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La isoprofilaxis no es homeoprofilaxis ni inmunización homeopática, sino inmunización isopática, y no se fundamenta en el modelo epistemológico homeopático: respuesta a Golden (parte 1 de 2)

Authors:
  • School of Medicine University of Sao Paulo

Abstract

La Homeopatía puede utilizarse para la prevención de enfermedades epidêmicas (homeoprofilaxis) siempre que los medicamentos sean escogidos individualmente, de acuerdo al ‘principio de semejanza sintomática’ y a la totalidad de los sintomas característicos de una epidemia dada (remedio del ‘genio epidémico’), como demuestran un gran número de ejemplos en la literatura. El uso de nosodes para prevención de epidemias (isoprofilaxis), es decir, escogidos en función del ‘principio de identidad etiológica’, con total omisión de la individualización sintomática y los estudios patogenésicos, no tiene fundamento en el modelo epistemológico homeopático. Hasta que no se disponga de evidencias científicas confiables que atestigüen su eficacia y seguridad, no es posible indicar el remplazo de las vacunas tradicionales por una ‘inmunización isopática’, pues representaría una contravención de los principios bioéticos de ‘beneficencia’ y ‘no-maleficencia’. Aunque es cierto que muchos homeópatas indican sistemáticamente tal remplazo, este es criticado por instituciones homeopáticas de todo el mundo. En este artículo, discuto más extensamente aspectos epistemológicos, éticos y científicos de estas modalidades de profilaxis que abordé someramente en una revisión anterior.
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LA HOMEOPATÍA DE MÉXICO. Volumen 84, número 696, mayo-junio 2015, p. 13-26.
La Isoprolaxis no es Homeoprolaxis ni Inmunización Homeopática, sino Inmunización Isopática, y no se Fundamenta en el Modelo Epistemológico Homeopático: Respuesta a Golden (parte 1 de 2)
*La Isoprolaxis no es Homeoprolaxis
ni Inmunización Homeopática, sino
Inmunización Isopática, y no se
Fundamenta en el Modelo Epistemológico
Homeopático: Respuesta a Golden
(parte 1 de 2)
Resumen
La Homeopatía puede utilizarse para la prevención de enfermedades epidémicas
(homeoprolaxis) siempre que los medicamentos sean escogidos individualmen-
te, de acuerdo al ‘principio de semejanza sintomática’ y a la totalidad de los sínto-
mas característicos de una epidemia dada (remedio del ‘genio epidémico’), como
demuestran un gran número de ejemplos en la literatura. El uso de nosodes para
prevención de epidemias (isoprolaxis), es decir, escogidos en función del ‘prin-
cipio de identidad etiológica’, con total omisión de la individualización sintomática
y los estudios patogenésicos, no tiene fundamento en el modelo epistemológico
homeopático. Hasta que no se disponga de evidencias cientícas conables que
atestigüen su ecacia y seguridad, no es posible indicar el remplazo de las vacu-
nas tradicionales por una ‘inmunización isopática’, pues representaría una contra-
vención de los principios bioéticos de ‘benecencia’ y ‘no-malecencia’. Aunque
es cierto que muchos homeópatas indican sistemáticamente tal remplazo, éste
es criticado por instituciones homeopáticas de todo el mundo. En este artículo,
discuto más extensamente aspectos epistemológicos, éticos y cientícos de estas
modalidades de prolaxis que abordé someramente en una revisión anterior.
**Marcus Zulian Teixeira
*Artículo publicado originalmente
como: Teixeira MZ. Isoprophylaxis
is neither homeoprophylaxis nor
homeopathic immunization, but iso-
pathic immunization unsupported
by the homeopathic epistemological
model: a response to Golden. Int J
High Dilution Res [online]. 2014;
13(46): 54-82. Available from: http://
www.feg.unesp.br/ojs/index.php/ijh-
dr/article/view/707.
Se publica en La Homeopatía de
México con la autorización expresa
del autor.
Traducción del inglés al español:
Gustavo Aguilar Velázquez.
**Escuela de Medicina de la Univer-
sidad de São Paulo (FMUSP), São
Paulo, Brasil.
Artículo de revisión
Recibido: febrero, 2015. Aceptado: marzo, 2015
www.latindex.unam.mx www.periodica.unam.mx
PALABRAS CLAVE:
Homeopatía,
Promoción de la
salud, Prevención
de enfermedades,
Prevención y control,
Enfermedades
colectivas, Genio
epidémico, Isoterapia,
Vacunas.
Abstract
Homeopathy might be employed for the prevention of epidemic diseases
(homeoprophylaxis) provided remedies are selected on an individual basis in
compliance with the ‘principle of symptom-based similitude’ and according to the
totality of symptoms peculiar to a given epidemic (remedy of the ‘epidemic genius’
or ‘genus epidemicus’), as countless examples in literature. The use of nosodes for
lilacs.bvsalud.org/es/
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LA HOMEOPATÍA DE MÉXICO. Volumen 84, número 696, mayo-junio 2015, p. 13-26.
Marcus Zulian Teixeira
Para fundamentar mis puntos de vista, en
esa revisión me basé y cité en múltiples ocasiones
el Organon de la medicina3 de Samuel Hahnemann
así como los Escritos menores4, obras que represen-
tan la columna vertebral del modelo epistemológico
homeopático. Sin embargo, parece que Golden no
leyó mi artículo, ya que muchos de los temas episte-
mológicos, éticos y científicos que dan origen a sus
objeciones, fueron completamente dilucidados allí5.
Por tal motivo, agradezco al editor de la IJH-
DR por la oportunidad de dar más detalles sobre los
aspectos epistemológicos, científicos y éticos que se
abordaron en la revisión anterior para demostrar tan-
to que el programa isoprofiláctico formulado por Gol-
den no tiene sustento en el modelo epistemológico
homeopático, como que su autor no proporciona evi-
dencia científica que acredite su seguridad y eficacia,
además de que transgrede los aspectos bioéticos de
“beneficencia” y “no maleficencia”.
Premisas epistemológicas
del método homeopático
de tratamiento
El método homeopático para el tratamiento de las en-
fermedades (crónicas, agudas y epidémicas) se basa
en cuatro premisas o supuestos fundamentales:
1. La similitud de los signos y síntomas entre el
paciente y el remedio (principio de similitud ba-
sado en los síntomas).
KEYWORDS:
Homeopathy; Promotion
of health; Prevention of
diseases; Prevention
and control; Collective
diseases; Epidemic
genius; Isotherapy;
Vaccination.
Introducción
En 2009 publiqué una revisión sobre la aplicación te-
rapéutica y preventiva de la Homeopatía hahneman-
niana en las enfermedades epidémicas, según la cual
la selección del remedio ‘constitucional’ y/o del genus
epidemicus’ o ‘genio epidémico’ (GE) debe sustentar-
se en el ‘principio de similitud basado en los síntomas’
(‘homeopático’ e ‘individualizado’). Por tales motivos,
critiqué el uso indiscriminado de medicamentos ‘iso-
páticos’ (‘nosodes’, agentes ‘isoterápicos’ o ‘bioterá-
pico’, que se seleccionan de acuerdo con el ‘principio
de identidad etiológica’) como un enfoque profiláctico
estándar en contra de las enfermedades epidémicas
en lugar de una inmunización clásica, despreciando
las premisas epistemológicas del modelo tradicional
homeopático que subyacen a esas aplicaciones hace
más de 100 años. Además, hice hincapié en la nece-
sidad de ‘individualizar’ los remedios del GE indica-
dos para el tratamiento y/o prevención de cada nuevo
brote epidémico de una misma enfermedad, así como
en función de sus diferentes etapas1.
Afirmando que yo “no entendía plenamente
el principio de los semejantes”, Isaac Golden criticó
mis puntos de vista sobre este tema en la Internatio-
nal Journal of High Dilution Research (IJHDR)2, con
el argumento de que “usé un doble estándar en el
momento de comparar la evidencia del uso de reme-
dios del GE y los nosodes”, y que realicé una “mala
lectura de la información que demostraba la segu-
ridad a largo plazo de la homeoprofilaxis (HP) que
parecía no tomar en cuenta la evidencia científica
disponible que apoya el uso profiláctico de nosodes”.
the prevention of epidemic diseases (isoprophylaxis), i.e., selected based on the
‘principle of etiological identity’ with full neglect of symptom-based individualization
and pathogenetic trials, is not supported by the homeopathic epistemological model.
As long as there are no reliable scientic evidences attesting to its efcacy and
safety, ‘isopathic immunization’ might not be indicated as a regular replacement of
classical immunization, as it would mean a transgression of the bioethical principles
of ‘benecence’ and ‘non-malecence’. Although many homeopathic practitioners
systematically indicate that practice, it is condemned by homeopathic institutions
worldwide. In this article, I elaborate on epistemological, ethical and scientic
features of these disparate approaches to prophylaxis, which I had summarily
addressed in a previous review.
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La Isoprolaxis no es Homeoprolaxis ni Inmunización Homeopática, sino Inmunización Isopática, y no se Fundamenta en el Modelo Epistemológico Homeopático: Respuesta a Golden (parte 1 de 2)
2. Las experimentaciones de los remedios en se-
res humanos (ensayos patogenésicos).
3. La prescripción de remedios individualizados.
4. El uso de remedios potencializados.
De estos cuatro supuestos básicos, el uso
de remedios potencializados o dinamizados (diluidos
en serie y agitados) ha adquirido especial relevancia,
si bien Hahnemann desarrolló por primera vez este
método sólo para minimizar la ocurrencia de eventua-
les agravamientos. En realidad, las bases del modelo
epistemológico de la Homeopatía de Hahnemann son
proporcionadas por los dos primeros puntos, es decir,
la similitud terapéutica y los ensayos patogenésicos
de los medicamentos, mientras que la individualiza-
ción terapéutica (con base en la ‘totalidad de los sig-
nos y síntomas característicos’) es la condición inhe-
rente que permite la reacción curativa (preventiva) del
organismo al ser ésta despertada efectivamente6, 7.
Como es sabido, esos supuestos se explican
en varios párrafos del Organon de la medicina con el
estilo claro, sencillo y libre de contradicción que ca-
racteriza al razonamiento de Hahnemann. En mi re-
visión anterior he citado y comentado brevemente las
afirmaciones de Hahnemann; ahora las presento de
manera más profusa para facilitar su comprensión.
Principio de similitud
basado en los síntomas
(ley de los similares)
En el Organon de la medicina, parágrafos (§) 6 al
128, Hahnemann atribuye la causa de cualquier en-
fermedad a un ‘desequilibrio de la fuerza vital’ (“tras-
torno morboso de la dynamis interna”), que se revela
a nosotros por medio de la ‘totalidad de los signos
y síntomas manifestados’ (es decir, “los fenómenos
morbosos perceptibles a nuestros sentidos”). Por
esta misma razón, la cura de las enfermedades (“sa-
lud recuperada de todo el organismo”) se produce a
través de la “restauración de la integridad de la fuer-
za vital”, resultando en la “desaparición, después del
tratamiento, de todos los fenómenos mórbidos”.
De esta forma, “es la energía vital mórbida-
mente afectada, sola, la que produce las enferme-
dades, de tal manera que los fenómenos mórbidos
perceptibles por nuestros sentidos expresan al mis-
mo tiempo todo el cambio interno, es decir, todo el
desarreglo mórbido de la dynamis interna. En una
palabra, son los que revelan toda la enfermedad;
por eso la desaparición bajo tratamiento de todos
los fenómenos mórbidos y de todas las alteraciones
morbosas que difieren de las operaciones vitales sa-
nas, sin duda afectan y necesariamente implican la
restauración de la integridad de la fuerza vital y, por
lo tanto, la recuperación de la salud del organismo
entero” (Organon de la medicina, §12).
Debido a la “inutilidad de la especulación
trascendental que no puede recibir ninguna confir-
mación de la experiencia”, Hahnemann no tenía nin-
gún interés en investigar “cómo la fuerza vital hace
que el organismo exprese fenómenos morbosos, es
decir, cómo se produce la enfermedad”, ya que sa-
ber esto “no sería de utilidad práctica alguna para el
médico” (Organon de la medicina, §6 y nota al §12).
Otros homeópatas buscaron explicar el prin-
cipio de similitud terapéutica apelando a nociones
‘metafísicas’, pero Hahnemann permaneció crítico
ante este tipo de esfuerzos para dar prioridad a los
enfoques más prácticos y científicos (investigación
cualitativa fenomenológica), lo que con el tiempo de-
mostró ser crucial para la supervivencia del modelo
homeopático por más de dos siglos.
En el Organon de la medicina, §14-18, se rei-
tera que el diagnóstico del desequilibrio de la fuerza
vital y de todas las enfermedades “se da a conocer
a los médicos que observan con precisión por medio
de los signos y síntomas patológicos”.
Así, “a partir de la irrefutable afirmación de
que, además de la totalidad de los síntomas y de las
modalidades de acompañamiento (§5), nada existe
en las enfermedades que deba descubrirse como
medio de expresión de la necesidad de auxilio, se
deduce que la suma de todos los síntomas y todas
las condiciones de cada caso individual de la enfer-
medad debe ser el único indicio, la única guía para
dirigirnos en la elección de un remedio” (Organon de
la medicina, §18).
En los §19-22, Hahnemann destaca la re-
levancia de los ‘ensayos patogenésicos de las sus-
tancias en los seres humanos’, ya que los médicos
sólo pueden aprender por ese medio las propiedades
curativas de los medicamentos y la “totalidad de los
signos y síntomas que ellos producen en el estado
de salud del ser humano”. Una vez que el médico
sabe el tipo de síntomas que los medicamentos des-
piertan en los sujetos experimentales (similares u
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LA HOMEOPATÍA DE MÉXICO. Volumen 84, número 696, mayo-junio 2015, p. 13-26.
Marcus Zulian Teixeira
opuestos a los síntomas de la enfermedad a tratar),
él o ella será capaz de indicar un tratamiento similar
(homeopático) u opuesto (enantiopático).
“Pero dado que nada es posible observar en
el organismo enfermo que deba ser extraído a fin de
que la salud reaparezca, como no sea la totalidad de
sus signos y síntomas, y del mismo modo las medici-
nas nada curativo pueden exhibir salvo su tendencia
a producir síntomas mórbidos en personas sanas y
eliminarlos en personas enfermas, se deduce, por
una parte, que las sustancias sólo se convierten en
remedios y resultan capaces de aniquilar a las en-
fermedades debido a que provocan ciertos efectos
y síntomas; o sea que, por producir un cierto estado
mórbido artificial, quitan y eliminan los síntomas pre-
sentes, vale decir, al estado mórbido natural que se
desea curar. Por otra parte se deduce que, para la
totalidad de los síntomas de la enfermedad por cu-
rar, deberá seleccionarse la medicina (según haya
demostrado la experimentación, para que los sínto-
mas morbosos sean destruidos del modo más pron-
to, cierto y duradero, devolviendo el estado de salud,
ya sea por síntomas medicamentosos semejantes
u opuestos) que haya demostrado tener la máxima
tendencia para producir síntomas similares u opues-
tos” (Organon de la medicina, §22).
Los “síntomas persistentes de la enfermedad
están lejos de ser eliminados y aniquilados por los
síntomas opuestos de los medicamentos (como en
el método antipático, enantiopático o paliativo),
ya que, por el contrario, después de un alivio tran-
sitorio aparente reaparecen otra vez, sólo que con
intensidad aumentada y una agravación manifiesta”
(Organon de la medicina, §23, 58-62, 69); por ello,
Hahnemann recomendó el “método homeopático de
tratamiento, por medio del cual buscamos un medi-
camento específico de entre todos los medicamen-
tos experimentados (cuyos efectos patogenésicos
son conocidos luego de haberse probado en indivi-
duos sanos) que permita atender la totalidad de los
síntomas de la enfermedad, que tenga el poder y la
tendencia a producir el estado mórbido artificial más
similar al del caso en cuestión” (Organon de la medi-
cina, §24-29).
“Ahora bien, en todos los ensayos cuidado-
sos, la experiencia pura es el oráculo único e infalible
del arte de curar y el que nos enseña la verdad de
que aquel medicamento que en su acción sobre el
cuerpo humano sano ha demostrado el poder de pro-
ducir el mayor número de síntomas similares a los
observables en el caso de la enfermedad bajo trata-
miento, tiene la capacidad de destruir rápida, radical
y duraderamente la totalidad de los síntomas del es-
tado mórbido cuando se administra en dosis de po-
tencia y atenuación adecuada (§6-16), es decir, tiene
la capacidad de convertir toda la enfermedad actual
en salud; también nos enseña que, sin excepción,
todos los medicamentos curan aquellas enfermeda-
des cuyos síntomas casi se parezcan a los suyos,
sin dejar ninguno de ellos sin curar” (Organon de la
medicina, §25).
“El poder curativo de los medicamentos, por
lo tanto, depende de que los síntomas, similares a
la enfermedad, tengan una fuerza superior a ella
(§12-26), de modo que en cada caso individual de
enfermedad, ésta será permanentemente aniquilada,
más rápida, segura y radicalmente, sólo por el medi-
camento capaz de producir (en el sistema humano)
la totalidad de sus síntomas, de una manera comple-
ta y de la manera más similar y completa, siendo al
mismo tiempo más fuertes que los de la enfermedad”
(Organon de la medicina, §27).
En el §63 del Organon de la medicina, Hah-
nemann establece una explicación fisiológica del
‘mecanismo de acción’ del principio de similitud te-
rapéutica que se emplea en el método homeopático:
“cada agente que actúa sobre la vitalidad, cada me-
dicamento, trastorna más o menos la fuerza vital y
causa una cierta alteración en la salud del individuo
por o un período más corto o más largo. A esto se le
denomina acción primaria[...]. A dicha acción, nues-
tra fuerza vital opone su propia energía. Este acto
de resistencia es una propiedad; es, de hecho, una
acción automática de nuestro poder que mantiene la
vida, y se conoce con el nombre de acción secunda-
ria o reacción”.
Hahnemann describe varios ejemplos de ese
mecanismo universal de acción de los fármacos (ac-
ción primaria de la droga seguida por una acción se-
cundaria del organismo) en asociación con los efec-
tos fisiológicos de diversos tratamientos paliativos
(enantiopáticos) utilizados en su tiempo.
“[...]Una vivacidad excesiva tiene lugar des-
pués del uso de café concentrado (acción principal),
aunque luego aparecen lentitud y somnolencia que
permanecen durante mucho tiempo (reacción, acción
secundaria); esto puede eliminarse de nuevo por un
corto período, bebiendo pequeñas cantidades de
café (paliativos). Después del sueño profundo y del
estupor que son causados por el opio (acción prima-
ria), la noche siguiente se estará aún más en vela
(reacción, acción secundaria). Después del estreñi-
miento producido por el opio (acción primaria) se pre-
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La Isoprolaxis no es Homeoprolaxis ni Inmunización Homeopática, sino Inmunización Isopática, y no se Fundamenta en el Modelo Epistemológico Homeopático: Respuesta a Golden (parte 1 de 2)
senta diarrea (acción secundaria), y después de una
purga con medicamentos que irritan los intestinos,
se produce estreñimiento de varios días de duración
(acción secundaria). Y, de igual manera, siempre su-
cede que después de que se produce la acción prin-
cipal de un medicamento administrado en grandes
dosis, produciendo un cambio notable en la salud
de la persona sana, se observa la aparición de su
opuesto exacto en una acción secundaria de nuestra
fuerza vital” (Organon de la medicina, §65).
Los beneficios obtenidos de la acción se-
cundaria (reacción vital) del organismo generadas
por el modelo homeopático, son los que determinan
el medio terapéutico. Mediante la administración de
sustancias a individuos enfermos, las cuales fueron
probadas para causar una ‘totalidad de síntomas y
signos característicos’ similares (similia similibus cu-
rentur), los homeópatas buscan despertar una reac-
ción vital eficaz y la autocuración del organismo, res-
taurando así su estado normal de la salud.
Vale la pena mencionar, por el bien de futu-
ras discusiones, que sólo una ‘reacción vital efectiva’
capaz de estimular diversos sistemas fisiológicos del
organismo (mentales, neurológicos, inmunes, endo-
crinos, metabólicos, etcétera) a través de la “totalidad
de los síntomas característicos” podría inducir accio-
nes curativas y preventivas eficaces.
Al hacer hincapié en que la acción secun-
daria del organismo (opuesta en carácter a la acción
primaria de la droga) se produce “en todos los ca-
sos, sin excepción”, es decir, con dosis ponderables
o infinitesimales, en individuos sanos o enfermos,
Hahnemann planteó el principio de similitud con la
categoría de una ‘ley natural’ (Organon de la medici-
na, §58, 61, 110-112).
“En aquellas antiguas descripciones de los
efectos, frecuentemente peligrosos, de los medica-
mentos tomados en dosis excesivamente altas, se
notaron ciertos estados producidos, no al principio,
sino al final de estos eventos, que eran de naturaleza
exactamente opuesta a la de los primeros en apare-
cer. Dichos síntomas, contrarios a los de la acción
primaria (§63) o la acción adecuada de los medica-
mentos en la fuerza vital, son la reacción del principio
vital del organismo, su acción secundaria (§62-67),
de la cual, sin embargo, raramente o casi nunca se
encuentra el menor rastro cuando se experimenta
con dosis moderadas en cuerpos sanos, y ninguno
con las dosis pequeñas. En la operación curativa ho-
meopática el organismo vivo reacciona a éstas sólo
en la medida necesaria para elevar su estado de sa-
lud y para llevarlo de nuevo al estado normal y salu-
dable (§67)” (Organon de la medicina, §112).
En términos de la razón científica contempo-
ránea y de las nociones fisiofarmacológicas, la “ac-
ción principal” mencionada por Hahnemann corres-
ponde a los ‘efectos adversos y secundarios’ de los
medicamentos convencionales. La “acción secunda-
ria” o “reacción vital”, a su vez, corresponde al ‘efecto
de rebote’ o ‘reacción paradójica’ del organismo, que
se produce después de la interrupción de varios tipos
de fármacos que actúan contrariamente a los sín-
tomas de enfermedades (medicamentos modernos
enantiopáticos)9-20. Al igual que los medicamentos
homeopáticos (similares a la ‘totalidad de los sínto-
mas característicos’) despiertan una reacción vital
curativa solamente en un pequeño número de indivi-
duos idiosincrásicos, también el efecto rebote de los
medicamentos modernos es una propiedad peculiar
y, por lo tanto, aparece únicamente en una pequeña
fracción de los individuos. Las evidencias que ofrece
la farmacología moderna proporcionan apoyo cientí-
fico a la inclusión de la ‘individualización terapéutica’,
concepto que se encuentra entre los fundamentos
epistemológicos del modelo homeopático.
Experimentación
patogenésica homeopática
(ensayos)
Como se mencionó anteriormente, la ‘segunda pre-
misa epistemológica’ (o “segundo punto en el ejer-
cicio profesional del verdadero médico”, según
Hahnemann) se refiere a la investigación de las pro-
piedades patogenésicas de las drogas, lo cual es una
condición sine qua non para la aplicación del princi-
pio de similitud terapéutica. En este sentido, se di-
señó un modelo de estudios clínico-farmacológicos
similar al de la fase I de los modernos ensayos pre-
clínicos farmacológicos, mismo que cumple con las
exigencias particulares de la práctica homeopática y
que hoy conocemos como ‘experimentación patoge-
nésica homeopática’ o ‘estudios patogenésicos ho-
meopáticos’ (HPT, por sus siglas en inglés). En los
HPT se documentan todo tipo de signos y síntomas
(mentales, generales y físicos) que provocan las sus-
tancias experimentadas, sin importar si fueron admi-
nistradas en dosis infinitesimales o ponderales, y que
corresponden a los efectos terapéuticos, adversos y
secundarios de la farmacología moderna.
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Marcus Zulian Teixeira
“El segundo punto en el ejercicio profesional
del verdadero médico se relaciona con la adquisición
del conocimiento de los instrumentos destinados a la
cura de las enfermedades naturales, estudiando el
poder patogenésico de los medicamentos para que,
cuando sea llamado a curar, pueda seleccionar de
entre varios medicamentos aquel de cuyos síntomas
se pueda construir una enfermedad artificial lo más
similar posible a la totalidad de los principales sínto-
mas de la enfermedad natural del paciente que debe
ser curado” (Organon de la medicina, §105).
“Debe conocerse el efecto patogenésico
completo de los medicamentos; es decir, primero
deben haberse observado profundamente todos los
síntomas mórbidos y las alteraciones a la salud que
cada uno de ellos es capaz de desarrollar en el indi-
viduo sano, antes de que podamos ser capaces de
encontrar y seleccionar entre ellos los remedios ho-
meopáticos adecuados para la mayoría de las enfer-
medades naturales” (Organon de la medicina, §106).
Todos los síntomas patogenésicos recogi-
dos en los HPT se compilan en la materia médica
homeopática, siguiendo una distribución anatómica
funcional (mente, cabeza, ojos, oídos, nariz, cara,
boca, garganta, estómago, abdomen, etcétera). En
la práctica clínica, los homeópatas seleccionan ‘me-
dicamentos homeopáticos individualizados’ con base
en la ‘totalidad de los síntomas característicos’ pre-
sentados por los pacientes. Este es el enfoque más
seguro y eficaz para la prescripción de ‘medicamen-
tos capaces de provocar síntomas mórbidos (efectos
adversos) en los seres humanos’, los cuales son el
requisito básico para la aplicación del principio de
similitud basado en los síntomas: “los medicamen-
tos no pueden mostrar nada más de curativo que su
tendencia a producir síntomas mórbidos en personas
sanas y su capacidad para removerlos en las perso-
nas enfermas” (Organon de la medicina, §22).
El tratamiento
individualizado con
sustancias simples
Según Hahnemann, cualquier médico que aspira a
convertirse en un “verdadero artista de la curación”
debe de ser capaz de reconocer lo que debe ser cu-
rado en cada caso individual de enfermedad, com-
prender las propiedades curativas de los remedios y
ajustarlos cualitativa y cuantitativamente a las nece-
sidades del paciente, de acuerdo al principio de simi-
litud terapéutica (Organon de la medicina, §3).
Hahnemann concibió la enfermedad como
una operación debilitada de los procesos fisiológi-
cos normales de ajuste y compensación, y asoció el
desbalance interno con diferentes manifestaciones
sintomáticas individuales. Como consecuencia de
ello empleó “la totalidad de los signos y síntomas”
mostrada por los pacientes como criterio básico para
el diagnóstico de “la afección de la fuerza vital” (pre-
disposición individual, susceptibilidad mórbida o des-
equilibrio homeostático) y la selección del remedio
homeopático más similar a la condición mostrada por
el individuo enfermo.
“Ahora, como en una enfermedad[...] sólo
podemos percibir los síntomas mórbidos, deben[...]
ser únicamente los síntomas el medio por el cual la
enfermedad reclama y apunta al remedio adecuado
para curarla, y más aún, la totalidad de estos sín-
tomas es lo que refleja la imagen hacia el exterior
de la esencia interna de la enfermedad, esto es,
de la afección de la fuerza vital. Y estos síntomas
deben ser el director, o el único medio, por el cual
la enfermedad puede dar a conocer qué remedio se
requiere —es lo único que puede determinar la elec-
ción de la solución adecuada— y, por lo tanto, en po-
cas palabras, la totalidad de los síntomas debe ser el
principal, de hecho lo único sobre lo cual el médico
debe tomar nota en todos los casos de enfermedad
para eliminarla por medio de su arte y transformarla
en salud” (Organon de la medicina, §7).
Desde el conjunto de signos y síntomas pa-
tentes presentado por los pacientes, la semiología
homeopática hace hincapié en los síntomas “más lla-
mativos, singulares, raros y peculiares (característi-
cos)” de cada enfermedad (aspectos idiosincrásicos),
mientras que desestima a los síntomas comunes, ge-
néricos e indefinidos porque carecen, inherentemen-
te, de poder individualizador.
“En esta búsqueda de un remedio homeopá-
tico específico, es decir, en esta comparación de los
síntomas colectivos de la enfermedad natural con la
lista de los síntomas de los medicamentos conocidos,
a fin de encontrar entre ellos un agente morbífico ar-
tificial correspondiente por similitud a la enfermedad
que se pretende curar, los síntomas y signos más lla-
mativos, singulares, poco comunes y peculiares
(característicos) de la enfermedad son los que prin-
cipalmente y de manera más exclusiva deben man-
tenerse a la vista por su mayor particularidad, ya que
son especialmente éstos los que deben correspon-
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La Isoprolaxis no es Homeoprolaxis ni Inmunización Homeopática, sino Inmunización Isopática, y no se Fundamenta en el Modelo Epistemológico Homeopático: Respuesta a Golden (parte 1 de 2)
der con mayor similitud a la lista de síntomas del
medicamento seleccionado, de manera que consti-
tuya el más adecuado para efectuar la cura.
“Los síntomas más generales e indefinidos,
como la pérdida del apetito, el dolor de cabeza, la
debilidad, el sueño agitado, el malestar general, y así
sucesivamente, demandan poca atención por su ca-
rácter vago e indefinido y porque no se pueden definir
con más precisión; son síntomas de naturaleza gene-
ral que se encuentran en casi cualquier enfermedad
en la mayoría de los medicamentos” (Organon de la
medicina, §153).
“Si, por otro lado, entre los síntomas del re-
medio seleccionado no existe ninguno que se ase-
meje con exactitud a los síntomas distintivos, pecu-
liares o poco comunes de la causa de la enfermedad,
y si el remedio se corresponde con la enfermedad
sólo en lo general a estados indefinidos descritos
vagamente (náuseas, debilidad, dolor de cabeza, et-
cétera), y si dentro de los medicamentos conocidos
no existe uno más homeopáticamente apropiado, en
este caso el médico no puede prometerse a sí mismo
cualquier resultado favorable inmediato del empleo
de este medicamento no homeopático” (Organon de
la medicina, §165).
En otro apartado se menciona que “no po-
dríamos, por lo tanto, ser capaces de curar conforme
a la naturaleza —es decir, homeopáticamente— si
no lo hacemos, en todas las enfermedades, incluso
en aquellas que son agudas, observando, junto con
los otros síntomas, los relativos a los cambios en el
estado mental y anímico, y si no seleccionamos, de
entre todas las potencias morbíficas, una medicina
que, además de la similitud que guarde respecto a
otros síntomas de la enfermedad, sea también capaz
de producir un estado similar de ánimo y de mente”
(Organon de la medicina, §213).
Como resultado de la combinación del princi-
pio de la individualización terapéutica basado en los
síntomas y la medida cautelar de prescribir “un me-
dicamento solo y simple, cada vez”, Hahnemann se
pronunció en contra de la utilización simultánea de
más de un remedio homeopático (una premisa que
es desestimada por muchos homeópatas) sobre la
base de que los HPTs que se llevaron a cabo, se rea-
lizaron con sustancias individuales y simples.
Del mismo modo condenó el uso de medios
compuestos (mezclas de remedios, también llama-
dos ‘complejos homeopáticos’), que no hubiesen
sido sometidos a una HPTs primero.
“En ningún caso bajo tratamiento es nece-
sario y, por lo tanto, no es admisible administrar a
un paciente más de una sustancia medicinal sola y
simple a la vez. Es inconcebible cómo podría existir
la más mínima duda en cuanto a si es más consisten-
te con la naturaleza y más racional el prescribir una
sola medicina sencilla a la vez en una enfermedad,
o una mezcla de varios fármacos que actúan de ma-
nera diferente. Absolutamente no está permitido en
la Homeopatía, el verdadero arte, simple y natural de
curación, dar al paciente de una sola vez dos sustan-
cias medicinales diferentes” (Organon de la medici-
na, §273).
A continuación, Hahnemann explica que “a
medida que el verdadero médico encuentra en los
medicamentos simples, administrados solos y no
combinados, todo lo que pudiera desear [...], y te-
niendo presente la sabia máxima de que es un error
tratar de emplear medicamentos complejos cuan-
do los simples bastan, jamás pensará en dar un
remedio que no sea una sustancia medicinal sola y
simple; además, aun cuando esas medicinas simples
hubieran sido verificadas íntegramente en lo que ata-
ñe a sus efectos puros y peculiares sobre el hom-
bre en buen estado de salud, es imposible prever,
habiendo dado dos o más sustancias combinadas,
cómo cada una puede obstaculizar o alterar la acción
de la otra en el cuerpo humano” (Organon de la me-
dicina, §274).
En resumen, un tratamiento homeopático
adecuado prioriza una elección ‘individualizada de
un solo remedio basándose en los síntomas y signos
más característicos que presente el paciente’ por me-
dio de los diversos campos de la expresión clínica (es
decir, mental, general y físico). Como consecuencia
de ello, diversos remedios pueden prescribirse para
las personas con una misma enfermedad en función
de su patrón singular de susceptibilidad (incluyendo
física, mental o emocional; el papel de la dieta y los
componentes relacionados con el clima, entre mu-
chos otros). Además de ser el enfoque ‘más eficaz’,
es también el ‘más seguro’ para evitar la ocurrencia
de eventos adversos que los remedios homeopáticos
(efectos patogenésicos) puedan ocasionar en los in-
dividuos susceptibles21, 22.
Como se menciona en mi crítica anterior23,
el equilibrio homeostático de las funciones mentales,
generales y físicas logrado mediante la aplicación del
principio de similitud basado en los síntomas, contri-
buye a la promoción de la salud, por lo que constitu-
ye un medio de prevención contra la enfermedad por
sí mismo. De acuerdo con el modelo tradicional ho-
22
LA HOMEOPATÍA DE MÉXICO. Volumen 84, número 696, mayo-junio 2015, p. 13-26.
Marcus Zulian Teixeira
meopático, este es el medio más eficaz para inducir
inmunidad contra todas las epidemias.
Como enfatiza Hahnemann, cualquier reme-
dio seleccionado sin cumplir con esta ‘tercera pre-
misa epistemológica homeopática’ (individualización
basada en los síntomas) debe considerarse como
“medicina no homeopática” y no provocará un “re-
sultado favorable” ni “efectuará la cura”24. Esto signifi-
ca que cualquier acción terapéutica o preventiva que
intente utilizar el prefijo “homeo” deberá cumplir con
las tres premisas empistemológicas homeopáticas
discutidas hasta este punto.
Remedios potenciados
(dinamizados), altas
diluciones o las dosis
infinitesimales
En los primeros años de la Homeopatía, Hahnemann
aplicó el ‘principio de similitud basado en los sínto-
mas’, usando ‘dosis sustanciales’ de medicamentos
seleccionados en función de los ‘síntomas patoge-
nésicos’ que habían producido en individuos sanos o
enfermos. De esta forma, trató con éxito una amplia
variedad de enfermedades crónicas, agudas y epidé-
micas, lo que quedó descrito en su Ensayo sobre un
nuevo principio para determinar el poder curativo de
las drogas25, publicado en 1796.
Entre tales afecciones y su tratamiento se
encuentran: el cólico uterino con Matricaria chamo-
milla; la disentería otoñal con Arnica montana; las
induraciones dolorosas de los ganglios linfáticos con
Conium maculatum; ciertas afecciones paralíticas y
espasmódicas con Solanum dulcamara; las hemo-
rragias crónicas, la manía y las convulsiones con
Hyosciamus niger; los temblores, las contracciones
musculares, los calambres y las fiebres intermitentes
con Ignatia amara, y la amaurosis, las cataratas y las
opacidades de la córnea con Anemona pratensis, en-
tre otras.
En 1799, durante una epidemia de escarla-
tina26, Hahnemann utilizó por primera vez ‘dosis di-
luidas y agitadas’ para reducir el poder patogenésico
de la medicación y evitar así la aparición de los ‘agra-
vaciones’27. En 1814, durante el tratamiento del tifus
o fiebre del hospital28, Hahnemann describió el mé-
todo de potenciación (diluciones seriadas con fuerte
agitación), aunque la ‘teoría de la potenciación’, en
sentido estricto, sólo se formuló hasta 182729, cuan-
do Hahnemann incorporó la trituración y la sucusión
en el ‘proceso de dinamización’ para desarrollar y
exaltar “los poderes medicinales dinámicos de las
sustancias naturales”. Sin embargo, incluso después
de tener bases sólidas para su ‘teoría de la potencia-
ción’, Hahnemann continuó prescribiendo remedios
en dosis ponderables para el tratamiento o preven-
ción de enfermedades30, 31, así como en los estudios
patogenésicos.
“El método homeopático, a través de un pro-
ceso que le es peculiar y que jamás se había practica-
do, desarrolla los poderes medicinales intrínsecos de
las sustancias en crudo (especialmente para su uso)
en un grado de intensidad desconocido hasta hoy;
sin excepción, todas se vuelven medicinales (hasta
un grado inconmensurable) y penetrantemente efi-
caces, incluso aquellas que en su estado crudo
no presentaban evidencia del más mínimo poder
medicinal sobre el cuerpo humano. Esto se debe a
una notable transformación en las cualidades de las
sustancias en estado natural que desarrollan pode-
res dinámicos, latentes e inadvertidos hasta hoy, cual
si hubieran estado ocultos y dormidos, los que influ-
yen sobre el principio vital y afectan a la vida animal.
Esto se logra por la acción mecánica ejercida sobre
sus partículas mínimas mediante las acciones de
restregar y sacudir, y la adición de una sustancia
indiferente, líquida o seca que las separe entre .
A este proceso se le llama dinamización-potencia-
ción (desarrollo del poder medicinal) y de él resultan
las dinamizaciones o potencias en diferentes grado”
(Organon de la medicina, §269).
Por lo tanto, vale la pena destacar que, aun-
que la ‘dinamización o potenciación’ incrementa los
“poderes medicinales de las sustancias crudas”, am-
pliando así el ámbito de la seguridad y eficacia de los
remedios, también podría llevarse a cabo un trata-
miento homeopático usando dosis ponderables (es
decir, no potenciadas), siempre y cuando las primeras
tres premisas epistemológicas de la Homeopatía se
cumplan. Por la misma razón, la mera prescripción de
‘remedios potenciados’ con desprecio por esas tres
premisas no podría considerarse como un tratamiento
homeopático, como es el caso de la isopatía.
23
LA HOMEOPATÍA DE MÉXICO. Volumen 84, número 696, mayo-junio 2015, p. 13-26.
La Isoprolaxis no es Homeoprolaxis ni Inmunización Homeopática, sino Inmunización Isopática, y no se Fundamenta en el Modelo Epistemológico Homeopático: Respuesta a Golden (parte 1 de 2)
Premisas epistemológicas
del método homeopático
de tratamiento (prevención)
en las enfermedades
epidémicas
Como lo mencioné en mi artículo original32, las premi-
sas epistemológicas que subyacen al tratamiento de
las enfermedades epidémicas son las mismas que
en las otras enfermedades (agudas y crónicas), es
decir, se basa en la ‘totalidad de los síntomas carac-
terísticos’ (como en las enfermedades agudas), tal y
como se describe en varios párrafos del Organon de
la medicina.
Directrices de Hahnemann.
Uso del remedio del “genio
epidémico”
Como se discutió anteriormente en el caso de las en-
fermedades agudas y crónicas, Hahnemann también
estableció la individualización de directrices semio-
lógicas y terapéuticas para el enfoque de las enfer-
medades epidémicas. Del mismo modo en que cada
paciente genera un conjunto de signos y síntomas
característicos que lo distinguen de todas las demás
personas con la misma enfermedad, ya sea aguda o
crónica, también cada enfermedad epidémica “es un
fenómeno de carácter único” que debe distinguirse
de todos los brotes anteriores. Hahnemann, por lo
tanto, advierte el riesgo de aplicar en epidemias futu-
ras aquella información obtenida en brotes anteriores
sin hacer “un examen cuidadoso de la imagen pura
de la enfermedad que prevalece”.
Hahnemann explica que “al investigar la to-
talidad de los síntomas de las enfermedades epidé-
micas y esporádicas, es irrelevante que algo similar
haya aparecido o no en el mundo, bajo el mismo
nombre o bajo cualquier otro. La novedad o pecu-
liaridad de una enfermedad de tal índole no aporta
diferencia alguna, tanto en lo que respecta a su con-
sideración como a su tratamiento, dado que el médi-
co debe, ineludiblemente, contemplar el cuadro de
toda enfermedad predominante como si fuera algo
nuevo y desconocido, e investigarlo cabalmente por
sí mismo, si es que desea practicar la medicina de
un modelo real y efectivo; jamás sustituirá la obser-
vación real por conjeturas, jamás dará por admitido
que el caso de la enfermedad que enfrenta es algo
conocido, total o parcialmente, y siempre examinará
cuidadosamente al enfermo. Tal modo de proceder
es requisito ineludible en estos casos, dado que un
examen cuidadoso mostrará que toda enfermedad
que predomina es, en muchos aspectos, un fenóme-
no de carácter único que difiere vastamente de todas
las epidemias previstas a las que ciertos nombres se
han aplicado falsamente[...]” (Organon de la medici-
na, §100).
Debido a que en todas las enfermedades co-
lectivas la imagen patológica sólo puede surgir des-
pués de haber observado un número considerable
de individuos, Hahnemann propone observar varios
casos para poder esbozar “la imagen completa de la
enfermedad”, con base en “la totalidad de los signos
y síntomas” o ‘el genio epidémico’, de acuerdo con la
connotación homeopática de esta noción.
“Es muy probable que ante el primer caso
de una enfermedad epidémica que se presenta a la
observación del médico, éste no logre de inmediato
un conocimiento completo del cuadro pues sólo se
familiarizará con todos sus signos y síntomas me-
diante la asidua observación de varios casos de la
enfermedad colectiva. No obstante, el médico que es
observador cuidadoso puede con frecuencia, ya sea
desde el primer o el segundo paciente examinado,
lograr un conocimiento tan aproximado de lo que es
la verdadera epidemia que puede llevar en su mente
la imagen característica de ella y, más aún, encontrar
el remedio homeopático adecuado y tener éxito” (Or-
ganon de la medicina, §101).
Durante la búsqueda del medicamento del
‘genio epidémico’ hay que tener en cuenta que el
“cuadro característico de la epidemia” saldrá de la
‘totalidad de los signos y síntomas más peculiares,
raros y poco comunes’. El ‘remedio individualizado’
de este modo podría prescribirse terapéuticamente a
todos los individuos afectados por un mismo brote.
“A medida que se anotan los síntomas obte-
nidos en varios casos de esta epidemia el bosque-
jo del cuadro se va haciendo más completo, menos
desleído y verboso, más pleno de significado (más
característico) e incluye un mayor número de pecu-
liaridades de la enfermedad colectiva. Por una par-
24
LA HOMEOPATÍA DE MÉXICO. Volumen 84, número 696, mayo-junio 2015, p. 13-26.
Marcus Zulian Teixeira
te, los síntomas generales (por ejemplo, pérdida de
apetito, insomnio, etcétera) quedan perfectamente
definidos en cuanto a sus peculiaridades, y por otra
los síntomas más notables y especiales que son pe-
culiares a pocas enfermedades y de aparición más
rara, al menos en similar combinación, se vuelven
prominentes y constituyen lo que es característico de
la enfermedad epidémica. Todos los que hayan sido
afectados por una enfermedad predominante en una
época dada la han contraído de una misma fuente,
por lo que están padeciendo la misma enfermedad;
sin embargo la magnitud de tal enfermedad epidémi-
ca y la totalidad de los síntomas (el conocimiento de
ella, que es esencial para capacitarnos en la elección
del remedio homeopático que mejor convenga a este
conjunto de síntomas, debe obtenerse de la inves-
tigación completa del cuadro mórbido) no pueden
aprehenderse de un solo paciente, sino que tendrán
que deducirse (abstraerse) y precisarse perfecta-
mente a partir de los sufrimientos de varios pacientes
de diferentes constituciones” (Organon de la medici-
na, §102).
Al reflexionar sobre la naturaleza y el trata-
miento de las epidemias de fiebre intermitente (Or-
ganon de la medicina, §235 al 244), Hahnemann
reafirma la necesidad de individualizar el “remedio
homeopático (específico) adecuado para todos los
casos” (genio epidémico) por medio de las manifes-
taciones clínicas existentes de acuerdo con la “to-
talidad de los síntomas comunes a todos”. Con una
coherencia patente, Hahnemann subraya la premisa
epistemológica que indica el uso de sustancias sim-
ples (específicas) y la evitación de los medicamentos
complejos.
“Con respecto a las fiebres intermitentes que
prevalecen esporádica o epidémicamente (no aque-
llas que son endémicas de zonas pantanosas), a me-
nudo encontramos que cada paroxismo se compone
de dos estados opuestos alternantes (frío y calor, ca-
lor y frío), y aún con más frecuencia de tres (frío, ca-
lor, sudor). En consecuencia, el remedio para tratar
a estos estados, que será seleccionado de entre las
medicinas probadas (las comunes y no las antipsóri-
cas), debe ser capaz de producir (y los remedios de
esta clase son los más seguros) en el cuerpo sano
dos (o los tres) estados alternantes similares, o bien,
deberá corresponder por similitud de síntomas, de la
manera más homeopática posible, al estado alter-
nante más fuerte, más destacado y más peculiar (ya
sea al estado de frío, o al de calor o al de sudor, cada
uno con sus síntomas accesorios). No obstante, los
síntomas del paciente durante el periodo en que está
libre de fiebre deben de ser la guía principal para dar
con el remedio homeopático más apropiado” (Orga-
non de la medicina, §235).
“Las epidemias de fiebre intermitente en lu-
gares en que no son endémicas, son de la misma na-
turaleza que las enfermedades crónicas compuestas
de un paroxismo agudo aislado. Cada epidemia es
de un carácter peculiar, uniforme y común a todos los
individuos atacados, y cuando este carácter puede
ser hallado dentro de la totalidad de los síntomas que
son comunes a todos, nos guía al descubrimiento del
remedio homeopático (específico) adecuado para
todos los casos, lo que es casi universalmente útil
en aquellos pacientes que gozaban relativamente de
buena salud antes de la aparición de la epidemia, es
decir, que no eran enfermos crónicos por el desarro-
llo de la psora” (Organon de la medicina, §241).
Como se menciona en el artículo original33,
Hahnemann, además de indicar los remedios ho-
meopáticos como medio terapéutico para los casos
manifiestos de enfermedades epidémicas, seña-
la también la utilización de ‘los medicamentos ho-
meopáticos individualizados’ como una ‘práctica pro-
filáctica’. En este sentido, menciona como ejemplo el
uso de Atropa belladona, que había curado a perso-
nas afectadas por la fiebre escarlatina en epidemias
anteriores, como un remedio preventivo para futuros
brotes epidémicos similares. Vale la pena señalar
que se utilizó el mismo enfoque homeopático basado
en la “totalidad de los síntomas comunes a todos”
(genio de la epidemia) para la selección de los reme-
dios preventivos en cada etapa de la enfermedad.
“Corrobora notablemente esto el hecho de
que la escarlatina benigna de Sydenham, antes de
1801, prevalecía ocasionalmente como modalidad
epidémica entre los niños y atacaba sin excepción a
todos los que habían escapado de ella durante una
epidemia anterior. En un brote similar, que presencié
en Königslutter, por lo contrario todos los niños que
tomaron a tiempo una pequeña dosis de belladona
permanecieron inmunes a este enfermedad infantil
tan infecciosa. Si los medicamentos pueden proteger
contra una enfermedad que se ha encarnizado por
todos lados, deben poseer un poder superlativo de
afectar nuestra fuerza vital” (Organon de la medicina,
nota al §33).
“Posteriormente al año 1801, una especie
de púrpura miliar (roodvonk) que provino del oeste,
fue confundida por los médicos con fiebre escarlati-
na, pese a que ambas exhibían síntomas totalmente
diferentes; asimismo, mientras que la primera fue ge-
neralmente esporádica y tenía en Acónito un remedio
25
LA HOMEOPATÍA DE MÉXICO. Volumen 84, número 696, mayo-junio 2015, p. 13-26.
La Isoprolaxis no es Homeoprolaxis ni Inmunización Homeopática, sino Inmunización Isopática, y no se Fundamenta en el Modelo Epistemológico Homeopático: Respuesta a Golden (parte 1 de 2)
profiláctico y curativo, la segunda lo tenía en Bellado-
na y fue invariablemente epidémica. En los últimos
años parecería como si las dos se unieran de vez
en cuando para formar una sola fiebre eruptiva de
naturaleza peculiar, para la cual ni uno ni otro de los
remedios citados individualmente resultaría exacta-
mente homeopático” (Organon de la medicina, nota
al §73).
El uso profiláctico que Hahnemann le dio a
Atropa belladona en las epidemias de fiebre escarla-
tina es mencionado con insistencia por Golden, aun-
que inapropiadamente, para justificar la profilaxis en
general (incluyendo la isoprofilaxis). De manera ses-
gada, usa la evidencia “homeopática” (como resulta-
do de la utilización de soluciones elegidas en función
de su similitud con el ‘genio epidémico basado en los
síntomas’) para justificar su ‘práctica isopática’ (es
decir, basada en ‘nosodes’ elegidos con base en su
identidad con ‘agentes etiológicos’), confundiendo a
los lectores que no son conscientes de las diferen-
cias entre ambos. Combinando distintos enfoques,
Golden fundamenta varias de sus conclusiones so-
bre la eficacia de la isoprofilaxis (“hay un creciente
cuerpo de evidencia científica rigurosa que apoya la
efectividad de la inmunización homeopática cuando
se utilizan los remedios del GE o los nosodes”) en
la robusta y centenaria evidencia sobre la aplicación
de los medicamentos del GE para compensar las po-
bres pruebas en relación con el uso de los nosodes.
Según Hahnemann y el modelo epistemo-
lógico homeopático, ‘la prevención’ sólo es posible
cuando el remedio se selecciona de acuerdo con los
criterios del ‘genio epidémico’, y cuando éste es si-
milar a la totalidad de los síntomas característicos
de la “fase temprana de la epidemia” (“un remedio
que sea capaz de corresponder a la enfermedad en
su inicio, será el mejor preventivo”34, 35). Vale la pena
recordar que Hahnemann prescribía diferentes reme-
dios para cada etapa de una enfermedad epidémica,
los cuales se individualizaban sistemáticamente en
función de los síntomas correspondientes. Esta es
una condición sine qua non para que los medicamen-
tos del GE tengan una acción profiláctica efectiva en
cualquier epidemia, y se debe tener invariablemente
en cuenta para la selección de dichos remedios.
En una breve obra titulada Cura y prevención
de la fiebre escarlatina36, Samuel Hahnemann descri-
bió el uso de Atropa belladona para la prevención y el
tratamiento de las primeras etapas de una epidemia
ocurrida en Königslutter, en 1799. Dicho remedio se
eligió en función del GE de esa etapa particular de
la enfermedad ya que, según Hahnemann, “un me-
dicamento capaz de concordar rápidamente con una
enfermedad en su inicio, será su mejor preventivo”.
En este escrito también se describe el uso
de Opium e Ipeca para el tratamiento de dos condi-
ciones diferentes que se presentan en la etapa de
desarrollo de la enfermedad. Estos recursos fueron
prescritos solos o en alternancia en función del es-
tado particular de cada paciente y del conjunto de
síntomas correspondientes a cada manifestación de
la enfermedad: “por mi parte, cuando me refiero a
casos de la enfermedad completamente desarrollada
(en los que no se habla de la prevención o la supre-
sión de su inicio), me di cuenta de que tenía que lu-
char contra dos estados diferentes del cuerpo que a
veces se alternaban rápidamente entre sí, cada uno
de los cuales se componían de una convulsión de
síntomas”.
Hahnemann también menciona el uso de
Matricaria chamomilla para lo que él describe como
“piel insana” y “la característica tos sofocante” que
puede aparecer en el curso de la escarlatina37 (pági-
nas 162-163).
Un procedimiento similar se describe en dos
breves escritos sobre el tratamiento y la prevención
del cólera asiático38, 39, en los que Hahnemann indi-
ca como el remedio del GE de la primera etapa de
la enfermedad, con el objetivo particular de prevenir
su transmisión (enfoque profiláctico). Debido a la ex-
tremadamente corta duración de esta primera etapa
(dos horas), Hahnemann señaló: “esta primera eta-
pa, con su carácter tónico-espasmódico, es apenas
distinguible y pasa casi de inmediato a una segunda
etapa de carácter clónico-espasmódica” en la que
Cuprum se convierte en el remedio para la preven-
ción del GE, siendo representante de la “etapa tem-
prana de la epidemia”.
“Esto se informó al mundo en Dünaburg,
cuando mostró ser muy eficaz en el caso del cólera
asiático, ya que sólo falleció uno de los diez pacien-
tes tratados. El principal ingrediente que se utilizó fue
Camphora[...], la administración de Camphora solo,
y siempre en la fase más temprana de la afección,
ya que únicamente cuando se administra solo y
en la primera invasión de la enfermedad es tan
maravillosamente útil. Pero si los médicos vienen,
como es usual, demasiado tarde para el paciente, y
el momento favorable para prescribir Camphora ha
pasado, dando lugar a la segunda etapa en la que
Camphora ya no es útil, entonces su empleo es en
vano y los pacientes morirán a pesar de su empleo.
De ahí que en el instante en que un amigo enferme
26
LA HOMEOPATÍA DE MÉXICO. Volumen 84, número 696, mayo-junio 2015, p. 13-26.
Marcus Zulian Teixeira
de cólera, se debe tratar a sí mismo de inmediato con
Camphora y no esperar la asistencia médica, la cual,
aunque fuera buena, generalmente llegará cuando
sea muy tarde.
“He recibido muchas cartas desde Hungría
de personas que no son médicos, que han aliviado
a sus amigos, como por arte de magia, administran-
do Camphora en el momento en que se enfermaron.
Cuando el cólera aparece, por lo general, muestra
en su primera etapa un carácter espasmódico tóni-
co[...]. Es en esta primera etapa cuando Camphora
proporciona un alivio rápido, e incluso los amigos del
paciente deben de emplearlo en sí mismos, ya que
esta etapa termina pronto, ya sea con la muerte o ge-
nerando una segunda etapa, la cual es más difícil de
curar, y ya no con Camphora[...]. Si se descuida este
período inicial de la enfermedad, que con el empleo
de Camphora logra una recuperación favorable y una
rápida curación, las cosas pueden empeorar, ya que
Camphora deja de ser útil.
“Aún más, existen otros casos de cólera, es-
pecialmente en la región norte, en los cuales la prime-
ra etapa, de carácter espasmódico tónico, es difícil-
mente observable, de modo que la enfermedad pasa
rápidamente a la segunda etapa, con un carácter es-
pasmódico clónico[...]. En tales circunstancias el pa-
ciente deberá tomar uno o dos glóbulos de la más fina
preparación de Cuprum (elaborado a partir de cobre
metálico, siguiendo los pasos descritos en la segunda
parte de mi trabajo Enfermedades crónicas)”40.
“Los médicos deberían considerar la adver-
tencia, y adoptar el enfoque de convertir en resisten-
te, dando unas gotas de alcohol alcanforado (lo más
rápidamente posible), al paciente de cólera, con el fin
de tratarlo al comienzo de su enfermedad con dicho
medicamento (puro, alcohol alcanforado sin adul-
terar) que por sí solo es eficaz, y que sin duda des-
truye el miasma sobre el paciente, dándole, como he
enseñado, cada cinco minutos una gota de ella[...].
“Así, el cólera es más fácil, segura y casi mi-
lagrosamente curable, pero sólo durante el primer par
de horas desde el comienzo de la enfermedad, me-
diante el empleo de alcanfor puro, administrándolo an-
tes de que los médicos de las poblaciones de mayor
tamaño, habiendo sido citados, pudieran asistir. Pero
a su llegada podrían, incluso entonces, a través del
uso de alcohol alcanforado sin adulterar, si bien no cu-
rar el cólera por completo (luego de dos horas desde
su manifestación por lo general es demasiado tarde
para hacerlo) todavía aniquilar la totalidad del principio
contagioso de la afección en y alrededor del paciente,
así como eliminar la adhesión a sí mismos y a quienes
estuviesen cerca, con el objetivo de frenar la transmi-
sión del miasma a otras partes de la ciudad”.
Con base en las consideraciones anteriores
no cabe duda que el enfoque terapéutico y preventivo
de las enfermedades epidémicas, según el modelo
epistemológico homeopático, es uno mismo y similar
al que se aplica a otras enfermedades agudas y cró-
nicas (aunque con algunos ajustes menores). Éste
consiste en la identificación de la similitud entre la
totalidad de los síntomas característicos mostrados
por ‘un grupo de pacientes’ y las manifestaciones pa-
togenésicas de las sustancias descritas en la materia
medica homeopática para elegir un recurso sencillo e
individualizado en cada etapa de la enfermedad.
Como he señalado en mi artículo original41,
James Tyler Kent también usó este enfoque para el
tratamiento de las enfermedades epidémicas. Sin
embargo, como Golden se basó en gran medida en
los conceptos de Kent para fundamentar sus expli-
caciones equivocadas, es importante analizar esto
último con más detalle en la siguiente sección.
Directrices de Kent. Uso
del remedio del “genio
epidémico”
Con base en las premisas de Hahnemann, Kent
describió en la tercera lección de sus Lecturas so-
bre Filosofía Homeopática un protocolo semiológico
para diagnosticar el “grupo de remedios epidémicos”
(genio epidémico)42. En dicho texto, indica que para
comenzar hay que observar cuidadosamente a vein-
te personas afectadas por una enfermedad epidémi-
ca, y registrar todos sus síntomas de manera esque-
mática (clasificación por el repertorio) de tal manera
que cuando se evalúen colectivamente, se observe
“una imagen actual, como si un solo hombre hubiera
expresado todos los síntomas”. Anteponiendo el nú-
mero de pacientes que manifestó cada síntoma, el
médico homeópata se vuelve capaz de “conocer las
características esenciales de la epidemia” (la natura-
leza de la enfermedad) con base en la totalidad de
los síntomas comunes (síntomas patognomónicos) y
característicos (síntomas peculiares).
Luego, con la ayuda de un repertorio ho-
meopático, ella o él debe seleccionar 6 o 7 remedios
que cubran la totalidad de los síntomas de la epide-
27
LA HOMEOPATÍA DE MÉXICO. Volumen 84, número 696, mayo-junio 2015, p. 13-26.
La Isoprolaxis no es Homeoprolaxis ni Inmunización Homeopática, sino Inmunización Isopática, y no se Fundamenta en el Modelo Epistemológico Homeopático: Respuesta a Golden (parte 1 de 2)
mia en cuestión (grupo de remedios epidémicos) así
como refinar la imagen individual de cada remedio,
al comprobar su descripción en la materia médica
homeopática. A continuación, irá de lo general a lo
particular —pues “no hay otra forma de proceder en
la Homeopatía”— y ella o él deberá ajustar las ca-
racterísticas de cada paciente a las particularidades
de cada remedio seleccionado (individualización), ya
que siempre “se encontrarán pequeñas diferencias en
cada caso”, incluso entre los miembros de una misma
familia. Cuando ninguno de los remedios selecciona-
dos sea útil, “el médico debe volver a su anamnesis
original, para ver cuál de los otros remedios es el
más conveniente”. Kent hace hincapié en que si bien
la aplicación del método del genio epidémico para la
elección de los remedios homeopáticos exige un tra-
bajo duro, sus resultados son espectaculares.
“[...]Todo remedio tiene en sí mismo un cierto
estado de peculiaridades que lo identifica como un re-
medio individual, y el paciente tiene también un cierto
número de peculiaridades que lo identifican como un
paciente individual; por ello, el remedio debe adaptar-
se al paciente. No se debe prescribir remedio alguno
por la única razón de que esté en la lista, ya que ésta
únicamente se ha elaborado como un medio para fa-
cilitar el estudio de la epidemia. Solamente pueden
hacerse fáciles las cosas por medio de una inmensa
cantidad de trabajo, y si este trabajo pesado se rea-
liza al comienzo de una epidemia, la prescripción en
vuestros casos será rápida y encontraréis que vues-
tros remedios abortan los casos de enfermedad, con-
vierten en sencillos los casos malignos, simplifican la
escarlatina de tal manera que sería imposible clasi-
ficarla como tal, detienen el curso de la tifoidea en
una semana, y curan las fiebres remitentes en un día”
(Lecturas sobre Filosofía Homeopática, lección III).
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Apesar da secular eficácia terapêutica da homeopatia, fator imprescindível na manutenção deste método de tratamento até os dias atuais, o meio acadêmico e científico exige comprovações segundo os seus parâmetros de pesquisa e avaliação. Essa é sempre a tônica das discussões entre homeopatas e 'alopatas', pois esses dois métodos de tratamento estão fundamentados em paradigmas opostos, possuindo metodologias distintas e divergindo sobre inúmeros fatores: verificação dos poderes curativos das drogas utilizando a experimentação em indivíduos humanos sadios ou em doentes (animais); valorização de aspectos psíquicos, emocionais e gerais nessas experimentações; escolha do medicamento através dos princípios da semelhança ou dos contrários; utilização de doses infinitesimais ou ponderais; administração de medicamentos únicos ou combinados, etc. Essa obra foi idealizada na tentativa de aproximar o modelo homeopático à racionalidade médica atual, buscando nas publicações e pesquisas científicas modernas o substrato para fundamentar os principais conceitos da homeopatia, em especial, o princípio terapêutico pela similitude. Em diversas áreas do conhecimento humano, da física à fisiologia humana, assim como em centenas de medicamentos empregados pela farmacologia clássica, encontramos a confirmação dos pressupostos homeopáticos, semelhantemente ao citado por Hahnemann há mais de dois séculos. Buscando a aproximação científica da medicina homeopática com a medicina convencional, esperamos num futuro próximo poder participar conjuntamente na formação de uma Medicina única, na qual o benefício ao paciente esteja acima de qualquer outro objetivo. Principais tópicos O método de cura homeopático reiterado pelo conhecimento científico moderno. O princípio terapêutico homeopático observado na história da medicina. Relatos de curas homeopáticas por médicos de todas as épocas. Estudo minucioso dos pilares fundamentais da homeopatia: lei dos semelhantes e experimentação no homem são. O princípio da similitude segundo a racionalidade científica dos séculos XVI a XIX: lei dos semelhantes como lei natural. O princípio da semelhança evidenciado em outras áreas do conhecimento humano (física, psicoterapia). Conceitos homeopáticos abordados segundo os fundamentos da fisiologia moderna. O mecanismo de ação das drogas homeopáticas evidenciado pela farmacologia clínica e experimental: fundamentação dos preceitos homeopáticos na observação dos efeitos secundários de centenas de fármacos modernos. Sugestões de pesquisa homeopática com drogas convencionais. Available at: http://homeozulian.med.br/homeozulian_visualizarlivroautor.asp?id=3
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The homeopathic model applies the secondary action or vital reaction of the organism as a therapeutic method and thus prescribes treatment by similitude, which consists in administering to ill individuals substances that cause similar symptoms in healthy individuals. The vital, homeostatic or paradoxical reaction of the organism might be explained scientifically by means of the rebound effect of modern drugs, which might cause fatal iatrogenic events after discontinuation of antipathic (a term used in alternative medicine for palliative treatment, also known as enantiopathic) treatment. Although the rebound effect is studied by modern pharmacology, it is poorly communicated to and discussed among healthcare professionals, who are thus deprived of information needed for the safe management of modern drugs. This article presents an up-to-date review on the rebound effect of modern drugs that grounds the homeopathic principle of healing and calls the attention of doctors to this type of adverse effect that is usually unnoticed. The rebound effect of modern palliative drugs, which was pointed out by Hahnemann more than two centuries ago, might cause fatal adverse events and is illustrated by the examples of acetylsalicylic acid, anti-inflammatory agents, bronchodilators, antidepressants, statins, proton-pump inhibitors, etc. Although the rebound effect is expressed by a small fraction of (susceptible) individuals and might be avoided by gradual tapering of antipathic drugs, it exhibits epidemiologic importance as a function of the massive use of such palliative drugs and the lack of knowledge in its regard.
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Dear Editor, The homeopathic scientific model suffers constant criticism due to employ different assumptions and antagonistic to conventional scientific model, despite constantly develop studies confirming their premises [1-3]. The preferred target of the critics and skeptics rests on the principle of similitude curative (‘like cures like’) and the use of ultra-high dilutions (dynamized medicines). While the principle of similitude is scientifically grounded in the rebound effect (paradoxical reaction) of conventional drugs [4,5], being recently proposed its therapeutic application by modern pharmacology (‘paradoxical pharmacology’) [6-8], several studies show clinical, biological and physical-chemistry activities of ultra-high dilutions in experimental models [9]. Despite these evidences, many skeptics questioning the ‘plausibility’ of the homeopathic model. Disregarding the biological effect of the homeopathic medicines, they gathered in public squares from different countries with the purpose of ingesting large doses of these ‘implausible’ ultra-high diluted drugs and show that nothing will happen, because they would not have the power to cause adverse events as the conventional drugs. Although they have not notified any disorder after this massive ingestion of dynamized homeopathic medicines, a recent systematic review suggests that they must have suffered serious consequences, as we have suggested in the past. [10] In order to counteract the widespread idea that homeopathy ‘is safe to use’, Posadzki et al. [11] conducted a systematic review to critically evaluate the evidence regarding the adverse effects (AEs) of homeopathy described in published case reports and case series. In a total of 38 reports analyzed, 30 pertained to direct AEs of homeopathic medicines encompassing 1142 patients submitted to various medicines and forms of treatment (mostly, complex homeopathic medicines in low potencies). Reporting that “in 94.7% of cases the potencies were described as below of the 12ª Centesimal, the point beyond which the likelihood of a single molecule being present in the remedy approaches zero”, the authors claim that “in the majority of cases, the possible mechanism of action involved allergic reactions or ingestion of toxic substances”. With this approach, the authors seek to dismiss the biological effects of ultra-high dilutions, because if they cause AEs would be confirming the plausibility of its possible therapeutic effects. However, toxicological tests are required to affirm that AEs are a consequence of toxic (allergic) effects of the substances or of ‘imponderable’ effects of ultra-high dilutions. In view of the recent report cited in the review [12] in which a complex homeopathic medicine indicated for treating infant colic (Gali-col Baby, GCB) caused apparent life-threatening events (ALTEs were described by the National Institutes of Health consensus group in 1986 as “an episode that is frightening to the observer and that is characterized by some combination of apnea (central or occasionally obstructive), color change (usually cyanotic or pallid but occasionally erythematous or plethoric), a marked change in muscle tone (usually marked limpness), choking or gagging” [13]) in consequence of the ‘toxicity of active ingredients’ (Citrullus colocynthis, Matricaria chamomilla, Bryonia alba, Nux vomica, Veratrum album, Magnesia phosphorica and Cuprum metallicum at potencies between 4C and 5C), Oberbaum et al. [14] performed a toxicological study of these components showing that “doses ingested in the GCB series were 10-13 orders of magnitude smaller than those reported to cause toxic reactions in humans” and that “there was poor correlation between symptoms with GCB and toxic profiles of the components”. As alternative explanation, they suggest that “four components (Veratrum album, Cuprum metallicum, Bryonia alba and Matricaria chamomilla) have an intermediate to high propensity to produce at least one of the five symptoms that define ALTE, when given in homeopathic dilutions. Two of these (Veratrum album and Cuprum metallicum) have an intermediate-to-high propensity to produce three of the four possible ALTE symptoms”. The authors conclude that “it is unlikely that the ALTE following ingestion of GCB was a toxic reaction to any of the drug’s component”, proposing the ‘homeopathic theory’ (pathogenetic manifestations) [15] as explanation for this linkage. In view of these results, it can be inferred that AEs caused by homeopathic medicines at potencies ≥ 6C ‘are more closely related to the imponderable effects of ultra-high dilutions than the toxic (allergic) effects of substances’. Accordingly, other case reports cited in that review described serious AEs with potencies of this magnitude, including the occurrence of ‘drug rash with eosinophilia and severe pulmonary involvement’ after using Sedativ PC (complex homeopathic medicine with 6 ingredients in 6CH) [16], and the occurrence of ‘heart disease and bladder cancer’ with a complex homeopathic medicine in very high potencies (Aconitum napellus, Barytacarbonica, Cantharis vesicatoria, Gambogia, Pulsatilla nigricans and Rhus toxicodendron at 1000c, M or 10M potencies) [17], discarding any influence of ‘toxicity of substances’. Similarly, in a systematic review on information regarding adverse effects of homeopathic medicines including 19 reports of clinical trials, 19 case (or case series) reports and 15 homeopathic pathogenetic trials, Dantas and Rampes [18] concluded that “the mean incidence of AEs of homeopathic medicines (ultra-high dilutions) was greater than placebo (9.4/6.1) in controlled clinical trials”, including mostly headaches, tiredness, skin eruptions, dizziness, bowel dysfunction such as diarrhea or loose stools and, more frequently, aggravations of symptoms following the administration of homeopathic medicines. Countering the false adage that “if homeopathic medicines do not do well, evil also do not do”, the evidence of the manifestations of serious AEs with the inappropriate use of complex homeopathic medicines and/or very low potencies are an alert to the need to achieve a ‘good homeopathic clinical practice’, in conformity with the fundamentals of ‘therapeutic similitude’ according to the ‘pathogenetic experimentation’ and the ‘individualized medicines’. On the other hand, allows observation of biological effect of ultra-high diluted substances, reiterating the scientific validity of the use of the ‘dynamized medicines’.
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Supported in the Hippocratic aphorism primum non nocere, the bioethical principle of non-maleficence pray that the medical act cause the least damage or injury to the health of the patient, leaving it to the doctor to assess the risks of a particular therapy through knowledge of possible adverse events of drugs. Among these, the rebound effect represents a common side effect to numerous classes of modern drugs, may cause serious and fatal disorders in patients. This review aims to clarify the health professionals on clinical and epidemiological aspects of rebound phenomenon. A qualitative, exploratory and bibliographic review was held in the PubMed database using the keywords 'rebound', 'withdrawal', 'paradoxical', 'acetylsalicylic acid', 'anti-inflammatory', 'bronchodilator', 'antidepressant', 'statin', 'proton pump inhibitor' and 'bisphosphonate'. The rebound effect occurs after discontinuation of numerous classes of drugs that act contrary to the disease disorders, exacerbating them at levels above those prior to treatment. Regardless of the disease, the drug and duration of treatment, the phenomenon manifests itself in a small proportion of susceptible individuals. However, it may cause serious and fatal adverse events should be considered a public health problem in view of the enormous consumption of drugs by population. Bringing together a growing and unquestionable body of evidence, the physician needs to have knowledge of the consequences of the rebound effect and how to minimize it, increasing safety in the management of modern drugs. On the other hand, this rebound can be used in a curative way, broadening the spectrum of the modern therapeutics. http://ramb.elsevier.es/pt/linkresolver/efeito-rebote-dos-farmacos-modernos/90259384/
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Homeopathy is based on principles and a system of knowledge different from the ones supporting the conventional biomedical model: this epistemological conflict is the underlying reason explaining why it is so difficult to accept by present-day scientific reason. To legitimize homeopathy according to the standards of the latter, research must confirm the validity of its basic assumptions: principle of therapeutic similitude, trials of medicines on healthy individuals, individualized prescriptions and use of high dilutions. Correspondingly, basic research must supply experimental data and models to substantiate these principles of homeopathy, whilst clinical trials aim at confirming the efficacy and effectiveness of homeopathy in the treatment of disease. This article discusses the epistemological model of homeopathy relating its basic assumptions with data resulting from different fields of modern experimental research and supporting its therapeutic use on the outcomes of available clinical trials. In this regard, the principle of individualization of treatment is the sine qua non condition to make therapeutic similitude operative and consequently for homeopathic treatment to exhibit clinical efficacy and effectiveness.
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By applying the principle of therapeutic similarity, homeopathy seeks to stimulate the organism to react against its own disturbs. For homeopathic medicines to awaken effective homeostasis responses they must be individualized, this means that they must be chosen according to their similarity to the set of characteristic symptoms in patients. In this way, by aiming at decreasing individual susceptibility predisposing to disease, homeopathic medicines have healing and preventive effects in many human illnesses. On the other hand, homeopathic medicines may have specific indications in the treatment and prevention of epidemic diseases provided they are also chosen according to the particular set of symptoms peculiar to a given epidemic, viz. the so-called “epidemic genius”, as historical examples show. This update paper discusses the epistemological foundations of Hahnemann’s homeopathy as a preventive medical approach, the scientific evidences supporting its clinical application and the minimum requirements to employ it both therapeutically and preventively in epidemics.
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Homoeopathic immunisation was first used in 1798, but remains controversial with some homoeopathic practitioners. Teixeira supports the use of genus epidemicus (GE) remedies, but strongly condemns the use of nosodes for disease prevention. However, Teixeira failed to fully understand the principle of similars, he used a double standard when comparing evidences using GE remedies and nosodes, he misread information demonstrating the safety of long-term homoeoprophylaxis (HP), and he appeared to be unaware of scientific evidence which is available supporting the prophylactic use of nosodes. These four areas are addressed in turn, and evidence from 1798 to 2012 is presented showing that appropriate homoeopathic immunisation using GE remedies and/or nosodes has the potential to prevent much suffering without any risk of possible short-term toxic damage or long-term energetic adverse effects.
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Homeopathic treatment is based on the principle of similitude ('like cures like') administering to sick individuals substances that cause similar symptoms in healthy individuals, employing the paradoxical or biphasic action of the organism as therapeutic response. This homeostatic, vital or secondary action of the organism is scientifically explained by the rebound effect of drugs, resulting in worsening of symptoms after enantiopathic treatment withdrawal. Natalizumab reduces relapses in patients with active multiple sclerosis (MS), but recent studies report severe worsening of MS after suspension of treatment, as a consequence of the rebound effect. Extending this source of evidence, this work reviews research that demonstrates secondary worsening of MS after discontinuation of natalizumab, a human monoclonal antibody that suppresses the disease inflammatory activity as primary action. Several studies refer to the immune reconstitution inflammatory syndrome (IRIS) as a plausible explanation of reactivation of MS after withdrawal of natalizumab: a rebound effect or secondary action of the organism in response to the primary immunosuppression caused by the drug. Relapses of MS after discontinuation of natalizumab treatment indicate rebound of disease activity, supporting the homeopathic principle and warning healthcare professionals about this serious iatrogenic event.
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Aim: The aim of this systematic review was to critically evaluate the evidence regarding the adverse effects (AEs) of homeopathy. Method: Five electronic databases were searched to identify all relevant case reports and case series. Results: In total, 38 primary reports met our inclusion criteria. Of those, 30 pertained to direct AEs of homeopathic remedies; and eight were related to AEs caused by the substitution of conventional medicine with homeopathy. The total number of patients who experienced AEs of homeopathy amounted to 1159. Overall, AEs ranged from mild-to-severe and included four fatalities. The most common AEs were allergic reactions and intoxications. Rhus toxidendron was the most frequently implicated homeopathic remedy. Conclusion: Homeopathy has the potential to harm patients and consumers in both direct and indirect ways. Clinicians should be aware of its risks and advise their patients accordingly.
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Homeopathy is based on the principle of similitude (similia similibus curentur) using medicines that cause effects similar to the symptoms of disease in order to stimulate the reaction of the organism. Such vital, homeostatic or paradoxical reaction of the organism is closely related to rebound effect of drugs. Review of the literature concerning the rebound effects of drugs used to suppress gastric acidity, particularly proton pump inhibitors (PPIs). The mechanism of action of these effects is discussed. Rebound in terms of clinical symptoms and physiological effects occur in about 40% of people taking PPIs, their timing depends on the half-life of the drug and the adaptation period of the physiological mechanisms involved. The wide use of PPIs may be linked to the rising incidence of carcinoid tumours. These findings support Hahnemann's concept of secondary action of drugs. We are developing a homeopathic materia medica and repertory of modern drugs on the basis of reported rebound effects.