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La corpulencia como un hecho social entre los adultos chilenos del siglo XXI

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La corpulencia como un hecho social entre La corpulencia como un hecho social entre La corpulencia como un hecho social entre La corpulencia como un hecho social entre La corpulencia como un hecho social entre los adultos chilenos del siglo XXI los adultos chilenos del siglo XXI los adultos chilenos del siglo XXI los adultos chilenos del siglo XXI los adultos chilenos del siglo XXI Claudia Giacoman Hernández Resumen La obesidad y la corpulencia, es decir, el volumen del cuerpo medido a través del índice de masa corporal (IMC), son fenómenos complejos y multidimensionales, donde la biología, lo psicológico, social y la cultura, se entrelazan para darle forma. En este artículo, a partir del análisis estadístico de las variables sociales vinculadas a la corpulencia en la población adulta chilena, buscamos demostrar que el volumen que un cuerpo adquiere está in-fluenciado por las características del orden social en el que se inserta, y que el papel que las variables sociales juegan en su definición varía según el género. Palabras claves índice de masa corporal, determinantes sociales, género Abstract Obesity and body size, measured by body mass index (BMI) are complex and multidimensional phenomena, where the biological, psychological, social and culture intertwine to shape it. In this article, from a statistical analysis of the social variables associated with BMI in the Chilean adult population, we show that the body size is influenced by the characteristics of social order in which it is inserted and that the role of social variables play in its definition varies according to gender.
Claudia Giacoman Hernández
Caderno Espaço Feminino | v. 23 | n. 1/2 |p. 221-236| 2010 219
La corpulencia como un hecho social entreLa corpulencia como un hecho social entre
La corpulencia como un hecho social entreLa corpulencia como un hecho social entre
La corpulencia como un hecho social entre
los adultos chilenos del siglo XXIlos adultos chilenos del siglo XXI
los adultos chilenos del siglo XXIlos adultos chilenos del siglo XXI
los adultos chilenos del siglo XXI
Claudia Giacoman Hernández
Resumen
La obesidad y la corpulencia, es decir, el volumen del cuerpo
medido a través del índice de masa corporal (IMC), son
fenómenos complejos y multidimensionales, donde la
biología, lo psicológico, social y la cultura, se entrelazan
para darle forma. En este artículo, a partir del análisis
estadístico de las variables sociales vinculadas a la
corpulencia en la población adulta chilena, buscamos
demostrar que el volumen que un cuerpo adquiere está in-
fluenciado por las características del orden social en el que
se inserta, y que el papel que las variables sociales juegan
en su definición varía según el género.
Palabras claves
índice de masa corporal, determinantes sociales, género
Abstract
Obesity and body size, measured by body mass index (BMI)
are complex and multidimensional phenomena, where the
biological, psychological, social and culture intertwine to shape
it. In this article, from a statistical analysis of the social
variables associated with BMI in the Chilean adult population,
we show that the body size is influenced by the characteristics
of social order in which it is inserted and that the role of social
variables play in its definition varies according to gender.
Keywords
body mass index, social determinants, genre
Socióloga, Pontifícia Universidade Católica de Chile, Master 2
en Sociologia, École des Hautes Études en Sciences Sociales.
Doctorante en Sociologia École des Hautes Études en Sciences
Sociales.
Recebido em 30/06/2010. Aprovado em 30/09/2010
La corpulencia como un hecho social entre los adultos chilenos del siglo XXI
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La medicina describe la obesidad como una
acumulación excesiva de grasa en el cuerpo asociada
con un peso corporal elevado, cuyo origen estaría en
un desequilibrio entre la ingesta y el gasto de
energía. Esta mirada puramente material de la
obesidad es reduccionista, pues olvida que el cuerpo
además de un organismo vivo es también un porta-
dor de significados, y por ello, la forma que el cuerpo
adquiere se encuentra también moldeada por la cul-
tura y el orden social al que los individuos
pertenecen1.
La obesidad y la corpulencia, es decir, el volumen
del cuerpo medido a través del índice de masa cor-
poral (IMC)2, son fenómenos complejos y
multidimensionales, donde la biología, lo psicológi-
co y la cultura, se entrelazan para darle forma, pues
son “fenómenos sociales totales” en el sentido des-
crito por Marcel Mauss 3.
En este artículo, a partir del análisis de las
variables sociales vinculadas a la corpulencia en la
población adulta chilena, buscamos demostrar que
el volumen que un cuerpo adquiere está influencia-
do por las características del orden social en el que
se inserta. A la vez, mediante el análisis de este
fenómeno deseamos contribuir a una reflexión crí-
tica sobre la naturalización de los fenómenos sociales
vinculados a la corporeidad.
La corpulencia como un “hecho social”
La estatura y el peso de una persona, y en
consecuencia, también su volumen corporal,
aparentan ser hechos puramente naturales, ya que
refieren a propiedades físicas del cuerpo humano las
que son habitualmente pensadas como
conmensurables y objetivas. No obstante, esta
dimensión natural del cuerpo puede hacernos olvi-
dar que estas características corporales son a su vez
productos sociales4 y que de hecho, ellas son también
reflejo de los sistemas de valores que caracteriza a
una comunidad determinada5, de modo que, el
cuerpo social va a delimitar el cuerpo físico y la
manera en el que es percibido por los integrantes de
un grupo 6.
1 LE BRETON, David. La
Sociologia del Cuerpo.
Buenos Aires: Ediciones
Nueva Visión, 2002, p. 7.
2 En el marco de esta
investigación utilizamos el
IMC como una variable
para aproximarse al
tamaño del cuerpo de
distintos grupos de la
población adulta en Chile.
Para información más
detallada ver la
metodología.
3 MAUSS, Marcel. Essai sur
le don. Paris: PUF, 2007,
p. 66.
3 BOURDIEU, Pierre
‘Remarques provisoires
sur la perception sociale
du corps’, Actes de la
Recherche en Sciences
Sociales, 14 (1977), p. 51.
4 DE GARINE, Igor y
POLLOCK Nancy J (ed.).
Social aspects of obesity.
Luxembourg: Gordon and
Breach Publishers, 1995,
p. xviii.
6 DOUGLAS, Mary. Natural
Symbols. London, New
York: Routledge, 1996, p.
69.
Claudia Giacoman Hernández
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En tanto producto social, la corpulencia de una
persona puede variar según su posición social. Una
gran parte de las investigaciones realizadas en paí-
ses desarrollados ha tendido a mostrar que la
obesidad predomina en los grupos más
desfavorecidos, especialmente en las mujeres7,
aunque la situación varía según el tipo de indicado-
res que se utilice8. Por su parte, en los países en
desarrollo, usualmente se ha creído que la obesidad
emerge en lo alto de la jerarquía social9, pero los
estudios realizados en las últimas décadas han cons-
tatado que a medida que aumenta el Producto Na-
cional Bruto de estas naciones, las fuertes
corpulencias también aumentan en los grupos po-
bres10.
Las ciencias sociales han aventurado varias
hipótesis para explicar la distribución diferenciada
de la corpulencia según la posición social, existiendo
tanto autores que argumentan que la obesidad se
encuentra en el origen de las diferencias
socioeconómicas de los individuos como aquellos que
la vislumbran como una consecuencia de la
pertenencia social 11. Las investigaciones de la
primera línea de lectura han estado asociadas al
estudio de la desviación social y el estigma. Quienes
leen la distribución social de la corpulencia desde
esta perspectiva argumentan que el hecho de tener
un volumen corporal determinado tendría
consecuencias sociales en contexto de interacción,
de modo que quienes tienen una corpulencia consi-
derada excesiva serían objeto de discriminación,
influyendo así en su movilidad social 12.
Entre quienes proponen que el tamaño corporal
es un reflejo de la posición social, están primero
aquellos que enfatizan que las desigualdades
corporales se deberían a un acceso diferenciado a
bienes, servicios y conocimientos relacionados con
el cuidado del cuerpo. En el caso específico de la
relación entre años de estudio y la obesidad, encon-
tramos por ejemplo estudios como el de Mirowsky y
Ross, donde se postula que las diferencias podrían
deberse a que la educación habilita a las personas a
integrar en su vida comportamientos saludables so-
bre la base de los conocimientos que disponen 13.
7SOBAL, Jeffrey y
Stunkard, Albert J.
·‘Socioeconomic status
and obesity: a review of the
literature’, Psychological
bulletin., 105 (1989), p.
260-275.
8 e.g. WARDLE, Jane,
WALLER, Jo y JARVIS
Martin J., ‘Sex Differences
in the Association of
Socioeconomic Status
With Obesity’, Am J Public
Health, 92 (2002), p.
1299-1304; RÉGNIER,
Faustine ‘Obésité,
corpulence et statut social
: une comparaison France/
États-Unis (1970-2000)’,
INRA Sciences Sociales
Recherches en Économie
et Sociologie Rurales,
2005, p. 1-4.
9 SOBAL y STUNKARD, op.
cit. 260-275.
10 MONTEIRO, Carlos A. et
al., ‘Socioeconomic status
and obesity in adult
populations of developing
countries: a review’,
Bulletin of the World
Health Organization, 82
(2004), p. 940-946;
WORLD HEALTH
ORGANIZATION, ‘Obesity:
preventing and managing
the global epidemic’,
World Health
Organization Technical
Report Series, 894 (2000),
p. 125; DELPEUCH F. y
MAIRE, B. ‘Obésité et
développement des pays
du sud’, Médecine
tropicale, 57 (1997), p.
380-388.
11 POULAIN, Jean-Pierre
‘L’obésité et les pratiques
alimentaires’, en Manger
aujourd’hui. Attitudes,
normes et pratiques,
La corpulencia como un hecho social entre los adultos chilenos del siglo XXI
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Mas, el problema de esta lectura es que adjudica de
por sí una cualidad positiva a los criterios definidos
por la medicina como buenos para la salud. Quizás
más bien lo que sucede es que los individuos más
educados comparten los criterios dominantes,
posiblemente concordantes con la visión médica,
sobre lo que es un cuerpo ideal y las acciones a se-
guir para lograrlo.
También están quienes señalan que la desigual
distribución de la corpulencia se ancla en
representaciones diferenciadas del cuerpo según el
grupo de pertenencia social. Esta interpretación
cuenta con autores que dialogan con la tesis
bourdesiana de la distinción, en donde el gusto por
la delgadez de las clases acomodadas, la
predominancia en ellas de los cuerpos esbeltos, su
rechazo a la grasa y el desprecio por la fuerza física,
estarían enraizadas en sus condiciones materiales de
existencia y los hábitos de consumo que de estos
derivan14. Como señala Bolstanki, lo que sucedería
es que a medida que los individuos se apartan de la
labor manual y se aproximan hacia el trabajo inte-
lectual, disminuye el valor otorgado a la fuerza físi-
ca y aumenta aquel proporcionado a la apariencia
corporal15.
La evidencia empírica sobre este tema muestra
que en la actualidad el deseo de la delgadez está
bastante extendido en toda la población. Por
ejemplo, Règnier en un análisis comparativo de la
obesidad entre Francia y Estados Unidos muestra
que en ambos países el deseo de bajar de peso se
encuentra presente en todos los medios sociales,
aunque las mujeres desean bajar más kilos en
promedio que los hombres16. Ello puede estar
asociado a la mayor presión que existe sobre la
apariencia física de las mujeres17. Pese a esta apa-
rente homogeneidad en el deseo de adelgazar, esta
misma autora demuestra que al controlar esta
relación por la corpulencia de los individuos, los gru-
pos acomodados prestan mayor atención a su peso y
tienen ideales corporales más delgados que los gru-
pos populares, fenómeno que sería más marcado en
las mujeres, coincidiendo con lo intuido por diver-
sos investigadores18.
Paris, 2002: Editions
Privat, p. 161.
12 e.g. CAHNMAN, Werner
J. ‘The Stigma of Obesity’,
The Sociological
Quarterly, 9 (1968), p.
283-299; MADDOX,
George L., BACK, Kurt W.
y LIEDERMAN, Veronica
R. ‘Overweight as Social
Deviance and Disability’,
Journal of Health and
Social Behavior, 9 (1968),
p. 287-298; DEJONG,
Willaim, ‘The Stigma of
Obesity: The
Consequences of Naive
Assumptions Concerning
the Causes of Physical
Deviance’, Journal of
Health and Social
Behavior, 21 (1980), p. 75-
87; CARR, Deborah y
FRIEDMAN, Michael A. ‘Is
Obesity Stigmatizing?
Body Weight, Perceived
Discrimination, and
Psychological Well-Being
in the United States’,
Journal of Health and
Social Behavior, 46
(2005), p. 244-259.
13 MIROWSKY, John y
ROSS, Catherine E.
‘Education, Personal
Control, Lifestyle and
Health: A Human Capital
Hypothesis’, Research on
Aging, 20 (1998), p. 415-
449.
14BOURDIEU, Pierre,
Distinction, Cambridge,
Massachusetts: Harvard
University Press, 1984), p.
185-191; BOURDIEU,
‘Remarques provisoires’
op. cit. p. 51.16
BOLTANSKI, Luc, ‘Les
usages sociaux du corps’,
Annales. Économies,
sociétés, civilisations, 26
(1971), p. 205-233.
Claudia Giacoman Hernández
Caderno Espaço Feminino | v. 23 | n. 1/2 |p. 221-236| 2010 223
Otra variable que resulta interesante de conside-
rar en el análisis de la corpulencia es el matrimonio,
pues si bien ha sido analizada en varias
investigaciones epidemiológicas, esta variable ha
sido poco estudiada en los estudios sociológicos so-
bre los determinantes de la corpulencia y la
obesidad. En general, las investigaciones en
epistemología social han tendido a asociar positiva-
mente el sobrepeso con al hecho de estar casado 19.
Los resultados de Régnier sobre la obesidad en
Francia y los Estados Unidos relativizan estas
conclusión, dado que ella identifica que esta relación
es positiva solamente entre las mujeres galas y no en
los hombres, mientras que en el caso estadounidense
se habría producido una evolución, pasando desde
una relación positiva entre el ser un hombre casado
y la obesidad en la década de los setenta, a una
ausencia de relación en la actualidad20. En los casos
donde esta relación ha sido encontrada, esta ha ten-
dido a asociarse a cambios en los estilos de vida en-
tre los casados y los solteros.
Finalmente, la edad, también ha sido una
variable continuamente analizada en su relación con
la corpulencia. Esta variable pese a estar
biológicamente definida, se asocia a
comportamientos que están construidas socialmen-
te, al igual como sucede con el sexo. Los estudios
tienden a mostrar que en general existe una
tendencia a aumentar de peso a medida que la edad
aumenta. Estas variaciones durante el ciclo de vida,
se asocian con prevalencias de obesidad mayores en
los adultos que en los jóvenes, siendo uno de los pocos
fenómenos que aparece relativamente invariable
entre los países y el cual es descrito por Jean-Pierre
Poulain como un dato “clásico” en la materia 21. En
el caso de la edad, generalmente ha sido difícil de
determinar cuánto de este efecto es un componente
biológico y cuanto está relacionado a cambios en los
estilos de vida de las personas con el paso de los años.
Metodología
La Encuesta Nacional de Salud (ENS) 200322 es
el instrumento con el que trabajaremos para el
15 BOLTANSKI, Luc, ‘Les
usages sociaux du corps’,
Annales. Économies,
sociétés, civilisations, 26
(1971), p. 205-233.
16RÉGNIER, Faustine,
‘Obesité, corpulence et
souci de minceur:
inégalités sociales en
France et aux Etats-Unis’,
Cahiers de Nutrition et
Dietetique, 41 (2006), p. 6.
17 BORDO, Susan R.
Unbearable weight :
feminism, Western
culture, and the body,
Berkeley and Los Angeles,
California: University of
California Press, 2003.
18 e.g. GRACIA, Mabel y
CONTRERAS, Jesús ‘Corps
gros, corps malades ? Une
perspective
socioculturelle’, Corps, 1
(2008), p. 66.
19 ROSS, Catherine E. y
MIROWSKY, John ‘Social
Epidemiology of
Overweight: A Substantive
and Methodological
Investigation’, Journal of
Health and Social
Behavior, 24 (1983), p.
296.
20 RÉGNIER, Faustine,
‘Obésité, corpulence et
souci de minceur ‘ op. cit.
21 POULAIN, Jean-Pierre.
Manger aujourd’hui :
attitudes, normes et
pratiques. Paris: Privat,
2000, p. 164.
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análisis de la corpulencia y la prevalencia de
obesidad en Chile. Esta encuesta fue aplicada el año
2003 por la Pontificia Universidad Católica de Chi-
le por encargo del Ministerio de Salud de ese país.
La aplicación constó de un cuestionario y de un
examen de salud voluntario realizado por
enfermeras y encuestadores. Este instrumento tiene
la particularidad de haber medido el peso y la talla
de los individuos participantes en el estudio lo que
ha permitido calcular el índice de masa corporal
(IMC)23 y las clases de corpulencia que propone la
Organización Mundial de la Salud (OMS)24, es decir:
bajo peso, peso normal, sobrepeso y obesidad.
La ENS 2003 fue aplicada a una muestra
aleatoria y representativa de la población mayor de
17 años de todo el país (según sexo, edad, nivel
socioeconómico, región y zona de habitación). El
diseño muestral contempló dos fases. La primera
corresponde al muestro utilizado en la Encuesta de
Calidad de Vida 200025, con un diseño muestral
probabilístico, estratificado y trietápico (conglome-
rado geográfico, viviendas particulares ocupadas y
personas de 15 años y más). La segunda fase,
corresponde a un submuestreo estratificado por sexo
y cuatro tramos de edad (17 a 24 años, 25 a 44 años,
45 a 64 años, 65 y más años) realizado teniendo
como marco muestral a los 6.228 individuos parti-
cipantes del estudio anterior. Sólo un 59% de los
encuestados de la ENS 2003 fueron los mismos que
los encuestados de la ECVS 26
Nosotros trabajamos en este artículo con una
submuestra de 3.284 casos correspondientes a los
encuestados de 20 años y más, con el fin de poder
comparar nuestros resultados con los obtenidos en
otros países.
Las variables incluidas en el análisis de regresión
fueron elegidas a partir de la literatura existente y
de los resultados obtenidos en un análisis descriptivo
previo. El modelo general, la variable dependiente
fue el IMC (kg/m2) y las variables independientes
fueron el sexo, la edad, la edad al cuadrado, los años
de estudio y el hecho de estar casado como una
variable dummy donde la categoría de referencia fue
el hecho de no estar casado. Adicionalmente, cabe
22 La base de datos con la
información de ambas
encuestas fueron
proporcionadas por el
Ministerio de Salud de
Chile a nuestro centro de
investigación mediante la
firma de un convenio. Se
quiere agradecer a este
ministerio por su buena
disposición y continua
colaboración.
23 El índice de masa
corporal (IMC) es el
indicador recomendado
por la OMS para calcular la
corpulencia de una
persona y se establece en
función del peso en
kilogramos del individuo
dividido por el cuadrado
de la talla en metros.
24 La OMS propone
clasificar la corpulencia de
los adultos en cuatro
categorías: bajo peso (IMC
< 18,5), peso normal (18,5
d” IMC d” 24,99),
sobrepeso (25 d” IMC d”
29,99) y obesidad (IMC e”
30)
25 Esta encuesta fue la
primera encuesta
poblacional a escala
nacional que se aplicaba
sobre salud en Chile.
26 Ministerio de Salud de
Chile, ‘Resultados I
Encuesta Salud, Chile
2003’, 2004 Disponible le
22 de junio de 2010 en:
<http://epi.minsal.cl/
epi/html/invest/ENS/
InformeFinalENS.pdf>.
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señalar que la edad también fue incorporada al
cuadrado, debido a que su relación con el IMC es
cuadrática. En suma, la regresión elaborada fue la
siguiente:
IMC=B0+ B1mujer + B2edad – B3 edad2 – B4estudios +
B5casado
Finalmente, también probamos el modelo de
manera diferenciada para cada sexo, porque como
se vio en los antecedentes, las variables que inciden
en la corpulencia parecen ser diferentes según el
género.
Resultados
a) La distribución del IMC
Las cifras proporcionadas por ENS 2003 revelan
que en general los chilenos de 20 años y más tienen
una tendencia a las corpulencias fuertes. El año 2003
un 34,4% de los de los chilenos de 20 años y más
tenían un peso corporal normal según los criterios
de la OMS, un 40,6% estaba con sobrepeso y un
24,2% padecía de obesidad. Adicionalmente, la
distribución del IMC es asimétrica cargada hacia los
valores altos (figura 1), a la vez que el IMC promedio
(27,19 kg/m2) sobrepasa significativamente el um-
bral de un peso normal definido por la OMS, así
como al IMC promedio de la mayoría de los países
europeos 27.
Esta distribución asimétrica del IMC nos hace
pensar en la posible explicación social del fenómeno
de la obesidad en Chile, si pensamos como
Halbawchs que los hechos sociales son observables
a partir de la desviación que su regularidad tenía a
comparación al azar 28. En efecto, si se observa este
indicador de corpulencia en la población chilena,
vemos que el comportamiento de estas variables se
aleja de los resultados obtenidos si éstos se
distribuyeran completamente al azar, que en este
caso sería una distribución normal. Esta distancia
entre la distribución obtenida y la distribución nor-
mal lleva a presentir la presencia de lo social en este
hecho que en apariencia es puramente biológico.
27 DE SAINT POL, Thibaut
‘Corps et appartenance
sociale : la corpulence en
Europe’, Données sociales
- La société française,
2006, p. 649-656.
28 BRIAN, Eric y JAISSON,
Marie .Le sexisme de la
première heure. Hasard et
sociologie. Paris: Raison
d’agir, 2007, p. 109.
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Como varias investigaciones especifican, la
corpulencia es una variable en donde las diferen-
cias entre hombres y mujeres son notorias, y en
donde los fenómenos sociales que las influencian
son diferentes 29. Ello se debe posiblemente a las
diferencias en el sistema de valores subyacentes
en la construcción de las identidades de género.
Por esta razón, creemos también pertinente reali-
zar un análisis descriptivo de la distribución del
índice de masa corporal según el sexo, así como
posteriormente realizar modelos de regresión di-
ferenciado para hombres y mujeres.
En lo referente a la distribución del IMC según
el sexo, podemos observar que tanto en hombres
como en mujeres se replican las tendencias
generales que delineamos en la población adulta.
Es decir, las medidas de tendencia central se sitúan
en el área de sobrepeso definida por la OMS y la
distribución del IMC presenta una asimetría hacia
los valores altos. Pero, en las féminas es donde el
IMC promedio fue significativamente más alto
(hombre= 26,73 y mujer= 27,35; Test t, p < 0,05) y
29 DE SAINT POL, Thibaut.
Le corps désirables.
Hommes et femmes face à
leur poids. Paris: PUF,
2010.
Figur 1 : Distribución del indice de mas corporal
en la población chilena de 20 años y más
(histograma)
Claudia Giacoman Hernández
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en donde se presentaron los valores más extremos y
dispersos en torno al IMC.
Los datos de la misma encuesta muestran que el
2003 la corpulencia entre los adultos no se distri-
buía de manera homogénea entre los sexos. Si bien
no había diferencias significativas entre mujeres y
hombres en los porcentajes de bajo peso y de peso
normal, estas sí se produjeron en las categorías que
remiten a una elevada corpulencia: el sobrepeso se
muestra significativamente más frecuente entre los
hombres (45,2% de los hombres contra 36,2% de las
mujeres), mientras que la obesidad era un proble-
ma más femenino que masculino (20,8% de los
hombres contra 27,4% de las mujeres).
Las diferencias según el sexo observadas en el
sobrepeso y la obesidad podrían ser consideradas por
muchos como un fenómeno natural pues han sido
también constatadas en otros países, como son el
caso de México y Estados Unidos 30, sin embargo,
como veremos en el próximo apartado, esta diferen-
cia según sexo no se produce por igual en todos los
grupos sociales, de modo que es posible que en la
distribución de la corpulencia puedan influir otros
elementos del orden social ligados a las identidades
de género y la posición social.
b ) Las variables sociales y su influencia sobre el IMC
Después de haber realizado un breve análisis
descriptivo del comportamiento general del índice
de la masa corporal en la población chilena, las
clases de corpulencia y sus diferencias según el sexo,
a continuación presentamos los resultados del
análisis de regresión lineal múltiple, donde vemos
la influencia simultanea de diferentes variables
sociales, con el fin de demostrar que la corpulencia
en Chile está influenciada también por el orden so-
cial en la que se inserta.
El modelo de regresión general para el IMC es
presentado en la primera columna de la tabla 1. To-
das las variables incluidas en el modelo tienen una
relación estadísticamente significativa con el IMC
(p <0.05). Además, todas las variables del modelo
se relacionan con el IMC de la manera prevista según
30 OLAIZ, Gustavo et al.,
‘Encuesta Nacional de
Salud y Nutrición
ENSANUT 2006’, Instituto
Nacional de Salud Pública
de México, 2006; OGDEN,
Cynthia L. et al.,
‘Prevalence of Overweight
and Obesity in the United
States, 1999-2004’, JAMA,
295 (2006), p. 1549-1555.
La corpulencia como un hecho social entre los adultos chilenos del siglo XXI
228 Caderno Espaço Feminino | v. 23 | n. 1/2 |p. 221-236| 2010
la bibliografía existente en otros países: la edad (sin
considerar la corrección cuadrática) tiene una
correlación positiva con el IMC y es la variable socio-
demográfica más importante en el modelo (ß =
1,108); el hecho de estar casado implica un IMC más
alto que el hecho de no estarlo; y lo mismo sucede
con el hecho de ser mujer respecto al ser hombre;
finalmente, encontramos una relación negativa en-
tre el IMC y los años de estudio, siendo esta la
variable menos importante en el modelo (b =-0.070).
Respecto a la relación entre la edad y el IMC es
posible que esta se deba a una mezcla de factores
biológicos y socioculturales. Pues si bien es cierto
que puede haber un efecto del envejecimiento, los
epidemiólogos también creen que ello puede deberse
a cambios en los estilos de vida, como por ejemplo el
hecho de volverse más sedentario con la edad 31.
También es viable pensar que esta generación tenga
ideales corporales más delgados que las
generaciones anteriores. Sociólogos como Claude
Fischler han recalcado que en Francia a lo largo del
siglo XIX y XX “la perception sociale de la bonne
corpulence a changé” 32 siendo el modelo actual di-
ferente de aquél del pasado, y aún más, hasta dife-
rente entre culturas y grupos de una misma
sociedad. En este sentido, si bien las categorías que
usamos para hablar de gordo o delgado pueden
mantenerse, el contenido que una cultura le atribuye
a esas categorías no son los mismos. Teniendo esto
31e.g. ELIZONDO-
ARMENDÁRIZ, J. J,
GUILLÉN GRIMA, F. y
AGUINAGA ONTOSO, I.,
‘Prevalence of physical
activity and its
relationship to
sociodemographic
variables and lifestyles in
the age 18-65 population of
Pamplona, Spain’, Revista
Española de Salud Pública,
79 (2005), p. 559–567.
32 FISCHLER, Claude,
‘Obèse bénin, obèse malin’,
en PIAULT, Fabrice. Le
mangeur. Menus, maux et
mots, Collection
Mutations/Mangeurs, 138,
Paris: Autrement, 1993, p.
94.
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consideración, y el hecho ya mencionado que el
cuerpo es moldeado culturalmente, hace relevante
indagar en el futuro si detrás de las diferentes
corpulencias de los jóvenes y los adultos y se
encuentran diferentes ideales corporales de belleza
y salud.
La interpretación de la dimensión social de los
cambios en el IMC con la edad se fortalece cuando
se realiza una lectura de las variaciones el porcentaje
de la población con un peso normal según tramo de
edad. Mientras en la población de 20 a 29 años este
porcentaje representa a un 57,7% de la población
de dicha edad, entre los 30 a 39 años el peso normal
representa sólo a un 33,2% de la población de ese
grupo etario. En los otros grupos etarios, este
porcentaje nuevamente se reduce, pero la
disminución es menos brusca. De este modo, al pa-
recer es del paso de la juventud a la vida adulta lo
que modifica la corpulencia, es decir, la transición
social a la adultez, generalmente asociada a la
integración al mundo laboral y la conformación de
una familia.
Por otro lado, respecto a la relación que se obser-
va entre el hecho de estar casado y el IMC, esto podría
deberse a cambios en el modo de vida vinculados al
inicio de la vida en pareja. Sin embargo, cabe re-
marcar que dicho fenómeno se contradice con el
hecho de que el matrimonio tiende a ser considera-
do como un factor protector respecto a múltiples
enfermedades según los epidemiólogos 33
La tabla 1 también muestra otros dos modelos de
regresión, uno para cada sexo. Los coeficientes del
modelo asociados al estado marital y la edad
confirman la tendencia observada en el modelo de
regresión general para hombres y mujeres, o sea,
ambas variables tienen una relación positiva y sig-
nificativa con el IMC en ambos sexos (p < 0, 05).
El caso de los años de estudio es diferente, pues
en las mujeres hay una asociación negativa y signifi-
cativa entre el IMC y los años de estudio (p < 0, 05),
mientras que en los hombres el coeficiente de
regresión no fue significativo (p> 0.05). Al mismo
tiempo, los años de estudio es la segunda variable
más importante en el modelo femenino (ß =-0.148).
33 e.g. WU, Z. y HART, R.
‘The effects of marital and
nonmarital union
transition on health’,
Journal of Marriage and
the Family, 64 (2002), p.
420–432.
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230 Caderno Espaço Feminino | v. 23 | n. 1/2 |p. 221-236| 2010
El hecho de que la corpulencia se distinga según los
años de estudio en las mujeres y no los hombres, se
encuentra entre las tendencias más frecuentes de la
relación entre la posición social y la corpulencia en
los países desarrollados 34.
Profundizando en la lectura de la relación entre
años de estudio y el volumen corporal según el sexo,
vemos que existe una dependencia estadística entre
años de estudio y las clases de corpulencia en las
mujeres y no en los hombres (Tau-c de Kendall
mujeres: -0,206; p < 0,05). De hecho, la mayoría de
las féminas que cuentan con estudios superiores
tenían en 2003 un peso normal y a medida que los
años de educación aumentaban, la prevalencia de
obesidad decrecía entre ellas. Por el contrario, en los
hombres las variaciones no fueron estadísticamente
significativas, de modo que el problema del
sobrepeso masculino trasciende las fronteras
sociales.
Teniendo en consideración que los años de estudio
son un indicador de posición social, es remarcable
el hecho de la corpulencia aparece como un criterio
de distinción femenino y no masculino, en el senti-
do bourdesiano del término. Ello posiblemente
puede estar asociado por la importancia que en las
sociedades actuales se le da a la apariencia física en
la construcción de la identidad femenina35. Por el
contrario, es posible que en los hombres, al detentar
otro tipo de capital simbólico, en ellos el papel
jugado por la corpulencia puede ser menor al mo-
mento de marcar la distinción social.
Finalmente, sobre los modelos de regresión lineal
múltiple elaborados, cabe señalar que todos los
modelos de regresión propuestos muestran una baja
bondad de ajuste. Pese a ello, el análisis gráfico de
los residuos indica que los modelos son de una
calidad razonable. Además, otro problema es la
variabilidad del IMC puede ser principalmente
explicada en gran medida sólo por la variable edad.
Conclusión
A partir del análisis estadístico presentado en las
páginas precedentes, constamos que la corpulencia
34 SOBAL y STUNKARD, op.
cit.
35 BORDO, op. cit.
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se encuentra influenciada por variables sociales, y
por lo tanto, por el orden social en el que se inserta.
Específicamente, vimos los factores socio-demográficos
estudiados en este trabajo influyen en el IMC levemen-
te, sin embargo, ellos producen un cierto grado de
diferenciación social en la distribución de la corpulencia,
y específicamente del sobrepeso y la obesidad en la
población adulta chilena.
En Chile, el hecho de ser mujer, el estado civil y so-
bre todo, la edad, se asociaron positivamente con el IMC.
Al contrario, los niveles más altos de la educación se
vincularon con un IMC más bajo, en particular en
mujeres. La diferencia encontrada entre los sexos,
respecto a la relación entre el IMC y los años de estudio,
es en particular interesante porque confirma para Chi-
le una tendencia a menudo encontrada en los países
desarrollados, a la vez que indica que la corpulencia
puede ser un criterio de distinción social más bien
femenino que masculino.
Los resultados diferentes entre los sexos, parecen
mostrar que finalmente en los hombres existe una mayor
homogeneidad respecto al volumen corporal que en las
mujeres, pues comparativamente, son menos las
variables sociales que generan diferencias significativas
en ellos. ¿Qué es lo que podría estar detrás de esta dife-
rencia? ¿Es posible que las chilenas mantengan una di-
ferente relación con el cuerpo que los chilenos? ¿El pa-
pel del cuerpo femenino difiere del cuerpo masculino
en la sociedad chilena? Trabajos de orden histórico y
antropológico desarrollados en otros contextos inducen
a creer que es posible que estas dos últimas preguntas
tengan una respuesta afirmativa; sin embargo en Chile
hay todavía pocos estudios en la materia.
Próximas investigaciones deberán identificar espe-
cialmente las variables que están a la base de la
diferenciación social y sexual de IMC en Chile, de modo
de contribuir a la comprensión del emergente fenómeno
de obesidad en países latinoamericanos.
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ELIZONDO-ARMENDÁRIZ
... La obesidad no se distribuye de manera homogénea en una sociedad dada. Ello ha sido mostrado principalmente por estudios sociológicos en razón del género, el nivel socioeconómico y la raza principalmente (Aitsi-Selmi, Bell, Shipley, & Marmot, 2014;Darmon & Drewnowski, 2008;Drewnowski, 2004;Drewnowski & Darmon, 2005;Giacoman, 2010;Gracia Arnaiz, 2008;Lee, Andrew, Gebremariam, Lumeng, & Lee, 2014;Sobal, 2011). En términos más específicos, está ampliamente documentada una relación entre obesidad y pobreza (Darmon & Drewnowski, 2008;Drewnowski & Darmon, 2005). ...
... El caso chileno no es la excepción, si consideramos que existe una vinculación entre nivel socioeconómico y educacional (NEDU), se ve que la prevalencia de obesidad es de 35,5% en NEDU bajo, 24,7% medio y 18,5% alto (Ministerio de Salud. Gobierno de Chile, Pontificia Universidad Católica de Chile, y Universidad Alberto Hurtado 2010), de modo que la obesidad y el sobrepeso es mucho más frecuente en los sectores más pobres de la población y tiende a decrecer a medida que se avanza en la escala social (Giacoman, 2010). ...
Article
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Resumen El estudio de la obesidad desde la psicología social se ha realizado principalmente desde una aproximación cognitivo conductual omitiendo los contextos sociales en que se realizan juicios discriminadores. Con el objetivo de comprender los significados con que se construye la gordura y su interacción con otras formas de exclusión social, hemos realizado un estudio cualitativo de jóvenes de Santiago de Chile. Trabajamos con tres grupos de discusión, que analizamos siguiendo las directrices de la teoría fundada. Presentamos los resultados relativos a la construcción de la gordura y su vinculación con las clases sociales. La gordura se constituye como una condición que define a la persona como ansioso/a, perezoso/a y deforme, lo que justifica la acción de discriminación. Los atributos por los que son excluidos las personas gordas coinciden con los utilizados históricamente para discriminar a los/as pobres, de ahí que concluimos que se constituye como una nueva forma de clasismo.
... La gordura es una corporalidad que se distribuye de acuerdo a factores sociodemográficos, tales como el género, la edad, el nivel educacional, y el estado civil (Giacoman, 2010). En general, la obesidad predomina en los grupos de nivel socioeconómico bajo (Drewnowski, 2009;Sobal y Stunkard, 1989), donde los individuos de menor nivel de ingresos, educación, riqueza y estatus resultan más propensos (Ernsberger, 2009, p. 32), además de los sujetos de color y de edad (Rothblum, 1992, p. 68); es decir, grupos sociales que ya experimentan otras formas de opresión (Ídem). ...
Thesis
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La presente investigación se propone comprender teóricamente los procesos que producen al fenómeno de la estigmatización social de las corporalidades gordas, a través de un análisis de literatura focalizado en dos dimensiones que atraviesan esta problemática: la salud y la apariencia. La dimensión de la apariencia dice relación con las evaluaciones y juicios efectuados sobre las cualidades físicas de los cuerpos, basados en la existencia de ideales socioculturales acerca de lo que constituye lo bello y lo socialmente valorado. Se detallan los procesos en que los sujetos internalizan patrones de administración y evaluación del cuerpo, basados en normas y prescripciones de apariencia, lo cual compele a los individuos a interpretar, controlar, y disciplinar sus corporalidades y las de los demás a partir de creencias sobre cómo se logran y qué significan las apariencias corporales. La dimensión de la salud se relaciona directamente con la institución de la medicina moderna, mediante la cual las desviaciones bio-psicosociales propias de la diversidad humana resultan patologizadas, prescribiendo no sólo las prácticas necesarias de ejercer sobre los cuerpos en pos de su normalización y optimización, sino también desplegando preocupaciones acerca de las prácticas y apariencias corporales apropiadas. Ellas derivan en imperativos sociales de deseo y comportamiento que son reproducidos disciplinarmente y que coinciden con el discurso neoliberal, a partir de los cuales interpretamos a los demás bajo criterios de normalidad y anormalidad científicamente autorizados. Desde estas dos dimensiones, la gordura de los cuerpos es construida discursivamente como un estigma que marca en los sujetos la expresión de falencias morales e incapacidades individuales que se oponen a las normas de comportamiento y deseabilidad social modernas. Ello legitima formas de discriminación, prejuicio y opresión contra las personas gordas, que se configuran como actos de exclusión que estructuran una matriz de privilegios basados en la abyección de lo gordo
... Superando esta focalización en el individuo, la sociología de las desigualdades en salud (sociology of health inequalities en inglés) estudia la obesidad y el sobrepeso como una forma de reproducción de desigualdad social que suma, acopla o reproduce formas anteriores como la exclusión por género, nivel socioeconómico, situación educacional y/o urbanización (Aitsi-Selmi, Bell, Shipley y Marmot, 2014; Darmon y Drewnowski, 2008;Drewnowski, 2004;Drewnowski y Darmon, 2005;García Arnaiz, 2008;Giacoman, 2010;Lee, Andrew, Gebremariam, Lumeng, y Lee, 2014;Sobal, 2011). ...
Article
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El objetivo de este trabajo es presentar el estado del arte de los aportes de la psico-logía social y la sociología para comprender la obesidad y la gordura. Tradicional-mente, el cuerpo ha sido material de las ciencias naturales, donde las ciencias so-ciales han ocupado un rol secundario. Sin embargo, la complejidad que involucrael aumento de la obesidad en los últimos años ha creado una necesidad por unacomprensión psicosocial.Hemos agrupado estas contribuciones en cuatro grupos: (1) las teorías de discrimi-nación y estigmatización; (2) la sociología de las desigualdades en salud; (3) laconstrucción social de la obesidad y los Fat Studies; y (4) la biopolítica de la obesi-dad. Concluimos que estos estudios han dado protagonismo a la norma médica,obviando otros modos desde los cuales pensar el cuerpo gordo. Sugerimos indagaren mayor profundidad en aquellos conceptos supuestos como contrarios, como ladelgadez. (PDF) The study of obesity and fatness from sociology and social psychology. Available from: https://www.researchgate.net/publication/340792421_The_study_of_obesity_and_fatness_from_sociology_and_social_psychology [accessed Apr 21 2020].
... En general, son formas de exclusión que parecen vincularse y reproducirse mutuamente (Mason, 2013). En este sentido, la gordura no se juzga del mismo modo para hombres y mujeres según su nivel socioeconómico: en general las mujeres de nivel socioeconómico alto tienden a distinguirse a través de un cuerpo esbelto (Giacoman Hernández, 2010). Se requiere de futuras investigaciones para indagar en estas relaciones. ...
Article
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Fat studies have been scarce in the Spanish-speaking world. In this paper we deepen in this matter and we propose that discrimination on the size of the body is a way to reproduce gender inequalities. We present the results of an exploratory study whose objective was to describe and understand how fat is socially constructed, based on differences by sex, age group and socioeconomic status. We conducted a qualitative study from a constructionist perspective. We conducted six mixed gender discussion groups in Santiago, Chile, three young people and three adults, also varying socioeconomic status (high, medium and low). We conducted the analysis following the recommendations of the grounded theory. The results lay out a feminization of the fat that is expressed in four dimensions: a stricter standard for the weight of women, the construction of fatness as a matter of feminine concern, as a matter of moral conviction, and women as responsible for the size of their body and their fam-ily. We conclude that the feminization of fat reproduces dichotomies of masculine and feminine (mind/body and public/private), which are themselves forms of gender violence.
Article
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RESUMEN El objetivo de este trabajo es describir las valoraciones, significados y acciones típicas que se atribuyen a las diversas siluetas o volúmenes corporales en los medios de comunicación en Santiago de Chile. Desde la sociología anglosajona se ha documentado la discriminación que sufren las personas gordas, asumiéndose que las siluetas delgadas son la contraparte ideal. La identificación de esta forma de violencia no ha ido acompañada de modelos explicativos. El estudio que se presenta fue de carácter cualitativo. Sobre un cuerpo de 336 imágenes recolectadas, con una escasa variabilidad en tanto que el 85% presenta siluetas ideales, se analizó un análisis difractario sobre 13 imágenes de revistas y publicidades. En los resultados se describen cuatro tipos de siluetas con sus respectivos significados, valoraciones y acciones. Se concluye que en las imágenes se prescriben ideales sociales que involucran ciertos tipos de corporalidades, así como también ciertas estéticas con la que estas acciones deben llevarse a cabo.
Article
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The concept of human capital implies that education improves health because it increases effective agency. We propose that education's positive effects extend beyond jobs and earnings. Through education, individuals gain the ability to be effective agents in their own lives. Education improves physical functioning and self-reported health because it enhances a sense of personal control that encourages and enables a healthy lifestyle. We test three specific variants of the human-capital and learned-effectiveness hypothesis: (1) education enables people to coalesce health-producing behaviors into a coherent lifestyle, (2) a sense of control over outcomes in one's own life encourages a healthy lifestyle and conveys much of education's effect, and (3) educated parents inspire a healthy lifestyle in their children. Using data from a 1995 national telephone probability sample of U.S. households with 2,592 respondents, ages 18 to 95, a covariance structure model produces results consistent with the three hypotheses.
Article
Le surpoids est défini chez l'adulte par un indice de corpulence supérieur ou égal à 25,0 kg/m2 et on parle habituellement d'obésité pour un indice supérieur ou égal à 30 kg/m2. Le surpoids peut conduire à un certain nombre de maladies chroniques, notamment le diabète. Toute augmentation de sa prévalence dans une population est donc un sujet de préoccupation. Or, progressant jusqu'ici sur un mode quasi-épidémique dans les pays industrialisés, il ne cesse d'apparaître et de s'étendre dans les pays en développement. En Amérique latine, dans les Caraïbes, au Moyen-Orient ou en Afrique du nord, le surpoids touche plus de 30% de la population adulte. Dans le Pacifique et l'Océan indien, les prévalences d'obésité sont parmi les plus élevées au monde. En Asie et en Afrique où les prévalences sont plus faibles, les milieux urbains sont les plus touchés. Ainsi, dans la plupart de ces pays, maigreur et surpoids coexistent. Beaucoup d'entre eux ont connu une progression rapide du surpoids ces dernières annèes. Si, au cours du développement, ce sont d'abord les niveaux favorisés qui sont les plus concernés, dans les phases ultérieures, il touche préférentiellement les couches les plus pauvres et concerne aussi les enfants d'âge scolaire et les adolescents. Cette transition est liée à l'adoption de régimes alimentaires plus riches en lipides et, surtout dans les milieux urbains, à une diminution de l'activité physique. L'obésité et les maladies associées pourraient être favorisées par une malnutrition au cours de la vie foetale ou de la petite enfance auquel cas leur prévalence pourrait atteindre dans le futur des proportions spectaculaires. Dans l'immédiat, l'émergence de surpoids constitue un fardeau supplémentaire pour des pays qui sont toujours confrontés massivement à la malnutrition chez les jeunes enfants et aux carences en micro-nutriments... (D'après résumé d'auteur)
Article
http://www.insee.fr/fr/ffc/docs_ffc/DONSOC06zt.PDF
Article
Obesity is not comparable in France and in the United States, from its width, its evolution, its age and gender distribution. Between 1970 and 2000, obesity progressed very quickly in the United States, whereas we can observe a stability in France until the middle of the 1990′s, then a deterioration. For as much, for 30 years, the relations between obesity among women – and more largely corpulence – and social hierarchy have been marked in the two countries: obesity concerns more the people – especially the women – of the working-class categories, the least rich and the least graduate people. With equal corpulence, people of the working-class categories, even if they share some of the standards of thinness, are much less concerned about excesses of weight: the women most touched by obesity belong to the groups where the average corpulence is highest and where the attention to weight is the least strong. A preventive policy of public health concerning the members of theses working-class categories could be a good objective.