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Embarazo adolescente y Salud Sexual

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  • Promundo-US

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BID - 2015
Embarazo adolescente y salud sexual
Banco Interamericano de Desarrollo
División de Protección Social y Salud
1
Meta BID
Que los y las
adolescentes y
jóvenes posean las
habilidades,
conocimientos,
información y acceso
a servicios de salud
sexual y reproductiva
para favorecer una
transición exitosa a la
vida adulta.
2
Principales desafíos en
América Latina y el Caribe
Las y los adolescentes y jóvenes de bajos
recursos enfrentan múltiples factores de riesgo
que los hace especialmente vulnerables a
embarazos no deseados, abortos inseguros y
enfermedades de transmisión sexual (ETS).
Esto se debe a que una gran proporción de
adolescentes y jóvenes de la región inicia sus
relaciones sexuales en la adolescencia sin
protección.
i
Esta nota se enfocará en el reto del
embarazo adolecente por ser un fenómeno de
preocupación prioritaria para muchos países de
la región. No obstante, cabe destacar que los
factores de riesgo que determinan el embarazo
adolescente así como las estrategias
prometedoras para prevenirlo o abordarlo
cuando ocurre, son también relevantes para
prevenir otros resultados adversos relacionados
con la salud sexual y reproductiva que
perjudican las trayectorias de desarrollo de los y
las adolescentes.
La tasa de embarazo adolescente, sin duda uno
de los eventos vitales que mayor compromete
las oportunidades de desarrollo de las niñas y
mujeres, sigue siendo elevada en la región.
Mientras la tasa de fecundidad global
(nacimientos en todas las mujeres en edad
reproductiva) ha disminuido significativamente
a nivel agregado, la tasa de fecundidad
adolescente ha descendido más lentamente
que en otras regiones. Asimismo, ALC es la
única región donde los partos de niñas de
menores de 15 años aumentaron.
ii
Si se
sostiene la tendencia actual, ALC pasaría a ser la
región con mayor tasa de embarazo
adolescente fuera de África. Según el Informe
de Desarrollo Humano 2010, hubo 86
nacimientos en adolescentes por cada 1000
mujeres de 15-19 años en 1997 y 72 en 2010.
Dentro de la región, los países con tasas más
altas de fecundidad adolescente son Nicaragua
(108), República Dominicana (106) y Guatemala
(105), mientras que aquellos que han logrado
mayores reducciones son Colombia (-25%), Haití
(-23%), Costa Rica, El Salvador y Perú (-21%). En
la región 38% de mujeres se embarazan antes
de los 20 años y un quinto (20%) de nacimientos
ocurre en madres adolescentes menores de 18
años.
iii
Las mujeres adolescentes, que viven en zonas
rurales, de bajos ingresos y con una educación
deficiente son más propensas a quedar
embarazadas que sus congéneres urbanas, más
ricas y educadas.
Las adolescentes más pobres tienen entre tres y
cinco veces más probabilidad de estar
embarazadas que las del primer quintil de
riqueza.
iv
Las niñas afrodescendientes,
pertenecientes a una minoría étnica, a un grupo
marginalizado, con escasas oportunidades de
vida, que tienen un acceso limitado a la salud
sexual y reproductiva, incluida la información y
servicios sobre anticonceptivos, son más
proclives a quedar embarazadas. Las tendencias
en los últimos 15 años, muestran una
propensión predominante a la iniciación sexual
más temprana. Aunque ha aumentado el uso de
anticoncepción, este es aún insuficiente,
irregular e inoportuno para disminuir el riesgo
de embarazo adolescente, así como de
enfermedades de transmisión sexual. Por lo
tanto, es urgente que se realice una efectiva
difusión de programas comprehensivos de
consejería, educación sexual y entrega de
métodos de planificación familiar, dado que el
periodo de exposición al riesgo actualmente es
mayor.
v
Al analizar tanto la edad de iniciación sexual
como el uso de protección anticonceptiva de
acuerdo al nivel socio-económico (medida por
el quintil de ingreso y el nivel educativo), se
advierte que las adolescentes de menos
recursos se encuentran ante una acumulación
de factores de riesgo: se inician sexualmente
más temprano, se casan o unen más jóvenes y
usan anticonceptivos modernos en menor
medida que las adolescentes y jóvenes de nivel
socio-económico más alto. Cerca de dos de cada
diez adolescentes se casa o une antes de los 20
3
años, lo que está validado por la legislación de
varios países que permite las uniones antes de
los 18 años, a edades más jóvenes para las
mujeres que para los varones.
vi
Entre los principales factores asociados a la alta
fecundidad adolescente se destacan la pobreza,
la desigualdad y la falta de oportunidades, que
parecen tanto generar como a su vez, resultar
del embarazo precoz.
Es por esto que se considera que el embarazo
temprano contribuye a la transmisión
intergeneracional de la pobreza. Otros factores
que se correlacionan positivamente con el
embarazo adolescente a nivel macro son el
menor gasto público en salud, la menor
participación económica de las mujeres y la
menor proporción de mujeres que participan en
el mercado formal de empleo. A nivel micro,
además de los factores ya mencionados
(educación, ingreso familiar, pertenencia étnica)
se constata que las adolescentes que no viven
en el mismo hogar que sus padres (hombres)
tienen mayores posibilidades de quedar
embarazadas.
vii
Múltiples factores influyen el
proceso de decisión y comportamientos que
resultan en embarazos adolescentes. A nivel
individual, confluye la falta de oportunidades
producto de la pobreza y la desigualdad, con la
ausencia de aspiraciones a tener un proyecto de
vida basado en el desarrollo personal y
profesional, y la escasa capacidad de negociar
los términos de las relaciones sexuales. La falta
de aspiraciones y opciones efectivas entre las
cuales los adolescentes pueden elegir proyectos
de desarrollo personal reduce el costo de
oportunidad de la maternidad/paternidad
temprana. Al mismo tiempo, esto realza el valor
de la maternidad/paternidad como proyecto
significativo que da sentido a su vida. A nivel
familiar, social e institucional, los adolescentes
se ven insertos en un entorno reticente a
reconocerlos como sujetos sexualmente activos
o potencialmente activos.
En este contexto los adolescentes ven
restringido el acceso a la información,
conocimientos sobre prácticas sexuales seguras
y métodos anticonceptivos modernos que
necesitan para tomar decisiones informadas.
Por lo tanto, la distancia que existe entre las
expectativas, normas sociales y actitudes
adultas y las realidades de la vida sexual de los
adolescentes tiene un efecto decisivo en el
embarazo a temprana edad. Esto se refleja
también en las prácticas de los servicios de
salud. A pesar de que las políticas y la
legislación nacional de varios países de la región
declaran garantizar el acceso libre, confidencial
y universal a los servicios de salud sexual y
reproductiva, incluyendo normas específicas
para la población joven, estos lineamientos
todavía no se ven reflejados a gran escala en el
acceso y disponibilidad de servicios amigables
en esta área.
Las actitudes de los proveedores de salud a
menudo limitan el acceso de los adolescentes a
servicios adecuados y a la información que
necesitan para controlar de modo responsable
su vida sexual y reproductiva, prevenir
embarazos no deseados, ETS y hasta abusos
sexuales. Esto explica por qué actualmente se
constata un sesgo en el acceso a servicios de
salud sexual y reproductiva que afecta
negativamente a las adolescentes sin hijos
sexualmente activas y se confirma por el alto
porcentaje de iniciaciones sexuales
desprotegidas. Contrariamente, las mujeres
adolescentes ya madres, acceden a consejería y
métodos de anticoncepción después de su
primer hijo, por lo que si bien se logra evitar
embarazos adicionales no se llega a prevenir el
primer embarazo no deseado.
viii
La mayoría de los adolescentes conocen
métodos de anticoncepción modernos, pero no
hacen un uso consistente, adecuado, oportuno y
con autonomía, de los mismos. Mientras que
cerca del 90% de los adolescentes conoce algún
método moderno de anticoncepción, casi
cuatro (37%) de cada diez mujeres adolescentes
en unión que quiere evitar un embarazo no los
usa.
ix
Las consecuencias de la maternidad
temprana han sido documentadas
x
y perjudican
varias dimensiones relacionadas con la madre y
4
sus hijos. En el corto plazo, las mujeres
adolescentes embarazadas pueden recurrir a
abortos inseguros
xi
, corren entre dos y cinco
veces mayor riesgo de sufrir complicaciones
durante el embarazo y el parto (para las niñas
de 15-19 y las menores de 15 respectivamente),
de tener muerte fetal, infantil y de suicidio.
xii
En
el mediano plazo, la maternidad adolescente
afecta las oportunidades económicas de la
madre, tanto educativas, de ingreso, empleo y
de formar una pareja estable (marriage
market), lo que resulta en una carga
desproporcionada de las consecuencias del
embarazo en las mujeres que deben afrontar
sin una pareja la responsabilidad de crianza y
sustento. Los hijos de madres adolescentes son
más proclives a practicar comportamientos
riesgosos en la adolescencia.
xiii
El nivel socio-
económico de la madre adolescente y su red
social de apoyo determinarán en qué medida la
maternidad condicionará sus oportunidades en
la vida.
Evidencia internacional
sobre la eficacia de políticas
y programas de SSR
adolescente
Como el embarazo en adolescentes es el
resultado de múltiples factores a nivel
individual, familiar, social y económico, las
estrategias que se propongan prevenir
resultados adversos en la salud sexual y
reproductiva de los adolescentes tal como éste,
necesitan abordar las diversas dimensiones
arriba descriptas. A nivel macro, la evidencia
indica que las políticas y programas que
reducen la desigualdad, la pobreza, que crean
oportunidades para las mujeres y reducen las
disparidades de género pueden reducir el riesgo
de embarazos tempranos, así como moderar las
consecuencias negativas de la maternidad
adolescente.
xiv
A nivel micro, las intervenciones
en esta área deberían procurar fortalecer la
capacidad de los adolescentes de tomar
decisiones y acciones libres e informadas, y a la
vez, ampliar el rango de opciones de vida
efectivas entre las cuales los adolescentes, en
particular las mujeres, pueden escoger. De este
modo, las decisiones respecto a su fertilidad y
comportamiento sexual y reproductivo no
estarán motivadas por la falta de opciones
significativas de vida, por falta de poder de
negociación o información para protegerse.
Para desarrollar las capacidades que necesitan
los y las adolescentes para un tránsito exitoso a
la vida adulta, se necesitan inversiones
integrales para abordar las múltiples fuentes de
vulnerabilidad, que varían según el género, la
edad, pertenencia étnica y racial, capacidades,
grupos de ingresos, lugares de residencia y
muchos otros factores.
xv
A continuación se
describen un conjunto de intervenciones que
han demostrado ser exitosas, por un lado, para
prevenir y reducir el embarazo adolescente,
aunque en muchos casos este no era el objetivo
explícito u principal de las mismas. Por otro
lado, se describen intervenciones para moderar
las consecuencias negativas de la maternidad
temprana, evitar segundos embarazos no
deseados y apoyar las trayectorias de vida de
las jóvenes madres.
Muchas de las intervenciones han sido efectivas
también para promover conductas sexuales
responsables y proteger a los y las adolescentes
de incurrir en otros comportamientos riesgosos.
Las intervenciones presentadas en general
abordan uno o dos aspectos necesarios para
influir la salud sexual y reproductiva a nivel
individual, familiar, social o institucional. Dada
la complejidad del fenómeno del embarazo
adolescente, ninguna organización o sector
aislado puede enfrentarlo sin la participación de
otros, y así abordar las diferentes dimensiones
implicadas (ver organización de dimensiones
que influyen la salud sexual y reproductiva en
según el modelo ecológico, en figura 1 en
anexo). Se requiere por lo tanto la cooperación
entre sectores y la colaboración con los
adolescentes para definir estrategias integrales
y adaptadas a las especificidades de los
distintos grupos de adolescentes.
5
6
Intervenciones de
prevención
A nivel individual
Los programas de educación sexual
comprehensiva contribuyen a fortalecer las
capacidades de los y las adolescentes para
tomar decisiones libres e informadas y
adoptar comportamientos sexuales y
reproductivos responsables que evitan
resultados adversos tales como el
embarazo adolescente y las ETS (DV IV)
1
.
No existe un único modelo ideal sino una
amplia gama de programas muy
heterogéneos que han sido evaluados
rigurosamente, por lo general en los países
industrializados (la mayoría en EEUU, otros
en países Europeos)
xvi
xvii
aunque existen
algunos ejemplos en países en desarrollo
(Kenia, Brasil, Chile, Jamaica, México)
xviii
xix
.
A pesar de que estos programas difieren en
el contenido curricular, el perfil de los
facilitadores (maestros, personal
capacitado, personal de salud, pares), el
lugar de implementación (escuelas, centros
de salud u organizaciones comunitarias) y la
duración (1 a 16 sesiones), comparten
características en común y han demostrado
ser efectivos y replicables en contextos muy
diversos siempre y cuando se implementen
sus componentes adecuadamente según
fueron diseñados, para una población y en
un contexto similar. Sus características
comunes son las siguientes: No proveen
únicamente información veraz sobre la
1
Si bien UNFPA y PAHO son las agencias con
mayor ventaja comparativa en el área de salud sexual
y reproductiva en general, incluyendo la prevención
del embarazo adolescente, y el Banco Mundial se está
asociando en muchos países a esta alianza, el BID
tiene la capacidad técnica interna (SPH/GDI) para
apoyar técnicamente el desarrollo de operaciones,
dialogo de políticas y cooperaciones técnicas en esta
área. Profundizar el trabajo del BID en esta área
requeriría un respaldo por parte de la gerencia de
países para instalar este tema en las agendas de los
gobiernos de la región.
sexualidad, el funcionamiento del cuerpo, la
reproducción y los riesgos implicados sino
que presentan un currículo integral y
multidisciplinario: desarrollan las
habilidades para la vida de los adolescentes,
tales como la reflexión crítica, auto-eficacia
para negociar el uso de métodos
anticonceptivos o rehusarse a tener
relaciones sexuales indeseadas, promueven
la igualdad de género en las relaciones
interpersonales y vinculan a los y las
adolescentes con servicios de salud y el
suministro de métodos anticonceptivos. Por
este motivo, las evaluaciones existentes
ofrecen escasa evidencia acerca de los
efectos de sus componentes individuales.
xx
Mientras las intervenciones en las
escuelas presentan la ventaja de alcanzar a
una población adolescente a “cautiva” a la
que no hay que atraer, aquellas en
organizaciones comunitarias permiten
alcanzar a adolescentes y jóvenes que no
están asistiendo a la escuela, y contar con la
facilitación de miembros de la comunidad
que conocen los códigos culturales locales.
xxi
Hay evidencia sólida sobre la efectividad
de establecer sistemas de referencia
formales entre las escuelas que brindan
programas comprehensivos de educación
sexual, y centros de salud con servicios
amigables para jóvenes, en el aumento de
su uso y la reducción de ETS y
comportamientos de riesgo.
xxii
La evidencia demuestra que las
intervenciones que promueven la
abstinencia como única posibilidad para la
prevención de embarazos y prevenir
comportamientos sexuales riesgosos no son
efectivas para posponer la iniciación sexual
o para protegerse cuando lo hacen.
xxiii
El contenido de los programas de educación
sexual comprehensiva no solo incluye
información científica y medicamente
correcta que enfatiza comportamientos
específicos que previenen o conducen a
embarazos no deseados y ETS. Además,
éstos abordan los factores de riesgo y de
7
protección que afectan los
comportamientos incluido el rol del género
y las relaciones desiguales de poder en las
relaciones sexuales y como prevenirlos.
Asimismo, emplean actividades, mensajes y
métodos apropiados para la cultura, la edad
y experiencia sexual de la población meta.
Estos programas son diseñados en
cooperación con miembros de la
comunidad meta, especialmente
adolescentes, apoyan a los adolescentes en
el establecimiento de metas claras
relacionadas con la salud sexual y
reproductiva, utilizan técnicas de enseñanza
participativas y las sesiones son facilitadas
por personal capacitado para ello.
La expansión de oportunidades de
formación educativa e integración
productiva que amplíen las opciones que
dan sentido a proyectos de vida efectivos
es una de las estrategias más eficaces para
reducir el embarazo adolescente (DV VII).
La permanencia en la escuela ha
demostrado no solo tener consecuencias
positivas en la salud y perspectivas de
participación económica futura de las
adolescentes sino que está asociada a
menor probabilidad de que las niñas se
casen o unan temprano, es más probable
que usen anticonceptivos modernos y de
que no tengan hijos antes de los 18 años
xxiv
,
xxv
,
xxvi
,
xxvii
,
xxviii
Varios programas de
transferencias condicionadas encuentran
que la permanencia en la escuela está
asociada a la reducción del embarazo
adolescente (México, Perú, Colombia,
Brasil, Colombia, Malawi). Aunque se
requiere profundizar el estudio de los
mecanismos a través de los cuales esto
ocurre, las investigaciones indican que
puede deberse al aumento en la asistencia
escolar y el cambio de preferencias
resultantes, al mayor costo de oportunidad
de tener hijos que esto determina, como
también al mayor acceso de la familia a
servicios de salud con el consecuente
conocimiento y acceso a métodos
anticonceptivos.
xxix
Ampliar las
oportunidades de inserción productiva a
través de capacitación para el trabajo que
incluya habilidades no-cognitivas y
vinculación con oportunidades de empleo
también ha sido efectivo en algunos países
ya sea para reducir el embarazo
adolescente (República Dominicana)
xxx
o
para reducir comportamientos sexuales de
riesgo (Argentina, Colombia, Perú).
xxxi
A nivel familiar y comunitario
Las intervenciones que promueven el
reconocimiento de los adolescentes como
sujetos sexualmente activos y la
disminución de prejuicios culturales,
familiares y comunitarias favorecen el
ejercicio de una sexualidad segura y
responsable desde la primera relación (VD
IV).
2
Programas como Stepping Stones
(implementado en más de 40 países de
América Latina, África y Europa) brindan
sesiones a hombres y mujeres adolescentes
y jóvenes, a la vez que sensibilizan a las
comunidades, incluyendo líderes
tradicionales y comunitarios para que
apoyen el acceso de los y las adolescentes a
información y servicios de salud sexuales y
reproductivos. Si bien este programa no
encontró efectos en particular sobre el
embarazo adolescente, si logró reducir la
violencia de pareja, mejorar la
comunicación entre hombres y mujeres
adolescentes y sus parejas/relaciones,
aumentó el uso del preservativo, redujo la
incidencia de HIV y herpes. Otros
programas en la región (Brasil, Nicaragua)
complementan las sesiones educativas
dirigidas a adolescentes con estrategias
comunitarias y masivas de comunicación
para el cambio social con énfasis en la
prevención del VIH, ETS, toma de decisiones
informadas, sexualidad segura y normas
que promueven la igualdad de género. Es
fundamental que los programas sean
2
Idem Nota al pie #2.
8
dirigidos y diseñados para abordar las
necesidades especificas tanto de hombres
como de mujeres, y que los varones sean
asociados como parte de una respuesta
constructiva, y no como los causantes del
problema de la maternidad temprana,
promoviendo mayor corresponsabilidad en
los roles productivos y reproductivos. Estos
programas han demostrado que los
adolescentes logran modificar actitudes
rígidas respecto al género por visiones más
equilibradas, adoptan comportamientos de
sexualidad responsable y mejoran la
comunicación de pareja y la capacidad de
negociación sobre su sexualidad.
xxxii
,
xxxiii
,
xxxiv
Aumentar el acceso y uso oportuno de
métodos efectivos de anticoncepción
desde la primera relación sexual previene
embarazos adolescentes, ETS y abortos
inseguros (DV IV). Distintas intervenciones,
además de los programas de educación
sexual comprehensiva descriptos arriba,
han demostrado contribuir a que los y las
adolescentes no solo obtengan la
información que necesitan sobre las
opciones de métodos existentes, sino los
métodos mismos y que los usen
adecuadamente. Hay alguna evidencia
sobre el uso de farmacias amigables para
los adolescentes que atienden en
confidencialidad, proveen materiales
específicos y que han aumentado el acceso
a consejería en planificación familiar
(Bolivia).
xxxv
Otra intervención prometedora
es el desarrollo de esquemas de vouchers
para servicios de salud sexual y
reproductiva para jóvenes subsidiados o
gratis, para incentivar su uso. Dos
evaluaciones mostraron un aumento en el
uso de servicios de SSR por parte de los
tenedores de vouchers. (Nicaragua, Kenia)
xxxvi
Los servicios de consejería amigables para
adolescentes pueden ser efectivos para
reducir barreras por las cuales los
adolescentes no demandan métodos
anticonceptivos o servicios de consejería
en salud sexual y reproductiva (costo, falta
de confidencialidad y estigmatización, falta
de conocimiento sobre existencia de
servicios, horarios y ubicación
inconveniente, entre otras).
xxxvii
(DV IV). En
este sentido, los servicios amigables crean
ambientes donde los adolescentes se
sienten cómodos, respetados, no juzgados
o discriminados por su género o edad. Estos
servicios brindan atención especializada sin
exigir permiso a padres u otras condiciones
(edad o estado civil), prestan intervenciones
integrales en el mismo lugar (consejería
sexual y reproductiva, provisión de
anticonceptivos incluyendo anticoncepción
de emergencia, tamizaje y tratamiento de
ETS/HIV, servicios pre y posnatales,
atención de casos de abuso sexual), en
privacidad y confidencialidad. Los servicios
amigables para adolescentes están abiertos
en horarios y lugares accesibles que se
adaptan a las rutinas de los adolescentes e
involucran a los mismos en la
determinación del contenido y alcance de
los servicios.
A pesar de que estos modelos son
promovidos como un servicio indispensable
para apoyar la salud sexual y reproductiva
de los adolescentes
xxxviii
y hay evidencia
sobre cómo estos modelos logran brindar
servicios de mejor calidad y adecuados para
adolescentes, aumentan el acceso y su uso
por parte de este grupo etario, e incluso
reducen comportamientos sexuales de
riesgo, todavía no se ha evaluado
completamente la eficacia de los servicios
adecuados para los jóvenes en distintos
resultados de salud, incluyendo la reducción
del embarazo en adolescentes (ver Tylee en
Lancet para una revisión de la evidencia)
xxxix
El trabajo de capacitación en abordajes
amigables a los proveedores de salud y la
sensibilización de las familias y
comunidades sobre la aceptabilidad de los
servicios de salud sexual y reproductiva
surge como un componente determinante
9
del grado de acceso y uso que harán de
ellos los adolescentes.
Intervenciones remediales
Los programas de prevención de
embarazos subsecuentes en adolescentes
embarazadas incentivan a prevenir
embarazos inmediatos, promueven la
creación de proyectos de vida futura para
ellas y sus hijos y la consecución de su
educación o el aprendizaje de habilidades
para la inserción productiva (VD IV).
3
Existe evidencia proveniente en la mayoría
de los casos de Estados Unidos y Jamaica
sobre intervenciones que muestran
reducciones estadísticamente significativas
en embarazos subsecuentes en madres
adolescentes, que son monitoreadas hasta
cumplir veinte años. Asimismo, algunos de
estos programas muestran resultados
positivos en otros aspectos tales como el
uso consistente y correcto de métodos
anticonceptivos, la mejora en la salud
materna, aumento del número de madres
adolescentes que finalizan sus estudios u
obtienen un diploma general equivalente y
aumento de la inserción productiva o
reducción de la dependencia de programas
de asistencia pública.
xl
Estos programas son
ofrecidos en hospitales, escuelas
alternativas, organizaciones comunitarias o
consisten en visitas domiciliarias periódicas
por parte de una enfermera o trabajadora
social. Los modelos basados en hospitales y
escuelas brindan servicios interdisciplinarios
y comprehensivos a las madres
adolescentes incluyendo atención clínica,
salud sexual y reproductiva e infantil, apoyo
psicológico, y para continuar los estudios.
Algunos proveen además capacitación
laboral y vínculos con oportunidades de
empleo, incluyen sesiones en educación
sexual y reproductiva y competencias
parentales para la madre y su pareja, y
promueven el desarrollo de metas y planes
3
Idem Notas al pie #2 y #3.
de vida. Las madres y sus parejas son
aconsejadas por trabajadores sociales,
enfermeras, pediatras y mentores
asignados a cada caso.
10
Publicaciones
1. Publicación Salud sexual y reproductiva. Hay aproximadamente 260 millones de casos de
enfermedades de transmisión sexual y anualmente esta cifra crece con 38 millones de nuevas
infecciones, casi la mitad son diagnosticadas en jóvenes de entre 15 y 24 años. A pesar de lo
crucial de invertir en esta área y de su alto costo de oportunidad, ¿Sabemos qué intervenciones
reducen las cifras de embarazos adolescentes, prácticas sexuales de riesgo, incidencia de
enfermedades de transmisión sexual entre jóvenes, etc.? Leer más:
http://blogs.iadb.org/salud/2014/02/12/joven-hablemos-de-salud-sexual/ o Descargar
publicación
2. Publicación: Guía para medir comportamiento de riesgo en jóvenes. El diseño de políticas
saludables para jóvenes requiere de información fiable sobre sus comportamientos de riesgo,
medirlos no es sencillo. El diseño de encuestas y la aplicación de los métodos para obtener
información de calidad sobre estos comportamientos particularmente sobre violencia juvenil,
consumo de sustancias ilícitas, comportamientos sexuales de riesgo y embarazo adolescente-
son de radical importancia para guiar la toma de decisiones en base a información precisa. Leer
más: http://blogs.iadb.org/salud/2014/02/17/joven-hablemos-de-comportamientos-de-
riesgo/ o descargar publicación
11
Meta BID
Que los y las adolescentes y jóvenes posean las
habilidades, conocimientos, información y
acceso a servicios de salud sexual y
reproductiva para favorecer una transición
exitosa a la vida adulta.
Se plantean las siguientes líneas de acción
relacionadas con esta meta:
Asistencia técnica e inversión en programas
integrales que generen a nivel individual,
familiar y comunitario las condiciones para
que los adolescentes puedan tomar
decisiones libres e informadas respecto a su
sexualidad y fertilidad y que estas no
resulten de la falta de información, acceso a
métodos, de la escasez de opciones
alternativas que den sentido a su vida, o del
poder desigual de negociación en las
relaciones entre hombres y mujeres.
Incluir la prestación de servicios de
consejería en salud sexual y reproductiva de
calidad a adolescentes mujeres y varones
miembros de familias beneficiarias de
programas de transferencias condicionadas
y reforzar los incentivos para que los y las
adolescentes finalicen la escuela
secundaria.
Actividades dentro de los programas con
países.
Diseño e implementación de programas de
educación sexual comprehensiva basados en
escuelas, organizaciones comunitarias y centros
de salud, establecimiento de sistemas de
referencia para la prestación de servicios de
consejería y atención de la salud sexual y
reproductiva; desarrollo de esquemas de
transferencias condicionados o no
condicionados que incluyan servicios de salud
sexual y programas para adolescentes e
incentivos monetarios para que finalicen la
escuela secundaria; asistencia técnica e
implementación de programas de formación
educativa, en habilidades para la vida y el
empleo para adolescentes fuera de la escuela y
para jóvenes que están embarazadas o ya son
madres; diseño e implementación de servicios
de salud amigables para adolescentes
incluyendo la sensibilización de las familias,
líderes comunitarios y religiosos;
entrenamiento y apoyo técnico al personal de
salud en la prestación de servicios adecuados a
las necesidades de adolescentes en función de
su edad, genero, pertenencia étnica o racial.
Estudios
Realización de estudios que amplíen la base de
evidencia rigurosa sobre la efectividad y
sostenibilidad de intervenciones
comprehensivas en salud sexual y reproductiva
en diferentes contextos de implementación
(escuelas, centros de salud, organizaciones
comunitarias), para diferentes grupos de
adolescentes (en función de la edad, género,
urbanos, rurales, indígenas, afro y no indígenas-
afro), usando diferentes métodos (personal
capacitado, pares, maestros, personal de salud
como facilitadores de las sesiones educativas);
análisis que permita aislar los efectos de los
diferentes componentes de las intervenciones
(por ejemplo: servicios de consejería en SSR,
provisión de métodos anticonceptivos,
campana mediática, educación sexual
comprehensiva); evaluación del efecto de
servicios de salud sexual y reproductiva
amigables para adolescentes en ampliar el
acceso a los mismos así como en los resultados
de salud de esta población; evaluación de
métodos efectivos de formación para personal
de salud sobre como brindar consejería y
servicios a esta población.
Ver indicador de progreso propuesto
desagregado por los países de la región
miembros del BID en la Tabla 1.
12
Tabla 1: Tasa de fertilidad en adolescentes
(nacimientos por cada 1000 mujeres entre 15 y 19
años de edad)
2000
2012
América Latina y el
Caribe
86
72
Argentina
64
54
Bahamas
51
29
Barbados
51
48
Belice
97
71
Bolivia
85
72
Brasil
87
71
Chile
64
55
Colombia
91
69
Costa Rica
81
61
República Dominicana
110
100
Ecuador
85
77
El Salvador
100
76
Guatemala
118
97
Guyana
85
89
Haití
56
42
Honduras
107
84
Jamaica
89
70
México
77
63
Nicaragua
125
101
Panamá
93
79
Paraguay
86
67
Perú
65
51
Suriname
48
35
Trinidad y Tobago
41
35
Uruguay
65
58
Venezuela
93
83
Fuente: World Development Indicators. World Bank.
Figura 1: Factores determinantes del embarazo en
adolescentes: Un modelo Ecológico
Fuente: UNFPA 2013
13
i
El 17% de los adolescentes de la región se iniciaron sexualmente
antes de los 15 años Progress for Children. A Report card on
adolescents. 2012. UNICEF; La edad de iniciación varía entre los
13-16 para los varones y entre los 15-18 para las mujeres.
Lundgren R. Protocolos de Investigación para el estudio de la
Salud Sexual y Reproductiva de los Adolescentes jóvenes varones
en América Latina. Washington DC. OPS 2000.
ii
Ibidem UNFPA 2013.
iii
Reproducción adolescente y desigualdades en ALC. J. Rodriguez
CEPAL 2008; Di Cesare M Ch. Estudio sobre Patrones Emergentes
en la Fecundidad y la Salud Sexual y Reproductiva y sus Vínculos
con la Reducción de la pobreza en América latina. 2006. CEPAL.
UNFPA; Teenage Pregnancy and Opportunities in Latin America
and the Caribbean. World Bank 2013.
iv
Rodriguez Vignoli. J. Reproducción Adolescente y desigualdades
en América latina y el Caribe: un llamado a la reflexión y a la
acción. CEPAL/UNFPA 2008; Maternidad en la Niñez. Enfrentar el
reto del embarazo en adolescentes. El Estado de la Población
Mundial 2013. UNFPA, Fondo de Población de las Naciones
Unidas; Panorama Social de América Latina
v
Obaid T. Fifteen years after ICPD. International Journal of
Gynecology. 2009
vi
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Documento preparado por Clara Alemann para SFD de
Protección Social BID
Información y contacto: Serrana Mujica
e-mail: serranam@iadb.org
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Article
Full-text available
We examine the effect of maternal education on birth outcomes using Vital Statistics Natality data for 1970 to 1999. We also assess the importance of four channels through which maternal education may improve birth outcomes: use of prenatal care, smoking, marriage, and fertility. In an effort to account for the endogeneity of educational attainment, we use data about the availability of colleges in the woman's county in her seventeenth year as an instrument for maternal education. We find that higher maternal education improves infant health, as measured by birth weight and gestational age. It also increases the probability that a new mother is married, reduces parity, increases use of prenatal care, and reduces smoking, suggesting that these may be important pathways for the ultimate effect on health. Our results add to the growing body of literature which suggests that estimates of the returns to education which focus only on increases in wages understate the total return. © 2001 the President and Fellows of Harvard College and the Massachusetts Institute of Technology
Article
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Interventions to treat STDs have been reported to reduce HIV incidence. Interventions to improve treatment-seeking for STDs may impact on the duration and prevalence of STDs. Nigeria has high rates of STDs and an increasing incidence of HIV. To evaluate the impact of an intervention on STD treatment-seeking behavior and STD prevalence among Nigerian youth. A randomized controlled trial in 12 schools in Edo State was conducted to evaluate an intervention to improve STD treatment-seeking and STD treatment provision. The intervention, based on formative research, consisted of community participation, peer education, public lectures, health clubs in the schools, and training of STD treatment providers, including those with no formal training. A questionnaire measured outcomes before and 10 months into the intervention. The effect of the intervention among four randomly selected intervention schools compared to eight randomly selected control schools was assessed using logistic regression with Huber's formula to account for school clusters. One thousand eight hundred and ninety-six and 1858 youths 14-20 years of age were enrolled in the pre- and post-intervention surveys. Youths in the intervention schools, compared to control schools, reported statistically significant improvements in knowledge of STDs, condom use, partner awareness that the youth had an STD, and STD treatment-seeking behavior. Treatment by private physicians increased (OR=2.1, 95% CI=1.1-4.0), and treatment by patent medicine dealers or pharmacists decreased (OR=0.44, 95% CI=0.22-0.88). The reported prevalence of STD symptoms in the past 6 months was significantly reduced in the intervention compared to control schools (OR=0.68, 95% CI=0.48-0.95). Significant improvements in treatment-seeking for STD symptoms can be effected among Nigerian youths. The prevalence of reported STD symptoms can be decreased by improving treatment-seeking for and awareness of STDs.
Article
The literature generally points to a negative relationship between female education and fertility. Citing this pattern, policymakers have advocated educating girls and young women as a means to reduce population growth and foster sustained economic and social welfare in developing countries. This paper tests whether the relationship between fertility and education is indeed causal by investigating the introduction of universal primary education in Nigeria. Exploiting differences in program exposure by region and age, the paper presents reduced form and instrumental variables estimates of the impact of female education on fertility. The analysis suggests that increasing female education by one year reduces early fertility by 0.26 births.
Article
We analyze the effect of a Chilean school reform that lengthened the school day from half to full-day shifts on the likelihood that adolescents engage in risky behaviors. By increasing the number of hours spent in school, the reform curtails opportunities to engage in risky behaviors that may lead to motherhood and crime. We exploit the exogenous time and regional variations of the reform's implementation to identify the effects of adult supervision on the likelihood that adolescent girls become mothers, and on municipal juvenile crime rates. We find that access to full-day schools reduces the probability of becoming an adolescent mother among poor families and in urban areas, and that the reform reduced youth crime.
Article
Recent evidence suggests that conditional cash transfer (CCT) programs for schooling are effective in raising school enrollment and attendance. However, there is also reason to believe that such programs can affect other outcomes, such as the sexual behavior of their young beneficiaries. Zomba Cash Transfer Program is a randomized ongoing CCT intervention targeting young women in Malawi that provides incentives (in the form of school fees and cash transfers) to current schoolgirls and recent dropouts to stay in or return to school. An average offer of US$10/month conditional on satisfactory school attendance - plus direct payment of secondary school fees - led to significant declines in early marriage, teenage pregnancy, and self-reported sexual activity among program beneficiaries after just one year of program implementation. For program beneficiaries who were out of school at baseline, the probability of getting married and becoming pregnant declined by more than 40 and 30%, respectively. In addition, the incidence of the onset of sexual activity was 38% lower among all program beneficiaries than the control group. Overall, these results suggest that CCT programs not only serve as useful tools for improving school attendance but may also reduce sexual activity, teen pregnancy, and early marriage.
Article
Recent DHS data is used to document trends in schooling and adolescent reproductive behaviors among adolescents and then to explore the potential implications of rising school attendance rates for adolescent reproductive health. This exploratory analysis includes (1) comparisons of various aspects of adolescent reproductive behavior between students and the non-enrolled, (2) a review of the evidence on the links between school exit and marriage timing and (3) an assessment of the relative contribution of school girl pregnancy to overall pregnancy rates and non-enrolled among adolescents. [Paper presented at the Forum 9 conference].
Article
A random sample (n = 260) of primiparous Jamaican adolescent mothers (12-16 years old) who gave birth in 1994 in the parishes of Kingston and St Andrew, St Catherine and Manchester was selected from vital records and interviewed in 1998 for this historical cohort study. Among programme participants, the incidence of repeat pregnancy was 37 per cent compared with 60 percent among non-participants. Programme participation reduced the risk of one or more repeat pregnancies by 45 per cent with 95% confidence interval (0.22, 0.91). Programme participants were also 1.5 times (1.005, 2.347) more likely to complete high school than non-participants; however, this effect did not achieve statistical significance. The results confirmed that the WCJF Programme exerts a considerable effect on the incidence of repeat pregnancy among participants. The benefits of programme participation were greatest among residents of the Kingston Metropolitan Area from single-parent, female-headed households with average monthly incomes below J$10,000, who wanted to continue their education after the first live birth.
Article
To report the findings of a study that evaluated the impact of three youth-friendly service (YFS) projects in Lusaka, Zambia. In 1994, the Lusaka District Health Management Team (LDHMT) identified adolescents as a priority underserved population with regard to reproductive health information and services. As part of its long-term goal to improve the health and well-being of Lusaka youth, the LDHMT, in collaboration with CARE, UNICEF/Zambia Family Life Movement, and John Snow International, implemented three separate YFS projects to increase service use among adolescents. Service statistics from 10 clinics (8 "treatment clinics" and 2 "non-YFS clinics") were used to measure adolescent service use. Qualitative and quantitative data were collected to measure the degree of "youth-friendliness" at the clinics and the level of community acceptance of providing reproductive health services to youth. Specific indicators of youth-friendliness were developed that measured the attitudes of the clinic staff toward giving services to youth, whether clinic staff honored privacy and confidentiality, whether boys and young men were welcomed, whether the clinic policies supported providing services for youth, whether clinic staff promoted its services to youth in surrounding community, and whether youth, themselves, perceived that they would be welcomed and have their needs met at the clinics. Similarly, indicators of community acceptance were developed that measured whether parents and other adults supported the provision of reproductive health services to youth. Although the projects appear to have improved the clinic experience for adolescent clients and to have increased service use levels at some clinics, the findings suggest that community acceptance of reproductive health services for youth may have a larger impact on the health-seeking behaviors of adolescents.