ArticlePDF Available

Bases científicas de una alimentación saludable

Authors:
  • Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol (CHUF)

Abstract

La alimentación es saludable cuando favorece el buen estado de salud y disminuye el riesgo de enfermedades crónicas relacionadas con ella. La investigación epidemiológica ha demostrado una estrecha relación entre alimentación y el riesgo para desarrollar estas enfermedades crónicas caracterizadas por una elevada morbimortalidad. El patrón alimentario mediterráneo es una tradición centenaria que contribuye a un excelente estado nutricional, proporciona una sensación placentera y forma parte de la cultura mundial. Se revisan algunos de los estudios más sólidos y recientes que sugieren esta relación tan estrecha entre estilo de vida no saludable y riesgo de enfermedad.
Bases científi cas de una alimentación saludable
REV MED UNIV NAVARRA/VOL 50, Nº 4, 2006, 7-14 7
Bases cientí cas de una alimentación saludable
REV MED UNIV NAVARRA/VOL 50, Nº 4, 2006, 7-14
ARTÍCULOS DE REVISIÓN
Resumen
La alimentación es saludable cuando favorece el buen estado de salud y
disminuye el riesgo de enfermedades crónicas relacionadas con ella. La
investigación epidemiológica ha demostrado una estrecha relación entre
alimentación y el riesgo para desarrollar estas enfermedades crónicas
caracterizadas por una elevada morbimortalidad. El patrón alimentario
mediterráneo es una tradición centenaria que contribuye a un excelente
estado nutricional, proporciona una sensación placentera y forma parte
de la cultura mundial. Se revisan algunos de los estudios más sólidos
y recientes que sugieren esta relación tan estrecha entre estilo de vida
no saludable y riesgo de enfermedad.
Palabras clave: Alimentación saludable, dieta mediterránea, medicina
basada en la evidencia.
Summary
A diet is healthy when it encourages good health and reduces the risk of
diet-related chronic diseases. Epidemiological research has demonstrated
a close relationship between diet and the risk of developing these chronic
diseases, which are characterized by high morbidity and mortality. The
Mediterranean diet is a tradition that goes back for centuries and which
contributes to excellent nutritional status; this diet is highly palatable
and forms part of world culture. Some of the most outstanding recent
studies on the relationship between unhealthy lifestyle and the risk of
disease are reviewed.
Key words: Healthy diet, Mediterranean diet, evidence-based
medicine.Aging voice, presbyphonia, aging.
AJ. Calañas-Continente*, D. Bellido**
* Especialista en Endocrinología y Nutrición. Servicio de Endocrinología y Nutrición
Hospital Universitario «Reina Sofía». Córdoba
** Especialista en Endocrinología y Nutrición. Servicio de Endocrinología y Nutrición
Hospital Arquitecto Marcide. Ferrol. La Coruña
Correspondencia:
Alfonso J. Calañas-Continente
Servicio de Endocrinología y Nutrición
Edifi cio de Hospitalización
Secretaría. 2ª planta. Módulo C
Hospital Universitario «Reina Sofía». Córdoba
Avenida Menéndez Pidal, s/n
14004 Córdoba
Tel.: 957 010 484
Artículo solicitado por la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD) a la
Sociedad Española de Endocrinología (SEEN), cuyo Comité Gestor del Área de Nutrición es el siguiente: Coordinador:
Diego Bellido Guerrero. Miembros del Grupo: Julia Álvarez, Lucio Cabrerizo, Miguel León, Pedro Pablo García Luna,
Pilar García Peris, Pilar Gómez Enterría, Daniel de Luis, Alejandro Sanz y Nuria Virgili.
Alimentación saludable: una herramienta para
disminuir el riesgo de enfermedad
En el mundo mueren 57 millones de personas al año.
Según la Organización Mundial de la Salud1 el aumento de las
enfermedades crónicas no transmisibles es el responsable de
las dos terceras partes de estas muertes y del 46% de la mor-
bilidad global. Estos porcentajes van en aumento, por lo que si
no invertimos esta tendencia, en el año 2020 las enfermedades
no transmisibles serán la causa del 73% de las defunciones y
del 60% de la carga mundial de enfermedad.
El nexo existente entre alimentación, mantenimiento de la
salud y desarrollo de enfermedades crónicas ha acumulado una
considerable evidencia científi ca en los últimos años. Muchas de
las causas actuales de mortalidad están íntimamente asociadas
a factores de riesgo evitables como alimentación desequilibrada,
obesidad, sedentarismo, tabaquismo y consumo de alcohol.
De los diez factores de riesgo identifi cados por la Organización
Mundial de la Salud como claves para el desarrollo de las en-
fermedades crónicas, cinco están estrechamente relacionados
con la alimentación y el ejercicio físico: obesidad, sedentarismo,
hipertensión arterial, hipercolesterolemia y consumo insufi ciente
152
Calañas-Continente AJ, Bellido D
8 REV MED UNIV NAVARRA/VOL 50, Nº 4, 2006, 7-14
de frutas y verduras1,2. Una alimentación poco saludable y no
practicar actividad física con regularidad son las principales
causas de las enfermedades crónicas más importantes y ambas
son susceptibles de modifi carse.
La política sanitaria mundial está poniendo especial énfasis
en disminuir la tasa de mortalidad prematura y en aumentar
la esperanza y la calidad de los años de vida mediante la
elaboración de planes nacionales adaptados al entorno y a la
idiosincrasia de cada población para: a) concienciar acerca de
la infl uencia de la alimentación y el ejercicio sobre la salud; b)
promover la modifi cación de hábitos no saludables y c) favorecer
la investigación sobre la dieta y el ejercicio.
En este contexto, el Ministerio de Sanidad y Consumo ha
elaborado la Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y
Prevención de la Obesidad (NAOS), que tiene como fi nalidad
mejorar los hábitos alimentarios e impulsar la práctica regular
de la actividad física de todos los ciudadanos, poniendo especial
atención en la prevención durante la etapa infantil3.
Alimentación saludable: objetivos
y características
La alimentación, en un sentido amplio, defi ne la salud, el
crecimiento y el desarrollo de las personas y debe contener una
cantidad sufi ciente de los diferentes macro y micronutrientes
como para cubrir la mayoría de las necesidades fi siológicas.
Estas necesidades se hallan infl uenciadas por distintos factores
como el sexo, la edad, el estado fi siológico (embarazo, lactancia,
crecimiento), la composición corporal, la actividad física y las
características específi cas de cada individuo.
Una alimentación saludable debería cumplir los siguientes
objetivos:
• Asegurar que el benefi cio global de sus recomenda-
ciones sea superior a cualquier peligro potencial en
los grupos poblacionales a las que van dirigidas.
Aportar una cantidad de calorías sufi ciente como para
llevar a cabo los procesos metabólicos y de trabajo
físico necesarios.
• Suministrar sufi cientes nutrientes con funciones plás-
ticas y reguladoras.
• Favorecer el mantenimiento o consecución del peso
ideal.
Favorecer el equilibrio entre las cantidades de cada
uno de los nutrientes entre sí. Es recomendable un
aporte de hidratos de carbono del 45-65% del aporte
calórico total; de grasas no superior al 20-35% de las
calorías diarias y un 10-35% en forma de proteínas
de alto valor biológico.
Reducir el riesgo de enfermedades crónicas relacio-
nadas con la alimentación.
La alimentación saludable debe reunir las siguientes ca-
racterísticas:
a) Ser variada: No existe ningún alimento que contenga
todos los nutrientes esenciales, de ahí la necesidad de un aporte
diario y variado de todos los grupos de alimentos en las propor-
ciones adecuadas para cubrir las necesidades fi siológicas de
nuestro organismo. La diversidad de alimentos puede compensar
la insufi ciencia de un nutriente concreto por el aporte del mismo
en otro de los alimentos de nuestra dieta. Asimismo, puede
disminuir el impacto de componentes tóxicos que, de manera
natural o artifi cial, estén presentes en un alimento.
En niños4 y en adultos5,6, la diversidad dietética se ha
asociado con un mejor estado nutricional, independientemente
del nivel socioeconómico, siendo un indicador de mayor proba-
bilidad de alcanzar los requerimientos nutricionales y de una
calidad nutricional más alta.
b) Ser equilibrada y adecuada: Las proporciones de los
alimentos elegidos deben modifi carse para favorecer la variedad
alimentaria de modo que la alimentación responda a las nece-
sidades nutricionales de cada persona con sus características y
circunstancias particulares.
c) Ser saludable: La alimentación sana incluye los concep-
tos de variedad, equilibrio y adecuación junto con las caracte-
rísticas de un estilo de vida saludable.
En resumen, una alimentación saludable es aquella que
permite: el crecimiento y desarrollo del niño, el mantenimiento
de la salud, la actividad y la creatividad del adulto y la supervi-
vencia y el confort en el anciano. Además, el término saludable
se relaciona con una alimentación que favorece y posibilita el
buen estado de salud y que disminuye el riesgo de enfermedades
crónicas relacionadas con la alimentación.
Estilo de vida y desarrollo de enfermedades
crónicas. Consejos para una alimentación
saludable
En la Tabla 1 se presentan las intervenciones para impulsar
una alimentación saludable emitidas por el U.S. Preventive
Task Force en 1995 con sus niveles de evidencia y grados de
recomendación7.
Los criterios utilizados para la elaboración de la Tabla 2
se establecieron por la Fundación Mundial para la Investigación
sobre el Cáncer (World Cancer Research Fund). Los resultados
de estudios controlados relevantes y la consideración de aquellos
factores ambientales modifi cadores de riesgo han hecho posible
una modifi cación posterior de estos criterios de evidencia2.
Alimentación saludable: modelos gráfi cos
La Guía de la Alimentación Saludable elaborada por la
Sociedad Española de Nutrición Comunitaria8 incluye la nueva
pirámide de la alimentación que es la principal referencia na-
cional en materia nutricional, como fórmula gráfi ca de integrar
todos los alimentos propios de nuestra dieta de forma racional
y saludable. Los diferentes modelos gráfi cos (pirámide, rombo,
plato, pagoda) constituyen una expresión visual de las cantidades
relativas de alimentos que debemos consumir.
La pirámide está compuesta por alimentos de consumo
diario, semanal y opcional. Ha incorporado el consumo mo-
derado y opcional de bebidas fermentadas de baja graduación
(vino, cerveza, sidra) en adultos sanos; la ingesta de dos litros
de agua diarios y la realización de al menos 30 minutos diarios
de ejercicio físico. La guía, además, apuesta por un retorno a
153
Bases científi cas de una alimentación saludable
REV MED UNIV NAVARRA/VOL 50, Nº 4, 2006, 7-14 9
Tabla 1. Consejos para una alimentación saludable
Nivel de evidencia Grado de recomendación
Limitar la ingesta de grasa (especialmente saturada) I, II A
Limitar la ingesta de colesterol II B
Potenciar el consumo de frutas, verduras y granos integrales con fi bra II B
Mantener un equilibrio calórico mediante dieta y ejercicio II B
Mantener un aporte adecuado de calcio en la mujer I, II B
Reducir el consumo de sodio II C
Aumentar la ingesta de hierro II, III C
Aumentar la ingesta de beta-caroteno y otros antioxidantes II C
Lactancia natural I, II A
Modifi cada de Institute of Medicine (7)
Tabla 2. Estilo de vida y desarrollo de enfermedades crónicas: evidencia
Obesidad Diabetes tipo 2 Enfs. cardiovasculares Cáncer
Consumo elevado de Sobrepeso y Obesidad Ácidos mirístico y Sobrepeso y obesidad
alimentos de alta densidad palmítico (esófago, colon, mama,
energética (grasas y Obesidad abdominal Ácidos grasos trans riñón)
Convincentes azúcares Alta ingesta de sodio Alcohol (cavidad bucal,
Inactividad física Sobrepeso faringe, laringe, esófago,
Sedentarismo Diabetes materna Elevado consumo de hígado, mama)
alcohol (para el ictus) Afl atoxinas (hígado)
Pescado salado
(nasofaringe)
Comida rápida y alimentos Grasas saturadas Colesterol alimentario Conservas cárnicas
de alta densidad Café hervido sin fi ltro (colorrectal)
energética Retraso del crecimiento Suplementos de Alimentos en conserva
Probables Condiciones intrauterino betacaroteno con sal (estómago)
socioeconómicas Bebidas y alimentos
desfavorables muy calientes (cavidad
(sobre todo mujer) bucal, faringe, esófago)
Bebidas gaseosas y zumos
de fruta edulcorados con
azúcar
Grandes cantidades Ingesa total de Grasas Grasas ricas en ácido No se dispone de
Comer mucho fuera de casa láurico información
Posibles Alternancia de rígidas Ácidos grasos trans Se difi culta la nutrición
restricciones y periodos fetal
descontrolados
en el comer
Alcohol Alcohol Grasas animales,
aminas heterocíclicas,
Insufi cientes hidrocarburos aromáticos
policíclicos, nitrosaminas
Modifi cada de referencia 2
154
Calañas-Continente AJ, Bellido D
10 REV MED UNIV NAVARRA/VOL 50, Nº 4, 2006, 7-14
la dieta tradicional mediterránea e insiste en consumir cinco
comidas pequeñas al día.
La variedad alimentaria, por tanto, es un elemento funda-
mental en todos estos gráfi cos, si bien puede ir asociada a un
hiperconsumo energético y favorecer así el desarrollo de obesi-
dad. Muchos de estos modelos no distinguen entre distintos tipos
de grasa, consideran todas las fuentes proteicas conjuntamente
y no separan los cereales refi nados de los integrales. En España,
cerca del 40 % de la población apenas sigue algunos aspectos
básicos de las recomendaciones y un 10 % no los sigue de
ninguna forma.
Grupos de alimentos y salud
A continuación se enumeran las principales relaciones entre
el consumo de ciertos grupos de alimentos y el riesgo de enfer-
medad. El grado de recomendación aparece entre paréntesis9.
Dieta mediterránea: un modelo de alimentación
saludable
El estudio de las asociaciones entre determinados patro-
nes alimentarios y el riesgo de enfermedad resulta interesante
debido a la existencia de efectos sinérgicos o antagónicos de
los alimentos. Estos patrones refl ejan más fi elmente el consumo
realizado por la población y generan una información epidemio-
lógica muy útil.
El término dieta mediterránea refl eja los patrones dietéticos
característicos de diversos países de la cuenca mediterránea en
los años sesenta. La asociación entre dieta mediterránea y una
mayor longevidad y menor morbimortalidad por enfermedad
ü El consumo de frutas y verduras se asocia con menor
riesgo de enfermedad cardiovascular y coronaria
(A,B). Su papel defi nitivo en la prevención del ictus,
así como los mecanismos biológicos precisos que
subyacen bajo el aparente efecto benefi cioso, están
por dilucidar (B,C).
ü Los suplementos de vitamina E y beta-caroteno
para el tratamiento o la prevención de la enfer-
medad cardiovascular o del ictus no están re-
comendados. La mejor combinación equilibrada
de antioxidantes que existe es una alimentación
variada y equilibrada (A).
ü Un mayor consumo de frutas y verduras reduce el
riesgo de cáncer en determinadas localizaciones
(cavidad oral, faringe, laringe, pulmones, esófago,
estómago) (C), sin poder concluir que exista dicha
relación para el cáncer colorrectal (B) o el de mama
(B).
ü Un consumo de frutas y verduras se relaciona
con menor riesgo de diabetes mellitus tipo 2 (B).
A pesar de existir estudios que no han demostrado
ningún efecto bene cioso tampoco existe alguno
que demuestre la existencia de efectos adversos
derivados de dicho consumo.
ü Las frutas y verduras son alimentos de baja den-
sidad energética que aumentan la saciedad y dis-
minuyen la ingesta. Existe una asociación inversa
entre el consumo de bra o de frutas y verduras y
la ganancia ponderal. Son útiles en programas de
pérdida o mantenimiento del peso (B).
ü Es recomendable evitar un consumo elevado y
mantenido de carne roja, embutidos, transforma-
dos de la carne, ahumados o fritos por el aumento
del riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2 y
cáncer de colon (B).
ü Consumir al menos 3 raciones/día de cereales
integrales puede reducir el riesgo de enfermedad
coronaria, la incidencia de diabetes mellitus tipo 2
y favorecer el mantenimiento del peso (B).
ü El consumo de cantidades importantes de cereales
integrales, fi bra de cereales, fi bra total, frutas o
verduras disminuye el riesgo coronario en un 30% o
más, independientemente de otros comportamientos
saludables del estilo de vida (B). Este tipo de consu-
mo es importante para la prevención de la diabetes
mellitus tipo 2 (A).
ü La ingesta de lácteos protege contra la osteoporo-
sis. Toda la población se bene cia de un consumo
adecuado en el contexto de una alimentación salu-
dable, por sus efectos sobre el hueso y el descenso
de riesgo de diversas enfermedades (A,B).
ü No es posible establecer un consenso defi nitivo en
cuanto a la ingesta de lácteos y el peso corporal. Por
tanto, no hay que evitar estos productos por miedo
a aumentar el peso (A,B).
ü La intervención dietética más estudiada y aconse-
jada para la protección cardiovascular es reducir
o modi car el aporte de grasa para conseguir
un per l lipídico más cardiosaludable. Reducir o
modi car la ingesta de grasa disminuye signi cati-
vamente la incidencia de eventos cardiovasculares
combinados. Este efecto se ve sobre todo cuando
la modi cación dietética se mantiene al menos
durante dos años. En cuanto a la mortalidad total,
existe una tendencia similar aunque no signi
cativa
(A).
ü Consumir pescado rico en ácidos grasos omega-3
o suplementos de dichos ácidos grasos se asocia
con un menor riesgo de enfermedad coronaria,
de mortalidad global y por coronariopatía, de
arritmia ventricular fatal y muerte súbita. Produce
también menor progresión y mayor regresión de
la arteriosclerosis coronaria así como menor re-
estenosis vascular tras el bypass o la angioplastia
percutánea coronarios. Este consumo disminuye
la mortalidad cardiovascular y total, el infarto de
miocardio no fatal y el ictus en prevención secun-
daria. Se aconseja un consumo de pescado rico en
ácido eicosapentanoico y docosahexanoico (A).
155
Bases científi cas de una alimentación saludable
REV MED UNIV NAVARRA/VOL 50, Nº 4, 2006, 7-14 11
coronaria también se ha observado para determinados tumores
y otras enfermedades relacionadas con la alimentación, siendo
este patrón alimentario el nexo común entre países.
Las investigaciones clínicas, epidemiológicas y bioquímicas
han proporcionado unas bases biológicas muy sólidas acerca de
los benefi cios de la dieta mediterránea. La elevada carga de an-
tioxidantes derivada del consumo de frutas y verduras junto con los
benefi cios obtenidos por el aceite de oliva extra virgen y el consumo
moderado de vino, hacen que la dieta mediterránea tenga múltiples
ventajas a pesar de su contenido relativamente alto en grasa.
Los componentes esenciales de la dieta mediterránea
garantizan una adecuada ingesta de β-caroteno, vitamina C,
tocoferoles, ácido α-linolénico y diversos minerales. Hay otros
componentes dietéticos menores, derivados del aceite de oliva
o del vino, que también tienen efectos antiaterogénicos. Los
polifenoles naturales del aceite y del vino como el ácido elenólico,
tirosol, glucósido oleuropeína, hidroxitirosol, trans-resveratrol y
oleuropeína aglicona, contribuyen al descenso de la expresión
de moléculas de adhesión y de la producción de citocinas
endoteliales, posiblemente a través de una reducción de la
activación del factor nuclear κβ, factor de transcripción crucial
en los mecanismos de infl amación vascular10,11.
Disponemos de un escaso número de revisiones sistemá-
ticas y de estudios aleatorizados y controlados sobre los efectos
de esta dieta en relación a la salud. Serra-Majem et al.,12 han
realizado una revisión sistemática en este sentido, con un total
de 43 artículos incluidos y un número de participantes entre
11 y 13.000. En resumen, la dieta mediterránea mostró los
siguiente efectos favorables:
• Sobre los niveles de lipoproteínas: Reducción del coleste-
rol total, del LDL-colesterol, de las partículas pequeñas y densas
de LDL-colesterol, de los triglicéridos, de apoproteína B y de
VLDL-colesterol, así como un aumento de HDL-colesterol.
• Aumento de la capacidad total antioxidante.
• Mejoría de la función endotelial y de la vasodilatación
dependiente de endotelio.
• Reducción de la resistencia a la insulina y del síndrome
metabólico (no en todos los estudios).
• El único estudio sobre funcionalidad sobre la artritis y el
dolor demostró benefi cios y el único estudio sobre cáncer de-
mostró una reducción del riesgo de 60% en el grupo aleatorizado
a la dieta mediterránea.
• La dieta mediterránea no produce ninguna modifi cación
del estado de ánimo.
Además de los citados anteriormente, se ha demostrado que
la dieta mediterránea tiene efectos benefi ciosos en cuanto a (9):
1. Aumento de la supervivencia:
La dieta mediterránea tradicional se asocia con mayor
supervivencia tanto en población general, como en enfermos
con cardiopatía isquémica13,14 (A).
2. Disminución de la mortalidad:
2.a. La adherencia a una dieta mediterránea se asocia con
menor riesgo de mortalidad global y un descenso de mortalidad
similar en las enfermedades coronaria, cardiovascular y el cáncer
en población sana mayor de 70 años15 (B).
2.b. La mortalidad coronaria y por cáncer muestran una
relación inversa con la mayor adherencia a la dieta mediterrá-
nea16 (B).
3. Cardiopatía isquémica, enfermedad cardiovascular:
3.a. El consumo de una dieta tipo mediterránea, rica en
ácido α-linolénico produce una reducción del riesgo cardiovas-
cular del 50 al 70%, dependiendo del criterio de valoración
analizado17-19 (A).
3.b. Disminuye el riesgo relativo de reinfarto17 (A), mante-
niendo su efecto protector hasta 4 años después de haber sufrido
el primer infarto de miocardio20 (B) sin alterar el poder predictor
independiente de recurrencia que tienen factores de riesgo tradi-
cionales como la hipercolesterolemia y la hipertensión.
3.c. Las personas con un consumo relativamente alto de
alimentos de la dieta mediterránea tienen menor mortalidad
prematura tras un primer infarto de miocardio21 (B).
3.d. La dieta mediterránea reduce el riesgo de enfermedad
coronaria entre un 8 y un 45%22 (A).
4. Síndrome metabólico y tensión arterial:
4.a. La dieta mediterránea podría reducir la prevalencia
de síndrome metabólico y su riesgo vascular asociado, posible-
mente por disminución de la infl amación asociada con dicho
síndrome23 (A).
4.b. Podría reducir la concentración de marcadores pro-
infl amatorios y procoagulantes en personas sin antecedentes
cardiovasculares24 (A).
4.c. La adherencia a una dieta mediterránea se relaciona
inversamente con la tensión arterial25 (C).
5. Sobrepeso u obesidad
En diferentes estudios transversales con más de 3000 parti-
cipantes adultos sin antecedentes de enfermedad cardiovascular
se ha demostrado que la adherencia a una dieta mediterránea
se asoció con una reducción del 39 al 50 % en la probabilidad
de tener sobrepeso u obesidad y con un 59 % menos de riesgo
de desarrollar obesidad central tras controlar diversas variables
confundentes26,27.
6. Cáncer
Los enfermos con coronariopatía que siguen una alimenta-
ción mediterránea podrían estar protegidos frente al desarrollo
de determinados tumores, especialmente urinarios, digestivos
y de garganta14 (A).
Actualmente están en realización varios estudios clínicos
acerca de la dieta mediterránea. El Mediet Project en Italia, cuyo
objetivo es investigar el impacto potencial de una dieta mediterrá-
nea tradicional sobre el riesgo de desarrollar cáncer de mama28.
El estudio Medi RIVAGE (Mediterranean diet, Cardiovascular Risks
and Gene Polymorphisms) se está desarrollando en Francia, con dos
objetivos: la prevención de la enfermedad cardiovascular mediante
el efecto de distintos tipos de dieta y el análisis del perfi l lipídico ba-
sal y postprandial, así como el de algunos polimorfi smos genéticos
que infl uyen en el metabolismo lipídico y energético29.
El estudio PREDIMED (PREvención con Dieta MEDiterrá-
nea) es un estudio español a gran escala de prevención primaria
de enfermedad cardiovascular en enfermos de alto riesgo alea-
torizados a una dieta mediterránea enriquecida con aceite de
oliva virgen y nueces.
156
Calañas-Continente AJ, Bellido D
12 REV MED UNIV NAVARRA/VOL 50, Nº 4, 2006, 7-14
Benefi cios de la dieta mediterránea:
¿un único “responsable”?
No todos los componentes del patrón alimentario medite-
rráneo tienen por qué ser protectores, o al menos, no tienen por
qué proporcionar el mismo grado de protección. Sería interesante
poder identifi car los responsables directos del efecto benefi cioso
de esta dieta. No obstante, las numerosas interacciones biológi-
cas entre sus diferentes componentes (que son la regla más que
la excepción) difi cultan esta labor. Hay diversos componentes
de la dieta mediterránea potencialmente protectores como el
aceite de oliva, el consumo moderado de alcohol y los ácidos
grasos omega-3.
1. Aceite de oliva
Hay sufi ciente evidencia de que el aceite de oliva tiene efec-
tos saludables13,21,30-32 (A,B). Posiblemente no se consumirían las
grandes cantidades de verduras y legumbres que se ingieren al
adherirse a la dieta mediterránea si no fuese por la disponibilidad
y palatabilidad que les otorga el aceite de oliva.
La grasa monoinsaturada disminuye el LDL-colesterol y la
relación colesterol total:HDL-colesterol, con respecto a la grasa
saturada. No disminuye el HDL-colesterol ni eleva los triglicéri-
dos. Los patrones dietéticos que son ricos en este tipo de grasa
y compuestos por frutas, verduras y cereales integrales son bajos
en grasa saturada. Estos patrones alimentarios se asocian con
menor riesgo coronario33 (A).
Recientemente la Agencia Estadounidense del Medicamen-
to (FDA) ha aprobado el considerar al aceite de oliva como un
alimento potencialmente cardioprotector34.
2. Ácidos grasos omega-3
Los mecanismos para explicar el efecto protector cardiovascu-
lar de los ácidos grasos omega-3 incluyen: descenso de la tensión
arterial, modifi cación del perfi l lipídico -especialmente reducción
de triglicéridos-, reducción de la actividad protrombótica, efectos
anti-infl amatorios, efectos antiarrítmicos -con reducción de la fre-
cuencia cardíaca-, modulación de la función endotelial, aumento
de la estabilidad de la placa de ateroma, aumento de los niveles de
paraoxonasa y mejoría de la sensibilidad a la insulina35-43.
Actualmente, se dispone de las siguientes evidencias
científi cas:
La ingesta dietética y de suplementos de ácidos grasos ome-
ga-3 reducen la mortalidad global, la tasa de infarto de miocardio
y la muerte súbita en enfermos con coronariopatía (A).
La mortalidad global disminuye el 16% y la causada por
infarto de miocardio en un 24 % (A).
Globalmente, los estudios de prevención primaria y secun-
daria apoyan la hipótesis de que el consumo de omega-3 (ácidos
eicosapentanoico, docosahexanoico y alfa-linolénico) reduce
todas las causas de motalidad y varios eventos como la muerte
súbita y la parada cardíaca. Los ácidos grasos omega-3 más
activos en el pescado son eicosapentanoico y docosahexanoico,
aunque no está defi nida la cantidad ideal de pescado que hay
que consumir (A).
No hay evidencia de asociación entre ingesta de ácido
alfa-linolénico y riesgo de cáncer de próstata (A).
Conclusiones
Los objetivos generales de una alimentación saluda-
ble deben ser coherentes con el mantenimiento de la
salud en la población. La combinación de ejercicio y
alimentación variada es el perfi l de estilo de vida que
probablemente mejora más la salud.
Las fuentes alimentarias varían en su contenido en macro
y micronutrientes y se necesita una cierta proporción de
cada uno de ellos. Una alimentación variada se considera
la mejor aproximación para lograr una ingesta sufi ciente
y adecuada.
La ingesta de un individuo es una mezcla compleja de
alimentos, cada uno de los cuales, a su vez, es una
combinación complicada de nutrientes. Modifi car un
componente de la dieta produce cambios inintencio-
nados en otros, cada uno de los cuales puede tener
efectos positivos o negativos sobre varios factores de
riesgo y, posiblemente, sobre la salud. Ningún alimento
debe excluirse totalmente de una alimentación habitual
excepto cuando exista una intolerancia genética o de
otro tipo hacia dicho alimento.
• Las modifi caciones de la alimentación y del estilo de
vida tienen un enorme potencial para reducir el riesgo
de enfermedad y mejorar la esperanza y calidad de vida
de la población. Podemos concluir que la alimentación:
a) Desempeña un papel importante en la prevención de
la enfermedad coronaria, b) Que es un factor crucial en
la etiología de la diabetes mellitus tipo 2 y c) Que aún
quedan cuestiones por comprobar en cuanto al papel
que desempeña en la etiopatogenia del cáncer.
• El gran pasado histórico de la dieta mediterránea y la larga
tradición sin evidencia de efectos adversos hace que este
modelo de alimentación saludable sea muy prometedor
para la nutrición pública. Conviene promocionar la dieta
mediterránea como un sistema de vida saludable. Además
de ser una forma de comer saludable es también historia,
herencia cultural y arte del buen vivir.
Bibliografía
1. World Health Organization (2002). The World Health Report 2002:
Reducing Risks, Promoting Healthy Life. Geneva, World Health
Organization.
2. Diet, Nutrition and Prevention of chronic diseases. Report of a Joint
Tabla 1. Consejos para una alimentación saludable
Riesgo primer infarto de miocardio
LDL/HDL
Tensión arterial y dosis de hipotensores
Necesidades de insulina, glucemia, insulinemia
Modifi ca favorablemente los factores protrombóticos y procoagulantes
Mejora la función endotelial
Protección frente al cáncer de mama, colorrectal, de endometrio (?), de
ovario (?)
Mantenimiento de la función cognitiva y del rendimiento físico en la
senectud
Algunas formas de demencia
Densidad ósea, con reducción del riesgo de osteopororis
157
Bases científi cas de una alimentación saludable
REV MED UNIV NAVARRA/VOL 50, Nº 4, 2006, 7-14 13
WHO/FAO Expert Consultation. World Health Organization. Geneva
2003. WHO Technical Report series 916.
3. Estrategia NAOS. Invertir la tendencia de la obesidad. Estrategia
para la nutrición, actividad física y prevención de la obesidad.
Madrid: Agencia Española de Seguridad Alimentaria. Ministerio
de Sanidad y Consumo; 2005.
4. Arimond M, Ruel MT. Dietary Diversity is Associated with Child
Nutritional Status: Evidence from 11 Demographic and Health
Surveys. J Nutr 2004; 134:2579-85.
5. Foote JA, Murphy SP, Wilkens LR, Basiotis PP, Carlson A. Dietary
variety increases the probability of nutrient adequacy among adults.
J Nutr 2004; 134:1779-85.
6. Murphy SP, Foote JA, Wilkens LR, Basiotis PP, Carlson A, White
KK, et al. Simple measures of dietary variety are associated with
improved dietary quality. J Am Diet Assoc 2006; 106:425-9.
7. Institute of Medicine (IOM). Committee on Nutrition Services for
Medicare Benefi ciaries. The role of nutrition in maintaining health
in the nation’s elderly evaluating coverage of nutrition services for
the medicare population Washington, DC: National Academy Press,
2000.
8. Sociedad Española de Nutrición Comunitaria. Guía de la aliment-
ación saludable. Madrid: 2004.
9. Calañas-Continente AJ. Alimentación saludable basada en la evi-
dencia. Endocrinol Nutr 2005; 52:S8-24.
10. Carluccio MA, Siculella L, Ancora MA, , Massaro M, Scoditti E,
Storelli C, et al. Olive oil and red wine antioxidant polyphenols
inhibit endothelial activation: antiatherogenic properties of Medite-
rranean diet phytochemicals. Arterioscler Thromb Vasc Biol 2003;
23:622-9.
11. De Caterina R, Zampolli A, Del Turco S, Madonna R, Massaro M.
Nutritional mechanisms that infl uence cardiovascular disease. Am
J Clin Nutr 2006; 83:421S-6S.
12. Serra-Majem L, Roman B, Estruch R. Scientifi c evidence of inter-
ventions using the Mediterranean diet: a systematic review. Nutr
Rev 2006; 64:S27-47.
13. Trichopoulou A. Traditional Mediterranean diet and longevity in the
elderly: a review. Public Health Nutr 2004; 7:943-47.
14. de Lorgeril M, Salen P, Martin JL, Monjaud I, Boucher P, Mamelle
N. Mediterranean dietary pattern in a randomized trial: prolonged
survival and possible reduced cancer rate. Arch Intern Med 1998;
158:1181-7.
15. Knoops KTB, de Groot LCPGM, Kromhout D, Perrin AE, Moreira-
Varelas O, Menotti A et al. Mediterranean Diet, Lifestyle Factors,
and 10-Year Mortality in Elderly European Men and Women: The
HALE Project. JAMA 2004; 292:1433-9.
16. Trichopoulou A, Costacou T, Barnia C, Trichopoulos D. Adherence
to a Mediterranean Diet and Survival in a Greek Population. N Engl
J Med 2003; 348:2599-608.
17. de Lorgeril M, Renaud S, Mamelle N, Salen P, Martin JL, Monjaud
I et al. Mediterranean alpha-linoleic acid-rich diet in secondary
prevention of coronary heart disease. Lancet 1994; 343:1454-
9.
18. de Lorgeril M, Salen P, Martin JL, Mamelle N, Monjaud I, Touboul
P et al. Effect of a Mediterranean type of diet on the rate of car-
diovascular complications in patients with coronary artery disease.
Insights into the cardioprotective effect of certain nutriments. J Am
Coll Cardiol 1996; 28:1103-8.
19. Singh RB, Dubnow G, Niaz MA, Ghosh S, Singh R, Rastogi SS et
al. Effect of Indo-Mediterranean diet on progression of coronary
disease in high risk patients: a randomised single blind trial. Lancet
2002; 360:1455-61.
20. de Lorgeril M, Salen P, Martin JL, Monjaud I, Delaye J, Mamelle
N. Mediterranean Diet, Traditional Risk Factors, and the Rate of
Cardiovascular Complications After Myocardial Infarction: Final
Report of the Lyon Diet Heart Study. Circulation 1999; 99:779-
85.
21. Barzi F, Woodward M, Marfi si RM, Tavazzi L, Valagussa F,Marchioli
R on behalf of GISSI-Prevenzione Investigators. Mediterranean diet
and all-causes mortality after myocardial infarction: results from
the GISSIPrevenzione trial. Eur J Clin Nutr 2003; 57:604-11.
22. Panagiotakos DB, Pitsavos C, Polychronopoulos E, Chrysohou C,
Zampelas A, Trichopoulou A. Can a Mediterranean diet moderate
the development and clinical progresion of coronary heart disease?
A systematic review. Med Sci Monit 2004; 10:193-8.
23. Esposito K, Marfella R, Ciotola M, Di Palo C, Giugliano F, Giugliano
G et al. Effect of a Mediterranean-Style Diet on Endothelial Dys-
function and Markers of Vascular Infl ammation in the Metabolic
Syndrome. JAMA 2004; 292:1440-6.
24. Chrysohoou C, Panagiotakos DB, Pitsavos C, Das UN, Stefanadis
C. Adherence to the Mediterranean diet attenuates infl ammation
and coagulation process in healthy adults: The ATTICA Study. J
Am Coll Cardiol 2004; 44:152-8.
25. Psaltopoulou T, Naska A, Orfanos P, Trichopoulos D, Mountokalakis
T, Trichopoulou A. Olive oil, the Mediterranean diet, and arterial
blood pressure: the Greek European Prospective Investigation into
Cancer and Nutrition (EPIC) study. Am J Clin Nutr 2004; 80:1012-
8.
26. Panagiotakos DB, Chrysohoou C, Pitsavos C, Stefanadis C. Asso-
ciation between the prevalence of obesity and adherence to the
Mediterranean diet: the ATTICA study. Nutrition 2006; 22:449-
56.
27. Schroder H, Marrugat J, Vila J, Covas MI, Elosua R. Adherence
to the traditional mediterranean diet is inversely associated with
body mass index and obesity in a spanish population. J Nutr 2004
;134:3355-61.
28. Castagnetta L, Granata OM, Cusimano R, Ravazzolo B, Liquori M,
Polito L, Miele M, Di Cristina A, Hamel P, Traina A. The Mediet
Project. Ann N Y Acad Sci 2002; 963:282-9.
29. Vincent S, Gerber M, Bernard MC, Defoort C, Loundou A, Portugal H,
et al. The Medi-RIVAGE study (Mediterranean Diet, Cardiovascular
Risks and Gene Polymorphisms): rationale, recruitment, design,
dietary intervention and baseline characteristics of participants.
Public Health Nutr 2004; 7:531-42.
30. Calabresi L, Villa B, Canavesi M, Sirtori CR, James RW, Bernini F
et al. An omega-3 polyunsaturated fatty acid concentrate increases
plasma high-density lipoprotein 2 cholesterol and paraoxonase lev-
els in patients with familial combined hyperlipidemia. Metabolism
2004; 53:153-8.
31. Geelen A, Brouwer IA, Zock PL, Katan MB. Antiarrhythmic effects
of n-3 fatty acids: evidence from human studies. Curr Opin Lipidol
2004; 15:25-30.
32. Bhatnagar D, Durrington PN. Omega-3 fatty acids: their role in the
prevention and treatment of atherosclerosis related risk factors and
complications. Int J Clin Pract 2003; 57:305-14.
33. Institute of Medicine (IOM). Dietary Reference Intakes for Energy,
Carbohydrate, Fiber, Fat, Fatty Acids, Cholesterol, Protein, and
Amino Acids. Washington, DC: National Academies Press, 2002.
34. Food and Drug Administration. FDA Allows Qualifi ed Health Claim
to Decrease Risk of Coronary Heart Disease. Avalaible online at:
http://www.fda.gov/bbs/topics/news/2004/NEW01129.html.
Accesed May 26, 2006.
35. Thies F, Garry JM, Yaqoob P, Rerkasem K, Williams J, Shearman CP
et al. Association of n-3 polyunsaturated fatty acids with stability
of atherosclerotic plaques: a randomised controlled trial. Lancet
2003; 361:477-85.
36. Bucher HC, Hengstler P, Schindler C, Meier G. N-3 polyunsaturated
fatty acids in coronary heart disease: a meta-analysis of randomised
controlled trials. Am J Med 2002; 112:298-304.
37. Yzebe D, Lievre M. Fish oils in the care of coronary heart disease
patients: a meta-analysis of randomized controlled trials. Fundam
Clin Pharmacol 2004; 18:581-92.
38. Hooper L, Thompson RL, Harrison RA, Summerbell CD, Moore H,
Worthington HV, Durrington PN, Ness AR, Capps NE, Davey Smith
G, Riemersma RA, Ebrahim SBJ. Omega 3 fatty acids for prevention
158
Calañas-Continente AJ, Bellido D
14 REV MED UNIV NAVARRA/VOL 50, Nº 4, 2006, 7-14
and treatment of cardiovascular disease (Cochrane Review). In: The
Cochrane Library, Issue 4, 2004.
39. He K, Song Y, Daviglus ML, Liu K, Van Horn L, Dyer AR, Greenland
P. Accumulated evidence on fi sh consumption and coronary heart
disease mortality: a meta-analysis of cohort studies. Circulation
2004; 109:2705-11.
40. Mozaffarian D, Geelen A, Brouwer IA, Geleijnse JM, Zock PL, Katan
MB. Effect of fi sh oil on heart rate in humans: a meta-analysis of
randomized controlled trials. Circulation 2005; 112:1945-52.
41. Leaf A, Albert CM, Josephson M, Steinhaus D, Kluger J, Kang JX,
et al. Prevention of fatal arrhythmias in high-risk subjects by fi sh
oil n-3 fatty acid intake. Circulation 2005; 112:2762-8.
42. Burr M, Fehily AM, Gilbert JF, Rogers S, Holliday RM, Sweetnam
PM, Elwood PC, Deadman NM. Effects of changes in fat, fi sh,
and fi bre intakes on death and myocardial reinfarction: diet and
reinfarction trial (DART). Lancet 1989;334:757-61.
43. GISSI-Prevenzione Investigators, Dietary supplementation with
n-3 polyunsaturated fatty acids and vitamin E after myocardial
infarction: results of the GISSI-Prevenzione trial. Lancet 1999;
354:447-55.
... Sin embargo, la enorme riqueza de los frutos nativos, no es aprovechada eficientemente, existiendo escasa información sobre el aporte de los compuestos nutricionales y bioactivos de los frutos nativos sobre los requerimientos nutricionales diarios de grupos vulnerables, como ancianos, madres gestantes y madres en período de lactancia, etc. Según Continente y Bellido (2006) en el mundo mueren 57 millones de personas al año, principalmente por enfermedades crónicas degenerativas no transmisibles que representan las dos terceras partes de estas muertes y del 46 % de la morbilidad a nivel mundial. ...
... However, the enormous wealth of native fruits is not used efficiently, there is little information on the contribution of nutritional and bioactive compounds of native fruits on the daily nutritional requirements of vulnerable groups, such as the elderly, pregnant mothers and mothers in period breastfeeding, etc. According to Continente and Bellido (2006), 57 million people die a year in the world, mainly from chronic degenerative noncommunicable diseases that account for two thirds of these deaths and 46 % of morbidity worldwide. ...
Article
Full-text available
The Andean region has a great variety of native species, which can satisfy a large part of the daily nutritional requirements, necessary for vulnerable populations, due to their high nutrient content. In this work, the physicochemical characterization of three types of native fruits from the Andean region of Peru was carried out: Aguaymanto (Physalis peruviana), yellow pitahaya (Selenericeus megalanthus) and Quito (Solanum quitoense), the potential of nutrients, the bioactive compounds, antioxidant capacity and was compared with the nutritional requirement of vulnerable groups (older adults, pregnant mothers and lactating mothers). For each vulnerable group, the average contribution of the fruits and the theoretical average contribution of a five-day diet were contrasted with the IDR10, which represents 10 % of the total requirement of the Dietary Reference Intake (IDR) considering that the consumption of the fruit represents 10 % of the total food intake per day. To test the hypothesis, a global index was determined as a function of desirability, determined from the geometric mean of the indices of physical-chemical, nutritional, bioactive compounds and antioxidant capacity of the studied fruits. The non-parametric statistical method of Kruskal Wallis was used with a significant level of 5 %, significantly verifying (p≤ 0.05) that the content of the components of the native fruits represent a potential source of nutrients, bioactive compounds and antioxidant capacity in the nutritional requirements of vulnerable groups.
... Organization of the United Nations (FAO), han definido estrategias de promoción del consumo de frutas y hortalizas, recomendando un consumo mínimo de 400 a 500 gramos/día (FAO,1996;Calañas, 2006); el ...
Chapter
Full-text available
Esta es una investigación de tipo descriptivo, transversal se realizó en 2018, participaron 262 niños de ambos sexos, con edad entre 8 y 13 años, seleccionados por muestreo aleatorio estratificado según institución educativa pública o privada. Previo consentimiento informado de los padres y asentimiento de los niños, se aplicó un cuestionario semi estructurado para indagar sobre el consumo de frutas y verduras; la información se analizó en Epiinfo v. 7.02; se empleó la prueba chi cuadrado para establecer la relación entre variables. Las frutas y verduras son consumidas en el colegio público por el 97,35% y el 72,85% de los niños, mientras que en el privado por el 95,54 y el 78,5%, no hubo diferencia estadísticamente significativa por tipo de colegio, sexo y edad (p>0,05); el consumo no alcanza las recomendaciones de la OMS. Se concluyó que el hogar y el colegio influyen en la preferencia y consumo de frutas y verduras. Se deben elaborar protocolos avalados por las autoridades gubernamentales educativas y de salud que fomenten estrategias para aumentar el consumo de verduras y frutas en el ámbito escolar.
... El consumo en mayor cantidad de frutos y verduras ayuda a la prevención cáncer debido a las propiedades antioxidantes que estos poseen (A. Calañas & Bellido, 2006). ...
Article
Full-text available
Resumen Las reacciones químicas REDOX son las formadoras directas de los radicales libres, moléculas muy activas. Existen un sin número de zumos de frutas y bebidas que consumimos a diario en nuestra dieta alimenticia que contiene RL, la medición de OPR en zumos de frutas, bebidas refrescantes y néctar de pulpa productos comercializados en gran cantidad, usando un equipo portable Multiparameter Meter Bante 900 P, con un electrodo de platino el cual permitía obtener el potencial de óxido reducción en mV (milivoltio) permitiendo identificar cuál de las muestras en análisis posee mayor electronegatividad. El objetivo de esta investigación fue determinar el potencial redox de zumos de frutas y hortalizas, bebidas y néctares artificiales y aguas comercializados, mediante un equipo portable Multiparameter Meter Bante 900 P. En el equipo se seleccionó el modo ORP en unidad de Milivoltio (mV), posteriormente en un vaso de precipitación de 50 mL se colocó 30 mL de cada muestra (zumos, jugos, néctares y aguas) y se introdujo el electrodo de platino y se espera hasta que la lectura ORP se estabilice aproximadamente 5 minutos. Los zumos de frutas el pimiento y la zanahoria presentaron 29.067 y 65,300 mV, respectivamente y la Güitig 62,400 mV de las Bebidas artificiales, las cuales poseen una buena de fuente antioxidante para la prevención del cáncer. Palabras clave: ORP, redox, radicales libres Abstract REDOX chemical reactions are the direct formers of free radicals, very active molecules. There are a number of fruit juices and beverages that we consume daily in our diet containing RL, the measurement of OPR in fruit juices, soft drinks and pulp nectar products sold in large quantities, using a portable equipment Multiparameter Meter Bante 900 P, with a platinum electrode which allowed to obtain the potential of oxide reduction in mV (millivolt) allowing to identify which of the samples in analysis has greater electronegativity. The objective of this research was to determine the redox potential of fruit juices and vegetables, artificial beverages and nectars and commercialized water, by means of portable equipment Multiparameter Meter Bante 900 P. In the equipment the ORP mode was selected in Millivolt unit (mV), then in a 50 mL beaker, 30 mL of each sample (juices, juices, nectars and water) was placed and the platinum electrode was introduced. Wait until the ORP reading stabilizes approximately 5 minutes. The fruit juices, pepper and carrot presented 29,067 and 65,300 mV, respectively and the Güitig 62,400 mV of artificial beverages, which have a good antioxidant source for the prevention of cancer. Keywords: ORP, redox, free radicals
... La alimentación saludable favorece un buen estado de salud y disminuye el riesgo de enfermedades crónicas, por lo que debe contener la cantidad necesaria de nutrientes. Una alimentación saludable es la que permite el crecimiento, desarrollo y mantenimiento de la salud (Calañas-Continente & Bellido, 2006). Asimismo, Calderón, Moreno, Rojas y Barboza (2005) identificaron que, así como la pobreza limita la capacidad de la compra de alimentos, también los hábitos inadecuados de alimentación, la falta de conocimientos e información son factores importantes que afectan el consumo de una dieta adecuada y saludable. ...
Article
El objetivo del presente estudio es determinar la asociación entre el nivel socioeconómico y el estilo de vida de los participantes de la Asociación de Viviendas del “Vallecito” de La Era. El estudio es de diseño no experimental,de corte transversal y alcance correlacional. Participaron 150 adultos entre 25 y 54 años. Se utilizó el Cuestionario de Perfil de Estilo de Vida de Nola Pender (1996) y el Cuestionario sobre Prácticas y Actitudes de Arrivillaga, Salazar, y Correa (2010), adaptado por Contreras (2012), y el Cuestionario de Niveles Socioeconómicos en base a los indicadores del APEIM. Con respecto a los resultados, se encontró que la mayor parte de la población, que pertenece al nivel socioeconómico bajo y marginal, presenta una alimentación y actividad física no saludable, con una p<0.05. Se concluye que existe una asociación significativa entre nivel socioeconómico y estilo de vida en seis de las ocho dimensiones, excepto en sueño y apoyo interpersonal.
Article
Full-text available
El objetivo del estudio fue determinar las características fisicoquímicas, los compuestos bioactivos y la capacidad antioxidante de tres frutas provenientes de la sierra y la selva de Perú: aguaymanto (Physalis peruviana L.), pitaya amarilla (Selenicereus megalanthus) y quito quito (Solanum quitoense Lam.). Se realizó análisis proximal, fisicoquímicos, minerales, compuestos bioactivos y capacidad antioxidante. Los mayores contenidos de fósforo (46,80 mg %), calcio (38,40 mg %) y sodio (4,50 mg %) correspondieron al aguaymanto, mientras que la pitaya amarilla presentó los mayores contenidos de magnesio (28 mg %) y azufre (28,20 mg %), y el quito quito registró el mayor contenido de potasio (354,90 mg %). En cuanto a los microelementos, destaca el contenido de hierro de la pitaya amarilla (25,90 mg/kg) y del quito quito (34,60 mg/kg). El aguaymanto y el quito quito presentaron las mayores cantidades de compuestos bioactivos, como vitamina C (43,1 y 30,1 mg/100 g, respectivamente), polifenoles totales (62,93 y 67,24 mg ácido gálico/100 g, respectivamente) y carotenoides totales (0,8 y 0,74 mg β-caroteno/100 g, respectivamente). En la capacidad antioxidante, determinada mediante los métodos DPPH, ABTS y FRAP, el aguaymanto y el quito quito registraron mayores valores (197-987 µmoles Trolox/100 g) que la pitaya amarilla (110-638 µmoles Trolox/100 g). El aguaymanto, la pitaya amarilla y el quito quito representan una fuente importante de nutrientes y compuestos bioactivos que podría aprovecharse en la alimentación humana y la elaboración de alimentos funcionales y nutracéuticos.
Article
Full-text available
ARTÍCULO DE REVISIÓN RESUMEN Objetivo: Identificar los desafíos a enfrentar para mejorar el bajo consumo de frutas y verduras en Colombia. Métodos: Investigación de tipo documental, descriptivo, exploratorio realizada en los años 2016 y 2017, a partir de la búsqueda, selección y revisión de referencias bibliográficas para analizar y reflexionar acerca de los indicadores de consumo y producción de consumo de frutas y verduras e identificar los desafíos para alcanzar las recomendaciones de la OMS a partir de la evidencia científica. Resultados: Se reafirma el aporte nutricional de las frutas y verduras y sus beneficios para la salud humana, seguida por los indicadores de producción y de consumo como un tema de interés en salud pública; se revisan las normas y lineamientos de política pública que promueven el consumo de una alimentación saludable como estilo de vida y se identifican los mayores desafíos que deben asumir sectores como la industria de alimentos, la gastronomía, el gobierno, las políticas públicas sociales y sectoriales en salud, educación, agricultura, promoción social, comunicación, así como la academia; para definir estrategias efectivas que incrementen los indicadores de consumo de frutas y verduras y permitan alcanzar las metas de un consumo per-cápita mínimo de 5 porciones ó 400 g diarios propuestas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Conclusión: Diversos países han venido impartiendo lineamientos técnicos para fomentar el consumo de frutas y verduras; sin embargo, es recomendable realizar seguimiento periódico a los indicadores, realizar evaluaciones de resultado e impacto e investigación orientada a identificar las causas de bajo consumo y diseñar estrategias efectivas adecuadas al contexto de las poblaciones. ABSTRACT Objective: Identify the challenges to face in order to improve the low consumption of fruits and vegetables in Colombia. Methods: Documentary, descriptive and exploratory research carried out in 2016 and 2017, based on the search, selection and revision of bibliographic references to analyze and reflect on the indicators of consumption and production of fruit and vegetable consumption and to identify the challenges to reach WHO recommendations based on scientific evidence. Results: the nutritional contribution of fruits and vegetables and their benefits for human health is reaffirmed, followed by production and consumption indicators as a topic of public health interest; the rules and guidelines of public policy that promote the consumption of healthy eating as a lifestyle are reviewed and the main challenges that sectors such as the food industry, gastronomy, government, public social and sectorial policies in health, education, agriculture, social promotion, communication, as well as the academy; to define effective strategies to increase the consumption indicators of fruits and vegetables and to achieve the goals of a minimum per capita consumption of 5 servings or 400 g per day proposed by the World Health Organization (WHO). Conclusion: Several countries, have been providing technical guidelines to encourage the consumption of fruits and vegetables; however, it is advisable to carry out periodic monitoring of the indicators, perform outcome and impact evaluations and research aimed at identifying the causes of low consumption and designing effective strategies appropriate to the context of the populations. © Los autores. Este artículo es publicado por la Revista de la Facultad de Medicina Humana, Universidad Ricardo Palma. Este es un artículo de Open Access distribuido bajo los términos de la Licencia Creative Commons: Creative Commons Attribution 4.0 International(CC BY 4.0). (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/), que permite el uso no comercial, distribución y reproducción en cualquier medio, siempre que la obra original sea debidamente citadas. Para uso comercial, por favor póngase en contacto con revista.medicina@urp.pe
Article
El artículo científico se enfoca en cuán incidentes son las tecnologías de la información y la comunicación para promover una cultura alimentaria saludable y balanceada que asegure un mejor estado de salud y un buen estilo de vida de los estudiantes, por ello, el objetivo de la investigación es conocer el uso de las tecnologías en la cultura alimentaria. Por tal motivo, el estudio cuantitativo se aplicó la técnica de la encuesta a 300 estudiantes de la Universidad Francisco de Paula Santander Ocaña; Se concluye que la comunidad estudiantil desconoce y no tiene interés sobre las herramientas de sitio web para recibir formación sobre los aspectos nutricionales.
Article
Full-text available
Objetivo: Conocer la percepción del concepto de “saludable” y su relación con las marcas de alimentos en un grupo de adolescentes de la ciudad de Medellín, Colombia. Metodología: Se desarrolló una investigación bajo el enfoque empírico analítico, con un diseño cuasiexperimental y un alcance transversal. Se contó con la participación de 159 adolescentes (88 hombres, 70 mujeres, 1 otro), con una edad media de 16 años, estudiantes de dos instituciones educativas de carácter privado. Resultados: Se encontró que los adolescentes perciben como saludable los alimentos independientes de la marca, pero la marca que se concibe como saludable determina su elección frente a un alimento que incluso no pueda contar con beneficios nutricionales. Limitaciones: Se identificó como limitaciones del estudio, el estrato socioeconómico de la muestra, dado que todos los participantes pertenecían a un nivel socioeconómico alto (5 y 6), lo que permite inferir que su experiencia con ciertos tipos de alimentos puede estar influenciada por el acceso a los mismos, lo que determina los hábitos y el comportamiento de consumo. Conclusiones: El concepto de lo “saludable”, el cual fue el objeto de estudio de esta investigación, se encuentra fuertemente permeado por las actividades de mercadeo de la industria de alimentos y poco respaldado por la calidad nutricional real de los alimentos, así mismo este concepto se construye en la medida que los consumidores dependiendo del nivel socioeconómico tiene la posibilidad de acceder o tener experiencias con ciertos productos.
Book
Full-text available
This book is published by the University of Guadalajara and contents several different chapters of authors who are professors, researchers and postgraduate students of the sciences of Physical Education and Sports who belong to educational and research institutions of Mexico and other countries. Each year is delivery a new book and this version is the 2019 one.
Article
Full-text available
Objetivo: Identificar los desafíos a enfrentar para mejorar el bajo consumo de frutas y verduras en Colombia. Métodos: Investigación de tipo documental, descriptivo, exploratorio realizada en los años 2016 y 2017, a partir de la búsqueda, selección y revisión de referencias bibliográficas para analizar y reflexionar acerca de los indicadores de consumo y producción de consumo de frutas y verduras e identificar los desafíos para alcanzar las recomendaciones de la OMS a partir de la evidencia científica. Resultados: Se reafirma el aporte nutricional de las frutas y verduras y sus beneficios para la salud humana, seguida por los indicadores de producción y de consumo como un tema de interés en salud pública; se revisan las normas y lineamientos de política pública que promueven el consumo de una alimentación saludable como estilo de vida y se identifican los mayores desafíos que deben asumir sectores como la industria de alimentos, la gastronomía, el gobierno, las políticas públicas sociales y sectoriales en salud, educación, agricultura, promoción social, comunicación, así como la academia; para definir estrategias efectivas que incrementen los indicadores de consumo de frutas y verduras y permitan alcanzar las metas de un consumo percápita mínimo de 5 porciones ó 400 g diarios propuestas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Conclusión: Diversos países han venido impartiendo lineamientos técnicos para fomentar el consumo de frutas y verduras; sin embargo, es recomendable realizar seguimiento periódico a los indicadores, realizar evaluaciones de resultado e impacto e investigación orientada a identificar las causas de bajo consumo y diseñar estrategias efectivas adecuadas al contexto de las poblaciones. DOI:10.25176/RFMH.v19.n2.2077
Article
It has been suggested that omega 3 (W3, n-3 or omega-3) fats from oily fish and plants are beneficial to health. OBJECTIVES: To assess whether dietary or supplemental omega 3 fatty acids alter total mortality, cardiovascular events or cancers using both RCT and cohort studies. SEARCH STRATEGY: Five databases including CENTRAL, MEDLINE and EMBASE were searched to February 2002. No language restrictions were applied. Bibliographies were checked and authors contacted. SELECTION CRITERIA: RCTs were included where omega 3 intake or advice was randomly allocated and unconfounded, and study duration was at least six months. Cohorts were included where a cohort was followed up for at least six months and omega 3 intake estimated. DATA COLLECTION AND ANALYSIS: Studies were assessed for inclusion, data extracted and quality assessed independently in duplicate. Random effects meta-analysis was performed separately for RCT and cohort data. MAIN RESULTS: Forty eight randomised controlled trials (36,913 participants) and 41 cohort analyses were included. Pooled trial results did not show a reduction in the risk of total mortality or combined cardiovascular events in those taking additional omega 3 fats (with significant statistical heterogeneity). Sensitivity analysis, retaining only studies at low risk of bias, reduced heterogeneity and again suggested no significant effect of omega 3 fats.Restricting analysis to trials increasing fish-based omega 3 fats, or those increasing short chain omega 3s, did not suggest significant effects on mortality or cardiovascular events in either group. Subgroup analysis by dietary advice or supplementation, baseline risk of CVD or omega 3 dose suggested no clear effects of these factors on primary outcomes.Neither RCTs nor cohorts suggested increased relative risk of cancers with higher omega 3 intake but estimates were imprecise so a clinically important effect could not be excluded. REVIEWERS' CONCLUSIONS: It is not clear that dietary or supplemental omega 3 fats alter total mortality, combined cardiovascular events or cancers in people with, or at high risk of, cardiovascular disease or in the general population. There is no evidence we should advise people to stop taking rich sources of omega 3 fats, but further high quality trials are needed to confirm suggestions of a protective effect of omega 3 fats on cardiovascular health.There is no clear evidence that omega 3 fats differ in effectiveness according to fish or plant sources, dietary or supplemental sources, dose or presence of placebo.
Article
A diet is healthy when it encourages good health and reduces the risk of diet-related chronic diseases. Epidemiological research has demonstrated a close relationship between diet and the risk of developing these chronic diseases, which are characterized by high morbidity and mortality. Consequently reference intakes that would serve as a guide to guarantee a healthy nutritional status should be established. The Mediterranean diet is a tradition that goes back for more than a hundred years and which contributes to excellent nutritional status; this diet is highly palatable and forms part of global culture. Some of the most rigorous and recent studies on the relationship between unhealthy lifestyle and the risk of disease are reviewed.
Article
T HE METABOLIC SYNDROME CON-sists of a constellation of fac-tors that increase the risk of cardiovascular disease and type 2 diabetes. Recent estimates indicate that the metabolic syndrome is highly prevalent in the United States, with an estimated 24% of the adult population affected. 1 Its clinical identification is based on measures of abdominal obe-sity, atherogenic dyslipidemia, el-evated blood pressure, and glucose intolerance. 2 The etiology of this syn-drome is largely unknown but presum-ably represents a complex interaction between genetic, metabolic, and envi-ronmental factors including diet. 3,4 Sev-eral recent studies also suggest that a proinflammatory state is one compo-nent of the metabolic syndrome. 5-8 Moreover, evidence has accumulated indicating that low-grade inflamma-tion is associated with endothelial dys-function. 9,10 Context The metabolic syndrome has been identified as a target for dietary thera-pies to reduce risk of cardiovascular disease; however, the role of diet in the etiology of the metabolic syndrome is poorly understood. Objective To assess the effect of a Mediterranean-style diet on endothelial func-tion and vascular inflammatory markers in patients with the metabolic syndrome. Design, Setting, and Patients Randomized, single-blind trial conducted from June 2001 to January 2004 at a university hospital in Italy among 180 patients (99 men and 81 women) with the metabolic syndrome, as defined by the Adult Treat-ment Panel III. Interventions Patients in the intervention group (n=90) were instructed to follow a Mediterranean-style diet and received detailed advice about how to increase daily consumption of whole grains, fruits, vegetables, nuts, and olive oil; patients in the con-trol group (n=90) followed a prudent diet (carbohydrates, 50%-60%; proteins, 15%-20%; total fat, 30%). Main Outcome Measures Nutrient intake; endothelial function score as a mea-sure of blood pressure and platelet aggregation response to L-arginine; lipid and glu-cose parameters; insulin sensitivity; and circulating levels of high-sensitivity C-reactive protein (hs-CRP) and interleukins 6 (IL-6), 7 (IL-7), and 18 (IL-18).
Article
Current evidence suggests that most significant risk factors for heart disease have been identified. Although age, sex, and genetics are important unmodifiable risk factors, most new cases of acute myocardial infarctions today can be predicted by the presence and level of 9 risk (or cardioprotective) factors that can easily be assessed and, most importantly, modified. These risk factors are the same in almost every geographic region and in every racial/ethnic group worldwide and are consistent in men and women. Eight of these 9 risk factors are influenced by diet, and most act by promoting atherogenesis, which is the most important background condition for cardiovascular disease. Dietary interventions mostly affect atherogenesis by modulating, at the cellular level, proinflammatory processes that initiate and perpetuate endothelial dysfunction, plaque formation, and, eventually, plaque rupture. For example, there is now enough evidence, both epidemiologic and clinical, of the beneficial effects of n-3 fatty acids. Either as part of a normal low-fat diet or as supplements, these fatty acids are now recommended to prevent cardiovascular disease. This review will summarize the mechanisms by which diet may influence atherogenesis through the early inception, progression, and clinical emergence of atherosclerosis, with a special focus on n-3 fatty acids.
Article
A randomised controlled trial with a factorial design was done to examine the effects of dietary intervention in the secondary prevention of myocardial infarction (MI). 2033 men who had recovered from MI were allocated to receive or not to receive advice on each of three dietary factors: a reduction in fat intake and an increase in the ratio of polyunsaturated to saturated fat, an increase in fatty fish intake, and an increase in cereal fibre intake. The advice on fat was not associated with any difference in mortality, perhaps because it produced only a small reduction (3-4%) in serum cholesterol. The subjects advised to eat fatty fish had a 29% reduction in 2 year all-cause mortality compared with those not so advised. This effect, which was significant, was not altered by adjusting for ten potential confounding factors. Subjects given fibre advice had a slightly higher mortality than other subjects (not significant). The 2 year incidence of reinfarction plus death from ischaemic heart disease was not significantly affected by any of the dietary regimens. A modest intake of fatty fish (two or three portions per week) may reduce mortality in men who have recovered from MI.
Article
In a prospective, randomised single-blinded secondary prevention trial we compared the effect of a Mediterranean alpha-linolenic acid-rich diet to the usual post-infarct prudent diet. After a first myocardial infarction, patients were randomly assigned to the experimental (n = 302) or control group (n = 303). Patients were seen again 8 weeks after randomisation, and each year for 5 years. The experimental group consumed significantly less lipids, saturated fat, cholesterol, and linoleic acid but more oleic and alpha-linolenic acids confirmed by measurements in plasma. Serum lipids, blood pressure, and body mass index remained similar in the 2 groups. In the experimental group, plasma levels of albumin, vitamin E, and vitamin C were increased, and granulocyte count decreased. After a mean follow up of 27 months, there were 16 cardiac deaths in the control and 3 in the experimental group; 17 non-fatal myocardial infarction in the control and 5 in the experimental groups: a risk ratio for these two main endpoints combined of 0.27 (95% CI 0.12-0.59, p = 0.001) after adjustment for prognostic variables. Overall mortality was 20 in the control, 8 in the experimental group, an adjusted risk ratio of 0.30 (95% CI 0.11-0.82, p = 0.02). An alpha-linolenic acid-rich Mediterranean diet seems to be more efficient than presently used diets in the secondary prevention of coronary events and death.