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Doble excepcionalidad: TDAH y Altas Capacidades. ¿Diagnóstico erróneo? // Dual exceptionality: ADHD and Giftedness. Misdiagnosis?

Authors:

Abstract

Durante los últimos veinte años, los principales expertos sobre TDAH han mantenido abierto un debate sobre la validez del diagnóstico de este trastorno en niños con superdotación (CI > 120). Entre los principales argumentos en contra de la " Doble excepcionalidad " se encuentra las similitudes en el comportamiento del infante de ambos diagnósticos. Algunos autores afirman la inexistencia de este síndrome en menores con un coeficiente intelectual elevado. Sin embargo, la literatura existente es muy reducida, debido a que la mayoría de los estudios emplean muestras con un CI. El propósito de esta investigación es comprobar si puede presentarse un doble diagnóstico entre TDAH y altas capacidades (AACC) en la población infantojuvenil. Para este estudio se ha realizado una revisión bibliográfica en la base de datos PsycINFO. Los documentos empleados han sido artículos de revistas científicas con índice de impacto. Los sujetos de los grupos experimentales han sido diagnosticados de TDAH según los criterios del DSM-IV. Los resultados indican diferencias significativas entre el niño con TDAH y AACC y únicamente con AACC. El menor que presenta el TDAH tiene una menor capacidad de memoria de trabajo, peor rendimiento en matemáticas y escritura, en las subescalas Vocabulario y Cubos de las escalas Wechsler de Inteligencia (WISC-III y WISC-R). Además, presentan una mayor comorbilidad psicopatológica (trastornos del ánimo, comportamientos disruptivos y trastornos del aprendizaje). Además, tienen más problemáticas sociales y familiares. La existencia de estas diferencias muestra evidencias científicas de que el TDAH y las altas capacidades pueden coexistir, dando unas características y alteraciones distintas a las del menor con sobredotación.
1
DOBLE EXCEPCIONALIDAD: TDAH Y ALTAS CAPACIDADES.
¿DIAGNÓSTICO ERRÓNEO?
DUAL EXCEPTIONALITY: ADHD AND GIFTEDNESS. MISDIAGNOSIS?
Autores: Alfonso Fernández Vázquez, David Garrote Yáñez, Miriam Iglesias
Fernández
RESUMEN
Durante los últimos veinte años, los principales expertos sobre TDAH han mantenido
abierto un debate sobre la validez del diagnóstico de este trastorno en niños con
superdotación (CI > 120). Entre los principales argumentos en contra de la “Doble
excepcionalidad se encuentra las similitudes en el comportamiento del infante de
ambos diagnósticos. Algunos autores afirman la inexistencia de este síndrome en
menores con un coeficiente intelectual elevado. Sin embargo, la literatura existente es
muy reducida, debido a que la mayoría de los estudios emplean muestras con un CI. El
propósito de esta investigación es comprobar si puede presentarse un doble diagnóstico
entre TDAH y altas capacidades (AACC) en la población infantojuvenil. Para este
estudio se ha realizado una revisión bibliográfica en la base de datos PsycINFO. Los
documentos empleados han sido artículos de revistas científicas con índice de impacto.
Los sujetos de los grupos experimentales han sido diagnosticados de TDAH según los
criterios del DSM-IV. Los resultados indican diferencias significativas entre el niño con
TDAH y AACC y únicamente con AACC. El menor que presenta el TDAH tiene una
menor capacidad de memoria de trabajo, peor rendimiento en matemáticas y escritura,
en las subescalas Vocabulario y Cubos de las escalas Wechsler de Inteligencia (WISC-
III y WISC-R). Además, presentan una mayor comorbilidad psicopatológica (trastornos
del ánimo, comportamientos disruptivos y trastornos del aprendizaje). Además, tienen
más problemáticas sociales y familiares. La existencia de estas diferencias muestra
evidencias científicas de que el TDAH y las altas capacidades pueden coexistir, dando
unas características y alteraciones distintas a las del menor con sobredotación.
PALABRAS CLAVE: TDAH, doble excepcionalidad, altas capacidades, diagnóstico,
diferencias.
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ABSTRACT
During the last twenty years, leading experts on ADHD have kept open a debate on the
validity of the diagnosis of this disorder in children with giftedness (IQ> 120). Among
the main arguments against “Dual exceptionality is the similarities in the behavior of
both diagnostics. Some authors ensure this syndrome not exist in children with a high
IQ. However, the literature is very limited, because the most of studies use children with
a normal IQ. The purpose of this research is to see if you can present a dual diagnosis
between ADHD and giftedness in children and teenagers. For this study it has
conducted a literature review in the PsycINFO database. The documents used have been
articles in scientific journals with impact. The subjects in the experimental groups have
been diagnosed with ADHD according to DSM-IV. The results indicate significant
differences between children with ADHD and a high IQ and only giftedness. Gifted
children who have ADHD have a lower working memory capacity, poorer performance
in math and writing, WISC-III/R Vocabulary Subscale and WISC-III/R Block Design
Subscales. Also, they have a higher comorbid psychopathology (mood disorders,
disruptive behavior and learning disorders). Also, they have more social and family
problems. The existence of these differences shows scientific evidence that ADHD and
giftedness can coexist, giving characteristics and different alterations to gifted Children.
KEYWORDS: ADHD, Dual excepcionality, giftedness, diagnosis, differences.
ANTECEDENTES
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es el desorden más
prevalente en la población infantojuvenil. Las primeras referencias históricas que
describen a menores con esta patología fueron realizadas por Heinrich Hoffman en 1865
(Soutullo & Díez, 2007). Sin embargo, fue George Still (1902) el investigador que hizo
las primeras descripciones rigurosas y precisas de la sintomatología de este trastorno.
Still publicó un artículo en la revista The Lancet especificando 20 casos clínicos de
infantes que tocaban todo, no podían dejar de moverse, presentaban inatención y
carecían de control sobre su conducta. Still describió lo que hoy conocemos como el
TDAH de tipo combinado. Desde la década de los 70, el TDAH se ha recogió en la
segunda edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-
3
II), con el nombre de Reacción Hiperkinética de la infancia (American Psychiatric
Association, 1968). Han pasado más de cien años desde las descripciones de Still y se
han ido sucediendo los términos para etiquetar este trastorno.
Actualmente existe consenso para definir que el TDAH es un síndrome crónico de
carácter preferentemente neurobiológico caracterizado por un déficit que provoca la
alteración de los mecanismos destinados a regular la atención, la reflexividad y la
actividad. Las hipótesis giran en torno a déficits en las concentraciones de dopamina en
regiones cerebrales. (Macía, 2012). El TDAH es de los trastornos más ampliamente
estudiados y validados en población infantojuvenil (Barkley, 1997; Goldman, Genel,
Bezman & Slanetz, 1998). No obstante, las investigaciones se centran en individuos con
TDAH y con una inteligencia promedio. Por ello, el conocimiento de este trastorno en
niños con superdotación o altas capacidades es reducido. Muchos autores de psicología
clínicoinfantiles y educativos afirman la existencia de “Doble excepcionalidad. Este
término se refiere a la existencia de superdotación y trastornos del aprendizaje. En este
estudio es a la convivencia entre el TDAH y Altas capacidades. A los niños que
presentan esta comorbilidad se les denomina doblemente excepcionales”. Pero… ¿lo
son realmente?
El diagnóstico del TDAH en niños con un alto coeficiente intelectual (CI > 120) no es
ajeno a la controversia de múltiples autores (Antshel, 2009). Este debate pone en tela de
juicio la validez o no del diagnóstico. (Baum, Olenchak & Owens, 1998; Leroux &
Levitt-Perlman, 2000). Existen múltiples características en común entre los menores
con TDAH y con superdotación. Un ejemplo reside en la hiperactividad del TDAH y la
sobreexcitabilidad del niño con altas capacidades. Ambos son síntomas característicos e
inherentes a cada trastorno. No obstante, en la práctica, ambos son muy similares
(Hartnett, Nelson & Rinn, 2004). Otro de los síntomas centrales, el déficit de atención,
ha sido considerado como propio de los superdotados en su entorno educativo en las
áreas en las que no muestran interés (Baum & Olenchak, 2000). Finalmente, muchos
niños con altas capacidades también son impulsivos y desafiantes a la autoridad al igual
que los menores con TDAH.
El propósito de esta revisión es arrojar luz a este debate entre la validez del diagnóstico
de TDAH en presencia de altas capacidades o si, por el contrario, estamos cometiendo
4
un enorme error en la evaluación psicológica y el abordaje debe ser únicamente desde
las altas capacidades.
OBJETIVOS
El propósito de este estudio es comprobar si puede presentarse un doble diagnóstico
entre TDAH y altas capacidades en la población infantojuvenil. Esta investigación
consta de tres objetivos específicos:
a) Determinar las similitudes entre TDAH y altas capacidades en la población
infantojuvenil.
b) Determinar las diferencias entre TDAH y altas capacidades en la población
infantojuvenil.
c) Verificar la validez del diagnóstico de doble excepcionalidad entre TDAH y
altas capacidades en menores de edad.
MÉTODO
Se realizó una revisión bibliográfica de los últimos diez años en la base de datos online
PsycINFO desde la Universidad de Santiago de Compostela en abril de 2015. Se
emplearon los descriptores: children, gifted, giftedness, high IQ, high intelligence,
attention deficit disorder with hyperactivity, ADHD, diagnosis y diagnostic. Se han
empleado numerosos descriptores para realizar una búsqueda exhaustiva y completa de
la temática que se pretende investigar, intentando obtener el mayor número de
documentos. Se seleccionaron exclusivamente artículos científicos de revistas con
índice de impacto. Los registros obtenidos oscilaron entre 59 y 4. La relación de
términos y resultados obtenidos se detallan en la Tabla 1.
Términos de búsqueda
Resultados
Children AND (Gifted) AND (Attention Deficit Disorder with
Hyperactivity OR ADHD)
38
Children AND (Gifted OR Giftedness) AND (Attention Deficit Disorder
with Hyperactivity OR ADHD)
42
Children AND (Gifted OR Giftedness OR “High IQ”) AND (Attention
Deficit Disorder with Hyperactivity OR ADHD)
55
Children AND (Gifted OR Giftedness OR “High IQ” OR “High
intelligence) AND (Attention Deficit Disorder with Hyperactivity OR
ADHD)
59
Children AND (Gifted OR Giftedness OR “High IQ” OR “High
32
5
Tabla 1. Términos empleados y resultados obtenidos.
Finalmente, para obtención de los artículos se realizó la siguiente relación de términos:
Children AND (Gifted OR Giftedness OR "High IQ" OR "High intelligence") AND
(Attention Deficit Disorder with Hyperactivity OR ADHD) AND (Diagnosis OR
Diagnostic)
A continuación, con los resultados obtenidos, se aplicaron los criterios de inclusión y
exclusión detallados en la Tabla 2.
Tabla 2. Criterios de inclusión y exclusión de la búsqueda de documentos en PsycINFO.
Criterios de inclusión
Criterios de exlusión
Artículo de revista científica.
Publicaciones anteriores al año 2005.
Artículos procedentes de revistas con JCR
o índice de impacto
Revisiones bibliográficas y comentarios
de artículos previos
Uso de muestras con TDAH
diagnosticado según los criterios del
DSM-IV-TR y superdotación intelectual
Existencia de otro trastorno en el menor
Artículos centrados en menores de18
años.
Artículos centrados en adultos (18 años o
más)
Artículos cuyo propósito es examinar la
coexistencia o no de altas capacidades y
TDAH
RESULTADOS
Tras la aplicación de los criterios de inclusión y exclusión se han obtenido tres artículos
centrados en la validez del diagnóstico del déficit de atención en altas capacidades
cuando el niño presenta superdotación (CI > 120). El Gráfico 1 muestra la distribución
temporal de los documentos.
Antshel, Faraone, Stallone, Nave, Kaufmann, Doyle, Fried, Seidman & Biederman
(2007) realizaron un estudio retrospectivo a partir de los datos existentes de estudios
longitudinales sobre TDAH del Massachusetts General Hospital de Boston. Se
emplearon dos grupos: un grupo experimental compuesto por 49 niños con un CI
superior a 120 y diagnosticados de TDAH, y 92 niños con superdotación pero sin el
desorden. Para la estimación de las habilidades cognitivas generales, se emplearon los
subtest de Vocabulario y Cubos de la escala WISC-R y WISC-III También se recogió el
intelligence) AND (Attention Deficit Disorder with Hyperactivity OR
ADHD) AND (Diagnosis OR Diagnostic)
6
índice de ausencia de distrabilidad. Para la evaluación de la lectura y matemáticas se
empleó el WRAT-R. También se aplicó el Inventario de Adaptación Social de la Niñez
y la Adolescencia (SAICA). Las características y resultados de las puntuaciones en los
test se recogen en la Tabla 3.
Gráfico 1. Artículos científicos por año obtenidos mediante los descriptores.
Tabla 3. Característica de la muestra del estudio de Anstshel et al. (2007)
Variable
High IQ ADHD
(n = 49)
High IQ Control
(n = 92)
Age
10.6 (3.4)
11.6 (3.6)
Gender (% girls)
29
34
Socioeconomic status
1.4 (.7)
1.3 (.5)
Number of ADHD symptoms
14.5 (1.3)***
1.6 (1.9)
Estimated WISC-R/III Full Scale IQ
126.0 (4.3)
125.8 (4.2)
WISC-R/III Freedom from Distractibility
110.8 (11.0)**
116.9 (13.4)
WISC-R/III Block Design Scaled Score
16.1 (2.2)**
17.0 (2.0)
WISC-R/III Vocabulary Scaled Score
15.1 (2.0)
14.6 (2.0)
WRAT-R Reading Standard Score
116.1 (11.4)
116.8 (9.8)
WRAT-R Math Standard Score
108.6 (14.0)**
114.8 (14.3)
Academically Retaineda (% held back)
22***
3
Familial ADHD (%)
22.9***
5.6
Nota. **p < .01, ***p < .001.
7
El análisis χ² se utilizó para comparar las variables categóricas de ambos grupos. Para el
análisis de los resultados procedentes de las puntuaciones del WISC y WRAT-R se
empleó un análisis multivariado de la varianza (MANOVA). Para el análisis del SAICA
se empleó la regresión logística.
Los resultados de la Escala Wechsler indican que los niños con TDAH tenían una peor
ejecución en las tareas de Vocabulario y Cubos y en el índice de ausencia de
distrabilidad. Estas diferencias entre el grupo experimental y el grupo control fueron
significativas. Con respecto al desempeño de la subprueba Matemáticas del WRAT-R,
los niños sin TDAH presentaron un mayor rendimiento, siendo estas diferencias
significativas.
Con respecto a la psicopatología, el grupo experimental tenía una mayor probabilidad
de trastornos del estado del ánimo, ansiedad y comportamientos disruptivos. Además,
los padres aseguraron que presentaban más impedimentos funcionales como una
conducta inadecuada en la escuela, problemas en su tiempo libre, problemas de
socialización con sus compañeros o problemas paternofiliales.
Antshel (2008) en un estudio de revisión de los hallazgos obtenidos por otros autores,
asegura que los niños con TDAH y superdotación muestran diferencias significativas
con su grupo de iguales con altas capacidades. Este autor afirma que la memoria de
trabajo está alterada en pacientes con TDAH. Esto produce alteraciones en las pruebas
de Dígitos, Claves y Aritmética del WISC, obteniendo un CI menor (alrededor de 9
puntos). También se observan alteraciones en la atención más intensas en menores con
TDAH que la simple falta de interés de los alumnos con altas capacidades. Es más,
debido a la inatención, los infantes con déficit atencional tienen una mayor probabilidad
de un menor rendimiento académico. Con respecto al ámbito educativo, son más
propensos a necesitar apoyo de un tutor. Además, es más frecuente la presencia de otro
trastorno que en niños con superdotación únicamente. No obstante, Antshel encontró
que la probabilidad de padecer trastornos de conducta y adicciones era similar en ambos
grupos. Un último apunte de este autor es la posibilidad de que los sujetos con TDAH y
altas capacidades sean más creativos que aquellos con un alto coeficiente intelectual
pero no presentan el síndrome.
Cordeiro et al. (2011) realizó obtuvo una muestra de 15 sujetos con altas capacidades
(CI > 120) de colegios públicos de Brasil con edades comprendidas entre los 7 y 11
8
años. 10 de los sujetos cumplieron los criterios del DSM-IV-TR para ser diagnosticados
con TDAH. Este estudio exhibe un patrón de comorbilidad psiquiátrica del TDAH,
incluyendo los trastornos del estado de ánimo, comportamiento perturbador y trastornos
de aprendizaje, al igual que había encontrado Antshel. Además, encontró puntuaciones
significativamente superiores en la muestra con TDAH en problemas sociales, de
escritura, lectura y matemáticas.
CONCLUSIONES
Tras el análisis de los documentos evidenciamos que existen similitudes entre los
individuos con TDAH y altas capacidades frente a los que no presentan el trastorno.
Ambos grupos presentan niveles alterados de atención, conductas impulsivas, baja
persistencia en la elaboración de tareas que no son de su interés, dificultad para la
aceptación y cumplimiento de las normas sociales e incluso un nivel de actividad mayor
que el resto de la población de referencia. Sin embargo, ambos grupos presentan
múltiples diferencias. En primer lugar, el niño con un elevado CI y TDAH presenta una
mayor probabilidad a presentar otro trastorno, especialmente trastornos del ánimo,
comportamientos disruptivos y trastornos del aprendizaje. Poseen una memoria de
trabajo alterada, y obtienen peores resultados en tareas de matemáticas y escritura.
Tienen dificultades en sus relaciones sociales y familiares, además de necesitar un
mayor apoyo académico.
En vista de los hallazgos, es evidente que ambos grupos se diferencian entre sí por lo
que existe evidencia científica de que el diagnóstico de TDAH es válido en presencia de
altas capacidades. De no serlo, ambos colectivos presentados en este estudio no
mostrarían diferencias significativas en ninguna de las áreas. Por lo tanto, la doble
excepcionalidad está presente en la población infantojuvenil. Es preciso hacer un buen
diagnóstico para planificar posteriormente las intervenciones adecuadas para disminuir
la sintomatología del menor.
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Cordeiro, M. L., Farias, A. C., Cunha, A., Benko, C., Farias, L. G., Costa, M. T., Benko,
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According to Gordon (1990), far too many high ability students arc referred for problems with impulsivity, hyperactivity, and sustaining attention. Several important issues, rarely discussed in the literature on attention deficits, offer alternative hypotheses for the increasing incidence of hyperactivity and attention problems of gifted youngsters. These include theories on emotional development and excitability of gifted students (Dabrowski, 1938; Piechowski & Colangelo, 1984), evidence of unchallenging curricula for high ability students (Reif, 1993), implications of the multiple intelligences paradigm (Gardner, 1983), and adult reaction to students' extreme precocity (Rimm, 1994). These issues are examined in light of Barkley's theory of inhibition as it relates to the manifestation of ADHD. The issues represent environmental conditions that may cause or influence ADHD-like behaviors in high ability students. Diagnostie and intervention strategies are suggested to counteract environmental contributors to the problem.
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This research intends to provide empirical support for the possibility of misdiagnosis of giftedness and Attention Deficit Hyperactivity Disorder (ADHD). Forty‐four graduate students enrolled in a school counseling program acted as participants. Participants were given one of two forms, both of which provided a hypothetical case study of a young boy with characteristics of both giftedness and ADHD. Participants were then asked for a diagnosis. A chi‐square analysis suggests a statistically significant difference whereby the suggestion of the diagnosis of giftedness can lead participants away from a diagnosis of ADHD. Implications for educators and graduate level counseling and psychology programs are provided.
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The validity of a diagnosis of ADHD in children with a high intelligence quotient (IQ) remains controversial. Using a multidisciplinary approach, rigorous diagnostic criteria, and worldwide-validated psychometric instruments, we identified a group of children attending public schools in southern Brazil for co-occurrence of high IQ and ADHD. Students attending public schools, in the first to fifth grades, were referred to our Research Center for behavioral and/or learning difficulties. These children completed clinical, psychiatric, psychological, and pedagogical evaluations for assessment of IQ, ADHD, learning, and other emotional or behavioral disorders. Fifteen of the participants were identified to have a full-scale IQ ≥ 120. Data show that 10 of these high-IQ children met the DSM-IV criteria diagnosis for ADHD combined type, 5 met criteria for current oppositional-defiant disorder, 2 had current major depression, and 2 had a learning disorder. Here we present the results as a case series. Our data support the hypothesis that ADHD is a valid diagnosis in children with high IQs.
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Many bright youngsters demonstrate behaviors that are indicative of more than 1 diagnosis and, because of labeling confusion, some children are inappropriately served. Misdiagnosis can often worsen the situation and contribute to the student's continued failure to be successful in the learning environment. To address the inadequacy of the original diagnosis, new labels are found and added. Over time we see the birth of the "alphabet child" whose diagnoses contain more letters than wisdom. The multiple labels often blur who the child is and disguise appropriate educational needs. In this article, we explore the dilemma through a case study. We indicate the problems that occur when teams do not consider behavioral characteristics from a multidisciplinary perspective. We suggest guidelines for careful diagnosis and offer a diagnostic matrix for interpreting behavior.
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Studies of children with attention deficit hyperactivity disorder (ADHD) often emphasize the problems, diagnosis and treatment, but rarely consider the characteristics which are remarkably similar to those of creativity. This study reviews the literature on ADHD traits, their similarity to gifted and creative behaviors, and the implications for educational interventions. A case study of a boy identified with ADHD provides the focus for our discussions. The conclusions point to the need for more varied instructional interventions, emotional and social support, and collaboration between educators and parents.
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To deal with public and professional concern regarding possible overprescription of attention-deficit/hyperactivity disorder (ADHD) medications, particularly methylphenidate, by reviewing issues related to the diagnosis, optimal treatment, and actual care of ADHD patients and of evidence of patient misuse of ADHD medications. Literature review using a National Library of Medicine database search for 1975 through March 1997 on the terms attention deficit disorder with hyperactivity, methylphenidate, stimulants, and stimulant abuse and dependence. Relevant documents from the Drug Enforcement Administration were also reviewed. All English-language studies dealing with children of elementary school through high school age were included. All searched articles were selected and were made available to coauthors for review. Additional articles known to coauthors were added to the initial list, and a consensus was developed among the coauthors regarding the articles most pertinent to the issues requested in the resolution calling for this report. Relevant information from these articles was included in the report. Diagnostic criteria for ADHD are based on extensive empirical research and, if applied appropriately, lead to the diagnosis of a syndrome with high interrater reliability, good face validity, and high predictability of course and medication responsiveness. The criteria of what constitutes ADHD in children have broadened, and there is a growing appreciation of the persistence of ADHD into adolescence and adulthood. As a result, more children (especially girls), adolescents, and adults are being diagnosed and treated with stimulant medication, and children are being treated for longer periods of time. Epidemiologic studies using standardized diagnostic criteria suggest that 3% to 6% of the school-aged population (elementary through high school) may suffer from ADHD, although the percentage of US youth being treated for ADHD is at most at the lower end of this prevalence range. Pharmacotherapy, particularly use of stimulants, has been extensively studied and generally provides significant short-term symptomatic and academic improvement. There is little evidence that stimulant abuse or diversion is currently a major problem, particularly among those with ADHD, although recent trends suggest that this could increase with the expanding production and use of stimulants. Although some children are being diagnosed as having ADHD with insufficient evaluation and in some cases stimulant medication is prescribed when treatment alternatives exist, there is little evidence of widespread overdiagnosis or misdiagnosis of ADHD or of widespread overprescription of methylphenidate by physicians.
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Because the diagnosis of attention deficit hyperactivity disorder (ADHD) in higher education settings is rapidly becoming a contentious issue, particularly among patients with high IQs, we sought to assess the validity of diagnosing ADHD in high-IQ adults and to further characterize the clinical features associated with their ADHD. We operationalized high IQ as having a full-scale IQ120. We identified 53 adults with a high IQ who did not have ADHD and 64 adults with a high IQ who met diagnostic criteria for ADHD. Groups did not differ on IQ, socio-economic status or gender. High-IQ adults with ADHD reported a lower quality of life, had poorer familial and occupational functioning, and had more functional impairments, including more speeding tickets, accidents and arrests. Major depressive disorder, obsessive-compulsive disorder and generalized anxiety disorder diagnoses were higher in high-IQ adults with ADHD. All other psychiatric co-morbidities, including antisocial personality disorder and substance abuse, did not differ between the two high-IQ groups. ADHD was more prevalent in first-degree relatives of adults with ADHD relative to controls. Our data suggest that adults with ADHD and a high IQ display patterns of functional impairments, familiality and psychiatric co-morbidities that parallel those found in the average-IQ adult ADHD population.
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