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Diseñando nuestro futuro. ¿Paisajes urbanos sostenibles y multifuncionales?

Authors:
  • Escuela gallega del Paisaje

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Resumen Desde el año 2010 más del 50% de la población mundial vive ya en las ciudades, este creciente movimiento migratorio se está convirtiendo en un gran problema internacional a diferentes niveles: medioambientales, sociales, económicos, etc. Para mitigarlo, diferentes planificadores e investigadores (Waldheim, Corner, Mostafavi, etc…) están desarrollando nuevas iniciativas y estrategias de planificación y de gestión en consonancia con el uso racional de la naturaleza y de sus numerosos servicios ecosistémicos (urbanismo ecológico, urbanismo del paisaje, etc.). El CEP pone de manifiesto la importancia de los paisajes urbanos, cotidianos, degradados, ya que son los que normalmente configuran la mayor parte de las ciudades y en los que día a día vivimos, por ello debemos intentar buscar una especie de hibridación entre la ciudad y la naturaleza que forme un binomio inesperable, de manera que funcionen sinérgicamente para mejorar la calidad de vida en nuestros entornos más próximos. Para potenciarlo han aparecido diferentes métodos que buscan cuantificar los diferentes elementos de la infraestructura verde como el BAF Berlín, el SGF (EEUU) o el Green Space Factor en sus últimas versiones (Copenhague o Estocolmo). Este artículo pone de manifiesto la importancia de estas aproximaciones, arrojando luz sobre su esencia y fundamentos filosóficos.
Proyecto de planificación verde. Norra Djurgårdsstaden. [Online] Fuente: Disponible en <http://www.abb.com/> (Acceso: 2012). Parece que tras 10 años las barreras del escepticismo político de los planificadores y promotores han sido superadas y las herramientas se han ido adaptando para la consecución de objetivos. En la actualidad representa un instrumento para potenciar la incorporación de infraestructura verde y funcional en nuevos desarrollos, impulsados por el gran elenco de beneficios que generan y como actuaciones cruciales en la lucha contra el cambio climático. La incorporación de este tipo de herramientas en sistemas amplios de planificación puede ayudar a plantear una serie de provisiones de infraestructura verde que deberían ser una norma en todos los nuevos desarrollos. Otro elemento fundamental en la calidad de vida en ciudades sostenibles es la propia identidad, para ello se debe huir de los denominados procesos de urbanalización, término acuñado por Francesc Muñoz (2008), de la creación de paisajes urbanos monoculturales, debemos ser conscientes de la importancia de nuestra propia esencia. Las propuestas de procesos deben englobar un sumatorio de sitios con identidad propia, con claros vínculos a la historia y cultura del lugar, socialmente atractivos y dinámicos, emergentes e inolvidables, que ayuden a identificarse con uno mismo mejorando así la ligazón y en cierta medida mejorando el modo de vida desde un punto de vista psicológico. Otro recurso fundamental, sobre todo en la sociedad del conocimiento en la que estamos sumergidos es la Ciencia y la Investigación, ya que representa una herramienta de negociación o argumento político para el desarrollo de actuaciones más sostenibles y vivibles. En ese sentido destacamos los estudios encaminados a poner en valor los enormes y variados beneficios que proporciona esta filosofía: a) minimizar los efectos del cambio climático: regulación térmica (POTCHTER, COHEN y BRITAN, 2006; GILL et al., 2007), como fijadora de CO2, COVs y ozono (BECKETT, FREER-SMITH y TAYLOR, 1998), mejora de la calidad de las aguas mediante el arbolado (STOVIN, 2008) o green roofs (SETERS et al., 2009), o la calidad del aire (NOWAK, 1994; JOURAEVA, 2002). En su inherente relación con la salud, el uso de la vegetación puede ser muy adecuado para combatir enfermedades (LOVASI et al., 2008; KOVATS, 2008), b) para la regeneración de
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Diseñando nuestro futuro. ¿Paisajes urbanos sostenibles y
multifuncionales?
Pedro Calaza-Martínez
Escuela Gallega del Paisaje, España 1
Resumen
Desde el año 2010 más del 50% de la población mundial vive ya en las ciudades,
este creciente movimiento migratorio se está convirtiendo en un gran problema
internacional a diferentes niveles: medioambientales, sociales, económicos, etc.
Para mitigarlo, diferentes planificadores e investigadores (Waldheim, Corner,
Mostafavi, etc…) están desarrollando nuevas iniciativas y estrategias de
planificación y de gestión en consonancia con el uso racional de la naturaleza y de
sus numerosos servicios ecosistémicos (urbanismo ecológico, urbanismo del
paisaje, etc.). El CEP pone de manifiesto la importancia de los paisajes urbanos,
cotidianos, degradados, ya que son los que normalmente configuran la mayor parte
de las ciudades y en los que día a día vivimos, por ello debemos intentar buscar
una especie de hibridación entre la ciudad y la naturaleza que forme un binomio
inesperable, de manera que funcionen sinérgicamente para mejorar la calidad de
vida en nuestros entornos más próximos. Para potenciarlo han aparecido diferentes
métodos que buscan cuantificar los diferentes elementos de la infraestructura verde
como el BAF Berlín, el SGF (EEUU) o el Green Space Factor en sus últimas
versiones (Copenhague o Estocolmo). Este artículo pone de manifiesto la
importancia de estas aproximaciones, arrojando luz sobre su esencia y
fundamentos filosóficos.
Palabras-clave:
Urbanismo; Paisaje; Calidad de vida; Ecoindicador; Planificación.
1 Escuela Gallega del Paisaje.
Rúa Salvador Allende Nº 92. San Pedro de Nós. Oleiros.
15176. La Coruña. España.
calaza@iies.es
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Introducción: Esbozos del marco conceptual
O (Re)verso da Paisagem sugiere la comprensión del paisaje desde dos ópticas
opuestas, el verso y el reverso. El verso (lat. Versus), definido en la RAE como
“palabra o conjunto de palabras sujetas a medida y cadencia…, es interpretado
como la parte que se puede observar del paisaje, y el reverso (lat. reverti), cuyo
significado según la RAE es volver, regresar, parte opuesta al frente de una cosa,
haz opuesta al anverso, es aquí interpretado como lo que no se ve del paisaje, ¿la
propia infraestructura? ¿la belleza ocultada por la funcionalidad del territorio?,
quizás ¿lo que no se puede interpretar o apreciar o comprender? Estos conceptos
o caras de la misma moneda sólo pueden ser conceptualizables cuando se
presentan en oposición y siempre con el sesgo personal, cultural y económico, ya
que la percepción del paisaje es muy variable en función del observador. Es más,
podríamos incluso sugerir que el verso y el reverso del paisaje son diferentes en
función de ese sesgo.
Bajo este juego conceptual y lingüístico, es interesante el concepto del prefijo Re- y
sus numerosas aplicaciones, especialmente en materia de paisaje, ya que muchas
de las actuaciones que se realizan están acuñadas parcialmente por este prefijo
como (re)modelación, (re)stauración, (re)urbanismo, (re)generación,
(re)acondicionamiento, etc… de hecho parece que aglutinan aquellos proyectos y
obras encaminados a la preservación, gestión, puesta en valor, o (re)cuperación de
paisajes olvidados o degradados, transformados o sin valor a priori. Este tipo de
transformaciones o mejoras cobran importancia y protagonismo con una de las
incorporaciones más importantes del CEP, art. 2 (UE 2000, p. 2), relativo a la
ampliación del ámbito de aplicación, donde se pone de manifiesto la imperiosa
necesidad de realizar actuaciones en cualquier territorio: “…Se refiere tanto a los
paisajes que puedan considerarse excepcionales como a los paisajes cotidianos o
degradados. Así, surge otra duda ¿puede ser un paisaje degradado el reverso de
un paisaje concebido o inculcado? ¿podemos pasar del reverso al verso? ¿puede
un paisaje degradado, un reverso del paisaje, convertirse en un paisaje apreciado o
en un verso del paisaje mediante la educación del observador? Sabemos que esos
paisajes cotidianos degradados no son apreciados como paisajes, el sentido
antropocentrista (DÍAZ PINEDA, 2003) no lo permite, pero ¿podrían serlo? Como
indica el Catedrático Florencio Zoido (2006), este planteamiento representa un
punto y aparte con los instrumentos que consideraban al paisaje sólo en referencia
a lugares excepcionales, tanto por sus bienes, por sus valores, su significado
natural, cultural o grandiosidad escénica. Además, en dichos paisajes ordinarios es
donde realmente "vive la mayor parte de los europeos" e influyen directamente en
sus modos y calidad de vida. Zoido comenta que en el apartado 44 del texto
explicativo del CEP, los paisajes rurales comunes "ocupan un lugar significativo en
la sensibilidad europea" e insiste en las "interconexiones complejas entre paisajes
rurales y urbanos".
Ahí precisamente es donde vamos a intentar desgranar esta comunicación, en las
Filosofías de supervivencia, en las doctrinas, indicadores, métodos y
mecanismos de mantenimiento de modos de vida en los espacios urbanos, que se
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buscan sostenibles, más vivibles y que ofrezcan una mejor calidad de vida para la
inmensa mayoría de población que vive en las ciudades, en esos entornos
cotidianos.
Situación mundial en las urbes
En el año 1800 sólo había dos ciudades con un millón de personas: Londres y
Pekín, en la actualidad más de 100 tienen más de 20 millones de habitantes que
acomodan a 540 millones. En el último informe del UNFPA (2011), Babatunde
Osotimehin afirmaba que el 31/10 habría 7.000 millones de personas y que dentro
de 13 años habría otros 1.000 más. Resulta alarmante que desde el año 2010, el
50% de esa población mundial ya viva en las ciudades, sobre todo en las regiones
más desarrolladas donde se alcanzan cifras del orden del 75%. Según Forman
(2010), en 2030, 5 billones de personas, sobre el 60% de la población mundial
vivirá en áreas urbanas, en Europa occidental el porcentaje de población en las
urbes ronda el 80%, destacando países como Francia (85%), Reino unido (80%),
Alemania (74%) y España (77%).
Según datos de la UNPD, la población en las ciudades aumenta vertiginosamente
hasta alcanzar 70 millones de personas por año. De hecho, es una preocupación
evidente y fruto de reflexiones internacionales. Steward T.A. Pickett, científico del
Institute of Ecosystem Studies, ya comentaba en el prólogo del libro de Forman
(2010, p. xiii) que se ha acuñado el término primer siglo urbano: el siglo en el que
los humanos han comenzado a ser numéricamente una especie urbana.
Fig. 1 - Evolución urbana en Las Vegas (EEUU) desde 1985 (foto superior) a 2010 (foto inferior) [Online].
Fuente: Disponible en http://www.wired.com/wiredscience/2012/07/landsat-city-change/ Betsy Mason
(Acceso: 2012).
En su magnífico libro Urban regions, Forman (2010) afirma que en los últimos
decenios ha aparecido uno de los mayores cambios de la historia: las gigantes
regiones urbanas, donde en el centro se sitúa una gran cantidad de población que
depende fundamental y diariamente de los recursos que vienen de fuera. Casi
siempre este nuevo ser devora los alrededores, destruyendo los recursos
existentes, causando daños irreparables y destrozando el medioambiente, por tanto
empobreciendo el paisaje. En palabras de Alan Altshuler, profesor de la
Universidad de Harvard, el tsunami de la expansión y crecimiento urbano amenaza
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con un desastre enorme (FORMAN, 2010, p. xii). Todos estos indicadores ponen
de manifiesto la importancia de la búsqueda de soluciones y mecanismos para
garantizar los modos de vida de la población en las ciudades y megaciudades,
encaminados hacia la sostenibilidad, la calidad, la salud, la economía y el
medioambiente, tanto en nuevas expansiones urbanas como en los
aprovechamientos que deja el efecto de la shrinking cities identificado y
diagnosticado en ciudades como Leipzig, Detroit, Ivanovo, Manchester, Liverpool o
La Haya.
Fig. 2 - Recuperación de antigua instalación militar en parque público. La Coruña. Galicia. España.
Toda esa población viviendo en áreas urbanas y el mediático-actual problema del
calentamiento global, auspiciado y potenciado por el crecimiento y la aparición de
megaciudades, la necesidad de recursos básicos por parte de la población como el
agua, alimentos, salubridad, energía, la necesidad de conservar la biodiversidad,
indican la preocupante existencia de un gran problema y que quizás estamos
cometiendo unos errores tremendos en la planificación integral de nuestro medio,
debemos como hace alusión ASLA (American Society of Landscape Architecture):
“designing our future: susteinable landscapes”.
El arquitecto Richard Rogers en su obra Cities for a small planet (1998) define el
concepto de ciudad sostenible, ofreciendo un anteproyecto del futuro de nuestras
ciudades, comentando que sólo a través de una planificación sostenible podremos
proteger la ecología del planeta, concretamente a partir de una ciudad justa,
bonita, creativa, ecológica, de fácil contacto y movilidad, compacta,
policéntrica y diversa.
Fue y es momento de reflexión, de ¿nuevos planteamientos?, de
¿reconceptualizar?, de (re)… la estructura ecológica de las ciudades, de búsqueda
del equilibrio entre los tres vértices del triángulo economía-medioambiente-
sociedad. Debemos buscar o simplemente utilizar aquellas doctrinas o métodos ya
planteados por otros como Ian McHarg (1969) quien en su libro seminal Design
with nature pavimentó el camino que se debe seguir en la laboriosa búsqueda de
adaptar y mejorar nuestras ciudades para poder ofrecer entornos más estéticos,
vivibles y sostenibles, generando lugares que transmitan sosiego y tranquilidad a
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los ciudadanos, atenuando la presión de la sociedad, aumentando la superficie
destinada a espacios abiertos, etc., solucionando, en definitiva, numerosos
problemas endogámicos de las ciudades ¿bien planificadas? años atrás.
¿Dónde está el equilibrio? ¿se puede alcanzar? Quizás la respuesta se encuentre
en la lógica, o mejor dicho en la eco-lógica, intentar buscar una fuerte sinergia entre
las líneas planteadas para alcanzar una racionalización formal del reparto del
territorio en pro de la mejora de vida de los ciudadanos. Debemos intentar que
coexistan los planteamientos, que se hibriden, que se produzcan procesos de
acupuntura urbana en zonas muy densas, que se entremezclen los sistemas
naturales y los sistemas antrópicos, en la incesante búsqueda de la sostenibilidad,
la naturación urbana, la incorporación e integración del paisaje natural en las
ciudades, como elemento de infraestructura (verde), generador sin par de servicios
ecosistémicos.
El ingenioso arquitecto y crítico británico Cedric Price en su famosa metáfora The
city like eggs definió, de forma infantil pero muy acertada, la ciudad del siglo XXI
como un plato hecho de huevos rotos, donde los tejidos urbano y naturales se
mezclan, hibridan y coexisten buscando un equilibrio perfecto. Esta metáfora sigue
siendo muy utilizada como en el discurso reciente que Schenk de Next Architects
ofreció en la academia de arquitectura de Groeningen (HOOIJER, 2011).
Fig. 3 - Metáfora de Cedric Price “the city like an egg” [Online].
Fuente: Disponible en http://holeintheclouds.net/category/photograpy-credits/ image - credit- cedric-
price 2012> (Acceso: 2012).
De esta forma se sugiere que el paisaje puede ser el modelo para la tercera forma
urbana, desarrollo lógico desde la primera forma emergida en el Neolítico agrario
que contenía un núcleo central urbano y sus alrededores protegidos, y de la
segunda forma urbana cuando la revolución industrial permitió la extensión de la
ciudad rompiéndose el límite físico perimetral, el cierre inicial. Esta tercera forma es
más orgánica, en palabras de Shane (2006, p. 58) “más abierta, descentralizada,
autoorganizada y con un modelo de matriz postmoderna”. Se busca, en definitiva,
potenciar los espacios verdes como teatros naturales de la ciudad. Este enfoque
conceptual coincide con uno de los fundadores del movimiento Landscape
urbanism, James Corner (2006), quien utiliza un juego de palabras muy explícito
que se conecta directamente con las sugerencias de Cedric Price: La ciudad en el
paisaje y el paisaje en la ciudad.
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Recursos
Una forma de llevar a cabo estas ideas es mediante estrategias verdes de
planificación territorial, apoyados por el uso de ecoindicadores, destacando el
Biotope Area Factor, el Seattle Green Factor (SGF) y el Space Green Factor de la
ciudad sueca de lmo. Así, por ejemplo, se potencia el uso de los tejados y
fachadas verdes, con mucha repercusión mediática como las “obras de arte” de
Patrick Blanc, por ejemplo el Musée du Quai Branly; es importante tener en cuenta
que estos criterios de naturación urbana se están afianzando en ciudades como
Copenhague, encaminada a convertirse en una urbe neutral de carbono en 2025,
donde se obliga a ajardinar todas las cubiertas nuevas de edificios con pendientes
menores de 30º. Otros recursos que plantean estos ecoindicadores son la
incorporación de pavimentos porosos, reutilización del agua, etc., estos
mecanismos de infraestructura verde en consenso con el uso de transportes
colectivos adecuados, uso de energías alternativas o sistemas de reutilización de
aguas representan soluciones que pueden mejorar la calidad de vida y están en un
rígido marco de sostenibilidad.
Dentro de estos ecoindicadores destacamos el Green Space Factor, sistema
adaptado de Alemania, que ha sido modificado y utilizado en Seattle desde 2007 y,
a través de GRaBS, se ha adaptado a zonas del Reino Unido en particular
(KRUUSE, 2011). El objeto del GSF es asegurar una cantidad de cobertura verde
en cada parcela edificable y minimizar el grado de superficies sin función ecológica.
El método asigna valores a diferentes superficies, la fórmula es la siguiente:
𝐺𝑆𝐹 =(á𝑟𝑒𝑎 𝐴 𝑥 𝑓𝑎𝑐𝑡𝑜𝑟 𝐴)+ ((á𝑟𝑒𝑎 𝐵 𝑥 𝑓𝑎𝑐𝑡𝑜𝑟 𝐵)+(á𝑟𝑒𝑎 𝐶 𝑥 𝑓𝑎𝑐𝑡𝑜𝑟 𝐶)+𝑒𝑡𝑐
𝑆𝑢𝑝𝑒𝑟𝑓𝑖𝑐𝑖𝑒 𝑑𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑢𝑑𝑖𝑜 𝑡𝑜𝑡𝑎𝑙
Uno de los problemas que tiene es que no engloba la calidad de la cobertura verde,
por ello, se desarrolló otro sistema que se aplicó en Western Harbour de Malmö, en
el que se añadieron los denominados Green Points para alcanzar calidades
adicionales. Un inconveniente importante que surgió es que esas zonas en
particular alcanzaron precios de mercado muy elevados y no eran accesibles, por
ello se incorporó el denominado “Creative dialogue” en otro proyecto desarrollado
en Flagghusen para alcanzar objetivos medioambientales a un precio razonable.
Tras ello, en el año 2009, en Malmö y Lund, se desarrolló un nuevo programa
medioambiental para nuevas urbanizaciones, que está en revisión desde 2011,
inspirado en un nuevo programa con amplias ambiciones medioambientales: Norra
Djurgasdsstaden, en Estocolmo.
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Fig. 4 - Proyecto de planificación verde. Norra Djurgårdsstaden. [Online] Fuente: Disponible en
<http://www.abb.com/> (Acceso: 2012).
Parece que tras 10 años las barreras del escepticismo político de los planificadores
y promotores han sido superadas y las herramientas se han ido adaptando para la
consecución de objetivos. En la actualidad representa un instrumento para
potenciar la incorporación de infraestructura verde y funcional en nuevos
desarrollos, impulsados por el gran elenco de beneficios que generan y como
actuaciones cruciales en la lucha contra el cambio climático. La incorporación de
este tipo de herramientas en sistemas amplios de planificación puede ayudar a
plantear una serie de provisiones de infraestructura verde que deberían ser una
norma en todos los nuevos desarrollos. Otro elemento fundamental en la calidad de
vida en ciudades sostenibles es la propia identidad, para ello se debe huir de los
denominados procesos de urbanalización, término acuñado por Francesc Muñoz
(2008), de la creación de paisajes urbanos monoculturales, debemos ser
conscientes de la importancia de nuestra propia esencia. Las propuestas de
procesos deben englobar un sumatorio de sitios con identidad propia, con claros
vínculos a la historia y cultura del lugar, socialmente atractivos y dinámicos,
emergentes e inolvidables, que ayuden a identificarse con uno mismo mejorando
así la ligazón y en cierta medida mejorando el modo de vida desde un punto de
vista psicológico.
Otro recurso fundamental, sobre todo en la sociedad del conocimiento en la que
estamos sumergidos es la Ciencia y la Investigación, ya que representa una
herramienta de negociación o argumento político para el desarrollo de actuaciones
más sostenibles y vivibles. En ese sentido destacamos los estudios encaminados a
poner en valor los enormes y variados beneficios que proporciona esta filosofía: a)
minimizar los efectos del cambio climático: regulación térmica (POTCHTER,
COHEN y BRITAN, 2006; GILL et al., 2007), como fijadora de CO2, COVs y ozono
(BECKETT, FREER-SMITH y TAYLOR, 1998), mejora de la calidad de las aguas
mediante el arbolado (STOVIN, 2008) o green roofs (SETERS et al., 2009), o la
calidad del aire (NOWAK, 1994; JOURAEVA, 2002). En su inherente relación con
la salud, el uso de la vegetación puede ser muy adecuado para combatir
enfermedades (LOVASI et al., 2008; KOVATS, 2008), b) para la regeneración de
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territorios, c) conservación de biodiversidad y vida salvaje, d) refuerzo de lazos de
la comunidad, mejorando la interacción social, inclusión y la cohesión; e)
crecimiento económico, incremento del valor del suelo, la creación de trabajo
(VENN y NIEMELA, 2004); Richard Smardon, especialista de la Universidad de
Nueva York, en una reciente visita a España, comentó que “cuanto más verde es
una ciudad, menos impuestos hay que pagar”, defendiendo la protección del
paisaje como una forma de desarrollo económico. Por último, f) la salud pública y
el bienestar
Teorías, planteamientos, tendencias y movimientos
, sabemos que ya se reconoce que la infraestructura verde es clave
para la mejora de la salud pública y el bienestar, tanto a nivel físico como psíquico.
Este reconocimiento está basado en un cuerpo de evidencias que muestran que los
espacios verdes pueden mejorar la calidad de vida, mejorar el bienestar, aumentar
la expectativa de vida y mejorar la salud psicológica (O´BRIEN, WILLIAMS y
STEWART, 2010).
Como vemos, la preocupación es manifiesta y hay numerosos planteamientos,
simplemente conceptuales o más reales, y tanto en Europa como en EEUU surgen
diferentes ideas, tendencias, movimientos, sistemas definidos como sistemas
ecológicos artificiales (LARSON, 2011), nuevo urbanismo o el mediático
Landscape urbanism. Parece que estos planteamientos recuperan o potencian las
teorías de Ian McHarg (1969), ya que según ellos la planificación de las ciudades
debería descansar en una comprensión de los procesos ecológicos y sociales. El
denominado urbanismo del paisaje es definido como un campo de aproximaciones
al planeamiento y diseño urbano basado en la interacción entre los sistemas
naturales y construidos que persigue potenciar la figura del paisaje como un
organizador de las urbes mucho más eficaz, plástico y sostenible que la
arquitectura tradicional. El término está creado a partir de dos componentes
polarizados, en cierto modo parecido al tema original del verso y el (re)verso. En su
sensacional ensayo “Terra fluxus”, James Corner (2006) asienta las bases de este
movimiento. En palabras del arquitecto Christopher Gray (2006, p 9), el urbanismo
del paisaje es una de las manifestaciones más literales de una continuación de
cambio crítico de considerar los espacios abiertos y los sistemas naturales sobre
las formas construidas y las construcciones….
A través de una gama de disciplinas, el paisaje ha comenzado a ser una lente a través de la cual se
representa la ciudad contemporánea y el medio a través del cual es construida” (Waldheim 2006, p 015).
De especial interés es también el urbanismo ecológico (MOSTAFAVI, 2008),
movimiento definido por comprensión y no por extensión por Rueda et al. (2012, p
3) como una “pieza de engranaje que se intenta construir para redireccionar el
devenir de nuestras ciudades hacia escenarios menos inciertos”. El Libro
Urbanismo ecológico plantea una propuesta de marco conceptual, instrumental y
metodológico en la sostenibilidad urbana que, además, permite conseguir metas
sorprendentes si se articula una nueva estrategia para competir basada en la
información que desarrolle una nueva ciudad del conocimiento. Planteamiento
compartido por Ribeiro y Dias (2010) quienes afirman que los beneficios urbanos
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generados por áreas verdes pueden fuertemente contribuir a colocar el paisaje
urbano en el camino hacia la mejora de la calidad, de su nivel de atracción y por
consiguiente de su competitividad. Esta nueva ciudad del conocimiento, ciudad
inteligente tiene, por tanto, su propio tipo de urbanismo, en palabras de Rueda
(2012, p.3): El urbanismo ecológico es el urbanismo, a mi entender, de las
ciudades inteligentes.
En definitiva, la incorporación de estrategias de infraestructura verde a todos los
niveles representa una solución interesante para la mejora de la calidad de vida de
las ciudades en el marco de la sostenibilidad, pudiendo ser utilizada dentro del
marco conceptual de diferentes teorías, planteamientos y tendencias que están
planificando las ciudades del futuro. Esas ciudades, esperemos, serán más
sostenibles, vivibles y ofrecerán una mayor calidad de vida a los ciudadanos.
Fig. 5 - ¿ciudades más vivibles, más sanas y con mayor calidad de vida…? ¿nuestro futuro?
"Sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz,
justicia y dignidad a todos los hombres. Así la poesía no habrá cantado en vano." Pablo Neruda.
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The URGE project is attempting to review urban green space systems and their planning across Europe. Evaluation is made using interdisciplinary criteria. Our goal is to produce an objective review and subsequently provide tools for improving urban planning policy, and in particular, to improve the provision and quality of urban green space. This paper presents background information to the project, the methodology used and some preliminary results from some of the ecological criteria used.
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The urban environment has distinctive biophysical features in relation to surrounding rural areas. These include an altered energy exchange creating an urban heat island, and changes to hydrology such as increased surface runoff of rainwater. Such changes are, in part, a result of the altered surface cover of the urban area. For example less vegetated surfaces lead to a decrease in evaporative cooling, whilst an increase in surface sealing results in increased surface runoff. Climate change will amplify these distinctive features. This paper explores the important role that the green infrastructure, i.e. the greenspace network, of a city can play in adapting for climate change. It uses the conurbation of Greater Manchester as a case study site. The paper presents output from energy exchange and hydrological models showing surface temperature and surface runoff in relation to the green infrastructure under current and future climate scenarios. The implications for an adaptation strategy to climate change in the urban environment are discussed.
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This study examines the climatic behavior of different designs of urban parks during hot and humid summer conditions, and their influence on human comfort in Tel Aviv, Israel. The research was conducted in three different types of urban parks: a park with grass and a few low trees, a park with medium sized trees and a park with high and wide-canopied trees. The results showed that an urban park that contains high trees with a wide canopy has the maximum cooling effect during daytime, reduces temperatures by up to 3.5 °C and lowers heat stress values despite increasing relative humidity values. An urban park that contains dense, medium sized trees can also reduce temperatures during daytime by up to 2.5 °C as well as slightly lower heat stress. However, during nighttime it can create uncomfortable climatic conditions owing to the reduction of wind velocity and increase in relative humidity. An urban park covered with grass can be warmer and sometimes even more humid than the built-up area during the day, which increases heat stress values. Copyright © 2006 Royal Meteorological Society.
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Particles < 10 μm (PM10), and especially fine fraction of PM10, particles < 2.5 μm, in aerodynamic diameter are of special concern in terms of environmental health. The differences in accumulation of air pollutants on leaves of two deciduous species: pear (Pyrus calleryana) and linden (Tilia x euchlora) were studied. These species have a similar leaf shape, leaf size and morphology, and the same crown shape. The trees in the study population were about the same age; and grew on the opposing sides of the same road. The leaves of these trees were collected on the same date and at the same, and thus, were exposed to the identical environmental conditions. The study location was a major road in Syracuse, NY. Sampling was conducted twice a month, from May through late September 1998, between the hours of 9 and 11 AM. Linden tree leaves possessed a higher ability to remove particle-bound PAH and metals from the atmosphere than pear tree leaves and this ability was not associated with leaf size or the amount of wax on leaves. This is an abstract of a paper originally presented at the 225th ACS National Meeting (New Orleans, LA 3/23-27/2003).
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This three-year study evaluates the quantity and quality of runoff from an extensive green roof on a multistory building in Toronto. Laboratory physical, chemical, and leachate analyses of eleven commercially available green roof growing media were also undertaken to help identify the potential influence that the growing media may have on runoff chemistry. Continuous precipitation and runoff data collected over 18 months outside of the winter period indicated that the green roof discharged 63% less runoff than a neighbouring conventional modified bitumen roof. Runoff volumes from the green roof averaged 42% less than the conventional roof in April and November, and between 70 and 93% less during the summer months. Water samples were collected from both roofs during 21 rain events in 2003 and 2004 and analyzed for general chemistry (e.g., pH, total suspended solids), metals, nutrients, bacteria (n = 16), and polycyclic aromatic hydrocarbons (n = 18). Loads of most chemical variables in green roof runoff were lower than from the conventional roof. Exceptions included constituents such as calcium, magnesium, and total phosphorus, which were either naturally present in the media or were added to promote plant growth. Total phosphorus concentrations in green roof runoff were significantly higher than the conventional roof (α = 0.001), and regularly exceeded the Ontario receiving water objective (0.03 mg/L). Phosphorus concentrations fell significantly after the first year of monitoring (α = 0.001), suggesting that the nutrient is being leached from the media. Chemical analyses of green roof growing media showed that levels of most constituents were similar to or lower than typical background concentrations for agricultural soils in Ontario. However, leachate concentrations from several media exceeded receiving water standards for phosphorus, aluminum, copper, iron, and vanadium. This study highlights the importance of engineering green roof media to minimize leaching of nutrients and other contaminants while maintaining their ability to support plant growth.
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Urban trees play an important role in the urban hydrological cycle. Yet little consideration has been given in the UK either to the increasing pressures that act to reduce urban tree cover or the opportunities that might be provided by land-use planning policies to increase it. Research in North America, particularly by American Forests (2007), suggests that urban tree cover may be directly equated to stormwater volumes and, therefore, to the costs of providing engineered structures for stormwater management. Tree planting policies have been justified on the financial benefits associated with their stormwater management function alone, notwithstanding the broader spectrum of benefits they provide within the urban environment.This paper presents preliminary research aimed at transferring these findings into a UK context. Two residential morphology units (RMUs) have been defined within the city of Sheffield, for which current levels of tree cover have been accurately quantified. Current tree cover levels are relatively low, but approaches to integrating more trees into these two landscape types are outlined.