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La prueba pericial psicológica en asuntos de violencia de género = Expert testimony in cases of domestic violence

Authors:

Abstract

Violencia psicológica, prueba pericial, secuelas, daño psíquico, violencia de género. ABSTRACT : Taking into account the importance of the psychological injury evidence in situations of physical violence in a family environment, it is necessary to show and to explain the expert testimony which helps to bring this point to an effective opinion. Several meanings of psychological violence are stated, the evaluative process used to show the existence of that kind of violence and various theories that defend the process, the victim's and its environment negative consequences and psychological / social damages, the best method to reach to a causal link of such damages, a note of the evidence credibility as a strategy to re-enforce the conclusions of the expert testimony and a study of the intervention the psychologist forensic, in the justice system. The objective is tried to achieve the best legal and psychological cross- disciplinary action, taking into account the importance of the expert testimony in these matters.
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Actualidad Penal
DOCTRINA PRÁCTICA
Doctrina práctica
SUMARIO
La prueba pericial psicológica en asuntos de
violencia de género*
Laura Fátima Asensi Pérez**
Universidad de Alicante
* Este artículo fue inicialmente publicado en la Revista Internauta de Práctica Jurídica, n.° 21, enero-junio
del 2008, pp. 15-29 (www.uv.es).
** Psicóloga jurídica y forense. PDI en el Departamento de Psicología de la Salud de la Universidad
de Alicante. Miembro del LOPF (Listado Ofi cial de Psicólogos Forenses) del Colegio Ofi cial de
Psicólogos de la Comunidad Valenciana.
DOCTRINA PRÁCTICA
RESUMEN
Considerando la importancia de la prueba
de la violencia psicológica en situaciones
de malos tratos en el ámbito familiar, es
necesario exponer y explicar el proceso
pericial mediante el cual se puede llegar a
concluir este extremo en un dictamen efec-
tivo. Se exponen distintas concepciones de
violencia psicológica, el proceso evaluativo
mediante el cual se pretende demostrar
la existencia de este tipo de violencia y
distintas teorías que lo sustentan, las con-
secuencias negativas y secuelas psicológicas
y sociales en las víctimas y su entorno, el
mejor método para llegar a un nexo causal
de tales secuelas, un breve apunte sobre la
credibilidad del testimonio como estrategia
para reforzar las conclusiones del dictamen
pericial y un análisis de la intervención del
psicólogo forense, de o cio o de parte, en la
Administración de Justicia. Se pretende con
ello conseguir la mejor actuación multidis-
ciplinar jurídico-psicológica, sabiendo del
peso de la prueba pericial en estos asuntos.
ABSTRACT
Taking into account the importance of the
psychological injury evidence in situations
of physical violence in a family environment,
it is necessary to show and to explain the
expert testimony which helps to bring this
point to an eff ective opinion. Several mea-
nings of psychological violence are stated,
the evaluative process used to show the
existence of that kind of violence and various
theories that defend the process, the victim’s
and its environment negative consequences
and psychological / social damages, the best
method to reach to a causal link of such da-
mages, a note of the evidence credibility as a
strategy to re-enforce the conclusions of the
expert testimony and a study of the interven-
tion the psychologist forensic, in the justice
system. The objective is tried to achieve the
best legal and psychological crossdisciplinary
action, taking into account the importance of
the expert testimony in these matters.
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1. Conceptos de violencia
La Organización Mundial de la
Salud (OMS) define la violencia
1
como
“el uso deliberado de la fuerza física o
el poder, ya sea en grado de amenaza o
efectivo, contra uno mismo, otra perso-
na, un grupo o comunidad, que cause o
tenga muchas probabilidades de causar
lesiones, muerte, daño psicológico,
trastorno del desarrollo o privaciones”.
En este marco, se define la violencia
familiar
2
como “un comportamiento
consciente e intencional que, por acción
o inhibición, causa a otro miembro de
la familia un daño físico, psíquico, jurí-
dico, económico, social, moral, sexual o
personal en general”.
Según la definición de la ONU
3
la
violencia de género es “cualquier acto
1 Vid. K G, Etienne, Linda L. D,
James A. M, Anthony B. Z y Rafael
L (eds.), Informe mundial sobre la vio-
lencia y la salud, Washington D. C.: Organiza-
ción Panamericana de la Salud-Organización
Mundial de la Salud, 2003.
2 C, Leonor, Maltrato infantil y violencia
familiar, de la ocultación a la prevención, San
Salvador: PNUD: 2002, p. 32.
3 Vid. U N G A,
Declaration on the elimination of violence
against women. Proceedings of the 85th Plenary
Meeting, Geneva: 20 de diciembre de 1993.
o intención que origina daño o sufri-
miento físico, sexual o psicológico a las
mujeres. Incluye las amenazas de dichos
actos, la coerción o privación arbitraria
de libertad, ya sea en la vida pública o
privada”.
La violencia de género es
conceptualizada por la Ley Orgánica
1/2004, del 28 de diciembre, de
Medidas de Protección Integral contra la
Violencia de Género
4
, en su exposición
de motivos, como “una violencia que
se dirige sobre las mujeres por el hecho
mismo de serlo, por ser consideradas por
sus agresores carentes de los derechos
mínimos de libertad, respeto y capacidad
de decisión y que tiene como resultado
un daño físico, sexual o psicológico”.
La violencia de género que se refiere
dicha ley comprende todo acto de
violencia física y psicológica, incluidas
las agresiones a la libertad sexual, las
amenazas, las coacciones o la privación
arbitraria de libertad (Ley Orgánica
1/2004, art. 1.3) que reciben mujeres
por parte de hombres con quienes
han vivido o siguen manteniendo una
4 Vid. L O 1/2004, del 28 de diciem-
bre, de Medidas de protección integral contra
la violencia de género.
Palabras clave: Violencia psicológica /
Prueba pericial / Secuelas / Daño psíquico
/ Violencia de género.
Recibido: 16-08-16
Aprobado: 18-08-16
Publicado en línea: 01-09-16
Keywords:
Psychological violence / Expert
testimony / damages / mental distress /
Domestic violence
Title:
Expert testimony in cases of domestic
violence
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Doctrina práctica
relación. Recientemente está dejando
de ser considerada un asunto privado y
cobra la relevancia de un problema social
que debe ser comprendido, prevenido y
adecuadamente valorado.
La violencia contra las mujeres, des-
de la perspectiva de género, y a diferencia
de otros tipos de violencia, se presenta
como una agresión a los derechos huma-
nos, cuya expresión práctica y objetiva es
el trato indigno, y como cita L
,
“una conducta que supone una doble
acción: la continuidad propia del trato
y el ataque a la dignidad como valor
superior de la persona, lo cual conlleva
que previamente se le haya restado sig-
nificado como derecho fundamental”.
2. La violencia psicológica
Se consideran tres tipos de violen-
cia que se interrelacionan dentro de las
situaciones de malos tratos: el maltrato
físico, el maltrato psicológico y el mal-
trato sexual, cuya severidad y frecuencia
varían de una situación a otra, pero
cuyo objetivo común es el control de
la víctima
6
.
5 Vid. L A, Miguel, “Violencia
contra las mujeres y trato indigno. Entre la
invisibilidad y la negación”, M V,
Carmen (coord.), Violencia estructural y direc-
ta: Mujeres y visibilidad, FEMINISMO/S, 6,
Alicante: Centro de Estudios sobre la Mujer
de la Universidad de Alicante (CEM), 2005.
6 L, Francisco Javier, Paulina P R-
, P. D L y R. F-V,
Mujeres víctimas de la violencia doméstica.
Programas de actuación, Madrid: Ediciones
Pirámide, 2004.
Según la denición de la ONU, la vio-
lencia de género es “cualquier acto o
intención que origina daño o sufri-
miento físico, sexual o psicológico a
las mujeres. Incluye las amenazas de
dichos actos, la coerción o privación
arbitraria de libertad, ya sea en la
vida pública o privada”.
¿SAA USTED QUE?
En el contexto de la violencia
de género, las agresiones físicas casi
siempre producen consecuencias
psicológicas. Se puede dar, únicamente,
violencia psicológica, provocando
numerosas secuelas tanto a nivel físico
como emocional. Entendemos pues
la violencia psicológica, en aras a su
evaluación, tanto como proceso violento
en sí mismo, como efecto de cualquier
tipo de agresión violenta.
El ciclo de la violencia
7
pasa por un
estado de tensión, inmovilidad y culpa-
bilidad en la mujer víctima que refuerza
todavía más el comportamiento del
agresor, una fase de explosión violenta,
de descarga de toda la tensión acumu-
lada que provoca en la mujer un estado
de indefensión aprendida que le impide
reaccionar, y una fase de arrepentimien-
to o “luna de miel” que, básicamente, es
un proceso de manipulación afectiva.
Una vez conseguido el perdón, el mal-
tratador se siente seguro y empezará de
nuevo con las agresiones y abusos, cada
7 Vid. W, L. E., The battered woman,
Nueva York: 1979.
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vez mayor dependencia y falta de control
en la mujer, produciéndose una escalada
de la violencia, siendo el agresor tiene el
control de estos ciclos.
La violencia psicológica aparece
muy habitualmente en estas situacio-
nes, siendo más difícil de identificar.
La violencia psíquica es inherente
a la violencia física o puede ser un
anuncio de la misma, o bien se puede
dar independientemente de las agre-
siones. Es una forma de maltrato, un
conjunto heterogéneo de actitudes y
comportamientos, en todos los cuales
se produce una forma de agresión
psicológica, pero, a diferencia del
maltrato físico, es sutil y más difícil de
percibir, detectar, valorar y demostrar.
Se desvaloriza, se ignora y se atemoriza
a una persona a través de actitudes
o palabras. La violencia psíquica se
sustenta a fin de conseguir el control,
minando la autoestima de la víctima,
produciendo un proceso de desvalo-
rización y sufrimiento.
La violencia psicológica actúa des-
de la necesidad y la demostración del
poder por parte del agresor. Se busca
la dominación y sumisión mediante
presiones emocionales y agresivas. Este
tipo de violencia “invisible” puede cau-
sar en la víctima trastornos psicológicos,
desestructuración psíquica, agravar en-
fermedades físicas o, incluso, provocar
el suicidio.
En todos los casos es una conducta
que causa un perjuicio a la víctima,
siendo el tipo de agresión más frecuente
en los contextos de malos tratos en el
ámbito doméstico, aunque pueda estar
oculta o disimulada bajo patrones y
modelos culturales y sociales que la
invisibilizan.
Como principales manifestacio-
nes de la violencia psicológica, según
diversos autores podemos clasificar
diferentes conductas de violencia psi-
cológica habituales en las situaciones
de malos tratos:
Abuso verbal: Rebajar, insultar, ridiculizar, humillar,
utilizar juegos mentales e ironías para confundir, poner
en tela de juicio la cordura de la víctima.
Abuso económico: Control abusivo de finanzas, recom-
pensas o castigos monetarios, impedirle trabajar aunque
sea necesario para el sostén de la familia, haciéndole pedir
dinero, solicitando justificación de los gastos, dándole un
presupuesto límite, haciendo la compra para que ella no
controle el presupuesto, etc.
Aislamiento: Control abusivo de la vida del otro, me-
diante vigilancia de sus actos y movimientos, escucha de
sus conversaciones, impedimento de cultivar amistades,
restringir las relaciones con familiares, etc.
Intimidación: Asustar con miradas, gestos o gritos.
Arrojar objetos o destrozar la propiedad. Mostrar armas.
Cambios bruscos y desconcertantes de ánimo. El agresor
se irrita con facilidad por cosas nimias, manteniendo a
la víctima en un estado de alerta constante.
Amenazas: De herir, matar, suicidarse, llevarse a los
niños, hacer daño a los animales domésticos, amenazar
con irse o echar al otro de casa.
Desprecio y abuso emocional: Tratar al otro como in-
ferior, tomar las decisiones importantes sin consultarle,
utilización de los hijos, prácticas de privilegios masculi-
nos. Se la denigra intelectualmente, como madre, como
mujer y como persona.
Negación, minimización y culpabilización.
Destacar los significativos datos
que constan en el primer estudio sobre
el suicidio y violencia de género pre-
sentado recientemente
8
: El 81 % de las
8 Vid. L A, Miguel, Cruz
S D L S, Covadonga
N C, Suicidio y violencia de
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mujeres maltratadas ha intentado o ha
pensado suicidarse. El citado informe
refleja que el 63 % de las mujeres mal-
tratadas intentó suicidarse y requirió
asistencia médica para salvar su vida.
El 18 % pensó en la idea del suicidio
como salida a la situación de violencia
que estaban viviendo.
Parece imprescindible que los pro-
fesionales que intervienen en asuntos
de malos tratos y, sobre todo, aquellos
que tienen que valorar y juzgar co-
nozcan el funcionamiento psicosocial
del proceso de la violencia, sus causas,
mantenimiento y consecuencias. Ello
minimizaría prejuicios y preconcep-
ciones que distorsionan, en no pocas
ocasiones, las decisiones judiciales en
estos asuntos.
3. Consecuencias psicológicas de la
violencia
Coincidimos con N
en
la afirmación de que para entender y
valorar la violencia doméstica y el daño
psíquico asociado, debemos centrarnos
en el padecimiento, consecuencias y
secuelas que para la víctima tiene, y no
tanto en el comportamiento e intencio-
nalidad del agresor.
género, Federación de Mujeres Progresistas y
Observatorio de Salud de la Mujer, Madrid:
Imp. Rumagraf, 2006.
9 N G, J., E. N A,
E. V D y A. M. C
M, Manual de peritaje sobre malos tratos
psicológicos, Madrid: Junta de Castilla y León,
2004.
Tanto el síndrome de la mujer mal-
tratada, la espiral de la violencia, el
síndrome de adaptación paradójica
a la violencia doméstica, así como el
trastorno por estrés postraumático
en el subtipo complejo [...], explican
tanto el mantenimiento de la mujer
en las situaciones de malos tratos y
la incapacidad de las víctimas para
protegerse a sí mismas frente a la vio-
lencia de género, como las secuelas
psicológicas que dichos malos tratos
le provocan.
IMPORTANTE
3.1. Las consecuencias psicopatológicas
más frecuentes de la violencia
psicológica en situaciones de
malos
- Trastorno por estrés postraumático
(TEPT)
- Depresión
- Trastornos de ansiedad (ansiedad
generalizada, ataques de pánico,
agorafobia, etc.)
- Trastornos de la alimentación
- Alteraciones del sueño
- Abuso y dependencia de sustan-
cias
- Problemas psicosomáticos
- Baja autoestima
- Problemas crónicos de salud
- Inadaptación. Aislamiento.
- Problemas de relación social/fami-
liar/laboral
- Suicidio
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3.2. Cuadros sindrómicos más habituales
en las víctimas de violencia de género
Es preciso conocer los cuadros sin-
drómicos más habituales en las víctimas
de violencia y sus efectos psicológicos
a fin de poder explicar los cambios
afectivos, psicológicos, cognitivos y
conductuales que sufren las víctimas
de la violencia y el daño psíquico con-
secuente. Entendiendo que se produce
una adaptación patológica a dicha situa-
ción, que no es fácilmente entendible
por otras personas ajenas a la situación
ni por la sociedad en general.
Tanto el síndrome de la mujer
maltratada, la espiral de la violencia,
el síndrome de adaptación paradójica
a la violencia doméstica, así como el
trastorno por estrés postraumático en
el subtipo complejo (aún no recono-
cido por los Manuales diagnósticos al
uso), explican tanto el mantenimiento
de la mujer en las situaciones de malos
tratos y la incapacidad de las víctimas
para protegerse a sí mismas frente a la
violencia de género, como las secuelas
psicológicas que dichos malos tratos le
provocan.
A) El TEPT y el TEPT complejo
El estrés causado por el hombre y
la nueva forma de vida adaptativa que
es consecuencia del mismo dan lugar a
los modos de reacción y a los cambios
de personalidad que hemos denominado
síntomas y síndromes del TEPT
10
. El
10 O, Francisco y Dominique S,
“Trastorno de estrés postraumático: entrevista
trastorno de estrés postraumático es una
alteración psíquica que aparece, según la
definición de la Organización Mundial
de la Salud (CIE 10, 1992), cuando la
persona ha sufrido una agresión física
o una amenaza para la vida propia o
de otra persona, y cuando la reacción
emocional experimentada implica una
respuesta intensa de miedo, horror o
indefensión. El suceso vivido no tiene
que encontrarse necesariamente fuera
del marco habitual de la experiencia
humana. En la última edición de la clasi-
ficación de enfermedades de la sociedad
psiquiátrica americana conocida como
DSM-IV (APA, 1994) y de amplio uso
internacional, se hace énfasis en que lo
importante es la reacción de la persona
y no tanto el tipo de acontecimiento
traumático
11
.
Entre los factores que predicen el
desarrollo del TEPT se encuentran la
frecuencia, severidad y duración de la
violencia. Algunos estudios
12
encuentran
que los principales factores de vulnerabi-
lidad para la aparición de este trastorno
son el escaso apoyo social, nivel de estrés
habitual y la severidad del trauma. Con
respecto a la violencia psicológica, es
con Chaim F. Shatan”, en Aperturas psicoanalí-
ticas. Revista Internacional de psicoanálisis, n.°
09. Recuperado de <bit.ly/2aXCb5A>.
11 O G, Francisco, “Perspectivas
psiquiátrico legales en torno a la cuestión
del daño y trauma psíquicos”, en Jornadas
sobre Diagnóstico clínico y evaluación forense
en psiquiatría, Centro de estudios para la
Administración de Justicia, octubre del 2001.
12 Vid. L, P R, D L y
F-V, Mujeres víctimas de la
violencia doméstica, ob. cit.
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una variable de predicción del miedo
más fuerte que la propia violencia física
y es más predictiva para el desarrollo
del TEPT.
En un contexto traumático, me-
diante un conjunto de procesos psicoló-
gicos, se desarrolla de forma paradójica
un vínculo interpersonal de protección
entre la mujer víctima y el agresor,
formándose un mecanismo activo para
amortiguar y/o evitar la incidencia de
estresores amenazantes
13
. Las agresiones
son consistentes, repetidas e imprevisi-
bles lo que mantiene un elevado nivel
de estrés. Todo ello unido al sentimiento
de indefensión dará lugar a un trastorno
por estrés postraumático sostenido y
crónico.
Así, la presencia de fases y etapas de
malestar diferenciado y asociado a agre-
sión externa configuran un cuadro de
indefensión. El desamparo aprendido,
de acuerdo a S

, es la reacción
a darse por vencido, de no responder,
como consecuencia de tener la creencia
de que cualquier cosa que se haga, no
cambiará las cosas.
Respecto a este cuadro TEPT, se
estima suficiente la existencia de un
criterio “A” en la situación traumática,
a partir de la percepción de incontrola-
bilidad personal, por agresión deliberada
y sostenida en su entorno conyugal. La
13 M G, Andrés, “El síndrome de
adaptación paradójica a la violencia domésti-
ca. Una propuesta teórica”, en Clínica y Salud,
vol. 12, n.° 1, Madrid: 2001, p. 371.
14 S, M. E. P., Indefensión, Madrid:
Debate, 1975.
aleatoriedad en la agresión psicológica
y no meramente física, aparenta un
carácter de impredecibilidad
15
.
La violencia contra las mujeres, des-
de la perspectiva de género, y a di-
ferencia de otros tipos de violencia,
se presenta como una agresión a los
derechos humanos, cuya expresión
práctica y objetiva es el trato indig-
no.
¿SAA USTED QUE?
La búsqueda de síntomas y pará-
metros del trastorno que efectivamente
presentan las víctimas de la violencia
podrían constituir lo que autores deno-
minan TEPT complejo
16
. El impacto
que produce el trauma produce efectos
multidimensionales y abarcan la totali-
dad del funcionamiento psicológico de
la persona. Va más allá, por tanto de un
mero listado sintomatológico, explican-
do este cuadro un patrón de conductas,
variables y factores en interacción que
15 E, Enrique, Pedro Javier A
A, y Paz D C G,
Autoinformes y entrevistas en el ámbito de
la psicología clínica forense: Limitaciones y
nuevas perspectivas”, en Análisis y modificación
de conducta, vol. 29, n.° 126, 2003.
16 Vid. H, J., Trauma y recuperación.
Cómo superar las consecuencias de la violencia,
Madrid: Espasa-Calpe, 2004; L C C.,
Ronald, “Propuesta de valoración del daño
psicológico en materia de violencia domésti-
ca”, en Medicina Legal, vol. 20, n.° 2, Costa
Rica: 2003; A P, Laura Fátima y
Mario A S, “TEPT complejo en
violencia de género”, en Congreso Internacional
y Virtual de Psiquiatría, Interpsiquis, 2006.
Recuperado de <bit.ly/2byKnho>.
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inciden en la generación de un daño
psíquico en la mujer sometida a malos
tratos continuados, aleatorios e impre-
decibles, aunque esperables.
Esta categoría, “TEPT complejo”
describiría perfectamente los problemas
y efectos producidos por una exposición
prolongada y continuada a estresores
traumáticos interpersonales —como la
violencia en contextos de malos tratos—
capaces de provocar una afectación
intensa en la personalidad de la mujer
y de los niños maltratados o expuestos
a situaciones violentas. Esta categoría
describiría perfectamente aquellos casos
de situación traumática prolongada y
sostenida, de tal manera que la exposi-
ción prolongada a dicha situación, como
ocurre en los malos tratos continuados,
condicionaría y explicaría la desestruc-
turación y cambios de la personalidad
en la mujer víctima de violencia, de su
identidad y de sus relaciones, así como
las alteraciones profundas a todos los
niveles del funcionamiento psicológico.
Los criterios propuestos por H-
 para el diagnóstico del trastorno
por estrés postraumático complejo
17
indican una historia de sometimiento
a un control totalitario por un período
prolongado (meses o años), así como
oscilaciones en la regulación del afecto e
impulsividad, alteraciones en conciencia
y atención , alteraciones en la percepción
del sí mismo, alteración de la percepción
de la figura del abusador, del intimida-
dor, alteraciones en la relación con otros,
17 H, Trauma y recuperación, ob. cit.
somatizaciones y alteración del sistema
de significados.
4. Evaluación pericial psicológica en
asuntos de malos tratos
4.1. Protocolo de evaluación
Un protocolo adecuado, fiable y
científicamente avalado de evaluación
psicológica forense en situaciones de
malos tratos debe tener en cuenta,
principalmente, tres aspectos o áreas de
valoración
18
: en primer lugar establecer
que el maltrato y la violencia psicológica
ha tenido lugar, en segundo lugar valorar
las consecuencias psicológicas (lesión
psíquica o secuelas) de dicho maltrato,
y por último, establecer y demostrar el
nexo causal entre la situación de vio-
lencia y el daño psicológico (lesiones
psíquicas y secuelas emocionales).
Añadiríamos al protocolo anterior
una cuarta área de valoración: la credi-
bilidad del testimonio, que trataremos
en el siguiente apartado.
4.2. Áreas de evaluación
A) Constatar la existencia de maltrato
En cuanto al primer aspecto, se
considera que la víctima ha estado
sometida a una situación de violencia
cuando se verifica mediante entrevista
clínico-forense, y diversos cuestionarios,
que ha vivido una situación de malos
18 N G, N A, V    -
 D y C M, Manual
de peritaje sobre malos tratos psicológicos, ob. cit.
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tratos, evidenciando la existencia de una
situación de maltrato psicológico.
Se evalúan las características demo-
gráficas, la historia de la victimización,
las circunstancias del maltrato, los tras-
tornos psicopatológicos y la reacción
del entorno. Se valorará si el testimonio
ofrecido por la periciada es congruente
con la información que conocemos
sobre la violencia de género y violencia
psicológica. Si refiere en su narración
diferentes conductas abusivas, y cohe-
rente con alguna de las teorías sobre las
causas, mantenimiento y procesos de la
violencia. Así, la víctima puede referir
e informar la vivencia de algunas de las
diversas formas de violencia psicológica,
o su información ser congruente con el
ciclo de la violencia, valorando el perito
los procesos psíquicos de mantenimien-
to en esta situación.
Se analizará, asimismo, la vulne-
rabilidad y personalidad previa de la
víctima, las relaciones interpersonales
con el maltratador, la existencia de hijos
y la relación con los mismos, antece-
dentes personales, de salud, familiares,
educacionales, sociales y laborales. Y
se establecerá un análisis longitudinal
del funcionamiento de la víctima y sus
vivencias.
Valorar si las conductas de las que se
siente objeto se convierten en traumáti-
cas y estresantes, suponiendo asimismo
una amenaza para su integridad física
y/o psicológica.
En la evaluación en casos de malos
tratos, si la mujer es madre estaremos
ante más de una víctima de violencia
psicológica, por lo que será necesario
evaluar también a los niños inmersos en
situaciones de malos tratos.
Con todos estos datos podemos
concluir si la mujer ha sido víctima de
malos tratos, constatando la existencia
de violencia psicológica.
B) Consecuencias psicológicas. Daño
psíquico y secuelas
Posteriormente, el perito evaluará
las consecuencias psicológicas (y reper-
cusiones sociales, familiares, laborales)
que la víctima de violencia doméstica
haya sufrido. Se verificará la existencia de
una lesión psíquica como consecuencia
de la agresión física y/o psicológica, así
como posibles secuelas (estabilización
y cronificación de las alteraciones psi-
cológicas). No obstante, para sostener
enfermedad o trastorno mental en el
contexto legal es necesario que se detecte
mediante los sistemas de medición ha-
bitualmente utilizados: tests, entrevistas,
inventarios u otros.
La dificultad de valorar las secue-
las emocionales, consideradas como
crónicas e irreversibles, se basa en la
evaluación a posteriori por parte del
perito, no siendo fácil delimitar el daño
psíquico del funcionamiento previo de
la víctima
19
. Otra dificultad consiste en
la necesidad de establecer un pronóstico,
19 E, Enrique, Pedro Javier A
A, y Paz D C G, “Eva-
luación del daño psicológico en las víctimas
de delitos violentos”, en Psicopatología Clínica
Legal y Forense, n.° 4, 2004, pp. 227-244.
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facilitándose esta labor si la víctima ha
estado previamente en tratamiento, y
mediante informe profesional se trans-
mite el motivo, evolución y, en su caso,
cronicidad de las secuelas emocionales.
El daño psíquico conforma la deno-
minada huella psíquica del delito
y, como tal, puede aportarse como
prueba de cargo. Así, si se diagnos-
tica un TEPT, la medida del mismo
sería considerada la huella psicológi-
ca, pudiendo haber otras medidas in-
directas potenciadoras del trastorno
por estrés postraumático.
IMPORTANTE
Se procederá, ya en esta fase
evaluativa, a la valoración mediante
entrevistas y tests psicométricos
científicamente validados, evaluando la
presencia y niveles de depresión, ideación
suicida, trastornos de ansiedad, alteración
del sueño, trastornos de la alimentación,
autoestima, trastornos de personalidad,
trastorno por estrés postraumático.
Valorar su funcionamiento cognitivo, si
aparecen estados disociativos en forma
(por ejemplo, de pérdidas de memoria,
probablemente como función protectora
para reducir su dolor psicológico),
valoración de su sistema de significados,
relaciones interpersonales, rasgos de
personalidad, etc.
Es conveniente la realización de
inventarios específicos de violencia y
maltrato psicológico contra las mujeres,
entrevistas para víctimas de maltrato do-
méstico e inadaptación. La utilización de
diferentes pruebas para medir las mismas
variables aumenta la fiabilidad y la infe-
rencia causal, mediante la comparación
inter-medida.
Se evaluará la sintomatología de
origen psicosomático asociada a altos
niveles de ansiedad, tales como ataques
de pánico, dolores musculares, nerviosis-
mo, otros problemas físicos, dificultades
respiratorias. Ello puede estar originado
por un estado de alerta continuado,
debido al miedo, al terror que supone
la creencia ciega de que las amenazas se
pueden cumplir, y el temer por su inte-
gridad o la de sus hijos, lo cual genera
alteraciones en el organismo.
El trastorno postraumático es, a
la fecha, uno de los pocos trastornos
que reconoce la relación existente entre
los síntomas de la víctima y la situa-
ción vivida, facilitando la explicación
y demostración del nexo causal entre
violencia y daño psíquico. Esta categoría
diagnóstica es de las más apropiadas para
describir las consecuencias psicológicas
en las víctimas de malos tratos. Según
diversos estudios, aparece en alrededor
del 60 a 70 % de mujeres maltratadas
20
,
incluso cuando indicadores y síntomas
de otros trastornos puedan estar pre-
sentes o se solapen, como puede ser el
caso de la depresión, habitualmente el
20 R G, Paulina Paz, Trastorno
de estrés postraumático en mujeres víctimas de
violencia doméstica: Evaluación de programas
de intervención, tesis para optar el grado
académico de doctor, Madrid: Universidad
Complutense de Madrid, 2003.
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Doctrina práctica
diagnóstico más realizado hasta hace
poco en violencia doméstica.
Si se diagnostica un trastorno por
estrés postraumático, muy habitual en
estos asuntos, hay que tener en cuenta
que dicho trastorno puede ser agudo o
crónico, y de inicio inmediato o demo-
rado. Es agudo si los síntomas duran
menos de tres meses. Crónico si los
síntomas duran tres meses o más. De
inicio demorado cuando entre el acon-
tecimiento traumático y el inicio de los
síntomas han pasado, como mínimo,
seis meses. Con el paso del tiempo, al-
gunas respuestas de reexperimentación,
como las pesadillas y los trastornos del
sueño, suelen desaparecer o remitir,
aunque son frecuentes en los primeros
momentos después del incidente de
victimización.
El daño psíquico conforma la de-
nominada huella psíquica del delito y,
como tal, puede aportarse como prueba
de cargo. Así, si se diagnostica un TEPT,
la medida del mismo sería considerada
la huella psicológica, pudiendo haber
otras medidas indirectas potenciadoras
del trastorno por estrés postraumático
21
.
C) El nexo causal
Si tras la constatación de episodios
de violencia psicológica y de sintomato-
logía compatible con las secuelas carac-
21 A, Ramón y Francisca F, “Peritación
psicológica de la credibilidad del testimonio,
la huella psíquica y la simulación: El sistema
de evaluación global (SEG)”, en Papeles del
Psicólogo, n.° 92, 2005, pp. 59-77.
terísticas de maltrato y de concluir, por
tanto, que la mujer o los niños inmersos
en situaciones de violencia padecen al-
gún tipo de consecuencias psicológicas,
se procederá a establecer el nexo causal
entre ambas.
La existencia de “daño psíquico” o
lesión psíquica debe acreditarse utilizan-
do la misma metodología diagnóstica
que para cualquier otro cuadro psicopa-
tológico. Se considerará una dimensión
clínica-diagnóstica, una dimensión
psicopatológica (insistiendo y valorando
tanto el proceso como el desarrollo),
una dimensión vincular (estableciendo
el nexo causal entre la situación de mal-
trato y las consecuencias psicológicas),
una dimensión, que algunos autores
llaman “práxica” (que se refiere a cuali-
dades, habilidades y aptitudes mentales
de la víctima, y a su conservación, dis-
minución o pérdida), y una dimensión
cronológica o temporal en la que se
pretende determinar la transitoriedad o
cronicidad de las secuelas o trastornos
psicológicos diagnosticados.
- Criterios de causalidad
Así, para establecer la relación de
causalidad entre un suceso o vivencia y
el resultado lesional originado, deberán
valorarse los siguientes criterios
22
:
a) El criterio etiológico, que se basa en
conocer la realidad de la situación
traumática.
22 O G, “Perspectivas psiquiátrico
legales en torno a la cuestión del daño y trau-
ma psíquicos”, art. cit.
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b) El criterio topográfico, que pretende
establecer las consecuencias de la
vivencia traumática.
c) El criterio cronológico, que establece
la relación temporal entre las agresio-
nes y las consecuencias.
d) El criterio cuantitativo que considera
la intensidad del agente que se con-
sidera estresante y su relación con la
gravedad de las lesiones o secuelas
originadas.
e) El criterio de continuidad sintomá-
tica que se aplica en los casos en que
las secuelas se manifiestan o siguen
manifestando cierto tiempo después
o con bastante posterioridad al
momento de la situación o vivencia
estresante.
Una duda que puede surgir es la
relacionada con la consideración de sus
antecedentes como una concausa pre-
existente o, por el contrario, debemos
considerar que ante semejante trauma lo
previo pierde valor concausal. Parece lo
más idóneo pensar que en las situaciones
de violencia psicológica en contextos de
malos tratos, cualquier persona podría
sufrir y padecer diversos trastornos a
causa de ello, aun sin antecedentes, por
lo que la postura correcta sería conside-
rar que si una situación traumática es lo
suficientemente intensa, es en sí misma
generadora de lesión psíquica y, por
tanto, causa directa de la misma.
4.3. Victimización secundaria
El daño psíquico padecido por
las víctimas de malos tratos, más la
vulnerabilidad de tales víctimas, lleva a
que sea fácil reforzar su victimización,
haciéndoles “revivir” varias veces su
sufrimiento en una relación asistencial
(médica, jurídica, psicológica, social,
etc.) generadora de una revictimización
obligando a contar la historia de su
trauma, con el consiguiente riesgo de
recaída en el daño o dolor padecidos.
Aumentará la sintomatología y el daño
psíquico cuando la víctima entre en el
proceso judicial, produciéndose la vic-
timización secundaria.
Esta es la respuesta que da el siste-
ma a una víctima, que la hace de nuevo
revivir su papel de víctima, con el agra-
vante que esta nueva victimización se
da por parte de las instancias de las que
ella espera ayuda y apoyo. Esta vez no
es solo víctima de un delito, sino de la
incomprensión del sistema.
5. Valoración de la credibilidad del
testimonio
La valoración pericial y estimación
de la veracidad del testimonio, en el
contexto jurídico, resulta imprescindible
en los asuntos de violencia psicológica
y en situaciones de malos tratos, en la
mayoría de los casos por la falta de tes-
tigos y de otro tipo de pruebas, porque
estas agresiones se producen en el ámbito
privado, porque además puede pasar un
tiempo hasta que se presenten las denun-
cias, dificultando así la obtención de la
prueba que suele basarse, únicamente,
en la declaración de la víctima.
La idea básica para valorar la cre-
dibilidad de un testimonio es que la
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memoria de lo percibido y lo imaginado,
lo realmente ocurrido y lo que no se
ha vivenciado, presenta características
diferentes.
Grosso modo se evaluará y analizará
la congruencia emocional, si su afecto
es adecuado a lo relatado, la ausencia de
estereotipos intelectualizados, si la infor-
mación ofrecida en la entrevista forense
posee consistencia y coherencia lógica y
psicológica, etc. Todo ello con el objeti-
vo de aumentar e incrementar la validez
y fiabilidad de la valoración realizada y
como estrategia de apoyo para reforzar
las conclusiones del dictamen pericial.
Se tendrán en cuenta, asimismo,
las escalas de control de la validez de
las respuestas, sinceridad, distorsiones
y otras escalas de diversas pruebas e ins-
trumentos psicométricos. Aunque esto
no es suficiente para concluir veracidad
o simulación, sí nos ayuda en la conclu-
sión final sobre la misma. Se valorará
asimismo la presencia o ausencia de
concordancia inter-medidas.
Es preciso reconocer que en la ac-
tualidad no existen instrumentos psico-
lógicos que nos permitan valorar la cre-
dibilidad del testimonio de los adultos
de una manera indubitada. Es por ello
que consideramos que la información
sobre credibilidad del testimonio debe
considerarse como un instrumento de
apoyo y nunca como una herramienta
única sobre la cual se base la toma de
decisiones judiciales
23
.
23 G C, Verónica y Lorenzo H-
, “El análisis de contenido basado
La función básica del psicólogo foren-
se, según la literatura, es la de ilus-
trar, asesorar, aportar conocimientos
al juez o tribunal, convirtiéndose en
auxiliar o colaborador de la Adminis-
tración de justicia.
¿SAA USTED QUE?
En recientes estudios e investigacio-
nes sobre la credibilidad del testimonio
en adultos, A y F han diseñado
un protocolo psicológico forense de eva-
luación, el Sistema de Evaluación Global,
un procedimiento adaptado al contexto
legal español que evalúa la realidad de la
huella de memoria y la huella psíquica
con el control de la simulación. Se frac-
ciona la estimación de la credibilidad
de las declaraciones en función de dos
parámetros: la validez y la fiabilidad.
La validez sirve para establecer la ad-
misibilidad de la prueba para el análisis
de contenido, en tanto la fiabilidad se
relaciona con los indicios de realidad
que contiene la declaración
24
.
En base a diversos criterios de con-
tenido y en función de su presencia o au-
sencia, fuerza o grado en que aparecen,
se establecerá que una declaración es más
o menos verdadera. En cualquier caso, la
presencia de criterios, si se manifiestan,
se interpretará en el sentido de que la
declaración es más o menos creíble o
en criterios (CBCA) en la evaluación de la
credibilidad del testimonio”, en Papeles del
Psicólogo, n.° 92, 2005, pp. 92-98.
24 A y F, “Peritación psicológica de la
credibilidad del testimonio”, art. cit. pp. 59-77.
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verdadera, en tanto que de su ausencia
no puede desprenderse que sea falsa.
Es importante que la prueba peri-
cial de la violencia psicológica en
casos de malos tratos se realice de
forma completa, rigurosa y cientí-
fica. Se debe tener en cuenta que,
como peritos o como testigos ex-
pertos, nuestra labor consiste en
proporcionar en el contexto jurí-
dico una información rigurosa, co-
rrectamente argumentada sobre la
que apoyar una decisión adecuada.
CONCLUSIÓN MÁS IMPORTANTE
El Sistema de Evaluación Global
(SEG), que proponen A y F,
está más encaminado a la identifica-
ción de la verdad que de la mentira,
y se estructura en torno a 9 tareas, así
se considera, entre otras cuestiones, la
obtención de la declaración o huella de
memoria, el análisis de la consistencia de
la declaración en el tiempo, contraste de
las declaraciones recabadas en el proceso
judicial, análisis de contenido de las de-
claraciones referidas a los hechos (validez
y fiabilidad del testimonio de la víctima),
fiabilidad de las medidas, medidas de las
secuelas clínicas del hecho traumático.
6. Comentarios y dificultades de los
dictámenes periciales sobre violen-
cia psicológica
La psicología forense, según la
literatura, es la ciencia que enseña la
aplicación de todas las ramas y saberes
de la psicología ante las preguntas de la
justicia, la cual coopera en todo momen-
to con la Administración actuando en el
foro (tribunal) y colabora con un mejor
ejercicio del derecho.
La función básica del psicólogo
forense, según la literatura, es la de ilustrar,
asesorar, aportar conocimientos al juez
o tribunal, convirtiéndose en auxiliar
o colaborador de la Administración de
justicia. De parte o de oficio se podrá
aportar al proceso el dictamen de
peritos
25
que posean los conocimientos
correspondientes cuando sean necesarios
conocimientos científicos, artísticos,
técnicos o prácticos para valorar hechos
o circunstancias relevantes en el asunto
o adquirir certeza sobre ellos.
Una de las cuestiones más difíciles
con la que se enfrenta el sistema judicial
en los casos de violencia de género es la
prueba de los hechos que constituyen
la misma, ya que en la mayoría de los
casos solo se cuenta con la declaración
de la víctima como objeto de valoración.
El propósito de la prueba de la vio-
lencia en el ámbito de los malos tratos
psicológicos es, sobre todo, ayudar, bien
como testigo experto, bien como perito,
a transmitir en el contexto jurídico una
valoración coherente, clara, que explique
y haga comprender a todos los operado-
25 L 1/2000, del 7 de enero, de Enjuiciamiento
Civil. BOE n.° 7, del 8 de enero del 2000, pp.
575-728. (Corrección de errores BOE núm.
90, de 14-04-2000, p. 15278 y BOE n.° 180,
de 28-07-2001, p. 27746).
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res jurídicos las consecuencias emocio-
nales, cognitivas y comportamentales de
las víctimas de la violencia psicológica,
considerando la prueba pericial como
aquel dictamen emitido por especialis-
tas que perciben, verifican, valoran los
hechos y los ponen en conocimiento del
juez, dando su opinión fundada sobre
la interpretación y apreciación de los
mismos.
La figura del perito (de parte o de-
signado judicialmente) y la comprensión
de su papel como colaborador para que
la “realidad” quede incorporada al expe-
diente es trascendente, y parece ser que,
al menos desde los abogados que asisten
a las partes, y habitualmente comentan
y trasladan, no se considera que haya
logrado el máximo desarrollo respecto
de su “lectura” de las consecuencias en
las mismas, quejándose, no sin razón,
que los informes resultan parciales o
incompletos en cuanto a la captación
del contexto o la complejidad y profun-
didad del problema
26
.
Es necesario, no obstante, contar
con una exhaustiva prueba pericial
psicológica a fin de trascender las lesio-
nes físicas (más objetivables) y probar,
pese a la dificultad que supone, el daño
psicológico y sus secuelas, siendo estos
son más dolorosos, graves y difíciles de
olvidar para la víctima.
26 Vik. D N, M., “La prueba de la vio-
lencia. Algunas cuestiones procesales y de
derechos fundamentales”, en Congreso inter-
nacional y virtual de psiquiatría, febrero: 2005.
Recuperado de <bit.ly/2bjBuEE>.
El informe pericial
27
se emite para
constatar, a través de una valoración
técnica, una realidad no perceptible. Su
fin es hacer visible lo invisible, hacer tan-
gible lo intangible. El grado de fiabilidad
que puede merecer un dictamen pericial
vendrá ligado a los elementos y datos
que el perito hubiera seleccionado para
emitir su opinión técnica, así como su
especialidad y comprensión del proceso
de la violencia en este contexto.
En no pocas ocasiones el perito no
logra trasmitir eficazmente lo que quiere
decir, y más en estos asuntos, dada la
complejidad de los mismos, su compo-
nente psíquico y subjetivo, y su difícil
sometimiento a prueba. Incluimos en las
dificultades de entendimiento, no solo
las posibles limitaciones de las ciencias
de la salud mental, la actuación de los
peritos y la, a veces, escasa cooperación
entre diversos profesionales, sino tam-
bién los mitos relacionados con este
tema y aun excesivamente presentes en
el contexto judicial y muchos de sus
operadores.
Un informe pericial se define y
estructura, entre otras cosas, por el des-
tinatario del mismo y la finalidad para
la que se emite, respondiendo a unos
extremos previamente solicitados. El
psicólogo forense realizará un informe
de valoración psicológica, despojada de
valoración jurídica, que deberá integrar-
se en el conjunto del asunto judicial.
27 J, M. R. “Por un protagonismo más
activo del Juez en la valoración de la prueba
pericial”, noviembre del 2003. Recuperado de
<bit.ly/2bE7atd>.
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Desde el punto de vista psicológico,
destacar que el sufrimiento psíquico
consecuente con los malos tratos no es
un problema de personalidad de la vícti-
ma, sino de las circunstancias biológicas,
psicológicas y sociales, de una relación
desigual de poder en el contexto de una
relación afectiva que genera una pato-
logía. Existe el riesgo, aún hoy todavía,
y debido a los mitos culturales de la
violencia contra la mujer, de que dichas
mujeres víctimas sean diagnosticadas
con trastornos de la personalidad, y
descritas como dependientes o maso-
quistas, rasgos que pueden predisponer
a las mujeres a estar implicadas en las
relaciones abusivas, culpabilizando y
responsabilizando a las víctimas de sus
propias secuelas, sin entender que estos
rasgos se producen, habitualmente,
como consecuencia, y no son causa, del
maltrato continuado.
Es obvio que las características
personales modularán o condicionarán
diferentes reacciones en diferentes per-
sonas. En este sentido, como dolor o
padecimiento, la experiencia traumática
se filtra con procesos cognitivos y emo-
cionales, existiendo diferentes umbrales
de trauma y una posible vulnerabilidad
previa, por lo que una experiencia obje-
tiva puede llegar a ser extremadamente
traumatizante para una persona y no
tanto para otra.
7. Conclusión
Es necesario, cada vez más, y así se
solicita por el juzgado, la evaluación pe-
ricial psicológica correctamente realizada
en situaciones de malos tratos, y concre-
tamente en los asuntos de violencia de
género. En estos asuntos el peso de la
prueba recae básicamente en la víctima,
cuando de violencia psicológica se trata.
Quedan patentes, de esta manera,
las dificultades de realización de una
evaluación pericial de la violencia psico-
lógica. Dicha evaluación se debe apoyar
en una realidad sociocultural, jurídica
y psicológica, teniendo en cuenta todas
aquellas variables y factores intervinien-
tes en las situaciones de malos tratos,
la constatación de que la violencia ha
tenido lugar y la valoración del daño
psíquico y las consecuencias psicológicas
de las víctimas.
Establecer un protocolo específi-
co de evaluación psicológica forense
permitirá responder de manera clara y
fundamentada a las solicitudes periciales
en los casos de violencia doméstica.
Es importante que la prueba pericial
de la violencia psicológica en casos de
malos tratos se realice de forma com-
pleta, rigurosa y científica. Se debe tener
en cuenta que, como peritos o como
testigos expertos, nuestra labor consiste
en proporcionar en el contexto jurídico
una información rigurosa, correctamen-
te argumentada sobre la que apoyar una
decisión adecuada.
8. Referencias bibliográficas
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La prueba pericial psicológica en asuntos ...
Número 26 • A
gosto 2016
pp. 201-218
ISSN 2313-268X (impresa) ISSN 2415-2285 (en línea)
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Instituto Pacífico
Actualidad
Penal EspEcial dEl mEs
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Laura Fátima Asensi Pérez
Número 26 • A
gosto 2016
pp. 201-218
ISSN 2313-268X (impresa) ISSN 2415-2285 (en línea)
... La VAW puede clasificarse de diferentes maneras. Dada su heterogeneidad, se han dedicado numerosos estudios a su taxonomía (Corsi 1995;Echeburúa, Fernández-Montalvo, Corral 2008;Echeburúa, Muñoz 2016;Asensi 2016;López-Ossorio et al. 2018), en función de la naturaleza del acto agresivo, de los daños infligidos a la víctima, del control ejercido sobre esta, de la presencia o no de intento de homicidio, de su mayor o menor visibilidad, etc., cuya meta ha sido facilitar su comprensión y su posterior tipificación como delito, penalización y/o tratamiento. En este trabajo se ha optado por buscar un modelo de clasificación integrador que haga confluir las teorías de los/as distintos/as autores y autoras, a fin de plantear las diversas formas de VAW del modo más nítido posible, y, en consecuencia, de facilitar su análisis en la novela objeto de estudio. ...
... En el marco de la Ley Orgánica 1/2004, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, dentro del ordenamiento jurídico español, la prueba pericial psicológica implicaría tres aspectos a tener en cuenta: primeramente, establecer que el maltrato y la violencia psicológica han tenido lugar; después, valorar las consecuencias psicológicas de dicho maltrato; finalmente, establecer y demostrar el nexo causal entre la situación de violencia y el daño psicológico (Asensi 2016). Para un análisis de los personajes principales de la novela (las dos víctimas de VAW), la observación de las consecuencias psicológicas en la periciada va a resultar de gran interés. ...
Article
This article is an analysis of (men’s) violence against women as portrayed in Maixa Zugasti’s novel L. A. A. To this end, a study of the theoretical framework – misogynist violence – has been carried out, taking into account the concept, its classification and psychological expert evaluation. Secondly, it has been addressed the analysis of the novel itself, addressing attention to the various forms of violence and to the characters’ actions, relating all this to the concept of male violence and the profiles of victims and aggressors. The purpose of this study is to observe how violence is depicted in this work written by a woman and to establish possible parallelisms between fiction and reality.
... Estas secuelas en el caso de la violencia sexual pueden ir desde daño físico, mental, sufrimiento emocional, pérdida o daño material, así como menoscabo de los derechos de a persona, lesiones físicas, psicológicas, sexuales, problemas de salud reproductiva, infecciones de transmisión sexual, VIH o embarazos no deseados (Naciones Unidas, 1998;OMS, 2020). Específicamente, las consecuencias psicopatológicas y psicoemocionales que pueden derivarse de la vivencia de violencia sexual son baja autoestima, uso de sustancias, trastornos de alimentación, alteraciones e sueño, comportamientos y experiencias de riesgo, sentimientos de trastorno y desesperanza, inadaptación, problemas en las relaciones sexuales, relacionales, familiares y/o laborales, estrés postraumático, ideaciones suicidas e incluso suicidio, entre otras (Asensi, 2016;Basile et al., 2020;El-Khoury, 2020;Krahé et al., 2014). Sin embargo, se suele desconocer el alcance global que se presenta en la población general y que por tanto puede presentarse a los profesionales. ...
... El componente abuso verbal conformado por las cinco palabras con mayores PS tanto para hombres y mujeres del presente estudio, coincide con lo encontrado en el estudio de Salinas y Espinosa (2014). Otros componentes se han documentado en otros estudios, tales como el abuso económico, la intimidación y el aislamiento social (Asensi, 2008;Barragán, 2016;Corsi, 1994;Tolman, 1989). ...
Chapter
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Las relaciones interpersonales entre varones frecuentemente se encuentran mediadas por la violencia. La violencia psicológica se torna compleja de identificar dada la variación en su significado entre grupos y contextos. El objetivo fue analizar el significado que tienen hombres y mujeres estudiantes de educación superior de Durango, México; respecto a la violencia psicológica ejercida por un hombre sobre otro hombre. Se utilizó la Técnica de Redes Semánticas Naturales Modificadas con una muestra aleatoria y estratificada de 471 estudiantes de 13 instituciones. El principal componente definido por ambos sexos fue el abuso verbal, manifestado mediante palabras como gritos, insultos, humillación y burla. Los hombres destacaron el componente intimidación (amenazar y bullying) asimismo términos relacionados al respaldo social (rechazar y excluir). Las mujeres enfatizaron el componente abuso emocional (menospreciar y comparación) al igual que definidoras orientadas a los factores disposicionales de la violencia psicológica entre varones (machismo e intolerancia)
... Este tipo de violencia "invisible" puede causar en la víctima trastornos psicológicos, desestructuración psíquica, agravar enfermedades físicas o incluso provocar el suicidio. Las principales manifestaciones de la violencia psicológica son el abuso verbal, abuso económico, aislamiento, intimidación, amenazas, desprecio y abuso emocional (Asensi, 2008). ...
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El Glosario contiene la etimología de algunos términos de uso psicojurídico, la relación de estos con los subcampos de aplicación de la psicología o conceptuales, cada uno con soporte teórico y transdisciplinario, que implica la integración en un solo paradigma explicativo de elementos psicológicos y jurídicos y permite un uso práctico para aquellas personas que tengan un interés particular en la administración de justicia. Con el Glosario de términos para uso psicojurídico se pretende hacer una aproximación a los aspectos psicológicos utilizados en el derecho, en la psicología aquí consignadas son copia textual de autores que se han referido al término en cuestión, y el aporte desde la teoría y la praxis por parte de los escritores del presente glosario. Es de interés señalar que es un trabajo en constante elaboración puesto que se sigue enriqueciendo continuamente. Aun cuando en todos los casos se menciona el autor del fragmento correspondiente y el aporte de los escritores, se ha incluido una lista de referencia los datos sobre las obras que se han utilizado.
... Seguindo ás medidas lexislativas que rexen nesta materia, como se viu, a intervención do psicólogo forense depende da vontade do Maxistrado e/ou xuíz do xulgado encargado do caso (Sobral e Arce, 1990). Segundo se recolle no último parágrafo do artigo 92 do Código Civil, sobre medidas para o coidado e educación dos fillos: "o Xuíz, de oficio ou a petición dos interesados, poderá recabar ditame de especialistas" (Asensi, 2008;Mecerreyes, 1999 A pericial psicolóxica forense en familia para violencia de xénero: un estudo de caso Patricia Pérez Lóp requisitos, ser fiables e válidos, seguindo os criterios Daubert, isto é: débese poder comprobar os métodos usados e os resultados obtidos; débese contar cunha estimación da frecuencia de erro de ditos métodos e resultados e; ademais ten que existir a posibilidade de replicación dos datos por outro avaliador externo. ...
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L’actual document és el resultat final d’un treball engegat l’any 2009 per la comunitat de pràctica dels Psicòlegs dels equips d’assessorament tècnic penal arran de la implementació progressiva del programa Compartim, de gestió del coneixement al Departament de Justícia. És en aquest marc de treball col·laboratiu que els psicòlegs dels equips d’assessorament tècnic penal vam decidir que el contingut del producte de coneixement a elaborar havia de centrar-se en una tasca en què tots i totes ens hi sentíssim vinculats i motivats perquè respongués a una necessitat tècnica important: l’anàlisi de la credibilitat dels testimonis en violència de gènere atesa l’increment demanda per part dels òrgans judicials sobre el testimoni en violència de gènere, des de la creació l’any 2004 del Jutjat de Violència vers la Dona. Així és en aquest camp en què decidim, l’any 2009, fer un pas endavant i analitzar en profunditat les tècniques que hi ha actualment sobre l’anàlisi de la credibilitat del testimoni adult en violència de gènere per tal de valorar la seva possible eficàcia i la seva posterior administració mitjançant la revisió de la Guia d’avaluació del testimoni en violència de gènere, instrument de Juárez, J.R., Mateu, A. i Sala, E. el 2007 (publicat pel CEJFE, Departament de Justícia, 2007). Ja el novembre de 2010 publicàvem un primer estudi on es presentaven unes primeres conclusions fetes arran de la revisió de la Guia d’avaluació del testimoni en violència de gènere esmentada...
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The present research work diagnoses the existence of violence on dating relationships among the students of the Unidad Académica Multidisciplinaria de Ciencias, Educación y Humanidades, of the Universidad Autónoma de Tamaulipas.
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Se plantea la hipótesis de que las consecuencias que tiene la violencia sobre la mujer pueden considerarse como un factor de riesgo para la tentativa de suicidio o para el suicidio consumado. Se considera el feminicidio como la expresión más grave de la violencia contra las mujeres con resultado de muerte, no obstante, se puede considerar otra forma de abarcar la violencia extrema: la muerte por suicidio de mujeres víctimas de violencia, bien como resultado de trastornos mentales, bien como única salida a su situación vital o bien considerando la posibilidad de suicidio forzado.
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En 1966, la Organización Mundial de la Salud declaró la violencia como uno de los principales problemas de salud pública. Para dar seguimiento a dicha resolución, el 3 de octubre de este año, la OMS publicó el primer Informe mundial sobre la violencia y la salud, el cual analiza los diferentes tipos de violencia, incluidos el maltrato y abandono de menores, la violencia entre los jóvenes, la violencia contra la pareja, la violencia sexual, el maltrato a ancianos, la violencia autoinfligida y la violencia colectiva. Para todos estos tipos de violencia, el informe explora la magnitud de sus efectos en la salud y en la sociedad, los factores de riesgo y protección y los esfuerzos de prevención que se han desplegado. El lanzamiento del informe dará inicio a una Campaña Global de Prevención de la Violencia que durante un año se centrará en la aplicación de sus recomendaciones. Este artículo resume algunos de los puntos más importantes del informe mundial. Palabras clave: violencia, salud pública, prevención. World report on violence and health In 1996, the World Health Assembly declared violence a major public health issue. To follow up on this resolution, on October 3 this year, WHO released the first World Report on Violence and Health. The report analyses different types of violence including child abuse and neglect, youth violence, intimate partner violence, sexual violence, elder abuse, self-directed violence, and collective violence. For all these types of violence, the report explores the magnitude of the health and social effects, the risk and protective factors, and the types of prevention efforts that have been initiated. The launch of the report will be followed by a 1-year Global Campaign on Violence Prevention, focusing on implementation of the recommendations. This article summarises some of the main points of the world report.
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La violencia contra las mujeres se presenta como una agresion a los derechos Humanos, cuya expresion practica y objetiva es el trato indigno, conducta supone una doble accion: la continuidad propia del trato y el ataque a la dignidad como valor superior de la persona, lo cual conlleva que previamente se le haya restado significado como derecho fundamental. Desde la Revolucion Francesa hasta 1948 con la Declaracion Universal de los Derechos del Hombre, lo masculino era todo, incluso en la forma. Tuvieron que pasar dos anos llenos de importantes esfuerzos con Eleonor Roosevelt a la cabeza, para que se denominara Declaracion de los Derechos Humanos. Sin embargo el cambio, aunque importante, solo fue superficial y aun hoy no ha llegado a las raices de los valores construidos sobre elementos patriarcales. Valores como la dignidad, la justicia, la libertad? tienen una representacion practica en elementos como el honor, el compromiso, la renuncia, la reputacion?marcados por el cromosoma Y cultural, que mas que un ?y? esperanzador, se convierte en un ?y nada mas?.
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El objetivo de este trabajo es establecer un programa de tratamiento breve y eficaz para víctimas de violencia doméstica que sufren trastorno de estrés postraumático (TEP). Para ello, se hace una revisión teórica de la violencia doméstica: Definición y caracterización, epidemiología, consecuencias, modelos explicativos y tratamientos que se han desarrollado para sus víctimas. Asimismo, se revisa la definición y caracterización del trastorno de estrés postraumático, epidemiología, modelos explicativos e intervenciones desarrolladas para tratarlo. Se revisa también los tratamientos que se han desarrollado de manera específica para mujeres víctimas de violencia doméstica que han desarrollado TEP y se propone y elabora un programa de intervención. La muestra estuvo constituida por 50 participantes, todas ellas con diagnóstico de TEP según criterios DSM-IV. El programa de tratamiento elaborado se aplicó en dos modalidades. Terapia Cognitiva + Terapia de Exposición y Terapía de Exposición + Terapía Cognitiva. Ambas modalidades de intervención se llevaron a cabo de manera grupal (3 a 4 participantes por grupo) y sus componentes principales fueron psicoeducación, relajación, terapia cognitiva y terapia de exposición, la primera modalidad constaba de 8 sesiones y la segunda, de 9; ambas de periodicidiad semanal. Los resultados en el postratamiento y en los seguimientos llevados a cabo al mes, tres y seis meses de concluida la intervención indican que el programa fue efectivo para la redución del trastorno de estrés postraumático en el 84,8% de los casos que acabaron la intervención, sin haber diferencias estadísticamente significativas entre las modalidades experimentales. La adherencia al tratamiento, asimismo, es alta, de un 80% para las participantes asignadas a Terapia Cognitiva + Terapia de Exposición, y de un 68% para aquellas asignadas a Terapia de Exposición + Terapia Cognitiva. Nuevamente, las diferencias no son significativas desde el punto de vista estadístico. También se produjo la mejora en otras variables: Depresión, autoestima, inadaptación social y cogniciones postraumáticas. Se discuten las implicaciones de este estudio para la práctica clínica e investigaciones futuras
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This work is directed on the one hand to the description of the Criterial Based Content Analysis (CBCA), a procedure focused originally on the evaluation of children’s testimony credibility, and by other one, to present several investigations done regarding this topic. Over the last years, nevertheless, there has been an increasingly interest about the application of this procedure on adults, therefore, another purpose was to bring up studies focussed to the use of statement credibility analysis technique on adults. Finally, disadvantages and future research on the field on the use of this technique are discussed.
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This paper presents a protocol adapted to the Spanish judicial system for the evaluation of malingering and deception in testimony, the Global Evaluation System (GES). The GES is the product of a combination of different strategies of assessment of the reliability (CBCA and Reality Monitoring) and validity (SRA and SVA) of the statements, as well as the evaluation of the psychological injury and malingenring. Moreover, this procedure has been validated for different cases and witness (children, adults and handicapped), thus we review the productive and effective interview protocols for the estimation of the credibility and the psychological injury.
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Under the idea that in order for psychological damage to be established, even in its severest consequences and with its legal acknowledgement, there has to be an evident pathology that can be seen by everyone, and even worse, that it has to be a lineal permanent illness; knowing for a fact that this pathology does not have that kind of conduct, and that the most important medical institution in the country serving people, the CCSS, has clearly recognized the handicap of this psychic problems; nonetheless, the important topic of the psychological damage is absent in our jurisprudence, although the physical and psychological integrity are an indissoluble unity in the person and should be a recognizable and valuable dimension that has to be protected by the law and by psychological health care. In this essay we focus your attention on the undermining regarding our juridical and medical protection, especially in criminal processes due to intrafamilial violence and gender lesions, produced by an identifiable illicit act, in the relationship of power which exists against the woman, justified by cultural and social schemes which are made invisible, or ignored by the operators of the law, rather than by the law itself.
Mujeres Víctimas de la violencia doméstica
  • F J Labrador
  • P Rincón
  • P Luis
LABRADOR, F.J., PAZ RINCÓN, P., DE LUIS, P., FERNÁNDEZ-VELASCO, R., Mujeres Víctimas de la violencia doméstica. Programas de Actuación, Madrid, 2004
Peritación psicológica de la credibilidad del testimonio, la huella psíquica y la simulación: el sistema de evaluación global (SEG) TEPT complejo en violencia de género Maltrato infantil y violencia familiar, de la ocultación a la prevención
  • R Y Fariña
  • F Asensi
  • L F Araña
  • M Cantera
ARCE, R. Y FARIÑA, F., " Peritación psicológica de la credibilidad del testimonio, la huella psíquica y la simulación: el sistema de evaluación global (SEG) ", Papeles del Psicólogo, 92, 2005, pp. 59-77 ASENSI, L. F. Y ARAÑA, M., " TEPT complejo en violencia de género ". Congreso Internacional y Virtual de Psiquiatría, febrero, 2005, http://www.interpsiquis.com CANTERA, L., " Maltrato infantil y violencia familiar, de la ocultación a la prevención ", Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en El Salvador. PNUD, 2002, 32 pp.
La prueba de la violencia Algunas cuestiones procesales y de derechos fundamentales. Congreso Internacional y Virtual de Psiquiatría
  • Di Nubila
DI NUBILA, M., " La prueba de la violencia. Algunas cuestiones procesales y de derechos fundamentales. Congreso Internacional y Virtual de Psiquiatría ", febrero, 2005, http://www.interpsiquis.com.
Cómo superar las consecuencias de la violencia Por un protagonismo más activo del Juez en la valoración de la prueba pericial
  • J Trauma Y Recuperación
  • M R Jouvencel
  • Dahlberg Krug Eg
  • Mercy Ja Ll
  • Zwi Ab
HERMAN, J., Trauma y recuperación. Cómo superar las consecuencias de la violencia. Madrid, 2004. JOUVENCEL, M. R. " Por un protagonismo más activo del Juez en la valoración de la prueba pericial ", 2003, http://www.peritajemedicoforense.com/JOUVENCEL17.htm KRUG EG, DAHLBERG LL, MERCY JA, ZWI AB, LOZANO R., " Informe mundial sobre la violencia y la salud ". Washington DC: Organización Panamericana de la Salud (orig. Organización Mundial de la Salud, 2002).