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Revista de teoría y práctica grupoanalítica, 2011, 2, 36-47.
El Método GAFA: Construir la resiliencia, la perspectiva de futuro y la conciencia
interpersonal en una terapia grupal con mujeres con cáncer de mama.
Marina Roustan
Resumen: Se diseña un grupo terapéutico GAFA (Grupo Analítico, Formativo y de
Ayuda social), que combina los efectos de las tres modalidades de intervención, y
propicia un proceso de ayuda interactiva, con el fin de potenciar la resiliencia, la
perspectiva de futuro y la conciencia interpersonal. El grupo, que duró nueve sesiones
de noventa minutos y contó con siete participantes que tuvieron cáncer de mama, la
terapeuta y un observador, ha sido analizado con la metodología observacional desde
sus dos vertientes, la cuantitativa y la cualitativa. Se realizan análisis descriptivos,
secuenciales y valorativos con los datos categóricos obtenidos para poder estudiar la
comunicación en el grupo y analizar las funciones de relación y tarea. El presente
artículo, que emana de una tesis doctoral (Roustan, 2010), expone parte del método
GAFA, que está sustentado en la tarea de construcción de la resiliencia, la perspectiva
de futuro y la conciencia interpersonal, y desglosa los resultados valorativos obtenidos
en esta función.
Palabras clave: Cáncer de mama, resiliencia, perspectiva de futuro, conciencia
interpersonal, terapia grupal.
GAFA Method: Build resilience, future perspective and interpersonal
consciousness through a group therapy with breast cancer women.
Key Words: Breast cancer, resilience, future perspective, interpersonal consciousness,
group therapy.
Summary:
A GAFA (analytic, formative and aid group) therapeutic matrix is designed, which
combines the effects of the three modes of intervention and foster a process of
interactive help, in order to enhance resilience, future perspective and interpersonal
consciousness. The group, which lasted nine sessions of ninety minutes and counted
with seven participants who had breast cancer, the therapist and an observer, has been
analyzed using the observational methodology with its quantitative and qualitative
aspects. Descriptive, sequential and evaluative analysis has been performed with the
encoded categorical data in order to study group communication and analyze both
relationship and task functions. The present article, which stems from a doctoral thesis
(Roustan, 2010), exposes part of the method sustained on building resilience, future
perspective and interpersonal consciousness, and inform about the evaluative results
obtained.
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Introducción:
Las pacientes dadas de alta del cáncer de mama se encuentran desembarazadas de un
diagnóstico pero anubladas de un pronóstico incierto, dónde domina la sensación de
cansancio, y lo que es peor, la creencia depresora del sistema inmunológico de que
estarán sumisas a su angustia, rabia, soledad, culpa y otras emociones bioquímicas que
no favorecen su proceso de recuperación homeostática.
Se observa la falta de estudios sistemáticos sobre las problemáticas de las pacientes que
terminan su tratamiento; efectivamente, la mayoría de ellas se encuentran desprotegidas
y continúan con graves problemas psicológicos, cognitivos, sexuales y con varios
síntomas residuales que normalmente sobrecargan los dispositivos sanitarios de
atención primaria y los departamentos oncológicos hospitalarios.
El método del GAFA considera la resiliencia, la perspectiva de futuro y la conciencia
interpersonal como tres claves básicas para abrir las puertas a la articulación del estrago
canceroso en la vida de una persona. Las puertas de entrada contemplan la aceptación
de la enfermedad, el análisis de la debilidad psíquica anterior a ella, la visualización y
proyección de un cambio positivo, el aprendizaje satisfactorio de transformar un
acontecer doloroso en algo constructivo y el respiro que conlleva vivir una enfermedad
con la experiencia de dos ingredientes del amor y de la ayuda: el dar y el recibir.
Sin perder de vista la subjetividad de cada persona y su capacidad comunicativa, el
método del GAFA abre un espacio de enseñanza y de experiencia vivida que permite
potenciar la resiliencia, perspectiva de futuro y conciencia interpersonal, y conectarlos
con los avatares de la vida en general, y del cáncer en particular. A continuación
presentamos esas tres finalidades.
1. Potenciar la resiliencia:
Para resiliar es preciso haber sido previamente vulnerado, herido o desgarrado. Se
retoma el sendero vital desde otra perspectiva que ha de ser airosa, triunfante de alguna
manera, aunque se guarde en la memoria semántica y la topográfica el recuerdo de la
herida; ésta, lejos de amputarse, transita de un modo privilegiado. En un trabajo anterior
(Roustan, 2008) definimos la resiliencia como aquella fuerza motivacional que nos
empuja después de un trauma a obtener armonía, sabiduría, autorrealización e incluso
altruismo. Además de la psicología y del psicoanálisis, entre las disciplinas que
investigan la resiliencia se incluyen la biología (Dejours, 1992), las neurociencias
(Artigas, 2001; Pert, 1999), la medicina (Bobes, 2001) y la genética (Brooker, 2005).
Cyrulnik (2003), cuyas obras neurocientíficas tienen un relieve sobresaliente en el
campo de la resiliencia humana y biológica, sostiene que “hablar” confiere a todo
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espacio sensorial un valor semántico. Todo hombre remite a la palabra y el relato es el
instrumento mediante el cual el individuo trata de forzar su destino. Si hablamos de
resiliencia adquirida mediante la terapia, que es uno de los objetivos del GAFA, nuestro
trabajo grupal consistirá en conectar el escenario de la fantasía con el estado somático.
Gracias a esta asociación, la acción de interferencia que resultaba de la falta de
asociación desaparece y deja lugar a la resiliencia. Se halla la vía de una acción
coherente que deja de estar interferida por la fantasía. En este sentido, no solamente se
potencia la resiliencia mediante la interacción entre las personas, sino también mediante
la interacción entre el inconsciente y la consciencia, obligando a la energía pulsional a
tomar otro camino, incluso neurótico. El cuerpo sacudido por un cáncer sacude la
psique que lo alberga y el organismo entero está sometido a unas presiones que influyen
en la evolución psíquica subsiguiente. El trauma consigue romper con la personalidad
anterior y obliga al ser a asumir un cambio. Es preciso comunicar y perder el miedo a
las palabras, añadir los ingredientes del apego y la seguridad, con el fin de poder
restaurar el orden y edificar la resiliencia.
2. Potenciar la perspectiva de futuro:
La dinámica del comportamiento humano se orienta hacia la construcción de proyectos
o planes que están ubicados temporalmente en el futuro, próximo o lejano, de modo que
se indexa una dimensión temporal futura. Un investigador pionero de la perspectiva de
futuro fue Nuttin (1985), quien estudió la relación entre la perspectiva temporal y las
motivaciones mentales y cognitivas de las personas. Realza que se construye mediante
objetivos a largo o corto plazo, que determinarán el comportamiento de la persona para
conseguirlos. Para medir la perspectiva temporal, Nuttin la relaciona con los aspectos
siguientes: su extensión o alcance; su densidad o la distribución en el tiempo de los
objetivos que se desean conseguir; su grado de estructuración o la presencia-ausencia de
vínculos entre un objeto y otro y, para acabar, el grado de realismo con el cual las
personas ven sus objetivos.
Al ser la alternancia la que marca el ritmo de vida, el ideal terapéutico del GAFA es
ofrecer un sostén, una especie de brújula que orienta hacia el futuro y que ayuda a la
persona a abordar el suyo participando en él. Si por culpa de un cáncer el mundo del
sujeto se desconfigura y su cuerpo cambia en el presente, reanudarse hacia un futuro
próximo lo alentará a una remodelación permanente; paralelamente, y desde la
resonancia biológica, si la plasticidad de la red neuronal permite la inscripción de una
experiencia devastadora como el cáncer, las sinapsis que sufren una remodelación
permanente también forjarán una huella sináptica con respecto a este planteamiento de
futuro. Otra figura clave en el concepto de la perspectiva temporal futura, Nurmi (1989),
instruye un modelo conceptual que consta de tres componentes: motivación,
planificación y evaluación prospectiva, parámetros mensurables que se proyectan sobre
el conjunto teórico del concepto.
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Sin entrar en territorios sospechosos de controlar el calendario vital, el trabajo
terapéutico grupal, como intervención psicooncológica terciaria, se ilumina si se
fundamenta en una perspectiva de futuro que no ofrece solamente vínculos sociales y
afectivos, sino que predispone a las personas a plantearse su porvenir, teniendo en
cuenta que el cáncer interrumpe las referencias temporales de sus vidas. Si uno dejase
de representarse en el tiempo quedaría prisionero de las estimulaciones del presente y se
sometería a lo inmediato, es decir, escucharía sus pulsiones directas sin darse un respiro
para que éstas adquieran un sentido, para pensar sobre ellas o incluso para frenarlas.
En los procesos oncológicos, la mayoría de los pensamientos intrusivos y resistentes
implican miedos asociados a la salud futura y la de los seres queridos; o sea, la amenaza
que produce la enfermedad está normalmente proyectada en el futuro. La memoria
futura que incluye la identidad propia y la imagen personal está fracturada por culpa del
cáncer; contrariamente a otros acontecimientos traumáticos que sacuden la psique y el
cuerpo, el cáncer es como un maratón a largo plazo.
3. Potenciar la conciencia interpersonal:
El ámbito en el cual se mueve el ser humano es el de las relaciones interpersonales,
puesto que el encuentro con el otro constituye un aspecto básico de la vida y es un paso
indispensable para llenarla con más plenitud y calidad. Shutz (1989) fue uno de los
pensadores psicológicos que consideró la conciencia interpersonal como un postulado
básico del estudio de la psique. Legó su nombre a la posteridad gracias a sus hondas
palabras people need people, que resumieron sencillamente su postulado.
Este paraguas conceptual sobre la intersubjetividad del ser humano posee el mismo
sello que el pensamiento social; propone integrar el impacto de la cultura de lo
interpersonal y de lo político dentro del pensamiento analítico. Trascender los límites
personales y alcanzar puntos de equilibrio más allá de la propia situación hace que las
relaciones con otros sean vitales y enriquecedoras, o bien dañinas y opresivas. Así que,
en un grupo, el yo de los miembros debería aprehenderse en el hic et nunc de la matriz
terapéutica; es el giro hacia un yo relacional, una forma de conceptuarlo, donde los
elementos prevalecientes, estructurales, intrapsíquicos e interpersonales son puestos en
relación, y los efectos terapéuticos que se producen tras el encuentro con otros se sitúan
en el terreno del trabajo preliminar de una terapia profunda; sin embargo, son más bien
rápidos, puesto que colocan al sujeto frente a la negociación con su goce y su deseo, a
cambio de otras ganancias.
Las intervenciones psicoeducacionales o conductuales serían más eficaces si
incorporasen un enfoque interpersonal, también llamado a veces vivencial o
experiencial (Yalom, 2000). Sin la presencia del otro no podemos llegar a ser nosotros
mismos, como lo revelan los escáneres de las atrofias cerebrales de los niños privados
de afecto (Cyrulnik, 2007). El encuentro de la verdad surge más del diálogo y del
intercambio que de la soledad. El psicoanálisis defendió esta función socrática de hacer
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vacilar los simulacros (o “semblantes” como los denomina Lacan) de la civilización; por
eso, el psicoanálisis lleva su acción más inmediata a la disolución de las identificaciones
formadas; la dificultad para encontrar la autenticidad de lo que uno es suele ser un
motivo frecuente a la hora de buscar ayuda. Durante el tratamiento, el terapeuta
“suspende” las definiciones sucesivas que el sujeto se aplica a mismo y fomenta que
se deslicen hacia otros rumbos, contribuyendo, como la ciencia misma, a vaciar los
ideales.
La confluencia de los referentes psicoanalíticos, psicoeducativos y sociales en el
desarrollo de la conciencia interpersonal nos lleva a apostar por el desarrollo de una
alianza terapéutica interpersonal, necesaria para llevar a buen término un tratamiento
grupal. La psicoterapia no puede concebirse al margen del establecimiento de una
relación interpersonal entre los pacientes y el terapeuta. Varios estudios revisados
insisten en la importancia de la alianza terapéutica y han elaborado cuestionarios para
medirla o adecuarlas a una población dada. Un cuestionario que demostró su eficacia en
la población británica, la francesa y la suiza es el HAQ, o Help Alliance Questionnaire
en su segunda versión revisada (Le Bloc, De Roten et al., 2006). Otros estudios
(Corbella y Botella, 2003) ponen más énfasis en la calidez y la empatía del terapeuta,
sus habilidades sociales y su capacidad de centrar su actividad en el aquí y ahora.
Por excelencia, lo que incrementa la conciencia interpersonal en una terapia es el alivio
de un sufrimiento y no la satisfacción de un placer. En el GAFA, cuando las
participantes acuden a las reuniones, el grupo se apresura a perturbarlas, a convertir sus
recuerdos arruinados en una gloriosa y fascinante victoria, movilizando y solidificando
la conciencia interpersonal y el trabajo especular grupal. Se restauran recuerdos en la
continuidad histórica y se moviliza el malestar correlativo al cáncer desestabilizante. El
grupo acaba vacilando las soluciones sintomáticas utilizadas como soporte para
establecer lazos con su mundo y sus objetos, y establece lazos con las demás
participantes, testigos que dignifican el trabajo propio. Como en un tablero de juego,
siempre hay alguna participante que se extravía, pero que acaba reencontrándose con las
demás.
Método
A. Participantes: siete mujeres que tuvieron cáncer de mama y que constituyeron un
muestreo intencional, seleccionado a partir de una convocatoria. Con una edad media de
58 años, todas tenían estudios, una vida laboral activa y gozaban de una buena
capacidad comunicativa. Todas atravesaron un atasco psíquico antes de la irrupción del
cáncer en sus vidas. Se les hizo una entrevista individual durante una o dos horas en la
cual se firmó una hoja de consentimiento. Además de las participantes, había un
técnico-observador que tomaba notas y que se cuidaba del buen funcionamiento de las
grabaciones, y la terapeuta, con formación grupal y analítica.
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B. Contextualización y procedimiento: Después de la elaboración de la agenda grupal y
el establecimiento de sesiones de 90 minutos de duración con una periodicidad semanal,
se iniciaron las reuniones que tuvieron lugar en la consulta de la terapeuta. El grupo se
constituyó oficialmente para durar nueve sesiones, siendo la última la de evaluación
subjetiva del trabajo. Se estudió la organización de las reuniones con el método GAFA
(poniendo un énfasis especial en las fases de desarrollo del grupo) y se preparó el
material pedagógico especificado con anterioridad (un cuadernillo de trabajo con ideas
claves sobre la tarea grupal). En la última sesión se recogieron los autorregistros
valorativos de cada participante.
El terapeuta inicia el grupo presentando las reglas grupales y el encuadre, para
posteriormente invitar a las participantes a presentarse, interactuar, hablar y escuchar.
C. Metodología y diseño: Se impuso la metodología observacional, dado que cada
reunión consiste en un sistema dialógico comunicativo, donde la conversación, desde su
perspectiva de contenido social y psicológico, nos provee de los datos textuales y
conductuales que son el instrumento de investigación para la exploración de los factores
y los patrones de ayuda, y determina los roles que se dan en el grupo y el turno de
palabra interactivo.
Se optó por los diseños de seguimiento-idiográfico-multidimensional y de seguimiento-
nomotético-multidimensional (Anguera, Blanco-Villaseñor y Losada, 2001). El grupo,
visto por sus miembros, es idiográfico y las unidades de análisis descriptivas y
analíticas también lo son. Es multidimensional, dado que, como dice Poyatos (2003),
difícilmente podemos emprender un estudio realista, sistemático y exhaustivo de la
comunicación sin adoptar una perspectiva integral y necesariamente interdisciplinaria.
Por otra parte, el diseño es nomotético con el fin de llevar a cabo unos análisis más
específicos, como por ejemplo evaluar el efecto de las intervenciones verbales del
terapeuta sobre las intervenciones de coimplicación de las participantes.
D. Instrumentos: Se dividen en instrumentos para la obtención de datos constantes y
primarios, y en instrumentos de observación:
Para la obtención de datos constantes, se consideró pertinente el uso de dos cámaras de
video, grabadoras de audio y programas tales como el Picture Motion Browser. En
cuanto a la base de datos, se utilizó el programa Excel, adecuado para organizar los
datos codificados y por su facilidad de traducción posterior al lenguaje SDIS
(Sequential Data Interchange Standard) que es necesario para poder aplicar el
programa de análisis secuencial GSEQ (Generalized Sequential Event Querier)
(Bakeman y Quera, 1996).
El instrumento de observación es el formato de campo combinado con sistemas de
categorías para cada dimensión considerada. Dada la amplia y vasta gama de conductas
que se generan en un episodio comunicativo, se justifica la construcción de un
instrumento de observación ad hoc con las características señaladas. El contenido de la
matriz de códigos que se genera muestra la enorme complejidad de la información
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correspondiente al flujo comunicativo y constituye el punto de inflexión entre la
perspectiva cualitativa y la cuantitativa. Se decidieron los criterios axiales y se
elaboraron las listas de conductas y situaciones correspondientes hasta llegar a la
exhaustividad y la mutua exclusividad de las categorías.
Definimos un sistema de categorías para cada una de las cuatro dimensiones que se
consideran fuentes pertinentes y relevantes de datos, de acuerdo con las preguntas de
investigación planteadas (datos identificativos, estructura interactiva del habla,
situación de la actividad GAFA como relación y tarea, y el tipo de intervención de la
terapeuta). Nuestra unidad de registro es el turno de palabra, cuya unidad mínima
temporal es un segundo; por lo tanto, registramos segundo a segundo, de principio a fin.
(Parker, 1988; Ducan, 1973 y Poyatos 1994).
La dimensión tarea, foco de este artículo, se valora a partir de las referencias directas
o indirectas de las participantes a su forma de percibir las metas de resiliencia,
perspectiva de futuro y conciencia interpersonal, durante el proceso discursivo de sus
relatos personales.
La tabla siguiente (Fig.1) recoge las dimensiones que dan forma al contenido temático y
presenta los códigos utilizados.
TAREA códigos utilizados
Resiliencia:
-Afrontar la realidad
Tema personal T1P
Tema laboral T1L
Tema familiar T1F
-Análisis de la situación T2
-Buscar un sentido T3
-Sublimación T4
Perspectiva de futuro:
- Decisiones T5
- Voluntad T6
Conciencia Interpersonal:
-Autoestima T7
-Apoyo fortuito T8
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-Autoanálisis T9
Fig.1: Categorías de la dimensión Tarea y códigos utilizados
Resiliencia: Los contenidos valorados pueden referirse a las capacidades seleccionadas
y consideradas resilientes frente a los sucesos de la vida; incluyen el afrontamiento de
la realidad (aceptarla sin distorsionarla, negarla o sublimarla), el análisis de la
situación (capacidad de determinar, separar y nombrar los acontecimientos de la
situación), buscar sentido (capacidad de encontrar un significado aceptable para los
registros personales y canalizar la búsqueda de trascendencia) y sublimación
(capacidad de relativizar la frustración mediante una vía constructiva para uno mismo o
para los demás). Dividimos el contenido temático del afrontamiento de la realidad en
áreas personales o intrapsíquicas, laborales o profesionales, y familiares.
Perspectiva de futuro: Los contenidos valorados pueden referirse a la búsqueda de una
salida positiva a la adversidad, que implica obrar conduciendo la propia vida, tanto
tomando decisiones (verbalización de hechos consumados y determinados para
objetivos o proyectos) como demostrando voluntad (verbalizaciones que denotan que
en realidad se quiere o no se quiere actuar de una manera determinada y que se asume la
decisión de realizar algún deseo o determinación).
Conciencia interpersonal: Los contenidos valorados pueden referirse a los intercambios
que se juntan en un esfuerzo común por establecer un tema colectivo para encontrar la
verdad que surge. Analizar la propia historia o la de otro ante una audiencia implica una
restauración de los recuerdos, que posibilita derrumbar las soluciones sintomáticas que
el sujeto escogió usar como soporte. Para poder desarrollar esta capacidad nos interesa
la autoestima (capacidad intrapsíquica de amarse lo suficiente para realizar el giro
hacia un yo relacional), el apoyo fortuito (apartar la atención de nuestro centro a fin de
visitar el mundo mental de los demás) y el autoanálisis (analizar los elementos
prevalecientes y estructurales propios y los efectos terapéuticos que se producen tras el
encuentro con otros).
Ejemplo:
Turno 258 a 262, sesión 9, participante 1 con la terapeuta X
!
X
“Sí. Que evaluaras un poco el espacio…”
1
“No sé. Yo voy a hacer… Estoy,... he pasado una época como, muy saturada de
todo”
X
“¿De nosotras también?”
Risas del grupo
1
“Claro, porque... O sea, estoy saturada porqué...” T1P
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Resultados y discusión
Se recogen après coup las apreciaciones evaluativas de las participantes sobre las ocho
sesiones realizadas, y se las provee de un punto de almohadillado para su discusión.
Como el GAFA ofrece coordenadas para conducir al paciente a otra orilla, de manera
que nade en vez de que sólo se deje llevar, nos interesa la evaluación subjetiva de las
participantes, sea con respecto a la ayuda generada o con respecto a la relación
comunicativa. Igualmente nos interesa la visión subjetiva de los resultados buscados y
obtenidos, la verbalización de la satisfacción y la insatisfacción global de cada
participante, y la valoración del relato relativo a la potenciación de la resiliencia, de la
perspectiva de futuro y la conciencia interpersonal. La figura 2 presenta gráficamente
los resultados obtenidos de la valoración de la tarea, después de haber trascrito y
codificado la novena sesión.
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Fig. 2: Resultados de la dimensión Tarea: resiliencia, perspectiva de futuro y conciencia interpersonal
Podemos apreciar que el aspecto resiliente del análisis de la situación, necesario para la
reestructuración cognitiva de un problema, fue un elemento significativo en la vida del
grupo. Se necesita (o se aprendió en este GAFA) la importancia de formar una síntesis,
un descubrimiento, lo que confirma la idea de Bachelard de que no hay verdad sin un
error rectificado (Bachelard, 1948), y para ello es imprescindible analizar y verbalizar a
continuación, puesto que el verbo es una síntesis activa del pensamiento y de la
experiencia. La mirada retrospectiva que han tenido las participantes sobre sus años
pasados les permitió reactualizar su presente y abrir una mirada prospectiva sobre la
vejez que les espera; este enfrentamiento acusa una pérdida de equilibrio momentáneo,
pero se reajusta con creces.
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En la misma línea, la alta incidencia de la categoría T1P de afrontamiento de la realidad
personal, de corte francamente analítico, confirma que el espacio analítico del GAFA
constituye una oportunidad para el encuentro con uno mismo, con el efecto sorpresa
correspondiente, y que el síntoma corporal por excelencia es el instrumento que permite
retener un autoconocimiento que va más allá de nuestra imagen corporal, en este caso
dañada por la enfermedad.
En este grupo, los resultados demostraron que en cuanto a la resiliencia, las
participantes ganaron en profundidad analítica a medida que se trasladaban de una fase
grupal a otra; su nivel de elaboración de los conflictos aumentó significativamente así
como su autonomía discusiva. Se observó un aumento en la capacidad de simbolización
y, en cambio, a medida que el grupo ganaba en edad (aspecto estudiado en otro análisis
de la tesis doctoral), presentaron más resistencia y empatía defensiva. Respecto a la
conciencia interpersonal, se aprendió a no someterse al discurso del otro para aprender a
pensar y aprender sobre los deseos propios, pero respondiendo significativamente al
liderazgo. En cuanto a la potenciación de la perspectiva de futuro, se manifestó un
análisis reflexivo reforzado en la confrontación de la realidad y una faceta empobrecida
en la sublimación y en la toma de decisiones a largo plazo.
El sistema de relaciones interpersonales que se configura en un grupo constituye una
condición imprescindible para que éste se convierta en un lugar privilegiado donde
sentir experiencias en el contacto cercano con los demás, todos reunidos bajo el
paraguas de un mismo asunto. Esto crea la base de una experiencia de maduración,
como lo llamaría Maslow, con la consiguiente movilización de energía, como lo
denominaría Yalom.
En el régimen de igualdad en ayudar y ser ayudado, cada miembro tiene la oportunidad
de romper un círculo, a veces infernal, de soledad, sobre todo después del infortunio de
una enfermedad orgánica, normalmente revolucionaria. Izquierdo (2001b, p. 246) nos
habla inclusive de un contagio emocional que emerge y que se potencia. En la
intervención grupal terciaria, se instala un proceso relacional que resulta de un
desarrollo participativo que contribuye a disolver los nudos que lastran o bloquean el
desprendimiento de la enfermedad superada. El cambio positivo de las participantes en
una reunión de tipo GAFA sienta sus bases en la interacción comunicativa recíproca,
que se genera en el curso de los encuentros del grupo e incide sobre ellos (Frey, 1994).
Se pueden observar, medir y analizar cambios relativos a las motivaciones y
expectativas de las pacientes, su grado de progresión o regresión en sus mecanismos de
defensa, su nivel de elaboración de los conflictos y sus niveles de insight logrados.
Conclusión:
El GAFA pone la potencia lingüística al servicio de la terapia. La puesta en común del
sufrimiento y la esperanza, relacionados con el diagnóstico, tratamiento y superación de
la enfermedad, la evolución de la ayuda que la situación grupal genera a través de la
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escucha, la sensibilidad social, el feedback acumulativo, el insight de las
representaciones, son aspectos que pueden ser observados y medidos como un tipo de
conversación grupal que interesa describir, tanto desde el punto de vista del contenido
como del de la relación, y evaluar algunos de sus efectos desde la perspectiva de los
participantes y de la terapeuta.
Como instrumento de intervención, el GAFA potencia la resiliencia, la perspectiva de
futuro y la conciencia interpersonal. Permitió una resiliencia psicoanalítica a mujeres
que gozaban de poca sublimación y que revelaban más sufrimiento que otras pacientes
con cáncer de mama. El grupo abre puertas a descargas mentales en lugar de otras
somáticas o conductuales y produce un viraje llamativo y positivo en los nudos
temáticos. El olvido se mutó en construcción de perspectivas de futuro, hubo una
alianza con el saber y ganas de aprender a pensar.
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Marina Roustan es psicóloga clínica, doctora en Psicología por la Universidad
Autónoma de Barcelona, es especialista en neurociencias y en terapia grupal.
Actualmente es colaboradora del GRID (grup de recerca e innovació en dissenys) de la
generalitat.
Para contactar por mail:
http://www.marinaroustan.com
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There is a consensus in the psychotherapy research field to consider the therapeutic alliance, broadly defined as the mutual collaboration between the therapist and the patient, as a robust and consistent predictor of therapy outcome. There is little agreement, however, on the best way to operationalise and measure it. Several instruments are available, each of them displaying some unique features so that investigators have problems to choose among them on the basis of considerations other than ease of administration, continuity with previous research or availability. One of the early self-report measures and widely used instruments was the Helping Alliance questionnaire (HAq-I) (Alexander and Luborsky, 1986). In recent years, we have become aware that it was limited by the presence of items that were explicitly assessing early symptomatic improvement and by the fact that all the items were worded positively. A revised version (HAq-II) was developed (Luborsky et al., 1996), guided by two main goals: (1) to reduce the inclination of the scale toward measuring early symptomatic improvement and thus confusing these two dimensions, and (2) to better incorporate the various aspects of the alliance related to the collaborative effort of patient and therapist. The new instrument includes 5 from the 11 items of the HAq-I and 14 new items - 5 of them worded negatively. The aim of the study is twofold: to validate the French version of the new HAq-II and to investigate empirically to what extent the HAq-II has improved over the HAq-I. The sample included 60 self-referred outpatients assigned to a Brief Psychodynamic Investigation (BPI), a manual-based investigation procedure in four sessions guided by psychodynamic principles. We looked at the correlation between the two HAq (I and II) and the Working Alliance Inventory (WAI), patient pretreatment characteristics (SCL-90, HDRS, HAMA, IIP) and outcome (SCL-90, SAS and patient satisfaction). Results showed that the French version of the HAq-II has good psychometric properties. Estimates of internal consistency and test-retest reliability were fairly similar to the original English version. Indication of its validity included high correlation with other alliance measures and independence from patient pretreatment characteristics. Surprisingly, HAq-II score predicted patient's satisfaction with the treatment but not symptomatic improvement. Taken together, these first results are promising and indicate that the translated version of the HAq-II is a valid instrument for measuring the helping alliance. Concerning the comparison between the two versions of the HAq, HAq-II has proved to be an improvement compared to the original HAq-I scale: it better relates to the alliance construct and it is less influenced by the symptoms of the patient. Considering also its better construct validity (Luborsky et al., 1996), we definitely recommend the use of the revised HAq-II instead of the initial version of the scale. (PsycINFO Database Record (c) 2013 APA, all rights reserved)
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Learning new and adapted ways of living with breast cancer
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A hierarchy of models that describe the sequences of speaking turns in nine 4-man groups was developed and analyzed. The best context-free model was one that predicted the next speaker on the basis of the two preceding speakers (a second-order Markov model). A context-sensitive model that described sequences of speaker roles instead of speaking turns and that incorporated different conditional probabilities in each of four contexts was found to be a substantial improvement over the previous model. In general, it was apparent that two group members held the floor at any given time. One was the person speaking; the other was a designated next speaker who was usually the last person to speak before the current speaker. The alternating turn-taking pattern produced by these two speakers identified the context of the Floor. Whenever the Floor context was broken, the pattern of conditional probabilities changed, reflecting the likelihood that the speakers who had been holding the floor were more likely to reestablish their floor than any of the context-free models had predicted. (PsycINFO Database Record (c) 2012 APA, all rights reserved)
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The paper presents a model of orientation to the future in terms of three processes; motivation, planning, and evaluation. To test this model a total of 154 11-, 15- and 18-year-old adolescents were interviewed about their goals and hopes for the future. Seven observed variables were estimated and a model including three latent constructs was tested using the LISREL VI computer program. The planning construct consisted of the amount of knowledge, the complexity of plans and their level of realization. The evaluation construct included internality, estimation of the likelihood that the goals would be realized and an overall emotional evaluation of the future. The motivation construct consisted of one observed variable, extension. Confirmatory factor analysis showed that the model fitted the data, thus providing support for the theoretical model.