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Estudio sobre las medidas adoptadas, por los Estados Miembros de la Unión Europea, para luchar contra la violencia hacia las mujeres

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Abstract

Contenidos incluidos en el libro: Conceptualización de los tres tipos de violencia considerados ….. 2 Violencia doméstica ………………………………………………………… 3 Violencia sexual ………………………………………………………….….. 3 Violencia en el trabajo …………………………………………….………… 4 1. OBJETIVOS Y METODOLOGÍA ..………………………………… 5 1.1. Objetivos 5 1.2. Metodología .………………………………………………………….. 7 1.2.1. Procedimiento seguido para la recogida de la información …….. 7 1.2.2. Criterios de categorización y cuantificación de las respuestas del Cuestionario …………………………10 2. RESULTADOS ……………………………………………………… 11 2.1. Sensibilización ……………………………………………………….. 11 2.2. Educación y formación especializada ……………………………… 15 2.3. Recursos y servicios sociales para las víctimas ………………….. 19 2.4. Rehabilitación de agresores ………………………………………… 22 2.5. Medidas legales, judiciales y policiales ……………………………. 25 2.5.1. Integración de las medidas ………………………………………… 25 2.5.2. Medidas legales, judiciales y policiales contra la violencia doméstica……………………………26 2.5.3. Medidas legales, judiciales y policiales contra la violencia sexual……………………………………33 2.5.4. Medidas legales, judiciales y policiales contra la violencia en el trabajo ………………………………36 2.6. Encuesta e investigación ………………………………………... 38 2.7. Registros ……………………………………………………………….. 41 3. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES …………………….. 46 3.1. Sensibilización ……………………………………….. …………… 46 3.2. Educación y formación especializada …………………………… 48 3.2.1. La prevención de la violencia contra las mujeres desde la educación ……………………………………48 3.2.2. La formación especializada de las/os profesionales que atienden a las víctimas ……………………….50 3.3. Recursos y servicios sociales para las víctimas …………………. 51 3.4. Rehabilitación de agresores………………………………………… 53 3.5. Medidas legales, judiciales y policiales …………………………… 55 3.6. Encuestas e investigaciones ……………………………………….. 57 3.7. Registros ……………………………………………………………… 59 ANEXO: Cuestionario ………………………………………………... 61
ESTUDIO SOBRE
LAS MEDIDAS ADOPTADAS,
POR LOS ESTADOS MIEMBROS DE LA
UNIÓN EUROPEA,
PARA LUCHAR CONTRA
LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES
Este trabajo ha sido realizado por el Instituto de la Mujer, Organismo Autónomo
adscrito al Ministerio español de Trabajo y Asuntos Sociales, y por las
Catedráticas de Psicología, de la Universidad Complutense de Madrid: María
José Díaz-Aguado Jalón (Dirección general) y Rosario Martínez Arias
(Dirección metodológica), con la valiosa colaboración de personas que, desde
cada uno de los quince Estados miembros de la Unión Europea, respondieron
al Cuestionario en cuyas respuestas se basa este trabajo, a quienes desde
aquí queremos agradecer su importantísima contribución.
ÍNDICE
Página
INTRODUCCIÓN ……………………………………………………… 1
Conceptualización de los tres tipos de violencia considerados ….. 2
Violencia doméstica ………………………………………………………… 3
Violencia sexual ………………………………………………………….….. 3
Violencia en el trabajo …………………………………………….………… 4
1. OBJETIVOS Y METODOLOGÍA ..………………………………… 5
1.1. Objetivos 5
1.2. Metodología .………………………………………………………….. 7
1.2.1. Procedimiento seguido para la recogida de la información …….. 7
1.2.2. Criterios de categorización y cuantificación de las respuestas
del Cuestionario ……………………………………………………………..
10
2. RESULTADOS ……………………………………………………… 11
2.1. Sensibilización ……………………………………………………….. 11
2.2. Educación y formación especializada ……………………………… 15
2.3. Recursos y servicios sociales para las víctimas ………………….. 19
2.4. Rehabilitación de agresores ………………………………………… 22
2.5. Medidas legales, judiciales y policiales ……………………………. 25
2.5.1. Integración de las medidas ………………………………………… 25
2.5.2. Medidas legales, judiciales y policiales contra la violencia do-
méstica ……………………………………………………………………….
26
2.5.3. Medidas legales, judiciales y policiales contra la violencia se-
xual ……………………………………………………………………………
33
2.5.4. Medidas legales, judiciales y policiales contra la violencia en el
trabajo ………………………………………………………………………..
36
2.6. Encuesta e investigación ………………………………………... 38
2.7. Registros ……………………………………………………………….. 41
3. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES …………………….. 46
3.1. Sensibilización ……………………………………….. …………… 46
3.2. Educación y formación especializada …………………………… 48
3.2.1. La prevención de la violencia contra las mujeres desde la
educación …………………………………………………………………..
48
3.2.2. La formación especializada de las/os profesionales que atienden
a las víctimas ………………………………………………………………..
50
3.3. Recursos y servicios sociales para las víctimas …………………. 51
3.4. Rehabilitación de agresores………………………………………… 53
3.5. Medidas legales, judiciales y policiales …………………………… 55
3.6. Encuestas e investigaciones ……………………………………….. 57
3.7. Registros ……………………………………………………………… 59
ANEXO: Cuestionario ………………………………………………... 61
ÍNDICE DE GRÁFICOS
Gráfico Contenido Pág.
2.1.1. Campañas de sensibilización realizadas a partir de 1995 ….. 11
2.1.2. Tipo de violencia a la que se refieren las campañas
realizadas desde 1995 …………………………………………..
12
2.1.3. Personas destinatarias de las campañas de sensibilización
realizadas desde 1995 …………………………………………..
13
2.1.4. Soportes de las campañas de sensibilización realizadas
desde 1995 ………………………………………………………..
14
2.1.5. Evaluación del impacto de las campañas realizadas desde
1995 ………………………………………………………………..
15
2.2.1. Estudio de la violencia contra las mujeres en educación
reglada……………………………………………………………..
15
2.2.2. Estudio de la violencia contra las mujeres en el acceso a la
docencia …………………………………………………………..
16
2.2.3 Estudio de la violencia contra las mujeres en la formación
permanente del profesorado …………………………………….
17
2.2.4. Formación específica del personal que atiende a las
víctimas, para acceder al puesto de trabajo …………………..
18
2.2.5. Organización de cursos de formación permanente para el
personal que atiende a las víctimas ……………………………
19
2.3.1. Servicios generales disponibles para las víctimas …………… 20
2.3.2. Servicios disponibles en diferentes centros y unidades …….. 21
2.3.3. Evaluación de servicios o recursos ……………………………. 22
2.4.1. Países que disponen de medidas específicas para la rehabi-
litación de los agresores ………………………………………...
23
2.4.2. Medidas de rehabilitación de los agresores ………………….. 23
2.4.3. Evaluación de las medidas de rehabilitación de los agresores 24
2.5.1. Instrumentos básicos de integración de medidas ……………. 26
2.5.2. Tipificación como delito o falta específicos de la violencia do-
méstica …………………………………………………………….
27
2.5.3. Forma de iniciar el procedimiento penal en violencia domés-
tica ………………………………………………………………….
28
2.5.4. Otras medidas legales contra la violencia doméstica ………... 29
2.5.5. Medidas legales en relación con las víctimas de la violencia
doméstica ………………………………………………………….
31
2.5.6. Medidas que restringen la proximidad del agresor a la
víctima ……………………………………………………………..
32
2.5.7. Tipificación de los delitos de violencia sexual ………………… 33
2.5.8. Otras medidas legales, judiciales y policiales contra la
violencia sexual …………………………………………………...
35
2.5.9. Tipificación del acoso en el trabajo, como delitos o faltas
específicas ………………………………………………………...
37
2.5.10. Otras medidas legales, judiciales y policiales contra el acoso
en el trabajo ……………………………………………………….
38
2.6.1. Medidas relacionadas con encuestas y temas estudiados en
ellas ………………………………………………………………...
39
2.6.2. Líneas prioritarias de investigación ……………………………. 40
2.6.3. Disposición a homogeneizar la recogida de datos para su
integración a nivel europeo ……………………………………..
41
2.7.1. Tipos de datos registrados en la denuncia …………………… 42
2.7.2. Tipos de datos registrados en la sentencia …………………… 43
2.7.4. Tipos de datos comunes a incluir en el registro de denuncias 45
1
INTRODUCCIÓN
Tras la IV Conferencia Mundial de Naciones Unidas sobre las Mujeres,
celebrada en Beijing, en 1995, el Consejo Europeo de Madrid, de diciembre de
1995, encargó a los Estados miembros de la Unión Europea que realizaran un
examen anual de la aplicación de la Plataforma para la Acción.
El proceso de seguimiento de esta Plataforma para la Acción, durante los años
1996 y 1997, puso de manifiesto la necesidad de que la Unión Europea llevara
a cabo una observación y evaluación más coherentes y sistemáticas de la
aplicación de la misma.
El Consejo de 2 de diciembre de 1998 convino en que el examen anual de la
aplicación de la Plataforma para la Acción incluiría una propuesta sobre un
conjunto sencillo de indicadores y de índices de referencia, que permitieran una
evaluación comparada de los avances producidos en la Unión Europea, y
sugirió que se empezara por los relativos a las mujeres en la toma de
decisiones. Este tema fue objeto del trabajo de la Presidencia finlandesa, en el
segundo semestre de 1999.
Por su parte, el Consejo de 22 de octubre de 1999 adoptó una serie de
conclusiones, entre las que se incluía la de estudiar, en los próximos años, la
violencia contra las mujeres y las mujeres en la economía. Sobre el último de
estos dos temas, han tratado los trabajos de la Presidencia francesa de 2000
(conciliación de la vida familiar y profesional) y de la Presidencia belga de 2001
(igualdad salarial), por lo que, de acuerdo con la agenda decidida en 1999, el
estudio de la violencia contra las mujeres corresponde al año 2002.
Por ello, la Presidencia española de la Unión Europea se ha propuesto realizar,
durante el primer semestre del año 2002, el Estudio que aquí se presenta y una
Guía sobre buenas prácticas que contribuya a paliar los efectos de la violencia
contra las mujeres y conseguir su erradicación.
2
Conceptualización de los tipos de violencia estudiados
En 1995, la Organización de las Naciones Unidas, en el ámbito de la
Plataforma para la Acción de Beijing, además de establecer, como uno de sus
objetivos estratégicos, la lucha para erradicar la violencia contra las mujeres,
formuló una definición de la misma como todo acto de violencia sexista que
tiene como resultado posible o real un daño de naturaleza física, sexual o
psicológica, incluyendo las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la
libertad para las mujeres, ya se produzcan en la vida pública o en la privada.
Por consiguiente, la violencia contra las mujeres puede tener, entre otras, las
siguientes formas:
a) La violencia física, sexual y psicológica en la familia.
b) La violencia física, sexual y psicológica en su entorno social.
c) La violencia física, sexual y psicológica perpetrada o tolerada por el
Estado, dondequiera que ocurra.
A pesar de la amplitud de dicha definición, este Estudio sobre buenas prácticas
trata acerca de la violencia doméstica, la violencia sexual y la violencia en el
trabajo, excluyendo, expresamente, dentro de la violencia sexual, diferentes
formas, como el tráfico de mujeres y la prostitución. En él, se presta una
especial atención a la violencia doméstica, debido a las enormes dimensiones
alcanzadas por este problema en nuestra sociedad, así como la especial
dificultad existente para su detección y erradicación.
Son muchas las definiciones proporcionadas en los últimos años, sobre los
tipos de violencia considerados en este Estudio. Referenciar aquí todas ellas
resulta una misión ímproba, difícil y, posiblemente, innecesaria, teniendo en
cuenta las limitaciones contextuales de este trabajo. En consecuencia, se va a
intentar aportar una definición aglutinadora de un gran número de ellas,
señalando las características comunes distintivas de cada una de las violencias
estudiadas: doméstica, sexual y en el trabajo.
3
Violencia doméstica
Se entendería como violencia doméstica aquel tipo de violencia, ya sea física,
sexual y/o psicológica –en este último caso, si se produce de manera
reiterada-, ejercida sobre la/el cónyuge o la persona que está o haya estado
ligada al agresor por una relación de afectividad, o sobre aquellos miembros de
la familia que forman parte del mismo núcleo de convivencia. En muchos
casos, sobre todo en el de la violencia doméstica ejercida sobre las mujeres,
ésta tiene lugar porque el agresor está en una posición de dominio permanente
sobre la mujer.
Los elementos que debería reunir cualquier definición de violencia doméstica
son los siguientes:
Ejercicio de violencia física, sexual y/o psicológica.
Practicada por la/el cónyuge o excónyuge, pareja de hecho, expareja o
cualquier otra persona con la que la víctima forme o haya formado una
unión sentimental (novias/os) o por cualquier otro miembro de la unidad
familiar.
El agresor está en una situación de dominio permanente, en el caso de la
violencia doméstica ejercida contra las mujeres.
Habitualidad, esto es, reiteración de los actos violentos, en el caso de la
violencia psicológica.
Violencia sexual
Podría denominarse como violencia sexual a todo acto en el que se obliga a
una persona a soportar, bajo coacción, de otra u otras personas, acciones de
naturaleza sexual o a realizarlas.
Las características que debería reunir cualquier definición de violencia sexual
son las siguientes:
4
Se refiere a cualquier acto abusivo de naturaleza sexual.
Atenta contra la libertad sexual de una persona, lesionando su dignidad.
Violencia en el trabajo
Al hablar de este tipo de violencia, se haría referencia a la conducta abusiva,
ejercida, en el lugar de trabajo, tanto por superiores jerárquicos como por
iguales, sin el consentimiento de la persona que la sufre, de forma que crea un
ambiente laboral intimidatorio, hostil y humillante para la víctima, y pone en
peligro su puesto de trabajo o condiciona su carrera profesional.
En consecuencia, los elementos que caracterizan a la violencia en el trabajo
son los siguientes:
Conducta abusiva.
Producida en el lugar de trabajo.
Indeseada por parte de la persona que la sufre.
Crea un ambiente de trabajo intimidatorio, hostil y humillante para la víctima.
Pone en peligro el puesto de trabajo y limita las posibilidades de promoción
profesional.
Dentro del concepto de violencia en el trabajo, se consideran dos
manifestaciones diferentes: El acoso sexual y el acoso moral. La única
característica diferenciadora de uno y de otro es la connotación sexual que
tiene la conducta originadora del primero.
5
1. OBJETIVOS Y METODOLOGÍA DEL ESTUDIO
1.1. Objetivos
El principal objetivo de este Estudio consiste en servir de punto de partida
para la elaboración de una Guía de Buenas Prácticas, con el fin de paliar los
efectos de la violencia contra las mujeres y contribuir a su erradicación, en el
marco de la Unión Europea, de manera que ayude a superar las dificultades
mencionadas en la Plataforma para la Acción de Beijing, sobre la escasez de
información sistemática que dificulta la elaboración de los programas y el
seguimiento de los cambios (...) y obstaculiza los esfuerzos encaminados a
preparar estrategias concretas de intervención. Para ello, es necesario, como
se ha propuesto en el documento de Ejecución de la Plataforma para la Acción,
1995-2000: crear una base internacional de conocimientos, sobre los modos de
poner fin a la violencia contra las mujeres, que incluya directrices, modelos de
legislación, módulos de capacitación, procedimientos de documentación y otros
materiales decisivos al respecto.
Para avanzar en la consecución del objetivo general, anteriormente expuesto,
se propusieron, en su momento, los siguientes objetivos de carácter más
específico:
1) Conocer qué avances se han producido, en la Unión Europea, respecto a
las medidas propuestas en la Plataforma para la Acción de la IV
Conferencia Mundial sobre las Mujeres, para mitigar los efectos de la
violencia contra ellas y erradicar dicho problema. La recogida sistemática
de dichos avances, llevada a cabo en este Estudio, necesaria para su
valoración global, se ha utilizado, además, como punto de partida para el
análisis comparado que se incluye en la Guía de Buenas Prácticas.
2) Elaborar criterios, para seleccionar ejemplos de buenas prácticas llevadas
a cabo en los Estados miembros de la Unión Europea, con el fin de incluir
6
su descripción en la Guía, de forma que puedan servir como referencia
para otros países y contextos que estén iniciando o planificando medidas
similares.
3) Incluir en la recopilación de las buenas prácticas:
Además de las referidas a la violencia doméstica, el tema más
estudiado, las llevadas a cabo respecto a la violencia sexual y la
violencia en el trabajo.
Tanto las relacionadas con las medidas legales, judiciales y
policiales, consideradas en casi todos los trabajos realizados, con
anterioridad, en la Unión Europea, sobre la violencia contra las
mujeres, como otro tipo de medidas menos estudiadas (como la
formación especializada, los recursos y servicios sociales para las
víctimas, la rehabilitación de los agresores, los sistemas de registro
de los datos, las encuestas e investigaciones), al mismo tiempo
que las medidas de sensibilización y educación, casi nunca
incluidas en los trabajos anteriores.
4) A partir del conocimiento resultante de los objetivos anteriores, elaborar
propuestas de buenas prácticas, para paliar los efectos de la violencia
contra las mujeres y contribuir a su erradicación en el marco de la Unión
Europea.
5) Facilitar la elaboración de pautas y procedimientos para evaluar el
seguimiento de las propuestas destinadas a la lucha contra la violencia
hacia las mujeres, en la Unión Europea, algunas de las cuales podrían ser
incluidas en los estudios generales o específicos, a realizar en los Estados
miembros, para obtener datos que permitan su comparación (al ser
aplicados en distintos momentos y en diferentes países).
7
1.2. Metodología
1.2.1. Procedimiento seguido para la recogida de la información
Para recoger la información sobre las buenas prácticas desarrolladas en los
Estados miembros de la Unión Europea, se elaboró el Cuestionario que se
incluye en el anexo, en el que se introducen preguntas agrupadas en siete
bloques, según la temática a la que hacen referencia:
1. Sensibilización
2. Educación y formación especializada
3. Recursos y Servicios sociales para las víctimas
4. Medidas específicas dirigidas a la rehabilitación de los agresores
5. Medidas legales, judiciales y policiales
6. Encuestas e investigaciones
7. Sistemas de registro de los datos sobre la violencia contra las
mujeres
El Cuestionario se completa con un último bloque de preguntas, el octavo, en
el que se solicita que se describan las tres medidas más eficaces adoptadas
en cada país, en relación a los siete ámbitos anteriores.
Con carácter general, las preguntas planteadas en los siete primeros bloques
se presentan en forma de tabla, debiendo cumplimentar las respuestas,
poniendo un aspa en la casilla correspondiente, o marcando un determinado
número. Este formato facilita la cuantificación global de las respuestas.
Además, en todos los bloques del Cuestionario, se incluye uno o más
apartados de observaciones, en los que se pueden introducir las matizaciones
o comentarios oportunos, relativos a las medidas referidas y a su
correspondiente valoración. Las observaciones incluidas en dichos apartados
permiten matizar el sentido en el que se ha interpretado la pregunta y
proporcionan información de extraordinaria relevancia, para la descripción de
las medidas en la Guía de Buenas Prácticas.
8
A la hora de elaborar el Cuestionario empleado en este Estudio, se tuvieron en
cuenta las recomendaciones y análisis que, sobre la violencia contra las
mujeres, se incluyen en los siguientes documentos:
1) La Plataforma para la Acción de la IV Conferencia Mundial sobre las
Mujeres, celebrada en Beijing en 1995. En la Guía, elaborada a partir de
este Estudio, puede encontrarse una referencia detallada de las
propuestas incluidas en la citada Plataforma en cada una de las siete
áreas temáticas que configuran la estructura del Cuestionario.
2) Los documentos elaborados en reuniones organizadas, a partir de 1995,
por la Unión Europea, sobre medidas para combatir la violencia contra
las mujeres, entre los que es preciso destacar los confeccionados a
partir de: la Conferencia de expertas/os, Viena 1998; la Conferencia
Ministerial de Colonia, 1999; la Conferencia de expertas/os de
Jyväskylä, 1999, y la Conferencia de clausura de la Campaña Europea
contra la Violencia, Lisboa 2000. En dichas reuniones, se elaboraron
recomendaciones específicas, respecto a los siguientes temas incluidos
en este Estudio: formación especializada, recursos y servicios sociales
para las víctimas, rehabilitación de agresores, medidas legales judiciales
y policiales, encuestas e investigaciones y sistemas de registro de datos.
En cada uno de los bloques de la Guía que tratan sobre estos temas,
puede encontrarse una referencia detallada de las recomendaciones
propuestas en las mencionadas reuniones.
3) Los documentos elaborados, con posterioridad a 1995, por el Consejo
de Europa, sobre buenas prácticas para combatir la violencia contra las
mujeres, entre los que cabe destacar el Informe Legislation in the
Member States of the Council of Europe in the field of violence against
women, 2001 (Legislación en los Estados miembros del Consejo de
Europa en el campo de la violencia contra las mujeres, 2001). En la Guía
de Buenas Prácticas, puede encontrarse una referencia de las
9
recomendaciones del Consejo de Europa sobre los mismos temas
mencionados en el apartado anterior.
4) Los trabajos realizados por las ONG, dentro de la Iniciativa y el
Programa DAPHNE de la Unión Europea, entre los que cabe destacar
los referidos en el Informe de Evaluación general de 1998, así como los
llevados a cabo, en diversos países europeos, por el Lobby Europeo de
Mujeres: Dévoiler les données cachées de la violence domestique dans
l’UE, 1999 (Sacar a la luz los datos ocultos de la violencia doméstica en
la Unión Europea, 1999) y por la asociación española de mujeres juristas
THEMIS: Guía de buenas prácticas y usos forenses para combatir la
violencia de género, 2001 y Guía de los derechos de las mujeres
víctimas de violencia familiar, 2001.
A partir de la información anteriormente mencionada, el Instituto de la Mujer,
juntamente con un equipo investigador de la Universidad Complutense de
Madrid, elaboró el Cuestionario, que fue enviado a la Comisión Europea, así
como a Bélgica y Dinamarca, países que precedían y sucedían a España en la
Presidencia de la Unión Europea, con el fin de dar continuidad a los trabajos
realizados durante la presidencia de los tres países. Durante los seis meses de
la Presidencia belga, se trabajó en el tema de la discriminación salarial, por lo
que, en el Cuestionario de la violencia contra las mujeres, elaborado por
España, se incluye la violencia en el trabajo como una forma de continuar
analizando las discriminaciones de las mujeres en el ámbito laboral.
Por otra parte, Dinamarca tiene previsto elaborar una serie de indicadores para
medir y valorar la eficacia de las buenas prácticas que puedan ponerse en
marcha para luchar contra la violencia doméstica, analizando los posibles
cambios producidos a lo largo del tiempo.
Posteriormente, se elaboró la versión definitiva del Cuestionario, que fue
enviada a los quince Estados miembros de la Unión Europea, con el objetivo de
recoger la información para este Estudio.
10
En los análisis realizados, para la elaboración del Estudio, que se presenta en
estas páginas, y de la Guía de Buenas Prácticas, se ha tenido en cuenta,
prioritariamente, la información proporcionada por los países miembros de la
Unión Europea.
1.2.2. Criterios de categorización y cuantificación de las respuestas del
cuestionario
Para valorar los resultados que se presentan a continuación, conviene tener en
cuenta lo siguiente:
1) Como se ha señalado anteriormente, todos los análisis que se presentan
hacen referencia a los resultados obtenidos con la aplicación del
Cuestionario, sobre las medidas disponibles en los quince Estados
miembros. Estos resultados están expresados, siempre, en porcentajes,
para facilitar su comparación.
2) Los porcentajes se han calculado sobre los quince Estados miembros,
aunque en algunos casos haya países que no han contestado la pregunta
en cuestión. En los gráficos utilizados, salvo en los diagramas circulares,
se representan solamente los porcentajes de los países que han afirmado
que disponen de la medida sobre la que se les pregunta. En el porcentaje
restante hasta cien, se incluyen no sólo a los que responden
negativamente, sino también a los que no contestan.
3) En la integración de los datos proporcionados por los quince Estados
miembros, sobre la disponibilidad de una determinada medida, se ha
tratado de mantener siempre los mismos criterios, completando, para ello,
la información proporcionada en las respuestas cerradas (eligiendo una
casilla o marcando con un aspa) con las observaciones y matices
realizados por cada Estado miembro, sobre dicha medida, en las
preguntas de tipo abierto.
11
2. RESULTADOS
2.1. Sensibilización
En el gráfico 2.1.1, se incluyen los porcentajes obtenidos, respecto al número
de campañas destacadas por cada uno de los quince Estados miembros, en el
apartado del Cuestionario que preguntaba por las realizadas desde 1995.
Como puede observarse en este gráfico, once países (73%) mencionan, en el
Cuestionario, tres o más campañas. Conviene tener en cuenta, en este sentido,
que, en catorce de los quince países, las actividades de sensibilización
descritas han sido realizadas, como se indicaba en la pregunta, con
posterioridad a 1995. Solamente en un caso las campañas habían sido lleva-
das a cabo antes de 1995.
En el gráfico 2.1.2, se incluyen los tipos de violencia a los que se refieren las
campañas destacadas por los Estados miembros, categorizados en función de
los tres tipos de violencia incluidos en este Estudio: violencia doméstica,
violencia sexual y violencia en el trabajo.
7 7 13
73
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
Cero Una Dos Tres o más
Gráfico 2.1.1. CAMPAÑAS DE SENSIBILIZACIÓN
REALIZADAS A PARTIR DE 1995
N=1 N=1 N=2 N=1 1
12
Como se refleja en el gráfico 2.1.2, catorce países (93%) destacan campañas
que tratan sobre la violencia contra las mujeres, en general, o sobre la
violencia doméstica, en particular; dos países (13%) se refieren a campañas
que tratan sobre la violencia sexual y un país (7%) describe una campaña que
pretende sensibilizar contra el acoso sexual en el trabajo. En la Guía de
Buenas Prácticas, puede encontrarse una descripción detallada de los
importantes trabajos de sensibilización descritos en el Cuestionario por cada
uno de los Estados miembros.
Los resultados del gráfico que se está comentando ponen de manifiesto una
clara tendencia a concentrar los principales esfuerzos de sensibilización,
llevados a cabo desde 1995, en la Unión Europea, en la violencia hacia las
mujeres, en general, o en la violencia doméstica, en particular, seleccionando,
a veces, este ámbito específico como prototipo de la violencia entre las
mujeres, considerada globalmente.
En el gráfico 2.1.3, puede observarse cómo, desde 1995, catorce países (93%)
han destinado alguna de las campañas de sensibilización realizadas a la
población en general. Trece países (87%) han dirigido alguna de sus campañas
93
13 7
0%
20%
40%
60%
80%
100%
General o doméstica Sexual En el trabajo
Gráfico 2.1.2. TIPO DE VIOLENCIA A LA QUE SE REFIEREN LAS
CAMPAÑAS
N=14 N=2 N=1
13
a las víctimas de la violencia. El único colectivo al que menos de la mitad de los
países han dedicado sus campañas es el de los agresores (seis países, 40%).
En cambio, también constituyen mayoría los países que han destinado alguna
de sus campañas a la infancia y juventud (ocho países, 53%) y a los testigos
de los actos violentos (nueve, 60%) y a otros colectivos, como el profesorado
(diez, 67%).
En el gráfico 2.1.4, se analizan los soportes materiales utilizados por los
diferentes países de la Unión Europea para difundir los mensajes de las
campañas que han puesto en marcha, desde 1995. Como puede observarse
en el mismo, los folletos (en trece países, 87%) y la TV (en doce, 80%)
constituyen, con diferencia, el apoyo usado por un mayor número de países, de
forma que más de las tres cuartas partes de ellos los han utilizado.
También han sido empleados por una mayoría de países los siguientes
soportes: Prensa (diez, 67%), pósters (nueve, 60%), otros, como reuniones,
conferencias y pins (60%), carteles (ocho, 53%) y publicaciones (53%). En
cambio, sólo han sido utilizados por una minoría de Estados miembros los
siguientes: Página web (seis, 40%), radio (40%) y vídeo (uno, 7%).
Gráfico 2.1.3. PERSONAS DESTINATARIAS DE LAS
CAMPAÑAS DE SENSIBILIZACIÓN REALIZADAS DESDE 1995
67
60
40
53
87
93
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
90%
100%
Población,
en general
Víctimas Infancia y
juventud
Agresores Testigos Otros
N=14 N=13 N=8 N=6 N=9 N=10
14
En ninguna de las campañas de sensibilización realizadas, en el marco de la
Unión Europea, desde 1995, se ha utilizado el CD-Rom como medio de
difusión de los mensajes emitidos.
Como puede observarse en el gráfico 2.1.5, ocho (53%) de los Estados
miembros de la Unión Europea ha evaluado el impacto de alguna o varias de
las campañas de sensibilización que destaca, mientras que seis (40%) no han
evaluado ninguna de ellas. Para valorar estas diferencias, conviene tener en
cuenta que dicha evaluación suele ser más frecuente en las campañas que
incluyen, como soportes, spots de televisión que en aquellas que no los
incluyen. Los resultados obtenidos en la evaluación de dicho impacto indican
que las campañas han sido tan exitosas o más de lo esperado, en la mayoría
de los casos.
Gráfico 2.1.4. SOPORTES DE LAS CAMPAÑAS DE SENSIBILIZACIÓN
REALIZADAS DESDE 1995
80
67
40
53 60
87
70
53
40
60
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
90%
100%
Radio
TV
Prensa
Carteles
Posters
Vídeos
CD-Rom
Folletos
Publicaciones
Páginas web
Otros
N=6 N=12 N=10 N=8 N=9 N=1 N=13 N=8 N=6 N=9
15
2.2. Educación y formación especializada
En el gráfico 2.2.1, se recogen los porcentajes de respuesta obtenidos, entre
los Estados miembros, sobre si está incluido o no el estudio de la violencia
contra las mujeres, en la educación reglada. A esta pregunta responden
afirmativamente siete países (47%), observándose que la inclusión es mayor
en primaria y secundaria, cinco Estados miembros (33%) que en la universidad,
cuatro (27%). Uno de los países (7%) destaca, en la categoría otros niveles,
que este tema se trata en la formación de personas adultas.
Gráfico 2.1.5 EVALUACIÓN DEL IMPACTO DE LAS CAMPAÑAS
REALIZADAS DESDE 1995
53%
40% 7%
No
NC
N=6
N=1
N
=
8
47
33 33
27
7
0%
5%
10%
15%
20%
25%
30%
35%
40%
45%
50%
Primaria Secundaria Universitaria Otros
Grá fico 2.2.1. ESTUDIO VIOLENCIA CONTRA MUJERES
EN EDUCACIÓN REGLADA
N=7 N=5 N=5 N=4 N= 1
16
Como puede observarse en el gráfico 2.2.2, la inclusión del estudio de la
violencia contra las mujeres, en la formación inicial del profesorado, es una
práctica muy escasa, de forma que sólo tres países (20%) disponen de esta
medida, en educación primaria, siendo todavía inferior el porcentaje de la
educación secundaria (13%) y de la universitaria (7%).
Estos pequeños porcentajes pueden considerarse como una explicación del
hecho contradictorio, puesto de manifiesto, en varios estudios, por las/os
propias/os profesoras/es, de que la sociedad les exige impartir una formación
no incluida en su preparación.
Como puede observarse en el gráfico 2.2.3, las medidas de formación
permanente del profesorado, sobre la violencia contra las mujeres, destacadas
en el Cuestionario, son todavía más escasas que las de acceso a la docencia.
Solamente dos de los países de la Unión Europea (13%) afirman haber incluido
medidas de este tipo. Este porcentaje, que se mantiene en los casos del
profesorado de primaria y secundaria, se reduce en el de las/os profesoras/es
universitarias/os (7%).
Los resultados expuestos contrastan con la frecuencia con la que se destaca el
ámbito educativo como uno de los lugares clave para combatir la violencia
contra las mujeres.
20 20
13
7
13
0%
2%
4%
6%
8%
10%
12%
14%
16%
18%
20%
Primaria Secundaria Universitaria Otros
Gráfico 2.2.2. ESTUDIO DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES
EN EL ACCESO A LA DOCENCIA
N=3 N=3 N=2 N=1 N=2
17
En el gráfico 2.2.4, se incluyen los porcentajes de países que afirman disponer
de medidas de formación específica, en relación a la violencia contra las
mujeres, entre las/os profesionales que atienden a las víctimas, dentro de los
estudios requeridos para acceder al puesto de trabajo. Como puede observarse
en él, son las/os policías las/os que, con más frecuencia, reciben dicha
formación; en nueve países (60%) se imparte este tipo de instrucción. A
continuación están las/os profesionales de los servicios sociales, en tres (20%),
las/os de la administración de justicia, en dos (13%) y el personal sanitario, en
uno (7%).
13 13 13
7 7
0%
5%
10%
15%
20%
25%
30%
35%
40%
Primaria Secundaria Universitaria Otros
Grá fico 2.2.3. ESTUDIO DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES
EN LA FORMACIÓN PERMANENTE DEL PROFESORADO
N=2 N=2 N=2 N= 1 N=1
18
Como puede observarse en el gráfico 2.2.5, el porcentaje de países que
afirman incluir, dentro de la formación permanente, cursos de especialización
en este tema, es sensiblemente mayor, excepto en el caso de la policía, al
reflejado en el gráfico 2.2.4, sobre la formación inicial. Las diferencias son
especialmente significativas respecto al personal sanitario y al de los servicios
sociales.
La globalidad de los resultados obtenidos, respecto a la formación especia-
lizada en el tema de la violencia contra las mujeres, refleja que el contexto más
utilizado para proporcionarla son los cursos de formación permanente dirigidos
a las/os profesionales que atienden a las víctimas de la violencia, y que su
inclusión, en los estudios iniciales requeridos para acceder a dichos puestos,
es bastante menor, con la excepción de la policía, a cuya formación, en este
tema, se dedica la misma atención en la formación específica, para acceder al
puesto de trabajo, que en la formación permanente.
60
13
20
7
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
Policía Admón. de Justicia Servicios sociales Personal sanitario
Gráfico 2.2.4. FORMACIÓN ESPECÍFICA DEL PERSONAL QUE ATIENDE A LAS
CTIMAS, PARA ACCEDER AL PUESTO DE TRABAJO
N=9 N=2 N=3 N=1
19
2.3. Recursos y servicios sociales para las víctimas
En el gráfico 2.3.1, se incluyen los resultados obtenidos, respecto a las
medidas de atención a las víctimas existentes en los países de la Unión
Europea. Como puede observarse en dicho gráfico, están disponibles, de forma
generalizada, en los quince Estados miembros, los siguientes servicios
generales: centros de información y asesoramiento, centros de acogida y
páginas web (100%); servicios de emergencia y guías de recursos con
información sobre los servicios existentes (93%). Las líneas telefónicas
gratuitas de atención a las víctimas durante 24 horas están disponibles en trece
países (87%); el protocolo de coordinación de actuaciones de las distintas
instancias oficiales y las unidades específicas de atención a las víctimas de la
violencia, en las unidades policiales, en once Estados miembros (73%); las
unidades específicas en las dependencias judiciales y los cursos de formación
a las víctimas, para favorecer su inserción y capacitación laboral, en nueve
(60%) y, por último, el protocolo sanitario de atención a la víctimas, en seis
(40%).
Los porcentajes reflejados en este gráfico ponen de manifiesto una
disponibilidad mayoritaria de todas las medidas por las que se pregunta, con la
60 60 60
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
Policía Admón. de Justicia Servicios s ociales Personal sanitario
Gráfico 2.2.5. ORGANIZACIÓN DE CURSOS DE FORMACIÓN
PERMANENTE PARA EL PERSONAL QUE ATIENDE A LAS VÍCTIMAS
27
N=9 N=4 N=9 N=9
20
única excepción del protocolo sanitario, medida de gran relevancia, para
mejorar la calidad de la atención sanitaria que dichas víctimas reciben y su
conexión con los otros servicios, que convendría generalizar.
En el gráfico 2.3.2, se incluye información sobre los servicios disponibles –psi-
cológico, jurídico y sociolaboral- en los centros de información y asesoramiento,
en los centros de acogida, en las unidades específicas de las comisarías de
policía y en las unidades judiciales.
Considerando globalmente los cuatro tipos de unidades tenidos en cuenta,
puede afirmarse que el servicio jurídico, en general, está más presente que el
psicológico y el sociolaboral, de forma que siete (47%) o más de los países
disponen de servicio jurídico en los centros de información, centros de acogida,
en las unidades policiales y en las judiciales. Sin embargo, tanto el servicio
psicológico como el sociolaboral están presentes, en una gran mayoría de los
países, en los centros de información y en los centros de acogida (más del 85%
de los Estados miembros en ambos servicios, es decir, trece países o más),
73
40
60
100
60
73
93
100
87
93
100
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Protocolo de coordinación de actuaciones
Protocolo sanitario
Cursos de f ormación para el empleo
Páginas w eb
Unidades espec íficas en Juzgados
Unidades espec íficas en Comisarías
Guía Recursos y Serv.
Centros de acogida
nea 24 h.
Servicios de emergencia
Centros de Inf ormación
Gráfico 2.3.1. SERVICIOS GENERALES DISPONIBLES PARA LAS
CTIMAS
N=15
N=14
N=13
N=15
N=14
N=11
N=9
N=15
N=9
N=6
N=11
21
pero son muy pocos los países que tienen estos servicios en las unidades de
las comisarías de policía y en las judiciales (cinco países, 33%, en el mejor de
los casos y tres, 20%, en los restantes).
Los tres tipos de servicios considerados –psicológicos, jurídicos y sociola-
borales- son más frecuentes en los centros de información y centros de
acogida que en las unidades específicas de la policía y en las judiciales.
Para valorar los resultados anteriormente resumidos, conviene tener en cuenta,
también, que once de los Estados miembros (73%) mencionan haber llevado a
cabo evaluaciones de algún o algunos de los servicios destinados a atender a
las víctimas, evaluaciones que, de forma generalizada, han permitido
comprobar su eficacia (gráfico 2.3.3). En la Guía de Buenas Prácticas, se
detalla qué países disponen de cada medida, así como de su evaluación.
Gráfico 2.3.2. SERVICIOS DISPONIBLES EN DIFERENTES
CENTROS Y UNIDADES
20
(N=3)
47
(N=7)
20
(N=3)
20
(N=3)
53
(N=8)
33
(N=5)
87
(N=13)
87
(N=13)
100
(N=15)
87
(N=13)
93
(N=14)
93
(N=14)
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
90%
100%
Psicológico
Psicológico
Psicológico
Psicológ.
Jurídico
Jurídico
Jurídico
Jurídico
Sociolaboral
Sociolaboral
Sociolab.
Sociolab.
22
Como puede deducirse de lo anteriormente expuesto, en los Estados miembros
de la Unión Europea, se han llevado a cabo importantes esfuerzos en la
implantación de una serie de servicios sociales, imprescindibles para
proporcionar a las mujeres víctimas de la violencia la atención psicológica,
jurídica y social que necesitan. A pesar de ello, es conveniente, siguiendo las
recomendaciones elaboradas en las diversas reuniones de la Unión Europea,
seguir mejorando, tanto en su extensión, para que puedan llegar a todas las
personas afectadas, como en su calidad, incrementando la coordinación y
evaluación sistemática, prácticas que comienzan a llevarse a cabo y que
conviene generalizar.
2.4. Rehabilitación de agresores
Como se refleja en el gráfico 2.4.1, trece países (87%) afirman disponer de
medidas específicas dirigidas a la rehabilitación de los agresores.
Grá fico 2.3.3. EVALUACIÓN DE SERVICIOS O RECURSOS
7%
N=1 73%
N=1 1
20%
N=3
No
NC
23
De acuerdo con los datos del gráfico 2.4.2, las medidas más disponibles son
los tratamientos psicológicos o psiquiátricos, aplicados tanto fuera de la prisión,
como dentro de la misma, en once países (73%). La participación en
programas sistemáticos, de rehabilitación y las guías para el cambio de actitud
están disponibles en seis Estados (40%).
Gráfico 2.4.1. PAÍSES QUE DISPONEN DE M EDIDAS
ESPECÍFICAS PARA LA REHABILITACIÓN DE LOS AGRESORES
7% 7% 86%
(N=13)
Si
No
NC
(N=1) (N=1)
Grá fico 2.4.2. MEDIDAS DE REHABILITACIÓN DE LOS AGRESORES
40
73
73
40
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80%
Programas
sistemáticos
T. psicológic o externo
a prisión
T. psicológic o en
prisión
Guías cambio de
actitud N=6
N=1 1
N=1 1
N=6
24
Conviene destacar, por último, que, como se observa en el gráfico 2.4.3, sólo
cinco países (33%) reconocen estar llevando a cabo evaluaciones sistemáticas
de estos programas de rehabilitación, práctica que, como se ha recomendado
en reuniones anteriores de la Unión Europea, convendría generalizar.
El conjunto de los resultados obtenidos, respecto a las medidas de rehabilitación
de agresores, ponen de manifiesto que dichas medidas se están desarrollando,
en la mayoría de los países de la Unión Europea, aunque parece seguir
tratándose de un campo que implica una especial dificultad y que continúa siendo
controvertido.
En la Guía de Buenas Prácticas, se describen algunas de las medidas llevadas a
cabo por los diferentes países de la Unión.
Gráfico 2.4.3. EVALUACIÓN DE LAS MEDIDAS DE
REHABILITACIÓN DE LOS AGRESORES
27%
(N=4)
40%
(N=6)
33%
(N=5)
No
NC
25
2.5. Medidas legales, judiciales y policiales
2.5.1. Integración de las medidas
Como puede observarse en el gráfico 2.5.1, la situación respecto a las medidas
que se han adoptado para integrar el conjunto de las acciones realizadas
contra la violencia hacia las mujeres, en función de los instrumentos que se
utilizan para ello, han sido las siguientes:
1) Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres. Cuatro de los
quince países de la Unión Europea (27%) afirman disponer de una
Ley Integral para luchar contra la violencia hacia las mujeres.
2) Plan Integral de Acción contra la Violencia hacia las Mujeres. Se trata
de la situación más frecuente, en la que afirman encontrarse once de
los Estados miembros (73%).
3) Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres y Plan Integral de
Acción. Solamente tres países disponen de estos dos instrumentos
de coordinación. La existencia de cualquiera de estas dos herra-
mientas representa una buena práctica de gran relevancia, para
coordinar las distintas acciones que se llevan a cabo en la lucha
contra la violencia hacia las mujeres e incrementar su eficacia.
Para valorar los instrumentos de integración, anteriormente mencionados,
conviene tener en cuenta, también, que:
De los cuatro países que tienen Ley Integral, solamente uno cuenta con un
presupuesto económico asignado y evalúa dicha Ley.
De los once Estados miembros que disponen de Plan Integral, nueve han
habilitado el correspondiente presupuesto económico y cuatro han evaluado
este Plan.
26
2.5.2. Medidas legales, judiciales y policiales contra la violencia
doméstica
En las respuestas dadas por los Estados miembros, se refleja que siete de
ellos (47%) tienen tipificada la violencia doméstica como delito específico o
falta. En los mismos siete países (47%), esta tipificación incluye la violencia
física y sólo en cinco (33%) también la violencia psicológica y la sexual (gráfico
2.5.2). Lo anterior constituye una buena práctica que ayuda a combatir todas
las modalidades de la violencia contra la mujer, en el lugar en el que se
producen con más frecuencia.
Gráfico 2.5.1. INSTRUM ENTOS BÁSICOS DE
INTEGRACIÓN DE MEDIDAS
20
73
27
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
Ley Integral P lan Integral Ley y P lan Integral
N=4 N=11 N=3
27
En el gráfico 2.5.3, se presentan los porcentajes sobre las formas de iniciar el
procedimiento penal, en los casos de violencia doméstica. Como puede
observarse, las formas más frecuentes son: a instancia del acusador público,
en doce países (80%) y a instancia de la víctima, en once (73%). El hecho de
que el acusador público pueda iniciar el proceso, independientemente de la
denuncia de la víctima, es una buena y generalizada práctica, muy
recomendada por las/os expertas/os que han analizado este tema, en
reuniones anteriores de la Unión Europea. Conviene tener en cuenta, sin
embargo, como plantean con frecuencia las ONG, que, a veces, dicha
independencia, incluso cuando está claramente establecida a nivel legal, puede
conducir a la impunidad del agresor, en el caso de que la víctima retire su
denuncia o no se presente a testificar en el proceso.
Existen otras vías para iniciar el procedimiento penal, como la acusación
particular, existente en ocho de los países 53%); a través del personal
sanitario, en cuatro (27%); o a través de cualquier otra persona o entidad, en el
53%. Esta última vía existe, en algunos Estados miembros, para cualquier
delito, pero, en otros, es específica para la violencia doméstica, por tratarse de
un delito público, que transciende la esfera de lo privado y en la que todas las
personas están implicadas. Esta ampliación de las posibilidades de iniciar el
procedimiento penal a instancias de la acusación particular, a través del
47 47
33 33
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
90%
100%
Tipif ic ac ión
como delito
Incluye violencia
sica
Incluye violencia
psicológic a
Incluye violencia
sex ual
Gráfico 2 .5.2. TIPIFICACIÓN COMO DELITO O FALTA ESPECÍFICOS DE
LA VIOLENCIA DOMÉSTICA
N=7 N= 7 N=5 N=5
28
personal sanitario y a través de otras personas, constituyen buenas prácticas
para avanzar contra la impunidad, así como para transmitir a los agentes
implicados su responsabilidad en la lucha contra la violencia doméstica,
superando, de esta forma, la denominada conspiración del silencio, que lo
consideraba como un problema privado.
En el gráfico 2.5.4, se reflejan los porcentajes respectivos a la disponibilidad de
otras medidas legales contra la violencia doméstica, respecto a las cuales cabe
destacar:
1) La considerable extensión de las medidas destinadas a asegurar la
colaboración entre las entidades públicas y privadas, disponibles en diez de los
países (67%), generalmente a través de los instrumentos de integración,
anteriormente mencionados. Esta situación contrasta con la escasa
disponibilidad de medidas legales que aseguren la actuación coordinada de las
distintas instancias, que intervienen en el proceso de violencia doméstica
(jurídicas, policiales, sanitarias), lo que sucede en cuatro de los casos (27%),
únicamente.
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
A instancias
de la víctima
Ac usador
público
Ac usac ión
particular
Personal
sanitario
Cualquier
otra persona
o entidad
Gráfico 2.5 .3 . FORMA DE INICIAR EL PROCEDIMIENTO PENAL
EN VIOLENCIA DOMÉSTICA
73
80
53
27
53
N=11 N=1 2 N=8 N= 4 N=8
29
2) Que, en ninguno de los Estados miembros, las relaciones afectivas o de
parentesco son reconocidas como una circunstancia atenuante y que, en ocho
países (53%), son consideradas una circunstancia agravante, lo que puede
considerarse una buena práctica, en la que se reconoce, de forma muy
explícita, que la familia debe ser un lugar seguro, en el que no puede tener
cabida la violencia.
3) La reducida disponibilidad de procedimientos judiciales específicos, para dar
máxima celeridad a los casos de violencia doméstica, existente sólo en cinco
países (33%). El disponer de estos procedimientos judiciales es una buena y
poco frecuente práctica que es preciso extender, dada su relevancia, para
disminuir el tiempo de exposición de las víctimas al riesgo de nuevas
agresiones, disminución que, en las evaluaciones de algunos proyectos
mencionados en el Cuestionario, se ha detectado de gran eficacia, para reducir
las agresiones.
En el gráfico 2.5.5, se resumen una serie de buenas prácticas, sobre el
tratamiento que las víctimas de la violencia doméstica reciben en los procesos
judiciales, en el que se observa que:
Gráfico 2.5.4. OTRAS MEDIDAS LEGALES
CONTRA LA VIOLENCIA DOMÉSTICA
67
27
33
53
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
90%
100%
Agravante por
parentesco
Procedimiento de
x i ma c e l e r ida d
Medidas de actuac ión
coordinada
Medidas de
colaborac ión pública y
privada
N=8 N=5 N=4 N=10
30
0La medida más extendida entre los quince países de la Unión Europea es la
asistencia jurídica gratuita, para las víctimas de la violencia doméstica,
existente en catorce de ellos (93%). El disfrute de este derecho depende de
determinados requisitos, como la renta de la víctima, en algunos casos. La
gratuidad de la cobertura que se presta en los catorce Estados señalados
no es la misma, de forma que:
En diez Estados (67%), cubre tanto el asesoramiento como la asistencia
jurídica durante el proceso.
En dos Estados (13%), sólo el asesoramiento jurídico.
En otros dos Estados (13%), sólo la asistencia jurídica, durante el
proceso.
0Las medidas más generalizadas, en el marco de la Unión Europea, después
de la recién mencionada, son las siguientes:
1) Las indemnizaciones a la víctima, establecidas legalmente (en once de los
Estados, 73%), la prevención de revictimizaciones, evitando confronta-
ciones con el agresor o repetición de las declaraciones y las unidades
policiales específicas para atender a dichas víctimas, con formación
especial sobre cómo llevar a cabo dicho trabajo (en ocho de los países,
53%). Estas medidas son muy recomendadas, tanto en la IV Conferencia
Mundial sobre las Mujeres, como en las reuniones anteriores de la Unión
Europea, dado que pueden contribuir a paliar los efectos que la violencia
produce en las víctimas, así como a prevenir nuevos daños. Además, a
través de la asistencia jurídica gratuita a las víctimas y las indemnizaciones,
se reconoce que el Estado es responsable por no haber podido protegerlas
y que éstas no son culpables, por lo que tienen derecho a recibir una
reparación del daño que han sufrido. Convendría generalizar esta práctica a
todas las víctimas que sufren dicha violencia, en los países comunitarios.
2) Entre las medidas propuestas en reuniones anteriores de la Unión Europea
y cuya disponibilidad es escasa, cabe destacar: las unidades judiciales
31
específicas para las víctimas de la violencia doméstica y la obligatoriedad
de poner en su conocimiento los cambios procesales del agresor (en cuatro
países, 27%), o los posteriores a la sentencia (en siete, 47%). Estas
medidas tienen una gran relevancia, para garantizar la protección de dichas
víctimas y la calidad de la atención que reciben, durante el proceso judicial,
que convendría desarrollar.
En el gráfico 2.5.6, se incluyen los datos sobre la disponibilidad de medidas
que restringen la proximidad del agresor a la víctima. En él, se observa que
doce países de la Unión (80%) declaran haber incluido, en su legislación,
dichas medidas y que once (73%) emplea medios para garantizar su eficacia,
que nueve (60%) consideran como delito su incumplimiento, siendo la
comunicación a la comisaría próxima al domicilio el medio más empleado
(60%), seguido de la comunicación a la comisaría próxima al trabajo (tres,
20%), las alarmas electrónicas y la vigilancia policial, sólo en dos (13%).
Gráfico 2.5.5. MEDIDAS LEGALES EN RELACIÓN CON LAS VÍCITMAS
DE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA
47
53
93
27
53
73
27
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100
%
Indemnizaciones víctima
Unidades policiales específicas
Unidades judiciales específicas
As istenc ia jurídic a gratuita
Prevenc ión revictimiz aciones
Información cambios posterior sentenc ia
Información de los cambios proces ales N=7
N=4
N=8
N=14
N=4
N=8
N=11
32
Gráfico 2.5.6. MEDIDAS QUE RESTRINGEN LA PROXIMIDAD
DEL AGRESOR A LA VÍ CTIMA
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90%
Tipificado su incumplimiento como delito
Alarmas electrónicas
Vigilancia policial
Comunicación a comisaría próx. al trabajo
Comunicación a comisaría próx. al domicilio
Con medios para garantizar su eficacia
Incluídas en la legislación 80
73
60
20
13
13
60
N=1 2
N=1 1
N=9
N=3
N=2
N=2
N=9
33
2.5.3. Medidas legales, judiciales y policiales contra la violencia sexual
En el gráfico 2.5.7, se incluyen los porcentajes sobre la tipificación de algunos
delitos contra la libertad sexual, entre los países comunitarios. Como puede
observarse en dicho gráfico, catorce Estados miembros (93%) afirman tener
tipificada como delito la violación y trece (87%), el abuso sexual, disponiendo,
además, de otros delitos contra la libertad sexual, en once países (73%), con el
fin de combatir esta forma de violencia contra las mujeres. Otro dato relevante,
en este sentido, es que sólo uno de los quince Estados miembros responde
que se incluyen, en su legislación, circunstancias atenuantes de la
responsabilidad penal en los delitos contra la libertad sexual, en función del
parentesco o de las relaciones afectivas entre el agresor y la víctima, y que, en
diez (67%) se contemplan circunstancias agravantes, en función de dichas
relaciones. Estas medidas legales representan una buena práctica para luchar
contra la impunidad y la conspiración del silencio, que suelen rodear a la
violencia sexual contra las mujeres en dichas condiciones.
En el gráfico 2.5.8, se incluyen los datos sobre disponibilidad de otras medidas
legales, judiciales y policiales, para luchar contra la violencia sexual, en el que
se observa que:
87 93
73
67
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
90%
100%
Abus o sex ual Violación Otras agres iones
sexuales
Agravante por
parentesco
Gráfico 2.5.7. TIPIFICACIÓN DE LOS DELITOS DE VIOLENCIA SEXUAL
N=13 N=1 4 N=1 1 N=10
34
1) En cuatro países (27%), existe un procedimiento judicial especial para dar
máxima celeridad a los casos de violencia sexual. Estos resultados llevan a
destacar, nuevamente, la conveniencia de establecer este mecanismo, para
proteger mejor a las mujeres víctimas de la violencia.
2) Diez Estados miembros (67%) afirman tener disposiciones legales, para
evitar que la víctima de violencia sexual sufra revictimizaciones. Estas
disposiciones sólo pueden ser aplicadas en determinados casos: con menores
de edad, cuando se comparece en condición de testigo o cuando se detecta,
en la víctima, una vulnerabilidad especial, medidas que representan una buena
práctica de gran relevancia, para evitar que las víctimas sufran nuevas
victimizaciones, a lo largo del proceso judicial, como se destaca en la IV
Conferencia Mundial sobre las Mujeres, y que convendría generalizar, de forma
que pudieran aplicarse a todos los casos en los que fueran necesarias.
3) Catorce países (93%) afirman que tienen asistencia jurídica gratuita para las
víctimas de la violencia sexual, que, en algunos casos, depende de
determinados requisitos, como la renta de la víctima. La gratuidad de la
cobertura que se presta en los catorce Estados señalados no es la misma, de
forma que:
En nueve Estados (60%), cubre tanto el asesoramiento como la
asistencia jurídica, durante el proceso.
En dos Estados (13%), sólo el asesoramiento jurídico.
En otros dos Estados (13%), sólo la asistencia jurídica, durante el
proceso.
Hay un Estado que, aunque afirma disponer de asistencia jurídica
gratuita, no proporciona información sobre las modalidades en que se
materializa dicha asistencia.
4) Cuatro países (27%) tienen, en las dependencias judiciales, unidades
específicas de atención a las víctimas de violencia sexual, en las que trabajan
profesionales especializadas/os en dicho tema. Se trata de una buena práctica,
35
que puede contribuir a mejorar dicha atención y a evitar las revictimizaciones,
que, con frecuencia se producen, a lo largo del proceso judicial.
5) En nueve Estados miembros (60%), existen, en las dependencias policiales,
unidades específicas de atención a las víctimas de la violencia sexual, que,
casi siempre, cuentan con personal especializado en dicho tema. El
establecimiento y desarrollo de este tipo de servicios, dentro de las fuerzas de
seguridad, es una buena práctica, que puede contribuir a mejorar la atención a
las víctimas de la violencia sexual y a evitar revictimizaciones.
6) Son once los países (73%) en los que existen indemnizaciones establecidas
legalmente, para las víctimas de la violencia sexual, incluidas, bien dentro de
las referidas a todo tipo de violencia o bien dentro de las referidas,
específicamente, a las agresiones contra la libertad sexual. La existencia de
indemnizaciones constituye una buena práctica para paliar los efectos
destructivos de la victimización.
Gráfico 2.5.8. OTRAS MEDIDAS LEGALES, JUDICIALES Y
POLICIALES CONTRA LA VIOLENCIA SEXUAL
N=11
N=9
N=4
N=10
N=4
N=14
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Indemnizaciones víctima
Unidades específicas en
comisarías
Unidades específicas en
juzgados
As istencia jurídic a gratuita
Prevenc ión
revictimiz aciones
Procedimiento de máxima
celeridad 27
67
93
27
60
73
36
2.5.4. Medidas legales, judiciales y policiales contra la violencia en el
trabajo
En el gráfico 2.5.9, se incluyen los resultados sobre la disponibilidad de
tipificaciones específicas, como delito o falta, del acoso sexual y del acoso
moral en el trabajo, entre los cuales se observa que:
1) Ocho países (53%) afirman tener tipificado, como delito específico o falta, el
acoso sexual en el trabajo, una buena práctica que puede ayudar a combatir
mejor la violencia que sufren las mujeres en este ámbito. En el caso de los
países que no cuentan con dicha tipificación, el acoso sexual puede ser
penalizado, a través de delitos contra la libertad, la dignidad o la integridad de
la persona.
2) En las legislaciones de dos Estados miembros (13%), se hace distinción
entre el acoso de intercambio y el acoso ambiental. Esta distinción puede
ayudar a combatir mejor las distintas modalidades que adopta esta forma de
violencia contra las mujeres.
3) Cuatro países (27%) tienen tipificado, como delito o falta, el acoso moral en
el trabajo, tipificación reciente, que representa una buena práctica, para
avanzar en la lucha contra todas las formas que puede adoptar la violencia en
el trabajo y que convendría generalizar.
37
Como puede observarse en el gráfico 2.5.10, existe asistencia jurídica gratuita
para las víctimas del acoso sexual en el trabajo, en diez de los países (67%) de
la Unión Europea, que, en algunos casos, depende de determinados requisitos,
como la renta de la víctima. La gratuidad de la cobertura que se presta en los
diez Estados señalados no es la misma, de forma que:
En seis Estados (40%), cubre tanto el asesoramiento como la asistencia
jurídica, durante el proceso.
En dos Estados (13%), sólo el asesoramiento jurídico.
En otros dos Estados (13%), sólo la asistencia jurídica, durante el proceso.
Sólo dos países (13%) disponen de un procedimiento judicial específico, para
dar la máxima celeridad a los casos de violencia en el trabajo. Las medidas
señaladas constituyen buenas prácticas, que pueden contribuir a paliar las
graves consecuencias que la violencia en el trabajo produce en las mujeres.
53
13
27
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
Tipif icación del acoso
sexual
Dis tinción acoso de
intercambio y ambiental
Tipif icación acos o moral
Gráfico 2.5.9. TIPIFICACIÓN DEL ACOSO EN EL TRABAJO, COMO
DELITOS O FALTAS ESPECÍFICOS
N=8 N=2 N=4
38
2.6. Encuestas e investigación
De las respuestas dadas al Cuestionario, puede concluirse que la práctica de
encuestas está bastante extendida en los diferentes Estados miembros de la
Unión Europea, en once (73%), y que éstas cumplen los requisitos exigidos por
la comunidad científica dentro de la metodología de encuestas a muestras de la
población. Las diferencias existentes entre ellas hacen muy difícil, sin embargo,
comparar los resultados obtenidos en distintos países o, dentro de un mismo
país, en distintos momentos.
En el gráfico 2.6.1, se incluyen los datos de las principales encuestas llevadas
a cabo. Como se observa, en la mayoría de los países de la Unión Europea, se
han realizado encuestas que tratan sobre la frecuencia y el tipo de violencia
(diez, 67%), así como sobre las consecuencias de la violencia (ocho, 53%).
Sobre las causas se han hecho encuestas en siete (47%) de los Estados
miembros. La inclusión sistemática de preguntas sobre estos temas, en las
encuestas nacionales que regularmente se llevan a cabo, está, sin embargo,
poco extendida, observándose solamente en tres de los países (20%).
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
As istenc ia jurídic a gratuita Procedimiento máxima c eleridad
Gráfico 2.5.10. OTRAS MEDIDAS LEGALES, JUDICIALES Y POLICIALES
CONTRA EL ACOSO EN EL TRABAJO
67
13
N=10 N=2
39
Las encuestas anteriormente mencionadas, se han financiado, en la práctica
totalidad de los casos (diez sobre once), con fondos públicos.
En el gráfico 2.6.2, se incluyen los porcentajes de respuesta sobre las líneas
prioritarias de investigación, en la actualidad, para los países de la Unión
Europea. Como puede observarse, estos porcentajes son los siguientes: 1) la
evaluación de las medidas utilizadas para erradicar la violencia (73%, once
países); 2) las consecuencias de la violencia en las víctimas (60%, nueve); 3)
las causas de la violencia contra las mujeres (47%, siete); 4) las dimensiones
estadísticas del problema y las condiciones de riesgo de las víctimas (33%,
cinco) y 5) las características del agresor (13%, dos).
Gráfico 2.6.1. MEDIDAS RELACIONADAS CON ENCUESTAS Y
TEMAS ESTUDIADOS EN ELLAS
20
53
47
67
73
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80%
Inc lusión regular de preguntas en encues tas
nacionales
Sobre las cons ecuencias
Sobre las caus as
Sobre la frecuencia y el tipo de violencia
Enc uestas a muestras de población N=11
N=10
N=7
N=8
N=3
40
Los resultados anteriormente expuestos ponen de manifiesto la importancia
que los Estados miembros de la Unión Europea atribuyen a la evaluación de
las medidas, para erradicar la violencia contra las mujeres, reconocimiento que
coincide con las recomendaciones elaboradas en las reuniones de expertas/os,
así como la menor relevancia, que, actualmente, conceden a las características
del agresor.
Las respuestas dadas al Cuestionario reflejan que, en los últimos años, se han
llevado a cabo, en la Unión Europea, importantes encuestas e investigaciones
sobre la violencia contra las mujeres, que representan un gran avance en el
conocimiento sobre dicho problema, y que este conocimiento podría verse
favorecido, en trabajos futuros, si se incrementara la comparabilidad de los
datos de diferentes países, homogeneizando la forma de recogerlos, así como
incluyendo preguntas comunes en las encuestas periódicas nacionales, para
poder examinar, de forma regular, el conocimiento y la sensibilidad de la
población europea, ante la violencia contra las mujeres.
Gráfico 2.6.2. LÍNEAS PRIORITARIAS DE INVESTIGACIÓN
33
73
13
60
33
47
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80%
Dimensiones es tadísticas
del problema
Ev aluación de medidas
para err adicar violencia
Características del
agresor
Consecuencias de la
violencia en las víctimas
Condic iones de riesgo de
las víctimas
Causas de la violencia
contr a las mujeres
N=5
N=7
N=9
N=2
N=1 1
N=5
41
Como puede observarse en el gráfico 2.6.3, doce de los quince Estados
miembros (80%) expresan su disponibilidad a participar en un estudio sobre
violencia contra las mujeres, con preguntas consensuadas por todos los países
de la Unión. Además, trece Estados miembros (87%) estarían dispuestos a
incluir un conjunto de preguntas específicas sobre este tipo de violencia,
también consensuadas, en los barómetros periódicos que pudieran realizarse,
bien a nivel de la Unión Europea, bien a nivel nacional.
2.7. Registros
En el gráfico 2.7.1, se incluyen los resultados, sobre los tipos de datos
registrados, en los Estados miembros, referidos a las denuncias de delitos.
Diez de los quince países de la Unión (67%) afirman contar con datos sobre los
actos tipificados como delitos, relativos a la violencia contra las mujeres.
N=12 N=13
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
90%
100%
En es tudio con preguntas
comunes cons ensuadas
Incluyendo preguntas comunes
en encuestas periódicas
nacionales o comunitar ias
Gráfico 2.6.3. DISPOSICIÓN A HOMOGENEIZAR LA RECOGIDA DE
DATOS PARA SU INTEGRACIÓN A NIVEL EUROPEO
80 87
42
Como puede observarse, el dato recogido, de forma más generalizada, en los
registros de las denuncias de delitos, es el sexo del agresor (en once de los
países, 73%), seguido de otras informaciones, que también tienen una gran
relevancia para el tema que aquí nos ocupa, como la edad y el sexo de la
víctima, la edad del agresor y la relación entre una y otro (en diez, 67%). El
resto de los datos por los que se pregunta son registrados por la minoría de
países, oscilando los porcentajes entre un 47% (siete), en el caso del lugar de
comisión del delito y nacionalidad del agresor, y un 20% (tres), en el del nivel
educativo de la víctima.
En las respuestas al Cuestionario que se presentan, se refleja que los sistemas
de registro de sentencias son, en general, bastante más incompletos que los
empleados para las denuncias.
Como puede observarse en el gráfico 2.7.2, los únicos datos de las sentencias
registrados en la mayor parte de los países de la Unión Europea son: El tipo de
Gráfico 2.7.1. TIPOS DE DATOS REGISTRADOS EN LA DENUNCIA
67
67
33
40
20
67
73
40
47
27
67
47
40
40
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Retirada de denuncia
Persona que denuncia
Lugar comisión delito
Relación víctima-agresor
Nivel educativo agresor
Nacionalidad agresor
Estado civil agresor
Sexo agresor
Edad agresor
Nivel educativo víctima
Nacionalidad víctima
Estado civil víctima
Sexo víctima
Edad víctima
Registro de los delitos
67
N=10
N=10
N=10
N=5
N=6
N=3
N=10
N=11
N=6
N=7
N=4
N=10
N=7
N=6
N=6
43
pena y la duración de la condena, en nueve paíes (60%), por una parte, y la
edad y el sexo del agresor, en ocho (53%), por otra. Los otros datos
considerados en relación a las sentencias, según el número de países que las
registran, son los siguientes: Edad y sexo de la víctima, en seis países (40%);
estado civil de la víctima y del agresor, nacionalidad del agresor y seguimiento
de la condena, en cinco (33%); nacionalidad de la víctima, relación víctima-
agresor y lugar del delito, en cuatro (27%) y, por último, nivel educativo de la
víctima y del agresor, en tres (20%).
Como puede observarse en el gráfico 2.7.3, siete de los quince Estados de la
Unión Europea (47%) afirman que llevan a cabo registros sistemáticos de los
casos de violencia detectados en los centros y casas de acogida; cuatro (27%),
en los servicios de emergencia, y tan sólo uno de ellos (7%) en los servicios de
urgencias de hospitales o clínicas. Conviene tener en cuenta, en este sentido,
que, en estos contextos y especialmente en los dos primeros, podría recogerse
abundante información sobre las víctimas y los agresores, la relación entre
ambos, el tipo y condiciones de la violencia, las reacciones de la víctima,
personas con las que entraron en contacto... Esta información suele quedar sin
Gráfico 2.7.2. TIPOS DE DATOS REGISTRADOS EN LA SENTENCIA
33
60
60
27
27
20
33
33
53
53
20
27
33
40
40
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Seguimiento de la condena
Duración de la condena
Tipo de pena
Lugar del delito
Relación víctima-agresor
Nivel educativo agresor
Nacionalidad agres or
Estado civil agresor
Sexo agresor
Edad agresor
Nivel educativo víctima
Nacionalidad víctima
Estado civil víctima
Sexo víctima
Edad víctima N=6
N=6
N=5
N=4
N=3
N=8
N=8
N=5
N=5
N=3
N=4
N=4
N=9
N=9
N=5
44
explotación, debido a dificultades de tiempo y recursos de las personas que
trabajan con las víctimas, que estarían, sin embargo, muy dispuestas a
proporcionarla, para mejorar la evaluación de los servicios y necesidades
existentes y, con ello, la eficacia de medidas destinadas a paliar los efectos de
la violencia hacia las mujeres y erradicar dicho problema.
Los datos anteriormente expuestos reflejan que el sistema de registros de los
casos de violencia sigue siendo, como se afirmaba en la Conferencia de la
Unión Europea, sobre la evaluación de la Campaña Tolerancia Cero y en el
estudio del Lobby Europeo de Mujeres, de 1999 (Dévoiler les données cachées
de la violence domestique dans l´UE, 1999) (Sacar a la luz los datos ocultos de
la violencia doméstica en la Unión Europea), uno de los ámbitos menos
privilegiados entre las acciones emprendidas para combatir la violencia contra
las mujeres, aunque la disponibilidad a mejorarlo es casi unánime, entre los
quince Estados miembros, ya que catorce de ellos (93%) afirman haber
realizado mejoras, desde 1995, y doce (80%) que están dispuestos a unificar
algunos de los datos incluidos en dichos registros, para poder integrarlos, a
nivel europeo.
En el gráfico 2.7.4, se incluyen los porcentajes relativos al número de países
que afirman estar dispuestos a incluir, en el registro de las denuncias, cada uno
de los datos por los que se pregunta. Como puede observarse en dicho gráfico,
la disponibilidad es especialmente alta, respecto al tipo de delito, edad y sexo
Gráfico 2.7.3. OTRAS RESPUESTAS RELACIONADAS CON LOS
REGISTROS
7
80
93
47
27
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Dis ponibilidad a unificar registros
Mejora registr os desde 1995
Regis tros en hos pitales
Regis tros en centros de acogida
Regis tros en servicios de emergencia N=4
N=7
N=1
N=1 4
N=1 2
45
de la víctima y lugar de comisión del delito, en trece Estados (87%). También
es bastante alta la disponibilidad a incluir datos sobre la nacionalidad de la
víctima, edad, sexo y nacionalidad del agresor, y relación víctima-agresor, en
doce (80%). Once países (73%) están dispuestos a incluir datos sobre estado
civil de la víctima y del agresor y nivel educativo de este último. Registrar
información sobre el nivel educativo de la víctima y sobre la persona
denunciante lo aceptan diez de los países (67%). Por último, ocho Estados
miembros (53%) estiman oportuno incluir, en los registros nacionales, datos
sobre la retirada de denuncias.
Gráfico 2.7.4. TIPOS DE DATOS COMUNES A INCLUIR
EN EL REGISTRO DE DENUNCIAS
53
67
87
80
73
80
73
80
80
67
80
73
87
87
87
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
Retirada de denuncia
Persona que denuncia
Lugar de comisión del delito
Relación víctima-agresor
Nivel educativo agresor
Nacionalidad agresor
Estado civil agresor
Sexo agresor
Edad agresor
Nivel educativo víctima
Nacionalidad víctima
Estado civil víctima
Sexo víctima
Edad víctima
Tipificación del delito N=13
N=13
N=13
N=11
N=12
N=12
N=12
N=12
N=12
N=11
N=11
N=10
N=13
N=10
N=8
46
3. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
3.1. Sensibilización
Desde 1995, se han llevado a cabo, en la Unión Europea, importantes
esfuerzos para sensibilizar a la población sobre el problema tratado en este
Estudio. Estos esfuerzos se han concentrado, sobre todo, en la violencia hacia
las mujeres, en general, o en la violencia doméstica, en particular,
seleccionando, a veces, este ámbito específico, como prototipo de la violencia
ejercida contra las mujeres, considerada globalmente.
Como muestra de los efectos producidos, en la Unión Europea, por medio de
las campañas de sensibilización, cabe considerar los resultados obtenidos en
el Eurobarómetro de 1999, en los que se refleja que la ciudadanía europea
condena masivamente la violencia contra las mujeres, reconoce la necesidad
de seguir llevando a cabo medidas de sensibilización y destaca, como principal
fuente de información, que han tenido en este tema, a los medios de
comunicación. Los cambios son especialmente significativos, respecto a la
condena de los agresores y la necesidad de su castigo.
Entre las causas de la violencia contra las mujeres, mencionadas con más
frecuencia, no se reconoce, sin embargo, una de las más importantes: la
desigual distribución del poder entre mujeres y hombres que existe en la
sociedad, probablemente debido a la escasa frecuencia con que aluden a ella
los medios de comunicación, a través de los cuales se está cambiando la
representación de este problema. Esta limitación puede reducir la eficacia de
las campañas de sensibilización, dado que éstas asocian las conductas
violentas a determinados factores, contextuales y personales, referidos a los
hombres, obviando el problema anteriormente citado, relativo al desigual
reparto de poder.
En función de los resultados anteriormente expuestos, se considera
conveniente tener en cuenta las siguientes recomendaciones, a la hora de
47
diseñar las campañas de sensibilización para combatir la violencia contra las
mujeres:
1) Incrementar la cooperación entre organismos públicos y privados,
favoreciendo la participación de las ONG, integrando en ellas a entidades
nacionales, regionales y locales, y evaluar, de forma sistemática, las acciones
llevadas a cabo, lo que permitirá incorporar el conocimiento acumulado, de
campañas ya realizadas, en las posteriores.
2) Que ayuden a comprender cuáles son las causas que conducen a la
violencia contra las mujeres, prestando una especial atención al papel que, en
dicha violencia, tiene la desigual distribución del poder que todavía sigue
existiendo, de manera generalizada, entre mujeres y hombres, por lo que el
problema de la violencia no debe ser considerado como algo que afecta a
mujeres y hombres con características especiales, sino que es un problema
que puede afectar a cualquier persona, independientemente de las variables
contextuales y personales que la caractericen.
3) Que ayuden a tomar conciencia de que las mujeres sufren violencia por el
hecho de serlo, lo que supone un ataque a sus derechos humanos y a su
dignidad. Dentro de esa violencia, se incluyen tanto las agresiones más
extremas y poco frecuentes como otro tipo de agresiones, como el acoso en el
trabajo, que, aunque menos exageradas, también tienen consecuencias muy
negativas para la víctima.
4) Por lo tanto, han de procurar incrementar la visibilidad del acoso que las
mujeres sufren con frecuencia en el lugar de trabajo, ayudando a concienciar a
las víctimas de que no están solas, indicándoles cuáles son sus derechos, los
mecanismos a seguir y los recursos a su disposición. Estas campañas deben
eliminar estereotipos sobre la culpabilidad de las acosadas y la falta de
responsabilidad de los acosadores y sensibilizar a los sindicatos y al
empresariado de su responsabilidad en la erradicación de este problema.
48
5) Deben contribuir a superar determinados estereotipos y creencias sexistas,
que favorecen la aparición de actos de violencia sexual, como las que asocian
el valor del hombre con su capacidad para vencer la resistencia de las mujeres,
más que con su capacidad de respetar el derecho a la libertad sexual de ellas.
6) Que ayuden a sensibilizar a los medios de comunicación, sobre su
responsabilidad, en todos los puntos anteriormente mencionados, estimulando
el establecimiento, difusión y cumplimiento de directrices y códigos de
conducta, que contribuyan a promover imágenes no estereotipadas de mujeres
y hombres y a eliminar los modelos que pueden conducir tanto a la violencia,
en general, como a la violencia contra las mujeres, en particular.
7) Que estén basadas en la colaboración y el compromiso existente, a nivel de
la Unión Europea, en la lucha contra la violencia hacia las mujeres, para lo
cual puede resultar eficaz realizar campañas globales, o incorporar elementos
comunes a las que se lleven a cabo en los Estados miembros.
3.2. Educación y formación especializada
3.2.1. La prevención de la violencia contra las mujeres desde la educación
El reconocimiento del papel crucial que la educación puede y debe
desempeñar en la erradicación de la violencia contra las mujeres es
generalizado en la Unión Europea, tanto entre las personas que trabajan
específicamente en este tema, desde distintos ámbitos, que casi siempre
destacan la prioridad del cambio educativo, como entre el conjunto de la
población, que considera la educación como una herramienta fundamental para
cambiar las actitudes y las conductas que llevan a perpetuar el sexismo y la
violencia ejercida contra las mujeres de generación en generación. Pero,
reconocer la importancia que el cambio educativo puede tener para avanzar en
la erradicación de la violencia contra las mujeres no parece ser suficiente para
conseguir los objetivos deseados. En este sentido, cabe interpretar que, por
ejemplo, las propuestas desarrolladas, en distintos foros internacionales, sobre
este tema, incluyen, pocas veces, recomendaciones detalladas y específicas
49
que permitan ir mucho más allá de lo propuesto en la IV Conferencia Mundial
sobre las Mujeres. Asimismo, en las respuestas dadas, por la mayoría de los
Estados miembros que han contestado al Cuestionario utilizado en este
Estudio, se aprecia una tendencia muy escasa a destacar, como especialmente
eficaces, las buenas prácticas educativas mencionadas, cuando se pregunta,
específicamente, por el ámbito escolar, observándose, además, que la
incorporación del tema de la violencia contra las mujeres en el currículo de la
formación reglada y en la formación inicial o permanente del profesorado está
extendiéndose, pero dista bastante de ser una práctica sistemática
generalizada.
Los resultados obtenidos, en este Estudio, llevan a proponer, como
características de las buenas prácticas para prevenir la violencia contra las
mujeres desde la educación, las siguientes:
1) Enseñar a construir la igualdad en la práctica, a través de experiencias de
colaboración entre chicas y chicos, basadas en el respeto mutuo, para avanzar,
así, en la superación de dos de las principales condiciones que subyacen a la
violencia contra las mujeres: la desigual distribución del poder que existe en la
sociedad y la resistencia al cambio que esta situación produce, especialmente en
los hombres.
2) Incluir la lucha contra el sexismo y la violencia en el currículo escolar,
enseñando a detectar y a combatir los problemas que conducen al sexismo y a
la violencia contra las mujeres. En este sentido, por ejemplo, puede resultar
muy eficaz ayudar a detectar, desde la adolescencia, cómo son las primeras
manifestaciones de la violencia en la pareja, que suelen presentarse como
control excesivo y abuso emocional, ayudando a comprender su
incompatibilidad con el respeto mutuo que debe caracterizar a dichas
relaciones.
3) Favorecer la superación de los diversos componentes del sexismo y la
violencia contra las mujeres, estimulando cambios cognitivos, emocionales y de
comportamiento, a través de experiencias que permitan desarrollar, con la
50
práctica, alternativas a los problemas que se quiere prevenir, aplicando esos
cambios a la erradicación de las conductas de acoso y abuso que a veces se
producen en la propia escuela, e integrando la lucha contra el sexismo y la
violencia dentro de una perspectiva más amplia: la defensa de los derechos
humanos.
4) Desarrollar instrumentos que permitan detectar, desde la escuela, a las/os
niñas/os y adolescentes que pueden haber estado expuestas/os a situaciones
de violencia, para interrumpir dichas situaciones, curarles de sus destructivos
efectos y prevenir la tendencia a su reproducción posterior.
5) Proporcionar a los centros educativos las condiciones que permitan llevar a la
práctica programas eficaces, para prevenir la violencia contra las mujeres, favore-
ciendo una formación teórico-práctica del profesorado que debe desarrollarlos,
incentivando el esfuerzo que siempre supone la innovación educativa y facilitando
las diversas condiciones que los hagan viables (recursos económicos, materiales
para la aplicación, ajustes en los horarios, medios humanos, personas expertas
para consultar dudas...).
6) Integrar la intervención que se realiza desde la educación con la que debe
llevarse a cabo en todos los contextos desde los que se estructura la sociedad,
conectándolas desde un enfoque multidisciplinar, que permita al profesorado
colaborar con otros agentes sociales.
3.2.2. La formación especializada de las/os profesionales que atienden a las
víctimas
En los últimos años, se han producido, en la Unión Europea, importantes avances
en la formación especializada sobre la violencia contra las mujeres de las/os
profesionales que trabajan con las víctimas, siendo los cursos de formación
permanente el camino elegido, con más frecuencia, para llevarla a cabo, y las/os
profesionales de la policía quienes han recibido una atención prioritaria en este
sentido, incluso en los estudios iniciales requeridos para acceder al puesto de
trabajo.
51
Los resultados obtenidos, en este ámbito, llevan a proponer como principales
recomendaciones las siguientes:
1) Favorecer la inclusión de la formación sobre la violencia contra las mujeres,
dentro de los estudios iniciales requeridos para acceder al puesto de trabajo de
las/os profesionales que trabajan con las víctimas (en la policía, la adminis-
tración de justicia, la medicina, la psicología, los servicios sociales, la educa-
ción...), requisito para su generalización sistematizada. Para conseguirlo,
conviene sensibilizar, a los organismos encargados de elaborar los planes de
estudio y su puesta en práctica, sobre la relevancia del tema de la violencia
contra las mujeres, para el futuro de las/os profesionales que deben formar. El
hecho de implicar a dichos organismos en la colaboración con las instituciones
públicas y privadas que se dedican habitualmente a trabajar en este tema
(incluyéndolo, por ejemplo, en convocatorias de investigación o para el diseño
de programas de formación permanente) puede contribuir a dicho objetivo.
2) Extender la formación específica sobre esta materia en la formación continua
de todas/os las/os profesionales que trabajan en la misma, ayudándoles a
comprender cuáles son las necesidades de las víctimas, así como la forma de
responder a ellas, para contribuir a su fortalecimiento (empowerment), prescin-
diendo de todo lo que pueda conducir a la revictimización o a obstaculizar el
proceso de recuperación del trauma psicosocial causado por la violencia.
Además, la formación debe capacitar para la cooperación interinstitucional,
proceso que supone superar importantes obstáculos, y ser sometida a un
proceso de evaluación continua, que permita conocer qué modelos y
procedimientos resultan más eficaces. Dada la especial vulnerabilidad de las
mujeres inmigrantes, las/os profesionales que trabajan en este tema deberían
recibir formación acerca de la diversidad cultural y del racismo.
3.3. Recursos y servicios sociales para las víctimas
Los resultados de este Estudio reflejan que todos los Estados miembros
disponen de los siguientes servicios de atención a las víctimas: Centros de
52
información y asesoramiento, centros de acogida y páginas web oficiales, en
las que se divulga dicha información. Centros de emergencia y guías de
recursos existen en catorce países (93%). Las líneas telefónicas gratuitas de
atención a las víctimas durante 24 horas están disponibles en trece países
(87%). Once Estados miembros cuentan unidades específicas en las
dependencias policiales y con protocolos de coordinación de actuaciones de
las distintas instancias oficiales que trabajan en este ámbito. Conviene
destacar, por otra parte, la existencia mayoritaria, aunque no generalizada, de
otras medidas necesarias para contribuir al fortalecimiento (empowerment) de
las víctimas, evitar revictimizaciones y mejorar la calidad de la atención que
reciben, como son la evaluación de los servicios existentes, la creación de
unidades específicas, en las dependencias judiciales, y los cursos de formación
a las víctimas, para favorecer su inserción y capacitación laboral. Por último, el
Estudio refleja una disponibilidad minoritaria de protocolos sanitarios de
atención a las víctimas (sólo en el 40% de los países).
Como se ha indicado anteriormente, los Estados miembros de la Unión
Europea han llevado a cabo importantes esfuerzos en la implantación de una
serie de servicios sociales, imprescindibles para proporcionar, a las mujeres
víctimas de la violencia, la atención psicológica, jurídica y social que necesitan.
A pesar de ello, conviene seguir avanzando en las siguientes direcciones:
1) Ampliar la red de centros de atención y de acogida para las víctimas, de
forma que pueda disponerse, como mínimo, de una plaza por cada 10.000
mujeres y donde tanto ellas como sus hijas/os puedan permanecer el tiempo
que resulte necesario.
2) Orientar los servicios al logro del fortalecimiento (empowerment) de las
mujeres, ayudándoles a organizar su vida de forma independiente del agresor y
facilitándoles la obtención de un trabajo que permita dicha condición,
especialmente, cuando tengan hijas e hijos a su cargo. Conviene tener en
cuenta, en este sentido, que los centros de acogida suelen proporcionar una
solución a corto plazo, que debe estar conectada con otro tipo de medidas
53
sociales que garanticen la seguridad y el fortalecimiento de la víctima, también
a largo plazo.
3) Superar las dificultades especiales en las que se encuentran determinados
grupos de mujeres, puesto que los problemas de las víctimas suelen aumentar,
cuando pertenecen a grupos estigmatizados por la sociedad o cuando se sitúan
fuera de la legalidad, como puede suceder, con frecuencia, en la Unión
Europea, con las mujeres inmigrantes en situación irregular. Para ayudar a
superar estas dificultades, es necesario adoptar medidas que les garanticen
seguridad y protección frente a la violencia, independientemente de su
situación legal, así como otras destinadas a facilitar su autonomía respecto del
agresor, como el acceso a un trabajo, la realización de cursos de idiomas
gratuitos y los servicios de guardería para sus hijas/os.
4) Organizar los servicios desde una perspectiva de cooperación multi-
institucional, reconociendo el decisivo papel que en ellos desempeñan las ONG
y creando las condiciones adecuadas para hacer posible dicha cooperación.
5) Establecer mecanismos que permitan una evaluación y control continuos de
la calidad de los servicios existentes para ayudar a las mujeres víctimas de la
violencia.
3.4. Rehabilitación de agresores
El conjunto de los resultados obtenidos, respecto a la rehabilitación de
agresores, pone de manifiesto que se están desarrollando medidas en este
campo, en la mayoría de los países de la Unión Europea, aunque se trata de
un ámbito que implica una especial dificultad. Trece de los quince Estados
miembros (87%) afirman disponer de este tipo de medidas. La más
generalizada es el tratamiento psicológico o psiquiátrico, aplicado tanto dentro
como fuera de la prisión. Las restantes medidas referidas a la rehabilitación de
agresores –Guías para el cambio de actitud, participación en programas
sistemáticos y evaluación de estos programas- son utilizadas de manera similar
54
en el conjunto de la Unión Europea: entre un 30% y un 40% de los países que
disponen de ellas.
Siguiendo las recomendaciones elaboradas en las diversas reuniones de la
Unión Europea, conviene seguir avanzando en las siguientes direcciones:
1) Generalizar el seguimiento y evaluación de los programas, para asegurarse
de que mejoran la seguridad de las mujeres y de que son eficaces, para
cambiar la mentalidad de los hombres. Esta evaluación ha de llevarse a cabo,
utilizando, además del informe personal del agresor, otras fuentes de
información, incluyendo, siempre que sea posible, las versiones aportadas por
las víctimas y otros tipos de evidencia del cambio que se haya podido lograr.
2) El trabajo con los agresores deberá ayudar a que asuman su
responsabilidad, evitando todo aquello que pudieran interpretar como una
justificación o una minimización de su comportamiento. Para evitarlo, los
programas de rehabilitación de agresores no deben ser utilizados como
sustitución de las medidas penales.
3) Los programas para los agresores deben formar parte de una acción
coordinada, en la lucha contra la violencia hacia las mujeres, que involucre a la
policía, a la justicia penal, a los servicios que trabajan con las víctimas y a los
organismos de bienestar social, para lo cual conviene establecer acuerdos
formales de colaboración entre dichos organismos.
4) En el trabajo a realizar con los agresores, se deberán incluir los mecanismos
necesarios para asegurar que, en ningún momento, se pone en peligro la
seguridad y el bienestar de las víctimas, objetivos a los que hay que dar
prioridad. Por eso, la financiación de los programas para los agresores no debe
recaer sobre el coste de los servicios para las víctimas, sino sobre otras
partidas presupuestarias.
5) La conceptualización de la violencia contra las mujeres, por parte de quienes
trabajen en estos programas, deberá reconocer que incluye agresiones
55
psicológicas, sexuales y económicas, así como la conexión que existe entre
dicha violencia y otro tipo de comportamientos que se aproximan a ella, como
el excesivo control y otros antecedentes del abuso emocional que, a veces, son
interpretados, erróneamente, como exageraciones de comportamientos
aceptables dentro de la relación de pareja. El objetivo prioritario de estos
programas debe ser la reeducación de los hombres violentos, a través del
cambio de la mentalidad que les condujo a la violencia.
3.5. Medidas legales, judiciales y policiales
Los Estados miembros de la Unión Europea han llevado a cabo, en los últimos
años, importantes innovaciones en sus disposiciones legales, judiciales y
policiales, de gran relevancia para luchar contra la violencia hacia las mujeres,
adoptando medidas para integrar el conjunto de las acciones que se realizan,
modificando la tipificación de los delitos y las vías para iniciar los procesos para
impedir la impunidad del agresor y promoviendo condiciones, para atender
mejor a las víctimas y garantizar su seguridad.
A pesar de las medidas anteriormente mencionadas, los análisis realizados, en
diversos países de la Unión Europea, reflejan que, con frecuencia, existen
dificultades serias para llevar a la práctica las nuevas medidas legales,
judiciales y policiales, que se han adoptado con el objetivo de proteger a la
víctima y castigar al agresor. Entre las dificultades más mencionadas, cabe
destacar las siguientes:
Cuando la víctima comienza a perder el miedo y se atreve a plantear la
denuncia de su agresor, paso decisivo para que pueda salir de la
violencia que sufre y para que la sociedad avance en su erradicación,
puede producirse un incremento de dicho problema, por lo que es
preciso protegerla, sin lesionar sus derechos y contribuyendo al
fortalecimiento de su posición.
56
Las medidas que restringen la proximidad entre el agresor y la víctima
suelen ser difíciles de controlar.
La víctima retira con frecuencia su denuncia antes del juicio o no se
presenta a testificar en él. A pesar de que suelen haberse establecido
procedimientos para evitar que dichas condiciones conduzcan a la
impunidad de los agresores, son difíciles, con frecuencia, de aplicar,
probablemente debido a la dificultad de adaptar, sobre todo en la
práctica, sistemas legales fuertemente orientados a garantizar la
presunción de inocencia.
Las dificultades anteriormente mencionadas reflejan que las estrategias
jurídicas por sí solas no bastan, sino que es preciso acompañarlas de otro tipo
de medidas que garanticen su puesta en práctica. En este sentido, la eficacia
de las actuales disposiciones podría mejorar a través de una evaluación
sistemática y continua de todas las medidas adoptadas, de forma que puedan
detectarse y subsanarse las limitaciones existentes para su cumplimiento y
aplicación. Se puede destacar, como recomendaciones más específicas, las
siguientes:
1) Evaluar si la actual tipificación de delitos y faltas es suficiente y adecuada
para que no queden impunes las acciones de violencia contra las mujeres,
prestando una especial atención a los delitos o faltas que no se encuentran
tipificados como tales de forma generalizada, como, por ejemplo, la violencia
doméstica de tipo psicológico, el acoso sexual y el acoso moral.
2) Extender y evaluar las medidas que garanticen la protección de las víctimas,
como las que restringen la proximidad del agresor, destacadas por varios
Estados miembros, entre las medidas de especial eficacia, o las que se llevan a
cabo para informar a la víctima de los cambios en la situación de aquél,
subsanando, con la máxima celeridad, las limitaciones que se detecten en
dicha evaluación, para garantizar la seguridad de la víctima, objetivo prioritario
de todas las acciones legales, judiciales y policiales.
57
3) Generalizar las medidas destinadas a prevenir revictimizaciones a lo largo
del proceso. Estas medidas existen, actualmente, en la mayoría de los Estados
miembros, para determinados casos, de forma que puedan proteger a todas las
mujeres víctimas de la violencia del riesgo de sufrir dicho problema.
4) Establecer mecanismos que permitan dar la máxima celeridad al
procedimiento judicial, en los casos de violencia contra las mujeres, y,
especialmente, a aquellos en los que, en función de la situación en la que se
encuentran el agresor y la víctima, existe riesgo de nuevas agresiones, durante
el período de tiempo comprendido entre el inicio del proceso y la fecha de la
sentencia.
5) Extender las unidades especializadas de atención a las víctimas, tanto
dentro de los cuerpos policiales, como de las dependencias judiciales, de forma
que la especialización abarque a todo tipo de violencia contra las mujeres.
3.6. Encuestas e investigaciones
De las respuestas dadas al Cuestionario utilizado en este Estudio, puede
concluirse que la realización de encuestas sobre este tema está bastante
extendida entre los diferentes Estados miembros de la Unión Europea. La
mayoría de ellas tratan sobre la frecuencia y el tipo de violencia, así como
sobre sus causas y consecuencias. También es una práctica habitual la
financiación, con fondos públicos, de importantes investigaciones, con el
objetivo de mejorar el conocimiento existente sobre la violencia contra las
mujeres.
Las respuestas sobre temas prioritarios de investigación ponen de manifiesto la
importancia que los Estados miembros de la Unión Europea atribuyen a la
evaluación de las medidas para erradicar la violencia contra las mujeres,
reconocimiento que coincide con las propuestas planteadas en las reuniones
de expertas/os, así como la menor relevancia que actualmente conceden a la
delimitación de las dimensiones estadísticas del problema, condiciones de
riesgo de las víctimas y características del agresor.
58
Entre las limitaciones detectadas, cabe destacar la imposibilidad de comparar
los resultados obtenidos en las encuestas realizadas en distintos países o,
incluso, dentro de un mismo país, en distintos momentos. Por otra parte, la
inclusión sistemática de preguntas sobre estos temas, en las encuestas
nacionales que regularmente se llevan a cabo, está muy poco extendida,
puesto que se produce solamente en cinco países (33%).
La globalidad de los resultados obtenidos pone de manifiesto que los
importantes avances producidos en la Unión Europea, en los últimos años, en
el conocimiento de la violencia que sufren las mujeres, podrían mejorarse a
través de las dos recomendaciones siguientes:
1) Realizando estudios que permitan su integración a nivel europeo, para lo
cual es preciso incrementar la comparabilidad de los datos de diferentes
países, homogeneizando la forma de recogerlos, así como incluir preguntas
comunes en las encuestas periódicas nacionales, para poder examinar, de
forma regular, el conocimiento y la sensibilidad de la población europea ante la
violencia contra las mujeres. Trece de los quince Estados miembros
manifiestan su disponibilidad para establecer, en este sentido, algunas
preguntas comunes que permitan la integración y comparación de resultados.
2) Mejorando las características metodológicas de los estudios, entre las que
cabe destacar: la inclusión, en el marco muestral, de aquellas personas que,
por no tener vivienda fija, suelen quedar excluidas de él; el perfeccionamiento
de las listas de preguntas y la forma de preguntar, de modo que permitan
captar todas las variaciones posibles de la violencia; el desarrollo de mejores
procedimientos de registro de sucesos de forma cronológica, para poder
recoger la escalada de la violencia; y el desarrollo de estadísticos
desagregados por variables sociodemográficas, a través de los cuales poder
examinar posibles situaciones de vulnerabilidad.
59
3.7. Registros
Los resultados obtenidos en este Estudio permiten extraer, como primera
conclusión, en este tema, que, aunque el sistema de registros de los casos de
violencia sigue siendo, como se afirmaba en anteriores trabajos, uno de los
ámbitos menos desarrollados de la lucha contra la violencia hacia las mujeres,
la disponibilidad a perfeccionarlo es casi unánime entre los Estados miembros,
ya que catorce de ellos afirman haber realizado mejoras desde 1995, y doce
estar dispuestos a unificar algunos de los datos incluidos en dichos registros,
para poder integrarlos a nivel europeo. Con carácter más específico pueden
encontrarse las siguientes conclusiones:
1) El registro de los delitos parece ser más completo que el de las sentencias.
Conviene tener en cuenta, en este sentido, que los datos sobre delitos son
fundamentales para determinar la magnitud y extensión del problema de la
violencia contra las mujeres, requisito imprescindible para el análisis de
necesidades y la programación de servicios. Las comisarías de policía suelen
recoger algunos datos fiables y actualizados, pero, con frecuencia, insuficien-
tes. Los datos sobre sentencias y condenas podrían proporcionar información
de gran relevancia, para evaluar la puesta en práctica de las medidas
judiciales, una vez superada la escasez existente en la actualidad.
2) Los datos oficiales son los que proceden de organismos e instituciones
gubernamentales, como los departamentos de estadística e investigación de
diversos ministerios y organismos oficiales, y suelen estar basados en criterios
precisos sobre lo que constituye un delito. Las respuestas a estas cuestiones
son esenciales, ya que son la primera etapa para la elaboración, a largo plazo,
de un sistema de recogida de la información, sobre la violencia contra las
mujeres, en la Unión Europea.
3) A partir de las respuestas dadas al Cuestionario, podrían hacerse las
siguientes recomendaciones, con el fin de mejorar los registros de delitos y
sentencias:
60
Incrementar la recogida de información, incluyendo los datos relativos al
seguimiento de las sentencias, y recoger, tanto en éstas como en las
denuncias, información sociodemográfica relevante, respecto a las
víctimas y los agresores, para poder obtener, así, datos desagregados,
en función de las variables más significativas, y avanzar en la
comprensión de las condiciones que incrementan la vulnerabilidad de las
mujeres ante la violencia.
Completar los análisis realizados a nivel nacional con otros desagre-
gados por regiones, como actualmente ya se está llevando a cabo en la
mayoría de los Estados miembros, práctica que permite un conocimiento
más detallado de la extensión del problema.
Ampliar la información procedente de los registros y estadísticas
oficiales con la extraída de otras fuentes de información, como los
servicios hospitalarios de urgencias, las ONG que trabajan con las
víctimas, o los servicios sociales implicados en este problema, como los
centros de información, emergencia y acogida.
Establecer un protocolo común, o con un elevado número de elementos
comunes, para todos los países de la Unión Europea, medida sobre la
que los Estados miembros expresan una gran disponibilidad (73%).
61
Anexo: CUESTIONARIO
CUESTIONARIO PARA LA ELABORACIÓN DE UNA GUÍA DE BUENAS PRÁCTICAS PARA PALIAR LOS EFECTOS DE LA
VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES Y CONSEGUIR SU ERRADICACIÓN, EN EL MARCO DE LA UNIÓN EUROPEA
Introducción
Tras la IV Conferencia Mundial de Naciones Unidas sobre las Mujeres, celebrada en Pekín en 1995, el Consejo Europeo de
Madrid, de diciembre de 1995, encargó a los Estados miembros que realizaran un examen anual de la aplicación de la Plataforma de
Acción.
El proceso de seguimiento de la Plataforma de Acción durante los años 1996 y 1997 puso de manifiesto la necesidad de que
la Unión Europea llevara a cabo una observación y evaluación más coherentes y sistemáticas de la aplicación de la citada
Plataforma de Acción.
El Consejo de 2 de diciembre de 1998 convino en que el examen anual de la aplicación de la Plataforma de Acción incluiría
una propuesta sobre un conjunto sencillo de indicadores y de índices de referencia que permitieran una evaluación comparada de
los avances producidos en la Unión Europea, y sugirió que se comenzara por los relativos a las mujeres en la toma de decisiones.
Este tema fue objeto del trabajo de la presidencia Finlandesa en el segundo semestre de 1999.
Por su parte, el Consejo de 22 de octubre de 1999 adoptó una serie de conclusiones, entre las que se incluía la de estudiar en
los próximos años los temas de la violencia contra las mujeres y de las mujeres en la economía. Sobre este último han tratado los
trabajos de la Presidencia Francesa del año 2000 (articulación de la vida familiar y profesional), y de la Presidencia Belga del 2001
(igualdad salarial). Por lo que, de acuerdo con la agenda decidida en 1999, el estudio de la violencia contra las mujeres correspon-
dería en el año 2002.
Por ello, la Presidencia Española de la Unión Europea se propone realizar, durante el primer semestre del año 2002, una
Guía sobre buenas prácticas que contribuya a paliar los efectos de la violencia contra las mujeres y a conseguir su erradicación.
La realización de esta Guía permitirá, además de conocer los avances realizados por los Estados miembros en cumplimiento
de la Plataforma de Acción de Pekín, contribuir a superar las dificultades en ella mencionadas sobre la escasez de información
sistemática en materia de violencia contra las mujeres, escasez que dificulta la elaboración de los programas y el seguimiento de los
cambios (...) y obstaculiza los esfuerzos encaminados a preparar estrategias concretas de intervención.
De acuerdo con las distintas formas que puede adoptar la violencia contra las mujeres y su posible incidencia en los países de
la Unión Europea, la Guía de buenas prácticas se centrará en la violencia doméstica, la violencia sexual y la violencia en el trabajo,
prestando una especial atención a la primera, debido a la especial dificultad para su detección y, por tanto, para su erradicación. En
cuanto a la violencia sexual, no será objeto de este estudio el tráfico de mujeres y la prostitución.
La Guía de buenas prácticas se confeccionará a partir de las respuestas proporcionadas por los Estados miembros al
Cuestionario que se les presenta, en el que se han incluido las materias clave relacionadas con los distintos tipos de violencia que
serán objeto de estudio. Aunque los datos recogidos provengan, fundamentalmente, de organismos oficiales, para avanzar en la
evaluación del impacto de las buenas prácticas, se planteará la posibilidad de completar la información procedente de estadísticas
oficiales con encuestas a la población, a través de preguntas consensuadas por todos los países, en cuya delimitación se trabajará
en este proyecto.
En el diseño de la Guía, se tendrá en cuenta, también, la opinión de los diferentes agentes sociales, tanto del ámbito público
como del privado.
Para adaptar las propuestas de la IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres de Pekín al contexto de la Unión Europea, en
este Cuestionario se han tenido en cuenta los trabajos de la Comisión Europea, así como las recomendaciones sobre la violencia
contra las mujeres elaboradas en los últimos años en dicho contexto, entre las que cabe destacar las siguientes: Estándares y
recomendaciones de la Conferencia de expertos/as, Viena 1998; la Conferencia Ministerial en el marco de la Unión Europea,
Colonia 1999; la Conferencia de expertos/as, Jyväskyla 1999; la Conferencia de Clausura de la Campaña Europea contra la
Violencia, Lisboa 2000; el Estudio sobre la Violencia doméstica en la Unión Europea realizado por el Lobby Europeo de Mujeres,
1999.
Presentación del Cuestionario
A continuación, les presentamos un Cuestionario sobre buenas prácticas, que incluye diversas cuestiones relacionadas con la
violencia contra las mujeres.
Este Cuestionario se estructura en 8 bloques, según la temática a la que hacen referencia:
1. Sensibilización
2. Educación y formación
3. Recursos y Servicios sociales para las víctimas
4. Medidas específicas dirigidas a la rehabilitación de los agresores
5. Medidas legales, judiciales y policiales
6. Encuestas e investigaciones
7. Sistemas de registro de los datos
8. Descripción de las medidas más importantes adoptadas en su país
En todos los bloques, se incluye uno o más apartados de observaciones, con el fin de que en ellos introduzcan las
sugerencias o comentarios que consideren oportunos relativos a las medidas referidas y a su correspondiente valoración, lo que, sin
duda, nos ayudará en la consecución del objetivo de este trabajo: la configuración de una Guía de buenas prácticas.
Con carácter general, las preguntas planteadas se presentan en forma de tabla, debiendo cumplimentar las respuestas
poniendo una x en la casilla oportuna.
1. CAMPAÑAS DE SENSIBILIZACIÓN DESDE 1995
(mencione las tres más importantes)
Nombre de las
campañas y
fechas de
actuación
Ámbito
territorial
(ponga una x
donde
corresponda)
¿A quién iba dirigido
el mensaje?
(ponga una x donde
corresponda)
Soportes de
presentación
(ponga una x donde
corresponda)
Contenidos
(Por favor, indique brevemente los principales
contenidos de la campaña)
Evaluación del impacto
(Ponga una x donde
corresponda)
1
Nombre:
____________
____________
____________
Fecha:
____________
Nacional
Regional
Local
Población en general
Víctimas
Infancia y juventud
Agresores
Testigos de actos
violentos
Otros ¿Cuáles?
________________
_________________
_________________
Spot de radio
Spot de TV
Anuncios en
prensa y/o
revistas
Carteles
Posters
Vídeos
CD-ROM
Folletos
informativos
Publicaciones
Páginas Web
Otros.¿Cuáles?
_____________
¿Se ha hecho en su país una
evaluación del impacto de la
campaña?
No
En caso afirmativo, y tenien-
do en cuenta los resultados,
podría decirnos si la campaña
ha sido:
Más exitosa de lo
esperado
Igual de exitosa de lo
esperado
Menos exitosa de lo
esperado
Nombre de las
campañas y
fechas de
actuación
Ámbito
territorial
(ponga una x
donde
corresponda)
¿A quién iba dirigido
el mensaje?
(ponga una x donde
corresponda)
Soportes de
presentación
(ponga una x donde
corresponda)
Contenidos
(Por favor, indique brevemente los principales
contenidos de la campaña)
Evaluación del impacto
(Ponga una x donde
corresponda)
2
Nombre:
____________
____________
____________
Fecha:
____________
Nacional
Regional
Local
Población en general
Víctimas
Infancia y juventud
Agresores
Testigos de actos
violentos
Otros ¿Cuáles?
________________
_________________
_________________
Spot de radio
Spot de TV
Anuncios en
prensa y/o
revistas
Carteles
Posters
Vídeos
CD-ROM
Folletos
informativos
Publicaciones
Páginas Web
Otros.¿Cuáles?
_____________
¿Se ha hecho en su país una
evaluación del impacto de la
campaña?
No
En caso afirmativo, y tenien-
do en cuenta los resultados,
podría decirnos si la campaña
ha sido:
Más exitosa de lo
esperado
Igual de exitosa de lo
esperado
Menos exitosa de lo
esperado
3
Nombre:
____________
____________
____________
Fecha:
____________
Nacional
Regional
Local
Población en general
Víctimas
Infancia y juventud
Agresores
Testigos de actos
violentos
Otros ¿Cuáles?
________________
_________________
_________________
Spot de radio
Spot de TV
Anuncios en
prensa y/o
revistas
Carteles
Posters
Vídeos
CD-ROM
Folletos
informativos
Publicaciones
Páginas Web
Otros.¿Cuáles?
_____________
¿Se ha hecho en su país una
evaluación del impacto de la
campaña?
No
En caso afirmativo, y tenien-
do en cuenta los resultados,
podría decirnos si la campaña
ha sido:
Más exitosa de lo
esperado
Igual de exitosa de lo
esperado
Menos exitosa de lo
esperado
OBSERVACIONES SOBRE LAS CAMPAÑAS DE SENSIBILIZACIÓN (puede señalar en este apartado otras informaciones que considere relevantes
referidas a las campañas o a las correspondientes evaluaciones):
A.) Sobre las campañas: _____________________________________________________________________________________________________________
____________________________________________________________________________________________________________________________________
____________________________________________________________________________________________________________________________________
____________________________________________________________________________________________________________________________________
____________________________________________________________________________________________________________________________________
____________________________________________________________________________________________________________________________________
____________________________________________________________________________________________________________________________________
____________________________________________________________________________________________________________________________________
B.) Sobre las evaluaciones: ____________________________________________________________________________________________________________
_____________________________________________________________________________________________________________________________________
_____________________________________________________________________________________________________________________________________
_____________________________________________________________________________________________________________________________________
_____________________________________________________________________________________________________________________________________
_____________________________________________________________________________________________________________________________________
_____________________________________________________________________________________________________________________________________
_____________________________________________________________________________________________________________________________________
2. EDUCACIÓN Y FORMACIÓN
2.1. Medidas en el ámbito educativo
2.1.1. ¿Se ha introducido el tema de violencia contra
las mujeres entre los contenidos de la educación
reglada en su país?
No
En caso afirmativo, ¿en cuáles de los siguientes
niveles educativos se ha introducido?
Educación primaria
Educación secundaria
Educación universitaria
Otros niveles. Indique cuáles __________________
Si es posible, explique brevemente cómo se ha intro-
ducido en los diferentes niveles educativos.
2.1.2. ¿Se incluyen temas específicos de violencia
contra las mujeres en la formación del profesorado
para el acceso a la docencia?
No
En caso afirmativo, ¿en cuáles de los siguientes
niveles educativos se ha introducido?
Educación primaria
Educación secundaria
Educación universitaria
Otros niveles. Indique cuáles __________________
Si es posible, explique brevemente cómo se ha intro-
ducido en los diferentes niveles educativos.
2.1.3. ¿Se contempla el tema de la violencia contra las
mujeres en la formación permanente del profesorado?
No
En caso afirmativo, ¿en cuáles de los siguientes
niveles educativos se ha introducido?
Educación primaria
Educación secundaria
Educación universitaria
Otros niveles. Indique cuáles __________________
Si es posible, explique brevemente cómo se ha intro-
ducido en los diferentes niveles educativos.
OBSERVACIONES SOBRE LAS MEDIDAS EN EL ÁMBITO EDUCATIVO (si tiene algún comentario que hacer o algún aspecto que resaltar sobre las medidas indicadas
con anterioridad, hágalo aquí):
________________________________________________________________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________________________________________________________________
________________________________________________________________________________________________________________________________________
2.2. Formación especializada en materia de violencia contra las mujeres para el personal de atención y asistencia a las víctimas
Colectivos Formación recibida en materia de violencia contra las mujeres
(ponga una x donde corresponda)
Carácter de las entidades que
proporcionan la formación específica
(ponga una x donde corresponda)
2.2.1. Fuerzas y Cuerpos de Se-
guridad (nacionales, regionales o
locales)
¿Reciben formación específica para el acceso al puesto de trabajo?
No
¿Organiza la Administración periódicamente cursos de formación permanente?
¿Qué porcentaje aproximado de estos cuerpos cree que ha recibido esta
formación? % ________
No
Pública
Privada
2.2.2. Personal de la Administra-
ción de Justicia
¿Reciben formación específica para el acceso al puesto de trabajo?
No
¿Organiza la Administración periódicamente cursos de formación permanente?
¿Qué porcentaje aproximado de este personal cree que ha recibido esta
formación? % ________
No
Pública
Privada
2.2.3. Personal sanitario ¿Reciben formación específica para el acceso al puesto de trabajo?
No
¿Organiza la Administración periódicamente cursos de formación permanente?
¿Qué porcentaje aproximado de este personal cree que ha recibido esta
formación? % ________
No
Pública
Privada
2.2.4. Personal de recursos y
servicios sociales
¿Reciben formación específica para el acceso al puesto de trabajo?
No
¿Organiza la Administración periódicamente cursos de formación permanente?
¿Qué porcentaje aproximado de este personal cree que ha recibido esta
formación? % ________
No
Pública
Privada
Colectivos Formación recibida en materia de violencia contra las mujeres
(ponga una x donde corresponda)
Carácter de las entidades que
proporcionan la formación específica
(ponga una x donde corresponda)
2.2.5. Abogadas/os ¿Reciben formación específica para el acceso al puesto de trabajo?
No
¿Organiza la Administración periódicamente cursos de formación permanente?
¿Qué porcentaje aproximado de estos profesionales cree que ha recibido
esta formación? % ________
No
Pública
Privada
2.2.6. Otros. Indique cuáles:
________________________
________________________
¿Reciben formación específica para el acceso al puesto de trabajo?
No
¿Organiza la Administración periódicamente cursos de formación permanente?
¿Qué porcentaje aproximado de este personal cree que ha recibido esta
formación? % ________
No
Pública
Privada
OBSERVACIONES SOBRE LAS MEDIDAS DE FORMACIÓN ESPECIALIZADA (puede hacer, en este apartado, cualquier tipo de sugerencia o comentario
sobre la formación recibida por los colectivos señalados)
_______________________________________________________________________________________________________________________
_______________________________________________________________________________________________________________________
_______________________________________________________________________________________________________________________
_______________________________________________________________________________________________________________________
_______________________________________________________________________________________________________________________
_______________________________________________________________________________________________________________________
_______________________________________________________________________________________________________________________
3. RECURSOS Y SERVICIOS SOCIALES PARA LAS VÍCTIMAS
Servicios existentes, de carácter general, y
cantidad de los mismos
(ponga una x donde corresponda)
Servicios específicos de los centros de
información y de acogida
(ponga una x donde corresponda)
Evaluación de la eficacia o el impacto del
servicio o recurso
(ponga una x donde corresponda)
3.1. Centros de información y asesoramiento a las
víctimas:
¿Cuántos? ________
No
Psicológico
Jurídico
Socio-laboral
Otros. Indique cuáles ___________________
¿Se ha hecho en su país una evaluación de la eficacia o
el impacto del servicio o recurso?
No
En caso afirmativo y teniendo en cuenta los resultados,
díganos si ha sido eficaz o no
No
3.2. Servicios de emergencia:
¿Cuántos? ________
No
No aplicable
¿Se ha hecho en su país una evaluación de la eficacia o
el impacto del servicio o recurso?
No
En caso afirmativo y teniendo en cuenta los resultados,
díganos si ha sido eficaz o no
No
3.3. Teléfonos de atención 24 horas:
No
No aplicable
¿Se ha hecho en su país una evaluación de la eficacia o
el impacto del servicio o recurso?
No
En caso afirmativo y teniendo en cuenta los resultados,
díganos si ha sido eficaz o no
No
Servicios existentes, de carácter general, y
cantidad de los mismos
(ponga una x donde corresponda)
Servicios específicos de los centros de
información y de acogida
(ponga una x donde corresponda)
Evaluación de la eficacia o el impacto del
servicio o recurso
(ponga una x donde corresponda)
3.4. Centros y casas de acogida:
¿Cuántos? ________
No
Psicológico
Jurídico
Socio-laboral
Otros. Indique cuáles ___________________
¿Se ha hecho en su país una evaluación de la eficacia o
el impacto del servicio o recurso?
No
En caso afirmativo y teniendo en cuenta los resultados,
díganos si ha sido eficaz o no
No
3.5. Guía de Recursos y Servicios sociales para las
víctimas:
No
No aplicable
¿Se ha hecho en su país una evaluación de la eficacia o
el impacto del servicio o recurso?
No
En caso afirmativo y teniendo en cuenta los resultados,
díganos si ha sido eficaz o no
No
3.6. Unidades específicas de atención a las mujeres
víctimas de violencia en servicios policiales?:
¿Cuántas? ________
No
Psicológico
Jurídico
Socio-laboral
Otros. Indique cuáles ___________________
¿Se ha hecho en su país una evaluación de la eficacia o
el impacto del servicio o recurso?
No
En caso afirmativo y teniendo en cuenta los resultados,
díganos si ha sido eficaz o no
No
Servicios existentes, de carácter general, y
cantidad de los mismos
(ponga una x donde corresponda)
Servicios específicos de los centros de
información y de acogida
(ponga una x donde corresponda)
¿Dispone de datos sobre la eficacia o el impacto
del servicio o recurso?
(ponga una x donde corresponda)
3.7. Unidades específicas de atención a las mujeres
víctimas de violencia en servicios judiciales:
¿Cuántas? ________
No
Psicológico
Jurídico
Socio-laboral
Otros. Indique cuáles ___________________
¿Se ha hecho en su país una evaluación de la eficacia o
el impacto del servicio o recurso?
No
En caso afirmativo y teniendo en cuenta los resultados,
díganos si ha sido eficaz o no
No
3.8. Información sobre la violencia contra las mujeres
proporcionada por organismos oficiales en Internet:
No
No aplicable
¿Se ha hecho en su país una evaluación de la eficacia o
el impacto del servicio o recurso?
No
En caso afirmativo y teniendo en cuenta los resultados,
díganos si ha sido eficaz o no
No
3.9. Cursos de formación dirigidos a las víctimas pa-