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Obesidad: una pandemia que afecta a la población infantil del siglo XXI

Authors:

Abstract

p> Propósito: con esta revisión teórica, se pretende presentar información actualizada sobre la obesidad en la población infantil y advertir sobre las tendencias de esta patología en la niñez del mundo globalizado, que impacta en la salud pública. Tema: la obesidad en la población infantil en lo corrido del siglo XXI, el análisis de su prevalencia y la descripción de algunos factores que influyen en esta patología, tales como los ambientales, los genéticos y los psicológicos. Desarrollo: esta revisión se abordó con la técnica de revisión y registro de documentos, inscrita en investigación exploratoria. Hallazgos: la prevalencia marca una tendencia ascendente en las dos últimas décadas, provocada por la transición nutricional de la globalidad, por los estilos de vida adoptados por la sociedad cada vez más sedentaria, y por factores psicosociales interrelacionados que contribuyen a su manifestación y desarrollo en la niñez y la perpetúan en la adultez. Estos niños se encaminan a padecimientos metabólicos, con mayor probabilidad de padecer enfermedades crónicas no transmisibles a edad temprana. Conclusión: se proponen pautas dirigidas a proyectar adultos saludables, siempre y cuando las sociedades prioricen la atención en salud de los niños de la actualidad.</p
Artículo de revisión
Obesidad: una pandemia que afecta a la
población infantil del siglo 
Isabel Hernández-Arteaga*, PhD.1, Carol Yovanna Rosero-Galindo, PhD.1,
Franco Andrés Montenegro-Coral, Esp.1
1 Grupo Interdisciplinario de Investigación en Salud Enfermedad (),
Facultad de Medicina, Universidad Cooperativa de Colombia, Pasto, Colombia
Recibido: 14 de enero del 2015. Aprobado: 21 de febrero del 2015.
*Autor de correspondencia: Isabel Hernández-Arteaga. Facultad de Medicina, Universidad Cooperativa de Colombia. Calle 18
n° 47-150, Torobajo, Pasto, Colombia. Teléfono: (57) (2) 733 67 06 ext. 2272. Correo electrónico: isabel.hernandez@ucc.edu.co
Cómo citar este artículo: Hernández-Arteaga I, Rosero-Galindo CY, Montenegro-Coral FA. Obesidad: una pandemia que
afecta a la población infantil del siglo xxi. Curare. 2015;2(1):29-42. doi: http://dx.doi.org/10.16925/cu.v2i1.1279
Resumen. Propósito: con esta revisión teórica, se pretende presentar información
actualizada sobre la obesidad en la población infantil y advertir sobre las tenden-
cias de esta patología en la niñez del mundo globalizado, que impacta en la salud
pública. Te ma: la obesidad en la población infantil en lo corrido del siglo , el
análisis de su prevalencia y la descripción de algunos factores que inuyen en esta
patología, tales como los ambientales, los genéticos y los psicológicos. Desarrollo:
esta revisión se abordó con la técnica de revisión y registro de documentos, inscrita
en investigación exploratoria. Hallazgos: la prevalencia marca una tendencia as-
cendente en las dos últimas décadas, provocada por la transición nutricional de la
globalidad, por los estilos de vida adoptados por la sociedad cada vez más sedenta-
ria y por factores psicosociales interrelacionados que contribuyen a su manifesta-
ción y desarrollo en la niñez y la perpetúan en la adultez. Estos niños se encaminan
a padecimientos metabólicos, con mayor probabilidad de padecer enfermedades
crónicas no transmisibles a edad temprana. Conclusión: se proponen pautas diri-
gidas a proyectar adultos saludables, siempre y cuando las sociedades prioricen la
atención en salud de los niños de la actualidad.
Palabras clave: niñez, obesidad, patología, salud pública, sobrepeso.
doi: http://dx.doi.org/10.16925/cu.v2i1.1279
Artículo de revisión
Obesity: A Pandemic Aecting Child
Population in the 21st Century
Abstract: Purpose: is theoretical review intends to provide updated information on obe-
sity in child population and warn about the trends of this disease in children of the glo-
balized world, which impacts public health. Top i c : Obesity in child population in the 21st
century, analysis of its prevalence and description of some environmental, genetic and psy-
chological factors inuencing this disease. Development: is review was conducted using
review and documentary reference recording techniques, in the framework of exploratory
research. Findings: Prevalence has marked an upward trend over the past two decades,
caused by the nutritional transition of globalization, the lifestyles adopted by an increas-
ingly sedentary society, and interrelated psychosocial factors contributing to its appearance
and development in childhood and perpetuation in adulthood. ese children are prone
to metabolic disorders and more likely to develop chronic non-communicable diseases at
an early age. Conclusion: Guidelines aimed at future healthy adults are proposed, as long as
societies prioritize health care of children today.
Keywords: childhood, obesity, disease, public health, overweight.
Obesidade: uma pandemia que afeta
a população infantil do século 
Resumo: Propósito: com esta revisão teórica, pretende-se apresentar informação atualiza-
da sobre a obesidade na população infantil e advertir sobre as tendências dessa patologia
na infância do mundo globalizado, que impacta na saúde pública. Tema : a obesidade na
população infantil no decorrer do século , a análise de sua prevalência e a descrição de
alguns fatores que inuenciam nessa patologia, tais como os ambientes, os genéticos e os
psicológicos. Desenvolvimento: esta revisão abordou-se com a técnica de revisão e o regis-
tro de documentos, inscrita em pesquisa exploratória. Descobertas: a prevalência marca
uma tendência ascendente nas duas últimas décadas, provocada pela transição nutricional
da globalidade, pelos estilos de vida adotados pela sociedade cada vez mais sedentária e por
fatores psicossociais inter-relacionados que contribuem com sua manifestação e desenvol-
vimento na infância e a perpetuam na vida adulta. Essas crianças encaminham-se a pade-
cimentos metabólicos, com maior probabilidade de padecer doenças crônicas não trans-
missíveis desde cedo. Conclusão: propõem-se pautas dirigidas a projetar adultos saudáveis,
contanto que as sociedades priorizem o atendimento na saúde das crianças da atualidade.
Palavras-chave: infância, obesidade, patologia, saúde pública, excesso de peso.
doi: http://dx.doi.org/10.16925/cu.v2i1.1279
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Obesidad: una pandemia que afecta a la población infantil del siglo xxi
Introducción
La obesidad es analizada y tratada en el siglo 
como una enfermedad y un problema de salud
pública de primera magnitud en la población mun-
dial, con un incremento alarmante en el tiempo. Los
organismos de salud, especialistas e investigadores
rotulan la obesidad como “la epidemia del siglo 
y señalan que su prevalencia va en aumento tanto
en países desarrollados como en vías de desarrollo,
lo que la convierte en condición de epidemia global
o pandemia. Actualmente, su tendencia marca un
ritmo ascendente provocado por la transición nutri-
cional, fenómeno que proviene de la corriente globa-
lizante en los mercados alimentarios del mundo, al
igual que de estilos de vida establecidos por la glo-
balidad y adoptados por la sociedad. Debido a esto,
es de gran importancia el conocimiento de las ten-
dencias teóricas sobre el tema y el abordaje de dicha
patología.
“Nuestros hijos son cada vez más gordos” es el
llamado de atención que hace la  [1], y asegura
que los niños están engordando en todo el mundo,
problema asociado a una gama de complicaciones
graves y al aumento del riesgo de enfermedades
prematuras. Así mismo, considera que la exclusivi-
dad de la lactancia materna hasta los seis meses de
vida es la forma en que las madres pueden contri-
buir a la prevención de la obesidad en los pequeños.
A su vez, reere que en el 2012 se acordó disminuir
su prevalencia, con la meta mundial de “mejorar la
nutrición de la madre, el lactante y el niño pequeño
para el año 2025”. La recomendación es alimentar
al bebé con leche materna durante el primer año, lo
cual signicaría una reducción del 15 al 30 % en la
obesidad futura.
Teniendo en cuenta la complejidad de la obe-
sidad y sus graves consecuencias en la niñez, es
importante lo expuesto por Hernández [2] quien
responsabiliza primero al Estado, segundo, a
los organismos de salud y tercero, a salubristas e
investigadores en salud, a n de buscar las caracte-
rísticas, las causas, los factores de riesgo, las percep-
ciones y las consecuencias de este problema para
intervenirlo, disminuir o eliminar sus implicacio-
nes en la salud, en especial la infantil.
Este artículo presenta una revisión teórica
sobre la obesidad en el niño, pues es muy impor-
tante el conocimiento teórico de esta patología
para su manejo adecuado, teniendo en cuenta que
generalmente se perpetúa hasta la vida adulta. Se
abordó según la orientación de la técnica de revi-
sión y de registro de documentos, que fundamenta
el propósito de la investigación y permite el desa-
rrollo del marco teórico, inscrita en la investigación
exploratoria, en busca de actualizar la revisión teó-
rica sobre el tema objeto de estudio.
1. Obesidad: pandemia
del mundo globalizado
El término “obeso” proviene del latín ob-edere,
término formado por las raíces: ob (“sobre”, “que
abarca todo”) y edere (“comer”), cuya traducción
literal correspondería a “alguien que se lo come
todo”. Se dene como el aumento del peso corpo-
ral, una enfermedad crónica que forma parte del
síndrome metabólico. Consiste en el exceso de
grasa corporal, que a decir de Hassink [3], cons-
tituye un factor de riesgo para múltiples enfer-
medades y es resultado de factores genotípicos y
fenotípicos; estos últimos están expresados en el
ambiente, como malos hábitos y estilo de vida; lo
que afecta cada vez más a los niños poniéndolos en
riesgo de sufrir comorbilidades relacionadas, como
ser obesos toda la vida, con consecuencias médicas
y psicológicas.
Gutiérrez [4] la considera una enfermedad
crónica, de etiología multifactorial, cuyo desarro-
llo se da por la interacción de factores genéticos,
sociales, conductuales, psicológicos, metabólicos,
celulares y moleculares. Álamo et al. [5] la denen
como el exceso de grasa corporal que perjudica la
salud. La obesidad, además, se asocia a complica-
ciones potencialmente graves, precisando el abor-
daje mediante un enfoque multidisciplinar por su
repercusión clínica y su costo sanitario.
De otra parte, Reilly y Wilson [6] conside-
ran el sobrepeso como un exceso de peso corporal
comparado con la talla, mientras que la obesidad
se reere al exceso de grasa corporal; lo difícil es
precisar el signicado de dicho exceso, ya que la
masa grasa del tejido adiposo varía según la edad,
el sexo y el grado de actividad física. En esta línea,
Moreno [7] dene la obesidad como una enferme-
dad crónica caracterizada por el exceso adiposo,
acompañado de elevación ponderal, que represente
un riesgo para la salud, pues avanza en el mundo
con nefastas consecuencias físicas, psicológicas y
sociales.
En poblaciones con alto grado de adiposi-
dad, el exceso de grasa corporal está altamente
32
Artículo de revisión Curare / Volumen 2, Número 1 / enero-junio 2015
correlacionado con el peso corporal; por esta razón,
el Índice de Masa Corporal () es una medición
válida y conveniente de adiposidad. Según Rubio
et al. [8], el  se calcula dividiendo el peso en
kilogramos sobre el cuadrado de la talla en metros
(kg/m2). Un  mayor a 25 kg/m2 se dene como
sobrepeso, y un  mayor a 30 kg/m2 se reconoce
como obesidad. Cabe señalar que los puntos de
corte del  usados en adultos no pueden ser usa-
dos en niños y adolescentes, por lo cual se usan los
percentiles por edad y sexo. Martínez [9] señala que
el  = Peso / Talla2 es un indicador indirecto de
adiposidad y se basa en la denición de obesidad
de todas las edades. Durante la infancia y la ado-
lescencia, el  reeja las fases del desarrollo del
tejido adiposo, y por lo tanto, no hay una medida
exacta de  para denir la obesidad del niño.
La obesidad, para Piédrola [10], es la presen-
cia de una cantidad excesiva de grasa corporal que
se produce por un desequilibrio de tipo calórico y
energético entre las calorías consumidas y las gas-
tadas (balance calórico positivo), que se debe a un
aumento de ingesta de alimentos hipercalóricos y
al descenso de la actividad física (vida sedentaria).
Este hecho determina un alarmante riesgo para la
salud. Baudrand et al. [11] la conceptualizan como
enfermedad crónica y compleja derivada de una
variedad de factores genéticos, ambientales y de
estilo de vida propios de esta época. La consideran
a su vez factor de riesgo para numerosas comorbi-
lidades, y por su grado de prevalencia, un problema
mundial de salud pública.
Los estudiosos del tema revisados para este
artículo la consideran uno de los mayores desafíos
de salud pública, que en el siglo  alcanza pro-
porciones pandémicas, como consecuencia de la
modicación de estilos de vida apoyados principal-
mente en la automatización derivada de los avan-
ces de la tecnología. El aumento de su prevalencia
evidencia que las medidas preventivas implemen-
tadas no han tenido el efecto esperado en la pobla-
ción; por lo tanto, es importante seguir indagando
para ampliar horizontes efectivos de intervención.
La Sociedad Europea para el Estudio de la
Obesidad [12], en la Declaración de Milán a puer-
tas del siglo , asume que la obesidad constituye
un trastorno patológico básico importante, el cual
desarrolla enfermedades y comorbilidades cardia-
cas, digestivas, psicológicas, entre otras. En con-
secuencia, hicieron un llamado a reconocer que la
obesidad es la mayor causa de enfermedades que
implica una enorme carga social y económica, lo
que hace urgente la implementación de estrate-
gias para su disminución y el aumento de proce-
sos de investigación para mejorar la prevención y
la intervención.
2. Obesidad: una pandemia en la niñez
En el contexto mundial, se indica que los niños son
cada vez más vulnerables al sobrepeso y a la obesi-
dad, hecho que los convierte en los problemas de
salud más graves de la modernidad, pues con fre-
cuencia la obesidad infantil conduce a la obesidad
del adulto, que causa innumerables problemas de
salud y afecta su calidad de vida, y en el niño afecta
su normal crecimiento y desarrollo.
Con respecto a la obesidad en los niños, la 
[1] puntualiza que 44 millones de niños menores
de 5 años en el mundo tenían sobrepeso, es decir,
el 6,7 %; mientras que en 1999 eran solamente 31
millones, correspondiente al 5 %. Si se mantiene
esta tendencia, el número de lactantes y niños
pequeños con sobrepeso aumentará a 70 millones
para el 2025. Llama la atención que, sin interven-
ción, los lactantes y los niños pequeños obesos se
mantendrán obesos durante la infancia, la adoles-
cencia y la edad adulta. Lo grave de esta situación es
que los niños obesos tendrán múltiples complica-
ciones a corto plazo y proyectadas a su edad adulta.
Achor [13], Morales [14], Reinehr y Wabitsch
[15] y Monereo et al. [16] coinciden en que la obesi-
dad es un trastorno, una patología crónica, degene-
rativa y multifactorial, con efectos en la integridad
del niño y del adulto, desde un nivel molecular
hasta la esfera psicosocial, y en cuya etiopatogenia
están implicados factores genéticos, metabólicos,
psicosociales y ambientales; así mismo, consideran
que la rapidez con que se produce el incremento de
su prevalencia está relacionado principalmente con
factores ambientales y psicosociales.
Este problema de salud se gesta en la infan-
cia, debido a malos hábitos alimenticios, al seden-
tarismo y al ritmo de vida psicosocial a que están
expuestos los niños en el siglo , factores que los
inducen a ganar peso de manera excesiva y obsta-
culizan su crecimiento y su desarrollo integral. La
obesidad infa ntil, según Muñoz [17], se de ne como
aquella circunstancia en la que el peso para la edad
del niño está por enci ma del estándar recomendado
por la . Si la talla y peso del niño van más ade-
lante que su edad, si el perímetro abdominal supera
33
Obesidad: una pandemia que afecta a la población infantil del siglo xxi
los 80 centímetros y si hay problemas de fatiga al
hacer actividad física, puede tratarse de obesidad.
Por su parte, Martos y Argente [18] ree-
ren que, tradicionalmente, la obesidad infantil se
ha denido como un incremento en la acumula-
ción de grasa, que determina un aumento del riesgo
de padecer enfermedades en el futuro y, al mismo
tiempo, un aumento del riesgo de mortalidad pre-
coz. Argumentan que la obesidad es ya una enfer-
medad durante la infancia, que genera y agrava otras
patologías, y conduce a problemas psicológicos que
limitan su interrelación con el medio.
La  [19] advierte que la obesidad infantil
es causada por una nutrición inadecuada durante el
periodo prenatal, la lactancia y la infancia, seguida
de una alimentación rica en grasas y calorías y
pobre en micronutrientes, ligada a la falta de acti-
vidad física. Con base en la 57.a Asamblea Mundial
de la Salud celebrada en Suiza en el 2004, se for-
muló la “Estrategia mundial sobre régimen ali-
mentario, actividad física y salud”, que desarrolló
un plan basado en la prevención para reducir las
enfermedades no transmisibles y sus factores de
riesgo comunes, en particular la dieta inadecuada
y la inactividad física, principales convenidos de la
obesidad. Advierte este documento que la obesidad
afecta a todos los estratos sociales y se extiende a
pasos gigantescos.
¿Qué causa el sobrepeso y la obesidad? La 
[20] responde que “la causa fundamental del sobre-
peso y la obesidad es un desequilibrio energético
entre calorías consumidas y gastadas”. Arma que
en el mundo globalizado se aumentó la ingesta de
alimentos hipercalóricos, ricos en grasa, sal y azúca-
res pero pobres en vitaminas, minerales y micronu-
trientes; además, ha disminuido considerablemente
la actividad física como resultado de la naturaleza
cada vez más sedentaria de los nuevos estilos de vida
en el siglo .
A su vez, la  [21], en la 65.° Asamblea
Mundial de la Salud, adoptó una serie de objeti-
vos relacionados con la nutrición, y los países están
trabajando con el n de alcanzarlos para el 2025;
uno de ellos es “ningún aumento de la proporción
de niños con sobrepeso”, y otro es “la adopción de
políticas para reducir el impacto en los niños de la
comercialización de alimentos ricos en grasas satu-
radas, ácidos grasos de tipo trans, azúcares libres
o s a l”.
Los trastornos de obesidad son formas de
malnutrición cuyas causas y consecuencias están
relacionadas con deciencias del sistema alimen-
tario, que ocasionan tanto crecimiento insuciente
como exceso de peso. La  [22] señala que un
niño decientemente desarrollado en sus primeros
años de vida puede convertirse en un adolescente
bajo de estatura pero con sobrepeso y desarrollar
enfermedades crónicas cuando adulto. También
considera que existen políticas destinadas a abor-
dar la obesidad y sus consecuencias; sin embargo,
no hay una implementación adecuada de estas.
La obesidad infantil es un factor condicio-
nante de la obesidad en la vida adulta. Castro
et al. [23] proyectan que un 80 % de los niños y
adolescentes obesos sufrirá de obesidad en esa
etapa. Serrano [24], por su parte, expresa que los
niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir
siendo obesos en la edad adulta, con más probabi-
lidades de padecer enfermedades no transmisibles
a edades más tempranas. Estudios de Hodgson [25]
aseguraron que los niños que son obesos a la edad
de seis años tienen un 25 % de probabilidad de ser
obesos cuando sean adultos; en los que son obesos
a los doce años, esta probabilidad aumenta al 75 %.
La autora considera a un niño clínicamente obeso
cuando su peso supera en más de un 20 % el peso
medio ideal para su edad, talla y sexo; señala que
solamente la relación aislada peso/edad no es un
indicador, pues podrían ser catalogados como obe-
sos niños con talla por encima de la media o niños
con mayor desarrollo muscular y cantidad normal
de tejido graso, o a la inversa, ser considerados nor-
males niños de baja estatura con escasa masa magra
y exceso de grasa corporal.
Según la Subcomisión de Epidemiología y el
Comité de Nutrición [26], y Ureña [27], la grasa
corporal no puede medirse en forma directa en los
seres humanos. Por ello, hay varias medidas indi-
rectas para usar en los niños y los adolescentes; se
dividen en aquellas utilizadas tanto en la práctica
clínica como en la investigación. En la primera, se
utilizan la antropometría con indicadores del ,
el peso relativo del /, los pliegues cutáneos y la
circunferencia de la cintura para valorar la distri-
bución de grasa; y en la segunda, están la bioimpe-
dancia eléctrica y la absorciometría dual de rayos
(). Sánchez [28] y Serra y Bautista [29] enfa-
tizan que los valores de referencia del  no sir-
ven, sin más, para la población infantil y juvenil,
porque la cantidad de grasa corporal cambia con la
edad, y además, los niños y las niñas tienen ca ntida-
des diferentes de grasa. Por lo tanto, consideran que
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Artículo de revisión Curare / Volumen 2, Número 1 / enero-junio 2015
para dia gnosticar que un ni ño sea obeso, se requiere
establecer previamente mediciones de base, siendo
necesario: seleccionar el indicador antropométrico
más adecuado (), las tablas de referencia que sir-
van de comparación y los puntos de corte que iden-
tiquen a los niños de riesgo.
La obesidad infantil, según González [30], se
calcula mediante el  ( = peso en kg / t alla en
m2); el sobrepeso infantil se establece a partir del
centil 75 en las cu rvas de  y la obesidad i nfantil, a
partir del centil 85,3. La  [21] expone como fac-
tor de riesgo la prevalencia normalizada por edades
de sobrepeso y obesidad, denido por un  supe-
rior a 25 kg/m2 para sobrepeso y a 30 kg/m² para
obesidad, y con arreglo al patrón de crecimiento y al
patrón de crecimiento infantil de la .
Bueno [31] considera que la obesidad en niños,
en su mayoría, es consecuencia de una ingesta ener-
gética excesiva y un gasto reducido. Puntualiza que
menos de un 5 % sufre enfermedades ocasionadas
por la obesidad, lo que implica dos formas clínicas
de la misma función en su etiología: obesidad sim-
ple o nutricional en un 95 % de los casos y obesidad
morbosa en el 5 % de los casos; con origen endo-
crinológico en el 3 % y con origen en síndromes
polimalformativos en el 2 %. Castillo y Romo [32]
reexionan que los niños obesos, desde temprana
edad, se encaminan hacia una vida adulta de pade-
cimientos metabólicos. Reconoce el peso del campo
de la genética en la obesidad , pero señala que la obe-
sidad se produce por la coincidencia en un determi-
nado individuo de la predisposición y los factores
ambientales psicosociales desencadenantes.
La obesidad infantil ha pasado de ser una leve
incidencia y se ha convertido en uno de los mayores
problemas de salud pública del siglo . Pallaruelo
[33] aduce que en el 2010 había cerca de 43 millo-
nes de niños con sobrepeso en el mundo, de los
cuales 35 millones viven en países en vías de desa-
rrollo. Ortiz et al. [34] complementan que la pre-
valencia de la obesidad se ha triplicado en muchos
países, siendo responsable del 2 al 8 % de los cos-
tos de salud y de 10 a 13 % de las muertes en dife-
rentes partes del mundo. Caro [35] expresa que el
sobrepeso y la obesidad están relacionados con un
mayor número de defunciones que la insuciencia
ponderal; el 65 % de la población mundial vive en
países donde el sobrepeso y la obesidad cobran más
vidas que la insuciencia ponderal. Al respecto, la
 [20] determina que en el 2013 más de 42 millo-
nes de niños menores de 5 años tenían sobrepeso; la
prevalencia mundial de la obesidad se ha multipli-
cado por más de dos entre 1980 y 2014; pero consi-
dera que la obesidad puede prevenirse y disminuir
signicativamente los costes de salud.
Teniendo en cuenta que la obesidad es el resul-
tado de una interacción compleja entre la dieta,
la actividad física y el ambiente —que abarca un
rango de elementos físicos, sociales y psicológi-
cos que estructuran el ambiente obesogénico, en
el que la tendencia del mundo moderno y la tecno-
logía actual condicionan nuevos patrones de vida
para la población infantil—, Ng y Fleming et al.
[36], en su estudio desarrollado en 188 países entre
1980 y el 2013, determinaron que el incremento de
obesidad a nivel global fue de 27,5 % en adultos y
de 47,1 % en niños. A su vez, establecieron que la
prevalencia aumenta sustancialmente en los niños y
adolescentes en los países desarrollados; en el 2013
fue del 23,8 % para los niños y del 22,6 % para las
niñas. Entonces, concluyen que, debido a los ries-
gos de salud establecidos y a los aumentos en la pre-
valencia, la obesidad se ha convertido en un reto de
salud global. No solo está aumentando la obesidad,
sino que además no se presentan reportes de éxito
en las políticas públicas en los últimos 33 años.
En la Unión Europea, dicen Ortiz et al. [34], se
registra sobrepeso en más de 22 millones de niños
menores de 5 años y existen más de 14 millones de
niños en edad escolar con esta patología. En el Reino
Unido, el problema no es tan dramático, hay aproxi-
madamente un millón de individuos obesos, de los
cuales la mayoría son menores de 16 años de edad.
En Francia, la obesidad en niños ocupa una posición
intermedia, el 18 % de los niños tiene sobrepeso y
cerca de un 4 % es obeso.
Ogden et al. [37] señalan que, en Estados
Unidos, en el periodo 2003-2004, el 33,6 % de niños
entre 2 y 19 años tenía un  mayor que el 85 %
(sobrepeso), mientras que el 17,1 % tenía valores de
 mayores que el 95 % (obesidad); este aumento se
presenta en todos los estratos sociales. De los niños
entre 2 y 5 años, el 26,2 % tiene valores de  supe-
riores al 85 %, mientras que el 13,9 % ya es obeso,
con  superiores al 95 %. Posteriormente, estu-
dios desarrollados por Ogden et al. [38] dicen que
la obesidad sigue siendo un problema de salud en
Estados Unidos. Un tercio de los adultos y 17 % de
los niños y adolescentes son obesos; los investiga-
dores que se concentraron en más de 9000 adultos
y niños en 2011-2012 y los compararon con cinco
análisis anteriores sobre la obesidad de 2003-2004,
35
Obesidad: una pandemia que afecta a la población infantil del siglo xxi
hallaron que entre los niños de preescolar, de 2 a 5
años, hubo un descenso signicativo en la obesi-
dad, la prevalencia se redujo del 14 % en 2003-2004
y del 8 % en 2011-2012.
En Australia, el estudio desarrollado por
Magarey [39], con información del periodo 1985-
1995, mostró que la prevalencia de sobrepeso y obe-
sidad en niños de 7 a 15 años de edad se incrementó
del 10,7 al 20 % en los niños, y del 11,8 al 21,5 %
en las niñas. Estos son resultados realmente alar-
mantes que están llamando la atención inmediata
y ecaz en las políticas de salud pública, ya que
Australia se ubica entre los primeros puestos de los
países con esta epidemia.
Marild et al. [40], en el estudio elaborado en
Suecia, encontraron que el  promedio para niños
de 10 años fue de 17,9 kg/m2 en niños y de 17,0 kg/m2
en niñas. De los niños de 10 años, el 18 % tenía sobre-
peso y el 2,9 % era obeso, lo que corresponde a un
aumento del doble en presencia de exceso de peso y a
un aumento del cuádruple en presencia de obesidad
entre los niños de 10 años. Se considera que es una
necesidad para el sistema de salud de este país reco-
nocer la amenaza que signica esta epidemia para la
salud de su población en el siglo .
Remesal [41] escribe que resu ltados de los estu-
dios de la Encuesta Nacional de Salud realizada en
España sobre prevalencia de obesidad infanto-juve-
nil en las dos últimas décadas señalan una tenden-
cia ascendente signicativa, que se sitúa en el 16 %
para el rango entre 6 y 12 años; siendo más mar-
cado en varones y en edades prepuberales. Según
Pallaruelo [33], el crecimiento del sobrepeso y la
obesidad infantil en España es preocupante, pues
en tan solo dos décadas las cifras se han triplicado.
Hace 15 años solo el 5 % de los niños españoles era
obeso, ahora el 16 % de los niños sufre obesidad y
el 33 % tiene sobrepeso, lo que convierte a España
en el país de la Unión Europea con más obesidad
infantil.
El estudio de sarrollado en España por Sá nchez
et al. [42] concluye que, en el 2012, en el grupo de
edad de 8 a 17 años la prevalencia de sobrepeso es
del 26 % y la de obesidad es del 12,6 %; cuatro de
cada diez jóvenes sufren exceso de peso. Por su
parte, en el grupo comprendido entre 8 y 13 años
el exceso de peso supera el 45 %, mientras para el
grupo de 14a 17años el exceso de pe so es del 25,5 %.
Los autores consideran que la prevalencia de sobre-
peso y de obesidad infantil y juvenil en España es
cercana al 40 %, pero no ha crecido en los últimos
doce años. Este factor de riesgo aparece asociado a
las clases sociales más desfavorecidas y con menos
estudios en este país. Para Formiguera [43], la obe-
sidad es una enfermedad metabólica que dismi-
nuye la expectativa de vida del niño que la padece.
A su vez, señala que, en España, el 56 % de la pobla-
ción tiene sobrepeso y un 23 % padece obesidad.
En México, estudios de Ortiz et al. [34, p. 21]
señalan que el incremento entre 1999 y el 2006 más
alarmante es la obesidad en niños, pasando de 5,3
a 9,4 % en los niños y de 5,9 a 8,7 % en las niñas.
Shamah et al. [44], según la Encuesta Nacional de
Salud y Nutrición (Ensanut), indican que la pre-
valencia nacional de sobrepeso y obesidad en los
niños entre 5 y 11 años fue de aproximadamente
34,4 %. Desde la epidemiología, Campos et al. [45]
señalan que en México se estima que entre 25 y
28 % de la población infantil ha padecido obesidad,
y que en las dos últimas décadas se ha incremen-
tado hasta un 60 %.
En cuanto a las cifras de prevalencia de la obe-
sidad en Chile, según Carrasco, Gómez y Staforelli
[46], en los últimos doce años se ha producido un
aumento del 1,5 % anual, uno de cada cuatro niños
chilenos es obeso y uno de cada tres corre el riesgo
de serlo (). Se plantea que la prevalencia de la
obesidad en el segmento de 6 a 16 años ha aumen-
tado de 5 a 25 % en hombres y de 10 a 27 % en
mujeres.
Según el Ministerio de Salud de la Nación en
Argentina [47], uno de cada diez niños en edad pre-
escolar sufre obesidad. Sin embargo, su detección,
su registro y la implementación de medidas preven-
tivas y de control no adquieren en la atención prima-
ria la integralidad y la extensión que este problema
reclama. Zeberio et al. [48], con base en la Encuesta
Nacional de Nutrición y Salud (y), reeren que
la media nacional de prevalencia utilizando las cur-
vas de la  fue de 10,4 % en los niños entre 6 y
60 meses. Señalan los autores que los resultados en
población de 6 a 10 años ponen en evidencia que el
sobrepeso y la obesidad en Argentina son los pro-
blemas más frecuentes, el sobrepeso con 26,3 % y la
obesidad con 15,1 %, lo que alcanza más del 40 %
de la muestra, con tendencias similares en estudios
nacionales sobre el tema.
El Instit uto Brasilero de Geogr afía y Estad ística
[49] estima que el número de niños con sobre-
peso en Brasil se ha duplicado entre 1989 y el 2009,
pasando del 15 al 34,8 %. La cifra de niños obe-
sos ha aumentado en más de un 300 % dentro del
36
Artículo de revisión Curare / Volumen 2, Número 1 / enero-junio 2015
mismo grupo de edad, pasando del 4,1 % en 1989 al
16,6 % en el 2009. La Asociación de Diabetes Juvenil
[50] registra que en el 2008 uno de cada tres niños
entre 5 y 9 años en Brasil tenía exceso de peso —
es decir, el 33,5 %—, de los cuales 16,6 % era obeso.
El Gobierno tiene como objetivo reducir el riesgo
de obesidad y las enfermedades no transmisibles
como la diabetes, que ha llegado a 45 237 estudian-
tes entre los 6 y los 18 años.
En el Perú, a inicios del siglo , un estu-
dio sobre desnutrición crónica, sobrepeso y obesi-
dad en niños del área rural, elaborado por Pajuelo,
Villanueva y Chaves [51], muestra un 10,9 % de
sobrepeso y un 2 % de obesidad en niños y jóve-
nes; pareciera que la presencia de sobrepeso y obe-
sidad es mayor en los niños desnutridos crónicos
de menor edad. Álvarez et al. [52] encuentran que
en niños peruanos menores de 5 años el sobrepeso
y la obesidad son ligeramente mayores en los niños,
mientras que en las edades entre 5 y 9 años el sobre-
peso es similar en niñas y niños, pero la obesidad
es mayor en los niños. En la población entre 10 y 19
años el sobrepeso es mayor en las mujeres, pero la
obesidad es mayor en los hombres. En los tres gru-
pos el sobrepeso y la obesidad aumentan conforme
disminuye el nivel de pobreza.
Por su parte, el Ministerio de la Protección
Social en Colombia [53] plantea como uno de los
objetivos de la Encuesta Nacional de la Situación
Nutricional en Colombia -2010: “Compa rar
la tendencia de la prevalencia de la desnutrición, el
sobrepeso y la obesidad de niños, niñas y adoles-
centes (0-17 años) utilizando los nuevos patrones
de crecimiento de la  2006-2007”. Fonseca et
al. [54], en los resultados de dicha encuesta, encon-
traron que a nivel nacional el 17,5 % de los niños y
jóvenes de 5 a 17 años presentó exceso de peso (>1
Desviación Estándar - ); el 13,4 % tenía sobre-
peso (>1 a < 2 ) y el 4,15 % tenía obesidad (>2 ).
Por grupos de edades, se encontró que la pre-
valencia de obesidad fue más frecuente en el grupo
de 5 a 9 años con el 5,2 %, frente al grupo de 10 a
17 años con una frecuencia de 3,4 %. Las niñas son
más afectadas por el sobrepeso y los niños por la
obesidad, cuyas prevalencias aumentan a medida
que se incrementa el nivel del Sisbén y el nivel edu-
cativo de la madre; de tal manera, hubo una tasa del
9,4 % en madres sin educación vs. 26,8 % en madres
con educación superior. Se puntualiza que el exceso
de peso es mayor en el área urbana con un 19,2 %,
contra un 13,4 % del área rural.
Resultados de la encuesta -2010, según
Gómez [55], determinan que la prevalencia de
sobrepeso y obesidad en niños y niñas de 5 a 17
años es del 17,5 % y su distribución por estrato
socioeconómico es: Sisbén 1 (los más pobres):
14,3 %; Sisbén 2: 17,3%; Sisbén 3: 21,1%; y Sisbén 4
a 5 (clase media y media alta): 22,3 %. Primero, se
concluye que la prevalencia más elevada de obesi-
dad infantil en Colombia la padecen los niños de
clase media y media alta; sin embargo, genera preo-
cupación el hecho de que el 14,3 % de los niños más
pobres padece esta condición crónica. Segundo,
dichas prevalencias, que son de importante mag-
nitud en salud pública, podrían incrementarse sig-
nicativamente en los próximos años, e incluso a
medida que se reduzcan los precios relativos de
bebidas azucaradas y alimentos ultra-procesados y
se afecten modos de vida social vinculados con la
actividad física.
Las cifras anteriores son consecuencia del ine-
ludible cambio en el balance energético y del estado
emocional y social que implica la corriente globa-
lizante en el mundo, debido a la disminución de la
actividad física, al aumento del sedentarismo, al
consumo en exceso de calorías y a los estados emo-
cionales del niño del siglo ; una combinación
que trae como resultado el aumento desmedido de
las tasas de obesidad en niños y jóvenes.
3. Factores genéticos y ambientales
que impactan en la obesidad infantil
Los factores que inuyen en el incremento del
consumo de energía y en el decremento del gasto
energético son complejos. Hassink y Hampl [56]
explican que entre las posibles causas están, ademá s
del estilo de vida, la dieta, el ejercicio inadecuado
y la presencia de factores subyacentes más comple-
jos como los genéticos, siológicos, psicológicos,
sociales, económicos, culturales y educativos.
Factor genético. Es indiscutible que existen
innumerables genes o marcadores genéticos aso-
ciados a la obesidad. En la mayoría de los casos,
la susceptibilidad genética a los factores ambien-
tales inuye en la evolución de la obesidad. Según
Hassink [3], la interacción entre la genética y el
medio ambiente es sumamente compleja; la pre-
disposición al desequilibrio energético, el aumento
de la fragmentación de los nutrientes hacia el tejido
adiposo y la susceptibilidad hacia la programación
intrauterina s on algunos de los muchos meca nismos
37
Obesidad: una pandemia que afecta a la población infantil del siglo xxi
propuestos, en los que se observa una relación entre
la genética y el medio ambiente. Por ejemplo, fami-
lias con padres obesos tienen mayor riesgo de tener
hijos que serán obesos en la niñez o en la adolescen-
cia. Por su parte, la predisposición para las comor-
bilidades relacionadas con la obesidad también
puede ser hereditaria. Hassink [57] señala que los
componentes nutricionales de alguna manera pue-
den inuir en la regulación genética, y el ambiente
intrauterino puede afectar la futura susceptibilidad
a un ambiente con una carga energética abundante.
González y Álvarez [58] consideran que, al
igual que con otras patologías que tienen un com-
ponente hereditario, es frecuente encontrar agre-
gación familiar en distintos miembros y está
demostrada una tendencia familiar hacia la obesi-
dad. Marild et al. [40] encuentran que hay una rela-
ción entre el  de los padres y la prevalencia de
sobrepeso y obesidad en niños de 10 años. Según
reeren Durá y Sánchez [59], clásicamente se esta-
blece que si ambos padres son obesos, el riesgo para
la descendencia se estipula entre 69 y 80 %; cuando
solo es obeso uno de los padres, el riesgo está entre
41 y 50 %; y si ninguno de los padres es obeso, el
riesgo será únicamente del 9 %.
El riesgo relativo de que un niño sea obeso
si todos los miembros de su familia son obesos,
según reeren Ortiz et al. [34], es hasta del 27,5 %
en los varones y del 21,2 % en las mujeres. A su vez,
el tamaño de la familia es un factor de riesgo que
guarda relación inversa con el número de hijos; por
ejemplo: el 19,4 % de los hijos únicos es obeso, con-
tra el 8,8 % de los hijos de familias de más de cuatro
hijos. Al respecto, Tafurth [60] encontró que más
de la mitad de los niños con exceso de peso tiene
familiares con exceso de peso, y la tercera parte de
los familiares con exceso de peso tiene niños con
exceso de peso; por lo cual existe una considerable
alteración en la percepción del exceso de peso tanto
de los niños como de los familiares.
Al respecto, en el estudio desarrollado por
Klünder et al. [61], se observó que los padres de los
niños con obesidad tuvieron mayor prevalencia
combinada de sobrepeso y obesidad que los padres
de los niños eutrócos. La condición nutricia de los
niños exhibe una fuerte asociación con la que tie-
nen sus padres, pero aún falta establecer si la fuerte
asociación se debe a factores genéticos, ambientales
o a la combinación de ambos.
Factor ambiental. Este factor abarca un rango
de elementos físicos y sociales, y su papel es crucial
en la génesis de la obesidad, pues crea el clima que
motiva el consumo de energía e incentiva la reduc-
ción de su gasto. Freedho y Sharma [62] asegu-
ran que la obesidad infantil es una enfermedad
del medio ambiente, se trata de una consecuencia
natura l de niños normales con genes normales, pero
criados en ambientes insalubres, es decir, anorma-
les, donde abunda la comida rica en grasas y calo-
rías, y carecen de actividad física; así, se permite
la adopción de estilos de vida inadecuados para su
salud y bienestar. Ponce et al. [63] entienden el estilo
de vida como la forma de vida de personas o grupos;
según el enfoque sociológico, se considera que las
variables sociales son los principales determinantes
de la adopción y el mantenimiento de un estilo de
vida que contribuye a adoptar conductas saludables
o no saludables.
El ambiente del siglo  muestra una oferta
sensorial de alimentos ricos en grasas y calorías,
cuya publicidad despierta la necesidad de su con-
sumo; y de otra parte, la sociedad inuenciada por
la tendencia global izante tiende a consumi r alimen-
tos procesados con niveles exagerados de grasas y
calorías, carentes de la bra y los micronutrientes
que el organismo necesita. Lo anterior, a decir de
Borrás y Ugarriza [64], resume a los dos grandes
culpables en el siglo  de la obesidad infantil. Sin
embargo, no son los únicos responsables, otros fac-
tores contribuyen al equilibrio entre la ingesta y el
gasto energético, entre otros están: infecciones, epi-
genética, edad de la madre, apareamiento selectivo,
deuda de sueño, utilización de fármacos, tempera-
tura del ambiente y exposición intrauterina a nive-
les altos de adiposidad materna (una relación con
la obesidad infantil que requiere ser investigada).
El nuevo estilo de vida depende de inuencias
sociales y ambientales que transforman la actitud
del niño hacia la ingesta de alimentos no saludables
y de bajo costo (como las comidas rápidas), y a redu-
cir la actividad física. Las sociedades globalizadas
evolucionan hacia el sedentarismo, que fomenta
una actitud pasiva en el niño, quien además es
nativo digital y utilizador de tiempo completo de
computador, televisión, control remoto, videojue-
gos, medios de transporte automatizados, celular,
ascensores, servicios a domicilio, disposición de
comidas rápidas por todas partes, menos comidas
caseras, menos interacción familiar, más soledad,
menos horas de sueño, menos juegos al aire libre,
menos actividad física. Este es el ambiente del niño
del siglo , rodeado de factores que estimulan la
38
Artículo de revisión Curare / Volumen 2, Número 1 / enero-junio 2015
ingesta de comida rica en grasas y calorías, y un
estilo de vida sedentario.
Villagrán et al. [65] destacan los factores
ambientales que, por su frecuencia, magnitud y
posibilidad de intervención, pueden considerarse
modicables desde un punto de vista sociocultu-
ral y sanitario, tales como hábitos dietéticos, acti-
vidad física, sedentarismo e inuencia familiar. La
dieta de los padres inuye en la predisposición a
la obesidad de sus hijos. Igualmente, el nivel de
actividad física de los padres inuye en el grado
de actividad física de sus hijos. Así, los niños de
padres activos tienden a ser activos, y la posibili-
dad de un nivel óptimo es 5,8 veces mayor.
Factor psicológic o. La genética aporta la capa-
cidad de ser obeso y el ambiente ja el momento de
la aparición y la magnitud de la obesidad. Además
de esta relación, es importante indagar sobre otras
explicaciones que justiquen el incremento en la
prevalencia de la obesidad. La revisión teórica sobre
el tema le da gran importancia al estado psicoló-
gico del niño, cuyo estudio permite aportar infor-
mación válida en la comprensión de la patología de
manera holística e integral.
Cabe destacar la repercusión que tiene la obe-
sidad en el desarrollo psicológico y en la adap-
tación social del niño. En general, la población
infantil afectada por esta patología no es aceptada
en la sociedad, por lo que el niño obeso percibe
su apariencia física como no deseable; percepción
rearmada por los medios de comunicación que
los catalogan como personajes cómicos y glotones.
A la edad de 7 años, el niño ha aprendido las nor-
mas de regulación cultural y empieza a elegir su
grupo de trabajo y de juego; es cuando inicia la dis-
criminación para el niño obeso. A decir de Saucedo
y Unikel [66], el niño sano sabe qué y cuánto comer,
porque existe autorregulación según sus exigencias
siológicas; cuando esta autorregulación se altera
sin causa orgánica, puede deberse a la falta de con-
trol de las funciones psicológicas, indicando el no
control de sus sensaciones; es decir, el niño es inca-
paz de reconocer sensaciones de hambre y sacie-
dad, y es inconsciente de sus necesidades, por lo
tanto, no sabe denirlas ni expresarlas.
De otra parte, el niño obeso es objeto de mal-
trato en la sociedad que tiene prototipos de ima-
gen corporal, lo que le genera baja autoestima
e inconformidad hasta el punto de hacerlo sen-
tir depresión, miedo e inseguridad personal, tris-
teza e infelicidad, y que tenga una distorsión de su
imagen corporal y perturbaciones emocionales por
hábitos de ingesta erróneos. En la obesidad infan-
til, según Pompa, González y Torres [67], se deben
considerar las consecuencias a corto plazo, como
alteraciones del sueño, asma, una imagen pobre de
sí mismo, ansiedad y depresión, entre otras; a largo
plazo, se puede padecer de enfermedades crónicas
no transmisibles.
Estudios desarrollados por Pallares y Baile
[68] coinciden en que el niño obeso generalmente
tiene una pobre percepción de sí mismo, razón
por la cual expresa sensaciones de inferioridad y
rechazo a los demás que le dicultan establecer
relaciones interpersonales. Las burlas de sus com-
pañeros desencadenan actitudes antisociales que lo
aíslan, lo deprimen, lo inactivan y le generan ansie-
dad, lo que motiva el aumento de ingesta de ali men-
tos. Comer es una forma de aliviar la tensión o de
tener seguridad cuando se siente tenso, deprimido
o solitario, cuadro que agrava la obesidad. Para
González [30], comer o más exactamente masticar,
al suponer un gasto de energía y al implicar una
forma de desgarrar y triturar, se transforma en un
modo de reducir la ansiedad, porque se convierte
en un método rápido y pasajero al alcance del niño.
Campos et a l. [45] establecen que los niños ob e-
sos tienen once veces más probabilidades de pade-
cer signos de depresión, como indiferencia, apatía,
tristeza, mal humor, aislamiento y distanciamiento
social. Esto acarrea baja autoestima debida a la falta
de conanza en sí mismo y frente a su grupo social.
El niño obeso, igualmente, se enfrenta al bullying,
un problema común y de actualidad que tiene lugar
en su mundo más cercano: la familia y la escuela.
De igual manera, Chaput y Tremblay [69] recono-
cen que los niños con obesidad están expuestos al
“estigma del gordo” debido a su peso. Esto produce
efectos psicológicos negativos, como estados depre-
sivos y aislamiento social, y se afecta su crecimiento
y su desarrollo. Los niños entre 6 y 10 años disfru-
tan de un tiempo de ocio cada vez más sedenta-
rio, y sus relaciones sociales son menos personales
y cada vez más virtuales, lo que incide en su vida
emocional.
Conclusión
La obesidad infantil constituye, en el siglo ,
uno de los problemas de salud pública más graves
para la población de niños en el mundo. De hecho,
39
Obesidad: una pandemia que afecta a la población infantil del siglo xxi
su prevalencia ha aumentado considerablemente, al
punto de que los expertos la catalogan como pan-
demia; más aún si se tiene en cuenta que ella con-
duce a la obesidad en la edad adulta, lo que implica
múltiples comorbilidades relacionadas y complica-
ciones de padecer enfermedades no transmisibles a
edades más tempranas, afrontar graves problemas
psicológicos y de adaptación social, e incluso estar
en riesgo de muerte prematura.
La reexión crítica y consciente que se debe
adelantar desde el sistema de salud en el mundo
es sobre las consecuencias médicas, sociales y eco-
nómicas de tener una población infantil y adoles-
cente cada vez más obesa, pues según resultados
de investigación, esta patología es un acelerador de
múltiples padecimientos en la infancia, la niñez, la
adolescencia y la vida adulta. En el mundo, la obe-
sidad se considera un problema de política pública,
pero hace falta que se reconozca como un problema
social, por lo cual dicha reexión ha de extenderse
hacia el sistema de salud que actualmente debe
soportar l as consecuencias en términos de  nanzas,
tiempo, infraestructura y de personal para brindar
atención a estos pacientes; los costes de salud por
sobrepeso y obesidad amenazan con convertirse en
el mayor gasto en salud.
La responsabilidad es del Estado, la sociedad,
el sector salud, el sector educativo y, sobre todo,
de los padres para guiar a los niños a n de que se
apropien de su cuerpo, de su salud, de su alimenta-
ción, y en general, para que se apropien de su “bien
estar” que a futuro repercutirá en el “bien estar”
de la sociedad de la que forman parte. Cabe desta-
car que la lucha contra este padecimiento demanda
un enfoque preventivo global que ayude a crear
estrategias para responder a las necesidades de los
pacientes niños.
En términos de investigación, la literatura
sobre obesidad infantil se centra en tres grandes
temas: el factor genético, las prácticas de nutrición
y la actividad física. Sin embargo, hace falta aden-
trarse en una gran variedad de factores que en el
siglo , según los estilos de vida, contribuyen a la
aparición, permanencia y prevalencia de la obesi-
dad en la niñez; un tema de carácter complejo que
demanda la indagación permanente y sistemática,
con el objetivo de conocer y comprender integral-
mente esta patología para proponer intervenciones
que favorezcan la diminución de su prevalencia.
Para que la sociedad del futuro tenga adultos
saludables, productivos y con alta calidad de vida,
todos los organismos estatales, educativos, empre-
sariales y la misma sociedad civil deben priorizar la
atención a la niñez del presente.
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... For this reason, simpler anthropometric parameters are generally used, such as the BMI Z-score, the diagnostic accuracy of which is still questioned, especially in the pediatric population. Given the increase in childhood obesity and its associated complications in adulthood, early detection is of great importance for early intervention, which is why it is important to use precise diagnostic criteria agreed upon by scientific societies [21][22][23]. This is especially true when the presence of symptoms associated with the metabolic syndrome begin to be present during childhood in a significant number of children with obesity [4]. ...
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Obesity is caused by fat accumulation. BMI Z-score is used to classify the different degrees of weight status in children and adolescents. However, this parameter does not always express the true percentage of body fat. Our objective was to determine the degree of agreement between the fat mass percentage measured by DXA and the stratification of weight according to BMI Z-score in the pediatric age group. We designed a descriptive cross-sectional study. The patients were classified as underweight/normal weight with Z-scores between −2 and +0.99, overweight from 1 to 1.99, obese from 2 to 2.99, and very obese ≥3. We included 551 patients (47% girls), with a mean age of 11.5 ± 2.8 years (3.7–18 years). Higher BMI Z-scores were associated with a higher percentage of total fat (p < 0.001). However, there were important overlaps between both parameters, such that the BMI Z-score classified patients with the same percentage of total fat mass as having a different nutritional status classification. In conclusion, the stratification of weight status according to BMI Z-score revealed that 46.7% of patients had a fat percentage that did not correspond to their classification. For a more accurate weight assessment in clinical practice, we recommend combining anthropometric indices with diagnostic tools that better correlate with DXA, such as electrical bioimpedance.
... Also, 50% of men and 60% of women are expected to be overweight or obese by 2030 (1,2). In clinical practice and research, the anthropometric method is used to diagnose an adolescent, and the most commonly used indicator is body mass index (BMI) (3,4). A teenager is overweight in the 85th -95th percentile and obese in the 95th (5). ...
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According to the Body Mass Index, overweight and obesity in adolescents has increased. Review of clinical trials to determine the effect on adolescents' Body mass index with twelve weeks of exercise compared to a control group. PUBMED, WOS, SCOPUS, BEIC, JSTOR, and SCIELO data sources. Inclusion criteria: 1. Adolescent population; 2. Body mass index results; 3. Clinical trials; 4. groups with exercise and control; 5. Spanish, English, and Portuguese language; 6. Publications up to February 2021; Keywords: Adolescents, Body Mass Index, Exercise and Clinical Trial. Data extraction: effect on the Body mass index and its standard deviation. 8 studies (N: 761). Exercise significantly reduced the Body mass index of adolescents - 0.57 Kg/m² (-0.7 to -0.5) p < 0.01. Statistical heterogeneity (I²: 89%). 12 weeks of exercise are effective at decreasing Body mass index in adolescents.
... Martínez y otros, (7) consideran la valoración del estado nutricional como un indicador del estado de salud de individuos y comunidades, por tanto, es un elemento importante para localizar grupos de riesgo por deficiencias y excesos dietéticos que pueden constituirse en factores de riesgo de enfermedades crónicas de mayor prevalencia en la actualidad. En la misma línea, Hernández y otros (8) señalan que estudios epidemiológicos y clínicos muestran que los cambios en la alimentación producidos en los últimos años han provocado aumento en el sobrepeso y obesidad de los niños y jóvenes, incremento del colesterol y aumento en las cifras de presión arterial. ...
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Introducción: En el campo de la salud pública la tendencia es priorizar el tema de la vigilancia nutricional en la población, a través del monitoreo del comportamiento del estado nutricional. Objetivo: Evaluar la situación nutricional en menores de 18 años del municipio Pasto en el periodo 2014-2016. Métodos: Estudio observacional-descriptivo de la situación nutricional de la población de estudio, reportada en las bases de datos de la Secretaría de Salud Municipal de Pasto- Colombia. Resultados: Se analizaron 158 614 registros, de los cuales 40,82 % fueron de menores de 5 años y 9,18 % en edades entre 5-18 años. Respecto a la desnutrición global se encontró que 18,9 % de los menores fueron diagnosticados en riesgo: 7,2 % con desnutrición global aguda y 0,7 % con desnutrición global severa. Para la desnutrición aguda 10,4 % tuvo diagnóstico de riesgo, 4,8 % desnutrición aguda y 0,8 % desnutrición aguda severa. En la estimación de desnutrición crónica 30,9 % de los niños presentó riesgo de retardo en el crecimiento y 13,05 % retardo en el crecimiento. El 16,7 % de la población tuvo sobrepeso, 4,2 % obesidad, 10,6 % riesgo de delgadez y 2,7 % delgadez. Conclusiones: De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia, la desnutrición disminuyó en el país entre los años 2010 a 2015. Sin embargo, aún existe desnutrición en el municipio de Pasto que, junto al aumento de la tasa de sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes, representa una situación de malnutrición, que podría verse reflejada en importantes problemas para la salud por la generación de enfermedades crónicas a la que conlleva.
... Ella repercute negativamente en la salud de aquellos que la padecen al relacionarse con numerosas enfermedades comórbidas, representando un desafío -sobre todo-para la atención primaria de salud. (1,2,3,4) Revista Cubana de Endocrinología. 2019;30(3):e190 ...
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Introducción: El manejo conservador en el tratamiento de la obesidad, tiene una eficacia limitada, lo que ha hecho posible el desarrollo y empleo de otros métodos como la cirugía bariátrica y los procedimientos endoluminales para el tratamiento de la obesidad. En este sentido, recientemente ha sido aprobado para su uso un método que se conoce como baipás externo, al cual debemos prestar atención por constituir una posible opción en el tratamiento de la obesidad. Objetivo: Describir el papel del baipás externo en el tratamiento de la obesidad, a través de algunas preguntas y respuestas. Métodos: Se utilizó como buscador de información científica a Google Académico. Las palabras clave empleadas fueron: obesidad, baipás externo, pérdida de peso, tratamiento. Se evaluaron artículos de revisión y de investigación, provenientes de diferentes bases de datos y páginas Web, que en general, tenían 10 años o menos de publicados, en idioma español, portugués o inglés. Esto permitió el estudio de 36 artículos, de los cuales 23 fueron referenciados por su calidad científica. Conclusiones: El baipás externo debe jugar un destacado papel en el tratamiento de la obesidad, por ser un procedimiento simple, eficaz y con un índice de complicaciones muy bajo, donde no se modifica o altera la anatomía gastrointestinal del paciente, como sucede con la cirugía bariátrica. Tiene como inconveniente la incomodidad de vivir con una sonda abdominal y la necesidad de vaciarla varias veces en el día.
... [8][9][10] Debido a imposiciones socioculturales centradas en el aspecto físico, el sobrepeso y la obesidad en niños y adolescentes constituyen un factor de riesgo para el surgimiento de eventos depresivos; se ha reportado que personas con sobrepeso sufren más agresiones físicas y verbales en la escuela o lugares de trabajo. [11][12][13] La obesidad se considera un importante predictor para desarrollar depresión y se relaciona con problemas de externalización junto con el déficit de atención. 14-16 Debido a esto, el objetivo del presente estudio fue determinar la prevalencia de depresión y factores asociados en niños y adolescentes de siete a catorce años de edad, adscritos a la Unidad de Medicina Familiar (umf ) No. 9 de Acapulco de Juárez, Guerrero, México. ...
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p> Objetivo : determinar la prevalencia de depresión y factores asociados en niños y adolescentes de siete a catorce años de edad, usuarios de la Unidad de Medicina Familiar (umf) No. 9 de Acapulco de Juárez, Guerrero, México. Métodos : estudio transversal analítico realizado de junio a agosto de 2017. Participaron 238 menores de siete a catorce años, que desearan participar en este estudio, previa firma de consentimiento y asentimiento informado. Se analizaron datos sociodemográficos y se les aplicó el cuestionario de depresión infantil. Para el análisis estadístico se obtuvieron frecuencias simples, prevalencia de depresión, or, intervalos de confianza de 95%, χ <sup>2</sup> y significancia estadística (valor p). Resultados : la prevalencia de depresión en el grupo de estudio fue de 5.9%, en individuos con problemas de peso fue de 11.1%, mientras que para quienes tenían peso dentro de los rangos normales fue de 2.7%; tener sobrepeso y obesidad se asocia a un mayor riesgo para padecer depresión con un or de 4.5, ic 95% (1.36-14.8). Conclusión : presentar sobrepeso y obesidad son factores de riesgo para desarrollar depresión, se requieren realizar búsquedas intencionadas para identificar posibles riesgos asociados a depresión en este grupo etario.</p
... La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del presente siglo (Expósito y López, 2016). Esta problemática se ha incrementado a nivel mundial, tanto en países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo (Hernández, Rosero y Montenegro, 2015) y Costa Rica no es la excepción, con un 34 % de exceso de peso (Ministerio de Salud [MINSA] y Ministerio de Educación Pública [MEP], 2017). La gravedad radica en que la población con este diagnóstico lo seguirá siendo en la edad adulta, esto aumenta las probabilidades de padecer enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) (González y Cala, 2014), lo que disminuye la calidad de vida, aumenta el riesgo de muerte prematura y eleva los costos en salud. ...
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Objetivo: esta investigación descriptiva hace un análisis de distintos factores del entorno escolar asociados al estado nutricional, específicamente al sobrepeso y obesidad, de estudiantes matriculados en diez escuelas públicas de La Unión de Cartago, Costa Rica, durante el 2015-2016. Metodología: se determinó el estado nutricional y características del estilo de vida de 1268 estudiantes, se evaluaron las meriendas, la alimentación del comedor estudiantil y las ventas de alimentos dentro de los centros educativos. Además, se utilizó un Sistema de Información Geográfica (SIG) para ubicar puntos de venta de alimentos y de recreación en un radio de 400 m alrededor de las escuelas. Resultados: el 35% de la muestra tenía exceso de peso. Los alimentos de las meriendas y aquellos vendidos dentro y fuera de las escuelas eran altamente energéticos y de bajo valor nutricional. En los comedores estudiantiles los tamaños de porción no eran adecuados y se servía en exceso alimentos fuente de carbohidratos. El 47% de estudiantes utilizaba juegos electrónicos más de tres veces por semana, el 65% no participaba en actividades deportivas y había desaprovechamiento de las clases de educación física. Solo tres escuelas tenían áreas de recreación disponibles y sus alrededores en buenas condiciones. Conclusión: diversos factores del entorno escolar pertenecientes al microsistema promueven la sobrealimentación y el sedentarismo, por lo que podrían estar contribuyendo con el exceso de peso en la población infantil.
... In humans, leptin levels correlate with fat mass and body weight, both in normal and obese patients. In the latter, the highest levels of leptin fluctuate in short periods of fasting or refeeding, without any significant change in the total body fat content, which suggests that leptin acts as a sensitive regulator thereof, so that lipid metabolism could be closely associated with the regulation of leptin (Gomez, 2013;Hernández-Arteaga, Rosero-Galindo, & Montenegro-Coral, 2015). ...
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OBJECTIVE: To determine the relationship between leptin levels and metabolic parameters in children and adolescents. METHODS: Descriptive cross-sectional study. Laboratory biochemical values and anthropometric parameters were determined. Univariate analysis was performed with measurements of frequencies and percentages and bivariate analysis through statistical significance tests (p <0.05). In case of multiple comparisons, the Bonferroni correction was made. RESULTS: There were higher levels of leptin to higher adipose tissue, while in the metabolic parameters a relationship was observed between high levels of glycemia and leptin independent of the variables gender, age group and nutritional status. There was no clear relationship between high levels of leptin and those of the lipid profile. CONCLUSIONS: There was a relationship between leptin concentrations and nutritional status and in the relationship of leptin with the metabolic parameters studied, there was an association with glycemia, while this association was not clear with the lipid profile.
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Revista GICOS, Volumen 6, Número 1, enero-junio 2021
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La obesidad y el sobrepeso infantil se han incrementado en los últimos años a nivel mundial, por lo cual es importante promover un estilo de vida saludable mediante programas preventivos. El objetivo del presente artículo es evaluar la efi cacia de un programa multidisciplinario que fue diseñado para la disminución del IMC, ansiedad y depresión, en niños con sobrepeso y obesidad. El estudio inicia en un campamento de verano, de 5 días de duración y se continúa con sesiones quincenales en grupo. Se presentan resultados de la evaluación inicial haciendo una comparativa con una evaluación a los seis meses de seguimiento. De acuerdo a los resultados obtenidos en el presente estudio se observa una disminución signifi cativa en las tres variables del estudio, lo que refl eja resultados satisfactorios del campo de verano y la intervención.
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The current obesity epidemic is known to have coincided with profound societal changes involving both physical activity levels and food consumption patterns as well as demographic and cultural changes affecting the conduct of human beings in various ways. On the other hand, obesity is a complex and multifactorial chronic disease that usually becomes manifest in child hood and adolescence. Its origin is a genetic and environmental interchange, of which environmental or behavioral factors play the most important role, stemming from an imbalance between energy intake and expenditure. Still and all, it is rather simplistic to assume that obesity is only due to excessive consumption and/or deficient physical activity levels. Currently, various lines of investigation have been initiated that evaluate the determinants of obesity, of which nutrigenomics and gut microbiota deserve special attention.
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La obesidad es una enfermedad crónica de alta prevalencia en Chile y en la mayoría de los países del mundo. Se caracteriza por un mayor contenido de grasa corporal, lo cual -dependiendo de su magnitud y de su ubicación topográficava a determinar riesgos de salud que limitan las expectativas y calidad de vida. En adultos, la obesidad se clasifica de acuerdo al Índice de Masa Corporal (IMC), por la buena correlación que presenta este indicador con la grasa corporal y riesgo para la salud a nivel poblacional. La fuerte asociación existente entre la obesidad abdominal y la enfermedad cardiovascular ha permitido la aceptación clínica de indicadores indirectos de grasa abdominal como la medición de circunferencia de cintura. La definición de los puntos de corte de IMC y de circunferencia de cintura ha sido controversial en poblaciones de diferentes etnias y grupos etarios.
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Significantly revised and updated, the new 2nd edition of this popular, user-friendly guide offers the latest tools and practice recommendations from the AAP needed to tackle childhood obesity. The new 2nd edition brings you the latest point-of-care recommendations and ready-to-use tools including - Step-by-step health supervision visit guidance spanning birth through youhg adulthood - Numerous real-life case studies illustrating family intervention strategies - Newly expanded, easy-to-use format - New chapter titled, "Before Birth: Maternal Health" - Patient education handouts, self-assessment forms, and counseling for pediatric patients and families - Coding fact sheets for obesity-related health care services and template letter for handling carrier denials - Growth charts for boys and girls including the new WHO growth charts - And more!
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La obesidad infantil es uno de los factores de riesgo clave para el desarrollo de enfermedades crónicas. La prevención de ésta y su tratamiento se han convertido en una de las políticas sanitarias comunes en muchos países. Por ello, el estudio de la obesidad infantil y de sus características psicológicas debe ser un objetivo prioritario. El presente trabajo es un estudio transversal que tiene como objetivo general el análisis del sobrepeso y obesidad en una muestra de población infantil y la medida en que tales circunstancias pueden afectar a su imagen corporal. Fue llevado a cabo con 62 niños y niñas, estudiantes de dos colegios públicos de localidades de la Comunidad de Madrid, con una media de edad de 11,53 (DT .73). Como instrumentos de evaluación han sido utilizados la Escala Breve de Insatisfacción Corporal Infantil (EBICI), The Children’s Body Image Scale (CBIS) y un cuestionario antropométrico autoinformado por los propios sujetos de la muestra. Según los resultados obtenidos, aproximadamente el 18 % de la muestra tiene sobrepeso u obesidad, además se ha comprobado que el sobrepeso y la obesidad inciden negativamente en la percepción social y actitudinal que tienen los niños y niñas sobre su propio cuerpo.
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Introducción: La nutrición constituye un factor determinante de la salud, desempeño físico, mental y de la productividad, particularmente la niñez constituye una población de riesgo, ya que representa un periodo crítico en el ser humano, caracterizado por el crecimiento físico, el desarrollo psicomotor, social. México es el primer país en Latinoamérica con una alta incidencia de obesidad en escolares, de acuerdo con los criterios de la International Obesity Task Force (iotf), reporta una prevalencia nacional combinada de sobrepeso y obesidad en niños de 5 a 11 años de alrededor del 26%, para ambos sexos. Objetivos: Identificar los estilos de vida de niños en edad escolar con sobrepeso y obesidad en una primaria pública del D.F. Metodología: Estudio descriptivo, correlacional y transversal, conformado por toda la población escolar constituida por 503 alumnos de 6 a 11 años. Para la detección de sobrepeso y obesidad se tomo peso, talla así como medición del Índice de Masa Corporal (imc); se determinaron los estilos de vida a través de la aplicación de un instrumento elaborado por Ponce, Sotomayor, Bernal y Salazar (2007), el cual exploró básicamente tres áreas: alimentación, ejercicio - actividad física y recreación. Resultados: 14% del total de niños presenta problemas de sobrepeso u obesidad (71 niños), el 60% consume alimentos no preparados en casa de manera habitual, 99% refiere que la única actividad física es la que se realiza dentro de la escuela, el 34% ve televisión de 3 a 6 hrs diariamente. Existen diferencias significativas en la incidencia de sobrepeso por sexo (razón de 1.5 varones por cada mujer con sobrepeso u obesidad) y también en niños que incrementan sus horas de sedentarismo (p=<.001). Discusión: Los resultados obtenidos en la etapa descriptiva coinciden con lo reportado en la literatura nacional e internacional8 y 9 Los ayunos prolongados como se mostró en el estudio son factores importantes para condicionar la obesidad tal como lo muestran Veugelers y Fitzgerald. Conclusiones: es importante realizar este tipo de estudios para poder proponer estrategias de intervención de corte educativo lo más apegadas a la situación real de las poblaciones de niños escolares a los que se pretenda cambiar a estilos de vida saludable que logren contribuir a controlar el sobrepeso y prevenir la obesidad.
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Actualmente la obesidad es una pandemia. Diariamente los medios informativos hacen referencia a este problema así como los políticos discuten leyes y reglamentaciones para tratar de paliarlo. El sobrepeso y la obesidad forman parte de conversaciones cotidianas y la publicidad nos bombardea ofreciendo curas milagrosas para este problema, mientras estamos sumergidos en un entorno social que enaltece un modelo corporal exageradamente esbelto. Según la Organización Mundial de Salud (OMS), en 2005 había aproximadamente 400 millones de adultos obesos y se estima para el año 2015 serán aproximadamente 2 300 millones de personas con sobrepeso y más de 700 millones con obesidad. Durante los últimos 20 años en los países en desarrollo, entre los que se encuentra México, las cifras de obesidad se han triplicado en la medida que se ha modificado el estilo de vida, aumentó el consumo de comida económica de alto contenido calórico y con la globalización, la población se ha hecho cada vez más sedentaria. En México la magnitud del problema ha ido en aumento y actualmente nuestro país ocupa el segundo lugar mundial en obesidad general y el primero en obesidad infantil. El 26% de la población es obesa y el 52% tiene sobrepeso. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT 2006), entre 1999 y 2006, la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad infantil aumentó un tercio en la edad escolar y uno de cada tres adolescentes tuvo sobrepeso u obesidad. Si se mantiene esta tendencia, en 10 años 90% de los adultos presentarán sobrepeso y obesidad.