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Estratigrafía del subsuelo en el sector noroeste de la Cuenca del Duero (Provincia de León)

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Revista de la Sociedad Geológica de España, 17(3-4), 2004
ESTRATIGRAFÍA DEL SUBSUELO EN EL SECTOR NOROESTE DE LA
CUENCA DEL DUERO (PROVINCIA DE LEÓN)
A. Herrero1, G. Alonso Gavilán2 y J. R. Colmenero2
1 Departamento de Ingeniería Minera, Universidad de León, c/ Jesús Rubio 2, 24004 León. dimahh@unileon.es
2 Departamento de Geología, Universidad de Salamanca, Plaza de la Merced s/n, 37007 Salamanca
Resumen: El registro sedimentario terciario en el dominio noroccidental de la Cuenca del Duero se
divide en tres unidades aloestratigráficas: Vegaquemada, Candanedo y Barrillos. El depósito de la
primera se realizó a través de una llanura fluvial surcada por canales de baja sinuosidad con una
extensa llanura de inundación. La segunda se formó por un conjunto de abanicos aluviales de alta
eficacia de transporte, adosados al macizo montañoso, que lateralmente evolucionan hacia una llanura
fluvial con canales de baja sinuosidad y una llanura de inundación donde se formaron paleosuelos
diversos. La tercera unidad fue generada por un conjunto de abanicos aluviales de alta eficacia de
transporte dominados por canales fluviales de baja sinuosidad.
En el subsuelo se definen cuatro unidades sísmicas: Paleozoica (USPz), Mesozoica (USMz), Paleógena
(USPg) y Neógena (USNg). Se han obtenido los mapas de isovelocidades, isocronas e isobatas para
el techo y muro de las dos unidades terciarias. Asimismo, se analizan varias diagrafías de sondeos que
atraviesan principalmente la USNg.
La geometría del relleno sedimentario revela que este dominio noroccidental de la Cuenca del Duero
se comportó como un surco subsidente tipo cuenca de antepaís. Este surco tiene una orientación este-
oeste paralela al frente montañoso cantábrico y está limitado al suroeste por el umbral periférico. El
surco tiene una anchura superior a los 40 km y un espesor de sedimentos de 3.500 m. El umbral
periférico representa una zona de elevación del basamento con un espesor reducido de las unidades
sísmicas. Este umbral periférico debió de actuar de barrera para la sedimentación durante la etapa de
la unidad aloestratigráfica Vegaquemada y fue sobrepasado por la unidad aloestratigráfica Candanedo.
Palabras clave: unidad aloestratigráfica, abanicos aluviales, sísmica, diagrafías, cuenca de antepaís,
Terciario, Cuenca del Duero.
Abstract: The Tertiary sedimentary record in the northwest area of the Duero Basin is divided into
three allostratigraphic units: Vegaquemada, Candanedo and Barrillos. The deposit of the first was
accomplished through a plain river furrowed by low-sinuosity channels with a wide flood plain. The
second unit was formed by a set of highly efficient alluvial systems, leant to the mountainous massif
that evolved sideways towards a plain river with low-sinuosity channels and a flood plain where
different types of paleosols were generated. The third unit was generated by a set of highly efficient
alluvial systems, built by low-sinuosity channels networks.
Four seismic units are defined in the subsoil: Paleozoic (USPz), Mesozoic (USMz), Paleogene (USPg)
and Neogene (USNg). Isovelocity, isochron and structural maps have been constructed for the upper
and lower limits of the two tertiary units. Several well-log curves, that cross mainly the USNg are
also analyzed.
The study reveals that this sector of the Duero Basin constituted a foreland basin generated by the
Alpine uplift of the Cantabrian Mountains. The foredeep had an east-west trend, parallel to the
mountainous cantabric front and it is limited to the southwest by the peripheral threshold. The foredeep
was wider than 40 km and the sediments thickness is 3,500 m. The forebulge represents a high of the
basement, with a reduced thickness of the seismic units. This forebulge must have acted as a barrier
for the sedimentation during the stage of the Vegaquemada allostratigraphic unit and it was exceeded
by the Candanedo allostratigraphic unit.
Key words: allostratigraphic unit, alluvial fans, seismic, well-log, foreland basin, Tertiary, Duero
Basin.
Herrero, A., Alonso Gavilán, G. y Colmenero, J.R. (2004): Estratigrafía del subsuelo en el sector
noroeste de la cuenca del Duero (Provincia de León). Revista de la Sociedad Geológica de España,
17 (3-4): 199-216
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Revista de la Sociedad Geológica de España, 17(3-4), 2004
El centro y sureste de la provincia de León for-
man parte del sector noroccidental de la Cuenca del
Duero. En las áreas elevadas están representadas
tres de las Zonas del Macizo Ibérico diferenciadas
por Lotze (1945): Cantábrica, Asturoccidental-Leo-
nesa y Centroibérica. La primera de ellas está situa-
da al norte de la provincia y las otras dos al oeste y
suroeste, respectivamente. Los sedimentos tercia-
rios de la Cuenca Duero están separados, en gene-
ral, de la Zona Cantábrica por los materiales meso-
zoicos (Fig. 1).
Entre los trabajos que analizan la estratigrafía de
superficie cabe mencionar los de Evers (1967), Pé-
rez-García (1977), Colmenero et al. (1982 a, b y c),
Manjón et al. (1982 a, b y c), García Ramos et al.
(1982 a, b y c), Herrero et al. (1994), Suárez Rodrí-
guez et al. (1994), Herrero (2001) y Herrero et al.
(2002). Sin embargo, el estudio de la geología de
subsuelo en este sector de la Cuenca del Duero se
inicia en épocas recientes (Gallastegui, 2000; He-
rrero, 2001).
El objetivo del presente es trabajo definir y ca-
racterizar las unidades litosísmicas existentes en el
subsuelo y establecer su correlación o equivalencia
con las definidas en superficie. Asimismo, se pre-
tende analizar la evolución, geometría y génesis del
relleno sedimentario durante el Terciario, así como
los factores alocíclicos que controlaron estas unida-
des.
Para conseguir estos objetivos se realizaron los
estudios estratigráficos y sedimentológicos de la
geología de superficie, mientras que, para el sub-
suelo se utilizaron varias secciones de sísmica de
reflexión y diferentes diagrafías de sondeos. El aná-
lisis de las secciones sísmicas se ha llevado a cabo
mediante el reconocimiento de los reflectores prin-
cipales en cada una de ellas. Estos reflectores se han
seguido a través de toda la malla de líneas sísmicas
y en cada una de las intersecciones. Este reconoci-
miento y seguimiento implica un control tridimen-
sional de los reflectores, de las unidades sísmicas
(geometría) y de las posibles estructuras tectónicas
que los afectan.
En la elaboración de los mapas de isolíneas se
realizó la conversión del tiempo en espacio, anali-
zando las velocidades de propagación de las ondas
sísmicas en el subsuelo. Con el objetivo de no pro-
ducir una fuerte distorsión en el cálculo de las pro-
fundidades se desestimó el uso de las velocidades
obtenidas en la diagrafía sónica del sondeo El Cam-
pillo, puesto que la mayor parte de este sondeo son
conglomerados y sus datos no se deben extrapolar
hacia el resto del área, al presentar fuertes cambios
laterales en la litología. Por ello, se han utilizado
las velocidades de los perfiles sísmicos, velocidad
de intervalo y velocidad cuadrática media relacio-
nadas a través de la fórmula de Dix (1955). Esta
análisis es válido para estratos horizontales, mien-
tras que para las zonas plegadas se efectuaron las
correcciones teniendo en cuenta el valor del coseno
del ángulo de buzamiento.
Unidades estratigráficas
La sucesión terciaria en la zona noroccidental de
la Cuenca del Duero está integrada por sedimentos
detríticos: conglomerados, areniscas, lutitas y esca-
sos carbonatos, con un espesor total que no supera
los 3.500 m. La división litoestratigráfica regional
se establece con un carácter formal en los trabajos
de Herrero (2001) y Herrero et al., (2002). En estos
trabajos, la sucesión terciaria se divide en cinco for-
maciones: Vegaquemada, Candanedo, Villarroquel,
Mansilla y Barrillos, y se definen las características
estratigráficas y sedimentológicas más representa-
tivas. Para su diferenciación se siguió la normativa
propuesta por la Guía Estratigráfica Internacional
(ISG, 1994). Asimismo, teniendo en cuenta el crite-
rio litológico estas cinco formaciones son agrupa-
das en tres unidades aloestratigráficas, definidas
Figura 1.- A) Contexto geológico de la provincia de León y área estu-
diada. B) Localización de las secciones sísmicas donde se hallan los
cortes utilizados en las figuras 4, 6 y 7.
A. Herrero, G. Alonso Gavilán y J.R. Colmenero
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según el Código Estratigráfico de Norteamérica
(NASC, 1983) y que, de muro a techo, se denomi-
nan: Vegaquemada, Candanedo y Barrillos.
Las discontinuidades que separan a estas unida-
des aloestratigráficas se reconocen a escala de cuen-
ca y pueden ser consideradas como límites isócro-
nos. Se establecen teniendo en cuenta los datos pa-
leontológicos y las fases tectónicas que se observan
en la zona y, asimismo, las definidas en áreas próxi-
mas. La discontinuidad que separa a las dos unida-
des inferiores no puede ser determinada cronológi-
camente con exactitud debido a la ausencia de res-
tos fósiles en ambas unidades. Para situarla se ha
recurrido a datos de tipo regional. En cambio, la
discontinuidad entre las dos unidades superiores se
ha situado teniendo en cuenta los restos fósiles.
Unidad aloestratigráfica Vegaquemada
Está constituida por la Fm Vegaquemada y se
halla en discordancia con los sedimentos cretácicos.
Aflora al norte del área estudiada a lo largo de una
banda alargada en dirección este-oeste. La unidad
aparece deformada, con las capas fuertemente incli-
nadas, subverticales y hasta invertidas. Tiene un es-
pesor variable, que en el valle de las Arrimadas es
inferior a los 1.500 m (NE del área) y en las proxi-
midades de Rioseco de Tapia (NO del área) es me-
nor de 400 m. Abarca una edad comprendida entre
el Eoceno medio y el Ageniense inferior (Mioceno
Inferior).
Desde su inicio, la sedimentación de la unidad
aloestratigráfica Vegaquemada estuvo controlada
por un incremento en la actividad tectónica, puesta
de manifiesto por la tendencia granocreciente y es-
tratocreciente, que ya fue señalada en los trabajos
de Colmenero et al. (1982 a), García Ramos et al.
(1982 b y c), Manjón et al. (1982 a y b) y Herrero et
al. (2002).
Paleogeografía
La unidad aloestratigráfica Vegaquemada constitu-
ye la primera etapa de la sedimentación terciaria en
el dominio noroccidental de la Cuenca del Duero.
La sedimentación cretácica está representada en la
zona por ambientes marinos y litorales que progre-
sivamente se retiran hacia el NE. Con esta unidad
aloestratigráfica se inicia la sedimentación en me-
dios continentales que permanecerán durante todo
el Terciario. Asimismo, se da un cambio en el senti-
do de las paleocorrientes, ya que durante el Cretáci-
co provenían del oeste, suroeste y sur (Jonker,
1972) y ahora se dirigen hacia el sur y sureste.
Durante esta etapa las lutitas tienen una distri-
bución y volumen mayoritarios sobre los conglome-
rados y arenas. El sector oriental de la zona de estu-
dio estuvo dominado por una llanura fluvial, con
una extensa llanura de inundación cortada por cana-
les efímeros de baja sinuosidad con carga de gravas
y arenas (Fig. 2 A). Asimismo, en la llanura de inun-
dación están representados depósitos de tipo palus-
tre y lacustre carbonatados y someros, niveles de
paleosuelos calcimorfos poco desarrollados y depó-
sitos de desbordamientos.
En la parte superior de esta unidad se da un cam-
bio de facies con aumento de los conglomerados y
disminución de las facies lutíticas. Este cambio de
facies permite interpretar una progradación de sec-
tores medios y proximales sobre sectores distales.
En los sectores centro y oriental de esta unidad
los clastos son de naturaleza poligénica (cuarcitas,
areniscas, limolitas y carbonatos), representando un
área madre instalada en los relieves cretácicos y pa-
leozoicos de la Zona Cantábrica. En cambio, en el
sector occidental, los clastos son exclusivamente de
naturaleza silícea indicando una procedencia de la
Zona Asturoccidental-Leonesa, con un área madre
más próxima, puesto que los sedimentos en estas
zonas son más gruesos.
Unidad aloestratigráfica Candanedo
Está integrada por las Fms Villarroquel, Canda-
nedo y Mansilla, y abarca una edad Mioceno Infe-
rior (Ageniense inferior) - Mioceno Superior (Va-
llesiense superior). Las dos primeras están adosa-
das al frente montañoso, son de naturaleza
conglomerática y presentan bajo porcentaje de are-
na. Sin embargo, hacia el sur, la Fm Mansilla susti-
tuye a las dos anteriores, con frecuentes cambios la-
terales de facies. Las litologías mayoritarias en esta
última unidad son: arenas, lutitas y carbonatos con
un pequeño porcentaje de conglomerados.
Esta unidad aloestratigráfica alcanza gran exten-
sión y una potencia variable. Así, en la zona norte,
el espesor máximo es de 2.000 m, mientras que, ha-
cia el sur disminuye de forma progresiva hasta al-
canzar, aproximadamente, 600 m en el área de Va-
lencia de Don Juan. Asimismo, la inclinación de las
capas varía de norte a sur, desde 20°S y 50°S hasta
disponerse subhorizontales.
La macrosecuencia de la unidad aloestratigráfica
Candanedo es granocreciente, durante los 800 m ba-
sales mientras que, en los 700 m finales se aprecia
un carácter granodecreciente. Ello significa que en
la parte superior de la unidad se da la retrograda-
ción de las facies distales, arenosas y lutíticas sobre
las conglomeráticas proximales. Este hecho se com-
prueba en los afloramientos, donde las facies dista-
les de la Fm Mansilla solapan a las facies proxima-
les, tanto de la Fm Candanedo (valle del río Curue-
ño) (Fig. 3 A), como de la Fm Villarroquel (valle
del río Órbigo) (Fig. 3 B).
Paleogeografía
El dispositivo sedimentario de esta unidad está consti-
tuido en el norte por abanicos aluviales (Fms Candane-
do y Villarroquel), que hacia el sur, dan paso a una ex-
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tensa llanura fluvial con canales y depósitos de llanura
de inundación (Fm Mansilla) (Fig. 2 B).
Los abanicos aluviales pueden ser definidos
como húmedos y de alta eficacia de transporte con
predominio de sistemas fluviales trenzados. En zonas
muy proximales de estos abanicos aluviales se locali-
zan depósitos de debris flows alternando con depó-
sitos de barras longitudinales de conglomerados.
La llanura fluvial está integrada por una red de
canales de baja sinuosidad que proceden de los abani-
cos aluviales. Estos canales atraviesan una llanura de
inundación amplia de carácter lutítico y arenoso, en la
que se forman paleosuelos de tipo: carbonatado, con
acumulaciones de hidróxidos de hierro y manganeso y
con neoformaciones de arcillas. Lateralmente, hacia el
sureste los canales tienen una sinuosidad mayor. En
esta llanura de inundación aparecen de forma dispersa
lagos someros y carbonatados.
Las áreas madres no varían respecto a la etapa
sedimentaria anterior. En los sectores noreste y sur
continúa, durante la unidad aloestratigráfica Canda-
nedo, el predominio de los clastos poligénicos pro-
cedentes de la Zona Cantábrica, mientras que, en la
parte oeste prevalecen los clastos silíceos derivados
de la Zona Asturoccidental-Leonesa.
Las paleocorrientes durante el depósito de esta
unidad se dirigen hacia el suroeste. La mayor parte
de las medidas tomadas se encuentran en un arco
comprendido entre 210°-240°, señalando sistemas
de paleodrenaje en los abanicos aluviales con apor-
tes transversales y oblicuos al frente montañoso que
se localizaría hacia el noreste.
Unidad aloestratigráfica Barrillos
Aflora en la parte norte del área estudiada con
un espesor máximo de 150 m. Está constituida por
la Fm Barrillos y es discordante sobre cualquiera de
las unidades aloestratigráficas anteriores. Está ca-
racterizada por facies detríticas gruesas: conglomera-
dos y arenas, con escasas lutitas. La cementación car-
bonatada está ausente y, con frecuencia aparece una ce-
mentación débil y localizada de oxihidróxidos de
hierro que confieren a los sedimentos una coloración
roja y ocre. La composición que domina en los clastos
es de naturaleza silícea. La erosión y encajamiento de
la red fluvial actual ha borrado todo el registro sedi-
mentario de las zonas distales de la unidad.
La unidad aloestratigráfica Barrillos representa
la tercera y última etapa sedimentaria en la región.
Se inicia en el Vallesiense superior y finaliza en el
tránsito Turoliense-Rusciniense, previo al encaja-
miento de la red fluvial actual.
La tendencia de la macrosecuencia es difícil pre-
cisarla, ya que no se cuenta con el apoyo esencial de
una sección completa.
A. Herrero, G. Alonso Gavilán y J.R. Colmenero
Figura 2.- Mapas paleogeográficos. A) Unidad aloestratigráfica Vegaquemada. B) Unidad aloestratigráfica Candanedo. C) Unidad aloestratigráfica
Barrillos. En este último caso, la posición actual del zócalo sería similar a la del frente montañoso.
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Paleogeografía
El dispositivo sedimentario de esta unidad está re-
presentado por un sistema coalescente de abanicos
aluviales instalados al pie del frente montañoso
(Fig. 2 C). Una de las diferencias principales con
los abanicos aluviales de la anterior unidad es la
enorme extensión longitudinal que alcanzan las fa-
cies proximales, ya que las facies conglomeráticas
se alejan del frente montañoso hasta 40 km.
Al norte, en los sectores proximales estos abani-
cos muestran procesos sedimentarios de tipo debris
flows, y al sur, en los sectores medios y distales do-
minan los sistemas fluviales con canales de baja si-
nuosidad con depósitos abundantes de barras de
conglomerados longitudinales y transversales. Es-
tos canales son someros, con actividad constante y
tienen una relación anchura/profundidad alta. Por
ello, los abanicos aluviales se pueden definir como
húmedos, de alta eficacia de transporte y domina-
dos por sistemas fluviales de baja sinuosidad. El de-
sarrollo de las facies lutíticas propias de llanura de
inundación es escaso debido a la gran movilidad que
presentan los cauces fluviales.
Las paleocorrientes medidas en la unidad aloes-
tratigráfica Barrillos señalan un sentido hacia el
SSO y, localmente, en la zona noroeste se dirigen
hacia el SE. Con ello, se evidencia un cambio en la
dirección de las paleocorrientes generales de la uni-
dad, al pasar de estar dirigidas hacia 210°-240°, en
la unidad aloestratigráfica Candanedo, a dirigirse
hacia 180°-200° en la de Barrillos.
La composición litológica de los clastos varía
asimismo, en relación a las anteriores unidades. En
la unidad aloestratigráfica Barrillos son exclusiva-
mente silíceos. Estas litologías proceden de los re-
lieves de la Zona Cantábrica y de la Zona Asturoc-
cidental-Leonesa, que ocuparían una posición muy
parecida a la actual.
Geología del subsuelo
El análisis de 17 perfiles de sísmica de re-
flexión con un total de 800 kilómetros, comple-
mentadas con el estudio de las diagrafías de son-
deos próximos a ellas, permitió identificar tres re-
flectores denominados: basal, intermedio y
superior. Todos ellos son definidos como límites de
las unidades sísmicas que se diferencian en sub-
suelo (Fig. 4).
Los reflectores basal e intermedio se hallan afec-
tados por diversas fracturas que únicamente, en la
parte norte de algunas secciones llegan a romper al
reflector superior (Fig. 5). Se han identificado dos
sistemas de fracturas teniendo en cuenta la inclina-
ción del plano de falla.
El primer sistema de fracturas tiene el plano de
falla inclinado al norte y se identifica con el con-
junto de cabalgamientos frontales alpinos, respon-
sables de la elevación de la Cordillera Cantábrica.
Está situado en la parte septentrional del área y tie-
ne una dirección este-oeste. Dentro de este sistema
se han localizado tres cabalgamientos: el cabalga-
miento principal, el cabalgamiento de El Campillo
y el cabalgamiento de Candanedo (Fig. 5).
El cabalgamiento principal es el más importante,
marca el límite tectónico de la Cuenca del Duero y
cobija a los sedimentos terciarios (Fig. 4) como ya
señaló Gómez de Llarena en 1934. Alonso et al.,
(1996) analizan este cabalgamiento y calculan su
desplazamiento. Su trazado tiene una dirección
este-oeste, una longitud superior a 50 km, y un án-
gulo de buzamiento variable entre 20°-30° N. El
máximo cobijamiento de aproximadamente 7-8 km
se produce entre Guardo y Cistierna y lateralmente
decrece. Como se señala en este trabajo, el cabalga-
miento lleva asociado un pliegue frontal en los ma-
teriales terciarios, que es definido como un sincli-
nal de flanco norte subvertical. Hacia el este, en la
zona de Palencia, el cabalgamiento es reemplazado
Figura 3.- A) Esquema de campo de la margen izquierda del río
Curueño con la situación de las columnas realizadas. Se observa el cam-
bio lateral indentado entre las Formaciones Mansilla y Candanedo. B)
Relaciones laterales entre las Formaciones Villarroquel y Mansilla y, la
discordancia entre éstas y la Formación Barrillos. Modificada de Herre-
ro (2001). La posición de los cortes está señalada en la figura 1 A.
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por la falla de Becerril, analizada por Espina (1992;
1994) y Espina et al. (1994 y 1996).
El cabalgamiento de El Campillo se ubica al sur
de la localidad de Guardo (Figs. 5 y 6). A un lado y
al otro de esta falla existe una fuerte variación en el
espesor de los sedimentos terciarios. Gallastegui
(2000) analiza este cabalgamiento señalando un bu-
zamiento entre 25°-30°, una longitud de 27 km y un
desplazamiento entre bloques de 650 m. El cabalga-
miento afecta a los sedimentos paleozoicos, meso-
zoicos y al Paleógeno Inferior y fue fosilizado por
depósitos de edad Paleógeno medio.
El cabalgamiento de Candanedo está situado al
este de dicha localidad. Como los anteriores tiene
una inclinación hacia el norte y un trazado este-oes-
te. Su longitud es de aproximadamente 10 km y un
ángulo de buzamiento entre 70°-80° N. Delante de
esta estructura se hunden los reflectores formando
una pequeña cubeta de diámetro inferior a 10 km2.
Detrás del mismo los parámetros reflexivos se pier-
den y están distorsionados, posiblemente debido a
una fuerte inclinación de las capas.
El segundo sistema de fracturas tiene el plano de
falla inclinado al sur. Se localiza por toda la parte
meridional del área de estudio (Fig. 5) y está repre-
sentado por un conjunto de fallas inversas de traza-
do dirigido principalmente entre N 90º y N 140º.
Son accidentes tectónicos preterciarios que afectan
a las unidades paleozoicas y mesozoicas y están fo-
silizados por las unidades terciarias. No obstante,
en la parte occidental del área ha persistido su acti-
vidad durante la etapa terciaria, como se aprecia en
las proximidades de Utrera, al oeste de Villarroquel,
donde los sedimentos paleozoicos cabalgan sobre
los materiales terciarios. Este sistema de fracturas
Figura 4.- Parte de una sección sísmica donde se aprecian las unidades sísmicas, los reflectores principales y el cabalgamiento principal que afecta
a todas las unidades sísmicas. La situación de la sección sísmica aparece reflejada en la figura 1 B.
se crea como respuesta a reactivaciones y rotacio-
nes de cabalgamientos de época varisca.
Unidades sísmicas
Para llevar a cabo la identificación, definición e inter-
pretación de las unidades sísmicas se realizó un estudio
de los parámetros de la reflexión: amplitud, configura-
ción, continuidad, frecuencia e intervalo de velocidad, así
como de la forma y geometría de la reflexión.
Se han diferenciado cuatro unidades sísmicas de-
nominadas de muro a techo: Paleozoica (USPz),
Mesozoica (USMz), Paleógena (USPg) y Neógena
(USNg) (Figs. 4 y 7). Están separadas por los re-
flectores: basal, intermedio y superior. Los dos prime-
ros se identifican en todo el área de estudio debido a su
distinta reflectividad. Asimismo, el reflector superior
tiene una continuidad alta por toda la zona, si bien, en
algunas partes de secciones sísmicas concretas, su con-
tinuidad se llega a perder. El estudio se ha centrado en
las dos unidades terciarias.
Unidad sísmica Paleógena (USPg)
Se identifica en superficie con la unidad aloestrati-
gráfica Vegaquemada. Las características de las re-
flexiones de esta unidad sísmica (Fig. 7) son: a) los
reflectores internos no se continúan en grandes dis-
tancias, y se aprecia una sustitución por otros de
características similares mostrando un carácter con-
cordante en las reflexiones basales, b) presentan
valores muy bajos de amplitud, c) la frecuencia es
baja, siendo algo mayor hacia el norte, d) los reflec-
tores internos en la parte norte de algunas secciones
sísmicas aparecen inclinados con ángulos variables
de buzamiento y, e) se observa una geometría en
A. Herrero, G. Alonso Gavilán y J.R. Colmenero
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Figura 5.- Posición geográfica de los dos sistemas de fracturas identificados en las secciones sísmicas.
forma de cuña que se abre hacia el noreste y tiene su
mínimo espesor hacia el sur y hacia el oeste de la
zona estudiada.
Se han realizado los mapas de isolíneas con los va-
lores de la velocidad, del tiempo sísmico, así como los
de profundidad para los diferentes reflectores princi-
pales obteniéndose los correspondientes mapas de con-
tornos. En el mapa de isovelocidad para el reflector in-
termedio (límite basal de la USPg) (Fig. 8 A) se pone
de manifiesto la existencia, en la zona norte, de veloci-
dades entre 4.200 y 4.600 m/s, valores anormalmente
altos, que pueden deberse a la fuerte inclinación de las
capas sedimentarias en esta zona, con buzamientos en-
tre 70°S y 80°S. Hacia el suroeste los valores son cada
vez menores hasta los 2.000 m/s. Según los ábacos es-
tos valores de isovelocidad se corresponden con arci-
llas, mezclas de gravas y arcilla y de areniscas.
En el mapa de tiempo sísmico doble (Fig. 8 B) se
observa un área con máxima profundidad en tiempo en
la zona de Almanza (1,6 s). Las isolíneas muestran va-
lores mínimos al norte, en Vegaquemada, y en las zo-
nas oeste y suroeste, donde se llegan a alcanzar los 0,5
segundos e incluso inferiores.
Figura 6.- Parte de una sección sísmica donde se observan las unidades
sísmicas Paleozoica (USPz), Mesozoica (USMz) y parte inferior de la
Paleógena (USPg) afectadas por el cabalgamiento de El Campillo. La si-
tuación de la sección sísmica aparece reflejada en la figura 1 B.
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En el mapa de isobatas (Fig. 8 C) obtenido para
la base de la USPg se identifican formas de domos y
cubetas relacionadas con las fracturas de la base de
la USPg (Fig. 8 C). Se aprecia una zona con valores
de profundidad superiores a los 2.800 m entre las
localidades de Cistierna y Almanza. Fuera de este
área los valores de profundidad disminuyen hasta
500 m, tanto hacia el oeste como al suroeste. Este
mapa proporciona las profundidades de la base del
Terciario de la zona estudiada.
Unidad sísmica Neógena (USNg)
El límite inferior con la unidad infrayacente es el
reflector superior. Este reflector se puede seguir en
todas las secciones sísmicas, aunque, en espacios
pequeños se ha tenido que deducir, debido a una
pérdida de los parámetros sísmicos intrínsecos de
las unidades, posiblemente ocasionados por defi-
ciencias en la adquisición y procesado de la señal.
La USNg tiene mayor espesor que la anterior y
se corresponde en superficie con las unidades aloes-
tratigráficas Candanedo y Barrillos. Los atributos
sísmicos más característicos (Fig. 7) son: a) los re-
flectores internos presentan una mayor continuidad
lateral tanto en las áreas del norte como hacia el sur,
b) la amplitud al norte es fuerte y en el sur modera-
da a baja, c) la frecuencia suele ser alta, aunque lo-
calmente llegue a ser moderada, y es el carácter más
representativo de esta unidad, d) la configuración
de los reflectores es oblicua en la zona norte, entre
30-40° de inclinación y, hacia el sur, se pierde pau-
latinamente hasta ser casi subhorizontales y, e)
muestra una geometría en forma de cuña abierta ha-
cia el noreste. La terminación de los reflectores es
concordante en la base, mientras que, en el techo
presentan un toplap, bien identificado en la zona
norte. Los espesores mínimos se localizan en la
zona sur, mientras que los máximos se ubican en la
zona noreste, eje La Robla-Saldaña.
Al norte, la USNg está afectada por el conjunto de
cabalgamientos frontales alpinos. En la zona occiden-
tal del área se apoya sobre la USPg o sobre la USPz.
El mapa de isovelocidades (Fig. 9 A) para el límite
basal de la USNg muestra los mayores valores con más
de 4.000 m/s en las áreas del norte, en las localidades
de Cistierna y Candanedo. Estos valores altos son res-
puesta a conglomerados ubicados en esas localidades.
Hacia el sur los valores no son nunca inferiores a 2.000
m/s, indicando litologías de arena y arcilla.
En el mapa de isocronas (tiempo sísmico doble) del
reflector superior (Fig. 9 B) el máximo se encuentra en la
localidad de Almanza con valor superior a 1,2 segundos.
Las isolíneas muestran una morfología en forma de surco
alargado en dirección noroeste-sureste definiendo el eje
La Robla-Saldaña.
El mapa de isobatas del reflector superior (Fig. 9
C) muestra profundidades mximas de la USNg en la
dirección NO-SE, eje La Robla-Saldaña. Aparecen
Figura 7.- Parte de una sección sísmica donde aparecen los reflectores subhorizontales en las unidades sísmicas Paleógena y Neógena. La USPg
presenta una baja amplitud, una frecuencia menor y una continuidad inferior que en la USNg. La situación de la sección sísmica aparece reflejada en
la figura 1 B.
A. Herrero, G. Alonso Gavilán y J.R. Colmenero
207
Revista de la Sociedad Geológica de España, 17(3-4), 2004
El mapa de isopacas de la unidad sísmica Paleó-
gena (USPg) (Fig 10) se obtuvo al restar las profun-
didades obtenidas de los mapas de isobatas de los
reflectores intermedio y superior. Las isolíneas de-
finen una morfología de domos y cubetas y una geo-
metría en forma de cuña para la USPg. Los máximos
espesores se sitúan al norte donde se alcanzan valo-
res de 1.600 m al este de Candanedo, de 1.400 m al
noreste de Almanza y de 1.100 m al este de La Ro-
bla. Los valores medios del espesor se sitúan en tor-
no a los 1.200 m. El espesor disminuye progresiva-
mente hacia el sur hasta alcanzarse valores inferio-
Figura 8.- Mapas de isovelocidad (A), de tiempo sísmico doble (B) e isobatas (C) para el reflector intermedio (límite basal de la unidad sísmica
Paleógena, USPg). El intervalo de contorno es de 200 metros/segundo, 0, 1 segundos y 200 metros, respectivamente. El plano de referencia es el de
900 m sobre el nivel del mar.
dos zonas con mayores profundidades localizadas en
las proximidades de Barrillos (1.700 m) y Almanza
(1.900 m). Las isolíneas disminuyen su valor progresi-
vamente hacia el norte y hacia el sur. En la zona norte
la disminución de los valores de la profundidad pue-
den deberse a un efecto de distorsión creado por la in-
clinación de las capas. Al norte del cabalgamiento de
El Campillo se delimita un área donde las isolíneas
de los mapas obtenidos para las USPg y USNg
muestran valores inferiores a los que se dan al sur
de la misma. Por ello, no se descarta que durante el
Terciario actuara como paleorrelieve.
ESTRATIGRAFÍA DEL SUBSUELO EN EL SECTOR NOROESTE DE LA CUENCA DEL DUERO
208
Revista de la Sociedad Geológica de España, 17(3-4), 2004
res a los 100 m en la localidad de Valencia de Don
Juan. Esta geometría es indicativa de la existencia
de un surco configurado en la USPg y adosado al
frente montañoso.
Análisis de las diagrafías
Se han analizado numerosos sondeos entre los
que cabe señalar los de Santa María del Monte del
Condado, Villaquilambre, Sahagún de Campos,
Fresnellino, Cembranos, Grajal de Campos y los
sondeos de exploración de hidrocarburos: El
Campillo, León-1, León-1 bis y Villameriel-1. La
mayor parte de los sondeos se ubican algo aleja-
dos de la Cordillera Cantábrica y sus profundida-
des permiten investigar los 700 m superiores de
la USNg.
Para cada uno de los sondeos se han analizado
los parámetros geofísicos haciendo hincapié en los
gradientes de las propiedades físicas y químicas
medidas y se ha realizado el análisis secuencial y
arquitectura estratigráfica.
Figura 9.- Mapas de isovelocidad (A), de tiempo sísmico doble (B) e isobatas (C) para el reflector superior (límite basal de la unidad sísmica
Neógena, USNg). El intervalo de contorno es de 200 metros/segundo, 0, 1 segundos y 100 metros, respectivamente. El plano de referencia es el de
900 m sobre el nivel del mar.
A. Herrero, G. Alonso Gavilán y J.R. Colmenero
209
Revista de la Sociedad Geológica de España, 17(3-4), 2004
En el ejemplo del sondeo de Villaquilambre (Fig.
11) los parámetros geofísicos fueron: la resistividad
monoelectródica, el potencial espontáneo y la ra-
dioactividad gamma-natural. La arquitectura estra-
tigráfica de este sondeo muestra cuatro secuencias
completas y otras dos incompletas al faltarle el te-
cho o el muro. Están ordenadas en secuencias me-
nores presentando formas de campana (granodecre-
cientes) o de embudo (granocrecientes). En la mitad
inferior (210 m basales) son más abundantes los ti-
pos en campana, embudo y cilíndrica, y a partir de
los 210 m las formas son más homogéneas sin nin-
guna tipología definida. Estos hechos parecen refle-
jar que las capas de conglomerados son más abun-
dantes en la mitad inferior 458-210 m y, hacia el te-
cho, se da una disminución de la granulometría.
Todo ello permite interpretar una tendencia de tipo
granodecreciente para todo el sondeo.
El análisis secuencial general para los 700 m su-
periores de la unidad sísmica Neógena (USNg)
muestran una tendencia general granodecreciente.
Asimismo, se observa que si las unidades conglo-
meráticas progradaran hacia el sur, necesariamente
tendrían que aparecer en la parte superior de los
sondeos numerosas capas de conglomerados. Este
hecho no se da y, por tanto, se puede deducir una
tendencia retrogradante al menos para esos 700 m
superiores de la USNg (Herrero, 2001). Ello permi-
te corroborar que la parte superior de la Formación
Mansilla se apoya, hacia el norte, sobre las Forma-
ciones Candanedo y Villarroquel (Fig. 12), hecho ya
observado en superficie.
En la correlación realizada (Fig. 13) sólo se
identifica la USNg que se corresponde en superficie
en este área con la Formación Mansilla. En los son-
deos situados al suroeste, Pobladura de Pelayo Gar-
cía, León-1, León-1 bis, también aparecen las uni-
dades sísmicas del zócalo, USPz y USMz. En super-
ficie la Formación Mansilla se caracteriza por
presentar canales de conglomerados y arenas inter-
calados entre lutitas y fangos. Este hecho, está re-
gistrado también en el subsuelo, pero la ausencia de
niveles de referencia y las distancias kilométricas
entre los sondeos impide concretar la correlación
con certeza y la definición morfológica de los cuer-
pos sedimentarios.
Figura 10.- Mapa de isopacas de la unidad sísmica Paleógena (USPG). Intervalo de contorno de 100 metros. El plano de referencia es el de 900 m
sobre el nivel del mar.
ESTRATIGRAFÍA DEL SUBSUELO EN EL SECTOR NOROESTE DE LA CUENCA DEL DUERO
210
Revista de la Sociedad Geológica de España, 17(3-4), 2004
Geometría del relleno sedimentario. Cuenca de ante-
país
Teniendo en cuenta la correlación realizada con las
secciones sísmicas, los datos de los sondeos y profun-
didades obtenidas de los mapas de isobatas para las
unidades sísmicas Paleógena y Neógena (USPg y
USNg), se han confeccionado varios paneles de co-
rrelación de las unidades sísmicas (Figs. 13, 14 y
15). De su estudio se desprende: a) la posición de
los límites y la extensión cuencal de los mismos; b)
la geometría en forma de cuña tanto para la unidad
sísmica Paleógena (USPg) que se cierra hacia el sur y
oeste, como para la unidad sísmica Neógena (USNg)
con espesor mayor al norte; c) el progresivo hundi-
miento del basamento paleozoico y mesozoico (USPz
y USMz) de la Cuenca del Duero hacia el norte y el
este; d) la disminución del espesor de las unidades
terciarias (USPg y USNg) hacia el sur y desde Vi-
llameriel hacia el oeste y, e) la presencia de una dis-
continuidad entre la USNg y la USPz en el suroeste.
El dato que corrobora la pérdida de espesor de
las unidades terciarias hacia el este se obtiene al
observar los sondeos El Campillo y Peña-1 y com-
parar sus características geológicas. El primero de
ellos presenta un espesor de 1.838 m para todo el
Terciario, de los que 813 m pertenecen a la USPg y
1.025 m a la USNg. En el sondeo Peña-1, ubicado al
este del anterior, el espesor para todo el Terciario con-
tinental es de 930 m, según Lanaja et al. (1987).
Otro hecho destacable es la presencia a profundida-
des próximas a 500 m de las unidades sísmicas Pa-
leozoica (USPz) y Mesozoica (USMz) en los son-
deos León-1, León-1 Bis y Pobladura de Pelayo
García, ubicados al suroeste del área de estudio. En
cambio, en los sondeos Villameriel-1 y El Campillo
situados más hacia el este, aparecen estas mismas
unidades por debajo de los 1.800 m. Esta diferencia
de cota marca la existencia en la zona suroeste, área
de Valencia de Don Juan, de una elevación topográ-
fica del zócalo en dirección noroeste-sureste que
constituye un paleorrelieve. Esta elevación del fon-
do de la Cuenca del Duero es detectada por sísmica de
reflexión y en la correlación de los sondeos.
Para explicar esta elevación del basamento es nece-
sario tener en cuenta la estructura del zócalo que
aparece en el sector suroeste de la provincia de
Figura 11.- Sondeo de Villaquilambre.
Figura 12.-Retrogradación de las Fms Candanedo y Villarroquel hacia
el norte y la consiguiente expansión de la Fm Mansilla, en los 700 m
superiores de la unidad sísmica Neógena (USNg).
A. Herrero, G. Alonso Gavilán y J.R. Colmenero
211
Revista de la Sociedad Geológica de España, 17(3-4), 2004
León. En este sector la Zona Asturoccidental-Leo-
nesa se caracteriza por presentar un conjunto de ca-
balgamientos (Cabalgamiento basal del Manto de
Mondoñedo, Cabalgamiento de Valdueza), fracturas
(Falla del Morredero como prolongación de la Falla
de Vivero) y pliegues (Anticlinal del Teleno y Plie-
gues de Tuchas), entre otros señalados por Heredia
et al. (1994). Estas estructuras tectónicas presentan
direcciones comprendidas entre N 100º y N 140º an-
tes de desaparecer debajo de los sedimentos tercia-
rios de la Cuenca del Duero. Esta elevación del zó-
calo se identifica con la prolongación del Cabalga-
miento basal del Manto de Mondoñedo hacia la
Cuenca del Duero y con las estructuras existentes
detrás del mismo (Herrero, 2001). Las unidades
USMz, USPg y USNg muestran un adelgazamiento
progresivo hacia el suroeste y, la USPg no aparece
en los sondeos León-1, León-1 bis o Pobladura de
Pelayo García (Fig. 13). Esta pérdida de espesor se
podría explicar con el rejuego, durante diferentes
etapas terciarias, de la prolongación del Cabalga-
miento basal del Manto de Mondoñedo y de las es-
tructuras tectónicas asociadas. Por ello, esta eleva-
ción ejerció un control sedimentario activo durante
la USMz y la USPg, y su actividad fue menor du-
rante la etapa de la USNg.
Asimismo, se puede definir una geometría en
forma de surco alargado en dirección NO-SE para el
Terciario del dominio noroccidental de la Cuenca del
Duero corroborando el observado en el mapa de
Figura 13.- Panel de correlación realizado con los sondeos donde se atraviesan las unidades sísmicas: USPz,
USMz y USNg. Se han apartado algunos sondeos para facilitar la observación de la geometría de las unidades.
Modificada de Herrero (2001).
ESTRATIGRAFÍA DEL SUBSUELO EN EL SECTOR NOROESTE DE LA CUENCA DEL DUERO
212
Revista de la Sociedad Geológica de España, 17(3-4), 2004
isobatas para la base del Terciario (Fig. 8 C). La forma
del surco es asimétrica, más profunda en la zona situada
delante del cabalgamiento frontal alpino, y más somero
en la zona sur y este. Este surco está afectado por los
dos sistemas de fracturas definidos, tanto por el que
tiene el plano de falla inclinado hacia el sur, como por
el que muestra el plano de falla buzando al norte. Esta
geometría presenta una configuración y unas
características tectónicas y estructurales similares a las
de un surco de antepaís (Fig. 16), modelo que fue
considerado por Mabesoone (1959 y 1961), de Jong
(1971), Alonso et al. (1996) y Gallastegui (2000) para
el dominio noroccidental de la Cuenca del Duero.
Dicho modelo es similar al propuesto por DeCelles y
Giles (1996) y seguido, asimismo por Herrero (2001).
En efecto, las secciones sísmicas y los mapas de
isobatas de las unidades terciarias muestran una
geometría, que se puede relacionar con un surco asi-
métrico de antepaís (Fig. 16). En el subsuelo, el zó-
calo aparece a profundidades de 2.800 m en zonas
próximas al contacto con la Cordillera. Hacia el sur
y hacia el oeste, su profundidad va disminuyendo
hasta los 600 m en las proximidades de Valencia de
Don Juan. La unidad sísmica Paleógena (USPg) tie-
ne una geometría en forma de cuña, con espesores
máximos en las zonas norte y este y mínimos hacia
el suroeste (Fig. 10). Esta forma de cuña se relacio-
na con una mayor subsidencia en la zona norte. Asi-
mismo, la unidad sísmica Neógena (USNg) presenta
una geometría también en forma de cuña, con pro-
fundidades mayores localizadas al norte del eje La
Robla-Saldaña (noroeste de Almanza) y mínimas en
la zona suroeste del área estudiada (Fig. 9 C). Esta
geometría permite suponer que el dominio nor-occi-
Figura 14.- Situación geográfica y panel de correlación de las principales secciones sísmicas donde se aprecia la geometría tridimensional y las
fracturas que afectan a las unidades sísmicas, modificada de Herrero (2001).
A. Herrero, G. Alonso Gavilán y J.R. Colmenero
213
Revista de la Sociedad Geológica de España, 17(3-4), 2004
dental de la Cuenca del Duero, con un espesor de
sedimentos de 3.500 m tuvo un comportamiento de
cuenca de antepaís.
El surco (foredeep) tiene una orientación este-oes-
te y se localiza delante del cabalgamiento frontal al-
pino que eleva la Cordillera Cantábrica. Ello permite
calcular una anchura para esta zona que sobrepasa
los 40 km y una longitud que supera la zona estu-
diada. Las fallas inversas que aparecen en el fondo
del surco se corresponden con el sistema de fractu-
ras con el plano de falla inclinado hacia el sur. El
resultado final muestra un basamento paleozoico y
mesozoico fracturados y estructurados en escalera
que se hunden, progresivamente hacia el norte. La re-
construcción de la evolución terciaria de las unida-
des aloestratigráficas permite definir la geometría
que presenta la cuenca sedimentaria (Fig. 17).
Una de las características propias de una cuen-
ca de antepaís es la migración de los depocentros
hacia el cratón conforme avanza la deformación.
En la zona estudiada, las zonas de mayor profundi-
dad terciaria migran hacia el sur (Figs. 17 y 18). Las
zonas de máxima profundidad para la unidad sísmica
Paleógena (USPg) debieron situarse algo más al norte
que las de la unidad sísmica Neógena (USNg), que se
localizan al norte del eje La Robla-Saldaña (NO-SE).
De este modo, el surco está abierto hacia el sureste y
configura la cuenca en la zona de estudio como un
paleosurco con eje NO-SE.
El umbral periférico (forebulge) que es la re-
gión de potencial levantamiento flexural en la zona
cratonizada delante del surco, se identifica en la
zona suroeste del área, al apreciarse una elevación
del zócalo en varias secciones de sísmica de re-
flexión, y también está reflejada por una mínima
profundidad de la cuenca en esta zona, como se
aprecia en los mapas de isobatas.
En las proximidades de Valencia de Don Juan, el
afloramiento de un basamento casi superficial indica
la existencia de un posible umbral periférico en el
subsuelo de la Cuenca del Duero. Esta zona se pro-
longa al oeste hacia el Cabalgamiento basal del Man-
to de Mondoñedo. Todas las unidades sísmicas tercia-
rias presentan profundidades mínimas en esa zona por
Figura 15.- Situación geográfica de los principales sondeos y correlación donde se cortan las unidades sísmicas USPz, USMz, USPg y USNg.
Modificada de Herrero (2001).
ESTRATIGRAFÍA DEL SUBSUELO EN EL SECTOR NOROESTE DE LA CUENCA DEL DUERO
214
Revista de la Sociedad Geológica de España, 17(3-4), 2004
lo que la zona del umbral periférico manifiesta rasgos
de haber sufrido una elevación flexural constante du-
rante el Terciario. El rejuego de este accidente y es-
tructuras tectónicas asociadas habría dado lugar a la
formación de una barrera para la sedimentación en el
Paleógeno. Durante la etapa de sedimentación de la
unidad sísmica Neógena esta barrera es sobrepasada
y permanece enterrada. En este sentido, la zona de
umbral periférico no parece ser sobrepasada por la
unidad aloestratigráfica Vegaquemada y es fosilizada
en parte por la unidad aloestratigráfica Candanedo.
Conclusiones
El registro sedimentario terciario del sector noroc-
cidental de la Cuenca del Duero se divide en tres uni-
dades aloestratigráficas: Vegaquemada, Candanedo y
Barrillos. Se resumen las principales características se-
dimentarias y la paleogeografía para cada unidad.
En subsuelo se han diferenciado cuatro unidades
sísmicas, de las cuales una, representa a los sedi-
mentos paleozoicos (USPz) otra, a los mesozoicos
(USMz) y las otras dos, se han asignado al Terciario
(USPg y USNg). Para estas dos últimas se han obte-
nido los mapas de isovelocidad, isocronas y de isoba-
tas, así como su correlación con las unidades sedimen-
tarias de superficie. El estudio de la geometría que pre-
sentan las unidades sísmicas establecidas permiten
definir, para este sector de la Cuenca del Duero un
surco de antepaís subsidente delante del frente mon-
tañoso de la Cordillera Cantábrica y un umbral pe-
riférico elevado hasta los 500 m.
A. Herrero, G. Alonso Gavilán y J.R. Colmenero
Figura 16.- Cortes donde se muestra como varían la profundidad de las unidades sísmicas USPg y USNg, así como la
geometría y la fracturación que afecta a estas unidades y al zócalo.
215
Revista de la Sociedad Geológica de España, 17(3-4), 2004
fue sobrepasado por la unidad aloestratigráfica Can-
danedo.
Agradecimientos
A la empresa REPSOL por la cesión de los perfiles sís-
micos. Los autores agradecen las correcciones y sugeren-
cias realizadas sobre el manuscrito por dos revisores anóni-
mos y las aportadas por el editor principal doctor J. M. Gon-
zález Casado. Todas ellas han permitido su mejora.
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Figura 17.- Reconstrucción idealizada de la evolución sedimentaria du-
rante el Terciario. A) Unidad aloestratigráfica Vegaquemada. B) Uni-
dad aloestratigráfica Candanedo. C) Unidad aloestratigráfica Barrillos.
Las líneas discontinuas corresponden a trazas de capas.
Figura 18.- Migración hacia el sur de los depocentros durante el
Ageniense inferior y Vallesiense superior
El surco con una orientación este-oeste, tiene
una anchura superior a los 40 km y un espesor total
de sedimentos inferior a 3.500 m. El umbral perifé-
rico está situado al suroeste de área de estudio y
representa una zona de elevación del basamento
donde el espesor de las unidades sísmicas es redu-
cido. Este umbral periférico coincide con la pro-
longación del Cabalgamiento basal del Manto de
Mondoñedo hacia la Cuenca del Duero. Debió de
actuar de barrera para la sedimentación durante la
etapa de la unidad aloestratigráfica Vegaquemada y
216
Revista de la Sociedad Geológica de España, 17(3-4), 2004
Manuscrito recibido el 13 de Noviembre de 2003
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A. Herrero, G. Alonso Gavilán y J.R. Colmenero
... Alonso et al., 1996;Santisteban et al., 1996;Martin-González and Heredia, 2011), when deposits were supplied from an uplifted area located to the north of the Oviedo Basin, approximately in correspondence of the present-day shoreline. Consistently, Late Eocene to Oligocene strata onlap to the south (Sections 4 to 8 of Fig. 6), even in the northern limb of the basin (Herrero et al., 2004). ...
... during Middle to Late Eocene (Alonso et al., 1996;Santisteban et al., 1996;Gallastegui, 2000) and where a progressive southward migration of Cenozoic depocentres has been documented (Herrero et al., 2004). These data support the hypothesis of Gallastegui (2000), who indicated that indentation of the lower crust started about 100 km to the north of the present-day position of the Duero Frontal Thrust. ...
... As previously pointed out, both the stratigraphic (e.g. Herrero et al., 2004) and the structural record (Quintà and Tavani, 2012) in the Cantabrian pro-wedge indicate that the foredeep-forebulge system has progressively migrated southward, consistent with the interpretation of Gallastegui (2000), who indicated that subduction and related indentation of the lower crust started about 100 km to the north of the present-day position of the Duero Foreland Basin. That area is the Iberian platform that, accordingly, should host evidence of how upper crustal levels respond to subduction initiation. ...
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The Cantabrian domain represents the western portion of the Pyrenean orogen, in the area where the Iberian continental lithosphere was subducted toward the north underneath the transitional to oceanic lithosphere of the Bay of Biscay. There, the about 100 km of orogenic convergence have been mostly accommodated in the northern portion of the orogen (i.e. the retro wedge) developed in the Bay of Biscay abyssal plain, while only crustal-scale folding with limited internal deformation occurred in the Cantabrian southern wedge (pro-wedge). Integrated meso- and macrostructural analyses and a reappraisal of available information from the transitional area between the Pyrenean and Cantabrian domains are presented in this work, allowing to set geometric and kinematic constraints on the entire Meso-Cenozoic history of the northern portion of the Iberian Plate, including subduction initiation and evolution in the western portion of the Pyrenean orogen. The structural record of the Late Jurassic to Early Cretaceous deformation stage, which was associated with rifting and seafloor spreading in the Bay of Biscay, indicates a ridge perpendicular (NNE-SSW oriented) extension, with no evidence of relevant strike-slip components during rifting. A Cenozoic NNW-SSE oriented shortening stage followed, related to the limited (about 100 km) north-directed subduction of the Iberian continental lithosphere underneath the transitional to oceanic lithosphere of the Bay of Biscay. Subduction led to the formation of the poorly-developed Cantabrian pro-wedge, which is laterally juxtaposed to the well-developed Pyrenean pro-wedge to the east. During this convergence stage, the structural framework in the Cantabrian pro-wedge, and particularly along its transition with the Pyrenean wedge to the east, was severely complicated by the reactivation of Paleozoic and Mesozoic inherited structures. Data presented in this work fully support the development of the Cantabrian Mountains as related to indentation and consequent thickening of the Bay of Biscay transitional lower crust during north-directed subduction of Iberian continental lithosphere. In essence, the Cantabrian pro-wedge is a lithospheric south-verging fault-propagation anticline developing above the subduction plane. The structural record in the area indicates that a lithospheric fault-propagation folding stage was predated, during the very early stages of orogenic shortening, by the development of a lithospheric-scale open syncline overlying the nucleation point of lithosphere sinking. Such a syncline is today partially preserved and represents one of the few natural examples of subduction initiation.
... The Cenozoic aquifer system of the Duero basin is one of the largest in the Iberian Peninsula (Navarro Alvargonzález et al., 1993). It has an extension of about 45,000 km 2 and its thickness is about 1000-2000 m, reaching 3500 m in some parts, like in the Almazán basin and in the northern basin margin (Herrero et al., 2004;Huerta et al., 2011). ...
... These evaporites are Triassic and Cretaceous in age and crop out in the Cantabrian Mountains (Cámara, 2017;Iribar and Ábalos, 2011). There are Cenozoic evaporites in the northeastern part of the Duero basin as well (Pineda Velasco, 1996;Siemcalsa, 1997), but not in the northern part (Herrero et al., 2004;Herrero et al., 2010), where the present-day groundwaters come from. As discussed before, deep groundwaters in Villafáfila correspond to regional discharges with long residence time in the aquifer system. ...
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Villafáfila lakes are a natural reserve included in the intergovernmental RAMSAR agreements for conservation of wetlands, with special interest for their brackish-saline waters. These lakes are located at the western margin of the Duero basin, whose aquifer system has no evaporitic rocks upstream. Understanding the origin of the lake´s salinity, the groundwater circulation and the distribution of the brackish-saline waters in the area is important not only for the preservation and management of the natural reserve, but for human water consumption as well. Three types of waters have been identified according to their chemical composition. Type 1 are calcium-bicarbonate fresh waters identified in the local recharge areas (surrounding hills); Type 2 are mixed waters dominated by sodium and chloride-bicarbonate, identified at the toe of the hills; Type 3 are brackish to saline sodium-chloride waters from the lakes, springs and boreholes. Time domain electromagnetic (TDEM) profiles have revealed the existence of a basement elevation that forces brackish regional groundwater flow to rise. Radiocarbon age of regional groundwaters points to residence times of 20-30 Ky. Villafáfila lakes are through-flow lakes nourished by meteoric waters (direct precipitation and shallow groundwaters) as deduced by stable isotopes (δ¹⁸OH2O, δDH2O), while the solutes are provided by ascendant deep groundwater flows in the lakes bottom and in the surrounding area. Sulphate stable isotopes (δ¹⁸OSO4=; δ³⁴SSO4=) suggest that deep groundwaters have been in contact with Triassic and Cenozoic evaporites. Below the lake´s bottom there is a brine (TDS= 27 g/l) contained within the lake-sediment aquitard that is concentrated by evaporation in the vadose zone and by salt recycling. A salinity inversion has been observed below the brine. The lack of saline crusts on the lake´s bottom is favored by the SW outflow of the brine.
... Teniendo en cuenta las diferencias encontradas en las propiedades sísmicas, como la variación en los parámetros de la reflexión (amplitud, configuración, continuidad, frecuencia e intervalo de velocidad), y la forma y geometría de la reflexión, en el subsuelo de la Hoja se han observado cuatro unidades sísmicas denominadas de muro a techo: Paleozoica (USPz), Mesozoica (USMz), Paleógena (USPg) y Neógena (USNg) (HERRERO, 2001HERRERO et al., 2004). Las dos primeras se encuentran en el zócalo de la Cuenca del Duero, mientras que las dos segundas se encuentran en los sedimentos terciarios. ...
... Parte de una sección sísmica donde se aprecian las características de las unidades sísmicas y los reflectores principales. Tomada de Herrero et al. (2004) A continuación, se describen las principales características de estas cuatro unidades sísmicas. ...
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URL for downloads: http://info.igme.es/cartografiadigital/geologica/Geologico200Hoja.aspx?intranet=false&id=19
... Teniendo en cuenta las diferencias encontradas en las propiedades sísmicas, como la variación en los parámetros de la reflexión (amplitud, configuración, continuidad, frecuencia e intervalo de velocidad), y la forma y geometría de la reflexión, en el subsuelo de la Hoja se han observado cuatro unidades sísmicas denominadas de muro a techo: Paleozoica (USPz), Mesozoica (USMz), Paleógena (USPg) y Neógena (USNg) (HERRERO, 2001HERRERO et al., 2004). Las dos primeras se encuentran en el zócalo de la Cuenca del Duero, mientras que las dos segundas se encuentran en los sedimentos terciarios. ...
... Parte de una sección sísmica donde se aprecian las características de las unidades sísmicas y los reflectores principales. Tomada de Herrero et al. (2004) A continuación, se describen las principales características de estas cuatro unidades sísmicas. ...
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El Mapa Geológico de la Hoja de León (Nº 19) a escala 1:200.000, se encuentra en el NO de la Península Ibérica, en el borde noroeste de la Cuenca del Duero, al sur de la Cordillera Cantábrica y al este de los Montes de León. URL for downloads: http://info.igme.es/cartografiadigital/geologica/Geologico200Hoja.aspx?intranet=false&id=19
... Among them, of interest in the study area are those of Evers (1967), de Jong (1971, Pérez García (1977), Colmenero et al. (1982a,b,c), Manjón et al. (1982a,b,c), García Ramos et al. (1982a,b,c), Leyva et al. (1984Leyva et al. ( , 1985, Herrero et al. (1994, Alonso et al. (1996), Herrero (2001Herrero ( , 2004b and Herrero et al. (2002). However, study of the surbsurface geology in this sector of the Duero basin was only recently begun by Gallastegui (2000), Herrero (2001Herrero ( , 2004a and Herrero et al. (2004aHerrero et al. ( ,b, 2008. ...
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The Cenozoic record of the north-western domain of the Duero basin is articulated at the surface through a set of continental depositional sequences called, from base to top, the Vegaquemada sequence, the Candanedo sequence, and the Barrillos sequence. These depositional sequences were deposited in continental sedimentary environments. The deposition of the first sequence occurred through a fluvial system with floodplains cut by low-sinuosity channels. The Vegaquemada sequence was developed between the Middle Eocene and the Early Agenian. The second sequence was formed by a set of highly efficient transport alluvial fans that evolved laterally towards fluvial systems with low-sinuosity fluvial channels and an extensive floodplain, where several types of palaeosols were formed. This sequence developed between the Early Agenian and the Late Vallesian. The third unit–the Barrillos sequence (between the Late Vallesian and the Turolian/Ruscinian transition), was generated by a set of highly efficient transport alluvial fans dominated by low-sinuosity fluvial channels.
... The presence of the above discussed early-orogenic assemblages several km to the north of the present-day position of the 15 forebulge, indicates that a southward migration of the latter has occurred (Fig. 20). This is consistent with the stratigraphic record of the Duero Basin, which started to act as foredeep at least during middle Eocene (Alonso et al., 1996;Santisteban et al., 1996;Gallastegui, 2000) and where a progressive southward migration of Cenozoic depocentres has been documented (Herrero et al., 2004). These data support the hypothesis 20 of Gallastegui (2000), who indicated that indentation of the lower crust started, during early Eocene, about 100 km to the north of the present day position of the Duero Frontal Thrust. ...
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The Cantabrian Transitional Area (CTA) is located in the eastern portion of the Cantabrian Mountain Range of the northern Spain. It represents the most important internal boundary within the Upper Cretaceous to Cenozoic E–W elongated Pyrenean Orogen. In the south-verging portion of this orogen, the CTA divides the western thick-skinned Cantabrian Domain, which accommodated for a limited portion of the total N–S oriented orogenic shortening, from the Pyrenean realm to the east, where the south-verging frontal structures are characterised by a marked thiN–Skin style of deformation, and significantly contributed to accommodate the total shortening. In the Cantabrian Transitional Area, Cenozoic syn-orogenic left-lateral, right-lateral and reverse dip-slip movements have occurred along different directions, postdating early-orogenic extensional structures. The latter indicate that the southern portion of the study area formed the eastern termination of the northward concave roughly E–W oriented proto Duero Foreland Basin. This basin was flanked to the north by the thick-skinned proto Cantabrian Belt, which included in its easternmost part the northern portion of the Cantabrian Transitional Area. Onset of right-lateral strike-slip tectonics along the WNW-ESE striking Ubiernal-Venatniella Fault System, which locates to the SW of the CTA and crosses the entire Cantabrian Belt and its formerly southern foreland basin, caused the dislocation of the belt-foredeep system. Contextually, thiN–Skinned structures belonging to the eastern domain of the Pyrenean Orogen laterally propagated and incorporated the eastern part of the proto Duero Foreland Basin. Coexistence of right-lateral and reverse movements to the west and to the east, respectively, determined the onset of an intrabelt compression at the boundary between the Cantabrian and Pyrenean domains, which was the ultimate act of the fusion of the two domains into a single orogen. Paradoxically, this fusion has basically occurred due to the penetration of the NW-SE-striking intraplate right-lateral transpressive system of the Iberian Chain into the Cantabrian Domain of the Pyrenean Orogen. Cenozoic right-lateral reactivation of the Ubierna Fault System, in fact, is part of a NW-SE striking intraplate strike-slip transpressive system, which to the south-east includes the Iberian Chain until the Mediterranean Sea and that, in the western termination of the Ubierna Fault System, branches off into three main splay faults, which are the Ventaniella and Leon faults, and the Duero frontal thrust. Taking into account the role of this Cenozoic transpressive system allows to drastically reduce the gap between plate kinematic reconstructions and geological evidences. This implies that, despite the limited amount of displacement, the Iberian Chain and the Ubierna-Ventaniella systems must be elevated to the rank of microplate boundary, which divided two sectors of the Iberian Plate. Accordingly, the intersection between this system and the Pyrenean Orogen, which occurs in the CTA, must be regarded as a triple junction zone.
... The ages are Oligocene to early Miocene for As Pontes and Upper Eocene for Oviedo. The Duero basin is Upper Cretaceous to Oligocene, with Neogene sediments onlapping Alpine structures (Santiesteban et al.,1996;Alonso et al., 1996), although other authors observe that in the westernmost parts, some thrusts are affecting middle Miocene deposits (Herrero et al., 1994;Herrero et al., 2004). ...
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The NW Iberian Massif is part of an ancient basement that has been considered a seismically stable area with no outstanding Cenozoic tectonics. However, recent seismic activity revealed the need for better knowledge of the Cenozoic structures in the area. Because of the lack of Mesozoic deposits and the scarcity of Cenozoic sediments, as well as the intense deformation of the Pre-Mesozoic Variscan basement, it is difficult to study the Cenozoic tectonic structures. In this work, the combination of detailed structural mapping and study of geomorphological markers in the Variscan basement has allowed recognition of Cenozoic tectonic structures, kinematics and processes that otherwise would not have been identified. The identified structures have been gathered into three groups: a) NE–SW-trending strike-slip faults, mainly sinistral, b) NNW-vergent thrusts that uplift the Caurel Mountains and Galaico-Leoneses Mountains, and c) E–W and ENE–WSW thrusts that uplift the Ancares Mountains in a pop-up structure. The structures cut the Pre-Cenozoic erosion surface and affect the drainage network that shows patterns characteristic of tectonic activity. The three groups of structures define sectors with different relief showing a strong link between geomorphological elements and tectonic structures. The intense drainage reorganisations observed in the area and the deformation of Miocene–Pliocene deposits, point out to a significant Late Miocene tectonic activity in the region. Thus, the Cenozoic tectonic activity in the northwest of the Iberian Peninsula takes place during an extensive period of time which started with the episodes of compression in the Cantabrian Margin and it is identified nowadays by the recent seismic activity recorded in the north-western Iberian Peninsula (1995 and 1997 Lugo events). The seismicity is related to the Cenozoic structures identified in the area, which move under the present SE–NW horizontal maximum compression and coincide with the proposed seismogenic faults.
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Although most work on geological heritage focuses on sites, geological objects, usually organized as collections, also belong to this heritage. Among paleontological collections, it is common to find sets of fossils gathered in historical times or by amateurs. In many cases, these fossils lack detailed information about their precise provenance, while others have been lost or forgotten for decades and have not been used in modern scientific studies. This paper raises the question of whether or not such collections should be part of geoheritage and proposes an evaluation system designed to determine both the current and the potential value of a collection or an ensemble collection. The evaluation system is based on eleven criteria, of which seven assess a collection’s scientific interest while the other four aim to establish its socio-cultural value. An in-depth study of several historical and amateur collections of Cenozoic fossil vertebrates from the province of León (Spain) was carried out to test the proposed system. This study involved a major bibliographical review, field prospecting, restoration, and taxonomic study of specimens. The work has enabled the updating of the fossil record for the region studied providing information to further our understanding of palaeobiology and geology from the Cenozoic era in the Duero Basin. As a result of testing the proposed evaluation system, we propose some recommendations regarding the assessment of neglected or problematic fossil collections in the heritage context.
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The Upper Cretaceous succession of the Leonese Area (NW Spain) comprises mixed clastic and carbonate sediments. This succession is divided into two lithostratigraphic units, the Voznuevo Member and the Boñar Formation, which represent fluvial, shoreface, intertidal, subtidal and open-shelf sedimentary environments. Regional seismic interpretation and sequence stratigraphic analysis have allowed the study of lateral and vertical changes in the sedimentary record and the definition of third-order levels of stratigraphic cyclicity. On the basis of these data, the succession can be divided into two second-order depositional sequences (DS-1 and DS-2), incorporating three system tracts in a lowstand to transgressive to highstand system tract succession (LST–TST–HST). These sequences are composed of fluvial systems at the base with palaeocurrents that flowed westward and south-westward. The upper part of DS-1 (Late Albian–Middle Turonian) shows evidence of intertidal to subtidal and offshore deposits. DS-2 (Late Turonian–Campanian) comprises intertidal to subtidal, tidal flat, shallow marine and lacustrine deposits and interbedded fluvial deposits. Two regressive–transgressive cycles occurred in the area related to eustatic controls. The evolution of the basin can be explained by base-level changes and associated shifts in depositional trends of successive retrogradational episodes. By using isobath and isopach maps, the main palaeogeographic features of DS-1 and DS-2 were constrained, namely coastline positions, the existence and orientation of corridors through which fluvial networks were channelled and the location of the main depocentres of the basin. Sedimentation on the Upper Cretaceous marine platform was mainly controlled by (i) oscillations of sea level and (ii) the orientation of Mesozoic faults, which induced sedimentation along depocentres.
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The location of the Late Cretaceous paleoshoreline in the Leonese Area (Iberian Trough, Spain) has been investigated by seismic analysis through isobath and isopach maps. The succession can be divided into two depositional sequences: DS-1 and DS-2. These sequences are composed of fluvial systems at the base, with paleocurrents that flowed eastward and north-eastward. The DS-1 sequence (Late Albian-Middle Turonian) shows intertidal to subtidal and offshore deposits at the top, while the DS-2 sequence (Late Turonian-Campanian) presents intertidal to subtidal, tidal flat and shallow marine and lacustrine deposits at its top. The stratigraphic cyclicity based on systems tracts shows that these two depositional sequences exhibit remarkable eustatic control. Both sequences start at the base with a significant sedimentary supply from fluvial systems, related to eustatic fall episodes, and conclude at the top with transgressive periods. The evolution of the basin reveals the history of base-level changes and associated shifts in depositional trends during successive stages. The deeper sectors of the DS-1 sequence are located towards the northeastern part of the study area while the proximal portion of the basin-margin is located to the southwest. The paleoshoreline is placed in a direction oriented at 120. The variations in thickness are elongated in orientations between 030 and 050 and are mainly related to paleovalleys and tributary fluvial networks that supply sediment through the shoreline. It is possible that these variations may be related to active synsedimentary faults. Depocenters move toward the northeast and east during the DS-2 sequence while the proximal portion of the basin-margin moves to the southwest. The paleoshoreline has an orientation of 155 direction and moves basinward. The isopach maps show a group of corridors oriented at 130–140 and 165–170, interpreted as result of accumulation of sandy bodies such as inter and subtidal bars. The fluvial systems are transversal to the paleoshoreline direction.
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The geometry of syntectonic Tertiary sediments in the Ubierna Fold Belt can be explained using the buckling folding theory. The geometric features of the fold train in the pre-orogenic succession also agree with a buckling process. Each fold grew with progressive and coeval rotation of both limbs, although rotation was asymmetric and greater on the forelimb than the backlimb. The diachroneity of synrotational sequences (progressive unconformities) through different folds indicates that fold propagation migrated towards the foreland; however, the initial folds were tightened during a later deformation stage synchronous with the development of younger folds.
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A foreland basin system is defined as: (a) an elongate region of potential sediment accommodation that forms on continental crust between a contractional orogenic belt and the adjacent craton, mainly in response to geodynamic processes related to subduction and the resulting peripheral or retroarc fold-thrust belt; (b) it consists of four discrete depozones, referred to as the wedge-top, foredeep, forebulge and back-bulge depozones – which of these depozones a sediment particle occupies depends on its location at the time of deposition, rather than its ultimate geometric relationship with the thrust belt; (c) the longitudinal dimension of the foreland basin system is roughly equal to the length of the fold-thrust belt, and does not include sediment that spills into remnant ocean basins or continental rifts (impactogens).
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The purpose of this paper is to discuss field and interpretive techniques which permit, in favorable cases, the quite accurate determination of seismic interval velocities prior to drilling. A simple but accurate formula is developed for the quick calculation of interval velocities from “average velocities” determined by the known x 2 - T 2 technique. To secure accuracy a careful study of multiple reflections is necessary and this is discussed. Although the principal objective in determining velocities is to allow an accurate structural interpretation to be made from seismic reflection data, an important secondary objective is to get some lithological information. This is obtained through a correlation of velocities with rock type and depth.