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La Ponte-Ecomuséu: una herramienta de desarrollo rural basada en la socialización del patrimonio cultural

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La Ponte-Ecomuséu: una herramienta de desarrollo rural basada en la socialización del patrimonio cultural

Abstract and Figures

This paper presents La Ponte-Ecomuseum project, focusing on the enhancement, research, diffusion, and preservation of local cultural heritage in Santo Adriano (Asturias, Spain). It is a community initiative (La Ponte association) that has become an ecomuseum, created by scientists, cultural heritage professionals, amateurs, volunteers, and neighbours. The ecomuseum objectives are: to design a ‘prototype’ of community heritage management coordinated and self-managed by the citizens; and to enhance the cultural heritage that is disregarded or unknown by most people. Also, it seeks to establish agreements with different owners and managers of cultural heritage, so that they guarantee public access to those goods. Ultimately, it intends to open up possibilities and opportunities of sociocultural and economic development in rural areas. All these reasons lead us to define La Ponte-Ecomuseum as a ‘social enterprise of knowledge’, that manages heritage resources in order to generate economic activity, development, transfer, and innovation from a ‘social base’. As for the results, we have reached important agreements with various administrations and institutions to integrate elements within the ecomuseum (administration, church, and neighbours), have received thousands of visits, created jobs, and has been incorporated by partners, volunteers, and collaborators. The ecomuseum has its own infrastructure, local facilities, library, book store, etc. Its government is based on meetings by members who coordinate different working groups: research, education, conservation, socialization, etc. The community base of the project makes it an initiative that serves no institutional or administrative interest. In this sense, our experience is an innovation that marks a turning point in the territory of the Principality of Asturias and opens an important debate on the rights of use and management of cultural heritage, and therefore, on their legal bases: should they remain a ‘public’ good (managed and run by the government) or become a ‘common’ good (managed and run by local communities)? Heritage can play a decisive role in our present as an element of development, participation, and empowerment of civil society organizations, especially in rural areas, but this needs to be redefined.
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La Ponte-Ecomuséu: una herramienta de desarrollo rural basada
en la socialización del patrimonio cultural
La Ponte-Ecomuséu: a tool for rural development based on cultural
heritage socilization
Resumen: se presenta el proyecto La Ponte-Ecomuséu, para la puesta en valor, difusión,
investigación y conservación del patrimonio cultural del municipio de Santo Adriano (Asturias-
España). Se trata de una iniciativa comunitaria (La Ponte), que se ha constituido como
ecomuseo, integrada por profesionales de las ciencias del patrimonio, amateurs, voluntarios y
vecinos. Los objetivos del ecomuseo son: diseñar un "prototipo" de modelo de gestión
comunitaria del patrimonio, coordinado por la propia ciudadanía y autogestionado. Poner en
valor, difundir e investigar una parte de nuestro patrimonio cultural que a día de hoy
permanece en un mal estado de conservación o es desconocido por la mayoría de la
población. Llegar a acuerdos para que los diferentes titulares del patrimonio cultural faciliten
el acceso público a los bienes que detentan. Por último, crear oportunidades de desarrollo
económico, social y cultural en el medio rural dentro de este sector. Todas estas razones nos
llevan a definir La Ponte-Ecomuséu como una "empresa social del conocimiento", que a partir
de la gestión integral los recursos patrimoniales busca generar actividad económica,
desarrollo, transferencia e innovación de "base social". En cuanto a los resultados, se han
alcanzado importantes acuerdos con diferentes administraciones e instituciones para integrar
elementos dentro del proyecto de ecomuseo (Administración, Iglesia y vecinos), se han
recibido miles de visitas, se ha creado un puesto de trabajo y se han incorporado socios/as,
voluntarios/as y colaboradores/as. El ecomuseo dispone actualmente de una infraestructura
propia, con local, equipamientos, librería, pequeña biblioteca, etc. Su gobierno recae en una
asamblea de socios/as y colaboradores/as desde donde se coordinan los diferentes grupos
de trabajo: investigación, educación, conservación, socialización, etc. Su naturaleza civil y
comunitaria hace del proyecto una iniciativa que no responde a ningún interés institucional ni
a una demanda administrativa. En este sentido nuestra experiencia supone una innovación
que marca un punto de inflexión en el ámbito territorial del Principado de Asturias y abre un
importante debate sobre los derechos de uso y gestión del patrimonio cultural y por ende
sobre sus fundamentos jurídicos: ¿debe continuar siendo un bien "público" (gestionado y
gobernado por la Administración) o debe transformarse en un bien "común" (gestionado y
gobernado por las comunidades locales)? El Patrimonio puede jugar un papel decisivo en
nuestro presente como factor de desarrollo, de participación y de empoderamiento de las
organizaciones civiles, especialmente en el medio rural, pero para ello necesita ser redefinido.
Palabras clave: socialización del patrimonio cultural, ecomuseología, Asturias,
empoderamiento civil, gestión comunitaria.
Abstract: This paper presents La Ponte-Ecomuseum project, focusing on the enhancement,
research, diffusion, and preservation of local cultural heritage in Santo Adriano (Asturias,
Spain). It is a community initiative (La Ponte association) that has become an ecomuseum,
JesúsFernándezFernández
La Ponte-Ecomuséu-University of Oxford
PabloAlonsoGonzález
University of Cambridge
ÓscarNavajasCorral
Universidad de Alcalá de Henares
arqueoastur@gmail.com
pabloag10@hotmail.com
oscarnavajas@hotmail.com
Recibido: 21/1/2014
Aprobado: 13/2/2014
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created by scientists, cultural heritage professionals, amateurs, volunteers, and neighbours.
The ecomuseum objectives are: to design a prototype of community heritage management
coordinated and self-managed by the citizens; and to enhance the cultural heritage that is
disregarded or unknown by most people. Also, it seeks to establish agreements with different
owners and managers of cultural heritage, so that they guarantee public access to those
goods. Ultimately, it intends to open up possibilities and opportunities of sociocultural and
economic development in rural areas. All these reasons lead us to define La Ponte-
Ecomuseum as a social enterprise of knowledge, that manages heritage resources in order to
generate economic activity, development, transfer, and innovation from a social base. As for
the results, we have reached important agreements with various administrations and
institutions to integrate elements within the ecomuseum (administration, church, and
neighbours), have received thousands of visits, created jobs, and has been incorporated by
partners, volunteers, and collaborators. The ecomuseum has its own infrastructure, local
facilities, library, book store, etc. Its government is based on meetings by members who
coordinate different working groups: research, education, conservation, socialization, etc. The
community base of the project makes it an initiative that serves no institutional or
administrative interest. In this sense, our experience is an innovation that marks a turning
point in the territory of the Principality of Asturias and opens an important debate on the rights
of use and management of cultural heritage, and therefore, on their legal bases: should they
remain a public good (managed and run by the government) or become a common good
(managed and run by local communities)? Heritage can play a decisive role in our present as
an element of development, participation, and empowerment of civil society organizations,
especially in rural areas, but this needs to be redefined.
Keywords: cultural heritage socialization, ecomuseology, Asturias, civic empowerment,
communitarian management.
Introducción
La Ponte-Ecomuséu es un proyecto que se pone en marcha en el año 2011 con la idea de
crear un ecomuseo territorial comunitario en una comarca rural económicamente
desfavorecida del norte de España (municipio de Santo Adriano, comunidad autónoma del
Principado de Asturias). El ecomuseo se concibe como una herramienta de desarrollo integral
-económico, cultural y social- basada en el aprovechamiento responsable de una serie de
recursos patrimoniales (de valor histórico, arqueológico, etnográfico, paisajístico…), para
ofrecer servicios culturales, como visitas guiadas, itinerarios didácticos o actividades de
formación e investigación, que generen renta y empleo no deslocalizable.
Marco geográfico
Asturias es una región montañosa del NW de la Península Ibérica, con una población de aprox.
1.000.000 de habitantes, muy desigualmente distribuida, encontrándose el 73,4% en el 10%
de las áreas metropolitanas más densificadas. El resto del territorio se corresponde con la
zona rural, donde se está produciendo desde hace décadas un acelerado descenso
demográfico, como consecuencia de la emigración hacia el centro de la región. En las zonas
rurales permanece principalmente la población más envejecida (aprox. el 30%), sin reemplazo
generacional, lo que provoca evidentes desequilibrios demográficos y socioeconómicos entre
este espacio periférico y la zona central.
Esta dinámica socio-económica ha sido la habitual en muchas regiones industrializadas de
Europa, donde la población se ha ido concentrando en torno a los principales focos de
actividad, dependiendo el resto de los territorios de los patrones de difusión que se han ido
organizando desde estos espacios centrales. Si algo caracteriza el caso español (y asturiano)
es su retraso con respecto a otras áreas industrializadas, pues si bien estos movimientos
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comienzan en la segunda mitad del siglo XIX, no se agudizan hasta un siglo después, ya bien
entrada la década de los 60.
En las áreas rurales periféricas el sector primario emplea a un importante porcentaje de la
población, aunque lleva ya varias décadas en regresión permanente, al igual que el sector
secundario, especialmente tras el declive de la construcción. Sólo los servicios han
experimentado un incremento notable: en 2010, aglutinan el 72 %
1
. En definitiva estos
espacios se han convertido en áreas marginales dentro de la estructura económica capitalista
y es comprensible que en esta situación la población viva desde los años 80 con una
sensación de crisis permanente, tanto económica como de valores. Dada esta coyuntura
económica, Asturias ha sido región objetivo de Convergencia de las políticas europeas desde
los años 90.
Fig. 1. Localización del territorio de Santo Adriano.
Santo Adriano es un pequeño municipio rural de la región central de Asturias, de 22,6 km² de
extensión, con una población de 248 habitantes en 2010, de los que la mitad al menos
residen de hecho en ciudades cercanas como Oviedo (capital de la Comunidad Autónoma). Su
capital administrativa es Villanueva (aprox. 50 habitantes permanentes). Hay que destacar
que más del 30% de la población supera los 65 años de edad. El sector primario emplea
todavía a un importante porcentaje de la población activa (27%), aunque lleva ya varias
décadas en regresión, al igual que el sector secundario (8%). Sólo los servicios han
experimentado un incremento notable (62 %), en el que han influido las políticas
potenciadoras del turismo. Como ejemplo, en este pequeño territorio hay 127 plazas en
1
Anuario Estadístico de Asturias 2010. Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales. Página Web
www.sadei.es
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alojamientos rurales.
2
Este incremento se está produciendo a costa del abandono de la
actividad agro-pecuaria, en vez de haberse convertido en un complemento de ésta, con lo que
el futuro de estas zonas depende cada vez más económicamente de un modelo turístico de
corto recorrido, fuertemente estacional, que no privilegia la sustentabilidad de los territorios y
la preservación de sus paisajes culturales.
Fig. 2. Aldea de Villanueva de Santo Adriano, en el Valle del Trubia.
Turismo y gestión del patrimonio local
En el área que nos ocupa las políticas turísticas se han apoyado principalmente, desde la
década de 1980, en los valores “naturales” del paisaje y en algunas especies de fauna salvaje
señeras, como el oso pardo cantábrico. Esto ha ido acompañado de importantes inversiones
en su conservación y estudio, y se ha creado un producto turístico dirigido y focalizado en el
oso. Como ejemplo, el nombre de la comarca objeto de estudio en este artículo se modificó y
pasó de denominarse "Valle del Trubia" a "Valles del Oso".
El territorio de Santo Adriano es una excepción dentro de estos “Valles del Oso” (del que
forman parte otros tres municipios: Proaza, Quirós y Teverga), pues es el único que no está
integrado en ningún espacio natural de especial protección (hay dos, el Parque Natural de
Somiedo y la Reserva de la Biosfera de Las Ubiñas-La Mesa). Sin embargo posee un riquísimo
patrimonio histórico y cultural. A pesar de esta circunstancia de ventaja comparativa territorial,
los valores sobre los que se ha querido asentar la identidad de este diminuto territorio han
sido una vez más los “naturales”. Como ejemplo, en el primer Plan de Dinamización Turística
de los Valles del Oso en el año 2001, se invirtió el 39% del total (aprox. 1.536.000€) en la
construcción de varios equipamientos, entre ellos un centro de interpretación de la naturaleza
en la localidad de Tuñón (Santo Adriano).
3
Nunca llegó a abrir sus puertas (al igual que los
otros tres) por falta de contenidos, ya que el municipio, una vez ejecutada la obra, no disponía
de los medios necesarios para mantener el equipamiento con su presupuesto anual.
Finalmente tuvo que ser adaptado (con una nueva inversión de aprox. 40.000€ más) para su
2
Anuario Estadístico de Asturias 2010. Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales. Página Web
www.sadei.es
3
Concretamente el presupuesto base de licitación para este edificio fue de 141.173 €. Fuente: BOPA Nº 17-Lunes, 22 de
enero de 2001: http://tematico.asturias.es/bopa/Bol/20010122/00732_02.htm
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explotación por parte de una empresa privada de turismo activo, que lo obtuvo mediante una
concesión del Ayuntamiento.
4
Fig. 3. Centro de Interpretación de Tuñón, en estado de semiabandono, antes de su concesión a una
empresa de turismo activo.
Llama poderosamente la atención que mientras se invertían importantes cantidades de dinero
en la construcción de un centro de interpretación, vacío de contenido y sin conexión con los
recursos autóctonos, gran parte del rico patrimonio cultural de este concejo permanecía
olvidado.
5
Lám. 1. Elementos integrados en el ecomuseo. Izqda. Iglesia prerrománica de Santo Adriano de Tuñón.
Dcha. Cueva del Conde.
4
Noticia publicada en el diario La Voz de Asturias (14/11/2006): http://archivo.lavozdeasturias.es/html/306460.html
5
Otros proyectos elaborados por la administración para la zona, como el del Parque Cultural del Camín Real de la Mesa,
fueron un rotundo fracaso por la falta de consenso y previsión entre los diferentes agentes implicados. Una vez más no se
contó en ningún momento con la opinión ni participación de la población local. Conviene apuntar que la participación
ciudadana en la gestión de los fondos estructurales en Asturias no existe, a diferencia de otros sitios, como Finlandia (F.
RIZZO, "Co-evolution of agriculture and rural development in different regional institutional contexts : case studies from
Finland and Italy," PhD, University of Eastern Finland, Joensuu, 2012). La gestión de estos recursos siempre está mediada
y cooptada, si no directamente apropiada, por los partidos políticos, ya sea directamente a través de sus representantes en
los municipios, o mediante la creación de asociaciones ad-hoc estrechamente vinculadas a estos partidos, que de esta
forma les permiten ampliar su influencia en los procesos de toma de decisiones. Un análisis de esta problemática en un
Grupo de Desarrollo Rural en Asturias financiado por el programa europeo LEADER puede verse en Alonso González y
Macías Vázquez, 2014.
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Quizá el mejor ejemplo lo constituyen el abrigo paleolítico de Santo Adriano y la iglesia
prerrománica de Santo Adriano de Tuñón, a un kilómetro de distancia entre ambos y a apenas
unos metros del fallido centro interpretación del que hablábamos más arriba. El valor
histórico-patrimonial de estos elementos no deja lugar a dudas, pues pertenecen a dos
conjuntos mayores de bienes de interés cultural entre los que se encuentran algunos incluidos
por la UNESCO en su lista de Patrimonio Mundial: el arte asturiano altomedieval y el arte
parietal del paleolítico superior. Aunque los dos ejemplos citados no forman parte
directamente de esta lista, es más que evidente que se trata de bienes patrimoniales
caracterizados por su “escasez” (la lista de edificios prerrománicos en Asturias no llega a 15 y
la de cuevas con arte parietal con conjuntos abundantes de figuras es similar), por lo que el
valor añadido que proporcionan a cualquier territorio podría ser muy alto desde el punto de
vista de un potencial aprovechamiento económico/turístico.
A pesar de la existencia de este rico patrimonio cultural, Santo Adriano era el único concejo
del Valle del Trubia que no poseía ningún equipamiento o proyecto de carácter museográfico o
de difusión del patrimonio cultural. Hasta que en 2011 un grupo de vecinos pone en marcha
el ecomuseo que se presenta.
La Asociación La Ponte y la creación de un espacio “común” de
acción sobre el patrimonio
Ante la falta de acciones concretas para poner en valor toda esta riqueza local y una iniciativa
municipal inexistente, se crea una asociación local (Asociación Sociocultural La Ponte:
www.laponte.org), que toma la iniciativa y propone un primer borrador de proyecto de gestión
del patrimonio en Santo Adriano (ALONSO GONZÁLEZ y FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, 2012;
FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, 2013). Se trata de una iniciativa genuinamente ciudadana y
comunitaria, integrada por profesionales de las ciencias del patrimonio, amateurs, voluntarios
y vecinos, que se dotan de una personalidad jurídica común. Iniciativa que no responde por
tanto a intereses político-administrativos, sino civiles, y que está abierta a la participación
directa de todas aquellas personas interesadas en colaborar. Dentro de esta asociación se
crea un grupo de trabajo que sienta una primera base formal elaborando un proyecto y una
estructura organizativa básica. La fórmula ideada es la del ecomuseo.
Los ecomuseos nacen en los años 70, como alternativa al modelo vertical y clásico de museo,
que se basaba en la existencia de una colección, un edificio y un público, entendido como
receptor pasivo. Frente a esta visión, los ecomuseos, junto a los museos de sociedad o los
museos de participación comunitaria, centraban su modelo en la participación de la población
local como eje para la puesta en marcha y gestión de los procesos de patrimonialización: no
debe haber público, sino comunidad. A los gestores públicos se les reservaba una función de
apoyo técnico, económico y asesoramiento, sin ocupar un lugar predominante en la gestión y
toma de decisiones. A pesar de estos planteamientos teóricos la ecomuseología en particular,
y la Nueva Museología en general, se convirtieron en un auténtico “cajón de sastre” de
prácticas museológicas, desde proyectos claramente controlados por la administración y los
técnicos, e igual de verticales que cualquier museo convencional, a iniciativas
autogestionadas, democráticas y participativas puestas en marcha por comunidades locales.
En cualquier caso la Nueva Museología abrió un campo de posibilidades hasta entonces
inexistente y en muchos aspectos todavía poco explorado, al desarrollar el marco teórico para
poner en marcha acciones concretas de apropiación de los procesos de patrimonialización por
parte de comunidades de ciudadanos. Así entendido un ecomuseo es un arma poderosa para
la construcción de nuevos significados, productos patrimoniales y medios para su puesta en
valor. El patrimonio cultural pasa de ser percibido como algo ajeno a la comunidad, a ser
valorado como algo propio y apreciado, como un elemento útil de reflexión que contribuye a
generar autoestima, a la transformación de la población y al desarrollo local.
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La Ponte-Ecomuséu
La Ponte-Ecomuséu se proyecta como herramienta de gestión-red, con ella se pretenden crear
nexos entre diferentes agentes sociales e institucionales que están implicados en la gestión
del Patrimonio cultural (titulares, administraciones, Iglesia, parroquias, vecinos, técnicos, etc.),
un espacio “común” de diálogo y acción donde converjan investigación, difusión y
conservación. El grupo motor, la Asociación La Ponte, establece acuerdos de colaboración con
los diferentes agentes implicados, creando de esta forma una infraestructura que aglutina un
patrimonio cultural hasta ahora desconectado: es lo que denominamos La Ponte-Ecomuséu,
que lidera y coordina el proceso. Una vez se han establecido estos acuerdos se programa un
aprovechamiento responsable de estos recursos patrimoniales (de valor histórico,
arqueológico, etnográfico, paisajístico…), para ofrecer servicios culturales, como visitas
guiadas, itinerarios didácticos o actividades de formación e investigación. De esta forma se
generan unos ingresos que permite mantener el ecomuseo, concebido como una empresa
social, en la que todo beneficio se reinvierte en la consecución de los objetivos fijados en el
plan museológico, entre los que está garantizar la conservación de aquello que se aprovecha y
la sostenibilidad de la actividad que se desarrolla.
Algunos de los objetivos fijados en el plan museológico son los siguientes (FERNÁNDEZ
FERNÁNDEZ, 2013):
1. Investigar, proteger y difundir el patrimonio cultural del territorio de Santo Adriano.
Promover investigaciones históricas, etnográficas y excavaciones arqueológicas. Elaborar y
actualizar los inventarios de recursos patrimoniales potenciando catálogos de nuevos bienes
de interés cultural.
2. Fomentar la educación y participación popular, clave para la puesta en valor del
Patrimonio. Ofertar itinerarios didácticos.
3. Plantear una alternativa al actual modelo de desarrollo rural y al papel que el Patrimonio
ocupa dentro de él. Apoyarse para ello en conceptos como la sostenibilidad, el desarrollo local
o la recuperación de recursos endógenos.
4. Ser un proyecto local y asociativo. En él las decisiones se toman dentro del marco definido
aquí, siendo la iniciativa siempre local (comunitaria). Las administraciones públicas, u otras
organizaciones colaboradoras, se limitarán a apoyar técnica o económicamente de acuerdo a
unos criterios y convenios establecidos, pero sin ejercer su influencia o determinar las
decisiones que se toman desde el ecomuseo. De esta forma se puede garantizar la
independencia de la institución y evitar su sometimiento a decisiones arbitrarias o de
trasfondo político o partidista.
Por todo lo expuesto definimos el Ecomuséu como una "empresa social del conocimiento".
“Empresa”, porque se gestiona siguiendo una racionalidad económica. “Social”, porque se
basa en un modelo de gestión comunitaria y no persigue fines lucrativos. Y finalmente del
conocimiento” porque la ciencia y la tecnología son centrales en la definición del Ecomuséu,
ya que a través de él se busca aplicar y diseminar saberes previamente adquiridos en los
campos de la Historia, la Arqueología, las ciencias del patrimonio, la etnografía, o los saberes
populares, así como promover nuevas investigaciones. Y todo ello se hace además través de
un proceso experimental. La Ponte-Ecomuséu tiene por tanto los rasgos propios de un
"laboratorio", donde permanentemente se están inventando y desarrollando ideas. Pero un
laboratorio ciudadano, porque el proceso es concebido, puesto en marcha y liderado desde
una organización civil. Hablamos por tanto de tecnología e innovación, pero no de "base
tecnológica" en el sentido habitual en que se utiliza el término, sino de "base social",
comunitaria, anclada localmente y abierta. Se busca convertir de esta forma al patrimonio -
entendido como un campo de la ciencia- en el argumento central en torno al cual poner en
marcha todos estos procesos de innovación social y con ello contribuir a la creación de nuevas
formas de economía política del conocimiento.
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Fig. 4. Organigrama del Ecomuseo de Santo Adriano (La Ponte-Ecomuséu).
La ejecución del proyecto en sus primeros años
Desde 2012, cada año participan alrededor de un millar de personas en las diferentes
actividades que organizan (divulgación, educación, investigación, conservación, etc.).
Teniendo en cuenta la modesta inversión inicial (menos de 100 €), los beneficios obtenidos
permitieron disponer de unos primeros recursos para reinvertir en la infraestructura del
ecomuseo: una página Web (www.laponte.org), una mayor capacidad de difusión, la creación
de un primer contrato de trabajo y el alquiler de un inmueble situado en Villanueva de Santo
Adriano, que tras su reparación ha pasado a convertirse desde junio de 2013 en la sede del
ecomuseo. Se trata de un espacio perfectamente integrado en uno de los barrios de la aldea,
y próximo a las demás antenas del ecomuseo (casa campesina y hórreo) y a la Senda del Oso
(senda verde), el auténtico eje vertebrador de la zona. En este local se reciben las visitas, se
montan exposiciones, se realizan charlas y talleres, se informa de nuestra actividad, se
reúnen las asambleas y, en definitiva, se hace el proyecto más visible y accesible. Una librería
y un espacio de oficina completan su distribución.
Con las actividades que se desarrollan también se pretende contribuir a revalorizar el paisaje
ante sus propios creadores (la población local) y corregir la desviación “naturalista” que del
mismo se ofrece a los visitantes (sintetizada en el conocido slogan turístico "Asturias paraíso
natural"). De esta forma se intenta ayudar a interpretar el valor de nuestros paisajes culturales
y nuestro patrimonio, apostando por un modelo de turismo más sostenible y más
comprometido con estos territorios y la gente que los habita.
Desde el punto de vista organizacional el ecomuseo funciona a partir de asambleas en las que
se toman decisiones y se fijan unos principios comunes de actuación. En ellas se crean
diferentes grupos que trabajan en áreas concretas, como la investigación, educación,
socialización, conservación, etc., que trabajan con autonomía de acuerdo a esos principios
comunes. En 2014 integraron el proyecto alrededor de 40 personas entre socios/as (30),
voluntarios/as y colaboradores/as.
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Fig. 5. Sede del ecomuseo en Villanueva de Sto. Adriano.
Lám. 2. Izqda. Actividades que realiza el ecomuseo. Didáctica del Patrimonio con escolares. Dcha.
Formación.
Fig. 6. Actividades que realiza el ecomuseo. Taller de Arqueología Experimental.
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¿Patrimonio frente a la crisis: más Estado, más comunidad o
más mercado?
Con este título se presentaron en abril de 2013 unas jornadas de debate organizadas por La
Ponte-Ecomuséu a las que fueron invitados a participar especialistas en patrimonio cultural de
todo el Estado español. El tema se planteaba desde nuestra propia experiencia y pretendía
abrir un debate sobre si es o no oportuno plantear en el actual escenario de crisis del estado
del bienestar una nueva definición jurídica de algunos bienes que son de interés común, como
el patrimonio cultural, que nos pertenecen a todos y que deben ser protegidos y gestionados
por todos. Actualmente se está empezando a re-utilizar la denominación de “Procomún” para
referirse a ellos.
El patrimonio cultural es considerado dentro de nuestro ordenamiento jurídico un bien de
interés público, aunque su titularidad varía. A veces pertenece a una administración del
Estado, otras a organizaciones privadas (como la Iglesia) o a particulares. Sin embargo gran
parte de ese patrimonio público-privado en otro tiempo fue común: montes -con sus
yacimientos-, ingenios mecánicos como los molinos, estructuras de comunicación, iglesias,
edificios, escuelas, etc. (hoy catalogados como patrimonio cultural). Incluso los primeros
museos nacieron como una forma de procomún (LAFUENTE, 2005). Pero a lo largo de los
siglos XIX y XX los estados-nación contemporáneos se construyeron a base de absorber gran
parte de ese acervo compartido. Esta expropiación se ha considerado legítima, pues se
anteponía el interés de la gran “nación” a los intereses particulares de las comunidades
subalternas. El Estado del bienestar es la consolidación de esta nueva cosmovisión basada en
una economía sociopolítica "administrada", en la que los individuos ocupan un papel
subordinado, con escasa capacidad de agencia bajo el paraguas de la tecno-burocracia
estatal. Pero desde los años 70-80 del s. XX el neoliberalismo ha irrumpido con fuerza y nos
conduce a una encrucijada histórica, en la que la dimensión aglutinante y burocratizada del
Estado se utiliza como argumento central contra el mismo. La actual crisis -que puede
considerarse una estrategia al servicio de agentes con gran capacidad de influencia-, tiene su
origen en el sector privado de la economía, sin embargo se han convertido en el leitmotiv
principal para justificar la necesidad de “ajustar” el gasto en el sector público, proponiendo
como alternativa y solución la “externalización” y privatización de bienes y servicios del
Estado, dentro de lo que podemos definir como “neoliberalismo corporativo” (ALONSO
GONZÁLEZ y MACÍAS VÁZQUEZ, 2014). Lo público ahora pretende convertirse en privado, para
cerrar un ciclo histórico mediante el que lo colectivo, que era de muchos, es revalorizado por
el Estado y gestionado por su burocracia, para acabar convertido en patrimonio de unos
pocos. ¿Puede el patrimonio cultural de titularidad pública ser también parte de este proceso
de privatización? Las noticias que nos llegaron de Italia y Grecia, donde se ha planteado
vender algunos de sus bienes históricos para compensar la crisis de deuda, hicieron saltar las
alarmas.
6
Si algo ha demostrado esta coyuntura es la fragilidad de nuestros sistemas de
gobierno partitocráticos y su dependencia del gran capital financiero: una simple decisión
política pude cambiar el destino de nuestro patrimonio cultural. A fin de cuentas la cultura es
menos valorada que la sanidad y la educación, hasta ahora emblemas de la sociedad de
bienestar, y sobre las que pende amenazante la espada de Damocles de las políticas
neoliberales. ¿Si se privatizan hospitales y no pasa nada, quién protestará por la venta de un
simple museo, una colección de arte o un castro? No resultaría extraño un proceso de estas
características. No olvidemos que la tradición constitucional liberal no ofrece especial
protección cuando se transfieren al sector privado bienes colectivos. Aunque el régimen
jurídico de éstos se inspira en los principios de inalienabilidad, imprescriptibilidad e
inembargabilidad, con un simple procedimiento administrativo -la técnica de la desafectación-
se puede convertir cualquier bien (por ejemplo de patrimonio cultural) en enajenable,
embargable, etc. La técnica de la desafectación es habitual en las administraciones cuando
6
Noticia publicada en el diario The Telegraph, 4/6/2010:
http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/europe/italy/7803090/Venice-sells-off-its-heritage-to-plug-cash-black-hole.html#
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un bien patrimonial resulta problemático.
7
No hablamos de si la Dama de Elche termina o no
en manos de un banquero. Una sencilla concesión del uso de su imagen a una poderosa
empresa o a un magnate de los negocios, como ocurrió recientemente con el Coliseo de
Roma, ya significa de hecho una privatización.
8
Representa el uso de algo, que es una
herencia colectiva, al servicio de unos discursos político-ideológicos y unos intereses
particulares, que no persiguen ningún tipo de fin social. Lo que hay de fondo en un acto de
estas características tiene unas implicaciones que van más allá, son muchas las cosas que
están en juego, y no sencillamente una imagen o un objeto de museo. Nos están expropiando
unos bienes que pertenecen proporcionalmente a cada uno/a de nosotros/as y sobre los
que perdemos cualquier tipo de poder de decisión. No solo es un proceso de enajenación,
también de sustracción de autonomía política.
En este contexto los bienes comunes y la gestión comunitaria son para algunos autores una
forma de defender los servicios públicos frente al capital y al propio Estado. Si muchos
servicios se han vuelto burocráticos y poco eficaces, es en parte por una estrategia
privatizadora en la que frecuentemente la alta burocracia -muy vinculada al poder político y las
corporaciones- está implicada (DE MARCELLUS, 2003). Las "puertas giratorias" son la
metáfora que mejor expresa esta idea de sabotaje de lo público y cómo se resuelven los
conflictos de interés con el ámbito privado. Lo que más arriba denominábamos
"neoliberalismo corporativo". Curiosa paradoja por la cual algunos de los principales enemigos
del bien común ocupan importantes cargos "públicos". ¿Quién defenderá estos servicios mejor
que las propias comunidades de usuarios, de enfermeras, de maestros, etc.? Y yendo más
allá: ¿quién los gestionaría mejor?
Por todo ello surge con fuerza en el actual contexto de crisis la noción de Procomún. En
palabras de Antonio Lafuente, “El procomún es un estado de emergencia (por imprevisible y
por urgente), surge del empoderamiento de los afectados que reclaman derechos
amenazados o destruidos. El procomún redime a los públicos de su condición de
súbditos/consumidores y fragmenta la sociedad en comunidades resistentes a la realidad. No
hay procomún sin comunidad (LAFUENTE, 2008).
La comunidad puede ser entendida, en el sentido de Roberto Espósito como cum-munus, el
grupo humano que comparte un regalo (ESPOSITO, 2003). Podemos entender ese ‘regalo’
compartido como el patrimonio heredado de generaciones pasadas y, de una forma más
constructivista, como el patrimonio que esa sociedad puede producir. Entendido así, el
patrimonio es siempre un valor común es decir, pre-existente a las ‘construcciones sociales’
del mismo por parte de académicos, instituciones y mercado, lo que varían son las formas de
valorizarlo y apropiarse ese valor (ALONSO GONZÁLEZ, 2014). Desde esta perspectiva, resulta
fundamental dividir ambos procesos (valorización y apropiación) para que las comunidades
vuelvan a ganar soberanía sobre los mismos. Valga un ejemplo breve. En Europa han
proliferado los proyectos de gestión territorial LEADER de financiación europea que fomentan
la creación de casas rurales y similares por parte de ‘emprendedores’. Estos ‘valorizarían’ los
recursos patrimoniales de la zona al generar una plusvalía a partir de algo que,
supuestamente, no existía previamente. De aquí podemos extraer dos conclusiones y dos
retos. La primera es que el ‘emprendedor’ que fomenta la gobernanza neoliberal -
supuestamente neutra y técnica- no ‘valoriza’ nada, sino más bien captura un valor
previamente generado. La segunda es que las comunidades generalmente no son capaces de
crear sistemas de apropiación de ese valor de forma común, en parte porque desconocen las
jerarquías globales de valor donde el patrimonio es rentable, y en parte porque las
instituciones favorecen al ‘individuo’ sobre la comunidad -no hay programas de financiación
7
Como ejemplo, en Asturias un yacimiento emblemático de la Edad del Hierro -el castro de Cellagú- fue desafectado para
facilitar su descatalogación y la posterior explotación del lugar por parte de una empresa privada:
http://www.elcomercio.es/prensa/20060831/oviedo/traslado-restos-llagu-esta_20060831.html [consultado el 3/06/2915]
8
Noticia publicada en el diario Heraldo.es, 5/4/2011:
http://www.heraldo.es/noticias/cultura/berlusconi_cede_los_derechos_imagen_del_coliseo_una_empresa_privada.html
129
LEADER destinados al ‘común’, por ejemplo-. Desde esta perspectiva, el reto es conseguir que
las comunidades -por ejemplo a partir de redes de mediadores de economías creativas o del
conocimiento- ganen conciencia de que el valor patrimonial es común. Pero también, y mejor
aún, que las comunidades afronten el reto de conocer cuáles son las bases de la propia
valorización de su patrimonio común para apropiarse ellas mismas ese valor.
¿Cabe en este contexto plantear entonces la posibilidad de redefinir la naturaleza jurídica de
nuestros bienes de interés cultural, como bienes de interés común? Sin proponer una vuelta
atrás en el tiempo o involución histórica, se trataría de actualizar y dar un nuevo sentido a
este tipo de propiedad -que nunca ha llegado a desaparecer de nuestro derecho-, como una
alternativa a las actuales fórmulas de gestión de lo público y las relaciones sociales que de
ellas se derivan. El régimen de propiedad común debería servir para crear nuevos ámbitos de
libertades, favorecer el nacimiento de nuevas instituciones de gobierno, ancladas localmente,
que empoderasen a la ciudadanía frente al Estado y al mercado, basadas en la búsqueda de
la eficiencia económica y el uso sostenible de los recursos sobre la base de un beneficio
siempre social y no exclusivamente mercantil. En definitiva una forma distinta de economía
política, que entre otras cosas garantizase la inalienabilidad de este tipo de bienes,
cercándolos frente a las inercias especulativas (que en el sector del patrimonio reciben la
denominación de "industrias culturales").
En este sentido, desde La Ponte-Ecomuséu se plantean estos problemas a nivel local y
regional, reconociendo en primer lugar lo mucho que nos queda por aprender y avanzar.
Describimos problemas, intuimos soluciones, incluso ponemos en marcha procesos de
innovación social, pero este no es más que el principio del camino. Todavía hace falta mucha
investigación aplicada para profundizar y generar conclusiones y propuestas más robustas.
Por el momento la intención no es otra que abrir el debate para que se discutan cuestiones e
ideas que, a pesar de su potencial creativo y transformador, están muy alejadas de los
discursos autorizados que sobre el patrimonio cultural actualmente imperan.
Conclusiones
La Ponte-Ecomuséu de Santo Adriano (Asturias) es una iniciativa comunitaria que surge de un
colectivo (La Ponte) en una zona rural en importante regresión económica. Desde esta
organización civil se diseña un proyecto de ecomuseo pensado como herramienta de
desarrollo, desde el que gestionar y aprovechar los recursos patrimoniales locales. Desde el
año 2011 se ha ido ejecutando el plan museológico al que se han incorporado distintos
bienes de interés cultural de diferente titularidad (pública y privada) gracias a numerosos
acuerdos y convenios de colaboración alcanzados con Iglesia, Administración, vecinos, etc.
El liderazgo del proceso y la gobernanza del ecomuseo se han mantenido siempre en manos
del grupo motor (La Ponte). De esta forma se ha ido creando una infraestructura que permite
a un colectivo civil participar activamente en la gestión de su patrimonio cultural, asumiendo
la gran responsabilidad pública que implica garantizar la conservación y sostenimiento de este
bien común.
El modelo aquí presentado difiere bastante de las actuales fórmulas de gestión patrimonial en
nuestro entorno, lo que convierte al ecomuseo no sólo en un laboratorio de ideas sobre el
patrimonio, su socialización o la divulgación del conocimiento, sino en un elemento de debate
en el ámbito jurídico, político y administrativo. Se trata por todo ello de un proyecto innovador,
que dota al patrimonio cultural de una función y un uso social, convirtiéndolo en el trampolín
desde el que impulsar procesos de creación de nuevas formas de economía política del
conocimiento y transformación del medio rural. Haciendo de esta forma que el patrimonio sea
algo "importante" más allá de la teoría, lo que a su vez supone, desde nuestra perspectiva, la
mejor garantía para su conservación.
130
En este artículo se ha planteado el debate en torno a la gestión y titularidad del Patrimonio
cultural: ¿debe ser un bien “publico” (gestionado desde las administraciones del Estado,
desafectable, por tanto enajenable y potencialmente privatizable)? ¿O debe ser un bien de
interés común (gobernado por comunidades locales, inalienable)? Quizá ha llegado el
momento de plantear un cambio en este sentido y dar un paso más allá, desde la concedida
tutela administrativa, a la asunción de la responsabilidad social y la neo-apropiación
comunitaria del patrimonio cultural.
Agradecimientos
A Cristina López Santa Cruz, por participar en el SOPA13 con La Ponte-Ecomuséu. A Antonio
Lafuente por sus sugerencias y comentarios.
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sells-off-its-heritage-to-plug-cash-black-hole.html# [Visitada el 4 de junio de 2010].
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... Through the efforts of the La Ponte Ecomuseum, a community-owned and led heritage resource centre, many of the small and dwindling local population have an understanding and appreciation of the archaeological heritage of the area. Aside from its archaeological work, the Ecomuseum runs heritage tours, maintains historic buildings and sites, and promotes the tangible and intangible cultural heritage of the region (Alonso González and Fernández Fernández 2013;Fernández Fernández, Alonso González, and Navajas Corral 2015). ...
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What happens when you are asked to run a learning programme for young people on a community archaeology project, at the very last minute and with minimal resources? This paper is an overview and critical review of the programme that we and some of our students coordinated for a group of local children in the village of Villanueva de Santo Adriano, Asturias, Spain. It describes the planning and delivery of the five-day programme of activities, some of them standard fare for archaeological education and others improvised or designed for this specific site and excavation project. The paper looks at the feedback and aftermath of the project, including a shocking episode of vandalism, and reflects on the lessons and outcomes of the project.
... La obra de Guilaine tuvo una desigual influencia en la historiografía hispana a partir de los años noventa, como la tendrán trabajos relacionados con la annscape archaeologg (HOPKINS, 1967;ASTON, 1985;ASTILL Y DAVIS, 1997) o la Environnental archaeologg anglosajonas (BUTZER, 1989) sin embargo sí confluyó con el interés de una parte de la historia rural española favoreciendo la configuración de distintos grupos de trabajo que lentamente se fueron consolidando y que contribuyeron a transformar la práctica arqueológica, pasando de una concepción monumentalista a planteamientos holísticos en el marco teórico de la arqueología del paisaje 1 ; esto ha supuesto una verdadera reconceptualización tanto de lo que hemos de considerar un sitio arqueológico, como de la práctica profesional, lo cual tiene unas fuertes implicaciones en la gestión de los paisajes más allá de su valor patrimonial, cuestión sobre la que, a pesar de existir recientes trabajos (FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, ALONSO GONZÁLEZ, NAVAJAS CORRAL, 2015;ALONSO GONZÁLEZ, FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, 2013;ALONSO GONZÁLEZ, 2017), aún está por abordar en profundidad y de forma reflexiva. ...
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Within the framework of a renewed medieval rural history in the 1980s, medieval archeology consolidated and gradually focused on research in the territory and in the fields. The influence of Landscape Archeology of the 1990s and a reflection on the role of local communities and the peasantry in production and in the forms of territorial articulation in supra‐local frameworks, allowed the development of an archeology of the habitat sites, both inhabited and deserted. From different historical questions and research methodologies, medieval archaeology has deepened in the understanding of the work processes of the peasantry by launching an agrarian archeology that prioritizes the intervention in the fields of cultivation and spaces for livestock use, without forgetting the places of habitat, through a complex protocol of geoarchaeological and archeobiological studies. This dynamic line of work is contributing to the methodological renewal of medieval archeology and is the most novel contribution of medieval Hispanic historiography today.
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The importance of the collective management of immaterial resources is a key variable in the valorisation of products in a post-industrial economy. The purpose of this paper is to analyse how, in post-industrial economies, it is possible to devise alternative forms of mediation between producers and consumers, such as organic farmers' markets, to curb the appropriation of rent by transnational and/or local business elites from the value created by immaterial resources. More specifically, we analyse those aspects of the collective management of ethical values that, in the case of organic farmers' markets, can be a strategic source of competitive advantage for local producers. In this paper, the Ecomercado de Granada is studied as an example of mediation between production and consumption in a post-industrial economy.
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RESUMEN El Perú es un referente mundial en cuanto a paisajes modelados creados desde tiempos pre hispánicos, que dan soluciones complejas y variadas a la modificación territorial, en especial para espacios de cultivo. Tradicionalmente, estas creaciones no han sido consideradas de acuerdo con los estándares y valores propios del patrimonio, a menos que estuvieran integrados en complejos monumentales. Esto ha hecho que el paisaje agrario no haya tenido el condicionante de protección oportuno y flote en una gran indefinición, entre su consideración y categorización como Patrimonio Cultural de la Nación, en su categoría de "paisaje arqueo lógico" en el marco legislativo peruano, y como paisaje cultural, dentro de una visión más moderna e integradora, pero sin una legislación específica al respecto. Se identifican diversos aspectos, como la conservación, la percepción y el reconocimiento del valor patrimonial, y se hace una revisión de la legislación que indirectamente ampara este tipo de patrimonio en el Perú, estableciendo pautas que permitan la conservación y sostenibilidad de este patrimonio vivo y no considerado. PALABRAS CLAVE Patrimonio agrario, valor patrimonial, paisaje cultural, legislación patrimonial.
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Spain has adopted the tenets of New Museology and ecomuseums. Some of its professional museologists were founding members of the International Movement for a New Museology (MINOM), and created ecomuseum experiences including Maestrazgo and Allariz. The evolution of the ecomuseum in Spain has not, however, been studied in depth. Consequently, it remains mostly unknown what is the present situation of ecomuseums in Spain, when they were originally founded and what their key characteristics are. This article presents a study of over 100 ecomuseums that have been created in Spain, since the 1980s to the present time. © 2019, Comenius University in Bratislava. All rights reserved.
Conference Paper
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En el presente artículo presentamos la iniciativa Itinerarios culturales (re)-interpretativos, nosotras también hacemos historia, dentro del proyecto La Ponte-Ecomuséu en Asturias. Se trata de dos itinerarios culturales con una perspectiva de género que se realizan a través de distintos elementos pa- trimoniales; en concreto dos yacimientos con arte paleolítico (el Abrigo de Santo Adriano y la Cueva del Conde) y un recorrido arqueo-etnográfico por la aldea tradicional asturiana en Villanueva de Santo Adriano.
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En el mundo clásico y medieval, tanto mediterráneo como germánico, el paisaje se refería a las relaciones inmanentes entre grupos humanos, sus territorios y las formas de estructurar estas relaciones. Con la ruptura que supone la modernidad y el pensamiento abstracto renacentista y científico, surge la dualidad del paisaje; por un lado como realidad, por otro como la representación que de esa misma realidad se hace un sujeto ajeno a ella. Pretendemos conectar esta genealogía del paisaje con la práctica arqueológica contemporánea, reclamando una noción de paisaje relacional, que nos permita realizar intervenciones más allá de la arqueología, pero desde ella, es decir, intervenciones indisciplinadas. Reflexionamos sobre el trabajo del grupo de investigación en Arqueología Agraria en Asturias (España), un ámbito dominado cada vez más por la práctica disciplinar no reflexiva y una escasa preocupación por la percepción social de la arqueología y su potencial político. En este contexto, reclamamos una arqueología social que se apropie del concepto de paisaje. Pero esto no implica abandonar las prácticas arqueológicas disciplinares, ya que éstas, a su vez, están amenazadas por la liberalización de la academia y el ocaso de la arqueología de contrato.
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En el presente artículo presentamos la iniciativa Itinerarios culturales (re)-interpretativos, nosotras también hacemos historia, dentro del proyecto La Ponte-Ecomuséu en Asturias. Se trata de dos itinerarios culturales con una perspectiva de género que se realizan a través de distintos elementos patrimoniales; en concreto dos yacimientos con arte paleolítico (el Abrigo de Santo Adriano y la Cueva del Conde) y un recorrido arqueo-etnográfico por la aldea tradicional asturiana en Villanueva de Santo Adriano.
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This brief report provides an overview of the aims and preliminary findings of the first two seasons of excavation of fields and structural remains in Asturias, Spain, buried by a medieval flash flood. It also describes a workshop developed in collaboration between the La Ponte Ecomuseum in Villanueva, Asturias, and the UCL Institute of Archaeology based on the heritage and archaeology of the region. The project uncovered ceramics, faunal remains and evidence of changes in land use during the period before the site was inundated.
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Introducción Vivimos en una sociedad postindustrial, de rasgos cambiantes y veloces. En este mundo globalizado, el desequilibrio territorial es cada vez mayor: la riqueza, la población y los recursos se concentran en determinadas áreas o regiones. Mientras, otros espacios que se van quedando vacíos y empobrecidos. La zona rural de Asturias presenta una evolución reciente y unos rasgos que la aproximan cada vez más en sus características a un área marginal. En este contexto de crisis sistémica, son muchas las voces que abogan por redefinir nuestros modelos de desarrollo, buscando una mayor sostenibilidad y eficiencia de los mismos.
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El artículo realiza un análisis etnográfico de la actual situación de crisis económica, política y social en España a partir del estudio de caso de un Grupo de Desarrollo Rural en Asturias (España). Este grupo canaliza los fondos comunitarios LEADER a una región en proceso de decadencia económica y despoblación, intentando generar una identidad ficticia en el territorio de cara a su mercantilización a través de un proyecto de Parque Cultural de raigambre académica que no se llega a realizar, siendo reemplazado por una serie de inversiones faraónicas en infraestructuras. La investigación argumenta la necesidad de incrementar nuestro conocimiento, desde un punto de vista ontológico, de las prácticas y realidades construidas por los actores sociales en casos concretos, de cara a la comprensión del neoliberalismo corporativo español, a medio camino entre formas tradicionales de clientelismo y el libre mercado. Un fenómeno híbrido que criticamos pero desconocemos, en el que comunidades cómplices distribuyen recursos públicos sin rendir cuentas a una ciudadanía que parcialmente ignora, tolera y participa –activa o pasivamente– en el proceso. Asimismo, se ofrece un estudio de caso de por qué la transmisión de conocimiento falla en España, afirmando que este se debe no a prácticas epistemológicas incorrectas sino a las propias dinámicas de las comunidades cómplices, que pueden prescindir del mismo para su reproducción. Finalmente, se argumenta que «lo político» ha de mantenerse como una categoría construida en contextos etnográficos si se quiere retener una actitud crítica, ante el riesgo de neutralizar el concepto por su ubicuidad
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The transition towards a cognitive and post-industrial economy has led to the emergence of new strategies of capture of the immanent productive capacities of the social forces. Heritage entities are subject to, and also participate in, processes by which common creativity and knowledge are being harnessed by novel forms of rent and control. The objective of this paper was to show that conceiving heritage as a common situated in specific contexts rather than as a universal essence can open up novel epistemological spheres of communication between different knowledge practices. Also, it can help bridge some ontological gaps among the various stakeholders in the arena of heritage, such as academics, managers, architects, local communities and market forces. This entails considering heritage as an emergent material and immaterial construction process involving many different agents. Currently, these processes tend towards the privatization of common values and the shattering of local communities. Normally, this situation entails a fundamental alienation between objects and subjects, and the reification of heritage. This paper suggests that considering heritage as a common could provide a different perspective to tackle this crucial problem. Accordingly, scholars should not only be bound to a critical discursive stance, but should also commit to ‘ontological politics’ that would situate them as mediators between the global hierarchies of value generated by heritage and the common productive potential of local communities.
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Durante varios meses hemos estado reuniéndonos en MediaLab-Prado (Madrid) un grupo de académicos y activistas para estudiar las distintas maneras de hacer visible el procomún. Tras muchas horas de trabajo compartido queremos aprovechar la experiencia para explorar nuevas formas de trabajo colaborativo que emulen las prácticas que llamamos de laboratorio. Desde el principio queríamos experimentar formas de producción del conocimiento que no emularan las viejas prácticas del seminario o la conferencia, fórmulas que tal vez sean apropiadas en un mundo con escasez de información y con fronteras estrictas entre sabios y legos o entre la cultura de la precisión y la cultura de la emancipación. Tras los primeros meses de trabajo en MediaLab se comprobó que el seminario mensual no nos garantizaba un mecanismo eficiente de capitalización de ideas, como tampoco un protocolo que permitiese el trabajo a distancia, colectivo y minucioso. Justo uno de los ingredientes que necesita el movimiento ciudadano, un dispositivo que favorezca el contraste de experiencias y la voluntad de construir un mundo más justo. Platonic (Barcelona) y MediaLab-Prado (Madrid)
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En una de las escenas más impactantes de Las invasiones bárbaras (2003), la película con la que Denys Arcand triunfó en Cannes y cosechó el Oscar a la mejor producción extranjera en 2004, se nos muestra a un sacerdote que trata con una joven anticuaria americana la venta de candelabros, altares, óleos del Sagrado Corazón y yesos de vírgenes policromadas, entre otros objetos religiosos que se amontonan desordenadamente en los sótanos del arzobispado de Montreal. Y es que, explica el guionista, el descenso de la religiosidad forzó el cierre de muchos templos y la necesidad de vender los excedentes para poder mantener el resto. La marchante, sin embargo, responde con frialdad que el mercado americano está saturado de objetos de culto franceses y que sólo tendrían salida los cálices del siglo XVIII. ¿Qué pasaría si la escena nos mostrara un zaguán de cosas traídas de algún poblado de Africa, el continente de los exploradores y los etnógrafos, el exterior preferido por los guionistas de National Geographic? Los bárbaros reaccionarían igual y, seguramente, sólo querrían rescatar (reintroducir en el mercado) las máscaras sacrificiales. ¿Qué hacer con el resto? ¿A dónde enviar los copones de plata y los frascos de ébano? Porque, aunque nadie discuta el valor etnográfico de los objetos de culto canadienses o de la civilización africana, lo cierto es que tampoco son muchos los que aprecian (están dispuestos a pagar) su calidad artística. Tal vez el patrimonio religioso sea el pretexto utilizado por Arnand para introducir una reflexión más general. Puede que detrás de la ironía se esconda una advertencia o, más probablemente, una premonición. En todo caso, nada nos impide imaginar como verosímil un destino parecido para la gran mayoría de los objetos que se conservan en muchos de nuestros costosos museos de arte. Y no sólo hablamos de los de pintura o escultura. Tampoco estamos pensando en el impacto de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (las llamadas TIC) que permitirán poner en circulación no sólo los objetos y sus intérpretes, sino también los detalles más nímios, las restauraciones menos conocidas y las conexiones más asombrosas. ¿Querrá alguien ir al museo o, como se les llama ahora, Centro de Arte o lo que sea? ¿seguirán los museos teniendo claras sus funciones? Porque habrá que reconocer que cuanto mayor es su número, menos obvia es su dimensión patrimonial y más evidente resulta su función mercantil e industrial. Dejemos a un lado la pintura y pensemos en las colecciones de rocas, mariposas, plantas, ingenios, huesos, monedas, cerámicas, meteoritos, mapas, planos, exvotos, ceroplastias, conchas, anencéfalos en alcohol o en las maquetas de máquinas, urbanas y anatómicas. ¿Qué hacen todos estos artefactos en un museo? ¿Sobrevivirán otro siglo en anaqueles visibles o acabará pasándoles lo que al patrimonio católico québécois? Dejemos por el momento la segunda pregunta en el aire. Para la primera vamos a apresurar una respuesta que anuncia ya el contenido de nuestra intervención. Todos esos objetos que hemos mencionado llegaron al museo como testimonio de una cultura nueva que por su naturaleza misma pertenecía a todos y no era de nadie. Eran expresión fehaciente del ensanchamiento de la esfera de lo público y por eso hemos hablado en el título del museo como casa de los comunes. Peer reviewed
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Our paper presents the case study of a common framework that has been developed for the management of heritage resources in a peripheral and impoverished area of rural Asturias (Spain). The article further explores the potential of conceiving heritage as a common good for enhancement, preservation and public outreach purposes, considering the current crisis state of public institutions in the whole West due to the prevalence of neoliberal governmentality frameworks. Our research argues that the creation of a brand that equates the region of Asturias with a somehow pristine natural environment untouched by humans, and the public management frameworks of cultural heritage, undermine the immanent relation between communities and their heritage and renders ineffectively any attempt to achieve rural sustainable development. We affirm that the consideration of heritage as a commons enables researchers, institutions and local communities to establish a more democratic and functional framework for the management, enhancement and preservation of heritage elements and facilitates the creation of democratic frameworks of decision making that foster sustainable development at a local scale.
Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales
Anuario Estadístico de Asturias. (2010). Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales. Página Web www.sadei.es
Rural development and heritage commons management in Asturias (Spain): the ecomuseum of Santo Adriano, en Journal of Settlements and Spatial Planning
  • Alonso González
  • Fernández Fernández
Alonso González, P., Fernández Fernández, J. (2012). Rural development and heritage commons management in Asturias (Spain): the ecomuseum of Santo Adriano, en Journal of Settlements and Spatial Planning. Special issue dedicated to the International Conference Rural Space and Local Development. Vol. 2: 245-253.