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Una experiencia inédita en España : las exposiciones de escultura al aire libre

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El Retiro madrile?o, el parque de Mar?a Luisa de Sevilla y el Colegio Mayor de la Moncloa (Madrid), fueron los lugares elegidos en los a?os 50 para la celebraci?n de tres exposiciones de escultura al aire libre. En ellas, se dieron cita obras de los escultores espa?oles m?s importantes del panorama art?stico de esa ?poca, afanados en la renovaci?n de la pr?ctica escult?rica m?s tradicional que triunfaba en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes.Park ?El Retiro? in Madrid, park ?Mar?a Luisa? in Seville and the school ?Colegio Mayor de la Moncloa? (Madrid), were the places chosen in the 50?s for the celebration of three open air sculpture exhibitions. In those exhibitions, will join together the works of the most important Spanish sculptors in the artistic scene of that time; they strove for the renewal of the most traditional sculpture practice that succeed in the ?Exposiciones Nacionales de Bellas Artes?.
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INTRODUCCIÓN: PANORAMA ARTÍSTICO EN LOS 50
Como ha sido señalado en múltiples ocasiones1, los años 50 en España, al
igual que sucedía en la mayor parte de Europa, fue una época de cambios; una dé-
cada «bisagra» entre una España asolada tras la guerra y otra en busca de un fu-
turo cultural y económico más esperanzador.
Espacio, Tiempo y Forma, Serie VII, H.adel Arte, t. 17, 2004, págs. 239-262
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Serie VII, H.adel Arte, t. 17, 2004
*Departamento Historia del Arte, Facultad Filosofía y Letras. Universidad de Zaragoza.
1AGUILERA CERNI, V., Arte y compromiso histórico. Sobre el caso español, Valencia, Fernando To-
rres, 1976, pp. 31-47; BOZAL, V., «La imagen de la posguerra», Vanguardia artística y realidad social,
Una experiencia inédita en España:
las exposiciones de escultura al aire libre
An Unprecedented Experience in Spain:
Out of Doors Sculpture Exhibitions
ANA ARA FERNÁNDEZ*
RESUMEN
El Retiro madrileño, el parque de María
Luisa de Sevilla y el Colegio Mayor de la
Moncloa (Madrid), fueron los lugares
elegidos en los años 50 para la
celebración de tres exposiciones de
escultura al aire libre. En ellas, se dieron
cita obras de los escultores españoles
más importantes del panorama artístico
de esa época, afanados en la renovación
de la práctica escultórica más tradicional
que triunfaba en las Exposiciones
Nacionales de Bellas Artes.
PALABRAS CLAVE
Exposición escultura, aire libre, años 50,
Madrid, Sevilla.
ABSTRACT
Park «El Retiro» in Madrid, park «María
Luisa» in Seville and the school «Colegio
Mayor de la Moncloa» (Madrid), were the
places chosen in the 50´s for the
celebration of three open air sculpture
exhibitions. In those exhibitions, will join
together the works of the most important
Spanish sculptors in the artistic scene of
that time; they strove for the renewal of
the most traditional sculpture practice that
succeed in the «Exposiciones Nacionales
de Bellas Artes».
KEY WORDS
Sculture exhibition, open air, the 50’s,
Madrid, Seville.
Años en los que tuvo lugar un tímido despertar cultural tras el eclipse de la dé-
cada precedente, haciéndose visible, por ejemplo, en el aumento de la cantidad y
calidad de actividades expositivas o en la apertura de nuevas salas que arriesga-
ban y apostaban por un arte de vanguardia. Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao,
con la galería Studio y Zaragoza con la sala Libros serán las ciudades en las que
este renacimiento artístico será más evidente.
La recuperación del pulso de vanguardia anterior a la guerra, como ha seña-
lado Calvo Serraller, no se realizó de un modo lineal sino dialéctico, con diversos
saltos cualitativos en la sucesión de los acontecimientos2que comenzarían con la
creación en 1949 de la Escuela de Altamira y la celebración de la Primera Semana
Internacional de Arte Contemporáneo en Santillana del Mar.
Para investigadores como Aguilera Cerni, no será hasta el año 1957 cuando
comenzaron a producirse algunos de los más significativos fenómenos de la cultura
artística española de posguerra que supusieron la consolidación de las tendencias
más modernas3. A ello contribuyó la creación de varios grupos abstractos en ciu-
dades como Valencia con Parpalló, Madrid con El Paso o Equipo 57 en Córdoba.
Es en este contexto donde jugará un papel relevante el museo Nacional de
Arte Contemporáneo de Madrid, siendo considerado el centro oficial más impor-
tante en la promoción artística durante esta época, apostando por la difusión del
arte más innovador4.
Simultáneamente a estos acontecimientos, los artistas españoles comenzarán
a triunfar en certámenes extranjeros como las bienales de Venecia, Alejandría y
Sao Paulo o en la Trienal de Milán, exportando una imagen nueva y fresca del am-
biente cultural que se estaba viviendo en nuestro país.
En este panorama artístico, la escultura española se debatía, al igual que su-
cedía con la pintura, entre dos tendencias principales: ¿abstracción o figuración?,
será la cuestión que centrará buena parte del discurso artístico del momento.
Por un lado, el renacimiento y la renovación de la escultura figurativa en varias
vertientes: desde la más tradicional de Benjamín Mustieles, José Clará o Juan Re-
bull, la neofiguración de la Escuela Madrileña con Venancio Blanco y Ramón La-
payese a la cabeza, al hiperrealismo de los hermanos López Hernández, sin olvi-
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1936-1976, Barcelona, col. «Comunicación Visual», Gustavo Gili, 1976, pp. 98-110; CALVO SERRA-
LLER, F., España, medio siglo de arte de vanguardia, Madrid, Fundación Santillana, 1985, pp. 43-65; CA-
BRERA GARCÍA, M.aI., Tradición y vanguardia en el pensamiento artístico español (1939-1959), Granada,
Universidad de Granada, 1998.
2CALVO SERRALLER, F., Op. cit., p. 48.
3AGUILERA CERNI, V., Op. cit., p.40.
4En mayo de 1956 se celebra en el museo de Arte Contemporáneo de Madrid el Primer Salón de
Arte No Figurativo.
dar el resurgir de la figuración académica de un Federico Marés o un Juan de Áva-
los presentes siempre en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes.
Tímidamente, una escultura abstracta con tintes informalistas, iba abriéndose
camino con protagonistas como Pablo Serrano, José María Subirachs, Carlos Fe-
rreira o Eudaldo Serra, siendo utilizada, al igual que sucedió en países como
Francia o Italia tras la segunda guerra mundial, para transmitir estados de angus-
tia, dolor, rabia en una sociedad asolada tras un conflicto bélico.
Por otro lado, artistas como Jorge Oteiza, Eduardo Chillida y Martín Chirino ex-
perimentaban con la abstracción dirigida hacia la ordenación e incorporación del
espacio en la escultura.
CERTÁMENES ARTÍSTICOS: SECCIÓN ESCULTURA
En el periodo de la inmediata posguerra, las Exposiciones Nacionales de Bellas
Artes fueron los únicos certámenes que suponían un reconocimiento estatal con-
virtiéndose en la única plataforma que tenían los artistas para darse a conocer5. La
vía oficial —comentaba Aguilar Cerni— era la única con medios suficientes para
que lo emergente pudiera salir de un minoritarismo tan restringido que casi que-
daba limitado al círculo privado de las amistades o pequeños grupos6. Los artistas
premiados se sentían avalados por estos certámenes siendo parte importante de
su trayectoria artística.
En este ambiente expositivo trasnochado, rancio y ramplón, destacó, dentro del
panorama artístico madrileño, la exposición que sobre Arte italiano se celebró en
1948 en el Museo Nacional de Arte Moderno7. Entre los escultores representados
destacaban Francesco Messina, Giacomo Manzù y el recién fallecido Arturo Mar-
tini, cuyas obras amables y decorativas ejercieron, como analizaremos posterior-
mente, una gran influencia en los escultores españoles.
El crítico Eugenio D´Ors elogió en varios artículos el conjunto de las obras des-
de las páginas del periódico Arriba8, considerando estas esculturas como el clasi-
cismo más puro que haya podido conocer el mundo contemporáneo9.
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5Para un análisis exhaustivo de cada uno de estos certámenes consultar: PANTORBA, B. de, Historia
y crítica de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, Madrid, Alcor, 1948; LLORENTE HERNÁNDEZ, A.,
«Las exposiciones Nacionales de Bellas Artes en la postguerra española» en Arte e ideología en la Es-
paña de la postguerra (1939-1951), Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 1992.
6AGUILERA CERNI, V., Iniciación al arte español de la postguerra, Barcelona, Ediciones Península,
1970, p. 50.
7Exposición organizada por la «Galleria del Cavallino» de Venecia.
8ORS, E., «Novísimo glosario: Arte italiano contemporáneo», Arriba, 25, V, 1948, p. 3; «Novísimo
glosario: Los versátiles y los obstinados», Arriba, 28, V, 1948, p. 3.
9ORS, E., «Novísimo glosario: Los escultores. Las juventudes», Arriba, 30, V, 1948, p. 30.
Fue sin embargo al comienzo de la década de los cincuenta cuando tiene lugar
el acontecimiento que supuso «el primer asalto firme y público del espíritu escul-
tórico de la vanguardia en la posguerra10». Nos referimos a la exposición itineran-
te que sobre Cuatro escultores abstractos, organizaron las galerías Layetanas
de Barcelona, Studio de Bilbao y Buchholz11 de Madrid, albergando durante los pri-
meros meses de 1951 esta novedosa muestra. Los artistas allí reunidos fueron
Ángel Ferrant, Eudaldo Serra, Jorge Oteiza y Carlos Ferreira.
El crítico catalán Luis Figuerola Ferretti calificó las obras como travesuras
propias del mundo onírico y verbenero del subconsciente y a sus autores, como fal-
sos profetas del nuevo arte. «Nuestra postura —comentaba— firmemente adheri-
da a una creencia en lo que el arte moderno puede ser, rechaza el concepto formal
de este academicismo de la izquierda, tan dañoso a la verdadera escultura posible
en nuestros días como la de cualquier grupo de imitadores de un Coullaut Valera,
pongamos por caso»12.
Con otro tono, el poeta Carlos Edmundo de Ory desde los Cuadernos Hispa-
noamericanos, apuntaba «que —sin acaso demasiada esperanza de recibir aplau-
sos generales o dicho con frase más adecuada para tales artistas, de sembrar el
entusiasmo de su arte en público— han resuelto el propósito feliz de reunirse y
prestar un número de obras, con el fin de llevar a cabo colectivamente una expo-
sición sucesiva en tres capitales de España»13.
En agosto de 1952 volverán a darse cita estos cuatro escultores, junto a Ca-
rretero, Olmedo y Planes en la exposición organizada por la Universidad Menéndez
Pelayo (Santander) y la Dirección General de Bellas Artes titulada «1952» en el
Museo Municipal de esta ciudad.
Otro acontecimiento importante que tiene lugar en 1951 es la I Bienal Hispa-
noamericana de Arte en Madrid, certamen que ha sido considerado por la crítica
como el verdadero hito reorientador de la política artística del franquismo14. En la
sección de escultura —como así explicaba Ricardo Gullón en el prólogo— se
pretendía ofrecer un muestrario de las últimas tendencias trazando la evolución de
la escultura española y americana de los últimos cincuenta años. En ella, las
obras no figurativas fueron una minoría, «tal vez —explicaba— porque algunos de
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10 MARÍN-MEDINA, J., La escultura española contemporánea (1800 - 1978). Historia y evolución críti-
ca, Madrid, Edarcón, 1978, p. 193.
11 En la galería Buchholz de Madrid ya habían expuesto en 1947 Clará, Casanovas, Sanz, Ferreira,
Planes, Llauradó y Ferrant en 1947 y en 1949 Ferrant, Oteiza y Serra.
12 FIGUEROLA FERRETTI, L., «Verbenismo escultórico», Arriba, 24, V, 1951, p. 19.
13 EDMUNDO DEORY, C., «4 escultores actuales», en Cuadernos Hispanoamericanos, n.o19, Madrid,
enero-febrero, 1951, p. 70.
14 Para conocer los detalles de este certamen, consultar: CABAÑAS BRAVO, M., Política artística del
Franquismo. El hito de la Bienal Hispano-Americana de Arte, Madrid, C.S.I.C., 1996, p. XVI.
los artistas inclinados a adoptarlas, prefirieron concurrir con obras más conformes
a los dictados de la tradición que a los de la aventura»15.
En ella se exponen obras de escultores veteranos como José Clará, José
Planes, Moisés de Huerta, Juan de Ávalos, Torres Isunza y Juan Rebull, quien ob-
tuvo el Gran Premio, con otros más jóvenes, caso de Carlos Ferreira, Plácido
Feitas, Cristino Mallo y Jorge Oteiza quienes, para Alberto Sartoris, constituyeron
«los fermentos motores de la sección»16.
Barcelona fue la ciudad elegida en 1955 para la celebración de la III Bienal His-
panoamericana. En ella expondrán un elenco de artistas aportando frescura al pa-
norama escultórico español. Es el caso de las obras presentadas por José Luis
Sánchez, los catalanes Eudaldo Serra y José Granyer, dos de los miembros del fu-
turo grupo El Paso, Martín Chirino y Pablo Serrano y los extranjeros Susana Polac
y Carlos Collet. En este caso, el premio de escultura fue compartido entre Ángel
Ferrant y Pablo Serrano.
Fecha significativa en este breve repaso artístico es el año de 1953 con la ce-
lebración del Primer Congreso de Arte Abstracto en la Universidad Internacional
Menéndez Pelayo de Santander. Para el investigador Gabriel Ureña es a partir de
este momento cuando el arte abstracto no sólo encontrará desbrozado el camino,
sino que contará incluso con la protección oficial17.
Paralelamente tendrán lugar durante esta década varios acontecimientos ar-
tísticos internacionales que supusieron el triunfo de nuestros artistas en el extran-
jero. A modo de ejemplo, y centrándonos únicamente en los escultores, la medalla
de oro de Ángel Ferrant en la Trienal de Milán (1951); el Gran Premio obtenido por
José Clará en la II Bienal Hispanoamericana de Arte en La Habana (1953), siendo
el segundo para José Planes; el gran premio de Eudaldo Serra en la Bienal de Arte
Mediterráneo de Alejandría (1957), el de Oteiza en la IV Bienal Sao Paulo en
este mismo año y el triunfo de Eduardo Chillida en la Bienal Internacional de Ve-
necia (1958).
Así —apuntaba Gabriel Ureña — nombres como los de Oteiza, Chillida y Serra
acabaron siendo más conocidos en Sao Paulo, Venecia, Alejandría, Milán, París,
Londres o Nueva York que en los ámbitos urbanos españoles18.
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15 Así queda recogido en el Catálogo Oficial de la Bienal Hispano-Americana de Arte, octubre 1951.
Texto dedicado a la escultura escrito por Ricardo Gullón, p. 169.
16 SARTORIS, A., «Ojeada rápida sobre la Bienal», en Ínsula: revista biográfica de Ciencias y Letras, n.o
71, 15 noviembre, 1951, p. 1.
17 UREÑA, G., Las vanguardias artísticas en la postguerra española 1940-1959, Madrid, Ediciones Ist-
mo, 1982, p. 113.
18 Ídem, p. 174.
Una vez recordado el panorama escultórico nacional, analizaremos a conti-
nuación tres exposiciones de escultura al aire libre que fueron celebradas en Es-
paña en esta década de 1950. Con los artistas que a ellas se dieron cita, trazare-
mos la evolución que en esta época experimentó esta práctica artística. El Retiro
madrileño, el parque sevillano de María Luisa y el Colegio Mayor de la Moncloa
fueron los escenarios elegidos para estos certámenes en los que se exponen
obras de los artistas más representativos del momento.
EXPOSICIÓN INTERNACIONAL DE ESCULTURA
AL AIRE LIBRE EN EL RETIRO
Mientras en otoño de 1953 doscientos mil falangistas de toda España se con-
centraban en Chamartín para renovar su lealtad al Caudillo, en el parque del Retiro
tenía lugar la primera exposición española de escultura al aire libre (Fig. 1).
Organizada por la Dirección General de Bellas Artes y la Sociedad de Amigos
de los Jardines, contó con la colaboración de la Dirección General de Relaciones
Culturales del Ministerio de Asuntos Exteriores, la Dirección General de Informa-
ción y el Ayuntamiento de Madrid. El director General de Bellas Artes, Antonio Gá-
llego Burín, fue el presidente de la Comisión, actuando como vicepresidentes los
directores de los museos de Arte de Barcelona, Juan Ainaud de Lasarte y del Mu-
seo de Arte Contemporáneo de Madrid, José Luis Fernández del Amo. Entre los
asesores dos historiadores del arte de excepción de la época: José Camón Aznar
y el crítico Enrique Lafuente Ferrari.
La presentación del catálogo corrió a cargo del periodista y ensayista Pedro
Mourlane Michelena quien justificaba la elección de estos artistas por haber ga-
nado «aquiescencia en Europa, ya que» —añade— «el renombre es ciertamente
un remedo para la fama, como la fama un remedo de la gloria».
Casi medio centenar de esculturas fueron expuestas de las que, dos terceras
partes eran de escultores españoles. De las obras, la práctica totalidad había ob-
tenido previamente el reconocimiento en alguna de las Exposiciones Nacionales19
pasando, como así se hacía constar en el reglamento20, a formar parte de la colec-
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19 Es el caso de José Planes (medalla de primera clase en la exposición nacional de 1943); Fernando
Cruz Solís (medalla segunda clase en 1952); Antonio Cruz Collado (medalla de segunda clase en
1930, medalla de primera clase en 1934), Federico Marés (medalla de segunda clase en 1941), Amadeo
Gabino (1950).
20 En el artículo 48 del reglamento de la Exposición Nacional de 1941 queda establecido que las
obras galardonadas con la medalla de primera clase pasan a formar parte del Museo Nacional de Arte
Moderno, añadiendo «Todo ello sin perjuicio de disponer el Ministerio de las obras que estime conve-
niente para el decorado de sus despachos».
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Fig. 1. Portada catálogo I Exposición Internacional de Escultura al Aire Libre (1953).
ción del Museo Nacional de Arte Moderno y de ahí que fueran elegidas para esta
exposición. Se trataba, por tanto, de obras ya conocidas por el público madrileño.
De los extranjeros destacaron las piezas de los italianos y del yugoslavo Ivan
Mestrovic quien contaba con numerosos adeptos en nuestro país.
El desnudo femenino fue la temática elegida por la práctica totalidad de los
asistentes. Desde los cuatro desnudos voluminosos presentados por José Clará o
Eudaldo Serra (Fig. 2) a la estilización y renovación que de este género realiza
José Planes (Fig. 3). De menor calidad y torpe ejecución los del portugués Leo-
poldo de Almeida o los españoles Cristino Mallo, Antonio Cruz Collado y la Venus
de Rafael Sanz.
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Fig. 2. Figura, Eudaldo Serra.
Interesante es el tratamiento que sobre el desnudo realizaron los tres esculto-
res italianos más importantes del momento; nos referimos a la delicadeza de las
bailarinas de Giacomo Manzù en Bambina sulla sedia y Passo di danza (Fig. 4) o
de Bambino al mare (Fig. 5) de Francesco Messina, escultura esta última versio-
nada posteriormente por Pablo Serrano. O la expresividad que sobre el tema bí-
blico de Susanna realiza Arturo Martini (Fig. 6).
El yugoslavo Ivan Mestrovic estuvo presente con su obra Jovencilla, escultura
poco representativa de su estilo de perfiles rotundos y arriesgadas composiciones21.
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21 La revista Goya dedicará a finales de los años 50 un artículo a la obra de Mestrovic (n.o31, julio-
agosto 1959) y de Manzù (n.o35, marzo-abril, 1960).
Fig. 3. Figura, José Planes.
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Fig. 4. Passo di danza, Giacomo Manzú.
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Fig. 5. Bambino al mare, Messina.
Destacaban del conjunto la obra de los dos únicos escultores españoles aquí
representados fallecidos: los característicos animales de Mateo Hernández dona-
dos al Estado español tas su muerte en París, y el relieve del catalán Manolo Hu-
gué. Junto a estas piezas, las cabezas en piedra de Colmenar de Ángel Ferrant
consideradas por el crítico Figuerola Ferretti de forma despectiva «a mitad de ca-
mino entre la caricatura y un expresionismo rezagón»22.
22 FIGUEROLA FERRETTI, L., «Primera exposición internacional de escultura al aire libre», Arriba, 11, XI,
1953, p. 23.
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Fig. 6. Suzanne, Arturo Martini.
La crítica, si bien es cierto que acogió con buenas palabras la iniciativa pro-
movida, no consideró la muestra como una selección representativa de los distin-
tos países que a este certamen acudían23. Gaya Nuño echaba en falta una mayor
variedad de obras, más novedad y una solución museal más «plenairista» al mis-
mo tiempo que criticaba el escaso número de piezas apuntando con ironía que la
exposición «tenía más largo el título que el catálogo» 24.
Otros, proclamaban con desilusión que «hoy la escultura anda por otros de-
rroteros»25 o que su panorama distaba mucho «de dar una visión semicompleta de
la escultura de los últimos tiempos»26.
No faltaron los elogios desde el periódico del régimen, Arriba, para quien se
ofrecía «una síntesis pocas veces superada de este aspecto tan interesante de la
escultura en una de sus finalidades más eficaces y en la actualidad extendida»27.
Las críticas coincidían en dos aspectos: el escaso número de obras extranjeras
y la mala colocación de las estatuas bordeando el estanque, lo que dificultaba su
contemplación. Un magnífico ejemplo de adecuación entre obra y entorno no an-
daba muy lejos, la fuente de Ramón y Cajal de Victorio Macho.
La coincidencia en el tiempo con otras exposiciones análogas en distintos
países del extranjero como la Bienal de Sao Paulo o la exposición de escultura al
aire libre celebrada en Hamburgo28 contribuyeron, según los críticos, a que esta
muestra madrileña no contara con un número mayor de obras extranjeras.
Como característica general, un elenco de obras académicas que, en palabras
de Juan Eduardo Cirlot, surgen «como protección contra la fuerza irracional del arte
puro y verdadero»29. Un arte puro y verdadero ausente en esta muestra si bien es
cierto que debemos tener en cuenta la importante nómina de artistas que en este
certamen se dan cita.
«¿Celebraremos la segunda en el otoño de 1954?», con esta interrogación
concluía Mourlane Michelena su introducción al catálogo, obteniendo al siguiente
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23 ANÓNIMO, «La exposición de escultura al aire libre», ABC, Madrid, 31, X, 1953, p. 2.
24 GAYA NUÑO, J. A., «I Exposición Internacional de Escultura», en Ínsula: revista biográfica de
Ciencias y Letras, Madrid, n.o96, 15 diciembre, 1953, p. 8.
25 CASTILLO, L., «Exposiciones durante un mes», en Índice de artes y letras, n.os 68-69, Madrid, oc-
tubre-noviembre 1953, p. 19.
26 CANDAU, A., «Crónica cultural española (Paseo por el Retiro)», en Arbor: revista general de in-
vestigación cultural, n.o96, diciembre, 1953, pp. 434-435.
27 ANÓNIMO, «Se celebrará en Madrid la primera exposición de escultura al aire libre», Arriba, 29, X,
1953, p. 18.
28 J. S., «Escultura al aire libre en Hamburgo», Arriba, 27, XI, 1953, p. 21. Exposición en la que se
dieron cita obras de los artistas italianos y alemanes aquí presentes junto a otras de Henri Moore, Rodin
o Giacometti y la presencia de un único español: Julio González.
29 CIRLOT, J. E., La escultura del siglo XX, Barcelona, Omega, 1956, p. 9.
año una respuesta negativa debido, quizá, al escaso número de obras novedosas
aptas para ser expuestas en estos jardines del Retiro.
EXPOSICIÓN DE ESCULTURA AL AIRE LIBRE EN SEVILLA
En junio de 1955 el estanque de Los Lotos del parque sevillano de Maria Luisa
sirve como marco excepcional a esta exposición de escultura. Organizada por el
Ateneo y el Club de la Rábida, contó con el patrocinio de la Dirección General de
Información y el Ayuntamiento de Sevilla. Al acto de inauguración asistió el minis-
tro de Información y Turismo, Gabriel Arias Salgado y Rafael Sánchez Mazas, en-
cargado de pronunciar una conferencia bajo el título «Historias de jardines»30.
Las obras fueron recogidas en un completo catálogo con un prólogo de José
Camón Aznar en el que realizaba un repaso a la evolución de la escultura al aire li-
bre desde Grecia hasta la actualidad siendo ampliada y publicada ese mismo
año en la Revista de Ideas estéticas31 (Fig. 7).
Un total de veintiocho escultores se dieron cita siendo el desnudo femenino,
una vez más, el tema predominante, esta vez con la variante de las maternidades
como fue el caso de la rotunda figura de José Clará (Fig. 8) o las de formas más
contenidas de Javier Sánchez Dalp y Martín Llauradó.
Junto a ellas, cuatro figuras del escultor preferido del régimen, Juan de Ávalos,
encargado, en la década de los cuarenta, de la decoración escultórica del Valle de
los Caídos; dos desnudos de Juan Rebull, dos cabezas de Ángel Ferrant ya pre-
sentes en la exposición de 1953 (Fig. 9) y la obra Suzanne de Benjamín Mustieles,
interpretación de la que con este mismo título representó al italiano Arturo Martini
en el Retiro.
Entre bustos, cabezas y cuerpos desnudos sobresalía una pieza de excepción:
Peine del viento de Eduardo Chillida, versión de 1953. Escultura completamente
abstracta que centró los comentarios de la prensa para quien «Peine del viento, que
alguien pensó pudiese ser instrumento para el aseo del calzado embarrado, ha ob-
tenido un éxito clamoroso y fulgurante. Peine del viento, cambió de nombre a medida
que cambian los ojos que lo miran. Alguno le llamó Muela de Grúa, otro Cocina mur-
ciana, aquel Arpa prehistórica, y éste Magnetofón tartésico, la serie era infinita»32.
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30 ANÓNIMO, «Inauguración de la exposición de escultura al aire libre», ABC (Sevilla), 5, VI , 1955, p.
23; ANÓNIMO, «Brillante conferencia de Camón Aznar en la glorieta de Los Lotos», El Correo de Anda-
lucía, 13, VI, 1955, p. 7.
31 CAMÓN AZNAR, J., «La escultura en la plenitud de su volumen (Visión estética de la escultura al aire
libre)», en Revista de Ideas estéticas, n.o52, C.S.I.C., 1955, pp. 285-303.
32 GALVACHE, V., «Esculturas al aire libre», Sevilla, 14, VI, 1955, p. 3.
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Fig. 7. Portada catálogo Exposición de Escultura al Aire Libre (1955).
Esta obra realizada tras su estancia parisina, destacó del conjunto por el ma-
terial empleado, el hierro, trabajado mediante la fragua. Volverá a retomar Chillida
esta pieza realizando siete versiones sobre este mismo tema.
Destacamos la presencia de dos de los escultores realistas más importantes
del momento, los hermanos Francisco y Julio López Hernández quienes partici-
paron en este certamen sevillano con veintitrés y veinticinco años respectivamen-
te. Las obras de juventud que aquí exponen están lejos de la perfección técnica y
discurso realista que desarrollarán en los años posteriores.
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Fig. 8. Maternidad, José Clará.
EXPOSICIÓN DE ESCULTURA AL AIRE LIBRE
EN EL COLEGIO MAYOR DE LA MONCLOA
La última de las exposiciones al aire libre tuvo lugar en el ámbito estudiantil de
los jardines de la Avenida del Valle del Colegio Mayor de la Moncloa. Inaugurada el
día 22 de mayo de 1957, contó como patrocinadores con el Ateneo y el Ayunta-
miento de Madrid33. En el momento de su inauguración Lafuente Ferrari fue invi-
tado a realizar unas reflexiones en torno a los riesgos y límites de la escultura al
aire libre que fueron publicadas posteriormente34.
Simultáneamente, en una de las salas del colegio, para conmemorar el primer
año de la revista Moncloa, se celebra una exposición con los pintores que nor-
malmente ilustraban sus páginas.
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33 ANÓNIMO, «En el Colegio Mayor de la Moncloa», ABC (Madrid), 19, V, 1957, p. 33.
34 LAFUENTE FERRARI, E., «Riesgo y límites de la escultura al aire libre», en Índice de Artes y Letras, ju-
lio, 1957, año XI, n.o103, p. 2.
Fig. 9. Cabeza, Ángel Ferrant.
Vinculado en los años 50 al Opus Dei, el Ateneo de Madrid, fue el escenario de
numerosas exposiciones de escultura, la mayor parte de ellas organizadas por el
también escultor José Luis Sánchez. En la sala Santa Catalina de este centro, tuvo
lugar su primera exposición en 1955, cuyo catálogo contó con un prólogo de
Ángel Ferrant. Las obras de otros escultores como Luis María Saumells (1954),
Pablo Serrano (1957), Martín Chirino (1958) o Venancio Blanco (1959) fueron
aquí expuestas durante esta década.
Como ya anunciara en 1957 el crítico Figuerola Ferreti desde las páginas de
Arriba, en esta muestra concurrían «Junto a escultores maduros, maestros ya de
promociones actuales, a espigados ejemplos de artistas-escultores atentos a la in-
quietud que hoy solicita el arte»35.
Así, entre los veteranos, presentes en anteriores certámenes, expusieron José
Clará, fallecido al año siguiente, José Planes y Juan de Ávalos. Junto a ellos, la
obra de un grupo de jóvenes artistas que, rondando la treintena, pretendían la re-
novación del arte figurativo entre los que destacaban José Luis Sánchez (Fig. 10),
los hermanos López Hernández y tres de los máximos representantes de la cono-
cida como «Escuela madrileña»: Ramón Lapayese, Benjamín Mustieles y Venan-
cio Blanco.
Al margen de esta tendencia realista, personalidades aisladas que considera-
ban que la evolución del arte debía seguir por otros caminos. Es el caso del ex-
presionismo de las obras de Carlos Ferreira, los catalanes José María Subirachs y
Eudaldo Serra y alguna de las que por esa época realizó el aragonés Pablo Se-
rrano.
La vía de la abstracción mediante la ordenación del espacio era explorada por
Eduardo Chillida o Martín Chirino, dos escultores que, pese a su juventud, cono-
cían de primera mano la escultura que por esa época se realizaba a la capital fran-
cesa. Chirino y Serrano serán dos de los integrantes del grupo El Paso formado en
ese mismo año y que supuso la plena introducción del arte informalista en España.
Del conjunto de obras, señalamos cinco por su carácter novedoso. En primer
lugar, la obra elegida para ilustrar la portada del catálogo, una vez más el Peine
del viento de Chillida (Fig. 11) cuyas aristas rectas contrastaban con la vegetación
del entorno.
La obra Homenaje a los escultores griegos de Carlos Ferreira que estuvo
presente en la exposición de Arte Abstracto de Santander y de la que Cirlot co-
mentó poéticamente que se asemejaba a «un aliento de pájaro ansioso de volar
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35 FIGUEROLA FERRETTI, L., «Exposición de pintura y escultura de la revista Moncloa», Arriba, 5, VI,
1957, p. 18.
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Fig. 10. Anunciación, José Luis Sánchez.
Fig. 11. Portada catálogo Exposición de Escultura al Aire Libre (1957).
hacia aquellas costas que señalan los linderos de lo posible»36. En esa misma lí-
nea, la Maternidad, magnífica obra de Eudaldo Serra (Fig. 12), entre abstracta y
surrealista que fue considerada por Figuerola Ferretti, como «una especie de
osamenta pulida, exenta de gracia»37.
Para finalizar las dos obras del escultor aragonés Pablo Serrano: Sol (Fig. 13)
y Hierro. En la primera de ellas se observa la influencia que sobre este artista ejer-
ció la escultura italiana contemporánea, y más concretamente la de Messina. Con
ella recibió el premio de la III Bienal Hispanoamericana como representante de
Uruguay. Y Hierro, enmarcada dentro de su serie Ordenación del Caos en la que
introduce objetos de derribo.
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36 CIRLOT, J. E., Op. Cit. p. 47.
37 FIGUEROLA FERRETTI, L., «Exposición de pintura y escultura de la revista Moncloa», Arriba, 5, VI,
1957, p. 18.
Fig. 12. Maternidad, Eudaldo Serra.
Las críticas emitidas en torno a esta exposición fueron más positivas que las de
los certámenes anteriores. Mientras Figuerola Ferreti alababa su correcta coloca-
ción, comentando «situadas en el espacio adecuado, donde la mirada se expande
y puede articularse desde una pluralidad de ángulos entre la floresta»38, José Ca-
món Aznar opinaba que la escultura aquí presentada respondía «a la tonalidad del
arte español cuyo esencial realismo se halla purificado por unas abstracciones que
lo idealizan»39.
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38 Ídem.
39 CAMÓN AZNAR, J., «Exposición de escultura al aire libre», en Goya, mayo-junio, 1957, p. 401.
Fig. 13. Sol, Pablo Serrano.
Tímidamente primero, valientemente después, el arte abstracto iba abriéndose
camino entre la práctica artística española. Quizá en un exceso de optimismo
este hecho ha llevado a investigadores como el ya citado Gabriel Ureña a afirmar
categóricamente que a finales de la década de los 50 «la No - Figuración, la Abs-
tracción y el Informalismo no sólo habían arraigado en la España franquista, sino
que Barcelona y Madrid, tomaban el relevo a París y Nueva York como primeros
núcleos artísticos mundiales»40.
Sobre estos tres certámenes de escultura al aire libre, y a modo de epílogo, se-
ñalar la importante participación de un grupo de jóvenes artistas preocupados
por la renovación del arte en la segunda mitad del siglo XX.
APÉNDICE DOCUMENTAL
1
1953. Catálogo exposición Internacional de Escultura al Aire Libre,
El Retiro (Madrid)
Leopoldo de Almeida (Portugal): 1. Mater natura; 2. Menina do cabrito.
Joseph Bernard (Francia): 3. Jeune fille.
Hermann Blumenthal (Alemania): 4. Florentinischer mann.
José Clará (España): 5. Desnudo; 6. Reposo; 7. Torso de mujer; 8. Relieve.
Cruz Collado (España): 9. Aire; 10. Desnudo.
Cruz Solis (España): 11. Driade.
Antonio Duarte (Portugal): 12. Composiçao; 13. Desnudo.
Carl Eldh (Suecia): 14. Ungdom.
Ángel Ferrant (España): 15. Piedra; 16. Cabeza.
Carlos Ferreira (España): 17. Figura.
Amadeo Gabino (España): 18. Bailarina.
Philipp Harth (Alemania): 19. Águila.
Mateo Hernández (España): 20. Ciervo; 21. Lobo; 22. Foca; 23. Orangutanes.
Manolo Hugué (España): 24. Campesino arando.
Ivar Jonhsson (Suecia): 25. David.
Georg Kolbe (Alemania): 26. Fliegender genios.
Cristino Mallo (España): 27. Mujer con un pez.
Giacomo Manzù (Italia): 28. Bambina sulla sedia; 29. Passo di danza.
Gerhard Marks (Alemania): 30. Eva; 31. Schemerzensmann.
Federico Marés (España): 32. Plenitud.
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40 UREÑA PORTERO, G., Op. cit., p. 15.
Martini (Italia): 33. Suzanne.
Messina (Italia): 34. Niño en el mar.
Mestrovic: 35. Jovencilla.
José Planes (España): 36. Desnudo; 37. Desnudo; 38. Desnudo; 39. Desnudo.
Rafael Sanz (España): 40. Venus.
E. Serra Güell (España): 41. Figura; 42. Figura.
Renée Síntesis (Alemania): 43. Potro.
Rafael Solánic (España): 44. Niño con pez; 45. Niño con guitarra.
William Turnbull (Inglaterra): 46. Figura.
Alejandro Whal (Italia): 47. Figura.
2
1955. Exposición de Escultura al Aire Libre, Sevilla
Juan de Ávalos: 1. Eva (piedra); 2. Negro (piedra); 3. San Marcos (escayola); 4. Fi-
gura del cántaro (piedra).
José Ramón Aspiazu: 5. Forma dinámica (piedra)
Pilar Calvo: 6. Niña (piedra); 7. Desnudo (piedra); 8. Torero (bronce).
José Clará: 9. Maternidad (tierra cocida); 10. Figura reclinada (tierra cocida); 11. La
lectura (mármol).
Carlos Collet: 12. Descanso en la escalera (escayola); 13. El sueño (tierra cocida);
14. Pesadilla (tierra cocida); 15. Desnudo (piedra).
Eduardo Chillida: 16. Peine del viento (hierro forjado).
Manuel Echagoyan: 17. Mujer al sol (cemento); 18. Niño (cemento).
Ángel Ferrant: 19. Cabeza (piedra); 20. Cabeza (piedra); 21. Cabeza (piedra).
Joaquín García Donaire: 22. Desnudo (cemento).
Emilio García Ortiz: 23. Mujer con ánfora (tierra cocida).
José Granyer: 24. Diana (tierra cocida); 25. Toro y caballo (tierra cocida).
Julio L. Hernández: 26. Mujeres (escayola); 27. San Francisco (escayola).
Francisco L. Hernández: 28. Figura (escayola).
Antonio Illanes: 29. El alba (mármol).
Martín Llauradó: 30. Maternidad (bronce); 31. Desnudo en pie (bronce).
Benjamín Mustieles: 32. Movimiento rítmico (piedra); 33. Suzanne (bronce).
José Planes: 34. Desnudo (piedra); 35. Desnudo (piedra); 36. Desnudo (piedra).
Susana C. Polac: 37. Figura en movimiento (escayola); 38. Caído (bronce).
José María Porta: 39. Europa y el toro (escayola).
Juan Rebull: 40. Desnudo tendido (escayola); 41. Desnudo de pie (piedra).
José Luis Sánchez: 42. Niña sentada (escayola).
Agustín Sánchez Cid: 43. Cabeza (piedra); 44. Cabeza (barro cocido); 45. Figura
(piedra).
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Javier Sánchez Dalp: 46. Maternidad (escayola).
Luis María Saumells: 47. Relieves (escayola).
Eudaldo Serra: 48. Desnudo (piedra).
Juan Luis Vassallo: 49. Gitano (bronce); 50. Torso (bronce).
José Villadomat: 51. Pescador de Fuenterrabía (piedra); 52. Niño del pez (tierra co-
cida); 53. Yeguas (tierra cocida).
Alicia W. de Wilmer: 54. Cabeza de mujer (barro cocido); 55. El beso (piedra); 56.
Bañista (piedra); 57. Manolete (yeso policromado); 58. Adolescente (bronce).
3
1957. Exposición de Escultura al Aire Libre, Colegio Mayor
de la Moncloa, Madrid
Carlos Collet: 1. Despertar.
Eva Aggerholm: 2. Desnudo.
José Clará: 3. Aldeana; 4. Bañista.
José Planes: 5. Desnudo; 6. Desnudo; 7. Desnudo; 8. Desnudo.
Juan de Ávalos: 9. Eva; 10. Negro del tam tam.
Juan Rebull: 11. Desnudo.
Venancio Blanco: 12. Santo.
Eduardo Chillida: 13. Peine del viento.
Martín Chirino: 14. Composición; 15. Composición.
Amadeo Gabino: 16. Cristo.
Benjamín Mustieles: 17. Bañista; 18. Desnudo.
Eudaldo Serra: 19. Maternidad.
José María Subirachs: 20. Hormigón armado.
Pablo Serrano: 21. Sol; 22. Hierro.
José Ramón Aspiazu: 23. Forma dinámica; 24. Lucha en el fondo del mar.
Pilar Calvo: 25. Desnudo.
Carlos Ferreira: 26. San Vicente Ferrer; 27. Homenaje a los escultores griegos.
Susana C. Polac: 28. Figura en movimiento: 29. Figura.
Ramón Lapayese: 30. Flagelación; 31. Niña del columpio.
Francisco López Hernández: 32. Figura sentada: 33. Cabeza de niña.
Julio López Hernández: 34. Figura de muchacha.
José Luis Sánchez: 35. Calvario; 36. Anunciación.
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España): 9. Aire; 10. Desnudo
  • Cruz Collado
Cruz Collado (España): 9. Aire; 10. Desnudo.
Portugal): 12. Composiçao; 13. Desnudo. Carl Eldh (Suecia): 14. Ungdom. Ángel Ferrant (España): 15. Piedra; 16. Cabeza. Carlos Ferreira (España): 17. Figura. Amadeo Gabino (España): 18
  • Antonio Duarte
Antonio Duarte (Portugal): 12. Composiçao; 13. Desnudo. Carl Eldh (Suecia): 14. Ungdom. Ángel Ferrant (España): 15. Piedra; 16. Cabeza. Carlos Ferreira (España): 17. Figura. Amadeo Gabino (España): 18. Bailarina. Philipp Harth (Alemania): 19. Águila.
España): 20. Ciervo; 21. Lobo; 22. Foca; 23. Orangutanes
  • Mateo Hernández
Mateo Hernández (España): 20. Ciervo; 21. Lobo; 22. Foca; 23. Orangutanes.
Alemania): 26. Fliegender genios
  • Georg Kolbe
Georg Kolbe (Alemania): 26. Fliegender genios.
Italia): 28. Bambina sulla sedia
  • Giacomo Manzù
Giacomo Manzù (Italia): 28. Bambina sulla sedia; 29. Passo di danza.
Italia): 34. Niño en el mar
  • Messina
Messina (Italia): 34. Niño en el mar. Mestrovic: 35. Jovencilla.
España): 41. Figura; 42. Figura
  • Serra Güell
Serra Güell (España): 41. Figura; 42. Figura.
España): 44. Niño con pez
  • Rafael Solánic
Rafael Solánic (España): 44. Niño con pez; 45. Niño con guitarra.
piedra); 2. Negro (piedra); 3. San Marcos (escayola); 4. Figura del cántaro (piedra
  • Ávalos Juan De
Juan de Ávalos: 1. Eva (piedra); 2. Negro (piedra); 3. San Marcos (escayola); 4. Figura del cántaro (piedra).
Descanso en la escalera (escayola); 13. El sueño (tierra cocida)
  • Carlos Collet
Carlos Collet: 12. Descanso en la escalera (escayola); 13. El sueño (tierra cocida);