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Entre el Ciborg y el Barroco: un Entrecrucede Caminos Tecno-Científicos1

Authors:

Abstract

This paper aims to analyze current society, where techno-science has a major presence while at the same time not differing greatly from that of the Baroque era with respect to intellectual, cultural, and social demands. As in the Baroque era, we are today more interested in getting results than in understanding how things works or how things are done. Also as in the Baroque era, sectors of society are taking action to encourage more identity and culture in society and are going against what is institutionally established. Today we can say that our society is an extension of the Baroque, and that we are in the neo-Baroque era. As in the past, there is now a rebellion against a system that is only concerned with the accumulation of money, as well as a rebellion against the lack of freedom and therefore against repression and institutionalized violence. In short, this article aims to present, from the point of view of hermeneutics, similarities between our current society and that of the Baroque era. © 2016, Universidade Estadual Paulista (UNESP). All rights reserved.
Entre el ciborg y el barroco Artigos / Articles
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EntrE El Ciborg y El barroCo: un
EntrECruCEdE Caminos tECno-CiEntífiCos1
Juan R. Coca2
Jesús A. Valero Matas3
Alejandra Solano4
RESUMEN: El presente texto pretende analizar la sociedad actual. En ella la tecnociencia tiene una
presencia importante y ésta, a su vez, no es muy diferente con respecto a las demandas intelectuales,
culturales y sociales del Barroco. Es decir, en la sociedad actual podríamos decir que sucede lo mismo,
interesa más obtener resultados, que se nos asombre, más que comprender el cómo funciona o se
realizan. Si bien, como aconteció en el Barroco, sectores de la sociedad emprendieron acciones para
dotar de más identidad y cultura a la sociedad e ir en contra de lo institucionalmente establecido.
La sociedad actual, se puede decir que es una prolongación del barroco, y nos encontramos en el
neobarroco. Este al igual que en el pasado se rebela contra el sistema que sólo está preocupado por
la acumulación de dinero, así como contra la ausencia de libertad y, por tanto, contra la represión
y la violencia institucionalizada. En definitiva, con este artículo se trata de dar una visión desde la
hermenéutica de las similitudes del Barroco con nuestra sociedad actual.
PALABRAS CLAVE: Barroco. Sociología. Ciborg. Ciencia. Hermenéutica.
introduCCión
El barroco es una etapa de la historia iberoamericana de gran
relevancia. De hecho, el Siglo de Oro español se enmarca, precisamente, en
este momento histórico. El presente trabajo parte de la premisa de que en
el mundo iberoamericano existe una tradición de reflexión y pensamiento
diferencial e identitária particular. A su vez se pretende ahondar e incrementar
el conocimiento existente sobre el barroco iberoamericano y como éste podría
1 Este trabajo es parte del Proyecto de Innovación Docente 13-15 “Aplicación de las TEP en
el fomento del espíritu crítico y democrático del alumnado universitario” financiado por la UVa.
Dirigido por el prof. Juan Romay Coca, y del Proyecto financiado por la UVa (PIP) Estudio de los
factores determinantes en la elección de los estudios de ciencias, humanidades y ciencias sociales en los
Universitarios españoles, dirigido por el prof. Jesús A. Valero Matas.
1 http://dx.doi.org/10.1590/S0101-317320160003000010
2 Facultad de Educación. Campus “Duques de Soria”. Soria (España). Tfno.: 00 34 975 12 92 34
E-mail: juancoca@soc.uva.es
3 Dpto. Sociología y Trabajo Social. Universidad de Valladolid.
4 Dpto. Sociología y Trabajo Social. Universidad de Valladolid.
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proporcionarnos una nueva perspectiva sociológica. Para ello conjugamos
diversos trabajos que, a nuestro juicio, tienen gran relevancia sociológica
actual: el actual proceso de ciborgización y la necesidad del fomento de la
comunidad en nuestra sociedad.
En este sentido diversos autores han indagado, de un modo
extremadamente interesante y sugerente, en la apuesta del barroco como
elemento específicamente nuestro. De hecho, recientemente, Carlos Soldevilla
Pérez en su Ser barroco ha propuesto
[…] rescatar la dimensión aurática del barroco, sacándola del desván histórico
para instalarla en otra historia, la historia de la actualidad. Pues la cultura
barroca posee excelentes valores, como son, entre otros: el autodominio
prudente; su apuesta por el tiempo pausado y rememorativo; el énfasis en
la estética y en la espiritualidad; el desasimiento de la materialidad de las
cosas; su atención y cuidado hacia el arte de la mirada; el autoconocimiento
a través de las cartografías del sueño y el arte; su comunitarismo de proyectos
y referencias compartidas; y, por último, la reivindicación –no miserabilista–
de la cultura popular; todos ellos valores alternativos a los de una modernidad
global y materialista. (SOLDEVILLA, 2013, p. 35).
Para la consecución de nuestros objetivos es necesario repensar el
concepto de sociedad. No obstante, si partimos del hecho de que el barroquismo
es algo característico del mundo iberoamericano y concretamente del contexto
español, por ende, consideramos que es conveniente recurrir al pensamiento
español para profundizar en el término sociedad. Para ello recurriremos,
en esta ocasión, al filósofo español Xavier Zubiri y lo vincularemos con el
barroquismo. Aún así, somos muy conscientes que atribuirle a Zubiri ciertas
características de barroquismo es arriesgado. No obstante, consideramos
que –como hipótesis inicial– este autor asume algunos elementos propios
del mismo y que, efectivamente, parece que podría estar situado en lo que
podría denominarse como pensamiento social iberoamericano. A lo largo del
presente trabajo contrastaremos esta hipótesis. Pero, además, ahondaremos y
reinterpretaremos el futuro que se nos abre a través de esta tradición barroca
y veremos si puede ser relacionada con la nueva concepción sobre el ciborg
iniciada por Donna Haraway. En este sentido también tomaremos como nuestra
la idea de que la artificiosidad del barroco ha traído consigo la configuración
cibórgica del ser humano y de su sociedad. No hay que dejar de lado que
estas dos épocas destacan por la labor de investigación en automatismos y
“nuevas tecnologías”. Autores como Leonardo da Vinci, Juliano Turriano o
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René Descartes se convirtieron en los gurús de una época convulsa atraída por
múltiples avances, entre los que se podría destacar el campo de la relojería, lo
que llevo a esta época barroca a ser conocida como la edad de oro en la que los
mejores y más perfectos autómatas se realizarían. Su desarrollo, dominado por
el carácter científico, ponía de relieve la obsesión por intentar reproducir lo
más fielmente posible los movimientos y comportamientos de los seres vivos.
Por otro lado, también se produje una gran pasión por los ingenios
mecánicos en el Barroco que llegaría a tal extremo que no son pocas las
menciones, aunque son escasos los testimonios gráficos, a la utilización de
artificios mecánicos es fiestas locales y religiosas de las época, como ejemplo
las fiestas del Corpus Christi de 1677 en Córdoba relatadas e ilustradas por el
maestro Ginés de Godoy.
En la actualidad no tendríamos nada más que hacer que cambiar
relojería por tecnología informática y el resultado sería equivalente, robots
insectos, simulación y creación digital de entornos y actores digitales. Al igual
que en el Barroco los autómatas y diversos mecanismos hacían creer que lo
desconocido había sido descubierto, solamente se mostraban los resultados
o las acciones, actualmente podríamos decir que sucede lo mismo, interesa
más obtener resultados, que se nos asombre, más que comprender el cómo
funciona o se realizan.
Este artículo se ha configurado a partir de un análisis documental
sobre el barroquismo y su relación con la sociedad. Nuestra intención no ha
consistido en hacer un análisis extensivo y descriptivo de todos los textos.
Sino que nos hemos aproximado a los trabajos que, a nuestro juicio, aportar
un mejor conocimiento sobre los objetivos establecidos en este trabajo de
investigación y que nos permita el pertinente contraste de hipótesis. Nuestra
investigación documental tiene carácter histórico y cultural que, como bien
afirma Mills (1999) en La imaginación sociológica nos permite amplificar
nuestra visión gracias al incremento de su campo de observación abarcando
un período histórico suficientemente amplio como para captar el significado
que trata de comprender y explicar.
1 barroCo, nEobarroCo y Ciborg
El Barroco desarrolla dos tipos de estrategias de conocimiento del ego:
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[…] unas más propias de la sociedad cortesana, es decir, del contexto
social y político en que se desenvuelve la vida de los individuos y otras
más típicamente religiosas, de construcción de un “yo interior”, volcado
en el autoconocimiento y dominio de sí con fines transcendentes.
(GONZÁLEZ, 2005, p. 141).
Este doble camino será recurrente en este trabajo y, además, tendrá gran
utilidad para la consecución de nuestros objetivos. El barroco se mantiene
presente hoy en día en lo que se ha dado por llamar neobarroco, que ha
sido estudiado especialmente a nivel lingüístico y que puede ser concebido
“[…] como un resurgimiento crítico y estilizado de algunos elementos del
barroco histórico como la exuberancia, la ornamentación y el conceptismo
en la literatura y las artes plásticas del último medio siglo.” (KULAWIK,
2012). Pero además, el Barroco puede llegar a concebirse –tal y como veremos
más adelante– como un modo de rebelarse contra el sistema que sólo está
preocupado por la acumulación de dinero, así como contra la ausencia de
libertad y, por tanto, contra la represión y la violencia institucionalizada.
Durante el barroco y en la actualidad hay que tener presente que la propia
ciudad se convertía en una compleja escenografía que disfrazaba una realidad
para imponerse como instrumento didáctico y de poder.
Barroco o neobarroco son términos que muestran, siguiendo a D’Ors
(1964) o Carpentier. El primero consideraba que había manifestaciones
artísticas semejantes al barroco en todos los periodos de la historia. Carpentier,
en cambio, considera que el barroco mantiene su horror vacui, su rechazo
a la nuda superficie y también a la linealidad y geometricidad excesiva. En
el barroco, para Alejo Carpentier (1976), se van desarrollando los elementos
decorativos en torno a unos “núcleos proliferantes”. Esta idea literaria y,
en general, artística tiene cierto correlato social en los imaginarios sociales.
Estos núcleos proliferantes pueden ser reconceptualizados como elementos
imaginarios que funcionan socialmente como pivotes de irrealidad a través del
cual la población va estructurando los elementos “ornamentales” de la sociedad.
De ahí que, a nuestro juicio, asumimos esta perspectiva y consideramos que
–desde una perspectiva sociológica– no existe una diferenciación clara entre
barroco y neobarroco (salvo la obvia distinción histórica).
En este sentido es conveniente advertir que el concepto de barroquismo
actual o de neobarroco ha tenido repercusión en literatura, filosofía y en
el pensamiento en general. Ello implica que existan ciertos problemas de
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identificación. De ahí que Calabrese, apuesta por centrarse en una serie
de “síntomas” que serán los que nos permitan delimitar neobarroco. A
saber, límite, exceso, detalle, fragmento, ritmo, repetición, inestabilidad,
metamorfosis, nudo, laberinto y desorden. Recuérdese que, como acabamos de
decir, para nosotros no existe una distinción clara entre barroco y neobarroco,
al considerarlo como un elan o un eón epocal.
Esta idea nos indica que vivimos, desde una perspectiva sociológica,
en el mundo líquido del que nos ha hablado Zygmunt Bauman en diversas
ocasiones. En él existe una tensión extrema del límite (CALABRESE, 1989)
y una tendencia al riesgo o al abismo, propia de dicha tensión del límite.
Viendo esto podemos entender con facilidad la excentricidad, el escándalo, la
provocación, la diseminación, la fragmentación, lo caótico, etcétera que huyen
del mundo sólido, cerrado y lógico.
En esta convulsión por transgredir límites, por fragmentar y alterar se
ha configurado lo que se ha dado en llamar como ciborg. Este concepto ha sido
altamente conocido en la academia gracias a los trabajos de Donna Haraway
(1991) quien lo definió como un híbrido entre un ser humano y una máquina
creada ex novo y relativamente coincidente con la entidad imaginaria propia
de la ciencia ficción. Otro enfoque es aquel que entiende que el concepto de
ciborg desde una perspectiva más amplia hace referencia al superhombre de
Nietzche. Una visión todavía más amplia la han expresado autores como Andrés
Moya, Francesc Mestres, Josep Vives o Igor Sádaba quienes muestran una
concepción del ser humano relacionada con las transformaciones tecnológicas,
del tipo que sean, y que puede hacer referencia también a los nuevos procesos
comunicacionales, a la incorporación de nanotecnologías en el cerebro, etc.
Como bien exponen Mestres y Vives, el concepto de ciborg está vinculado a
la idea de aumentación de las capacidades humanas. De ahí que la ingesta de
medicamentos, la cirugía plástica, la implantación de “órganos bioartificiales”,
el uso de células madre, las transfusiones, etc. son buenos ejemplos de dicha
aumentación.
Como acabamos de ver la ciborgización es, sin ninguna duda, una
superación de los límites humanos basada en la recreación de un nuevo
ser humano. La idea fundamental de esto es la materialización de lo que
podríamos denominar como humano ficcional. Es decir, a nuestro juicio,
los humanos buscamos materializar una serie de imaginarios sociales. Para
ello, en muchas ocasiones, debemos transgredir nuestra naturaleza en base
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a procesos de hipertrofia de alguna de nuestras características o, incluso, de
nuestro entorno (naturaleza, ciudades, etc.).
Tal vez por relatarlo con la época barroca podríamos asemejarlo
con los “jugadores de ajedrez” o también llamado “El Turco” creado por
Wolfgang von Kempelen, que aunque de finales del siglo XVIII vendrían a
ser la culminación de la alianza hombre–máquina de este período. Una de las
mayores atracciones de la época, heredada por Johan Mazel, de la que decían
era “invencible”, pero que, sin poder afirmarlo completamente, era la unión
de una mecanismo ingenioso controlado o manejado desde su interior por una
persona y así parece demostrarlo el que tras la muerte de su asistente en Cuba
no volviera a ser puesta en funcionamiento.
En épocas posteriores nos referiríamos a Leonardo Torres Quevedo como
su sucesor, aunque la culminación de estos intentos de crear una inteligencia
artificial inspirada en el ser humano y que pueda superarla la tenemos en el
superordenador Deep Blue. Ahora bien, este proceso de ciborgización humana
también ha tenido su contrapartida. De hecho Cornago (2004) nos indica que
los avances en la biología molecular, la neurobiología, etc. han traído consigo
una manera distinta de entender tanto la materia como la vida y, además,
generó el nacimiento de corrientes críticas diferentes.
Según lo expresado, el neobarroco (o si se prefiere el barroco actual)
parece no recuperar el humanismo y la trascendentalidad existente en el
barroco (el convencionalmente admitido) e incluso podríamos decir, siguiendo
a Calabrese, que el neobarroco sólo conserva una línea deshumanizadora,
maquinal y ficcional de lo humano y de la humanidad. Dicho de otro modo, en
nuestro mundo actual se han mantenido ciertos elementos propios del Barroco.
El problema es que se han hipertrofiado ciertos elementos deshumanizadores
y artefactualizadores del barroco sin el contrapeso humanístico que existe en
el Barroco convencional. De hecho, como nos muestra Mauricio Beuchot
(2005, p. 143) “[…] también hay cosas del barroco originario que creo que
podrían servirnos para no tener el camino tan perdido”. Este es, precisamente,
lo que vamos a tratar a partir de ahora.
2 barroCo y analogía
Antes de continuar vamos a pararnos por un momento en el barroco
que ha desarrollado en una zona de España: Galicia. En esta región, situada
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en el noroeste de la Península Ibérica, esta corriente ha tenido una relevancia
enorme. Torres Queiruga (1984), uno de los grandes filósofos y teólogos
gallegos, afirma que desde comienzos del siglo XVII se produce un resurgir
cultural en esta región de España. Este proceso, identificado como Barroco,
se produce en contraste con una gran pobreza socio–económica. El Barroco
en Galicia y también en Portugal ha tenido una importancia cultural.
Posiblemente en ambas regiones no ha habido otra corriente cultural de tanta
importancia como esta.
El Barroco gallego, según uno de sus máximos exponentes: Otero
Pedrayo (1982), es más que un movimiento es una hibridación de la cultura y
de la naturaleza. Este autor consideró que el Barroco es un concepto repleto de
matices que hace mención a una realidad detallista, minuciosa, naturalizada y,
evidentemente, religiosa.
El barroco presentaba un interesante enfoque sobre la problemática
del ego que, a nuestro juicio, se mantiene en la actualidad en la sociedad
postmoderna (y neobarroca). Como nos informa José M. González García
(2005) la sociedad barroca era muy conflictiva y estaba muy dividida; de ahí
que la identidad barroca (el self o ego barroco) se configura en este marco de
crisis. Ahora bien, pese a dicho establecimiento identitario en base a fenómenos
críticos, la construcción de dicha identidad en la actualidad no está vinculada
a las crisis del ego basadas en los procesos de reconocimiento de los que nos
habla Goffman (2009) sino que se configura en el marco de otra crisis; una
lucha por la adquisición de conocimiento. Dicho de otro modo, para Goffman
(2009) las personas ubicamos a los demás, de manera cognitiva, a través de
procesos de reconocimiento. De esta manera nos otorgamos unos a otros una
determinada identidad social (comunitaria) o personal particular (íntima). En
este sentido Erving Goffman afirma que existe un reconocimiento cognitivo que
hace mención de un acto de percepción individual y un reconocimiento social.
En cambio en el Barroco el ego se mueve en un entorno más plural y
complejo. El auto-conocimiento, por tanto, será el de la naturaleza, el de los
demás y el de uno mismo. En esta búsqueda y lucha por el auto-conocimiento
sucedía un control absoluto de las emociones internas, puesto que el ego debía
ser una fortaleza inexpugnable que tras una fase de auto-conocimiento podía,
entonces, relacionarse con los demás.
En consecuencia el sujeto que se constituye en el autodominio prudente,
sabe conocerse y templarse, para ulteriormente tender a relacionarse con
aquellos individuos y grupos con los que comparte objetivos, planes y fines
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de vida, esto es, con aquellos que conforman, desde sus afinidades electivas,
una comunidad de estilo de vida. (SOLDEVILLA, 2013, p. 105).
En definitiva en un mundo en crisis, como el Barroco, sólo el auto-
dominio prudente (phrónesis) nos permitirá relacionarnos con los demás de una
manera adecuada y socialmente aceptable. Esta necesidad de la prudencia en
los procesos de relación social puede ser recobrada y convertirse en alternativa
en la sociedad actual. Esto es lo que ha planteado recientemente Soldevilla
(2013) y durante los últimos años el profesor Mauricio Beuchot en sus trabajos
sobre la analogía y la prudencia. Ahora bien, en el barroco iberoamericano
dicha prudencia devino en máscara pública. En cambio, puede entenderse la
prudencia barroca como una relación social sosegada en la que todos buscan
no incordiar a los demás. Por esta razón decíamos antes el cierto Barroco es
una alternativa posible que puede ser defendida en la actualidad como un
sendero por el que nos podemos desviar en nuestro mundo tan condicionado
tecnológicamente y tan hipertrofiado en los procesos comunicacionales (mass
media, redes sociales, etc.).
Beuchot (2005) nos demuestra que el barroco fue un momento
histórico sumamente analógico a través del estudio de la obra de Foucault,
Gracián y los místicos de la época. Beuchot a lo largo de sus diversas obras nos
indica que el concepto helénico y medieval de analogía tiene gran vigencia en
la actualidad a nivel sociológico, histórico, epistemológico, ético, etc. Gracias
a él podemos articular una concepción humana más humilde y, en línea con el
barroquismo de Gracián, más autoconsciente y prudente.
Foucault (1968: 54) en Las palabras y las cosas hace mención de
Don Quijote como uno de los grandes personajes análogos; mostrándonos,
entonces, como la analogía está claramente presente en Cervantes. De hecho,
afirma Foucault(1968, p. 54) acerca de este personaje:
Todo su camino es una búsqueda de similitudes: las más mínimas analogías
son solicitadas como signos adormecidos que deben ser despertados para
que empiecen a hablar de nuevo. Los rebaños, los sirvientes, las posadas se
convierten de nuevo en el lenguaje de los libros en la medida imperceptible
en que se asemejan a los castillos, a las damas, a los ejércitos. Semejanza
siempre frustrada que transforma la prueba buscada en burla y deja
indefinidamente vacía la palabra de los libros.
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Asimismo, este filósofo nos muestra que Don Quijote es una mezcla
de locura y poesía. De locura como homosemantismo, dice, pero también de
poesía como alegoría. Es decir, dice Foucault (1968, p. 56), el loco “[…] junta
todos los signos y los llena de […] semejanza”, mientras que “el poeta hace
llegar la similitud hasta los signos de hablan de ella”. Es decir, estamos, como
hemos visto en el apartado anterior, en un mundo ficcional en el que la solidez
y la liquidez están en constante lucha. Dicho de otro modo, Don Quijote se
sitúa constantemente en los límites y se convierte él en uno de los personajes
más análogos y paradójicos de la literatura española.
Creemos que es evidente que esta contienda se mantiene en esta
actualidad neobarroca o postmoderna. El debate y la lucha constante entre el
mundo de la locura y el de la poesía están presentes en nuestra sociedad. De ahí
que la aproximación a la realidad social no pueda ceñirse a la mera adquisición
de datos e información cuantitativa. Sino que también se hace necesaria una
aproximación hermenéutica, o si se prefiere por algunos literaria, a nuestro
mundo social. Este tema, de gran relevancia sociológica, no puede ser tratado
en profundidad en este trabajo. No obstante es importante dejar constancia
que el planteamiento barroco también nos abre la puerta a una epistemología
más comprensiva.
El Barroco, dada su excentricidad, mostró una relativa ausencia
de centro de poder. Por ello, el Barroco Iberoamericano implica un fuerte
mestizaje enraizado en las prácticas sociales (SANTOS, 2012). Si esta idea
la conducimos al mundo de la investigación y del saber nos encontramos,
en parte, con una resistencia a las pretensiones de dogmatismo de una
determinada razón instrumental (SOLDEVILLA, 2013, p. 146) e incluso
del racional-positivismo al uso. Asimismo, tal y como nos muestra Mauricio
Beuchot (2005) el Barroco al que estamos haciendo mención, es decir el
nuestro, también está vinculado con la espiritualidad y el misticismo. Por esta
razón, nos dice, el Barroco fue también una época de grandes místicos.
Esta doble idea de contradogmatismo racional-positivista y de
espiritualidad parece haberse mantenido, como corriente subyacente, a lo largo
de la historia de la investigación filosófica y sociológica iberoamericana. De
hecho, podemos poner como ejemplo el trabajo de estudiosos tales como María
Zambrano, quien defendía la sabiduría frente al método, Urbano González
Serrano, quien defendía la complejidad social y por tanto no una investigación
limitada y limitante sino amplia, Xavier Zubiri, con su inteligencia sentiente,
Adolfo Posada o Vicente Santamaría de Paredes, quienes consideraban que la
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sociología tiene relación con la metafísica, Unamuno y Ferrater Mora, como
unos de los pensadores más paradójicos y próximos al límite, etc.
Esto nos indica que podemos apostar por un neobarroco no
postmoderno donde la humanización de la sociedad y de la persona sean los
objetivos fundamentales de nuestro trabajo. Ello lo logramos bien porque es
posible un conocimiento altermoderno no regido por una razón instrumental
dogmática y ensimismada, bien porque existe una trascendencia (sea cual sea)
que nos muestra un horizonte al que podemos aproximarnos.
3 El ConCEpto dE soCiEdad En Zubiri
Xavier Zubiri ha desarrollado en su filosofía un enfoque que, a nuestro
juicio, tiene un gran interés sociológico y consideramos que podría tener cierta
relación con el pensamiento barroco. Analicemos esto y comprobemos si es así.
Para el pensador vasco el ser humano está vertido a sí mismo y a los
demás. Dicha versión, nos dice, es de convivencia pero no en abstracto, sino a
personas concretas. Este enfoque nos recuerda al planteamiento unamuniano
el cual también mostraba un alto nivel de concreción. Para Zubiri, la sociedad
no tiene vida. “Lo único que hay son las vidas de cada cual socialmente
tomadas.” (ZUBIRI, 1998, p. 302) El concepto de versión, al que estamos
haciendo referencia, ha sido prácticamente olvidado en sociología haciendo
que esta ciencia se haya restringido a la actividad conjunta de un determinado
grupo social y no a los elementos relacionales de la misma. Por suerte la
sociología relacional intenta modificar esto. Esta versión humana hace que la
propia persona sea una co-realidad constitutiva.
Los hombres son constitutivamente co-reales y constitutivamente no quiere
decir que lo sean porque no tienen más remedio, sino que lo que es cada uno
es co-real con otros por razón de su propia realidad. La convivencia es un
carácter específico de la realidad propia de la sustantividad humana en cuanto
tal. No es algo que derive de ello. Y, por consiguiente, el verdadero problema
de la convivencia estriba en que se nos diga en qué medida y en qué forma los
otros forman parte de mi propia realidad y, recíprocamente, en qué medida yo
formo parte de la realidad de los otros. (ZUBIRI, 2006, p. 51).
Zubiri (1998) pretende decirnos que todos y cada uno de nosotros, al
vivir en sociedad, tiene un hábito de alteridad que tiene una estructura formal, la
convivencia, una estructura dinámica, la expresión, y una estructura fundante
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que le da carácter fundante. Dicho de otro modo, el ser humano está vertido
a los demás y gracias a ello, convivirá con otras personas. Esta convivencia
no será estática sino que se expresará de maneras muy distintas. Por último,
el hecho de que estemos vertido a los demás hace que nos convirtamos en
posibilidad para los demás. Ahora bien:
Se trata de mi propia vida, en tanto que modificada por la vida de los demás,
que para ellos es también propia. Pues bien, la manera positiva como la vida
de los demás afecta a mi propia vida en tanto que propia, es justamente la
apropiación. Solamente en la medida en que el hombre esté apropiándose la
vida de los demás, cada uno es cada cual. (ZUBIRI, 1998, p. 305).
A lo que añade: “Por mucho que yo me sienta identificado con la vida
de los demás, jamás me apropiaré de la vida del otro, sob pena de que el otro
desapareciera.” (ZUBIRI, 1998, p. 305) Vemos que, tras lo dicho, Zubiri se
aleja de la concepción sociológica actual acerca de la representación de las
personas en sociedad. Al contrario, configuramos nuestra propia vida a través
del conocimiento – la apropiación – que vamos adquiriendo sobre los otros.
Este conocimiento del otro nos abre un mundo de posibilidades. En este
sentido, Zubiri rechaza la concepción negativa de la sociedad y de los otros. El
otro se convierte entonces en posibilidad inexorable.
No obstante, esta indefectibilidad posibilitante tiene una dimensión
negativa proveniente de la finitud de posibilidades que me ofrece el otro. De
tal modo que quedan fuera otras posibilidades que nos podría ofrecer otra
persona. Además de lo dicho es conveniente advertir, siguiendo en cierto
modo lo dicho en el apartado anterior, que el otro es un analogon en referencia
a Husserl. Pero el que el otro sea un analogon puede significar que la otra
persona sea un otro-como-yo o bien un otro-que-yo. En el primer sentido
estaremos en el marco de la analogía, mientras que en el segundo estaremos en
lo opuesto (ZUBIRI, 1998, p. 232).
Por lo tanto, el otro será posibilidad fáctica y no meramente formal
cuando sea otro-como-yo convirtiéndose en un análogo. Pero para que esto
suceda es necesario que los demás se introduzcan en el ego vinculándose y
otorgándoles unos modos humanos de actuación.
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ConClusión
En el presente trabajo, desde una perspectiva teórica, hemos analizado
como la sociedad actual puede ser interpretada como una prolongación
imaginaria (es decir mantiene una serie de imaginarios sociales previos) del
Barroco. Es cierto que puede concebirse la ilustración como ruptura del
Barroco, ahora bien (siguiendo a los autores citados anteriormente) podemos
considerar que en la historia humana se han mantenido, de un modo u
otro, ciertos elementos imaginarios o significativos fundamentalmente en el
contexto Iberoamericano.
El Barroco, o neobarroco, presenta un elemento de rebelión y
transgresión sistémica debido, en buena medida, a su carácter naturalista y
espiritual. De ahí que los imaginarios sociales barrocos se contraponen a este
sistema actual que parece estar solamente preocupado por la acumulación
de dinero, incremento del beneficio empresarial, etc. Así mismo, el sistema
parece también mostrar una deriva encaminada no tanto al incremento de las
posibilidades humanas, de la libertad y de la relacionalidad entre personas en el
sentido zubiriano, sino más bien en dirigida al polo opuesto. De ahí que surjan
elementos teóricos y sociales que buscan reducir esto, contrarrestas la situación
social y mejorar la vida de las personas. Todo ello, si lo pensamos bien, nos
recuerda al barroco, parece que nos hemos introducido en un mundo del que
nos está costando salir. Ello nos permite confirmar las hipótesis de nuestro
trabajo. En definitiva, el imaginario social Barroco es recurrente y esto nos
permite reinterpretar la sociedad desde una nueva perspectiva que todavía no
se ha hecho. Convendría, entonces, hacer una nueva hermenéutica sociológica
de la sociedad actual bajo esta perspectiva.
COCA, Juan R.; MATA, Jesús A. Valero; SOLANO, Alejandra. Among the cyborg and the
baroque: a road techno-scientific crisscross. Trans/form/ação, Marília, v. 39, n. 3, p.177-190,
Jul./Set., 2016.
ABSTRACT: is paper aims to analyze current society, where techno-science has a major presence
while at the same time not differing greatly from that of the Baroque era with respect to intellectual,
cultural, and social demands. As in the Baroque era, we are today more interested in getting results
than in understanding how things works or how things are done. Also as in the Baroque era, sectors
of society are taking action to encourage more identity and culture in society and are going against
what is institutionally established. Today we can say that our society is an extension of the Baroque,
and that we are in the neo-Baroque era. As in the past, there is now a rebellion against a system that is
Entre el ciborg y el barroco Artigos / Articles
Trans/Form/Ação, Marília, v. 39, n. 3, p.177-190, Jul./Set., 2016 189
only concerned with the accumulation of money, as well as a rebellion against the lack of freedom and
therefore against repression and institutionalized violence. In short, this article aims to present, from
the point of view of hermeneutics, similarities between our current society and that of the Baroque era.
KEYWORDS: Baroque, sociology, cyborg, science, hermeneutics
rEfErEnCias
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Recebido em 06/11/2015
Aceito em 20/05/2016
... Pero, por outra banda, Otero (1955Otero ( , 1999 Seguindo a Barreiro, a tecnociencia oteriana é fondamente integrativa, no sentido establecido por Ferrater Mora (1998) e, ao meu xuízo, unha expresión paradigmática dun xeito diferencial do barroquismo luso-galaico. Esta perspectiva, aínda que diferencial, tamén está estreitamente relacionada co barroco latinoamericano e perfílase como unha alternativa á modernidade que ten imperado na historia (Coca, Valero-Matas e Solano, 2016). ...
... Otero, sendo consciente da sociedade hipermoderna na que nos atopamos, acelerada, cambiante e líquida, reivindica o silencio, a profundidade do discurso, o ornamento barroco e naturalista, a emoción, a tenrura e o sentimento. Ollamos aquí como Charlot se torna icona doutra posibilidade quasibarroco-romántica dun mundo tecnificado e paulatinamente máis ciborgizado (Coca, Valero-Matas e Solano, 2016). Agora ben, a episteme oteriana é paradóxica xa que se move entre unha perspectiva barroco-romántica galaico/latinoamericana que lonxe do racionalismo ilustrado aposta pola transgresión da natureza nunha estrutura coa que dialogamos, do seu ser simbólico e da subversión do mundo moderno e tecnificado por outro moito máis humanizado, prudente, mesurado, silencioso. ...
Article
A intención deste traballo é analizar a episteme desenvolvida por Otero Pedrayo. No artigo exponse un estudo socio-hermenéutico da obra oteriana e conclúese que a episteme deste pensador era moi poliédrica. Porén destaca o carácter dadaísta, romántico e barroco do seu pensamento. Grazas a esta perspectiva podemos alicerzar unha episteme humanista e de gran valor para o coñecemento en ciencias sociais.
... De ahí que la didáctica necesite de un desarrollo de la respectibilidad y de la relacionalidad. Dicho de otro modo, estamos ante un momento social preñado de tecnología y ciborgización (Coca et al., 2016), lo que está generando entornos educativos fuertemente condicionados por las tecnologías de la información y la comunicación. Esta realidad educativa está obviando que los elementos ontobiológicos básicos Según lo expuesto, los artefactos epistémicos didácticos (teorías, modelos, enunciados, conceptos, metáforas, etc.) que sean empleados habrían de ser una respuesta a los caracteres relacionales y respectivos de la persona. ...
Article
Full-text available
This article aims to build bridges between didactics empiricism and its theoretical reflection. We understand that the search for a didactic ontology is essential to give an epistemic basis to didactic knowledge. Therefore, this task needs philosophical bases that help to comprehend education from ontological perspectives. For this purpose, we will approach the nature as a substrate where the relational and the rational are shaped. We will see how rationality and the justification operate at the individual level (adjectival) and inter-subjective (shared), to sketch the idea of trans-subjectivity as a rational meta-structure linked to the cultural and, therefore, to educative. Finally, we will analyse how natural and rational ontological elements are conjugated with the didactic process, to try a metadidactic comprehension.
Article
The presence of cross-dressing and androgyny in the works of contemporary Spanish American authors and visual artists Severo Sarduy, Pedro Lemebel, Eugenia Prado, Roberto Echavarren and Gloria Anzaldúa indicates changes in the perception and representation of identity as a cultural category. In their works, sometimes referred to as neoavantgarde or neobaroque, changing and unstable characters appear. The disturbing presence of these « transitive » or « nomadic subjects » points to the deconstruction and reformulation of fixed cultural categories such as gender, ethnicity, race and nationality. The analysis of these transgressive subjects helps to advance a theory of cultural identity based on the ambiguity of the cross-dresser and the androgyne, on their ever-changing appearances and games with otherness. This theory can be applied in the study of groups and subjects that emerge in the hybrid cultural context of postmodern America. It points to the presence of otherness within oneness, of alterity within identity. These subjects-characters represent a political and cultural resistance to the norms of the patriarchal and neocolonial system of values imposed by the neoliberal economic, cultural and media establishment. They are hybrid, transitive and transgressive subjects that form part of a multi- and transcultural, postmodern Latin America.
Article
La reflexión sobre el Barroco a lo largo del siglo XX ha definido un imaginario y una serie de corrientes teóricas que han alcanzado una sorprendente actualidad en las últimas décadas. Este artículo hace un recorrido por la recuperación del Barroco desde la segunda mitad del siglo XIX, comenzando con Buckhardt y Nietzsche, hasta llegar a las últimas posiciones en el debate de la Posmodernidad. En el marco de este abigarrado panorama, con un reflejo palpable en numerosos escritores a lo largo del siglo XX, se discuten los dos últimos estudios de Fernando R. de la Flor acerca de las estrategias de representación en la España de la Contrarreforma.... (Ver más) Como conclusión se propone un modo de entender el Barroco en el siglo XX en relación a las teorías de la Posmodernidad.
Article
Miguel de Unamuno (1864-1936), escritor y filósofo español nacido en Bilbao, y principal representante de la Generación del 98. Cursó estudios de filosofía y letras, y obtuvo el grado de doctor con la tesis Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca. En 1901 y 1930 fue nombrado rector de la Universidad de Salamanca, cargo del que después se le destituyó debido a sus posturas ideológicas frente a la monarquía y la política republicana. Sus reflexiones giraron en torno a la existencia del hombre, la relación experiencial con Dios y las raíces de la identidad española. Entre sus obras se encuentran los ensayos: Del sentimiento trágico de la vida; Andanzas y visiones españolas; Vida de don Quijote y Sancho; Soliloquios y conversaciones; las novelas: Niebla; Abel Sánchez; La tía Tula; San Manuel Bueno, mártir; los libros de poesía: Rosario de sonetos líricos; El Cristo de Velázquez; Romancero del desierto; las obras de teatro: Fedra; El hermano Juan; La esfinge; Sombras de sueños; entre otros.
Precisiones interdisciplinares y conceptuales de los términos cyborg, clon humano y robot. Ludus Vitalis
  • Francesc Mestres
  • J Vives-Rego
MESTRES, FRANCESC Y VIVES-REGO, J. Precisiones interdisciplinares y conceptuales de los términos cyborg, clon humano y robot. Ludus Vitalis, v. XIX, n. 35, p. 235-238, 2011.
Las palabras y las cosas
FOUCAULT, M. Las palabras y las cosas. México: Siglo XXI, 1968.
Ensaio histórico sobre a cultura galega
  • Otero
  • R Pedrayo
OTERO PEDRAYO, R. Ensaio histórico sobre a cultura galega. Vigo: Galaxia, 1982.
El concepto de organismo social
  • Santamaría De Paredes
SANTAMARÍA DE PAREDES, V. El concepto de organismo social. Madrid: Fernando Fe, 1896.