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Arthur Conan Doyle y su detective científico

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Este artículo analiza la figura del famoso detective Sherlock Holmes, creado por Arthur Conan Doyle, bajo la perspectiva de su método de investigación, asociado a las ciencias positivistas predominantes en las últimas décadas del siglo XIX. A través* de una precisa observación, el detective se centra en criterios lógicos y abductivos para descubrir la verdad. Por lo tanto, los datos observados preceden a la teoría y el misterio cobra protagonismo en relación al crimen.
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* Este trabajo se enmarca en el Proyecto Fondecyt Regular No.1130218: Narrativa policial universal
clásica, negra y posmoderna.
** Chileno. Doctor en Estudios Americanos Universidad de Santiago de Chile, Santiago, Chile,
Profesor titular de la Ponticia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile. cfranken@uc.cl
ISSN 0716 - 5811 / pp. 105 - 128
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c
onan
d
oylE
y
su
dEtEctivE
ciEntífico
*
Clemens Franken K.**
Resumen
Este artículo analiza la gura del famoso detective Sherlock Holmes, creado por Arthur
Conan Doyle, bajo la perspectiva de su método de investigación, asociado a las ciencias
positivistas predominantes en las últimas décadas del siglo XIX. A través* de una precisa
observación, el detective se centra en criterios lógicos y abductivos para descubrir la verdad.
Por lo tanto, los datos observados preceden a la teoría y el misterio cobra protagonismo en
relación al crimen.
Palabras clave: Arthur Conan Doyle, abducción, conocimiento, observación.
arthur conan doylE and his dEtEctivE sciEntist
Abstract
This article analyzes the world-famous detective Sherlock Holmes, created by Arthur
Conan Boyle, under the perspective of his method of investigation associated with
positivist science that prevailed in the last decades of the 19th century. Through precise
observation, the detective focuses on logic and abductive reasoning to uncover the truth.
Therefore, the observed data precedes the theory and the mystery takes a leading role in
relation to the crime.
Key Words: Arthur Conan Doyle, abductive reasoning, knowledge, observation.
Recibido: 03-03- 2014Aceptado: 07-01-2015
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Arthur Conan Doyle y su detective-cientíco / Clemens Franken K
1. Introducción
Arthur Conan Doyle crea, casi medio siglo después de la aparición
de Dupin, el detective de E. A. Poe, la famosa gura del detective
Sherlock Holmes. El autor, originario de una familia irlandesa católica
de presunta nobleza
1
y educado por jesuitas, perdió su fe mientras
estudiaba medicina, pues aprendió a buscar la verdad a través de la
observación exacta, el análisis lógico y los experimentos. Ya durante los
años en Southsea, donde hizo su práctica como joven médico, entró en
conocimiento de ideas espiritistas que reemplazaban su religión y que
estudió profundamente durante varias décadas (cfr. Buchloh y Becker 58).
Dado que su consulta médica nunca se volvió absorbente, Doyle
contaba con tiempo disponible para retomar sus intentos literarios
infantiles y juveniles, esta vez escribiendo ya no poemas ni relatos (Cfr.
Skreb 38) sino novelas. En 1887, con
Estudio en escarlata,
y, tres años más
tarde, con
El signo de los cuatro
, Doyle logró sólo cierto reconocimiento
literario, pero un casi inmediato reconocimiento económico (Rzepka,
118). La gura del detective por sí misma se hizo popular
2
a través de los
primeros cuentos detectivescos recopilados en los tomos
Las aventuras
de Sherlock Holmes
(1891) y
Las memorias de Sherlock Holmes
(1893). La
celebridad del personaje provocó que los lectores de la época nunca
aceptaran la muerte del protagonista-detective, descrita por el autor en el
último cuento del segundo tomo titulado
El problema nal
, motivo por el
cual Conan Doyle se vio obligado prácticamente a restringir la escritura
de novelas históricas, a las cuales se sentía realmente llamado, y seguir
publicando en el
Strand Magazine
, cada cierto tiempo, otros cuentos
con Sherlock Holmes como protagonista. Fruto de este retorno medio
forzado pero duradero, son otros tres tomos de cuentos:
La reaparición de
Sherlock Holmes
(1905),
Su último saludo en el escenario
(1917) y, tres años
antes de morir Doyle,
Sherlock Holmes sigue en pie
(1927).
3
1 Según Paul G. Buchloh y Jens P. Becker, los Conan Doyle pueden remontar "ihren Stammbaum auf
die Platagenets" ("su arbol genealógico […] hasta los Plantagenets") (58).
2 Según John Scaggs, el “enormous success” (“éxito enorme”) de los cuentos con Sherlock Holmes
como protagonista se debe, en gran medida, a las “conservative middle-class attitudes towards
crime and the maintenance of social order […] The ideology is clear. Crime will always be punished,
either by the law or by divine providence. The only exceptions to this rule are the sins of the
aristocracy, whom Holmes either cannot, or will not, bring to justice”. (“posturas conservadoras de
la clase media frente al crimen y la mantención del orden social […]. La ideología es clara. El crimen
siempre será castigado, ya sea por la ley o por la providencia divina. La única excepción a esta regla
son los pecados de la aristocracia, a la cual Holmes no puede o no quiere llevar ante la justicia”) (25).
3 Respecto a los datos bio-bibliográcos de Arthur Conan Doyle confróntense, por ejemplo, las obras
de Nusser (96-97), Del Monte (106-107) y Skreb (38-40).
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Según Alberto del Monte,
Sherlock Holmes había sido ideado feo: alto, delgado,
desmadejado, con una nariz grande y ganchuda y unos
ojos penetrantes y casi juntos. Pero después, el escritor se
dejó inuir por el ilustrador, quien, por su parte, había
interpretado el gusto del público, y el
detective
adquirió su
sonomía denitiva. Se convirtió en un tipo guapo y atlético,
caracterizado por su rostro enjuto, por su cráneo dolicocéfalo
y sus manos nas; por las orejeras de su gorro de viaje y por
su bata; por la pipa y la jeringa para inyecciones de morna;
[…]. (107-108)
En su primera novela,
Estudio en escarlata
, Doyle revela otros
antecedentes de Sherlock Holmes, quien reconoce que él es un
"acionado [tanto] a la observación como a la deducción" lo que, junto
con su "conocimiento de la historia criminal" (27), lo capacita para dar
solución a cualquier enigma policial. Por otra parte, pese a que de "[d]e
literatura contemporánea, losofía y política, estaba casi completamente
en ayunas"4 e, incluso, que "ignoraba la teoría copernicana y la
composición del sistema solar" (21), tenía profundos estudios en
disciplinas de las Ciencias Naturales, "inmensos" conocimientos de
"literatura sensacionalista", tocaba bien "el violín" y era experto "boxeador
y esgrimista de palo y espada" (23). Pero, ante todo, "Holmes posee un
carácter demasiado cientíco" para el gusto de Watson, y "habita en su
persona la pasión por el conocimiento detallado y preciso" (13).
Al igual que Poe, Doyle inicia su actividad como escritor de
novelas policiales con una exposición teórica que titula "La ciencia de la
deducción". En ella opina lo siguiente de Poe y su detective:
Dupin era un tipo de poca monta. Ese expediente de irrumpir
en los pensamientos de un amigo con una frase oportuna, tras
un cuarto de hora de silencio, tiene mucho de histriónico y
supercial. No le niego, desde luego, talento analítico, pero
dista innitamente de ser el fenómeno que Poe parece haber
supuesto. (28-29)
4 No obstante, como arma Manuel Valle, “en numerosas ocasiones, Holmes se presenta como una
persona de excelente formación, que conoce y cita a Petrarca, Eckermann, Goethe, Flaubert, George
Sand, Shakespeare, Boileau, La Rouchefoucauld, etc., [y] que acude a conciertos de Sarasate o
Norman-Neruda para escuchar música de Wagner” (43).
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Arthur Conan Doyle y su detective-cientíco / Clemens Franken K
En sus memorias, sin embargo, Doyle reconoce la inuencia de Poe
en su narrativa policial y expresa su admiración por él, como también
por W. Collins, C. Dickens y E. Gaboriau
5
. De hecho, Doyle funde en
su obra "las dos corrientes de la tradición policíaca, la de la aventura
y la de investigación racional" (Del Monte 110-11). De esta forma, logra
satisfacer las exigencias de un amplísimo público y cimenta la base de su
popularidad, la que encontró su máxima expresión en el hecho de que
Sherlock Holmes "dejó de ser un personaje literario, se convirtió en una
criatura viviente
6
y borró la memoria de su creador"7 (Del Monte 111).
Manfred Smuda, desde una perspectiva estético-recepcionista, ve
justamente en el hecho de la acomodación al gusto del público el pecado
de Conan Doyle que convierte sus cuentos en textos triviales:
Das Modell der Geschichte 'The Murders in the Rue Morgue'
mit dem Glauben an die Leistungsfähigkeit der raticination
bleibt für Conan Doyle der Idealtypus der Detektivgeschichte.
Was bei ihm variiert, ist lediglich attributiver Natur in bezug
auf dieses als einzigartig anerkannte Modell. In dieses werden
immer nur neue Inhalte gegossen, ohne dass es selbst variiert
wird. Wenn aber in ein stereotypes Schema bloss neue
inhaltliche Sachverhalte eingeführt werden, passt sich die
Detektivgeschichte dem Erwartungshorizont des Lesers an;
5 John Scaggs habla de “a clear debt to the novels of Gaboriau” (“una deuda clara a las novelas de
Gaboriau”) y de “Doyle’s debt to The Moonstone” (“la deuda de Doyle a
The Moonstone
”) de W.
Collins (24). Por su parte, Symons señala que “Doyle no doubt took the ideas for some of these
disguises from Vidocq, as he took Holme’s style of interpreting thoughts from Poe and the form
of some deductions from Gaboriau” (sin lugar a dudas, Doyle tomó las ideas de algunos de los
disfraces de Vidoq, como también el estilo de Holmes de interpreter los pensamientos de Poe y la
forma en que realizaba algunas deducciones de Gaboriau) pese a lo cual concede el mérito creador
del autor al reconocer que “Holmes is conceived in outline, with attributes that are really substitutes
for characterization –the eagle eye, the misanthropy, the remoteness. It is a mark again of Doyle’s
skill that Sherlock Holmes comes through to us as a man who genuinely had a genius for his
occupation” (“Holmes es concebido en líneas generales, con atributos que son realmente sustitutos
de una caracterización –los ojos de lince, la misantropía, la lejanía. Una vez más es una marca de la
habilidad de Doyle que Sherlock Holmes nos aparezca como un hombre que genuinamente era un
genio en su profesión”) (Symons 71).
6 Se discutió incluso entre los lectores la fecha de su nacimiento y la Sherlock Holmes Society de
Londres la jó “en el 15 de enero de 1854”, mientras que los Baker Street Irregulars la adelantan al
“8 del mismo mes”. “En 1954 se ha celebrado su centenario. Su piso del núm. 221b de Baker Street,
Marylebone, reconstruido hasta en sus más mínimos detalles, es meta ininterrumpida de visitantes"
(Del Monte 111).
7 Aunque “a partir de sus diferencias con Dupin, Sherlock Holmes se congura como un personaje
‘distinto’, dotado de unas características propias”, para Manuel Valle “el truco de romper el
pensamiento que aparece en Los crímenes de la calle Morgue es considerado como petulante y
supercial, pero en otros relatos Sherlock Holmes hará exactamente igual con Watson, lo que
demuestra que una cosa son las opiniones de Holmes y otra lo que realmente hace Conan Doyle”
(55). Además, al igual que el detective de Poe, es capaz de ponerse en el lugar del otro y, a través de
la imaginación, predecir los comportamientos de los demás (McInerny).
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denn der stereotype Rahmen der Geschichten garantiert ein
immer gleiches Lösungsschema des Problems. […] Damit
aber nimmt die Detektivgeschichte eine Richtung auf 'perfekte
Banalität'. Weil sie sich den Erwartungen des Lesers nahezu
völlig anpasst, wird sie trivial. (47)
8
Aunque, por un lado, se justica esta crítica y se echa de menos en
sus relatos policiales una
corriente subterránea de sentido
a la manera
de Poe, hay que reconocer, por otro lado, que Doyle logra presentar las
operaciones intelectuales de Sherlock Holmes en forma tan entretenida
que pierden la rigidez de tratado cientíco que suelen tener en Poe, ante
todo, en su primer cuento policial. Además, la permanente repetición de
determinadas situaciones como, por ejemplo, las escenas iniciales
9
de
8 “El modelo del cuento ‘The Murders in the Rue Morgue’ con su fe en la ecacia del raciocinio se
mantiene en Doyle como el tipo ideal del relato policial. Lo que varía en él es sólo de segundo orden en
relación a un modelo reconocido como único. Este modelo se llena siempre sólo con nuevos contenidos
sin variarlo. Pero cuando se introducen únicamente nuevas cosas en un esquema estereotipado, el
cuento policial se adapta al horizonte de expectativa del lector, pues el marco estereotipado de los
cuentos garantiza siempre el mismo esquema de solución del problema.[…] De esta forma, el relato
policial se encamina en dirección a la ‘banalidad perfecta’. Porque se adapta casi completamente a las
espectativas del lector, se convierte en un texto trivial” (47).
9 Según Viktor Schklovskij, el esquema detallado de los cuentos policiales de Conan Doyle es el
siguiente:
I. Erwartung, Gespräch über frühere Fälle, Analyse.
II. Auftritt eines Klienten.
Hauptteil der Erzählung:
III. Indizien, die in der Erz¨hlung angeführt werden. Am wichtigsten sind zweitrangige Angaben, die
so eingebaut sind, dass der Leser sie nicht zur Kenntnis nimmt. Hier eben wird das Material für eine
falsche Lösung geboten.
IV. Watson gibt den Indizien eine falsche Deutung.
IV. Watson gibt den Indizien eine falsche Deutung.
V. Fahrt zum Tatort […].
VI. Der beamtete Detektiv gibt eine falsche Lösung; wenn kein Detektiv vorhanden ist, dann wird die
falsche Lösung von einer Zeitung geboten, von den Leidtragenden oder von Sherlock Holmes selbst.
VII. Die Zwischenzeit wird ausgefüllt mit Gedanken Watsons, der nicht versteht, worum es geht.
Sherlock Holmes raucht oder macht Musik. Manchmal fasst er die Fakten in Gruppen zusammen,
ohne eine endgültige Schlussfolgerung zu ziehen.
VIII. Die Lösung ist fast immer unerwartet. Um sie herbeizuführen wird sehr oft ein Mordanschlag,
den jemand vorhat, ausgenützt.
IX. Analyse der Fakten durch Sherlock Holmes.
I. Espera, conversación sobre casos anteriores, análisis.
II. Aparición de un cliente.
Parte principal del relato:
III. Indicios que son mencionados en el relato. Los más importantes son los datos secundarios que son
incorporados para que el lector no los note. Aquí se ofrece el material para una solución errónea.
IV. Watson les da una interpretación falsa a los indicios.
V. Viaje al lugar de los hechos […].
VI. El detective-policía da una solución falsa; si no hay un detective-policía la solución falsa es
presentada por un diario, un afectado o por Sherlock Holmes mismo.
VII. El tiempo entremedio se llena con ideas de Watson que no entiende de que se trata. Sherlock
Holmes fuma o hace música. A veces resume los hechos parcialmente sin sacar una conclusión
denitiva.
VIII. La solución es casi siempre inesperada. Para provocarla se aprovecha a menudo un intento de
asesinato planeado.
IX. Análisis de los hechos por parte de Sherlock Holmes (93-94).
110
Arthur Conan Doyle y su detective-cientíco / Clemens Franken K
los cuentos de Doyle o la forma como se analizan los hechos, producen
placer estético en el lector regular de los cuentos de Sherlock Holmes
y aseguran así su popularidad. A pesar de que el resumido esquema
de todos los relatos de Conan Doyle es el mismo: "misterio, réplica de
Sherlock Holmes, contraofensiva, a veces, del criminal, victoria de
Sherlock Holmes, explicaciones nales" (Boileau y Narcejac 56), no es
menos cierto que a menudo se menosprecia la calidad de la escritura de
este autor inglés, "su claridad, su sobriedad, la seguridad con que narra,
la amenidad de su estilo" (Boileau y Narcejac 56). Kayman conrma lo
anteriormente dicho destacando por su parte que el éxito de la fórmula
creada por Doyle se debe a “the verve of Doyle’s writing, the ingenuity
of the stories and the skill and economy of their construction” que
producen, según él, “fundamental narrative satisfactions” (48).
10
2.Doyle y una tercera vía para encontrar la verdad:
la abducción
Lo que nadie puede quitarle a Conan Doyle es la creación de una nueva
imagen literaria y, como arma Rainov, "la invención de un personaje
es, quizás, el acto creador más difícil" (56). El hecho de que Doyle haya
creado y modelado la legendaria gura de su detective Sherlock Holmes
inspirándose no sólo en Dupin, sino, además, "en su profesor, el doctor
Joseph Bell, miembro del Royal Inrmary de Edimburgo", indica su
"intento plenamente consciente de introducir en la indagación criminal
un método de mayor rigor cientíco que el que se había usado hasta
entonces" (Sebeoc y Umiker-Sebeoc 54).
Queda así claramente establecido que nos encontramos en la época
positivista de las últimas décadas del siglo XIX, cuando las ciencias exactas
forman el modelo de la ciencia por imitar. Pensemos solamente en Emile
Zolá que, en 1880, siete años antes que Conan Doyle, en su ensayo sobre
La
novela experimental
, pretende aplicar el método cientíco-experimental
del médico Claude Bernard a la literatura. Mientras que Poe incorporaba
la imaginación poética en su raciocinio, rescatándola de esta forma, el
teórico naturalista Zolá y el positivista Doyle rinden culto al modelo de las
ciencias exactas, imitándolas. Doyle, para Rzepka, fue el primer escritor
10 “[L]a vivacidad de la escritura de Doyle, la ingenuidad de los cuentos y la habilidad y economía de
sus construcciones” “fundamentales satisfacciones narrativas”.
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de la cción de detectives “to conceive the plot of detection specically in
this way, as a device for uncovering a hidden narrative ‘idea’ through the
imaginative projection of analeptic arrays invoked by ‘lay[ing] emphasis
on everything’ suggesting ‘alternative’ explanations. Only one of these,
the one arrived at by the detective, would turn out to be correct”
11
(Rzpeka 119). Por eso, las hipótesis de Holmes se "apoyan en los sólidos
códigos referenciales propios de determinadas ciencias experimentales o
de ciertos sectores bien consolidados e institucionalizados de las ciencias
experimentales" (Bonfantini y Proni 174), que se cuentan, como vimos
más arriba, entre el tesoro de conocimientos de Holmes.
Lo peculiar y, al mismo tiempo, popular del
modus procedendi
de
Holmes conuye desde dos vertientes. En primer lugar, se fundamenta
en el hecho de que el estilo de sus deducciones obedece tanto "a un
imperativo
de simplicidad y de plausibilidad según criterios lógicos y
empíricos rmemente establecidos en la sociedad" (176). En segundo
lugar, se basa en "una
prohibición
complementaria: no pretender adivinar
jamás" (176).
Para Holmes, el punto de partida en cualquier investigación policial,
siguiendo a su maestro Joseph Bell y basándose en la idea popularizada
del procedimiento de las Ciencias Naturales, es siempre una aguda
y precisa
observación
. En la ya citada parte teórica-introductoria de su
primera novela policial, dice Sherlock Holmes al respecto, textualmente:
"La capacidad de observación constituye en mi caso una segunda
naturaleza" (28). Mientras que Dupin resolvía los problemas meditando
en su gabinete de ensueño o luego de una breve visita al lugar de los
hechos, Holmes investiga detalladamente todos los indicios, usando
lupa y cinta métrica. Por eso, Holmes da énfasis en su "[i]mparcialidad
y receptibilidad para los datos" y "en el hecho de que él 'observa' lo que
otros meramente 'veían'" (Truzzi 93). Holmes tiene conciencia de que
el diablo se esconde tras el detalle
, que no hay nada más engañoso que
un hecho obvio y que las cosas pequeñas son las más importantes. Los
11 “[E]n concebir la trama de la investigación como tal, como un artefacto para descubrir una ‘idea’
narrativa oculta a través de la proyección imaginativa de la diversidad analéptica invocada al
‘poner énfasis en todo’ sugiriendo explicaciones ‘alternativas’. Solo una de estas, aquella a la que
llega el detective, se transformaría en la correcta”.
112
Arthur Conan Doyle y su detective-cientíco / Clemens Franken K
datos observados preceden, por lo tanto, a la teoría. La observación12 de
Holmes no incluye, sin embargo, solamente los hechos y acontecimientos,
sino también la ausencia de ellos
13
.
A base de la observación de los hechos y datos, minucias y trivialidades,
Holmes construye ahora sus
deducciones
teóricas que poseen, en general,
"una aparente lógica rigurosa" (Boileau y Narcejac 54). Es importante
comprender bien la relación entre hechos y deducción, considerando
a esta última como una inferencia de hechos observados a hechos no
observables, ocultos, pero acaecidos o que acaecerán sugeridos por las
observaciones. Por ejemplo, en el cuento "El enemigo de Napoleón",
Holmes
deduce
que el criminal buscaba algo a partir de la
observación
de
que éste se tomó la molestia de llevar el busto adonde pudiese examinar
sus pedazos.
Hay que señalar aquí que el método de Holmes no es propiamente
deductivo (de lo general a lo particular) ni inductivo (de lo particular
a lo general), sino abductivo. Según Bonfantini y Proni, las hipótesis
individuales de Holmes, los pasos individuales de su compleja 'trama'
retroductiva, pueden clasicarse en una de las cuatro clases siguientes:
1. Se apoyan en los sólidos códigos referenciales propios de
determinadas ciencias experimentales […] que […] se
cuentan entre el sólido bagaje de conocimiento de Holmes
12 Sonja Osterwalder agrega respecto a la observación un detalle muy interesante: “Geradezu
frenetisch gefeiert wird in Conan Doyles Geschichten die Physiognomik, wenngleich die expliziten
Erwähnungen des Wissenschaftszweiges unterbleiben; doch dass ein enger Zusammenhang
zwischen Aussehen und charakterlicher Anlage besteht, scheint auf fast jeder Seite auf. Auch die
Phrenologie feiert immer wieder Auftritte […]”.
(“Casi frenéticamente se celebra en los cuentos de Conan Doyle la siognomía, a pesar de que no
se menciona dicha rama cientíca; sin embargo, que exista una relación entre apariencia física y
carácter se trasluce casi en cada página. También aparece la frenología […]”). (2011:66)
Esta lúcida armación de Osterwalder conrma nuevamente la cercanía de Conan Doyle con E. A.
Poe.
13 Para McInerny las hipótesis de Holmes se crean en un proceso de cuatro etapas, que se inician con
la observación y la reunión de datos:
[t]here is rst the fact-gathering stage which consists in two steps: the interview and the on–the-
scene investigations. The second stage is the one in which Holmes gives himself over to intense
thought, analyzing the data that has been gathered and forming whatever conclusions the data will
warrant. The third stage […] is where he solves the mystery and closes he case. The fourth and nal
stage is the after-the-fact brieng, in which Holmes ties up loose ends and answers any lingering
questions concerning the case.
(“primero está la etapa de reunión de hechos, que consiste en dos pasos: la entrevista y la
investigación de la escena. La segunda etapa es en la que Holmes se vuelca al pensamiento intenso,
analizando los datos reunidos y formando la conclusión sugerida por esos datos. La tercera etapa
es en la que Holmes resuelve el misterio y cierra el caso. La cuarta y nal etapa es el informe post
factum, en la que Holmes ata cabos sueltos y contesta preguntas concernientes al caso”).
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(botánica, geología, química, anatomía; y podemos añadir
siología y semiótica médica).
2. Se apoyan en sólidos códigos referenciales pertenecientes
a áreas especiales de conocimiento y de técnicas de
clasicación e identicación que el propio Holmes ha
elaborado y reorganizado […] en monografías sobre temas
tales como la manera de distinguir tipos de cenizas según
los tabacos, de sacar moldes de huellas y […].
14
3. Se apoyan en vastos y bien organizados repertorios de
conocimiento descriptivo concerniente a los usos de la vida
cotidiana.
4. Se apoyan en el simple sentido común y corriente o en el
saber común relativo a la lógica del comportamiento.
Basta citar ciertos ejemplos de STUD [
Estudio en escarlata
;
C.F.]. La hipótesis de que la víctima había sido envenenada
pertenece evidentemente a la clase 1; la hipótesis relativa al
calzado del asesino, al igual que la proverbial armación de
que 'el asesino fumaba un cigarro Trichinopoly', pertenecen
obvia-mente a la clase 2; la identicación de que la distancia
entre ruedas correspondía a un coche de punto, pertenece
a la clase 3; la sospecha respecto a Jefferson Hope, sabiendo
que la víctima había pedido protección contra él y que J.H.
había tenido rivalidades amorosas con la víctima, pertenece
por supuesto a la clase 4. (174)
Para comprobar estas armaciones tomamos otros ejemplos, esta vez
de la novela
El sabueso de los Baskerville
. El escenario del acontecer se
traslada desde Londres hacia una localidad rural cerca de Devonshire,
matizando la acción con el lóbrego paisaje campestre de la zona. La
investigación pretende, más que evitar un nuevo asesinato, desentrañar
mediante el uso de la razón un móvil criminal común oculto en una
investidura paranormal. Frente a la incertidumbre del caso, el detective
debe crear una serie de conjeturas que comprobará o refutará a lo largo
de la investigación. Cuando el Dr. Mortimer le señala a Holmes que
se están adentrando en el terreno de las suposiciones, el investigador
14 Con razón, Kaymann llama a Holmes “a self-styled expert” (“un experto a su propio estilo”) (50).
114
Arthur Conan Doyle y su detective-cientíco / Clemens Franken K
replica: "Diga más bien en la región donde sopesamos las probabilidades
y elegimos la más factible. Es el uso cientíco de la imaginación, pero
siempre disponemos de algunas bases materiales para iniciar nuestras
especulaciones" (43). Dicho con otras palabras, la conjetura, la invención
de hipótesis acerca de las causas desconocidas de los hechos observables,
es decir, lo que Umberto Eco
15
y otros lingüistas y/o semiólogos llaman
abducción
, constituye un momento decisivo de la investigación de
Holmes.
En esta novela, encontramos justamente los ya mencionados cuatro
tipos de abducciones. Un elemento que le revela a Holmes el móvil real
del crimen es obtenido mediante una abducción de la primera clase: al
contemplar un retrato familiar de los Baskerville, el detective reconoce a
Stapleton como pariente de Sir Henry mediante un análisis de sus rasgos
físicos, dado el gran parecido que éste posee con quien dio inicio a la
maldición familiar. Holmes realizas una abducción de la segunda clase
cuando establece que las letras recortadas con la que se confeccionó la
carta anónima recibida por Sir Henry correspondían al diario
Times
del
día anterior, ya que reconoció el tipo de imprenta
bourgeois
característica
de dicho periódico. Según Holmes, "[e]l conocimiento de los tipos de
imprenta es una de las más elementales ramas del conocimiento del
especialista en delitos" (42). Del mismo modo, Holmes comprobó la
participación de una mujer en la intriga, debido al perfume de jazmín
blanco que percibió en la carta, lo cual lo condujo a sospechar de los
Stapleton y hacer el siguiente comentario a Watson: "[h]ay setenta y cinco
perfumes que el criminalista debe ser capaz de distinguir, y, en mi propia
experiencia, en más de una ocasión ha habido casos cuya solución ha
dependido de un reconocimiento rápido de dichos perfumes" (192). Con
relación a la misma carta, Holmes realiza una abducción de la tercera
clase cuando señala que la carta fue elaborada en un hotel, dado que
la única palabra escrita poseía tales imperfecciones en su caligrafía que
debía haberse realizado con una pluma y un tintero en mal estado, algo
propio de esos instrumentos que se encuentren en las habitaciones de
un hotel. Y, nalmente, Holmes realiza una abducción de la cuarta clase
15 Para Umberto Eco, que distingue tres tipos de abducciones en su artículo "Cuernos, cascos,
zapatos: Algunas hipótesis sobre tres tipos de abducción" (El signo de los tres. Dupin, Holmes,
Peirce.265-294), "[m]uchas de las llamadas 'deducciones' de Sherlock Holmes son casos de
abducción creativa" (287).
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cuando arma que las pisadas dejadas por Sir Charles no eran las de una
persona que caminaba en puntillas, sino las de una que estaba corriendo.
16
Podemos considerar el hecho de que Holmes valida en sus diferentes
tipos de abducciones la imaginación como medio para descubrir la
verdad, aunque, a diferencia de Dupin, esta requiera de un soporte
empírico en una primera instancia y "Holmes exi[ja] después una
raticación empírica de las hipótesis resultantes en términos que se
aproximan mucho a lo que hoy se llama método hipotético-deductivo"
(Truzzi 97).
Sin embargo, es necesario mencionar que la utilización de esta
determinada metodología sugiere varios aspectos de importancia. Por
un lado, como Bagget arma, en la práctica detectivesca es condición sine
qua non la valentía a la hora de probar y experimentar. De tal modo, las
equivocaciones de Holmes y su vanidad y soberbia no son otra cosa que
muestra de su “coraje epistemológico” a la hora de aventurar hipótesis y
ponerlas a prueba:
[h]is willingness to give it a shot […] is both interesting and
important. It’s instructive because it illustrates, at its best, an
epistemic virtue. To get at the idea, consider someone racked
with so many doubts about his intellectual abilities, that he
becomes debilitated and difdent, never or hardly ever willing
to risk an inference […] [Holmes], [l]ike a good scientist […] put
his ideas to the test, weighed them on the scales of balancing
probabilities
17
[1].
Existen, no obstante, otras visiones con respecto al tema. Aunque
reconoce que el método de Holmes tiene “un enorme valor para las
16 Cawelti destaca, también, esta novela de Doyle, porque ella presenta un ejemplo denitivo del
anuncio de la solución del misterio por parte del detective, transformándolo en un aspecto incluso
más importante que la propia aprehensión del criminal. Para Cawelti, el drama y suspenso
contenido en la escena en que Watson cree estar a punto de capturar al criminal y, en cambio, se
encuentra cara a cara con Holmes, crea un paradigma en este tipo de literatura porque contrasta
nalmente al “frantic narrator who is hopelesly lost in the maze of clues and testimony and the
supremely calm detective who now takes the action into his hands”(el agitado narrador que está
perdido sin esperanzas en el laberinto de pistos y testimonios y el detective supremamente calmado
que ahora toma la acción en sus manos). De esta forma, “what seemed chaotic and confused is
revealed as clear and logical” (“lo que parecía caótico y confuso se revela como claro y lógico”)
(Cawelti 87).
17 “[S]u disposición para intentarlo […] es, a la vez, interesante e importante. Es instructiva porque,
en su mejor variante, ilustra una virtud epistémica. Para comprender la idea, considere a alguien
aquejado con tantas dudas sobre sus habilidades intelectuales, que se vuelve débil, incapaz o casi
de arriesgar una inferencia […] Holmes, como un buen cientíco, prueba sus ideas y contrapesa las
probabilidades”.
116
Arthur Conan Doyle y su detective-cientíco / Clemens Franken K
disciplinas de las que procede y en las que se encuadra”, para Manuel
Valle, “el interés del relato no puede residir nunca en el método cientíco/
deductivo empleado” (255). Sin necesariamente compartir la opinión
del autor, es evidente que en la construcción narrativa de los cuentos y
novelas de Sherlock Holmes, tiene gran importancia “[l]a denición del
relato policial como ‘relato de misterio’ [puesto que] separa la ‘narración’
de la ‘investigación’ del caso. El núcleo literario del relato no reside en la
manera […] en que se lleva a cabo la investigación […], sino en la forma
[…] en que se construye el misterio”. Así, “tal como lo practica Holmes
continuamente (la famosa ‘teatralidad’ del detective) y, sobre todo, tal
como lo produce Watson en sus relatos, el misterio […] es un ‘efecto
sorprendente’, producido ‘en -y por- el propio texto’” (256).
Aparte de la capacidad principal y decisiva de observar, deducir
o más bien abducir, Holmes se caracteriza también por sus amplios
conocimientos, dado que cuenta con una vasta gama de elementos
de información especializados y útiles en su área de trabajo. Además,
él era un sistemático coleccionista de casos históricos, así como de
episodios famosos de insólita astucia o ingeniosidad. En el capítulo
sobre su "Ciencia de la deducción", Holmes reconoce este hecho en las
siguientes palabras dirigidas a Watson: "[s]abe usted que he atesorado
una cantidad respetable de datos fuera de lo común; ese conocimiento
facilita extraordinariamente mi tarea" (28). Sus conocimientos le ayudan,
ante todo, para sus abducciones, es decir en el proceso de la elaboración
de hipótesis y conjeturas, ya que en la presentación de cada caso nuevo
surgen en él similares casos anteriores. Por ejemplo, en el ya mencionado
cuento "El enemigo de Napoleón", Holmes pasó, según Watson, la tarde
entera entre montones de periódicos viejos que atestaban su cuarto
trasero y, cuando por n bajó, tenían sus ojos un brillo de triunfo porque
había encontrado una información acerca de antiguos casos criminales
-especícamente el robo de la perla, ocurrido hacía bastantes meses
atrás-, que puede relacionar con el caso actual a resolver.
3. Ojo privado versus Ojo público: la postura crítica
del detective
En la elaboración de las hipótesis y de las inferencias a partir de las
observaciones, tampoco están ausentes la
imaginación
y la
intuición
,
tan fuertemente presentes en Dupin, pero quedan, al igual que el
Literatura y Lingüística N° 31
117
conocimiento, opacadas por el modelo de planteamiento racionalista y
positivista18. El estilo sobrio y discreto que delata a un cientíco es la
lógica consecuencia. En su "Ciencia de la deducción", Holmes sostiene
estar en posesión de "una especie de intuición" (27) que lo capacita para
resolver casos menos complejos a la manera de Dupin, es decir, "sin salir
de esta habitación […] [y sin] contacto directo con las cosas" (27). Es
decir, el método de Holmes permite reconocer su parentesco con Dupin,
su alma de "artist of the purest sort […] Holmes is a typical nineteenth-
century aesthete in his devotion, his 'art for art's sake'"
19
. (Males cit. en
Buchloh y Becker 63). El hecho de que Holmes "es de buena familia
(desciende, por el lado materno, del pintor francés Vernet), trata de
a a la alta sociedad" (Del Monte 110-11), fuma opio, toca el violín, es
insensible al amor y, según Watson, un excéntrico, lo muestra como una
mezcla de "Denker und Künstler, er besitzt die 'bi-part soul' des Dupin
und repräsentiert"… den Typ des 'artist-philosopher'"20 (Buchloh y
Becker 61).
Hasta qué punto Holmes es también un artista puede mostrarse muy
bien en el cuento "La liga de los pelirrojos", donde es posible establecer
un paralelo entre la metodología de investigación de Holmes y una
composición musical. El texto señala, además, la ación y la destreza
musical del detective Holmes, que incluso tararea una melodía escuchada
en un concierto momentos previos a la captura del ladrón. La acción del
detective es equiparada con la de un músico, en cuanto la investigación se
construye sobre la base de un procedimiento armónico: las pistas deben
congurarse como notas musicales sobre un pentagrama, las cuales, al ser
ejecutadas, conducen a la resolución melódica del enigma. Esto recuerda
el pensamiento pitagórico que hermana la música con la matemática, en
cuanto ambas tienen como objetivo satisfacer una necesidad de orden en
las acciones humanas.
18 No obstante, es innegable que la imaginación tiene un rol fundamental en la construcción y
comprobación de las hipótesis. De tal forma, “[r]eality —the concrete circumstances of the case—
presents him with the bare facts, but imagination must come into play in the interpretation of those
facts” (“la realidad —las circunstancias concretas del caso— se le presenta con los hechos desnudos,
por lo que la imaginación debe entrar al juego en la interpretación de esos hechos”).
19 “[A]rtista de la especie más pura … Holmes es un esteta típico del siglo diecinueve en su devoción,
en su 'arte por el arte'”.
20 “[P]ensador y artista, [que] posee la 'bi-part soul' de Dupin y representa el tipo del 'artist-
philosopher'”.
118
Arthur Conan Doyle y su detective-cientíco / Clemens Franken K
Por todo eso, sería un error considerar al personaje de Holmes sólo
unidimensional, frío, cientíco
21
. Al nal del cuento "El enemigo de
Napoleón", hasta es capaz de conmoverse ante la alabanza del policía
Lestrade:
-Muchos y muy difíciles asuntos os he visto resolver, Sr.
Holmes -dijo Lestrade al cabo de un rato-; pero ninguno tan
maravilloso ni tan admirable como éste. En Scotland Yard todos
estamos orgullosos de que nos ayudéis en nuestras empresas;
y si mañana os dignáis ir allá, desde el primer inspector hasta
el último agente se disputarán el honor de estrecharos la mano.
Holmes volvió la cabeza para ocultar su emoción.
-Gracias, gracias - balbuceó.
Un segundo después había recobrado su sangre fría habitual
[…]. (235)
22
En este mismo cuento, Holmes plantea también una crítica a los
grupos sectarios de la sociedad londinense de la época. Puntualmente,
existe una crítica subyacente a la francomasonería representada en el
personaje Jobes Wilson, quien pertenece a esta secta y es víctima del actuar
del delincuente, el cual se aprovecha de la conanza y de la credulidad
del prestamista para planear un robo que se perpetraría a una entidad
bancaria vecina al negocio del masón. La Liga de los pelirrojos simboliza
una institución exclusiva que parece entregar un benecio a un grupo
limitado de personas, cuando en realidad lo que hace es aprovecharse
de ellos para satisfacer sus propios intereses. Incluso se puede establecer
21 Cabe mencionar que la visión del mundo femenino como una dimensión casi puramente
sentimental y anticientíco (con algunas excepciones), generó que la lectura de Holmes desde los
estudios feministas pintara al personaje como un misógino empedernido.
22 Por otro lado, Valle enfatiza la falta de apego emocional que suele mostrar Holmes con respecto
al otro. Tal vez sus puntos más sensibles sean su propio ego y su propia vanidad, pero en lo que
implica relación con otros seres humanos, el detective mantiene su actitud fría y desafectada.
Incluso evita las mujeres y los enredos amorosos para no intervenir en la actitud cienticista que lo
hace observar todo su entorno -y también a otras personas-, como un objeto más, susceptible de ser
analizado a través de un determinado método. En tal sentido, puede justicarse que Holmes “huya
de los sentimientos, y especialmente del sentimiento amoroso, ya que éste signicaría la imposición
del sentimentalismo propio del objeto sobre el cientismo necesario para la investigación criminal”
(Valle 116). Sin embargo, desde el punto de vista de Bagget, la soberbia puede considerarse valentía
y para McInerny no siempre vemos “how reason relates to passion in [Holmes] -as the ruler to the
ruled. Here is a man of passion who manages, through the exercise of reason, to keep his passions
continuously under nearly perfect control, and this offers the best explanation for the man’s
amazing efciency” (“cómo la razón se relaciona con la pasión en Holmes- como el dominante se
relaciona con el dominado. He aquí un hombre apasionado que se las arregla, a través del ejercicio
de la razón, para mantener sus pasiones bajo un control continuo y casi perfecto, y esto ofrece la
mejor explicación para su asombrosa eciencia”) (McInerny).
Literatura y Lingüística N° 31
119
una relación entre el oro que se pretende robar y la francomasonería, en
cuanto ambos son de origen francés y el oro representaría el pensamiento
iluminista que fundamenta a la ideología masona. De este modo, es
posible constatar que Conan Doyle plantea una denuncia subterránea en
contra de las instituciones sociales que, según él, poseen una dudosa base
ideológica y pueden llegar a ser el punto de partida de organizaciones
criminales. Un caso paralelo de crítica social encontramos en Estudio en
escarlata, en la que Doyle-Holmes plantea también algo parecido de la
secta religiosa de los mormones en el estado de Utah (EE.UU.).
Sin embargo, la crítica social de Sherlock Holmes se dirige, ante todo,
en contra de la policía. A Holmes le molesta especialmente el hecho de que
los inspectores de Scotland Yard desean la gloria y fama, adjudicándose la
resolución de los enigmas que solamente lograron descifrar gracias a su
ayuda. El arriba citado reconocimiento por parte del inspector Lestrade
constituye, sin duda, una excepción. Tal vez por esta razón Holmes se
conmovió.
Holmes le critica, a la policía en general, su falta de rigor metodológico
y su carencia de capacidad de observación, ya que realiza conjeturas muy
apresuradas. En su primera novela policial, Holmes se ríe, por ejemplo, de
las conclusiones apresuradas de Lestrade, cuando este saca la conclusión
de que debe de haber estado una mujer en la pieza y cuando, más tarde,
para comprobarlo, atribuye a Rachel, nombre de mujer, la palabra Rache
que encontró escrita en la pared (cfr. 41). Este método "del viejo perro
de rastreo" le causa a Holmes un ataque de risa y él "desent[ierra] de
su bolsillo una cinta métrica y una lupa, de grueso cristal y redonda
armadura" (42). Luego de una investigación minuciosa les comunica a
los atentos policías que el asesinato se ejecutó con "veneno" y de paso le
dice a Lestrade antes de salir de la pieza: "'Rache' es una palabra alemana
que signica 'Venganza', de modo que no pierda el tiempo buscando a
una dama de ese nombre" (44).
También en
Un enemigo de Napoleón
, Holmes se sabe superior y no
puede evitar reírse ante la simplicidad del razonamiento de Lestrade
quien, contento con una burda explicación, no muestra señales de querer
aclarar realmente el crimen, es decir, de llegar a la verdad. Allí Holmes
le llama la atención con cierta vehemencia, recordándole que aun no ha
explicado lo más importante, es decir, la destrucción de los bustos.
120
Arthur Conan Doyle y su detective-cientíco / Clemens Franken K
Con eso queda sucientemente establecido que los policías sirven,
ante todo, para destacar más aún los méritos y dotes intelectuales del
detective privado. Los inspectores suelen tener buenas intenciones, ser
hombres de acción que siguen sus intuiciones, pero carecen de teoría.
23
Así son concebidos como guras contrastantes que, con su falta de éxito,
solo logran que se impongan el raciocinio y el pensar metódico, es decir
las virtudes del héroe-detective.
Por otro lado, como señala Manuel Valle, la diferencia entre la policía
y el detective queda enfatizada por la independencia que Holmes ostenta
en la investigación de sus casos. Aunque es posible armar que comparte
los nes de la policía, son sus métodos los que podrían calicarse de “no
ociales”. En tal sentido, el investigador
no estaba vinculado con el crimen, sino con el misterio, [puesto
que] el crimen es sólo una parte del misterio. De ahí que, para
resolver el crimen (lo parcial), sea necesario remitirse siempre
al misterio (el todo). Por ello, debido a la vinculación exclusiva
que la policía tiene con el crimen/criminal, en numerosos
relatos da por concluido el caso cuando tiene un ‘culpable’
para un ‘crimen’. Pero el crimen no es —no tiene por qué ser—
el ‘núcleo’ del misterio, y la solución del crimen, si deja cabos
sueltos del misterio, terminará siempre por ser falsa (Valle 157).
Esta autonomía en el actuar del detective puede observarse
también en que, pese a compartir los valores sociales de la legalidad y
probidad con las instituciones ociales, “[m]ore tan once he allowed
the guilty perpretator to go free because overriding moral extenuating
considerations and mitigating factors”
24
(Bagget[2]).
A pesar de esta gran diferencia entre el
ojo privado
y el
ojo público
,
el detective privado colabora con los policías, a menudo empleándolos
como sus instrumentos. Esta alianza adquiere su sentido más profundo
por el hecho de que el detective se pone de esta forma abiertamente de
23 Según Sonja Osterwalder, “legt Holmes den grössten Wert auf die Logik als wichtigste Waffe seiner
Methode und seines Denkens; gleichwohl wird er nie müde zu betones, dass Logik allein zu wenig
erfolg führt. Ebenso wichtig sind Fantasie, Instinkt und Intuition” (“Holmes da gran importancia a
la lógica como el arma más importante de su método y su pensamiento. Sin embargo, no se cansa en
destacar que la lógica sola no basta para tener éxito. Igualmente importante son fantasía, instincto
e intuición”) (2011:71). Por eso, les reprocha a los policías que carecen casi sin excepción del “Gabe
de Fantasie” (“don de la fantasía”).
24 “[M]ás de una vez, permitió al culpable quedar libre gracias a extenuantes y esenciales
consideraciones morales y a factores mitigantes”.
Literatura y Lingüística N° 31
121
lado de la legalidad y del poder que protege las normas de la sociedad
(cfr. Nusser 50).
25
Tal oculta defensa del
status quo
revela que la crítica
holmesiana a determinados grupos sectarios y a la policía es, en el fondo,
más bien de una crítica social que de una crítica ideológica, dado que,
según Rainov,
[e]l ambiente social y el clima histórico están ausentes casi, o
totalmente, en la mayor parte de las producciones de Doyle.
En dichas narraciones domina un vacío peculiar, carecen de
todo lo que no esté relacionado directamente con el delito.
Están impregnadas del helado aliento del crimen; en ellas
no se distinguen personas vivas, sino que habitan personas-
esquemas, que cumplen puramente un papel ocial como
elementos condicionados de un problema (67).
Aunque estas armaciones son algo exageradas, sobre todo con
respecto a las guras de Holmes y Watson, indican, sin embargo, que
Doyle prácticamente no se interesa por una explicación sociológica o
psicológica de los motivos (
avaricia, venganza, codicia
) de los criminales:
"Die Kehrseite des von Holmes vertretenen 'Pathos der Faktizität' ist
die Indifferenz allen moralischen Implikationes seinerm Tätigkeit
gegenüber"
26
(Nusser 99). Doyle no plantea problemas morales sino
intelectuales, convirtiéndose así enteramente en un representante del
relato de acertijo con su respectiva pérdida de realismo. Más que un
crítico de la sociedad contemporánea, fue Holmes "un eminente lósofo
de la ciencia", dedicado casi exclusivamente al "descubrimiento de
la verdad" (Rehder 296-97). En este sentido, Cawelti señala que “[t]he
detective’s terrifying ability to expose hidden secrets also relates to the
convention of aristocratic and eccentric detachment from the ordinary
concerns of human life”
27
(Cawelti 95). Esto se debe, según el mismo
25 Según Peter Nusser,
[d]ie Ironie des überlegenen Detektivs, der einer ihm unterlegenen Polizei als Entschädigung für die
Demütigung ihrer Beamten zuweilen am Ende den Lohn der Anerkennung, den sie nicht verdient,
zuschiebt oder überlässt, ist nach Kracauer ein 'billiger Spass', weil sie über die 'gemeinsame
Abhängigkeit' von den gesellschaftlichen Normen hinwegtäuscht und lediglich den Ruhm einer
vom Gesellschaftlichen abgelösten ratio im Sinn hat. (50)
(“[l]a ironía del detective superior, quien le ofrece a la policía derrotada al nal del cuento el mérito
del reconocimiento, que no merece, como recompensa para la humillación de sus empleados, es,
según Kracauer, un 'chiste barato', porque engaña respecto al hecho de la 'dependencia común' de
ambos de las normas sociales y persigue únicamente la fama de una razón separada de lo social”).
26 "La otra cara del 'pathos de la facticidad' de Holmes es la indiferencia respecto a todas las
implicaciones morales de sus acciones".
122
Arthur Conan Doyle y su detective-cientíco / Clemens Franken K
autor, a la manera en los detectives y especialmente la gura de Sherlock
Holmes evoca a la del famoso Sigmund Freud; en tanto ambos “are
intelectual investigators of the illicit secrets of middle-class society. But
where Freud and other social and psychological critics such as Marx and
his followers discovered everyone’s guils, Holmes and the other classical
detectives absolved society by exposing the least-likely person or the
master criminal”
28
(Cawelti 96).
4. Entre la ciencia y el sentimiento: Holmes y
Watson, las dos caras del héroe
Para destacar más aún la grandeza del lósofo de la ciencia y del gran
detective Holmes, Doyle inventa, aparte de la ya mencionada policía,
la gura del Dr. Watson, que es una el imagen tanto de su creador
como del narrador anónimo de las historias de Dupin. Pero mientras el
narrador de los cuentos de Poe era un simple nombre, "Watson es en
cambio un personaje: sensato y sincero, alegre y valiente, bonachón y
un tanto obtuso, participa de manera destacada en muchos lances y ha
sido modelo de muchos personajes similares posteriores" (Del Monte
109-10). Mientras la amistad entre Dupin y el narrador nace, ante todo,
porque ambos son de mentalidad melancólica y romántica y tienen una
tendencia hacia lo macabro, la base de la amistad entre Sherlock Holmes
y Dr. Watson es más racional: ambos son hijos de la época positivista y de
las Ciencias Naturales. Por eso, no nos sorprende que ellos se conozcan
en un laboratorio, mientras Dupin y su narrador-amigo lo habían hecho
en una librería.
Watson se caracteriza, además, por ser un hombre de sociedad, un
gentleman
que se presenta desde el comienzo con una tarjeta de visita.
Como doctor de Medicina es un profesional y como ex miembro del
Cuerpo de Sanidad del ejército inglés pertenece al cuerpo de ociales.
A pesar de que no depende de un sueldo mensual, ejerce una profesión
útil y mantiene una consulta que le deja suciente tiempo libre (cfr.
Suerbaum 52-54).
27 “la aterradora habilidad del detective de exponer secretos ocultos se relaciona también con la
costumbre aristocrática y excéntrica de la indiferencia por los problemas ordinarios de la vida
humana”.
28 “son investigadores intelectuales de los secretos ilícitos de la clase media. Pero donde Freud y otros
críticos sociales y psicológicos como Marx y sus seguidores descubren la culpabilidad de todos,
Holmes y otros detectives clásicos absuelven a la sociedad al exponer a la prsona menos probable
de ser culpable o a la mente maestra criminal”.
Literatura y Lingüística N° 31
123
Como compañero del detective y narrador, Watson, al igual que el
narrador de Poe, admira
29
al gran detective y representa el pensamiento
común, pero abierto a reconocer el carácter cientíco del método de
Holmes (a diferencia de la policía). Como narrador y más aún como
gura protagónica (por ejemplo, en
El sabueso de los Baskerville
),
mantiene Watson una mayor cercanía con el público que el excéntrico
Holmes. El lector crece en su autoestima cuando logra relacionar los cabos
sueltos un poco más rápido que Watson, quien representa al
good beefy
Englishman
.
30
Llamarlo, por eso, el "ewiger Dummkopf"
31
(Schklovskij
78), me parece una exageración. Más apropiada es probablemente la
comparación con Sancho Panza. Finalmente, a diferencia del narrador
de Poe, Watson "nimmt innerhalb der Handlung dem Übermenschen die
Kleinarbeit ab und kann ihn häug aus schwierigen Situationen (oft als
deus ex machina) retten"
32
(Buchloh y Becker 65).
Aún es posible agregar otra función importante en el rol del
doctor Watson como narrador de los casos holmesianos. La empatía
y la sensibilidad del personaje, más allá de permitir la conexión con
el lector, construyen el relato de misterio de tal forma que el asombro
y el reconocimiento estético puedan producirse de manera efectiva.
Aunque Holmes no reconozca los méritos literarios de su compañero,
argumentando que “el detectivismo es, o debería ser, una ciencia exacta,
que es preciso tratar de la misma manera fría o antisentimental que toda
ciencia exacta” (Conan Doyle,
Estudio en escarlata
), es la narrativa la que
construye realmente la historia. Así, para Manuel Valle,
se establece, de esta forma, una verdadera paradoja, que
constituye uno de los nudos gordianos más emocionantes
de la narrativa policial: el
detective/cientíco
que se ocupa de
desvelar los misterios, abomina del discurso narrativo en que
aparecen esos misterios, pero -y aquí la paradoja sublime- es
justamente ese discurso el que […] produce tanto al detective
29 Sonja Osterwalder ve incluso en la admiración de Watson a Sherlock Holmes uno de sus “weibliche
Züge” (“rasgos femeninos”). Otros serían, según ella, “seine sorgenvollen Bemühungen, ihn von
der Drogensucht abzubringen” (“sus preocupaciones para que Holmes supere su drogadicción”) y,
ante todo, el hecho del “Ohnmacht, in die Watson fällt, als der totgeglaubte Detektiv zurückkehrt”
(“desmayo, que afecta a Watson cuando ve al supuestamente muerto detective”) (2011:59).
30 Kaymann arma esta aseveración diciendo de Watson que representa “”the sturdy middle-clase
virtues” (“las virtudes de la robusta clase media”) (49).
31 “[E]terno estúpido”.
32 “[A]sume los trabajos poco signicativos dentro de la acción del superhombre y logra salvarlo
frecuentemente de situaciones difíciles (a menudo como deus ex machina)”.
124
Arthur Conan Doyle y su detective-cientíco / Clemens Franken K
como al misterio. Digámoslo de una vez: sólo el relato
‘watsoniano’ -de Watson/Doyle- crea el misterio. Podemos,
pues, concluir que el misterio es un
efecto narrativo producido
en -y por- el relato.
(Valle 257)
No obstante, como el mismo Valle arma, la preocupación central de
Holmes está en el misterio, no en el crimen. Y si el misterio es la causa
de un trabajo narrativo, el mismo detective se transforma en narrador.
Para McInerny “[i]t is part of the artist in him that he sees human
behavior as always story bound, and therefor interpretable in terms of
the Aristotelian triad of beginning, middle and end. If he can get a good
working sense of the rst two, there is a fair chance that he can then gure
out the third”
33
[3]. De tal forma, podemos armar que Holmes, aunque
necesita a Watson y a su dimensión narrativa “sentimental” (Valle), al
crear hipótesis y proponer soluciones a los casos es también un narrador
de su propia historia
34
.
Por último, cabe mencionar la prevalencia de la gura de Sherlock
Holmes en el gusto masivo. Si el detective resolvió sus primeros casos
en periódicos, el día de hoy los resuelve principalmente en la televisión.
Holmes se ha transformado en un héroe casi legendario y es la gura
que inspira las historias detectivescas que se han hecho inmensamente
populares en la pantalla chica o grande durante la última década
35
. Tal vez
porque, como arma Stephen Knight, “the imaginative and ideological
forces realised in [Conan Doyle’s] stories are real; in that respect Holmes
is an archetype of the whole century’s crime ction”
36
(62). Sin embargo,
33 “[E]s parte del artista en él que vea el comportamiento humano siempre ligado a una historia, y, por
lo tanto, interpretable en los términos de la tríada aristotélica de principio, desarrollo y desenlace.
Si puede entender el sentido de las dos primeras, hay una buena posibilidad de que pueda gurarse
la tercera”.
34 Esta cualidad de Holmes signica, según la interpretación de McInerny, que es posible descubrir
una veta metafísica en el detective, por cuanto “he is familiar with thinking in terms of the cosmic
whole and of thus recognizing that the kind of order and intelligibility that he readily recognizes
on the level of everyday experience is founded on and ultimately explained by the order and
intelligibility to be found in the universe itself” (“está familiarizado con el pensamiento en términos
del absoluto cósmico y de ahí, reconocer que el tipo de orden e inteligibilidad que él reconoce en
el nivel de la experiencia cotidiana, se encuentra y es explicado en última instancia en el universo
mismo”).
35 producciones directamente inspiradas en la gura de Conan Doyle son: Sherlock (2010), emitido
por la cadena inglesa BBC, las mundialmente famosas películas de Guy Ritchie Sherlock Holmes
(2009) y Game of Shadows (2011), con Robert Downey Jr. como protagonista, y la más reciente
Elementary (2012), producida por la cadena norteamericana CBS. Sin embargo, cabe mencionar
algunas otras series que claramente aluden al personaje del detective: House M.D (2004), de FOX,
que hace especial hincapié en la relación Watson-Holmes; Bones (2005), de la misma cadena, que
presenta a su protagonista, Temperance Brennan, como una especie de reescritura femenina de
Holmes; por último C.S.I (2000) y Criminal Minds (2005) de CBS, que a través de la presentación
de un equipo variado retratan las múltiples habilidades detectivescas de Holmes y la empatía y
cercanía de Watson.
Literatura y Lingüística N° 31
125
la frialdad característica (matizada, eso sí, con algunos débiles destellos
de empatía y de emocionalidad) y la actitud a menudo poco compasiva
del detective hacen más plausible la armación de Marinaro y Thomas,
“Holmes and Watson respectively represent the two essential elements
that create a hero: greatness and goodness”
37
. No se trata de armar
que el protagonista de Doyle carece en absoluto de bondad o favorece
las fuerzas del mal: por el contrario, su probidad y colaboración con
las nociones de ley y justicia son innegables. Sin embargo, la vocación
de servicio y la entrega a otros que se requiere para tener un carácter
realmente heroico (según la lectura de Carlyle, analizada por las autoras),
no está realmente exacerbada en la gura del detective. De tal forma
“Sherlock Holmes possesses Carlyle’s ‘eyesight’ but lacks the emotional
perception of Dr. Watson”
38
(Marinaro y Thomas[4] ).
En efecto, Watson, militar retirado, que ofrece su salud al servicio
del Imperio y que suele tener conductas caballerosas, galantes y
consideradas, a menudo quedaba escandalizado con el pragmatismo de
su compañero, que ve los crímenes como un estimulante mental y casi
siempre pierde interés en sus clientes una vez terminado el caso. Aun
así, el atractivo del personaje de Holmes es innegable, como las múltiples
producciones inspiradas en los casos de Baker Street conrman. Tal vez,
la falta de sensibilidad del detective se transforma en la plataforma para
crear situaciones cómicas (famoso es el humor negro de “Dr. House”,
personaje reconocidamente inspirado en Holmes). Sin embargo, es
evidente que en todas las reelaboraciones y reescrituras mediáticas de
la obra de Doyle uno o más personajes se reparten el rol del buen doctor
y matizan la fría ciencia con alguna historia sentida, cercana al corazón,
o mostrando empatía hacia las víctimas. De tal forma, es posible armar
con Marinaro y Thomas que el héroe arquetípico que ha trascendido en la
cultura de masas es un híbrido con dos caras: una cientíca y desapegada
(Holmes), y una sentimental y humana (Watson).
A través de todas estas funciones de su narrador Watson, comprueba
Doyle nuevamente, hasta qué punto ha asimilado el modelo de Poe que
36 “Las fuerzas imaginativas e ideológicas materializadas en las narraciones de Conan Doyle son
reales; en este sentido, Holmes es un arquetipo de la cción criminalística de todo el siglo”.
37 “Holmes y Watson representan, respectivamente, los dos elementos esenciales para crear un héroe:
grandeza y bondad”.
38 “Sherlock Holmes posee la visión de Carlyle pero no tiene la percepción emocional del Dr. Watson”.
126
Arthur Conan Doyle y su detective-cientíco / Clemens Franken K
hibridiza con bastante creatividad, mezclando sus propios intereses
temáticos con los de su precursor y estableciendo, así, el modelo del
género policial más imitado en la historia.
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Chapter
Mr. Sherlock Holmes is the remarkably successful detective that all the world readily acknowledges him to be because he is a preeminent man of reason, which means, in more specific terms, that he is a man of method. The method, in turn, can be said to be the natural corollary to his complete dedication to logic. Holmes is capable of being languorously undisciplined while he is between clients, a time when boredom seems to set in quickly, engendering, according to the reports we receive from Dr. Watson, a type of melancholy that appears very much like clinical depression. Yet as soon as he is presented with a case to be solved he instantaneously emerges from the doldrums. It has to be the right kind of case, however, one with charm-that is, one he deems sufficiently interesting. This can be taken as a synonym for difficult. We have reason to believe that Holmes had no qualms about turning down cases that he did not think would offer the kind of challenge demanded by his lively and inquisitive intellect. Once the right kind of case is before him, he then sets himself to the task of solving it with near-obsessive concentration. His spirits soar, and the only stimulation he needs now is provided by the puzzles of the case, the more gnarled the better. He will cling to a case with bulldog tenacity, not letting go of it until it is satisfactorily solved, typically to the amazement and admiration of all parties involved. © 2012 by The University Press of Kentucky. All rights reserved.
Chapter
A philosopher friend of mine tends to give his waitresses a hard time, though they never seem to mind. When they ask him if there's anything else he needs, for example, he tends to reply that, now that they ask, he would like to be given the meaning of life. He's a good tipper, but not that good. © 2012 by The University Press of Kentucky. All rights reserved.
Article
In this first general theory for the analysis of popular literary formulas, John G. Cawelti reveals the artistry that underlies the best in formulaic literature. Cawelti discusses such seemingly diverse works as Mario Puzo's The Godfather, Dorothy Sayers's The Nine Tailors, and Owen Wister's The Virginian in the light of his hypotheses about the cultural function of formula literature. He describes the most important artistic characteristics of popular formula stories and the differences between this literature and that commonly labeled "high" or "serious" literature. He also defines the archetypal patterns of adventure, mystery, romance, melodrama, and fantasy, and offers a tentative account of their basis in human psychology.
Clemens Franken K hibridiza con bastante creatividad, mezclando sus propios intereses temáticos con los de su precursor y estableciendo, así, el modelo del género policial más imitado en la historia
  • Doyle Su
Arthur Conan Doyle y su detective-científico / Clemens Franken K hibridiza con bastante creatividad, mezclando sus propios intereses temáticos con los de su precursor y estableciendo, así, el modelo del género policial más imitado en la historia.
La novela policial. Buenos Aires: Paidos
  • Boileau-Narcejac
Boileau-Narcejac. La novela policial. Buenos Aires: Paidos, 1968.
To Guess or not to Guess? El signo de los tres
  • Massimo A Bonfantini
  • Giampaolo Proni
Bonfantini, Massimo A. y Giampaolo Proni. " To Guess or not to Guess? " El signo de los tres. Dupin, Holmes, Peirce. Por Umberto Eco y Thomas A. Sebeok, eds. Traducción: E. Busquets. Barcelona: Lumen, 1989. 164-184.
Der Detektiv-Roman. Studien zur Geschichte und Form der englischen und amerikanischen Detektivliteratur
  • Paul G Buchloh
  • Jens P Becker
Buchloh, Paul G. y Jens P. Becker. Der Detektiv-Roman. Studien zur Geschichte und Form der englischen und amerikanischen Detektivliteratur. Cuarta edición. Darmstadt: Wissenschaftliche Buchgesellschaft, 1990.