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Sociotecnología un paradigma constructivista radical para América Latina

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Abstract

Sólo una revolución paradigmática mayor, que rompa de raíz con los principales paradigmas que han orientado a occidente y buena parte del resto del planeta en los últimos tres milenios, puede salvar a la humanidad de la crisis terminal que hoy enfrenta. Este ensayo propone que el modelo de capital social, con una base filosófica constructivista radical, constituye una buena opción de paradigma alternativo, en el cual América Latina podría encontrar una buena plataforma para participar activamente en la generación de los nuevos paradigmas. Se propone que el desafío de construir capital social de forma estructurada y sistemática amerita la invención de una nueva disciplina, que se propone nominar como Sociotecnología. Componente medular de la Sociotecnología debe ser la Sociopatología, orientada a hacerse cargo de la detección y neutralización de los psicópatas y sus conductas sociopáticas, cuya frecuencia de aparición parece haber subido como consecuencia de la instalación del modelo racionalístico, competitivo y atomístico “urbi et orbi”.
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Canadá.
Ha sido Profesor invitado en las
siguientes universidades: Université
de
Montréal,
Université
de Moncton,
Universidad
Técnica Federico Santa
María,
Universidad
de Santiago y
la Academia
Diplomática de Chile.
F1408.A44 2013
980
Printed by York University Bookstore
4700 Keele Street
Toronto, Ontario, M3J 1P3
Printed in Canada
AMÉRICA LATINA:
INTERROGANTES Y PERSPECTIVAS
© JAIME LLAMBÍAS WOLFF (Editor) 2013
All rights reserved. No part of this publication may be reproduced, stored in a retrieval system or transmitted in any form
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copyright owners.
ISBN: 9781550145830
Library and Archives Canada Cataloguing in Publication
América Latina : interrogantes y prespectivas / Jaime
Llamas Wolff, editor.
Includes bibliographical references.
ISBN 978-1-55014-583-0
1. Latin America. I. Llambías Wolff, Jaime, 1950-
C2012-907963-4
© JAIME LLAMBÍAS WOLFF (Compilador) 2013
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4700 Keele Street
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Impreso en Canadá
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SOCIOTECNOLOGÍA: UN PARADIGMA CONSTRUCTIVISTA
RADICAL PARA AMÉRICA LATINA(*)
“Nadie se salva solo. Nadie salva a Nadie.
Nos salvamos en comunidad”
Paulo Freire.
Carlos Vignolo(**)
Sólo una revolución paradigmática mayor, que rompa de raíz con los principales
paradigmas que han orientado a occidente y buena parte del resto del planeta en
los últimos tres milenios, puede salvar a la humanidad de la crisis terminal que hoy
enfrenta. Este ensayo propone que el modelo de capital social, con una base
filosófica constructivista radical, constituye una buena opción de paradigma
alternativo, en el cual América Latina podría encontrar una buena plataforma para
participar activamente en la generación de los nuevos paradigmas. Se propone
que el desafío de construir capital social de forma estructurada y sistemática amerita
la invención de una nueva disciplina, que se propone nominar como
Sociotecnología. Componente medular de la Sociotecnología debe ser la
Sociopatología, orientada a hacerse cargo de la detección y neutralización de los
psicópatas y sus conductas sociopáticas, cuya frecuencia de aparición parece
haber subido como consecuencia de la instalación del modelo racionalístico,
competitivo y atomístico “urbi et orbi”.
Palabras clave: Capital Social Sociotecnología Innovación Paradigmática
Constructivismo Radical Sociopatología.
* Publicado en: Llambias Wolff, Jaime (editor), América Latina: Interrogantes y
Perspectivas, York University Bookstore, 2013
.
** Profesor Asociado, Departamento de Ingeniea Industrial, Facultad de Ciencias
Físicas y Matemáticas, Universidad de Chile, cvignolo@dii.uchile.cl, Tel: 56-2-29784025
El debut del Tercer Milenio no ha sido auspicioso. Al menos no para aquellos que
abrigamos el sueño de un mundo menos violento, más humanitario, más solidario,
más democrático, más justo, más respetuoso de la humano-diversidad y del
ecosistema, en definitiva, más humano. El atentado a las Torres Gemelas puede
bien ser considerado como un signo de los tiempos. Miles de personas mueren de
una forma horrenda mientras la mitad de la población mundial aplaude o justifica el
hecho, hastiados de una sensación de impotencia y desesperación frente a la
miseria y falta de libertad de muchos y el poder arrollador y la arrogancia de otros.
¡Necesitamos cambios trascendentes para girar la dirección de los hechos y transitar
hacia una humanidad más humana! ¡Y para poder cimentar dichos cambios nuevos
modelos interpretativos, nuevos modelos mentales, nuevos paradigmas son
requeridos! Escuchemos a Einstein: no vamos a encontrar las soluciones a los
problemas acuciantes de la humanidad dentro de los paradigmas desde los cuales
dichos problemas fueron creados. Sólo una revolución paradigmática nos puede
salvar del despeñadero hacia el cual vamos caminando desde hace ya mucho
tiempo.
El objetivo central de este ensayo, que resume las principales propuestas
interpretativas y de acción de un proyecto que se inició hace una década es
contribuir al proceso de generación de nuevos enfoques conceptuales, nuevos
paradigmas y nuevas disciplinas. Las propuestas centrales del texto son: a) el capital
social es una variable clave para el desarrollo de los pueblos, las organizaciones y
las personas; b) el capital social puede ser incrementado de
formas sistemáticas y estructuradas, especialmente si se lo aborda como el
objetivo de una nueva disciplina que proponemos llamar Sociotecnología y; c)
América Latina puede encontrar en este territorio un espacio para participar
activamente en el proceso de gestación de los nuevos paradigmas que una nueva
humanidad requiere. La revisión de los hechos y la bibliografía más relevante de la
última década en el ámbito del capital social y otros dominios aledaños permite
sostener que, en lo esencial, estas propuestas son plenamente válidas y aparecen
cada vez más necesarias para abordar muchos problemas contemporáneos.
Este texto constituye una suerte de “relanzamiento” de la propuesta de
participar como región en la invención de la Sociotecnología, una disciplina que se
aboque al desarrollo sistemático, la utilización en el “mercado interno” y la
“exportación” de tecnologías de construcción de capital social.
PROPOSICIÓN 1: “La innovación no es una opción sino el resultado del operar de
una Ley sistémica (Principio de la conservación de la adaptación)... ¡Válida
también para las ciencias y las filosofías en el marco del “Fin de las Certidumbres!”
La innovación se instaló en los últimos años como una necesidad imperiosa en todos
los ámbitos de la vida. La interpretación de que la innovación era una nueva moda
propiciada por el mundo de la gestión y los negocios dio paso a una comprensión
más sistémica: la innovación como el proceso de adaptación de los sistemas
humanos a los cambios del entorno, la evolución “darwiniana” en el espacio de la
autoconciencia humana. La innovación no es moda ni es tampoco una novedad. Es
una condición sistémica de vida. Lo quees nuevo y distintivo de las nuevas
realidades que nos toca vivir al inicio del tercer milenio es la radicalidad, velocidad
e no predictibilidad de los cambios del medio al cual los
sistemas deben adaptarse. Y, por sobre todo, que dicho medio ya no es local sino
global y multicultural, esto es multiparadigmático.
Los cambios que hoy vivimos ya no son cambios sino verdaderas mutaciones,
transformaciones de tal profundidad y amplitud que están alterando drásticamente
no sólo las lógicas productivas y comerciales en todo el mundo, sino también
los modos de vida y los modos de convivencia de los habitantes de todo el mundo,
afectando la cultura y las instituciones fundamentales de muchas sociedades
humanas.
Todo parece indicar que estamos frente a un verdadero “cambio de folio”
del mundo, donde no uno sino muchos paradigmas están, simultáneamente,
cediendo terreno, perdiendo vigencia o definitivamente quedando obsoletos e
inservibles. En este racimo de paradigmas que caen se incluyen algunos
filosóficos, que se han transformado en verdaderos obstáculos para sobrevivir y
desarrollarse en el marco de las nuevas realidades. Tan profundos son los
cambios que marcan la transición de la humanidad al tercer milenio que viejas y
arraigadas interpretaciones sobre lo humano y lo social, que por viejas y
arraigadas no fueron vistas como interpretaciones sino como verdades, por siglos
y milenios, deben hoy ser abandonadas como condición para la adaptación a las
nuevas realidades.
En particular, no están sobreviviendo a esta tercera gran crisis de Occidente
que es también ya una crisis de Oriente como resultado de la interdependencia
planetaria- precisamente las interpretaciones que creen en la capacidad de los seres
humanos de llegar a saber, en última instancia, cómo las cosas realmente son. Esas
interpretaciones, que adjudican a la filosofía y la ciencia la capacidad de
develar verdades inmanentes, trascendentes y permanentes son en la actualidad un
gran obstáculo para que el progreso sea efectivamente progreso; para que el
crecimiento sea efectivamente desarrollo; para que el desarrollo sea efectivamente
humano.
Otra interpretación que hoy se derrumba es aquella que asocia la capacidad
de innovar a la posesión de virtudes especiales, privilegio de algunos, que estarían
llamados a liderar al resto de los individuos en la tarea de adaptarse a los cambios
del entorno. El avance de la biología del desarrollo, la neurociencia, la educación y
otras disciplinas muestran que todos los seres humanos somos constitutivamente
innovadores, esto es, tenemos una enorme capacidad de adaptarnos al entorno.1
El problema de los humanos para innovar ha radicado hasta ahora precisamente
en los paradigmas que la cultura nos ha impuesto y de los cuales requerimos
ahora desprendernos para recuperar nuestra capacidad evolutiva.
El paradigma esencialista, aquel que postula que las cosas son de una
cierta manera inmanente y “objetiva”, independiente del observador, por una parte
restringe la capacidad de evolucionar de los seres humanos y, por otra, dificulta la
convivencia armónica en espacios de diversidad cultural.
El paradigma racionalista, que se instala en Occidente a partir del Siglo XVII
casi sin contrapeso, desplaza a un segundo lugar a los factores emocionales y
espirituales ¡incluyendo el Amor!- y estratifica a los seres humanos por
coeficiente intelectual, en el discriminante y errado supuesto de que éste favorece
la innovación y el liderazgo.
1 La historia de las Niñas Lobo revisado en El Árbol del Conocimiento de Maturana y
Varela
(1984) constituye una poderosa evidencia de la plasticidad adaptativa de los
humanos.
Un tercer paradigma encadenante de la innovación, es aquel que
conceptualiza al ser humano como un ente esencialmente egoísta que actúa sólo
en función de su propio bienestar, en competencia con el resto de las personas.
De acuerdo a esta visión, las personas son más innovadoras cuando se las
somete a la presión de la competencia.
La evidencia empírica no avala esta postura. Los estudios de empresas
innovadoras muestran, por el contrario, que, sin negar el espacio para la iniciativa
y creatividad individual, la innovación es en lo medular una cuestión de equipos,
afiatados y comprometidos con un proyecto común. El paradigma “competitivo-
atomístico” es, por ello, otro encadenante de la innovación.
PROPOSICIÓN 2: “Nuevos paradigmas son requeridos para rehumanizar la
humanidad: El constructivismo radical (CR) es un buen candidato”
En el contexto de la crisis paradigmática que vivimos un interesante candidato a
paradigma de recambio es el constructivismo, en particular en sus versiones
radicales, como las que es posible articular a partir de la Biología del Conocer, que
es el camino que en este texto se privilegia. En el constructivismo radical los seres
humanos no pueden saber cómo las cosas son sino tan sólo cómo las viven. No
es posible separar el sujeto que observa de los objetos observados como en el
modelo dualista cartesiano. La realidad se construye al vivirla.
Por otra parte, en el constructivismo radical los seres humanos no nacen
determinados por sus genes sino que se configuran como seres humanos de un
tipo u otro en la interacción con el medio y evolucionan de por vida transformándose
en forma continua en adaptación a éste. Además, los seres
humanos son como son dependiendo del tipo de observadores que son de
mismos, lo que también evoluciona con el tiempo y las circunstancias.
Algunas de las ventajas del constructivismo radical frente al esencialismo
en las nuevas “realidades” del mundo son:
1) Amplía los espacios de aceptación de la diversidad al renunciar a la pretensión
de la realidad objetiva y acercar la mirada a aquel sentido común ancestral
que se refleja en el dicho “Todo depende del cristal con que se mire”.
2) Facilita a las personas el evolucionar, transformándose en la convivencia
con otros, al renunciar a la idea del mismo como determinado
genéticamente.
3) Permite entender la filosofía, la ciencia y la tecnología no como
descubrimientos individuales sino como construcciones sociales y fenómenos
políticos, que se validan y valoran de acuerdo a la contribución que hacen a
la consecución de aspiraciones, valores y principios que la sociedad
persigue.2
4) Permite generar un puente interpretativo entre la cultura occidental y las
culturas orientales, para las cuales los dualismos Yo-Tú, Mente-Cuerpo y
Yo-Naturaleza no hacen sentido.3
5) Permite visualizar el desarrollo de la filosofía, la ciencia y la tecnología
propia, contingente a la historia, la cultura y las aspiraciones colectivas, como
elemento central del desarrollo integral de los pueblos, abandonando la
pretensión de la filosofía y la ciencia única, inmanente, permanente y de valor
universal.
Si lo que buscamos es una mejor y más igualitaria convivencia planetaria,
pareciera ser que el constructivismo radical es una muy interesante propuesta,
especialmente para los países y comunidades postergadas en los paradigmas
tradicionales que hoy se derrumban.
2 Una excelente introducción al constructivismo y su rol en el auge de la cultura y
sociedad
estadounidense se encuentra en el Prefacio de Menand (2002:
11-14).
3 Se recomienda al respecto ver Nonaka (1995: Cap.
1).
PROPOSICIÓN 3: “Nuevos paradigmas son requeridos para Rehumanizar la
Humanidad: El Capital Social es un buen candidato como paradigma para el
desarrollo integral de los pueblos, las organizaciones y las personas”.
En el plano de la interpretación del nivel de desarrollo de los pueblos, las
organizaciones y las personas, un candidato a paradigma que ha emergido con
fuerza y lleva ya tres décadas de auge ¡y retrocesos, como ocurre con todo
fenómeno político y social!- es el del capital social. En lo medular este paradigma
propone, alineándose con el auge de las teorías de redes sociales y los enfoques
sistémicos, que la capacidad de producir valor de una organización humana
depende no sólo de la capacidad de producir valor de sus componentes sino también
y muy fuertemente de la cantidad y calidad de las conexiones entre estos. Un símil
interesante es el del sistema nervioso. La neurociencia ha avanzado en la dirección
de probar la crucial importancia de las sinapsis nerviosas en el funcionamiento
humano, con el atractivo especial de que es en ellas donde radica la base de la
neuroplasticidad y la posibilidad de adaptarse evolutivamente, aprender,
desarrollarse y transformarse en coherencia con el entorno.
Podemos hoy día decir que lo humano no vive ni en los genes ni en las
neuronas. Vive en las conexiones entre estas. La teoría del capital social expande
este argumento sosteniendo que lo humano, en cuanto a la capacidad de producir
valor para y para otros, vive en las conexiones con otros humanos. En términos
más específicos la teoría del capital social postula que el éxito de las organizaciones
humanas en términos de alcanzar sus objetivos depende
centralmente de los niveles de confianza, colaboración y sentido de comunidad
que las caracteriza.
Los principales atractivos del modelo de capital social son:
1) Permite recuperar el sentido común colaborativo (“La unión hace la fuerza”).
2) Lleva la reflexión acerca del desarrollo y el bienestar de los pueblos y las
organizaciones al tema de las conexiones y relaciones, la confianza, la
comunicación y el fundamental fenómeno del contacto humano.4
3) Pone las dimensiones emocionales y espirituales ¡incluido el amor!- en el
centro de la indagación.
4) Permite instalar un modelo constructivista conversacional del desarrollo
entendiendo el conversar como transformación en la convivencia- lo que
acerca la ciencia y la tecnología a las prácticas sociales y el sentido común
de la gente común.
Un elemento central a tener en cuenta al momento de apostar a este
aspirante a paradigma es el hecho que ha logrado avanzar y ganar posiciones en
diversas disciplinas. Surgió inicialmente desde la Sociología, ganó presencia luego
en la Ciencia Política y se instaló después en la Economía y en el Management,
siendo en este último ámbito donde sus avances prácticos han sido más notables
desde hace 15 años, pudiendo hablarse con propiedad ya de un cambio de
paradigma en este dominio (Hamel, 2012; Christensen, 2012).
Participar en la generación de nuevos paradigmas requiere de buenos
análisis “políticos”. Requiere entender que la ciencia y la filosofía son fenómenos
de poder, fenómenos políticos. Requiere de realismo político. No es posible
pensar en participar en la generación de nuevos paradigmas, propios, pertinentes
y contingentes a nuestras realidades e intereses como países y como región,
4 Una muy atractiva forma de abordar este tema, que evidencia el liderazgo del Management
en
este cambio de paradigma, se encuentra en la editorial del primer mero especial de
Harvard
Business Review
(2001b).
aislados de los procesos mundiales de recambio paradigmático. La opción
autárquica en la generación de nuevos paradigmas no es viable ni conveniente
porque, por una parte, implica un desperdicio de todo el material que ha sido
generado en los países centrales al respecto y, segundo, dificulta la posibilidad de
participar en el “comercio mundial” de los nuevos paradigmas.
Es necesario entonces participar del proceso de generación de nuevos
paradigmas, pero integrados a la “conversación mundial” en que ello está
ocurriendo. Es necesario, además, identificar “nichos” en los cuales participar y
especializarse, de tal manera de alcanzar masa crítica de reflexión y desarrollo,
única forma de garantizar el éxito de este proyecto latinoamericano de participar,
alguna vez en serio, de la generación de los marcos interpretativos desde los cuales
seguiremos inventando el mundo. Es por ello también que el capital social aparece
como un modelo al que vale la pena apostar, porque está en auge en los países
centrales, al menos en algunas disciplinas. Particularmente relevante es que esté
jugando un rol clave en algunos sectores del poderoso mundo del Management y
los negocios, potenciales buenos aliados estratégicos de un proyecto
rehumanizante del planeta. Políticamente hablando es también interesante el
paradigma del capital social pues permite plantear la revolución paradigmática
asociándola a una evolución gradual del sistema capitalista, desde la centralidad
del capital físico y financiero hacia el capital humano y el capital social.
Proposición 4: “América Latina puede encontrar en el modelo de Capital Social
un atractivo nicho para participar de la invención de los Nuevos Paradigmas”
Es presumiblemente ésta la más aventurada de las proposiciones de este ensayo.
Varias de las argumentaciones que aquí incluyo tienen aún pobre fundamento o son
meras conjeturas que se postulan especialmente en cuanto invitaciones a ampliar
los límites de la conversación latinoamericana sobre estos temas.
Propongo que es interesante para la región entrar en esta conversación del
desarrollo del paradigma del capital social por las siguientes principales razones:
1) Tenemos en promedio bajos indicadores de capital social especialmente
en algunos países como Chile y México- y tenemos por tanto “demanda
interna” para teorías y tecnologías que nos permitan incrementarlo
significativa y sostenidamente.
2) Al menos en el sentido común popular las culturas latinas tienen, en sus
raíces, un mayor componente gregario, comunitario y solidario así como
una mejor integración de las dimensiones emocionales y racionales, en
comparación a otras culturas tales como las anglosajonas, germanas y
nórdicas.
3) Tal vez en parte, el déficit de capital social y muchos otros problemas de
muchos países de América Latina se deba a la adopción de paradigmas
importados contraculturales, como es el caso de los paradigmas
racionalísticos y competitivo atomísticos.
4) En América Latina se han generado propuestas interpretativas y de acción
acerca de lo humano y lo social que pueden bien servir de base y ser en algún
sentido “ventaja competitiva” en la generación de nuevos paradigmas.5
5) El abordaje conjunto de estos temas podría tener como efecto colateral el
incrementar la conciencia acerca del fenómeno del capital social y,
eventualmente, incrementar el capital social de América Latina, lo cual
indudablemente incrementaría la integración regional y el poder de la región
en el concierto mundial.
5 En el caso de Chile, parece claro que las propuestas de Humberto Maturana y Claudio Naranjo
-
para mencionar lo a dos deres iniciadores de nuevas propuestas humanizantes que
han
alcanzado ya resonancia mundial, sí constituyen plataformas interpretativas interesantes
para
cimentar nuevos paradigmas que pongan las relaciones humanas en el centro. Es claro que
en
muchos de los países de la región y desde larga data se han generado propuestas críticas de
los
paradigmas tradicionales que pueden confluir al proyecto aquí
postulado.
Podría agregarse como argumento general, no sólo válido para América
Latina, que si bien el modelo de capital social ha ganado adeptos y avanzado en
el mundo, el enfoque sigue siendo salvo en el Management- eminentemente
academicista y racionalístico, con las dimensiones emocionales y espirituales aún
recibiendo poca atención.6
Lo más importante, sin embargo, es que por estar aún el desarrollo del
modelo de capital social preñado de un trasfondo esencialista, el poder
transformacional del contacto y el conversar humano no recibe el nivel de atención
que un enfoque constructivista radical permite incluir.
PROPOSICIÓN 5: “Las perspectivas del paradigma de capital social se potencian
si se aborda con un enfoque constructivista radical, como la invención de una
disciplina enteramente nueva, la Sociotecnología”.
Decíamos al partir el ensayo que requerimos nuevos paradigmas para evitar el
descalabro de la humanidad. Ello requiere romper de una vez con al menos algunos
de los viejos paradigmas. Postulo que aquel que está a la base del drama humano
es el paradigma esencialista, aquel que nos ha hecho creer durante milenios que los
seres humanos tienen acceso a una verdad inmutable y permanente y que es éste
el rol fundamental de los filósofos y los científicos. En ese paradigma los cambios
son lentos y dentro del paradigma. Es por ello que cualquier nuevo desarrollo queda
preñado de los viejos paradigmas. Es por ello que el modelo de capital social
avanza lento y con poco impacto real sobre la vida concreta de los habitantes del
planeta.
6 Esta tendencia se observa con claridad en un relativamente reciente Manual de Capital
Social
(Castiglione et al.,
2008).
Propongo que para romper con ello necesitamos una ruptura de base con el
paradigma esencialista y asumir el desafío con un paradigma de carácter
constructivista radical. Ello implica bases epistemológicas, ontológicas y
humanológicas enteramente nuevas. A asegurar la radicalidad del cambio y de las
posibilidades revolucionarias que éste abre ayuda por cierto la invención de una
nueva disciplina que proponemos denominar como Sociotecnología. Ingeniería
Social es otra alternativa que nos acomoda a los ingenieros pero que tiene
connotaciones negativas de carácter histórico y disciplinario que parece inteligente
no asumir, al menos no en las fases iniciales de la neonata disciplina. El objetivo
central propuesto para la nueva disciplina es, en todo caso, muy ingenieril: el diseño,
la implantación y gestión de contextos que permitan fortalecer el capital social en
diverso tipo de organizaciones humanas.
A través de los Programas de Modernización de la Gestión Pública y de
Economía y Gestión de Sistemas de Salud en los años 90 y los Programas de
Habilidades Directivas y de Innovación y Sociotecnología en la última cada, el
Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile ha llevado adelante
una decena de programas de cambio cultural y transformación organizacional en
organizaciones sociales de variada índole y complejidad con este enfoque.
Destacan entre ellos el Programa de Fortalecimiento del Capital Social de la Región
del Bío Bío, el Programa de Fortalecimiento del Cluster del Salmón Chileno, el
Programa del Fortalecimiento del Capital Social de la Región de Aysén, el
Programa de Desarrollo de Habilidades Directivas en la Empresa Nacional del
Petróleo y el Programa de Modernización de la Gestión en Hospitales
Públicos en Chile (Montero y Vignolo, 1997; Spoerer et al., 2005; Vignolo, 1998;
Vignolo et al., 2003).
La evaluación de los resultados y el impacto general de estos programas de
transformación todos ellos directa o indirectamente centrados en el
fortalecimiento del capital social- permite sacar algunas conclusiones valiosas
respecto a las condiciones y los caminos requeridos para lograr exitosos procesos
de fortalecimiento del capital social y el adecuado uso del mismo.
En primer lugar, es claro que sólo con un profundo sentido de urgencia,
liderazgos sólidos y compartidos y largos períodos de tiempo es posible lograr
cambios significativos y sostenidos en el nivel de capital social. El rotundo fracaso
del Programa de Fortalecimiento del Cluster del Salmón Chileno y la fuerte crisis
sanitaria y económica del sector ¡que es en la base una crisis de capital social!- es
un claro ejemplo de lo anterior.
En segundo lugar, es claro que las tecnologías de construcción de capital
social requieren tener a la base la instalación de actitudes y estados de ánimo
que favorecen las conexiones estables y las disposiciones a colaborar entre todos
los actores involucrados. De particular importancia son la aceptación de la
diversidad, la construcción de confianza y la apertura a lo nuevo. La generación de
contextos que faciliten la instalación y mantención de estas disposiciones y actitudes
es uno de los desafíos fundamentales de la Sociotecnología. El sentido común
ancestral da buenas pistas al respecto, conectando además con prácticas
frecuentes en las culturas orientales: la forma de construir capital social es
interactuar recurrentemente de “cuerpo presente”, en ambientes que facilitan la
conversación franca, abierta, transparente, e íntegra. Es posible que el indiscutido
pionero del capital social, Lyda Hanifan (Putnam, 2001) haya dado ya en 1920 la
pista central para pensar los mecanismos de construcción de capital social, al
poner en los centros comunitarios un foco especial de atención. Trabajos
empíricos recientes apuntan claramente en esta misma dirección (Small, 2009).
En tercer lugar, es clave fortalecer la inteligencia emocional de todos los
actores, especialmente de los líderes, así como asegurar que el sistema educacional
ponga el desarrollo de estas habilidades por sobre las tradicionales habilidades
cognitivas. Para que estas habilidades puedan desarrollarse es condición
fundamental garantizar niveles muy superiores a los actuales en el plano de la
conciencia de sí, lo cual nos lleva de nuevo a un interesante punto de encuentro
oriente-occidente. En efecto, en el modelo de la inteligencia emocional dos
elementos centrales son la conciencia de y la conciencia de mundo, ambos
aspectos siendo centrales en varias tradiciones espirituales orientales. La
meditación, que ha ganado creciente fuerza y fundamento científico en occidente,
tiene en la expansión de conciencia uno de sus objetivos e impactos centrales.
Construir capital social requiere entonces de procesos conversacionales
recurrentes, continuos, amplios, profundamente democráticos en su gestación y
gestión, transparentes, genuinamente abiertos a la diversidad y susceptibles de
ser evaluados y rediseñados en forma permanente. El diseño de estos procesos y
contextos, con sólidas bases conceptuales y sistemas de evaluación, debe ser el
objeto central de la Sociotecnología.
Uno de los factores más importantes y complejos de conceptualizar y modelar
es la relación entre los procesos de construcción de capital social organizacional y
los procesos de transformación y construcción de capital social
personal de los individuos que conforman las organizaciones. Es ésta una de las
dimensiones más atractivas de aproximarse al capital social desde modelos
constructivistas radicales. Un bien diseñado proceso de construcción de capital
social debiera generar transformaciones emocionales, espirituales y
neurofisiológicas en los individuos que debiera hacerlos mejorar en todo tipo de
relaciones humanas, incluyendo muy especialmente en la relación consigo mismo
y, por esta vía, mejoramientos en la calidad de vida integral, incluyendo la salud
física y psíquica.7
PROPOSICION 6: “Componente fundacional de la Sociotecnología debe ser la
Sociopatología”
Uno de los temas emergentes del Management de la última década - probablemente
una de las razones principales de su giro rehumanizante- es la toma de
conciencia acerca del fenómeno de la psicopatía en la gestión de organizaciones.
Desde el escándalo de Enron en adelante un creciente números de autores y
escritos llaman la atención de este fenómeno y de los costos y riesgos que
involucra. Una magnífica frase del seminal texto de Heifetz y Linsky “Guía de
Sobrevivencia para líderes” ilustra los nuevos desafíos:
“Para sobrevivir hoy como líder es necesario tener un santuario donde
reflexionar sobre la jornada del día previo, recomponer la energía
emocional y recalibrar la brújula moral” (Heifetz y Linsky, 2002: 71).
El paradigma competitivo atomístico y su expresión en los estilos de
liderazgo ególatra tiene un efecto perverso sobre el capital social, la innovación y
7 En su visita a Chile en Noviembre de 2011 el reconocido pionero de la teoa del capital
social,
Robert Putnam, argumentó que, a todos los beneficios que ya se le reconocen al capital
social
haba que agregar cada vez con más fuerza, dada la evidencia empírica, el efecto positivo en
la
salud de las
personas.
el bienestar de las organizaciones y, por ello, no es al que recurren las empresas
que destacan y perduran hoy en el mundo (Collins, 2001). Dicho paradigma tiene un
efecto aún más grave, sin embargo, sobre el tipo de líderes que el sistema produce,
en particular en aquellas culturas en que predomina el paradigma de que “lo mejor
que los padres pueden hacer por sus hijos es darle una buena educación”, que
desplaza el amor a un segundo o tercer plano desde la temprana edad, generando
personas de baja autoestima y alta auto exigencia. El individualismo competitivo,
exitista y atomístico produce individuos ególatras y narcisistas, algunos de los cuales
evolucionan hacia la psicopatía, la más grave de las psicopatologías, que involucra
una total desconexión de sí mismo, una consecuente carencia de empatía y
preocupación por los demás seres humanos, así como una total inconciencia ética,
incluyendo conciencia de daño, culpa y arrepentimiento. (Vignolo, 2009)
Estudios recientes postulan que mientras la tasa de psicópatas en la
población sería cercana al 1% la frecuencia de aparición de esta patología en los
cuadros ejecutivos sería más cercana a aquella que se observa en los recintos
carcelarios: cercana al 4% (Babiak y Hare, 2006; Ronson, 2011). No es arriesgado
postular, a la luz de la evidencia del último siglo y lo que va de éste que dicha cifra
debe ser aún superior en los liderazgos políticos. Es ésta de por sí una muy
urgente razón para abandonar el paradigma competitivo y optar por uno
colaborativo, como el que el modelo de capital social proporciona. Un paradigma
rehumanizante centrado en la colaboración y la confianza haría ciertamente
disminuir la tasa de producción social de psicópatas. La Sociotecnología debería
profundizar, además, en el diseño de sistemas de detección y neutralización de
los psicópatas, especialmente de aquellos que tienen posibilidades de operar a
gran escala transformándose en sociópatas.
Pero, por sobre todo, una eficaz Sociotecnología o Ingeniería Social debe
asumir con valor el principal desafío de toda sociedad humana, que es la
“producción” de seres humanos amorosos, democráticos, conscientes y
responsables de sí, de su entorno y de sus actos. Es en relación a este tema que
el constructivismo radical presenta la diferencia más trascendente en relación al
paradigma esencialista tradicional. En el constructivismo radical los seres
humanos son literalmente producidos socialmente y es por ello posible hablar,
aunque suene rudo, de una Ingeniería Humana (Vignolo y Celis, 2010). Son los
contextos culturales los paradigmas, las prácticas sociales y las emociones
predominantes en la sociedad- y no los genes, los factores determinantes de que
los humanos sean no sólo morfológicamente sino también emocional, espiritual y
conductualmente humanos.
Es por ello que la Sociotecnología deberá ser una disciplina con pretensión
de universalidad pero al mismo tiempo local, consciente de la crucial importancia
de los factores culturales. Construir capital social en forma sostenible y eficaz sólo
es posible si se enraíza en la historia y las tradiciones culturales así como en los
sueños colectivos de cada sociedad. Pero además, debe ser consciente del
inconsciente colectivo de cada cultura, el lado oscuro, las sombras y demonios de
cada sociedad (Zweig y Abrams, 2006).
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El mejoramiento de los sistemas de salud es una de las grandes preocupaciones contemporáneas, no sólo en los países subdesarrollados sino también en las grandes potencias económicas. En algunas de estas últimas, como es el caso de Estados Unidos de Norteamérica, esta preocupación ha dado origen a "megaproyectos" de transformación y a grandes fracasos. La evidencia empírica muestra que el proceso para alcanzar, simultáneamente, mayor eficacia, mayor eficiencia y mayor calidad en el ámbito de la salud requiere de conceptualizaciones sofisticadas, sistémicas y multidisciplinarias. Una de las disciplinas que debe ser centralmente incorporada en la generación de marcos interpretativos que permitan adecuados diseños de proyectos de transformación de sistemas de salud es el "management" (1), la disciplina que se hace cargo de la pregunta por las organizaciones, los sistemas, los procedimientos, las tecnologías, y las capacidades y motivaciones humanas requeridas para llevar adelante exitosamente dichos procesos de transformación. El presente artículo pretende hacer una contribución a la construcción de marcos interpretativos para el mejoramiento de los sistemas de salud, especialmente pero no exclusivamente en países de características similares a Chile, desde la observación y evaluación de algunos aspectos de un conjunto de proyectos de "modernización" (2) llevados a cabo en instituciones chilenas del ámbito de la salud pública en el período 1990-1997, abordados precisamente desde una óptica de management. Los proyectos de modernización que se observan y evalúan, en la perspectiva de sacar lecciones de ellos, son algunos de aquellos en que el autor participó como consultor, dirigiendo el equipo de Gestión y Economía de Sistemas de Salud (GESS) del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile. Ellos incluyen: dos proyectos a nivel ministerial, uno con uno de los 27 servicios de salud pública del país y dos a nivel de hospitales públicos, uno metropolitano de urgencia y de alta complejidad y otro rural básico. 2. Algunas consideraciones teórico-metodológicas Las observaciones, evaluaciones y propuestas que acá se realizan son hechas desde una perspectiva particular de management, asociada a una opción epistemológica y ontológica también particular, sobre la que es necesario, entre otras cosas por razones de consistencia, hacer referencia explícita, aunque sea brevemente. La tesis básica de trasfondo, desde la cual este artículo se genera y escribe, es que la centralidad del management en la vida moderna y los radicales cambios de paradigmas ocurridos en el management occidental en las últimas dos décadas son causa y efecto de cambios también radicales en los paradigmas filosóficos-epistemológicos y ontológicos-en los cuales se apoya la teoría del management y la teoría de organizaciones. Los cambios fácticos que ocurren a nivel mundial y que están asociados al fenómeno de la globalización, en su sentido integral y no puramente económico, están mostrando cada vez con mayor claridad la insuficiencia del modelo "racionalístico y metafísico" como base para la articulación de paradigmas modernos de management, esto es, que sean capaces de producir eficacia, eficiencia, innovación permanente y calidad en el accionar de las organizaciones. Los paradigmas de management con esta base filosófica de sustentación, han mostrado ser especialmente insuficientes y deficientes para lidiar con las complejidades propias del "recurso humano", en un contexto en el cual tiende a (*) Versión revisada del documento presentado al II Congreso Interamericano del CLAD sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública, celebrado en Margarita, Venezuela, del 15 al 18 de octubre de 1997. Su título original fue "La modernización de los sistemas públicos de salud en Chile 1990-1997: una visión desde el mundo del management".
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Harvard Business School's Christensen teaches aspiring MBAs how to apply management and innovation theories to build stronger companies. But he also believes that these models can help people lead better lives. in this article, he explains how, exploring questions everyone needs to ask: How can I be happy in my career? How can I be sure that my relationship with my family is an enduring source of happiness? And how can I live my life with integrity? The answer to the first question comes from Frederick Herzberg's assertion that the most powerful motivator isn't money; it's the opportunity to learn, grow in responsibilities, contribute, and be recognized. That's why management, if practiced well, can be the noblest of occupations; no others offer as many ways to help people find those opportunities. It isn't about buying, selling, and investing in companies, as many think. The principles of resource allocation can help people attain happiness at home. If not managed masterfully, what emerges from a firm's resource allocation process can be very different from the strategy management intended to follow. That's true in life too: If you're not guided by a clear sense of purpose, you're likely to fritter away your time and energy on obtaining the most tangible, short-term signs of achievement, not what's really important to you. And just as a focus on marginal costs can cause bad corporate decisions, it can lead people astray. The marginal cost of doing something wrong "just this once" always seems alluringly low. You don't see the end result to which that path leads. The key is to define what you stand for and draw the line in a safe place. HBR Reprint R1007B
Article
Social capital theorists have shown that inequality arises in part because some people enjoy larger, more supportive, or otherwise more useful networks. But why do some people have better networks than others? This book argues that the answer lies less in people's deliberate "networking" than in the institutional conditions of the churches, colleges, firms, gyms, and other organizations in which they happen to participate routinely. This book introduces a model of social inequality that takes seriously the embeddedness of networks in formal organizations, proposing that what people gain from their connections depends on where those connections are formed and sustained. The model is illustrated and developed through a study of the experiences of mothers whose children were enrolled in New York City childcare centers. As a result of the routine practices and institutional conditions of the centers - from the structure of their parents' associations, to apparently innocuous rules such as pick-up and drop-off times - many of these mothers dramatically increased their social capital and measurably improved their wellbeing. Yet how much they gained depended on how their respective centers were organized. This book identifies the mechanisms through which childcare centers structured the networks of mothers, and shows that similar mechanisms operate in many other routine organizations, from beauty salons and bath houses to colleges and churches. The book makes a case for the importance of organizational embeddedness in the study of personal ties.
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Video-based media spaces are designed to support casual interaction between intimate collaborators. Yet transmitting video is fraught with privacy concerns. Some researchers suggest that the video stream be filtered to mask out potentially sensitive ...
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Japanese companies have become successful because of their skill and expertise at creating organizational knowledge. Organizational knowledge is not only the creation of new knowledge, but also disseminating it throughout the organization, and embodying it in products, services, and systems. Knowledge is the new competitive resource, and its creation and utilization is a dynamic, interactive process. Knowledge is used as the basic unit of analysis to explain firm behavior; a business creates and processes knowledge. Knowledge may be explicit or tacit; this study treats them as complements that form a dynamic relationship. The individual interacts with the organization through knowledge; knowledge creation occurs at the individual, group, and organizational levels. The forms of knowledge interaction (between tacit and explicit, and between individual and firm) produce four major processes of knowledge conversion: from tacit to explicit, explicit to explicit, explicit to tacit, and tacit to tacit. Japanese companies create new knowledge by converting tacit knowledge to explicit knowledge. The book has three goals: to formalize a generic model of organizational knowledge creation, explain why certain Japanese companies have been continuously successful in innovation, and develop a universal model of company management based on convergence of knowledge practices in Japan and the world. First presents a philosophical exposition of knowledge and its application to managemen, then the core concepts of knowledge creation, with four modes of knowledge conversion. The Matsushita company is used to illustrate the process model of organization knowledge creation. The two traditional styles of management (top-down and bottom-up) are shown not to be effective in fostering the dynamic necessary to create organizational knowledge, and a new organization structure considered most conducive to knowledge creation is proposed. (TNM)
Article
Let's face it, to lead is to live dangerously. While leadership is often viewed as an exciting and glamorous endeavor, one in which you inspire others to follow you through good times and bad, such a portrayal ignores leadership's dark side: the inevitable attempts to take you out of the game. This is particularly true when a leader must steer an organization through difficult change. When the status quo is upset, people feel a sense of profound loss and dashed expectations. They may need to undergo a period of feeling incompetent or disloyal. It's no wonder they resist the change and often try to eliminate its visible agent. This "survival guide" offers a number of techniques--relatively straightforward in concept but difficult to execute--for protecting yourself as you lead such a change initiative. Adapted from the book Leadership on the Line: Staying Alive Through the Dangers of Leading (Harvard Business School Press, 2002), the article has two main parts. The first looks outward, offering tactical advice about relating to your organization and the people in it. It is designed to protect you from those who would push you aside before you complete your initiatives. The second looks inward, focusing on your own needs and vulnerabilities. It is designed to keep you from bringing yourself down. The hard truth is that it is not possible to experience the rewards and joys of leadership without experiencing the pain as well. But staying in the game and bearing that pain is worth it, not only for the positive changes you can make in the lives of others but also for the meaning it gives your own.