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Rawls y el principio aristotélico. Una aproximación a la idea de bien en A Theory of Justice

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Abstract

Con la finalidad de fundamentar y reforzar su teoría de los bienes primarios, J. Rawls introduce, en el §65 de Una teoría de la justicia, la idea de “principio aristotélico”. Se discuten las dificultades que implica aceptar dicha noción, así como las limitaciones de la idea de bien que subyace en dicho principio. Se busca mostrar que la concepción de bien que Rawls presenta allí padece de “insuficiencia moral” y se defiende la tesis de que su aproximación a la idea de bien opaca la dimensión práctica de la racionalidad.
ideas y valores vol. lx iii n.o 156 • diciembre 2014 • issn 0120- 0062 (impreso) 2011-3668 (en líne a) • bogotá, colombi a • pp. 129 - 143



    *
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Universidad de Chile - Santiago de Chile - Chile

Con la nalidad de fundamentar y reforzar su teoría de los bienes primarios, J.
Rawls introduce, en el § de Una teoría de la justicia, la idea de “principio aristo-
télico”. Se discuten las dicultades que implica aceptar dicha noción, así como las
limitaciones de la idea de bien que subyace en dicho principio. Se busca mostrar
que la concepción de bien que Rawls presenta allí padece de “insuciencia moral
y se deende la tesis de que su aproximación a la idea de bien opaca la dimensión
práctica de la racionalidad.
Palabras clave: J. Rawls, bien, justicia, racionalidad práctica.
Artículo recibido:  de junio del ; aceptado:  de agosto del .
* Este trabajo ha contado con el patrocinio de  (Becas Chile) y la Facultad de
Derecho de la Universidad de Chile. Se inserta en mi proyecto de investigación titu-
lado “e Sense of Justice and the Role of Intuition in Rawls’s A eory of Justice”,
desarrollado en e Ox ford Uehiro Centre for Practical Eth ics, University of Oxford.
Agradezco al profesor Jua n Ormeño Karzulovic por los comentarios realizados a una
versión preliminar de este trabajo. Agradezco también al evaluador anónimo de
Ideas y Valores por ay udarme a pensar mejor en el signicado de alg unas nociones en
él introducidas.
** paguayo@derecho.uchile.cl
Cómo cita r este art ículo:
: Aguayo, P. “Rawls y el pricipio aristótelico. Una aproximación a la idea de bien
en A eory of Justice.” Ideas y Valores . (): -.
 : Aguayo, P. (). Rawls y el pricipio aristótelico. Una aproximación a la idea de
bien en A eory of Justice. Ideas y Valores,  (), -.
: Pablo Ag uayo. “Rawls y el pricipio aristótelico. Una aproximación a la idea
de bien en A eory of Justice.” Ideas y Valores, , n°  (): -.
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departamen to de filos ofía • facultad de c iencias hu manas • un iversidad n acional de colom bia
PABLO ANDRÉS AGUAYO WESTWOOD

   

In order to ground and reinforce his theory of primary goods, J. Rawls introduces
the idea of the “Aristotelian principle” in § of A eory of Justice. e article
discusses the diculties entailed by the acceptance of this notion, as well as the
limitations of the idea of the good underlying that principle. e objective is to
show that the conception of the good presented by Rawls is aected by “moral in-
suciency” and to argue in support of the thesis that his approach to the idea of the
good overshadows the practical dimension of rationality.
Keywords: J. Rawls, good, justice, practical rationality.


     

A m de fundamentar e reforçar sua teoria dos bens primários, J. Rawls intro-
duz, no parágrafo  de Una teoría de la justicia, a ideia de “princípio aristotélico”.
Discutem-se as diculdades que implica aceitar essa noção, bem como as limi-
tações da ideia de bem que subjaz nesse princípio. Pretende-se mostrar que a
concepção de bem que Rawls apresenta ali padece de “insuciência moral”. Além
disso, defende-se a tese de que sua aproximação à ideia de bem ofusca a dimensão
prática da racionalidade.
Palavras-chave: J. Rawls, bem, justiça, racionalidade prática.
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is priority of the right over the good in justice as fairness
turns out to be a central feature of the conception.
 , 
e right and the good are complementary: no conception
of justice can draw entirely upon one or the other,
but must combine both in a denite way.
 , 
Introducción
Los debates en torno a la prioridad de lo correcto por sobre la
idea de bien se han multiplicado en el terreno de la losofía moral y
política desde que Rawls publicó A eory of Justice (en adelante ).
Dicho brevemente, una particular lectura de Kant lo condujo a de-
fender una posición deontológica procedimental como base moral
para los principios que han de organizar la justa distribución de los
bienes sociales. En dicha interpretación, la idea de bien ha de que-
dar supeditada, tanto epistémica como axiológicamente, a la idea
de corrección moral. Frente a la tesis anterior, las críticas no se hi-
cieron esperar, y fueron varios los ataques que recibió su propuesta.
Primero, se identicaron los problemas que han de llenar gran parte
de los libros y revistas de losofía moral y política anglosajona de
la década de los setenta; a saber, los problemas metodológicos y de
consistencia lógica (cf. Barry, Hare, Lyon). Luego, con el pasar de los
años, otro grupo de lósofos abrió la discusión hacia otras esferas
(cf. MacIntyre, Sandel, Walzer). Para responder a Rawls, algunos de
estos pensadores retomaron la discusión que Aristóteles había ini-
ciado en su Ética a Nicómaco, y propusieron incluir en el debate las
nociones de bien, racionalidad práctica y virtud.
Pero Rawls también incluyó en su  una interpretación del
Estagirita, aunque desde una perspectiva bastante diferente. Como
es sabido, A eory of Justice está constituida por tres partes: Teoría,
Instituciones y Fines. En la primera, el autor desarrolla los funda-
mentos para una teoría de la justicia social que permita distribuir
    fair) los bienes primarios. De este
modo, la identicación y justicación de los principios de la justicia
han de ser su tarea prioritaria. En la segunda parte, Rawls ilustra el
contenido de los principios de justicia desarrollados anteriormente,
y clarica cómo se aplicarían dichos principios a las instituciones.
Finalmente, en la tercera parte, Rawls presenta la teoría del bien que
ha utilizado para caracterizar los bienes primarios y los intereses de
las personas en la posición original. Es en esta sección de su obra
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donde aparece la idea del principio aristotélico y sus principales re-
exiones sobre la idea de bien.
A continuación discutiré críticamente las dicultades que presenta
la introducción del principio aristotélico en el interior de la propues-
ta de Rawls, así como las limitaciones de la idea de bien que subyace
en dicho principio. Mi objetivo es mostrar que la concepción de bien
que Rawls desarrolla en  padece de insuciencia práctica (moral),
es decir, se presenta como una categoría “técnica”, más que como una
noción “práctica”. En las dos primeras partes del artículo expondré
los aspectos más importantes de la idea de bien presentada en . El
apartado tercero está destinado a la discusión crítica del principio aris-
totélico, discusión que nos llevará a las conclusiones del artículo.
. Cuestiones generales sobre la noción
de bien en A eory of Justice
En primer lugar, debemos reconocer la dicultad estructural o
metodológica de incluir la noción de bien en una teoría de la justicia
de carácter deontológico y contractual como la defendida por Rawls.
Con respecto al carácter deontológico, la dicultad es que en dicho
tipo de teoría la idea de bien no juega un papel central dentro de su
arquitectónica (cf. Sandel -; Moue -). Por ejemplo, y en con-
traste con su posición, en una teoría teleológica como el utilitarismo,
se ha de denir primero el bien o lo bueno (en este caso, la felicidad),
para luego determinar como correctas aquellas acciones que tiendan
al cumplimiento o satisfacción de dicho bien predenido (cf. Rawls
 -, ).
Así mismo, con respecto a la dimensión contractual, Rawls es
claro en señalar que su teoría adopta una concepción de la justicia
Entiendo aquí por técnico el sentido que Aristóteles le da en Ética a Nicómaco (
,  a-), es decir, aplicado a la producción y no a la acción. Para Aristóteles,
saber lo que es bueno en sentido técnico no se corresponde con saber qué es bueno
en sentido práctico. La razón de lo anterior es que el saber moral no está restringido
a objetivos particulares, sino que afecta al vivir correctamente en general. El saber
productivo busca modicar la realidad; en él el logos procede productivamente por
medio de una chne, trabaja sobre aquello que puede ser de otra manera y sus obje-
tivos son particulares. En cambio, el saber práctico busca alcanzar ciertas metas que
no podemos producir. En él, el logos tiene como norte la acción. Ahora bien, puesto
que la meta del saber moral no es contemplar el cambio o movimiento de cosas que
escapan a nuestro control, ni tampoco determinar cómo fabricar objetos materiales,
sino más bien orientar hacia metas últimas los actos que nosotros mismos origina-
mos, entonces el saber moral puede entenderse como una instancia de conocimiento
práctico y no teórico ni productivo.
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procedimental pura, en la cual solo a partir de la estipulación de los
principios de justicia es posible determinar el bien o bondad de ciertas
elecciones. Dicha concepción de la justicia se distancia de la compren-
sión procesal perfecta, en la cual “existe un criterio independiente
de lo que es una división equitativa ( fair division), un criterio de-
nido previa y separadamente del procedimiento que ha de seguirse”
(Rawls  ). En este caso, el criterio al cual Rawls se reere es la
determinación previa de lo bueno con independencia de lo correcto.
Volviendo al ejemplo del utilitarismo, para Rawls dicha teoría “no
interpreta la estructura básica como un esquema de justicia procesal
pura, ya que el utilitarista tiene, en principio, un criterio (standard)
independiente para juzgar todas las distribuciones” (id. ).
A pesar de lo dicho anteriormente, Rawls reconoce la necesidad
de introducir en su proyecto al menos una “teoría tenue (thin) so-
bre el bien” ( ). Dicha introducción resultaría necesaria para
poder “explicar la preferencia racional por los bienes primarios, y
para explicar el concepto de racionalidad que subyace en la elección
de los principios en la posición original” (ibd.). Así mismo, dicha
introducción permitiría aclarar la denición de actos benécos y su-
pererogatorios, pero más importante aún, sería vital para comprender
la noción del valor moral de las personas (cf. Rawls  ). Una
cuestión epistemológica relevante que aparece aquí es que Rawls
propone su teoría del bien solo con nes explicativos, y no como un
elemento de justicación. Esto quiere decir que la introducción de la
noción de bien permitiría solo hacer más claros algunos conceptos
de , como la idea de bienes primarios, la elección de principios de
justicia o el valor moral de las personas, pero no jugaría un papel epis-
témico central, como tampoco tendría un rol inferencial desde el cual
derivar otras conclusiones sustantivas.
Las razones que llevan a Rawls a la adopción de una posición deontológica en lugar
de una teleológica (particularmente la utilitarista) pueden verse en Kymlicka (),
especialmente en las páginas - y . En ese artículo el autor también discute
los aspectos no teleológicos del utilitarismo, y muestra cómo Rawls mantiene una
concepción limitada de esta teoría , llegando a crear “una formulación ar ticialmente
teleológica de esa doctrina” (id. ). Para Kymlicka, el debate de Rawls contra el
utilitarismo no se daría en el campo de una teoría deontológica en contra de una
teleológica (como Rawls pretende presentarlo), sino entre la determinación del mejor
principio pa ra una consideración just a de los intereses de las pers onas (cf. id. ,  ).
La idea central de Kymlicka es mostrar que no todo utilitarismo ignora la distinción
entre las personas, como Rawls lo presupone.
Por valor epistémico de un concepto moral entiendo su capacidad para a) generar u
organizar estructuras conceptuales asociadas a otros conceptos dentro de la teoría y
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De modo comparativo, la idea de bien estaría a cierta distancia
de nociones como correcto (right), equidad y velo de la ignorancia, las
cuales constituirían el entramado teórico de la obra de Rawls. Cabe
destacar solo un punto más para reforzar lo anterior; a saber, el lugar
de la obra en donde se trata dicho concepto. Las nociones menciona-
das anteriormente están desarrolladas principalmente en la parte de
la “Teoría” y, de acuerdo con su concepción geométrica, representa-
rían los principios que han de ponerse en equilibrio reexivo con las
otras partes de su empresa. En cambio, la noción de bien aparece en la
parte de los “Fines”, que, si bien es relevante para la comprensión de
la obra en un sentido general (cf. Rawls  ix), jugaría un rol menos
central que los conceptos señalados anteriormente. En palabras de
Rawls, “en la justicia como imparcialidad el concepto de lo correcto
(right) es prioritario para el de bien (good)” ( ; cf. id. , ,
, , ), donde la prioridad puede entenderse tanto en sentido
moral, como en sentido metodológico-procedimental.
Pero más allá de estas consideraciones, Rawls es consciente de que
los individuos racionales desean ciertas cosas como requisitos para
realizar sus planes de vida. Para dichos individuos, esos requisitos son
considerados “bienes”. Es por ello que, en igualdad de circunstancias,
“preeren libertades y oportunidades más amplias que estrechas, y
una porción de riqueza y de ingresos mayor a una menor. Que estas
cosas son buenas parece bastante claro” (Rawls  ). Para este
autor, muchos de los aspectos esenciales de su teoría de la justicia han
establecido alguna relación con la idea del bien. Por ejemplo, el valor
de la libertad y los ya mencionados bienes primarios. Pero Rawls sos-
tiene que su preocupación por la noción de bien no solo se justica
porque permitiría una mejor comprensión de los elementos ya desa-
rrollados en el apartado de la “Teoría”, sino también porque la idea de
bien posibilitaría el tratamiento armónico de una teoría de la justicia
de carácter contractual y deontológico, con aspectos menos formales,
como la idea del bien de la justica y el valor moral de las personas. A
b) posibilitar cadenas inferenciales desde las cuales es posible obtener otros concep-
tos. Así, por ejemplo, a partir de la explicación de la noción de right (no solo de su
explicación terminológica, sino de la determinación pragmática de la misma), Rawls
organiza toda una serie de nociones morales y políticas, como, por ejemplo, las de
justicia e imparcialidad.
Sobre este punto, Brian Barry sostiene: “El examen de los bienes primarios llega
cuando se lo necesita para la construcción de los dos principios de la justicia, pero
la teoría tenue del bien se aplaza hasta la Tercera Parte” (). A pesar de este orden
en la exposición, Barry sostiene que dicho orden no se corresponde con el orden de
la argumentación, dado que la denición de la idea de bien resulta primordial para
comprender la noción de “bienes primarios”.
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esta última consideración Rawls la denomina “congruencia […] entre
justicia y bondad” (Rawls  ; cf. Freeman -).
. El tratamiento de la idea de bien
en la tercera parte de A eory of Justice
Ya iniciado el tratamiento de la noción de bien, en el § de ,
Rawls muestra claramente que su primera aproximación a dicho con-
cepto está asociada a una comprensión estratégica de la racionalidad,
lo que convierte a la idea de bien en una noción de bien relativo. En
este sentido, la idea de bien aparece en el contexto de la toma de de-
cisiones que implican relaciones de transitividad que afectan a un ser
racional. Al respecto, Rawls señala: “Pero [] una vez establecido que
un objeto tiene las propiedades que es racional que desee alguien que
tenga, un plan de vida racional, hemos mostrado que esto es bueno
para él” ( ). Queda claro que, para Rawls, la noción de bien no
implica compromiso metafísico alguno, sino que está asociada a la
idea de desarrollar bien una tarea especíca. En este sentido, x sería
bueno para un sujeto y en función de los intereses y acciones que pre-
tenda llevar a cabo; en otras palabras, lo bueno estaría supeditado al
plan de vida del sujeto en cuestión.
Ahora bien, las consideraciones que Rawls desarrolla con respecto
al plan de vida racional –como marco de referencia para la determi-
nación de lo bueno– van acompañadas de la determinación de un
contexto especíco, donde dicho plan de vida ha de realizarse. Es por
ello que las determinaciones sobre lo bueno han de considerar, con
respecto al sujeto, sus intereses, sus facultades y sus circunstancias.
Estas consideraciones le permitirían a Rawls trascender de una mera
concepción analítica de lo bueno, es decir, aquella construida a partir
del mero análisis de la denición de bien. En este sentido, la propuesta
de Rawls pretende aproximarse a una idea de bien que ni es parte de
los trascendentales, ni es fruto del mero análisis conceptual. En su in-
tento por presentar una adecuada noción de dicho concepto, el autor
Sandel calica esta aproximación como claramente utilitarista. Para él, Rawls “ac-
cepts an essentially utilitarian account of the good ().
Si ponemos en conexión la idea de racionalidad estratégica con la noción de bien que
Rawls sostiene, nos da como resultado lo que él armó en Fairness to Goodness; a
saber, que los bienes primarios son bienes “socially strategic” ( ).
Para un análisis de la idea de plan de vida en el contexto de la teoría de Rawls, puede
verse Appiah (-). Aquí el autor muestra la conexión de la idea de “plan de vida”
con la noción de libertad en J. S. Mill. Para una crítica a la excesiva racionalidad que
conlleva la noción de “plan de v ida”, puede verse el trabajo de Wol (,  y -).
En dicha obra este autor llega a armar que “la noción de un plan de vida es una
distorsión de lo humanamente racional” ().
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consideró que la idea de bien era cercana a la de función, e incluso a la
de utilidad del propio agente para su plan de vida racional. Más aún,
Rawls sostuvo que cuando armamos que x es bueno para otro ser,
por ejemplo, para una planta o un animal, lo que hacemos es tratar de
ponernos en su lugar, adoptar su punto de vista. Un ejemplo claro de
lo anterior es cuando decimos que tal pelaje es bueno para tal animal.
Lo dicho anteriormente nos permite conrmar que, para Rawls,
“la denición de bondad no contiene ninguna fórmula general para
determinarlo. Estas cuestiones se explican según se presenta la oca-
sión o se ineren del contexto” ( ). Incluso más, Rawls podría
armar que no hay nada necesariamente correcto acerca del punto de
vista desde el cual dichas cosas son juzgadas como siendo buenas o
malas. Al respecto, el autor señala:
Se puede decir de un hombre que es un buen espía o un buen ase-
sino, sin aprobar sus capacidades. Aplicando la denición a este caso,
se interpretaría que estamos diciendo que el individuo a quien nos re-
ferimos tiene los atributos que es racional desear en un espía o en un
asesino, dadas las funciones que se espera de los espías y de los asesinos.
Esto no implica que desear que los espías y los asesinos hagan lo que
hacen sea debido. ( )
Ahora bien, todas las consideraciones anteriormente expuestas se
reeren a lo que Rawls ha denominado una teoría tenue (thin theory)
del bien. En cambio, en lo que se reere a una concepción del bien o
bondad moral, deben introducirse los principios de lo correcto y de la
justicia. Para Rawls, las consideraciones sobre el bien moral implican
una teoría de las virtudes y, por lo tanto, presuponen una teoría de
lo correcto; en otras palabras, para que la bondad como racionalidad
equivalga al concepto de valor moral, “es preciso que las virtudes sean
propiedades que las personas deseen racionalmente, unas de otras,
cuando adoptan un punto de vista determinado” ( ), pero esto
sería parte de la teoría completa (full) del bien.
. El principio aristotélico
Siguiendo a Aristóteles, Rawls atribuye a cada individuo un
“plan racional” que dene sus principales objetivos de vida. El “bien”
de una persona, señala el autor, consiste en la realización “de un plan
racional de vida trazado en unas condiciones (más o menos) favora-
Rawls ofrece, en la nota  de la página , sus referencias de lectura de la Ética
a Nicómaco. Señala como relevantes el libro , partes -, y libro , partes -.
Además añade, como lectura complementaria, el capítulo  del libro de Hardie
titulado Aristotle’s Ethical eory () y el libro de Field, titulado Moral eory: an
Introduction to Ethics ().
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bles” ( ). En este contexto, ¿qué es lo que determina el principio
aristotélico con respecto al bien y al plan racional de cada persona?
Para Rawls, el principio aristotélico establece que, “en igualdad de
circunstancias, los seres humanos disfrutan con el ejercicio de sus
capacidades realizadas, y este disfrute aumenta cuantas más capaci-
dades se realizan, o cuanto mayor es su complejidad” (id. ).
Para Rawls, la idea intuitiva es que los seres humanos experimen-
tan mayor placer en hacer aquello para lo cual se sienten más versados,
y que, de dos actividades que realizan igualmente bien, preeren la
que requiere mayor repertorio de disposiciones más complicadas y
sutiles; por ello, “el principio dice que el que sabe hacer las dos cosas,
por lo general preere jugar ajedrez que a las damas, y que pondrá
más disposición en estudiar álgebra que aritmética” ( ). Dado
lo anterior, Rawls considera el principio aristotélico no solo como un
principio que justica la ordenación o jerarquización de nuestras ac-
ciones y decisiones, sino también como un principio de motivación.
La razón de lo anterior es que el principio aristotélico explicaría
“muchos de nuestros más grandes deseos, y además explica por qué
preferimos hacer unas cosas y no otras” (id. ). De este modo, dicho
principio expresaría una ley psicológica “que rige los cambios en los
patrones de nuestros deseos” (ibd.).
Un punto interesante que aparece aquí es el carácter epistémico del
principio aristotélico, que podríamos considerar desde dos puntos de
vista. En primer lugar, uno podría preguntarse por el lugar que ocupa
dicho principio en el interior de la teoría general de la justicia, así como
por la consistencia de este con respecto a las demás partes del sistema.
En segundo lugar, aparecería el problema de su justicación, es decir,
de las razones que ofrecería Rawls para aceptarlo. Con respecto a este
último punto, Brian Barry sostuvo que el problema del principio aris-
totélico es bastante evidente: o bien es una generalización empírica,
o bien es una denición parcialmente constitutiva de la racionalidad.
Frente a la primera opción, Barry se mostró bastante escéptico. Para él,
Rawls debería presentar el principio aristotélico como incuestionable-
mente verdadero para los agentes en la posición original. Solo de este
modo los agentes lo utilizarían como un axioma en el razonamiento
que conduce a la elección de los principios de justicia (cf. Barry ). Este
punto engarza con el lugar que ocuparía dicho principio en el interior
de la teoría general de la justicia como equidad. Como es sabido, Rawls
concibe su teoría de la justicia como parte de una teoría más general de
Para los problemas con respecto a la motivación moral en las propuestas éticas de
origen kantiano que pueden aplicarse a la teoría de Rawls, véase Korsgaard (-).
 Véase nota .
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la virtud, a la que denomina “rightness as fairness” (Rawls  , ).
En este sentido, la introducción del principio aristotélico debería ser
consistente con su teoría acerca de lo correcto, en la cual lo bueno, su
jerarquización y su papel motivacional se encontrarían subordinados a
los principios de justicia que se desprenden de su teoría de lo correcto
(right). Paradójicamente, los principios de justicia que Rawls presenta
en los parágrafos ,  y  de  han de ser estipulados previamente, y
presuponen tanto una noción general de “bien” como una concepción
particular de “bienes primarios”.
Anticipándose a posibles críticas, Rawls sostuvo que el principio
aristotélico se vería “conrmado por muchos hechos de la vida coti-
diana y por la conducta de los niños y de algunos animales superiores.
Además, parece susceptible de una explicación evolucionista” (Rawls
 ). Nuestro autor incluso armó:
[…] la cuestión de la justicación no se plantea. La pregunta es, más
bien […] ¿en qué medida debe ser estimulado y apoyado [el principio
aristotélico], y hasta qué punto hay que contar con él en la estructura-
ción de los proyectos racionales de vida? ( )
Pero no es posible olvidar que tanto la introducción del princi-
pio aristotélico como las reexiones sobre la idea de bien que de él
se desprenden resultan sumamente relevantes para el andamiaje y la
consistencia de la teoría rawlsiana (cf. Freeman  -), no solo
porque la idea de bien permitiría explicar la preferencia racional por
los bienes primarios y el concepto de racionalidad que subyace en la
elección de los principios en la posición original, sino porque de la
claridad y consistencia de este concepto depende algo tan central para
su proyecto como es el valor de la autoestima y el autorrespeto (cf.
Rawls  , , ). Así, alguien que siga el principio aristotélico
desarrollará y perfeccionará las virtudes y capacidades que promue-
ven los nes que forman parte de su plan de vida racional. Armar
que el principio aristotélico es importante para el autorrespeto, supo-
ne que la satisfacción obtenida por ejercitar nuestras virtudes genera
el respeto y valor de los demás, así como también el valor por los de-
más (cuestión central en una sociedad bien ordenada). En esta línea
de argumentación, Rawls arma: “como este principio se enlaza con
el bien primario del autorrespeto, el resultado es que tiene un lugar
fundamental en la psicología moral que subyace en la justicia como
imparcialidad” (id. ). Entonces, ¿por qué su desarrollo se muestra
tan inconsistente?, ¿hasta qué punto es posible tratar la idea de bien
en el interior de una ética de carácter deontológico, sin que este trata-
miento sea meramente formal o procedimental?; en denitiva, ¿hasta
qué punto un tratamiento formal de la idea de bien satisface no solo
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las condiciones epistemológicas de la teoría (moral), sino también sus
condiciones axiológicas?
. Consideraciones nales
Como he tratado de mostrar, el tratamiento del principio aristo-
télico en el capítulo  de  parece bastante problemático, no solo
por las dicultades anticipadas en la introducción de este artículo,
sino también por la permanente preocupación de Rawls con respec-
to a la consistencia de su teoría, que lo llevan a acomodar la idea de
bien sobre el lecho de Procusto. En este sentido, los dos elementos
centrales que deberían tener consistencia son, por una parte, la idea
de bondad como racionalidad (de la cual el principio aristotélico es
una parte central) y, por otra, las exigencias impuestas a los sujetos
en la posición original tras el velo de la ignorancia, exigencias que se
verían expresadas en la idea de justicia procesal pura. Personalmente,
creo que resulta bastante complejo calzar ambos elementos; más bien
tiendo a observar claros indicios de circularidad argumentativa.
Como lo he mostrado, Rawls introduce la teoría tenue del bien
con la intención de asegurar una comprensión satisfactoria de los
bienes primarios que permita la justicación de los principios de jus-
ticia (cf. Rawls  -). Pero, al mismo tiempo, Rawls presenta
la idea tenue del bien como una teoría de los requisitos mínimos para
llevar adelante un proyecto de vida racional (cf. id. ), requisitos
que estipulan las mismas condiciones y constricciones que los prin-
cipios de justicia expuestos en la primera parte de su teoría. Más aún,
si aceptamos la tesis de Rawls, según la cual las constricciones de los
principios de la justicia se ineren de las constricciones de lo correcto
(right) como marco moral más general (cf. id. ), entonces resulta
comprensible que, dada la primacía de lo correcto y la justicia, “la in-
determinación de la concepción del bien resulte menos problemática”
(id. ). En este sentido, para Rawls, “los elementos puramente prefe-
renciales de la elección, aunque no se eliminan, quedan sin embargo
connados dentro de las constricciones de lo correcto” ( ).
Pero más allá de esta cr ítica metodológica, creo obser var una cues-
tión que tiene relación con la lectura que Rawls hace de Aristóteles,
 Rawls es consciente de este tipo de vicios argumentativos. En el parágrafo  de 
señala que las constricciones o limitaciones de los principios de la justicia no pueden
ser usados para elaborar la lista de los bienes primarios que sirven como parte de la
descripción de la situación inicial. La razón es que la lista de bienes primarios es una
de las premis as de las cuales s e deriva la elección de los pri ncipios de lo correcto. Citar
estos principios en la explicación de la lista “podría ser un argumento circular” (
). Pero como espero dilucidar a continuación, las dicultades argumentativas re-
sultan bastante claras.
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PABLO ANDRÉS AGUAYO WESTWOOD
especialmente con respecto a la noción de proyecto de vida, y el lugar
que en esta tendría la racionalidad práctica. Para Aristóteles, la no-
ción de proyecto de vida, en la cual se enmarca la determinación de
qué cosas son buenas para un agente, necesita de una visión general
de la vida como un todo, de una conciencia de la vida como un todo
(cf. Aristóteles De anima  , b -). En este sentido, la idea de
plan de vida racional, introducida por Rawls, presenta serias diferen-
cias con la situación en la cual se encontrarían los agentes morales
esbozados por Aristóteles. Al deliberar sobre los medios para lograr
sus nes, los sujetos morales descritos por el Estagirita requerirían
no solo conciencia del tiempo, sino de su tiempo, conciencia que no
sería posible para los sujetos morales en la posición original, tras el
velo de la ignorancia. Recordemos que, para Rawls, dichos sujetos solo
conocen hechos generales, tanto de su psicología como de las leyes
que gobiernan la sociedad (cf.  -). Como el propio Rawls ha
mostrado, los sujetos en la posición original no conocen, ni su lugar
en la sociedad, ni tampoco en qué sociedad se encontrarían.
Dado lo anterior, la noción tenue del bien sería, en principio,
consistente con dicha situación original (como mera idea formal o
procedimental de bien), pero no lo sería, al menos de modo tan claro
como Rawls quiere mostrar, con el principio aristotélico que regiría
la vida moral. En la concepción aristotélica de la racionalidad prác-
tica, las acciones resultan evaluadas bajo la especicación de un n
determinado (recuérdese la metáfora del arquero), en un tiempo de-
terminado, pero en una visión de la vida como un todo, en la cual el
acceso al horizonte futuro de sus propias posibilidades juega un papel
decisivo. En este sentido, Rawls estipula que la racionalidad delibera-
tiva es condición básica para elegir un plan de vida, e incluso señala
que este plan debería ser elegido con “plena conciencia de los hechos
importantes, y tras una cuidadosa consideración de las consecuen-
cias” ( ), e incluso llega a decir: “Tenemos que ver nuestra vida
como un conjunto, como las actividades de un sujeto racional desple-
gadas en el tiempo” (id. ).
Pero, como he intentado exponer, la exigencia anteriormente ex-
puesta resulta incompatible con la caracterización de los sujetos que

la posición original. Una posible solución a esta encrucijada es pensar
que Rawls tiene a la vista dos tipos de sujetos morales: los primeros,
caracterizados en su concepción contractual y deontológica en la pri-
mera parte de ; los segundos, caracterizados en la tercera parte de su
obra, en el contexto de la determinación los planes de vida de sujetos
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racionales. Los primeros carecerían de ciertos conocimientos para
garantizar así la equidad y rectitud moral de los principios de justicia
(cf. Rawls  -); los segundos tendrían conciencia del tiem-
po, e incluso podrían prever circunstancias con “respecto a un futuro
distante” (id. ).
Dadas las consideraciones anteriormente expuestas, y así como
Rawls criticó al utilitarismo porque este extendía a la sociedad de for-
ma ilegítima el principio individual de elección, nosotros podríamos
criticarlo por extender de forma ilegítima una noción formal y pro-
cedimental de bien (cf. Rawls  -) a una idea de bien como
categoría moral dentro de un plan de vida racional. En otras palabras,
podemos sostener que su argumento se construye sobre la base de
una idea de bien en sentido técnico que pretende extender hasta una
 Otra posible salida es pensar que los sujetos a los que se reere son, por una par-
te, los sujetos de la posición original y, por otra, las personas en una sociedad bien
ordenada. En esta última, el grueso velo se habrá ido adelgazando, permitiendo el
engrosamiento de la idea de bien. Lo anterior implicaría una relación inversamente
proporcional entre los conceptos thick y thin, es decir, que entre más grueso el velo,
más delgada la idea de bien, y viceversa (cf. Rawls  , nota . Esta interpre-
tación está desarrollada en parte por Freeman  -). De todos modos, una
limitación de esta interpretación es que Rawls opone una teoría thin a una teoría full
del bien, y no –como los comunitaristas han querido ver– una concepción thin del
bien frente a una concepción thick. Lo anterior queda reforzado por la distinción que
Rawls introduce, en “Kantian Constructivism in Moral eory”, entre “autonomía
racional ” de las partes en la posición original y la “autonomía plena (full)” de los ciu-
dadanos de la sociedad (cf. Rawls  -, ). Creo que la armación de Rawls,
según la cual “e intent of justice as fairness is badly misunderstood if the delibera-
tion of the parties and their rational autonomy are confused with the full autonomy
( ), se puede extender a la confusión entre la idea de bien de las partes en la po-
sición original y a la idea de bien de las personas en la sociedad bien ordenada. Como
es sabido, en Political Liberalism, Rawls diferencia claramente entre: a) las partes de
la posición orig inal, b) los ciudadanos de una sociedad bien ordenada y c) el polémico
“usted” y “yo”, y retoma la distinción entre autonomía racional y autonomía plena (cf.
Rawls  ). A estas alturas, Rawls tiene sucientemente claro que las partes en
la posición original, en cuanto mecanismos (device) de representación, “are merely
rational” (id. ).
 En “Fairness to Godness”, Rawls enfatiza que las partes en la posición original se ven
privada s de información sobre sus conc epciones de bien en orden a garant izar impar-
cialidad, pero también la unanimidad del acuerdo inicial (cf.  -).
 Véase nota . A l respecto, creo que incu so en Political Liberalism R awls mantiene esta
comprensión de la razón práctic a como razón técnica, en la medida en que la primera
tiene como horizonte la “production of object in accordance with a conception of those
object” ( ).
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idea de bien en sentido práctico-moral. La conclusión anterior va apa-
rejada a las anteriores, dado que Rawls lleva la idea de bondad de un
objeto o proyecto particular a la idea de bondad de un plan de vida
racional, es decir, a la vida como un todo. Ejemplo de lo anterior es
cuando predicamos la bondad de un asesino al ejecutar bien su tra-
bajo y, de esta forma, descontextualizamos la idea de bien esperando
obtener una “neutralidad moral de la denición de bien” (id. ).
Dicha pretensión de neutralidad, animada por su ananké antimetafí-
sica, lo condujo inevitablemente a presentar una noción de bien con
claros indicios de insuciencia práctico-moral.
Finalmente, cabe señalar que en una teoría contractual y deon-
tológica, que tiene como norte de evaluación moral una comprensión
procedimental de lo correcto y la justicia, la deliberación sobre lo
bueno solo estaría circunscrita a los medios para lograr ciertos nes.
Estos últimos, entendidos como “telos”, estarían excluidos de la pro-
puesta rawlsiana, dada la prioridad de lo correcto sobre la idea de bien.
Dicha prioridad permitiría excluir, paradójicamente, el conocimiento
de nuestra propia concepción del bien, sin afectar nuestra posibilidad
de determinar qué es lo bueno (y racional) para cada uno de nosotros,
pero ¿hasta qué punto es esto posible?
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Wol, R. Para comprender a Rawls. Una reconstrucción y una crítica de la Teoría de la
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Article
Se han cumplido cincuenta años desde la publicación de Teoría de la Justicia. Sin duda, la obra de J. Rawls marcó un hito fundamental en la historia del pensamiento político del siglo XX. Nuestro trabajo se pregunta hasta qué punto la justicia como imparcialidad sigue siendo una referencia fundamental en el pensamiento político actual. Para ello abordamos la propuesta de M.C. Nussbaum. Nos planteamos si el enfoque de las capacidades de Nussbaum es realmente una continuación o supone una verdadera ruptura con la propuesta de Rawls. Y a partir de las objeciones de Nussbaum a Rawls, nos interrogamos por el presente y el futuro de una obra que, a nuestro juicio, después de medio siglo, parece tener todos los ingredientes necesarios para ser verdaderamente un clásico del pensamiento político.
Article
I. The notion of a well-ordered society, 633. — II. The role of the original position, 637. — III. The first pair-wise comparison: two principles of justice vs. the principle of utility, 639. — IV. Alexander on the conflation problem: choice of parameter presupposes underlying conception, 643. — V. Second pair-wise comparison: interpretation of maximin, and risk aversion as a consequence, not as an assumption, 646. — VI. The contract condition and the strains of commitment, 650. — VII. Musgrave on leisure trade-off: maximin not merely second best, 653.
Book
Samuel Freeman was a student of the influential philosopher John Rawls, he has edited numerous books dedicated to Rawls' work and is arguably Rawls' foremost interpreter. This volume collects new and previously published articles by Freeman on Rawls. Among other things, Freeman places Rawls within historical context in the social contract tradition, and thoughtfully addresses criticisms of this position. Not only is Freeman a leading authority on Rawls, but he is an excellent thinker in his own right, and these articles will be useful to a wide range of scholars interested in Rawls and the expanse of his influence.
Article
Traducción de: The liberal theory of justice a critical examination of principal doctrines in a theory of Justice by John Rawls Inclye bibliografía