwell
, se subraya
la validez del principio de empezar por lo
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existente, que implica mayor exibilidad al
partir, no necesariamente de la designación
de un área histórica, sino de la denición de
un área de acción en torno a una calle o una
comunidad. El método de trabajo involucra
directamente a los propietarios para restaurar
las viviendas sobrevivientes, buscando
generar nuevas tipologías combinadas de
vivienda, intercalando casas y departamentos
e incluyendo refugios provisionales. La
integración de edicios modernos en el patrón
de calles históricas, también conocido como
inll projects
, observa el establecimiento de
rangos para el tamaño y número de lotes en
las áreas de acción y busca adoptar formas
que contribuyan a los variados vocabularios
arquitectónicos existentes sin renunciar a la
continuidad de la morfología del contexto.
Dejando atrás la planicación de usos de
suelos separados por zonas (
zoning
) –que
ha coadyuvado a concentrar las actividades
comerciales más volátiles en los centros–, el
uso mixto de los edicios combina la residencia
con actividades de comercio, industria y ocio
siempre y cuando estén acordes con la escala
de los edicios.
La mixtura de usos se evalúa también
en sentido vertical y todo se apoya en el
entrenamiento de profesionales locales y
destrezas artesanales como componentes
estratégicos de este tipo de iniciativas. Existe
interdependencia y complementariedad
entre los modos de acción. Sin negar que
existan aspectos debatibles en este enfoque,
en general, se considera que sus orientaciones
están en el camino correcto y que con ellas
se logra reforzar a largo plazo la viabilidad
de los centros históricos, al manejarlos como
comunidades autosostenidas y balanceadas13.
El enfoque estratégico tiene otra ventaja
cuando se mira desde la planicación: disponer
de estrategias a escala de la ciudad y la región
para evacuar las presiones del desarrollo fuera
de los centros, evitar el redesarrollo comercial
en gran escala y la concentración de los
centros de empleo basados en ocinas, las que
son acciones de planicación valiosas para
ciudades o centros históricos. El desarrollo
de sistemas de transporte público de calidad
superior puede ser parte importante de
una estrategia de ciudad-región, cuando se
busca aprovechar la proximidad que facilitan
los centros al darse usos mixtos (residencia
y otros). Juntos, la movilidad pública y la
proximidad pueden ofrecer una verdadera
opción frente al automóvil14.
Se ha visto hasta aquí que la conservación
urbana muestra un cambio de enfoques
que van desde el museológico, morfológico
y estético, hacia los enfoques integrados
y multidisciplinarios, incluyendo los
más pragmáticos y estratégicos; y extrae
de todos importantes aprendizajes. Las
iniciativas verticales (
top-down
), no tienen
mayor relevancia en la teoría o práctica de
la conservación urbana. Los avances en la
manera de abordar el manejo y conservación
de ciudades históricas expresa intentos de
reconciliar la conservación con otros intereses
igualmente legítimos en el contexto de la
ciudad, entre ellos el de mantener un
stock
de viviendas predominante sobre otros usos,
procurar el mantenimiento de una diversidad
social y funcional, integrar la arquitectura
contemporánea al contexto histórico de la
ciudad (tolerancia), fomentar la participación
de comunidades e individuos en la protección,
mantenimiento y conservación, entre otros.
De las experiencias analizadas por Rodwell en
la segunda mitad del siglo XX, se recoge que
las ciudades históricas de Europa han estado
más vulnerables a la destrucción producida
por la modernización y las transformaciones
urbanas mayores, que al deterioro físico que
deviene con el tiempo. También que el valor
del entorno histórico como recurso utilizable
es un factor de importancia inestimable en la
prevención de su destrucción, el cual debería
ser matizado o al menos puesto en balance
con el interés histórico o arquitectónico que
puedan tener las edicaciones. Esta realización
es capturada en la expresión del arquitecto y
planicador Graeme Shankland (1968), citado
por Rodwell:
El extraordinario grado de supervivencia
del entorno histórico en Europa Central y
del Este, a través del periodo socialista de
la post-Segunda Guerra Mundial puede
atribuirse sencillamente a que: primero,
las presiones económicas e ideológicas
de redesarrollar y replanicar estuvieron
ausentes; y segundo, el entorno histórico
era simplemente demasiado valioso en
términos de su utilidad, para ser destruido
en nombre del progreso.15
Esta máxima se ha traducido en el principio de
mínima intervención, que aparece en más de un
documento internacional16. Su interpretación
varía según el tipo de resultado que se busque,
ya sea desviar el comercio en gran escala,
o proteger a los entornos de redesarrollos
destructivos mediante marcos legislativos.
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De acuerdo con lo expuesto hasta aquí, Rodwell
sostiene que el entorno histórico puede ser
reconocido como un recurso en, al menos, tres
niveles: material, funcional, y cultural; jugando
en cada uno diferentes roles (el valor como
recurso material y energético incorporado
en los edicios y estructuras existentes; su
continuidad, diversidad funcional y valor de
uso; y su signicancia cultural, por ejemplo)17.
Además, existe otra perspectiva ecológica que
habla del capital ambiental representado por
los edicios. Este punto de vista permite otro
tipo de análisis, como el de la huella ecológica
que a nivel de ciudades vincula el consumo de
energía, las emisiones al ambiente y la supercie
requerida para su asimilación y reproducción, ha
generado un debate sobre la forma urbana que
mejor responderá a los desafíos ambientales y
en que 'la ciudad compacta', (modelo basado
en ciudades históricas) goza en la actualidad de
mayor promoción política y académica18.
Si solo consideráramos al entorno histórico
(tangible) como recurso para el desarrollo
en estos niveles y en sus roles, su estudio
requeriría denitivamente de una mirada
holística, y la combinación de diversos saberes
y problemáticas. No obstante, el patrimonio
tangible, el patrimonio intangible y el patrimonio
natural, son reconocidos en nuestro tiempo
como interdependientes y esta complejidad
de elementos nos deja por el momento más
preguntas que respuestas acerca de cómo
actuar sobre todo el conjunto de las variables.
3. La noción del
patrimonio como
recurso del desarrollo
El entendimiento del patrimonio cultural
(tangible e intangible) como recurso subyace
como producto de un largo proceso de
reexión y maduración en torno a dos
conceptos claves: cultura y desarrollo, que,
hasta mediados del siglo XX, se habían
formulado con total extrañamiento entre uno
y otro19. Por un lado, la noción de desarrollo
como sinónimo de crecimiento ilimitado,
entra en crisis tras la publicación del reporte
Los Límites del Crecimiento
(1972), que marcó
el inicio de la búsqueda de una verdadera
noción de desarrollo.
Con antecedentes en el Informe de Brundtland
(1987), surge la noción de desarrollo
sostenible y, con un enfoque más social, la
de desarrollo humano (1990)20. Desde su
aparición hasta la actualidad, la primera ha
tenido mayores repercusiones que cualquier
otra, al tiempo que ha sido objeto de múltiples
interpretaciones. Por otro lado, la evolución
de las nociones de cultura y de lo cultural,
llevaron al reconocimiento de un rol crucial
de la cultura en el proceso de desarrollo.
Visionarios de la conferencia mundial sobre
políticas culturales desarrollada en México
en 1982, anunciaban la cultura como una
dimensión del verdadero desarrollo humano
y, con ello, se dio inició a la tarea compleja de
evidenciar esta posible relación. Los primeros
resultados de esta búsqueda fueron recogidos
el reporte
Nuestra Diversidad Creativa
(1996).
Luego de más de diez años de investigación,
el informe señalaba como un claro ejemplo de
dicho vínculo el caso de algunas sociedades
asiáticas:
Los países del este asiático cuyas gentes
permanecen eles a sus valores,[...]
han ganado para sí estándares más
altos que los de muchas naciones del
mundo industrializado. Y en el mundo
industrializado mismo, la desilusión con
el progreso material, los altos niveles de
consumo de los privilegiados en medio de
la vasta privación y las persistentemente
altas tasas de desempleo permanente,
también empujaban a la cultura y la
identidad cultural al primer plano de
la agenda pública. “[...] Si el Pacíco ha
emergido como la región más dinámica
del mundo, eso es porque se ha basado en
las mejores prácticas y valores de muchas y
ricas civilizaciones.21
Las primeras contribuciones que trajo este
trabajo fueron enriquecidas a nales de los
noventa con la apertura de otras discusiones
críticas sobre la noción de cultura manejada
en la esfera de la planicación pública y su
impacto en las políticas culturales.
The Power
of Place
(2000),
Making the Invisible Visible
,
(1998) y
The Fourth Pillar of Sustainability
(2001), elaboran puntos de vista desde
Norteamérica, el Reino Unido y Australia,
acerca de las debilidades de las políticas
culturales en un sentido más complejo que
involucra perspectivas raciales, de género
y clase con relación al espacio y el entorno
construido. En los trabajos de Hayden y
Hawkes, por ejemplo, la tensión entre los
intereses por el entorno construido ordinario
y la promoción exclusiva del patrimonio
monumental, gura de manera recurrente.
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Hayden, quien se reere a los paisajes urbanos
de Norteamérica, expresa que:
Hoy, las discusiones sobre el entorno
construido, la historia y la cultura tienen
lugar en un terreno mucho más disputado
de raza, género y clase, y puestas sobre
los problemas ambientales y económicos
de larga trayectoria[...]El poder del
lugar – el poder de los paisajes urbanos
ordinarios para nutrir la memoria pública
de los ciudadanos, para acompasar tiempo
compartido en la forma de territorio
compartido – permanecen ignoradas para
la mayor parte de las gentes trabajadoras
en las ciudades americanas, y para la
mayor parte de la historia étnica, y para la
mayor parte de la historia de la mujer[...]
Revertir el abandono de los recursos
físicos importantes para la historia étnica
y[...]de la mujer no es un proceso simple,
especialmente si los preservacionistas
quieren ser eles a los conocimientos
de una amplia e inclusiva historia social,
acompasando género, raza y clase.22
Entonces, de acuerdo con Hayden, el entorno
construido ordinario ha sido un punto ciego
en el marco de la historia social y la cultura; y la
discusión sobre su conservación en el contexto
urbano debería volverse más inclusiva,
implicando un proceso de mayor complejidad.
El uso de perspectivas de género, raza y clase
para el análisis del entorno construido y la
interrogación crítica de las políticas urbanas
no solo se ha aplicado al hemisferio norte,
sino también a las ciudades latinoamericanas
y andinas, además de que ha contribuido
signicativamente al entendimiento de
procesos culturales fuertes como el mestizaje
y el blanqueamiento.
En las ciudades del Ecuador, como Guayaquil y
Quito, numerosos estudios de autores locales
e internacionales demuestran que procesos
culturales como el blanqueamiento informan
a las políticas urbanas vigentes para los
centros históricos y se revelan en estrategias
de revitalización y renovación urbana
acompañadas por políticas de cero tolerancia
e higienismo racial implementadas en muchos
casos de manera violenta. El mestizaje y el
blanqueamiento, son claramente legados
coloniales que permanecen como ideologías
dominantes en grupos inuyentes sobre la
gobernanza, animando una visión de lo indígena
como lo primitivo a ser superado y a evolucionar
hacia formas de ser “más civilizadas”23.
Imagen 1:
Comerciantes de la Plaza de San
Francisco en Cuenca. Al nal de
la administración (2009-2014),
agentes municipales intentaron
desalojar a los comerciantes. El
programa para la 'recuperación' de
la plaza preveía su reubicación en el
subsuelo y l implementación de un
estacionamiento público subterráneo.
Foto:
N. Carolis, 2015.
Imagen 2:
Los manzanos adyacentes al Parque Calderón
se han restringido para ciertos tipos de
comercio ambulante. La policía municipal
obliga a los comerciantes a retirarse.
Foto:
N. Carolis, 2015.
Imagen 3:
Fuera de las áreas inmediatas al Parque
Calderón los comerciantes ocupan
temporalmente lugares con auencia
de personas para asegurar su subsis-
tencia. El comercio ambulante tiene
una larga trayectoria en el país, es pro-
tagonizado mayoritariamente por mu-
jeres y con frecuencia involucra a niños.
Foto:
N. Carolis, 2015.
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En Cuenca, es posible observar
manifestaciones de procesos de “limpieza”
de la ciudad (Figuras 1,2 y 3) que, de manera
similar, aunque menos violenta a los de Quito
y Guayaquil, ocurren con notoriedad a partir
del año 2003 en que se inicia una ola de
proyectos renovadores de espacios públicos
con énfasis en la transformación de la imagen
de la ciudad para favorecer el turismo24. (Ver
Imagen1, 2 y 3).
En el contexto australiano, la tesis de John
Hawkes
, The Fourth Pillar of Sustainability
(2001), es otro trabajo referencial en el giro
cultural de inicios del siglo XIX. Hawkes
vincula el desempeño de las sociedades con
el concepto de cultura manejado por quienes
inuencian la forma en que las sociedades
se conducen. También muestra cómo el uso
del concepto de cultura en la planicación
pública es funcional al desarrollo económico
y a una visión del desarrollo económico
como un n en sí mismo. En otras palabras,
la cultura opera como una herramienta
económica, limitada a la promoción de
las artes y el patrimonio monumental. En
respuesta, Hawkes señala que:
La manera en que una sociedad se gobierna
no puede ser plenamente democrática sin
que existan claras vías para la expresión
de valores comunitarios, y sin que estas
expresiones afecten directamente a los
rumbos que toma la sociedad. Estos
procesos son la cultura trabajando.
La tesis sobre la cultura como una cuarta
dimensión de la sostenibilidad reconoce
que esta puede conceptualizarse como un
medio y un proceso, pero también como una
base social y un ámbito en el cual nuestras
aspiraciones se forman y son expresadas.
La propuesta de Hawkes también ve la
introducción del concepto de cultura en los
marcos operativos y teóricos de la gobernanza
como una oportunidad para la reconguración
de las maneras en que los gobiernos planican
el futuro y evalúan el pasado, reconguración
en la que se reconocerían valores sociales y
comunitarios25.
The Fourth Pillar
ha inspirado a
otros autores que hablan de un giro cultural de
la planicación con varias derivaciones26. En la
línea de pensamiento de Hawkes, Keith Nurse,
autor de Nuestra Diversidad Creativa (2013),
articula la idea de que la cultura informa e
informará procesos de cambio sin los cuales es
difícil imaginar un futuro sustentable27:
La experiencia del desarrollo de las
últimas décadas parece sugerir que
existe alguna correlación entre el
nivel de formación de la identidad y el
performance en el desarrollo. Aquellas
sociedades más penetradas por otras
Imagen 4.
Marco conceptual del capital cultural por J. Pillai (2013), a partir de P. Bourdieu (1986).
Varias formas de capital cultural son resultado de la interacción entre las personas y un
entorno dado, en el tiempo.
Fuente:
Adaptado de J.Pillai (2013).
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culturas han permanecido las más
vulnerables y dependientes [...] en
estos países el desarrollo económico ha
demostrado ser insostenible y altamente
desigual, llevando a conflictos inter-
étnicos y de clase, totalitarismo y golpes
militares en el peor de los casos28.
De una primera lectura de estas ideas, puede
inferirse que luego de haberse establecido
consensos en los eventos internacionales acerca
de la relación entre la cultura y el desarrollo,
durante el periodo de los años sesenta y
setenta, los avances posteriores buscan precisar
el papel de la cultura en el desarrollo humano,
visto desde el desempeño de las sociedades
frente a los modelos y tendencias de desarrollo
actuales. A partir de la crítica al concepto de
cultura en la esfera pública, hay una expectativa
de que esta tiene otras capacidades en el
futuro sostenible de las sociedades. En los
años recientes, algunos autores deenden
su rol como el eje central en el desarrollo, o
mejor, como un mayor determinante de los
patrones de desarrollo que otros factores. La
visión de este potencial transformador o guía,
aparece también en el trabajo reciente de
Janet Pillai sobre la planicación cultural, bajo
el concepto de capital cultural retomado a
partir de la versión acuñada por el autor Pierre
Bourdieu (1986): “El Capital Cultural es visto
más y más como un recurso que juega un rol
importante en formar comunidades, dictar
patrones de crecimiento del entorno construido
y las economías, y proveyendo identidad a las
personas y el espacio.
Ahora, es el capital cultural el que se reconoce
como recurso en varios niveles, pero cuya
recursividad es menos cuanticable y más
cualitativa. El trabajo de Pillai emplea un marco
conceptual robusto y un enfoque basado
en las interacciones entre la comunidad y el
sitio, como punto de partida para estudiar el
conocimiento cultural y su acumulación como
capital cultural. Los conceptos que emplea
este enfoque están fuertemente articulados y
a ellos se incorpora el abordaje de la dimensión
espacial de los patrones físicos, sociales y de
subsistencia de los asentamientos habitados
(Ver Imagen 4). No se descartan otros estudios
en el campo cultural que buscan evidenciar la
relación cultura-desarrollo y, al mismo tiempo,
establecer metodologías para su manejo29.
La aproximación basada en evidencias, sin
embargo, es de una complejidad mayor que
involucra componentes subjetivos
Figura 7:
La transformación radical de viviendas
manteniendo sólo el muro de la
fachada (fachadismo) es una práctica
que sigue dando en Cuenca, aún
cuando es sancionada. Los nuevos
edicios no siempre hacen uso de
materiales similares. La interacción
de la nueva arquitectura con la
morfología del contexto es un tema
discutible aunque rara vez abordado.
Foto:
N. Carolis, 2015.
Figura 6:
Corazón de manzana utilizado como
parqueadero en Cuenca.
Foto:
N. Carolis, 2015.
Figura 5:
Parqueadero de la calle Juan Montalvo,
en el barrio La Cruz del Vado, Cuenca.
Foto:
N. Carolis, 2015.
Nelson Carolis - Gabriela García
El patrimonio como recurso...
78
Estoa No. 6 / Enero- Junio 2015 / ISSN: 1390-9274
78
y dinámicos que impiden llegar a las
generalizaciones que otros estudios alcanzan.
La planicación cultural y las técnicas basadas
en el entendimiento del lugar, la continuidad
y la comunidad, desde el análisis relacional
del espacio abre un camino interesante en la
discusión acerca del estudio del patrimonio
cultural como recurso para el desarrollo.
En lo que respecta a aplicación de una noción
del patrimonio como recurso para el desarrollo
en las ciudades históricas, una problemática
central radica en que las praxis dominantes de
la conservación tienden a priorizan un enfoque
práctico de conservación arquitectónica
limitado a la restauración de monumentos y
edicios icónicos en las ciudades30. Aunque
este tiene enfoque mucho que ofrecer a
la sostenibilidad del entorno histórico, es
importante y necesario empezar a debatir
sobre el rol de los profesionales en la práctica
exitosa de conservación urbana desde una
mirada más abierta.
4. Lecciones aprendidas
y conclusiones
Al inicio del artículo, se proponen dos
entradas a la noción del patrimonio como
recurso para el desarrollo. En la primera se han
enfocado vínculos entre el entorno histórico
y la sostenibilidad, que se establecen gracias
a la experiencia de la conservación urbana
en el contexto europeo. En efecto,
empezar
por lo existente, reducir, reusar y reciclar
, son
elementos de un lenguaje común, tanto para
aquellos interesados en la sostenibilidad,
como para aquellos interesados en la ciudad
histórica.
La aplicación de estos principios no implica,
o no debería implicar, descuidar el interés
histórico o arquitectónico que puedan tener
las edicaciones, sino aminorar la tensión y
encontrar un mayor balance entre intereses
diversos e igualmente genuino. Con referencia
al concepto de ciudad sostenible, el modelo
de ciudad compacta inspirado en las ciudades
históricas (compactas, densas y de usos mixtos)
es todavía la opción más aplaudida frente
a la tendencia generalizada de crecimiento
horizontal de las metrópolis en nuestro tiempo.
Entonces, los vínculos están claros y la actitud
y el espíritu de los profesionales en diversas
ramas del conocimiento puede ser compartida
y mutuamente enriquecida. Después de
todas las ciudades históricas han inspirado
enfoques y visiones más evolucionistas de
la ciudad. La transición de una visión de
centro histórico como objeto a la visión de
comunidad balanceada y autosostenida es
un salto cualitativo necesario como punto
de partida para el reconocimiento de valores
sociales y comunitarios, tan subrayado y
posiblemente el gran factor común en las dos
entradas revisadas en las secciones de este
artículo.
En cuanto a la segunda, la cultura y el
desarrollo son, y posiblemente seguirán
siendo, conceptos cargados y críticamente
revisados. El desarrollo como crecimiento
ilimitado o crecimiento económico como n
en sí mismo es insostenible. La cultura como
solo una herramienta o medio no es deseable.
Se espera mucho más de la cultura en
múltiples campos incluyendo la gobernanza.
Con respecto al patrimonio cultural como
un capital cultural y como un recurso se
ha mencionado roles más cualitativos y
especícos en la formación de comunidades,
guiando transformaciones del entorno físico,
las economías y proveyendo de identidad
al espacio y a las personas. Además, se
espera que la cultura, trabajando mediante
la formación y expresión de valores
comunitarios, contribuya a una sociedad más
democrática y justa. Las preguntas acerca
del desempeño de las sociedades frente a
continuación o reversión de los modelos de
desarrollo están planteadas; sin embargo, la
implementación de la agenda sostenible y
la reversión de prácticas insostenibles en el
contexto de la ciudad deberían ser evaluadas
según logros concretos en sitio31. En varios
sentidos, la noción del patrimonio como
recurso requiere de estudios focalizados en
la interacción entre el componente físico y
humano de la ciudad.
El estudio de la noción del patrimonio como
recurso para el desarrollo ofrece una variedad
de puntos de vista para estructurar un
análisis crítico de las estrategias de desarrollo
urbano en el contexto local de Cuenca y del
Ecuador. Este análisis se considera necesario y
urgente, a la luz de las tendencias que se han
identicado en la última década en las ciudades
ecuatorianas, entre las cuales Cuenca no es la
excepción. Con intervenciones en los centros
históricos bajo el discurso de la renovación
urbana, la transformación del paisaje
urbano está marcada por el desplazamiento
de actores que han caracterizado a las
calles ecuatorianas por siglos empujando
Nelson Carolis - Gabriela García
El patrimonio como recurso...
79
Estoa No. 6 / Enero- Junio 2015 / ISSN: 1390-9274
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a los usuarios más vulnerables a optar por
estrategias de supervivencia más riesgosas.
La transformación física de la ciudad
motivada ideológica y económicamente
hacia el modelo turístico empresarial es
prácticamente una marca. La especulación
inmobiliaria y rentera sigue estando fuera
de todo control y el vehículo coloniza el
espacio abierto disponible de la ciudad (Ver
Imagenes 5, 6 y 7). ¿Qué nos dicen estas
señales sobre la manera en que se ha estado
pensando y abordando la ciudad histórica?
¿En qué manera y bajo qué paradigmas se ha
estado empleando el patrimonio cultural de
la ciudad como recurso? ¿Cómo un examen
de nuestras concepciones sobre la cultura
podría servir para recongurar sus políticas
urbanas? ¿Cómo emplear elementos de la
noción de patrimonio como recurso para
el desarrollo en nuestro contexto para
devolver la vida residencial a los centros
de nuestras ciudades? Es sobre el tapete de
estas problemáticas contextuales y las de
larga trayectoria (económicas y ambientales)
que las investigaciones en curso deberán
ofrecernos algunas respuestas.
5. Citas
1
Se hace notar al lector que otros marcos
teóricos relacionados al análisis del entorno
construido, la arquitectura y la cultura existen,
y han sido empleados en varios estudios sobre
la ciudad de Cuenca (Ver por ejemplo, el trabajo
de Christien Klaufus
Urban Residence
). Las
aproximaciones seleccionadas en el presente
artículo están relacionadas al campo de la
conservación y se discuten en este ámbito.
2
Dennis Rodwell, Conservation and Sustainability
in Historic Cities, (New York: Wiley-Blackwell,
2007), p. 6.
3
Rodwell, 2007, op cit. 15-20.
4
Rodwell, 2007, op cit. 20-2.
5
Rodwell, 2007, op cit. 20-2, 44.
6
UNESCO, “
Recommendation concerning the
Safeguarding and Contemporary Role of
Historic Areas
, en Sesión número 19 de la
Conferencia General de las Naciones Unidas,
(Nairobi, 1976), p. 107-10.
7
No se menciona en las recomendaciones la
minimización del traco en las areas históricas,
sino el emplazamiento de parqueos centrales,
perifericos y accesos.
8
Rodwell, 2007, op cit. 36-46.
9
Principios 4 y 7 de “The European Charter of the
Architectural Heritage 1975”, p. 3. Ver también
Rodwell, 2007, p. 12-3.
10
Raymond Lemaire y Herb Stovel (eds.), Nara
Document on Authenticity, (Nara, Japan, 1994),
p. 1.
11
UNESCO,
Convention for the Safeguarding of
the Intangible Cultural Heritage
, (UNESCO, Paris,
2003), p. 3.
12
Rodwell, 2007, op cit. 135, 161-9.
13
Rodwell, 2007, op cit. 108.
14
Rodwell, 2007, op cit. 113.
15
Rodwell, 2007, op cit. 198.
16
Bernard Feilden y Jukka Jokilehto,
Management
Guidelines for World Cultural Heritage Sites
,
(ICCROM, Roma, segunda edición, 1998).
17
Rodwell, 2007, op cit. 206-7.
18
Michael Breheny, “Centrists, Decentrists and
Compromiseres: Views on the Future of Urban
Form”, en Mike Jenks, Elizabeth Burton y Katie
Williams (eds.),
The Compact City: A Sustainable
Urban Form?
, (Londres: Routledge, 1996)
19
Garcia G, et al. “Towards a contemporary
approach to the study of Development and
Cultural Heritage”, en
Reections of Cultural
Heritage
. RLICC KU Leuven, (Bélgica, 2015)
20
Maider Maraña,
Cultura y Desarrollo: Evolución
y Perspectivas, UNESCO-Etxea Cuadernos de
trabajo, No. 1
, (UNESCO-Etxea, 2010), p. 4.
21
Palabras de Javier Pérez de Cuellar y Kishore
Mahbubani en el reporte: The World
Commission on Development and Culture,
Our
Creative Diversity
, (UNESCO, París, 1995), p. 7,
23.
22
Dolores Hayden,
The Power of Place: Urban
Landscapes as Public History
, (Cambridge, MIT
Press, 1997), p. 6-11.
23
Kate Swanson, “Bad Mothers and Delinquent
Children: Unravelling anti-begging rhetoric in
the Ecuadorian Andes”, en Gender,
Place and
Culture
, Vol. 14, No. 6, 2007, p. 710-717. Ver
Nelson Carolis - Gabriela García
El patrimonio como recurso...
80
Estoa No. 6 / Enero- Junio 2015 / ISSN: 1390-9274
80
también los trabajos de Kate Swanson, Chris Garcés y
Xavier Andrade, en el caso de Guayaquil.
24
Christien Klaufus,
Urban Residence: Housing and Social
Transformations in Globalizing Ecuador
, (New York,
Amsterdam: Berghan Books & CEDLA, 2012), p. 53.
25
Jhon Hawkes,
The Fourth Pillar of Sustainability:
Culture's Essential Role in Public Planning
,
(Australia: Common Ground Publishing y
Cultural Development Network, 2001), p. 1-7.
26
Janet Pillai,
Cultural Mapping: Understanding,
Community, Place and Continuity
, (Malaysia:
SIRD, 2013), 4-5.
27
Keith Nurse, “Culture as the Fourth Pillar in
Development”,
Small States
. 11 (2006): 1-2
28
Nurse, 2006, op cit. 1-2.
29
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(75-
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Development
. 44th European congress of the
European regional science association regions
and scal federalism. (Portugal, 2004)
30
Rodwell, 2007, op cit. 198.
31
Raf Tuts, “UN-Habitat and Sustainable Human
Settlements”, en d'Auria, De Meulder y Shannon,
Human Settlements Formulations and (re)
Calibrations
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Nelson Carolis - Gabriela García
El patrimonio como recurso...
... creatividad humana. Investigaciones recientes (Carofilis & García, 2015) atribuyen al patrimonio cultural un rol cualitativo y específico en la formación de comunidades que pueden guiar transformaciones del entorno físico y economías hacia espacios de identidad. ...
Full-text available
Article
La protección del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) resulta fundamental como herramienta de cohesiónsocial en las comunidades locales, al infundir en ellas un sentimiento de identidad y continuidad, y promoverel respeto a la diversidad y creatividad humana. Sin embargo, la salvaguardia de este tipo de patrimonioes algo muy reciente y existe todavía una falta de consenso acerca de criterios comunes y metodologíaspara su protección. De ahí la importancia de diseñar y poner en práctica metodologías participativas quepermitan crear espacios de participación en torno a la gestión del PCI en los barrios. Este artículo muestralos resultados de una experiencia real llevada a cabo en el barrio de la Fontanalla en Málaga (España). Sepropone una serie de acciones metodológicas innovadoras y abiertas, basada en la participación e implicación de vecinos/as y entidades locales en el propio diseño del proceso participativo a desarrollar. Los resultados confirman la idoneidad de dicha metodología para crear espacios de participación. Las conclusiones recogen algunas particularidades de la gestión comunitaria del PCI, mecanismos utilizados, dificultades encontradas y su impacto en la gobernabilidad participativa del barrio malagueño.
... Hay que partir de la premisa que establece que, la gestión participativa del patrimonio cultural genera una dinámica que permita la sostenibilidad de las iniciativas, como lo expresan los trabajos de (Asmal-Guamán, 2019; Siguencia et al., 2018), dado que la concepción del objeto de trabajo incluye a la población, de manera que resulte en una mejora integral a partir de las potencialidades propias de cada comunidad como lo manifiesta Alfredo Conti (Conti, 2016), y sostenido por varios autores que resaltan la necesaria interacción entre el componente físico y humano de la ciudad (Carofilis & García, 2015). ...
Full-text available
Article
La gestión participativa del patrimonio cultural supone la colaboración de diferentes propuestas y actores.En ese sentido, se ha desarrollado la iniciativa descrita en el presente artículo, la misma que permitepor medio de fotogrametría, registrar gráficamente el patrimonio edificado relevante del centro históricode la ciudad de Cuenca y gestionarlo en un Sistema de Información Geográfica. Usando cámaras fotográficasindividuales o montadas en drones, se procede el levantamiento fotográfico del inmueble u objeto(desde múltiples ángulos), a este material se le aplican ciertos procesos, apoyados en software especializado,para obtener un mosaico de imágenes con el cual se puede conseguir la corrección de la perspectivaen las imágenes (proceso conocido como fotogrametría) con lo que se obtienen productos digitalesimprimibles en formas bidimensionales (papel) y tridimensionales (resinas) con escala y precisión. Comparativamente con otros procedimientos, tiene varias ventajas: facilidad, rapidez, costos bajos, calidad,aunque evidencia ciertas limitaciones. Luego de la elaboración del proyecto, se puede establecer que lasdisponibilidades técnicas y metodológicas permiten conseguir un modelo de información documentadadigitalmente e integrada en un Sistema de Información Geográfica; el cual dispone de información predial(ficha catastral), delimitación de las áreas de valor patrimonial, representación de las edificacionesbidimensional y tridimensionalmente, acceso al respectivo sitio web, y un potencial amplio para la catalogación, clasificación, mantenimiento, recuperación, estudio y promoción del patrimonio edificado.
Full-text available
Article
In this paper I examine the rhetorics that circulate surrounding the lives of young indigenous women and children who beg on the streets of Quito, Ecuador. I focus particularly on rhetorics being produced and reproduced by urban planners, social workers, religious leaders and the media. Drawing on in-depth interviews, I reveal how these groups regularly imagine indigenous women and children in terms of child exploitation/child delinquency, false manipulation of public sympathies, ignorance, laziness and filth. Indigenous women and children are further understood as being fundamentally ‘out of place’ in the city. I unravel these rhetorics in order to draw attention to how begging is differentiated according to gender, race and age and to reveal how these rhetorics become inserted into exclusionary policies and practices. Moreover, and as a counterpoint to such rhetorics, I provide an alternative understanding of women's and children's involvement in begging by drawing upon the perspectives of indigenous women and children themselves. I argue that far from being passive victims, indigenous women and children work with and around oppressive conditions and mobilise them to their own advantage.
Article
Con base en sus numerosas y amplias experiencias con las comunidades urbanas de Los Angeles, Estados Unidos, la historiadora y arquitecta Dolores Hayden propone en esta obra nuevas perspectivas de género y raciales para ampliar la práctica de la historia pública y reorientar la escritura de la historia urbana. En la primera parte del trabajo, la autora subraya los elementos de una historia social del espacio urbano para interrelacionar el paisaje citadino con las vidas y actividades de sus habitantes. Para la segunda sección, Hayden recupera la investigación y práctica que ha desarrollado con una organización sin fines de lucro para entender y preservar la historia del entorno urbano, tal y como lo han vivido las familias afroamericanas, hispanas y asiático-americanas de Los Angeles.
Convention for the Safeguarding of the Intangible Cultural Heritage
UNESCO, Convention for the Safeguarding of the Intangible Cultural Heritage, (UNESCO, Paris, 2003), p. 3.
Cultural Mapping: Understanding, Community, Place and Continuity
  • Janet Pillai
Janet Pillai, Cultural Mapping: Understanding, Community, Place and Continuity, (Malaysia: SIRD, 2013), 4-5.
Mapping heritage economics for spatial analysis (245-283) Peter Njkamp Economic valuation of Cultural Heritage (75- 103) En The Economics of Uniqueness Measurements and indicator of Heritage as Development
  • Ost Christian
Ost Christian, Mapping heritage economics for spatial analysis (245-283). Peter Njkamp Economic valuation of Cultural Heritage (75- 103). En The Economics of Uniqueness. Banco Mundial. (Washington, 2012) Donovan Rypkema, Caroline Cheong. Measurements and indicator of Heritage as Development. Heritage Strategies International. (Washington, 2011)
Management Guidelines for World Cultural Heritage Sites
  • Bernard Feilden
  • Jukka Jokilehto
Bernard Feilden y Jukka Jokilehto, Management Guidelines for World Cultural Heritage Sites, (ICCROM, Roma, segunda edición, 1998).
Evolución y Perspectivas, UNESCO-Etxea Cuadernos de trabajo
  • Maider Maraña
  • Cultura Desarrollo
Maider Maraña, Cultura y Desarrollo: Evolución y Perspectivas, UNESCO-Etxea Cuadernos de trabajo, No. 1, (UNESCO-Etxea, 2010), p. 4.