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Roles de género y salud: discurso articulado en la televisión mexicana

Authors:

Abstract and Figures

This paper presents some results of an extensive content analysis of 672 hours of television in Mexico issued in 2011, specifically those that relate the health contents on television and the social role of women in prevention, maintenance and care health. It analyzes how is the televisión's health representation and what kind of roles they are assigned to women on the issue. The results show that health is showed mainly as a commodity, in the way of concrete products and services; and the responsibility to select that and consume it is assigned primarily to women –especially mothers-, but they are not those who possess health know. Instead, they are subordinate to the medical and scientific instructions provided by the males. These findings allow to contribute to the debate about how the unequal gender roles are key to the social reproduction of the media discourse of health and how they participate in the construction of social meanings on health, responsibility and consumption, contributing to a communicability hegemonic model in health that assigns social locations hierarchically differentiated, which we thought promotes gender inequality and hinders conception of health as a right.
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8Salud Problema / Segunda época / año 9 / No. 17 /ene-jun 2015
Roles de género y salud: discurso articulado
en la televisión mexicana
Soledad Rojas Rajs*
reSumen
Este trabajo presenta algunos resultados de un
amplio análisis de contenido de 672 horas de te-
levisión en México emitidas durante el año 2011,
especícamente aquellos que relacionan los con-
tenidos sobre salud en televisión con el rol social
de las mujeres en la prevención, mantenimiento y
cuidado de la salud. Se analiza cómo se representa
mediáticamente la salud y qué roles le son asigna-
dos a las mujeres respecto al tema. Los resultados
muestran que la salud se representa principalmente
como una mercancía, materializada en productos
y servicios concretos; y la responsabilidad de
seleccionarlos y consumirlos se asigna primordial-
mente a las mujeres –en especial las madres- más
no son ellas quienes detentan el saber en salud,
sino que están subordinadas a las instrucciones
médicas y cientícas que brindan los varones.
Estos hallazgos permiten aportar al debate sobre
cómo los desiguales roles de género son clave en
la reproducción social de los discursos mediáticos
sobre salud y cómo participan en la construcción
de signicados sociales sobre salud, responsabili-
dad y consumo, lo que contribuye a un modelo de
aBStract
This paper presents some results of an extensive
content analysis of 672 hours of television in
Mexico issued in 2011, specically those that
relate the health contents on television and the
social role of women in prevention, maintenance
and care health. It analyzes how is the televisión’s
health representation and what kind of roles they
are assigned to women on the issue. The results
show that health is showed mainly as a commodity,
in the way of concrete products and services; and
the responsibility to select that and consume it is
assigned primarily to women —especially moth-
ers—, but they are not those who possess health
know. Instead, they are subordinate to the medical
and scientic instructions provided by the males.
These ndings allow to contribute to the debate
about how the unequal gender roles are key to
the social reproduction of the media discourse of
health and how they participate in the construction
of social meanings on health, responsibility and
consumption, contributing to a communicability
hegemonic model in health that assigns social
locations hierarchically differentiated, which we
Fecha de recepción: 2 de junio de 2015
Fecha de aprobación: 29 de junio de 2015
*Académica de Cátedras CONACYT para Jóvenes Investigadores, comi-
sionada a la UAM-X desde 2014.
Roles de género y salud: discurso articulado en la televisión mexicana
ARTÍCULO
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comunicabilidad hegemónico en salud que asigna
ubicaciones sociales jerárquicamente diferencia-
das. Se concluye que esto fomenta la desigualdad
de género y obstaculiza la concepción de la salud
como un derecho de las personas.
Palabras clave: comunicación y salud, género,
medios de comunicación, análisis de contenido.
Introducción
Las categorías género y salud pueden abordarse,
de forma independiente, como grandes dimensio-
nes sobre las que es posible estudiar discursos y
representaciones mediáticas. En este trabajo, se
presentan resultado de un análisis que abordó la
articulación de ambas categorías, género y salud,
en contenidos de televisión. Se parte de considerar
que los medios masivos de comunicación (MMC)
participan de la construcción de diversas dimen-
siones sociales, especialmente produciendo y
reproduciendo estereotipos y puntos de vista sobre
distintos problemas de la realidad, en su papel de
estructuras y de productores de sentido (Orozco,
1996). Las preguntas que orienta las reexiones
que aquí se presentan son: cómo se congura
la relación entre género y salud en la televisión
mexicana y cuáles son algunas implicaciones de
esta relación.
Como deniciones concretas, los términos género
y salud, son a menudo heterogéneamente signi-
cados. En este trabajo, utilizamos género para
referirnos a las relaciones sociales desiguales,
basadas en la construcción social de la diferencia
sexual en tiempos y espacios determinados, que
además son parte del orden social (Riquer Fernán-
dez y Castro, 2012: 21). Salud se reere, desde una
perspectiva médico-social, a salud-enfermedad: un
thought promotes gender inequality and hinders
conception of health as a right.
Keywords: health Communication, Gender, Mass
Media, Content Analysis.
proceso social (Laurell, 1982) que da cuenta tanto
de cómo se conceptualiza y dene socialmente un
fenómeno como de la forma especíca en que se
presentan las enfermedades en la sociedad. Esto
congura el primer supuesto de la investigación:
tanto el género como la salud están socialmente
construidos, son históricamente determinados y
se construyen también desde una dimensión sim-
bólica. En ambos casos, sus deniciones y formas
particulares están relacionadas con las estructuras
políticas, económicas y culturales de la sociedad
en momentos determinados, de las cuales forman
parte los MMC.
El trabajo plantea en primer lugar, a modo de
referentes teóricos, una breve discusión sobre
la inuencia de los MMC en la construcción del
sentido social, especícamente en la producción
y reproducción de estereotipos de género, pero
también en la forma particular de signicar la
salud en un momento histórico determinado. Es-
pecícamente sobre salud, se aborda la propuesta
de Briggs (2005) sobre la existencia de un modelo
de “comunicabilidad” hegemónico en salud, que
tiene implicaciones en la forma en que se constru-
ye la salud en un determinado momento histórico.
Considerar que los medios reproducen la desigual
división del trabajo por género y la conformación
creciente de la salud como una mercancía antes
que un derecho de las personas, constituye el
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marco que permite analizar los contenidos sobre
salud respecto a roles de género especíco.
En segundo lugar, se describe la investigación que
fundamenta este trabajo y su diseño: un análisis
de contenido sistemático de dos semanas de pro-
gramación de televisión mexicana del año 2011
(672 horas continuas de televisión de dos períodos
de 7 días), en las cuales se identicaron y clasi-
caron representaciones, menciones y alusiones
a la salud de diversos contenidos: programas de
entretenimiento, publicidad y noticieros, en los dos
canales de cobertura nacional de mayor audiencia
en México.
A continuación se presentan resultados que apun-
tan a entender los discursos y representaciones
sobre salud y los mandatos y/o estereotipos de
género, como un discurso común y articulado, que
refuerza mutuamente tanto la idea de que la salud
es mercancía y producto de consumo, antes que
un derecho; como el mandato de género para las
mujeres, denido principalmente a través del rol
materno, responsable de la salud de los hijos, la
familia, y la propia, a través de consumos especí-
cos. Es decir, se muestra cómo las representacio-
nes de roles de género asociados a la salud tienen
un papel fundamental en el consumo de salud, a
través de productos y servicios.
Finalmente, se reexiona sobre las implicaciones
de las representaciones mediáticas y las particula-
ridades de un discurso de logra anudar el consumo
de la salud con los roles de género, en el contexto
de las desigualdades de género y la lucha por el
derecho a la salud, entre otras la naturalización de
la división sexual del trabajo en el ámbito de la sa-
lud, que dene a las madres como las responsables
del consumo; y la jerarquización de posiciones
sociales entre mujeres y varones respecto a los
saberes y prácticas en salud.
Medios de comunicación y construcción social
de género y salud
Los MMC son parte fundante y constituyente de
nuestra realidad y su participación en la vida social
gana crecientemente importancia y espacios. Acer-
ca de sus efectos sociales, Mauro Wolf describe
el papel de los medios señalando que estos “pro-
veen marcos cognitivos, contextos de percepción
de la realidad social; su rol es signicativo en el
modelado de los saberes. La cultura mediática
constituye un importante universo simbólico, que
orienta los valores, las actitudes y los puntos de
referencia sociales” (Wolf, 1994: 25). Además,
los MMC constituyen entidades complejas, con
diversos procesos, situados históricamente. No
pueden interpretarse únicamente como vehículos
de contenidos (Orozco, 1997): son simultánea-
mente instituciones, estructuras; mediadores y
mediaciones; empresas mercantiles; instrumentos
de control y moldeamiento social; dinamizadores
culturales y fuente de referentes cotidianos; edu-
can, representan la realidad y generan también
conocimiento, autoridad y legitimidades políticas
y culturales.
En el marco de los estudios sobre los efectos de
los MMC, existe una amplia tradición de investi-
gaciones sobre cómo estos participan en la cons-
trucción del género, tanto de manera estructural
(como instituciones sociales) como simbólica,
particularmente en el terreno de la producción
y distribución de sentidos y signicados. Si la
producción, reproducción y socialización de los
roles de género se construyen y perpetúan a través
de todo un sistema de estructuras sociales (insti-
tuciones como la familia, la escuela, el Estado,
las iglesias), de sistemas simbólicos (lenguajes,
tradiciones, costumbres, narrativas, rituales) y
también, sistemas de normas y valores (jurídicos,
científicos, políticos) (OPS, 1997), los MMC
Roles de género y salud: discurso articulado en la televisión mexicana
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juegan un doble papel: son estructuras –institu-
ciones- y sistemas simbólicos –lenguajes.
La forma en que los MMC representan a las mu-
jeres ha sido estudiada desde hace más de cuatro
décadas; sin embargo estos estudios han sido muy
diversos en su conceptualización, metodologías
y objetivos. Los primeros estudios abordaron
las representaciones estereotipadas de mujeres
y hombres, sus distintos roles en la sociedad y
su participación en medios de comunicación
(Ceulemans y Fauconnier, 1980; INMUJERES,
2005; INSTRAW, 1995). Sobre el estado del arte
de los estudios sobre los medios y la imagen y
representación de las mujeres un punto de refe-
rencia es el trabajo de Ceulemans y Fauconnier
(1980), quienes realizaron una revisión del estado
del arte sobre estudios que analizaran la imagen,
condición y papel de las mujeres en los medios
de comunicación, que incluyó investigaciones
realizadas hasta 1978. En ese período, ya había
un nutrido número de trabajos sobre el tema, que
especialmente destacaron el uso estereotipado de
la imagen femenina en la publicidad, particular-
mente a través de estereotipos sexuales y cosica-
ción del cuerpo femenino (Belkaoui y Belkaoui,
1980; Courtney y Lockerertz, 1971; Friedan, 1975;
Ruble y Ruble, 1982). También se han analizado
los roles sociales de los sexos y los mandatos de
género especialmente en programas de televisión
(Antón Fernández, 2001; Pearson, Turner y Todd-
Mancillas, 1993), que denen una cierta manera
de ser mujer o ser hombre.
Uno de los temas centrales que ha orientado el
debate sobre la representación y construcción de
las mujeres en los medios tiene que ver con que
estos no suelen ofrecer una imagen equilibrada
sobre los diversos estilos de vida de las mujeres
ni de su aporte a la sociedad, centrándose en re-
producir estereotipos que actualmente no pueden
ser válidos como la única forma de entender lo
femenino. Esta discusión fue nutrida en los gran-
des referentes internacionales sobre derechos de
las mujeres: tanto en la Convención de Belem do
Pará en 1994 (OEA, 1994) como en la IV Confe-
rencia Internacional sobre la Mujer en Beijing, en
1995 (UN, 1996), se destacó que los MMC parti-
cipan del problema de la desigualdad social entre
mujeres y hombres a través de la cultura, cuando
reducen su representación a ciertos estereotipos,
no reejan la diversidad y transformaciones del
papel de las mujeres en la sociedad, no las visibi-
lizan como una parte de la sociedad con demandas
políticas y sociales; y cuando promueven patrones
de conducta generadores de violencia contra las
mujeres. Al presentar de forma estereotipada lo
femenino y lo masculino, los medios participan
de la socialización del género y reproducen roles
subordinados para las mujeres; o bien, los este-
reotipos sexuales y la objetualización del cuerpo
femenino, vulneran la condición de sujeto de las
mujeres. Por ello, se objeta y cuestiona el com-
promiso de los MMC con los derechos humanos
de las mujeres.
No obstante, uno de los roles asignado socialmen-
te a las mujeres, el de cuidadoras en un amplio
sentido, incluido el cuidado de la salud, ha sido
ampliamente descrito en la literatura sobre género
(García-Calvente, Mateo-Rodríguez y Maroto-
Navarro, 2004), pero mucho menos analizado
y observado en MMC de manera especíca. En
este trabajo proponemos la importancia de estu-
diar la articulación entre roles de género y salud
en el discurso mediático, principalmente porque
postulamos que se construyen como discursos
interdependientes.
Salud, como un concepto, es una denición social
que se elabora con referentes simbólicos. Juan
Samaja (2004: 40) hace referencia a la dimensión
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simbólica desde la que se construye la salud cuan-
do habla de las “nociones fundantes de la cultura”
reriéndose a lo “comunicable”, es decir a las
representaciones subjetivas que son “objetivables
lingüísticamente”. Esta capacidad de representa-
ción y comunicación verbal de las normas son
condiciones de la cultura y son condición también
para la construcción social de la salud. De forma
predominante los MMC, especialmente los audio-
visuales, participan en la representación mediática
y la comunicación de los discursos vigentes sobre
salud, jugando un papel clave en su producción y
reproducción. En este sentido, las comunicaciones
sobre salud forman parte de la conceptualización
que en momentos determinados se realiza sobre
qué es la enfermedad y cuáles son sus causas, a
lo que Laurell (1982) se reere como el carácter
social de los conceptos salud y enfermedad.
Entre otras miradas críticas acerca de lo que sobre
la salud se dice y representa en televisión y en
otros medios, se ha señalado que puede depender
menos del interés público que de las particula-
ridades del momento histórico y los intereses y
prioridades de quienes tienen voz en los espacios
públicos mediáticos: por ejemplo, los anunciantes
del mercado de la salud (Menéndez, 1982), las pro-
pias compañías de comunicación, las instituciones
de salud y los gobiernos que utilizan la salud como
argumento político (Gumucio Dagrón, 2010).
Otros autores, como Briggs (2005) señalan que
las comunicaciones sobre salud conforman iden-
tidades diferencialmente jerarquizadas, es decir,
proponen ubicaciones sociales especícas desde
las cuáles se tienen distintas capacidades para
ejercer el poder, a esto el autor le ha llamado la
comunicabilidad de la salud, que se construye con
base en ciertas lógicas que constribuyen a sostener
hegemonías en el campo de la salud, por ejemplo
entre legos y cientícos, entre los emisores y los
receptores, etc.
Tomando en cuenta estas perspectivas, si los
contenidos mediáticos inuyen en la producción
y reproducción de los mandatos y estereotipos de
género; si inuyen también en la conformación
social de la salud-enfermedad ¿es posible ver una
relación entre ambos discursos?
Metodología: análisis de contenido del ujo
mediático
La investigación que sustenta este trabajo consistió
en un análisis de contenido de emisiones de televi-
sión. El análisis de contenido es la técnica clásica
de análisis de productos masivos de comunicación
(Berelson, 1984) y consiste en realizar una revi-
sión de los contenidos en un corpus determinado,
generando un sistema de codicación, clasica-
ción o categorización y sistematización de estos
contenidos que permita hacer inferencias válidas
sobre el corpus analizado (Andréu, 2001).
Como técnica, el análisis de contenidos mediáticos
implica un ejercicio de clasicación descriptiva,
pero únicamente describir los contenidos muchas
veces tiene la limitante de no vincularse con otros
elementos del proceso comunicativo (Andréu,
2001) y por tanto, no reconocer su complejidad;
por ejemplo, se desvincula del análisis de la re-
cepción o la forma en que los contenidos están
situados en la práctica (estructura de la progra-
mación, horarios, relaciones intertextuales entre
contenidos, etc.). Nuestro planteamiento es que
la emisión de contenidos en televisión puede
abordarse en términos de proceso, es decir, como
una totalidad que ontológicamente tiene distintos
niveles o “estratos” (Samaja, 2004: 211), y que
opera en conjunto: para describirla se utiliza el
término flujos mediáticos, que representa las
Roles de género y salud: discurso articulado en la televisión mexicana
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emisiones televisivas como una totalidad comple-
ja, multidimensional e interrelacionada, un ujo
incesante de comunicación mediática articulado
entre sí y con sus audiencias.
Esta concepción condujo a tomar decisiones me-
todológicas que denieron la sistematización que
propone Krippendorff (1990), sobre unidades de
muestreo (medio, canales y períodos selecciona-
dos), registro (unidades mínimas de análisis) y
contexto (unidades explicativas de los contenidos).
La primera de ellas, fue revisar la totalidad de emi-
siones televisivas durante períodos determinados,
que representaran a su vez medidas de tiempo
completa: veinticuatro horas de programación,
una semana completa de lunes a domingo, para
caracterizar la relación de la totalidad de la pro-
gramación con la vida cotidiana y las audiencias
preguradas. La segunda, fue intentar registrar
los diferentes contenidos relacionados entre sí,
para poder analizarlos desde múltiples ángulos,
es decir, no solamente saber cuántos y cuáles pro-
gramas, noticias y publicidad se emitieron y con
qué características, sino construir los datos rela-
cionados, registrando el total de programas según
horarios, el total de publicidad según programas,
el total de programas según género televisivo, el
total de noticias según tema, el número de repeti-
ciones (impactos1) de cada mensaje publicitario,
la distribución de la publicidad según temas y
programas, etc.
Aunque la investigación se orientó principalmente
al análisis de contenidos mediáticos, buscó situar
esta revisión empírica en relación con la oferta
mediática en conjunto y no abordándola única-
mente a través de la clasicación fragmentada de
contenidos. Los medios de comunicación masiva
1 El término “impactos” se utiliza en el lenguaje de la publicidad para
hacer referencia a las veces que un mensaje publicitario es emitido.
no emiten contenidos indiferenciados que van al
encuentro de cualquier público. Su oferta pro-
gramática y de publicidad está articulada según
concepciones de las dinámicas sociales y de la
vida cotidiana, que preguran, entre otras cosas,
el tipo de audiencia que consumirá o recibirá estos
contenidos, es en este sentido que Orozco (1997)
señala que las audiencias se hacen, no nacen. Es
decir, existen preguradas audiencias especícas
para contenidos y horarios y dos elementos clave
en la identidad de estos públicos preconcebidos
son el sexo y la edad. Centrándonos en el primero,
hay que señalar que la televisión comercial en Mé-
xico, en sus canales “familiares”, como los que se
estudiaron aquí, dene sus contenidos según una
visión estereotipada de la vida cotidiana, emitien-
do programas y publicidad considerada como más
dirigida a mujeres en días hábiles y en horarios
laborales (programas de revista para amas de casa,
telenovelas, mini-dramas, talk shows); e incluyen-
do programación considerada como más dirigida
a varones los días del n de semana (deportes,
noticieros)2. Por esta consideración, analizar las
barras horarias y programáticas de televisión; y
la ubicación especíca de los mensajes permite
relacionar los contenidos con sus destinatarios
nales, para identicar qué contenidos sobre salud
generan para qué audiencias y con qué mensajes.
Diseño de la investigación
Para el diseño del análisis de contenido, se de-
nieron unidades de muestreo, unidades de registro
y unidades de contexto (Krippendorff, 1990). Las
unidades de muestreo son los contenidos seleccio-
nados en períodos especícos y en este caso se
trata de los dos canales de televisión de cobertura
2 Estas deniciones se pueden consultar en los planes comerciales de las
dos empresas dominantes de televisión en México, en donde denen el
tipo de audiencia según horarios y programas y relacionan directamente
estos géneros televisivos con el sexo de la audiencia (Televisa, 2012).
nacional con mayores audiencias en México, el
canal 2 de Televisa y el canal 13 de TVAzteca.
Además de tener las mayores audiencias (IBOPE
AGB México, 2012a, 2012b) estos dos canales
tienen particular impacto en la cultura nacional
pues ofrecen contenidos para todo público o “fa-
miliares”.
Los períodos de análisis fueron dos semanas com-
pletas, la del 3 al 9 de octubre y la del 21 al 27 de
noviembre, del año 2011. Se seleccionaron estas
semanas porque la oferta de contenidos mediáti-
cos se dirige a públicos preconcebidos, es decir,
a ideas formadas sobre los días y horarios en que
las audiencias consumen televisión. Una semana
constituye un período en el que se pueden observar
las dinámicas que se suponen comunes a la vida
cotidiana de las personas, tanto en días de trabajo
como de descanso.
Una vez seleccionada la muestra de medios, se
denieron unidades de registro, es decir, la unidad
mínima de análisis (Andréu, 2001; Krippendorff,
1990). Se analizaron contenidos informativos,
de entretenimiento y publicidad. En este trabajo,
únicamente se presenta el análisis de contenidos
de publicidad y programación de entretenimiento
porque en ellos se concentran las temáticas de
salud. La unidad de registro para publicidad es el
mensaje publicitario o spot, y para los contenidos
de entretenimiento, es el episodio de programas.
En el primer caso, cada mensaje publicitario se
registró de manera independiente y se clasicó
por tipo. La decisión metodológica fue sumar el
total de mensajes como parte del ujo mediáti-
co. Los 21,258 spots revisados corresponden a
1,755 piezas independientes, pero con grandes
diferencias entre sí: el mensaje que más se repite,
tiene 107 apariciones (un anuncio de Farmacias
Similares); y los que menos, sólo 1. Abordarlos
individualmente no permite ver el verdadero peso
de las categorías temáticas de la publicidad que
alude a la salud en el conjunto de las emisiones de
televisión. Por ello, todos los datos de publicidad
se presentan agregados, considerando el total de
repeticiones de todos los mensajes, lo que se puede
apreciar en la tabla 1.
Tabla 1. Unidades de registro de publicidad en televisión, según tipo
Semanas del 3 al 9 de octubre y
del 21 al 27 de noviembre de 2011
Tipo de publicidad n %
Publicidad comercial 18,809 88.5
Publicidad gubernamental 1,584 7.5
Filantrópico (fundaciones, donativos) 379 1.8
Franja Electoral (1) 370 1.7
Otros (valores sociales) 116 0.6
Total general 21,258 100.0
n= al número total de mensajes, incluidas las repeticiones.
Nota: no se presentan los datos por canal porque la mayoría de los anuncios aparecen en ambos.
(1) El período de análisis fue previo a las elecciones presidenciales del año 2012, por lo que se transmitieron pautas publi-
citarias de partidos políticos y de las instituciones públicas encargadas de las elecciones.
Roles de género y salud: discurso articulado en la televisión mexicana
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Además de los mensajes publicitarios tradicio-
nales de 20, 30 o 10 segundos, o incluso, de 60;
se registraron 147 programas publicitarios en el
período analizado, identicados como informer-
ciales, un tipo de publicidad que utiliza formatos
de televisión para promover productos y suele
tener duraciones entre 5 y 15 minutos y muchas
repeticiones. Al no ser comparables en tiempo y
estructura, están contabilizados de forma indepen-
diente. Todos pertenecen a la categoría publicidad
comercial.
En cuanto a la programación de entretenimiento,
se contabilizaron el total de episodios de pro-
gramas. Destaca que los canales de televisión
analizados tienen una oferta de programación
muy similar (ver Tabla 2), que se concentra en las
telenovelas (24.8%) y los mini dramas (13.5%),
particularmente en el caso del canal 2. Estos
programas, sumados a los de revista de entreteni-
miento (6.0%), los talk shows (5.5%) o los progra-
mas sobre chismes de la farándula (4.5%), están
dirigidos principalmente a audiencias femeninas y
constituyen más del 50% de la programación total
de ambos canales. La programación descrita se
concentra de lunes a viernes (programación para
mujeres). En cambio, los deportes y películas se
transmiten el n de semana y los programas de
opinión y análisis durante las noches, horarios y
días en los que se asume el incremento de audien-
cias masculinas.
Programas Total general
n %
Telenovela 99 24.8
Mini Dramas(1) 54 13.5
Opinión y análisis 34 8.5
Revista Entretenimiento 24 6.0
Talk Show 22 5.5
Deportes (2) 19 4.8
Farándula 18 4.5
Cine (películas) 16 4.0
Show de Talentos 16 4.0
Concursos 14 3.5
Comedia 13 3.3
Variedades 13 3.3
Otro 57 14.3
Total general 399 100.0
Tabla 2. Unidades de registro de contenidos de entretenimiento:
episodios de programas de televisión según tipo y canal
Nota: n son episodios.
Melodramas no seriados, como las telenovelas. (2) No son noticieros.
Como programación de entretenimiento se incluyeron todos los programas que no pertenecen
a la categoría noticieros.
ARTÍCULO
16 Salud Problema / Segunda época / año 9 / No. 17 /ene-jun 2015
Para complejizar el análisis de estos contenidos,
se denieron unidades de contexto, lo que en
Krippendorff (1990) se describen como referentes
explicativos de las unidades de registro. En este
trabajo se consideran niveles o dimensiones ana-
líticas, porque permiten problematizar distintos
aspectos del abordaje sobre la salud en televisión y
su articulación con los roles de género, más allá de
lo que muestran los elementos delimitados como
unidades de registro.
En términos de estratos, las unidades de contexto
son más generales, mientras que las de registro son
particulares. Las unidades de contexto dependen
de las unidades de registro y su construcción bus-
có, principalmente, establecer el nexo con el tipo
de público a los que están dirigidos los contenidos
y la cantidad de audiencia expuesta a los mismos.
Se denieron las siguientes:
Ubicación de contenidos en barras horarias (ma u -
tina, vespertina, estelar, nocturna, madrugada)
Ubicación de contenidos en días de la semana
Audiencias preguradas (directamente relacio-
nada con género televisivo o público objetivo
de la publicidad).
Estas unidades de contexto derivan de las siguien-
tes consideraciones: los dos canales nacionales
de mayor audiencia son vistos principalmente
por mujeres en su programación en días hábiles,
que se compone de melodramas (telenovelas y
mini dramas) en un 38.0%, el tipo de progra-
ma más consumido en la televisión mexicana,
especialmente las telenovelas. IBOPE AGB arma
que de cada tres espectadores de telenovelas, uno
es varón y dos, son mujeres (IBOPE AGB México,
2010). Sin embargo estos canales pueden variar
la composición de audiencia dependiendo de
la oferta especíca de programación, las barras
horarias y días de la semana. Los datos de rating
indican que las audiencias masculinas aumentan
signicativamente cuando se transmiten eventos
deportivos, shows de talentos3 y programas sobre
historias sobrenaturales. 87% de las personas ven
televisión entre las 19:00 y las 21:00 horas, el ho-
rario estelar y el más caro para invertir en pautas
publicitarias. La audiencia de estos canales es
mayoritariamente femenina durante la semana
(predominan melodramas, tanto telenovelas como
mini dramas) y masculina en noches y n de se-
mana (se elevan los contenidos sobre programas
de opinión y deportes). Estas deniciones sobre
las audiencias es posible encontrarlas en los pla-
nes comerciales de las televisoras, para la venta
de publicidad4.
Criterios de clasicación de contenidos sobre
salud y roles de género
La estrategia de clasicación de contenidos se
orientó al denir lo que Juan Samaja (2004) lla-
ma el “campo semántico” que emerge cuando se
utiliza el signicante “salud”. El autor delimita
las prácticas y los saberes sobre salud (ciencias
de la salud), como aquellos que históricamente se
han adoptado para “preservar la salud de los seres
sanos” y para la “curación y recuperación de los
seres enfermos” (2004: 26). Samaja, de forma
sintética, resume lo que pueden comprender las
ciencias de la salud en cuatro categorías que en
conjunto logran englobar diversos subconjuntos,
que se pueden considerar las nociones nucleares
de estas ciencias: “i) Salud (normalidad), ii) En-
fermedad (patología), iii) Curación (terapeútica)
3 Competencias de talentos que se han popularizado en la última década y
que se consideran parte de los formatos de telerrealidad.
4 La información se puede consultar en http://televisaventas.tv/ y http://
www.irtvazteca.com/
Roles de género y salud: discurso articulado en la televisión mexicana
ARTÍCULO
17
y iv) Preservación (prevención)” (2004: 31).
Estas mismas categorías son útiles para hablar
de lo que podemos entender como comunicación
sobre salud: lo que versa o representa la salud, la
enfermedad, la terapéutica y la prevención.
Se clasicaron contenidos como relacionados con
la salud cuando se encontró representación mediá-
tica (verbal, textual o gurativa) sobre el campo
de la salud según lo que establece Samaja (2004):
salud, enfermedad, terapéutica y prevención.
Otros autores, Charles Briggs y Mantini Briggs
(2005) proponen que la comunicación en salud
sería la totalidad de información en la sociedad
que se relaciona con las categorías socialmente
construidas: salud, enfermedad, medicina y salud
pública (p.149). Si bien ambas propuestas tienen
matices entre sí, comparten una mirada cercana
que permitió agrupar:
a) Los contenidos que se reeren directamente a
la salud (publicidad sobre productos o servicios
de salud; programas con narrativas sobre casos
e historias de salud-enfermedad; contenidos
sobre daños a la salud, avances terapéuticos,
acontecer relacionado con el sector salud)
b) Los contenidos que utilizan la salud como un
elemento de promoción, por proximidad se-
mántica (sobre salud y sus derivaciones: sano,
saludable; sobre enfermedades; sobre nutrición5
y productos con efectos benécos en la salud)
o por representaciones (médicos, trabajadores
de la salud, hospitales, etc.). Esto ocurre fun-
damentalmente en la publicidad.
5 La decisión de incluir en la asociación con salud la nutrición se tomó
por la importancia actual del tema. Nutrición, alimentación, obesidad y
sobrepeso son categorías cada vez más vinculados con la concepción de
salud en medios de comunicación. La nutrición es un aspecto de la salud
(http://www.who.int/topics/nutrition/es/) y muchos productos de consu-
mo se promueven como nutritivos (lo sean o no), capitalizando el valor
de la salud
Simultáneamente, se registraron elementos rela-
cionados con roles y mandatos de género en los
contenidos de entretenimiento, entre otros: a quién
se dirige el mensaje de salud; quiénes aparecen
como los responsables de brindar, proponer o
administrar soluciones en salud; quiénes brindan
las indicaciones e instrucciones sobre medidas y
decisiones sobre salud, cómo se representan las
profesiones de la salud.
Una vez clasicados los contenidos se analizaron
relaciones entre unidades de registro y unidades
de contexto; y se analizaron elementos cualitati-
vos de los mensajes, con base en los criterios de
clasicación anteriormente descritos. El principal
objetivo de las descripciones cualitativas en esta
investigación es ilustrar los resultados del análisis
cuantitativo de contenidos.
Resultados
Representación mediática de la salud: princi-
palmente una mercancía
En televisión, la salud se representa principalmen-
te como un bien de consumo (Gráco 1), pues su
mayor presencia está en la publicidad (34.6% de
toda la publicidad de los períodos estudiados y
29.2% en infomerciales).
La principal representación de la salud en publi-
cidad es en forma de productos de consumo con-
cretos (82.1% de los mensajes), de entre los cuales
destacan los medicamentos y vitaminas (44.8%),
alimentos promovidos como saludables (16.5%)
y productos para belleza y cuidado del cuerpo
asociados con la salud o que dicen poseer pro-
piedades saludables (8.9%). Los mensajes sobre
servicios de salud son apenas el 5%, promoción
ARTÍCULO
18 Salud Problema / Segunda época / año 9 / No. 17 /ene-jun 2015
Gráco 1. Proporción de contenidos de televisión que aluden a la salud en programación
de entretenimiento, según tipo de contenido, dos canales nacionales.
Semanas del 3 al 9 de octubre y del 21 al 27 de noviembre de 2011
Porcentaje de contenidos que aluden a la salud
n publicidad: 21,258
n infomerciales: 147
n programas: 399
Roles de género y salud: discurso articulado en la televisión mexicana
ARTÍCULO
19
de estilos de vida saludables 3.1% y los mensajes
que promueven prácticas de salud (vacunación,
dengue, lactancia, cuidado infantil, salud sexual),
apenas llegan al 2%.
Además de esto, la proposición de que la salud
se presenta principalmente como mercancía se
refuerza con el análisis de la fuente de los discur-
sos sobre la salud: el grueso de la comunicación
sobre salud en publicidad es de orientación co-
mercial. De los 7,319 mensajes publicitarios que
representan o venden salud, únicamente el 9.7 %
(708) son emitidos por instituciones del sector
público (Tabla 3).
Las mujeres: público principal para contenidos
de salud
Las mujeres son las principales destinatarias de la
publicidad que alude a la salud y en general, de
cualquier contenido o mensaje sobre salud. Más
del 40% de este tipo de publicidad está especí-
camente dirigido a las mujeres. Históricamente
ha existido un vínculo importante entre género y
consumo, desde el denominado “nacimiento de
la sociedad de consumo” (Burke, 2007: 103) y
se puede reconocer que hay una división sexual
del consumo, al determinar a las mujeres como
destinatarias concretas los contenidos sobre salud
(Tabla 4).
Si bien hay más mensajes publicitarios que no es-
pecican destinatarios, es notable la comparación
entre aquellos mensajes que se dirigen a mujeres
(40.6%) y a hombres (3.1%), que se presentan en
razón de 13 a 1.
En la programación el uso de temáticas sobre
salud depende del género televisivo y aparece
principalmente en los programas y horarios que se
consideran para mujeres. El 17% de la programa-
ción total analizada incluye contenidos sobre salud
(Gráco 1, infra), pero para programas dirigidos
a mujeres este porcentaje puede ser del 50 o 30%.
El 63.2% de los episodios que incluyen historias
sobre salud o la mencionan, se encuentran en los
melodramas (telenovelas y dramas no seriados) y
en los programas de revista matutinos, dirigidos a
mujeres que están en el hogar (“amas de casa”).
En estos últimos, se abordan temas de salud en
el 50% de los episodios. La inclusión de conteni-
dos sobre salud está además estereotipada según
mandatos de género como los ideales de belleza
femenina: el 24.4% de los episodios que abordaron
Tabla 3. Emisores de mensajes publicitarios sobre salud según sector, público o privado
Semanas del 3 al 9 de octubre y del 21 al 27 de noviembre de 2011
Emisores n %
Sector privado 6,611 90.3
Sector público 708 9.7
Total general 7,319 100.0
ARTÍCULO
20 Salud Problema / Segunda época / año 9 / No. 17 /ene-jun 2015
temas de salud, se trató de consejos sobre estilos
de vida saludables: nutrición y actividad física,
con énfasis en los efectos que estas medidas tie-
nen en la apariencia de las mujeres. Incluso en un
episodio se rifa una cirugía plástica gratuita para
las espectadoras.
Asociar los contenidos sobre salud con estereo-
tipos de género es una narrativa común para la
programación que la incluye. Los melodramas
son un grupo de programas que también aluden
a la salud, principalmente los no seriados: 29.9%
de los episodios de programas como “Lo que ca-
llamos las mujeres”, “La rosa de Guadalupe”, “A
cada quien su santo”, “Como dice el dicho”, etc.;
narran una historia sobre salud, en la que represen-
tan los problemas de salud a los que se enfrentan
heroínas (y a veces héroes), que son principal-
mente económicos, pero también morales. En este
último caso las mujeres deben enfrentar dilemas
morales que siempre se resuelven destacando
cualidades como el sacricio y la abnegación (la
madre que arriesga su vida con tal de no tener un
aborto; la hija que dona parte de su hígado para
salvar a su padre aunque él la ha despreciado) o
Tabla 4. Público objetivo de la publicidad sobre salud, dos canales nacionales
Semanas del 3 al 9 de octubre y del 21 al 27 de noviembre de 2011
Público objetivo N %
General (no determinado) 3,778 51.6
Mujeres 2,975 40.6
Hombres 227 3.1
Jóvenes 139 1.9
Madres y padres 83 1.1
Adultos mayores 64 0.9
Niños y niñas 53 0.7
Total general 7,319 100.0
bien, señalando el castigo de las mujeres que no
se comportan según estos estereotipos (mujeres
que son sujetas de violencia sexual u otras violen-
cias por no tener un comportamiento adecuado)6.
Roles de las mujeres: la responsabilidad de las
madres es cuidar la salud de todos
Así como los mensajes sobre salud están fun-
damentalmente dirigidos a las mujeres, tanto en
la publicidad como en la programación, en los
contenidos sobre salud las mujeres aparecen des-
empeñando papeles especícos, especialmente,
en el rol de madre.
El primero que interesa destacar es el de las muje-
res como responsables de la salud de los demás y
cuidadora por excelencia. En un contexto mundial
en el que se promueve la idea de que la salud es
resultado de las acciones de los individuos (ver
6 Para abundar sobre los estereotipos asociados a violencia contra las mu-
jeres en este mismo corpus de investigación. se puede consultar Rojas-
Rajs, 2012, p. 290-293
Roles de género y salud: discurso articulado en la televisión mexicana
ARTÍCULO
21
y está disponible en cualquier centro de salud del
país, parece indicar que o se compra el producto o
se padecerán las consecuencias. Esta articulación
entre la necesidad de consumo y la responsabilidad
materna es clave para la legitimidad del discurso
sobre la responsabilidad de las mujeres en la salud
de hijos y familiares, lo que a su vez, abona a la
interpretación de que la salud se consigue a través
de un producto que hay que comprar.
El rol de madre no está únicamente planteado en
relación a los cuidados, sino que se exalta la mater-
nidad como una condición que implica sacricios,
especialmente en la programación destinada a las
audiencias femeninas. Madres que pueden humi-
llarse con tal de encontrar quién cuide a sus hijos
frente a una enfermedad terminal (Lo que callamos
las mujeres, 7 de octubre); que aceptan la violen-
cia, el sufrimiento y el deterioro de su salud por
el amor y los hijos (Lo que callamos las mujeres,
3 de octubre) o el ya citado ejemplo, de la madre
que ante problemas de salud preere arriesgar su
vida que abortar (La rosa de Guadalupe, 25 de
noviembre).
Mujeres y vida saludable
No solamente hay un discurso dirigido a las
mujeres sobre su responsabilidad en la salud re-
presentada por el consumo (y la administración)
de medicamentos. Las mujeres son también las
destinatarias de los mensajes sobre la alimentación
saludable, el mantenimiento de espacios limpios
y libres de gérmenes y la protección de los hijos
y la familia en general.
El tema alimentación se decanta en dos manda-
tos principales para las mujeres: ejercer el rol
de madres y ser responsables de la nutrición de
hijos y familia, particularmente relacionado con el
Castiel y Álvarez Dardet, 2010 o cfr. Banco Mun-
dial, 1993) hay que precisar que en el discurso me-
diático la salud no depende de cualquier individuo,
sin que primordialmente son las mujeres quienes
deben hacerse cargo de proporcionar salud y velar
por la salud de sus hijos y de la familia en general.
Una primera mirada sobre el papel de las madres:
en el 27.7% de los mensajes publicitarios sobre
salud, es la madre la encargada de eliminar los
riesgos a la salud, administrar el tratamiento te-
rapéutico o resolver el problema de salud de los
hijos u otros; en el 21.5% de los mensajes, ella es
el único adulto o la única encargada de la salud de
los demás. Los padres varones, aunque aparecen
representados en el 6.8% de los anuncios, están
acompañados por la madre, quien lleva las riendas,
realiza los procedimientos y toma las decisiones.
Sólo en el 0.7% de todos los mensajes publicitarios
que aluden a la salud aparecen padres varones
haciéndose cargo de sus hijos.
El discurso sobre la responsabilidad de las mujeres
en el cuidado de la salud de los hijos se apoya con
relatos concretos, como el del siguiente mensaje
publicitario: una madre externa su culpabilidad por
no haberle puesto la vacuna contra neumococo de
la farmacéutica Pzer …siempre pienso cómo
sería la vida si hubiera protegido a mi hijo…”
(Pauta en TV Azteca, del 21 al 25 de noviembre
de 2011, 15 impactos) mientras se hace cargo de
un niño con discapacidad. El mensaje se transmi-
te en horario matutino (46.7% de los impactos),
vespertino (26.7%) y estelar (26.7%), de lunes a
viernes. Este mensaje designa a la madre como
culpable de la parálisis y retraso motor de su hijo.
Adicionalmente, hay que agregar que si bien la
vacuna neumocócica está en el esquema de va-
cunación del sistema público, el mensaje es de
Pzer y al no aclararse que la vacuna es gratuita
ARTÍCULO
22 Salud Problema / Segunda época / año 9 / No. 17 /ene-jun 2015
consumo de cereales azucarados (“cada mañana
me preocupo de dar lo mejor a mis hijos para que
no estén cansados, con 7 vitaminas y minerales”)
o bien, se hace referencia a problemas digestivos
y estreñimiento, tema en el que se intercalan men-
sajes sobre la importancia de la apariencia delgada
en las mujeres, relacionado con el consumo de
lácteos y probióticos (“Misión desínate ¿Haz
estado inada? ¿Y haz hecho algo al respecto?
Lo normal, es sentirte bien”). Ser bella, adelgazar
y no envejecer se presentan también como temas
de salud y son objetivos que se promueve alcan-
zarán las mujeres a través de otros consumos:
cosmiatras, productos para higiene personal y
también una variedad de productos de la industria
farmacéutica.
Los productos que se promueven utilizando como
un sintagma las nociones belleza y salud, generan
una medicalización lingüística de la belleza (Díaz
Rojo, 2001), que además no es alcanzable para
cualquier mujer, de acuerdo a los parámetros que
se presentan, ni en términos de apariencia, ni en
términos de la posibilidad de consumir en los
rangos y modos que la televisión propone.
Los mandatos de género también están presentes
en la publicidad sobre limpiadores y desinfec-
tantes. Uno de ellos, cuyo slogan es “higiene es
salud”, tiene el siguiente mensaje: Creemos que
tus hijos no deben perder días de escuela. Trans-
formando supercies limpias en saludables”,
“Creemos que la salud de los niños comienza con
manos saludables. Dispensador de jabón líquido”
(Lysol, pauta de ambas semanas, todos los hora-
rios menos madrugadas, 3 spots, 58 impactos).
Todos están dirigidos a mujeres madres, que
aparecen realizando labores domésticas y felices
por haber logrado desinfectar sus espacios vitales.
La alimentación saludable, el disponer de ropa
limpia, sábanas limpias, baños limpios (a través
de los distintos productos de limpieza del hogar);
y en general el mandato de proteger a los niños de
las enfermedades se presentan como una respon-
sabilidad exclusiva de las madres, mientras que
los padres varones están prácticamente desdibu-
jados de estos temas, su alusión y representación
es muy escasa. Los productos, en este contexto,
apuntalan la relación entre salud, consumo y roles
de género. La marca Danonino, por ejemplo, se
promueve como un alimento con acción saludable,
que “ayudó a fortalecer tus huesos y hoy te ayuda
a crecer como mamá”, mientras muestra a una
niña de aproximadamente 5 años acunando a un
bebé de juguete y a una madre satisfecha que ha
cuidado su alimentación saludable y que la prepara
para su futura maternidad.
Las mujeres cuidan, los varones saben
Así como en la representación de la responsabili-
dad y el cuidado predominan las mujeres, en las
guras legitimadas para brindar conocimientos
sobre salud predomina la representación de va-
rones. Eso pasa particularmente con la profesión
médica, que es la profesión más representada en
televisión. En el caso de la publicidad, encontra-
mos que la razón de hombres médicos y mujeres
médicas es de 3.6: 1 (ver tabla 5).
Un dato interesante es que en todos los mensajes
publicitarios especícamente dirigido a madres,
cuando aparece un médico, siempre es varón. Tam-
bién es notorio en la publicidad sobre salud, que
las indicaciones e instrucciones de los mensajes,
las brinda mayoritariamente una voz masculina.
El 61.3% de todos los mensajes tiene locución
masculina, el 28.3% femenina y el 9.6% mixta.
Estas posiciones diferenciadas entre hombres y
Roles de género y salud: discurso articulado en la televisión mexicana
ARTÍCULO
23
mujeres -los varones como detentores del saber
y las mujeres como ejecutoras y responsables de
poner en práctica las indicaciones- es constante en
el discurso de la salud como mercancía.
En la programación, también se puede observar
una masculinización de la profesión médica: la
razón entre médicos hombres y mujeres, si bien
es ligeramente menor, 2.8 médicos varones por
cada médica mujer, igualmente reproduce el fe-
nómeno de la sobre representación de la profesión
médica encarnada en los varones, al contrario de
lo que ocurre en la realidad mexicana, donde las
profesiones de la salud, incluida la medicina, se
han feminizado. Para el año 2010, más del 50%
de quienes egresaron de medicina y solicitaron
cédula profesional en México, fueron mujeres
(Pozzio, 2014).
Conclusiones
La relación entre mensajes sobre salud y roles de
género, permite ver cómo el discurso comercial
sobre salud está soportado principalmente en las
mujeres y establece responsabilidades especícas
y mandatos sobre la salud para mujeres y madres,
que no solo están relacionados con el cuidado de
los demás, sino con conseguir simultáneamente el
cuidado de sí, evidenciado por la apariencia física,
a riesgo de no ser saludable.
Los roles de género aparecen como claves en la
reproducción social de los discursos mediáticos
sobre salud, con las mujeres a cargo de realizar y
seleccionar los consumos concretos sobre salud y
tomar las decisiones sobre el cuidado de los hijos
y de los demás miembros de su entorno familiar.
Si como señala Bourdieu (1996) los medios de
comunicación son parte fundamental del campo
de la producción y la circulación de productos
simbólicos, su participación en la construcción
del orden simbólico es determinante. Los medios
sostienen, entre otros poderes dominantes, lo que
el autor ha descrito como la dominación masculina
(Bourdieu, 2000). El anclaje de esta dominación
en lo simbólico explica su permanencia y la di-
cultad para transformar las características de los
medios de comunicación y sus mensajes, porque
forman parte de las estructuras de dominación en
las que el propio sistema se reproduce. Las mu-
jeres, en posición socialmente subordinada, son
cruciales para esa reproducción.
En los discursos sobre salud se expresa la referen-
cia permanente a cuáles son las responsabilidades
propias de las mujeres. En palabras de Bourdieu:
Tabla 5. Proporción de mensajes que representan médicos, según sexo del representado
Semanas del 3 al 9 de octubre y del 21 al 27 de noviembre de 2011
Mensajes publicitarios n %
Con médicos varones 1,674 22.9
Con médicas mujeres 464 6.3
n=7,319 mensajes publicitarios
Nota: los datos no suman 100%. En un mismo mensaje pueden aparecer médicos de ambos sexos.
24
ARTÍCULO
Salud Problema / Segunda época / año 9 / No. 17 /ene-jun 2015
“la fuerza del orden masculino se descubre en el
hecho de que prescinde de cualquier justicación:
la visión androcéntrica se impone como neutra
y no siente la necesidad de enunciarse en unos
discursos capaces de legitimarla” (2000, p. 22).
Pero el orden femenino sí requiere ser enunciado
y permanentemente reiterado y en los mensajes
de salud se establece representacionalmente el
carácter de las mujeres como cuidadoras y con-
sumidoras principales de salud.
Si bien el tema de las responsabilidades individua-
les en salud es contradictorio frente al magnicado
problema del gasto en salud, la construcción de
las mujeres como el público objetivo de la comu-
nicación le otorgan un signicado distinto a las
responsabilidades individuales en salud: se trata,
más que de elecciones, de una carga de trabajo para
las mujeres. Ser el público objetivo principal de
la industria farmacéutica, ser identicadas como
quienes deciden los tratamientos y las alternati-
vas terapéuticas, las convierte en responsables de
los problemas de salud que se denuncian como
asuntos elegidos, especialmente en relación con
las enfermedades crónico degenerativas.
Aunque lo que puede decirse sobre la relación
entre la representación de la salud y los man-
datos de género en televisión no se agota en un
análisis como el de esta investigación, se busca
destacar la importancia de vincular los distintos
elementos del discurso mediático, para entenderlo
como un discurso articulado, que es parte de los
mecanismos de reproducción social. Si existe un
predominio de mensajes sobre el mercado de la
salud y se promueven principalmente productos
como soluciones para las enfermedades; si se
promueven servicios de salud determinados y con
ciertas características; esto no está separado de la
forma en que se recrean en las representaciones
mediáticas los roles de género en relación con la
salud. Es más, la mirada hacia las desigualdades de
género en el discurso de la salud es probablemente
el factor clave para comprender cómo logra propo-
ner que la salud es una responsabilidad individual,
pero no de cualquier individuo, sino de las madres
o de las familias, por encima del sistema de salud,
del Estado o de la sociedad en que vivimos.
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Book
En los tiempos que nos ha tocado vivir de tecnocapitalismo neoliberal, una coalición de profesiones e industrias sanitarias exagera, sistemáticamente, y en todo el mundo, los beneficios que para la salud tiene la asistencia sanitaria y el uso de las tecnologías en diagnóstico, tratamiento y prevención de enfermedades. Esto es lo que los autores denominan salud persecutoria. Esta situación conlleva enormes cargas de sufrimiento humano vinculado a la iatrogenia, como ya nos anunció Iván Illich hace 50 años. Basándose en la descripción de estos fenómenos y desde una perspectiva crítica Luis David Castiel y Carlos Álvarez-Dardet nos introducen en las complejidades y sutilezas de esta situación, apuntando efectos secundarios de esta salud persecutoria como son el sobrediagnóstico y el sobretratamiento de enfermedades. Este libro, escrito durante un espacio sabático de Luis David Castiel en la Universidad de Alicante (España), mantiene e incrementa su interés en los tiempos de la pandemia de coronavirus, en los que de manera unánime los gobiernos de todo el mundo han abrazado la causa de la salud persecutoria, pidiéndoles a sus ciudadanos solo una cosa: “confianza en los expertos”.
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A content analysis on the portrayal of women in print advertisements is reported. A comparison with 1970 and 1972 studies suggests that advertisements have not kept up with the times in portraying women in the wide variety of roles they play in today's world.
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e n el marco de la creciente feminización de la profesión médica en México, el artículo indaga sobre las características de este proceso para el caso de la ginecobstetricia. c onsiderando la feminización como un proceso de cambio, que se analiza cuantitativa y cualitativamente, el artículo se detiene en especial en las experiencias de las mujeres ginecobstetras, experiencias que se dan en el seno de una especialidad que, desde sus orígenes, funcionó como un dispositivo de control del cuerpo de las mujeres. Basado en una investigación etnográfica, el artículo combina fuentes estadísticas, de archivo y de observación de campo. e l material que surge de las entrevistas muestra las experiencias y tensiones que viven las ginecobstetras en este contexto.
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41 páginas _______________________________ El recelo, cargado de prejuicios, con que la crítica feminista observa los escritos masculinos sobre el tema de la diferencia entre los sexos no carece de fundamento. No sólo porque el analista, una vez metido en lo que cree comprender, obedeciendo sin saberlo intereses justificatorios, puede presentar las presuposiciones o los prejuicios que él mismo ha introducido en su reflexión, sino sobre todo porque, enfrentado a una institución que se encuentra inscrita desde hace milenios en la objetividad de las estructuras sociales y en la subjetividad de las estructuras mentales, suele emplear como instrumentos de conocimiento categorías de percepción y pensamiento que debiera abordar como objetos de conocimiento. Citaré un solo ejemplo que, dado el autor, nos permitirá razonar a fortiori: Se puede afirmar que ese significante (el falo) se selecciona como lo más saliente de lo que se puede atrapar en la realidad de la cópula sexual, como también lo más simbólico en sentido literal (tipográfico) del término, puesto que equivale a la cópula (lógica). Se puede afirmar asimismo que por su turgencia es la imagen del flujo vital en tanto que formaliza la generación.(1) No hay que ser un fanático de la "lectura sintomática" para percibir detrás del "saliente" la "embestida", acto sexual imperioso y bestial, y detrás de "atrapar", el ingenuo orgullo viril ante el gesto de la sumisión femenina para apoderarse del atributo "codiciado" y no, simple y sencillamente, deseado. El término atributo se escoge a propósito para recordar lo que valen los juegos de palabras -aquí copulación, cópula-a los que se refieren a menudo los mitos famosos: esas palabras llenas de significado que (como señalaba Freud, son también las palabras del inconsciente) se esfuerzan por dar la apariencia de necesidad lógica (es decir, de carácter científico) a los fantasmas sociales cuya emergencia no han autorizado salvo en una forma sublimada científicamente.(2) Es significativo que la intuición del antropólogo, familiarizado con los símbolos de la ultramasculinidad mediterránea, se vea corroborada por la de un analista que, siguiendo la tradición de la reflexibilidad inaugurada por Sandoz Ferenczi y Michael Balint, opte por aplicar las técnicas del análisis a la práctica del analista: Roberto Speziale-Bagliaca ve en Lacan un perfecto ejemplar de la personalidad "falonarcisista", caracterizada por la propensión a "acentuar los aspectos viriles en detrimento de los aspectos dependientes, infantiles o femeninos", y a "entregarse a la adoración". (3) Así pues, conviene preguntar si el discurso del psicoanalista no se halla permeado, hasta en sus conceptos y problemática, por un inconsciente no analizado que, al igual que entre los analizados, se burla de él, aprovechando sus juegos de palabras teóricas, y si, en consecuencia, él no toma sin saberlo, de las regiones impensadas de su inconsciente, los instrumentos mentales que emplea para pensar el inconsciente.