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Herramientas para el autocuidado del profesional que atiende a personas que sufren [Tools for professional self-care who cares suffering people]

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Abstract

El sufrimiento, entendido como el distrés que afecta a las personas ante la amenaza a su integridad y la percepción de falta de recursos para afrontarla, es muy prevalente en el entorno sanitario. Los profesionales sanitarios expuestos al contagio/ saturación emocional pueden padecer la fatiga de compasión y actitudes de protección personal o conductas evitativas: cinismo o desinterés por los pacientes. El entorno de trabajo puede tener un enorme impacto emocional: falta de tiempo, presión por cumplir objetivos, demandas del paciente, etc. Este impacto es a veces obviado o no se afronta ni gestiona con una estrategia eficiente. Gracias a los avances de la neurociencia conocemos mejor los mecanismos subyacentes de las emociones y sus repercusiones a nivel físico y de calidad de vida de los profesionales. En función de cómo se gestione el impacto emocional puede repercutir, no sólo en la sensación de bienestar de los profesionales (fatiga versus satisfacción de la compasión), sino en la calidad de la atención médica. Siendo el propio médico el instrumento más importante en la atención del paciente, es necesario el calibrado del profesional. El sufrimiento de los pacientes nos conmueve. Reconocer las emociones ayuda a canalizarlas. Trabajar en este entorno manteniéndose ecuánime, empático, apoyando emocionalmente sin quemarse, requiere el desarrollo consciente de actitudes, conocimientos y habilidades específicas. Las herramientas eficaces para la consecución de estos objetivos son: habilidades de comunicación, la atención plena y autoconciencia, que facilitan la gestión emocional y el establecimiento de límites entre vida personal/ profesional. En este artículo proponemos una serie de herramientas prácticas para avanzar en el proceso de enfrentarse cotidianamente, de forma abierta y honesta, sin engaños y con acogida a las necesidades de nuestros pacientes. La cuestión está en escucharse, entenderse y atenderse y en asumir el compromiso de cuidarse cuando se cuida a los demás en contextos de sufrimiento.
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Actualizaciones
“Cuando busques el equilibrio, la paz mental, corta leña.
Cuando la encuentres, sigue cortando leña.
Anónimo
A
los médicos nos han enseñado la ciencia de la medicina
y generalmente hemos debido aprender solos el arte de
aplicarla.
Nuestra formación se ha centrado básicamente en los as-
pectos cognitivos de la enfermedad (fisiopatología, diagnós-
tico, pronóstico, terapéutica…), y a la hora de aplicarla a la
persona enferma nos faltan habilidades para: recoger la his-
toria del paciente, elaborar el diagnostico, dar información,
promover la toma de decisiones compartida y procurar su
bienestar emocional1-4.
Generalmente, el desarrollo de estas habilidades depende
sobre todo de factores personales2, 5-6.
La mayor parte de la actividad asistencial de un medico se
centra en el encuentro terapéutico, y éste se da entre perso-
Herramientas para el autocuidado
del profesional que atiende a personas
que sufren
Enric Benito Olivera, Pilar Arranz Carrillo de Albornozb y Hernán Cancio Lópezb
aUnidad de Cuidados Paliativos. Hospital Joan March. GESMA-Mallorca. Bunyola. Mallorca. España.
bAntae. Instituto de Psicología Aplicada y Counselling. Madrid. España.
Puntos clave
El sufrimiento, entendido como el distrés que afecta a las
personas ante la amenaza a su integridad y la percepción
de falta de recursos para afrontarla, es muy prevalente en
el entorno sanitario.
Los profesionales sanitarios expuestos al contagio/
saturación emocional pueden padecer la fatiga de
compasión y actitudes de protección personal o conductas
evitativas: cinismo o desinterés por los pacientes.
El entorno de trabajo puede tener un enorme impacto
emocional: falta de tiempo, presión por cumplir objetivos,
demandas del paciente, etc. Este impacto es a veces obviado
o no se afronta ni gestiona con una estrategia eficiente.
Gracias a los avances de la neurociencia conocemos mejor
los mecanismos subyacentes de las emociones y sus
repercusiones a nivel físico y de calidad de vida de los
profesionales.
En función de cómo se gestione el impacto emocional
puede repercutir, no sólo en la sensación de bienestar de
los profesionales (fatiga versus satisfacción de la
compasión), sino en la calidad de la atención médica.
Siendo el propio médico el instrumento más importante en
la atención del paciente, es necesario el calibrado del
profesional. El sufrimiento de los pacientes nos conmueve.
Reconocer las emociones ayuda a canalizarlas.
Trabajar en este entorno manteniéndose ecuánime,
empático, apoyando emocionalmente sin quemarse,
requiere el desarrollo consciente de actitudes,
conocimientos y habilidades específicas.
Las herramientas eficaces para la consecución de estos
objetivos son: habilidades de comunicación, la atención
plena y autoconciencia, que facilitan la gestión emocional
y el establecimiento de límites entre vida personal/
profesional.
En este artículo proponemos una serie de herramientas
prácticas para avanzar en el proceso de enfrentarse
cotidianamente, de forma abierta y honesta, sin engaños y
con acogida a las necesidades de nuestros pacientes.
La cuestión está en escucharse, entenderse y atenderse y en
asumir el compromiso de cuidarse cuando se cuida a los
demás en contextos de sufrimiento.
Estrés profesional • Sufrimiento • Atención plena • Gestión emocional consciente • Autorregulación • Autocuidado.
Palabras clave:
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nas, de una parte el enfermo y su familia y de otra el médico
y su equipo, unos con la necesidad de ayuda y de soluciones
para su problema de salud y otros tratando de ofrecérselas.
Este encuentro se produce en un entorno determinado por
factores externos a estas dos partes. A veces, este entorno
puede tener unas exigencias y suponer una presión para los
participantes que obstaculiza la fluidez necesaria para la re-
lación. La complejidad que ha adquirido el sistema sanitario,
tanto tecnológica como de otros requerimientos (guías tera-
péuticas, estándares, registros sistemáticos de actividad, etc.)
han recortado el espacio del profesional para dedicarse al
encuentro con el enfermo.
La dimensión subjetiva, donde se produce la vivencia real
de la enfermedad para el enfermo, es frecuentemente obvia-
da por falta del tiempo y del espacio adecuado para ser reco-
nocida, evaluada y atendida.
La enfermedad frecuentemente produce sufrimiento, en-
tendido éste como la amenaza a la integridad de la persona,
que percibe que se encuentra sin recursos suficientes para
afrontarla7,8. Se acompaña de un cortejo emocional que, por
no ser evaluable ni medible, no ha sido suficientemente con-
siderado en el paradigma biomédico que domina el modelo
sanitario, a pesar de que impregna todo el quehacer y la rela-
ción médico-paciente.
A diario, los profesionales sanitarios trabajamos en el en-
torno del sufrimiento, del dolor emocional y debemos discu-
tir y atender temas sensibles, íntimos y aconsejar, tratar y
acompañar situaciones de impacto emocional. Todo ello sin
formación específica y frecuentemente bajo presión asisten-
cial, en poco tiempo y debiendo contener las propias emo-
ciones, para seguidamente atender con la máxima ecuanimi-
dad al siguiente paciente sin trasladarle nuestra tensión, la
que como seres humanos sensibles y compasivos hemos acu-
mulado en el encuentro9. Ni nuestros manuales ni guías clí-
nicas suelen reconocer que las emociones se contagian y que
el profesional debe percibir y atender la tristeza, la rabia, el
enfado, la decepción, la hostilidad y el resto de emociones
que emanan de confrontar nuestra fragilidad ante la enfer-
medad y la muerte. El médico debe reconocerlas, validarlas,
tener la oportunidad de expresarlas y reconducirlas hacia la
resolución de la situación, a través del apoyo emocional,
mientras gestiona o regula sus propias emociones.
En resumen, se espera del profesional que sea capaz de no
sólo conocer y atender los aspectos científicos y relacionales
del proceso clínico que afecta al paciente, respetarlo como
persona y ofrecerle un cuidado integral de sus necesidades a
través de la escucha activa y empática, sino penetrar en su
mundo subjetivo y regular el malestar. Esta labor requiere
una presencia compasiva y una actitud de promoción de la
dignidad y la autonomía del paciente en un entorno cada vez
más deshumanizado y más orientado hacia la rentabilidad, la
gestión por objetivos que, frecuentemente, interfieren en
la relación terapéutica10.
Así como las personas enfermas sufren, también los pro-
fesionales que les atienden pueden sufrir, no sólo por el po-
sible contagio emocional sino, al ver cómo los objetivos y
los valores que un día les llevaron a decidir ser médicos se
van alejando, en una realidad en la que ha perdido casi toda
posibilidad de control.
En los últimos años han aparecido múltiples estudios so-
bre el burnout de los profesionales de la salud11,12 que se ca-
racteriza por: el agotamiento emocional, la despersonaliza-
ción y el bajo sentimiento de autorrealización y se asocia
con baja calidad de la atención, insatisfacción de los pacien-
tes, aumento de los errores médicos y consecuencias perso-
nales y profesionales13. Según una de las pioneras en este
campo, Cristina Maslach, el burnout es: “El índice de dislo-
cación entre lo que la persona hace y lo que quiere hacer.
Representa una erosión en valores, dignidad, espíritu y vo-
luntad, una erosión del alma humana”14.
Esta distancia entre lo que uno espera de sí mismo y lo
que consigue puede ser potenciada por exigencias inasequi-
bles; cuando a alguien se le exige cumplir unos valores en
un entorno en el cual es imposible, se crea lo que Adorno
denominó en sus Problemas de filosofía moral: violencia éti-
ca. Hoy, muchos profesionales sufrimos este fenómeno, en
el que podemos encontrar la raíz de alguno de nuestros sufri-
mientos10.
Es conveniente diferenciar entre burnout, caracterizado
por un desgaste y una erosión entre lo que esperamos de
nuestro comportamiento y lo que realmente practicamos
–generalmente asociado a problemas del entorno profesional
que no controlamos–, y lo que más recientemente se ha lla-
mado fatiga de compasión15, descrita como el coste de cui-
dar. Está asociado con la erosión de la relación interpersonal
entre profesional y paciente, generalmente producido por
falta de recursos para gestionar el sufrimiento, tanto el pro-
pio como el del paciente. Su opuesto también se da, es la sa-
tisfacción de la compasión, que podemos definir como el go-
zo que se deriva de trabajar ayudando a los demás. Se ha
postulado que se asocia a la comprensión del proceso de sa-
nación recíproco, que se da a través de relaciones significati-
vas cuidador-paciente; una autorreflexión interna a la co-
nexión con los semejantes, la familia y la comunidad, y un
sentido aumentado de la espiritualidad, y se asocia a un ele-
vado grado de empatía, lo que M. Kearney denomina empa-
tía exquisita o compasión16. Stamm sugiere que la satisfac-
ción de la compasión puede contrarrestar el riesgo de fatiga
de compasión17.
El profesional es la herramienta que desde su propia sub-
jetividad interviene en el proceso que afecta al enfermo. El
calibrado de esta herramienta es de crucial importancia9 en
el mantenimiento de su capacidad para trabajar de forma efi-
ciente y disfrutando del ejercicio de su vocación. La com-
prensión de los mecanismos neurológicos subyacentes a la
empatía y compasión, y la emergente evidencia del rol de al-
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gunas técnicas de atención plena y de autoconciencia en la
gestión de las emociones nos permiten entender mejor las
herramientas y estrategias que deberían incluirse en la for-
mación de cualquier profesional que va a trabajar con el su-
frimiento.
En este artículo trataremos algunos aspectos que conside-
ramos relevantes para abordar la propia gestión emocional
como: 1) La identificación de los mecanismos que se activan
en los profesionales ante el sufrimiento; 2) La aproximación
a la naturaleza de las emociones y sus funciones; 3) Algunas
técnicas dirigidas a fomentar la autorregulación emocional y
4) Sugerencias prácticas para el autocuidado del profesional
de atención primaria.
Identificación de los
mecanismos que se activan
en los profesionales ante el
sufrimiento
Los recientes hallazgos de las neuronas espejo18 nos pro-
porcionan la base biológica a partir de la cual podemos
comprender qué sucede en el mundo interno del profesio-
nal cuando una persona manifiesta sufrimiento y demanda
ayuda.
De una manera involuntaria, el cerebro activa y refleja, de
ahí la denominación de neuronas espejo, la emoción del in-
terlocutor transformándola en una experiencia propia e inter-
na. Si una persona manifiesta que está triste, nuestro cerebro
activa la misma emoción, hecho que nos permite compren-
der y empatizar con el otro. Pero, siendo la misma emoción
la que se despierta, el contenido y significado no lo es, ya
que al profesional que escucha se le activa su propia biogra-
fía, su propio trasfondo personal. ¿Será por ello que muchos
compañeros pasan de puntillas ante las emociones del pa-
ciente y procuran bloquear su expresión en consulta? ¿Será
acaso una manera de evitar experiencias internas que pueden
resultar al profesional incómodas o aversivas, lo que secues-
tra y bloquea la capacidad de dar apoyo y comprensión al
paciente?
Al evitar el contacto con el sufrimiento ajeno lo que esta-
mos intentando es eludir determinadas experiencias emocio-
nales internas debidas, en la mayor parte de los casos, a un
inadecuado desarrollo de recursos y habilidades de gestión
emocional19.
Si, como persona, no consigo regular y dirigir mi rabia y
mi angustia, resultará mucho más difícil ayudar a otro a con-
tenerla y canalizarla. Este es el reto y el desafío, el riesgo de
sufrir y la oportunidad de desarrollarse como persona en la
interacción con los demás. Ayudar a otro ser humano supone
adentrarse en uno mismo y en las propias experiencias. Para
ello, nos puede ser muy útil entender cómo funcionan y se
activan nuestras emociones.
Aproximación a lo que son las
emociones y para qué sirven
Las emociones son, básicamente, esfuerzos de adaptación
con unas funciones muy determinadas por la filogénesis19.
En el nivel más primario podemos definirla como un sistema
de atracción-rechazo hacia aquellas cosas que suponen un
riesgo o son beneficiosas para la supervivencia.
Esta parte de nosotros es el llamado cerebro mamífero y
la zona responsable es el sistema límbico-hipotalámico
que, con su activación, señala aquello que tiene relevancia
para la persona de dos modos: a) Preparando una respuesta
defensiva o de huida, o b) Energizando y atrayendo la
atención20. Esto se produce a un nivel precognitivo, es de-
cir, inconsciente, y a nosotros nos llega en forma de sensa-
ción física, actuando como señal. Pero esa señal a veces,
debido a su intensidad, puede bloquear el funcionamiento
cortical y con ello nuestra capacidad de reflexionar, gene-
rando una reacción automática que puede, en muchos ca-
sos, no ser la más apropiada. Sólo hay dos modos de dismi-
nuir la activación límbica: una, externamente por medio del
desahogo verbal (reactivo) o la reacción impulsiva, y otra,
por medio de la autoconciencia y la respiración (proac-
tivo).
Necesitamos aprender a escuchar y entender esas señales
y, por otro lado, aprender a regular su intensidad para no
perder nuestros objetivos y autodominio.
La verdadera inteligencia emocional consiste en la capaci-
dad para entender y atender el significado de las emociones
propias y ajenas y, a la vez, mantener la capacidad para diri-
gir nuestra conducta por medio de valores y objetivos, no de
impulsos21. Tenemos amplia evidencia de los beneficios de
cultivar la atención plena y la autoconciencia22-26, tanto para
mejorar el autocuidado como para permanecer emocional-
mente disponible en situaciones muy estresantes27 y nos per-
miten “entender y atender”.
Algunas técnicas dirigidas a
fomentar la autorregulación
emocional
Gestionar bien las propias emociones va a permitir un verda-
dero encuentro con los pacientes. Dar cara al propio mundo
emocional y ampliar las habilidades interpersonales no es fá-
cil. Requiere replantearse algunas actitudes y tomar decisio-
nes activas al respecto.
Primera cuestión, ¿médico reactivo o proactivo? Usted
elige. El objetivo es actuar como quiero, no como decide mi
estrés o mis automatismos. Aprender a no dejarse llevar por
las circunstancias requiere esfuerzo y concentración. El mé-
dico reactivo funciona automáticamente y se ve dominado
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aliviar su sufrimiento? ¿Cómo hacerlo con esa presión del
tiempo?
Si Felipe no reconoce sus emociones ni la tensión que
siente, va a ser difícil que ponga en marcha estrategias que le
ayuden a actuar como realmente quiere hacerlo. Con pre-
sencia, estando a lo que está, acogiendo al paciente con su
peculiar biografía, no como un robot, ejercitando la compa-
sión para poder atenderle con efectividad y sereno para ser
efectivo en su intervención.
Mantenerse ecuánime en contextos de alto impacto emo-
cional y poder centrarse y relajarse requiere:
a) Cultivar el propio equilibrio emocional, desarrollando
la autoconciencia para poder escucharse.
b) Identificar y gestionar las emociones y los pensamien-
tos conscientemente, lo que nos permite entenderse.
c) Decidir incorporar en nuestra rutina hábitos de autocui-
dado emocional, lo que nos facilita atenderse.
Cultivar el propio equilibrio emocional,
desarrollando la autoconciencia
Escucharse sería el primer paso. Es difícil, en la vida que
lleva un médico de familia y las multifunciones que desarro-
lla, encontrar espacios para pararse y conectar consigo mis-
mo. El miedo, la queja constante de lo que podía ser pero no
es, la frustración o el enfado, echar la culpa al sistema orga-
nizativo, no ayuda a tener la percepción de estar trabajando a
gusto. Mantenerse ecuánime pasa por observar y cuidar lo
que pensamos y sentimos. Para ello, es fundamental estar
atentos, desarrollar la autoconciencia31.
La práctica de la autoconciencia se refiere a un proceso de
una cuidadosa observación de lo que, momento a momento,
se va produciendo en nosotros y en nuestro alrededor, mien-
tras se mantiene una actitud abierta, sin juicios, simplemente
viendo lo que sucede en la realidad.
Un clínico que adopta un enfoque basado en la autocon-
ciencia, en estar presente en lo que sucede aquí y ahora pue-
de permanecer emocionalmente sereno y ecuánime incluso
en las situaciones clínicas más estresantes.
Ser conscientes, estar conectados con la propia experien-
cia interna, permite poder elegir cómo queremos actuar, en
lugar de utilizar patrones de conducta reactivos y automáti-
cos. Se avanza en el camino de la libertad si aceptamos que
hay cosas que no podemos cambiar, si tenemos el coraje de
cambiar lo que sí se puede cambiar y la sabiduría de identifi-
car la diferencia.
Aprender a observarse y estar atento al propio proceso in-
terno ayuda a tener un mayor dominio de las situaciones y
de uno mismo.
Dos métodos útiles para aumentar la autoconciencia y que
poseen datos empíricos que apoyan su efectividad son la
meditación32 y la escritura reflexiva33,34. Escribir de una
forma reflexiva y expresar lo que se ha ido sintiendo a lo lar-
por las circunstancias. El proactivo piensa antes de actuar,
por tanto, responde, no reacciona21.
Para fomentar la tendencia a ser proactivo es útil entender
que nuestro sistema límbico inhibe las funciones superiores
y que es necesario aprender a regular la amígdala para poder
dirigir nuestra conducta. Tenemos dos maneras de reducir su
activación: el desahogo, en sus versiones civilizada o auto-
mática de “echar las cosas fuera”, y la autorregulación cons-
ciente por medio de la respiración y la observación.
Si decidimos ser proactivos, la primera habilidad a desa-
rrollar es aprender a conectar con la respiración y parar. Si
en el momento en que percibo tensión interna conecto de un
modo consciente con mi respiración, facilito en ese parar
que el córtex tenga tiempo para elaborar la respuesta más
oportuna y que ésta sea coherente con los propios objetivos
y valores28.
Respirar antes de hablar, respirar antes de reaccionar pue-
de ayudar a aliviar la tensión interna y a evitar esos círculos
tóxicos de rumiación interna en los que se entra cuando exis-
te tensión o a dar respuestas inoportunas e inadecuadas al
paciente.
Recordar que quien dice lo que piensa, puede que no piense
lo que dice… Es útil comenzar por aprender a conectarnos
con nosotros mismos con el fin de calmarnos. En la tabla 1 se
dan sugerencias prácticas sobre cómo centrarnos y relajarnos.
Haciendo frente al día a día con conciencia:
Felipe es medico de AP. Entra en la consulta. Esta mañana
tiene muchos pacientes que atender, no se siente muy bien.
Ha discutido con sus hijos y necesita hacer varios informes.
Y lo que le espera… “No pasa nada. Vamos a empezar la
consulta a toda pastilla para que me tiempo a ir a dos
domicilios y acabar pronto con esto”.
Al notarse nervioso acelera el ritmo cardíaco y empieza a
rumiar pensamientos negativos acerca de lo cansado que es-
tá, lo que le queda y encima tiene la sensación de que en este
centro de salud cada cual va a lo suyo. Nadie se preocupa
por nosotros. Pensar en eso le pone de mal humor.
¿Es posible que Felipe consiga disfrutar de su trabajo?
¿Es consciente del sentido que tiene ayudar a las personas a
TABLA 1. Aprendiendo a centrarnos y a relajarnos
Ante cualquier situación de estrés, lo primero es serenarse:
centrarse en el momento presente (PARAR) y respirar con
conciencia un par de veces ayuda a tener claridad
Aprendiendo a centrarnos y a relajarnos
Podemos poner toda nuestra atención durante unos minutos
en la respiración. Sin forzarla, dejando que los pulmones
respiren a su aire. Si te distraes con algún pensamiento
recoges la atención con suavidad y la vuelves a centrar en la
respiración una y otra vez durante tres minutos… VERÁS CÓMO
CALMA30
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cuidado de las relaciones interpersonales significativas: fa-
milia, amigos… ¿Por qué tendemos a desatender nuestro
mundo emocional, dejándolo a merced de los automatismos
adquiridos?
Estar conectados con el momento presente, a través de
nuestra respiración natural, nos permite parar.
Observar lo que sucede como un testigo imparcial que
ve sin juzgar.
Actuar de un modo proactivo en coherencia con los
propios objetivos.
Felipe, justo antes de entrar al centro de salud, se da unos
segundos para conectar con sus emociones. Se siente tenso.
Sabe que si no lo suelta no va sino a acumular más durante
la mañana. Eso le impedirá cumplir sus objetivos como le
gustaría, con la mayor calma posible. Sabe que corre el
riesgo de perder el sentido de su profesión si no actúa con
serenidad, sin impulsividad.
Al aparcar se da un minuto de autoconciencia y elige có-
mo va a responder esta mañana a todo su trabajo. Se decide
a que sus circunstancias no determinen su estado de ánimo
y comportamiento. Se recuerda que, a pesar de las dificulta-
des, tiene una de las profesiones más bellas y con más senti-
do humano que existen.
En la tabla 4, modificada de M Kearney16 se recogen al-
gunas de las herramientas que han mostrado eficacia en el
control del burnout y la fatiga de compasión.
La tabla 5 recoge las sugerencias de control del estrés35
de tres expertos, el cardiólogo Thomas Kottke del Instituto
Mayo, el cardiólogo Robert S. Elliot del Instituto Scottsdale
go del día, permitiéndose la libertad de escribirlo, ayuda al
autocuidado y a despertar la autoconciencia31. La tabla 2
propone un sencillo ejercicio de meditación para favorecer la
ecuanimidad.
Identificar y gestionar las emociones y los
pensamientos conscientemente
Para poder entenderse es muy útil identificar la emoción,
ponerle nombre para poder gestionar nuestros mecanismos
emocionales. No se trata de reprimirla, apagarla o evitarla ni
de soltarla de un modo abrupto, reactivo, sino de reconocer-
la, entender su significado para luego soltarla.
En la tabla 3 se muestra un esquema del proceso de ges-
tión emocional.
Incorporar en nuestra rutina diaria hábitos
de autocuidado emocional
Del mismo modo que tenemos rutinas de autocuidado físi-
co: ducha, lavado de dientes, desayuno cada mañana; de
TABLA 2. Minimeditación
Se realiza para establecer contacto con uno mismo y darse la
oportunidad de salir de los automatismos
Consiste en contactar con nuestra respiración durante tres
minutos para pararse y observar. Consta de tres pasos:
1. Centrar la atención en la respiración, siguiendo su ritmo
natural, identificando las sensaciones al inspirar y exhalar
2. Centrar la atención en las experiencias internas que están
sucediendo en ese momento. Preguntarse: ¿qué me está
pasando ahora?, ¿qué sensaciones, pensamientos y
emociones percibo? Con actitud de aceptación, observadora
y comprensiva, sin juzgar
3. Expandir la atención por todo el cuerpo, identificando la
postura corporal, la expresión facial y otras sensaciones
Si nos permitimos aflojar todo el cuerpo podemos tener la
experiencia de una relajación espontánea y así, disfrutar de la
sensación de calma cuando se aquieta la mente y se está en
contacto con uno mismo en el momento presente35
TABLA 3. Gestionando las emociones
Gestiono las emociones cuando:
Le doy nombre (miedo, rabia, tristeza, alegría)
La acepto
Identifico su causa
Respondo o suelto21
Podemos escuchar nuestras emociones en la medida en que se
esté despierto y se dé uno permiso para sentirlas. Estar
conectados
Podemos entender nuestras emociones en la medida en que les
pongamos nombre. Hay cuatro emociones básicas: miedo,
rabia, tristeza y alegría
Podemos atender nuestras emociones en la medida en que
elijamos cómo actuar en coherencia con el propio mundo de
valores
TABLA 4. Medidas para prevenir el burnout y la fatiga de compasión
Carga de trabajo sostenible
Formación en habilidades de comunicación
Reconocimiento y recompensas adecuadas
Meditación
Escritura reflexiva
Supervisión y tutela
Desarrollo de habilidades de autoconciencia
Práctica de actividades de autocuidado
Actividades de formación continuada
Participación en investigación
Uso de rituales
Programas de reducción de estrés para el equipo basados en
mindfulness29
Intervención para el equipo basada en potenciar el sentido del trabajo
Retiros especializados
Talleres específicos de autocuidado
Modificada de Kearney16
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29. Kabatt Zinn J. La práctica de la atención plena. Barcelona: Kairós;
2007.
de estudio del estrés y el neurocientífico Sapolsky de la Uni-
versidad de Stanford.
Apreciación final:
“…con el tiempo, los autores hemos ido valorando, cada
vez más, el elemento de la sonrisa y la amabilidad como la
mejor herramienta que tenemos para el encuentro entre las
personas, independientemente de si está de moda o no. Es el
principio de la acogida, de la presencia y la compasión. Sin
ellas el sentido de la profesión son voces carentes de conte-
nido.
Bibliografía
1. Novack DH. Therapeutic aspects of the clinical encounter. J Gen Intern
Med. 1987;2:346-55.
TABLA 5. Sugerencias para el control del estrés35
Aprovecha 30 minutos diarios para realizar alguna actividad
gratificante para ti, ya sea tomar un baño de espuma, jugar con
un niño o practicar sexo
Estrecha vínculos con familia y amigos
No toleres los problemas con tu pareja: ¡arréglalos!
Reconoce que la gente con algún tipo de creencia religiosa
experimenta menores niveles de estrés; considera dar a la
espiritualidad un papel más importante en tu vida
El estrés es muchas veces producto de nuestras
interpretaciones. Considera la posibilidad de interpretaciones
alternativas; adopta las dificultades como retos y no como
obstáculos
Practica ejercicio todo lo que puedas. No creas que por no
disponer de 30 minutos diarios cualquier tiempo menor es en
vano
Trata de reducir hábitos poco sanos como: alimentación
anárquica, tabaco, alcohol. Pequeños cambios se dirigen hacia
grandes resultados. Tendrás la sensación de que estás logrando
tu objetivo
No pierdas tiempo buscando el aparcamiento más cercano.
¡Disfruta el paseo!
Proporciónate tiempo para lo que te gusta
Haz del buen dormir una prioridad
Cambia aquello que depende de ti, y no gastes energía en aquello
que escapa a tu control
Delega. Confía en tus subordinados. La confianza es un ejercicio
de libertad que conviene practicar
No trates de ser perfecto. Identifica dos o tres prioridades y
céntrate en ellas. Acepta la imperfección
Practica la asertividad con firmeza: deniega peticiones con estilo
Sé claro en tus objetivos: no malgastes energía, tiempo y recursos
en asuntos que no te importan demasiado
No olvides el sexo. El orgasmo es un excelente mecanismo
autorregulador. Cuida la relación con tus compañeros
Procura estar despierto ante tus propias reacciones y canalízalas
adecuadamente
Decide con qué valores quieres identificar tu profesión y guíate por
ellos. Recuerda que la coherencia con uno mismo es fuente de
satisfacción
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Benito E et al. Herramientas para el autocuidado del profesional que atiende a personas que sufren
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33. Charon R. The patient-physician relationship. Narrative medicine: A
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tanalysis of randomized trials. J Consult Clin Psychol. 2006;74:243-52.
03 ACTUALIZ 0125 (59-65).indd 65 14/2/11 08:38:05
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... 12 Recently, interventions focused on enhancing self-awareness among health professionals to ameliorate patient-provider relationships, help them deal with complex situations, and minimize countertransference (therapist's attitudes, feelings, and thoughts in relation to the patient) have been tested. 13 Self-awareness may prevent rumination (ie, excessive brooding over negative events that results in anxiety and depression episodes), 14 while contributing to selfregulation of negative emotions, enhancing well-being 15,16 professionalism, and increasing quality of care delivered. 17,18 One study used the mindfulness-based psychoeducational intervention created by Krasner and colleagues at the University of Rochester Medical Center with the aim of reducing stress levels and promoting self-awareness in primary health care professionals. ...
... We believe that the cultivation of openness and selfobservation that results from mindfulness training facilitates self-regulation and improves well-being. 15,16 Furthermore, research on mindfulness training suggests that acceptance of the negative aspects of some experiences without attempting to change them enhances psychological flexibility and helps redirect behavior toward a desired goal. 18 The combination of mindfulness and psychological flexibility constitutes an adaptive coping strategy to face the psychological distress associated with working at a primary health care unit. ...
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Burnout is a very prevalent type of stress among health professionals. It affects their well-being, performance, and attitude toward patients. This study assessed the effectiveness of a training program for primary health care professionals designed to reduce burnout and mood disturbance, increase empathy, and develop mindfulness. Pragmatic randomized controlled trial with pre- and postintervention measurements of 68 primary health care professionals (43 in the intervention and 25 in the control group) in Spain. The intervention consisted of presentations of clinically relevant topics, mindfulness-based coping strategies, mindfulness practice, yoga, and group discussions (8 sessions of 2.5 hours per week plus a 1-day session of 8 hours). Outcome measures included the Maslach Burnout Inventory, Profile of Mood States, Jefferson Scale of Physician Empathy, Baer's Five Facets Mindfulness Questionnaire, and a questionnaire on changes in personal habits and mindfulness practice. Measurements were performed at baseline and after 8 weeks. The intervention group improved in the 4 scales measured. The magnitude of the change was large in total mood disturbance (difference between groups -7.1; standardized effect-size [SES] 1.15) and mindfulness (difference between groups 11; SES 0.9) and moderate in the burnout (difference between groups -7; SES 0.74) and empathy scales (difference between groups 5.2; SES 0.71). No significant differences were found in the control group. Our study supports the use of mindfulness-based programs as part of continuing professional education to reduce and prevent burnout, promote positive attitudes among health professionals, strengthen patient-provider relationships, and enhance well-being.
... 12 Recently, interventions focused on enhancing self-awareness among health professionals to ameliorate patient-provider relationships, help them deal with complex situations, and minimize countertransference (therapist's attitudes, feelings, and thoughts in relation to the patient) have been tested. 13 Self-awareness may prevent rumination (ie, excessive brooding over negative events that results in anxiety and depression episodes), 14 while contributing to selfregulation of negative emotions, enhancing well-being 15,16 professionalism, and increasing quality of care delivered. 17,18 One study used the mindfulness-based psychoeducational intervention created by Krasner and colleagues at the University of Rochester Medical Center with the aim of reducing stress levels and promoting self-awareness in primary health care professionals. ...
... We believe that the cultivation of openness and selfobservation that results from mindfulness training facilitates self-regulation and improves well-being. 15,16 Furthermore, research on mindfulness training suggests that acceptance of the negative aspects of some experiences without attempting to change them enhances psychological flexibility and helps redirect behavior toward a desired goal. 18 The combination of mindfulness and psychological flexibility constitutes an adaptive coping strategy to face the psychological distress associated with working at a primary health care unit. ...
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OBJECTIVES: To determine the long-term effects of a mindfulness program on burnout, mood states, empathy, and mindfulness in primary care professionals. METHODS: A repeated measures before-after study was performed in 87 participants working in primary care. The variables evaluated were scores of the Burnout Inventory (Maslach), mood states (Profile of Mood States [POMS]), empathy (Jefferson Scale of Physician Empathy [JSPE]) and mindfulness (Five Facet Mindfulness Questionnaire [FFMQ]), adherence to the intervention, and changes in attitudes. Evaluations were performed at baseline, at 8 weeks, and at 6 and 12 months. The intervention lasted for 1 year and consisted of two training phases, an intensive first phase lasting 28hours, spread over 8 weeks, and a second, maintenance phase of 25hours spread over 10 months. The effect of the intervention was assessed through observed change, standardized response mean (SRM), and linear mixed-effects models on repeated measures. RESULTS: The scores of all the scales improved significantly during the follow-up compared with baseline scores. The greatest differences were obtained at 12 months, especially in the the FFMQ (SRM: 1.4), followed by the POMS (SRM: 0,8). The greatest improvement in the maintenance phase was found in the difference between consecutive scores. The only scale that showed major changes in all phases was the FFMQ scale. At the end of the intervention, 89% of participants practiced the exercises of the program on their own and 94% reported improvements in self-care and greater professionalism. CONCLUSIONS: A psychoeducational program based on mindfulness reduces burnout and improves mood states, empathy, and mindfulness, while encouraging better self-care.
... Consideration of the correct functioning and effective management of workers and organizational groups is essential to promote good work performance, in addition to improving psychosocial well-being and increasing the quality of work life of employees [4][5][6][7][8]. ...
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Health professionals are among the most vulnerable to work stress and emotional exhaustion problems. These health professionals include tutors and resident intern specialists, due to the growing demand for the former and the high work overload of the latter. Mindfulness training programs can support these professionals during times of crisis, such as the current global pandemic caused by the coronavirus-19 disease. The objective of this study was to compare the effectiveness of an abbreviated Mindfulness-Based Stress Reduction (MBSR) and Mindful Self-Compassion (MSC) training program in relation to a standard training program on the levels of mindfulness, self-compassion, and self-perceived empathy in tutors and resident intern specialists of Family and Community Medicine and Nursing. A total of 112 professionals attached to six Spanish National Health System teaching units (TUs) participated in this randomized and controlled clinical trial. Experimental Group (GE) participants were included in the standard or abbreviated MBSR programs. The Five Facet Mindfulness Questionnaire (FFMQ), the Self-Compassion Scale short form (SCS-SF), and the Jefferson Scale of Physician Empathy (JSPE) were administered three times during the study: before, immediately after, and 3 months after the intervention. Adjusted covariance analysis (ANCOVA), using pretest scores as the covariate, showed a significant increase in mindfulness (F(2,91) = 3.271; p = 0.042; η2 = 0.067) and self-compassion (F(2,91) = 6.046; p = 0.003; η2 = 0.117) in the post-test visit, and in self-compassion (F(2,79) = 3.880; p = 0.025; η2 = 0.089) in the follow-up visit, attributable to the implementation of the standard training program. The standard MBSR and MSC training program improves levels of mindfulness and self-compassion, and promotes long-lasting effects in tutors and resident intern specialists. New studies are needed to demonstrate the effectiveness of abbreviated training programs.
... Work stress and burnout are two common problems among the health personnel of the Spanish National Health System (Sistema Nacional de Salud-SNS) due to the high health care burden on this system, among other reasons, with users increasingly demanding solutions to their health problems and needs, insufficient time for training and recycling, and perceived lack of support from managers [1][2][3]. Many studies show the need to address the physical and psychological consequences of work stress and burnout on health professionals not only by implementing measures regarding work organisation and working conditions but also by providing professionals with tools promoting self-care to help them cope with reality through emotional self-regulation [4,5]. ...
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Background Health personnel are susceptible to high levels of work stress and burnout due to the psychological and emotional demands of their work, as well as to other aspects related to the organisation of that work. This paper describes the rationale and design of the MINDUUDD study, the aim of which is to evaluate the effectiveness of a mindfulness and self-compassion 4-session programme versus the standard 8-session programme to reduce work stress and burnout in Family and Community Medicine and Nursing tutors and residents. Methods The MINDUDD study is a multicentre cluster randomised controlled trial with three parallel arms. Six Teaching Units will be randomised to one of the three study groups: 1) Experimental Group-8 (EG8); 2) Experimental Group-4 (EG4) Control group (CG). At least 132 subjects will participate (66 tutors/66 residents), 44 in the EG8, 44 in the EG4, and 44 in the CG. Interventions will be based on the Mindfulness-Based Stress Reduction (MBSR) program, including some self-compassion practices of the Mindful Self-Compassion (MSC) programme. The EG8 intervention will be implemented during 8 weekly face-to-face sessions of 2.5 h each, while the EG4 intervention will consist of 4 sessions of 2.5 h each. The participants will have to practice at home for 30 min/day in the EG8 and 15 min/day in the EG4. The Five Facet Mindfulness Questionnaire (FFMQ), Self-Compassion Scale (SCS), Perceived Stress Questionnaire (PSQ), Maslach Burnout Inventory (MBI), Jefferson Scale of Physician Empathy (JSPE), and Goldberg Anxiety-Depression Scale (GADS) will be administered. Measurements will be taken at baseline, at the end of the programs, and at three months after completion. The effect of the interventions will be evaluated by bivariate and multivariate analyses (Multiple Linear Regression). Discussion If the abbreviated mindfulness programme is at least as effective as the standard program, its incorporation into the curriculum and training plans will be easier and more appropriate. It will also be more easily applied and accepted by primary care professionals because of the reduced resources and means required for its implementation, and it may also extend beyond care settings to academic and teaching environments as well. Trial registration The study has been registered at ClinicalTrials.gov (NCT03629457; date of registration: 13.08.2018). Electronic supplementary material The online version of this article (10.1186/s12875-019-0913-z) contains supplementary material, which is available to authorized users.
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El filósofo y psiquiatra alemán Karl Jaspers identifica aquellas situaciones vitales que se viven en los límites de la existencia, y que exponen al ser humano ante la profundidad de la experiencia moral. Estas situaciones límite (la culpa, el sufrimiento, la muerte, etc.) trascienden la moral cotidiana, superficial y legalista, y confrontan la existencia a una ética de situación, en la que los medios habituales para resolver los conflictos humanos, la ética normativa y el legalismo de lasformas jurídicas son francamente insuficientes (Jaspers, citado por Gracia, 2008, pp. 23-24). Las situaciones médicas en el final de la vida,si bien están orientadas por un conjunto de normas y leyes positivas en Colombia (Ley 1733 de 2014, Resolución 971 de 2021, Resolución 825 de 2018, Sentencia C-233 de 2021, entre otras), constituyen situaciones límite en las que entran en conflicto intereses y obligaciones morales. La resolución de estos conflictos no es posible con el simple recurso a las formas normativas, dado que en estos escenarios coexisten valores, afectos y expectativas de múltiples actores que requieren para su resolución del razonamiento moral, el concurso de las virtudes (como la prudencia) y la sensibilidad ética. Teniendo en cuenta esto, el presente escrito busca aclarar conceptos sobre los tipos de conflicto que pueden presentarse en la atención sanitaria, identificar distintas fuentes intrapersonales, organizacionales y contractuales que distorsionan la excelencia de la práctica médica, así como algunas propuestas para hacer frente a estas situaciones.
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Objectives To determine the long-term effects of a mindfulness program on burnout, mood states, empathy, and mindfulness in primary care professionals. Methods A repeated measures before-after study was performed in 87 participants working in primary care. The variables evaluated were scores of the Burnout Inventory (Maslach), mood states (Profile of Mood States [POMS]), empathy (Jefferson Scale of Physician Empathy [JSPE]) and mindfulness (Five Facet Mindfulness Questionnaire [FFMQ]), adherence to the intervention, and changes in attitudes. Evaluations were performed at baseline, at 8 weeks, and at 6 and 12 months. The intervention lasted for 1 year and consisted of two training phases, an intensive first phase lasting 28 hours, spread over 8 weeks, and a second, maintenance phase of 25 hours spread over 10 months. The effect of the intervention was assessed through observed change, standardized response mean (SRM), and linear mixed-effects models on repeated measures. Results The scores of all the scales improved significantly during the follow-up compared with baseline scores. The greatest differences were obtained at 12 months, especially in the the FFMQ (SRM: 1.4), followed by the POMS (SRM: 0,8). The greatest improvement in the maintenance phase was found in the difference between consecutive scores. The only scale that showed major changes in all phases was the FFMQ scale. At the end of the intervention, 89% of participants practiced the exercises of the program on their own and 94% reported improvements in self-care and greater professionalism. Conclusions A psychoeducational program based on mindfulness reduces burnout and improves mood states, empathy, and mindfulness, while encouraging better self-care.
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En: Análisis y modificación de conducta Valencia 2005, v. 31, n. 139; p. 557-571 Se examina la eficacia del programa para la reducción del estrés denominado Mindfulness-Based Stress Reduction (MBSR) con un grupo de 28 voluntarios, en su mayoría profesionales de la salud. El 75 por ciento de los participantes completó el programa y el malestar psicológico de estos se redujo en un 49 por ciento según el SCL-90R. El malestar físico también mejoró, con una reducción del 44 por ciento de los síntomas médicos, medidos según el MSCL. Estos resultados son satisfactorios y similares a los citados en otros estudios comparables. Por ello, se piensa que la técnica MBSR puede ser aplicable en España para la reducción del estrés en el ámbito sanitario, con igual efectividad que en Estados Unidos. Esta técnica que se imparte en grupo, con carácter formativo y con un coste reducido, puede ser útil para prevenir riesgos psico-sociales, como el estrés, en los Planes de Prevención de Riesgos Laborales, p. 570-571
Book
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This is the book that started an are of research and practice of compassion fatigue, secondary traumatic stress and stress reactions, vicarious trauma, and most recently compassion fatigue resilience
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En este artículo proponemos una serie de herramientas prácticas para avanzar en el proceso de enfrentarse cotidianamente, de forma abierta y honesta, sin engaños y con acogida a las necesidades de nuestros pacientes. ● La cuestión está en escucharse, entenderse y atenderse y en asumir el compromiso de cuidarse cuando se cuida a los demás en contextos de sufrimiento
Article
This is a revised and expanded edition of a classic in palliative medicine, originally published in 1991, with three added chapters and a new preface summarizing our progress in the area of pain management. The obligation of physicians to relieve human suffering stretches back into antiquity. But what exactly, is suffering? One patient with cancer of the stomach, from which he knew he would shortly die, said he was not suffering. Another, someone who had been operated on for a minor problem-in little pain and not seemingly distressed-said that even coming into the hospital had been a source of pain and suffering. With such varied responses to the problem of suffering, inevitable questions arise. Is it the doctor's responsibility to treat the disease or the patient? And what is the relationship between suffering and the goals of medicine? According to the author of this book, these are crucial questions, but ones that have unfortunately remained only queries void of adequate solutions. It is time for the sick person, the author believes, to be not merely an important concern for physicians but the central focus of medicine. With this in mind, he argues for an understanding of what changes should be made in order to successfully treat the sick while alleviating suffering, and how to actually go about making these changes with the methods and training techniques firmly rooted in the doctor's relationship with the patient. © 1991, 2004 by Oxford University Press, Inc. All rights reserved.
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Objective: To measure the prevalence of burnout and potential cases of psychiatric disorder among emergency physicians and advanced trainees of emergency medicine in Australasia. Methods: A postal survey of all Fellows and advanced trainees of the Australasian College for Emergency Medicine using the Maslach Burnout Inventory and General Health Questionnaire-28 was performed. Results: The survey showed that 71.8% of respondents had moderate to high levels of emotional exhaustion, 69.9% had moderate to high levels of depersonalization and 48.7% had moderate to low perception of personal accomplishment. A General Health Questionnaire-28 score of 6 or more, indicating potential cases of psychiatric disorder, was seen in 26.8% of respondents. Burnout was correlated with male gender, trainee status, longer working hours, weekend shifts, shift work, work dissatisfaction, self-report of feeling stressed and a desire to stop working in the emergency department within 10 years. Conclusions: There are emergency physicians and advanced trainees of emergency medicine working in emergency departments suffering from considerable burnout with a risk of psychiatric disorder. Those with burnout are likely to consider stopping work in the emergency department within 10 years. Interventions to improve the wellbeing of these doctors should be considered.