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La adhesión a la Unión Europea: convergencia real y nominal

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La ampliación hacia el este de la Unión Europea (UE) contempla actualmente la incorporación a medio plazo de hasta trece países. Por un lado, los diez países de Europa central y oriental, con economías inmersas en un proceso de transición desde sistemas comunistas de planificación centralizada a economías de mercado (Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, la República Checa y Rumania). Por otro, tres países mediterráneos (Chipre, Malta y Turquía). El pasado 12 de diciembre, en la Cumbre de Copenhague, se acordó la entrada en la UE de un primer grupo amplio de países, todos menos Bulgaria, Rumania y Turquía, de manera que estos 10 países y los actuales miembros puedan ratificar los tratados de adhesión durante 2003 y que todos ellos participen en las elecciones al Parlamento Europeo en 2004 como miembros de la UE. Para Bulgaria y Rumania, la fecha de adhesión que actualmente se baraja como más probable es 2007, mientras que para Turquía se ha fijado la fecha de diciembre de 2004 para evaluar si cumple con todos los criterios políticos y democráticos que requiere la UE para poder empezar a negociar a partir de ese momento. URL: https://www.bde.es/f/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/InformesBoletinesRevistas/BoletinEconomico/02/Fich/be0212-art6.pdf
LA ADHESIÓN A LA UNIÓN EUROPEA: CONVERGENCIA REAL Y NOMINAL
BANCO DE ESPAÑA / BOLETÍN ECONÓMICO / DICIEMBRE 2002 61
La adhesión a la Unión
Europea: convergencia
real y nominal
Este artículo ha sido elaborado por Alicia
García Herrero y Pedro del Río, de la Dirección
General de Asuntos Internacionales.
1. INTRODUCCIÓN
La ampliación hacia el este de la Unión Eu-
ropea (UE) contempla actualmente la incorpo-
ración a medio plazo de hasta trece países. Por
un lado, los diez países de Europa central y
oriental, con economías inmersas en un proce-
so de transición desde sistemas comunistas de
planificación centralizada a economías de mer-
cado (Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia,
Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, la Repú-
blica Checa y Rumania). Por otro, tres países
mediterráneos (Chipre, Malta y Turquía). El
pasado 12 de diciembre, en la Cumbre de Co-
penhague, se acordó la entrada en la UE de un
primer grupo amplio de países, todos menos
Bulgaria, Rumania y Turquía, de manera que
estos 10 países y los actuales miembros pue-
dan ratificar los tratados de adhesión durante
2003 y que todos ellos participen en las elec-
ciones al Parlamento Europeo en 2004 como
miembros de la UE. Para Bulgaria y Rumania,
la fecha de adhesión que actualmente se bara-
ja como más probable es 2007, mientras que
para Turquía se ha fijado la fecha de diciembre
de 2004 para evaluar si cumple con todos los
criterios políticos y democráticos que requiere
la UE para poder empezar a negociar a partir
de ese momento (1).
En comparación con anteriores ampliacio-
nes (2), el actual proceso de adhesión presenta
una serie de características singulares. Como se
puede apreciar en el cuadro 1, esta ampliación in-
cluye un número de países mucho mayor que en
cualquiera de las ocasiones anteriores (10), así
como una mayor extensión geográfica (un millón
de kilómetros cuadrados) y un número muy eleva-
do de habitantes (más de cien millones). Así, con
cerca de quinientos millones de consumidores, la
UE se afianzará como uno de los mayores merca-
dos del mundo, aunque, eso sí, con un menor po-
der adquisitivo medio que en la actualidad, por la
menor renta
per cápita
de los nuevos miembros.
En otras palabras, mientras la población y la su-
perficie de la UE aumentarán aproximadamen-
te en una tercera parte, el PIB conjunto solo lo
hará en un 5%, de modo que el PIB
per cápita
medio se reducirá en un 12%. Otra singularidad
del actual proceso de adhesión es el elevado dife-
(1) Estos se establecieron en el Consejo Europeo de
Copenhague de 1993 y se consideraron pre-condiciones
para iniciar las negociaciones de adhesión.
(2) Anteriormente se han producido cuatro ampliacio-
nes de la UE: en 1973 entraron Dinamarca, Reino Unido e
Irlanda; en 1981 lo hizo Grecia; en 1986, España y Portu-
gal; y en 1995 lo hicieron Austria, Finlandia y Suecia.
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62
rencial de renta
per cápita
de estos países con los
actuales miembros, incluso cuando se ajusta por
paridad adquisitiva. Este hecho es la evidencia
más clara de la falta de convergencia real. Ade-
más, otras características propias de los países
candidatos harán de la UE un espacio más hete-
rogéneo: alrededor de un 15% de la fuerza laboral
de los países candidatos trabaja en el sector agrí-
cola, frente al 5% en los actuales países miem-
bros, y la productividad —así como los costes la-
borales— son mucho más bajos que en la UE (al-
rededor de un 40% respecto a la media).
Aunque la mayoría de los países candidatos
ha llevado a cabo profundas reformas en su tran-
sición a una economía de mercado, la compleji-
dad de estos procesos, aún no totalmente com-
pletados, coloca a este grupo de países en una
posición de partida menos favorable, en compara-
ción con las ampliaciones precedentes. El princi-
pal desafío para los países candidatos es alcanzar
una convergencia sostenible, que les permita
adoptar el euro en su momento sin problemas de
competitividad en un futuro. Para eso es necesa-
rio avanzar en paralelo en los procesos de conver-
gencia real y nominal con los países de la UE,
procesos que se analizan a continuación.
2. CONVERGENCIA REAL
Considerando el gran diferencial de renta
per cápita
existente entre los países candidatos
y los países miembros, la necesidad de acele-
rar la convergencia real ha suscitado gran inte-
rés, pese a que no sea un objetivo cuantificado
en los criterios de adhesión a la UE ni en los de
Maastricht (para la entrada en la zona del
euro). El motivo principal por el que la conver-
gencia real se considera necesaria es que faci-
litará la cohesión dentro de la UE y contribuirá
a reducir los efectos negativos de perturbacio-
nes asimétricas dentro de la UEM.
La convergencia real se asocia normalmente
al acercamiento de la renta
per cápita
de un país,
en términos de paridad de poder de compra,
respecto a la media de la UE. Sin embargo, en
el contexto de la adhesión a la UE primero y a
la UEM después, es razonable considerar la
convergencia real en términos más generales,
tales como la estructura económica e institucio-
nal de un país respecto a la UE, que incluye la
adopción de las mejores prácticas internaciona-
les en un amplio conjunto de áreas (políticas de
competencia, gestión empresarial, leyes finan-
cieras, etc.). En otras palabras, la convergencia
real puede entenderse, en un sentido amplio,
como un proceso de convergencia estructural,
o bien la convergencia estructural puede consi-
derarse como una pre-condición para acelerar
el proceso de convergencia real.
2.1. Convergencia en renta
per cápita
Los países candidatos han realizado progre-
sos en materia de convergencia real en los últi-
Población
(millones)
Superficie
(1.000 km
2
)
PIB
(mm euros)
PIB pc en PPA
(% media UE)
Agricultura
(% PIB)
Empleo
agrícola
(% total) (c)
Bulgaria 8,5 111 15,2 28,1 25 24,0 14,5 8,3
Chipre 0,6 9 10,2 79,5 3,7 9,2
Eslovaquia 5,4 49 22,3 46,4 53 40,0 4,5 9,9
Eslovenia 2,0 20 20,9 68,8 71 70,0 3,7 6,7
Estonia 1,4 45 6,2 42,3 37 33,0 5,0 7,4
Hungría 10,0 93 58,0 51,2 58 50,0 5,0 6,5
Letonia 2,4 65 13,4 33,2 27 27,0 4,5 13,5
Lituania 3,7 65 8,5 37,6 30 28,0 7,6 18,0
Malta 0,4 0 4,0 58,0 1,0 1,9
Polonia 38,6 323 196,7 39,7 38 44,0 3,3 18,8
Rep. Checa 10,3 79 63,3 57,2 58 60,0 3,8 5,1
Rumania 22,4 238 44,4 25,2 32 11,4 42,8
Media (a) 105,6 1.097 463,1 45,0 41 (b) 42,0 (b) 4,9 15,7
UE 377,5 3.338 8.814,8 100,0 100 100,0 2,1 5,0
Productividad
(% media UE)
Remuneración
asalariados
(% media UE)
Países candidatos. Indicadores básicos
Año 2001
CUADRO 1
Fuentes: Eurostat, Comisión Europea y BCE.
(a) Media ponderada por el PIB, salvo las tres primeras columnas, que son la suma del total.
(b) Media de los datos disponibles.
(c) Año 2000.
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mos años, aunque a un ritmo relativamente len-
to. En el comienzo del proceso de transición,
con el desmantelamiento de los sistemas de
planificación centralizados, los países del cen-
tro y este de Europa sufrieron una destrucción
de capacidad productiva, aunque de duración e
intensidad diferente según el país. Las caídas
del PIB durante 1990-1993 fueron mayores en
los países bálticos, Rumania y Bulgaria (entre
el 20% y el 50% del PIB) y más moderadas en
los países de Europa central (entre el 10% y el
20% en la República Checa, Hungría y Eslo-
venia, mientras que alcanzó un 25% en Eslova-
quia). Desde 1993, los países del centro y este
de Europa han recuperado, en general, un cre-
cimiento del PIB sostenido y normalmente ma-
yor que el de la UE, en el que destaca la evolu-
ción de Polonia, Eslovaquia, Eslovenia y Esto-
nia, que crecieron en torno al 4%-5% anual.
A estos países les siguieron de cerca Hungría y
Letonia, justo por debajo del 4%, mientras que
la recuperación fue más lenta en la República
Checa y Bulgaria (alrededor del 2% anual), por
problemas en el avance de las reformas estruc-
turales y la presencia de crisis financieras y
cambiarias, que en el caso de Bulgaria llevaron
a la hiperinflación en 1997. Problemas simila-
res, pero a mayor escala, experimentó Ruma-
nia, donde las caídas de producción se exten-
dieron hasta 1999. Los países bálticos, por su
parte, padecieron con especial virulencia la cri-
sis rusa de 1998.
Como consecuencia de todo ello, los niveles
de PIB en 2001 solo eran superiores a los de
1989 en los países de Europa central, sobre
todo en Polonia, Eslovenia y Hungría, y, en me-
nor medida, en Eslovaquia y la República Che-
ca. En los países bálticos, Bulgaria y Rumania
los niveles de PIB aún se encuentran por de-
bajo de los de 1989. A diferencia de los países
en transición, Chipre y Malta han exhibido un
crecimiento estable y robusto durante casi todo
el período y su PIB es ahora alrededor de un
70% superior al de 1989.
Aunque el crecimiento anual de la población
ha sido próximo a cero en la mayoría de los paí-
ses candidatos, el limitado diferencial de creci-
miento económico con la UE explica la lentitud
del proceso de convergencia real hasta el mo-
mento, ya que —como se ha mencionado ante-
riormente— la renta
per cápita
media de los paí-
ses de adhesión, ajustada por paridad adquisiti-
va, apenas avanzó cinco puntos porcentuales en
el período y todavía se encuentran en torno al
45% de la media comunitaria (3).
Es importante notar que este cuadro glo-
bal de convergencia esconde diferencias
considerables entre los distintos países y
dentro de cada país. Con cifras de 2001, la
renta
per cápita
en términos de paridad de
poder adquisitivo oscila desde el 25% de la
media de la UE en el caso de Rumania, has-
ta el 70% y el 80% en los casos de Eslovenia
y Chipre, respectivamente (véase cuadro 1).
Eslovenia y Estonia, por ejemplo, han reduci-
do sus diferenciales de renta con la UE mu-
cho más rápidamente, en alrededor de diez
puntos porcentuales desde 1994, mientras
que otros países, como la República Checa o
Rumania, han experimentado ligeros retroce-
sos. Asimismo, de las 56 regiones adminis-
trativas en las que se dividen estos países,
tan solo cuatro de ellas muestran una renta
superior al 75% de la media de la UE, mien-
tras que en 44 regiones es inferior al 50% y
en 9 de ellas inferior al 25%.
Ante esta situación, parece claro que el pro-
ceso de convergencia real de los países candi-
datos no será rápido y solo se alcanzará años
—incluso décadas— después de la entrada de
estos países en la UE y en la zona del euro.
Una comparación con las anteriores ampliacio-
nes muestra que si los actuales países candi-
datos creciesen un 5% anual en términos rea-
les, tasa superior a su media histórica, y la UE
lo hiciese en un 2,5%, tardarían, en media, en-
tre 15 y 20 años en alcanzar los niveles de PIB
per cápita
que tenían Grecia, Portugal y Espa-
ña, en media, en el momento de su adhesión
(véase gráfico 1).
(3) En comparación, los niveles de renta
per cápita
en
términos de PPA de Grecia, Portugal y España se situaban,
en el momento de su adhesión, entre el 60% y el 70% de la
media de la UE.
40
50
60
70
80
90
100
110
2001 2006 2011 2016 2021 2026 2031 2036
40
50
60
70
80
90
100
110
DINAMARCA, IRLANDA Y REINO UNIDO (ampliación 1973)
GRECIA (ampliación 1981)
AUSTRIA, FINLANDIA y SUECIA (ampliación 1995)
ESPAÑA Y PORTUGAL (ampliación 1986)
5%
4%
6%
7%
Escenarios de convergencia (a)
GRÁFICO 1
Fuente: BCE.
(a) Se supone una tasa de crecimiento media del 2,5% en la UE.
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64
2.2. Factores de convergencia real
En los últimos años, numerosos estudios
han tratado de investigar los factores determi-
nantes del crecimiento económico en los paí-
ses en transición [para un repaso reciente de la
literatura, véase Campos y Coricelli (2002)].
Entre los factores tradicionales de crecimiento
cabe destacar, en primer lugar, la acumulación
de capital físico, determinada por la
tasa de in-
versión
en porcentaje del PIB, que presenta di-
ferencias sustanciales entre los países de ad-
hesión (del 13,7% de Bulgaria hasta el 33,8%
del PIB de Eslovaquia) y que es especialmente
importante en estos países por las cuantiosas
necesidades de infraestructuras. Un segundo
factor es el
capital humano,
del que estos paí-
ses están relativamente bien dotados, en térmi-
nos sanitarios y de educación, lo que les con-
fiere una mano de obra más bien cualificada
que ha contribuido claramente al crecimiento
económico. Un factor adicional que ha recibido
mucha atención en la literatura reciente de cre-
cimiento es el
desarrollo del sector financiero,
a
través de la canalización del ahorro hacia las
inversiones más productivas y una mejor asig-
nación del capital. En este aspecto, los niveles
de desarrollo financieros de los países candida-
tos siguen siendo muy bajos respecto al resto
de la UE (véase sección de convergencia es-
tructural).
Estos trabajos han puesto de manifiesto que
el entorno macroeconómico general y los pro-
cesos de cambios estructurales e instituciona-
les han incidido, especialmente en el período
inicial de transición, e inciden sobre los anterio-
res factores tradicionales del crecimiento eco-
nómico. Así, en primer lugar, se ha enfatizado
el papel de la
estabilidad macroeconómica
como una condición necesaria para el creci-
miento [Fischer
et al.
(1998)]. De hecho, estos
trabajos atribuyen el colapso de la producción
de los primeros años de la transición a los efec-
tos desestabilizadores de unas políticas fisca-
les demasiado laxas, la monetización de los dé-
ficit públicos y las crisis cambiarias, elementos
que, en conjunto, provocaron altas tasas de in-
flación, e incluso hiperinflaciones, en algunos
de esos países. Por otra parte, la situación de
partida (que era claramente más avanzada en
Hungría y, en menor medida, en Polonia), así
como el retraso en la introducción de progra-
mas de estabilización —y su carácter más o
menos gradual—, también parecen explicar las
diferencias de crecimiento entre países [Fischer
et al.
(1996)]. Los anteriores estudios también
subrayan la importancia de las
reformas estruc-
turales
para aumentar el crecimiento potencial
de una economía, incluso admitiendo que las
reformas liberalizadoras pueden tener efectos
negativos inicialmente, como quedó patente en
las grandes pérdidas de capacidad industrial en
ciertos países, antes de rendir beneficios poste-
riormente [Hernández-Cata (1997)]. Por último,
las
reformas institucionales
, que incluyen la in-
troducción de sistemas democráticos, un eleva-
do grado de estabilidad política, un clima de
gestión empresarial adecuado, un bajo grado
de corrupción y una eficiente aplicación de las
leyes, son factores que generalmente están al-
tamente correlacionados con la convergencia
real, aunque es difícil determinar cuál es la re-
lación de causa-efecto [de Melo
et al.
(1997)].
Adicionalmente, la intensificación en el pro-
ceso de
integración con la UE
, como queda re-
flejado en la mayor apertura y la reorientación
comercial y financiera, ha estimulado la adop-
ción de nuevas y mejores tecnologías, debido a
las necesidades de importar bienes de inver-
sión, y ha promovido una diversificación eficien-
te de la producción y una mejor asignación de
recursos. Es importante notar que la
proximi-
dad geográfica
con la UE ha facilitado la re-
orientación del comercio y de los flujos financie-
ros desde los países del bloque socialista hacia
la UE, lo que ha ocasionado que aquellos paí-
ses con mayor cercanía a los mercados comu-
nitarios —como Estonia, Eslovenia, Hungría y
Polonia— hayan avanzado más que otros con
menores ventajas geográficas —como Bulga-
ria, Rumania o también Turquía—, en parte por
la atracción de mayores inversiones directas
extranjeras en la mayoría de los países limítro-
fes (con la excepción de Eslovenia).
2.3. Convergencia estructural
Las reformas estructurales e institucionales
son elementos claves en el proceso de conver-
gencia real, bien porque se consideren pre-
requisitos para la convergencia real o bien parte
integrante de la convergencia real en un sentido
más amplio que el del acercamiento de la renta
per cápita.
Así, como se ve en el cuadro 2, que
muestra los indicadores de transición del Ban-
co Europeo de Reconstrucción y Desarrollo
(BERD), los países candidatos han realizado pro-
gresos considerables en el ámbito estructural e
institucional. Esto incluye, por un lado, medidas
para introducir una economía de mercado (priva-
tización y reestructuración empresarial; liberaliza-
ción comercial, de precios y libre entrada y salida
del mercado; política de competencia; y desarro-
llo del sistema financiero y provisión competitiva
de servicios bancarios) y, por otro, las reformas
legales necesarias para adecuar a los estánda-
res internacionales las leyes comerciales (ley de
quiebra, código mercantil) y financieras (leyes
bancarias y de los mercados de capitales), así
como el grado de implementación y cumplimien-
to de las mismas.
LA ADHESIÓN A LA UNIÓN EUROPEA: CONVERGENCIA REAL Y NOMINAL
BANCO DE ESPAÑA / BOLETÍN ECONÓMICO / DICIEMBRE 2002 65
En lo que se refiere a la introducción de una
economía de mercado, los países candidatos
han avanzado especialmente en las áreas de
privatización y reestructuración empresarial, y
menos en la liberalización de los mercados y la
política de competencia. En cuanto al sector fi-
nanciero, el avance ha sido más rápido en el
sector bancario que en el no bancario, aunque
ambos siguen en niveles de desarrollo muy ba-
jos respecto al resto de la UE. El gráfico 2
muestra que el tamaño del sistema bancario,
medido por el crédito bancario al sector privado
como porcentaje del PIB, solo alcanza en los
12 países candidatos un tercio del nivel de la
UE, y menos de un cuarto si se excluye a Chi-
pre y Malta. Ese nivel es muy inferior al que te-
nían Grecia, y Portugal y España, en el mo-
mento en que se produjeron sus respectivas in-
corporaciones.
Por lo que se refiere a las reformas legales,
se han adoptado leyes comerciales y financie-
ras compatibles, en general, con los estándares
internacionales, y encaminadas a transponer el
acervo comunitario, aunque queda un amplio
margen de mejora respecto a la aplicación y
efectividad de las mismas.
En cuanto a la integración con las economías
de la UE, los progresos han sido mayores que
lo que sugiere el grado de convergencia real
(medida por los diferenciales de renta); a través
Fuente: BERD.
(a) Escala de medida: de 1 a 4 +, donde 1 significa escaso o ningún cambio respecto a una economía planificada y 4 + significa el estándar de
una economía de mercado avanzada.
Bulgaria Eslovaquia Eslovenia Estonia Hungría Letonia Lituania Polonia Rep.
Checa Rumania
Tamaño sector privado (% PIB) 70 80 65 75 80 65 70 75 80 65
REFORMAS INSTITUCIONALES:
Empresas
Privatización a pequeña escala 4 - 4 + 4 + 4 + 4 + 4 + 4 + 4 + 4 + 4 -
Privatización a gran escala 4 - 4 3 4 4 3 3 + 3 + 4 3 +
Gestión y reestructuración 2 + 3 3 - 3 + 3 + 3 - 3 - 3 + 3 + 2
Mercados
Liberalización de precios 3 3 3 + 3 3 + 3 3 3 + 3 3 +
Comercio y sistema de tipo
de cambio 4 + 4 + 4 + 4 + 4 + 4 + 4 + 4 + 4 + 4
Política de competencia 2 + 3 3 - 3 - 3 2 + 3 3 3 2 +
Instituciones financieras
Reforma bancaria, liberalización
tipos de interés 3 3 + 3 + 4 - 4 3 + 3 3 + 4 - 3 -
Mdos. capitales e instituciones
no bancarias 2 2 + 3 - 3 4 - 2 + 3 4 - 3 2
INFRAESTRUCTURAS:
Telecomunicaciones 3 2 + 3 4 4 3 3 + 4 4 3
Energía eléctrica 3 + 3 3 4 4 3 3 3 3 3
Ferrocarriles 3 2 + 3 + 4 3 + 3 + 2 + 4 2 + 4
Carreteras 2 + 2 + 3 2 + 3 + 2 + 2 + 3 + 2 + 3
Agua y aguas residuales 3 2 + 4 4 4 3 + 3 + 4 4 3
REFORMAS LEGALES:
Derecho mercantil
Total 4 - 3 + 4 - 4 - 4 - 4 - 4 - 3 + 3 4
Cobertura 4 3 + 4 - 3 + 4 - 4 - 4 - 4 - 3 4
Efectividad 4 - 3 + 4 4 4 - 4 4 - 3 3 4
Leyes financieras
Total 3 3 4 - 4 - 4 - 3 3 + 3 + 3 3 +
Cobertura 3 3 4 4 4 - 3 3 + 4 3 + 4
Efectividad 3 3 4 - 3 + 4 - 3 4 - 3 3 3
Países candidatos. Indicadores de transición (a)
CUADRO 2
LA ADHESIÓN A LA UNIÓN EUROPEA: CONVERGENCIA REAL Y NOMINAL
BANCO DE ESPAÑA / BOLETÍN ECONÓMICO / DICIEMBRE 2002
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de la integración comercial y financiera, así
como de la recomposición de su tejido producti-
vo y la estabilidad macroeconómica y financie-
ra, estos países tienen unas economías mucho
más integradas con la UE que hace algunos
años (véase cuadro 3). Desde el principio de la
transición, estos países redirigieron el comercio
hacia la UE, que se ha convertido ahora en su
principal socio comercial. La mayoría de los
países candidatos tienen un porcentaje de co-
mercio con la UE de alrededor del 50% del to-
tal, mayor incluso que en el caso de algunos
países miembros. Además, la estructura pro-
ductiva también se ha ido aproximando a la de
los países de la UE, con una reducción del
peso del sector agrícola del 8% al 5% del PIB
entre 1995 y 2001 (comparado con un 2% en la
UE), al igual que lo ha hecho la industria, mien-
tras que el sector servicios ha pasado del 54%
al 60% del PIB (frente al 70% en la UE). La
contrapartida de estos cambios de composición
sectorial del PIB ha sido el incremento de las
tasas de desempleo, consecuencia del des-
mantelamiento de industrias y de la reconver-
sión agraria.
Dada la importancia de estos factores es-
tructurales, además de la renta
per cápita,
para
alcanzar una convergencia sostenible, parece
necesario que los países candidatos completen
cuanto antes el proceso de transición con las
reformas estructurales e institucionales que aún
no se han llevado a cabo, que incluyen la pro-
fundización en la liberalización y flexibilidad de
los mercados, la mejora del clima inversor y la
reducción de las interferencias estatales.
3. CONVERGENCIA NOMINAL
Como se ha mencionado anteriormente, los
procesos de convergencia real y nominal deberán
avanzar conjuntamente para que la convergencia
sea sostenible. El motivo es que son dos procesos
que se refuerzan mutuamente: al estimular la con-
vergencia real, por medio de reformas estructura-
les e institucionales, se mejora el funcionamiento
de los mercados de bienes y de trabajo y se au-
menta el crecimiento potencial, lo que, a su vez,
facilita el proceso de convergencia nominal. Igual-
mente, el avance en el proceso de convergencia
nominal reduce las tendencias inflacionistas y an-
cla las expectativas de inflación, lo que contribuye
a mejorar las perspectivas de crecimiento econó-
mico y estimula la convergencia real.
La convergencia nominal necesaria para
adoptar el euro se resume en los criterios de
Maastricht, de obligado cumplimiento, y que son
los mismos que se aplicaron a los actuales
miembros de la UEM (4). A continuación se eva-
lúan los progresos de los países candidatos en
este proceso, con especial atención a las estra-
tegias cambiarias y monetarias que han llevado
a cabo estos países, incluyendo las perspectivas
de entrada en el Mecanismo de Tipos de Cam-
bio del Sistema Monetario Europeo (MTC-II), la
evolución de la inflación, el estado de las finan-
zas públicas y la convergencia de los tipos de in-
terés a largo plazo.
3.1. Estrategias monetarias
y de tipo de cambio
Las estrategias de tipos de cambio de los paí-
ses candidatos en los últimos años han tenido en
cuenta, en general, el marco global de política
económica y las condiciones de cada país. Así,
la mayoría de países en transición optó, en las
etapas iniciales del proceso, por un tipo de cam-
bio fijo o semi-fijo, para anclar las expectativas
de inflación. Desde mediados de los noventa, es-
pecialmente tras la crisis asiática y la puesta en
cuestión de la viabilidad de los regímenes de tipo
de cambio semi-fijos
(soft-pegs),
un buen núme-
ro de países ha ido moviéndose gradualmente
hacia una mayor flexibilidad cambiaria (véase
cuadro 4). Con las excepciones de la República
Checa y Eslovaquia en 1997-1998, estos cam-
bios de régimen no han venido asociados a crisis
cambiarias, sino que han sido consecuencia del
progreso en la reducción de la inflación, cambios
en el enfoque de política económica y de las con-
Fuentes: FMI (IFS) y Bancos Centrales Nacionales de los países
candidatos.
Crédito bancario al sector privado
GRÁFICO 2
0
20
40
60
80
100
120
140
Rumanía
Lituania
Bulgaria
Letonia
Hungría
Polonia
Estonia
Eslovenia
Rep. Checa
Eslovaquia
Chipre
Malta
Media
0
20
40
60
80
100
120
140
ZONA DEL EURO
PORTUGAL Y ESPAÑA (ampliación 1986)
GRECIA (ampliación 1981)
% PIB % PIB
Año 2000
(4) No solo se les aplicarán los mismos criterios, sino
que, a la hora de su evaluación, se respetará el principio de
igualdad de trato con los actuales miembros, de manera
que los factores que se consideraron relevantes o no para
los actuales miembros tendrán la misma consideración
para los países candidatos.
LA ADHESIÓN A LA UNIÓN EUROPEA: CONVERGENCIA REAL Y NOMINAL
BANCO DE ESPAÑA / BOLETÍN ECONÓMICO / DICIEMBRE 2002 67
diciones económicas, como puede ser el fuerte
aumento de las entradas de capitales con la libe-
ralización de la cuenta de capital.
En la actualidad, los países candidatos siguen
una variedad de estrategias de tipo de cambio,
que cubren toda la gama de opciones, desde los
currency boards
hasta la libre flotación. Bulgaria,
Estonia y Lituania tienen un
currency board
liga-
do al euro; Letonia y Malta mantienen un tipo de
cambio fijo convencional a una cesta de mone-
das; Chipre y Hungría tienen un régimen de tipo
de cambio que replica unilateralmente el MTC-II,
con una paridad central fijada oficialmente y ban-
das de fluctuación del ±15%; Rumania, Eslova-
quia, Eslovenia y la República Checa mantienen
una flotación más o menos sucia, y Polonia, un
régimen de libre flotación.
Durante los últimos años, el euro ha ganado
cada vez más importancia como principal mone-
da de referencia en los regímenes fijos o de flota-
ción sucia, en consonancia con la creciente inte-
gración comercial y financiera con la zona del
euro, y con el hecho de que, a partir de su entra-
da en el MTC-II, el euro deberá ser la única mo-
neda de referencia de los regímenes de cambio
de estos países. El ejemplo más reciente ha sido
el cambio en la moneda de referencia del
curren-
cy board
de Lituania, que ha pasado a utilizar el
euro en vez del dólar desde febrero de 2002. En
la actualidad, solamente en tres países otras mo-
nedas distintas al euro sirven de referencia para
el tipo de cambio (en Letonia el DEG, en Malta el
dólar y la libra esterlina, además del euro, y en
Rumania el dólar junto con el euro).
Parece claro que la futura participación en el
MTC-II es uno de los principales factores que ex-
plican los cambios recientes en los regímenes
cambiarios de los países candidatos, ya que,
aparte de que solo el euro sirva como moneda de
referencia, hay otras incompatibilidades relaciona-
das con el MCT-II que estos países deben tener
en cuenta. Por ejemplo, no se permiten dentro del
MCT-II ni los tipos de cambio fijos pero ajustables
(crawling pegs)
ni las flotaciones libres. Por otro
lado, el régimen de
currency board
se podrá man-
tener, tras un análisis individualizado por parte de
las instituciones europeas competentes, y siempre
que estas lo consideren sostenible. Aun así, será
un compromiso unilateral del país en cuestión y
nunca un sustituto de la participación en el MCT-II
durante, al menos, dos años. Por último, la
euriza-
ción
unilateral por parte de un país candidato —o
miembro de la UE— no se considera una opción
factible, por ser contraria al espíritu del Tratado, al
ser el tipo de cambio de cada uno de los países
miembros de interés común a la Unión y privar a
estos países de la función de prestamista de últi-
ma instancia, así como de los ingresos por seño-
reaje. Además, tampoco redundaría en beneficio
de los países candidatos adoptar el euro prematu-
ramente, porque llevaría a renunciar irrevocable-
mente a los instrumentos de la política monetaria
y cambiaria en un estado muy poco avanzado de
convergencia.
Las estrategias de política monetaria también
difieren entre los países candidatos. Aquellos con
regímenes de tipo de cambio fijo tienen, obviamen-
te, que gestionar la política monetaria en función de
su objetivo de tipo de cambio. Otros países utilizan
Comercio UE
(% total)
Agricultura
(% PIB)
Industria
(% PIB)
Servicios
(% PIB)
Tasa de paro
(% población activa)
1995 2000 1995 2001 1995 2001 1995 2001 1995 2001
Bulgaria 36,6 44,7 15,4 14,5 30,2 27,8 54,5 57,7 14,7 19,7
Chipre 42,5 51,0 5,6 3,7 23,6 13,4 70,8 82,9 3,4 3,0
Eslovaquia 31,1 44,8 5,7 4,5 39,1 34,2 55,2 61,3 13,1 19,2
Eslovenia 60,4 58,0 4,5 3,7 37,6 20,5 57,8 75,8 7,4 6,4
Estonia 59,0 60,7 8,7 5,0 31,0 22,0 60,3 73,0 9,7 12,6
Hungría 51,7 57,5 6,7 5,0 30,9 33,0 62,3 62,0 10,2 5,7
Letonia 46,8 57,7 10,8 4,5 33,1 25,3 56,1 70,2 18,9 17,0
Lituania 36,0 45,7 11,7 7,6 33,2 32,4 55,1 60,0 17,1 13,2
Malta 71,5 48,7 2,8 1,0 27,9 26,0 69,2 73,0 3,7 5,1
Polonia 65,0 66,3 6,9 3,3 38,9 36,2 54,2 60,5 15,2 18,5
Rep. Checa 48,8 55,6 4,7 3,8 41,9 41,9 53,4 54,3 4,0 8,1
Rumania 49,7 58,2 20,7 11,4 41,4 43,1 37,9 45,5 8,0 6,6
Media (a) 55,3 59,6 8,2 4,9 37,4 35,0 54,4 60,1 11,6 13,1
Países candidatos. Cambios estructurales
CUADRO 3
Fuente: Comisión Europea.
(a) Media ponderada por el PIB.
LA ADHESIÓN A LA UNIÓN EUROPEA: CONVERGENCIA REAL Y NOMINAL
BANCO DE ESPAÑA / BOLETÍN ECONÓMICO / DICIEMBRE 2002
68
un marco de objetivos directos de inflación —Polo-
nia, la Republica Checa y Eslovaquia—, mientras
que Hungría combina objetivos directos de inflación
con un régimen de tipo de cambio que replica unila-
teralmente el MTC-II. Eslovenia, por su parte, tiene
un objetivo intermedio basado en un agregado mo-
netario amplio, además de controlar la depreciación
del tipo de cambio.
En resumen, las políticas monetaria y cam-
biaria de los países candidatos han contribuido
a la estabilidad macroeconómica y al proceso
de desinflación, han anclado las expectativas de
inflación, han reducido los tipos de interés a lar-
go y han promovido con ello las condiciones
necesarias para un crecimiento económico sos-
tenible. No obstante, ninguna estrategia está li-
bre de inconvenientes; los países candidatos
deberán afrontar en el futuro distintos retos,
como, por ejemplo, unos flujos de capital cre-
cientes y, probablemente, cada vez más voláti-
les, o problemas en el cumplimiento de los ob-
jetivos de inflación a medida que se liberalizan
los precios aún administrados o se revierte la
fuerte apreciación real que han experimentado
las monedas de la mayoría de estos países.
En cuanto a las cuestiones de vulnerabilidad
externa y a los posibles flujos de capital más vo-
látiles en el futuro, hay que señalar que desde los
primeros años de la transición la balanza por
cuenta corriente de los países candidatos regis-
tró un déficit —como cabría esperar para países
con necesidad de ahorro externo para aumentar
su crecimiento—, aunque moderado. A partir de
la segunda mitad del decenio, los déficit se incre-
mentaron por la expansión de las importaciones
en respuesta a la liberalización comercial. Así,
entre 1996 y 2000, el déficit de la balanza por
cuenta corriente fue del 4,5% del PIB, en prome-
dio, y en 2001 y 2002 se ha mantenido por enci-
ma del 4%. Afortunadamente, este notable des-
equilibrio externo se está financiando, en buena
parte, con inversión directa extranjera (IDE), es-
pecialmente de la UE, que tiende a ser más esta-
ble que otras entradas de capital. Aun así, exis-
ten importantes diferencias entre países en lo
que se refiere a atracción de la IDE: en el perío-
Currency
board
Fijo
convencional
Banda
estrecha
Banda
ancha
Flotación
controlada
Flotación
libre
Características principales
del régimen actual
Bulgaria
jul-97
Chipre Seguimiento unilateral del MTC II.
jun-92 ene-01
Eslovaquia Objetivo directo de inflación: 3,2%-4,7% a finales del 2002.
ene-93 jul-96 oct-98
Eslovenia
1992
Estonia
jun-92
Hungría Seguimiento unilateral del MTC II.
mar-95 may-01
Objetivo directo de inflación: 2,5%-4,5% a finales del 2003.
Letonia Tipo de cambio fijo (DEG).
feb-94
Banda de fluctuación de ±1%.
Lituania Revinculado del dólar al euro en febrero del 2002.
abr-94
Malta Cesta (euro, dólar, libra esterlina)
ene-71
banda de fluctuación de ±0,25%.
Polonia Objetivo directo de inflación: 2%-4% a finales del 2003.
may-91 abr-00
Rep. Checa Objetivo directo de inflación: 2%-4% a finales del 2005.
ene-91 feb-96 may-97
Rumania Referencia informal una cesta de monedas (dólar, euro).
ago-92
Régimen actual
Regímenes previos
El euro se usa informalmente como moneda de referencia.
Objetivo directo de agregados monetarios.
Países candidatos. Regímenes de tipo de cambio
CUADRO 4
Fuente: BCE.
LA ADHESIÓN A LA UNIÓN EUROPEA: CONVERGENCIA REAL Y NOMINAL
BANCO DE ESPAÑA / BOLETÍN ECONÓMICO / DICIEMBRE 2002 69
do 1996-2000, la IDE osciló entre el 1% del PIB
en Eslovenia o Chipre y el 7,4% en Lituania.
Sin embargo, con el proceso de privatizacio-
nes casi completado, no está claro que la IDE
pueda mantenerse en los niveles actuales solo
con nueva inversión
(greenfield),
por lo que muy
probablemente aumentará el porcentaje de la
cuenta corriente que se financie a través de flujos
de cartera. Si a esto se une el hecho de que el
proceso de convergencia de las variables nomina-
les, especialmente los tipos de interés, atraerá ca-
pital extranjero en forma de inversión especulativa
—y de hecho ya lo está haciendo—, es muy pro-
bable que muchos de estos flujos de cartera sean
de corto plazo, lo que aumentará la vulnerabilidad
externa de estos países. En consecuencia, los
dos principales retos para las políticas económi-
cas de estos países en lo que respecta a sus des-
equilibrios externos son, por un lado, crear unas
condiciones empresariales atractivas para la IDE
greenfield
y, por otro, avanzar en el desarrollo de
los sistemas financieros, que sigue siendo muy
escaso, de forma que se favorezca el aumento en
las tasas de ahorro interno y se reduzcan así las
necesidades de financiación externa.
3.2. Inflación
Los países candidatos han hecho significativos
progresos en el proceso de desinflación durante
los últimos años y también ha disminuido la disper-
sión de las tasas de inflación entre países. La infla-
ción se ha reducido hasta niveles relativamente
bajos, a medida que se llevaban a cabo, con éxito,
programas de estabilización macroeconómica.
En los primeros años de la transición, si-
guiendo a la liberalización de precios, la apertu-
ra de estos países al comercio internacional y a
los flujos de capitales, unido a la monetización
de déficit públicos, provocó unas tasas de infla-
ción de, al menos, dos dígitos. Los países bálti-
cos, Bulgaria, Rumania y, en menor medida,
Polonia y Eslovenia padecieron períodos de hi-
perinflación, mientras que la República Checa,
Hungría y Eslovaquia alcanzaban tasas en tor-
no al 50%. Así, se introdujeron programas de
estabilización, que con frecuencia implicaban el
uso de anclajes externos (con la excepción de
Bulgaria y Eslovenia, por falta de reservas) y
una rápida consolidación fiscal, además del es-
tablecimiento de bancos centrales independien-
tes. El éxito de estos programas se puede ver
en la rápida reducción de la inflación en los paí-
ses de Europa central y en los bálticos en los
años inmediatamente posteriores y, de manera
más gradual, en el último período. En Bulgaria
y Rumania, sin embargo, las tasas de inflación
se mantuvieron elevadas durante toda la déca-
da de los noventa y el proceso de desinflación
se interrumpió bruscamente en 1997 y 1998,
por crisis políticas y cambiarias, que llevaron de
nuevo la inflación a tasas de tres dígitos.
Aunque todos los países candidatos, excep-
to Rumania, han conseguido reducir la inflación
hasta niveles de un solo dígito en 2001, las ta-
sas siguieron cercanas al 9% por término me-
dio, muy superiores a lo que correspondería al
criterio de Maastricht. Es cierto que en 2002 se
han logrado nuevas reducciones en la inflación,
pero se deben primordialmente a factores es-
peciales, como la evolución favorable de los
componentes más volátiles del índice de pre-
cios y la fuerte apreciación nominal del tipo de
cambio en los países con regímenes más flexi-
bles, especialmente la República Checa.
En consecuencia, la reducción de la inflación
hasta tasas cercanas a las de la zona del euro,
elemento crucial para crear un contexto de esta-
bilidad macroeconómica, sigue siendo un reto,
como quedó ilustrado en el año 2000 con la in-
terrupción temporal del proceso de desinflación.
Entre los factores que aún pueden causar au-
mentos de la inflación o, al menos, contribuir a su
persistencia, cabe destacar el aún alto porcenta-
je de precios administrados —entre el 13% y el
30% de la cesta del IPC—, que deberán ser libe-
ralizados antes de la entrada en la zona del euro;
la indiciación de los salarios nominales a la infla-
ción pasada; las expectativas de inflación muy
enraizadas en algunos países, y políticas fiscales
excesivamente expansivas. Con respecto a este
último factor, los sustanciales desbordamientos
del déficit público registrados recientemente en la
República Checa, Hungría, Polonia y Eslovaquia
son motivo de preocupación, pues se unirán a
las presiones para aumentar el gasto provenien-
tes del proceso de adhesión, tales como los
ajustes impositivos, las necesidades de infraes-
tructura o los gastos necesarios para la adopción
del acervo comunitario.
En este sentido, el efecto Balassa-Samuel-
son (5) ha sido citado con frecuencia como cau-
sa importante de los diferenciales de inflación en
países en proceso de convergencia, ya que un
(5) El efecto Balassa-Samuelson se produce si el creci-
miento de la productividad es mayor en el sector de los bie-
nes comercializables que en el de bienes no comercializa-
bles, lo que, dado que los precios de los bienes comerciali-
zables vienen fijados internacionalmente, tenderá a empujar
al alza los salarios. Siempre que exista movilidad de trabajo
entre sectores, este aumento de salarios se trasladará a toda
la economía por igual, de manera que en el sector de bienes
no comercializables el aumento de costes genera un aumen-
to relativo de sus precios y, finalmente, un aumento en el ín-
dice general de precios. En el caso de que los países en pro-
ceso de convergencia presenten crecimientos relativos de la
productividad entre sectores mayores que los países de-
sarrollados, como parece ser el caso, el efecto Balassa-
Samuelson provoca una apreciación del tipo de cambio real
de estos países y, en el caso de que operen tipos de cambio
fijos, un diferencial en las tasas de inflación.
LA ADHESIÓN A LA UNIÓN EUROPEA: CONVERGENCIA REAL Y NOMINAL
BANCO DE ESPAÑA / BOLETÍN ECONÓMICO / DICIEMBRE 2002
70
crecimiento relativo de la productividad en los paí-
ses candidatos más alto que en la zona del euro
se ha traducido en mayor inflación, especialmente
en los países que mantienen tipos de cambio fijos.
Existe suficiente evidencia empírica de la existen-
cia de dicho efecto en los países candidatos, pero
resulta relativamente limitado —no más de dos
puntos porcentuales—, por lo que solo explica
parcialmente los diferenciales de inflación.
3.3. Finanzas públicas
La política presupuestaria está llamada a ser
uno de los retos principales del proceso de adhe-
sión a la UE y posterior adopción del euro, puesto
que los países candidatos deberán hacer frente a
numerosas necesidades de gasto público, a la vez
que consolidan sus cuentas públicas, que en la
mayoría de los casos siguen manteniendo déficit
excesivos. Tras iniciar la transición con unos défi-
cit públicos en general bastante elevados, estos
países llegaron a registrar niveles de déficit públi-
co en porcentaje del PIB por debajo de los comu-
nitarios, gracias a los esfuerzos realizados hacia la
consolidación presupuestaria. Sin embargo, en los
últimos años, el déficit público ha mostrado una
tendencia alcista en una buena parte de los paí-
ses, incluyendo los más grandes, y se ha situado
en el 3,8% del PIB, en promedio, en 2001, y previ-
siblemente aumentará hasta el 4,5% en 2002. Los
motivos fundamentales de este deterioro están,
en parte, relacionados con los temas aún pendien-
tes de la transición, como la reestructuración em-
presarial y bancaria, pero también por factores
discrecionales, como los aumentos de gasto en
años de elecciones, y cíclicos, como la caída de
los ingresos fiscales por la desaceleración econó-
mica. Respecto a la deuda pública, un buen nú-
mero de países candidatos mantiene niveles ba-
jos, con las excepciones de Bulgaria, Hungría,
Chipre y Malta, que se acercan a la media de la
UE, por lo que no existen riesgos elevados de in-
sostenibilidad de las cuentas públicas.
Aunque la consolidación de las finanzas públi-
cas es crucial para la consecución de un entorno
de estabilidad macroeconómica que fomente el
crecimiento sostenido de la economía, los países
candidatos necesitan también aumentar el gasto
público para acelerar la convergencia real. En
concreto, algunos de los retos más importantes
que prevén las autoridades comunitarias para la
política fiscal de los países candidatos son (6):
a)
Hacer frente a distintas demandas de gas-
to, como la culminación de las reformas del
proceso de transición, la aplicación del
acervo comunitario, especialmente en ma-
teria de transporte y medioambiente, y el
establecimiento de instituciones. Para la
consolidación de las cuentas públicas, se
deberá elaborar una estrategia a medio
plazo de reducción de otras partidas de
gasto menos indispensables.
b)
Reducir los subsidios a las empresas para
incentivar la competencia y revisar y refor-
mar los sistemas de seguridad social, en
vista de que unos gastos sociales inferiores
en porcentaje del PIB a los de la UE se fi-
nancian por medio de contribuciones mu-
cho más elevadas, lo que genera un círculo
vicioso de distorsiones impositivas a la ge-
neración de empleo y de bases imponibles
muy limitadas.
c)
Aumentar el gasto en infraestructura, espe-
cialmente en los ámbitos más necesarios,
para aumentar la competitividad y atraer la
inversión directa, dentro de las metas de
déficit fiscal.
Nótese que el incremento del ahorro público
a través de la consolidación fiscal no es solo un
criterio de convergencia impuesto por la UE,
sino que será necesario para hacer frente a los
elevados desequilibrios externos de la mayoría
de estos países, sobre todo cuando la entrada de
inversión directa extranjera relacionada con el
proceso privatizador, si no se sustituye con una
mayor inversión directa en nuevas empresas
(greenfield investment),
deje lugar a formas de
financiación más volátiles y de coste más varia-
ble, que podrían inducir a políticas fiscales pro-
cíclicas (7).
Por otro lado, la disciplina fiscal, necesaria en
todo caso para el cumplimiento del Pacto de Es-
tabilidad y Crecimiento, evitará sobrecargas ex-
cesivas para la política monetaria en su objetivo
de alcanzar la estabilidad de precios, ya que, en
caso contrario, requerirían tipos de interés reales
excesivamente altos. Para evitar un posible
trade-off
entre la consolidación fiscal y la conver-
gencia real, será necesario que los recortes se
realicen en las partidas que menos contribuyen a
aumentar la eficiencia y el crecimiento económi-
co (como defensa, pensiones y transferencias a
los gobiernos locales), en vez de la inversión pú-
blica o las partidas relacionadas con la transposi-
ción del acervo comunitario.
(6) Véase «The macroeconomic policy framework for EU
membership and euro area participation – the role of budget-
ary policy», Comisión Europea (2002), documento presentado
en la conferencia EU Accession–Developing Fiscal Policy
Frameworks for Sustainable Growth, Bruselas, 13-14 de
mayo de 2002. Disponible en la página
web
de la Comisión
Europea:
http://europa.eu.int/comm/economy_finance/events/
2002/brussel2/macro_en.pdf.
(7) Aumentar el gasto cuando la disponibilidad de finan-
ciación es mayor en tiempos de bonanza económica, y re-
ducirlo en tiempos difíciles, cuando el acceso a los merca-
dos internacionales es más caro y difícil.
LA ADHESIÓN A LA UNIÓN EUROPEA: CONVERGENCIA REAL Y NOMINAL
BANCO DE ESPAÑA / BOLETÍN ECONÓMICO / DICIEMBRE 2002 71
3.4. Tipos de interés a largo plazo
La evolución de los tipos de interés a largo
plazo ha venido marcada por una tendencia de-
creciente en los últimos años, especialmente
reseñable en los países que han experimenta-
do una mayor desinflación, pero también en los
que han sufrido una apreciación nominal mayor
de sus monedas. Así, en algunos países el di-
ferencial con el tipo de interés de referencia de
la zona euro es prácticamente nulo, como en la
República Checa, Eslovenia, Letonia y Lituania.
Pese a ello, hay que tener precaución al exami-
nar los tipos de interés a largo plazo, pues los
mercados de bonos públicos a largo plazo aún
están muy poco desarrollados, como pone de
manifiesto el hecho de que, entre los países
candidatos en transición, tan solo la República
Checa, Eslovaquia, Polonia y Hungría tienen
instrumentos a diez años.
4. CONCLUSIONES
Diez de los países candidatos, todos menos
Bulgaria, Rumania y Turquía, están llamados a
formar parte de la UE tras la ratificación de los
tratados de adhesión en 2003. Esta ampliación
presenta una serie de complejidades que la di-
ferencia de las anteriores, tanto por la dimen-
sión de la misma, en términos de número de
países y de ciudadanos que pasarán a formar
parte de la UE, como por las marcadas diferen-
cias en renta
per cápita
entre los países candi-
datos y los actuales miembros. Por este motivo,
el principal reto para los países candidatos es
avanzar conjuntamente en los procesos de con-
vergencia nominal y real con los países de la
UE, ya que se refuerzan mutuamente.
En este sentido, los países candidatos han
hecho significativos progresos en el terreno de
la convergencia nominal durante los últimos
años, especialmente en el proceso de desin-
flación y, en menor medida, en el de consolida-
ción fiscal, donde recientemente se han produ-
cido retrocesos en varios países.
A pesar de esos progresos, en el futuro se
presentarán una serie de retos adicionales para
que la entrada en la UE pueda desembocar en
una exitosa adopción del euro. Entre ellos,
cabe destacar la reducción adicional de la infla-
ción hasta tasas similares a las de la zona del
euro; la financiación de elevados déficit por
cuenta corriente y el manejo del tipo de cambio
dentro del MTC-II, en un contexto de flujos de
capital crecientes que pueden ser cada vez
más volátiles, a medida que se agotan los pro-
cesos de privatización; y las distintas deman-
das a las que tendrá que hacer frente la política
fiscal, a la vez que las cuentas públicas se con-
solidan a partir de unos niveles de déficit clara-
mente excesivos hoy en día en muchos países.
Por otra parte, se han producido avances en
la convergencia real, así como en la conver-
gencia estructural, pero pueden considerarse
modestos, ya que apenas se ha reducido el di-
ferencial de renta
per cápita.
La magnitud del
diferencial de renta
per cápita
con la UE sugie-
re que, incluso con diferenciales de crecimiento
del producto a favor de los países candidatos
mayores de los actuales, el proceso de conver-
gencia de las rentas reales se extenderá mu-
cho más allá de la fecha de adopción de euro.
No obstante, la convergencia nominal puede
contribuir a acelerar la convergencia real y ge-
nerar así un círculo virtuoso entre ambas.
18.12.2002.
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Article
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In analyzing the transitional experience of countries in Central and Eastern Europe (CEE) and the former Soviet Union (FSU), the authors find strong common patterns for countries at similar stages of reform despite differences in initial conditions. To establish rankings, the authors create a reform index combining the intensity and duration of economic liberalization. Freeing domestic prices is one element of reform captured by the index; it was needed to enable governments to cut subsidies and restore macroeconomic balance. Other dimensions of reform captured by the index are liberalization of external trade, including foreign currency convertibility, and facilitation of private sector entry through privatization of state enterprises and improvements in the environment for private sector development. Some countries moved faster on reform than others, and one major reason appeared to have been the pace of political liberalization. Liberalization has, indeed, encouraged capital and labor to reallocate from industry toward services, many of which were previously repressed; and the repressed sectors fueled the return to positive growth in fast reformers. For slow reformers, the main problem in achieving stabilization has been the continued monetization of fiscal and quasi-fiscal deficits, associated with attempts to maintain employment in the old system. Among the policy implications are: 1) stabilization is a priority for the resumption of growth, and this requires extensive liberalization; 2) stabilization is made difficult by output contractions in the early stages of liberalization, by limited external financing, and by very large depreciations of the real exchange rate; and 3) there is no evidence that a slower pace of reform strengthens the fiscal position of slow reformers; their consolidated fiscal and quasi-fiscal deficits are quite high.
Article
This paper surveys the literature on economic growth during the transition from centrally planned to market economy in Central and Eastern European and former Soviet Union countries. It provides a descriptive analysis of regional growth performance vis--vis countries at similar levels of development, including a discussion of the available growth accounting results. The importance of different factors that have been identified in the cross-country literature as being associated with economic growth (namely accumulation and technological change, initial conditions, policies and shocks) is also examined. The paper presents new results on the role of institutions and of government expenditures that fill two main lacunae in the literature . After a brief assessment of the extent to which economic growth has been associated with progress on different measures of well being, the paper concludes with a list of suggested issues to be investigated in the context of specific country studies. 2 ...