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RIESCO CHUECA, Pascual (2016): La trashumancia a las sierras sanabresas a comienzos de la Edad Moderna. En: Pastores, trashumancia y ganadería extensiva. Zamora. Diputación de Zamora, Ayuntamiento de San Vitero, pp. 9-41.

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Un altar serrano de suave perfil, acolchado de hierba, velado de nubes —como trazado de intento para acunar con mimos la vida de sus frecuentadores—, se convierte por mor de su valor estratégico en teatro de operaciones de ruidosos engranajes de poder. Los ganados, en su movimiento anual, son vectores territoriales, cuyo recorrido exitoso depende de ampararse con cartas de seguro, superar portazgos, sufragar rentas de herbaje, recuperar reses extraviadas, defenderse de ladrones y prendadores. La cita anual, que congregaba a gallegos, leoneses, castellanos, incluso portugueses, aseguraba el cosmopolitismo de aquel magno simposio pastoril.
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PASTORES
TRASHUMANCIA
Y GANADERÍA EXTENSIVA
LIBRO TRASHUMANCIA PORTDAS 2016_Maquetación 1 02/09/16 17:56 Página 1
PASTORES
TRASHUMANCIA
Y GANADERÍA EXTENSIVA
LIBRO TRASHUMANCIA PORTDAS 2016_Maquetación 1 02/09/16 17:56 Página 2
LA TRASHUMANCIA A LAS SIERRAS SANABRESAS
A COMIENZOS DE LA EDAD MODERNA
Pascual RIESCO CHUECA
Universidad de Sevilla
0. LAS SIERRAS SANABRESAS, UN ÁMBITO PRIVILEGIADO.
La Sierra Segundera compone un espacio singular, extenso baluarte de suaves per-
files, tapizado de pastos que resisten año tras año al rigor del estío.1Miñano, hacia
1827, describe la sierra como «un grande espacio de terreno con buenas yerbas que
sirven durante el verano de pastos para una multitud considerable de ganados». En
1798, Tomás Corrales, clérigo de Porto, pondera sus virtudes ante el geógrafo Tomás
López: «en la mayor parte de invierno y primavera [la sierra] se halla cubierta de
nieve en toda su elevación o mayor altura, pero en el verano produce pasto para ga-
nados de todas especies, de forma que desde junio hasta fines de septiembre mantiene
la sierra del término de Porto y sus dos pueblos, Barjacoba y Pías, más de veinte mil
cabezas de ganado y además de doze mil de ganado merino trashumante» (Lorenzo
Arribas 2012: 144).
La denominación de este extenso espacio varía según el tiempo y la fuente docu-
mental, y puede conducir a equívocos: Sierra de Sospacio, Sierras de Sanabria, Vega
de Tera2. En 1446 se describe como sigue: «esta Vega de Tera paresçe que puede auer
en ella de / luengo çerca de dos leguas i media, et ha lugares / una legua de ancho et
a lugares media legua, i / parte términos con Vigo i con Murias i con Rriba de / Lago
et con Sant Çebrián, lugares del dicho moneste/rio, i con Porto i con tierra del / Bollo;
i es aguas corrientes, i passa el rrio de Tera por / medio» (DRFPB fol. 157r). Más tarde,
se alude a la pluralidad de nombres: «la Vega de Tera, que es en la Sierra de Sospacio,
que por otro nombre le llaman del Rey» (1779 LVLB fol. 60v). Según un amojona-
miento de la sierra, realizado en 1570, en plena expansión del poder del conde de Be-
navente (Hernández Vicente 1991: 70), son numerosísimas las aldeas que lindan con
Sospacio, de lo cual se infiere una amplia extensión, limitada a poniente por las sierras
de Porto, y a levante por la Requejada; por el norte, la Peña Trevinca; al sur, el eje
viario que de Puebla va a Galicia. El mapa de Coello, tres siglos más tarde, recuerda
la vinculación de estas sierras con el conde, rotulando el Alto Tera y la Segundera
con el nombre Montes del Conde de Benavente (1863 COE).
–9–
1El nombre antiguo de este espacio fue otro, que Florián de Ocampo consigna en su Crónica, refiriéndose a un
ramal de los montes de León: «desçiende torçido contra medio día, pasando entre Astórga y Ponferrada, donde
se hazen los puertos del Rabanal, y después va por la Próua de Senábria, villa bien conosçida en el pie desta
montaña, çerca d’la parte donde se haze la gran cunbre nonbrada de Sospáçio. Pasa después junto con Bre-
gánçia por los principios del reyno de Portugal».
2Nombre que alude a su posición en la cuenta alta del río Tera. No ha de confundirse con el pueblo homónimo
Vega de Tera.
El aprovechamiento del agostadero sanabrés es sin duda remotísimo en el tiempo,
aunque las fuentes que documentan tal práctica se enturbian al remontar hacia la Edad
Media. La diplomática medieval muestra evidencias del valor que se atribuía, en ge-
neral, a los pastos de altura. Alfonso IX concedió el diezmo de sus vacadas, que erra-
ban por las sierras cantábricas, a la sede de León y su obispo Don Pedro: «decimam
portionem de omnibus uaccis meis que sunt in omni Somoza, quanta est super ciuitas
Legione donec figet in alueum Alier, omnibus meis bustis qui ibi modo sunt uel adhuc
multipligauerint cunctis temporibus meis» (1094 ACL). Somoza aquí es un ámbito de
pie de monte, tocando con la cabecera del río Aller, entre León y Asturias.3Fernández
Conde (2001) describe la ganadería asturiana alto-medieval (s. V-VIII), postulando la
existencia de una ganadería de trashumancia vertical entre valles y montañas, hacia
los bustos / brañas, cuyos actores principales eran las aldeas campesinas.4Parece en
general tratarse de desplazamientos cortos, que habían de extenderse hasta configurar
la trashumancia de largo alcance consagrada tras la creación de la Mesta en 1273. El
monasterio de Guadalupe aprovechó en el último tercio del s. XV y las primeras dé-
cadas del s. XVI los pastos gratuitos que Don Manoel I de Portugal había concedido
para 15.000 cabezas lanares en la Sierra de Estrella; también se usaban los pastos de
las sierras de Cuenca (Llopis Agelán 1993: 109-110). A lo largo del s. XVI se fue con-
solidando la trashumancia hacia los puertos asturleoneses.
1. EL DOMINIO SEÑORIAL SOBRE LAS SIERRAS SANABRESAS.
Según Antonio de Lara, redactor en 1715 del Tumbo de Castañeda (TMSC fol.
592r), el origen de dicho dominio está en una donación de Alfonso VII, quien concede
al Monasterio de San Martín de Castañeda un extenso coto (1150 CAST §18) cuyos lí-
mites no se dejan fijar con claridad, dada la abundancia de topónimos extintos o irre-
conocibles en la sucesión de hitos demarcadores, pero que sin duda abarcaba todo el
alto Tera y gran parte de las sierras que bajan desde la Peña Trevinca. Uno de los
hitos confinaba con Avania, actual La Baña, en la Cabrera leonesa.
Posteriormente Sancho IV reitera la protección real y exime de pago de tributos
al monasterio (1289 CAST, cf. González Rodríguez 2006: 37). Los ganados del mo-
nasterio pueden pastar en las sierras sanabresas, mezclados con los realengos, hasta
un límite fijado en 800 vacas, 1000 ovejas y 4 yeguas. Poco después, el mismo Sancho
IV otorga al monasterio de Santa María de Nogales, situado unos 70 km al este de
Castañeda y a 25 km de Benavente, exenciones para sus ganados (1293 SEN §133; cf.
González Rodríguez 2006: 37). Se remite a privilegios anteriores concedidos por Al-
fonso X, que no parecen haber especificado el número de cabezas («non yase en las
– 10 –
3En León, una cita alude a los pastos de vacas en la vecina cordillera (denominada, con afectación cultista,
Pirineos): «iuxta Pirineum quoque, bustum uaccalem quod Deregenda nuncupatur» (950-951 ACL).
4Los movimientos del ganado vacuno son recurrentes en la documentación antigua, como en una «carreira
de uaccis» citada en el monasterio de Sobrado (1215 SOBR).
cartas […] la quantía çierta de los ganados»), por lo que concreta este punto en 1500
vacas, 1600 ovejas / carneros, 500 cabras y machos, 100 de caballar. Aunque el do-
cumento no indica las sierras o vegas de destino para el ganado de Nogales, cabe de-
ducir por el contexto geográfico que las cabañas seguirían el mismo rumbo que habían
de seguir las de los pueblos del contorno, siglos después, al constituirse el condado
de Benavente, con destino a las sierras sanabresas.5
La antigüedad de la protección real a Castañeda ante la afluencia de ganado forá-
neo se deduce de una confirmación de Sancho IV, en 1286, que renueva privilegios
reales de tiempos de Alfonso IX, Fernando III y Alfonso X, por los cuales se prohibía
a los ganados cortar leña y tomar los pastos en una dehesa interior al coto del monas-
terio (González Rodríguez 1996: 40). Inmediatamente antes de 1447 «iban a la vega
[Vega de Tera y sierras sanabresas] vacas de Carballeda y toda clase de ganados de
Portugal, de las tierras de Alba de Aliste, Benavente, Villalpando y su comarca, y
Valderas» (Beceiro Pita 1998: 119).
A esta hegemonía pleno-medieval de monasterios y propiedad real se va su-
mando el creciente protagonismo de la nobleza y las órdenes militares, con dis-
tintos focos de influencia que fraguan en el entorno de las sierras sanabresas. Los
Losada habían sido señores de la Puebla de Sanabria desde 1388, a raíz del mayo-
razgo establecido por Juan I (Beceiro Pita 1989: 71,72), pero su poder se eclipsa
hacia la primera mitad del siglo XV, en la generación de Diego y Juan de Losada
(hijos de Diego Gómez). Simultáneamente la casa de Benavente inicia su ascenso:
Beceiro Pita ofrece una visión detallada del despliegue señorial, que bajo el tercer
conde, Alonso Pimentel Enríquez (1440-1461), va consolidándose en las sierras y
aldeas sanabresas, proceso que sus sucesores habrán de completar en detrimento
del poder monástico.
Ante la creciente presión ejercida desde Benavente, el monasterio se puso hacia
1447 en manos de un encomendero, el propio conde. En 1479, el abad de Castañeda
reflexiona acerca de los motivos que empujan al monasterio a perder su autonomía
en el gobierno de los pastos. «[La vega] estaba mal tratada e destroyda e desgrupada,
porque las paççían los señores comarcanos e otras personas poderosas de que [los
monjes] non podían aver ni cobrar renda alguna por los ganados, así vacunos como
yesguas e potros e otros cualesquiera ganados, paçiéndoles sin les querer pagar renta
alguna por el ervaje; mas antes porque lo pedían e demandavan los amenasavan [...]
– 11 –
5Ello obliga a relativizar la siguiente afirmación: «Según todos los indicios, la práctica de la trashumancia no
debió comenzar a practicarse en Benavente [en referencia al concejo] hasta mediados del siglo XV, durante el
señorío del tercer conde» (Hernández Vicente 1991: 68). Se trata de Alonso Pimentel y Enríquez, conde entre
1440 y 1461. Si bien es abrumadora la evidencia mostrada por el autor acerca del impulso otorgado por el señorío
de Benavente a la trashumancia, y su creciente regulación en régimen de cuasi-monopolio, parece deducirse
de la documentación de Nogales la gran antigüedad del movimiento trashumante desde el entorno de Benavente
hacia las sierras sanabresas.
Por ende, dixo que le pareçía que debían aforar la dicha vega de Tera a una persona
que toviese cargo de la defender» (SNAHN, Osuna, C.467, D.2-4; citado en Miguel
Hernández 2013: 76).
Con arreglo a tal determinación, en tiempos del abad Gonzalo de Cubillas, el
monasterio entregó el usufructo de la sierra al conde de Benavente en 1446 a cam-
bio de un censo anual de 3000 maravedís (cf. Beceiro Pita 1998: 118): «el abat i
prior del monesterio […] tomaron al señor conde por su comendero en el / mes de
agosto del año de XLVI»; «otrosý […] aforaron al señor conde / la Vega de Tera por
toda su vida i los que dél vinieren et / por tres myll mrs cada año» (DRFPB fol. 157r).
En el mismo folio se especifica «la rrenta desta Vega de Tera es que todos los ga-
nados / que acostumbran de yr a la syerra desde el Sant Juan fas/ta el Sant Myguell
fasen abenençia de pagar por cada / cabeça quatro o çinco mrs, o más o menos se-
gunt los años / son». Así pues, el agostadero cubría la temporada del 24 de junio al
18 de septiembre, con carga ganadera y tarifa por cabeza (se entiende que de reses
vacunas) variables, fluctuando según las circunstancias del año, que determinaban
la demanda.
El abad de Castañeda se reservaba otros derechos: (a) diezmo de ganado vacuno
y caballar nacido durante el verano; (b) exención para su propia cabaña vacuna:
«otrosý dise el dicho abat que ha de aver el diesmo de / los terneros e potros que
nasçieren en la dicha vega, / et más que puedan andar çinquenta cabeças de vacas
/ del dicho monesterio en la dicha vega syn pagar por / ello rrenta de heruaje nin
portadgo» (DRFPB fol. 157v). En efecto, los ganados foráneos, no pertenecientes al
monasterio, habían de pagar portazgo al señor de la Puebla por cada cabeza: «pagan
de cada cabeça de portadgo al señor de la / Puebla ocho dineros, et a las veces se
fase avenençia / de çierta cosa que dan por cada cabeça, asý por el eruaje / como
por el portadgo».
Es interesante la referencia a acuerdos antiguos que se remontan al señorío de
Diego Gómez de Losada: «otrosý paresçe que en tiempo de Diego Gomes se solía
leuar /de cada cabaña de vacas que yua a pasçer —asý a lo suelto / de la sierra como
a la vega— una vaca, la más gruessa, que / yua en la cabaña por nonbre de arradura6.
Porque todo esto / es segunt la abenençia, se fase quando las vacas van a la / sierra».
Beceiro Pita (1998: 118) sospecha que se trata de un aforamiento de la sierra anterior
al de 1446, contraído por el monasterio con Diego Gómez de Losada hacia 1420.
A raíz de este aforamiento de 1446, las rentas del herbaje parecen haber experi-
mentado una intensa alza, con beneficios crecientes para el conde. Ello da inicio a
un siglo de conflictos, debido a las presiones del monasterio solicitando una revisión
– 12 –
6Podría ser desarrollo postnominal a partir de arras ‘prenda o señal entregada como garantía en algún contrato
o concierto’ (DRAE).
del foro, y el interés contrario del condado. «En ese contexto, las posibles injerencias
condales en el nombramiento de abades y el recurso eclesiástico a los órganos de jus-
ticia de la Corona deben ser considerados como armas al servicio de intereses encon-
trados» (Beceiro Pita 1998: 119).
En 1479 el abad de Castañeda, Pedro Rodríguez de Lagarejos, vuelve a aforar la
Vega del Tera, esta vez al cuarto conde y primer duque, Rodrigo Alonso de Pimentel
(en posesión desde 1473 hasta su muerte en 1499) (SNAHN, Osuna, C.467, D.2-4). El
foro se hizo por 4000 mrs., con la condición de no poder enajenar la vega (Miguel
Hernández 2013: 138). En 1715 se describe este aforamiento como producto de co-
acciones: «Hecho el / foro, reclamó dicho abad que lo havía hecho por fuerza y temor
/ de dicho conde. Mouió después pleyto al conde sobre dicho foro / en el Consexo
Real, el qual dio sentencia a favor del monasterio» (TSMC fol. 18r). Entre 1492 y 1495
el primer duque impuso un abad, Diego de Aller, con quien renovó a su favor los afo-
ramientos. Ecos críticos de esta imposición resuenan dos siglos más tarde: «Este Abad
asoló este monasterio, aforando por cassi nada la Vega de Tera, y vassallos a dicho
conde: y haziendo otros grabes excessos a este modo»; «La juridiçión y vassallos [de
Villanueva de la Sierra] la tiene el Conde de Benabente, por la venta y foro que un
fray Diego de Aller, abad intrusso en este monasterio, le hizo, con todos los demás
lugares de las Abadías» (TSMC fol. 403v, 723v). Acerca de la presión ejercida por los
condes de Benavente sobre el monasterio en la segunda mitad del siglo XV, véase Mi-
guel Hernández (2013: 76-77).7
Hubo que esperar a 1577 para una renovación del foro que parece haber sido
más satisfactoria para los intereses del monasterio. En un repertorio de la casa
condal, de 1779, se indica: «Dicha vega, con sus términos / montes, pastos, abre-
vade/ros, dehesas, tierras labra/das y por labrar, aguas / manantes, estantes y
co/rrientes, fue dada y vendida / a foro perpetuo por el mo/nasterio de San Martin
de / Castañeda en precio de tres/cientos ducados de canon anu/al y de trescientos
seten/ta y cinco mrs cada ducado, / en favor de dicho monasterio / y contra el es-
tado [de Benavente]; con la con/dición expresa que había de / quedar vinculada e
ynclu/sa en el Mayoradgo y Casa / de Benavente, con el gra/vamen y condiciones
conte/nidas en la escritura de venta / e ynposición de dicho foro» (LVLB fol. 60v).
En 1715, el mismo aforamiento es descrito así por el monasterio: «El conde de
Benabente que es o fuere paga de foro perpetuo cada año al monasterio por la Vega
de Tera trecientos ducados de trescientos y setenta cinco maravedís cada ducado.
Más paga diez mil y quatrozientos marauedis por razón de mil ovejas, cien bacas
y veinte y quatro yeguas todas con sus crías que el monasterio podía entrar a pastar
en dicha vega; todo este dinero puesto en dicho monasterio por el día de San Mi-
guel de septiembre» (TSMC fol. 592v).
– 13 –
7En referencia a escritos y concordias entre el conde de Benavente y el monasterio sobre la explotación y
dominio de la vega del Tera (años 1547, 1577, 1601), véase también Miguel Hernández (2013: 113).
El borde occidental de este extenso ámbito era constituido por las sierras de Porto,
con Barjacoba y Pías. El concejo de Porto era de la encomienda de Castrotorafe de la
Orden de Santiago, y en 1528 (Lera Maíllo y Turiño Mínguez 2000: 39) se menciona
la respetable cantidad a la que ascendía la renta del herbaje recaudada por el comen-
dador de Porto: 40.000 maravedís, un 35% del foro anual que iba a recibir, cincuenta
años más tarde, el monasterio. Sin embargo, la penetración del condado en este espacio
de borde debió de ser eficaz, acudiendo regularmente al arrendamiento de dichas rentas
de herbaje: en 1563 se produce pleito por dicho arrendamiento (SNAHN, Osuna, C.3919,
D.98); en 1587 se pregona la subasta de las rentas de Porto, Pías y Barjacoba, perte-
necientes por entonces al conde de Benavente (SNAHN, Osuna, C.491, D.40). Ya en
1498 consta una demanda de los vecinos de Porto, que se quejan de abusos y ocupa-
ciones del conde: «puede aver treze o catorce años / poco más o menos que el conde
de Benauente / les tiene tomada e ocupada una sierra, / la qual diz que les pertenesçe
e es suya, / sobre lo qual diz que le han dicho e demandado / muchas veces que les
desagrauyase e / dexase la dicha sierra, e que lo no ha / querido nin quiere faser, pun-
yendo a ello sus / escusas e dylaçiones yndyvidas» (SPORT fol. 1r).
La presión también se hacía sentir en el extremo meridional de la sierra. A petición
de los pueblos de Las Hedradas y Villanueva de la Sierra, se solicita en 1518 un apeo
de la sierra de Sospacio, la Gamoneda y Vega de Tera, a fin de salvaguardar los trozos
de pasto comunal que podían usar los vecinos de estos pueblos sin temor a ser pren-
dados. Reclaman este apeo «para poder bevir buenamente e rremediar sus gana/dos
por la mucha neçesydad que ay en seren8los dichos lugares // muy ásperos e fríos e
de las partes de abaxo muy ocupados / de poblaciones de otros lugares que no les dan
lugar / para el rremedio de sus ganados» (APSOSP fol. 2v, 3r).
Otro actor en este escenario tensionado es la Mesta. Hernández Vicente (1991:
70) fija en 1514 la aparición por vez primera en las sierras sanabresas de ganado lanar
fino, unas 10.000 ovejas segovianas. De ahí notificaciones posteriores en las que el
concejo de la Mesta exige el libre paso del ganado de la cabaña real.9
La llegada de ganado portugués parece haber tenido tradición antigua. El antiguo
camino de Braganza a Puebla de Sanabria, que formaba linde entre Calabor y Santa
Cruz de Abranes, ya se menciona en documento medieval: Uerea del Palo / Uerea de
Soutello [en referencia a Sotillo de Sanabria] (1168, 1201 CAST), en el deslinde de Ca-
– 14 –
8Parece evidenciar un uso portugués, el llamado infinitivo pessoal (ser, seres, ser, sermos, serdes, serem). Es
rasgo peculiar, que implica añadir desinencias personales a un elemento que suele ser invariable en la mayor
parte de las lenguas.
9En 1547 se reclama a los alcaldes, oficiales y vecinos de Puebla de Sanabria que «cumplan los dichos prebi-
llegios que les á sido / notificados, dexando pasar por sus términos / libremente los ganados de la cabaña rreal
/ e que tengan abiertas las cañadas rreales / que por ellos pasan al marco e medida / de las noventa varas con-
forme a los dichos / previllegios, so las penas en ellos / contenidas» (MESTS fol. 1v). El mismo año se dicta sen-
tencia de igual tenor contra Tábara (AHN, Diversos-Mesta, 195, N.3).
labor. Es la llamada Brea de Consejo del Catastro de Ensenada, que pervive como to-
pónimo menor Brea (1909 PÑL). En la carta de seguro otorgada por el conde en 1566 a
todos los ganaderos que acudieran a las sierras se añade la siguiente caución: «assi-
mesmo digo que no consentiré ni mandaré que / sea rrecibido en las dichas sierras
nyngún ganado de portugueses» (SEGSOSP fol. 1r), lo cual parece evidenciar la existen-
cia anterior de trashumancia desde Portugal y permite adivinar conflictos pretéritos.
2. CONFLICTIVIDAD EN BENAVENTE Y SU TIERRA.
Tampoco quedaban al margen de la presión condal los vecinos de Benavente y su
concejo. El cuarto conde, Don Rodrigo, estableció (entre 1461 y 1480) la obligatorie-
dad de que las ovejas del concejo pasasen el verano en las sierras sanabresas, so pena
de cinco maravedís por cada cabeza que no se sumase a la trashumancia (Hernández
Vicente 1991: 70). Una nueva ordenanza, de 1500, aumentaba las penas: dos mil ma-
ravedís para el ganadero infractor, y diez maravedís por cabeza (íbid.). Se permitía a
cada vecino dejar hasta diez ovejas machorras o cojas, siempre que éstas fuesen ven-
didas o sacrificadas antes de la Virgen de agosto. Franquicias similares se fijaban para
los carniceros. Los carneros y corderos no estaban obligados a la trashumancia. En
1515, bajo el conde Don Alonso Pimentel, se redacta una nueva ordenanza.
La conflictividad al respecto no vino a cesar, sin embargo, pues en 1537 se registran
quejas de ganaderos de la tierra de Benavente, por coacciones del conde acerca del
«ganado de vuelta» y las «ovejas veraniegas» (las que no iban a la sierra); aludiendo
a la ordenanza de 1515 se indica: «entre las hordennanças / quel senor conde don
Alonso Pemyntel mandó hazer / açerca del ganado que desta villa y tierra avía de yr /
a la syerra está una hordenança en que dize que la / obeja o obejas que en la dicha villa
y tierrra quedaren / veraniegas, que no fueren a la syerra, los dueños / paguen diez mrs
por cabeça aplicados a los propios del / qº e rregimyº desta dicha villa» (INFGAN I: fol
3v). En total, puede estimarse este ganado que no iba a la sierra en la tierra de Bena-
vente en 1.400 o 1.500 cabezas, aunque el conde, desde 1515 hasta su muerte en 1530,
parece haberse apropiado de este importe, al menos en parte: «en cada un año, de la
rrenta del dicho ganado que no / va a la syerra vale catorce o quinçe myll mrs10 y los
goçó / el señor conde don Alonso que aya gloria desde el año de myll / e quynºs e
quynçe que se hizo la dicha hordenança hasta que / morió».11 Por ello, se pide «rresti-
tuyr a la dicha villa / todo lo que el dicho señor conde goçó desdel dicho tienpo / hasta
que morió y den horden cómo de aquí adelante libre/mente se dexe a la dicha villa lo
que rrentare la rrenta de / las obejas veranyegas» (INFGAN I: fol 1v).
– 15 –
10 Estimado por Diego de Salamanca entre 15.000 y 20.000 maravedís (I: fol. 7v).
11 Más adelante se puntualiza en un interrogatorio: «desde el / año de myll e quynientos e quynze que se hizo la
dicha hordenanza / hasta que morió syenpre llevó e gozó las dos partes de lo / que rrentava la dicha rrenta y a
la villa sólamente se le / dava la terçia parte, y que esto gozó hasta que murió y a/gora lo lleva e goza su señoría
e sus contadores en su nonbre» (INFGAN fol 3v).
Parte del contencioso se concentraba en el «ganado de vuelta», en referencia a las
cabezas de ganado que quedaban descarriadas, perdiendo contacto con sus respectivas
cabañas y pasando a ser consideradas bien común: «El ganado que viene con / las
cavañas de la syerra, que se llama el ganado de la buel/ta, que no parezen dueños»
(INFGAN II: fol. 5v); «comunmente a cada un año del / ganado de buelta suelen quedar
perdidas cien/to çinquenta e doçientas cabeças que valen cator/ze o quynze myll mrs,
e que todo este aprovechamiento huvo / el dicho señor conde don Alonso hasta que
murió y lo lle/va su señoría [Antonio Alonso Pimentel, tercer duque] y se quyta a los
propios desta dha villa» (I: fol 3r).
Para zanjar estas disputas, en 1537 se elaboran dos interrogatorios, y se hace pre-
sentación de testigos, que ofrecen versiones distintas de los hechos. En la pregunta
séptima del primer interrogatorio, se estima la renta procedente de las ovejas que no
van a la sierra en 13.000 o 14.000 mrs., de los cuales dos tercios eran para el conde y
sus contadores, y el tercio restante para los propios de la villa (INFGAN I: fol. 3v). Fran-
cisco de Herrera, que había sido alcalde en las primeras décadas del s. XVI, explica
que el regimiento y concejo de la villa «ynbiava, después que los ganados obejunos
heran / ydos a la syerra a los lugares de la jurisdicción desta villa, a que / se ynformase
del ganado que no yva a la syerra e lo / trayesen por memoria, y yva una persona por
mandado / del dicho rregimyº a cada merindad desta villa, e la otra / yua por memoria,
e después desto este tº vía quel dicho rregimyº / arrendava el dicho ganado de la buelta
con la vara / del aguaçilazgo de la dicha villa, e otras vezes se vendía / a otras presonas
syn arrendarse, con la dicha vara / e el dicho rregimyº lo cobrava como cosa suya pro-
pia syn / que el conde ny sus contadores lo contradixesen» (I: fol 9v).
El origen de la exacción que el conde imponía a las ovejas que no iban a la sierra
es argumentado del siguiente modo. El largo recorrido de los ganados, desde Bena-
vente a Sanabria, obligaba a realizar trabajos previos para despejar vías y asegurar la
seguridad de caminos y cañadas. Como indica Vicente de Losada, regidor de Bena-
vente, era preciso que «fuesen / rregidores a que segurasen los caminos e cañadas
desde / Benavente a la Puebla de Senabria por que los ganados que / van a ervajar fue-
sen paçiendo porqués el camyno largo e / no fuesen perdydas por los caminos por
donde pasan, que / van por diversas partes, y tanbién porque no les sea hecho da/ño a
los ganados, de ladrones que andan a hurtar de noche / y les arman con lazos por que
queden allí presas las ovejas» (II: fol. 6r). Andrés de Santamaría, vº de Olmillos, indica:
«syenpre ha visto que Biçente de Losada / á ydo muchos años dellos a allanar los
camynos para yr los / ganados a la syerra y a abrir las cañadas por donde pasa/sen»
(II: fol. 4v). El origen de esta tarea de obras públicas y policía, evidentemente, estaba
en la ordenanza que fijaba la obligatoriedad de la trashumancia: «como la dicha hor-
denança se hizo / començó el rregimyº a ynbiar rregidores a segurar / las cañadas e
camynos para que fuesen los ganados / a la syerra conforme a la dicha hordenança»
(I: fol. 11v). Ante el coste desmesurado de las dietas, parece haberse acordado transferir
al conde, con su autoridad, el control de la vía pecuaria: el «dicho señor conde / paga
– 16 –
la costa a las presonas que van a entender en ello / e paga mº ducado cada día al que
va, e se haze mucha / costa, e por esta razón lleva las dos partes de los diez / mrs» (I:
fol. 12r). Pedro de los Ríos, vecino de Benavente, que hizo este oficio de caminero o
peón de vías pecuarias algunos años, recuerda: «este tº, por mandado / del conde, fue
quatro vezes en dos años a lo susodicho / a costa del conde, e le dava cada un día tres
rreales e mº,12 / e que en anbas vezes se estaría treynta días po/co más o menos, e que
los qontadores de su señoría le libravan / en el tesorero los mrs que el dicho camino
se monta/va, e que de lo susodicho no paga la villa ny qº cosa / alguna» (II: fol. 11v).
En la pregunta cuarta del segundo interrogatorio se plantea la cuestión: «que la costa
y salario destos rregidores que sería y fue / hasta en quantía de seys o syete myll mrs
en cada un año / que á pagado e pagó syenpre el dicho señor conde, syn que dello /
pagase cosa alguna la villa». De ahí la pregunta séptima: ¿era beneficioso para la villa
ahorrarse el pago de salarios y dietas a los encargados de preparar las cañadas y pro-
teger el tránsito ganadero, renunciando a dos terceras partes de la renta de las ovejas
veraniegas? (II: fol. 2r).
En cuanto al ganado extraviado en el retorno de la trashumancia, afloran aquí con-
flictos y potenciales de abuso de toda índole. A Sospacio acudían ganaderos de tierra
de Benavente, pero también de Aliste, de las comarcas en torno a Zamora y de otros
puntos. Cuando se producía, en septiembre, el gran repliegue de los rebaños hacia
sus lugares de origen, podía haber en Sanabria apropiaciones maliciosas de algunas
reses rezagadas, que eran incorporadas a la fuerza a las cabañas que transitaban hacia
Benavente, para luego ser consideradas cabezas de ganado mostrencas, sin dueño;
de manera que a la vuelta de Sanabria, las cabañas benaventanas llegaban mejoradas:
«syenpre es más lo que trahen de Senabria que lo que / aya aí» (I: fol. 11v). Ahora
bien, el regidor Vicente de Losada defiende esta práctica, asegurando que la mayor
parte del ganado mostrenco que baja de la sierra es de tierra de Benavente, y sólo una
fracción tiene origen en Zamora y Aliste: «sabe que el ganado mostrenco que queda
en la Puebla de Senabria / que sea más parte de lo de la tierra del conde, <que> de
los ganaderos que / se van desde Senabria para tierra de Çamora e de Alista e de otras
/ tierras». La declaración implica que, con independencia del origen sospechado para
estos ganados dispersos, todo era confiscado por los hombres del conde, a la espera
de ser reconocido por sus dueños.
Parece haber habido dos puntos de control: en Puebla se tomaba el ganado consi-
derado mostrenco, que era traído separadamente desde la propia sierra. El ganado de
los pueblos situados entre Sanabria y Benavente que se fuera perdiendo en el camino
de vuelta era retenido en Colinas de Trasmonte, penúltima etapa antes de cruzar el
Órbigo, y luego se dejaba depositado en Santa Cristina de la Polvorosa durante un
tiempo, para dar ocasión a los legítimos dueños de llevárselo. Vicente de Losada ex-
– 17 –
12 Estimación más corta que la anterior. Medio ducado equivale a 187’5 mrs., mientras que 3,5 reales son
119 mrs.
plica: «ha visto muchas / vezes traher el ganado de la buelta perdido mostrenco, //
asý el que viene de tierra de Senabria, que va mucho / más ganado por allá a tierra de
Çemora e Alista e otras / partes, e lo toman allí en la Puebla de Senabria lo qués ageno
/ e lo trahen a Santa Crestina el día de san Myguel e lo / juntan con lo que aia aý mos-
trenco en el lugar de Colinas / qués çerca de Benavente» (I: fol. 11r, 11v). En Santa
Cristina se daba tiempo a los dueños para el reconocimiento, aunque, según Losada,
algunos reconocían más de la cuenta: «todo ello puede ser, lo que / queda allý después
de llevado los dueños lo que / conozen hasta çiento e çinquenta e çiento e sesenta
ca/beças, otras vezes más y otras vezes menos,13 porque / syenpre es más lo que trahen
de Senabria que lo que / aya aí, e aún después del día de san Myguel vienen muchos
/ e llevan más que lo conocen» (I: fol. 11v). En 1537, un antiguo pastor, Martín San-
tos, vº de Olmillos, recuerda el procedimiento a finales del s. XV: «puede aser quarenta
/ años y aún más que, siendo este tº pastor, bía que quando venýan / de la syerra él e
otras presonas, estavan en Colinas ciertas / presonas en nonbre del conde de Bena-
vente que sea en gloria e to/mavan juramº a las tales presonas que traýan ganados
para / cobrar los ganados de buelta e los dichos ganados los / traýan a Santa Crestina
e después este tº bía que las que que/daban las llevaba el conde ntro señor en su man-
dado» (II: fol. 5r). En Colinas el ganado extraviado era pregonado, operación de du-
dosa efectividad si los dueños estaban, por ejemplo, en Aliste: «es depósite en poder
de una presona para que lo traya allý / çierto tiempo pregonándose para que sus due-
ños vengan por él, / y el día de San Myguel lo lleva todo a Santa Crestina, y porque
está / en costunbre de venir allí enfinyta gente de pastores a / conosçer cada uno lo
suyo y lo lleva, e lo que allí queda se / deposita en poder de la misma presona para
que sy, andando / el tiempo, pareze dueño dellas, se las da, e quando no pares/ça el
dueño se venden e an vendido por del conde y hace merçed dellas // a quyen quiere»
(II: fol. 5v, 6r).
Finalmente, el ganado remanente era rematado a beneficio del conde (o de la villa,
según testigos). Diego del Bollo explica: «siendo este tº pr<ocurador> general desta
villa / fue a Santa Xpistina en nonbre del rregimyº a rrecoger / la vuelta del ganado e
el ganado que allá obo lo hizo / traer nesta villa e lo dio a guardar a Gº Babiano vº
que fue / de Villanueva de Açoague, y este tº, de los propios desta villa, / llevava di-
neros e pagava tres o quatro mrs del her/vaje de cada cabeça de la syerra» (I: fol. 6r).
Cada cabeza era vendida por unos tres reales (I: fol. 7r), lo cual suponía ingresos de
entre 300 y 450 reales.
Oídos todos los testigos y consideradas las probanzas de ambas partes, finalmente
se llega a una resolución el 8 de octubre de 1537, suscrita en el monasterio de Santo
– 18 –
13 Estimaciones diversas aportadas por los testigos: Diego del Bollo, que fue procurador de Benavente, cifra en
100 a 150 las cabezas de ganado ovino perdidas anualmente (I: fol. 6r). Diego de Salamanca, vecino de la villa,
aproxima en 100 cabezas esta cifra (I: fol. 7r). Francisco de Burgos, escribano en Benavente, estima en 120 a
130 cabezas (I: fol. 8v). Las ovejas eran reconocidas por sus dueños, que habían de hacer juramento, descri-
biendo los cortes en las orejas y las marcas de pez (melas) en el cuerpo.
Domingo de Benavente. El ganado de la vuelta o mostrenco, al no haber podido la
villa probar sus argumentos, se mantiene en posesión del conde. En cambio, pasan a
pertenecer íntegramente a la villa de Benavente, su concejo y regimiento, los ingresos
por ovejas veraniegas («los diez mrs de pena del ganado que queda acá de la villa e
tierra e / no va a las syerras al tienpo en que está ordenado»), así como las sanciones
en caso de trashumancia fuera de plazo («la pena / de los que no lo sacan al tyenpo
ordenado o lo vuelven antes de lo asý / ordenado») (INFGAN III: 1r).
3. EL DETALLE DE LOS MOVIMIENTOS GANADEROS. ALGUNOS VISLUMBRES.
Año tras año, la contabilidad y los contratos entre los ganaderos trashumantes y
los distintos poderes entronizados en la sierra, especialmente los ejercidos por el Con-
dado de Benavente, hubieron de quedar fijados documentalmente, aunque cabe pensar
que sólo una parte de tales documentos se ha conservado. Dado que las obligaciones
de pago se fijaban, como se indica seguidamente, para el año siguiente a la estancia
en el agostadero, es posible que gran parte del papeleo generado fuese desechado una
vez satisfechas todas las obligaciones contraídas. Ello impide —a falta de posibles
sorpresas documentales— acceder a una visión sistemática y continua que permita
elaborar estadísticas de detalle, en lo tocante a origen de los ganados, número de ca-
bezas, cantidades abonadas y sanciones incurridas. De ahí el interés de documentos
aislados que ofrecen acceso parcial a la situación en algunos años selectos. En un Re-
gistro de escrituras de arrendamientos de rentas, alcabalas y diezmos del estado de
Benavente, entre los años 1496 a 1518, insospechadamente se incluyen unas hojas
intercaladas, que detallan el producto de las rentas de herbaje en la Sierra de Sospacio
en 1566. No es fácil entender la razón por la que este legajo, de unas 228 carillas, in-
corpora este material, cincuenta o sesenta años posterior a los documentos adyacentes.
Debió de tratarse de un año excepcional, en que las rentas alcanzaron un valor des-
tacado, aprovechable como referencia para el futuro.
El documento, recogido en anejo, da cuenta de los maravedís recibidos en con-
cepto de herbaje por el apoderado que el conde de Benavente tenía al presente en
Sospacio, Rodrigo Díaz el viejo, cuyo cargo recibe el poético nombre de «mayordomo
de la sierra».14 En primer lugar se indican las aportaciones correspondientes a las ca-
bañas de «ganado vacuno bravo y manso». El testamento de Rodericus Pelagii ([1164-
1185] ACL §1532), en León, contiene una manda a Santa Maria de Bamba, «terciam
partem de meis uaccis brauis». Fernández Catón (p. 361) creía ver aquí la primera
referencia leonesa a las vacas bravas. Sin embargo, no ha de entenderse «vacas bra-
vas» en el sentido actual, de ganado destinado a la lidia. Si el ganado manso es el
que, tras un periodo de doma, pasa a realizar labores de tiro y puede usarse para la
arada y para la trilla, el ganado bravo es el que se destina a cría o a carne. Es el que
– 19 –
14 En las primeras décadas del siglo XVI habían sido mayordomos Diego de Valladolid y Alonso de Aguilar (Her-
nández Vicente 1991: 70).
se ha llamado también en Zamora «de holgadío»; en Salamanca, vacas holgonas. Po-
siblemente, en estas razas primitivas, parcialmente desaparecidas, todo el ganado no
domado era de carácter arisco e indómito, más que en las razas actuales.
En 1566 esta trashumancia de vacuno tiene su origen en los concejos (y algunos
ganaderos particulares) de la vecina Requejada, la Carballeda y otros espacios de
transición como Las Frieiras (Cádavos y La Canda) y Tierra del Bollo (Tabazoa),
como muestra el mapa adjunto (Fig. 1). Excepcionalmente aparecen localidades como
Pedrazales, en Sanabria, y Moldones, en el rincón de Aliste. El eje de comunicación
principal es la vereda de Benavente. En total, acuden a la sierra 643 vacas mansas,
2219 vacas bravas y 27 toros. Los bueyes se computan en la rúbrica de ganado manso.
El toro, ausente de muchas de las cabañas, no paga renta. Ello se deberá a que su pre-
sencia es un bien colectivo en calidad de inseminador. La relación no incluye datos
la renta por cabeza. Sólo el 22% de las cabezas de vacuno son de ganado manso. No
se percibe un patrón claro en lo tocante a la contribución geográfica de ganado manso.
Su presencia en la sierra implicaría que este ganado era superfluo para las labores
del verano. En muchos pueblos, la agricultura sería escasísima, limitada a huertos y
algunas siembras de centeno; por ello predominará la maja en vez de la trilla, y las
labores de acarreo no precisarán una gran movilización de ganado de tiro. En Trefacio,
por ejemplo, se menciona en 1741 «un campo de media hemina de linaza que ahora
es hera de majar» (TSMC p. 353).
Por lo que toca a los ganados de cabras y ovejas, el patrón es diferente. La titula-
ridad de las cabañas no es concejil; se menciona siempre a ganaderos, individual-
mente o asociados. La procedencia de los rebaños es en 1566 fundamentalmente de
– 20 –
Fig. 1. Procedencia de las cabañas de ganado vacuno trashumantes a la sierra. Año de 1566.
Fuente: elaboración propia. Base cartográfica: IDECYL.
Aliste, con algunas excepciones de Tierra del Pan y de Alba, así como un caso aislado,
de Trefacio (véase Fig. 2); el eje principal de comunicación, el cordel de Robledo.
La relación distingue entre «cabezas de mayor» y «cabezas de menor»: como se verá
más adelante, la primera rúbrica comprende cabras y ovejas adultas (6 mrs./cabeza);
la segunda, corderos y cabritos (3 mrs./cabeza). En total, viajan a la sierra 9.682 ca-
bezas de ganado mayor y 4.495 de menor, rindiendo un total de 71.577 maravedís en
concepto de rentas de herbaje.
Esta visión, parcial sin duda, puede complementarse con otros documentos coe-
táneos. Del mismo año, 1566, consta una interesante carta de seguro (véase en anejo),
que el conde a la sazón, Antonio Alfonso Pimentel, emite garantizando a todos los
ganaderos que acudieran a la sierra: «a todas y qua/lesquier personas destos rreinos
de Castilla y Galizia que quisieren yr con sus ganados va/cunos y obejunos y yeguas
a la mi sierra de Sospaçio y Vega de Tera y La Gamoneda, que son / en la my tierra
de Senabria» (SEGSOSP fol. 1r). La protección otorgada confirma «que yrán / y vo-
luerán y estarán seguros en las dichas sierras ellos y los dichos sus ganados y pas/tores
y cosas que lleuaren, y que no les será fecho ningún daño dentro de mi tierra y señorío
/ y que no les serán prendados ni corridos los dichos sus ganados y que les darán ca-
ñadas / bastantes para ellos, guardando pan y vino y frutos para que puedan pasar /
libremente, y que si algún mal osan o les fuere hecho contra justiçia en la dicha / mi
tierra y señorío, se lo mandaré pagar durante el tiempo que estuuieren en las / dichas
sierras y voluieren». En el citado documento se especifican las rentas exigibles: «han
de pagar / de hervaje de los dichos sus ganados, de cada cabeça de ganado vacuno
brava un rreal [34 mrs.] / y de cada cabeça de ganado vacuno mansa diez e siete mrs
y de cada cabeça de ganado / ovejuno e cabruno seis mrs, y de cada cordero o cordera
tres mrs, y de cada / cabeça de yegua o su linaje rreal y medio».
– 21 –
Fig. 2. Procedencia de las cabañas de ganado ovino y caprino trashumantes a la sierra. Año de 1566.
Fuente: elaboración propia. Base cartográfica: IDECYL.
Con estas tarifas, en vigor en el mismo año de las declaraciones del mayordomo
de la sierra, se han elaborado las tablas 1 y 2, donde se sintetizan los resultados eco-
nómicos de ambas campañas trashumantes en 1566, la de vacuno y la de ovejuno y
cabruno.
– 22 –
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Tablas 1a, 1b. Número de cabezas de ganado vacuno trashumante en 1566.
Fuente: elaboración propia. Las rentas, no indicadas en la relación, se deducen de las
tarifas de herbaje por cabeza indicadas en el texto.
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ZĂďĂŶĂůĞƐ;ϭͿͬdŽůŝůůĂ;ϮͿ ϱϳϬ ϯϱϰ ϰ͘ϰϴϮ
ZĂďĂŶĂůĞƐ ϰϳϬ Ϯϲϲ ϯ͘ϲϭϴ
sĂůĞƌ;ϭͿͬ&ƌĂĚĞůůŽƐ;ϮͿ ϳϲϮ ϯϲϯ ϱ͘ϲϲϭ
WŽďůĂĚƵƌĂĚĞůŝƐƚĞ ϰϯϭ ϭϲϯ ϯ͘Ϭϳϱ
ůŵĞĚƌĂLJ^ĂŶWĞĚƌŽĚĞůĂEĂǀĞ ϰϴϰ ϯϮϲ ϯ͘ϴϴϮ
sĂůĚĞƉĞƌĚŝĐĞƐLJWĂůĂĐŝŽƐĚĞůWĂŶ ϳϮϬ ϯϲϬ ϱ͘ϰϬϬ
&ŝŐƵĞƌƵĞůĂĚĞƌƌŝďĂ ϱϵϭ ϯϬϵ ϰ͘ϰϳϯ
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Tabla 2. Número de cabezas de ganado ovino y caprino trashumante en 1566.
Fuente: elaboración propia. Las rentas, aunque indicadas en la relación, se deducen de las
tarifas de herbaje por cabeza indicadas en el texto.
No parece que estas dos tablas permitan acceder a una panorámica exhaustiva de
los ganados que en 1566 acudieron a la sierra. Es probable que afluyeran otras caba-
ñas, cuyo origen estuviese en la tradicional trashumancia a Sanabria desde Valderas,
Villalpando, Mayorga y Villalón (Hernández Vicente 1991: 69). De hecho, la citada
carta de seguro, de 1566, fue pregonada el 20 de mayo del mismo año en Villalpando,
aprovechando un día de mercado, en el arrabal de San Lorenzo: «estando en la plaça
mayor de la dicha villa, a altas / e yntelegibles bozes se pregonó la cédula desta otra
/ parte escrita e conthenida, […] la qual se pregonó por boz de Jnº Fer/nández, pregonº
público desta dicha villa, diziendo al / fyn del dicho pregón mandarse asý pregonar
publicamte / por que venga a noticia de todos, de lo que fueron testigos / mucha e
asaz gente que estava en la dicha plaça e mercado» (SEGSOSP fol. 1v). Por otro lado,
es probable que llegaran ganados de tierra de Tábara, así como los del concejo de la
Mesta, posiblemente de ganado lanar fino de Segovia.
De un documento unos años anterior (1560-1562) se desprende una visión, también
parcial, pero que nos permite conocer el vínculo legal que contraía cada ganadero con
la casa condal y las formas de pago establecidas. Se trata de las Escrituras de obliga-
ción otorgadas a favor del conde de Benavente para la paga del herbaje del ganado
que pasta en la Sierra de Sospacio (OBLHERB). Se mencionan exclusivamente gana-
deros de ovino y caprino, procedentes de las tierras de Aliste, Alba y Tábara. La tarifa
es la misma de 1566: seis mrs. por cabeza de ganado adulto, tres por las crías. El ma-
yordomo de la sierra es Rodrigo Díaz. Las obligaciones se hacen en Carbajales ante
el escribano Alonso Cardoso,15 al final del verano mismo en que pastan los ganados
en Sanabria. El plazo de pago de las rentas de herbaje se extiende hasta el año siguiente,
el primer día de mayo. Dado que la mayoría de las obligaciones se suscriben en agosto
/ septiembre de 1562, ello significa la obligatoriedad de pago antes del 1 de mayo de
1563. En caso de no pagar a la fecha convenida, el ganadero afrontaba una sanción de
«quatro / rreales por cada día e so pena del doblo e costas, / daños e intereses que so-
brellos se le rrecresçiere». En su mayoría, las obligaciones presentan avales, así como
los habituales testigos.
Se añade también, a pesar de tratarse de un testimonio aislado, una obligación de
otro año (1574), de unos ganaderos de Nuez, Jácome de Trabazos16 y Antº Vaz. No
se especifica el número de cabezas, pero sí el monto total (3.549 mrs.); la tarifa por
cabeza es la misma de años anteriores. La obligación se formaliza en Puebla de Sa-
nabria, ante el escribano Rodrigo Díaz, el 19 de agosto, con un compromiso de pago
más apremiante: «se obligava e obligó con su persona e bienes muebles e rraízes avi-
dos / e por aver ha dar e pagar al Illmo Sor Don Antº Alfonso Pimen/tel y de Herrera,
– 23 –
15 Dos ganaderos, de Pozuelo de Tábara, contraen sus obligaciones en Tábara, con el escribano público Cristóbal
Hernández.
16 Jácome de Trabazos fue acusado en 1567, con otros vecinos de Nuez (Francisco y Juan Barrigón, Pedro de
Trabazos, Hernando Portugués y otros), de contrabando de caballos, potros y mulas comprados en la feria de
León y llevados a Portugal (Arch. Real Chancillería de Valladolid, Reg. Ejecutorias, Caja 1130, 47).
conde de Bte, o a quien sepan lo deviere de / aver y cobrar, tres mill e quinientas e
quarenta e nueve mrs que se / montaron de hervage de la cabana de ganado ovejuno
e cabruno suya del / dicho Jácome de Trabaços y de Antº Vaz, vº del dicho Nuez»;
«se obligó de le dar e / pagar de aquí al día de san Miguel de septiembre priº / venidero
deste dicho año puestos a su costa en esta dicha vª» (NUEZ fol. 1r).
Reuniendo estos datos dispersos, a los que cabe añadir los referidos a los años
1500 y 1525 según testimonios aportados por Diego de Valladolid y Alonso de Agui-
lar, antiguos mayordomos de la sierra, en 1524-1525 (SNAHN, Osuna, leg. 467-3) (Her-
nández Vicente 1991: 70), puede completarse la siguiente síntesis (Tabla 4). Según
el monasterio, antes de 1446 se cobraba sólo 1 maravedí por yegua y 1 blanca (1/2
maravedí) por vaca (Beceiro Pita 1998: 118). En las rentas, parece natural que la
tarifa por vaca brava sea el doble que la de vaca mansa; las primeras son más ingo-
bernables y acarrean más conflictividad. Las yeguas, ganado suntuario, destacan por
su elevada renta de herbaje. La extensión de pasto por cabeza en el ganado bovino es
unas cuatro veces mayor que en el ovino (Rodríguez Blanco 1993: 78).
– 24 –
Tabla 3. Número de cabezas de ganado ovino y caprino en años dispersos (1560, 1562).
Fuente: elaboración propia.
Tabla 4. Síntesis de tarifas de herbaje por cabeza en diversos años.
Fuente: elaboración propia a partir de las fuentes documentales consultadas. Los datos
de 1500 y 1525 (*) proceden de Hernández Vicente (1991: 70).
Pueden compararse estas cifras con otras rentas de herbaje. Las rentas del ganado
ovino para las dehesas extremeñas de invernada (temporada más larga, de unos seis
meses en general) eran mucho más caras: el coste medio anual por cabeza creció
desde 48 mrs. (1536-1539) hasta 85 (1565-1569) (Pereira Iglesias 1993: 134). En
1553, el concejo de la Mesta obtuvo derecho de aprovechar los baldíos de Mérida a
cambio del pago de 5 y 3 mrs. por cabeza de ganado mayor / menor (Clemente Cam-
pos 2000: 361).
En todo caso, aun siendo moderadas las rentas de herbaje de la sierra, la cantidad
de reses que acudían anualmente convertía esta fuente de ingresos en una de las prin-
cipales del condado. «Las mayores ganancias procedían de la renta del herbaje de la
sierra de Sespacio […]. Lo obtenido cada año por este conducto superaba indudable-
mente a cualquier otra renta, aunque dependía mucho de las fluctuaciones en la
afluencia de ganado, según fuera la cantidad de lluvias» (Beceiro Pita 1998: 99). La
autora recoge una declaración, de 1446 a 1448 (SNAHN, Osuna, leg. 444): «e el año
que es de grant seca que non ay yeruas en campos van muchos ganados a la dicha
syerra. E el año que asý van muchos ganados puede rentar el dicho heruaje treynta
myll o quarenta mil maravedís. E quando non es falta de yeruas puede rentar el dicho
heruaje un año por otro dies mil o dose mill maravedís» (íbid.). Ciertamente, esta
renta había crecido decididamente un siglo más tarde. Las relaciones estudiadas, que
no comprenden la totalidad de los ganados afluidos, ofrecen un resultado parcial para
1562 de 55.746 mrs. (sólo de los ganados ovinos de Tierra de Alba y algún lugar ex-
tracomarcano). En 1566, los ganados ovinos y caprinos de Aliste rentaron 71.577
mrs.; los vacunos de Carballeda y Requejada, 86.377 mrs.
Según testimonios aportados por Diego de Valladolid en 1514, siendo mayordomo
de la sierra (SNAHN, Osuna, leg. 467-3) (Hernández Vicente 1991: 70), en dicho año
pastaron 2000 vacas, 600 yeguas y 15.000 a 20.000 ovejas17. Ello supondría una renta
aproximada de 94.500 mrs.
4. CONCLUSIONES.
Los aprovechamientos de la sierra sanabresa parecen haber estado sometidos a
una constante dinámica de cambio. A factores de la economía global en el tránsito a
la Edad Moderna se añaden fluctuaciones por guerras y clima, el influjo variable de
la Mesta, así como el escenario cambiante de las presiones señoriales, marcado aquí
por el creciente dominio ejercido por el Conde de Benavente. Un espacio como Sa-
nabria fue sin duda vulnerable a las guerras con Portugal de finales del s. XIV; el poder
señorial se reconfiguró a raíz de sucesivas guerras en Castilla (1366-1369; 1445;
1465-1468; 1475-1479). El clima sin duda es factor capital, como indica Beceiro Pita.
– 25 –
17 Se ha estimado una renta por vaca de 15 mrs., por yegua de 20, por oveja de 3. Compárese con las 2889
vacas y 14.177 cabras y ovejas de 1566 (sin contar cabañas no recogidas en la relación).
El año 1566, del que ha quedado reflejo documental relativamente completo, debió
de ser de gran sequía, lo cual incrementó el número de cabezas de ganado trashu-
mantes a la sierra. Giralt i Raventós (2002: 108, 113) indica que «el año 1566 fue de
una intensa y persistente sequía: en Barcelona y sus contornos era imposible molturar
el grano; se hicieron como de costumbre apasionadas rogativas públicas»; el precio
del trigo alcanzó un máximo. El mismo año y el siguiente fueron de terrible sequía
en Andalucía y otras partes (Martínez Ruiz 1992: 146).
Sanabria, en años más clementes, había de competir con sierras menores del en-
torno, a las que podía acudir el ganado del agostadero. Un ejemplo destacado parece
haber sido Boya en la Sierra de la Culebra. En una antigua delimitación del obispado
de Braga frente al de Astorga consta la serie de hitos siguiente: «ad radice Alpis Sis-
patio, et inde per cacumina montium usque ad Bovia que dicitur de Vaccas et inde ad
portum [de] Mirleus pero illa aqua de Estola usque in Durio» (572 BRAC, de autenti-
cidad dudosa). Hay copia posterior: «per cacumina montium ad Boviam de Vaccis»
(1114 BRAC), que fue leída erróneamente Boucam de Vaccis en ESPSAG. El topónimo
se transparenta: Bovia > Boya, siendo la bovia una denominación antigua para los
pastos de altura de ganado vacuno, que guardó vigencia en Asturias y León. Un ramal
de vía pecuaria, la Cañada de la Cumbre, iba dirigida desde Mahíde hacia Boya bus-
cando su paraje La Majada de las Vacas (1910 PÑL). Por otra parte, la sierra de Car-
purias, ramal extremo de la Sierra de la Cabrera en la divisoria entre el Tera y el Ería,
también acogía ganado en los estíos. Una ordenanza del conde de Benavente de 1514
eximía de acudir a las sierras sanabresas a los vecinos de Fuente Encalada, Villageriz,
San Pedro de la Viña, Brime de Sog y Huerga (despoblado en Carracedo). Los vecinos
de estas aldeas de Valdevidriales, con comunidad de pastos en la Sierra de Carpurias,
podían dejar en verano sus ovejas en sus términos, con la restricción de que no acu-
dieran a otros agostaderos (Hernández Vicente 1999: 71).
Las páginas anteriores, en su brevedad, permiten esbozar la potente personalidad
histórica de las sierras. Un altar serrano de suave perfil, acolchado de hierba, velado
de nubes —como trazado de intento para acunar con mimos la vida de sus frecuen-
tadores—, se convierte por mor de su valor estratégico en teatro de operaciones de
ruidosos engranajes de poder. Los ganados, en su movimiento anual, son vectores te-
rritoriales, cuyo recorrido exitoso depende de ampararse con cartas de seguro, superar
portazgos, sufragar rentas de herbaje, recuperar reses extraviadas, defenderse de la-
drones y prendadores. La cita anual, que congregaba a gallegos, leoneses, castellanos,
incluso portugueses, aseguraba el cosmopolitismo de aquel magno simposio pastoril.
Por el espinazo serrano que se alarga de la Trevinca hacia Portugal, el Sospacio,
viene a estirarse actualmente el trémulo límite entre gallego y leonés. Imposible, con
tal afluencia reiterada de viajeros, que tal frontera sea pulcra y tajante, como querría
algún normalizador lingüístico: en el extenso término municipal de Porto, por ejemplo,
la toponimia evidencia complejos gradientes de diglosia. Las áridas páginas notariales
– 26 –
consultadas no pueden reflejar en todo su esplendor las riquezas de aquella serrana pro-
miscuidad de lenguas y ganados: es cierto que no faltan los hallazgos expresivos, tes-
timonio de la impenitente tendencia que inclina el corazón anónimo de la lengua hacia
la poesía: «ganado de la vuelta», «mayordomo de la sierra», «ovejas veraniegas». Del
gran teatro montañoso donde disputaron condes, abades y mayorales, un teatro de pro-
porciones de majestad que, año tras año, era despejado por los ganados antes de las pri-
meras nieves, queda la historia movida y el silbido final de la guadaña, que reúne,
revueltos, a todos los actores: «assí que non ay cosa fuerte, / que a papas y emperadores
/ e perlados, / assí los trata la Muerte / como a los pobres pastores / de ganados».
– 27 –
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(Zamora) [1715] Archivo Histórico Nacional, CODICES, L.170 [recopi-
lado por Fray Antonio de Lara].
– 30 –
ANEJO 1
Escrituras de obligación otorgadas a favor del conde de Benavente para la
paga del herbaje del ganado que pasta en la Sierra de Sospacio [1560-1562]
(SNAHN, Osuna, C.3919, D.108-123). Regesto en <pares.mcu.es>, Natividad
Manzano Rubio (= OBLHERB). Se incluyen fichas extractadas de las cartas de
obligación. Las cursivas indican transcripción directa.
[1] Ganaderos: Francisco Rroyo e Albaro Rrs e Juan Alonso, vezinos del lugar de
Poçuelo, tierra e jurisdiçión de la billa de Tábara.
Número de cabezas y renta debida: No se especifica.
Fecha y lugar de la obligación: 29 de agosto de 1560, en Tábara.
Fecha límite de pago: 1 de mayo de 1561. Puestos e pagados en la billa de Benabente
a nuestra costa e minsión, so pena de dar e pagar a la persona que los benyere a co-
brar e rrecaudar quatro rreales por cada día de los que se ocupare en la cobrança
dellos, por los quales seamos executados.
Testigos: Hernandez e Lorenço de las Heras, vºs de la villa de Tábara, e Franco
Barbote el moço, vº de Poçuelo.
[2] Ganaderos: Alonso Gago e Francisco dOporto, vezinos del lugar de Poçuelo tie-
rra e jurisdiçión de la villa de Tábara.
Número de cabezas y renta debida: No se especifica; todos los maravedís que se mon-
taren del erbaxe de nuestros ganados.
Fecha y lugar de la obligación: 29 de agosto de 1560, en Tábara.
Fecha límite de pago: 1 de mayo de 1561.
Testigos: Pº de Olea e Sevastián Prieto e Lorenço de las Heras, vezinos de la dicha
villa.
[3] Ganaderos: Melchor Genyzio, vº de la villa de Fonfría.
Número de cabezas y renta debida: tres myll e duçientos e çinquenta e ocho mrs los
quales le debo por rrazón de quatroçientas e ocho cabeças de ganado de mayor a
seis mrs y duzientas e sesenta de menor a tres mrs.
Fecha y lugar de la obligación: 24 de agosto de 1562, en Carvajales.
Fecha límite de pago: 1 de mayo de 1563.
Testigos: Jerónymo Cardoso e Dº de Castro, hijo de Lope de Castro, vºs desta villa,
e Martýn Frrs, vº de Fonfría, el qual juró ser el dicho ganado del dicho Melchor
Genyzio e de Dº Castellano; y firmólo el dicho Gerónymo Cardoso en el rregistro a
rruego del otorgante por testigo Gerónymo Cardosso.- E yo Aº Cardoso escribano e
notario público del número de la dicha villa de Carvajales su tierra e jurisdicion del
Illmo Sºr Conde de Alva dAliste.
[4] Ganaderos: Pº Gallego e Diego de Rriero, vºs del lugar de Mançanal jurediçión
de la villa de Carvajales, como prençipales deudores e pagadores e yo, Martin
– 31 –
Alonso, como vuestro fiador y deudor y prençipal pagador haciendo de deuda agena
mýa propia todos tres juntamente de mancomún e a voz de uno e cada uno de nos
por sí e por el todo.
Número de cabezas y renta debida: sin especificar.
Fecha y lugar de la obligación: 31 de agosto de 1562, en Carvajales.
Fecha límite de pago: 1 de mayo de 1563. So pena de pagar por cada día al que los
venyere a cobrar quatro rreales por pena e por postura e por nonbre de ynterese con-
vencional e so pena del doblo e costas, daños e yntereses que sobre ello se les rre-
creçieren.
Testigos: Juan Rrico que lo firmó por testigo, e Juan Méndez de Lemos e Alº Gºs all-
calde, vºs de la dicha villa.
[5] Ganaderos: Alonso Serrano, vº del lugar de Mermyllo e yo Alonso de Blanca vº
del lugar de Videmala,juresdiçión de la villa de Carvajales, como prençipales deu-
dores e pagadores, e yo Alº Gallo, vº del dicho lugar de Mermyllo, como vuestro fia-
dor e deudor e prençipal pagador...
Número de cabezas y renta debida: sin especificar. Lo que montare en la cabaña de
nuestro ganado que erbajea este año en la sierra de Suespaçio de su señoría como
proçediere por çédula de Rrº Diez su mayordomo a seys mrs la cabeça de mayor y a
tres la de menor.
Fecha y lugar de la obligación: 31 de agosto de 1562, en Carvajales.
Fecha límite de pago: 1 de mayo de 1563.
Testigos: Juan Delicado e Amaro Garçía y Alº Frrds de la dicha villa; firmólo el
dicho Alº Gallo de su nonbre.
[6] Ganaderos: Myguel Tavarnero, vº del lugar de Na/vianos, juresdiçión de la villa
de Carvajales […] Babilés Rrs, vº del dicho lugar, como vuestro fiador, deudor e
prençipal pagador
Número de cabezas y renta debida: tres myll e noveçientos y sesenta mrs de la moneda
usual e corriente en nuestros rreynos e señoríos al tiempo de la paga, los quales los
debemos por rrazón de quynientos e noventa e una cabeças de ganado de mayor, a
seys mrs, y çiento e treynta e ocho de menor, a tres mrs, que erbajaron este presente
año en la sierra de Suespaçio de su señoría.
Fecha y lugar de la obligación: 7 de septiembre de 1562, en Carvajales.
Fecha límite de pago: 1 de mayo de 1563.
Testigos: Alº Paz, que lo firmó por testigo y Sebastián Martýn y Gerónymo Cardoso,
vºs de la dicha villa; por tº Alº Pérez e yo, Aº Cardoso.
[7] Ganaderos: Juan Núñez e Juana biuda, muger que fue de Rrº de Olmyllos, vºs de
San Martýn de Távara, ambos a dos juntamente de mancomún e a voz de uno e cada
uno de nos por sí e por el todo.
Número de cabezas y renta debida: Quatro myl e noveçientos y veynte mrs de la mo-
neda usual y corriente en estos rreynos al tiempo de la paga los quales le debemos
– 32 –
por rrazón de seysçientos e doze cabeças de ganado de mayor a seys mrs y do-
zientas e diez y seys de menor a tres mrs que este año an pastado en la sierra de
Suespaçio de su señoría, como pareçe por cédula de Rrº Diez su mayordomo.
Fecha y lugar de la obligación: 7 de septiembre de 1562, en Carvajales.
Fecha límite de pago: 1 de mayo de 1563.
Testigos: Sebastián Martýn e Juan Méndez de Lemos que lo firmó por tº, vº desta
dicha villa; e Jnº Domýnguez, vº de Samyr por tº.
[8] Ganaderos: Gaspar Pérez e Alº Pérez, vºs del lugar de Perilla de la encomienda
de Castrotorafe ambos a dos juntamente y de mancomún e a voz de uno
Número de cabezas y renta debida: Quatro myl e trezientos y beynte e seys mrs de
la moneda usual e corriente en estos rreynos e señoríos al tienpo de la paga por
rrazón de seysçientas y siete cabeças de ganado de mayor a seys mrs la cabeça y
çiento e ochenta e ocho de menor a tres mrs que hervajaron este año en la sierra
de Suespaçio de su sª.
Fecha y lugar de la obligación: 7 de septiembre de 1562, en Carvajales.
Fecha límite de pago: 1 de mayo de 1563.
Testigos: Alº Pérez que lo firmó por tº e Gerónymo Cardoso, vºs desta dicha villa,
e Myguel Tavarnero, vº de Navianos, por tº Alº Pérez.
[9] Ganaderos: Babilés Rrºs, vº de Navianos, como prençipal deudor e pagador, e
yo Mygel Tavarnero, vº del dicho lugar, como su fiador deudor e prençipal paga-
dor, haziendo de deuda agena propia ambos a dos e juntamente de mancomún e a
voz de uno e cada uno de nos por sí e por el todo.
Número de cabezas y renta debida: Quatro myll e e ocho çientos e seys mrs de la
moneda usual e corriente en estos rreynos al tienpo de la paga, los quales le de-
bemos por rrazón de seysçientos e çinquenta y una cabeças de ganado de mayor
a seys mrs la cabeça y trezientas e veynte de menor a tres mrs que en la sierra de
Suespaçio de su señoría este año an pastado, como pareçe por çédula de Rrº Díez
su mayordomo.
Fecha y lugar de la obligación: 7 de septiembre de 1562, en Carvajales.
Fecha límite de pago: 1 de mayo de 1563.
Testigos: Jnº Gºs hijo de Xpóval Gºs, y Gerónymo Cardoso y Alº Pérez que lo firmó
por tº, vºs de la dicha villa, por tº Alonso Pérez.
[10] Ganaderos: Juan Martýn y Engraçia Casada, muger que fue de Martýn Prieto,
vºs del lugar de Perilla, jurediçión de la villa de Castrotorafe.
Número de cabezas y renta debida: Çinco myll y dozientos e noventa e dos mrs de
la moneda usual e corriente en estos rreynos al tienpo de la paga, los quales vos
debemos por rrazón de seysçientos y setenta e siete cabeças de ganado de mayor
a seys mrs y de menor dozientas y diez cabeças a tres mrs que este año an pastado
en la sierra de Suespaçio de su señoría, como pareçe por çédula de Rrº Díez su
mayordomo.
– 33 –
Fecha y lugar de la obligación: 7 de septiembre de 1562, en Carvajales.
Fecha límite de pago: 1 de mayo de 1563.
Testigos: Garçía del Castillo clérigo, e Jnº Asensio e Jªn Méndez de Lemos que lo
firmó por tº, vºs desta dicha villa, por tº Jnº Méndez e yo Aº Cardoso.
[10] Ganaderos: Andrés Pérez e Juan Seco e Francisco Carvajo, vºs del lugar de
Perilla jurediçión de la villa de Castrotorafe.
Número de cabezas y renta debida: Çinco myll e noveçientos y diez y nuebe mrs
de la moneda usual e corriente en estos rreynos al tienpo de la paga, los quales
vos debemos por rrazón de ochoçientas y setenta y siete cabeças de ganado de
mayor a seys mrs, y duzientas e treinta e nuebe de menor a tres mrs que herbajaron
este año en la sierra de Suespaçio de su sª.
Fecha y lugar de la obligación: 7 de septiembre de 1562, en Carvajales.
Fecha límite de pago: 1 de mayo de 1563.
Testigos: Jnº Méndez de Lemos que lo firmó por tº e Sebastián Martýn, vºs de la
dicha villa, e Jnº Loçano, vº de Marqyd. Por tº, Juan Méndez, e yo Alonso Cardoso
escriuano e notario púco de número de la dicha villa de Carvajales y su tierra.
[11] Ganaderos: Andrés de Gonçalo, vº del lugar de Domez, jurediçión de la villa
de Carvajales.
Número de cabezas y renta debida: Tres myll y diez y ocho mrs de la moneda usual
e corriente en estos rreynos al tienpo de la paga, los quales le debo por rrazón de
quatroçientas y treinta e una cabeças de ganado de mayor a seys mrs, y çiento e
quarenta de menor a tres mrs que este año erbajó en la sierra de Suespaçio de su
señoría.
Fecha y lugar de la obligación: 13 de septiembre de 1562, en Carvajales.
Fecha límite de pago: 1 de mayo de 1563.
Testigos: Alº Pérez que firmó por testigo e Gerónimo Cardoso, vºs de la villa de
Carvajales, e Martýn Alº vº de Mançanal, e por tº Alonso Pérez, e yo Alonso Cardoso.
[12] Ganaderos: Juan de Muga, vº del lugar de Marquid jurediçión de la villa de
Carvajales, y Costança Mora, muger que fue de Pº Casado, my marido defunto,
vº del lugar de Moratones, tierra de Távara.
Número de cabezas y renta debida: Çinco myll e quatroçientos y veynte e un mrs,
los quales le debemos por rrazón de seteçientas e çinquenta e nuebe cabeças de
ganado de mayor a seys mrs cada cabeça, y dozientas de menor a tres mrs, que
este presente año pastaron en la sierra de Suespaçio de su señoría.
Fecha y lugar de la obligación: 14 de septiembre de 1562, en Carvajales.
Fecha límite de pago: 1 de mayo de 1563.
Testigos: Alº Pérez que lo firmó por testigo e Antº Morán clérigo y Franco de la
Parra vezinos de la dicha villa.
[13] Ganaderos: Juan Lopez vº del lugar de Holmillos de la encomyenda de Cas-
– 34 –
troto/rafe e Juan Rrºs, vº del lugar de Marquid, jurediçión de la villa de Carva-
jales.
Número de cabezas y renta debida: Quatro myll e quyniºs y noventa mrs de la mo-
neda usual y corriente en estos rreynos al tiempo de la paga, los quales le debemos
por rrazón de seysçientas y quarenta e dos cabeças de ganado de mayor a seys
mrs, y dozientas e quarenta e seys de ganado de menor a tres mrs, que este año
presente pastaron en la sierra de Suespaçio de su señoría.
Fecha y lugar de la obligación: 14 de septiembre de 1562, en Carvajales.
Fecha límite de pago: 1 de mayo de 1563.
Testigos: Alº Pérez que lo firmó por tº e Alº Escapado, vºs de la dicha vª, e Jnº de
Aranda, vº de Samyr, por tº Alonso Pérez.
[14] Ganaderos: Jorge Blanco y Pedro Sarda vºs del lugar de la Vejera ju/rediçión
de la villa de Carvajales Távara.
Número de cabezas y renta debida: Tres myll e noveçientos y quarenta e dos mrs,
los quales vos debemos por rrazón de quinientas e treinta e dos cabeças de ganado
de mayor a seis mrs, y duzientas e çinquenta de menor a tres mrs, que este año
pastaron en la sierra de Suespaçio de su señoría.
Fecha y lugar de la obligación: 15 de septiembre de 1562, en Carvajales.
Fecha límite de pago: 1 de mayo de 1563.
Testigos: Pº Garçía Malladas y Franco Frrds, vºs de la dicha villa, y Gómez
que lo firmó por tº, vº del lugar de Rriego. Por tº Pero Gómez.
[15] Ganaderos: Francisco Giraldo e Pº Gallego, vº s de la vª de Fonfría.
Número de cabezas y renta debida: Seys myll y duzientos y noventa y quatro mrs
de la moneda husual y corriente en estos rreinos e señoríos al tiempo de la paga,
los quales les debemos de rrazón de ochozientas y treyenta y siete cabeças de ga-
nado de mayor a seys mrs cada una, y quatrozientas y beyente y syete de menor a
tres mrs cada una, que este año an pastado en la sierra de Suespazio de su señoría,
como pareze por zédula de Rrº Díez su mayordomo.
Fecha y lugar de la obligación: 9 de noviembre de 1562, en Carvajales.
Fecha límite de pago: las ferias de mayo del año que biene (1563).
Testigos: Martýn Fagundo y Jnº Antº de Fonfría y Gerónymo Cardoso, que lo
firmó por tº.
– 35 –
ANEJO 2
Relación de cabañas de ganado ovejuno, cabruno y vacuno que acude a las
sierras de Sanabria en el verano de 1566. Intercalado en el Registro de es-
crituras de arrendamientos de rentas, alcabalas y diezmos correspondientes
al Estado de Benavente, entre los años 1496 a 1518. SNAHN, Osuna, C.420,
D.13-115. Consultado en <pares.mcu.es>. Regesto general: Laura Camino
López.
[Fol. 1r]
Cabañas: / Rrº Diaz el viejo, mayordomo de la / sierra. / Cargo / de los mrs e
rrs que dio del hervaje / de los ganados ovejuno y cabruno / que pastaron en
las sierras este año / de 1566 /18
En la cabaña de ganado ovejuno / e cabruno de la muger que quedó / de Pedro Pe-
láez, vezino de San Bitero, / tierra de Aliste, son quinyentas y setenta y / tres cabeças
de mayor y ciento e veynte e çinco / de menor, en que se monta de hervaje tres myll
/ e ochocientos y treze mrs. /
En la cabaña de ganado ovejuno e cabruno / de Andrés del Rrío y Juan Díez, ve-
zinos de / San Vicente, tierra de Aliste, son trezientas / y noventa cabeças de mayor
y dozientas y / veynte de menor, en que se monta de hervaje / tres myll mrs. /
En la cabaña de ganado de Alonso de Sotelo, / alcayde de Alcañyças, son quatro-
çientas y no/venta y siete cabeças de mayor y dozientas y / veynte de menor, en que
se monta de hervaje / tres myll e seisçientos e quarenta e dos / maravedis. /
En la cabaña de Pedro del Rrío y Alonso / Domýnguez e Marina Escalera, vezinos
de / Gallegos del Rrío, tierra de Aliste, son se/teçientas y treynta e tres cabeças de /
mayor e trezientas e çinquenta de menor, / en que se monta de hervaje çinco myll e /
quatroçientos y quarenta y ocho / maravedís. //
[Fol. 1v]
En la cabaña de ganado ovejuno e cabruno / de Juan Merino e Juan Lorenço, vºs
de Pala/çuelo de las Cuebas, tierra de Aliste, son quinyen/tas y noventa y tres cabeças
de mayor e do/zientas e sesenta e çinco de menor, en que se mon/ta de hervaje quatro
myll e trezientas e çin/quenta e tres mrs. /
En la cabaña de Alonso Carpintero, vezino / de Tolilla, tierra de Aliste, son qua-
trocientas / e çinquenta e syete cabeças de mayor / y sesenta y siete de menor, en que
se mon/ta de hervaje dos myll e noveçientos / y quarenta y tres maravedis. /
En la cabaña de Pedro Barrigón, vezino / de San Xpoval, tierra de Aliste, son
– 36 –
18 Se omite en la transcripción las cifras dispuestas en el margen derecho, en que se registra en números latinos
el monto en maravedís del herbaje, con suma parcial por columnas en cada carilla.
– 37 –
tre/zientas y veynte y tres cabeças de mayor / y ciento y setenta y seis de menor, en
que se monta / de hervaje dos myll e quatrocientos y se/senta y seis mrs. /
En la cabaña de Franco Diez, vezino de San Viçente, y de Segurado y Ynés Calba,
su madre, vezi/nos de Brezianos, tierra de Aliste, son se/iscientas y sesenta y una ca-
beças de mayor / y dozientas y noventa y quatro / de menor, en que se monta de her-
vaje / quatro myll e ochoçientos y quarenta / e ocho maravedis. /
En la cabaña de Pedro Ferrero y Andrés / Canyllas, vezinos de Rrabanales, tierra / de
Aliste, son quatrocientas y sesenta / e syete cabeças de mayor y dozien/tas y sesenta y una
de menor, / en que se monta de hervaje tres myll e / quinientos e ochenta e çinco mrs. //
[Fol. 2r]
En la cabaña de ovejuno e cabruno de Diego / de Maíd y Bras de Maýd, vezinos
de Palaçuelo / de las Cuebas, tierra de Aliste, son ochoçientas / e quarenta e syete ca-
beças de mayor y trezien/tas y quarenta e ocho de menor, en que se monta / de hervaje
seis myll e çiento y veynte y seis / mrs. /
En la cabaña de Francisco Teso, vezino de Rrabanales, y Pedro Flechos, de / To-
lilla, tierra de Aliste, son quinyen/tas y setenta cabeças de mayor y / trezientas y cin-
quenta y quatro de / menor, en que se monta de hervaje / quatromyll e quatroçientas
y ochenta / e dos mrs. /
En la cabaña de Andrés Blanco y Franco / Blanco, vezinos de Rrabanales de Aliste,
son / quatrocientas y çinquenta y nuebe cabeças de / mayor y dozientas y sesenta y
seis de menor, / en que se monta tres myll e quinientas e çinquenta / e dos maravedís.
Son más onze de mayor, en que se montan sesenta y seis mrs, y / por todo es tres
myll y seisçientos y diez e ocho / maravedís. /
En la cabaña de Pedro Ferrero, vezino de / Valer, y de Pedro Antón, vezino de
Fradeios, tie/rra de Aliste, son setecientas y sesenta e dos / cabeças de mayor y tre-
zientas y sesenta y / tres de menor, en que se monta de hervaje çin/co myll y seis-
cientos y sesenta e un / maravedis. /
En la cabaña de Domyngo Rrodríguez, vezino / de Pobladura, tierra de Aliste, son
quatroçien/tas y treynta e una cabeças de mayor y çiento / y sesenta y tres de menor,
en que se monta de herva/je tres myll y setenta e çinco mrs. //
[Fol. 2v]
En la cabaña de Juan de Çerezal y Berno de Aranda, / vezinos de Almendra y de
Sant Pedro del priorato / de los frayles de San Venyto, son quatroçientas / e ochenta
e quatro cabeças de mayor y trezientas / y veynte y seis de menor, en que se monta
de hervaje / tres myll e ochocientos y ochenta e dos / maravedís. /
En la cabaña de Juan de Valencia y de la de Maçias / de Torres, vezinos de Val de
Perdizes y de Palaçios, tierra de Çamora, son setecientas e veynte / cabeças de mayor
y trezientas y sesen/ta de menor, en que se monta de her/vaje quatro myll e ochocien-
tos e ochen/ta e un mrs. /
En la cabaña de Gaspar Garçía y Pedro / Arias y Francisco de Codesal, vezinos
de / Figueruela, barrio del marqués de Alcañyças, / son quinyentas e noventa e una
cabeças de / mayor y trezientas y nueve de menor, en que / se monta de ervaje quatro
myll y quatrocientos / y setenta y tres mrs. /
De Juan de Rrosinos, hijo de Pedro / de Rrosinos, de Galende, pastor de Juan /
Rredondo de Vega la Trabe, ochenta cabeças / de mayor y diez e ocho de menor, en
que se / montan quinientos e treynta e quatro / maravedís. /
En la cabaña De Santos Fernández, / vezino de Trefaçio, quarenta / cabeças de
mayor y diez de menor, que / hechó a la vega, en que se monta de / hervaje dozientos
y setenta / maravedís. //
[Nuevo cuadernillo. Fol. 1r]
Vacuno / Rrº Diaz el viejo, mayordomo de la Sierra. / Cargo / de los mrs que
reszibió de hervaje / del ganado vacuno bravo y manso / que pastó en la sierra
este año de / 156619 /
Del conçejo de Anta de Tera sesenta / y seis cabeças de vacuno por brabas. /
De Pedro Çurrón de Azeberos seis cabeças / de bacuno brabas que trae de su suegra /
de Tabaçoa, tierra de Viana. /
Del conçejo de Anta de Rrío de Conexos setenta y dos / cabeças de vacuno brabas
fuera el toro. /
De Juan Castaño, vezino de Cádabos de las / Frieras, quatro cabeças de bacuno
brabas. /
De Alonso Garçía, de Cádabos, o de Fernán Gra su / hijo, syete cabeças de vacuno
brabas. /
De Álbaro Garçía, del dicho lugar de Cádabos, quatro / cabeças de vacuno brabas. /
Del conçejo de Çional, cien cabeças de bacuno brabas / fuera el toro. /
Del conçejo de Carrapatas, noventa y quatro cabeças / de bacuno brabas, fuera el toro. /
Del conçejo de Codesal, ochenta y tres cabeças / de bacuno brabas fuera el toro. /
Del conçejo de Carvajales de la Horden, çinquenta / e una cabeças de vacuno bra-
bas / fuera el toro. //
[Fol. 1v]
Del conçejo de Carvajalinos, treynta cabeças de / por brabas de las quales se quita
una por toro / y quedan treynta y nuebe. /
De Garçía Estébez, vezino de Castromyll, quarenta y / syete cabeças de vacuno
brabas fuera el toro / que trae velagiegas. /
– 38 –
19 Se omite en la transcripción las cifras dispuestas al margen (a la derecha, vacuno bravo; a la izquierda, vacuno
manso), en que se registra en números latinos las cabezas de cada tipo, con suma parcial por columnas en
cada carilla.
– 39 –
De Amaro Garrido sin Rreal, vº de Castromyll, / catorze cabeças, doze brabas y
dos mansas que / trae velagiegas. /
Del conçejo de Çernadilla, noventa y ocho cabe/ças de vacuno brabas, fuera el
toro / y doze mansas. /
Del conçejo de Donei, sesenta e çinco cabe/ças de vacuno brabas, y son más quatro
/ cabeças mansas. //
Del conçejo de Donadillo, cinquenta e ocho cabe/ças de vacuno brabas fuera el
toro. /
De los vezinos de Donado, quinze cabeças de bacuno / brabas. /
Del conçejo de Asturianos, çiento y diez y siete / cabeças de vacuno brabas fuera
el toro y çien/to y doze mansas. /
Del conçejo de Escuredo, cinquenta y seis cabe/ças de bacuno brabas, fuera el
toro. /
Del conçejo de Entrepeñas, ochenta y / nueve cabeças de bacuno brabas, / fuera
el toro, y quarenta y çinco / mansas. /
De los vezinos del Pedroso, treynta / y seis bueyes en bacas por mansas / e otras
ocho cabeças más, también / por mansas. //
[Fol. 2r]
Del concejo de Espadañedo, treynta y seis / cabeças de bacuno brabas, fuera el
toro. /
Del conçejo de Foramontanos de Carvalleda, / veynte y nueve cabeças de bacuno
brabo. /
Del conçejo de Fresno de Carvalleda, çinquent/ta e quatro cabeças de bacuno brabas. /
Del conçejo de Carvalleda Calabor, ciento y diez / y seis cabeças de bacuno mansas. /
De los vezinos de Gusandanes, ocho / cabeças brabas. /
Del conçejo de Justel, sesenta / y ocho cabeças de bacuno brabas, / fuera el toro. /
De Andrés de la Canda y de Pedro Andrés / su hijo, vezinos de La Canda de las
Frie/ras, quarenta cabeças de bacuno brabas, fue/ra el toro. /
De Fernán Viçente, vezino de La Canda, tre/ynta cabeças de bacuno brabas, fuera
el toro. /
De Juan Vallestero, vezino de La Canda, qua/renta cabeças de bacuno brabas,
fuera el toro, / y más trae veynte cabeças brabas y quinze / mansas. /
De los vºs de Letrillas, nuebe cabeças brabas. /
Del conçejo de Lagarejos de Carvalleda treynta e / nueve cabecas de vacuno bra-
bas fuera el toro / y más otras veinte cabeças y nueve mansas. /
Del conçejo de Lanseros, setenta e çinco cabe/ças de bacuno brabas, fuera el toro. /
Del conçejo de Mombuey, setenta y siete cabeças / de bacuno brabas y diez y siete
mansas. /
De los vºs de Monterrubio, diez y seis cabeças de / vacuno brabas. /
Del conçejo de Muelas de Carvalleda, sesenta y siete ca/beças de bacuno brabas,
fuera el toro. //
[Fol. 2v]
Del conçejo de Moldones, tierra de Aliste, çiento / y çinquenta cabeças mansas
fuera el toro y una / más, que son CLI. /
Del conçejo de Mançanal de los Ynfantes, / treynta e nueve cabeças de bacuno
brabas fuera / el toro. /
De Pedro Vallestero, vezino de Otero de Çente/nos, quatro cabeças de bacuno por
brabas. /
Del conçejo de Peque, ochenta y seis cabeças / de bacuno brabas, fuera el toro. /
Del conçejo de Palaçuelo de la Abadía, / çinquenta e quatro cabeças de ba/cuno
brabas, fuera el toro, y dos / mansas. /
Del conçejo de Pedraçales, ochenta cabeças de / bacuno brabas, fuera el toro, y
diez y nue/ve mansas. /
Del conçejo de Rrosynos de la Rreqexada, setenta / y siete cabeças de bacuno bra-
bas, fuera el toro. /
Del conçejo de Rrío de Mançanas, setenta y / tres cabeças de bacuno brabas y
quarenta / e çinco mansas. /
Del conçejo de Rrionegro de la Puente, setenta / y çinco cabeças de vacuno brabas
y quarenta / e çinco mansas. /
Del conçejo de Sagallos, treynta y nuebe ca/beças de bacuno brabas. /
Del conçejo de Santiago de la Rreqexada, se/ssenta y una cabeças de bacuno por
brabas, / fuera el toro. /
Del conçejo de Sexas de Carvalleda, / quynze cabeças de bacuno brabas. /
Del conçejo de Santa Cruz de Abra/hanes, treze cabeças de bacuno / brabas y çin-
quenta e qua/tro mansas. //
– 40 –
ANEJO 3
Carta de seguro otorgada por Antonio Alfonso Pimentel a las personas que
quisiesen pastar en sus Sierras de Sospacio, Vega de Tera y La Gamoneda
[1566] (SNAHN, Osuna, C. 3919, D.104). Regesta en <pares.mcu.es>, Natividad
Manzano Rubio (= SEGSOSP). En hoja aparte figura el pregón dado en Villal-
pando para dar a conocer dicha carta o cédula.
Don Antonio Alfonso Pimentel y de Herrera, conde de Benauente, hago saber a
todas y qua/lesquier personas destos rreinos de Castilla y Galizia que quisieren yr
con sus ganados va/cunos y obejunos y yeguas a la mi sierra de Sospaçio y Vega de
Tera y La Gamoneda, que son / en la my tierra de Senabria, este presente año de mill
y quiºs e sesenta e seis años, que yrán / y voluerán y estarán seguros en las dichas
sierras ellos y los dichos sus ganados y pas/tores y cosas que lleuaren, y que no les
será fecho ningún daño dentro de mi tierra y señorío / y que no les serán prendados
ni corridos los dichos sus ganados y que les darán cañadas / bastantes para ellos, guar-
dando pan y vino y frutos para que puedan pasar / libremente, y que si algún mal
osan o les fuere hecho contra justiçia en la dicha / mi tierra y señorío, se lo mandaré
pagar durante el tiempo que estuuieren en las / dichas sierras y voluieren, y assimesmo
digo que no consentiré ni mandaré que / sea rrecibido en las dichas sierras nyngún
ganado de portugueses; y han de pagar / de hervaje de los dichos sus ganados, de
cada cabeça de ganado vacuno brava un rreal [34 mrs] / y de cada cabeça de ganado
vacuno mansa diez e siete mrs y de cada cabeça de ganado / ovejuno e cabruno seis
mrs, y de cada cordero o cordera tres mrs, y de cada / cabeça de yegua o su linaje
rreal y medio; y porque esto se cunplirá assý / di la presente firmada de mi nonbre,
sellada con el sello de mis armas y rre/frendada de Bernardino Garçía mi contador.
Fecha en Benavente a nueve / de mayo de myll y quinºs y sesenta y seys años.
[firmado] El Conde de Benavente
Por mandado del conde mi señor
Bernº Garª
Seguro que VS da a todas las personas que fueren a hervajear con sus ganados a
las / sierras de Sosº este año de 1566. //
– 41 –
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vezino de Cádabos de las / frieras, quatro cabeças de bacuno brabas
  • Castaño De Juan
De Juan Castaño, vezino de Cádabos de las / frieras, quatro cabeças de bacuno brabas. /
Azeberos seis cabeças / de bacuno brabas que trae de su suegra / de Tabaçoa, tierra de Viana
  • De Pedro Çurrón De
De Pedro Çurrón de Azeberos seis cabeças / de bacuno brabas que trae de su suegra / de Tabaçoa, tierra de Viana. / Del conçejo de Anta de Rrío de Conexos setenta y dos / cabeças de vacuno brabas fuera el toro. /
Del conçejo de foramontanos de Carvalleda, / veynte y nueve cabeças de bacuno brabo. / Del conçejo de fresno de Carvalleda, çinquent/ta e quatro cabeças de bacuno brabas. / Del conçejo de Carvalleda Calabor, ciento y diez / y seis cabeças de bacuno mansas
  • Del Concejo De Espadañedo
Del concejo de Espadañedo, treynta y seis / cabeças de bacuno brabas, fuera el toro. / Del conçejo de foramontanos de Carvalleda, / veynte y nueve cabeças de bacuno brabo. / Del conçejo de fresno de Carvalleda, çinquent/ta e quatro cabeças de bacuno brabas. / Del conçejo de Carvalleda Calabor, ciento y diez / y seis cabeças de bacuno mansas. / De los vezinos de gusandanes, ocho / cabeças brabas. / Del conçejo de Justel, sesenta / y ocho cabeças de bacuno brabas, / fuera el toro. /
çiento / y çinquenta cabeças mansas fuera el toro y una / más, que son CLi
  • Del Conçejo De Moldones
  • Tierra De Aliste
Del conçejo de moldones, tierra de Aliste, çiento / y çinquenta cabeças mansas fuera el toro y una / más, que son CLi. / Del conçejo de mançanal de los Ynfantes, / treynta e nueve cabeças de bacuno brabas fuera / el toro. /
Anta de Tera sesenta / y seis cabeças de vacuno por brabas
  • Del Conçejo De
Del conçejo de Anta de Tera sesenta / y seis cabeças de vacuno por brabas. /
treynta cabeças de / por brabas de las quales se quita una por toro / y quedan treynta y nuebe. / De garçía Estébez, vezino de Castromyll, quarenta y / syete cabeças de vacuno brabas fuera el toro / que trae velagiegas
  • Del Conçejo De Carvajalinos
Del conçejo de Carvajalinos, treynta cabeças de / por brabas de las quales se quita una por toro / y quedan treynta y nuebe. / De garçía Estébez, vezino de Castromyll, quarenta y / syete cabeças de vacuno brabas fuera el toro / que trae velagiegas. / -38 -