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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100.

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Esta obra constituye una compilación de los resultados de los estudios del Macroproyecto: "Escenarios de peligro y vulnerabilidades de la zona costera cubana asociados al ascenso del nivel medio del mar para los años 2050 y 2100", ejecutado durante los últimos cinco años por más de 150 autores que representan numerosas instituciones nacionales y municipales del país. Contiene una valoración del estado de conservación de los ecosistemas marino costeros, la vulnerabilidad de las costas cubanas ante la elevación del nivel del mar y los eventos hidrometeorológicos, así como sus posibles efectos sobre las poblaciones, la infraestructura y los sistemas naturales. Está destinado a dotar a los tomadores de decisiones y la población en general, de datos concretos que les permitan elevar la resiliencia de las comunidades costeras ante los eventos potencialmente negativos derivados del cambio climático.
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Peligros y vulnerabilidades
de la zona marino-costera de Cuba:
estado actual y perspectivas
ante el cambio climático
Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez
La Habana, 2015
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© Agencia de Medio Ambiente, CITMA, 2015
© Sobre la presente edición: Editorial Academia, 2015
Edición cientí ca: Dr. C. Manuel A. Iturralde-Vinent
MSc. Herminia Serrano Méndez
Edición y Corrección de estilo: Lic. Dulce María García Medina
Cubierta: D.i. Miguel Olano Valiente
Ilustraciones: autores, colaboradores y fuentes indicadas
Obra editada por:
Calle 20, NO 4110 entre 41 y 47, Playa,
La Habana, Cuba | CP 10 200
Teléfonos: 7 202 7920 ext. 129 | 7 214 4195
geditora@ceniai.inf.cu
ISBN: 978-959-270-338-4
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100 i
Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
Tendencias y respuestas del manglar ante la elevación del nivel del mar y los hume-
dales costeros y vegetación de las dunas
Coordinadores:
Dra. Leda Menéndez Carrera1, MSc. José Manuel Guzmán Menéndez1
Investigadores:
Lic. Luis David Almeida1, MSc. Lázaro Rodríguez Farrat1, MSc. Fredy Morales Ruitiya1
Estimación de las anomalías, tendencia y proyección durante el presente siglo, del ni-
vel medio del mar en Cuba y estimar los períodos de retorno de los valores extremos
del nivel del mar en Cuba a partir de mediciones de la Red Mareográ ca Nacional
Coordinadores:
Dr. Marcelino Hernández González2, MSc. Orlando Marzo Lovaina3
Investigadores:
Ing. Yudit Ríos Ortega3, MSc. Yanuary Garrido Lindsay3, MSc. Carlos Agus-
tín Martínez Bayón2, MSc. Jorge Olivera Acosta4, MSc. Sergio Luis Lorenzo Sánchez2,
Ing. Damián Montesino De Sologuren2, Ing. Yudelsi Carrillo Betancourt2, Ing. Idalmis
Almeida Martínez4, Leidis Rebaca Santos Rodríguez2, Lic. Claudia Bolívar Rodríguez2,
Lic. Martha María Rivero Fernández2, Lic. Julieta Gutiérrez Hernández2, Lic. Pedro Jorge
Pérez Osorio5, Lic. Hugo Rodríguez5, MSc. Reynaldo Casals Taylor5
Actualización de las corrientes marinas en las condiciones extremas del estado del tiem-
po. Escenario actual y escenario máximo previsto por el cambio climático en el año 2100
Coordinadores:
MSc. Ángel Lenin Rodríguez López3, Ing. Iván Reyes Cordero3
Investigadores:
MSc. Jorge Luis Viamontes Fernández3, Ing. Rossana E. Cardet Barrios3, Ing. Daniel
Estrada Pérez3, MSc. Daisy López García3, Téc. Miguel Blanco Concepción3, Ing. Laritza Expósito
Fuentes3, Téc. Manuel Pedroso Picos3, MSc. Oralys Alburquerque Bruck2, Lic. Giselle Danay
Vives Márquez3, Lic. Yanet Masjuán Piedra3, Téc. Joaquín Pérez Alfonso3, Téc. Reinier Men-
doza Batista3, Dra. Liliam Arriaza Olivera2, MSc. Jacqueline Simanca Cárdenas2, Ing. Damián
Montesino De Sologuren2, Lic. Johan Navarro Padrón2, MSc. Libertad Rodas Fernández2, Lic.
Claudia Bolívar Rodríguez2, MSc. José Francisco Montalvo Estévez2, Lic. Ileana García Ramil2
Determinación de datos batimétricos de zonas seleccionadas
Coordinador:
MSc. Pavel Martínez Pérez3
Investigadores:
Téc. Guillermo Rivero Larrinaga3, Téc. Roberto Caballero Isaac3, Téc. Eduardo
Álvarez Casanova3, Ing. Miguel Ángel Plasencia Rodríguez3, Ing. Yicel Domingo Tabarez3
Localización y estado de deterioro de las crestas arrecifales en zonas priorizadas de Cuba
Coordinadores:
MSc. Sergio Lorenzo Sánchez2, Dr. Pedro Manuel Alcolado Menéndez2
Investigadores:
Lic. Claudia Bolívar Rodríguez2, MSc. Susel Castellanos Iglesias2, Lic. Pedro
Alcolado Prieto2
Actualización de la evolución de las playas para los años 2050 y 2100
Coordinadores:
Dr. José Luis Juanes Martí2, Ing. Raciel González Escalona3
Investigadores:
Lic. Lourdes Rivas Rodríguez2, Lic. Randy Joan Casellas2, Téc. Hermes Salazar
Salazar2, Téc. Adrián Niévares Pérez2, Ing. Ángel L. Chirino Núñez3, Ing. Luis. E. Reyes
Ferrer3, Ing. Brucce Luis Frías3, Lic. Pablo Sánchez Gallardo3, Ing. Héctor Rondón Yero3,
Lic. Mario Nadal Llosa3, Téc. Luis del Herrera Rodríguez3, Lic. Pavel Morales Díaz2, Lic.
Lorena Caré Lim6, Lic. Adrián Martínez Suárez7, Lic. Elizabeth Dayana Curra7
Inundaciones costeras producidas por la surgencia y el oleaje de los eventos meteo-
rológicos extremos. Situación actual y escenarios previstos para el 2050 y 2100
Coordinadores:
Dr. Amaury Álvarez Cruz2, Lic. Osvaldo Enrique Pérez López5
Investigadores:
MSc. Reynaldo Casals Taylor5, Dra. Alina Rita Gutiérrez Delgado2, Lic. Pedro
Jorge Pérez Osorio5, MSc. José Manuel Guzmán Menéndez1, Lic. Leda Menéndez Carre-
ras1, MSc. Aian Torres Rodríguez8, MSc. Orlando Marzo Lobaina3, Lic. Dayanis Montero
Borges5, Lic. Mario Vázquez Díaz5, Lic. Rebeca Martínez Retureta9, Lic. Ivette Hernández
Baños5, Lic. Yaime Santiago Charcharbal5, Lic. Adrian García Bernal5
La intrusión salina en acuíferos costeros de Cuba producto de acciones antropogéni-
cas, el cambio climático y el ascenso del nivel medio del mar
Coordinador:
Ing. Arturo González Báez10
Investigador:
Geól. Ernesto Flores Valdés10
Tendencia a la acidi cación de los mares cubanos para los años 2050 y 2100
Coordinador:
MSc. José Francisco Montalvo2
Investigadores:
Lic. Ileana de los A. García Ramil2, Téc. Ricardo Quintana Ibarra2
Evaluación de las vulnerabilidades ecológicas, económicas y sociales en la zona
sumergida a partir de los escenarios de ascenso del nivel del mar para los años
2050 y 2100
Coordinadores:
Dr. Fernando González Bermúdez11 Jefe del Macroproyecto, MSc. Herminia
Serrano Mendéz9
Investigadores:
Acad. Dr. Manuel A. Iturralde Vinent9, MSc. Yaroslav Borrego Morejón11,
MSc. Julia R. González Garciandía4, Dra. Beatriz Martínez Daranas12, MSc. Ignacio Ra-
mos García1, Lic. Yolanda Guerra Sosa4, Lic. Ana Batte Hernández3, MSc. Odalys Díaz
Gutiérrez3
Profundización de las vulnerabilidades al cambio climático en asentamientos costeros
y otras áreas para los años 2050 y 2100 y la búsqueda de soluciones de adaptación
Coordinadores:
MSc. Carlos M. Rodríguez Otero13, MSc. Lucía Favier González13
Investigadores:
Lic. Fara Carreras Armenteros13, Lic. Maydolis González Blanco13, Dr. Yoel
Linares Moreno14, Lic. Osvaldo Cruz García14, Lic. Ulandy Ruíz González14, Lic. Gresiy
Lohuis González14, Ing. María de los Ángeles Moreira14, Lic. Aracelis I. Fonseca Díaz14,
Lic. Yania González Cabrera14, Lic. Belicia Blanco Castro14, Lic. Oscar Luis Batista
Pupo14, Lic. Yordan Infante Guilart14, Téc. Yonislay Acosta Pérez15, Lic. Lisset Montero
Infante14, Ing. Armando Pérez Batista14, MSc. Carmen E. Medina Ricardo14
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ii Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez
Colaboradores
Dr. Enrique Armando Castellanos Abella
16
, MSc. Sheila Chang Fente
1
, MSc. María del
Carmen Martínez Hernández
4
, MSc. Marisela Quintana Orovio
4
, MSc. Cecilia Ugalde
Fariñas
16
, Téc. Adriana Serrano Priere
9
Instituciones participantes
1
Instituto de Ecología y Sistemática (IES-CITMA)
2
Instituto de Oceanología (IDO-CITMA)
3
Grupo Empresarial GEOCUBA
4
Instituto de Geografía Tropical (IGT-CITMA)
5
Instituto de Meteorología (INSMET-CITMA)
6
Facultad de Medio Ambiente (FAMA) del Instituto Superior de Tecnologías y Ciencias
Aplicadas (InSTEC)
7
Facultad de Geografía de la Universidad de La Habana (FG-UH)
8
Grupo Estatal de la Bahía de La Habana
9
Agencia de Medio Ambiente (AMA-CITMA)
10
Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH)
11
Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA)
12
Centro de Investigaciones Marinas de la Universidad de La Habana (CIM-UH)
13
Instituto de Plani cación Física (IPF)
14
Dirección Provincial de Plani cación Física (DPPF)
15
Dirección Municipal de Plani cación Física (DMPF)
16
Instituto de Geología y Paleontología (IGP)
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
1 Introducción
3 El cambio climático
4 División en tramos de las costas de Cuba
4 __ Tipos de tramos costeros
5 __Tramos costeros de substrato rocoso con terrazas marinas emergidas
6 __Tramos costeros de substrato rocoso con acantilados sin terrazas
6 __Tramos costeros de substrato areno-limo-turboso parcialmente inundados
7 Ocupación de las fajas costeras por el ascenso del nivel del mar
11 Caracterización general de los ecosistemas marino-costeros
11 _ Crestas coralinas
11 _Recomendaciones para proteger las crestas coralinas y reducir su vulnerabilidad al cambio climático
13 _ Pastos marinos
13 _ Bene cios de los pastos
13 _Factores que los afectan
14 _Medidas de protección de los pastos marinos
15 _ Playas arenosas
16 _Pronóstico del desarrollo de las costas arenosas
17 _ Bosques de mangles
18 _Factores negativos (tensores) que afectan el bosque de mangle costero
18 _Estado actual de los manglares y humedales
18 _La protección de los ecosistemas de manglar
20 _ Acidi cación de las aguas marinas
21 Escenarios de transformación de los ecosistemas costeros
22 Caracterización detallada de los tramos costeros
22 _ Tramo I. De Cabo San Antonio (Punta Cajón) a Punta Gobernadora y Archipiélago de los Colorados
22 _ Corrientes marinas
22 _Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
22 _ Crestas coralinas
23 _Llanuras de pastos marinos
23 _ Playas
23 _Manglares y humedales
23 _Intrusión marina en acuíferos costeros
23 _ Peligros hidrometeorológicos
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24 _ Tramo II. De Punta Gobernadora a Playa Camacho
24 _ Corrientes marinas
24 _Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
24 _ Crestas coralinas
24 _Llanuras de pastos marinos
24 _ Playas
25 _Manglares y humedales
25 _Intrusión marina en acuíferos costeros
25 _ Peligros hidrometeorológicos
26 _ Tramo III. De Península de Hicacos a Nuevitas y Archipiélago Sabana-Camagüey
26 _ Corrientes marinas
26 _Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
26 _ Crestas coralinas
26 _Llanuras de pastos marinos
27 _ Playas
27 _Manglares y humedales
27 _Intrusión marina en acuíferos costeros
28 _ Peligros hidrometeorológicos
29 _ Tramo IV. De Nuevitas a Gibara
29 _ Corrientes marinas
29 _Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
29 _Crestas coralinas
29 _Llanuras de pastos marinos
29 _ Playas
29 _Manglares y humedales
30 _Intrusión marina en acuíferos costeros
30 _ Peligros hidrometeorológicos
31 _ Tramo V. De Gibara a Baracoa
31 _ Corrientes marinas
31 _Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
31 _Crestas coralinas
31 _Llanuras de pastos marinos
31 _ Playas
32 _Manglares y humedales
32 _Intrusión marina en acuíferos costeros
32 _ Peligros hidrometeorológicos
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
33 _ Tramo VI. De Baracoa a Cajetón Blanco (oeste de Santiago de Cuba)
33 _ Corrientes marinas
33 _Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
33 _Crestas coralinas
33 _Llanuras de pastos marinos
33 _ Playas
34 _Manglares y humedales
34 _Intrusión marina en acuíferos costeros
34 _ Peligros hidrometeorológicos
35 _ Tramo VII. De Bahía Santiago (Cajetón Blanco) a Punta Farallones (Marea del Portillo)
35 _ Corrientes marinas
35 _Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
35 _Crestas coralinas
35 _Llanuras de pastos marinos
35 _ Playas
35 _Manglares y humedales
35 _Intrusión marina en acuíferos costeros
36 _ Peligros hidrometeorológicos
36 _ Tramo VIII. De Punta Farallones (Marea del Portillo) a Cabo Cruz
36 _ Corrientes marinas
36 _Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
36 _Crestas coralinas
36 _Llanuras de pastos marinos
36 _ Playas
36 _Manglares y humedales
37 _Intrusión marina en acuíferos costeros
37 _ Peligros hidrometeorológicos
38 _ Tramo IX. De Cabo Cruz a Punta Birama y Archipiélago de los Jardines de la Reina
38 _ Corrientes marinas
38 _Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
38 _Crestas coralinas
38 _Llanuras de pastos marinos
38 _ Playas
39 _Manglares y humedales
39 _Intrusión marina en acuíferos costeros
39 _ Peligros hidrometeorológicos
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vi Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez
40 _ Tramo X. De Punta Birama a Boca del Guaurabo
40 _ Corrientes marinas
40 _Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
40 _Crestas coralinas
40 _Llanuras de pastos marinos
40 _ Playas
40 _Manglares y humedales
41 _Intrusión marina en los acuíferos costeros
41 _ Peligros hidrometeorológicos
41 _ Tramo XI. De Boca del Guaurabo a Playa Larga (Bahía de Cochinos)
41 _ Corrientes marinas
42 _Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
42 _Crestas coralinas
42 _Llanuras de pastos marinos
42 _ Playas
42 _Manglares y humedales
42 _Intrusión marina en acuíferos costeros
42 _ Peligros hidrometeorológicos
43 _ Tramo XII. De costa sur de Playa Larga a Cabo Francés y Archipiélago de Los Canarreos
43 _Corrientes marinas
43 _Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
43 _Crestas coralinas
44 _Llanuras de pastos marinos
44 _ Playas
44 _Manglares y humedales
44 _Intrusión marina en acuíferos costeros
45 _ Peligros hidrometeorológicos
45 _ Tramo XIII. De Cabo Francés a Cabo San Antonio
45 _ Corrientes marinas
46 _Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
46 _Crestas coralinas
46 _Llanuras de pastos marinos
46 _ Playas
46 _No hay manglares costeros
46 _Intrusión marina en acuíferos costeros
46 _ Peligros hidrometeorológicos
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47 _ Tramo XIV. De costa sur de Isla de la Juventud de Cabo Francés a Punta del Este
47 _ Corrientes marinas
47 _Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
47 _Crestas coralinas
47 _Llanuras de pastos marinos
47 _ Playas
47 _Manglares y humedales
47 _Intrusión marina en acuíferos costeros
48 _ Peligros hidrometeorológicos
48 _ Tramo XV. De Isla de la Juventud de Cabo Francés a Punta del Este por el norte
48 _ Corrientes marinas
48 _Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
48 _Tramo sin crestas coralinas
48 _Llanuras de pastos marinos
48 _ Playas
49 _Manglares y humedales
49 _Intrusión marina en acuíferos costeros
49 _ Peligros hidrometeorológicos
50 Susceptibilidad de las zonas marino-costeras
52 Afectación a la infraestructura social
54 Conclusiones
55 Referencias y lecturas recomendadas
57 Anexos
57 - 59 Anexo 1. Mapa pronóstico de las áreas que quedarán ocupadas por el mar hasta el 2100, de acuerdo con el peor escenario estimado por Salas 2006. Este pronóstico no
tiene en cuenta los factores locales (Macroproyecto).
60 - 62 Anexo 2. Mapa pronóstico del área de ocupación marina por el ascenso del nivel del mar hasta el 2100, de acuerdo con el pronóstico no lineal, más las anomalías y mareas
máximas calculadas sobre la base del registro mareógrá co (adaptado del IDO para el Macroproyecto).
63 - 65 Anexo 3. Mapa del estado actual de preservación de los bosques de mangle y humedales (adaptado del IES para el Macroproyecto).
66 - 68 Anexo 4. Herbazal de ciénaga amenazada de ocupación por aguas salobres y algunos manglares hasta el 2100. Bosque húmedo amenazado de ocupación parcial por aguas
salobres y algunos manglares hasta el 2100 (adaptado del IES para el Macroproyecto).
69 Anexo 5. Mapa de las corrientes marinas en el entorno de Cuba (adaptado de Geocuba para el Macroproyecto).
70 Anexo 6. Mapa de la intrusión salina en Cuba (adaptado del INRH para el Macroproyecto).
71 Anexo 7. Localidades donde se han reportado inundaciones costeras en Cuba, desde 1901 hasta el 2006 (adaptado de Mitrani et al. 2007 INSMET para el Macroproyecto).
72 Anexo 8. Asentamientos costeros que pueden sufrir afectaciones por inundaciones permanentes debido al ascenso del nivel medio del mar (adaptado del IPF para el
Macroproyecto).
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
Cuba inició desde 1959 una labor dirigida a eliminar las causas que
generan los riesgos de desastres en la sociedad, al desarrollarse un proceso
revolucionario con un carácter eminentemente social. Este ha estado en-
caminado a elevar la calidad de vida y protección de la población cubana,
mediante una distribución más equitativa de los recursos, el ejercicio del
derecho a la educación, a la salud, a la cultura, al trabajo, a la seguridad
social, al desarrollo cientí co-técnico y a la promoción de una cultura cien-
ca; lo cual ha repercutido en la mejora de las condiciones de vida y la
eliminación de la pobreza extrema.
A partir de la década del 60 del siglo pasado se proyectó una estrategia
para reducir desastres y se conformó un sistema de defensa civil en el que
la participación de la población, la base cientí ca y la adecuada coordinación
y cooperación entre todos sus componentes han constituido y constituyen
sus principales fortalezas. Esa estrategia ha estado en un continuo desa-
rrollo y perfeccionamiento, teniendo en cuenta los avances y logros en la
materia, las insu ciencias, las nuevas exigencias del desarrollo económico
y social, así como los compromisos establecidos a partir de los acuerdos
internacionales para reducir los desastres.
El incremento de la frecuencia de eventos desastrosos es hoy un obstá-
culo para el desarrollo sostenible. En todo el proceso de perfeccionamiento
de la estrategia cubana para reducir desastres, se ha profundizado en el
alcance de las acciones para estimar y reducir los riesgos ante los diferentes
peligros que afectan al país. En ello ha incidido la puesta en vigor, en el
año 2005 de la Directiva No. 1 del vicepresidente del Consejo de Defensa
Nacional, la cual se ha ido perfeccionando. En el año 2010 se publicó la
segunda edición de esta directiva, con un cuerpo legal vigente y fortalecido.
Una herramienta que facilita la identi cación de medidas y toma de
decisiones, para reducir riesgos son los estudios e investigaciones de los
peligros, vulnerabilidades y riesgos de desastres que el Grupo de Evaluación
de Riesgos de la Agencia de Medio Ambiente del Ministerio de Ciencia,
Tecnología y Medio Ambiente de Cuba organiza y coordina; con la participa-
ción de especialistas e instituciones cientí cas del país, de conjunto con el
Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil.
El Macroproyecto “Escenarios de peligro y vulnerabilidad de la zona cos-
tera cubana asociados al ascenso del nivel medio del mar para los años
2050 y 2100” fue estructurado en el año 2008, para coordinar el trabajo
de más de 150 profesionales y especialistas de numerosas instituciones
nacionales, sus delegaciones provinciales y municipales, que se organizaron
en distintos proyectos, hasta un número de 13, encaminados a resolver
problemas esenciales vinculados al cambio climático, la elevación del nivel
del mar y sus consecuencias para la población, la infraestructura social y los
ecosistemas. Un esfuerzo como este es posible solamente en un país como
Cuba, donde el Estado otorga una alta prioridad a proteger la vida humana
y los recursos que la sustentan.
Durante los primeros años del Macroproyecto se comenzó por recopilar,
procesar y sintetizar la voluminosa información cientí ca y observaciones
sistemáticas atesoradas por las diversas instituciones participantes. Sobre
esta base se fueron diseñando nuevas investigaciones para completar, veri-
car y actualizar la amplia data existente, a n de mantener una adecuada
gestión del conocimiento sobre los efectos del cambio climático en Cuba e
ir perfeccionando sucesivamente los escenarios pronósticos hasta los años
2050 y 2100.
Desde el establecimiento del Macroproyecto se elaboraron anualmente
distintos materiales que re ejaban el progreso de las investigaciones, los
cuales se entregaron a la máxima dirección del país. Estos sirvieron de base
para elaborar políticas y directivas encaminadas a proteger a la población y
a los recursos contra las amenazas derivadas de la elevación del nivel del
mar y en general del cambio climático.
Este libro, elaborado a partir de los resultados obtenidos por los proyec-
tos que integran el Macroproyecto, sintetiza un gran volumen de informa-
ción relevante para la toma de decisiones, cientí camente fundamentada,
dirigida a reducir los riesgos asociados a la elevación del nivel del mar por
el calentamiento global y a los desastres en general, especialmente en las
regiones costeras.
Aunque estamos satisfechos por la labor y empeño realizados, aún de-
bemos continuar trabajando con ese mismo enfoque, a n de elevar a un
grado superior la precisión de los escenarios pronosticados.
Al presentar esta obra, quisiera felicitar a todos aquellos que han con-
tribuido con ella cuyo aporte, independientemente de su magnitud, fue
esencial para alcanzar estos resultados.
MSc. Herminia Serrano Méndez
Especialista principal del Macroproyecto
Agencia de Medio Ambiente del CITMA
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100 3
Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
del cambio climático, pero lo cierto es que hay su cientes evidencias
que lo comprueban, aportadas por el aumento de la temperatura, el
incremento del nivel del mar, el derretimiento de las nieves y los hielos
polares, y los extremos alcanzados por la variabilidad climática desde
hace varios lustros (Fig. 1).
En Cuba, de acuerdo con el Centro del Clima del Insti tuto de Meteorología
(INSMET), la temperatura media aumentó 0.9 °C entre el año 1951 y el 2010,
indicador en el cual in uyó el incremento de la temperatura mínima promedio
en alrededor de 1.9 °C. El país igualmente registra un aumento en la fre-
cuencia de eventos de sequías más intensas y pro longadas, sobre todo, a par-
tir de 1961. Esta tenden cia constituye una de las variaciones climáticas más
importantes observadas durante las últimas cinco décadas. El clima, según las
proyecciones del INSMET, será más cálido y seco, con posibles incrementos en
la temperatura media, de dos a tres grados para nales de la actual centuria;
unida a una gran variabilidad del clima, de manera
que los efectos del cambio climático están presen-
tes desde inicios del siglo pasado (Planos Gutiérrez
y otros, 2012).
Esto signi ca que los peligros derivados del ca-
lentamiento global y del cambio climático se man-
tienen latentes, con altas posibilidades de incre-
mento, lo cual justi ca las medidas que se deben
tomar a nivel nacional y local para enfrentar esta
amenaza, pues el escenario climático futuro puede
ser peor. Por ello es necesario conocer mejor el es-
tado actual de los ecosistemas marino-costeros, ya
que de su buena salud dependerá su resiliencia, y
estos conocimientos servirán de base para el pro-
nóstico de futuros escenarios en las zonas costeras
del archipiélago cubano.
La adopción de medidas de adaptación al cam-
bio climático es un reto mayor para los países en
desarrollo debido a las limitaciones económicas;
pero tomar medidas a tiempo puede tener un
efecto positivo y bene cioso a corto y largo pla-
zo, sobre todo si se abordan las vulnerabilidades
a las amenazas climáticas actuales. Por otra parte,
adoptar medidas anticipadas es más efectivo (en
términos económicos y ambientales), que encarar
acciones remediales, una vez que tienen lugar los
impactos.
La emisión de gases de efecto invernadero , causante del “calenta-
miento global” y del cambio climático, no se ha podido controlar sobre
todo, por la incapacidad de las naciones más desarrolladas para reducir la
quema de combustibles fósiles, la tala de bosques, los incendios foresta-
les, las guerras, y en general, la contaminación de la atmósfera. Ninguna
de las conferencias celebradas hasta el 2014, incluyendo la 20ava Con-
ferencia de las Partes realizada en Lima, Perú, han logrado llegar a un
consenso capaz de enfrentar este problema y reducir satisfactoriamente
sus causas.
En perspectiva está un nuevo acuerdo global sobre cambio climático,
el cual se deberá adoptar en París, en diciembre del 2015; pero los
compromisos para reducir emisiones estarán muy distantes de lo que
la ciencia prevé se deberían alcanzar, si se quieren evitar interferencias
peligrosas de la actividad humana con el clima.
Actualmente, la emisión de gases de efecto invernadero continúa
incrementándose; la concentración media anual en 2013 fue de 396.48
partes por millón (ppm) de CO2, mientras que en 2014 la concentración
media mensual se elevó a 397.13 ppm. Para el período 2004-2013 se
reportó un incremento anual de 2.07 ppm por año (http://co2now.
org/).
Septiembre de 2014 fue el mes más cálido desde que se comenza-
ron a llevar los récords de temperatura en 1880. El año 2013 se une
al 2003 como el cuarto más cálido desde igual fecha. Nueve de los 10
años más cálidos, en los últimos 134 años, han ocurrido desde el 2000
hasta la fecha. (NOAA Global Analysis 2013). El 2015 mantuvo esta
tendencia, tal vez, como el año más caliente desde que existen regis-
tros climáticos, con temperaturas globales de 1.03 grados Fahrenheit
más altas que el promedio para el período 1961-1990. Esto convierte
al 2015 en el año 39 consecutivo, con una temperatura anual global
anormalmente alta. En el 2015 se reportaron en Cuba temperaturas
extremadamente altas y algunos máximos históricos fueron igualados
y superados (INSMET).
También se ha determinado que el nivel medio del mar a nivel glo-
bal, y en algunas zonas de la costa Atlántica de los EE.UU., se está ele-
vando a mayor velocidad que la estimada anteriormente (AOSIS Science
Update). Asimismo, los extremos de variabilidad climática están sobre-
pasando los valores históricos de las últimas decenas (NOAA).
La Organización Meteorológica Mundial reporta que en el 2014 el
promedio mundial de aumento del nivel del mar se aceleró a 3 mm
anuales; casi el doble del promedio de 1.6 mm, correspondiente al siglo
xx. En algunos círculos extranjeros se ha puesto en duda la veracidad
Fig. 1. Gráfi cos que demuestran la veracidad del cambio climático
a nivel global, adaptado del Informe del IPCC (2013).
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4Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez
Para caracterizar los ecosistemas marino-costeros , las costas de Cuba se
subdividieron en 15 tramos, de acuerdo con una división primaria en tres tipos
principales (Iturralde-Vinent, 2013). En esta subdivisión se tuvo en cuenta la
morfología actual desde el canto del veril hasta la zona emergida colindante
con la línea costera, asumiendo que esta morfología es consecuencia de tres
procesos:
La elevación del nivel del mar desde la última época interglaciar que
comenzó hace 20 o 25 mil años.
La aceleración de este proceso debido al calentamiento global, deri-
vado de la emisión de gases de efecto invernadero desde hace unos
150 años, como consecuencia de la revolución industrial.
Los factores de carácter local como los movimientos tectónicos y la
modi cación de los ecosistemas por el cambio del uso del suelo.
Por estas razones, la morfología y la salud actual de los ecosistemas
costeros son indicadores de su respuesta a los factores mencionados y a
su capacidad de adaptación ante la elevación del nivel del mar. En con-
secuencia, el estado actual de las fajas costeras sirve como base para el
diseño de modelos de pronóstico de su futuro comportamiento, pues uno
de los factores que generan las transformaciones observadas es el cambio
climático, el cual continuará provocando el incremento de la velocidad de
elevación del nivel del mar en los lustros siguientes.
Tipos de tramos costeros
Tramos costeros de substrato rocoso con terrazas marinas emergidas.
Tramo costero de substrato rocoso con acantilados sin terrazas ma-
rinas.
Tramos costeros de substrato areno-limo-turboso parcialmente inun-
dados.
De acuerdo con esta clasi cación, las zonas costeras de Cuba se dividen
en 15 tramos, cuya distribución se muestra en la Fig. 2.
Fig. 2. Mapa de los tramos costeros (tomado de Iturralde-Vinent 2013).
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
Cada tramo incluye la plataforma y talud insular, los cayos y bajos aso-
ciados, las crestas coralinas, las llanuras de pastos marinos y los ecosistemas
marino-costeros (manglares, humedales, playa-dunas y costas rocosas).
Tramos costeros de substrato rocoso con terrazas marinas
emergidas.
Son por lo general topográ camente “altos”, pues el límite entre el
mar y la tierra está bien de nido, ya que con frecuencia las rocas
calizas del substrato están expuestas, de modo que existe un paso
brusco o escalón entre el nivel medio del mar y el terreno, con excep-
ción de los segmentos de playa, estuarios y bahías (Figs. 2, 3). Sobre
la primera terraza emergida hasta 2 m de altura, y sobre la segunda
terraza hasta 5 m de altura se observan con frecuencia bloques de roca
coralina expulsados por el mar (huracanolitos), que en la costa norte
raramente alcanzan más de un metro cúbico, mientras que en la costa
sur pueden llegar a 20 y más metros cúbicos. Estos son indicadores de
la ocurrencia de eventos de oleaje extremo, con un máximo en Peñas
Altas de Santiago de Cuba, donde se encuentra más de una veintena de
bloques grandes hasta 50 m de la costa. En esas costas hay ensenadas,
bahías y caletas donde se presentan manglares y playas. En algunas de
estas fajas costeras se observa la inundación permanente por el mar y
el retroceso de la línea de costa.
Como se detallará posteriormente estos terrenos se pueden ver afec-
tados en casos de penetraciones del mar por eventos hidrometeorológicos
intensos, ya que en esos tramos la mayoría de los ecosistemas están distin-
tamente deteriorados, de manera que no constituyen una buena protección
para las fajas costeras.
Se puede pronosticar que en estos tramos es más probable que la ocupa-
ción por el mar y la transformación de los ecosistemas costeros, a causa de
la elevación progresiva del nivel del mar hasta el año 2100, pueda alcanzar
los terrenos situados hasta un metro de altura. Por eso se debe trazar una
estrategia a corto y mediano plazo para trasladar o proteger las comunida-
des costeras situadas por debajo de dicha cota, las cuales estarán cada vez
más amenazadas por el aumento de la salinidad de las aguas subterráneas
y super ciales y por los eventos de oleaje extremo.
Fig. 3. Ejemplos de costas con terrazas marinas en el norte de Mayabeque.
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6Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez
Tramos costeros de substrato rocoso con acantilados sin terrazas
marinas
El tramo costero (Fig. 2, tramo VII) al sur de la Sierra Maestra es to-
pográ camente “alto”, pues están expuestas las rocas volcánicas y
plutónicas del substrato, lo cual determina que el límite entre el mar
y la tierra esté bien de nido por un paso brusco o escalón entre el
nivel medio del mar y el terreno (Fig. 4). Característico de esta costa
es la existencia de caletas y ensenadas donde se pueden encontrar
playas de poca extensión con arenas muy gruesas con guijarros y
bloques redondeados, además de pequeños parches de mangle rojo
situados, como regla, en la desembocadura de los ríos de montaña.
En este tramo la mayoría de los ecosistemas marino-costeros están dete-
riorados o la costa está desprotegida, de manera que está altamente expuesto
al mar abierto. Sin embargo, de acuerdo con su morfología, las inundaciones
costeras por eventos hidrometeorológicos extremos afectarán solo una es-
trecha faja de tipo pie de monte y sobre todo las costas con playas, caletas,
estuarios y valles pluviales. Se puede pronosticar que hasta el año 2100 en
ese tramo será poco signi cativa la ocupación del terreno por el mar, excepto
las zonas bajas mencionadas. En esta costa existen pequeñas poblaciones
e instalaciones turísticas que se pueden evacuar temporalmente, proteger,
reubicar o desmantelar, según sea más conveniente; aunque a largo plazo se
debe valorar su reubicación hacia locaciones más protegidas.
Tramos costeros de substrato areno-limo-turboso parcialmente
inundados.
En estos tramos (Fig. 2) la transición entre el mar propiamente dicho
y la tierra “ rme” ocurre a través de una amplia zona inundada, que
aumenta durante la pleamar, de manera que en la transición tierra-mar
se encuentran humedales, manglares e in nidad de cayos y lagunas, así
como algunos sectores de playas (Fig. 5). Los terrenos costeros son por
lo general arenosos, limosos y turbosos, poco resistentes a la erosión y la
mayoría de los ecosistemas están distintamente deteriorados, de manera
que no constituyen una buena protección para las fajas costeras, que son
muy vulnerables a los eventos hidrometeorológicos extremos.
En algunos de estos tramos se observa el retroceso de la línea de costa
tierra adentro, aunque a distintas velocidades, como se expondrá posterior-
mente. Por consiguiente, se puede pronosticar que en estas costas es muy
probable que continúe avanzando la ocupación por el mar de los terrenos
bajos y la consecuente transformación de los ecosistemas producto de la
elevación progresiva del nivel del mar hasta el año 2100.
En estos tramos es prioritaria la protección de los ecosistemas naturales
(corales, pastos marinos, playas, manglares y humedales), porque de su
salud depende la sostenibilidad de las inversiones existentes en las áreas
costeras. Se debe trazar una estrategia a corto y mediano plazo para tras-
ladar o proteger las comunidades situadas por debajo de la cota 1 m, que
estarán también amenazadas por eventos frecuentes de oleaje extremo y
por el aumento de la salinidad de las aguas subterráneas y super ciales.
Fig. 4. Costa acantilada al sur de la Sierra Maestra. Fig. 5. Costa baja con manglares y laguna litoral, norte de Ciego de Ávila.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
El nivel del mar se ha venido elevando desde hace miles de años como
resultado del calentamiento posglacial, la expansión térmica de los océanos, el
derretimiento de los glaciares, y de los hielos y las nieves polares (Fig. 6). A
estos cambios del nivel del mar se les denomina “eustáticos”, los que se han
acelerado en los últimos lustros como consecuencia del cambio climático. Para
poder preparar una respuesta adecuada a este peligroso proceso, que viene
provocando la inundación progresiva de las zonas costeras de todo el mundo,
los especialistas del Panel Internacional para el Cambio Climático elaboraron
varios escenarios pronósticos del comportamiento del ascenso progresivo del
nivel medio del mar hasta el 2050 y el 2100 (IPCC, 2007, 2012, 2013).
A los efectos del Macroproyecto, para los cálculos de la inundación en las
zonas costeras se adoptaron los valores de incremento eustático del nivel
del mar de 27 cm para el 2050 y de 85 cm para el 2100, correspondientes
a una sensibilidad climática alta dentro del escenario A1C (IPCC 2007). Es-
tas cifras se basaron en los escenarios alternativos propuestos para los años
2030, 2050, 2070, 2100 por el IPCC como se aprecia en la tabla 1 (Salas et al.
2006). Teniendo en cuenta la sensibilidad climática alta dentro del escenario
A1C se elaboraron los mapas del Anexo 1.
Es necesario subrayar que los pronósticos del IPCC son una estimación
de la tendencia del nivel medio del mar global o regional, que no re eja las
verdaderas condiciones locales en cada tramo de costa, ya que localmente
operan procesos con distinta intensidad y consecuencias. Por ejemplo: la
variabilidad estacional de las corrientes marinas, la dinámica de la marea
astronómica —principalmente de sus componentes diurna y semidiurna—,
las anomalías intraestacionales del nivel del mar y los desplazamientos ver-
ticales del terreno (tectónicos). Estos eventos y procesos pueden acelerar o
frenar la elevación del nivel del mar en un tramo costero y, lo más impor-
tante, ellos regulan el desplazamiento de la línea de costa.
Para determinar la altura del nivel del mar se utilizan los mareógrafos que
están instalados y georeferenciados en las zonas costeras, los cuales dan la posi-
bilidad de analizar y calcular la tendencia del nivel medio del mar relativo (Pugh
1996). Estos equipos miden la diferencia entre los cambios eustáticos del nivel
medio del mar y los cambios de la altura del terreno donde están instalados;
los cambios de la altura del terreno dependen de los movimientos tectónicos
(locales). Sin embargo, debido a que no se dispone de su cientes datos sobre
los movimientos del terreno en cada tramo de costa cubana, ni estos datos tie-
nen la misma precisión que los datos de
los mareógrafos, no se puede calcular
la elevación eustática del nivel del mar
con los mareógrafos cubanos.
Es obvio que para que el escena-
rio de inundación costera se pueda
pronosticar correctamente, se debe-
ría conocer la velocidad y sentido de
los movimientos del terreno por cau-
sas geológicas, pues algunas costas
de Cuba se están levantando, mien-
tras otras están descendiendo, con
una tasa anual que puede alcanzar
la decena de mm (Díaz et al., 2011).
En los tramos costeros donde el te-
rreno se está levantando, el avance
del mar tierra adentro se desacelera.
Por el contrario, si el terreno está
descendiendo, se incrementa la ve-
locidad de avance del mar hacia el
interior de las zonas costeras bajas.
No obstante, es necesario continuar
realizando estas mediciones durante
algunos años más antes de utilizar
esos datos, ya que la información
disponible en este momento tiene
que precisarse más.
Otro efecto local sobre la posición
del nivel del mar está vinculado a las
Tabla 1. Proyecciones del ascenso del nivel medio del mar debido al cambio climático
para el archipiélago cubano según Salas et al. (2006). Se muestran en negrita los valo-
res adoptados por el Macroproyecto; T- incremento de la temperatura global en grados
Celsius; nivel del mar en centímetros
Escenarios según
el IPCC 2007
Sensibilidad
climática según
IPCC 2007
Proyecciones de la posición
del nivel medio
del mar en Cuba (cm)
Año
2030
Año
2050
Año
2070
Año
2100
A1C
Baja (T 1.5º) 4 8 14 22
Media (T 2.6º) 9 17 30 49
Alta (T 4.2º) 15 27 48 85
B2
Baja (T 1.5º) 4 7 10 15
Media (T 2.6º) 10 16 13 35
Alta (T 4.2º) 15 26 40 62
Fig. 6. Pronósticos de la elevación eustática del nivel del mar como consecuen-
cia del calentamiento global donde se denota el nivel de incertidumbre de estos
modelos. Sin embargo, su extremo más crítico indica que el ascenso alcance 1 m
hasta el 2100. Adaptado del IPCC (2013).
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8Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez
corrientes marinas, ya que la altura del nivel medio del mar varía en función
de la intensidad de las corrientes, que aumenta en el hemisferio norte hacia
la costa situada a la derecha del ujo y disminuye hacia la izquierda. A estas
variaciones del nivel del mar se añaden las oscilaciones de las mareas, que
durante algunas horas del día (marea alta astronómica) incrementan el nivel
del mar, principalmente durante las lunas llena y nueva, dando lugar a que
los terrenos bajos se afecten más por las aguas salinas, a veces acompañado
de oleaje. En las costas cubanas, al igual que en otras localidades y regiones
del planeta, también se han registrado anomalías intraestacionales relacio-
nadas a veces con procesos vinculados a la variabilidad del clima como “El
Niño, Oscilación del Sur (ENOS)”, que en Cuba pueden alcanzar casi 40 cm
por encima del nivel medio del mar (Blázquez, 1989; Hernández-González
y Marzo, 2009).
Las corrientes generadas por el ujo y re ujo de las mareas constituyen
otro agente muy agresivo, que contribuye a la transformación del relieve
costero, con gran impacto en los ecosistemas, pues excavan canales y mo-
vilizan detritos hacia el mar; al tiempo que provocan la salinización de las
aguas y suelos tierra adentro. Cuando los ecosistemas costeros no están es-
tabilizados, estos procesos alteran su funcionamiento y se afectan su salud.
Una información dedigna sobre el comportamiento del nivel del mar en
las costas se obtiene de los registros mareográ cos, aunque son válidos solo
para el entorno de cada estación. Este registro permite conocer la posición
relativa del nivel del mar en cada momento con respecto al terreno donde
está ubicado.
En Cuba se cuenta con una red de estaciones mareográ cas ubi-
cadas en distintas localidades de la costa norte y sur (Fig. 7), con la
Fig. 7. Estaciones mareográfi cas de Cuba con registro de observaciones mayor de 10 años.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
limitación de que el período de observación más largo es de 40 años
(Estación Siboney en La Habana y La Isabela en Villa Clara). Por eso las
posibilidades de realizar cálculos con ables sobre la posición que al-
canzará el nivel del mar hasta el año 2100, basándose en estos datos,
está limitada por los cortos períodos de observaciones.
Al analizar los registros históricos (Hernández-González et al. 2010)
se constata que el levantamiento del nivel medio del mar relativo a la
costa se ha estado manifestando de modo singular en cada estación
(Tabla 2), desde una tendencia al descenso de -1.95 mm/año (en la bahía
de Santiago de Cuba), hasta una tendencia al ascenso de 2.14 mm/año (en
la costa de La Habana). Estos resultados, obtenidos a partir de valores
medios anuales del nivel del mar, excluyen los picos (valores extremos)
provocados por los eventos hidrometeorológicos (mar de leva, mareja-
das, mareas extremas), pues son de corta duración.
Al comparar estas cifras con la velocidad de ascenso eustático del nivel
medio del mar en el hemisferio norte, medida por satélites (2.4 ± 0.4 y 3.2
± 0.4 mm/año ), es notable que están por encima del intervalo de valores
calculados en Cuba, lo que evidencia cómo los factores locales determinan la
posición del nivel del mar.
Los valores medios anuales del nivel del mar en Cuba se muestran
en la gura 8, de acuerdo con el registro de los mareógrafos. Se aprecia
que en algunos años, el nivel medio anual ha alcanzado valores más
altos que en otros, lo cual provoca mayor inundación en las zonas bajas
costeras, probablemente debido al factor ENOS.
El hecho de que en algunas estaciones cubanas el nivel medio del mar,
de acuerdo con los datos históricos, prácticamente no haya ascendido en
las últimas décadas o por el contrario, haya descendido, sugiere que los
movimientos del terreno y otros factores locales, de algún modo, están
regulando el grado de inundación por el ascenso del nivel del mar.
Para alcanzar un pronóstico más acertado de la subida máxima del
nivel del mar en cada tramo de costa se deben tener en cuenta las
oscilaciones del nivel del mar debidas a las mareas, incluyendo el valor
máximo de la marea diaria (marea astronómica) y de la oscilación debi-
da al ciclo anual (anomalías intraestacionales). La oscilación diaria de la
marea astronómica alcanza hasta 25, 50 y 80 cm en distintos sectores
Tabla 2. Tasa de elevación relativa del nmm calculado a partir de los registros de cada
mareógrafo, ordenadas de mayor a menor y de positivo a negativo
Estaciones Latitud N Longitud W
Intervalo
de tiempo
registrado
Tasa
de elevación
del nmm
(mm)
Siboney 23° 05,6‘ 82° 28.2‘ 1966-2005 2.14
Cabo Cruz 19° 50,4´ 77° 43,7´ 1993-2013 1.71
Guantánamo 19° 09,0‘ 75° 15,0‘ 1937-1971 1.64
Gibara 21° 06,5‘ 76° 07,5‘ 1976-2013 1.63
Puerto Padre 21° 12,1‘ 76° 36,0‘ 2002-2010 1.44
Bufadero 21° 33,6‘ 77° 14,2‘ 1992-2013 1.23
Punta de Prácticos 21° 36,2‘ 77° 05,9‘ 1992-2013 1.00
Los Morros 21° 54,0‘ 84° 54.4‘ 1973-2013 0.52
La Isabela 22° 56,4‘ 80° 00.8‘ 1973-2013 0.50
Casilda 21° 45.2´ 79 ° 59.5´ 1972-1995 0.05
Cayo Loco 22° 09.1´ 80° 27.3´ 1992-2013 - 0.21
La Coloma 22° 14,2´ 83° 34,3´ 1991-2001 - 1.21
Santiago de Cuba 19° 59.1‘ 75° 52.5´ 1993-2013 - 1.95 Fig. 8. Gráfi co del valor promedio anual de la posición del nivel del mar, según los registros mareográfi cos.
Fig
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8
8
.8
.
G
G
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10 Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez
costeros de Cuba; mientras que las anomalías intraestacionales han al-
canzado picos históricos de elevación desde 15 cm hasta 37 cm, que se
pueden mantener así durante varios meses y hasta un año.
En la gura 9 se observa el ciclo anual del nivel medio del mar, de
acuerdo con los registros mareográ cos, que entre los meses de ju-
nio a noviembre se mantiene en una posición más elevada (anomalía
estacional) y más baja entre los meses de diciembre a mayo, aunque
este comportamiento es diferente en cada estación mareográ ca y
puede superar los 10 cm de diferencia.
Por eso, un estimado adecuado del nivel máximo que puede alcanzar
el nivel del mar hasta el 2100 en cada tramo costero, debe tener en
cuenta el efecto combinado (suma algebraica) de tres variables, a saber:
La proyección de la elevación del nivel medio del mar basada en la
tasa histórica (Tabla 2);
El máximo histórico de la marea astronómica;
El máximo histórico de las anomalías intraestacionales.
En algunos tramos costeros los valores proyectados de elevación del
nivel del mar hasta el 2100, obtenidos mediante los cálculos mareográ cos,
superan los valores recomendados para Cuba por Salas et al. (2006), ya que
estos últimos no tienen en cuenta los efectos locales antes expresados ni
los máximos históricos (comparar los Anexos 1 y 2).
Fig. 9. Gráfi co de la posición promedio mensual del nivel del mar registrado por los mareógrafos donde se evidencia el ciclo anual
de la marea.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
indican la posición aproximada de los sitios de observación que, dadas las
dimensiones del mapa, puede abarcar varias crestas cercanas.
Recomendaciones para proteger las crestas coralinas y reducir su vul-
nerabilidad al cambio climático
Aunque los efectos del cambio climático son muy difíciles de eliminar a ni-
vel local, un comportamiento adecuado puede reducir la vulnerabilidad de los
arrecifes y extender su vida. Algunas recomendaciones en este sentido son:
Protección de los peces loros y otros peces herbívoros de los arre-
cifes.
Recuperación de las poblaciones de peces carnívoros de los arrecifes.
Control de la pesca furtiva en arrecifes y de las artes pesqueras des-
tructivas prohibidas por la ley (tranques y chinchorros de arrastre de
fondo).
Fig. 10. Los arrecifes coralinos son un ecosistema rico en biodiversidad y en particular, una importante defensa de las costas
contra el oleaje. Su desaparición o aplanamiento implica un incremento de la vulnerabilidad de las zonas costeras. Cresta
al norte de Ciego de Ávila donde se disipa el oleaje (Foto aérea mirando al SE del mar hacia la tierra).
En este apartado se ofrece una caracterización general de los ecosiste-
mas de la plataforma insular y las costas de Cuba, así como una valoración
de su estado de preservación, según los resultados de las investigaciones
realizadas por el Macroproyecto, con recomendaciones para su protección
y restablecimiento siempre que sea posible. Solo la protección de estos
ecosistemas permitirá frenar los procesos negativos derivados del cambio
climático y la actividad humana, contenido que se expone ampliamente en
esta obra.
Crestas coralinas
El archipiélago cubano está orlado por extensas crestas coralinas que
constituyen uno de los ecosistemas más importantes para la protección
de la plataforma insular y las costas. Al valorar el proceso de afectación
de las crestas y su posible desarrollo futuro se debe tener en cuenta, para
elaborar los pronósticos, que la tendencia actual del calentamiento del mar
se mantenga y ocurra la acidi cación del agua. En este escenario general, es
presumible que las crestas coralinas puedan sufrir la disminución de la den-
sidad del cubrimiento del fondo por corales, de manera que con el tiempo
la cresta dejaría de ser un arrecife para convertirse en un fondo colonizado
por corales de pequeño tamaño, resistentes a las condiciones imperantes,
pero con limitada efectividad como disipadores del oleaje. En esas condi-
ciones habría cesado el proceso de acreción arrecifal, mientras la erosión
provocada por el oleaje y las aguas cargadas de sedimentos, además de la
bioerosión y la posible disolución del carbonato del fondo por el aumento
de la acidi cación del agua, conducirían al aplanamiento y desaparición
del camellón remanente de la antigua cresta. Estos procesos llevarían a
la transformación de las crestas actuales, que se convertirían en un fondo
rocoso aplanado con corales dispersos y de escasa altura, y se perdería la
protección contra el oleaje de las costas, así como la función de refugio de
fauna marina que representan las colonias coralinas (Fig. 10).
Para caracterizar el deterioro de las crestas coralinas se estableció una cla-
si cación de cinco grados (Tabla 3) sobre la base de aspectos que se pueden
determinar a simple vista, la cual es utilizada por los miembros profesionales y
voluntarios de la Red de Monitoreo de Alerta Temprana de Arrecifes Coralinos
de Cuba.
La gura 11 muestra el grado de deterioro de las crestas cubanas, con
una tabla que indica el porcentaje de las crestas con diferentes grados de
deterioro, según observaciones hasta octubre de 2012.
Las fuentes de información incluyen publicaciones, datos de archivo y
de proyectos, consultas a especialistas y reportes de la Red de Monitoreo
Voluntario de Alerta Temprana de Arrecifes Coralinos de Cuba. Las marcas
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Tabla 3. Escala semicuantitativa del deterioro de las crestas. Los colores en la primera columna se corresponden con los del mapa esquemático (Fig. 11)
Grado de deterioro Condición visual
 1 Sana Cresta tupida con cubrimiento coralino mayor del 45 % con gran predominio de acropóridos (corales orejones o de tarritos). Las ramas de los corales casi se tocan o entrelazan. Casi
todos los corales están saludables
2 Casi sana Cresta no tupida, pero con corales abundantes y cubrimiento del 41 % al 45 %. Dominan los acropóridos, pero las ramas no se tocan ni entrelazan. Se observan evidencias de daños, por
ejemplo, corales muertos en pie o cierta abundancia de fragmentos de coral orejón
 3 Deteriorada Cresta con corales vivos pero más bien dispersos y cubrimiento del 25 % al 40 %, con algunos acropóridos, aunque dominan el coral de fuego (Millepora) u otros. Se observan claras
evidencias de daños como corales muertos en pie o fragmentos de corales en el fondo
4 Muy deteriorada Quedan pocos corales, para un cubrimiento del 11 % al 24 %. Se observan orejones, casi todos muertos, aunque todavía en pie. El fondo puede presentar un relieve muy bajo o casi
aplanado, como si ya no se tratara de una cresta. En este último caso se le denomina cresta aplanada
5 Extremadamente
deteriorada
Casi no quedan corales, pues el cubrimiento de coral es menor del 10 %. Se observan algunos orejones, casi todos muertos, aunque aun en pie. El relieve del fondo marino es bajo,
prácticamente aplanado
Fig. 11. Mapa esquemático y porcentaje del grado de deterioro de las crestas arrecifales de Cuba.
 Sanas 2 % Sanas o casi sanas 6 % Sanas o casi sanas 6 %
Casi sanas 4 %
Deterioradas 23 % Deterioradas 23 %
Deterioradas 94 %
Muy Deterioradas 43 % Muy Deterioradas 71 %
Extremadamente deterioradas 28 %
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
Control de la contaminación de las aguas y de la erosión costera, y en
las cuencas interiores para reducir el traslado de sedimentos hacia los
arrecifes.
Llevar a cabo un buceo turístico responsable con la carga de visitantes ade-
cuada.
Prohibir la extracción de corales, salvo los estrictamente autorizados
para obtener hidroxiapatita con nes medicinales.
Mantener el monitoreo de los arrecifes.
Pastos marinos
Los pastos marinos son extensiones cubiertas por plantas marinas (an-
giospermas o plantas con ores) semejantes a hierbazales, que crecen so-
bre fondos con sedimentos no consolidados, arenosos o limosos, los cuales
ocupan un 50 % de la plataforma insular cubana (Fig. 12). Las especies
principales de angiospermas marinas de Cuba, según su abundancia y co-
bertura, se encuentran de mayor a menor tamaño:
Thalassia testudinum
(conocida como seiba),
Syringodium liforme
y
Halodule wrightii
. Se pue-
den encontrar otras tres especies de menores dimensiones y limitada abun-
dancia:
Halophila decipiens
,
H. engelmanni
y
Ruppia maritima
.
Bene cios de los pastos
En el pasado el hombre empleaba los pastos marinos como suplemento
dietético; también para alimentar a los animales, construir techos, paredes
y diques; para elaborar papel, empaques y otros enseres; para el ltrado
de aguas residuales; en el mejoramiento de los suelos para cultivos; o para
usos ceremoniales y religiosos. En la actualidad se valora más su importan-
cia por los servicios y bene cios que prestan, ya que:
Favorecen la productividad y la diversidad biológica por la alta tasa
de producción primaria del ecosistema, de modo que sustentan la
trama tró ca (cadena alimentaria) y, en consecuencia, la mayor
parte de la pesquería en la plataforma marina cubana. Sirven como
refugio, zonas de cría y alimentación para especies como la langos-
ta espinosa (
Panulirus argus
), el molusco cobo (
Strombus gigas
) y
el manatí (
Trichechus manatus
).
Mejoran la calidad del medio marino al amortiguar la energía del
oleaje y retener partículas suspendidas en el agua, además de su
transparencia. Al absorber los nutrientes del agua y los sedimentos,
actúan como ltros.
Favorecen la estabilización de los sedimentos y reducen su suspen-
sión, protegiendo a las costas contra la erosión y a los arrecifes cora-
linos contra la sedimentación. La acumulación de hojas en las playas
disipa la energía de las olas y retiene los sedimentos. Son fuente de
arena, a partir de los esqueletos carbonatados de los organismos que
viven entre los pastos (moluscos, algas, equinodermos) o sobre sus
hojas (foraminíferos).
Se ha comprobado su potencialidad como productoras de sustancias
bioactivas, con aplicación en las industrias farmacéutica y de cosméti-
cos, entre otras.
Participan en la regulación del clima debido a su producción de oxígeno
y a su capacidad de capturar el dióxido de carbono disuelto en el agua,
y actúan como sumideros de carbono. Se ha calculado que los pastos
marinos son capaces de inmovilizar más carbono en los sedimentos, por
unidad de área, que un bosque en buen estado. Por ello se recomienda
incluir a los pastos marinos en los planes de adaptación y de mitigación
del cambio climático.
Factores que los afectan
Hay fenómenos naturales que pueden impactar severamente la salud de
los pastos marinos como la erosión durante eventos extremos (tormentas o
marejadas); la reducción de la luminosidad del agua; quedar sepultados por
sedimentos provenientes de la tierra emergida; y los cambios bruscos de sali-
nidad. Los pastizales también se afectan por la presencia de otros organismos
que compiten por los recursos, por las enfermedades y por el incremento del
consumo de este pasto. Sin embargo, las mayores pérdidas de pastos marinos
en el mundo se derivan de la actividad humana, entre las que se destacan:
Eutro zación:
por la descarga excesiva de nutrientes (sobre todo nitró-
geno y fósforo) en las aguas albañales, en la industria y en los fer-
tilizantes agrícolas. El incremento de nutrientes en la columna de
agua favorece el desarrollo del plancton y de algas oportunistas de
crecimiento rápido que obstruyen el paso de la luz hasta las plantas.
Contaminación química:
contaminación de los mares por sustancias o ele-
mentos tóxicos para las plantas y los animales como metales pesa-
dos, hidrocarburos y herbicidas.
Sedimentación:
algunas construcciones costeras, los dragados y la defo-
restación, tanto en la costa como en la ribera de los ríos, provoca el
aumento de la erosión y del transporte de sedimentos hasta el mar,
lo que impide la llegada de la luz o produce el enterramiento de los
pastos.
Daños mecánicos:
se producen por artes de pesca que accionan contra el
fondo como el chinchorro de arrastre (prohibido en la plataforma cuba-
na por la resolución 503/12 del Ministerio de la Industria Alimentaria),
las anclas y los dragados, así como la turbulencia generada por embar-
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caciones de motor en zonas turísticas o de mucho trá co marino.
Cambios hidrológicos:
algunas construcciones costeras (edi cios, viaduc-
tos, dragados y diques) producen cambios en la hidrodinámica mari-
na, lo que causa la muerte de los pastos.
Especies exóticas:
la introducción de especies exóticas ha provocado la
disminución de los pastos marinos en diversas regiones del mundo
como por ejemplo el alga tropical (
Caulerpa taxifolia
), que ha des-
plazado a las angiospermas en amplias zonas del Mar Mediterráneo.
Recientemente se ha observado una especie de angiosperma del
Océano Indico (
Halophila stipulacea
), que está desplazando a las es-
pecies nativas en el Caribe oriental, la cual pudiera aparecer en el
futuro en la plataforma insular cubana.
Cambio climático:
las observaciones de la salud de los pastos marinos du-
rante largos períodos de tiempo son escasas y por ello, los efectos del
cambio climático no están bien documentados, lo cual se complica
por el impacto directo de la actividad humana. No obstante, existen
Fig. 12. Foto aérea del fondo de la plataforma insular cubana con abundante vegetación de pasto marino.
algunos pronósticos sobre la posible degradación de los pastos mari-
nos como consecuencia del cambio climático:
El incremento de la temperatura super cial del mar aumenta la
tasa de respiración, por lo que se generarán eventos de hipoxia
(falta de oxígeno) en los fondos, cambios en la distribución de
las especies a escala global y mortalidad de organismos, con
cambios signi cativos en la trama tró ca a nivel de ecosistema.
Estos efectos serán más intensos en los cuerpos de agua some-
ros con poco intercambio con el océano.
El ascenso del nivel medio del mar producirá cambios en la ero-
sión y distribución de los sedimentos, y en consecuencia, la reduc-
ción en la disponibilidad de la luz en los fondos, lo que provocará
mortalidad en los pastos de las áreas más cercanas a la costa y de
las zonas profundas. Estos efectos serán más fuertes en las costas
donde haya pérdida del frente de mangle rojo.
La intensi cación y mayor frecuencia de los eventos de oleaje
extremo (asociados a ciclones tropicales y tormentas severas),
provocan que se desprendan las plantas o se cubran con sedi-
mentos. También las lluvias intensas pueden ocasionar morta-
lidad por cambios bruscos de salinidad, arrastre de sedimentos
hacia el mar y largos períodos de turbidez del agua. Estos im-
pactos serán mayores en zonas amplias de la plataforma (golfos
de Batabanó, Ana María y Guacanayabo), cuyos fondos están
afectados por el oleaje, así como las áreas cercanas a la desem-
bocadura de ríos (Fig. 13).
Medidas para proteger los pastos marinos
Existen medidas destinadas a conservar la biodiversidad marina a escala
local mediante un manejo adecuado, vinculadas al control y disminución de
las acciones que estén afectando los pastos, para así facilitar su adaptación
natural al cambio climático. Las principales acciones que se deben tener en
cuenta para ello son:
Reducir al mínimo posible los factores de origen humano (antrópi-
co) que provoquen impactos de forma directa o indirecta sobre los
pastos marinos. En especial, evitar el vertimiento de contaminantes
y residuos al medio marino; tratar los residuales líquidos de cual-
quier origen antes de verterlos al mar; gestionar adecuadamente los
residuos sólidos para evitar que lleguen al medio marino; evitar la
deforestación en manglares y vegetación ribereña y reforestar si ya
están afectados; evitar los daños físicos con el empleo de artes de
pesca que no alteren el medio; de nir puntos de amarre en lugares
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
con gran a uencia de embarcaciones; no arrancar los pastos marinos
en áreas turísticas; y evitar el uso excesivo de vehículos marinos de
motor en zonas bajas donde existan corales.
Incluir este ecosistema en las estrategias y acciones para el enfren-
tamiento y adaptación al cambio climático, además de la educación y
concientización sobre la importancia de los pastos marinos.
Incorporar los pastos marinos a las evaluaciones de impacto ambien-
tal, tanto de las inversiones existentes como de las nuevas, y en los
planes estratégicos de desarrollo.
Mantener de manera sistemática el monitoreo de los pastos marinos
con nes de diagnóstico y manejo, y evaluar su estado de conserva-
ción hacia las áreas no estudiadas.
Fortalecer las capacidades técnicas y cientí cas del país para investi-
gar, monitorear, manejar y rehabilitar los pastos marinos.
Continuar las investigaciones dirigidas al efecto del cambio climático
sobre los organismos marinos.
Mantener e incrementar las áreas marinas protegidas con pastos
marinos.
Posibilidad de reforestar los fondos marinos.
En los países desarrollados se han probado diferentes métodos para
sembrar pastos marinos en zonas afectadas, pero es muy costoso y el por-
centaje de éxito es bajo. Además, porque el éxito depende, ante todo, de
eliminar las causas que vienen ocasionado su mortalidad. En Cuba, hasta el
momento no se ha realizado ninguna acción al respecto, aunque sería útil
ensayar algunas de las técnicas empleadas en otros países.
Playas arenosas
Las playas arenosas son elementos muy importantes de las costas cuba-
nas, pues hay cientos de ellas, algunas de gran extensión, las cuales disipan
la energía del oleaje y protegen las costas; pero sobre todo, constituyen
lugares privilegiados para la recreación y el turismo.
En Cuba se reconocen playas cuyas arenas son de composición biógena,
es decir, con predominio de granos calcáreos representados por fragmentos
o elementos enteros de invertebrados microscópicos (foraminíferos, brio-
zoos, alcionarios, entre otros), algas calcáreas y moluscos, esponjas, erizos y
corales. También hay playas denominadas terrígenas, con granos detríticos
derivados de la erosión de rocas preexistentes, acarreados hacia la costa por
los ríos o las lluvias torrenciales. Algunas playas tienen arenas constituidas
por una mezcla de granos terrígenos y biógenos. También se distinguen
playas interiores y exteriores, de acuerdo con su posición en la costa. Las
playas interiores son aquellas situadas en las costas de la isla mayor, protegidas
de la acción directa del mar abierto por extensas plataformas, barreras coralinas,
cayos e islotes. Las playas exteriores están más expuestas al mar abierto; se
localizan en cayos de la periferia de las plataformas, o donde la plataforma
insular es muy estrecha o no existe, aunque algunas pueden estar parcialmente
protegidas por barreras coralinas o cayos de pequeñas dimensiones.
Las playas cubanas en su gran mayoría muestran indicios de erosión mo-
derada, un número importante tienen erosión intensa, y unas pocas ya están
totalmente destruidas, aunque una minoría apenas presenta afectaciones. Las
causas dominantes de la erosión de las playas cubanas son naturales (sin la
intervención directa del hombre), pero esta situación se refuerza donde se
han realizado construcciones o modi caciones del sistema playa-duna; ya sea
por extracción de arena, construcción sobre la playa o la duna, siembra de ár-
boles que alteran la dinámica costera, construcción de espigones y otros tipos
de barreras que desvían o limitan la libre circulación de las corrientes marinas.
Según el grado de erosión, las playas se clasi can con “erosión intensa”,
cuando el escarpe activo ha sufrido un retroceso mayor de 1.2 m por año y con
“erosión moderada”, cuando el escarpe ha retrocedido menos de 1.2 m por año.
Hasta el 2013 se han clasi cado 413 playas en todo el territorio, de las
cuales 243 se han estudiado y tienen información técnica. De estas últimas,
Fig. 13. Erosión y depósito de desechos en la boca del río Almendares, La Habana.
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204 (84 %) tienen algún indicio de erosión y solo 39 (16 %) no tienen indicio
de erosión. Las observaciones sucesivas determinaron que 18 playas presentan
erosión intensa y 186 erosión moderada, lo que constituye un escenario preo-
cupante respecto a su futuro.
Para prolongar el ciclo de vida de las playas se deberá velar por el es-
tricto cumplimiento del Decreto Ley 212, y de manera especial, atender a
la correcta localización de las nuevas inversiones turísticas y poblacionales,
para no alterar su per l dinámico.
Pronóstico del desarrollo de las costas arenosas
En el futuro, como consecuencia de la elevación del nivel medio del
mar, las afectaciones de las crestas coralinas y la pérdida de algunos pastos
marinos, es muy probable que continúe el deterioro de las playas arenosas,
lo que incluye la desaparición de algunas de ellas.
Las playas más vulnerables son:
1. Aquellas donde está ocurriendo la erosión de las dunas (actuales y anti-
guas).
2. Las que están colocadas sobre costas donde el relieve terrestre no les
permite migrar y trasladarse tierra adentro.
3. Aquellas donde existen construcciones (casas, hoteles, caminos, em-
barcaderos, etc.) sobre la duna o la berma y en general cerca del
mar. Las afectaciones en este último caso incidirán sobre la playa, la
duna, y en las propias instalaciones, que pueden terminar totalmente
destruidas (Fig. 14).
Los estudios realizados hasta el presente permiten establecer cinco tipos
de per les de playa y su posible respuesta ante la elevación del nivel del
mar:
Playa con duna activa,
Playa con duna poco desarrollada,
Playa apoyada a la terraza acantilada,
Playa apoyada a una duna fósil (duna antigua inactiva),
Playa frontal de terraza uvial.
Cada uno de estos tipos de playa presenta un comportamiento sin-
gular ante la elevación progresiva del nivel del mar. A continuación se
caracterizan brevemente:
Playa con duna activa:
este tipo de per l es común en la costa de Playas
del Este, en La Habana, en algunas de Varadero, y es más frecuente
en los cayos del norte y del sur de la isla. Para protegerlas es im-
portante lograr la estabilización de la duna mediante la siembra de
la vegetación apropiada. Es estas costas la arena es movida por el
viento tierra adentro y eventualmente el sistema playa-duna puede
migrar en esa misma dirección, siempre que el relieve lo permita.
Playa con duna poco desarrollada:
este tipo de per l es frecuente en las
costas de Cuba y presentan a menudo una laguna costera detrás de
la duna. En estas playas es un fenómeno generalizado el traspaso de
arena hacia detrás de las dunas, debido a la ocurrencia de eventos
de oleaje extremo, lo que puede dar lugar al relleno de la laguna y la
transformación del bosque de mangle. Estas playas, con la elevación
del nivel del mar, pudieran migrar tierra adentro, siempre que el
relieve se los permita.
Playa apoyada a la terraza acantilada:
se presenta principalmente en
la península de Guanahacabibes, en las costas acantiladas de la
provincia de Cienfuegos y del sur de las provincias de Granma,
Santiago de Cuba y Guantánamo. En estas playas se puede for-Fig. 14. Edifi caciones destruidas por el oleaje, por haberse construido sobre la duna (Varadero).
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
mar al pie del acantilado de la terraza un depósito de materiales
lanzados hacia tierra por el oleaje (Fig. 15). Por lo regular estas pla-
yas tienen escasez de arena en la pendiente submarina y a ora-
mientos rocosos en la berma, lo que muestra indicios de erosión y
presupone un insu ciente ingreso de arena a la playa.
En esas condiciones la elevación del nivel del mar propiciará el lavado
de los depósitos apoyados al acantilado, lo que durante un tiempo
servirá para el abastecimiento de arena a la costa, pero al aumentar
el nivel de erosión costera todos los depósitos serán lavados durante
los eventos de oleaje extremo, conduciendo a la desaparición de -
nitiva de la playa.
Playa apoyada a una duna fósil:
se presenta en la costa sur de Cayo
Largo del Sur (Fig. 16) y en algunos cayos de los archipiélagos de
los Canarreos y Sabana-Camagüey. Por lo regular en estas costas
hay colinas de composición caliza constituidas por arena consolidada
(paleodunas), las cuales son erosionadas por el oleaje, y el material
arenoso arrancado se incorpora a la playa o es arrastrado hacia otras
localidades cercanas. La elevación del nivel del mar y el desgaste pro-
gresivo de las colinas costeras (paleodunas) provocará la ruptura de
estas, como ya se observa en varias localidades. En estas condiciones,
el sistema playa-duna actual pudiera migrar hacia el interior de los
cayos o quedar destruido.
Per l de playa frontal de terraza aluvial:
son playas arenosas que se
encuentran en las terrazas aluviales cerca de la desembocadura de
los ríos, sobre todo en Cuba oriental, Cienfuegos y Pinar del Río, de
las que son excelentes ejemplos Baconao, Sabanalamar y Daiquirí.
Este tipo de playa se forma cuando los depósitos de arena transpor-
tada por los ríos, son modelados por las olas y las corrientes marinas
formando bermas. Un caso particular de estas playas son las barras
paralelas a la costa que dan origen a los tibaracones de los ríos Toa y
Duaba en la costa norte de la provincia de Guantánamo.
Bosques de mangles
Las costas de Cuba, en la mayor parte de su extensión, están orladas por
bosques de mangle, que se prolongan a veces más de un kilómetro hacia
el interior de las islas y cayos, también formando humedales costeros, o en
bahías, estuarios y en el curso inferior de algunos ríos (Menéndez y Guz-
mán, 2006). El estado actual de conservación (salud) de estos bosques de
mangle se puede utilizar como criterio para pronosticar su desenvolvimien-
to futuro ante la elevación del nivel medio del mar (Fig. 17). En la medida
que el bosque esté más sano, mayor será su resiliencia y en consecuencia,
su capacidad como protector de la línea costera. La afectación de los man-
glares está determinada, entre otros factores, por las tensiones a que están
sometidos muchas de ellas derivadas de la actividad humana (Fig. 18). Para
Fig. 15. Playa apoyada contra una terraza acantilada. Playa Perjuicio, Guanahacabines. Fig.16. Playa apoyada contra una colina costera (paleoduna). Playa Blanca, Cayo Largo del Sur.
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18 Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez
determinar el estado del manglar se estableció un grupo de criterios que se
de nen en la tabla 4.
Factores negativos (tensores) que afectan el bosque de mangle costero
Los tensores son aquellos procesos cuya acción sobre el manglar afecta
de modo negativo la salud y la dinámica natural del ecosistema, pues redu-
cen su resiliencia y el bosque puede enfermar y deteriorarse hasta alcanzar
un nivel de transformación que conduzca a su destrucción total. Después de
la acción inicial de uno u otro tensor, se pueden afectar más componentes
del ecosistema y, por efectos secundarios, generarse una sinergia a menudo
superior a la sumatoria de todos los efectos de los tensores individuales. En
muchos casos los efectos secundarios pueden encubrir el impacto de los
tensores originales que desencadenaron estos procesos. Los tensores y su
acción sobre el manglar operan del modo que explica la tabla 5.
Estado actual de los manglares y humedales
El mapa del estado actual de los bosques de mangles y humedales (Anexos
3 y 4) constituye una síntesis del grado de protección que proveen estos
ecosistemas a las zonas costeras, de modo que es fundamental para evaluar
el nivel de riesgo de los tramos costeros. Aquellas costas donde los bosques
están más afectados, la protección es menor (Fig. 17); en tanto, en aquellos
donde la salud de los ecosistemas naturales es relativamente buena y la
resiliencia es alta, la protección es máxima.
La protección de los ecosistemas de manglar
En la tabla 5 se relacionan una serie de recomendaciones y soluciones
para mantener la salud de los manglares y protegerlos de la acción de fac-
tores de riesgo, cuya distribución se muestra en los mapas Anexos 3 y 4. En
los párrafos siguientes se resumen esas recomendaciones, a n de mante-
ner y/o elevar la resiliencia de los manglares y su capacidad de adaptación
a los escenarios cambiantes que está provocando el cambio clímático. Por
eso es recomendable, si se va a realizar alguna acción que modi que el
ecosistema, conocer y aplicar las medidas siguientes:
Manejo adecuado del agua. El bosque de mangle necesita una pro-
porción de agua dulce y salada para subsistir, por eso se debe evitar
alterar el ujo y re ujo de las aguas al construir represas, canales,
diques, viales y todo tipo de obra en el entorno del bosque.
Correcto diseño de los viales. Los viales (carretera, pedraplenes, terraple-
nes) que sean imprescindibles construir sobre áreas de manglares deben
Fig. 17. Ejemplo de costas bajas con manglares y lagunas en el litoral norte de Ciego de Ávila.
Tabla 4. Clave para califi car el estado de salud de un manglar
Valor y estado
del manglar
Signifi cado
1. Sin deterioro No existen tensiones —o estas son muy bajas— de modo
que no afectan la dinámica natural del ecosistema
2. Poco deteriorado Existen tensiones con una baja incidencia sobre el fun-
cionamiento y la estructura del manglar y se mantiene la
dinámica natural del ecosistema
3. Moderadamente
deteriorado
Las tensiones han comenzado a incidir sobre el funcio-
namiento y la estructura del manglar, pero el umbral de
resiliencia aun es alto, aunque el ecosistema comienza a
presentar alteraciones
4. Deteriorado Las tensiones que inciden sobre el funcionamiento y es-
tructura del manglar están muy cercanas al umbral de re-
siliencia del ecosistema, por lo que la dinámica natural del
boque está alterada
5. Muy deteriorado Las tensiones que inciden sobre el manglar sobrepasan el
umbral de resiliencia del ecosistema y las posibilidades de
recuperación son escasas o nulas. La dinámica natural del
bosque está alterada por completo
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
Tabla 5. Factores que afectan el bosque costero, sus consecuencias y soluciones
Tensores Consecuencias por la acción de los tensores sobre los manglares y soluciones
Represamiento de ríos Puede provocar una disminución sensible por la llegada de agua dulce a las áreas costeras con manglares, así como la reducción del aporte de nutrientes y energía al ecosistema.
Este tensor provoca la elevación de la salinidad en los sustratos y en el agua, con una fuerte infl uencia negativa en el desarrollo estructural del bosque de mangle, pues los bosques
alcanzan poca altura y bajo desarrollo)
Solución: al diseñar las represas, se deben tomar medidas para permitir el paso de una cantidad adecuada de agua hacia el manglar, a fi n de mantener el nivel de salinidad aceptable
por el ecosistema
Construcción de viales
a través del manglar
Los viales y pequeños diques dentro del manglar pueden funcionar como represas que obstruyan o difi culten la libre circulación de las aguas, tanto desde el mar como provenientes
de tierra adentro, necesario para el desarrollo de estos bosques. Estos viales pueden fragmentar (parcelar) el bosque, sobre todo los que se construyen paralelos y sobre la línea
de costa. Los pedraplenes u otros viales construidos sobre el mar o lagunas costeras tienen consecuencias similares a los diques, no solo para los bosques de mangles, sino para
la biota en general
Solución: se deben construir conductos bajo los viales y diques, que permitan regular el paso de las aguas, sobre la base de un estudio del funcionamiento del ecosistema
Canalizaciones
y drenajes en los manglares
o en su vertiente tierra adentro
Las construcciones en áreas de bosques de mangles o detrás de ellos reducen los ingresos de agua dulce, nutrientes y materia orgánica hacia este ecosistema, pues desvían
los fl ujos acuosos
Solución: los canales y drenajes se deben controlar mediante compuertas, que permitan regular el paso del agua y reducir las pérdidas innecesarias
Tala y extracción
de madera desde
el manglar
Cuando este proceso no se controla puede afectar el manglar, ya que repercute en el ciclo de nutrientes, provoca la elevación de la temperatura del sustrato y/o del espejo de agua,
e incrementa la salinidad; por lo que se pueden esperar cambios como la disminución de la altura de las plantas y en la composición de especies
Solución: cuando el bosque esté destinado a la producción de madera y carbón es necesario planifi car la tala sobre la base de un estudio adecuado. Asimismo, hay que continuar
evitando las talas no autorizadas que pueden perjudicar el ecosistema
Ganadería en la faja costera El establecimiento de áreas de pastizales, colindantes con el manglar tierra dentro, puede conllevar a la eliminación de la vegetación boscosa, incluido el bosque de ciénaga y
una parte del propio manglar. En el caso de la ganadería bufalina el daño puede ser más severo, ya que requiere de condiciones de inundación que en ocasiones se producen por
diezmar el bosque de mangle
Solución: controlar el desarrollo de la ganadería en las áreas costeras
Cultivo de la caña
de azúcar en la faja costera
Cuando el cultivo de caña se realiza contiguo al bosque de mangle, se eliminan los humedales interiores, y se abren canales y viales; factores que ponen en peligro la salud del
manglar, al alterar el fl ujo de agua y nutrientes
Solución: es importante evitar o minimizar la continuación de esta práctica en el futuro y, donde ya el manglar está afectado, promover la reforestación con plantas adecuadas
Cultivo del arroz
en las fajas costeras
Estas plantaciones requieren modifi car el terreno e inundarlo, así como aplicar abonos químicos y pesticidas; factores que afectan negativamente el manglar
Solución: teniendo en cuenta las necesidades de producción de arroz, se debe priorizar y minimizar el fl ujo de residuales sin cortar la afl uencia de agua dulce hacia el manglar,
tomando las medidas ingenieriles y agrotécnicas adecuadas
Derrames de petróleo La prospección y explotación de hidrocarburos en la faja costera requiere de la construcción de viales, así como el desbroce y aplanamiento del terreno para la instalación de las
maquinarias, con diversas consecuencias negativas para los bosques de mangle. Sobre todo, porque los manglares son muy sensibles a los hidrocarburos que, al impregnar las
raíces, obstruyen los poros y lenticelas que permiten la ventilación e intercambio gaseoso de las plantas, además de diezmar las poblaciones de microorganismos del suelo
Solución: evitar o minimizar estas afectaciones mediante un diseño correcto del sistema petrolero y tomar medidas regulatorias durante los trabajos de exploración y explotación
Contaminación industrial Sus consecuencias negativas están en dependencia del tipo de residuo, que puede llegar a ser letal para el manglar como los derrames de los mostos producidos por las fábricas
de bebidas alcohólicas y de torula
Solución: mantener un control estricto para evitar o minimizar el fl ujo de contaminantes hacia el manglar
Urbanización
y asentamientos humanos
Históricamente se ha reducido la extensión de los bosques de mangle, o se han fragmentado y debilitado al desbrozarlos para desarrollar obras constructivas
Solución: respetar la ley de costa para la construcción o expansión de futuros asentamientos y, en las ciudades y asentamientos ya establecidos, desarrollar programas de protección
de los bosques de manglar situados en el entorno urbano
Actividad portuaria El desarrollo portuario a menudo ha estado acompañado de la destrucción de los manglares y construcción de distintas obras de infraestructura, y los bosques de mangles rema-
nentes están expuestos a la contaminación con hidrocarburos que causan su defoliación y muerte
Solución: tomar medidas para minimizar el desbroce del manglar y su contaminación
Huracanes y tormentas Los fuertes vientos, el oleaje y las inundaciones conducen a la caída total o parcial de los árboles, proceso natural que puede ser benefi cioso para el ecosistema cuando no tiene
otros factores que lo estén afectando, ya que la renovación del bosque es importante durante su ciclo de vida
Solución: procurar mantener la buena salud del ecosistema, eliminando otros factores negativos, sobre todo de naturaleza humana
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Fig. 18. Bosque de mangle destruido por la construcción de un vial y consecuente afectación
a todo el tramo costero (sur de Mayabeque).
utilizar una tecnología de bajo impacto y su diseño debe tener sistemas
que garanticen el ujo de las aguas en los volúmenes necesarios.
Control de contaminantes. Se deben evitar los vertimientos de dese-
chos de todo tipo en las áreas de manglares.
Protección del ecosistema costero. Se deben evitar la desecación y
relleno de las lagunas costeras.
Control de la tala del manglar. Autorizar solo la tala controlada con
nes económicos y eliminar la deforestación no autorizada.
Legislación. Mejorar el marco legal adecuado para que se garantice la
condición del manglar como bosque protector.
Monitoreo. Asegurar los recursos para mantener el monitoreo de los
manglares, para detectar a tiempo y controlar los factores que pue-
dan conducir a su destrucción.
Restauración. Realizar proyectos de restauración en las áreas afec-
tadas de los manglares, siguiendo criterios ecológicos que no están
solamente centrados en la siembra de mangle, sino también en
recuperar las condiciones ambientales que favorezcan el desarrollo
natural del bosque.
Educación. Elaborar e implementar un programa de educación y con-
cientización ambiental dirigido a las comunidades y autoridades com-
petentes, que tenga como objetivo proteger los manglares.
Acidi cación de las aguas marinas
Un peligro derivado del calentamiento global y del cambio climático es
la posible acidi cación de las aguas marinas y su efecto para la salud de los
ecosistemas. Por ello se realizaron investigaciones preliminares que indican
que durante el período de enero-agosto del 2013, en las aguas oceánicas
alrededor de Cuba, se manifestó una tendencia al predominio de la emisión de
dióxido de carbono desde la super cie del mar hacia la atmósfera; mientras
que en las aguas interiores de la plataforma marina cubana, la absorción de
CO2 desde el aire (efecto sumidero) prevaleció sobre la emisión del gas ha-
cia la atmósfera. La disparidad de los muestreos realizados, sin embargo, no
permitió establecer una tendencia estacional en estos ujos. Se determinó,
asimismo, que las aguas super ciales de la zona marino-costera cubana es-
tuvieron sobresaturadas en carbonato de calcio (típico de ambientes marinos
que aún no muestran acentuados procesos de acidi cación), lo cual concuerda
con los resultados del análisis de los compuestos del ciclo del CO2, que indican
la no manifestación de procesos de acidi cación en esas aguas. Ello signi ca
que todavía hay tiempo para tomar medidas preventivas y reducir el incre-
mento de la acidi cación de los mares en el entorno, mediante la disminución
de la carga contaminante que uye hacia la atmósfera y la plataforma, y
cuidando la salud de los ecosistemas costeros.
Se recomienda controlar la actuación de estos factores negativos, ya que
en el futuro debe continuar el ritmo del calentamiento actual, de manera que
Fig. 19. Algunas construcciones costeras (edifi cios, viaductos, dragados y diques) pro-
ducen cambios en la hidrodinámica marina, lo que causa la muerte de los pastos.
no se puede descartar
que el pH de las aguas
pudiera decrecer a ra-
zón de unas 0.05 uni-
dades por año a partir
del 2023 y la concen-
tración de carbonato
de calcio descender
desde 250 μmol kg-1
hasta unos 170 μmol
kg-1, con consecuen-
cias indeseables para
los organismos con es-
tructuras carbonatadas.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
Algunas personas consideran que con la elevación del nivel del mar,
las costas sufrirán una inundación paulatina y desaparecerán los ecosiste-
mas costeros, pero ese no es el escenario a esperar.
En realidad los ecosistemas están preparados para sufrir distintas afecta-
ciones (vientos extremos, oleaje intenso, penetraciones del mar, incendios
forestales, contaminación por polvo y sedimento); sin embargo, de acuerdo
con su salud y resiliencia se recuperan de esas afectaciones al cabo de
cierto tiempo. Asimismo, desde hace algunos miles de años, el nivel del mar
se ha venido elevando paulatinamente, y durante algunos años (cuando
ocurre el evento ENOS) el nivel medio del mar se puede mantener decenas
de centímetros por encima del promedio anual durante varios meses, sin
que los manglares sean destruidos.
Como consecuencia del cambio climático se ha acelerado la elevación
del nivel del mar y la frecuencia de eventos extremos; lo que hace pensar
en una desaparición total de los ecosistemas marino-costeros. No obstante,
la vida ha demostrado que tiene la capacidad para recuperarse de eventos
como el choque de un bólido espacial con la Tierra hace 65 millones de
años, el cual cambió el clima terrestre súbitamente y durante algunos miles
de años; pero muchos organismos se transformaron y adaptaron, logrando
la supervivencia. También hay ejemplos bien conocidos de especies que han
dejado de observarse durante decenas de años, para después reaparecer y
establecerse en sus antiguos medios. Por eso no es necesario presuponer
un escenario de total destrucción y desaparición de los ecosistemas mari-
no-costeros como consecuencia del cambio climático. Al contrario, lo más
probable es que los ecosistemas sufran transformaciones y se adapten a las
nuevas condiciones que se vayan estableciendo; pues, aunque la elevación
del nivel medio del mar provoque la ocupación permanente de nuevos te-
rrenos con aguas marinas, en esos mismos terrenos ocurre la alimentación
con agua dulce desde manantiales provenientes de las aguas subterráneas.
Hay experiencias que demuestran que ante la elevación del nivel
medio del mar, los ecosistemas costeros tienden a trasladarse tierra
adentro, siempre que las condiciones físico-geográ cas se lo permi-
tan, pero el terreno ocupado permanentemente por las aguas marinas
no necesariamente se transforma en un ecosistema marino. En ciertos
casos se ha observado una renovación del conjunto de especies y la
implantación de otras que soportan mejor las nuevas condiciones. Por
ejemplo, en las crestas coralinas empiezan a estar más presentes las es-
pecies de bajo porte como
Porites
en sustitución de
Acropora palmata
.
En los bosques de mangle, el mangle rojo (
Rhyzophora mangle
) puede
soportar la elevación del nivel del mar de distintas maneras e invadir
nuevos territorios avanzando a lo largo de los canales de marea, lagunas
y cursos uviales. En algunas regiones los árboles de mangle rojo han
crecido para protegerse de la subida del nivel del mar. En contraste, los
árboles de mangle prieto (
Avicennia germinans
), ante la elevación del
nivel del mar alargan sus neumatófaros para que sobresalgan fuera del
agua y así poder sobrevivir.
Asimismo, en diversas regiones costeras detrás de los bosques de man-
gle hay humedales (como en la Ciénaga de Zapata), donde es posible que
con la salinización, ocurra una renovación de las especies y los mangles
comiencen paulatinamente a colonizar esas áreas. Incluso en costas rocosas
expuestas a vientos fuertes, se puede encontrar el mangle convertido en
plantas reptadoras.
En conclusión, aunque la elevación del nivel del mar y los even-
tos extremos más frecuentes, inevitablemente transformen los eco-
sistemas marino-costeros, aun es muy temprano para pronosticar
su destrucción total, ya que la resiliencia de estos puede generar
nuevos ecosistemas mejor adaptados a las nuevas condiciones físi-
co-geográficas.
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22 Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez
Después de haber examinado cada uno de los ecosistemas que están vincu-
lados a las fajas marino-costeras de Cuba, a continuación se resume la información
existente hasta el 2013 sobre el estado actual de esos ecosistemas, para cada
tramo en que se han subdividido las costas cubanas. Con esta información se
puede valorar el peligro que acecha a las zonas marino-costeras cubanas, pues
en aquellos tramos, cuyos ecosistemas están muy alterados (tienen poca salud),
es donde existe la mayor posibilidad de que ocurran profundas afectaciones como
consecuencia de la elevación del nivel del mar y la ocurrencia de eventos extre-
mos. Para cada tramo también se ofrecen datos históricos sobre las penetraciones
del mar tierra adentro durante huracanes de gran intensidad en el pasado, su
pronóstico para el futuro, así como el comportamiento de las mareas y la elevación
del nivel del mar, de acuerdo con los datos mareográ cos y satelitales.
Tramo I. De Cabo San Antonio (Punta Cajón) a Punta Goberna-
dora y Archipiélago de los Colorados
Abarca la costa norte de la península de Guanahacabibes, el archipiélago
de los Colorados y la costa norte de los municipios de Sandino, Mantua,
Minas, Viñales, La Palma y el sector Oeste de Bahía Honda (Fig. 20). Esta es
una zona muy expuesta a los huracanes y vientos nortes, acompañados de
marejadas y tormentas; situada donde ocurre la in exión de la Corriente del
Golfo antes de dirigirse al Atlántico. La plataforma insular es relativamente
ancha, orlada de crestas coralinas y con numerosos cayos del Archipiélago
de los Colorados. La costa de la isla es baja, muy irregular, con bosques
de mangle. Hay playas, tanto en la isla como en los cayos. En la costa hay
varias poblaciones, instalaciones turísticas e industriales relacionadas con la
minería que emiten contaminantes al mar.
Corrientes marinas
Fuera de la plataforma insular uye una rama de la corriente de Yuca-
tán que al girar hacia el este y este-noreste forma un giro anticiclónico al
norte de Pinar del Río con velocidades promedio de 40 cm/s. En el borde
de la plataforma uye una contracorriente costera hacia el suroeste, la
que se refuerza con los vientos del primer cuadrante, cuya velocidad no
supera los 50 cm/s. Entre los cayos actúan corrientes de marea, débiles
a moderadas, moduladas por la acción de los vientos, la topografía del
fondo marino y la con guración de las costas (Anexo 5).
Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
Marea astronómica:
de este a oeste, varía de semidiurna irregular a
diurna irregular, con una amplitud media de la marea mayor de
cada día de 50 cm.
Variabilidad estacional:
el máximo estacional se observa en octubre y el
mínimo en febrero. Las anomalías mensuales pueden alcanzar 16 cm
sobre el nivel medio del mar.
La velocidad lineal del ascenso del nivel medio del mar según el mareó-
grafo de Los Morros alcanzó 0.52 mm/año. La marea astronómica más alta
sumada a la anomalía mensual más alta varía entre 59 cm y 78 cm.
Crestas coralinas
Longitud de 142.2 km con crestas deterioradas (Grado 3). Se pronostica
gran deterioro y aplanamiento de las crestas hasta el 2100.
Fig. 20. Mapa del tramo I.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
Llanuras de pastos marinos
Se cuenta con información reciente acerca del estado de los pastos en al-
gunas áreas de esta zona. La información cualitativa indica que, al menos en el
Golfo de Guanahacabibes y desde Puerto Esperanza hasta el Cabo San Antonio,
los pastos marinos se encuentran en buen estado. Por ser una costa baja con
manglares, los pastos marinos serán afectados por la erosión ocasionada por el
incremento del nivel del mar hasta el 2100, fundamentalmente donde ocurra
la tala del manglar costero. Posiblemente haya cierta afectación en las zonas
de mayor desarrollo turístico, minero y poblacional. Se recomienda incluir
a los pastos marinos en los estudios de impacto ambiental ante posibles
acciones de desarrollo turístico en la zona costera y evaluar su estado de
conservación.
Playas
En el tramo hay 22 playas, incluidas 4 en los cayos, aunque se tiene in-
formación de 12. Predomina el tipo de playa lineal y protegida por barreras
de arrecifes o por cayos. La mitad de las playas son de arenas terrígenas
y la otra mitad de arenas biogénicas. La erosión de las playas en general
es moderada y hay algunas con erosión intensa por causas, tanto naturales
como antrópicas. En el futuro esta situación debe empeorar con el deterioro
de las crestas coralinas y los pastos.
Manglares y humedales
Extensos bosques de mangle poco deteriorado que conforman una franja
casi continua, con buen grado de salud. Se destaca la necesidad de mante-
ner una política de gestión que contemple la conservación de estos man-
glares para que sigan en buen estado.
Intrusión marina en acuíferos costeros
Se encuentran depósitos turbo-cenagosos con calizas, arenas y arcillas
subyacentes, que no constituyen acuíferos importantes por la poca cantidad
y baja calidad de sus aguas. Predominan las aguas de SST > 1 G/L. Sus
escasos recursos hídricos subterráneos tienden a reducirse y a deteriorarse
cada vez más, de modo que las captaciones de agua son del tipo someras
y horizontales (Anexo 6).
Peligros hidrometeorológicos
Durante el período de 1851 al 2005 los huracanes categoría 3 produ-
jeron una surgencia máxima de 2.3 m con períodos de máximo retorno
de 1/17 Casos/Años; y los huracanes categoría 5 tuvieron una surgencia
máxima de 4.51 m, con período de máximo retorno de 1/106 Casos/Años.
El huracán Wilma (octubre 23, 2005) al pasar por el norte de la isla generó
una surgencia de 1.54 m asociada a una penetración de 50 m a 800 m, que
afectó los poblados de La Fe, Arroyos de Mantua, Dimas, Santa Lucía, Puerto
Esperanza, Playa Pajarito, Carenero, El Morrillo y Río del Medio.
Pronósticos hasta el 2050
Surgencia (S):
huracanes categoría 1-S = 0.63 m, categoría 3-S = 1.73 m y categoría
5-S = 3.42 m.
Sobreelevación de las olas promedio (SOP):
huracanes categoría 1-SOP = 0.59 m, categoría 3-SOP = 0.75 m y cate-
goría 5-SOP = 1.13 m.
El peor escenario de penetración del mar tierra adentro por eventos
extremos hasta el 2050 se pronostica como promedio de 2.8 km y máxima
de 12.8 km.
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Tramo II. De Punta Gobernadora a Playa Camacho
Abarca las costas de los municipios Bahía Honda, Mariel, Caimito,
Bauta, Playa, Plaza de la Revolución, Centro Habana, Habana Vieja,
Habana del Este, Santa Cruz del Norte, Matanzas y Cárdenas (Figs. 21
y 22). Es una costa rocosa con ensenadas y bahías donde crecen los
bosques de mangles y playas relativamente extensas. La plataforma
insular es muy estrecha y presenta distintas crestas coralinas cerca-
nas a la costa. En este tramo están situadas ciudades, industrias y
puertos importantes (Mariel, La Habana, Matanzas).
Corrientes marinas
En la parte oeste del tramo, la corriente se encuentra conformada por
un giro anticiclónico al norte de Pinar del Río y una débil (entre 4 cm/s y
9 cm/s) corriente costera al oeste. Al occidente del tramo predominan las
corrientes hacia el este en todo el año, con velocidades que en ocasiones
superan los 50 cm/s. Por el borde exterior de la plataforma prevalecen las
corrientes de marea con sus componentes principales hacia el este-oeste
y velocidades medias entre 12 cm/s y 20 cm/s (Anexo 5).
Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
Marea astronómica:
semidiurna irregular con una amplitud media de la
marea mayor de cada día de 50 cm hasta la Bahía de Matanzas y de
80 cm en la Península de Hicacos.
La velocidad lineal del ascenso del nivel medio del mar, según el
mareógrafo de Siboney, alcanzó 2.14 mm/año.
Variabilidad estacional e interanual:
el máximo estacional se observa en oc-
tubre y el mínimo en enero. Las anomalías mensuales históricas han al-
canzado 26 cm sobre el nivel medio del mar. Las anomalías estacionales
han alcanzado hasta 27 cm durante varios meses, el mismo valor que se
pronosticó por el IPCC para el 2025. La marea astronómica histórica más
alta y la anomalía mensual más alta van desde 69 cm hasta 74 cm.
Crestas coralinas
Tienen una longitud de 25 km con predominio de crestas deterioradas (Gra-
do 3), algunas extremadamente deterioradas (Grado 5) y una con porciones
casi sanas en Rincón de Guanabo (Grado 2). Se pronostica un gran deterioro con
pérdida de la condición de arrecife y aplanamiento de las crestas hasta el 2100.
Llanuras de pastos marinos
En esta zona la plataforma es estrecha y los pastos marinos se encuen-
tran en bahías, ensenadas y lagunas marinas protegidas por la cresta arre-
cifal. Se cuenta con información de pocos puntos, donde los principales
factores que les afectan son el desarrollo urbano y la contaminación, en
especial en la costa de La Habana y en las bahías de Mariel, Cojímar y La
Habana. Son vulnerables a los frentes fríos y los huracanes. Se recomienda
controlar los vertimientos de los residuales líquidos y sólidos, sobre todo
desde los ríos e instalaciones cercanas a la costa.
Playas
En el tramo hay 34 playas; se tiene información de 21, donde predomina
el tipo lineal sin barreras protectoras. Las estudiadas tienen arenas biogé-Fig. 21. Mapa del tramo II.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
nicas, con indicios de erosión moderada en la mayoría de ellas, aunque
existen casos de erosión intensa con afectación hasta la duna y algunas sin
signos de erosión. Las más degradadas son por la extracción de arena y las
que tienen construcciones e instalaciones en la playa y duna. En el futuro
esta situación debe tender a empeorar.
Manglares y humedales
Entre Punta Gobernadora y La Boca de Mariel son parches de mangle poco
deteriorado, donde el manglar conforma una franja casi continua, aunque
en algunos sitios es muy estrecha debido al avance de la frontera agrícola y
por la actividad portuaria. Al oeste de playa Camacho se presentan parches
de mangle deteriorado. Se recomienda realizar acciones de restauración para
evitar afectaciones mayores.
Intrusión marina en acuíferos costeros
Esta se comporta distintamente a lo largo del tramo (Anexo 6). En-
tre Punta Gobernadora y Mariel las aguas subterráneas son altamente
vulnerables a la intrusión salina y en algunas partes presentan elevada
mineralización mayor de 1 G/L. Los acuíferos en rocas calizas carsi cadas
y en medios granulares son libres y abiertos al mar, con muy limitado
espesor de agua dulce, de modo que su aprovechamiento es muy restrin-
gido. Con la elevación del nivel del mar la salinización se incrementará
y avanzará tierra adentro. Se recomienda limitar al máximo el uso de
las aguas en la faja costera y cambiar paulatinamente por métodos de
captación horizontal.
Entre Mariel y La Habana los recursos hídricos subterráneos relativamente
ricos son muy vulnerables a la intrusión salina. Las aguas subterráneas es-
tán contenidas en calizas carsi cadas y marga de buena acuosidad como el
ejemplo de Santa Fe. Con la elevación del nivel del mar la salinización debe
avanzar más tierra adentro, razón por la cual se debe mantener un estricto
control de la explotación. Desde La Habana hasta la Bahía de Matanzas las
aguas subterráneas no son abundantes y presentan elevada mineralización,
generalmente más de 1 G/L. Es un acuífero libre localizado en rocas car-
bonatadas carsi cadas, con poco espesor de la lámina de agua dulce, muy
vulnerable a la intrusión marina. Con la elevación del nivel del mar tendrá
lugar el incremento de la salinización, de modo que se debe mantener un
control de los volúmenes de explotación para evitar su deterioro total. Desde
Bahía de Matanzas a Playa Camacho las aguas subterráneas son relativamente
abundantes, aunque están contaminadas por sobreexplotación, con salinidad
mayor de 1 G/L. Son acuíferos conformados por calizas carsi cadas, de gran
acuosidad, con salinidad alta debido a la explotación en la franja litoral. La
elevación del nivel del mar incrementará la salinización tierra adentro, de
modo que se debe mantener un control de las extracciones.
Peligros hidrometeorológicos
Durante el período de 1851 a 2005 los huracanes categoría 3 estu-
vieron asociados a una surgencia máxima de 2.62 m, con períodos de
máximo retorno de 1/20 Casos/Años, y los de categoría 5 produjeron
una surgencia máxima de 5.19 m con períodos de máximo retorno
de 1/124 Casos/Años. El huracán Wilma (24 de octubre de 2005) fue
el evento más desastroso que ocurrió en la costa norte, pues produjo
una surgencia de 1.54 m que afectó los municipios de Artemisa, La
Habana y Mayabeque. Los huracanes Rita (20 de septiembre de 2005)
y Katrina (27 de agosto de 2005) produjeron inundaciones modera-
das en los cinco municipios costeros de La Habana. El huracán Michelle
(4 de noviembre de 2001) provocó fuertes inundaciones en el municipio
Centro Habana, con olas superiores a los 4 m y vientos del norte-oeste
que alcanzaron los 100 km/h.
Pronósticos hasta el 2050
Surgencia (S):
huracanes categoría 1 = 0.63 m, categoría 3 = 1.73 m y categoría
5 = 3.42 m.
Sobreelevación de las olas promedio (SOP):
huracanes categoría 1= 0.59 m,
categoría 3= 0.75 m y categoría
5= 1.13 m de altura.
El peor escenario de penetra-
ción del mar tierra adentro por
eventos extremos hasta el 2050
se pronostica como promedio de
0.7 km y máxima de 3.43 km.
Fig. 22. Tramo II terrazas marinas al oeste bahía de Matanzas.
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Tramo III. De Península de Hicacos a Nuevitas y Archipiélago
Sabana-Camagüey
Abarca la costa de los municipios Cárdenas, Martí, Corralillo, Quemado, Sagüa la
Grande, Encrucijada, Camajuaní, Caibarién, Yaguajay, Chambas, Morón, Esmeralda,
Cubitas, Minas y Nuevitas (Fig. 23). En este tramo la plataforma insular es bastante
ancha, orlada por extensas crestas coralinas, con numerosos cayos e islotes, en cuya
costa septentrional se encuentran las más importantes playas turísticas de Cuba (Va-
radero y el Archipiélago Sabana-Camagüey). En la costa de la isla hay importantes
ciudades y puertos pequeros. En la isla y los cayos están presentes extensos bosques
de mangle. Para acceder a los cayos se han construido viales (pedraplenes) que han
limitado la circulación de las aguas interiores entre los cayos y la isla.
Corrientes marinas
En las aguas oceánicas se registra un ujo super cial hacia el este y pre-
dominan los giros ciclónicos y anticiclónicos, donde es difícil determinar el
patrón de circulación de las corrientes marinas. En la plataforma imperan las
corrientes de marea, con intensidades moderadas (entre 15 cm/s y 30 cm/s) y
un ujo neto al oeste (Anexo 5).
Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
Marea astronómica:
semidiurna irregular, con excepción de su sector central
(cayos de las Cinco Leguas a Bahía de Santa Clara), donde existe transi-
ción de semidiurna irregular, hasta la Bahía de Sagua La Grande, a semi-
diurna hasta la Bahía de Nuevitas. La amplitud media de la marea mayor
de cada día varía de 80 cm en el oeste a 50 cm hacia el este.
La velocidad lineal del ascenso del nivel medio del mar, según los mareó-
grafos, alcanza en La Isabela 0.50 mm/año, y en Bufadero 1.23 mm/año.
Variabilidad estacional e interanual:
el máximo estacional se observa en
octubre y el mínimo en marzo. Las anomalías mensuales pueden
alcanzar 30 cm sobre el nivel medio del mar. Las anomalías esta-
cionales de la elevación del nivel del mar han llegado a ser mayores
que el incremento del nivel medio del mar pronosticado por el IPCC
para el 2050 (27 cm). La marea astronómica más alta, además de la
anomalía mensual más alta oscila entre 67 cm y 84 cm.
Crestas coralinas
Tienen una longitud de 164.4 km, donde predominan crestas muy de-
terioradas (Grado 4) o extremadamente deterioradas (Grado 5). Hay una
cresta casi sana (Grado 2) al oeste de Cayo Fragoso. Se pronostica que
alcance un extremo deterioro con pérdida de la condición de arrecife y
aplanamiento hasta el 2100. En este tramo, además de seguir las recomen-
daciones generales antes expresadas, se debe disminuir la salinidad de las
aguas marinas interiores (bahías) mediante canalizaciones en o entre cayos
seleccionados y limpieza de los canales que estén obstruidos como en Cayo
Romano, a n de aumentar la entrada de agua desde el mar abierto.
Llanuras de pastos marinos
Archipiélago de Sabana:
los pastos marinos se están afectando por el
aumento de la turbidez debida a la eutro zación natural o antró-
pica y suspensión de los sedimentos, sobre todo en las zonas más
cercanas a la costa y en las llamadas “bahías” de Cárdenas, Santa
Clara, Isabela de Sagua y San Juan de los Remedios, que constituyen
pequeños mares interiores. Se estima una afectación al 25 %-40 % Fig. 23. Mapa del tramo III.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
del área que potencialmente pudiera tener pastos marinos. Se reco-
mienda el tratamiento de los residuales líquidos de origen industrial
y albañales, y una adecuada gestión de los residuos sólidos, sobre
todo provenientes de los ríos.
Archipiélago de Camagüey:
los pastos marinos se están afectando por el
aumento de la turbidez por suspensión de los sedimentos en zonas
más cercanas a la costa de Cuba, y por hipersalinización en las bahías
Buena Vista, Perros, Jigüey y La Gloria. Se estima una afectación al
80 %-90 % del área que potencialmente pudiera tener pastos ma-
rinos. Se recomienda mejorar la gestión del agua y proyectar obras
ingenieriles que permitan una mayor comunicación con el océano
de las aguas interiores de las llamadas “bahías” de Buena Vista, Los
Perros, Jigüey y La Gloria, para disminuir los niveles de salinidad y
temperatura del agua; y eliminar la práctica incorrecta de arrancar los
pastos en zonas turísticas, pues acaba con la fuente proveedora de
arena a las playas.
En todo el tramo hubo daños al fondo marino debido a las pesquerías
con chinchorro arrastrero, que se eliminó a nivel nacional desde el 2012.
Playas
En el tramo hay 62 playas con dominio de arenas biogénicas, de ellas
23 pertenecen a los cayos, y se tiene información de 47. Entre las playas
exteriores predomina el tipo lineal con barreras protectoras; las playas in-
teriores, situadas en la costa de Cuba, son también lineales y están prote-
gidas por los cayos (Fig. 24). En las playas de los cayos domina la erosión
moderada, aunque algunas presentan erosión intensa por causas naturales
como son las playas Coral y Varadero (península de Hicacos) y las de Cayo
Guillermo, donde la erosión ha llegado hasta la duna en algunos casos. En
las playas interiores predomina la erosión moderada debido a la presencia
de asentamientos poblacionales costeros. En el futuro esta situación debe
tender a empeorar.
Manglares y humedales
Entre Playa Camacho e Isabela de Sagua hay extensos bosques de
mangle moderadamente deteriorados. En este tramo la exploración y ex-
plotación petrolera, la construcción de viales y salineras han afectado los
mangles, pero el umbral de resiliencia es aun alto. Entre Isabela de Sagua
y Turiguanó hay extensos bosques de mangle deteriorado con afectacio-
nes que inciden sobre su funcionamiento y estructura. Entre Turiguanó y
Santa Lucía hay extensos bosques de mangle moderadamente deterio-
rados que conforman una franja casi continua pero estrecha en algunos
sitios, tanto por condiciones naturales como por acciones de carácter an-
trópico, pero su umbral de resiliencia es aun alto. Desde Cayos Blancos a
Cayo Santa María y de Cayo Guillermo a Cayo Sabinal hay extensos bos-
ques de mangle sin deterioro. Se deben ejecutar medidas de conservación
y restauración de los bosques que estén afectados, aplicar lo establecido
en el Decreto-Ley 212, ya que la salud de estos manglares puede tender
a empeorar hasta el 2100 (Fig. 25).
Intrusión marina en acuíferos costeros
Las características de los acuíferos varían lateralmente en este tramo
(Anexo 6). En la península de Hicacos las aguas subterráneas contienen
rocas calcáreas y porosas, que presentan alta salinidad SST > 1 G/L y
contaminación biológica debido a la sobreexplotación. Localmente puede
haber una lámina super cial de agua dulce, de equilibrio químico muy
Fig. 24. Tramo III. Playa con duna protegida por vegetación en Varadero.
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inestable. Con la elevación del nivel del mar la mineralización de estas
aguas se incrementará y la explotación del acuífero requerirá desaliniza-
ción y puri cación.
Entre Camajuaní y Remedios hay mucha explotación que indujo la in-
trusión marina con salinidad SST>1 G/L cerca de la costa. Hay acuíferos
artesanos —aguas a presión— debido a la presencia de una capa potente
de sedimentos poco permeables que cubren las rocas porosas subyacentes
—caliza, conglomerado y arenisca—. A veces surgen manantiales de forma
espontánea. La mayor parte del subtramo tiene buena acuosidad, pero con
peligro de intrusión marina, de modo que se debe controlar cuidadosamente
la explotación. Desde Remedios a Yaguajay también hay mucha explotación
con presencia de intrusión marina, con SST>1 G/L en la faja costera. El
acuífero está conformado por areniscas, conglomerados, brechas, calizas
y margas del Cretácico, y calizas del Jurásico, cubiertos por sedimentos ar-
cillosos de variado espesor. La acuosidad en la parte superior es baja y
alta en la parte inferior, de manera que puede presentar cierta presión. Se
debe controlar cuidadosamente la explotación. De Yaguajay a Nuevitas las
aguas son salobres con SST > 1G/L por la intrusión marina. El acuífero está
en rocas calizas porosas del Mioceno, con gran acuosidad, cubiertas por
sedimentos arcillosos que le conceden localmente cierta presión. Hacia el
este dominan las margas del Eoceno de poca acuosidad. Se debe controlar
la explotación en toda la región costera, pues el acuífero se está usando
cerca de sus límites.
En el Archipiélago Sabana-Camagüey las aguas están contenidas en ro-
cas calcáreas, porosas, que presentan alta salinidad SST > 1 G/L. Localmente
puede haber una lámina super cial de agua dulce, de equilibrio químico
muy inestable. Con la elevación del nivel del mar la mineralización de estas
aguas se incrementará y la explotación del acuífero requerirá desalinización
y puri cación.
Peligros hidrometeorológicos
Durante el período 1851 al 2005 los huracanes categoría 3, estuvieron
asociados a una surgencia máxima de 2.05 m, con máximo retorno de 1/23
Casos/Años, mientras que los de categoría 5, presentaron una surgencia
máxima de 4.21 m, con los períodos de máximo retorno de 1/174 Casos/
Años. Durante el huracán Kate (1985) se reportaron penetraciones del mar
en zonas de la costa norte, principalmente en Caibarién, Isabela de Sagua
y Cárdenas.
Pronósticos hasta el 2050
Surgencia (S):
huracanes categoría 1 S = 0.86, categoría 3 S = 2.32 m y categoría
5 S = 4.56 m.
Sobreelevación de las olas promedio (SOP) para huracanes categoría 1
SOP = 0.68 m, categoría 3 SOP = 0.88 m y categoría 5 SOP = 1.29 m.
El peor escenario pronóstico de penetración del mar tierra adentro hasta
el 2050 será como promedio de 9.5 km y máxima de 27.8 km.
Fig. 25. Tramo III. Foto de 1941 de la playa Caunao, al norte de Camagüey, donde ya se observa la erosión del manglar.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
Tramo IV. De Nuevitas a Gibara
Abarca la costa de los municipios Nuevitas, Manatí, Puerto Padre, Jesús Menén-
dez y Gibara (Figs. 26 y 27). Esta es una costa rocosa con una plataforma insular
estrecha, orlada por extensas crestas coralinas. Hay algunas playas de importancia
turística (Pesquero Nuevo, Guardalavaca) y bosques de mangle, sobre todo en
ensenadas y bahías. En este tramo están situados el puerto comercial de Nuevitas,
algunas bahías y poblados con comunidades pesqueras e industrias.
Corrientes marinas
Predominan las corrientes hacia el este con velocidades inferiores a un
nudo (51.4 cm/s). Cerca de la costa actúan las corrientes de marea con
desplazamiento neto de las aguas al oeste (Anexo 5).
Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
Marea astronómica:
semidiurna. La amplitud media de la marea mayor de
cada día es de 80 cm.
La velocidad de ascenso del nivel medio del mar, según el mareó-
grafo de Punta Práctico, es de 1.00 mm/año, el de Puerto Padre de
1.44 mm/año y el de Gibara de 1.63 mm/año.
Variabilidad estacional e interanual:
el máximo estacional histórico se ha
observado en octubre y el mínimo en marzo. Las anomalías men-
suales han alcanzado 27 cm sobre el nivel medio del mar. La marea
astronómica más alta, además de la anomalía mensual más alta varía
entre 77 cm y 105 cm.
Crestas coralinas
Suman 47 km de longitud, pero no hay información disponible. Se
supone que estén en un estado semejante al tramo anterior, en cuyo
caso es posible que alcancen un deterioro extremo y aplanamiento has-
ta el 2100, pues está muy expuesto a trenes de olas considerables
provocados por los vientos alisios.
Llanuras de pastos marinos
La plataforma es estrecha de modo que los pastos marinos se pudieran
encontrar en bahías, caletas y lagunas protegidas por la cresta arrecifal, pero
no hay información sobre ellos. Se recomienda realizar observaciones en esta
área e incluir los pastos marinos en los estudios de impacto ambiental.
Playas
En el tramo hay 48 playas y se tiene información de 25, entre las
cuales predomina el tipo de playa lineal con barreras protectoras y arena
biogénica. La mayoría de las playas presentan erosión moderada y una
intensa por causas naturales, aunque en 8 de ellas se advierten alteracio-
nes por la actividad humana. Se recomienda poner en práctica medidas
de protección y evitar el desarrollo de construcciones sobre el sistema
duna-playa y en su entorno. En el futuro esta situación puede tender a
empeorar.
Manglares y humedales
Entre Santa Lucía y Bahía de Chaparra hay parches de mangle modera-
damente deteriorados, cuyo umbral de resiliencia es aun alto. Entre Bahía
Fig. 26. Mapa del tramo IV.
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de Chaparra y Gibara hay parches de mangle deteriorado en las bahías
que están afectados por la urbanización, lo que ha colocado al ecosistema
muy cerca del umbral de resiliencia. Se deben ejecutar acciones que per-
mitan la restauración y conservación de los manglares como preparación
para enfrentar la inundación por elevación del mar hasta el 2100.
Intrusión marina en acuíferos costeros
Las características de los acuíferos varían a lo largo del tramo (Anexo 6).
Desde Puerto Padre a Chaparra está presente la intrusión salina debido a
la baja acuosidad y alta explotación del acuífero, que está conformado por
rocas del Mioceno de poco espesor, subyacidas por rocas efusivas, arenis-
cas tobáceas, limolitas y calizas del Cretácico. Se recomienda controlar las
extracciones de agua subterránea y prever un sistema de captación que
impida la entrada de agua salobre o salada para evitar efectos muy nega-
Fig. 27. Tramo de costa de Gibara donde se observa en primer plano el Parque Eólico.
tivos en el futuro. De Chaparra a Gibara las aguas están salinizadas con
SST > 1 G/L. El acuífero está desarrollado en rocas calcáreas, carsi cadas,
del Mioceno. Para conservar los recursos hídricos subterráneos hay que
controlar la explotación.
Peligros hidrometeorológicos
Durante el período 1851 al 2005 los huracanes categoría 3, estu-
vieron asociados a una surgencia máxima de 1.66 m con períodos de
máximo retorno de 1/23 Casos/Años. Los huracanes categoría 5, están
asociados a una surgencia máxima de 4.67 m para un máximo de re-
torno de 1/124 Casos/Años. El Huracán Ike (7 de septiembre de 2008)
produjo fuertes inundaciones por la surgencia y olas superiores a 6 m,
que afectaron la ciudad de Gibara y el campo de aerogeneradores de
playa Caletones.
Pronósticos hasta el 2050
Surgencia (S):
huracanes categoría 1 S = 0.77 m, categoría 3 S = 2.09 m y categoría
5 S = 4.11 m.
Sobreelevación de las olas promedio (SOP):
huracanes categoría 1 SOP = 0.55m, categoría 3 SOP = 0.62 m y de
categoría 5 SOP = 1.07m.
Peor escenario de penetración del mar tierra adentro por eventos extre-
mos hasta el 2050 se pronostica como promedio de 5.1 km y máxima de
16.82 km.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
Tramo V. De Gibara a Baracoa
Abarca los municipios Rafael Freyre, Banes, Antilla, Frank País, Moa y Baracoa
(Fig. 28). Estas costas colindan con un sistema montañoso, con una densa red
uvial que arroja contaminantes al mar debido a la erosión y a las actividades eco-
nómicas. Hay importantes poblaciones y sobre todo extenso laboreo minero a cielo
abierto (para níquel y cobalto), plantas de procesamiento, puerto de embarque,
y aprovisionamiento. La plataforma insular es estrecha o casi inexistente, orlada
por crestas coralinas, con unos pocos cayos y algunas bahías. El tramo es muy
vulnerable, pues está expuesto a los vientos alisios que provocan trenes de olas.
Corrientes marinas
En las aguas oceánicas cerca de la costa, predominan las corrientes al
este y más alejadas al oeste, con velocidades entre 12 cm/s y 20 cm/s.
Por el borde de la plataforma uye una corriente hacia el oeste reforzada
en ocasiones por la corriente de marea (Anexo 5).
Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
Marea astronómica:
semidiurna en su mayor parte con transición a semidiurna
irregular en la Bahía de Nipe. La amplitud media histórica de la ma-
rea mayor de cada día es de 80 cm.
La velocidad lineal del ascenso del nivel medio del mar según el
mareógrafo de Gibara alcanza 1.63 mm/año y en el resto del tramo
no hay mediciones históricas.
Variabilidad estacional e interanual:
el máximo estacional se ha obser-
vado en octubre y el mínimo en marzo. Las anomalías mensuales
han alcanzado 27 cm sobre el nivel medio del mar. La anomalías
estacionales pueden ser mayores que el incremento del nivel medio
del mar pronosticado por el IPCC para el 2050 (27 cm). La marea
astronómica más alta, además de la anomalía mensual más alta es
de 78 cm hasta 107 cm.
Crestas coralinas
Tienen 140 km de longitud con dos crestas muy deterioradas (Gra-
do 4), dos extremadamente deterioradas (Grado 5) y una deteriorada
(Grado 3). Después del paso del huracán Sandy las crestas se deben
haber deteriorado aun más hacia el oeste del tramo. Se pronostica
extremo deterioro (con pérdida de la condición de arrecife) y apla-
namiento hasta el 2100. Se trata de un sector muy expuesto a los
vientos alisios con trenes de olas considerables.
Llanuras de pastos marinos
Se tiene información acerca del estado de los pastos solo en algunos puntos. Se
recomienda el tratamiento de los residuales líquidos de origen industrial y albañal;
una adecuada gestión de los residuos sólidos; evitar la eliminación de los pastos en
zonas turísticas, ya que genera una mayor erosión de las playas; incluir los pastos
marinos en los estudios de impacto ambiental ante posibles acciones de desarrollo
turístico en la zona costera.
Playas
Hay 65 playas, pero solo se tiene información de 27. Predominan las
playas lineales con barreras protectoras, aunque son numerosas las que
Fig. 28. Mapa del tramo V.
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32 Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez
tienen forma de concha, también protegidas por barreras. La mayoría de las
playas presentan arena biogénica; no obstante, también existen con are-
nas terrígenas. La mayoría presenta evidencias de erosión moderada y dos
con erosión intensa. Las causas de la erosión son principalmente naturales,
aunque en 15 se advierte la acción antrópica. En el futuro esta situación
pudiera empeorar.
Manglares y humedales
Parches de mangle deteriorado por múltiples tensiones, entre las cuales
se destaca el efecto de la minería que ha contaminado los ríos y las aguas en
la plataforma, y ha reducido las áreas de manglares con las presas de cola.
Se recomienda restaurar y conservar estos manglares, amenazados por el
aumento del nivel del mar hasta el 2100, a n de incrementar su resiliencia.
Intrusión marina en acuíferos costeros
Los acuíferos se desarrollan en rocas calcáreas, carsi cadas, de edad Mio-
ceno, aunque los acuíferos no son continuos (ver Anexo 6). En su zona litoral
se presentan como franja continua de sedimentos turbo-cenagosos del Cua-
ternario con calizas, arenas y arenas subyacentes. Son acuíferos libres, de muy
buena acuosidad y muy vulnerables a la intrusión salina, ya que presentan SST
> 1 G/L en toda la extensión del tramo. Se deben controlar las extracciones.
Peligros hidrometeorológicos
Durante el período 1851 al 2005 los huracanes categoría 3, estuvieron
asociados a una surgencia máxima de 4.82 m, con máximo retorno de 1/26
Casos/Años. Los huracanes categoría 5 están asociados a una surgencia
máxima de 4.82 m con períodos de máximo retorno de 1/153 Casos/Años.
El huracán Ike (7 de septiembre de 2008) provocó inundaciones fuertes
por efecto de la surgencia y olas superiores a 6 m en la ciudad de Baracoa
y áreas aledañas (Fig. 29). El huracán Hanna (1 de septiembre de 2008)
provocó inundaciones moderadas por olas de leva con alturas superiores a
3 m en la costa norte de las provincias Guantánamo y Holguín.
Pronósticos hasta el 2050
Surgencia (S):
huracanes categoría 1 S = 0.77 m, categoría 3 S= 2.09 m y categoría
5 S = 4.11 m.
Sobreelevación de las olas promedio (SOP) para huracanes catego-
ría 1 SOP = 0.55 m, categoría 3 SOP = 0.62 m y para categoría
5 SOP = 1.07m.
Peor escenario de penetración tierra adentro por eventos extremos
como promedio de 1.63 km y máxima de 8.6 km.
Fig. 29. Tramo V. Costa inundada durante un evento de oleaje extremo, Baracoa.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
Tramo VI. De Baracoa a Cajetón Blanco (oeste de Santiago
de Cuba)
Abarca los municipios de Baracoa, Maisí, Imías, San Antonio del Sur, Cai-
manera, Niceto Pérez y Santiago de Cuba (Fig. 30). Esta costa rocosa tiene
varias terrazas marinas, con una fuerte pendiente submarina, de manera
que no hay cresta coralina (Fig. 31). Colinda con una región montañosa
idesde donde numerosos ríos desaguan en el mar. Las playas son de arena
gruesa, expuestas al oleaje y solo hay unos pocos bosques de mangle. Hay
algunas poblaciones costeras y dos ciudades, Santiago y Guantánamo con
sus respectivas bahías.
Corrientes marinas
Predominan las corrientes al este con velocidades entre 8 cm/s y
30 cm/s, más intensas al sur de las bahías de Santiago de Cuba y Guantá-
namo. Cerca de la costa predomina una contracorriente que indica la salida
de agua del Mar Caribe. En la zona de Baracoa, en el Paso de los Vientos, las
corrientes oceánicas presentan predominio de sur-suroeste, sur y suroeste,
provocando la entrada de agua al Mar Caribe (Anexo 5).
Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
Marea astronómica:
semidiurna irregular. La amplitud media histórica de la
marea mayor de cada día varía de 80 cm a 50 cm por la parte sur
del tramo.
La velocidad lineal del ascenso del nivel medio del mar, según el
mareógrafo de Guantánamo, es 1.64 mm/año y el de Santiago de
Cuba de -1.95 mm/año.
Variabilidad estacional e interanual:
el máximo estacional se ha observado
en octubre y el mínimo en febrero. Las anomalías mensuales han
alcanzado 17 cm sobre el nivel medio del mar. La marea astronómica
histórica más alta sumada a la anomalía mensual más alta varía entre
62 cm y 93 cm.
Crestas coralinas
En los 20.3 km de crestas hay información de tres, dos de las cuales se
reportaron como casi sanas (Grado 2) y una deteriorada (Grado 2). Después
del paso del huracán Sandy las crestas más occidentales del tramo se deben
haber deteriorado considerablemente, sobre todo en Santiago de Cuba, donde
se conoce que existe una gran destrucción de los arrecifes. Se pronostica
deterioro adicional, quizás no extremo, así como algún grado de aplanamiento
de las crestas hasta el 2100.
Llanuras de pastos marinos
No se tiene información reciente acerca del estado de los pastos marinos,
pero la plataforma es estrecha y los pastos marinos se deben encontrar en
bahías, caletas, etc. Los principales factores que los pueden estar afectando
son el desarrollo urbano y la contaminación, sobre todo en la Bahía de San-
tiago de Cuba. Se recomienda el tratamiento de los residuales líquidos y una
adecuada gestión de los residuos sólidos para controlar su ujo hacia el mar.
Playas
En el tramo hay 31 playas, se tiene información de 18. Predomina el tipo
de playa en concha con barrera protectora, formadas principalmente por
Fig. 30. Mapa del tramo VI.
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arenas terrígenas, aunque existen algunas playas biogénicas. Son comunes
los indicios de erosión moderada por causas naturales, aunque la actividad
antrópica es signi cativa en numerosas playas. En el futuro esta situación
puede empeorar.
Manglares y humedales
Parches moderadamente deteriorados, con alto umbral de resiliencia.
Dada la situación de estos bosques es necesario protegerlos para no elevar
su deterioro ulterior.
Intrusión marina en acuíferos costeros
Los acuíferos varían a lo largo del tramo (Anexo 6). Entre Bahía de Nipe
y Baracoa por partes aparecen calizas algo carsi cadas del Cuaternario, con
acuíferos libre y abierto a la intrusión marina. Tienen muy poco espesor de
agua dulce, de modo que sus recursos son limitados y vulnerables.
De Baracoa a Bahía de Guantánamo puede haber recursos de agua en las
terrazas marinas. En la primera terraza de Maisí se encuentran aguas con
intrusión marina, pero falta evaluar las otras terrazas formadas por calizas
carsi cadas.
Entre la Bahía de Guantánamo y Cajetón Blanco (oeste de la Bahía
de Santiago de Cuba) solo resulta de interés la porción al oeste de la
desembocadura del río Baconao, donde se extiende una faja de rocas
calcáreas, carsi cadas del Mioceno y Cuaternario que se utiliza para
abasto de agua, incluso en Santiago de Cuba. Por su posición y la explo-
tación excesiva está presente la intrusión de agua salina en el acuífero,
de modo que es vulnerable a la elevación del nivel del mar, y puede
elevar su salinidad.
Peligros hidrometeorológicos
Durante el período 1851 al 2005 los huracanes categoría 3 estuvieron
asociados a una surgencia máxima de 2 m, con períodos de máximo retorno
de 1/22 Casos/Años, y para los de categoría 5 ocurrieron surgencias máxi-
mas de 3.97 m, con períodos de máximo retorno de 1/168 Casos/Años. El
huracán Dean (19 de agosto de 2007) provocó inundaciones fuertes en la
costa de Santiago de Cuba con olas entre 3.5 m y 4.5 m, al igual que los hu-
racanes Dennis (7 de julio de 2005) y Gilbert (12 de septiembre de 1988).
Pronósticos hasta el 2050
Surgencia (S): huracanes categoría 1 S = 0.89 m, categoría 3 S = 2.43 m
y categoría 5 con S = 2.43 m.
Sobreelevación de las olas promedio (SOP): huracanes categoría 1
SOP = 0.68 m, categoría 3 SOP = 0.92 m y categoría 5 con SOP =
1.64 m.
Peor escenario por eventos extremos con penetración de tierra adentro
con promedio de 0.15 km y máxima de 8.3 km.
Fig. 31. Tramo VI. Costa aterrazada con huracanolitos en Peñas Altas.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
Tramo VII. De Bahía Santiago (Cajetón Blanco) a Punta Farallo-
nes (Marea del Portillo)
Abarca la costa de Santiago de Cuba, Guamá y Pilón, en la vertiente sur
de la Sierra Maestra, a donde desembocan numerosas corrientes uviales y
la pendiente marina es fuerte, de modo que apenas hay plataforma insular
sin cresta coralina (Figs. 32 y 33). La costa abrupta tiene algunas ensenadas y
caletas donde se encuentran playas de arenas muy gruesas y manglares. Hay
algunas poblaciones cercanas a la costa, instalaciones turísticas hoteleras, así
como una carretera muy vulnerable expuesta a la acción del oleaje y el viento.
Corrientes marinas
Predominan las corrientes al este con intensidades entre 8 cm/s y 20 cm/s.
En el borde de la plataforma prevalecen las corrientes de marea débiles (veloci-
dad media entre 4 cm/s y 9 cm/s). Más alejadas de la costa se pueden registrar
giros anticiclónicos (Anexo 5).
Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
Marea astronómica:
semidiurna irregular con una amplitud media de la marea
mayor de cada día de 50 cm.
La velocidad lineal del ascenso del nivel medio del mar, según el
mareógrafo de Santiago de Cuba, es -1.95 mm/año.
Variabilidad estacional e interanual:
el máximo estacional histórico se ha
observado en octubre y el mínimo en febrero. Las anomalías men-
suales históricas han alcanzado 17 cm sobre el nivel medio del mar.
Crestas coralinas
Tienen una longitud de 10 km, pero no se dispone de información. Tenien-
do en cuenta los sectores vecinos, se pronostica deterioro y aplanamiento
hasta el 2100.
Llanuras de pastos marinos
No se tiene información acerca del estado de los pastos marinos. En
esta zona la plataforma es estrecha y los pastos marinos se deben encon-
trar en bahías y estuarios.
Playas
En el tramo hay 25 playas y se tiene información de 10. Predomina
el tipo de playa lineal sin barrera protectora, aunque existen algunas con
forma de concha. Están formadas por arenas terrígenas, a veces extremada-
mente gruesas. Aproximadamente la mitad de las playas muestran indicios
de erosión moderada y el resto no muestra erosión por causas naturales y
antrópicas. En el futuro esta situación puede tender a empeorar como ilus-
tra el ejemplo del huracán Sandy que afectó fuertemente algunas playas.
Manglares y humedales
Parches de mangle moderadamente deteriorados que se deben conser-
var para mantener su resiliencia.
Intrusión marina en acuíferos costeros
Escasa franja acuífera poco estudiada en rocas poco porosas, suradas,
muy vulnerables a la salinización por ascenso del nivel de mar (Anexo 6).
Fig. 32. Mapa del tramo VII.
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36 Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez
Peligros hidrometeorológicos
Durante el período 1851 al 2005 los huracanes categoría 3, estuvieron
asociados a una surgencia máxima de 2 m con períodos de máximo retorno
de 1/20 Casos/Años, los categoría 5 estuvieron asociados a una surgencia
máxima de 3.97 m con períodos de máximo retorno de 1/149 Casos/Años.
Los huracanes Dennis (7 de julio de 2005), Dean (19 de agosto de 2007) y
Gilbert (12 de septiembre de 1988) provocaron inundaciones fuertes en la
costa sur de Granma, en ocasiones con olas entre 3.5 m y 4.5 m de altura.
Pronósticos hasta el 2050
Surgencia (S):
huracanes categoría 1 S = 0.89 m, categoría 3 S = 2.43 m, categoría
5 S = 2.43 m.
Sobreelevación de las olas promedio (SOP):
huracanes categoría 1 SOP = 0.68 m, categoría 3 SOP = 0.92 m,
categoría 5 SOP = 1.64 m.
Peor escenario de penetración del mar tierra dentro por eventos extre-
mos con promedio de 0.2 km y máxima de 1.31 km.
Fig. 33. Tramo VII. Costa Sur del Pico Turquino, Sierra Maestra.
Tramo VIII. De Punta Farallones (Marea del Portillo) a Cabo Cruz
Abarca la costa de Pilón y Niquero donde hay un buen desarrollo de
terrazas marinas emergidas y una plataforma insular estrecha protegida
por crestas coralinas y dos playas con arenas gruesas (Figs. 34 y 35).
Se encuentran pocas instalaciones turísticas y poblaciones vulnerables al
viento y el oleaje.
Corrientes marinas
Predominan las corrientes al este con velocidades medias entre 10 cm/s
y 20 cm/s. En el borde de la plataforma prevalecen las corrientes de marea
débiles menores de 10 cm/s (Anexo 5).
Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
Marea astronómica:
semidiurna irregular con una amplitud media histórica
de la marea mayor de cada día de 80 cm.
La velocidad lineal del ascenso del nivel medio del mar, según el
mareógrafo de Cabo Cruz, alcanzó 1.71 mm/año.
Variabilidad estacional e interanual:
el máximo estacional histórico se ha
observado en octubre y el mínimo en marzo. Las anomalías mensua-
les históricas han alcanzado 18 cm sobre el nivel medio del mar. La
marea astronómica más alta, además de la anomalía mensual más
alta alcanza 82 cm.
Crestas coralinas
Hay 3 km de crestas entre deterioradas (Grado 3) y muy deterioradas
(Grado 4). Degradación extrema hasta el 2100.
Llanuras de pastos marinos
Se tiene información solo en algunos puntos donde los pastos no están
afectados, aunque la plataforma es estrecha.
Playas
Se conocen dos playas, con información solo de Punta Hicacos, que es
lineal sin barrera protectora, con una erosión intensa debido a la extracción
de arena. En el futuro esta situación puede empeorar, pues es una costa muy
expuesta al oleaje.
Manglares y humedales
Escasos parches de mangle moderadamente deteriorados.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
Fig. 34. Mapa del tramo VIII.
Intrusión marina en acuíferos costeros
Acuíferos libres abiertos al mar, en rocas calizas y suradas, así como
en terrazas aluviales, con aguas salinizadas, aunque están muy poco explo-
tados, ya que son altamente vulnerables a la intrusión marina (Anexo 6).
Peligros hidrometeorológicos
Durante el período 1851 al 2005 los huracanes categoría 3 estuvieron
asociados a una surgencia máxima de 2 m con períodos de máximo retorno
de 1/19 Casos/Años), y los categoría 5 estuvieron asociados a una surgencia
máxima de 3.97 m con períodos de máximo retorno de 1/145 Casos/Años).
El huracán Dean (19 de agosto de 2007) provocó inundaciones fuertes en la
costa sur de Granma por olas entre 3.5 m y 4.5 m, así como los huracanes
Dennis (7 de julio de 2005) y Gilbert (12 de septiembre de 1988).
Pronósticos hasta el 2050
Surgencia (S):
huracanes categoría 1 S = 0.89 m, categoría 3 S = 2.43 m y categoría
5 S = 2.43 m.
Sobreelevación de las olas promedio (SOP) durante huracanes cate-
goría 1 SOP = 0.68 m, categoría 3 SOP = 0.92 m y categoría 5 SOP
= 1.64m.
Peor escenario de penetración
del mar tierra adentro por eventos
extremos con promedio de 0.25
km y máxima de 2.15 km.
Fig. 35. Tramo VIII. Vista satelital de las terrazas de Cabo Cruz.
LibroIturraldeApaisadoCarta.indd 37LibroIturraldeApaisadoCarta.indd 37 08/03/2016 1:26:3008/03/2016 1:26:30
38 Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
Tramo IX. De Cabo Cruz a Punta Birama y Archipiélago de los Jar-
dines de la Reina
Abarca la costa de los municipios Niquero, Media Luna, Campechuela,
Manzanillo, Yara, Río Cauto, Jobabo, Colombia, Amancio Rodríguez, Santa Cruz
del Sur, Vertientes y Florida (Figs. 36 y 37), donde hay una amplia plataforma
insular con numerosos crecimientos de corales y abundantes cayos, orlada
por una cresta coralina bastante extensa. Hay playas de distintas dimensiones
y extensos bosques de mangle, tanto en los cayos como en la costa de la
isla. Incluye un par de áreas protegidas, de modo que el nivel de actividades
humanas está parcialmente controlado. A la plataforma desembocan algunos
ríos bastante caudalosos como el Cauto y el San Pedro. En esta costa hay po-
blados grandes y comunidades pesqueras, con instalaciones industriales como
Manzanillo y Santa Cruz del Sur.
Corrientes marinas
Predominan las corrientes al este con intensidades que no superan el
nudo (51.4 cm/s). En el borde de la plataforma prevalecen las corrientes
de marea débiles. En ocasiones se registran pequeños giros ciclónicos y
anticiclónicos (Anexo 5).
Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
Marea astronómica:
semidiurna irregular con una amplitud media de la
marea mayor de cada día de 50 cm.
No hay mediciones mareográ cas disponibles de largo plazo en este
tramo para calcular la tasa lineal de ascenso.
Variabilidad estacional e interanual:
el máximo estacional histórico se ha
observado en octubre y el mínimo en marzo. Las anomalías mensua-
les históricas han alcanzado 21 cm sobre el nivel medio del mar. La
marea astronómica más alta, más la anomalía mensual más alta va
desde 61 cm hasta 77 cm.
Crestas coralinas
Las crestas tienen una longitud de 46 km y predominan entre muy dete-
rioradas (Grado 4) y extremadamente deterioradas (Grado 5). Solo al norte
de Cayo Caballones hay una pequeña cresta en buen estado (Grado 1). Se
pronostica la pérdida de la condición de arrecife hasta el 2100.
Llanuras de pastos marinos
Hay información solo en algunos puntos acerca del estado de los pastos
en áreas protegidas situadas en los cayos de Jardines de la Reina y del
Banco de Buena Esperanza donde no se reportan afectaciones. Es probable
que haya problemas de erosión costera y contaminación en la rivera norte
de los golfos de Ana María y Guacanayabo, debido a las construcciones en
la zona costera y a la tala del manglar, pero no se ha estudiado. En las zonas
más profundas de estos golfos no se han observado pastos marinos debido
a la turbidez del agua. Se recomienda evitar la tala del frente de mangle y
de la vegetación ribereña.
Playas
Se conocen 43 playas, 31 de ellas en los cayos y se tiene información
de 14. La mayoría de las playas de los cayos son lineales con arenas bio-
génicas. Las playas interiores están situadas en puntas y ensenadas, con Fig. 36. Mapa del tramo IX.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez
terrígenas y arena calcárea superpuesta. La mayoría presenta indicios de
erosión moderada por causas naturales, a excepción de algunas interiores
como Playa Florida, que está muy deteriorada. En el futuro esta situación
puede empeorar.
Manglares y humedales
En la costa sur de la isla hay extensos bosques de mangle con distinto
grado de deterioro por erosión costera, que conforman una franja interrum-
pida por poblaciones costeras (playas Florida, Santa Cruz del Sur, Guayaba,
Manzanillo, entre otras, donde se ha eliminado el manglar. Hay tramos donde
faltan el mangle rojo y el mangle prieto de manera natural, sustituido por
playas de arenas cuarzosas. El límite interior del bosque también está afec-
tado por la agricultura y la ganadería. En este tramo es necesario proteger el
bosque, detener la tala del mangle y reforestar para elevar su resiliencia ante
la elevación del nivel del mar y aplicar lo establecido en el Decreto-Ley 212.
En los cayos del Archipiélago Jardines de la Reina hay extensos bosques
de mangle con distinto grado de deterioro, generalmente por causas natu-
rales quizás vinculadas a la erosión, donde se declaró un área protegida que
debe procurar mejorar su salud en el futuro.
Intrusión marina en acuíferos costeros
En las costas del Golfo de Guacanayabo hay depósitos areno-arcillosos y
gravoso-arenosos donde sobreyacen calizas carsi cadas del Mioceno, cuya
calidad está deteriorada por la intrusión marina (Anexo 6). Entre Guayabal
y Santa Cruz del Sur la mayor explotación de los acuíferos ha incrementado
la penetración de la salinidad.
Al sur de Camagüey hasta Punta Birama se encuentra un acuífero en
rocas calizas carsi cadas del Mioceno de gran espesor y alta acuosidad,
afectado por la intrusión marina con SST > 1 G/L como resultado de la
penetración natural del agua de mar y la sobreexplotación.
El Archipiélago de los Jardines de la Reina tiene una lámina poco profun-
da de agua dulce, subyacida por agua salobre en las arenas y calizas que
conforman los acuíferos de limitadas dimensiones. En general el ascenso del
nivel de mar afectará a toda esta región de forma negativa, de modo que
se debe controlar su explotación y en la isla se deben tomar medidas para
reducir la velocidad de avance de la cuña salina tierra adentro.
Peligros hidrometeorológicos
Durante el período 1851 al 2005 los huracanes categoría 3 estuvieron
asociados a una surgencia máxima de 2.38 m con períodos de máximo
retorno de 1/22 Casos/Años, y los categoría 5 estuvieron asociados a una
surgencia máxima de 4.66 m para períodos de máximo retorno de 1/163
Casos/Años. El huracán Paloma (8 de noviembre de 2008) provocó afec-
taciones en los cayos por la onda de surgencia y olas entre 8.0 m y 9.0 m
de altura. En la isla hubo afectaciones a los pueblos de Santa Cruz del Sur y
Guayabal. La tormenta tropical Fay (17 de agosto de 2008) provocó olas de
1.0 m a 1.5 m de altura en las aguas del golfo de Guacanayabo e inundación
costera hasta 50 m en Santa Cruz del Sur.
Pronósticos hasta el 2050
Surgencia (S):
huracanes categoría 1 S = 0.97 m, categoría 3 S = 2.64 m y categoría
5 S = 5.24 m.
Sobreelevación de las olas promedio (SOP):
huracanes categoría 1 SO = 0.68 m, categoría 3 SOP = 0.92 m y categoría
5 SOP = 1.64 m.
Peor escenario por penetración del mar tierra adentro por eventos extre-
mos con promedio de 7.2 km y máxima de 24.15 km.
Fig. 37. Tramo IX. Costa erosionada al sur de Camagüey, Punta Macurije.
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40 Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
Tramo X. De Punta Birama a Boca del Guaurabo
Abarca la costa de los municipios Baraguá, Venezuela, la Sierpe, Sancti
Spíritus y Trinidad (Fig. 38), donde hay una amplia plataforma insular que
se estrecha hacia el oeste, un limitado desarrollo de crestas coralinas, al-
gunos cayos con bosques de mangle bastante extensos y escasas playas.
Colinda con una llanura desde donde desaguan algunos ríos, sobre todo
el Zaza, con un delta bien desarrollado. Cerca de la costa hay poblaciones
importantes e industrias que pueden generar contaminación. Está muy
amenazada por los vientos y el oleaje.
Corrientes marinas
Predominan las corrientes SSE a lo largo de la plataforma con velocida-
des inferiores a un nudo. Mar afuera, se observan giros anticiclónicos como
resultado del encuentro de las corrientes al SSE y las corrientes del Caribe
con dirección oeste (Anexo 5).
Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
Marea astronómica:
semidiurna irregular con una amplitud media de la
marea mayor de cada día de 50 cm.
La tendencia histórica del ascenso del nivel medio del mar, según el
mareógrafo de Casilda, es prácticamente cero (0.05 mm/año).
Variabilidad estacional e interanual:
el máximo histórico estacional se ha
observado en octubre y el mínimo en enero. Las anomalías mensua-
les históricas han alcanzado 15 cm sobre el nivel medio del mar.
Crestas coralinas
Las crestas tienen una longitud de 11 km y predominan entre muy dete-
rioradas (Grado 4) y extremadamente deterioradas (Grado 5). Se pronostica
extremo deterioro y pérdida de la condición de arrecife hasta el 2100.
Llanuras de pastos marinos
Hay información de pocos puntos como en Casilda, donde parece que
están bien desarrollados, mientras que en los cayos de Ana María hay evi-
dencias de afectación cerca de un pedraplén que limita el intercambio de
las aguas. En las zonas más profundas del Golfo de Ana María no se han
observado pastos marinos debido a la turbidez del agua.
Playas
En el tramo hay 6 playas y 3 con información, donde predomina el tipo lineal
sin barrera protectora, formadas por arenas terrígenas. Presentan evidencias de
erosión moderada por causas naturales y en el entorno de los asentamientos
poblacionales en la costa donde algunas están totalmente destruidas. En el futu-
ro esta situación puede empeorar, pues están expuestas al mar abierto.
Manglares y humedales
Los bosques de mangles se extienden conformando una franja casi con-
tinua, pero se han investigado solo en la Bahía de Casilda y Punta Ancón,
donde tienen buena salud.
Fig. 38. Mapa del tramo X.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez
Intrusión marina en los acuíferos costeros
En gran parte existe un acuífero de calizas carsi cadas de buen espesor y
alta acuosidad, donde la sobreexplotación para la siembra de arroz (Sur del Jí-
baro y La Sierpe) originó una importante intrusión salina marina tierra adentro.
En la zona de Trinidad el acuífero tiene menor espesor y está algo afectada
por la intrusión salina. Como son abiertos al mar, son muy vulnerables al
ascenso del nivel del mar, de modo que se debe controlar la explotación hasta
niveles adecuados (Anexo 6).
Peligros hidrometeorológicos
Durante el período 1851 al 2005 los huracanes categoría 3 estuvieron
asociados a una surgencia máxima de 3.17 m, con períodos de máximo
retorno de 1/20 Casos/Años) y para los huracanes categoría 5 una surgen-
cia máxima de 6.28 m, con períodos de máximo retorno de 1/149 Casos/
Años. El huracán Gustav (29 de agosto de 2008) provocó olas de 1.5 m a
2.0 m de altura en el Golfo de Ana María e inundación costera en Tunas de
Zaza, Casilda y Playa La Boca de 10 m a 15 m.
Pronósticos hasta el 2050
Surgencia (S):
huracanes categoría 1 S = 0.97 m, categoría 3 S = 2.64 m y categoría
5 S = 5.24 m.
Sobreelevación de las olas promedio (SOP):
huracanes categoría 1 SOP = 0.54 m, categoría 3 SOP = 0.73 m y categoría
5 SOP = 1.41 m.
Peor escenario de penetración del mar tierra adentro por eventos extre-
mos con promedio de 4.9 km y máxima de 17.05 km.
Tramo XI. De Boca del Guaurabo a Playa Larga (Bahía de Cochinos)
Abarca la costa de los municipios Cumanayagua, Cienfuegos, Abreu y el
este de la Ciénaga de Zapata (Fig. 39, 40 y 41). Es una costa rocosa que
colinda al este con montañas y al oeste con un extenso humedal. No hay
plataforma insular porque el talud es abrupto. Algunos bosques de mangle
y no pocas playas están en ensenadas y bahías. En la Bahía de Cienfuegos
está localizada una extensa ciudad industrial.
Corrientes marinas
Predomina un giro anticiclónico y en ocasiones corrientes al este y sures-
te con velocidades menores a un nudo (Anexo 5).
Fig. 39. Mapa del tramo XI.
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42 Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
Marea astronómica:
semidiurna irregular con una amplitud media de la
marea mayor de cada día de 50 cm.
La velocidad lineal del ascenso del nivel medio del mar, según el
mareógrafo de Cayo Loco, alcanzó -0.21 mm/año.
Variabilidad estacional e interanual:
el máximo estacional histórico se ha
observado en octubre y el mínimo en enero. Las anomalías mensua-
les históricas han alcanzado 27 cm sobre el nivel medio del mar. La
marea astronómica histórica más alta, además de la anomalía men-
sual más alta ha llegado a 57 cm.
Crestas coralinas
Tiene una extensión de 2 km y existe información de una cresta muy de-
teriorada (Grado 4) al este de la desembocadura de la bahía de Cienfuegos.
Llanuras de pastos marinos
En esta zona la plataforma es estrecha y los pastos marinos se encuen-
tran solo en bahías, caletas y ensenadas. Se cuenta con información de po-
cos puntos donde se han observando afectaciones por el desarrollo urbano
y la contaminación, principalmente en la Bahía de Cienfuegos.
Playas
De las 18 playas presentes hay información de 17, donde predomina el tipo lineal
con barrera protectora y unas pocas sin protección, con arenas biogénicas y algunas
excepciones, donde se advierte la mezcla de granos biogénicos y terrígenos. La ma-
yoría no presentan indicios de erosión a excepción de aquellas con erosión moderada
por causas naturales y antrópicas. En el futuro esta situación puede empeorar.
Manglares y humedales
Por tratarse de una costa rocosa solo se encuentran parches de mangle mo-
deradamente deteriorados, que han sufrido afectaciones en el entorno de las
poblaciones costeras. Al oeste de Cienfuegos, tierra adentro, se encuentran ex-
tensos bosques de mangle poco deteriorados en el área protegida de la Ciénaga
de Zapata. La elevación del nivel del mar e inundación de las partes bajas con
agua de mar puede modi car la estructura del bosque en el futuro.
Intrusión marina en acuíferos costeros
Desde Casilda (Guaurabo) hasta la Bahía de Cienfuegos los acuíferos es-
tán en las calizas carsi cadas y otras rocas menos permeables, son libres y
abiertos al mar, con muy poco espesor de agua dulce, que en algunas partes
presenta elevada mineralización SST > 1 G/L, de manera que son altamente Fig. 40. Tramo XI. Costa al sureste de Cienfuegos.
vulnerables a la intrusión salina marina. Se explota en algunos tramos, lo
que puede elevar su salinidad en el futuro (Anexo 6).
Al oeste de la Bahía de Cienfuegos el acuífero está en las calizas carsi cadas, con
agua dulce que ora sobre aguas salinizadas, y que sobrepasa con creces el 1G/L;
con manantiales de agua dulce (SST < 1 G/L) que brotan desde el fondo del mar.
Por tratarse de una zona turística, se debe evitar aumentar la explotación, ya que en
el futuro la salinidad debe aumentar naturalmente al elevarse más el nivel del mar.
Peligros hidrometeorológicos
Durante el período 1851 al 2005 los huracanes categoría 3 estuvieron aso-
ciados a una surgencia máxima de 3.17 m, con períodos de máximo retorno
de 1/20 Casos/Años y los categoría 5 estuvieron asociados a una surgencia
máxima de 6.28 m, con períodos de máximo retorno de 1/149 Casos/Años.
Los ciclones tropicales Lili (1996), Irene (1999) y Michelle (2001), y el hura-
cán Gustav (30 de agosto de 2008), con olas entre 3.0 m y 4.0 m, provocaron
surgencias en Cienfuegos e inundaciones en los barrios Reina y Punta Gorda.
Pronósticos hasta el 2050
Surgencia (S):
huracanes categoría 1 S = 0.97 m, categoría 3 S = 2.64 m, categoría
5 S = 5.24 m.
Sobreelevación de las olas promedio (SOP):
huracanes categoría 1 SOP = 0.54 m, categoría 3 SOP = 0.73 m,
categoría 5 SOP = 1.41 m.
Peor escenario de penetración del mar tierra adentro por eventos extre-
mos con promedio de 0.45 km y máxima de 24.2 km.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez
Fig. 41. Mapa del tramo XII.
Tramo XII. De costa sur de Playa Larga a Cabo Francés y Archi-
piélago de Los Canarreos
Abarca la costa de los municipios Ciénaga de Zapata (oeste), Unión
de Reyes, Nueva Paz, San Nicolás, Güines, Melena del Sur, Batabanó,
Quivicán, Güira de Melena, Alquizar, Artemisa, Candelaria, San Cristó-
bal, Los Palacios, Consolación del Sur, Pinar del Río, San Luis, San Juan
y Martínez, y Guane (Fig. 42). Toda la costa sur de la isla es cenago-
sa, con extensos bosques de mangle muy afectados y algunas playas
que en su mayoría se han perdido. La amplia plataforma insular está
protegida por cayos y crestas coralinas, pero está muy afectada por
causas antrópicas, ya que fue objeto de pesca extensiva en el pasado
y de contaminación, tanto desde las poblaciones costeras como por
la agricultura con la aplicación de productos químicos. En cambio, los
cayos tienen bosques de mangle bastante bien preservados. La mayor
parte de las poblaciones costeras están diezmadas, quedando comu-
nidades de pescadores como La Coloma, con instalaciones industriales
y el puerto de cabotaje de Surgidero de Batabanó. El Archipiélago de
los Canarreos presenta instalaciones turísticas en Cayo Largo del Sur,
donde hay extensas playas muy vulnerables, pues están desprovistas
de protección ante el mar abierto.
Corrientes marinas
En este tramo predominan las corrientes al este y en ocasiones un giro
anticiclónico alejado de la costa con lento movimiento al oeste (Anexo 5).
Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
Marea astronómica:
semidiurna irregular por el sur de la Península de
Zapata y con fuerte in uencia de la fricción del fondo por el norte
hasta el río Hatibonico; con fuerte disipación de la onda de marea y
predominio de la in uencia meteorológica, con una amplitud media
histórica de la marea mayor de cada día de 50 cm en las inmediacio-
nes de la Bahía de Cochinos hasta menos de 25 cm, y por el norte del
Golfo de Batabanó, hacia el este, hasta La Coloma.
No hay mediciones mareográ cas disponibles de largo plazo en este
tramo para calcular la tasa lineal de ascenso.
Variabilidad estacional e interanual:
el máximo estacional histórico se ha
observado en septiembre y el mínimo en febrero. Las anomalías es-
tacionales históricas han alcanzado los 21 cm. La marea astronómica
histórica más alta, además de la anomalía mensual más alta es de
57 cm a 59 cm.
Crestas coralinas
Desde la ensenada de Cazones hasta Cayo Guano hay crestas sanas (Gra-
do 1) y muy deterioradas (Grado 4); la de Cayo Cazones constituye un caso
de estudio por su excelente preservación. Es probable que, a excepción de
Cayo Cazones y quizás la de Médanos Vizcaínos, las otras crestas sufran
degradación y pérdida de su condición de arrecife hasta el 2100.
Desde Cayo Guano hasta Punta del Este las crestas están entre muy
deterioradas (Grado 4) y extremadamente deterioradas (Grado 5); y desde
Punta Francés hasta Cabo Francés solo existe una cresta en Cayo San Felipe,
la que está extremadamente deteriorada (Grado 5). Se pronostica extremo
deterioro y pérdida de la condición de arrecife hasta el 2100.
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44 Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
Llanuras de pastos marinos
Los pastos marinos en el Golfo de Batabanó están deteriorados por tratarse
de una región muy afectada por actividades humanas de pesca, transportación y
la existencia de numerosos poblados costeros (La Coloma, Playa Cajío, Surgidero
de Batabanó y Mayabeque), donde se produce erosión costera, tala del manglar
y emisión de contaminantes, unido a la frecuente incidencia de los huracanes.
Se ha estimado la pérdida entre 1990 y 2005 del 13 % al 26 % del área cu-
bierta por pastos marinos (Fig. 42).
Playas
El tramo cuenta con 27 playas, de ellas 8 en los cayos, y se tiene informa-
ción de 22. En las playas exteriores predomina el tipo lineal, protegidas por
barreras o por cayos, que en su mayoría son de arenas biogénicas, mientras
las playas interiores tienen mezcla de arenas biogénicas y terrígenas. Algunas
playas de la costa de Mayabeque y Artemisa están totalmente destruidas por
la presencia de asentamientos costeros y en general predominan las playas
con indicios de erosión moderada. En Los Canarreos existen extensas playas
con arenas calcáreas oolíticas que a menudo están muy erosionadas hasta
el nivel de la duna, y que ahora funcionan como proveedoras de arena. En
algunos tramos de Cayo Largo del Sur la playa se ha trasladado tierra adentro,
erosionando completamente la duna ya inactiva. Sin embargo, al suroeste hay
crecimiento de la playa al desplazarse la arena a lo largo de la costa debido a
las corrientes marinas. En el futuro la erosión de estas playas puede empeorar
por la elevación del nivel del mar y la incidencia de los huracanes.
Manglares y humedales
De Zanja La Cocodrila a Majana hay extensos bosques de mangle deteriora-
do, ya que se talaron, desbrozaron y canalizaron, cortados por diques y viales,
además de asentamientos que han cambado la calidad de la cobertura arbórea
y la pérdida de la franja de mangle rojo sobre todo entre Surgidero de Batabanó
y Punta Mora. De Majana a Cabo Francés los extensos bosques de mangle,
casi continuos, están moderadamente deteriorados. Es importante que se lleven
a cabo acciones para restaurar los manglares y elevar su resiliencia ante el
paso de huracanes y la elevación del nivel del mar. En los cayos del interior los
manglares están bien estructurados y se observa su crecimiento lateral. En Los
Canarreos tienen afectaciones locales por la actividad antrópica.
Intrusión marina en acuíferos costeros
En toda la costa se encuentran acuíferos en rocas calizas carsi cadas,
libres y comunicados con el mar, con gran espesor de agua dulce que se
reduce hacia la costa, donde alimentan el humedal, la ciénaga y descargan
en el mar. En general las aguas se encuentran químicamente estrati cadas,
incrementándose la salinidad con la profundidad de norte a sur (ver mapa
Anexo 6).
Entre Playa Larga (Bahía de Cochinos) y Punta Mogote la mineralización
de las aguas subterráneas alcanza de 3 G/L a 10 G/L, aunque no existen
muchas captaciones en este tramo. Desde Punta Mogote hasta Playa Ma-
jana (Punta Sucia) la intrusión salina marina se extiende por toda la franja
litoral, penetrando muchos kilómetros tierra adentro, ya que fue sobreex-
plotada para abastecer a la capital, a otras poblaciones y para uso agrícola.
En esta costa se encuentra el Dique Sur, diseñado para contrarrestar los
efectos de la intrusión salina marina. Debido a que este acuífero, vulnerable
a la elevación del nivel del mar, es muy necesario para el abastecimiento,
se debe estudiar la posibilidad de nuevas obras de alimentación y reducir el
avance de la cuña salina. Entre Playa Majana (Punta Sucia) y Punta Francés
muchas fuentes de agua subterránea se han abandonado por la existencia o
el peligro potencial de contaminación salina.
Fig. 42. Tramo XIII. Costa erosionada en el caserío El Cajío.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez
Peligros hidrometeorológicos
Durante el período 1851 al 2005 los huracanes categoría 3 estuvieron asocia-
dos a una surgencia máxima de 3.70 m, con períodos de máximo retorno de 1/11
Casos/Años, y los huracanes categoría 5, están asociados a una surgencia máxima
de 4.27 m, con períodos de máximo retorno de 1/137 Casos/Años. Los ciclones
tropicales Lili (1996), Irene (1999) y Michelle (2001) produjeron surgencias en
los cayos. El huracán Gustav (30 de agosto de 2008) provocó afectaciones por
onda de surgencia en la costa sur de los municipios Los Palacios, Consolación del
Sur, San Cristóbal y Candelaria en Pinar del Río, con penetración hasta 5 km. En
Artemisa y Guanímar, con altura de la ola en el golfo de Batabanó de 2.0 m a
2.5 m y penetración hasta 2 km. El huracán Charley (13 de agosto de 2004)
produjo afectaciones por onda de surgencia en los municipios Batabanó, Güira
de Melena y Melena del Sur. El avance del mar fue hasta 1.5 km y 2.0 km. Los
huracanes Isidore (20 de septiembre de 2002) y Lili (1 de octubre de 2002) provo-
caron inundaciones y surgencia en Playa Galafre, provincia Pinar del Río. El huracán
Michelle (4 de noviembre de 2001) provocó afectaciones fuertes a instalaciones
hoteleras o recreativas de Cayo Largo del Sur con olas entre 7.0 m y 8.0 m. El
huracán Irene (15 de octubre de 1999) afectó los municipios Batabanó, Güira de
Melena y Melena del Sur, con penetración del mar hasta 1.5 km y 2.0 km.
Pronósticos hasta el 2050
Surgencia (S):
huracanes categoría 1 S = 1.09 m, categoría 3 S = 3.06 m y categoría
5 S = 5.87 m.
Sobreelevación de las olas promedio (SOP):
huracanes categoría 1 SOP = 0.57 m, categoría 3 SOP = 0.82 m y categoría
5 SOP = 1.43 m.
Peor escenario de penetración del mar tierra adentro por eventos extre-
mos con promedio de 8.1 km y máxima de 47.2 km.
Tramo XIII. De Cabo Francés a Cabo San Antonio
Incluye la costa sur de la Península de Guanahacabibes en el mu-
nicipio Sandino (Fig. 43); constituida por terrazas marinas, donde se
encuentra una estrecha plataforma insular orlada por crestas coralinas.
Las playas son abundantes y tienen explotación turística, mientras que
tierra adentro se encuentran extensos bosques de mangle. Al tratarse
de un área protegida, la incidencia humana está controlada, pero está
muy expuesta a los huracanes y a las marejadas.
Corrientes marinas
Al sureste de Cabo Francés uye la corriente de marea de intensidad
débil, siendo ligeramente más fuerte hacia el oeste, cuando es reforzada
Fig. 43. Mapa del tramo XIII.
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retorno de 1/18 Casos/Años y los categoría 5 estuvieron asociados a una
surgencia máxima de 7.34 m, con períodos de máximo retorno de 1/184
Casos/Años. Los huracanes Gilbert (13 de septiembre de 1988) e Iván (12
de septiembre de 2004) provocaron olas entre 5.0 m y 6.0 m de altura que
afectaron algunos equipos del faro Carapachibey.
Pronósticos hasta el 2050
Surgencia (S):
huracanes categoría 1 S = 1.09 m, categoría 3 S = 3.06 m y categoría
5 S = 5.87 m.
Sobreelevación de las olas promedio (SOP):
huracanes categoría 1 SOP = 0.57 m, categoría 3 SOP = 0.82 m y categoría
5 SOP = 1.43 m.
Peor escenario de penetración del mar tierra adentro por eventos extre-
mos con promedio de 0.5 km y máxima de 5.4 km.
por los vientos del este y por la corriente que uye del Golfo de Batabanó
hacia el Mar Caribe. En ocasiones se registra un amplio giro ciclónico entre
Cabo Francés y la Isla de la Juventud (Anexo 5).
Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
Marea astronómica:
semidiurna irregular con una amplitud media de la
marea mayor de cada día de 50 cm.
No hay mediciones mareográ cas disponibles de largo plazo en este
tramo para calcular la tasa lineal de ascenso.
Variabilidad estacional e interanual:
el máximo estacional histórico se ha
observado en septiembre y el mínimo en febrero. Las anomalías es-
tacionales históricas han alcanzado los 21 cm. La marea astronómica
histórica más alta más la anomalía mensual más alta es de 59 cm.
Crestas coralinas
Todas las crestas están extremadamente deterioradas (Grado 5). Se pro-
nostica el total aplanamiento hasta el 2100.
Llanuras de pastos marinos
No se tiene información.
Playas
En el tramo hay 16 playas; se tiene información de 14. Predomina el tipo
de playa en concha con barrera protectora, formadas por arenas biogénicas,
con indicios de erosión moderada a intensa, principalmente por causas na-
turales. En el futuro esta situación puede empeorar.
Manglares y humedales
No hay manglares costeros.
Intrusión marina en acuíferos costeros
En las calizas arrecifales y arenas se desarrollan acuíferos libres de mediano
espesor, de variada mineralización en sus aguas (Anexo 6). Existen surgencias
de agua dulce en el mar cerca del litoral, aunque predominan los valores de SST
algo superior a 1 G/L. Se explotan con cierta intensidad en las partes más inte-
riores del tramo, lo que ha provocado intrusión salina en Las Martinas y Cortés.
Están muy afectadas por la elevación del nivel del mar.
Peligros hidrometeorológicos
Durante el período 1851 al 2005 los huracanes categoría 3 estuvieron
asociados a una surgencia máxima de 2.27 m, con períodos de máximo
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100 47
Tramo XIV. De costa sur de Isla de la Juventud de Cabo Francés
a Punta del Este
Abarca la costa sur del municipio Isla de la Juventud (Fig. 44). Es una
costa rocosa con terrazas marinas, que presenta algunas playas y parches
de bosque de mangle protegidos por una plataforma insular estrecha y
por crestas coralinas. Colinda con una ciénaga tierra adentro, de modo que
la contaminación es moderada, apenas desde pequeños poblados pesque-
ros y centros turísticos (Cocodrilo, Colony, etc.).
Corrientes marinas
Al sur de la Isla de la Juventud por lo general el ujo es hacia el este.
Lejos de la costa pueden existir temporalmente giros ciclónicos que se
desplazan hacia el oeste (ver mapa Anexo 5).
Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
Marea astronómica:
semidiurna irregular con una amplitud media de la
marea mayor de cada día menor de 25 cm.
No hay mediciones mareográ cas disponibles de largo plazo en este
tramo para calcular la tasa lineal de ascenso.
Variabilidad estacional e interanual:
el máximo estacional histórico se ha
observado en septiembre y el mínimo en febrero. Las anomalías esta-
cionales históricas han alcanzado los 21 cm. La marea astronómica
más alta sumada a la anomalía mensual más alta: 56 cm.
Crestas coralinas
Tienen 27 km y están muy deterioradas (Grado 4) y en un caso, ex-
tremadamente deterioradas (Grado 5). Se pronostica extremo deterioro y
aplanamiento hasta el 2100.
Llanuras de pastos marinos
No se tiene información reciente acerca del estado de los pastos mari-
nos, pero como la plataforma es estrecha, los pastos se deben encontrar en
caletas, estuarios y en aguas protegidas por la cresta coralina.
Playas
En el tramo hay 4 playas y se tiene información de 3. Predomina la
playa lineal de arenas biogénicas con barrera protectora y hay indicios
de erosión moderada por causas naturales. En el futuro esta situación
puede empeorar.
Manglares y humedales
Escasos parches de mangle poco deteriorado. Esta área está bajo la in-
uencia del paso frecuente de huracanes y tormentas tropicales.
Intrusión marina en acuíferos costeros
Acuífero en rocas calizas carsi cadas del Mioceno, cubiertas de sedimen-
tos cuaternarios. Mucha acuosidad con intrusión salina en toda el área, de
origen natural y por la sobreexplotación. Hay agua dulce sobrenadando la
salada, en un equilibrio muy inestable. La Ciénaga de Lanier en su parte oc-
cidental y oriental presenta cuñas de intrusión salina, de modo que es muy
vulnerable a las afectaciones por la elevación del nivel del mar (Anexo 6).
Fig. 44. Mapa del tramo XIV.
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48
Peligros hidrometeorológicos
Durante el período 1851 al 2005 los huracanes categoría 3 estuvieron
asociados a una surgencia máxima de 2.27 m, con períodos de máximo
retorno de 1/18 Casos/Años y los huracanes categoría 5, con una surgencia
máxima de 7.34 m, en un período máximo de retorno de 1/184 Casos/
Años. La sobreelevación máxima del nivel del mar (SMNM) por arrastre de
los sures fue: Playa Majana 1.25 m, Playa Guanímar 1.44 m, Playa Cajío
1.05 m, Surgidero de Batabanó 1.19 m, Playa Mayabeque 0.94 m, Playa
Rosario (SMNM) = 2.25 m, Playa Caimito 1.29 m, y Playa Tasajera 0.93 m.
Pronósticos hasta el 2050
Surgencia (S):
huracanes categoría 1 S = 1.09 m, categoría 3 S = 3.06 m y categoría
5 S = 5.87 m.
Sobreelevación de las olas promedio (SOP):
huracanes categoría 1 SOP = 0.57 m, categoría 3 SOP = 0.82 m y categoría
5 SOP = 1.43 m.
Peor escenario de penetración del mar tierra adentro por eventos extre-
mos con promedio de 1.2 km y máxima de 7.4 km.
Tramo XV. De Isla de la Juventud de Cabo Francés a Punta
del Este por el norte
Abarca las costas este, norte y oeste de la Isla de la Juventud, que colin-
dan con la extensa plataforma insular de Batabanó (Fig. 45). Son terrenos
bajos, interrumpidos por algunas crestas rocosas, con extensos bosques de
manglar y pocas playas. Hay un grupo de poblaciones costeras con insta-
laciones industriales y un puerto de cabotaje en Gerona. Se trata de costas
relativamente protegidas, aunque con el paso de los huracanes pueden su-
frir profundas alteraciones.
Corrientes marinas
En el interior del Golfo de Batabanó predominan las corrientes de marea
débiles a moderadas, ligeramente fuertes en los estrechos y canales que atra-
viesan las cayerías. En el centro del golfo se registran corrientes de marea
rotatorias. El desplazamiento neto de las aguas es de este a oeste propiciado
por los vientos predominantes (Anexo 5).
Comportamiento de las mareas y ascenso del nivel del mar
Marea astronómica:
semidiurna irregular con una amplitud media de la
marea mayor de cada día menor de 25 cm.
No hay mediciones mareográ cas disponibles de largo plazo en este
tramo para calcular la tasa lineal de ascenso.
Variabilidad estacional e interanual:
el máximo estacional histórico se ha
observado en septiembre y el mínimo en febrero. Las anomalías es-
tacionales históricas han alcanzado los 21 cm. La marea astronómica
histórica más alta, más la anomalía mensual más alta suman 37 cm.
Crestas coralinas
Tramo sin crestas.
Llanuras de pastos marinos
Existen extensiones de pastos marinos que funcionan como sitios de alimen-
tación y refugio del manatí antillano como la ensenada de la Siguanea y el oeste
de la Isla de la Juventud, los cuales no están casi afectados, no obstante se han
encontrado evidencias de contaminación al menos por el río Las Casas. Si se man-
tienen las condiciones actuales es posible que los pastos no se afecten mucho,
aunque se recomienda evitar el aumento de la a uencia de contaminantes al mar.
Playas
En el tramo hay cinco playas, pero solo se tiene información de dos. Son
de tipo lineal sin barrera protectora, con arenas terrígenas y terrígeno-bió-
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100 49
genas, que presentan erosión moderada por causas naturales y antrópicas.
En el futuro esta situación puede empeorar (Fig. 46).
Manglares y humedales
Bosques extensos de mangle poco deteriorados que mantienen buen
grado de salud. El paso frecuente de huracanes y tormentas tropicales tiene
una baja incidencia sobre el funcionamiento y la estructura del manglar.
Intrusión marina en acuíferos costeros
Las rocas acuíferas presentan intrusión salina en el río Las Casas, que
afecta el acuífero que abastece a Nueva Gerona (Anexo 6).
Peligros hidrometeorológicos
Durante el período 1851 al 2005 los huracanes categoría 3, estuvieron
asociados a una surgencia máxima de 2.27 m, con períodos de máximo
retorno de 1/18 Casos/Años, y los categoría 5, a una surgencia máxima
de 7.34 m, con períodos de máximo retorno de 1/84 Casos/Años. En
octubre de 1944 en Guanímar y el Cajío, costa sur de la provincia de La
Habana, el mar penetró entre 10 km y 6 km respectivamente. El huracán
Charley con una surgencia de 4 m arrasó de nuevo el asentamiento coste-
ro de Playa Cajío. Durante el paso de los ciclones tropicales (Lili de 1996,
Irene de 1999 y Michelle del 2001) se produjeron surgencias signi ca-
tivas en el sur de La Habana. El huracán Gustav (30 de agosto de 2008)
produjo afectaciones por onda de surgencia a la costa oriental de la Isla
de la Juventud. El agua penetró hasta 6 km en la región de Nueva Gerona.
Pronósticos hasta el 2050
Surgencia (S):
huracanes categoría 1 S = 0.94 m, categoría 3 S = 2.55 m y categoría
5 S = 4.9 m.
Sobreelevación de las olas promedio (SOP):
huracanes categoría 1 SOP = 0.57 m, categoría 3 SOP = 0.82 m y categoría
5 SOP = 1.43m.
Peor escenario de penetración del mar tierra adentro por eventos extre-
mos con promedio de 2.2 km y máxima de 16.6 km.
Fig. 45. Mapa del tramo XV.
Fig. 46. Tramo XV. Playa Bibijagua, playa con sargaso al norte de
la Isla de la Juventud.
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50 Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez
50
Las zonas marino-costeras de Cuba presentan distintos grados de vulne-
rabilidad ante la elevación progresiva del nivel del mar, en dependencia del
estado de salud de los ecosistemas y la morfología del tramo en cuestión. Esta
vulnerabilidad está determinada por la susceptibilidad de los ecosistemas y se
corresponde con el grado en que, debido a su estado actual y nivel de deterioro,
el ecosistema ha perdido su capacidad de proteger las costas. La estimación de
la susceptibilidad se estableció, para cada tramo (Fig. 47), por la combinación
de factores, tanto geólogo-geomorfológicos (Fig. 2) como del nivel de deterioro
de los ecosistemas (Fig. 11, Anexos 3 y 4), los cuales han venido sufriendo los
embates de distintos eventos negativos y presentan un alto grado de exposición
al peligro (Anexos 7 y 8). La tabla 6 resume el estado de cada ecosistema en
cada tramo costero (Fig. 2).
Teniendo en cuenta el análisis realizado por un conjunto de expertos,
tramo por tramo, se llegó a la conclusión de que las zonas marino-costeras
de Cuba se pueden subdividir en tres categorías de susceptibilidad (alta,
media y baja) ante las amenazas derivadas de la elevación progresiva del
nivel medio del mar y eventos asociados como se aprecia en la gura 49.
Tramos de alta susceptibilidad: I Cabo San Antonio-Punta Gobernadora,
III Península de Hicacos-Nuevitas, IX Cabo Cruz-Cayo la Salina, X Cayo
la Salina-Boca del Guanayara, XII Playa Larga-Cabo Francés, XV Fran-
cés-Punta del Este.
En estos tramos es necesario tomar medidas urgentes para preservar
los ecosistemas y proteger la infraestructura social.
Tramos de media susceptibilidad: I Archipiélago de los Colorados, II
Punta Gobernadora-Playa Camacho, IV Nuevitas-Gibara, XIV Punta del
Este-Francés.
En estos tramos es necesario tomar medidas urgentes para preservar
los ecosistemas y aumentar su resiliencia, a n de incrementar su pa-
Fig. 47. Mapa de la susceptibilidad costera ante las amenazas derivadas de la elevación progresiva del nivel del mar y eventos asociados.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100 51
pel protector y reducir las vulnerabilidades. Asimismo, para proteger
la infraestructura social, se deben realizar estudios de factibilidad para
comenzar cuanto antes a tomar medidas para la protección progresiva
de la infraestructura social.
Tramos de baja susceptibilidad: V Gibara-Baracoa, VI Baracoa-Bahía
de Santiago de Cuba,
VII Bahía de Santiago de Cuba-Marea del Portillo, VIII Marea del Por-
tillo Cabo Cruz,
Tabla 6. Resumen del estado de los ecosistemas en cada uno de los tramos costeros
Tramos
características
Estado
de las crestas coralinas
Estado de los
pastos marinos
Estado
de los manglares
Estado de las playas Nivel de susceptibilidad de las costas derivado del estado actual
de los ecosistemas
I Predomina la costa baja
semi-inundada
Deterioradas Buen estado Poco deteriorado Erosión moderada e
intensa
La mayoría de los ecosistemas no están muy deteriorados, de manera que aun
constituyen una protección relativa para las fajas costeras
II Costa rocosa
por lo general alta
Deterioradas
y en extremo deterioradas
Afectado Poco deteriorado
a deteriorado
Erosión moderada e
intensa
La mayoría de los ecosistemas están muy deteriorados, de manera que no
constituyen una protección para las fajas costeras
III Predomina la costa baja
semi-inundada
Muy deterioradas
y en extremo deterioradas
Afectado Moderado deterioro a
no deteriorado
Erosión moderada e
intensa
La mayoría de los ecosistemas están muy deteriorados, de manera que no
constituyen una protección para las fajas costeras
IV Costa rocosa
por lo general alta
Muy deterioradas
y en extremo deterioradas
Deteriorado a moderado
deterioro
Erosión moderada La mayoría de los ecosistemas están muy deteriorados, de manera que no
constituyen una protección para las fajas costeras
V Costa rocosa
por lo general alta
Deterioradas
y en extremo deterioradas
Deteriorado Erosión moderada La mayoría de los ecosistemas están muy deteriorados, de manera que no
constituyen una protección para las fajas costeras
VI Costa rocosa
por lo general alta
Deterioradas
a sanas
Moderado deterioro Erosión moderada La mayoría de los ecosistemas están muy deteriorados, de manera que no
constituyen una protección para las fajas costeras
VII Costa rocosa por lo
general alta
Sin información Moderado deterioro Erosión moderada La mayoría de los ecosistemas no están muy deteriorados, de manera que aún
constituyen una protección relativa para las fajas costeras
VIII Costa rocosa por lo
general alta
Deterioradas y muy
deterioradas
Moderado deterioro Erosión intensa La mayoría de los ecosistemas están muy deteriorados, de manera que no
constituyen una protección para las fajas costeras
IX Predomina
la costa baja semi-inundada
Muy deterioradas
y en extremo deterioradas
Buen estado Muy deteriorado a sin
deterioro
Erosión moderada e
intensa
La mayoría de los ecosistemas están muy deteriorados, de manera que no
constituyen una protección para las fajas costeras
X Predomina la costa baja
semi-inundada
Muy deterioradas
y en extremo deterioradas
Buen estado Sin deterioro Erosión moderada
y totalmente
destruidas
La mayoría de los ecosistemas están muy deteriorados, de manera que no
constituyen una protección para las fajas costeras
XI Costa rocosa
por lo general alta
Deterioradas
y muy deterioradas
Poco afectados Moderado deterioro a
poco deteriorado
Erosión moderada La mayoría de los ecosistemas no están muy deteriorados, de manera que aun
constituyen una protección relativa para las fajas costeras
XII Predomina
la costa baja semi-inundada
En extremo deterioradas y
algunas sanas
Muy afectado Deteriorado a
moderado deterioro
Erosión moderada
y totalmente
destruidas
La totalidad de los ecosistemas están muy deteriorados, de manera que han
perdido la capacidad de proteger las fajas costeras
XIII Costa rocosa por lo
general alta
En extremo deterioradas Sin manglares Erosión moderada La mayoría de los ecosistemas están muy deteriorados, de manera que no
constituyen una protección para las fajas costeras
XIV Costa rocosa por lo
general alta
Muy deterioradas
y en extremo deterioradas
Deteriorado Erosión moderada La mayoría de los ecosistemas están muy deteriorados, de manera que no
constituyen una protección para las fajas costeras
XV Predomina
la costa baja semi-inundada
No hay crestas Buen estado Poco deteriorado Erosión moderada La mayoría de los ecosistemas están muy deteriorados, de manera que no
constituyen una protección para las fajas costeras
XI Boca del Guanayara-Playa Larga, XIII Cabo Francés-Cabo San An-
tonio.
En estos tramos se deben proteger los ecosistemas para aumentar su
resiliencia, de modo que se reduzca su velocidad de deterioro, siempre que
sea posible y económicamente viable. La infraestructura también se debe
proteger, pero el grado de urgencia es menor.
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52 Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez
El territorio cubano tiene más de 3500 km de costa, donde se lo-
calizan unos 262 asentamientos humanos ubicados a menos de 1 m de
altura y menos de 1000 m de distancia desde la línea de costa, donde se
han establecido actividades industriales, de comercio, pesca, navegación
y turismo, entre otras. De acuerdo con los resultados de los estudios lle-
vados a cabo por el Macroproyecto, 122 asentamientos humanos (69 de
ellos son rurales y 53 urbanos) sufrirán afectación total o parcial hasta el
2100, en particular aquellos localizados en tramos donde el relieve es llano
(Fig. 1). Esas mismas áreas se verán cada vez más impactadas por eventos
hidro-meteorológicos de oleaje extremo, mareas extremas, mar de leva y
huracanes, pero aunque estas amenazas son válidas para todo el territorio
costero cubano, es obvio que el grado de devastación dependerá del nivel
de exposición y la sensibilidad de cada localidad.
Para plani car las medidas, a n de reducir los daños de los impactos iden-
ti cados en cada tramo costero y de acuerdo con las condiciones locales, el
Instituto de Plani cación Física realizó una cartografía digital detallada de las
instalaciones amenazadas, en la que se exponen una serie de recomendaciones
para su protección o reubicación.
Entre los asentamientos humanos más amenazados por inundación per-
manente a causa de la elevación del nivel medio del mar, existen poblacio-
nes de diversas jerarquías, las cuales requieren estrategias especí cas de
adaptación. La mayoría de estos asentamientos presentan concentraciones
de población menores de 200 habitantes y una infraestructura técnica y de
servicios que funciona vinculada directamente con asentamientos de mayor
jerarquía del Sistema de Asentamientos Humanos (SAH) del país. Una mino-
ría de 19 asentamientos pueden quedar casi por completo inundados hasta
el 2100 (Tabla 7), cuyo elevado costo de protección en las condiciones
actuales y pronosticadas, recomienda su relocalización como medida más
sustentable.
Las investigaciones realizadas sobre el comportamiento de la surgencia
y el oleaje extremo también han permitido identi car 577 asentamientos
amenazados por afectaciones temporales hasta el 2100. Algunos de ellos
se localizan en zonas llanas donde la penetración del mar, en casos extre-
mos, puede alcanzar hasta 9 km tierra adentro.
En el caso particular de La Habana, seis de sus quince municipios tie-
nen costa, pero al estar ubicadas en un tramo rocoso relativamente alto
(Tramo II, Fig. 1) la ocupación marina por el ascenso del nivel medio del
mar ocurrirá solo a lo largo de la desembocadura de los ríos y en las áreas
de playas. Sin embargo, las inundaciones provocadas por eventos hidro-
meteorológicos extremos, que pueden durar varias horas o días, seguirán
impactando con regularidad las zonas bajas donde se concentra una ele-
vada densidad de población, viviendas e instalaciones de la economía.
Las afectaciones muy costosas, por su repercusión en la economía del
país son aquellas vinculadas a las plantas productoras de energía eléctrica
como las termoeléctricas de Mariel, Cienfuegos, Nuevitas y Felton, que
dependen del enfriado del agua de mar, y su emplazamiento es precisa-
mente junto a las costas; a esto se podrían añadir los grupos electrógenos
y subestaciones de transmisión eléctrica. Del mismo modo sufriría la in-
fraestructura hidráulica, pues 218 fuentes de agua subterránea se pueden
contaminar por la intrusión salina del mar hasta el 2100, mientras que
hasta 150 pueden tener sus servicios interrumpidos de modo temporal si
no se protegen adecuadamente. No menos amenazadas se encuentran
1017 instalaciones primarias de salud situadas en las poblaciones coste-
ras, así como muchos kilómetros de viales.
Un problema que se manifestará con carácter creciente es la paulatina
pérdida de funcionalidad de los sistemas de drenaje (canales y alcanta-
rillado) de las poblaciones situadas a menos de un metro de altura, ya
que la elevación del nivel del mar puede interrumpir el ujo de las aguas
negras, lo cual ya ha estado ocurriendo en algunas localidades.
El enfrentamiento al cambio climático
Para resolver estos y otros problemas que puedan surgir vinculados al
cambio climático en las regiones costeras de Cuba, el Macroproyecto ha pues-
to a disposición del Estado Cubano información útil que contribuya a dictar
Tabla 7. Asentamientos humanos más amenazados por el ascenso del nivel medio del mar hasta el 2050 y el 2100
Provincia Hasta el 2050 Categoría Hasta el 2100 Categoría
Pinar del Río Las Canas Rural La Bajada Rural
Punta de Cartas Rural Carenero Rural
Mayabeque Playa Majana Rural
Guanimar Rural …
Playa Cajío Urbano
Playa Mayabeque Rural
Playa Caimito Rural
Villa Clara Playa Uvero Rural
Playa Emilio Córdoba Rural
Playa Jáquete (*) Rural
Playa Piñón Rural
Playa Juan Francisco Rural
Sancti Spíritus Tunas de Zaza Urbano
Ciego de Ávila Mana Rural
Playa Cunágua Rural
… Júcaro Urbano
Camagüey Playa Florida Rural Playa Jigüey Rural
(*) La playa Jáquete no tiene población residente después que el huracán Ike dejó pocas casas en pie.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
leyes y decretos, regulaciones, medidas y acciones, que conduzcan a ejecutar
el Programa Nacional de Enfrentamiento y Adaptación al Cambio Climático, el
cual abarca desde el nivel nacional hasta los gobiernos municipales, donde la
participación de todos es fundamental, en particular la población de las co-
munidades amenazadas. En este marco, el Instituto de Plani cación Física ha
realizado un levantamiento de toda la información relacionada con la cantidad
y tipo de instalaciones amenazadas.
Sin embargo, pese a los avances en las investigaciones hasta el 2013,
aun no se ha podido identi car la totalidad de las medidas necesarias para
disminuir la vulnerabilidad de los asentamientos amenazados, de manera
que es imprescindible seguir trabajando en este sentido, a n de ir confor-
mando una estrategia de respuesta cada vez más integradora, e ciente y
económicamente viable, fundamentada en datos cientí cos.
Por todas estas razones, es importante que los ciudadanos conozcan
las principales acciones diseñadas para prevenir los efectos negativos
de la elevación del nivel del mar hasta el 2100, con la nalidad de que
participen activa y conscientemente en el proceso de enfrentamiento
a estas amenazas. Los objetivos más generales del proceso de enfren-
tamiento son:
Disminuir los niveles de exposición al peligro.
Reducir la vulnerabilidad de la infraestructura existente (instalaciones
de la economía, viales, viviendas, e inmuebles en general) y de la
población que ocupa los asentamientos más amenazados.
Emplear el planeamiento físico, la localización y relocalización adecua-
da de las nuevas inversiones como mecanismo para reducir el riesgo
de catástrofe.
Emprender acciones para el desarrollo de asentamientos e industrias
en los territorios costeros, velando porque no se incrementen los ries-
gos ya existentes y ser consecuentes con el Programa Nacional de
Enfrentamiento y Adaptación al Cambio Climático.
Para lograr estos objetivos, ante todo es necesario poner en práctica las
recomendaciones ofrecidas en los acápites anteriores, a n de garantizar la
salud y permanencia de los ecosistemas naturales, para que no pierdan su
capacidad de protección de las costas. Adicionalmente, en los asentamientos
costeros es necesario llevar a cabo de manera ordenada y progresiva las si-
guientes acciones:
Prohibir el crecimiento habitacional y la fabricación de nuevas instala-
ciones permanentes en las zonas costeras que deben quedar inundadas
hasta el 2100 o que son impactadas con frecuencia por inundaciones
por penetraciones del mar y eventos hidrometeorológicos extremos.
Promover de manera progresiva y ordenada la relocalización de los
asentamientos costeros más amenazados por las penetraciones del
mar, en particular en las costas bajas (1000 m de distancia de la
línea de costa y 1 m de altura sobre el nivel del mar), donde estos
impactos son intensos y reiterativos.
Donde no sea posible relocalizar los asentamientos e instalaciones,
promover la elevación progresiva de las edi caciones por encima de
la cota estimada o histórica del nivel de inundación y aplicar tecno-
logías y materiales de construcción poco vulnerables, construir sobre
pilotes, en terrazas, y que se diseñen de tal manera que permitan
preservar los bienes y las personas al refugiarse en pisos (niveles)
más altos.
Rediseñar cuando sea apropiado los sistemas de drenaje ( uvial y
alcantarillado) en las áreas bajas costeras inundables e incrementar,
si fuera necesario, su capacidad de paso y descarga como vía para
garantizar la evacuación de los excesos de agua y sistematizar el
mantenimiento de esos sistemas.
En los espacios públicos más expuestos de los asentamientos cos-
teros, permitir solamente la construcción de instalaciones ligeras y
desmontables.
Preservar las áreas forestadas y promover su restauración, en parti-
cular los manglares y otros tipos de vegetación costera, y ubicar las
construcciones en una segunda línea naturalmente protegida.
Divulgar entre los pobladores de las zonas costeras las políticas, ac-
ciones, medidas y regulaciones que conforman la política general de
enfrentamiento al cambio climático.
Desarrollar programas de educación popular para el enfrentamien-
to al cambio climático y todas las amenazas que este proceso lleva
implícito.
En este marco de acción, el Instituto de Plani cación Física realizó
un censo detallado de todas las instalaciones amenazadas y las medidas
a tomar, las cuales están a disposición de los gobiernos municipales.
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El estado actual de los ecosistemas marino-costeros, muchos de los
cuales presentan un distinto grado de deterioro, permite a rmar que las
zonas costeras de Cuba están sufriendo las consecuencias del cambio cli-
mático.
Los ecosistemas se deben proteger de las acciones que los agreden,
a n de elevar su resiliencia para que puedan seguir jugando el papel de
defensores de las zonas marino-costeras por el mayor tiempo posible. En
la medida en se deterioren los ecosistemas que le sirven de protección
natural a las zonas marino-costeras, aumentará su exposición a los even-
tos extremos.
De esta situación se deriva un elevado riesgo para los ecosistemas na-
turales y humanos, que en los lustros siguientes se verán cada vez más
amenazados por la progresiva elevación del nivel medio del mar, por los
embates de los eventos meteorológicos extremos y por la salinización de
los suelos y las aguas super ciales y subterráneas.
Teniendo en cuenta los criterios de expertos y los resultados de las in-
vestigaciones del Macroproyecto, se pueden distinguir tramos costeros de
susceptibilidad alta, media y baja, a saber:
De alta susceptibilidad son los tramos I Cabo San Antonio-Punta
Gobernadora, III Península de Hicacos-Nuevitas, IX Cabo Cruz-Ca-
yo la Salina, X Cayo la Salina-Boca del Guanayara, XII Playa Lar-
ga-Cabo Francés y XV Francés-Punta del Este. En estos tramos es
necesario tomar medidas urgentes para preservar los ecosistemas
y proteger la infraestructura social.
De media susceptibilidad se distinguieron el I Archipiélago de los Co-
lorados y los tramos II Punta Gobernadora-Playa Camacho, IV Nuevi-
tas-Gibara, y XIV Punta del Este-Francés. En estos tramos es necesario
tomar medidas urgentes para preservar los ecosistemas y aumentar
su resiliencia, a n de incrementar su papel protector y reducir las
vulnerabilidades. Asimismo, se deben realizar estudios de factibilidad
para comenzar cuanto antes a tomar medidas para proteger la in-
fraestructura social.
Los tramos de baja susceptibilidad son: V Gibara-Baracoa, VI Baracoa-Ba-
hía de Santiago de Cuba, VII Bahía de Santiago de Cuba-Marea del Porti-
llo, VIII Marea del Portillo Cabo Cruz, XI Boca del Guanayara-Playa Larga y
XIII Cabo Francés-Cabo San Antonio. En estos tramos se deben proteger
los ecosistemas para aumentar su resiliencia, de modo que se reduzca
su velocidad de deterioro, siempre que sea posible y económicamente
viable. La infraestructura también se debe proteger progresivamente,
según se vayan perfeccionando los escenarios de riesgo.
El territorio cubano tiene más de 3500 km de costa, donde se localizan unos
262 asentamientos humanos ubicados a menos de 1 m de altura y 1000 m
desde la línea de la costa, donde se han establecido actividades industriales,
de comercio, pesca, navegación y turismo, entre otras. De acuerdo con los
resultados de los estudios llevados a cabo por el Macroproyecto, 122 asenta-
mientos humanos (69 de ellos son rurales y 53 urbanos) sufrirán afectación total
o parcial, en particular aquellos localizados en tramos donde el relieve es llano.
Al respecto, es importante que los ciudadanos conozcan las principales
acciones diseñadas para prevenir los efectos negativos de la elevación del
nivel del mar hasta el 2100, para que participen activa y conscientemente
en el proceso de enfrentamiento a estas amenazas. Los objetivos más
generales del proceso de enfrentamiento son:
Disminuir los niveles de exposición al peligro.
Reducir la vulnerabilidad de la infraestructura existente (instalaciones
de la economía, viales, viviendas, e inmuebles en general) y de la
población que ocupa los asentamientos más amenazados.
Emplear el planeamiento físico, la localización y relocalización ade-
cuada de las nuevas inversiones como mecanismo para reducir el
riesgo de catástrofe.
Emprender las acciones para el desarrollo de asentamientos e indus-
trias en los territorios costeros, y velar porque no se incrementen los
riesgos ya existentes y sean consecuentes con el Programa Nacional
de Enfrentamiento y Adaptación al Cambio Climático.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
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Estas y otras publicaciones sobre las costas y mares de Cuba se pueden
encontrar en la Biblioteca Digital Cubana de Geociencias. Disponible en:
http://www.redciencia.cu/geobiblio/inicio.html.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
|
Anexo 1A.
Mapa pronóstico de las áreas que quedarán ocupadas por el mar hasta
el 2100, de acuerdo con el peor escenario estimado por Salas et al.
(2006). Este pronóstico no toma en cuenta los factores locales. Sector
occidental.
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|
Anexo 1B.
Mapa pronóstico de las áreas que quedarán ocupadas por el mar hasta
el 2100, de acuerdo con el peor escenario estimado por Salas et al.
(2006). Este pronóstico no toma en cuenta los factores locales. Sector
central.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
|
Anexo 1C.
Mapa pronóstico de las áreas que quedarán ocupadas por el mar hasta
el 2100, de acuerdo con el peor escenario estimado por Salas et al.
(2006). Este pronóstico no toma en cuenta los factores locales. Sector
oriental.
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|
Anexo 2A.
Mapa pronóstico del área de ocupación marina por el ascenso del nivel
del mar hasta el 2100, de acuerdo con la proyección no lineal, más
las anomalías y mareas máximas calculadas sobre la base del registro
mareográ co. Sector occidental.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
|
Anexo 2B.
Mapa pronóstico del área de ocupación marina por el ascenso del nivel
del mar hasta el 2100, de acuerdo con la proyección no lineal, más
las anomalías y mareas máximas calculadas sobre la base del registro
mareográ co. Sector central.
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62 Manuel A. Iturralde-Vinent | Herminia Serrano Méndez
|
Anexo 2C.
Mapa pronóstico del área de ocupación marina por el ascenso del nivel
del mar hasta el 2100, de acuerdo con la proyección no lineal, más
las anomalías y mareas máximas calculadas sobre la base del registro
mareográ co. Sector oriental.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
|
Anexo 3A.
Estado actual de preservación de los bosques de mangle y humedales.
Sector occidental.
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Anexo 3B.
Estado actual de preservación de los bosques de mangle y humedales.
Sector central.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
|
Anexo 3C.
Estado actual de preservación de los bosques de mangle y humedales.
Sector oriental.
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Anexo 4A.
Herbazal de ciénaga y bosques húmedos amenazados de ocupación por
aguas salobres y algunos manglares hasta el 2100. Sector occidental.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
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Anexo 4B.
Herbazal de ciénaga y bosques húmedos amenazados de ocupación
por aguas salobres y algunos manglares hasta el 2100. Sector central.
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Anexo 4C.
Herbazal de ciénaga y bosques húmedos amenazados de ocupación
por aguas salobres y algunos manglares hasta el 2100. Sector oriental.
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
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Anexo 5.
Mapa de las corrientes marinas en el entorno de Cuba.
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|
Anexo 6.
Mapa de la intrusión salina en Cuba (Período seco del año 2014).
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Peligros y vulnerabilidades de la zona marino-costera de Cuba: estado actual y perspectivas ante el cambio climático hasta el 2100
|
Anexo 7.
Localidades donde se han reportado inundaciones costeras en Cuba,
desde 1901 hasta el 2006. Tomado de Mitrani et al., (2007).
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|
Anexo 8.
Asentamientos costeros que pueden sufrir afectaciones por inundación
permanente debido el ascenso del nivel medio del mar.
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... La iguana tiene una distribución geográfica estenotópica por la utilización preferente de los hábitats costeros (Rodríguez-Schettino, 1985). Las zonas costeras, importantes en el contexto natural y socioeconómico actual, donde habita C. n. nubila, se encuentran en situación de riesgo debido a la elevación del nivel del mar, inundación, erosión, pérdida de humedales y de manglares e intrusión de agua salada en las fuentes de agua dulce (IPCC, 2014;Iturralde-Vinent y Serrano, 2015). Esto podría reducir aún más el área efectiva de distribución de la especie, al disminuir recursos esenciales para su supervivencia. ...
... Las zonas costeras, importantes en el contexto natural y socioeconómico actual donde habita C. n. nubila son sensibles a la acción del ser humano y a los efectos del cambio climático, como el aumento progresivo del nivel del mar, inundaciones, erosión, pérdida de humedales e intrusión de agua salada en las fuentes de agua dulce (IPCC, 2007;Iturralde-Vinent y Serrano, 2015), lo que pudiera reducir aún más el área efectiva de distribución y la calidad del hábitat de la especie, al disminuir recursos esenciales para su supervivencia. ...
... Modelos predictivos de cambio climático para el 2050, muestran que los factores del clima producen pérdida o ganancia de ambientes apropiados en especies de reptiles y la contracción y expansión de su distribución sigue patrones ecológicos con tendencias similares a las de la temperatura y la precipitación . La disminución notable de las zonas climáticamente idóneas para C. n. nubila en la región centro-oriental y la Isla de la Juventud en ambos escenarios de forzamiento radiativo (RCP 2.6 W/m 2 y RCP 8.5W/m 2 )y períodos temporales, es muy probable debido a que el clima futuro de Cuba se tornará más árido y extremo, los paisajes secos de la región oriental se intensificarán y avanzarán progresivamente hacia la zona occidental, por lo que estas zonas se verán más afectadas por el incremento de la temperatura, la alteración del balance hídrico,severos déficits de agua, disminución de las precipitaciones y aumento de la frecuencia e intensidad de las sequías (Planos, 2014;Iturralde-Vinent y Serrano, 2015). ...
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Landscape structure can affect waterbird distributions across wetlands. In the Caribbean region, little focus has been given to the studies testing how waterbird communities are affected by the landscape structure of coastal wetlands. We investigated the effects of landscape configuration on waterbird communities in southwestern Cuba and evaluated the contribution of the configuration of lagoons, mangrove and anthropogenic land use to waterbird diversity. Additionally, we identified the scale at which descriptors of waterbird community are most sensitive to landscape variables. We conducted waterbird surveys at 14 sampling points in coastal wetlands of southwestern Cuba during fall migration of 2016. Landscape structure was described with five landscape variables at three spatial scales. We found that at 6 km scale, mangrove mean patch area had a negative influence on waterbird abundance, while the percentage of landscape covered by lagoons had a positive effect at 2 km. However, a higher percentage of both mangroves and lagoons had an influence in waterbird composition variation at 2 km. The percentage of anthropogenic land use did not affect any response variable at the evaluated scales. Detecting the scale at which two important landscape resources (lagoons and mangroves) influence waterbird populations is an important tool for the successful management of these habitats. Study of these features could contribute to the adequate planning of protected areas along the coast of Cuba and the Caribbean.
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One of the projected effects of climate change is a reduction in rainfall in certain regions of the world. Hence, the agricultural and livestock sectors will have to cope with increasing incidences of water shortage whilst still maintaining productivity levels to feed an ever increasing global population. This short communication reports on the effect of a two week water stress on Pelibuey sheep in Cuba. Three treatments were compared viz. supply of water ad libitum; water supplied once every 3 or 6 d. Following exposure to the water stress, the results showed no changes in sheep body weight or rectal temperature. However, respiration frequency was affected with water stress causing a reduction from 23.3 to 13.3 respirations per min in control and water deprived animals, respectively. Furthermore, there was evidence for hemoconcentration in response to water stress (levels of hemoglobin increased from 9.2 to 13.1 g L ⁻¹ and hematocrits from 27.6 to 39.3% in the control group and animals restricted to water once every 6 d. The imposed water stress was also evident in the reduction of lymphocytes (from ±63 to 43%), and in increase of neutrophils (from approximately 38 to 54%) and leukocytes (from 3133 to 4933 per mm ³ ). The results indicated a decline in the levels of antioxidants, i.e. SOD (SOD from approximately 13 to 10 U mg ⁻¹ protein and CAT activity from 23 to 9 U mg ⁻¹ protein. To the best of our knowledge, this is the first report on the response of Pelibuey sheep to short-term water shortage stress under Cuban environmental conditions.
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[Introducción]: La vegetación de costa arenosa ubicada en el Parque Nacional de Guanahacabibes en Cuba, ofrece diversos bienes y servicios ambientales, entre ellos la recreación. Este ecosistema forma parte de los senderos ecoturísticos comercializados en el área y ha sido dañado por inundaciones ocasionadas por eventos extremos, como el huracán Wilma en el 2005. [Objetivo]: Valorar el beneficio recreativo que ofrece la vegetación de costa arenosa y el daño causado por inundaciones costeras. [Metodología]: Se utilizó una aproximación del método costos de viaje zonal, sin equidistancia, en una muestra de los visitantes que practicaron la actividad del senderismo asociada a la vegetación de costa arenosa, en el año 2016. [Resultados]: El huracán Wilma produjo inundaciones de moderadas a fuertes que afectaron entre un 70 % a 80 % el área de vegetación de costa arenosa. El impacto negativo que provocó en el ecosistema, tiene alta importancia en la jerarquía de daños. El beneficio recreativo por observar la vegetación de costa arenosa asociada a los senderos ecoturísticos tuvo un valor aproximado de 63 996 USD, para el año 2016, a su vez el valor individual del bienestar fue 15 USD. [Conclusiones]: Se puede inferir que un huracán similar al Wilma producirá una afectación análoga en la vegetación de costa arenosa y a su vez una posible pérdida de la calidad ambiental, siendo un antecedente el procedimiento utilizado y el valor recreativo estimado para este ecosistema.
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Regional efforts jointly done for synthesizing the situation about Integrated Coastal Management and Public Politics in Iberoamerica started almost a decade ago. Ten years later, the present Chapter is aimed to analyze advances regarding implementation of integrated coastal management in Cuba. Due to its condition of being a Caribbean archipelago, everything in Cuba is strongly linked to its coastal and marine characteristics; issues about integrated coastal zone management have received greater attention, becoming, at present, an item of maximum priority among the political and legal frameworks of the country. Improvement to the political-normative framework regarding integrated coastal management, increase in the number of institutions devoted to assess themes related to that topic, as well as in the number of projects, activities for Postgraduate formation and communitarian education regarding the topic, are all widely shown in the present Chapter. Approval and implementation of the National Plan for Social and Economic Development up to 2030 (NPSED, 2030), and of the State Plan to face the Climate Change (“Life Task” in Sp. “Tarea Vida”) have been irrelevant for the country. Both Plans are aimed to analyze typical problems of the coastal zone, focusing on the search of solutions. New challenges for coastal zone management in Cuba are also described in the present Chapter, where possibilities of putting into practice new actions, as well as items, which require deeper analysis, are also given.
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Here, we present an overview of the current knowledge of Cuban seagrasses, including distribution, status, threats, and efforts for their conservation. It has been estimated that seagrasses cover about 50% of the Cuban shelf, with six species reported and Thalassia testudinum K.D. Koenig being the most dominant. Seagrasses have been studied primarily in three areas in Cuba (northwest, north-central, and southwest). Thalassia testudinum and other seagrasses exhibit spatial and temporal variations in abundance, and updating of their status and distribution is needed. The main threat to Cuban seagrass ecosystems is low seawater transparency due to causes such as eutrophication and erosion. High salinities limit their distribution in the Sabana-Camagüey Archipelago, partly the result of freshwater dams and roads. Seagrass meadows play important ecological roles and provide many ecosystem services in Cuba, with efforts underway to preserve this ecosystem. Research and management projects are directed toward integrated coastal zone management, including a ban on trawl fisheries and the extension of marine protected areas to contain more seagrass meadows. In addition to updating species distributions, it is urgent that managers and researchers in Cuba examine the resilience of this ecosystem in the face of climate change. © 2018 Rosenstiel School of Marine & Atmospheric Science of the University of Miami
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Los estimados sobre los descenso y elevación del nivel del mar en las costas, no son comparables los estimados del futuro ascenso global del nivel medio del mar según el IPCC. Este tema se discute en detalle y se ofrecen algunas recomendaciones al respecto.
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Sea level change during the Quaternary is primarily a consequence of the cyclic growth and decay of ice sheets, resulting in a complex spatial and temporal pattern. Observations of this variability provide constraints on the timing, rates, and magnitudes of the changes in ice mass during a glacial cycle, as well as more limited information on the distribution of ice between the major ice sheets at any time. Observations of glacially induced sea level changes also provide information on the response of the mantle to surface loading on time scales of 10(3) to 10(5) years. Regional analyses indicate that the earth-response function is depth dependent as well as spatially variable. Comprehensive models of sea level change enable the migration of coastlines to be predicted during glacial cycles, including the anthropologically important period from about 60,000 to 20,000 years ago.