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Las tareas de fluidez verbal suelen dividirse en semántica -evocar palabras de una categoría- y fonológica -evocar palabras que empiecen con una determinada letra-, y conllevan un tiempo limitado. En dichas tareas intervienen la búsqueda y la recuperación de palabras -lo cual requiere flexibilidad cognitiva, memoria de trabajo e inhibición (componente ejecutivo)- y la organización, capacidad e integridad del almacén léxico-semántico (componente asociativo). El primer componente se manifiesta en la cantidad de subagrupamientos (clusters) y de saltos entre ellos (switching) que un sujeto pueda hacer, y el segundo, en el tamaño de los clusters. Para estudiarlos se administraron tareas de fluidez verbal semántica (animales) y fonológica (letra p) a 133 niños de 1°, 3° y 5° año de EPB de Mar del Plata. Se halló un aumento del control cognitivo en 3er año, asociado a una mejor fluidez, pero no se encontraron cambios en el componente asociativo.Palabras clave: fluidez verbal – flexibilidad cognitiva – clusters – switching.
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Evaluar, 14 (2014), 15 42
ISSN 1667-4545
Laboratorio de Evaluación
Psicológica y Educativa
Estrategias ejecutivas de búsqueda, recuperación y cambio en la fluidez verbal
1
Coni, Ana García* ** & Vivas, Jorge*
* Centro de Investigación en Procesos Básicos, Metodología y Educación, Universidad Nacional de Mar del
Plata, Argentina.
** CONICET, Argentina
Resumen. Las tareas de fluidez verbal suelen dividirse en semántica -evocar palabras de una categoría- y fonológica -
evocar palabras que empiecen con una determinada letra-, y conllevan un tiempo limitado. En dichas tareas intervienen la
búsqueda y la recuperación de palabras -lo cual requiere flexibilidad cognitiva, memoria de trabajo e inhibición
(componente ejecutivo)- y la organización, capacidad e integridad del almacén léxico-semántico (componente asociativo).
El primer componente se manifiesta en la cantidad de subagrupamientos (clusters) y de saltos entre ellos (switching) que un
sujeto pueda hacer, y el segundo, en el tamaño de los clusters. Para estudiarlos se administraron tareas de fluidez verbal
semántica (animales) y fonológica (letra p) a 133 niños de 1°, 3° y 5° año de EPB de Mar del Plata. Se halló un aumento del
control cognitivo en 3er año, asociado a una mejor fluidez, pero no se encontraron cambios en el componente asociativo.
Palabras clave: fluidez verbal flexibilidad cognitiva clusters switching.
Abstract: Verbal fluency tasks usually divide into semantic -evoking words of a category- and phonemic -evoking words
that begin with a certain letter-, and carry a limited time. Such tasks demand the intervention of word search and retrieval -
which require cognitive flexibility, working memory and inhibition (executive aspect)- and the organization, capacity and
integrity of lexico-semantic memory (associative aspect). The first aspect is manifested in the amount of clusters and
switches that a person can do, and the second, in the clusters size. In order to study those aspects, we administered semantic
-category animals- and phonemic -letter p- verbal fluency tasks to 133 children of 1st, 3rd and 5th grade from Mar del Plata.
We found that cognitive control increased in the 3rd grade, associated with a major fluency, but no changes were found
within the associative aspect.
Key words: verbal fluency cognitive flexibility clusters switching.
Introducción
Existe un gran interés por el estudio del funcionamiento ejecutivo en población
infantil, dado que permite el control cognitivo, esto es, dominar conscientemente el
pensamiento, la acción y la emoción (Zelazo & Müller, 2002; Zelazo, Müller, Frye, &
1
La correspondencia relacionada con este artículo debe enviarse a Ana García Coni.
Dirección postal: Guido 618, 7600, Mar del Plata.
Tel.: 0223-472-8446.
E-mail: anagconi@gmail.com
Coni, A. G. & Vivas, J. - Evaluar, 14 (2014), 15 42
Marcovitch, 2003), y, por lo tanto, resulta clave para el buen desempeño escolar
(Graziano, Reavis, Keane, & Calkins, 2007) y social (Rubin, Coplan, Fox & Calkins,
1995).
Estas funciones están específicamente involucradas cuando se requiere un
control “de arriba abajo” en vez de un control “de abajo a arriba” (Blaye & Jacques,
2009), y permiten, entre otras cosas, tener la disciplina suficiente para permanecer en
una tarea aunque sea tediosa, realizar planes y auto-controlar nuestros impulsos.
Abad-Mas et al. (2011), Blaye y Jacques (2009), Diamond (2006) y Garon, Bryson y
Smith (2008) proponen que las principales funciones ejecutivas son la flexibilidad
cognitiva, la inhibición y la memoria de trabajo.
Si bien el concepto de flexibilidad cognitiva no ha sido fácil de definir
2012), usualmente se la considera como la habilidad para alternar flexiblemente entre
perspectivas, focos de atención o respuestas (Diamond, 2006). Así, supone la
activación dinámica y la modificación de procesos cognitivos en respuesta a cambios
en las demandas de las tareas. A medida que las demandas de la tarea y los factores
contextuales (e.g., instrucciones) cambian, el sistema cognitivo puede adaptarse a
través de alternar la atención, seleccionar información para guiar y escoger las
respuestas, formar planes y generar nuevos estados de activación para retroalimentar
el sistema (e.g., metas, auto-corrección). Si estos procesos resultan en
representaciones y acciones bien adaptadas a los cambios de las tareas y al contexto,
el sujeto puede considerarse flexible (Deak, 2003).
Debe aclararse que se trata de flexibilidad cognitiva cuando los cambios en las
demandas de las tareas son en cierto grado impredecibles o novedosos (de modo que
el sujeto no pueda contar con respuestas automáticas), y el conflicto entre respuestas o
representaciones alternativas no es trivial. También debe distinguirse a la flexibilidad
de la variabilidad del comportamiento con el paso del tiempo. Las respuestas de los
niños naturalmente cambian con los ensayos, pero la flexibilidad implica cambios
específicamente dirigidos a una meta o relevantes en una tarea (i.e., adaptativos), de
modo que la alternancia azarosa de respuestas no computa como flexibilidad (Deák,
2003).
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Usualmente, para estudiar este componente del control cognitivo de manera
experimental se ha recurrido a métodos de cambio de tarea. En estos, los participantes deben
cambiar de una tarea a otra haciendo diferentes juicios acerca de los mismos estímulos (e.g.,
leer letras versus nombrar colores en el test de Stroop). La flexibilidad puede medirse como
cambios en el tiempo de respuesta (TR) cuando se pasa a otra tarea: un aumento temporario
del TR es denominado “costo del cambio”. Dicha medida resulta del interjuego entre el
tiempo que se necesita para reconfigurar un set mental y el tiempo requerido para resolver la
interferencia ocasionada por un set previo. Este costo se registra en adultos y, especialmente,
en niños pequeños (Ionescu, 2012). Por eso, algunos estudios con niños emplean diseños de
cambio de tarea simplificados, con tasa de error como medida de flexibilidad en vez de TR.
Al respecto, una de las pruebas más utilizadas para medir la flexibilidad cognitiva es
la de clasificación de cartas de Wisconsin (WCST; Heaton, Chelune, Talley, Kay, & Curtiss,
1993), en la cual los sujetos deben clasificar un juego de cartas según diferentes criterios
(color, forma, número). Esta prueba implica la capacidad de elaborar y evaluar diferentes
hipótesis con el objetivo de deducir una regla de clasificación correcta. De todas maneras,
según Bull y Scerif (2001), un desempeño exitoso en dicha tarea se debe al interjuego de
procesos, ya que también participan la evaluación de estrategias y el mantenimiento online de
la información relevante que se está utilizando (memoria de trabajo).
Abad-Mas et al. (2011) plantean que la flexibilidad cognitiva implica ser capaz de
dirigir la atención a otros aspectos de un problema para lograr resolverlo, generando
estrategias alternativas y omitiendo tendencias a la perseveración. De modo que esta última
suele equipararse a la falta de flexibilidad, y atribuirse a una falla en la inhibición. Una idea
extendida es que la capacidad de inhibir crece con la maduración de mecanismos corticales
dominados por el lóbulo frontal (Deák, 2000; 2003). Al respecto, hay evidencia de que los
niños preescolares tienen dificultad para adaptarse a problemas cambiantes, incluso si cada
problema es muy sencillo (Deák, 2000). Muchos niños perseveran en tareas que requieren
cambiar entre dos respuestas. Por ejemplo, en la tarea Stroop día-noche (i.e., decir “día”
cuando se muestra una imagen de la luna, y “noche” cuando se muestra una del sol) los niños
de 3 y de 4 años de edad llegan al 40% de errores (Gerstadt, Hong, & Diamond, 1994).
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En la tarea de clasificación propuesta por Zelazo, Frye y Rapus (1996), la
Dimensional Change Card Sorting Task (DCCS), los niños eligen tarjetas que
muestran, por ejemplo, flores o autos rojos o azules. Se instruye a los niños primero
en una dimensión (e.g., forma), y luego de varios ensayos se les explicita que deben
cambiar a la otra dimensión (e.g., color). La mayoría de los niños de 3 años y algunos
de 4 continúan con la primera regla, aun cuando demuestran conocer las reglas y se
les recuerda la nueva después de su elección.
Estos resultados muestran perseveración: persistencia de una respuesta que era
apropiada en un problema anterior pero no en el actual. En tal sentido, Ionescu (2012)
menciona que la rigidez o perseveración denota de modo general la inclinación de un
individuo a no cambiar y, en particular, cualquier recurrencia de la experiencia en
ausencia de los estímulos apropiados. Al respecto, Orjales Villar (1999) señala que la
flexibilidad cognitiva implica dos procesos: 1) frenar una respuesta activada (es decir,
inhibir la primera respuesta), y 2) ejecutar una respuesta alternativa más adecuada a la
situación (activar una nueva respuesta).
Así, la perseveración en niños preescolares podría deberse a que la habilidad
de inhibir pensamientos o respuestas previas, sumada a la capacidad de recordar
respuestas y mensajes, se desarrolla, junto con otros procesos cognitivos involucrados
en la cognición flexible, aproximadamente de los 2 a los 5 años de edad (Deák, 2000).
Para Abad-Mas et al. (2011), en cambio, la flexibilidad cognitiva empieza a
desarrollarse alrededor de los 7 años de edad, a medida que comienza la maduración
de la región frontal. De modo similar, Etchepareborda y Mulas (2004) sitúan su origen
a nivel neocortical a los 8 años. Asimismo, Pascual-Leone (1970), siguiendo la
tradición piagetiana, afirma que si los niños se tienen que descentrar de una dimensión
y focalizarse en alguna otra, menos saliente, necesitan una capacidad de
procesamiento que no se encuentra disponible hasta los 7 u 8 años de edad.
Por otra parte, Eslinger y Grattan (1993) señalan que existen dos formas de
flexibilidad: la flexibilidad reactiva, que atañe a la capacidad de modificar el
comportamiento en función de las exigencias del contexto, y la flexibilidad
espontánea, que consiste en la producción de un flujo de ideas o ítems en respuesta a
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instrucciones simples, lo cual exige la inhibición de respuestas automáticas y el uso de
estrategias. Este último tipo de flexibilidad es necesario en tareas de fluidez verbal, que
que suelen dividirse en semántica (FVS) y en fonológica (FVF). En la primera se deben
deben evocar palabras de una categoría dada, y en la segunda, palabras que empiecen con una
determinada letra; en ambos casos, en un tiempo limitado (Abraham, Della Valentina,
Gauchat, & Marino, 2008).
Cabe señalar que estas tareas demandan un cambio de manera implícita, en la medida
en que el cambio entre subcategorías, que se considera una muy buena estrategia para generar
más palabras -sobre todo en la FVS-, corre por cuenta de los participantes; el experimentador
no lo solicita. De manera similar, en las tareas de clasificación de cartas, como la de
Wisconsin, si bien se solicita un cambio, no se dice explícitamente por cuál categoría o
criterio se debe cambiar. En ambos tipos de tareas, por ende, la flexibilidad que se requiere es
endógena (Baldo, Shimamura, Delis, Kramer, & Kaplan, 2001).
Volviendo a centrarnos en las tareas de fluidez verbal, se considera que, además de la
mencionada flexibilidad, en ellas intervienen la atención, mecanismos de recuperación de
información léxica y semántica, y recursos de la memoria de trabajo (Garcés-Redondo,
Santos, Pérez-Lazaro, & Pascual-Millán, 2004; Hirshorn & Thompson-Shill, 2006; Ruff,
Light, Parker, & Levin, 1997), de modo que reflejan principalmente la actividad de la región
frontal y de la región temporal. La activación del lóbulo temporal compete a la recuperación
de los ejemplares de una categoría, que están almacenados en la memoria semántica. Algunos
autores consideran que esta área está implicada en el proceso de agrupamiento (clustering),
que consiste en saturar una subcategoría (e. g., ANIMALES DE GRANJA) antes de pasar a
otra (e. g., ANIMALES MARINOS). La activación del lóbulo frontal, en cambio, se
corresponde con el funcionamiento ejecutivo, vinculado con la flexibilidad cognitiva, que
permite el cambio de una subcategoría a otra (switching), el sostenimiento de la atención, la
inhibición de respuestas inapropiadas o ya emitidas (Hirshorn & Thompson-Shill, 2006;
Troyer, Moscovitch, Winocur, Alexander, & Stuss, 1998), la búsqueda estratégica de
palabras, la iniciación de la actividad, y la monitorización de la producción (el participante
debe mantener un registro de las respuestas ya dadas; Henry, Crawford, & Phillips, 2004;
Marino, Acosta Mesas, & Zorza, 2011; Martin et al., 1994; Monsch et al., 1997).
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De modo que estas tareas activan tanto la memoria semántica como las
funciones ejecutivas y atencionales, según lo propuesto por la mayoría de los autores
(ver Henry et al., 2004). Más específicamente, las pruebas semánticas son conocidas
por estimular la región fronto-temporal de la corteza cerebral, y las fonológicas -dada
la dificultad para evocar palabras que no comparten significados (Baldo &
Shimamura, 2002)-, por activar preferentemente regiones frontales (Martin et al.,
1994). Esto está avalado por estudios de priming que sugieren que el lenguaje está
representado semánticamente (Collins & Loftus, 1975; Jescheniak & Levelt, 1994);
así, solicitar la evocación de palabras que pertenecen a una categoría semántica sería
consistente con la manera en la que el lenguaje está almacenado en la mente. La
fluidez de letra inicial, en cambio -dado que el lenguaje no está organizado
alfabéticamente-, resulta más novedosa para la mayor parte de los participantes y
exige más al funcionamiento ejecutivo que la tarea de FVS (Hurks et al., 2006). En
este sentido, se cree que la tarea de FVS es más fácil que la de FVF de letra inicial
porque la recuperación de palabras que empiezan con una determinada letra requiere
la exploración de más subconjuntos de categorías que la recuperación de palabras de
una categoría semántica específica (e.g., ANIMALES) (Martins, Vieira, Loureiro, &
Santos, 2007; Riva, Nichelli, & Devoti, 2000; Klenberg, Korkman, & Lahti-Nuuttila,
2001). A causa de esto, algunos autores sostienen que es preciso investigar ambos
tipos de fluidez verbal cuando se estudia el proceso de recuperación de palabras
(Hurks et al., 2006).
Uno de los efectos que se ha estudiado en estas tareas es el del tiempo. Al
respecto, se ha documentado un cambio en el rendimiento, que refleja una
disminución en la producción a medida que pasan los segundos (Crowe, 1998; Hurks
et al., 2004; Hurks et al., 2006; Raboutet et al., 2010). Una explicación de este hecho
es que en el primer lapso (que dura entre 15 y 20 segundos), el acceso al repertorio de
palabras frecuentemente utilizadas es mayor y se activa automáticamente, pero a
medida que el tiempo pasa (a los 40-45 segundos, aproximadamente), ese repertorio
se satura y la búsqueda de nuevas palabras se hace más costosa, y por ende baja la
producción (Crowe, 1998; Hurks et al., 2004; Hurks et al., 2006). Esta explicación
lleva a suponer que el análisis del tiempo en la fluidez verbal permite medir los
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procesos cognitivos automáticos y controlados; los primeros consisten en la activación de
nodos de manera automática, por fuera del control activo y la atención del sujeto, en tanto los
segundos sí requieren tal esfuerzo cognitivo (Schneider & Shiffrin, 1977).
Algunos investigadores han usado métodos cualitativos para examinar las estrategias
cognitivas que subyacen a las tareas de fluidez verbal. Así, en vez de considerar solamente el
número total de palabras producidas, estos análisis se han enfocado en los componentes de
switching y de clustering (e.g., Fagundo, López, Romero, Guarch, Marcos, & Salamero,
2008; Hurks et al., 2006; Kavé, Heled, Vakil, & Agranov, 2011; Kavé, Kigel, & Kochva,
2008; Troyer, Moscovitch, & Winocur, 1997; Troyer et al., 1998; Troyer, 2000).
De acuerdo con Troyer et al. (1998), cuando se generan palabras en las tareas de
fluidez verbal, los participantes producen clusters de palabras fonológica o semánticamente
relacionadas y una vez que una subcategoría se agota, cambian a otra subcategoría. Por
ejemplo, la serie león, jirafa, gacela/víbora/ratón, rata/lagarto/pato, pollo, ganso refleja un
clustering consecutivo de tres subcategorías de animales (animales africanos, roedores, aves)
y cuatro switches (/) entre subcategorías de animales (animales
africanos/reptiles/roedores/reptiles/aves). En otro ejemplo, la serie león,
jirafa/víbora/ratón/lagarto/pato/rata/pollo/gacela/ganso refleja un clustering consecutivo de
una subcategoría animal (animal africano) y siete switches entre subcategorías de animales
(animal africano/reptil/roedor/reptil/ave/roedor/ave/animal africano/ave). A pesar de que en
cada caso se generaron 10 palabras, hay una diferencia sustancial en la calidad de la
organización, con un enfoque estratégico superior reflejado en el primer ejemplo (Banerjee,
Grange, Steiner, & White, 2011).
Por lo tanto, la performance en estas tareas descansa, como ya se ha mencionado, en
un componente ejecutivo (i.e., switching) responsable de la búsqueda estratégica, la
iniciación de las respuestas, la monitorización, el shifting y la flexibilidad cognitiva, y en un
componente de asociación (i.e., clustering) que refleja la organización semántica de los
almacenes de memoria (Troyer et al., 1997; Troyer et al., 1998; Troyer, 2000). Mayr (2002)
se aleja un poco de este planteo y sostiene que el control ejecutivo acompaña cada acto de
recuperación de palabras, en tanto alternar entre agrupamientos o categorías (switching)
implica predominantemente un procesamiento semántico. Otros autores plantean que ambas
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tareas de fluidez suponen demandas de habilidades asociativas similares, y que la
diferencia está en que las tareas fonológicas agregan un mayor esfuerzo ejecutivo (ver
Marino et al., 2011). No obstante, también en la FVS la flexibilidad cognitiva cumple
un rol importante cuando, luego de activarse varios conceptos de una red
perteneciente a una misma subcategoría, se produce el “desenganche” de esa
subcategoría y se pasa a una diferente, generándose una estrategia de búsqueda
eficiente. Así, tanto la habilidad para producir clusters como la habilidad para alternar
eficientemente entre ellos (switching) subyacerían a la fluidez óptima.
Algunos investigadores han explorado recientemente el desarrollo del
clustering y del switching en niños, si bien, de acuerdo con Kavé et al. (2008), las
investigaciones son aún escasas. Arán Filippetti y Allegri (2011), quienes en nuestro
medio lingüístico-cultural analizaron la cantidad total de palabras y las estrategias de
clustering y de switching en niños de 8 a 11 años de edad, hacen la observación de
que a pesar del interés creciente en analizar cualitativamente la fluidez verbal en niños
de diferentes naciones y lenguas, existen pocos estudios normativos que involucren a
niños de habla hispana, y mencionan al respecto el estudio que Nieto, Galtier, Barroso
y Espinosa (2008) condujeron sobre 79 niños españoles de 6 a 11 años de edad.
Por otra parte, han surgido críticas a los constructos de switching y de
clustering en la literatura científica. Específicamente, Abwender, Swan, Bowerman y
Connolly (2001) han argumentado que como los switches en el análisis de Troyer et
al. (1997) no solo incluyen los saltos entre clusters sino también entre palabras
sueltas, no reflejan un proceso ejecutivo sino más bien el fracaso en establecer
agrupamientos. Por ende, la importancia de obtener una medida que deje por fuera a
las palabras sueltas, es decir, a las palabras que no entran en ninguna subcategoría,
obedece a que la producción de dichas palabras reflejaría justamente la incapacidad de
agrupar. Para hacer frente a dicha crítica, Elvevag, Fisher, Gurd y Goldberg (2002),
Koren, Kofman y Berger (2005) y Raskin, Sliwinski y Borod (1992) decidieron
contabilizar el número de clusters en vez del de switches como medida ejecutiva.
Otra crítica al switching es que no brinda información precisa que permita
distinguir entre el aspecto ejecutivo y el semántico, dado que el número de switches es
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sensible tanto al tiempo que conlleva pasar a otro cluster como al tiempo que conlleva
recuperar ejemplares dentro de un cluster. En otras palabras: más tiempo pasa un sujeto
sujeto dentro de un cluster, menos tiempo tiene para generar nuevos. Por ende la medida no
medida no permite dar cuenta de si la facilidad o la dificultad para hacer los cambios atañen a
poder “desengancharse” de un cluster para pasar a otro, o a recuperar ejemplares dentro de
los clusters (Mayr, 2002).
A partir de la evidencia disponible, ha emergido un patrón relativamente claro
respecto del switching -algunas veces calculado en función del número de clusters, que, como
ya se mencionó, deja por fuera a las palabras sueltas- en el cual se detecta un crecimiento con
la edad durante la FVF (Arán Filippetti & Allegri, 2011; Kavé et al., 2008; Koren et al., 2005;
Nieto et al., 2008; Sauzéon, Lestage, Raboutet, N’Kaoua, & Claverie, 2004). Durante la FVS,
sin embargo, la evidencia es inconsistente, con reporte tanto de un decrecimiento (Sauzéon et
al., 2004) como de un incremento con la edad (Arán Filippetti & Allegri, 2011; Hurks et al.,
2010; Kavé et al., 2008; Koren et al., 2005; Nieto et al., 2008). Para el clustering, la
evidencia también es inconsistente, con reporte de incremento, decrecimiento y no cambio
con la edad, durante la FVS y la FVF (Arán Filippetti & Allegri, 2011; Hurks et al., 2010;
Kavé et al., 2008; Koren et al., 2005; Nieto et al., 2008; Sauzéon et al., 2004). Tomados en
conjunto, los estudios sobre el desarrollo del procesamiento estratégico en la fluidez verbal
apuntan hacia una clara necesidad de continuar investigando.
En suma, estas tareas permiten el estudio del control cognitivo, especialmente de la
flexibilidad cognitiva, a través de las medidas de cantidad de clusters y de switches. Además,
ofrecen la ventaja de ser sumamente breves y sencillas de administrar, y presentan valores
aceptables de validez, confiabilidad, sensibilidad y especificidad, lo cual las hace
ampliamente utilizadas y aceptadas en clínica y en investigación (Fernández, Marino, &
Alderete, 2004; Henry et al., 2004; Marino & Alderete, 2009, 2010; Ramírez, Ostrosky-Solís,
Fernández, & Ardila-Ardila, 2005).
En otro orden de cosas, es de notar que la mayoría de los estudios exploran la
flexibilidad cognitiva en tres grupos etarios: de 2 a 6 años, adultos jóvenes, y adultos
mayores. Los estudios sobre la flexibilidad cognitiva en niños mayores son escasos, por lo
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que se sabe poco sobre el desarrollo de esa función en el período comprendido entre el
preescolar y la adultez (Blaye et al., 2006; Deák, 2003).
Por lo tanto, el objetivo de este trabajo es estudiar el desarrollo de las
estrategias ejecutivas de búsqueda, recuperación y cambio -flexibilidad cognitiva- en
la fluidez verbal, comparando el rendimiento de los participantes en las medidas
cantidad de palabras, de clusters y de switches, en función de su edad. También se
compara el rendimiento de los distintos grupos etarios en lo atinente a la capacidad e
integridad del almacén léxico, a través del tamaño de los clusters, para analizar la
contribución relativa de los aspectos ejecutivo y asociativo a la fluidez verbal.
Método
Participantes
Se trata de 133 niños de edades entre 6 y 11 años que, al momento de la recolección
de los datos, cursaban 1° (n = 48), 3° (n = 45) y 5° (n = 40) año de educación primaria básica
en instituciones educativas del área metropolitana de la ciudad de Mar del Plata. Se tomó
como criterio de exclusión tener antecedentes de repetición escolar y de trastornos
psiquiátricos o psicológicos diagnosticados, de modo que de 139 niños evaluados, 133
permanecieron en la muestra. Con respecto a la distribución por género, 66 son mujeres.
Instrumentos
Se usaron tareas de FVS y FVF, que consistieron en pedirles a los
participantes que nombraran la mayor cantidad de palabras de la categoría ANIMALES
(en el primer caso) y de palabras que empiecen con la letra P (en el segundo caso)
durante un minuto. Se seleccionó esa letra dado que en nuestro contexto lingüístico y
cultural son muy frecuentes las palabras que empiezan con P (Zanin, Ledezma,
Galarzi, & De Bortoli, 2010).
Procedimiento
Se procedió a la recolección de datos a partir del consentimiento informado de
los padres o cuidadores de los alumnos. Dicho consentimiento se extendió a través de
una nota donde se explicó con claridad el procedimiento general, su duración, la
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utilización de los resultados y una breve descripción de las tareas. Asimismo, los niños dieron
su asentimiento en forma oral y fueron entrevistados en horario escolar, uno a la vez, en una
sala de la escuela destinada para tal fin.
Análisis de datos
Se consideraron cuatro puntajes en cada tarea: a. Cantidad total de palabras correctas,
b. Tamaño promedio de los clusters, c. Cantidad total de switches y d. Cantidad total de
clusters.
a. Es la suma de todas las palabras correctas producidas.
b. Se calculó en función de la segunda palabra del cluster. Así, a una palabra sola le
correspondió un tamaño de 0; a un cluster de dos palabras, un tamaño de 1; y así
sucesivamente. Se incluyeron los errores y las repeticiones. Cabe aclarar que los clusters
hacen referencia a las subcategorías generadas: en la tarea de fluidez verbal semántica, por
ejemplo, ANIMALES DOMÉSTICOS, DEL ZOOLÓGICO, FELINOS, etc.; en la de fluidez verbal
fonológica, grupos armados por similitud fonológica, rima, etc. La razón de seguir un criterio
en la fluidez verbal semántica que no contemple únicamente los agrupamientos taxonómicos
(e.g., AVES) es permitir el ingreso de la experiencia diaria y, por lo tanto, de los prototipos y
del conocimiento temático (o, dicho de otro modo, de los guiones y/o esquemas que
conforman un marco mental para entender y recordar información). Además se incluyó un
criterio fonológico: palabras que comienzan con la misma sílaba.
c. Es el número total de transiciones entre clusters, incluyendo palabras sueltas,
errores y repeticiones (ver Troyer et al., 1997).
d. Es el número total de subcategorías generadas sin tomar en cuenta palabras sueltas
(o sea, palabras que no entran en ninguna subcategoría). De acuerdo con Koren et al. (2005),
la presencia de palabras sueltas indicaría que los participantes no son capaces de utilizar una
estrategia organizativa y, por lo tanto, una medida que deja por fuera a las palabras sueltas es
esencial para analizar la habilidad para producir palabras asociadas.
Se llevaron a cabo tres tipos de análisis estadístico: análisis de varianza (ANOVA),
tomando al año escolar como variable independiente, cuyo objetivo principal fue localizar la
edad en la que se producían los cambios significativos en las variables dependientes: cantidad
total de palabras y estrategias de clustering y switching; análisis de correlación (coeficiente r
de Pearson) entre las variables dependientes, cuyo objetivo principal fue explorar las
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relaciones entre la cantidad total de palabras y las estrategias empleadas. Finalmente,
análisis de regresión jerárquica para determinar la contribución relativa de las
estrategias cognitivas a la producción total de palabras en ambas tareas de fluidez
verbal.
Resultados.
En la Tabla 1 se presentan los valores descriptivos de las variables Cantidad de
palabras, Tamaño de los clusters, Cantidad de clusters y Cantidad de switching,
correspondientes a los alumnos de 1º, 3º y 5º año escolar, en las tareas de FVS y FVF.
De las variables mencionadas se considera que el tamaño de los clusters está
especialmente vinculado con el almacenamiento de palabras -aspecto asociativo o léxico-
semántico-, en tanto las otras variables están relacionadas con la flexibilidad cognitiva y la
búsqueda controlada y estratégica de palabras -aspecto ejecutivo- (ver, e.g., Arán Filippettti
& Allegri, 2011; Hurks et al., 2010; Kavé et al., 2008).
Tabla 1. Estadísticos descriptivos de las variables Cantidad de palabras correctas (Palabras), Tamaño
de los clusters (T. Clusters), Cantidad de clusters (C. Clusters) y Cantidad de switching (Switching)
en FVS y FVF de cada año escolar.
Máximo
Media
DE
1er año
n=48
FVS
Palabras
16
9.71
2.609
T. Clusters
5.00
1.2292
.99343
C. Clusters
7
3.48
1.399
Switching
8
4.65
1.995
FVF
Palabras
10
4.50
2.526
T. Clusters
2.00
.8698
.64633
C. Clusters
6
1.54
1.148
Switching
5
2.00
1.530
3er año
n=45
FVS
Palabras
25
12.69
3.819
T. Clusters
4.00
1.1100
.70183
C. Clusters
8
4.31
1.676
Switching
16
6.09
2.420
Estrategias ejecutivas de búsqueda, recuperación y cambio en la fluidez verbal
27
Máximo
Media
DE
FVF
Palabras
14
7.33
2.939
T. Clusters
3.50
.8400
.72407
C. Clusters
5
2.33
1.206
Switching
9
3.96
2.088
5o año
n=40
FVS
Palabras
22
13.87
3.582
T. Clusters
3.00
1.0950
.64360
C. Clusters
8
4.50
1.468
Switching
12
6.53
2.320
FVF
Palabras
15
8.65
2.694
T. Clusters
2.00
.6937
.47894
C. Clusters
7
2.70
1.488
Switching
10
4.85
2.007
La Figura 1 exhibe los resultados de los análisis de varianza para cada tarea de fluidez
verbal, tomando al año escolar como variable independiente. En ambas tareas se encontraron
diferencias significativas en la cantidad de palabras (p = .00), de switching (p = .00) y de
agrupamientos de palabras (clusters) (FVS: p = .004 y FVF: p = .00), pero no en el tamaño de
los clusters (FVS: p = .68 y FVF: p = .39). Estas diferencias se reflejan en que los niños de
1er año produjeron menos palabras, agrupamientos y saltos (tanto entre palabras sueltas como
entre agrupamientos) que los de 3º y 5º.
Coni, A. G. & Vivas, J. - Evaluar, 14 (2014), 15 42
Figura 1. Cantidad de palabras, Tamaño de clusters, Cantidad de clusters y Cantidad de switching de
1o, 3o y año escolar en FVF y FVS. Las barras muestran el promedio + el desvío estándar; letras
diferentes indican diferencias significativas entre los años escolares.
Con respecto al análisis de las correlaciones de Pearson, destinado a examinar la
relación entre el número total de palabras y el uso de diferentes estrategias en FV, el número
total de palabras correlacionó positivamente con el número de clusters (FVS: r = 624, FVF: r
= .697, p = .00) y de switches (FVS: r = .584, FVF: r = .851, p = .00), pero no con el tamaño
de los clusters (FVS: r = .113, FVF: r = -.015; Tabla 2).
Estrategias ejecutivas de búsqueda, recuperación y cambio en la fluidez verbal
29
Tabla 2. Correlaciones entre Cantidad de palabras, Cantidad de switches, Tamaño de los clusters y
Cantidad de clusters en cada tarea de FV.
Cantidad de
palabras
Cantidad de
switches
Tamaño de
clusters
Cantidad de
clusters
Fluidez verbal
fonológica
Cantidad de
palabras
___
.851**
-.015
.697**
Cantidad de
switches
___
-.373**
.475**
Tamaño de los
clusters
___
.289**
Fluidez verbal
semántica
Cantidad de
palabras
___
.584**
.113
.624**
Cantidad de
switches
___
-.524**
.562**
Tamaño de los
clusters
___
-.020
Nota. * p< .05 ** p< .001
Por último, se hizo una regresión jerárquica para evaluar la influencia del número de
clusters y de switches -aspecto ejecutivo-, y del tamaño de los clusters -aspecto asociativo-,
en la producción total de palabras. En el primer paso del análisis, la variable “edad” fue
ingresada para control. En FVF, el segundo paso del análisis mostró que el número de
switches, pero no el tamaño ni el número de clusters, tuvo una contribución significativa más
allá del efecto de la variable ingresada en el primer paso; en FVS, tanto la cantidad de
switches como el tamaño de los clusters, pero no el número de clusters, tuvieron un efecto
mayor que la variable ingresada en el primer paso (Tabla 3). Tal como se puede ver, los
modelos predicen el 65% de la varianza de la variable dependiente en FVS y el 86% de la
varianza en FVF.
Coni, A. G. & Vivas, J. - Evaluar, 14 (2014), 15 42
Tabla 3. Resultados del análisis de regresión jerárquica para cada tarea de FV.
Variables β ANOVA para el modelo R2 ajustado
Fluidez verbal fonológica
Modelo 1
Año escolar .50** F (1, 132) = 43.706** .24
Modelo 2
Año escolar .06 F (1, 132) = 204,667** .86
Cantidad de switches .79**
Cantidad de clusters .24**
Tamaño de clusters .22**
Fluidez verbal semántica
Modelo 1
Año escolar .42** F (1, 132) = 27.875** .17
Modelo 2
Año escolar .21** F (4, 132) = 61.040** .65
Cantidad de switches .63**
Cantidad de clusters .23**
Tamaño de clusters .46**
Nota. * p< .05 ** p< .001
Discusión.
A partir de que en ambas tareas de fluidez verbal los niños de 1er año
produjeron menos palabras, agrupamientos y saltos entre palabras y agrupamientos
que los de 3º y 5º, pero no se hallaron diferencias significativas en el tamaño de los
agrupamientos, se puede considerar que el mejor rendimiento en estas tareas no
estaría reflejado en la capacidad y/o integridad del almacén léxico, sino ante todo en
el componente frontal de la fluidez verbal, es decir, en la flexibilidad cognitiva, que
posibilita el uso de estrategias de búsqueda eficientes.
En tal sentido, Koren et al. (2005) hallaron un mayor número de palabras en la FVS y
en la FVF en niños de 5º año que en niños de 3º, pero no hallaron diferencias en el tamaño de
los clusters. Asimismo, los niños de 5º año también exhibieron un mayor número de clusters
que los participantes de menor edad. En nuestro estudio, también se observa un aumento de
ese índice en los niños de 3º y 5º año en ambas tareas de fluidez verbal. Para dichos autores,
el aumento en el número de clusters y el concomitante aumento en el número de palabras en
los niños de mayor edad estarían relacionados con el desarrollo de la flexibilidad cognitiva.
Estrategias ejecutivas de búsqueda, recuperación y cambio en la fluidez verbal
31
En este sentido, Hurks et al. (2010) señalan que el número de switches/clusters es
potencialmente una medida de flexibilidad cognitiva y/o de la habilidad de emplear
estrategias para generar palabras. Nieto et al. (2008), en un estudio con niños de 6 a 11 años
de edad -mismas edades que los sujetos de nuestro estudio-, también encontraron efecto de la
edad en el número de switches y de clusters pero no en el tamaño de los clusters, tanto en
FVS como en FVF. Asimismo, Arán Filippetti y Allegri (2011) encontraron una mayor
producción de palabras, de clusters y de switches en un grupo de niños de 10-11 años que en
un grupo de niños de 8-9 años de edad en FVS, sin diferencias en el tamaño de los clusters.
Cabe recordar que la obtención del número de clusters como complemento de los
índices número de switches y tamaño de los clusters, propuestos inicialmente por Troyer et
al. (1997), obedece a que se ha objetado que el switching refleje un proceso ejecutivo, ya que
incluye los saltos entre palabras sueltas además de los saltos entre subcategorías.
En relación con estudios que abarcan diferentes poblaciones, en una investigación
sobre la relación entre el desarrollo cognitivo y la enfermedad degenerativa, se hallaron
diferencias entre grupos de niños, adultos mayores sanos y pacientes con Alzheimer en el
número total de palabras y de switches, pero no el tamaño de los clusters, en FVS y en FVF
(Comesaña, García Coni, & Vivas, 2011). El mismo resultado encontraron Comesaña y
García Coni (2012) comparando el desempeño de un grupo de enfermos de Alzheimer y un
grupo de adultos mayores sanos en tareas semánticas y fonológicas. Kavé et al. (2011)
también hallaron ese resultado en tareas de FVS en individuos con daño cerebral.
Otros estudios muestran resultados similares. Kavé et al. (2008), Kosmidis, Vlahou,
Panagiotaki y Kiosseoglou (2004), Sauzéon et al. (2004) y Troyer et al. (1997) hallaron que
el número total de switches es más importante que el tamaño medio de los clusters para
predecir el desempeño en tareas de FVF. En el estudio realizado por Kavé et al. (2008) con
niños, adultos y adolescentes sanos, si bien el tamaño de los clusters aumentó con la edad en
FVS, ese aumento fue marcadamente menor que el de las otras medidas, sugiriendo que si
bien el desarrollo léxico influía en esa tarea, lo hacía levemente. En dicho estudio, los adultos
generaron más palabras sueltas y, por eso, produjeron más palabras en general, sin diferencias
concomitantes en el clustering. Por lo tanto, estos autores propusieron que el switching es una
mejor medida del procesamiento estratégico eficiente que el clustering (justamente porque
toma en cuenta a las palabras aisladas, que contribuyen a la recuperación eficiente). En esta
tesis se da ese mismo patrón de resultados -mayor producción de palabras sueltas en el grupo
Coni, A. G. & Vivas, J. - Evaluar, 14 (2014), 15 42
de niños de mayor edad en ambas tareas de fluidez verbal-, de modo que, en consonancia con
lo planteado por Kavé y colaboradores, la recuperación de palabras parecería ser más
dependiente de las estrategias de búsqueda ejecutivas que del almacén léxico conceptual. Así,
saturar una subcategoría antes de pasar a otra no parecería ser un requisito o el proceso más
importante para lograr un rendimiento óptimo en estas tareas.
En otras palabras, lo que el aumento en el número de clusters y de switches nos estaría
indicando es que los niños mayores no solo producen más subcategorías (e.g., en FVS:
animales domésticos o de la granja) sino también más palabras aisladas que los de 1er año.
Parecería, por lo tanto, que el desarrollo de la recuperación de palabras en los años escolares
no depende solamente del enriquecimiento léxico, sino también -o incluso aun más- de la
maduración de estrategias de búsqueda ejecutivas que permiten el salto entre palabras, no
solo dentro de clusters sino también fuera de ellos.
En este sentido, Marino et al. (2011) sostienen que la participación del control
ejecutivo en la fluidez verbal está presente en la extracción de la mayor cantidad de claves
facilitadoras de un concepto para producir la palabra siguiente, en el mantenimiento activo de
la demanda de evocación rápida de palabras, en el monitoreo de la detección de palabras, y en
el control inhibitorio de las palabras ya emitidas. Se presume que todos esos procesos son
necesarios para pasar de una palabra a otra y, según estos autores, están implicados tanto en
la recuperación de palabras dentro de clusters como fuera de ellos (ver, al respecto, Mayr,
2002).
Asimismo, la ausencia de un aumento en el tamaño de los clusters también ha sido
hallada en otros estudios. De acuerdo con el modelo de Troyer, por ejemplo, debería haber un
aumento en el número de clusters acompañando la maduración de las funciones ejecutivas,
pero el tamaño de los clusters debería ser invariante si las diferencias en el vocabulario se
mantuviesen constantes. En el estudio de Sauzéon et al. (2004), realizado sobre una muestra
de sujetos de 7 a 16 años de edad, la relación número de clusters/número total de palabras
aumentó con la edad, mientras que la relación tamaño de los clusters/número total de
palabras en FVF decreció hasta las edades de 11-12 años, a partir de las cuales se mantuvo
estable. A su vez, Hurks et al. (2010) señalan que funciones cognitivas de orden
relativamente bajo, como ser el conocimiento léxico-semántico (medido a través del tamaño
de los clusters), se establecen más tempranamente que funciones de orden más alto, como son
Estrategias ejecutivas de búsqueda, recuperación y cambio en la fluidez verbal
33
la flexibilidad cognitiva y el uso de estrategias de búsqueda (medidas a través del switching y
del número de clusters). Al respecto, Kavé et al. (2008) sugieren que el proceso ejecutivo de
recuperación intencional de palabras debe ser más sensible a los cambios en el desarrollo que
el tamaño de los clusters, que está mediado por la propagación automática de la activación a
través de la red léxico-semántica, más que por una búsqueda ejecutiva controlada. Esto
podría explicar la ausencia de diferencias en el tamaño de los clusters que se encontró en
nuestro estudio y en otros realizados sobre muestras de niños de edades similares.
Así, el cambio madurativo en el número de switches y de clusters, sin
acompañamiento de un cambio en el tamaño de los clusters, apoya el modelo propuesto por
estudios sobre adultos con daño cerebral, sugiriendo que las diferencias en el rendimiento
asociadas con la edad pueden ser explicadas principalmente por el mejoramiento de las
estrategias de recuperación vinculadas con la maduración del lóbulo frontal. En tal sentido,
estudios sobre pacientes con lesiones en áreas frontales y pacientes con demencia asociada a
enfermedad degenerativa sugieren que el número de clusters depende del lóbulo frontal, y el
tamaño de los clusters, del lóbulo temporal (Tröster et al., 1998; Troyer et al., 1997; Troyer et
al., 1998).
Volviendo a los resultados del presente trabajo, las diferencias señaladas se
encontraron entre los niños de 1º y los otros dos grupos, lo cual concuerda con evidencia que
señala que la velocidad de procesamiento y el funcionamiento ejecutivo mejoran entre los 7 y
los 9 años de edad (Hurks et al., 2006). En este sentido, Kavé et al. (2008) hallaron que todas
las medidas de fluidez se desarrollaron de manera significativa a partir de los 8 años de edad
hasta la adultez temprana, excepto por el tamaño medio de los agrupamientos; teniendo en
cuenta que esta última variable no es considerada ejecutiva, se puede tomar como evidencia
de lo planteado anteriormente. Además, se considera que el período comprendido entre los 5
y los 7 años es crítico para el desarrollo cognitivo posterior porque la enseñanza escolar en
ese período despierta el conocimiento de los componentes del lenguaje en todos los niveles
de análisis: fonológico, gramatical, semántico y pragmático (Riva et al., 2000).
Por otra parte, respecto del análisis de correlaciones entre las medidas de fluidez
verbal, Koren et al. (2005) hallaron que tanto en FVS como en FVF las correlaciones
positivas entre la cantidad de palabras y el número de clusters fueron significativamente más
altas que las correlaciones entre la cantidad de palabras y el tamaño de los clusters, de modo
que el índice número de clusters tuvo una contribución mayor. De modo similar, en el estudio
Coni, A. G. & Vivas, J. - Evaluar, 14 (2014), 15 42
de Kavé et al. (2008) se halló una fuerte correlación entre la edad y los componentes de la
fluidez, observándose un aumento asociado con la edad en la cantidad total de palabras, el
número total de switches y el número total de clusters en ambas tareas de fluidez. El tamaño
de los clusters aumentó con la edad solo en FVS. A su vez, Arán Filippetti y Allegri (2011)
encontraron correlaciones positivas entre el número total de palabras y el número de clusters
y de switches, pero no entre la producción total de palabras y el tamaño de los clusters, en
FVS. En nuestro caso se dio el mismo patrón, pero no solo en FVS sino también en FVF.
Esto sugiere, como ya fue mencionado, que en las edades evaluadas el desarrollo de la
capacidad de generar palabras se relaciona ante todo con la maduración del componente
frontal de la fluidez verbal, es decir, con una mayor flexibilidad cognitiva, que posibilita el
uso de estrategias de búsqueda más eficientes. Así, nuestros resultados son congruentes con
los de estudios del desarrollo que muestran una mejoría en el rendimiento a lo largo de los
años en relación con el puntaje total (e.g., Klenberg et al., 2001; Nieto et al., 2008; Riva et
al., 2000) y la capacidad de generar agrupamientos y alternar entre ellos y entre palabras
aisladas (Kavé et al., 2008; Koren et al., 2005; Arán Filippettti & Allegri, 2011; Nieto et al.,
2008; Sauzeón et al., 2004). Este aumento estaría vinculado con cambios estructurales
asociados con la maduración cerebral (Arán Filippettti & Allegri, 2011). Siguiendo a Koren
et al. (2005), analizar el número de clusters, que refleja las estrategias organizativas de los
sujetos, podría contribuir a la detección de problemas ejecutivos en niños con déficits tales
como DADH o epilepsia. Para contrarrestar esos déficits, los niños podrían ser impulsados de
manera oral o a través de juegos a aprender ese tipo de estrategias.
En cuanto a la contribución relativa de cada una de estas estrategias a la producción
total de palabras, el análisis de regresión jerárquica, luego de controlar el efecto del año
escolar, mostró que en FVF la cantidad de switches es la variable que contribuye más a la
generación de palabras, al igual que en el estudio de Arán Filippetti y Allegri (2011). Por otra
parte, en FVS las estrategias que contribuyen en mayor medida a la producción de palabras
son la cantidad de switches, como en FVF, y el tamaño de los clusters. Este resultado resulta
llamativo en el contexto de los otros resultados obtenidos, y demuestra una contribución
pareja de los componentes frontal y temporal en la FVS, tal como reportan Troyer et al.
(1997). En tal sentido, se considera que la generación de palabras dentro de una categoría
semántica es una actividad que coincide con la forma en la que está organizado el lenguaje,
por lo que agrupar palabras en subcategorías semánticas resultaría un proceso bastante
Estrategias ejecutivas de búsqueda, recuperación y cambio en la fluidez verbal
35
automático y usual, esperable en FVS pero no en FVF (Hurks et al., 2006).
Cabe la posibilidad de que el número de switches sea la medida que mayormente se
asocia con la cantidad total de palabras porque, como ya se mencionó, no solo engloba a los
agrupamientos de palabras sino también a las palabras evocadas fuera de ellos. En este punto
es importante ser cautelosos en la interpretación de los resultados y tener en cuenta lo que
señalan Koren et al. (2005) de que dicha medida puede tramposamente “inflar” el puntaje
vinculado con la flexibilidad cognitiva, en tanto en realidad está mostrando que los
participantes intentan trabajosamente dar con las palabras apropiadas y no pueden emplear
una estrategia asociativa.
También puede vincularse al número de switches con la capacidad general de producir
palabras siguiendo la interpretación de Mayr (2002), dado que si un participante cambia
rápidamente a otro cluster o pasa rápidamente de una palabra a otra palabra asociada dentro
de un cluster, el número de switches va a ser alto. Por eso el autor señala que mediante ese
índice no hay posibilidad de distinguir si los cambios son mayormente producidos dentro de
los clusters, entre ellos, o se trata de una combinación.
En otro orden de cosas, las similitudes con estudios realizados con niños
hispanoparlantes (Arán Filippetti & Allegri, 2011; Nieto et al., 2008) y con niños de habla
hebrea (Koren et al., 2005), acerca de las estrategias de clustering y de switching, contribuyen
a la validez intercultural de este método de puntuación de las tareas de fluidez verbal, que se
destaca por ser muy rápido y fácil de calcular, y por no precisar alterar la forma tradicional de
administración.
A modo de cierre, cabe mencionar que el presente trabajo no está exento de críticas o
limitaciones, en tanto no se analizó la incidencia de la temporalidad en la fluidez verbal, que
hubiese profundizado el estudio del componente ejecutivo, en la medida en que permite
diferenciar entre el procesamiento automático y el controlado. En tal sentido, en el estudio de
Koren et al. (2005) se analizan las latencias dentro y fuera de los clusters con el fin de
clarificar si los procesos de control están involucrados en la evocación de palabras y no
solamente en los cambios entre agrupamientos.
Por otra parte, existe una amplia gama de tareas de fluidez verbal, más allá de las
tradicionales semánticas y fonológicas (que, vale aclarar, también poseen subtipos) -e.g., las
gramaticales y las combinadas (ver Marino & Alderete, 2010; Marino & Diaz-Fajreldines,
Coni, A. G. & Vivas, J. - Evaluar, 14 (2014), 15 42
2011) y las que demandan alternar entre categorías (e.g., ANIMALES y FRUTAS) o tipo de
fluidez (e.g., semántica y fonológica) (Baldo et al., 2001)-. También hay diferentes maneras
de analizarlas -e.g., considerar los tipos de clusters realizados (si son divergentes: clusters
fonológicos en tareas semánticas y viceversa, o congruentes)-. Incorporarlas en futuros
estudios sería altamente provechoso para continuar indagando la contribución y el desarrollo
de los aspectos ejecutivo y asociativo de la fluidez verbal, de una manera aun más precisa.
Estrategias ejecutivas de búsqueda, recuperación y cambio en la fluidez verbal
37
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... There are several studies about child populations in fl uency tasks, most of them performed on Spanish children (Nieto, Galtier, Barroso, & Espinosa, 2008), but it is also possible to fi nd some research done in Argentina (Arán-Filippetti, 2011;García Coni & Vivas, 2014;Marino & Díaz-Fajreldines, 2011). Most interest in child verbal fl uency studies comes from the fact that these tasks evaluate cognitive mechanisms that are still being developed, giving a clearer per-Fumagalli, J., Soriano, F., Shalóm, D., Barreyro, J. P., Martínez-Cuitiño, M. M. ...
... The aim of this work was to obtain information about the performance of Argentinean school-age children in verbal fl uency tasks. With this goal, data was obtained for SVF (animals, fruit/vegetables, body parts, means of transports, musical instruments and clothing) and for PVF (FAS test) Just as in previous studies, the data obtained from the Argentinean population shows that school-age children improve their performance as they get older and attain a better performance in SVF than in PVF (Brocki & Bohlin, 2004;García et al., 2012;García Coni & Vivas, 2014;Matute et al., 2004;Valencia et al., 2000). In this sample, an increase in the amount of correct answers is seen, for both tasks, from 3 rd to 5 th grade. ...
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The aim of this work is to obtain data about the evolutionary pattern of performance in verbal fluency tasks for a sample of Argentinean primary school aged children (3rd, 5th y 7th grade) in semantic and phonological verbal fluency tasks. For the semantic fluency task, children were assessed in different categories: animals, fruits and vegetables, and body parts for living things domain, and means of transport, musical instruments and clothes for inanimate objects. For the phonological fluency assessment, children were tested with/f/,/a/and/s/phonemes. Both fluency tasks showed differences between grades, indicating the influence of education. Besides, irrespective of the grade, children performed better on the semantic fluency tasks. Results in the semantic fluency task also showed a better performance for the living things domain over the inanimate objects domain. Further analysis on the results showed that 3rd grade children have the worst performance, compared to 5th and 7th grade children. The results of our work are discussed taking in account cognitive mechanisms, executive functions and semantic memory development.
... Existen diversos estudios sobre poblaciones infantiles en tareas de fl uencia, la mayoría de ellos realizados en niños españoles (Nieto, Galtier, Barroso, & Espinosa, 2008), pero también es posible encontrar algunas investigaciones para la Argentina (Arán-Filippetti, 2011;García Coni & Vivas, 2014;Marino & Díaz-Fajreldines, 2011). El mayor interés sobre los estudios de fl uencia verbal en niños se debe a que estas tareas evalúan mecanismos cognitivos que aún se encuentran en desarrollo en los niños, dando una perspectiva más clara sobre la ontogénesis de estos mecanismos. ...
... Al igual que en los estudios previos en el tema, los datos obtenidos en la población de Argentina muestran que los niños en edad escolar mejoran su desempeño con el incremento de la edad y alcanzan un mejor rendimiento en tareas de FVS que FVF (Brocki & Bohlin, 2004;García et al., 2012;García Coni & Vivas, 2014;Matute et al., 2004;Valencia et al., 2000). En la muestra evaluada, se observa un incremento en la cantidad de respuestas correctas, para ambas tareas, de 3° a 5° grado. ...
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The aim of this work is to obtain data about the evolutionary pattern of performance in verbal fluency tasks for a sample of Argentinean primary school aged children (3rd, 5th y 7th grade) in semantic and phonological verbal fluency tasks. For the semantic fluency task, children were assessed in different categories: animals, fruits and vegetables, and body parts for living things domain, and means of transport, musical instruments and clothes for inanimate objects. For the phonological fluency assessment, children were tested with /f/, /a/and /s/phonemes. Both fluency tasks showed differences between grades, indicating the influence of education. Besides, irrespective of the grade, children performed better on the semantic fluency tasks. Results in the semantic fluency task also showed a better performance for the living things domain over the inanimate objects domain. Further analysis on the results showed that 3rd grade children have the worst performance, compared to 5th and 7th grade children. The results of our work are discussed taking in account cognitive mechanisms, executive functions and semantic memory development.
... Respecto a las diferencias encontradas en esta última, el grupo de "consumo de riesgo" puntúa, de forma inesperada, por encima del grupo de "consumo sin riesgo" y del grupo "probable SDA", entre los que no se hallan diferencias signficativas. Esto podría tener relación con trabajos previos que han sugerido que, en tareas de fluidez verbal, tanto en la fonológica como en la semántica, hay otras variables implicadas, como la edad y las estrategias cognitivas de búsqueda de los sujetos(Coni y Vivas, 2014), o el nivel sociocultural(Abreu et al., 2013). En memoria de trabajo, los estudiantes que no ...
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Introducción. El consumo elevado de alcohol constituye el hábito tóxico más extendido en el mundo, y es un problema especialmente entre los jóvenes, ya que forma parte de su cultura de ocio. El inicio de la etapa universitaria coincide con la mayoría de edad, que da acceso libre a esta sustancia, utilizada además como herramienta para hacer frente a los nuevos estresores. Se ha comprobado que la ingesta de alcohol puede alterar la estructura y fisiología neuronal, afectando entre otras regiones a la corteza prefrontal, con el consiguiente deterioro cognitivo, concretamente de las funciones ejecutivas. Este estudio tiene como objetivo estudiar la prevalencia del consumo de alcohol en una muestra de 100 estudiantes universitarios, y comprobar la existencia de diferencias en su rendimiento académico y funciones ejecutivas en relación con el perfil de consumo (“sin riesgo”, “de riesgo”, “probable síndrome de dependencia alcohólica o SDA”). Método. La muestra estuvo conformada por 100 estudiantes universitarios del Grado en Psicología de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) (24% chicos y 76% chicas) con edades comprendidas entre 17 y 25 años. A todos los participantes se les administró el test AUDIT para evaluar el consumo de alcohol y cuatro pruebas (Stroop, Cambios, Fluidez verbal y Letras y Números) para valorar funciones ejecutivas, y se registró su nota media del primer cuatrimestre del primer curso del grado de Psicología como medida del rendimiento académico. Se emplearon estadísticos descriptivos y análisis inferencial. Resultados. Los resultados obtenidos evidencian que más de la mitad de los participantes describe un consumo de riesgo o un consumo que indica probable SDA. La prueba de Kruskal Wallis sugiere una relación directa entre el perfil de consumo (“con riesgo”, “sin riesgo” y “probable SDA”, y las calificaciones obtenidas (p=.011), y entre el consumo de alcohol y las funciones ejecutivas, en particular la flexibilidad cognitiva (p=.005), la fluidez verbal fonológica (p=.001), la memoria de trabajo (p=.017) y la velocidad de procesamiento (p=.001). No se encontraron diferencias en el control inhibitorio relación al perfil de consumo. Discusión y conclusiones. Estos hallazgos confirman las repercusiones a nivel cognitivo asociadas al consumo de alcohol en esta etapa y la necesidad de poner en marcha campañas de prevención en el entorno universitario.
... Se considera que la realización de cada una de estas tareas está relacionada con procesos cognitivos diferentes, aunque no existe consenso en la literatura sobre cuáles intervienen específicamente en cada una. En general, se propone que en las tareas de fluencia o fluidez verbal participan los procesos de memoria de trabajo, atención sostenida, monitoreo e inhibición (componente ejecutivo), memoria semántica, estrategias de búsqueda y activación de ítems léxicos (Gaillard et al., 2000;García Coni & Vivas, 2014;Marino & Alderete, 2008;Marino & Alderete, 2010;Shao, et al., 2014). Diversas investigaciones han propuesto que tanto factores biológicos como socioculturales tienen incidencia en el desempeño en dichas tareas (Jacobsen et al., 2016;Kochhann et al., 2017;Van der Elst, Hurks, Wassenberg, Meijs, & Jolles, 2011). ...
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Las tareas de fluidez verbal semántica (FVS) y fluidez verbal fonológica (FVF) son medidas sensibles para detectar y diagnosticar diversas patologías tanto en la población adulta como en la infantil. Dado que las tareas de FVS y FVF permiten detectar problemas específicos de determinadas facultades lingüísticas o cognitivas, el objetivo de este trabajo es indagar las posibles relaciones existentes entre FVS y FVF en una población de niños argentinos de nivel escolar primario de 3°, 5° y 7° grado y edades comprendidas entre los 8 y 12 años. Los 86 niños participantes respondieron a una tarea de FVS en la que se evaluaron cinco categorías (animales, partes del cuerpo, medios de transportes, ropa e instrumentos musicales) y una tarea de FVF en la que respondieron a los fonemas /f/, /a/, /s/. Se realizó un análisis de correlaciones cuyo resultado muestra que existe una asociación de mediana intensidad entre ambas tareas. Además, se llevaron a cabo un análisis factorial exploratorio y uno confirmatorio, que detectaron dos factores diferenciados: un factor verbal semántico y un factor verbal fonológico. Los resultados obtenidos muestran que los procesos fonológicos y semánticos se encuentran diferenciados desde edades tempranas, aunque por su correlación es posible concluir que ambos procesos confluyen en un mismo almacén de búsqueda en la memoria verbal.
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Introducción. Las propuestas de tratamiento del trastorno por dé cit de atención/hiperactividad (TDAH) son variadas; sin embargo, existe poca cantidad de material publicado para mejorar el rendimiento de los mecanismos atencionales, de control inhibitorio, de exibilidad cognitiva y de memoria de trabajo en estos niños. Consideramos que la consolidación de un modelo de trabajo e caz en el tratamiento de personas con TDAH requiere una comprensión exhaustiva de los síndromes que están involucrados en este dé cit. Desarrollo. El presente trabajo, además de revisar las propuestas más relevantes y actualizadas dirigidas a mejorar la comprensión cognitiva del trastorno, hace referencia a tres síndromes neurobiológicos reconocidos dentro del TDAH, como el síndrome medial del cíngulo, el síndrome dorsolateral y el síndrome orbitofrontal. Conclusiones. Los avances en investigación neurocientí ca y el diseño de materiales computarizados de tratamiento apor- tan datos muy valiosos que, sin duda, contribuyen a mejorar los resultados de las intervenciones psicopedagógicas y neu- ropsicológicas en el TDAH, puesto que nos brindan información relacionada con la ecuación temporoespacial. Palabras clave. Dé cit de atención. Flexibilidad cognitiva. Funciones ejecutivas. Hiperactividad. Impulsividad. Memoria de trabajo. TDAH.
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Las tareas de fluidez verbal semántica y de fluidez verbal fonológica, requieren evocar palabras de una categoría y palabras que comien-cen con alguna letra, respectivamente, en un tiempo limitado. el ren-dimiento mejora conforme avanza el desarrollo cognitivo y es afecta-do por la enfermedad de alzheimer. se presenta el análisis preliminar de estas dos tareas de fluidez verbal (semántica y fonológica), admi-nistradas a 10 pacientes con alzheimer, a 9 adultos sanos, a 14 niños de 6 años y a 9 niños de 10 años de edad. se calcularon la cantidad de palabras correctas, el tamaño de los agrupamientos entre palabras y la cantidad de cambios entre agrupamientos, y se utilizó un método de remuestreo. Los pacientes y los niños de 10 años presentaron un desempeño similar en ambas tareas, lo cual concuerda con el mode-lo retrogenético, que plantea que en la enfermedad de alzheimer hay un deterioro cognitivo inverso a su patrón de desarrollo. Palabras clave: Funcionamiento cognitivo – retrogénesis – remuestreo. Relationship between Development and Degenerative Disease in Verbal Fluency Tasks semantic and phonemic verbal fluency tasks require to recall words of a given category and words that begin with a certain letter, respectively, in a limited period of time. performance in these tasks improves with cognitive development and is affected in alzheimer's disease. in this work we analyze verbal fluency tasks (semantic and phonemic) in 10 patients with alzheimer's disease, 9 healthy adults and 14 6-and 9 10-year-old children, considering the number of correct words, the mean cluster size and the number of switches between clusters, using a resampling method. The patients and the 10-year-old children had a similar performance in both tasks, which is in line with the retrogenetic model, which posits that alzheimer's disease deterioration is the reverse pattern of children's cognitive development.
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En este estudio se presentan los valores normativos de diez pruebas de Fluidez Verbal en adultos argentinos (15 a 70 años de edad, n=259) publicándose estadísticos descriptivos (media y desviación estándar) para los diferentes grupos de referencia. Las mismas fueron agrupadas en cuatro tipos: categoriales, fonológicas, gramaticales y combinadas. Dentro de las fonológicas se incluyeron pruebas de letra inicial y de letra excluida, mientras que en las gramaticales se aplicaron adjetivos y verbos. Las combinadas implicaron restricciones fonológicas y categoriales al mismo tiempo. El análisis demográfico se realizó teniendo en cuenta diferentes grupos etáreos, sexo y nivel educativo. Por último, se analizó el componente iniciación, que ha sido destacado como uno de los principales constructos evaluados por esta prueba. La iniciación se analizó dividiendo las pruebas en cuatro cuartos de evocación, de quince segundos cada uno. En este análisis se destacó el alto compromiso que tiene la prueba categorial frutas con la producción de palabras en los primeros quince segundos de evocación.
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This definitive volume is the result of collaboration by top scholars in the field of children's cognition. •New edition offers an up-to-date overview of all the major areas of importance in the field, and includes new data from cognitive neuroscience and new chapters on social cognitive development and language. •Provides state-of-the-art summaries of current research by international specialists in different areas of cognitive development. •Spans aspects of cognitive development from infancy to the onset of adolescence. •Includes chapters on symbolic reasoning, pretend play, spatial development, abnormal cognitive development and current theoretical perspectives
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IntroductionDefinitional IssuesStructure–Function MappingEF in Typical DevelopmentEF in Atypical DevelopmentConclusion