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La lesión cutánea lacerada (skin tear) es: “Una herida causada por cizallamiento, fricción, y/o fuerza contundente que da como resultado una separación de las capas de la piel; con el resultado de un colgajo / desgarro de piel de espesor parcial (separación de la epidermis de la dermis) o total (separación de la epidermis y dermis de las estructuras subyacentes)” . La prevalencia de este tipo de lesiones presenta tiene tasas iguales o mayores a las de las úlceras por presión. Estas lesiones suelen producirse mayoritariamente en aquellas personas con piel frágil, por lo que las personas muy mayores son las más propensas a padecer este tipo de lesiones; aunque también debemos prestar mucha atención a otros pacientes muy vulnerables como los recién nacidos a término, los prematuros, los niños, los pacientes con trastornos crónicos e inmunológicos. Hay que evaluar la lesión teniendo en cuenta la escala ISTAP Skin Tear Classification System; (clasifica la gravedad de las heridas en 3 tipos). Los pacientes con skin tear o en riesgo de padecerlas; suelen referir dolor y disminución de la calidad de vida. La mejor práctica de abordaje, salvo si está necrótico, que habría que desbridar, es la aproximación del colgajo y posterior cobertura con apósitos de cura en ambiente húmedo no adherentes. No se recomienda el uso de apósitos de película transparente. Además, insisten en que se debe valorar la necesidad de proceder a profilaxis antitetánica. Al igual que otras lesiones, su desarrollo puede llegar a ser inevitable, pero muchas se consideran prevenibles; por lo que es importante que los profesionales sanitarios tengamos una buena formación sobre los efectos queproduce el envejecimiento cutáneo (dermatoporosis); así como, conocer que cuidados de la piel deben darse en las diferentes etapas de la vida y cuales específicamente durante la vejez, sobre todo en pacientes vulnerables (incontinentes, anticoagulados,…), para establecer medidas apropiadas que disminuyan y/o reduzcan el riesgo de desarrollar “skin tears”.
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Enferm Dermatol. 2015; 9(24) 7
EDITORIAL CIENTÍFICA
Hace un par de años, la revista Enfermería Der-
matológica publicó dos interesantes artículos; el
primero sobre cómo la pérdida de elasticidad y
fragilidad cutánea debida al envejecimiento de
la piel (Dermatoporosis) favorecía la parición de,
entre otras heridas, lesiones en scalp superficia-
les, laceraciones y/o excoriaciones secundarias
a pequeños traumatismos, que además eran de
difícil cicatrización (Imagen 1)1. En el segundo
artículo, se hacía referencia a la diferenciación
de las lesiones que, englobadas tradicionalmen-
te como úlceras por presión (UPP), debido a su
etiología específica y características propias,
LESIONES CUTÁNEAS LACERADAS (SKIN TEARS), ¿QUÉ
SABEMOS SOBRE ELLAS?
SKIN TEARS INJURIES, WHAT DO WE KNOW ABOUT THEM?
Autores: José María Rumbo Prieto(1,3), Federico Palomar Llatas(2,3).
(1) Máster en Deterioro de la Integridad Cutánea, Úlceras y Heridas. Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol.
(2) Unidad Enfermería Dermatológica, úlceras y heridas. Consorcio Hospital General Universitario de Valencia
(3) Cátedra Hartmann de Integridad y Cuidado de la Piel. Universidad Católica de Valencia
l
Contacto: jmrumbo@gmail.com
Fecha de recepción: 01/04/2015
Fecha de aprobación: 16/04/2015
deberían considerarse entidades clínicas especí-
ficas, entre ellas (lesiones por humedad, cizalla
o por fricción), se especificaba que las lesiones
por fricción, podían dar lugar a una excoriación
y/o colgajo de la epidermis (imagen 2)2.
Estos dos artículos, venían a exponer que la piel
excoriada/lacerada puede ser consecuencia de
la fragilidad de la piel ante pequeños traumatis-
mos, así como del efecto de las fuerzas de fric-
ción entre la piel y otro plano, produciendo una
lesión y frecuentemente, el consiguiente desga-
rro de la ampolla o flictena. Del mismo modo, los
estudios realizados por García-Fernández et al3,4,
Imagen 1.- Herida lacerada por traumatismo leve (skin tear). Publicada en: Enferm Dermatol. 2013; 7(18-19): 8-13.
8 Enferm Dermatol. 2015; 9(24)
EDITORIAL CIENTÍFICA
también describen un nuevo modelo teórico que
diferencia las úlceras cuya etiología se origina en
la presión mantenida en el tiempo, de las que se
producen por fuerzas de fricción, cizalla o pre-
sencia mantenida de humedad (o por la combina-
ción entre ellas).
De esta forma, centrándonos en la diferenciación
de las lesiones cutáneas por laceración y/o col-
gajo de la epidermis, secundarias a la fricción y/o
traumatismo (las denominadas “skin tears”), se
consideran actualmente como lesiones con enti-
dad propia, con características específicas, que
requieren una distinta clasificación en referencia
a otras lesiones de la piel (UPP, lesiones por hu-
medad, por cizalla,…), para poder establecer un
abordaje adecuado y en consecuencia un correcto
tratamiento y aplicación de medidas preventivas.
El término “Skin Tear” describe un tipo de lesio-
nes cutáneas definidas por primera vez en 1990
por Payne y Martin, al publicar los resultados de
un estudio epidemiológico y de cuidados de en-
fermería sobre heridas en un grupo de personas
ancianas; y que describieron como: “Una lesión
traumática que aparece en las extremidades de
los adultos mayores como consecuencia de cor-
tes o fuerzas de fricción, que separa la epidermis
de la dermis” 5.
Dicha definición fue revisada por los autores en
1993, modificándola por: “Una lesión traumática
que aparece principalmente en las extremidades
de los adultos mayores, como resultado de la
rotura o las fuerzas de fricción que separan la
epidermis de la dermis (herida de espesor par-
cial) o que separa ambas capas, la epidermis y
la dermis, de las estructuras subyacentes (herida
de espesor total)” 6.
Otras definiciones, fruto del avance en esta línea
de investigación y que parece interesante citar,
son la de Malone et al, que las definió como: “Una
laceración de la epidermis, normalmente relacio-
nada con un traumatismo de menor importancia
y que implican una separación de la epidermis
del tejido conectivo subyacente de manera que
se crea un colgajo de piel” 7 y la aportación de
LeBlanc et al, que las definía como: “El resultado
de un lesión cutánea por cizallamiento, fricción, o
por traumatismo cerrado y que frecuentemente
está mal gestionada” 8.
Imagen 2.- Lesión lacerada for fricción (skin tear). Publicadas en: Enferm Dermatol. 2013; 7(18-19): 14-25.
Enferm Dermatol. 2015; 9(24) 9
Rumbo-Prieto JM et al. Lesiones cutáneas laceradas (skin tears), ¿qué sabemos sobre ellas?
Para su identificación y diferenciación del resto
de lesiones cutáneas, los mismos autores que
originariamente definieron las skin tears (Payne
y Martin), desarrollaron y validaron en 1993, un
sistema de clasificación taxonómica que denomi-
naron “Skin Tear Audit Research (STAR)” y que es
conocido como “Payne-Martin Classification Sys-
tem for Skin Tears”. Esta clasificación categoriza
las lesiones en grados de severidad, según 3 ti-
pos de categorías (I, II y III) y dos 2 subcatego-
rías (Ia, Ib, IIa y IIb)6,8. Posteriormente, el grupo
de Carville et al, en 2006, mejoraría la validez
de la clasificación conservando los cinco tipos
de lesiones que pueden darse, pero renombrada
como “STAR Classification SystemTool” 9,10. Di-
cha clasificación ha servido para que diferentes
países como Estados Unidos, Canadá, Australia
y Reino Unido, desarrollasen protocolos y guías
clínicas de práctica basada en la evidencia, para
su abordaje terapéutico8,11-14.
Pero, no es hasta el año 2011, cuando un grupo
de 13 expertos de diferentes países, autodeno-
minados “Skin Tear Expert Panel”, publican la pri-
mera declaración de consenso internacional para
definir las directrices (estándares y recomenda-
ciones) de lo que debía ser la prevención, pre-
dicción, evaluación y tratamiento de las lesiones
cutáneas laceradas (skin tears)15. Ponen énfasis
en lo importantes y complejas que pueden llegar
a ser estas pequeñas y aparentemente insignifi-
cantes heridas, por asociarse a complicaciones
como, el aumento del riesgo de infección, retra-
so de la cicatrización o aumento del riesgo de
morbilidad o mortalidad por compromiso de la
circulación vascular. De la misma manera, reco-
miendan llevar a cabo estudios de prevalencia
e incidencia a nivel mundial, pero sobre todo en
Europa, por el alto índice de envejecimiento de
su población.
Actualmente, contamos con dos documentos de
reciente publicación (año 2014), basados en revi-
siones sistemáticas que sintetizan toda la eviden-
cia y buenas prácticas sobre este tema. El prime-
ro de ellos está desarrollado por el International
Skin Tear Advisory Panel (ISTAP)16, que consiste
en una guía de referencia rápida para profesio-
nales de la salud, que incluye un programa de
reducción del riesgo, con recomendaciones para
la prevención eficaz de la laceración / desgarro
de la piel, así como para la identificación y trata-
miento a través de un abordaje de cuidados inter-
profesionales. El segundo documento, publicado
por el Joanna Briggs Institute - JBI Library (The
University of Adelaide, Australian)17, se centra en
el abordaje de las intervenciones que son efica-
ces para promover la curación, la disminución
del riesgo de infección y la morbi-mortalidad de
las complicaciones asociadas a las laceraciones
de la piel en personas ancianas.
Finalmente, teniendo en cuenta estas dos últimas
revisiones16,17 se puede concluir que:
La lesión cutánea lacerada (skin tear) es: •
“Una herida causada por cizallamiento, fric-
ción, y/o fuerza contundente que da como
resultado una separación de las capas de la
piel; con el resultado de un colgajo / desga-
rro de piel de espesor parcial (separación de
la epidermis de la dermis) o total (separación
de la epidermis y dermis de las estructuras
subyacentes)” 16.
La prevalencia de este tipo de lesiones pre-•
senta tiene tasas iguales o mayores a las de
las úlceras por presión.
Estas lesiones suelen producirse mayoritaria-•
mente en aquellas personas con piel frágil,
por lo que las personas muy mayores son
las más propensas a padecer este tipo de
lesiones; aunque también debemos prestar
mucha atención a otros pacientes muy vul-
nerables como los recién nacidos a término,
los prematuros, los niños, los pacientes con
trastornos crónicos e inmunológicos.
Hay que evaluar la lesión teniendo en cuenta la •
escala ISTAP Skin Tear Classification System;
(clasifica la gravedad de las heridas en 3 tipos).
Los pacientes con skin tear o en riesgo de •
padecerlas; suelen referir dolor y disminución
de la calidad de vida. La mejor práctica de
abordaje, salvo si está necrótico, que habría
que desbridar, es la aproximación del colgajo
y posterior cobertura con apósitos de cura
en ambiente húmedo no adherentes. No se
recomienda el uso de apósitos de película
transparente. Además, insisten en que se
debe valorar la necesidad de proceder a pro-
filaxis antitetánica.
Al igual que otras lesiones, su desarrollo pue-•
de llegar a ser inevitable, pero muchas se con-
sideran prevenibles; por lo que es importante
que los profesionales sanitarios tengamos
una buena formación sobre los efectos que
10 Enferm Dermatol. 2015; 9(24)
EDITORIAL CIENTÍFICA
produce el envejecimiento cutáneo (dermato-
porosis); así como, conocer que cuidados de
la piel deben darse en las diferentes etapas
de la vida y cuales específicamente durante la
vejez, sobre todo en pacientes vulnerables (in-
continentes, anticoagulados,…), para estable-
cer medidas apropiadas que disminuyan y/o
reduzcan el riesgo de desarrollar “skin tears”.
BIBLIOGRAFÍA:
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jbisrir-2014-1923. Available from: http://joannabriggslibrary.org/jbilibrary/index.php/jbisrir/article/view/1923/2253
... Estás lesiones, denominadas como "skin tears" en los países angloparlantes, ocurren sobre todo en personas frágiles y son debidas a traumatismos que separan las capas de la piel (epidermis y dermis) originando un desgarro o colgajo de espesor parcial o total 53 . Actualmente no existe un término en español consensuado y aceptado generalmente para denominar estas lesiones, y se han usado diferentes términos: laceraciones, desgarros cutáneos, lesiones cutáneas laceradas 54 . En nuestro estudio hemos utilizado la denominación de laceraciones para referirnos a estas lesiones. ...
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RESUMEN Objetivo: Obtener indicadores epidemiológicos actualizados para las lesiones por presión (LPP) y otras lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia (LCRD) en unidades de hospitalización de adultos de hospitales españoles, tanto globales como ajustados. Analizar las características demográficas y clínicas de las personas con LCRD y de las lesiones. Metodología: Estudio observacional, transversal, tipo encuesta epidemiológica (5º Estudio Nacional de Prevalencia), dirigido a todos los hospitales en España. Recogida de datos mediante formulario seguro online. Variables: características de los hospitales y de las unidades, pacientes ingresados, pacientes con cada tipo de LCRD, clasificación de cada lesión, tamaño y tiempo de evolución. Se estimó la prevalencia bruta global y ajustada por hospitales y por tipo de unidades. Resultados: Participaron 554 unidades de hospitalización de adultos pertenecientes a 70 hospitales de todo el territorio nacional. La prevalencia global de LCRD fue del 8,7%. Según tipo de lesiones, las prevalencias fueron: lesiones por presión (LPP) 7,0%; por humedad 1,4%; por fricción 0,9%; combinadas 1,5%; laceraciones 0,9%. Para las LPP, las unidades con prevalencias más altas fueron: cuidados paliativos (16,7%), UCI (14,9%) y unidades posquirúrgicas y reanimación (14,0%). La mayoría de las lesiones son de origen nosocomial (p. ej., el 72,2% de las LPP), producidas en hospitales o residencias de mayores. Se ha encontrado alta variabilidad en la prevalencia de LCRD y de LPP tanto a nivel de hospitales como de unidades de hospitalización. Conclusiones: La prevalencia de LPP es similar a la de estudios anteriores en hospitales españoles. Por primera vez se han obtenido datos de prevalencia de otros tipos de LCRD. Puesto que la mayoría de las lesiones son producidas en los propios hospitales y otras instituciones, como residencias de mayores, se evidencia la necesidad de mejorar la prevención de las LCRD en estos entornos.
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REVIEW QUESTION/OBJECTIVE The objective of this systematic review is to identify and establish the effectiveness of treatments for skin tears in older people. More specifically, the objectives are: to identify the effectiveness of different treatments to promote healing and minimize infection; and to reduce secondary morbidity and mortality associated with skin tears in older adults (>60 years) in hospital, residential care, nursing home and community settings. This systematic review will address three specific questions across the healthcare contexts listed above: What are the effective interventions to promote the healing of skin tears among older adults? What are the effective interventions to minimize skin tear infection among older adults? What are the effective interventions to reduce skin tear associated secondary morbidity and mortality among older adult. INCLUSION CRITERIA Types of participants This systematic review will consider studies that include older adult participants aged 60 years and over in hospital, residential care, nursing home and community settings. Studies conducted in the general population of residential aged care centers without age restrictions will also be considered as the vast majority of participants will be aged 60 years and over. Both male and female participants will be eligible participants for this review. Participants may have one or multiple skin tears in any location from any cause and that may be classified as any degree of skin tear according to the Payne Martin or STAR skin tear classification systems. It may be necessary to subdivide the participants into TRUNCATED AT 250 WORDS
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Resumen: El objetivo de este artículo es diferenciar las úlceras que suelen aparecer en pacientes encamados y con enfermedades crónicas, a través de las categorías etiológico-clínicas que las identifican y así poder determinar qué circunstancias deben tenerse en cuenta para su prevención o tratamiento adecuados. Aunque tradicionalmente aparecían agrupadas bajo la denominación de "úlceras por presión" (UPP), las lesiones que suelen encontrarse en pacientes encamados y con enfermedades crónicas, pueden diferenciarse en cuatro tipos, en función del factor etiológico específico que las condiciona: 1) Úlcera por Presión, debida al aumento de la presión sobre un punto anatómico concreto, que comprime la piel y tejidos contra un plano duro. 2) Lesión por Fricción, resultante de la fricción/roce entre la piel y otro plano. 3) Lesión por Cizalla, cuyo origen sería el cizallamiento intra-tisular. 4) Lesión por humedad, ocasionada por la presencia mantenida de humedad en contacto directo con la piel o mucosas. La adecuada valoración de los factores de riesgo que en cada caso pueda presentar el paciente, es una de las actuaciones más relevantes y la que, en consecuencia, permitirá establecer los cuidados específicos más adecuados para evitar o minimizar esos riesgos. Palabras Clave: úlcera por presión, lesión por fricción, lesión por cizalla, lesión por humedad, piel, cuidados de enfermería, prevención, tratamiento, herida crónica, valoración del riesgo. Abstract The objective of this article is to differentiate the ulcers that usually appear in bedridden patients and with chronic diseases, through of the categories etiologicclinic that the identify and so be able to determine what circumstances must be take into account for its prevention or adequate treatment. Although traditionally were grouped under the heading of “pressure ulcers” (PU), lesions that are typically found in bedridden patients with chronic diseases, can be differentiated into four types, depending on the specific etiologic factor that determines them: 1) Pressure Ulcer, due to increasing pressure on a particular anatomical point, which compresses the skin and tissues against a hard surface. 2) Friction lesion, resulting from the friction/rubbing between the skin and another surface. 3) Shear lesion, whose origin it would be shear intra-tissue. 4) Moisture lesion, caused by the sustained presence of moisture on direct contact with the skin or mucous membranes. The proper assessment of risk factors that, in each case, the patient may present is one of the most relevant actions and which, consequently, will allow establishing the most suitable specific care to prevent or minimize these risk. Key Words: pressure ulcer, friction lesions, shear lesions, moisture lesions, nursing care, skin, prevention, treatment, chronic wound, injury, assessment of risk.
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Authors' disclaimer: The choice to use any part of the tool kit recommendations must be made by the healthcare professional in light of the available resources and circumstances presented by individual patients. Nothing contained in this guideline is to be considered medical advice for specific cases or endorsement of a specific product. PURPOSE: To enhance the learner's competence with knowledge regarding utilization of a tool kit to aid in the prevention, assessment, and treatment of skin tears. TARGET AUDIENCE: This continuing education activity is intended for physicians and nurses with an interest in skin and wound care. OBJECTIVES: After participating in this educational activity, the participant should be better able to: 1. Demonstrate knowledge of skin tear prevention and classification as presented in the International Skin Tear Advisory Panel's tool kit. 2. Apply information from the skin tear tool kit to patient care scenarios. ABSTRACT The International Skin Tear Advisory Panel has created a tool kit for the prevention, identification, and treatment of skin tears. The tool kit is based on extensive literature reviews, international input from healthcare professionals, and on expert opinion. It has undergone a modified Delphi process.
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Until now the Payne-Martin Classification System for Skin Tears has been the only skin tear classification system reported in the literature. Considering that the development of this taxonomy began over twenty years ago, it is rather puzzling that it has been poorly utilised in Australia. especially in light of the fact that skin tears are perceived to be common wounds amongst frail older or disabled persons 1, 2, 3 and their prevalence can be expected to escalate in line with our ageing population. Stage one of the Skin Tear Audit Research (STAR) study aimed to gain a consensus from Australian nurse experts in wound management on a classification system for skin tears and to test the reliability of the resulting classification system. This paper reports on the processes undertaken to achieve a consensus, the STAR Skin Tear Classification System that resulted, and the reliability testingthat it underwent.
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While skin tears are a common occurrence in the institutionalized elderly population, nothing has been written about this problem. We retrospectively studied all incident reports during a 1-year period at a large, urban, long-term-care facility to identify residents with skin tears. The overall incidence of skin tears was 0.92 per patient per year. The incidence rate for females, but not for males, increased significantly with age (P = 0.012). The mean length of the skin tear was 1.9 cm +/- 1.4 (mean +/- SD). Eighty percent occurred in the upper extremities, with the most frequent location being the forearm. Almost half of the skin tears reported had an unknown cause. Wheelchairs and accidentally bumping into an object each accounted for a quarter of the skin tears where the cause was known. Transfers and falls contributed to a lesser extent. Impaired mental status was no more likely to be present in residents experiencing a skin tear than in all nursing home residents. Twenty-four of the 147 residents with skin tears had four or more tears, accounting for 40% of all skin tears reported. Ninety-seven percent of the episodes resulted in no attending physicians' orders other than the standing orders. Future studies should be designed to determine if there are adverse consequences of skin tears and to suggest programs to reduce their occurrence.