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Periodismo y Economía

Authors:
PERIODISMO Y ECONOMÍA
Ángel Arrese (aarrese@unav.es)
Alfonso Vara (avara@unav.es)
Facultad de Comunicación, Universidad de Navarra
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Versión prepub.
Citar como: Arrese, A. y Vara-Miguel, A. (2016) Periodismo y Economía. En: Maritza
Sobrados León (ed.): Estudios de Periodismo Político y Económico. Madrid: Editorial
Fragua, pp. 47-80
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1. Introducción
En los últimos años, la grave crisis económica y financiera que padecen las
economías más desarrolladas ha puesto en evidencia la importancia de los medios de
comunicación en la generación y mantenimiento de estados de opinión económica, y por
tanto, en la evolución de la coyuntura. Aunque en la historia económica se han dado
precedentes claros de esa interrelación entre medios y situación económica, sobre todo en
períodos de boom y crash financieros (Arrese, 2002), quizá nunca como en el momento
presente el análisis de esa interacción ha sido tan relevante.
En uno de los numerosos trabajos que se han publicado sobre las causas de la crisis
financiera, The Financial Crisis. Who Is To Blame?, Howard Davis (2014) sintetiza las distintas
narrativas sobre la crisis que se han manejado en estos años, y destaca que una de ellas tiene
que ver con la responsabilidad de los medios. De acuerdo con esa interpretación, sobre
todo en los años que precedieron a la crisis, los medios no fueron capaces de cumplir bien
su función de “perros guardianes” en materia económica, y tampoco cumplieron
posteriormente con su misión de “alumbrar” y explicar suficientemente su complejidad.
Según Davis, hay una serie de razones que explican esa incapacidad: los periodistas están
tan influidos como cualquiera por los estados de euforia colectiva; la influencia de las
relaciones públicas financieras sobre los medios ha aumentado mucho en los últimos años;
por el contrario, los recursos redaccionales de los medios se han reducido, en un entorno
de crisis de los modelos de negocio periodísticos; los vínculos entre medios y entidades
financieras, desafortunadamente, son cada vez más íntimos; los periodistas no han sido
capaces de hacerse cargo, por falta de formación, de la complejidad extraordinaria de
muchas innovaciones financieras; los medios –como, en general, la sociedad- son dados a
resaltar las historias de héroes en el mundo de las finanzas y la empresa; y finalmente, no
hay que olvidar, la influencia de los anunciantes, en especial en sectores tan claves en esta
crisis como el financiero y el inmobiliario.
Así pues, la peor crisis financiera desde el crash de 1929 ha colocado a los asuntos
económicos en la portada de todos los medios de comunicación, llegando a dominar la
agenda política y ciudadana durante estos últimos años. Al mismo tiempo ha situado a los
medios y a los profesionales ante sus propias limitaciones (Starkman, 2014; Schifferes,
2015; Picard, 2015).
En este capítulo se repasarán algunos de los aspectos fundamentales del periodismo
económico, con la idea de entender mejor las peculiaridades de su ejercicio y del papel que
juega en la configuración de una opinión pública económica. Para ello, se presentarán
diversas perspectivas, teórico-prácticas, que pueden contribuir a tener una visión más
completa de este ámbito de especialización periodística.
2. El modelo de comunicación del periodismo económico
El modelo genérico de comunicación masiva, que plantea la relación que se
establece entre las élites periodísticas y la sociedad en su conjunto, está siendo
complementado en los últimos años por esquemas de análisis que tienen en cuenta
procesos de comunicación más particulares. Uno de esos procesos es el propio de la
comunicación entre élites, que se produce en ciertos ámbitos especializados de la
información política, económica, científica, etc. Se trata de campos en los que los medios
juegan un especial papel de mediación entre los decisores (decision makers). Davis (2003) ha
desarrollado una teoría crítica de la comunicación entre las élites centrada en los procesos
de definición y puesta en marcha de políticas públicas, y en cómo los medios afectan a las
decisiones de las élites que las promueven. En ese modelo alternativo, las élites son
simultáneamente las fuentes más destacadas, las principales destinatarias de la información
y las protagonistas centrales de la actualidad.
La comunicación económica y financiera encaja a la perfección en ese paradigma
comunicativo, y el periodismo económico debe atender a sus peculiaridades. Se entiende
desde esta perspectiva que a menudo se hable de que éste es un periodismo dominado,
“capturado”, por las fuentes expertas (financieras, corporativas, etc.); un periodismo que
sigue esencialmente la agenda de los negocios y de los mercados, ignorando otros intereses;
que lleve a cabo una cobertura estrechamente definida en su contenido por la necesidad de
centrarse en la información sensible para los mercados , y que en la práctica excluya más
que incluya las necesidades e intereses del público en general. Como consecuencia, a
menudo se recalca que las noticias económicas tienden a reproducir las ideas, normas y
valores prevalentes de los principales actores económicos, empresariales y financieros.
Davis (2006) y Thompson (2009) sintetizan las peculiaridades de los procesos de
comunicación económica en el concepto de “reflexividad”, según el cual, los medios
especializados forman parte esencial en la búsqueda del consenso necesario para un
funcionamiento eficiente de los mercados.
La prensa especializada en economía y finanzas y en general, el periodismo
económico- participa así de esa circularidad y reflexividad. Más en concreto, la
investigación en este campo ha puesto énfasis en cinco aspectos relevantes que afectan a la
especificidad de la cobertura de estos temas, tanto respecto a otros campos, como entre
publicaciones más o menos especializadas (Arrese y Vara, 2015). Estos cinco aspectos se
describen a continuación como enfoques propios de este campo informativo.
2.1. Enfoque economicista.
El periodismo económico, y más en concreto los medios especializados, han sido
tildados tradicionalmente como “economicistas” desde dos perspectivas. Por un lado,
desde el punto editorial, se destaca que estos medios reproducen el discurso económico
capitalista y neoliberal (Chakravartly y Schiller, 2010), o dicho de otra forma, desde
posiciones menos ideológicas, la lógica de una interpretación de la actualidad favorable a
los mercados y a los negocios (Doyle, 2006). Por otro lado, ese economicismo se traduce
también en un tratamiento más técnico de los temas de actualidad, exigido por la
complejidad y el alto nivel de abstracción de los fenómenos económicos. La mayor
dependencia de analistas y expertos, la dificultad para hacer comprensibles y atractivos
estos temas, y para acercarlos al ciudadano, o la tendencia a privilegiar marcos de análisis
no contaminados por enfoques no estrictamente económicos, son manifestaciones de este
segundo aspecto.
2.2. Enfoque utilitarista.
Pocas dudas existen hoy sobre la importancia de la información, y por tanto de los
medios, en el funcionamiento de las economías y de los mercados. Ya en 1892, Arthur Ellis
comentaba en un artículo en el Economic Journal que “se podría decir que la opinión
gobierna el curso de los mercados casi completamente” (Ellis, 1892). No es de extrañar por
tanto que la información económica y financiera difundida por los medios tenga una clara
vocación utilitaria, y que el criterio noticioso de que la información sea útil para la audiencia
especialmente para los agentes económicos y de los mercados- predomine sobre los
demás. Noticias que mueven mercados, exclusivas sobre operaciones empresariales o
análisis de expertos que pueden incidir en la opinión de las élites políticas y económicas
constituyen la columna vertebral de este tipo de periodismo. Tambini (2010) y Starkman
(2012) se refieren a esa tensión entre el periodismo al servicio del mercado y el periodismo
al servicio de la sociedad en su papel de “perro guardián”-como uno de los mayores retos
a la hora de definir los criterios de profesionalidad en torno a la difusión de información
económica y financiera.
2.3. Enfoque reflexivo.
Como ya se ha comentado, el predominio de las fuentes expertas y de los propios
protagonistas de la actividad económica, financiera y empresarial como origen de la
información constituye un aspecto central en la idea de “reflexividad” en este ámbito
periodístico. Distintos estudios se han hecho eco de esta realidad, tanto al analizar la
cobertura de la crisis de 2008 (Schiffrin, 2011) como, de forma más general, al considerar la
utilización de fuentes en la distintas secciones de los periódicos, comparando la sección
económica con el resto (Reich, 2012). Ese especial peso de las fuentes expertas e
institucionales, y de los insiders, lleva consigo complejos procesos de “negociación” entre
los periodistas y diversos agentes del mercado. Como han señalado Grünberg y Pallas
(2013), se produce una “mediación recursiva”, por la que la producción de noticias es
continuamente reconstruida en interacciones altamente formalizadas entre los actores
interesados en la actualidad(229). El resultado de esa reflexividad, como pone de
manifiesto Manning (2012) al analizar la cobertura de la crisis bancaria en Gran Bretaña, es
la dificultad de los periodistas especializados para desarrollar perspectivas informativas más
holísticas y críticas.
2.4. Enfoque excluyente.
Como corolario de las anteriores ideas, el público en general, el ciudadano
ordinario, queda excluido, en muy segundo plano, en el proceso de elaboración y difusión
de información especializada, especialmente en los medios económicos. Su presencia es
muy reducida como fuente, pero sobre todo quedan en gran medida excluidos sus
intereses. Esto ha sido particularmente cierto durante la presente crisis. En su análisis de
los primeros años de la crisis en Estados Unidos, un informe del Pew Research Center
concluye de manera rotunda: “La más grave crisis económica desde la Gran Depresión ha
sido cubierta por los medios de arriba a abajo, teniendo en cuenta en primer lugar la
perspectiva de la Administración Obama y de los grandes negocios, y reflejando las
preocupaciones institucionales más que las de los ciudadanos en su día a día (Project for
Excellence in Journalism, 2009). Se podría concluir algo muy similar en muchos otros países, y
en contextos informativos muy variados, como lo demuestra Mylonas (2013) al analizar la
cobertura de la crisis griega por parte del periódico sensacionalista alemán Bild.
2.5. Enfoque internacional.
La información económica es sin duda uno de los ámbitos periodísticos más
globalizados, en consonancia con la propia globalización de las economías y los mercados.
Medios como el Financial Times, Wall Street Journal, The Economist, Reuters, Bloomberg, etc. hace
ya años que funcionan con un enfoque informativo universal, y su influencia se hace notar
en todos los rincones del planeta. Pero esa visión más internacional de la actualidad no es
sólo propia de los medios de referencia globales; la prensa especializada local, en cada uno
de los países, a menudo toma como modelo esos medios de referencia y su fuerte
orientación internacional, incluso en aquellos lugares donde el contexto político y
económico a veces no es el más apropiado, como sucedió en Rusia tras la caída del sistema
comunista (Koikkalainen, 2007). Esa vocación internacional no sólo se refleja en la
amplitud geográfica de la cobertura temática, sino también en un cierto distanciamiento de
posturas excesivamente nacionalistas o localistas al afrontar los temas de actualidad. En
este sentido, es comprensible que en la crisis de 2008, a pesar de las diferencias de su
impacto en distintos países, la cobertura especializada haya sido bastante parecida (Picard,
2015).
A estos cinco enfoques que caracterizan el modelo de comunicación propio de la
información económica –y de los que deben ser conscientes los profesionales del
periodismo económico- se deben añadir las particularidades que se derivan de la propia
naturaleza de los contenidos económicos.
3. Características de la información económica
Barney Kilgore, probablemente la figura más importante en la historia del Wall
Street Journal durante el siglo XX, al comentar la mala fama de la información económica
como contenido periodístico gris y poco atractivo, señalaba: “La Economía no es una
ciencia oscura. (...) La Economía no es aburrida. Sólo la hacen poco atractiva e interesante
personas que no están realmente interesadas en ella” (Kilgore, 1963, 431). Se debe
conceder parte de razón a Kilgore, pero hay que aceptar al mismo tiempo que los
contenidos económicos tienen ciertas limitaciones para su difusión periodística. Aunque
muchas de ellas son comunes a otros entornos informativos, en el económico adquieren
perfiles propios.
3.1. Complejidad y rigor.
La complejidad es la primera gran barrera que dificulta la cobertura periodística de
la economía, máxime si se tiene en cuenta que los asuntos económicos afectan diariamente
a la vida de las personas, y casi cualquiera se atreve a hacer juicios de “sentido común” al
respecto. Ya comentaba Keynes que “la economía es un asunto difícil y técnico, aunque
nadie se lo crea” (citado en Krugman, 1998, 8). Manejar esa complejidad requiere especiales
esfuerzos de comprensión y síntesis de los temas de actualidad. Pero al mismo tiempo, al
afrontar su necesaria simplificación, la información económica se topa con la exigencia
extrema del rigor. Por su especial sensibilidad y por los efectos inmediatos que pueden
tener, las noticias económicas y sus explicaciones verdaderas redes de causas y
consecuencias, entramados de conceptos e indicadores- requieren máxima pulcritud en el
uso de términos, en la publicación de cifras y, en general, en cada uno de los elementos que
las conforman. Como comenta Fink (2000), la exactitud y el rigor son las primeras máximas
de esta especialización. Nada nuevo para el buen periodismo, pero sí exigido con verdadera
obsesión en este caso.
Lógicamente, ese rigor debe lograrse a través de un lenguaje comprensible para el
público, que exige distintos niveles de especialización, dependiendo de los diversos niveles
de cultura económica y del uso que se hace de esa información. La tensión entre
complejidad, rigor y claridad expresiva sitúa a los problemas de lenguaje, como se verá más
adelante, en el centro de las dificultades de la información económica. Asimismo, otra de
las estrategias utilizadas para hacer más comprensibles ciertos temas complejos es la
apelación al comentario o al análisis del experto. Sin embargo, también aquí se plantean
graves problemas, teniendo en cuenta la incapacidad que en muchas ocasiones muestra
aquel para hacerse entender y para opinar sobre temas relevantes. Michael Weinstein,
economista y miembro del Consejo Editorial del New York Times, describía así en una
conferencia ante la American Economic Association la situación que se vive en la relación
entre periodistas y economistas: Cuando mis colegas del New York Times utilizan la palabra
‘académico’, no están haciendo un cumplido; ellos quieren decir irrelevante. Y cuando mis
antiguos colegas en el ámbito académico describen el trabajo de alguien como
‘periodístico’, sin excepción quieren decir superficial” (Weinstein, 1992). Así pues, la
simplicidad rigurosa no la superficialidad- es una de las virtudes básicas del buen
periodismo económico.
3.2. Atractivo e interés.
Por lo general se asocia a la información económica con un contenido “aburrido”,
“poco interesante”, al menos por comparación con otros temas habituales de los medios de
comunicación incluidos muchos complejos, como los científicos-. La información
económica ha sido durante mucho tiempo el imperio del número y la palabra, del gráfico y
la tabla, dejando poco espacio para la cultura visual, para la imagen y el color, para el
atrevimiento formal. Sólo en los últimos años, con la llegada de Internet y el desembarco
televisivo de la información económica, esta situación ha comenzado a cambiar. lor en sus
páginas de noticias.
Lo comentado sobre los aspectos formales se podría trasladar también al estilo
literario y narrativo, que en demasiadas ocasiones queda descuidado ante la exigencia de
precisión y ante la necesidad de comunicar con los códigos del experto. Ese
conservadurismo formal y visual, y una cierta monotonía en el modo narrativo responden a
la propia naturaleza de los asuntos económicos: por un lado, el coloquial “con el dinero no
se juega” justifica bien el tono serio, que no grave, que requiere esta información; por otro,
la Economía está hecha de decisiones, resultados, movimientos de variables, etc. cuya
representación e ilustración visual (incluso mental) es difícil.
Algo parecido sucede con la cuestión del interés. El interés informativo tiene
componentes de proximidad, de apelación personal, familiaridad, extrañeza, conflicto, etc.,
algunos de los cuales son difíciles de encontrar, para muchos ciudadanos, en buena parte de
los contenidos económicos. Demasiados acontecimientos son lejanos, fríos, comprensibles
a medias, sin impacto personal claro, en gran medida anónimos, sólo estadísticamente
reales, y no precisamente atractivos como para incorporarlos a nuestra conversación
cotidiana. Además, la Economía es una ciencia y una actividad de medios, no de fines. Y
como comenta Muñoz Torres (2002), “las acciones instrumentales o utilitarias son, en
principio, menos relevantes que las acciones relacionadas con bienes no instrumentales
(…), aquéllas en las que el protagonista queda comprometido como persona”. Quizá sólo
los contenidos bursátiles tienen en mayor grado, al menos para parte de los ciudadanos,
esos componentes del interés informativo. Al fin y al cabo, como señala el mismo autor,
“es lógico que el dinero despierte interés, puesto que lo definitorio del dinero es su
conexión con la posibilidad: el dinero ensancha o limita considerablemente la capacidad de
acción del ser humano”. Teniendo en cuenta estas realidades, Fink (2000) resalta como uno
de los principios básicos de la cobertura económica la “localización, acercamiento al lector
de los eventos distantes” (en cualquiera de los sentidos posibles).
3.3. Abstracción y personalización.
Una de las características de los acontecimientos económicos, financieros y
empresariales es que adquieren sentido cuando se analizan como comportamientos
agregados. Por ello, continuamente se trabaja con generalizaciones, o mejor dicho, con
abstracciones. Un dato de inflación, el cierre de la Bolsa, el aumento del desempleo o
incluso los resultados semestrales de una compañía, todas ellas variables cuantitativas,
sintetizan miles o millones de decisiones, sin identificarse propiamente con cada una de
ellas. De la misma forma que el hombre medio de la estadística no tiene existencia “real”,
tampoco la “realidad” económica se identifica necesariamente con la que experimenta o
percibe cada ciudadano.
A su vez, ese carácter abstracto e impersonal de la actualidad económica puede dar
la errónea impresión de que la Econoa, como sistema, se impone necesariamente,
funciona de forma mecánica al margen de la actuación de las personas incluso al margen
de sus problemas-, y de forma autónoma respecto a otros ámbitos como el social o el
político. Actores y sujetos verbales tan ilocalizables como “la economía”, “los mercados”,
“la coyuntura internacional”, “la industria”, etc. parecen ser los responsables de nuestro
bienestar. Una manifestación concreta de esta situación, entre otras muchas, es la escasa
información sobre asuntos económicos poco cuantificables, sobre fenómenos relevantes –
como la actividad económica no lucrativa-, pero de los que se carece de la información
estadística necesaria para el “análisis económico riguroso”.
El antídoto contra la abstracción es la personalización, o mejor, la adjudicación de
causas y efectos a protagonistas individuales o colectivos, identificados con claridad. Surge
así el periodismo económico centrado en los personajes –los directivos estrella en el
mundo de los negocios, por ejemplo-; en el impacto del análisis de casos particulares
grandes éxitos y fracasos, comportamientos inusuales en los mercados, etc.-; o en la
conversión en tema de actualidad de las decisiones individuales sobre inversión, ahorro,
consumo, etc. –el periodismo de servicio tan desarrollado en el ámbito de las finanzas
personales-. Las historias individuales, la personalidad de empresarios, directivos y
empresas carismáticas, el periodismo de declaraciones y de informadores “estrellas”, y la
búsqueda de lo sensacional compensan el mundo de abstracciones de los modelos y los
sistemas económicos y empresariales. Pero cuando este enfoque se extrema, es fácil que la
información económica acabe distorsionando la realidad.
La virtud informativa está precisamente en el equilibrio entre personalización y
abstracción. En efecto, el ejemplo, la búsqueda de protagonistas concretos en los
acontecimientos económicos y la traducción de las noticias en consecuencias para la vida
cotidiana del ciudadano han de adquirir sentido en el marco de fenómenos generales,
representativos de la agregación de decisiones colectivas o institucionales. Pasar sin más ni
más de anécdotas a categorías o tomar la parte por el todo es uno de los peligros constantes
de una información económica más personal. De igual forma, presentar la economía como
un conjunto de mecanismos y sistemas que se imponen necesariamente, desligados de la
actuación humana, es una clara injusticia hacia la realidad.
3.4. Actualidad y perspectiva.
Mientras que el interés periodístico está ligado a la efímera actualidad, el interés
científico y de los expertos precisamente se ocupa de lo que permanece, o al menos de lo
que subyace en los cambios que se producen en su área de actividad. Por lo que respecta a
la actualidad económica, este hecho tiene manifestaciones claras. La prensa, y todavía en
mayor medida la televisión, se ocupan en exceso del corto plazo, convirtiendo la actualidad
económica en una sucesión de indicadores, cifras, análisis de coyuntura empresaria en una
“economía de sube y baja”-, que muchas veces ayudan poco, cuando no entorpecen, a la
comprensión de sus verdaderos mecanismos de funcionamiento. Esos mecanismos tienen
que ver con el largo plazo, con el análisis de las interrelaciones entre indicadores y sucesos
en el tiempo, y con los procesos encadenados más que con la información sobre hechos
aislados. No en vano, la información económica de hoy sólo sirve para tomar decisiones de
futuro, sea éste más o menos lejano.
Por otro lado, muchas veces el análisis de medios carece de la necesaria referencia al
sentido político, social y humano del acontecer económico, y por tanto a su relación con el
resto de la actualidad. Milton Friedman, refiriéndose a su etapa como columnista de
Newsweek, señalaba que una de las lecciones que había aprendido gracias a su actividad
periodística era que “las perspectivas desde las que se puede abordar, casi cualquier asunto,
son muy numerosas. No existe eso que podríamos denominar un tema puramente
económico” (Friedman, 1972). Frente al economista, que en general aplica su visión
‘paretiana’ del acontecer económico a la actualidad, el periodista tiene la responsabilidad de
plantear, desde un conocimiento profundo de la realidad y sin simplismos, consideraciones
ancladas en valores como la justicia, la solidaridad o el respeto a la dignidad humana. Quizá
por ello, algunas de las mejores publicaciones de economía y negocios a lo largo de la
historia –como The Economist y Fortune- han optado por integrar siempre la actualidad
económica en marcos informativos más complejos (políticos, sociales, culturales, religiosos,
etc.).
4. La relación con las fuentes en el periodismo económico
Al igual que ocurre en otras especializaciones informativas, la relación de los
periodistas económicos con sus fuentes posee algunos rasgos característicos que la hacen
propia y diferente del resto. La naturaleza compleja y abstracta de los asuntos económicos,
financieros y empresariales, la dificultad del público para comprenderlos, el uso de un
lenguaje técnico y en ocasiones incomprensible o el propio devenir de un periodismo
descriptivo hacia uno más interpretativo son factores que han influido en las funciones,
características específicas y tipología de las fuentes de la información económica. Además,
estas peculiaridades no afectan de manera uniforme a todas las sub-especializaciones del
periodismo económico, dado que la relación que se establece con las fuentes propias de la
información sobre política económica -muy similar a la información política- es muy
diferente a la que se puede establecer en el periodismo de negocios o en el periodismo
financiero. A pesar de todo ello, se pueden avanzar algunas ideas básicas sobre las fuentes
de información económica, sus funciones, rasgos propios y tipología.
5.1. Función de las fuentes en el periodismo económico
Las fuentes de información cumplen una función imprescindible en sistema un
informativo sano: no es posible ejercer un periodismo al servicio de los ciudadanos y del
interés general sin la colaboración directa o indirecta de las fuentes de información. En el
caso del periodismo económico, las fuentes realizan cuatro funciones esenciales:
1. Los periodistas sacan a la luz informaciones que de otra forma quedarían ocultas
a veces por obligación legal- gracias a las fuentes. Obviamente, tal y como se explica más
adelante, no todas las fuentes son desinteresadas, más bien al contrario, y el periodista ha
de evaluar con sentido crítico a quién beneficia y a quién perjudica la publicación de
determinada información en un momento determinado, con el fin de evitar manipulaciones
interesadas por parte de grupos de interés político o económico.
2. Las fuentes son la principal vía de los informadores para comprobar la veracidad
de los hechos que han ocurrido o van a ocurrir, y también para confirmar que estos tienen
un valor que es noticioso, que son relevantes, interesantes y pertinentes para sus lectores.
3. Las fuentes añaden credibilidad y autoridad a la información publicada por los
periodistas: en un escenario de realidades complejas que han de ser no sólo descritas sino
también interpretadas por los periodistas, el recurso a las fuentes expertas se hace
imprescindible para los informadores en aras de conseguir un mayor grado de credibilidad y
autoridad del que el propio informador posiblemente carece delante de los lectores y del
resto de agentes económicos.
4. Las fuentes aportan pluralidad: la economía es una ciencia social y como tal es
susceptible de ser discutida. No en vano, se dice -no sin cierta sorna- que es la única ciencia
en la que dos científicos podrían conseguir el premio Nobel por decir exactamente lo
contrario. En su objetivo por ofrecer un contexto y un conocimiento que le permita al
lector hacerse cargo de la relevancia, importancia, y también de las discrepancias, que puede
haber en torno a un asunto público de carácter económico, los periodistas tienden a utilizar
fuentes muy diversas, que ofrezcan perspectivas y ópticas diferentes ante un mismo hecho.
Además, el uso de múltiples fuentes le permite al profesional de la información protegerse
de las acusaciones de sesgo informativo.
5.2. Características de las fuentes de información económica
A pesar de la diversidad de fuentes utilizadas en el periodismo económico, todas
ellas suelen ofrecer una serie de características propias que las diferencian en cierto sentido
del resto de fuentes empleadas en otras especializaciones informativas o en el periodismo
generalista:
5.2.1. Fuentes elitistas.
El periodismo económico se construye en gran medida a partir de las declaraciones
y filtraciones procedentes de las élites financieras y económicas (Manning, 2013). Hay
varias razones que justifican esta excesiva presencia de las fuentes financieras y de los
expertos. En primer lugar, estas fuentes son percibidas por los periodistas como el lugar al
que acudir para comprender temas complejos. En segundo lugar, este tipo de fuentes son
consideradas por los periodistas como los principales decisores en el ámbito económico y
financiero, y por lo tanto su presencia mediática es indiscutible. Aportan autoridad y
credibilidad, proporcionan contexto y visión histórica, y por ello copan las noticias
económicas (Rafter, 2014).
Por otro lado, cuando los periodistas cuestionan el valor noticioso de un hecho,
suelen hacerlo en términos de audiencia, de lo que puede interesar a la mayoría de sus
lectores. Desde este punto de vista, es comprensible que al seleccionar sus fuentes,
excluyan las voces más extremas y marginales y favorezcan la presencia de fuentes cuyo
punto de vista coincide con el de la mayoría (Messner, 2008). Como se verá más adelante,
el resultado de este desequilibrio en la visibilidad y relevancia mediática de este tipo de
fuentes respecto a otras es una cobertura más acorde con las ideas e intereses de esos
grupos económicos dominantes.
5.2.2. Fuentes interesadas.
Como en cualquier otro ámbito periodístico, en el económico conviene preguntarse
a quién beneficia y a quién perjudica la publicación de una noticia. Los estudios demuestran
que los principales protagonistas de las informaciones económicas empresarios,
decisores, políticos, sindicatos, organizaciones cívicas suelen tener un interés particular y
concreto en aparecer en los medios y gozar así de una mayor visibilidad. En numerosas
ocasiones, las fuentes legitiman, normalizan y perpetúan determinadas visiones a favor de la
desregulación, las privatizaciones, y en los últimos años, por ejemplo, de las medidas de
austeridad (Tracy, 2012). Por todo ello, es preciso conocer cuáles son los motivos de la
fuente. Como se verá más adelante, uno de los efectos más poderosos de la información
económica es la de mover los mercados, los negocios y la economía en una u otra
dirección. Por ello, quizá en ninguna otra esfera informativa las fuentes anónimas sean tan
sospechosas como en la información económica -sobre todo en la financiera y empresarial-.
Y paradójicamente, quizá en pocas áreas de noticias se utilizan, de hecho, tanto como en
ésta.
5.2.3. Fuentes sensibles.
Como hemos visto, los periodistas intentan seleccionar aquellas fuentes
identificadas como creíbles, con conocimiento profundo de los asuntos, y que gocen de
una gran autoridad y reputación. Por su propia naturaleza de expertos, son fuentes muy
sensibles al error, a la imprecisión o al malentendido por parte del periodista: es la propia
reputación y autoridad de la fuente la que podría quedar en entredicho con un
desafortunado uso de sus declaraciones. Esto explica las reticencias y desconfianza de
muchos expertos y de las fuentes privadas a hablar con los periodistas, y el enorme
esfuerzo que han de realizar estos por ganarse la confianza de aquellos.
5.2.4. Fuentes abundantes.
Las noticias económicas y empresariales suelen basarse en no pocas ocasiones en
fuentes documentales. La popularización de internet, la apertura de enormes bases de datos
electrónicas y el desarrollo de herramientas informáticas que facilitan el tratamiento
estadístico de esas bases documentales y su visualización han propiciado el auge del
llamado periodismo de datos antiguamente denominado periodismo de precisión –. Si
hay alguna especialización informativa que puede beneficiarse de este nuevo tipo de hacer
noticias basadas en el uso y análisis de bases documentales, ese es el periodismo económico
o de negocios.
5.2.5. Fuentes escasas.
Paradójicamente, las informaciones más valiosas presentes en las páginas y
secciones de Economía y Finanzas de los medios de comunicación suelen tener su origen
en fuentes reticentes a aparecer en la arena pública. En general, la fácil disponibilidad de la
fuente suele guardar una relación inversa con el interés de los contenidos que difunde, por
lo que se hace necesario desarrollar estrategias para superar esos problemas de acceso. A
diferencia de otros ámbitos como el de la información política, cultural, etc., en los que la
actividad de los medios se integra naturalmente en el desarrollo de sus actuaciones, en la
información económica quedan muchas áreas en las que esto no sucede. Para muchos
empresarios y expertos, en la relación con los medios sólo hay amenazas y ninguna
recompensa. Al fin y al cabo, por contraste con lo que sucede en otras esferas de
actividades de interés público, en la económica prima el interés privado, no caracterizado
muchas veces por grandes deseos de transparencia.
5.2.6. Fuentes poderosas.
Los protagonistas de la información económica suelen ser personajes de gran
relevancia social, política y económica, desde empresarios hasta grupos de presión, pasando
por ministros, banqueros o inversores. A su vez, estos mismos actores se convierten en
fuentes, anunciantes y lectores cualificados de información económica. Dada la
dependencia publicitaria de las empresas informativas más intensa en las publicaciones
especializadas que en las generalistas el poder de las fuentes que son anunciantes al
mismo tiempo puede ser muy grande. Esa influencia puede ser aún mayor si existen lazos
empresariales entre los editores del diario especializado y otros negocios sobre los que
informa.
5.2.7. Fuentes profesionalizadas.
Posiblemente la especialización informativa centrada en los negocios, las finanzas y
la economía es la que más ha padecido la creciente profesionalización de las fuentes,
simbolizada en el auge de las relaciones públicas y la comunicación institucional. Las
empresas e instituciones han ido descubriendo el valor y la necesidad de contar con
equipos de comunicación que transmitan a sociedad su identidad, misión y principales
valores a los diferentes públicos a los que se quiere dirigir. Para alcanzar este objetivo, se ha
hecho preciso establecer una estrecha relación con los informadores. Tal proceso tiene su
expresión más clara en la información sobre negocios, pero cada vez afecta más a todo tipo
de noticias, incluso a aquellas que en principio pueden parecer neutras o desinteresadas
(como sucede con la actividad de algunas fuentes expertas y documentales).
Esta interdependencia entre periodistas y fuentes no está exenta de riesgos y
patologías, entre las que destacan la “notitis” (dependencia de lo que se comunica
oficialmente), la simulación (información sobre acciones aparentes presentadas por las
fuentes) y la filtrodependencia (manipulación por parte de los filtradores de exclusivas).
Esas enfermedades son consecuencia del creciente peso de las fuentes profesionalizadas,
con las que hay que aprender a convivir –pero también a explotar mejor, y a relativizarlas-.
Para ello, es bueno recordar que muchos profesionales de las relaciones públicas han sido
“cocineros antes que frailes” buena parte, por cierto, en las “cocinas” del periodismo
económico-.
5.3. Tipología de fuentes de información económica
La literatura sobre periodismo especializado suele hablar de dos tipos de fuentes:
primarias y secundarias (Llano, 2008). Las primeras ofrecen pruebas fehacientes -bien
documentales, bien personales- de aquello sobre lo que se informa y que ha ocurrido o
puede ocurrir. Las secundarias proporcionan una información ya elaborada previamente,
sobre todo por otros profesionales de la información.
De acuerdo con esta primera clasificación genérica y tomando como referencia la
clasificación de Hansen y Paul (2003), se podrían organizar las fuentes de información
económica en los siguientes tipos:
1. Fuentes privadas. Son las fuentes personales que, de forma regular o coyuntural,
constituyen la particular agenda de contactos de cada periodista, y de la que en gran medida
depende su capacidad para levantar exclusivas, para dar información que ningún otro
medio da, para atisbar procesos o acontecimientos de interés futuro. Obviamente, se trata
de fuentes muy sensibles, que se pueden perder con facilidad, ya que el “juego” de la
confidencialidad es clave. Además, hay que tener en cuenta que muchas de ellas
compatibilizan varias naturalezas: privadas en unos casos, institucionales en otros, o a veces
fuentes de autoridad.
2. Fuentes institucionales. Dadas las características de buena parte de la información
económica, los principales agentes de la vida económica son instituciones (administraciones
públicas, empresas, asociaciones y otras organizaciones de diverso tipo). En este sentido,
muchas personas y otras fuentes informativas comunican continuamente mensajes en
representación de alguna institución, como sus portavoces, transmitiendo por tanto
contenidos que podríamos calificar de oficiales, y que normalmente se hacen públicos para
algunos o para todos los medios. La verdadera batalla con estas fuentes, cada vez más
profesionalizadas –sobre todo en algunos ámbitos, como el empresarial-, es lograr que
actúen de alguna forma, en determinados momentos, como fuentes privadas.
3. Fuentes documentales. La información económica es una de las áreas
periodísticas donde mayor disponibilidad de fuentes documentales existe, entre otras cosas
porque la actividad económica requiere, de suyo, la puesta en común de cantidades ingentes
de información. Muchas veces por imperativo legal, muchas otras porque en torno a la
actividad económica surgen verdaderos negocios de provisión de información, y en general
por la necesidad de atender las demandas informativas de ciudadanos, clientes, empleados,
etc. existe todo tipo de bases de datos, informes, estudios y servicios de información en
torno a la Economía (véase, Portela, 1996 y 1999). Internet y las tecnologías de la
información todavía han favorecido más la disponibilidad de fuentes de este tipo. Los
grandes retos en la gestión de estas fuentes son la selección y la valoración de contenidos
con verdadero interés periodístico, así como la evaluación y cualificación de su autoridad y
prestigio como proveedores de información.
4. Fuentes periodísticas. En el periodismo económico, dados los distintos niveles de
ejercicio profesional según las diferenciaciones vistas por grado de especialización, temas,
medio y dimensiones espacio-temporales-, es común que unos medios actúen en
determinados momentos como fuentes para otros: los diarios especializados para los
generalistas, los internacionales para los nacionales, o la prensa para los audiovisuales, por
citar algunos casos comunes. Por supuesto, esto se añade a fuentes periodísticas
tradicionales como las agencias de información –Reuters, Bloomberg, entre otras-.
5. Fuentes expertas. Este tipo de fuente adquiere especial relevancia en la
información económica precisamente por la complejidad de ésta, por girar en torno a un
conocimiento experto. Con el nuevo periodismo de interpretación ya no basta con fuentes
que ayuden a valorar el carácter noticioso de un hecho. El primer principio de este tipo de
periodismo requiere que no sea suficiente con una fuente que goce de autoridad, sino que
otras fuentes han de ser consultadas. En primer lugar, se busca una autoridad neutral (o al
menos que sea percibida como neutral por parte del público) que legitime las conclusiones
(preconcebidas o no) a las que ha llegado el propio periodista. En segundo lugar, es un
recurso fácil al que acudir para interpretar y explicar algo. Una consulta a un experto
proporciona de manera rápida el contexto, la visión histórica necesaria para que una
información pase del simple nivel descriptivo al interpretativo (Albaek, 2011). El problema
emerge cuando los expertos dan su opinión personal (en muchas ocasiones interesada) y no
argumentos científicos, que es lo que se espera de ellos.
6. Los ciudadanos. Cualquier ciudadano que tenga algo que decir no es considerado
una fuente por los periodistas. Una noticia no es simplemente “lo que alguien ha dicho que
ha ocurrido” sino lo que dice alguien con un mínimo de autoridad, status, afiliación
institucional, experiencia, conocimiento y contactos regulares. Por ello, no sorprende la
escasa atención que se presta a los ciudadanos normales como actores y fuentes de la
información económica (Hopmann y Shehata, 2011; Reich, 2015), llegando en algunos
casos extremos a tratarlos con indiferencia, cuando no con hostilidad (Williams et al.,
2011). Cuando los ciudadanos participan como fuentes, aportan a las informaciones
autenticidad, personalización y rostro humano.
5.4 Algunos riesgos en la relación de las fuentes con periodistas económicos
En primer lugar, la mayoría de los estudios centrados en investigar la capacidad de
los medios para proporcionar a los ciudadanos información fiable y rápida que les facilite la
toma de decisiones han concluido que las empresas periodísticas se han centrado más en el
volumen de información proporcionada que en la calidad de dicha información. Ofrecen
más información de la que pueden realmente controlar y contrastar, quedando expuestos a
la manipulación de fuentes interesadas. Este problema se agrava por el hecho de que la
mayoría de los periodistas económicos basa su información en fuentes oficiales. La
investigación sobre estos temas muestra un periodismo económico basado en fuentes
oficiales, expertos, políticos y economistas, que obvian y apenas dan presencia a otro tipo
de actores como sindicatos, ciudadanos, organizaciones cívicas y sociales (Tracy, 2012;
Rafter, 2014).
En segundo lugar, esta excesiva presencia de fuentes oficiales y económicas plantea
algunos serios interrogantes, como por ejemplo la ausencia de equilibrio (Berry, 2012).
Existe un numeroso grupo de voces críticas con el funcionamiento de las instituciones
económicas, empresariales y financieras que está ausente de la cobertura, y por lo tanto del
debate público.
Un tercer problema tiene que ver con los conflictos de intereses. En numerosas
ocasiones las élites financieras y los expertos son presentados como neutrales e imparciales.
Sin embargo, suelen ser actores muy interesados en el mantenimiento del status quo y en
evitar cualquier tipo de reformas. Los periodistas, al mostrar estas fuentes como
imparciales y no como interesadas o como representantes del sector, evitan ofrecer la
opinión de otras voces más críticas o marginales, que tienen una perspectiva diferente
respecto a los problemas económicos (Weaver, 2013). Como consecuencia, se reduce el
pluralismo informativo esperado en cualquier debate público.
En cuarto lugar, el periodismo económico es un periodismo vigilante, pero no
siempre y no con todos (Kalegeropoulos et al., 2014). Es el perro guardián que no siempre
ladra. Tambini demostró en una serie de entrevistas con periodistas económicos, que tan
sólo una minoría percibe su trabajo desde una óptica de responsabilidad social y política
entendida en sentido amplio. Los periodistas que enfatizan su rol de perros guardianes de los
poderes económicos y empresariales, tan sólo lo hacen en términos de denunciar
corruptelas empresariales o los escándalos concretos, más que en un sentido mucho más
amplio de salvaguarda de los intereses generales, de educación financiera de los ciudadanos
o de alertar sobre los riesgos sistémicos de la economía (Tambini, 2010).
Por último, existe una mayor tendencia de los periodistas hacia lo que se ha
denominado periodismo de interpretación frente al periodismo de descripción clásico. Este
nuevo tipo de periodismo intenta ir más allá de la descripción de los hechos y de los datos,
tratando de explicar el porqué de los acontecimientos. Frente a un periodismo tradicional
centrado en las cuatro clásicas “w” what, where, when y who-, el periodismo de
interpretación desplaza el interés hacia el why. Los periodistas dejan de ser simples
observadores de la realidad económica y devienen en analistas, quebrándose así la frontera
entre hechos y valores. Frente a otros soportes como la televisión o internet, que propician
la rápida difusión de lo que está pasando, la prensa ha encontrado su nicho de mercado en
el análisis, interpretación y explicación más profunda de lo que está ocurriendo (Albaek,
2011). Se supone que una buena noticia no se limita a describir sino que proporciona
diferentes enfoques y perspectivas, explicando el contexto del asunto, interpretando su
significado e importancia y previendo las posibles consecuencias que puede tener en el
futuro. Sin embargo, el análisis de la cobertura de muchos asuntos de la actualidad muestra
que el periodismo económico ha seguido más centrado en la descripción de los hechos que
en la interpretación. En línea con esto, los periodistas aparecen con menos frecuencia
como comentaristas y analistas, y el enfoque de los temas suele estar influido más por las
fuentes políticas y económicas que por la criba de los profesionales.
6. Efectos del periodismo económico
Como se ha comentado ya al principio de este capítulo, la crisis de 2008 ha
evidenciado la importancia para la sociedad de la difusión de información económica a
través de los medios de comunicación, tanto para la configuración de estados de opinión
como para la adopción de medidas económicas. Aunque el estudio de los efectos de las
noticias económicas no está tan avanzado como en otros campos –por ejemplo, en el de la
información política-, en las últimas décadas cada vez hay más investigación sobre el papel
que juega este tipo de contenidos en el funcionamiento de los mercados, de las empresas, y
de otras instituciones políticas y sociales. A continuación se sintetizan algunas ideas sobre
cada uno de esos campos.
6.1. Periodismo económico y mercados
El impacto de la información periodística en los mercados financieros, y en especial
en las Bolsas de valores, es uno de los temas sobre los que tradicionalmente más se ha
investigado. Hay noticias (moving market news) que afectan a la evolución de los mercados o
de cotizaciones particulares de compañías de forma instantánea, bien sea porque inciden en
las decisiones de compra de los inversores o porque se introducen de forma automática en
los sistemas electrónicos de contratación de valores. Hay igualmente coberturas
continuadas sobre ciertas empresas o sectores que pueden contribuir a su evolución más o
menos positiva en el mercado a más largo plazo. En este sentido, existe un gran debate en
torno a la cuestión de si la información periodística aporta información nueva al mercado,
o si simplemente se limita a reflejar públicamente la información que ya se ha incorporado
en las decisiones de compra o venta de quienes operan en él. Según Schuster (2006), que
realiza un repaso de la investigación sobre estos temas en las últimas décadas, las noticias
pueden tener efectos en el mercado a corto plazo, pero ante todo contribuyen generar para
del “ruido” que envuelve siempre a los mercados financieros.
Los profesionales del periodismo económico y financiero deben ser conscientes de
la enorme sensibilidad de esa información sobre los mercados, que exige un grado de rigor
y de confidencialidad extremos. Es comprensible que en torno a este tipo de contenidos –
los propios de la información financiera- se haya desarrollado el mayor número de normas
jurídicas y deontológicas para evitar el uso impropio de esas noticias por parte de los
periodistas. La utilización en beneficio propio de información privilegiada (insider trading), la
manipulación del mercado a través de la publicación de información interesada, o los
posibles conflictos de intereses que pueden condicionar el ejercicio profesional del
periodista son algunos de los asuntos que mayor cuidado requieren a la hora de desarrollar
un periodismo económico de calidad.
6.2. Periodismo económico y empresas
La información empresarial es probablemente el tipo de contenido que más se ha
desarrollado en el periodismo económico, y el que a su vez plantea más retos desde el
punto de vista profesional. Las noticias sobre empresas en los medios tienen efectos muy
variados sobre el día a día de la actividad de las compañías, y sobre las expectativas de éxito
o fracaso de sus planes futuros. Por ello, toda una industria de las relaciones públicas y de
la comunicación institucional corporativa, cada vez más profesionalizada, trata de gestionar
positivamente la imagen de las empresas, la información que desean transmitir en cada
momento a sus stakeholders, y la reputación que quieren conseguir en el mercado. Esa
gestión profesionalizada de la visibilidad de las empresas –unida a su importancia, en
muchos casos, como anunciantes importantes de los medios- dificulta enormemente el
trabajo de los periodistas económicos a la hora de sacar a la luz información sensible y
relevante. Casos de desgobierno corporativo, procesos de fusiones y adquisiciones,
quiebras, problemas con los productos o servicios de las empresas, anticipación de planes
de expansión o de repliegue de actividades, etc. son temas de gran interés informativo, pero
al mismo tiempo, de enorme compromiso profesional. Todos ellos pueden ser decisivos
para el devenir de la actividad presente y futura de una compañía, y por tanto generan todo
tipo de tensiones entre la empresa y los medios de comunicación, entre el periodista y sus
fuentes, etc.
En los últimos tiempos han proliferado los estudios sobre los efectos de las noticias
en distintos ámbitos de la actividad empresarial. A modo de ejemplo, se han realizado
importantes avances en la investigación sobre la relación entre la visibilidad de las empresas
en los medios y su reputación. En esos estudios se aplican herramientas propias de teoría
de la comunicación como las utilizadas en torno a las investigaciones de agenda setting o
framing. Tras un análisis internacional realizado con este enfoque, Carroll (2011) llega a la
conclusión de que en un entorno en el que las relaciones entre las organizaciones y sus
públicos cada vez están más mediatizadas, la atención al papel de la información económica
y empresarial cada vez es más relevante para las instituciones y las empresas.
6.3. Periodismo económico y política
El conocimiento y la opinión que tengan los ciudadanos sobre el comportamiento
de la economía, en gran medida formados con las experiencias personales y con la
impresión transmitida por los medios, así como con otros productos culturales, son
fundamentales para el funcionamiento de una sociedad democrática. Cada vez hay más
ciudadanos que votan con la economía, que en sus valoraciones políticas conceden un peso
creciente a los asuntos del bolsillo. Como consecuencia, el vínculo entre política y
economía adquiere una especial relevancia en la sociedad actual (Gavin, 1998).
La interrelación entre economía y política siempre ha sido importante, pero en el
último siglo esa importancia ha crecido exponencialmente. En la actualidad, se acepta casi
sin discusión que la acción política en materia económica, y sus resultados, son un
elemento clave para el triunfo de los gobernantes. De hecho, aunque “que la economía
vaya bien” no es garantía del éxito de un gobierno, y por tanto de renovación en unas
elecciones, “que la economía vaya mal” es ciertamente un lastre difícil de superar en una
contienda electoral.
La investigación sobre economía y elecciones tiene una larga tradición, tanto en las
ciencias económicas como en las políticas (Duch y Stevenson, 2008). Los análisis agregados
de series temporales de datos sobre fluctuaciones macroeconómicas y sobre resultados
electorales han demostrado que, en general, existe una relación directa, que hemos dado
por cierta, entre salud económica y fortuna electoral (o, dicho de otra manera,
mantenimiento en el poder). Menos claro está el funcionamiento de esa conexión a nivel
individual, donde se produce el juicio particular que tiene en cuenta las condiciones
económicas personales, la valoración de las condiciones generales, y su influencia en la
actitud política que determina el voto. En cualquier caso, aunque compensa estudiar cada
situación electoral concreta, se acepta que existe una lógica del premio del electorado por la
buena gestión económica, y del castigo por el empeoramiento de las condiciones
económicas. Por supuesto, el periodismo económico juega un papel crucial a la hora de
conformar una opinión pública más o menos afín a las distintas políticas económicas, un
electorado con una confianza mayor o menor en la situación económica presente y futura.
6.4. Periodismo económico y ciudadanía
Más allá de los aspectos ya comentados en los apartados precedentes, si algo se ha
aprendido de la reciente crisis económica y financiera es la necesidad de que la ciudadanía, y
cada ciudadano en particular, cuente con una mejor cultura económica y financiera. El
problema del “analfabetismo económico” afecta sobre todo al ciudadano medio, sin
formación específica en esas materias, pero también se extiende a otras capas de la
población que, en principio, cabría esperar que tuvieran mayor competencia en estas
materias. Políticos, periodistas, intelectuales e incluso gente de empresa muestran muy a
menudo una escasa comprensión de los fenómenos y principios económicos, lo que en
ocasiones les lleva a defender lo uno y su contrario sin demasiada dificultad. Quizá por la
gravedad de esta situación, instituciones como los Bancos Centrales han iniciado campañas
de educación económica y financiera de la sociedad.
Uno de los autores que más ha profundizado en la naturaleza -y en las
consecuencias- de esta deficiente competencia económica es Bryan Caplan, de la George
Mason University. Según Caplan (2007), las personas tienden a mantener sus opiniones
equivocadas sobre política económica, que en muchos casos las han adquirido sin ser muy
conscientes de ello. Una de las dimensiones clave, a la hora de afrontar el reto de la mejora
de la cultura económica de los ciudadanos, es la educativa. La mayor presencia de
contenidos y materias económicas en los planes de estudios, desde la educación básica
hasta la superior, se ha visto a menudo como una tarea pendiente. Al margen de la
formación económica superior de economistas o de profesionales más vinculados con el
mundo de la empresa, la presencia de materias económicas en otros campos suele ser
pequeña. Entre los periodistas, por ejemplo, es fácil escuchar voces que demandan una
mayor formación económica para estos profesionales, se vayan o no a dedicar a temas
económicos. Algo parecido sucede con muchas otras profesiones. Esta dimensión
educativa es la que más atención ha recibido por parte de los propios economistas, tanto
para mejorar la transmisión de conocimientos que adquirirán los futuros colegas, como
para extender los saberes económicos esenciales a otros campos formativos. Sin embargo,
menor interés ha suscitado entre los expertos el impacto que en la conformación de esa
cultura económica tienen distintos medios de divulgación, en especial los medios de
comunicación. Como ya se ha comentado, los ciudadanos no versados en la materia se
hacen una idea sobre las claves para entender la economía, en buena medida, a través de la
información difundida por los medios.
Reflexión final
Los temas económicos no suelen estar en el primer lugar de las preferencias de las
personas al valorar su interés por los contenidos de los medios. Sí suelen estar, por contra,
en los primeros lugares de las preocupaciones ciudadanas, junto a los problemas de
inseguridad, terrorismo, acceso a la vivienda, etc. No hay duda de que interesaría que todos
tuviéramos mayor conocimiento de una esfera tan esencial de nuestra existencia, y que ese
conocimiento no quedara reservado para unos pocos. El gran economista Ludwig von
Mises escribía en 1949 en su libro La acción humana: “Nos guste o no, es un hecho que la
economía no puede permanecer como una rama esotérica del conocimiento, accesible sólo
para pequeños grupos de especialistas y académicos. La economía trata con problemas
fundamentales de la sociedad; a todos concierne, y a todos pertenece”.
La divulgación de conocimiento económico a través de los medios se enfrenta a esa
paradoja del interés de lo económico: las noticias económicas no interesan especialmente,
pero la actualidad económica es fundamental para nuestras vidas. Históricamente, la
paradoja se ha solventado bien en el caso de las personas más involucradas en la acción
económica -empresarios, directivos, políticos, inversores, etc.-, para los que unos mayores
conocimientos económicos y una mayor atención a lo que sucede en la actualidad
constituyen en gran medida una obligación laboral más. El interés utilitario prima en esos
casos sobre otras consideraciones. A ellos, con esa visión utilitaria, se han dirigido en gran
medida los esfuerzos de los medios de comunicación y la actividad divulgativa de los
especialistas. Sin embargo, queda mucho por hacer para que esa paradoja se resuelva en el
caso del hombre de la calle, del ciudadano medio. También para él una mejor cultura
económica tiene una dimensión utilitaria clara, pero seguramente cuesta percibirlo. El
periodismo económico tiene la obligación de ayudar a resolver esa paradoja para toda la
sociedad.
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... Thus, one of the main functions of sources in economic journalism is to interpret information. Given the complexity of the matter, specialists must provide their interpretations or analysis so that events and data acquire meaning for the public and the journalists themselves (Arrese & Vara, 2016). ...
Article
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ABSTRACT – Is economic journalism always dependent on elitist news sources or are there particular situations that can mitigate this pattern? The economic crisis of 2008 has specific characteristics that distinguish it from the issues usually covered by economic journalism, so a different pattern in the use of sources could be expected, especially if we consider the changing economic and political circumstances throughout the crisis. To explore this question, we conducted a content analysis of the crisis coverage of representative Spanish newspapers between 2008 and 2015. The results show that the political and economic elites were the dominant sources, meanwhile, other non-elite agents had little presence. This imbalance is not modified by the ideological and geographical profiles of the newspapers, or by the different phases of the crisis. However, we found intra-elite alterations over time: the actors with more decision-making power at each period had more presence as sources. RESUMO – Será o jornalismo econômico sempre dependente das fontes de elite ou existem determinadas situações que podem mitigar este padrão? A crise econômica de 2008 tem caraterísticas específicas que a distinguem dos assuntos habitualmente tratados pelo jornalismo econômico, pelo que poderia ser esperado um padrão diferente no uso de fontes de notícias, especialmente se considerarmos as diferentes circunstâncias econômicas e políticas ao longo da crise. Para explorar esta questão, realizamos uma análise de conteúdo da cobertura da crise de jornais representativos do caso espanhol entre 2008 e 2015. Os resultados mostram que as elites políticas e econômicas foram as fontes dominantes, enquanto outros agentes não elitistas tiveram escassa presença. Este desequilíbrio não é alterado pelos diferentes perfis ideológicos e geográficos dos jornais, nem pelas diferentes etapas da crise. No entanto, encontramos alterações intra-elite ao longo do tempo: os atores com maior poder de tomada de decisões em cada período, tiveram mais presença como fontes. RESUMEN – ¿Es el periodismo económico siempre dependiente de las fuentes elitistas o existen determinadas situaciones que pueden mitigar este patrón? La crisis económica de 2008 tiene características específicas que la distinguen de los asuntos habitualmente tratados por el periodismo económico, lo que permitiría esperar un patrón diferente en el uso de fuentes, especialmente si consideramos las diferentes circunstancias económicas y políticas durante la crisis. Para explorar esta cuestión, realizamos un análisis de contenido de la cobertura de la crisis de periódicos españoles representativos entre 2008 y 2015. Los resultados muestran que las élites políticas y económicas fueron las fuentes dominantes, mientras otros agentes no elitistas tuvieron escasa presencia. Este desequilibrio no es alterado por los diferentes perfiles ideológicos y geográficos de los periódicos, ni por las diferentes etapas de la crisis. Sin embargo, encontramos alteraciones intra-élite a lo largo del tiempo: aquellos actores con mayor poder de decisión en cada período tuvieron más presencia como fuentes.
Article
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This article critically studies the hegemonic discursive construction of the EU’s current (2012) economic crisis, as it is articulated by political and economic elites and by mass media. The study focuses on the political economy of the particular crisis and through the critical concept of reification, the study emphasizes the hegemonic naturalization of the economic crisis by the “free market” economistic ideology. The article problematizes the positioning of Greece as the “crisis epicentre” in Europe, understanding Greece as a scapegoat and as a laboratory where political strategies of capitalist restructuring of the EU are performed. Through the frame analysis of Bild-zeitung’s headlines on the coverage of crisis-struck Greece, the article discusses a) the “culturalization” of the crisis and the diversion from a structural public debate on the global economic crisis b) the disciplinary function of crisis’ publicity, related to social control and the production of new, neoliberal social subjectivities c) the alienating effect of the culturalist crisis discourses to transnational publics, resulting to the misrecognition of the ideological and structural reasons of the given crisis, the misrecognition of the effects of the crisis and crisis-politics in people’s lives, the misrecognition of popular socio-political struggles in countries worse struck by crisis politics, and the eclipse of transnational solidarity and identification to the common issues that European people in particular are facing.
Chapter
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This chapter focuses on the ways two different types of news media have played in the spread of ideas, explanations and opinions about the complexity of this crisis. Because different media serve different audiences, it would be expected that the general interest press would offer significantly different coverage than the business and financial press. This chapter explores whether those differences have existed or not, the relevance of market news versus political events and statements as the main triggers of coverage, the importance of technical and official sources versus governmental ones, whether a more homogeneous explanation of the crisis in the economic sphere than in the political sphere, and the implications of similarities and differences in the coverage.
Article
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This article critically studies the hegemonic discursive construction of the EU's current (2012) economic crisis, as it is articulated by political and economic elites and by mass media. The study focuses on the political economy of the particular crisis and through the critical concept of reification, the study emphasizes the hegemonic naturalization of the economic crisis by the "free market" economistic ideology. The article problematizes the positioning of Greece as the "crisis epicentre" in Europe, understanding Greece as a scapegoat and as a laboratory where political strategies of capitalist restructuring of the EU are performed. Through the frame analysis of Bild-Zeitung's headlines on the coverage of crisis-struck Greece, the article discusses a) the "culturalization" of the crisis and the diversion from a structural public debate on the global economic crisis b) the disciplinary function of crisis' publicity, related to social control and the production of new, neoliberal social subjectivities c) the alienating effect of the culturalist crisis discourses to transnational publics, resulting to the misrecognition of the ideological and structural reasons of the given crisis, the misrecognition of the effects of the crisis and crisis-politics in people's lives, the misrecognition of popular socio-political struggles in countries worse struck by crisis politics, and the eclipse of transnational solidarity and identification to the common issues that European people in particular are facing.
Article
Despite being equipped to an unprecedented extent to become substantial news players, despite a growing need for their journalistic input, and despite the promise of user-generated content to give them voice, ordinary citizens remain a negligible news source. To explore why this is so, I propose a model that indicates journalists' reliance on citizens is hindered by three factors: circumstantial (situations calling for input from citizens arise ad hoc), logistical (using them requires greater journalistic effort), and evaluative (journalists appreciate their contributions less). A broad comparison of contacts with ordinary citizens against contacts with other source types (N = 2,381) in Israel strongly validates this model. To enhance their access, citizens may need not only a technological revolution but also a social, cultural, and epistemic revolution.
Book
This book proposes a selection model for explaining cross-national variation in economic voting: Rational voters condition the economic vote on whether incumbents are responsible for economic outcomes, because this is the optimal way to identify and elect competent economic managers under conditions of uncertainty. This model explores how political and economic institutions alter the quality of the signal that the previous economy provides about the competence of candidates. The rational economic voter is also attentive to strategic cues regarding the responsibility of parties for economic outcomes and their electoral competitiveness. Theoretical propositions are derived, linking variation in economic and political institutions to variability in economic voting. The authors demonstrate that there is economic voting, and that it varies significantly across political contexts. The data consist of 165 election studies conducted in 19 different countries over a 20-year time period.
Article
In the wake of the financial crisis, journalists were criticized for failing in their coverage of the economy: The claim was that they had failed in their duty as watchdogs. The aim of this article is to examine to what extent journalists fulfill their role as watchdogs when covering business news, in light of this criticism. Given the prevalence of the watchdog ideal in journalism and the lessons learned during the financial crisis, we expect journalists to act equally critically toward business and political news. Based on a systematic content analysis of business and political news in the five largest Danish newspapers, we find that politicians and business actors are covered with a similar tone. We conclude that journalists do fulfill their watchdog role when it comes to both business and politics. The differences in coverage and the implications of this adherence to the watchdog ideal are also discussed.
Article
This article focuses on the experts chosen as sources in radio news coverage at the start of Ireland's financial crisis in 2008. The study examines which source categories were afforded opportunities to discuss this major international news story at the start of the European financial crisis. Access to these news programmes allows guests to shape public discourse, while the range of voices influences the character of wider policy debate. We find an elite-orientated coverage with official sources having strongest access in the 3-month period after the announcement of the controversial bank guarantee. While there was a marked business elite focus in sources selected, we also find strong evidence of interpretative journalism' in the presence of reporters as programme guests. There was a very clear gender bias. The results raise important issues about the nature of democratic debate in a mediated political environment as the selection of a narrow range of voices limits alternative perspectives in public debate.