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Rev Enferm Salud Ment. 2015;1:5-15
doi:10.5538/2385-703X.2015.1.5
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EL IMPACTO DE LA CRISIS ECONÓMICA EN LA SALUD MENTAL
DE LA POBLACIÓN
JOSEP MOYA OLLÉ1, MARCOS ANTONIO CATALÁN VEGA2, MANUEL DE ARMAS HERNÁNDEZ3,
MARÍA TERESA ANGUERA ARGILAGA4, ESTER FORNELLS ADMELLA5
Y JAUME SATÓ GELI6
1Observatori de Salut Mental de Catalunya. Fundació Parc Taulí. Sabadell (Barcelona).
2Corporació Sanitària Parc Taulí. Fundació Parc Taulí. Biblioteca. Sabadell (Barcelona).
3Departamento de Educación. Secretario de la Facultad de Formación del Profesorado.
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
4Departament de Metodologia de les Ciències del Comportament. Institut de Recerca IR3C.
Facultat de Psicologia. Campus Mundet. Barcelona.
5Consell Comarcal del Baix Llobregat. Sant Feliu de Llobregat (Barcelona).
6Corporació Sanitària Parc Taulí. Sabadell (Barcelona).
Correspondencia: J. Moya
Correo electrónico: jmoya@tauli.cat
RESUMEN
La crisis económica que se desencadenó a partir del año 2008 a nivel mundial está provocando efectos
devastadores en la salud de la población, especialmente en la salud mental. Ello se traduce en un aumento
de las consultas en los dispositivos de atención primaria, de salud mental y de servicios sociales básicos. En
este artículo se expone un estudio cualitativo, descriptivo, de carácter exploratorio y fenomenológico con
análisis de contenido, en el que se confirma la hipótesis exploratoria planteada, ya que, en efecto, la situa-
ción de crisis económica, que se concreta en forma de pérdida del puesto de trabajo, tiene unos efectos
adversos sobre la salud mental de las personas afectadas. Finalmente se expone sucintamente el proyecto
de lucha contra la pobreza y el riesgo de exclusión social llevado a cabo con los grupos de dinamización
social.
Palabras clave: crisis económica, salud mental, grupos de dinamización social.
ARTÍCULO ORIGINAL
© Editorial Glosa, S.L. Autorizado el uso en el ámbito académico o docente según lo previsto por la Ley de Propiedad Intelectual.
6Rev Enferm Salud Ment. 2015;1:5-15
doi:10.5538/2385-703X.2015.1.5
MOYA OLLÉ J ET AL.
EL IMPACTO DE LA CRISIS ECONÓMICA EN LA SALUD MENTAL DE LA POBLACIÓN
INTRODUCCIÓN
La actual crisis económica está provocando efectos
muy negativos en la salud de la población, especial-
mente en lo que atañe a la salud mental. Esto se
traduce en un aumento de las consultas en los dis-
positivos asistenciales de atención primaria, básica-
mente por problemas de ansiedad y depresión1. Estas
consultas presentan unos contenidos discursivos
diferentes según las franjas de edad. Así, cuando
se trata de población adolescente o joven, los pacien-
tes hablan de falta de expectativas de futuro y de la
inutilidad de sus esfuerzos académicos, ya que el
mercado de trabajo no les proporciona las ofertas
adecuadas a su preparación y formación. Cuando
se trata de personas que estaban insertadas en el
mundo laboral, las narrativas se refieren a pérdida
del puesto de trabajo y de las enormes dificultades
para poder acceder a un nuevo empleo.
Karanikolos et al.2nos indican que España, Grecia
y Portugal son los países con mayor afectación de
la salud mental en relación con la crisis económica,
y enfatizan la idea de que la recesión económica
tiene efectos sobre la salud, concluyéndose que la
interacción entre austeridad fiscal, shock económi-
co y débil protección social aumenta dicho riesgo.
Por otro lado, Cortés-Franch y González López
Valcárcel3nos dicen que hay evidencia de la rela-
ción de la crisis con la salud de la población espa-
ñola, con las desigualdades en salud, con los cam-
bios en algunos estilos de vida y con el acceso a
servicios sanitarios. La crisis ha impactado en muchos
determinantes estructurales de la salud, y se identi-
fican distintos grupos de población que son más vul-
nerables a los efectos de la crisis. Generalmente,
las respuestas políticas sobre cómo gestionar las
crisis no han tenido en cuenta la evidencia existen-
te. La crisis puede facilitar la vulnerabilidad de las
políticas públicas a la acción de las corporaciones,
poniendo en riesgo la implantación de políticas salu-
dables, sobre todo en contextos de reducción del
papel y el tamaño de los estados para mejorar la eco-
nomía.
Borrell, Rodríguez-Sanz, Bartoll, Malmusi y Novoa4
consideran que para estudiar el impacto de la cri-
sis en la salud de la población es necesario: a) ana-
lizar los determinantes de la salud y otros indica-
dores de salud además de la mortalidad; b) tener
en cuenta los diferentes ejes de desigualdad y, sobre
todo, a los grupos más desfavorecidos, y c) seguir
controlando y estudiando los efectos a más largo
plazo, ya que la situación socioeconómica de nues-
tro país tardará mucho en recuperar los niveles de
hace años.
También queremos destacar las aportaciones de
Chang et al.5que investigan el impacto de la crisis
económica mundial de 2008 sobre las tendencias
internacionales en el suicidio, para identificar el
sexo/grupos de edad y los países más afectados.
Los resultados de dicha investigación mostraron un
aumento de suicidios entre los hombres en 27 paí-
ses europeos y en 18 países de América, donde las
tasas de suicidio eran del 4,2 % (3,4 % a 5,1 %) y
del 6,4 % (5,4 % a 7,5 %), superior en el 2009 de
lo esperado si la crisis del 2008 no hubiera apareci-
do. No obstante, para las mujeres no hubo ningún
cambio en los países europeos y el aumento del sui-
cidio en América fue menor que en los hombres
(2,3%). El aumento de los suicidios en los hombres
europeos fue más elevado en personas de 15-24
años (11,7 %), mientras que en los países de América
los hombres de 45-64 años de edad mostraron el
mayor incremento (5,2%). El aumento de las tasas
de suicidio en los hombres parecía estar asociada
con el incremento del desempleo, especialmente
en los países con bajos niveles de desempleo antes
de la crisis. En definitiva, después de la crisis eco-
nómica de 2008, las tasas de suicidio aumentaron
en los países europeos y americanos estudiados,
sobre todo entre los hombres y en los países con
mayores niveles de pérdida de empleo.
Para las mujeres, no hubo ningún cambio en los
países europeos y el aumento en las Américas fue
menor que en los hombres (2,3 %). El aumento de
los suicidios en los hombres europeos fue mayor en
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personas de 15 a 24 años (11,7 %), mientras que
en los países de América mostraron mayor incre-
mento los hombres de 45 a 64 años (5,2 %). El
aumento de las tasas de suicidio en los hombres
parecía estar asociada con la magnitud de aumento
del desempleo, especialmente en los países con bajos
niveles de desempleo antes de la crisis. En definiti-
va, después de la crisis económica de 2008, las tasas
de suicidio aumentaron en los países europeos y
americanos estudiados, sobre todo en los hombres
y en los países con mayores niveles de pérdida de
empleo.
Un factor de gran peso específico en cuanto a
sus efectos sobre la salud es el que se refiere a las
desigualdades sociales. Este factor ha sido señala-
do por varios autores6-8; así, el primero, Wilkinson,
advirtió que en la actualidad queda claro que los
niveles de salud de la población se ven totalmente
afectados no tanto por las atenciones médicas como
por las circunstancias sociales y económicas en las
que la gente vive y trabaja6. El mismo autor argu-
mentaba que algunas de las relaciones más impor-
tantes entre nuestra salud y las condiciones de vida
son las relaciones psicosociales, es decir, que muchos
de los procesos biológicos que conducen a la enfer-
medad se desencadenan por lo que pensamos y sen-
timos respecto de nuestras circunstancias sociales
y materiales.
Las personas que tienen un determinado nivel
de renta, especialmente las de las rentas más bajas,
parecen estar más sanas en lugares igualitarios.
Esto quiere decir que a mayor igualdad encontra-
mos mejor salud. Wilkinson establece la hipótesis
de que las personas suelen confiar más unas en
otras en los lugares en los que las diferencias de
renta son menores.
Estatus social, amistad y cohesión social son tres
factores que ejercen una influencia considerable en
la salud. Wilkinson se preguntaba por qué era tan
importante la amistad, por qué las diferencias en el
estatus social podían tener un efecto tan grande en
la salud. Y, en un intento de responder a la pregun-
ta, afirmaba que «los niveles de salud de la pobla-
ción en el mundo desarrollado están dominados cada
vez más por una gama de variables psicosociales
que resultan muy importantes para la salud». Entre
ellas destaca el control que realmente poseen las
personas sobre el trabajo y sobre otras facetas de la
vida; el desequilibrio percibido entre los esfuerzos
emocionales y las recompensas planteadas y obte-
nidas de su trabajo; el tener que hacer frente a suce-
sos vitales estresantes o a dificultades constantes;
los vínculos débiles y dificultades emocionales a una
edad temprana, y, finalmente, las relaciones socia-
les negativas.
En un estudio posterior, Wilkinson y Piket7se plan-
tearon la pregunta sobre qué diferencias suponen
las desigualdades de renta en los países del Primer
Mundo.
Para averiguarlo, recogieron datos comparables
internacionalmente tanto sobre salud como de otros
problemas sociales. Los problemas sobre los cuales
obtuvieron datos fueron: nivel de confianza, trastor-
nos mentales, esperanza de vida y mortalidad, obe-
sidad, madres adolescentes, rendimiento escolar,
homicidios, tasas de población reclusa y, finalmen-
te, movilidad social. Los autores concluyeron que
los problemas sociales y de salud tienden claramen-
te a ser menos frecuentes en los países más iguali-
tarios. Cuanto mayor es la desigualdad, mayor es la
puntuación dentro del índice de problemas sociales
y de salud.
Otro punto que es interesante destacar es el que
se refiere a los efectos cognitivos de la pobreza. Stiglitz8
señaló que el estrés provocado por no tener sufi-
ciente dinero para hacer frente a las necesidades
urgentes puede afectar a la capacidad de tomar deci-
siones que podrían contribuir a aliviar la situación.
En este sentido, las limitadas reservas de recursos
cognitivos se agotan y ello puede llevar a las perso-
nas a tomar decisiones fatídicas.
A partir de estas consideraciones así como de la
recogida sistemática de los relatos de los pacientes
que acudían a los dispositivos de salud mental por
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problemas derivados de los efectos de la crisis eco-
nómica nos propusimos, desde el Observatorio de
Salud Mental de Cataluña, realizar un estudio explo-
ratorio con un doble enfoque: cualitativo y cuantita-
tivo, con el objetivo de captar la realidad de perso-
nas que acudían a los centros de salud refiriendo
todo un conjunto de malestares emocionales, así
como las estrategias que desarrollan para enfren-
tarse a ellos.
OBJETIVOS
A partir de la realidad actual, los objetivos que
han impulsado el presente estudio han sido los
siguientes:
1. Recoger los relatos, las quejas y los malestares
de las personas que acuden a los servicios socia-
les básicos por causas directamente relaciona-
das con la crisis económica.
2. Conocer cuáles son las estrategias que estos usua-
rios ponen en marcha para enfrentarse (o no) a
una situación que aparece de forma brusca y que
afecta a sus vidas.
3. Profundizar en las actitudes y motivaciones de
estas personas frente a la situación que viven.
4. Conocer las opiniones de los profesionales de los
servicios sociales de Atención Primaria hacia las
problemáticas derivadas directamente de la cri-
sis económica que explican los usuarios de sus
servicios.
5. Conocer las opiniones de los profesionales de los
centros de salud mental de adultos hacia las pro-
blemáticas derivadas directamente de la crisis
económica que explican los pacientes atendidos
en sus dispositivos.
HIPÓTESIS
La hipótesis exploratoria que se plantea consiste en
comprobar si la situación de crisis económica, que
se concreta en forma de pérdida del puesto de tra-
bajo, tiene unos efectos adversos sobre la salud men-
tal de las personas afectadas.
MÉTODO
Se siguió una metodología cualitativa, ya que lo que
se pretendió fue profundizar en la dimensión psico-
lógica y psicosocial del usuario, comprender la pro-
blemática que vive, cómo le afecta el problema y
los mecanismos que pone en marcha para hacerle
frente. Se analizaron las percepciones, las actitu-
des, las motivaciones y las emociones a través del
discurso del usuario.
El trabajo de campo se desarrolló en dos fases.
La primera, centrada en la realización de grupos de
discusión de profesionales de servicios sociales bási-
cos y de centros de salud mental, se llevó a cabo
entre diciembre de 2011 y octubre del 2012. La
segunda, centrada en grupos de discusión de usua-
rios de servicios sociales básicos, se desarrolló entre
noviembre de 2012 y noviembre de 2013.
Participantes
Los participantes de la primera fase fueron ocho gru-
pos de discusión de profesionales de los centros de
salud mental y de servicios sociales básicos de la
ciudad de Barcelona (concretamente, el Distrito de
l’Eixample) y tres municipios de su conurbación
(Martorell, Sabadell y Sant Feliu de Llobregat).
En los grupos de discusión de profesionales (for-
mados por un total de 88 personas) participaron pro-
fesionales de las áreas de psiquiatría (22,72 %), psi-
cología (13,63 %), trabajo social (42,04 %), enfermería
(4,54 %) y educación social (17,04 %).
Los participantes de la segunda fase fueron usua-
rios de servicios sociales básicos que habían acudi-
do a estos dispositivos por presentar problemas cau-
sados directamente por la situación de desempleo
y/o desahucio. Se constituyeron siete grupos de dis-
cusión, aunque inicialmente se habían previsto ocho,
dos por cada sector de población. Un grupo de usua-
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rios no pudo realizarse debido a que el número de
personas que acudió a la convocatoria fue insufi-
ciente.
Material
Para proceder a la obtención de datos cualitativos
se preparó una batería de preguntas para los parti-
cipantes de cada grupo de discusión.
Las preguntas planteadas a los profesionales de
centros de salud mental de adultos se centraron en
conocer si habían detectado un incremento de las
consultas motivadas por problemas derivados direc-
tamente de la crisis económica, así como las moda-
lidades de malestares y síntomas predominantes.
En cuanto a los profesionales de servicios sociales
básicos, también se les preguntó si habían consta-
tado un incremento de las demandas motivadas por
problemas relacionados con la crisis económica y
sobre las estrategias que utilizaban los usuarios para
hacer frente a las penurias económicas.
Finalmente, las preguntas que se plantearon a
los usuarios de los servicios sociales básicos se cen-
traron en conocer cómo había repercutido en ellos
el hecho de haber perdido el puesto de trabajo, cómo
había afectado a sus relaciones familiares y/o socia-
les y cuál había sido el mejor apoyo que habían encon-
trado.
El software utilizado para la codificación de las
transcripciones correspondientes a los grupos foca-
les de profesionales fue ATLAS.ti (v5). Posteriormente,
para la codificación de los grupos focales de usua-
rios de servicios sociales básicos se utilizó el ATLAS.ti
(v7.1.6), escogido por sus mejores prestaciones en
el análisis de material textual y por las posibilidades
ofrecidas para un tratamiento posterior de la infor-
mación9.
Procedimiento
Para poder realizar el estudio sobre los malestares
vinculados a los problemas relacionados con la cri-
sis económica se recurrió a los grupos de discu-
sión10-12. Estos grupos de discusión consisten en
conversaciones planeadas y que están diseñadas
para obtener información de un área definida de
interés; en este caso, qué tipo de malestares y sín-
tomas se generan en las personas afectadas por la
crisis económica.
Los grupos de discusión se realizaron con un
número aproximado de 7 a 10 personas, guiadas
por un moderador experto. Los participantes en el
grupo expusieron sus ideas y comentarios en común.
Es un procedimiento muy adecuado cuando se tra-
ta de explicar cómo perciben las personas una deter-
minada experiencia, y que hoy en día está siendo
utilizado de forma creciente en ámbitos de salud
mental13-16.
Como se ha señalado, el estudio se desarrolló en
dos fases:
Fase 1: centrada en los profesionales de los ser-
vicios sociales y en los profesionales del ámbito de
la salud mental que dan apoyo directo a las áreas
básicas de salud y, por tanto, podían recoger los tes-
timonios de los profesionales (medicina de familia,
enfermería y trabajo social) así como de aquellos
usuarios que acuden presentando malestares y pro-
blemas de salud desencadenados por la situación
de precariedad social.
Fase 2: centrada en los usuarios de los servicios
sociales básicos atendidos durante el primer trimes-
tre del año 2012 por presentar problemáticas direc-
tamente relacionadas con la crisis económica y que
constan en las memorias de los equipos de Servicios
Sociales en el apartado «problemas económicos y
laborales».
Los participantes se distribuyeron de la siguiente
forma:
Fase 1: funcionaron 8 grupos de discusión (4 del
área de los Servicios Sociales y 4 del área de la salud
mental, diferenciados por poblaciones: Barcelona,
Martorell, Sabadell y Sant Feliu de Llobregat).
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Fase 2: Se plantearon 7 grupos de discusión cons-
tituidos por usuarios de servicios sociales básicos
que cumplían los siguientes criterios:
Personas atendidas en servicios sociales básicos
en el período enero-abril de 2012.
Personas que habían acudido por problemas direc-
tamente relacionados con la crisis económica.
Personas no atendidas en los dispositivos espe-
cíficos de salud mental.
Personas que no presentaran trastornos menta-
les graves (esquizofrenia, trastorno bipolar, etc.)
aunque sí podían presentar síntomas leves como
insomnio, tristeza o estados de ansiedad.
Para analizar los contenidos de las conversacio-
nes se elaboró un sistema de categorías para cada
pregunta, cumpliendo los requisitos de exhaustivi-
dad y mutua exclusividad.
RESULTADOS
Los datos se segmentaron por grupos de informan-
tes y categorías, se analizaron cualitativamente los
contenidos de la información recogida de los dife-
rentes grupos de discusión, identificando fragmen-
tos significativos para determinar los fenómenos refle-
jados y su significado dentro del texto, y se estableció
un código descriptivo para cada segmento del texto
señalado. Las categorías elaboradas se generaron
de forma mixta a partir de las guías preparadas con
antelación y de los temas emergentes de los grupos
de discusión. Nos referiremos únicamente a los resul-
tados obtenidos en los grupos de discusión de los
usuarios de servicios sociales básicos.
1. Sobre las repercusiones generales derivadas
de haber perdido el puesto de trabajo, se obtuvie-
ron las siguientes respuestas (tabla 1):
En primer lugar: la inutilidad de las acciones
emprendidas, con un 40,00 %.
En segundo lugar: dependencias de otros, con
un 28,00 %
En tercer lugar: interrogarse sobre qué hacer, con
un 12,00 %.
2. Sobre las repercusiones personales que ha teni-
do esta situación se han obtenido los resultados que
Tabla 1. Resultados a la pregunta 1. ¿Cómo ha repercutido
socialmente en ustedes el hecho de quedarse sin trabajo?
Categorías Frecuencia Porcentaje
Cambio considerable en las condiciones de vida 5 10 %
Dependencia de los otros 14 28 %
Interrogarse sobre qué hacer 6 12 %
Inutilidad de la formación 2 4 %
Inutilidad de acciones emprendidas 20 40 %
Necesidad de abandonar la vivienda habitual 1 2 %
Necesidad de consultar a un especialista en psiquiatría 2 4 %
Totales 50 100 %
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se muestran en la tabla 2. De esta tabla se despren-
de que el malestar o los síntomas referidos por los
usuarios fueron:
En primer lugar: desesperanza, con una frecuen-
cia de 24 y que equivale al 37,50 %.
En segundo lugar: impotencia, según opinión de
los usuarios, con una frecuencia de 14 y que equi-
vale al 20,89 %.
En tercer lugar: insomnio, con una frecuencia de
12 y que equivale al 17,91 %.
3. Sobre cómo ha repercutido esta situación en
sus relaciones familiares y sociales se han obtenido
los resultados que se muestran en la tabla 3. De esta
tabla se desprende que las principales repercusio-
nes en sus relaciones fueron:
En primer lugar: buen apoyo familiar, con una fre-
cuencia de 15 y que equivale al 28,84 %.
En segundo lugar: buen apoyo de los amigos,
según opinión de los usuarios, con una frecuen-
cia de 15 y que equivale al 28,84 %.
Tabla 2. ¿Cuáles han sido las repercusiones personales?
Categorías Frecuencia Porcentaje
Angustia 6 8,95 %
Culpa 3 4,47 %
Desesperanza 24 37,50 %
Impotencia 14 20,98 %
Insomnio 12 17,91 %
Sentimiento de vergüenza 1 1,49 %
Tristeza 7 10,44 %
Totales 67 100 %
Tabla 3. ¿Cuáles han sido las repercusiones en sus relaciones
familiares, de amigos, de círculo social?
Categorías Frecuencia Porcentaje
Ausencia de apoyo de los amigos 10 19,23 %
Ausencia de apoyo familiar 12 23,03 %
Buen apoyo de los amigos 15 28,84 %
Buen apoyo familiar 15 28,84 %
Totales 52 100 %
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Tabla 4. ¿Qué han hecho ustedes frente a esta situación?
Categorías Frecuencia Porcentaje
Estudiar y mejorar la formación 12 48,01 %
Imaginarse en un punto extremo 1 4,01 %
Pensar que algún día mejorará la situación 6 24,01 %
Pensar que Dios o algún ente superior intervendrá en su favor 6 24,01 %
Totales 25 100 %
Tabla 5. ¿Cuál es el mejor apoyo que han encontrado ustedes?
Categorías Frecuencia Porcentaje
El mejor apoyo es la fe, las creencias religiosas 3 6,97 %
El mejor apoyo procede de las personas que he conocido
en esta misma situación 1 2,32 %
El mejor apoyo son los amigos 6 14,01 %
El mejor apoyo es la familia 21 48,83 %
El mejor apoyo han sido los servicios sociales 11 25,58 %
Tomar la situación con ironía o humor 1 2,32 %
Totales 43 100 %
En tercer lugar: ausencia de apoyo familiar, con
una frecuencia de 12 y que equivale al 23,03 %.
4. Sobre qué tipo de acciones habían tomado los
usuarios afectados, se obtuvieron los resultados que
se muestran en la tabla 4. De esta tabla se despren-
de que las acciones emprendidas son:
En primer lugar: estudiar y mejorar la formación,
con una frecuencia de 12 y que equivale al 48,01%.
En segundo lugar: pensar que algún día mejora-
rá la situación, según opinión de los usuarios, con
una frecuencia de 6 y que equivale al 24,01 %.
En tercer lugar: pensar que Dios o algún ente supe-
rior intervendrá en su favor, con una frecuencia
de 6 y que equivale al 24,01 %.
5. Sobre cuál ha sido el mejor apoyo que han
encontrado, se han obtenido las respuestas que se
detallan en la tabla 5. De esta tabla se desprende
que el malestar o los síntomas fueron:
En primer lugar: la familia fue el mejor apoyo, con
una frecuencia de 21 y que equivale al 48,83 %.
En segundo lugar: los servicios sociales fueron
el mejor apoyo, según opinión de los usuarios,
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con una frecuencia de 11 y que equivale al
25,58 %.
En tercer lugar: el mejor apoyo han sido los ami-
gos, con una frecuencia de 6 y que equivale al
14,01 %.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
Los resultados descriptivos obtenidos nos aportan
una respuesta respecto a la hipótesis exploratoria y
permitieron cumplir los objetivos propuestos. El incre-
mento observado de las demandas de visitas coin-
cidió con diversos estudios17-20 y alertó sobre los efec-
tos adversos de esta crisis sobre la salud mental de
la población.
Sin embargo, para tener una visión más precisa
de cómo se produce este impacto es necesario tener
en cuenta que todo ello acontece en un marco social
caracterizado por la llamada sociedad del hipercon-
sumo21. Lipovetsky explicó que en esta sociedad, el
individuo se ve impelido a construir de modo indivi-
dualizado el propio estilo de vida y el empleo del tiem-
po a acelerar las operaciones de la vida corriente, a
aumentar la capacidad de relacionarse y a corregir
las imperfecciones del cuerpo. Sin embargo, al rom-
per las últimas costumbres y tradiciones estructu-
rantes, la revolución del consumo ha dejado a los
individuos a merced de sus propias fuerzas, y estos
deben afrontar los problemas de la existencia sin
contar con regulaciones ni apoyos colectivos. Es así
como, reducido a sí mismo, el individuo no está ya
preparado para soportar los infortunios de la exis-
tencia. Además, sometido a un diluvio de incitacio-
nes a gozar de la vida, ve cómo aumenta inevitable-
mente la distancia entre las promesas del paraíso y
lo real.
En este contexto de crisis económica, el aumen-
to de la decepción de las personas no deriva única-
mente de los despidos, sino que arraiga igualmente
en los ideales individualistas de plenitud personal,
vehiculados a gran escala por la sociedad del hiper-
consumo22.
Las personas acuden a los servicios sociales bási-
cos y a las áreas básicas de salud manifestando pre-
dominantemente el sentimiento de que han perdi-
do el control sobre sus propias vidas. Se trata de un
sentimiento de impotencia y desbordamiento, de no
saber qué hacer para reconducir la situación. En
esta misma línea se sitúan las categorías de «blo-
queo» e «inhibición», que afectan a muchas perso-
nas y les impiden llevar a cabo las acciones nece-
sarias para intentar salir de la situación adversa. En
un estudio publicado unos meses antes de que esta-
llara la crisis, el sociólogo Sennett23 se encontró con
unos colectivos pertenecientes a la clase media que
se hallaban dominados por la sensación de que su
vida había quedado a la deriva.
En ocasiones, el sentimiento de impotencia pue-
de convertirse en desesperanza con el correlato dra-
mático del acto suicida. Cabe destacar que los pro-
fesionales de salud mental refirieron que muchos
pacientes y/o usuarios manifestaron ideas de suici-
dio. No obstante, no se trata tanto de un deseo de
poner fin a la propia vida como de poner un límite
–absoluto– a un sufrimiento para el que no se encuen-
tra ninguna salida. En consecuencia, no solo hay
que tener presente la posibilidad del acto suicida,
sino también el hecho de que la ideación autolítica
se convierta en el vector principal en la vida de estas
personas.
Por otro lado, las personas afectadas por la situa-
ción de paro laboral explicaron diversos tipos de accio-
nes o estrategias. La más referida fue incrementar
el nivel de formación profesional, en un claro inten-
to de ampliar el posible campo de reinserción labo-
ral. Pero, además, emergió una segunda estrategia
consistente en pensar que las cosas podrán mejo-
rar algún día o bien que Dios o algún ente superior
intervendrá en su favor y de este modo podrán encon-
trar un nuevo trabajo. Sin embargo, esa actitud de
esperar que una solución mágica les permita encon-
trar la solución a sus problemas económicos puede
ser la antesala de una caída depresiva, y es preci-
samente en este punto en el que muchos profesio-
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nales consideran que se debería llevar a cabo una
estrategia preventiva orientada a la comunidad24.
Ello se justifica sobre la base de que es en el seno
de la comunidad donde se producen los distintos
hechos que llevan al crecimiento de los sujetos, don-
de se generan las dificultades y donde se producen
las situaciones necesarias para hacerles frente25.
En este marco, el trastorno mental es el fracaso de
la relación de un sujeto con su medio y tiene siem-
pre serias repercusiones en las modalidades de los
vínculos. La angustia, la depresión o el acto suicida
son manifestaciones dramáticas de aquel fracaso, y
es indudable que ello requiere de todo un conjunto
de intervenciones individuales (psicoterapia, trata-
miento psicofarmacológico, trabajo social), pero tam-
bién precisa de una incidencia en el ámbito comu-
nitario, pues solo así se podrá ejercer una acción
de prevención.
Finalmente, los usuarios de servicios sociales con-
sideraron que el mejor apoyo lo han encontrado en
la familia, los amigos y/o los propios servicios socia-
les; aunque cabe destacar también que en bastan-
tes casos, la categoría «ausencia de apoyo familiar»
presenta una frecuencia destacable. Estos últimos
resultados pueden ser la manifestación de que aun-
que nos encontramos inmersos en una sociedad con-
siderablemente individualista, persisten todavía los
vínculos de apoyo tanto en el seno de las familias
como en los círculos de amistades. Una dirección
que los profesionales podríamos potenciar. Ha sido
precisamente este el marco que nos ha movido a
promover los grupos de dinamización social, cuyo
objetivo principal es prevenir y evitar la exclusión
social de las personas afectadas por la crisis econó-
mica actual, mejorando sus condiciones psicoso-
ciales y de salud mental y potenciando sus compe-
tencias e iniciativas en los ámbitos económico, social
y familiar con los consecuentes efectos preventivos
que ello tendrá en su nivel de salud integral. El
Observatorio de Salud Mental de Cataluña, junto con
el Consell Comarcal del Baix Llobregat y el equipo
CIPAIS, de Barcelona, hemos iniciado un proyecto,
cofinanciado por la Obra Social de la Caixa, que cons-
ta de tres pilares. Un primer pilar, constituido por la
formación ad hoc de profesionales de servicios socia-
les básicos; un segundo pilar, constituido por los
propios grupos de dinamización social, integrados
por personas que se encuentran en situación de paro
prolongado. Finalmente, un tercer pilar centrado en
la elaboración de una Plataforma Digital, cuya fina-
lidad es la de fomentar y facilitar los vínculos socia-
les entre los participantes de los grupos de dinami-
zación social.
La experiencia acumulada hasta ahora avala las
expectativas depositadas en el proyecto y constitu-
ye un acicate para generalizar esta metodología.
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The objectives of the SESPAS 2014 Report are as follows: a) to analyze the impact of the economic crisis on health and health-related behaviors, on health inequalities, and on the determinants of health in Spain; b) to describe the changes in the Spanish health system following measures to address the crisis and assess its potential impact on health; c) to review the evidence on the health impact of economic crises in other countries, as well as policy responses; and d) to suggest policy interventions alternative to those carried out to date with a population health perspective and scientific evidence in order to help mitigate the impact of the economic downturn on health and health inequalities. The report is organized in five sections: 1) the economic, financial and health crisis: causes, consequences, and contexts; 2) the impact on structural determinants of health and health inequalities; 3) the impact on health and health-related behaviors, and indicators for monitoring; 4) the impact on health systems; and 5) the impact on specific populations: children, seniors, and immigrants. There is some evidence on the relationship between the crisis and the health of the Spanish population, health inequalities, some changes in lifestyle, and variations in access to health services. The crisis has impacted many structural determinants of health, particularly among the most vulnerable population groups. Generally, policy responses on how to manage the crisis have not taken the evidence into account. The crisis may contribute to making public policy vulnerable to corporate action, thus jeopardizing the implementation of healthy policies. Copyright © 2014 SESPAS. Published by Elsevier Espana. All rights reserved.
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To investigate the impact of the 2008 global economic crisis on international trends in suicide and to identify sex/age groups and countries most affected. Time trend analysis comparing the actual number of suicides in 2009 with the number that would be expected based on trends before the crisis (2000-07). Suicide data from 54 countries; for 53 data were available in the World Health Organization mortality database and for one (the United States) data came the CDC online database. People aged 15 or above. Suicide rate and number of excess suicides in 2009. There were an estimated 4884 (95% confidence interval 3907 to 5860) excess suicides in 2009 compared with the number expected based on previous trends (2000-07). The increases in suicide mainly occurred in men in the 27 European and 18 American countries; the suicide rates were 4.2% (3.4% to 5.1%) and 6.4% (5.4% to 7.5%) higher, respectively, in 2009 than expected if earlier trends had continued. For women, there was no change in European countries and the increase in the Americas was smaller than in men (2.3%). Rises in European men were highest in those aged 15-24 (11.7%), while in American countries men aged 45-64 showed the largest increase (5.2%). Rises in national suicide rates in men seemed to be associated with the magnitude of increases in unemployment, particularly in countries with low levels of unemployment before the crisis (Spearman's rs=0.48). After the 2008 economic crisis, rates of suicide increased in the European and American countries studied, particularly in men and in countries with higher levels of job loss.
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Background: Nearly all European countries have been affected by the economic crisis that began in 2007, but the consequences have been among the worst in Spain. We investigated the associations of the recession on the frequency of mood, anxiety, somatoform, alcohol-related and eating disorders among those visiting Spanish primary care settings. Methods: Primary care physicians selected randomized samples of patients attending primary care centres representing Spain's consulting populations. A total of 7940 patients in 2006-07 and 5876 in 2010-11 were administered the Primary Care Evaluation of Mental Disorders (PRIME-MD) instrument to diagnose mental disorders. Multivariate logistic regression models were used to quantify overall changes in the frequency of mental disorders, adjusting for potential socio-demographic differences in consulting populations unrelated to economic factors. Results: Compared with the pre-crisis period of 2006, the 2010 survey revealed substantial and significant increases in the proportion of patients with mood (19.4% in major depression), anxiety (8.4% in generalized anxiety disorder), somatoform (7.3%) and alcohol-related disorders (4.6% in alcohol dependence), all significant at P < 0.001, but not in eating disorders (0.15%, P = 0.172). Independent of observed risks of unemployment [odds ratio (OR) = 1.72, P < 0.001], we observed a significantly elevated risk of major depression associated with mortgage repayment difficulties (OR = 2.12, P < 0.001) and evictions (OR = 2.95, P < 0.001). About one-third of the overall risk in the consulting population's attendance with mental health disorders could be attributed to the combined risks of household unemployment and mortgage payment difficulties. Conclusion: Recession has significantly increased the frequency of mental health disorders and alcohol abuse among primary care attendees in Spain, particularly among families experiencing unemployment and mortgage payment difficulties.
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The fact that individuals with a diagnosis of schizophrenia have difficulties in terms of ordering and communicating their life stories is well known, and undoubtedly these dysfunctions are linked to the experience of alienation and isolation. In this article we contribute to the debate by studying life narratives of ten patients with a diagnosis of paranoid schizophrenia living in care homes in Andalusia, Spain. Patients were selected through meetings held with the directors of the care homes and data obtained from narrative, semistructured interviews. Thematic self-positioning and structure analysis identified four types of clearly distinctive narratives: delusive episodes with invasive voices, delusive episodes with no invasive voices, absence of delusive episodes or invasive voices and domination of self-position as patient, and complexity and articulation of self-positions.
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The objective of this paper is to provide a description of Family Options, a rehabilitation intervention for parents with serious mental illnesses and their children focusing on recovery and resilience, and to report the findings from a pilot study at 6-months post-enrollment for participating mothers. A developmental design, and mixed quantitative and qualitative methods facilitate an in-depth understanding of Family Options and its impact on parents early in the implementation process. Participating families faced significant challenges, including long-term mental health conditions in adults, and emotional and behavioral difficulties in children. Data from mothers (n = 22) demonstrate significant improvements in well-being, functioning, and supports and resources at 6 months post-enrollment in Family Options. Mothers report help from Family Options staff consistent with the intervention as conceptualized, and high levels of satisfaction with the intervention as delivered. Innovative study design and analytic strategies are required to build the evidence base and promote rapid dissemination of effective interventions. Findings from this study will assist purveyors in refining the intervention, and will lay the groundwork for further replication and testing to build the evidence base for parents with serious mental illnesses and their families.
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The financial crisis in Europe has posed major threats and opportunities to health. We trace the origins of the economic crisis in Europe and the responses of governments, examine the effect on health systems, and review the effects of previous economic downturns on health to predict the likely consequences for the present. We then compare our predictions with available evidence for the effects of the crisis on health. Whereas immediate rises in suicides and falls in road traffic deaths were anticipated, other consequences, such as HIV outbreaks, were not, and are better understood as products of state retrenchment. Greece, Spain, and Portugal adopted strict fiscal austerity; their economies continue to recede and strain on their health-care systems is growing. Suicides and outbreaks of infectious diseases are becoming more common in these countries, and budget cuts have restricted access to health care. By contrast, Iceland rejected austerity through a popular vote, and the financial crisis seems to have had few or no discernible effects on health. Although there are many potentially confounding differences between countries, our analysis suggests that, although recessions pose risks to health, the interaction of fiscal austerity with economic shocks and weak social protection is what ultimately seems to escalate health and social crises in Europe. Policy decisions about how to respond to economic crises have pronounced and unintended effects on public health, yet public health voices have remained largely silent during the economic crisis.
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Unemployment has been a major economic, political and social problem in many countries over the past two decades, as it was also in the inter-war years. One of the strengths of social and psychological research on unemployment in the 1930s was that findings became available from a range of countries throughout continental Europe as well as from English-speaking countries, especially Britain and the United States. Evidence for this is contained in the well-documented reviews by Eisenberg and Lazarsfeld (1938) and Garraty (1978).
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Entrevista donde Gilles Lipovetsky (1944-), filósofo y sociólogo francés, reflexiona sobre las tendencias hiperconsumistas de las sociedades modernas, generadoras de vacío o malestar existencial en los individuos, debido a la lógica y exigencias a que son sometidos.