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Descenso de la población de palomas urbanas de Santander: causas e implicaciones para su gestión.

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LOCUSTELLA VII
Paloma «Azul», también muy común en Santander. Se trata del morfotipo silvestre original de la especie, de color
gris claro y con la doble banda alar negra diagnóstica que forman las alas cerradas en la espalda.
A pesar de su importancia económica y social, son escasos los estudios acerca de las poblacio-
nes de palomas en las ciudades españolas. En 2004 y 2009 se realizaron dos censos compara-
bles de palomas en Santander (Cantabria, España) que revelaron una disminución de la abun-
dancia. Como causa de este descenso se propone la reducción comprobada de lugares de
nidificación, aunque también existen otros factores posibles.
© Fotografías: los autores del artículo
Paloma «Rodada», el morfotipo más frecuente observado en Santander.
Se caracteriza por tener el dorso y alas salpicados de manchas negras, como“tablero de ajedrez o damas”.
Introducción
Las palomas urbanas proce-
den de la Paloma Bravía
(Columba livia), antecesor
silvestre de las palomas do-
mésticas. La Paloma Bravía
es una especie de distribu-
ción Paleártica, cuyo hábitat
natural son los acantilados
costeros y algunos roquedos
interiores. Domesticada des-
de la antigüedad por el hom-
bre con fines alimenticios,
deportivos, ornamentales,
militares, etc., desde finales
del siglo XIX grupos de pa-
lomas, tanto silvestres co-
mo liberadas de cautividad
(Johnston y Janiga 1995),
colonizaron y proliferaron
en ciudades tanto europeas
como de otros continentes,
donde encontraron lugares
de nidificación muy simila-
res a los cortados rocosos
naturales donde criaban en
tejados y cornisas de edifi-
cios.
Tienen una estrategia re-
productiva muy efectiva, fun-
damentada en la cría de va-
rias puestas por temporada
que, en algunas ocasiones,
pueden llegar a solaparse,
(Hetmański y Wolk 2005).
Una pareja de Paloma Bravía
realiza una media de cinco
puestas de dos huevos y tiene
una producción anual de cin-
co pichones (Murton y Clar-
ke 1968). Por tanto, el perio-
do reproductor es muy
dilatado y abarca la primave-
ra y el verano (marzo-agos-
to), aunque pueden criar en
cualquier época del año y só-
lo está limitado por la muda
en otoño (Hetmański 2004).
Por otra parte, en Salford
(Inglaterra) la mortalidad
anual de los juveniles se cal-
culó en un 43 % y de los
adultos en un 33,5 % (Mur-
ton et al. 1972).
Su éxito se basa en su rápi-
da y eficiente adaptación al
medio urbano donde en-
cuentran refugio y alimento.
Las palomas bravías silves-
tres se alimentan básica-
mente en campos de cultivo
de los alrededores de los
cortados donde anidan y
descansan. Comen semillas
cultivadas y silvestres pero
también caracolillos y otros
invertebrados. Las palomas
urbanas conservan este pa-
trón de alimentación par-
cialmente, aunque hay dife-
rencias entre ciudades. Se
han descrito tres estrategias
principales que consisten en
forrajear en: (1) calles, pla-
zas y parques cerca del palo-
mar, (2) áreas agrícolas y (3)
muelles y vías de tren de
puertos y áreas industriales
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LOCUSTELLA VII
GESTIÓN Y CONSERVACIÓN
Descenso de la población de palomas urbanas de
Santander: causas e implicaciones para su gestión
ÁNGEL HERRERO CALVA, EDUARDO DE ANDRÉS MARTÍN e IGNACIO C. FERNÁNDEZ CALVO
angelherrero@bhsconsultores.es
Paloma «Roja», morfotipo raro en Santander.Tiene plumaje total o parcialmente rojizo o castaño.
Figura I
Abundancia de palomas por cuadrícula en 2004 y 2009 en la ciudad de Santander.
Figura II
Palomares localizados en 2004 y 2009 en la ciudad de Santander.
Gráfica I
Diagrama de cajas del número de palomas/cuadrícula en los años 2004 y 2009.
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LOCUSTELLA VII
(Johnston y Janiga 1995;
Rose et al. 2006).
Metodología
Con el fin de obtener datos
comparables, el censo se
basó en el realizado en
2004 (Fernández-Calvo et
al. 2004). En este estudio se
dividió el municipio de
Santander en 150 cuadrícu-
las de 500 x 500 m, de las
que se muestrearon 144. En
cada cuadrícula un único
observador realizó itinera-
rios de una hora de dura-
ción contabilizando todas
las palomas vistas sobre el
suelo y edificios (no en
vuelo alto). Participaron 9
observadores y el horario
de muestreo fue de 10:00 a
19:00 h. El censo se repitió
tres veces entre los meses
de abril y junio con resulta-
dos muy similares.
En 2009 se utilizó esta
misma metodología con al-
gunas variantes: se muestreo
únicamente la zona urbana e
industrial (47 cuadrículas),
que durante 2004 acumuló
el 76 % del censo; se realizó
un único censo (11-15 de
mayo); el horario se restrin-
gió de 10:00 a 13:00 h y par-
ticiparon seis observadores.
Los datos recogidos fue-
ron sometidos posterior-
mente a un análisis estadís-
tico de comparación de
promedios, tomando como
referencia el censo de mayo
de 2004 (N = 47 cuadrícu-
las), con el objetivo de esta-
blecer si la diferencia del
número medio de palomas
se debía al azar o no.
Muchos autores coinciden
en señalar que durante los
censos en áreas urbanas, una
buena parte de las palomas
no es visible pues permanece
en los palomares, tejados,
patios, etc. Mediante estu-
dios basados en métodos de
captura-recaptura, se ha es-
timado en un 70 % las palo-
mas que no se ven durante
un itinerario de censo, por lo
que se proponen factores de
corrección de 3,5 para Bar-
celona (Senar y Sol 1991) y
3,25 para Milán (Sacchi et al.
2002). En base a estos estu-
dios Fernández-Calvo et al.
(2004) utilizó un factor me-
dio de 3,4.
Por otra parte, con el fin
de inventariar los lugares
donde nidificaban palomas
urbanas (palomares) duran-
te los censos de 2004 y 2009,
los observadores anotaron
todos los edificios donde se
concentraban palomas. Pos-
teriormente, se listaron to-
dos los lugares señalados y
GESTIÓN Y CONSERVACIÓN Palomas urbanas de Santander
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LOCUSTELLA VII
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vías de acceso y el grado de
uso evidenciado por la pre-
sencia de aves y excremen-
tos.
Resultados
• Variación en el número de
palomas entre 2004 y 2009
En el censo de 2004 se con-
tabilizaron 4.159 palomas
en las 47 cuadrículas mues-
treadas nuevamente en
2009. Cinco años más tarde,
en 2009, fueron 2.656 las pa-
lomas registradas (N = 47),
lo que supone una reduc-
ción del 36 % en la abun-
dancia. El número medio de
palomas por cuadrícula en
2004 fue de 88,59 ± 87,53
(media ± desviación típica)
y en 2009 de 56,51 ± 107,76.
Esta diferencia fue significa-
tiva (Prueba de la t de Stu-
dent t = 2,4, p = 0,018, N =
47). Ver Figura I, Tabla II y
Gráfica I. Teniendo en cuen-
ta el factor de corrección de
3,4 (ver Metodología) se ob-
tienen estimas poblaciona-
les durante la realización de
los censos de 18.500 indivi-
duos en 2004 y 11.900 en
2009.
• Inventario de palomares
En 2004 se localizaron un
total de 102 lugares donde
nidificaban palomas urba-
nas. En la revisión de 2009
ARRIBA. Nido en un balcón con dos pichones volanderos. Las palomas
ponen dos huevos por puesta y muchas sacan adelante los dos pichones.
DERECHA. Paloma incubando en el nido sobre la repisa de una ventana. Las
palomas urbanas instalan los nidos en lugares abrigados de edificios, como
cornisas, huecos e interiores de tejados.
se comprobó su uso como
palomar mediante visita
(octubre), anotando direc-
ción, descripción del edifi-
cio (tipo, altura, desperfec-
tos y puntos de acceso de las
aves) y zonas de uso (tejado,
repisas, balcones, interior).
Además, durante las visitas
de palomares, se anotaron
otros no localizados durante
los censos. En 2009 (entre
marzo y agosto), un único
observador comprobó todos
los palomares inventariados
en 2004, anotando el estado
del edificio (sin cambios, re-
parado, derribado o recons-
truido).
Todas las observaciones
fueron realizadas desde la
vía pública, deduciendo la
existencia de palomares y su
importancia por la presencia
de aves adultas y pichones,
vías de acceso al interior (ro-
turas en aleros, ventanas ro-
tas, etc.) y excrementos. Por
tanto, es muy posible que al-
gunos palomares situados en
tejados hayan pasado desa-
percibidos.
Ante la dificultad de con-
seguir datos cuantitativos de
la población reproductora,
se optó por clasificar las co-
lonias en cinco clases en or-
den de tamaño creciente
(ver Tabla I). Esta tarea fue
realizada por el observador,
una vez finalizada la toma
de datos, de manera compa-
rativa y en función del espa-
cio aparentemente disponi-
ble para instalar nidos, que
puede valorarse teniendo en
cuenta el tamaño del edifi-
cio o las partes ocupadas, las
GESTIÓN Y CONSERVACIÓN Palomas urbanas de Santander
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LOCUSTELLA VII
Edificio abandonado y colonizado por las palomas (2004) y posteriormente rehabilitado (2009) en el centro de
Santander. La limitación de refugios es la mejor medida de control de las poblaciones de palomas urbanas.
A: Nido o nidos aislados.
B: Aberturas en aleros que revelan palomar en bajo-tejado.
C: Uno o más de los siguientes: tejado en mal estado, ático o altillo abierto, piso con ventana rota.
D: Palomar en casa total o parcialmente deshabitada con tejado ruinoso y/o ventanas rotas.
E: Gran palomar (edificio público, nave industrial, casa grande deshabitada).
TABLA I
Clasificación de las colonias en función de su tamaño relativo (orden creciente).
2004 4159 87,53 88,59 53,00 346,58
2009 2656 107,76 56,51 34,00 221,33
Abundancia Desviación típica Media/cuadrícula Mediana/
cuadrícula
Densidad
(palomas/km2)
TABLA II
Comparación de estadísticos descriptivos entre los censos de 2004 y 2009 en la ciudad de Santander a partir de las
palomas observadas y sin aplicar factor de corrección (N = 47).
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Discusión y
conclusiones
• Consideraciones
metodológicas
Los métodos de censo de pa-
lomas urbanas más frecuen-
tes se basan en la obtención
de índices de abundancia
mediante itinerarios de cen-
so por cuadrículas (Senar y
Sol 1991; Vargas et al. 1996;
Fernández-Calvo et al. 2004)
o en transectos lineales (Sac-
chi et al. 2002), aplicando un
factor de corrección deter-
minado en estudios previos
de captura-recaptura. Sin
embargo, Giunchi et al.
(2007) encontraron que el
Distance sampling (Buckland
et al. 1993) fue más preciso
que el censo por cuadrículas
sin incremento del esfuerzo.
Este método se basa en un
modelo estadístico que per-
mite calcular tamaños po-
blacionales y coeficientes de
detectabilidad, a partir del
número de contactos y las
distancias ortogonales entre
contactos y la línea de tran-
secto. A pesar de ello, en este
caso se optó por seguir fiel-
mente la metodología apli-
cada en 2004, para así poder
comparar resultados y cono-
cer la tendencia de la pobla-
ción, objetivo prioritario del
presente estudio.
Por otra parte, se reco-
mienda realizar los conteos
en invierno (diciembre-fe-
brero), coincidiendo con el
cese de la actividad repro-
ductora y mínimo poblacio-
nal (Uribe et al. 1985; Sacchi
et al. 2002; Giunchi et al.
2007). De nuevo, en este es-
tudio se realizaron en mayo
por motivos comparativos.
Los horarios de conteo de-
ben coincidir con la máxima
actividad diaria (horas cen-
trales del día), descrita con
detalle por Rose et al. 2006.
Asimismo, se recomienda
un equipo de observadores
suficiente para realizar los
muestreos en el mínimo
tiempo posible y garantizar
así su simultaneidad.
• Descenso poblacional y
posibles causas
Entre 2004 y 2009 se detectó
una reducción estadística-
mente significativa de la
abundancia de palomas en la
ciudad de Santander (36 %).
ARRIBA. La búsqueda de restos de comida en calles, plazas y jardines
constituye una de las estrategias de alimentación practicadas por las
palomas.
DERECHA. Alimentar a las palomas es una práctica sancionada por la
normativa municipal.
se encontró que se mantení-
an 57 de esos 102 palomares
y habían desaparecido casi
la mitad (44 %). Además, se
descubrieron cinco nuevas
colonias (Fig. II).
De todos los palomares
inventariados en 2004 y
2009 (N = 107), muchos
(78) estaban en edificios
urbanos de menos de seis
plantas, mientras que el
resto se repartieron entre
viviendas unifamiliares (9),
grandes edificios (10), igle-
sias (3) y naves industriales
(7), estas últimas todas aso-
ciadas al puerto. La mayor
parte de los palomares es-
tuvieron relacionados con
tejados antiguos provistos
de aleros de madera, donde
la humedad provoca aber-
turas por donde las palo-
mas pueden acceder a los
bajo-tejados. Otros se ubi-
caron en buhardillas y ha-
bitaciones abandonadas,
balconadas de madera o re-
pisas protegidas. Por últi-
mo, los más importantes
(clase E) ocuparon edifi-
cios abandonados y alma-
cenes de grano. Todos tu-
vieron en común ofrecer
lugares óptimos para ubi-
car los nidos, al proporcio-
nar refugio contra las incle-
mencias atmosféricas y ser
inaccesibles a depredadores
y a humanos.
La desaparición de palo-
mares no se distribuyó de
manera uniforme entre to-
das las clases de tamaño, si-
no que afectó mayormente a
los más pequeños y los más
grandes (Tabla III). Para las
clases de menor tamaño (A
y B) la rehabilitación de te-
jados y fachadas fue la causa
casi exclusiva, mientras que
para los mayores (E) lo fue
el derribo. Los palomares
intermedios (C y D) tuvie-
ron un descenso menos acu-
sado.
• Relación entre abundancia
y número de palomares
Para comprobar si existía
relación entre la reducción
de la abundancia de palo-
mas y la disminución de pa-
lomares, se utilizó el Coefi-
ciente de Correlación de
Spearman (ρ) Para ello se
correlacionó la diferencia
del nº de palomas / cuadrí-
cula 2004-2009 y la diferen-
cia del nº de palomares /
cuadrícula 2004-2009. Se
comprobó que existía una
relación positiva (ρ=
0,3937) altamente significa-
tiva (Prueba de la t de Stu-
dent t = 2,8733, g.l. = 45, p
< 0,005).
GESTIÓN Y CONSERVACIÓN Palomas urbanas de Santander
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LOCUSTELLA VII
CLASE DEFINICIÓN 2004 2009 DIF.
idem rehab. derribo nuevo
Anido o nidos aislados 936---67 %
B aberturas en aleros que revelan 38 19 18 12-50 %
palomar en bajo-tejado
uno o más de los siguientes: tejado
C en mal estado, ático o altillo abierto, 24 19 232-21 %
piso con ventana rota
palomar en casa total o parcialmente
D deshabitada con tejado ruinoso 17 11 24--35 %
y/o ventanas rotas
E gran palomar (edificio público, nave 14 5-91-64 %
industrial, casa grande deshabitada)
TOTAL 102 57 28 17 5 -44 %
TABLA III
Número de palomares según clases de tamaño relativo y diferencia en porcentaje entre 2004 y 2009. Se indica si en
2009 permanecían igual respecto a 2004 (ídem), habían sido sometidos a rehabilitación (rehab.) o derribo, o si no
existían en 2004 (nuevo).
Cuadro I
ALGUNAS RECOMENDACIONES ACERCA DE LOS MÉTODOS DE CONTROL DE PALOMAS URBANAS
En primer lugar, los objetivos del control no deben ser la reducción del número de palomas, sino resolver o minimizar
los problemas que ocasionan. Habitualmente los esfuerzos se limitan a la captura de individuos o al tratamiento con
esterilizantes químicos, métodos que se han demostrado costosos e ineficaces. Las palomas urbanas suelen recuperar
las pérdidas con facilidad, mientras que los tratamientos químicos son demasiado caros y de efectos limitados y
temporales.
Para que un plan de control sea realmente efectivo debe incidir sobre los factores limitantes de la población:
disponibilidad de refugio y acceso al alimento.
– Limitación de lugares de cría y refugio
Rehabilitación, cierre o derribo de edificios en mal estado.
Instalación de métodos de exclusión adecuados (mallas, pinchos, cables…) o reformas arquitectónicas en
edificios afectados.
Asesoramiento directo a los vecinos.
– Limitación de fuentes de alimentación
Campañas de concienciación ciudadana.
Aprobación y aplicación de normativas contra la alimentación voluntaria.
Impermeabilización de almacenes de agroalimentarios frente a aves.
Limpieza constante de vías publicas, muelles de carga, polígonos, etc.
En determinados casos, puede ser necesaria la retirada de individuos, pero siempre bien planificada y de manera
complementaria al control de recursos. Por ejemplo en áreas industriales,puertos o, en general, lugares con alta
densidad.
Por último, resulta imprescindible contar con indicadores objetivos con el fin de evaluar los resultados. Lo más
recomendable es obtener índices de abundancia comparables antes de comenzar cualquier actuación de control y
mantener los muestreos durante el desarrollo de las mismas. Así mismo, es muy útil contar con un servicio
centralizado de recogida de quejas del ciudadano, que oriente los esfuerzos destinados a la resolución de conflictos y
permita realizar análisis posteriores.
Asimismo, existe una rela-
ción positiva altamente sig-
nificativa entre el descenso
de palomas y la reducción de
palomares. Si bien el coefi-
ciente de correlación no es
muy alto (ρ= 0,3937) pro-
bablemente debido a que,
mientras algunos individuos
no se alejan mucho del palo-
mar, otros realizan desplaza-
mientos más largos (Rose et
al. 2006).
La pérdida de palomares
estuvo asociada, de manera
indirecta, a obras de mante-
nimiento, reforma, derribo
o reconstrucción. Es previsi-
ble que esta tendencia conti-
núe en un futuro cercano,
debido a las inversiones,
tanto públicas como priva-
das, en el mantenimiento de
edificios y las necesidades de
ordenación urbana.
La disponibilidad de ali-
mento podría estar correla-
cionada con la densidad de
habitantes y es la variable ex-
plicativa de las diferencias de
abundancia de palomas pro-
puesta por algunos autores
(Jokimäki y Suhonen 1998).
No obstante, Sacchi et al.
(2002) encontraron que la
distribución y densidad de
palomas en Milán estaban
relacionadas con la edad de
los edificios, seleccionando
positivamente los barrios
más antiguos, debido a la
disponibilidad de huecos y
aberturas donde instalar los
nidos, mientras que la densi-
dad humana solo explicaba
parcialmente las diferencias
de abundancia observadas.
Junto a la desaparición de
refugios para la especie,
otros cambios podrían estar
detrás del descenso en la
abundancia de palomas en
estos cinco años. En primer
lugar, tras la presentación
del estudio realizado por
SEO/BirdLife (Fernández-
Calvo et al. 2004), el Ayun-
tamiento de Santander ini-
cio una campaña divulgativa
y prohibió, mediante orde-
nanza municipal, el sumi-
nistro de alimento a palo-
mas, gaviotas, gatos y otros
animales en la vía pública
(Ayto. de Santander 2006).
Por otra parte, en el puerto
de Santander, principal lugar
de alimentación, desde julio
de 2006 existe un plan de
control de palomas por ini-
ciativa de la Comunidad
Portuaria, en cumplimiento
de la normativa vigente para
el tráfico y almacenaje de
productos agroalimentarios.
Este plan se basa en la retira-
da de individuos, la elimina-
ción de lugares de nidifica-
GESTIÓN Y CONSERVACIÓN Palomas urbanas de Santander
82
LOCUSTELLA VII
Palomar clasificado como“E”: edificio abandonado donde las palomas encuentran refugio y lugar de nidificación,
penetrando en el interior por ventanas rotas, agujeros en el tejado y otros desperfectos.
El transporte de grano concentra grandes cantidades de palomas allá donde se encuentre accesible.
ción y la impermeabilización
de los almacenes frente a la
entrada de aves. En 2008 se
había conseguido la desapa-
rición del interior de los al-
macenes y una fuerte reduc-
ción del total de palomas en
el exterior. En 2006 (seis me-
ses) se capturaron 5.560 pa-
lomas, 10.966 en 2007, 5.117
en 2008 y 3.651 en 2009 (He-
rrero y Simal 2009).
Sol y Senar (1992) en-
cuentran que el plan de con-
trol emprendido en Barcelo-
na, basado únicamente en la
captura de aves, no tuvo re-
sultados apreciables, proba-
blemente debido a que exis-
ten mecanismos reguladores
de la población que actúan
compensando las capturas.
Estos autores sugieren que
este tipo de actuaciones fra-
casan si no van acompaña-
das de una reducción de los
recursos que limitan el ta-
maño de la población.
La disponibilidad de ali-
mento actúa sobre toda la
población, disminuyendo o
aumentando la superviven-
cia de jóvenes y adultos,
mientras que el sustrato de
nidificación condiciona el
número de parejas repro-
ductoras y, por tanto, la pro-
ductividad. Por ello, conse-
guir lugar para el nido
podría ser el factor limitante
principal.
• Planes de control y
seguimiento
En este estudio se apunta la
reducción del número de
palomares como posible
causa del descenso en la po-
blación de palomas de San-
tander. Esta línea, basada en
el control de los recursos, es
la que deberían seguir los
planes de gestión/control de
las poblaciones de palomas
urbanas (ver Cuadro I). Se
debe limitar la disponibili-
dad de refugio y alimento
para reducir la capacidad de
carga del medio urbano, o lo
que es lo mismo, el mero
total de palomas que pue-
den vivir en la ciudad.
Por último, el seguimien-
to de las poblaciones urba-
nas de palomas resulta un
instrumento imprescindi-
ble en la toma de decisio-
nes de los gestores munici-
pales. A pesar de los gastos
y molestias que estas aves
generan al erario público y
a los propietarios particu-
lares (básicamente por de-
terioro de edificios e insa-
lubridad), en España son
realmente escasos los cen-
sos y estudios realizados
sobre palomas urbanas
(Senar y Sol 1991; Vargas
1996; Fernández-Calvo et.
al. 2004; Senar et al. 2009).
Es más, lamentablemente
muchas iniciativas de con-
trol carecen de un método
de evaluación adecuado,
debido a que con frecuen-
cia se tiende a pensar que
sólo sirve para encarecer el
servicio. Sin embargo, hay
que tener en cuenta que las
palomas urbanas son fauna
silvestre y su control está
sometido a las excepciones
que contempla la ley («Ley
42/2007 de 13 de diciem-
bre, del Patrimonio Natu-
ral y de la Biodiversidad»,
en su artículo 58, «Ley de
Cantabria 4/2006, de 19 de
mayo, de Conservación de
la Naturaleza de Canta-
bria» en su artículo 39 y
otras leyes autonómicas re-
lativas) y la autorización
administrativa está supedi-
tada a la evaluación objeti-
va de los resultados.
Agradecimientos
El censo del año 2009 fue fi-
nanciado por Bhs Consulto-
res Ambientales Asociados
SLL y participaron Roberto
González, Francisco Herre-
ro, Aitor Rincón y Sergio
Torio, además de los auto-
res. El estudio del año 2004
fue encargado por el Ayun-
tamiento de Santander a
SEO/BirdLife y en el censo
participaron Joaquín Bedia,
María José Calvo, Felipe
González, Pablo Mazón,
Marcos Pastor, Carlos Sáinz
y los autores del presente ar-
tículo. Roberto Simal ayudó
con la bibliografía y sus in-
teresantes opiniones. Miguel
Álvarez y Benedicto Gonzá-
lez (Locus Avis) aportaron
su importante experiencia y
conocimientos en la gestión
de palomas urbanas. Agrade-
cer especialmente a los dos re-
visores anónimos que con sus
aportaciones mejoraron sus-
tancialmente el presente artí-
culo.
GESTIÓN Y CONSERVACIÓN Palomas urbanas de Santander
84
LOCUSTELLA VII
AYUNTAMIENTO DE SANTANDER (2006). Aprobación defi-
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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Estanques y fuentes son visitados a diario por las palomas para beber y bañarse. 85
LOCUSTELLA VII
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Clutch overlap is a reproductive strategy of the Feral Pigeon, which results in an increase in the number of clutches produced by a pair and, as follows, an increase in the number of young raised. It is dependent on the length of time the clutch is cared for and the length of the interval between clutches. Both these component elements of clutch overlap are directly affected by environmental conditions, such as the length of day and ambient temperature. The duration of clutch care and the clutch interval were distinctly shorter in the warmer part of the year with a longer day than during the fall and winter. We believe that ambient temperature has a significant effect on the length of the clutch interval, as it is a decisive factor in the achievement of thermoregulation ability in the nestlings. Earlier achievement of this ability by nestlings in higher ambient temperatures (at Ta = 21.5 °C, normothermy appeared in the 6th to 7th post-embryonic day in the life of nestlings, while at Ta = 19.5 °C – in 8–9 days) allows both parents to forage for longer periods of time and to start a new breeding cycle earlier. We confirmed that nesting conditions (the number of nests in a breeding pair's territory, brood size and location of the nest in the colony) also influenced the duration of clutch care and the length of clutch interval, and therefore, the degree of clutch overlap. The clutch interval was shorter when parents only cared for one young, than when two young were in the nest. Breeding pairs with large territories that included twonests had shorter clutch intervals than those pairs with only one nest. Young raised in nests located close to egresses left the colony more quickly than young in nests farther away.
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The study was conducted from 1997-2001 in the city of Słupsk. Observations of individually marked birds were conducted from blinds located at city-centre sites where Feral Pigeons breed. The pigeons bred throughout the year, with peak broods in spring and summer. Different pairs timed their breeding such that the beginning of the season (from October to September of the next calendar year) overlapped the dates of completion (from April to December). 10% of pairs had already begun breeding in the autumn, while 86% did so between January and May. The remaining pairs (young ones, in particular) started breeding even later, mainly because of the lack of suitable nesting sites. The breeding period most often ended between August and October (75% of pairs), when the pigeons began their moult. 91% of the young birds joined the breeding population in their second calendar year of life. The remaining young birds had their first broods in the first or third calendar year of life. Pairs of young birds started nesting 2-3 months later than adult birds. The average length of a pair's breeding season was 183 days.
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We censused feral pigeons (Columba livia) living in Milan, Italy (a 181-km(2) area), between July 1999 and February 2000 by means of linear transects to examine population densities in different urban habitats and the relationships between population density and structural features of buildings. The pigeon population of Milan was 103 650 birds, with an average density of 570/km(2). Population density increased significantly from farmland (434 birds/km(2)) to the suburbs (604 birds/km(2)) and from the suburbs to the centre of the city (2083 birds/km(2)). There was a positive relationship between both bird number and flock number and the abundance of buildings constructed before 1936. There were no significant associations between either bird number or flock number and the abundance of buildings when we did not consider date of construction. This indicated active selection of old buildings by feral pigeons.
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Morfometry of Feral Pigeons (Columba livia Var.) from the city of Barcelona (NE. Spain).- Morfo-biometric analysis of Barcelona Feral Pigeons was carried out on 541 individuals from 22 different sample points. 127 of them were sexed by visual inspection of gonads. Data on morfometry (10 variables), sexual and age rates, breeding and moult process, and plumages are given. Discriminant Analysis applied to sexual diferences gave a Wilk lambda of 0.769, classifying correctly 73% of the individuals. Iris and pupil colour and cere were valuable characteristics when assessing the age. "Blue-Bar" was the most frequent colour plumage. Sexual rate did not deviate significatively from 1:1, and breeding rate was low. The popula- tion of pigeons in Barcelona has a low growth rate, probably due to space saturation.
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Des de 1983 l'ajuntament de Barcelona realitza un programa de control de la població de coloms que es basa en l'eliminació d'individus. Per avaluar si aquest programa ha produït algun efecte sobre la mida de la població s'han comparat els censos realitzats els anys 1983 i 1991. El cens de 1991 presentava algunes diferències respecte el de 1983 i per això ha calgut recalcular el cens de 1991 emprant les dades originals no estratificades, excloent el factor de correcció i incloent la Zona Franca. Les diferències entre els dos censos no són significatives (t=0,047, g.l. 35, n.s.) la qual cosa suggereix que les mesures de control no han estat efectives. Això pot ser a causa de l'existència de mecanismes reguladors de la població que actuarien compensant l'efecte de les captures. Les estratègies de control dels coloms per eliminació generalment no han donat bons resultats, i si no van acompanyades d'una reducció dels recursos que limiten la mida de la població (e.g. l'aliment) és difícil que aportin una solució definitiva al problema.
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(1) The flock behaviour of feral pigeons Columba livia var. living in the Salford Docks, Manchester, was studied. Feeding flocks varied in size and were distributed according to the availability of regular sources of spilled grain and other commercial feeding stuffs. Compared with feeding flocks, roosting flocks were smaller but more numerous, probably because roosting sites were not limiting. The value of the flock habit in locating food sources by local enhancement is described. (2) Food mostly occurred sporadically, depending on commercial activity and was only available to the birds when workmen moved off. Birds tended to arrive at the feeding grounds when human activity was reduced. In summer the flocks spent about 6 h in the vicinity of food sources (7 h in winter), but were able to approach and `scramble' for food during about 10 min/h; individual birds had less time to feed because to some extent different segments of the flock were first to get to a food pile when one became available. (3) A stable social hierarchy in both the roosting and feeding flocks was demonstrated by marking birds with coloured and serially numbered patagial tags. Some birds consistently occupied the centre of the feeding flocks, and these individuals obtained more food per minute, and per area searched, than average flock members; birds on the flock edge obtained very little food. Birds occupying central positions in the flock had heavier weights than peripheral, and apparently subordinate, individuals. Birds which were very heavy when initially marked were not seen in the flocks as often as expected and they appeared to have a poorer survival than average weight individuals. (4) A new source of spillage was created and a new flock of pigeons established. The amount of spillage was subsequently increased and decreased and the size of the flock manipulated accordingly. (5) The discussion points out that the annual adult mortality rates of the feral pigeon and wood-pigeon (C. palumbus) are virtually the same (34% and 36% respectively) in spite of the two species living in totally different habitats, one relatively stable and the other with marked seasonal fluctuation, and with each species having markedly different reproductive rates.
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Habitat selection of wintering land-birds was studied in 31 human settlements in Finland. A total of 26 wintering bird species representing 5155 individuals were observed. Between-year variation (CVB%) and short-term fluctuation within one winter (CVW%) in species richness (CVB=10% CVW=15%) were low, as were total numbers of birds (CVB=22% CVW=24%) and populations of the most common bird species (CVB=20–40% CVW=15–47%). The most abundant bird species (e.g., Passer domesticus, Parus major and Pica pica) occurred in most of the study sites. The total densities of omnivorous birds, sedentary birds and bird species that commonly use feeding tables were higher in a heavily urbanized areas than in moderately or less urbanized areas. According to the Canonical Correspondence Analysis, three corvid species populations, P. domesticus and Columba livia domestica were positively related to human population density. Corvus corone cornix and P. domesticus populations correlated positively with the proportion of the built-up areas in the study plots. The omnivorous diet of these species was a possible reason for their success in urban environments. Dendrocopus major, Parus montanus, Parus cristatus, Parus ater and Certhia familiaris were negatively related to the urbanization axis. These species live mainly in coniferous forest habitats and are probably unable to use deciduous-dominated urban parks in winter time. To attract these species, coniferous trees and shrubs should also be used in park management and planning in northern latitudes. Many species, like Pic. pica, Carduelis chloris and Parus caeruleus, were located at an intermediate place on an urban–forest gradient axis. We suppose that these species are the most probable candidates for colonizing or increasing their abundances in European towns and cities in near the future. All of these species use feeding tables, which help them to adapt to urban environments.