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La modulación del sistema inmunológico por el Sistema Nervioso Central (SNC) está mediada por una red compleja bidireccional de señales entre el SNC, el endocrino y el in¬munológico (SI). Las citocinas producidas por las células del SI pueden ejercer su acción so¬bre células del SNC pues poseen receptores específicos para las citocinas. Además, las cé¬lulas del SI son capaces de producir muchos de los mediadores producidos por el tejido nervioso. Tanto el estrés como la depresión y la inflamación son capaces de activar y modi¬ficar el equilibrio de las citocinas. De hecho, los pacientes deprimidos muestran elevados ni¬veles de citocinas proinflamatorias y esta condición de ánimo también puede influenciar el desarrollo o crecimiento de las enfermedades neoplásicas. The modulation of the immune system (IS) by the central nervous system (CNS) is me¬diated by a complex network of bi-directional signals between the CNS, endocrine system and the IS. Cytokines produced by cells of the IS can exert their action in cells of the CNS because they have specific membrane recep¬tors for them. On the other hand, cells of the IS can produce many of the soluble mediators active in the CNS. Stress and depression can activate and modify this cytokine balance. In fact depressed patients show elevated levels of proinflammatory cytokines and this mood condition can modulate the natural course of the neoplasic disease.
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PSICOONCOLOGÍA. Vol. 3, Núm. 1, 2006, pp. 35-48
INMUNOLOGÍA, ESTRÉS, DEPRESIÓN Y CÁNCER
Rafael Sirera*, Pedro T. Sánchez** y Carlos Camps*
* Servicio de Oncologia Médica. Consorcio Hospital General Universitario de Valencia.
** Unidad de Psicología Clínica. Consorcio Hospital General Universitario de Valencia.
Correspondencia:
Dr. Rafael Sirera
Servicio de Oncología Médica.
Consorcio Hospital General Universitario
Av. Tres cruces s/n
46014 Valencia
E-mail: sirera_raf@gva.es
Abstract
The modulation of the immune system (IS)
by the central nervous system (CNS) is me-
diated by a complex network of bi-directional
signals between the CNS, endocrine system
and the IS. Cytokines produced by cells of the
IS can exert their action in cells of the CNS
because they have specific membrane recep-
tors for them. On the other hand, cells of the
IS can produce many of the soluble mediators
active in the CNS. Stress and depression can
activate and modify this cytokine balance. In
fact depressed patients show elevated levels of
proinflammatory cytokines and this mood con-
dition can modulate the natural course of the
neoplasic disease.
Key words: Immune system, depression,
cancer, cytokines, psiconeuroimmunology.
Resumen
La modulación del sistema inmunológico
por el Sistema Nervioso Central (SNC) está
mediada por una red compleja bidireccional
de señales entre el SNC, el endocrino y el in-
munológico (SI). Las citocinas producidas por
las células del SI pueden ejercer su acción so-
bre células del SNC pues poseen receptores
específicos para las citocinas. Además, las cé-
lulas del SI son capaces de producir muchos
de los mediadores producidos por el tejido
nervioso. Tanto el estrés como la depresión y
la inflamación son capaces de activar y modi-
ficar el equilibrio de las citocinas. De hecho,
los pacientes deprimidos muestran elevados ni-
veles de citocinas proinflamatorias y esta con-
dición de ánimo también puede influenciar el
desarrollo o crecimiento de las enfermedades
neoplásicas.
Palabras clave: Sistema inmunológico,
depresión, cáncer, citocinas, Psiconeuroin-
munología.
INTRODUCCIÓN
La relación entre el Cáncer y el es-
tado de ánimo ha sido sugerida desde
la antigüedad. Ya Hipócrates hablaba de
la asociación entre las personalidades
melancólicas y el cáncer. Galeno en la
misma línea, pensaba que las mujeres
melancólicas eran más vulnerables al
cáncer que las mujeres de temperamen-
to sanguíneo(1,2).
La relación entre el sistema inmu-
nológico y el estado de ánimo es sin
embargo mucho más reciente, no apa-
reciendo hasta la década de los años 30
del siglo XX, cuando Hans Selye trató de
descubrir si había otra hormona sexual
además de las ya conocidas. Encontró
tres cambios consistentes en todas las
ratas estudiadas, tanto en las que fueron
inyectadas con extractos ováricos como
el grupo control que recibió inyecciones
de solución salina, a saber: hipertrofia
de las glándulas suprarrenales, atrofia de
los órganos linfáticos y úlceras gastroin-
testinales sangrantes. Denominó estrés
al conjunto de alteraciones fisiológicas
que observó en ratas de laboratorio tras
realizar experimentos de ejercicio físico
extenuante y postuló que eran una con-
36 Rafael Sirera et al.
Figura 1. Interacción entre el sistema
nervioso central (SNC), el endocrino y
el inmunitario
El sistema nervioso central (SNC), el
endocrino y el inmunitario son sistemas
complejos que interaccionan unos con
otros y la Psiconeuroinmunología es-
tudia en su conjunto la interacción de
los tres sistemas(4,5) (Ver Figura 1). Tene-
mos suficiente información recabada
como para aceptar que las alteraciones
inmunológicas que son inducidas por
eventos estresantes pueden provocar
efectos negativos sobre la salud de los
individuos(6-9). Así por ejemplo, en los in-
diviuos estresados se ha observado que
aumenta la susceptibilidad a padecer
enfermedades infecciosas o modificar-
se la severidad de las mismas(10), que el
efecto de las vacunas no sea el deseado
o incluso dificultarse la curación de las
heridas. Otro aspecto muy interesante
del desequilibrio sobre el sistema inmu-
nológico que ejercen los eventos estre-
santes es un aumento de la producción
de citocinas proinflamatorias(11) y su es-
pectro asociado de síndromes y enfer-
medades asociadas a la edad(12).
EL EJE HIPOTÁLAMO-PITUITARIO-
ADRENAL
La modulación del sistema inmuno-
lógico por el SNC está mediada por una
red compleja bidireccional de señales
entre el SNC, el endocrino y el inmu-
nológico (Ver Figura 2). El eje HPA y el
sistema nervioso autónomo propor-
cionan dos rutas clave para la regula-
ción del sistema inmune: los estresores
pueden activar tanto el eje SAM como
el eje HPA y provocar la liberación de
hormonas pituitarias y adrenales. De
esta forma las hormonas inducidas
por emociones negativas(13), catecola-
minas (adrenalina y noradrenalina), la
adenocorticotropa (ACTH), el cortisol,
la hormona del crecimiento y la pro-
lactina, inducen cambios cualitativos y
cuantitativos en el sistema inmunoló-
secuencia de la co-activación del siste-
ma Simpático-Adreno-Medular (HPA) y
el eje Hipotalámico-Pituitario-Adrenal
(HPA)(3). Posteriormente Selye amplió
esta idea más allá de los agentes físicos
nocivos incluyendo las demandas de ca-
rácter social y las amenazas del entorno
del individuo. La respuesta general de
adaptación se plantea así como una de
las características fundamentales desa-
rrollada a lo largo del proceso evolutivo
para el mantenimiento de la superviven-
cia. Este mecanismo adaptativo involu-
cra un conjunto de reacciones inespe-
cíficas que ocurren ante la exposición a
situaciones amenazantes, entre las que
se encuentran la liberación de adrena-
lina, noradrenalina y cortisol con el fin
de proveer energía con el propósito de
hacer frente a las demandas externas.
Inmunología, estrés, depresión y cáncer 37
gico. Estas hormonas pueden ejercer
su efecto sobre el sistema inmunitario
porque casi todas las células del mismo
tienen receptores específicos para las
hormonas de los ejes HPA y SAM (Ver
Tabla 1). La modulación del sistema in-
mune se produce por dos mecanismos
diferentes, por un lado la unión de las
hormonas a sus receptores cognatos y
por otro indirectamente a través de la
desregulación del equilibrio que tiene
que imperar en la producción de cito-
cinas proinflamatorias(14,15).
La comunicación entre el SNC y el in-
munológico es bidireccional (Ver Figura
1). Las citocinas producidas por las cé-
lulas del sistema inmunológicos pueden
ejercer su acción sobre células del SNC
pues estas también poseen receptores
específicos para las mismas (ver Tabla 2).
Además, las células del sistema inmuno-
lógico también son capaces de producir
muchos de los mediadores producidos
por el tejido nervioso (ver Tabla 3). Por
ejemplo, la interleucina 1 (IL-1) provoca
la síntesis de hormona estimulante de
la síntesis de corticotropina (CRH) por
el hipotálamo, induciéndose por con-
siguiente la síntesis de más hormonas
del estrés y la desregulación del sistema
Figura 2. Eje hipotálamo-pituitario-adrenal
38 Rafael Sirera et al.
inmunitario. Además, los mismos lin-
focitos pueden producir hormonas del
estrés como la ACTH, prolactina y hor-
mona del crecimiento(16). Pero la interac-
ción a través de mediadores solubles no
es la única posible. Las fibras nerviosas
que innervan los órganos linfoides son
otra vía de comunicación entre ambos
sistemas(5), así se ha demostrado inner-
vación simpática y parasimpática en los
órganos linfoides. También se han iden-
tificado receptores en células del es-
troma de la médula ósea. Los ligandos
para estos receptores pueden derivar
de los nervios sensoriales y autónomos
que inervan los órganos linfoides o, en
forma alterna, podrían provenir de los
leucocitos circulantes.
Tabla 1. Expresión de receptores propios del tejido nervioso en células sistema
inmunológico
Hormona Células inmunológicas
Glucocorticoides Linfocitos T y B
Neutrófilos
Monocitos y Macrófagos
Sustancia P Linfocitos T y B
Eosinófilos
Mastocitos
Monocitos y Macrófagos
Neuropéptido Y Linfocitos T y B
Células dendríticas
Monocitos y Macrófagos
Hormona liberadora de corticotropina (CRH) Linfocitos T y B
Monocitos y Macrófagos
Prolactina Linfocitos T y B
Granulocitos
Células NK
Monocitos y Macrófagos
Hormona del crecimiento (GH) Linfocitos T y B
Células NK
Monocitos y Macrófagos
Catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) Linfocitos T y B
Células NK
Monocitos y Macrófagos
Serotonina Linfocitos T y B
Células NK
Monocitos y Macrófagos
Inmunología, estrés, depresión y cáncer 39
Citocina Producción en cerebro Receptores en cerebro
Interferón alpha
Interferón beta Desconocido
Interferón gamma
Factor de necrosis tumoral alpha
Factor de necrosis tumoral beta
Interleucina-1
Interleucina-2
Interleucina-4 Desconocido
Interleucina-5 Desconocido
Interleucina-6
Interleucina-8
Interleucina-10
Interleucina-12 Desconocido
Tabla 2. Producción y recepción de señal de citocinas en el cerebro
Tabla 3. Moléculas producidas por células del sistema inmunológico con
actividad sobre el SNC
Neurotransmisores Norepinefrina
Serotonina
Dopamina
Acetilcolina
Neuropéptidos Encefalinas
Sustancia P
Péptido vasoactivo intestinal
Factor liberador de corticotropina
Neuropéptido Y
Neurohormonas Hormona de Crecimiento
Adenocorticotropa
Prolactina
Hormonas Adrenales Corticosteriodes
Epinefrina
SISTEMA INMUNOLÓGICO Y
CITOCINAS
Las citocinas forman un grupo im-
portante de proteínas que actúan como
mediadores de la comunicación entre
células vivas. Pueden ejercer su ac-
ción de forma paracrina (entre células
próximas dentro de un mismo tejido),
o endocrina (entre células situadas en
tejidos distintos)(17). La comunicación
intercelular se considera indispensable
40 Rafael Sirera et al.
para la función sincrónica de las células
tanto en los tejidos como en los fluidos,
y en especial la sangre.
Por definición, sólo se sintetizan y
liberan cantidades pequeñas de estas
moléculas en cada ocasión, de manera
muy controlada y en respuesta a estí-
mulos locales muy específicos. Las ci-
tocinas ejercen su acción en las células
diana al unirse a receptores muy espe-
cíficos en la superficie de estas células y
esta unión desencadena una respuesta.
Además, los receptores de algunas ci-
tocinas son liberados por las células y
actúan bloqueando la acción de las cito-
cinas al unirse a éstas e impidiendo que
alcancen el receptor de superficie de la
célula diana.
Las primeras citocinas que se descu-
brieron son las que actúan como señal
entre las células del sistema inmunoló-
gico para coordinar las respuestas en
la reparación de las heridas y en otras
reacciones inmunes. Se agruparon en
diferentes categorías: linfocinas, mono-
cinas, interleucinas y factores de creci-
miento. Ahora se sabe que estas molé-
culas actúan en muchos otros procesos,
además de servir como mensajeros en
las células inmunitarias; en consecuen-
cia se han agrupado bajo el nombre ge-
nérico de citocinas. Los principales gru-
pos de citocinas son las interleucinas,
los interferones, los factores de necro-
sis tumoral, los factores estimulantes de
colonias, los factores de transformación
del crecimiento y los factores de creci-
miento.
Un aspecto fundamental a la hora de
entender el papel de las citocinas en la
actividad cerebral es explicar el meca-
nismo por el que las citocinas pueden
afectar a la función neuronal(18), se han
postulado diversos mecanismos no ex-
cluyentes: transporte pasivo a la zona
circunventricular, unión al endotelio
vascular y posterior liberación por par-
te del mismo de otros agentes (prosta-
glandinas, oxido nítrico) al interior del
cerebro, transporte activo a través de la
barrera hematoencefálica y activación
periférica de las terminaciones nervio-
sas donde se ha producido la liberación
de citocinas.
Como se comentó anteriormente, las
citocinas son secretados por las células
del sistema inmune y pueden modular
la función del eje HPA pues en el ce-
rebro se han localizado receptores para
los mismos. Además, muchos de estos
mediadores no son sólo producidos por
las células inmunológicas sino por las
células de sostén del tejido nervioso, la
glia e incluso las mismas neuronas (ver
Tabla 2). Su función la ejercen como si
fueran meros neurotransmisores.
EL PAPEL DE LAS CITOCINAS
PRO-INFLAMATORIAS
El primer tipo de respuesta que se
genera ante la presencia de un agente
infeccioso es la inmunidad innata, la
llamada respuesta inflamatoria y que
es de tipo completamente inespecífico.
Las citocinas proinflamatorias son los
mediadores solubles que fomentan y
orquestan este tipo de respuesta inmu-
nológica. Tres son las principales citoci-
nas proinflamatorias:
1. La Interleucina 1 (IL-1) juega un rol
principal en la regulación de la respuesta
inmune y de la inflamación. Inicialmen-
te se la reconoció como un producto de
activación de monocitos y macrófagos,
pero se vio que además participaba en
la regulación de linfocitos T y en la di-
ferenciación de linfocitos B. Hay 2 tipos
de IL-1, la IL-1 alfa y la IL- 1 beta. Ambas
son codificadas por genes diferentes
pero poseen efectos similares ya que
interaccionan con el mismo receptor.
2. La Interleucina 6 (IL-6) es un im-
portante regulador de la inflamación
Inmunología, estrés, depresión y cáncer 41
e inmunidad y además se la considera
como un enlace entre el sistema endo-
crino e inmunológico. Es producida por
muchos tipos celulares completamente
distintos como monocitos, macrófagos,
células endoteliales, células musculares
y células del estroma y epitelio endome-
trial. Además es producida por glándula
endocrina como hipófisis y páncreas.
Tiene tres acciones bien definidas: mo-
difica otras citocinas, activa células T y
diferencia células B e inhibe el creci-
miento de varias líneas celulares huma-
nas.
3. El Factor de necrosis tumoral (TNF)
es una citocina con un rango de efectos
muy amplio, tanto beneficiosos como
dañinos. Posee la capacidad de destruir
ciertas líneas celulares e inicia la casca-
da de citocinas proinflamatorias y otros
mediadores. Hay 2 tipos de TNF, por un
lado el alfa, que es producido por neu-
trófilos, linfocitos activados, macrófagos
y células NK; y por otro el beta, que es
producido sólo por linfocitos.
Las enfermedades de tipo inmuno-
lógico y las infecciosas, tales como el
lupus eritematoso sistémico (SLE) y la
neurosífilis(19-21), plantearon las primeras
evidencias de que el sistema inmune
podría estar involucrado en la fisiopa-
tología de la depresión, dado que estas
enfermedades se asocian a menudo con
síntomas psiquiátricos. De todas formas,
las evidencias más fuertes del rol de las
citocinas en la depresión provienen
de la observación clínica de pacientes
que recibían inmunoterapia (ver Tabla
4), principalmente interferones, para el
tratamiento de infecciones virales (por
ejemplo, hepatitis) y cáncer. La admi-
nistración de interferón se asocia con
cambios afectivos y comportamentales,
incluido el desarrollo de episodios de-
presivos(22-24).
Otras evidencias que sugieren el rol
potencial del sistema inmune en la de-
presión incluyen las observaciones(25)
de que los pacientes deprimidos mues-
tran:
Citocina o anti-citocina Enfermedad tratada Efecto adverso psiquiátrico
Eritropoyetina Anemia Ninguno
Factor estimulador del crecimiento Granulocitopenia Ninguna
de colonias (GM-CSF)
Interferón alpha Hepatitis C Fatiga, depresión, defectos cognitivos,
Ciertas neoplasias psicosis, tendencia suicida
Interferón beta Esclerosis múltiple Fatiga, depresión, defectos cognitivos,
psicosis, tendencia suicida
Factor de necrosis tumoral (TNF) Ciertas neoplasias Anorexia, fatiga
Interleucina 1 (IL-1) Ciertas neoplasias Somnolencia, confusión, desilusión
Antagonista de IL-1 Artritis reumatoide, lupus sistémico Ninguna
Anti-TNF Artritis reumatoide Transplantes Ninguna
Tabla 4. Efectos sobre el sistema nervioso central del uso terapéutico de citocinas
o antagonistas de las mismas
42 Rafael Sirera et al.
1. Elevados niveles de citocinas proin-
flamatorias.
2. Elevados niveles de reactantes de
fase aguda y marcadores de activa-
ción de las células inmunes.
3. Función inmune alterada.
ESTRÉS, DEPRESIÓN Y SISTEMA
INMUNOLÓGICO
Sabemos que tanto el estrés como la
depresión y la inflamación son capaces
de activar y modificar el equilibrio de
las citocinas(26). Éstas pueden tener un
efecto depresivo, ya sea directamente,
por medio de la activación la hormona
liberadora de corticotropina, o indirec-
tamente, provocando resistencia de los
receptores de glucorticoides, lo que
causa hiperactividad del eje hipotálamo-
hipofisiario-suprarrenal, debido a inhi-
bición del mecanismo de retroalimenta-
ción normal. Por otra parte, las citocinas
proinflamatorias pueden alterar la neu-
rotransmisión monoaminérgica en múl-
tiples sitios del sistema nervioso central
(SNC). Por último, existen receptores
neuronales de citocinas ampliamente
distribuidos en el SNC, lo que sugie-
re que las citocinas(27) funcionan como
neurotransmisores y ejercen una acción
directa sobre el cerebro.
Desde el punto de vista biológico,
el concepto de estrés ha evolucionado
en las últimas décadas desde “un sis-
tema de respuestas inespecíficas” a un
patrón de “monitorización de claves
internas y externas”, que resulta crítico
para la adaptación del organismo a su
ambiente(28). Sabemos que el estrés psi-
cológico tiene un rol importante en el
desencadenamiento y evolución de los
trastornos depresivos(29). Además, en la
depresión se ha mostrado la existencia
de un perfil bioquímico a nivel endocri-
no e inmunológico similar al observado
en el estrés(30). A este hecho se le debe
añadir que las personas sometidas a si-
tuaciones de estrés psicológico suelen
mostrar hábitos “menos saludables” (fal-
ta de sueño, mala nutrición, poco ejerci-
cio, mayor consumo de alcohol, tabaco
y otras drogas), que les condicionan aún
más a padecer ciertas enfermedades.
El proceso también cursa con la
activación del eje hipotálamo-hipófi-
sis-adrenal y por ejemplo la liberación
espontánea de IL-1beta e IL-6. En los
modelos más recientes, se muestran
como otros sistemas neuroquímicos, no
monoaminérgicos, probablemente jue-
gan un papel importante en la etiología
y tratamiento de las depresiones(27,31,32).
Entre los nuevos sistemas descritos se
incluye el papel del sistema inmune, y
más concretamente el de las citocinas.
ESTRÉS, SISTEMA INMUNITARIO
Y CÁNCER
El estrés puede alterar la función del
sistema inmune de forma que se pueda
influenciar el desarrollo o crecimiento
de las enfermedades neoplásicas (Ver
Tabla 5).
Existen diversas líneas de evidencia:
1.- El estrés psicológico puede alte-
rar la función del sistema inmunitario
(ver Tablas 6 y 7). Existen muchas evi-
dencias de cómo el estrés puede alte-
rar el sistema inmunitario(33) a través de
la innervación directa de los órganos
linfoides por el SNC o mediante la libe-
ración de mediadores solubles (citoci-
nas y hormonas). Se ha observado que
los sujetos sometidos a situaciones de
estrés, aunque sean cortas y pasajeras
experimentan defectos cualitativos y
cuantitativos de la función del sistema
inmune, como por ejemplo la dismi-
nución de la capacidad proliferativa in
vitro de los linfocitos ante mitógenos,
Inmunología, estrés, depresión y cáncer 43
Tabla 5. Implicación de la Psiconeuroinmunología en la aparición y desarrollo de
distintos tipos de tumores
Tipos de cáncer Implicación
Genéticos (susceptibilidad hereditaria) Poca relevancia
Inducidos por carcinógenos químicos (pulmón, colon…) Poca relevancia
Inducidos por cambios hormonales (mama, próstata…) Media relevancia
Inducidos por agentes infecciosos (cérvix, Mucha relevancia
linfoproliferativos, EBV, Kaposi…)
Tabla 6. Efecto del estrés sobre el sistema inmunológico en animales de
experimentación
Tipo de estudio Efecto sobre el sistema inmunológico Referencia
Células esplénicas procedentes de Disminución Proliferación Linfocitaria (Monjan, 1977)(42)
ratón estresado por sonido Disminución Actividad NK
Células esplénicas procedentes de Disminución O6-metil-transferasa (Glaser, 1985)(43)
ratón estresado por movimiento Disminución capacidad reparadora DNA
rotacional
Ratas estresadas por shock eléctrico Disminución Proliferación linfocitaria (Visintainer, 1982)(44)
con tumores implantados Disminución Secreción de IL-2, IFN-gamma
Aumento Tamaño Tumoral
Disminución Supervivencia
Ratas estresadas por natación con Disminución Actividad NK (Ben Eliyahu, 1999)(45)
tumores implantados y sensibles a Aumento Tamaño Tumoral
actividad NK Aumento Metástasis
Ratas estresadas por aislamiento con Disminución Inmunidad Celular (Wu, 2000)(46)
tumores implantados Aumento Tamaño Tumoral
Aumento Angiogénesis
Aumento Metástasis
o el aumento del número de linfoci-
tos con capacidad citotóxica y algunos
cambios en el perfil de secreción de
citocinas(34,35).
2.- El sistema inmunológico juega un
papel importante en la regulación del
crecimiento tumoral. Ya Burnet postuló
la idea de que el sistema inmunológico,
no sólo se encargaba de eliminar del or-
ganismo agentes infecciosos, sino que
también realizaba una vigilancia activa
contra la aparición de células neoplá-
sicas(36). De ello se encarga la parte del
sistema inmunológico que desarrolla
la inmunidad celular. Un ejemplo de
la importancia que desempeña el sis-
tema inmunológico lo tenemos en los
individuos sometidos a terapia inmu-
nosupresora o las personas inmuno-
deficientes, donde se evidencia mayor
44 Rafael Sirera et al.
riesgo de padecer neoplasias. Además
se han diseñado estrategias basadas en
la potenciación del sistema inmuno-
lógicos para combatir ciertos tipos de
tumores(37).
3.- Los cambios inmunológicos ante
el estrés son del tipo y magnitud que
puede influenciar el desarrollo de los
tumores y la aparición de las metástasis.
Muchas de las citocinas que se produ-
cen en situaciones de estrés, junto con
la migración de células y mediadores
inflamatorios en el lugar del desarrollo
tumoral son moléculas y mediadores
que pueden activar el ciclo celular y por
tanto favorecer la multiplicación de las
células tumorales(38,39). Se cree que en las
situaciones de estrés se puede romper
este equilibrio y favorecer el desarrollo
y la metástasis tumoral.
4.- Las intervenciones terapéuticas
para reducir el estrés pueden influir el
curso de la enfermedad neoplásica (ver
Tabla 8). La reducción del estrés me-
diante la provisión de ayuda social se ha
asociado con una mejoría en el curso de
la enfermedad neoplásica. Por ejemplo
en un estudio con mujeres aquejadas
de cáncer de mama metastático se pue-
do apreciar un aumento significativo de
la supervivencia global de 18 meses en
aquellas con apoyo social(40). En otro estu-
dio con mujeres con melanoma también
se apreció un aumento de la supervi-
vencia y una disminución de las recaídas
después de 6 años de seguimiento(41).
Tabla 7. Efecto del estrés sobre el sistema inmunológico en humano
Tipo de estudio Efecto sobre el sistema inmunológico referencia
Mujeres recién enviudadas Aumento del cortisol plasmático (Irwin, 1988)(47)
Disminución Proliferación ante PHA
Reducción Actividad NK
Mujeres recién divorciadas Disminución cuantitativa y cualitativa del sistema (Kiecolt-Glaser, 1993)(48)
inmunológico periférico
Disminución proliferación ante mitógenos
Disminución de efectores CD4
Reducción actividad NK
Cuidadores de enfermos de Elevación plasmática de neuropéptido Y (Kiecolt-Glaser, 1987)(49)
Alzheimer Disminución de actividad NK
Parejas de seropositivos para Disminución de actividad NK (Byrnes, 1998)(50)
el virus del sida Disminución de actividad citotóxica CD8
Estudiantes en época de exámenes Disminución de actividad NK (Benschop, 1998)(51)
Pacientes con depresión Disminución de Número y Actividad NK (Schleifer, 1996)(52)
Leucocitosis (Granulocitos)
Pacientes diagnosticados con Disminución Capacidad Lítica de NK (Andersen, 1998)(53)
cáncer de mama y resecable Menor Respuesta de NK a Interferones
Disminución de la Capacidad Proliferativa de PBMC a
lectinas y anti-CD3
Inmunología, estrés, depresión y cáncer 45
CONCLUSIONES
Las interacciones neuroinmunológi-
cas en el cáncer conforman un contexto
de investigación multidisciplinar que in-
cluye aportaciones desde la Oncología,
la Neurobiología, la Inmunología, la Psi-
cología, etc. En los últimos años el papel
de la llamada psiconeuroinmunología y
en especial el rol de las citocinas en la
aparición y desarrollo de diversas pato-
logías está adquiriendo peso. El avance
del conocimiento sobre los efectos de
las alteraciones en el sistema nervioso
central, el endocrino y el inmunitario,
así como su relación con los estados de
ánimo podría esclarecer la susceptibili-
dad personal y la evolución particular e
incluso paradójica de algunos grupos de
pacientes. Por último, el esclarecimien-
to a nivel molecular y anatómico de los
múltiples puntos de interacción entre
los sistemas inmunológico y neuroen-
docrino permitirá en el futuro un diseño
más racional de fármacos para tratar las
enfermedades que resultan del rompi-
miento en la interfase de la interacción
entre dichos sistemas.
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Tabla 8. Efecto de las intervenciones terapéuticas para reducir el estrés sobre el
curso de la enfermedad neoplásica
Tipo de intervención Efecto fisiológico referencia
Aumento de la ayuda psico-social a Disminución de la aparición de metástasis (Spiegel, 1989)
(54)
enfermos con cáncer de mama Aumento de la supervivencia
Psicoterapia en pacientes con cáncer de Mejora psicológica (La Raja, 1997)(55)
mama resecado Normalización de funciones inmunes
Mayor tiempo a la recaída
Pacientes con melanoma que recibieron Menor tasa de recaída (Fawzy, 1993)(56)
terapia de grupo Disminución de la mortalidad
46 Rafael Sirera et al.
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... En 1981 surgió la psiconeuroinmunología, disciplina que estudia el conjunto de interacciones entre los sistemas endocrino, inmune y nervioso central (Sirera, Sánchez & Camps, 2006) con el fin de explicar el rol de los diferentes elementos biológicos en la aparición de diversas patologías originadas como respuesta a la pregunta por las vías fisiológicas que establecen el nexo entre las características psicológicas y el cáncer. (Andreu. ...
... entre los sistemas endocrino, inmune y nervioso central (Sirera, Sánchez & Camps, 2006) con el fin de explicar el rol de los diferentes elementos biológicos en la aparición de diversas patologías originadas como respuesta a la pregunta por las vías fisiológicas que establecen el nexo entre las características psicológicas y el cáncer. (Andreu. 1998., Sirera et al. 2006) expresan que hay suficiente información recopilada para aceptar el hecho de que los eventos estresantes pueden generar alteraciones inmunológicas que provocan efectos adversos sobre la salud. Desde el modelo de hostilidad-enfermedad se plantea cómo la ira y el estado de vigilancia alteran el funcionamiento del sistema inmunológico y ge ...
Article
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La relación entre personalidad tipo c y cáncer es un tópico relevante que cuenta con amplio número de investigaciones e interés de autores prominentes en el área de la personalidad; las diversas aproximaciones al tema han propuesto una relación causal, mediadora o inexistente entre ambas variables, sustentada en la definición de personalidad tipo c como patrón, estilo de afrontamiento general o específico. Este artículo busca comunicarlas conclusiones de la investigación realizada; la cual recopiló hallazgos sobre la relación entre la personalidad tipo c y el cáncer encontrados en revistas científicas publicadas entre 1995 y 2010utilizando como herramienta metodológica de análisis el programa Atlas Ti. Como conclusión fundamental sobresale la siguiente afirmación: el tipo de relación planteada en los estudios se encuentra mediada por la definición de personalidad tipo c, utilizada por los autores según la dimensión o dimensiones que privilegien en el constructo teórico. Otros hallazgos evidencian la significativa relación entre personalidad tipo c, cáncer y diversos factores biopsicosociales.
... Algunos estudios han demostrado la relación entre el estrés y una mayor facilidad para desarrollar enfermedades infecciosas o para influir en su severidad. El aumento de la producción de citocinas proinflamatorias como consecuencia del desequilibrio del sistema inmunológico ante el estrés prolongado, sería la vía a través de la cual se producirían algunos síndromes y enfermedades relacionados con la edad (Sirera, Sánchez y Camps, 2006 Además, habría otros aspectos relacionados con el estrés psicológico, y sobretodo aspectos como la alteración del sueño, que podrían tener un papel importante en el inicio y mantenimiento de los estados depresivos. La depresión está relacionada con una disminución del sistema inmunitario, a través de la reducción de las células natural killers y en la respuesta ante factores que estimulan la proliferación celular (mitógenos). ...
Thesis
Introduction: Breast cancer is the most diagnosed oncology pathology in Spain and the western world. One of the most significant aspects and suffering a strong deterioration is the emotional aspect, with the appearance of anxiety, sadness, fear, anger, loss of self-esteem, difficulties in relation to the environment or loss of feeling of control in the situation. Quality of life is an important concept to consider, in order to evaluate both the psychosocial status of the patients and the effectiveness of the treatments and the adaptation to the oncological situation. Among the characteristics that could dampen the impact of cancer and its treatment on the lives of patients, is optimism. Objective: The aim of the thesis is to study the influence of dispositional optimism and some of its strategic cognitive mechanisms on the quality of life of breast cancer patients at different times of the disease. Results The results show relationships between dispositional optimism and patients' quality of life: patients in the same medical situation, if they are optimistic, have less loss of quality of life. However, the influence of dispositional optimism diminishes when the medical situation is objectively more stressful, and then some of the resources of the optimistic personality will become more important: recalling the past in a positive way, develop expectations of a positive solution to the disease, perception of Control over the situation and evaluate positive aspects of the medical situation. It would seem that for the emotional and social well-being of the patients it would be more important to be optimistic than the medical situation. Conclusion: The data obtained in the present research support the hypothesis that the emotional and social well-being of the patients depends more on the optimism than on the medical situation in which they are. Spanish abstract Introducción: El cáncer de mama es la patología oncológica más diagnosticada en España y el mundo occidental. Su diagnóstico y tratamiento suponen una situación estresante que puede durar meses o incluso cronificarse cuando aparecen recidivas. Las diferentes fases de la enfermedad desencadenan distintas consecuencias físicas, emocionales y sociales que afectan a la vida diaria de las personas. Uno de los aspectos más significativos y que sufre un fuerte deterioro es el aspecto emocional, con la aparición de ansiedad, tristeza, miedo, rabia, pérdida de autoestima, dificultades de relación con el entorno o pérdida de sensación de control ante la situación. La adaptación pues, a una situación de estrés como el cáncer de mama, las reacciones emocionales, cognitivas y conductuales a los resultados, al dolor, a los tratamientos y a las pérdidas, se evalúan mediante la percepción subjetiva que la persona tiene de ella misma y de la situación. La calidad de vida es un importante concepto a considerar, para evaluar tanto el estado psicosocial de los enfermos como la eficacia de los tratamientos y la adaptación a la situación oncológica. Entre las características que podrían amortiguar el impacto del cáncer y su tratamiento en la vida de las pacientes, se halla el optimismo. Objetivo: El objetivo de la tesis es estudiar la influencia del optimismo disposicional y algunos de sus mecanismos cognitivos estratégicos en la calidad de vida de las pacientes de cáncer de mama, en diferentes momentos de la enfermedad. Resultados: Los resultados muestran relaciones entre el optimismo disposicional y la calidad de vida de las pacientes: pacientes en la misma situación médica, si son optimistas, tienen menos pérdida de calidad de vida. Sin embargo la influencia del optimismo disposicional disminuye cuando la situación médica es objetivamente más estresante, y entonces adquiere mayor importancia la utilización de estrategias optimistas como: recordar el pasado de forma positiva, desarrollar expectativas de solución positiva ante la enfermedad, la percepción de control sobre la situación y valorar aspectos positivos ante la situación médica. Conclusión: Los datos obtenidos en la presente investigación apoyan la hipótesis de que el bienestar emocional y social de las pacientes depende más del optimismo que de la situación médica en que se encuentran.
... Datos epidemiológicos en Latinoamérica muestran que la situación es similar a la de Norteamérica, Europa y naciones de otras áreas (3) , siendo así un serio problema de salud pública internacional. Esta situación podría estar provocando diversas consecuencias sobre la salud de las personas, pues es conocido que los factores psicológicos pueden alterar la respuesta inmunológica de nuestro organismo (3,4) . ...
Article
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Objectives.: To determine and compare the effect of adrenergic and cholinergic agonist drugs on the production of reactive oxygen species (ROS) in neutrophils of healthy individuals. Materials and methods.: Whole blood samples were taken from five participants to purify neutrophils using the gelatin method. The production of chemiluminescent (QLM) ROS was measured using a scintillation counter and phorbol-12-myristat-13-acetate (PMA) as a stimulus. Non-PLA tests were also conducted to measure spontaneous production. Subsequently, with the same method, ROS formation was measured in the presence of nicotine (cholinergic agonist), salbutamol, and clonidine (adrenergic agonists), each in concentrations of 10-2 M, 10-3 M, 10-4 M, and 10-5 M. The area integrated under the QLM curves was calculated and the percentage of inhibition or stimulation was found as the case may be. The effect of the drugs was compared with their corresponding controls and statistical analysis was carried out. Results.: A decrease in the production of ROS was obtained as an effect of the substances studied with a significant difference between the controls and the effect produced at 10-2 M, 10-3 M, and 10-4 M . This effect increased in intensity as drug concentration increased. The highest percentages of inhibition were shown at 10-2 M and 10-3 M. Salbutamol presented the maximum values with all the concentrations with a significant difference between its inhibition and that generated by the other drugs. Conclusions.: Adrenergic and cholinergic stimuli have an inhibitory effect on the production of ROS in neutrophils of healthy individuals.
... Produced inhibition acts standardizing the catecholamine secretion, and the ACTH and its derivations, especially cortisol, and with the reduction of these increases the defensive ability of NK cells or Killer in the immune system [31][32][33]. ...
... In 2014, Kruk introduced to the specialized literature a multifactorial model to explain women's BC morbi-mortality, based on the interaction of metabolic, genetic and life style factors. Given the information provided along the preceding sections, we set out to enrich this model by incorporating psychological factors known to predispose and/or favor BC onset and progression [56]. We also considered it was important to incorporate the physiological variables that sustain chronic stress [57][58][59][60] to Kruk's model. ...
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Breast cancer is a neoplastic process thought to arise from the activation of oncogenes in mammary stem cells following chronic exposure to adverse settings (e.g., high estradiol blood concentrations). In spite of the acceptance of this notion, psychological studies support the premise that female personality may influence BC onset, progression and outcome. Medical opinion, however, casts doubts on these assertions. We consider, nonetheless, that controversies arise from the unsupported belief that the workings of the body, including its diseased states, proceed with no consideration for the emotional component. In this review, we first describe and discuss the literature that supports the role of personality on BC onset, progression and outcome in order to propose a physiological mechanism by which personality may influence BC biology. We hope this effort could provide a conceptual framework sufficient enough for the medical establishment to begin considering introducing psychological monitoring among the protocolized prognostic and diagnostic tools aimed at identifying women at risk of developing BC and to have follow up management once diagnosed.
... Esta última actúa sobre la corteza de las glándulas adrenales induciendo la síntesis y liberación de glucocorticoides, en particular del cortisol. El eje HPA es considerado más lento que el primero y posee una retroalimentación negativa que permite el retorno del organismo a un nivel basal (Conde Cotes, Prada Sarmiento, Martínez Garrido, Botelho de Oliveira & Becerra Tomaz, 2008; Roozendaal & McGaugh, 2011;Sirera, Sánchez & Camps, 2006;Wolf, 2009). ...
... Immune function is often diminished by psychological stress, 8 but increases as a result of significant and positive events. 17,18 Social support has been shown to be a factor that improves the outcome of patients with cancer, and may produce a better immune response, as it reduces the level of cortisol and restores the natural killer cell number and production of cytokines, 9,11,19,20 whereas social isolation increases the risk of death associated with several chronic diseases. 6 The N-methyl-N-nitrosourea (NMU) rat model used in this study is considered to be one of the best animal models of cancer. ...
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Stress is experienced during cancer, and impairs the immune system's ability to protect the body. Our aim was to investigate if isolation stress has an impact on the development of tumors in rats, and to measure the size and number of tumors and the levels of corticosterone. Breast cancer was induced in two groups of female rats (N=20) by administration of a single dose of N-methyl-N-nitrosourea 50 mg/kg. Rats in the control group (cancer induction condition) were allowed to remain together in a large cage, whereas in the second group, rats were also exposed to a stressful condition, that is, isolation (cancer induction and isolation condition, CIIC). The CIIC group displayed anxious behavior after 10 weeks of isolation. In the CIIC group, 16 tumors developed, compared with only eleven tumors in the control cancer induction condition group. In addition, compared with the control group, the volume of tumors in the CIIC group was greater, and more rats had more than one tumor and cells showed greater morphological damage. Levels of corticosterone were also significantly different between the two groups. This study supports the hypothesis that stress can influence the development of cancer, but that stress itself is not a sufficient factor for the development of cancer in rats. The study also provides new information for development of experimental studies and controlled environments.
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For many years, depressive disorder (DD) was considered a transient and natural disease of people’s mood. Its etiology had been attributed mainly to biochemical alterations of the monoamines and their receptors. Nevertheless, its prevalence and considerable impact on the family and social environment of those afflicted by it have placed the disease as a global public health problem. Neuroprogression is the term used to describe the changes in several psychiatric conditions evidenced and observed in the clinical manifestations, biochemical markers, and cerebral structures of the patients with major depressive disorder (MDD), which frequently overlap with neurodegenerative disorders. DD is considered a potentially aggressive state of neuronal deterioration involving apoptosis, reduced neurogenesis, decreased neuronal plasticity, and increased immune response. Clinically, it encompasses a poor response to treatment and an increase in depressive episodes, both of which bring about vulnerability and decline of functions associated with structural changes in the brain. The interest of this work is to review the metabolic processes involved in the morphologic alterations in the limbic system reported in patients with MDD, as well as the neurologic bases of this complex pathology that include environmental stress, genetic vulnerability, alterations in the neurotransmission, and changes in the neuroplasticity, all of which today bring into limelight a mechanism of progressive neuronal damage.
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Los objetivos de este trabajo fueron: describir las variables sociodemográficas y los niveles y la relación entre el estrés, el apoyo social, el optimismo y la salud percibida en un grupo de mujeres con cáncer de mama, y determinar los predictores de la salud percibida en un grupo de mujeres con cáncer de mama. Método: se realizó un estudio transversal no experimental con una muestra no probabilística en 72 mujeres diagnosticadas con cáncer de mama. Los Resultados principales encontrados en el grupo de mujeres con cáncer de mama fueron: un nivel moderado de estrés, un nivel alto de apoyo social, optimismo y salud. Se encontraron relaciones significativas entre: estrés y apoyo social, estrés y optimismo, estrés y salud y optimismo y salud. Las variables predictoras de la salud percibida usando regresión múltiple fueron estrés y optimismo, estas variables explican el 22.3% de la varianza.
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Participación del sistema inmune y endocrino en el trastorno de depresión mayor (TDM).
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We believe that any questions regarding whether the CNS can alter immune system functions no longer remain. It can conclusively be stated that the immune system is susceptible to influences of the CNS. It remains to be determined whether all classes of lymphocytes, NK cells, macrophages, polymorphonuclear leukocytes, and other antigen-processing cells are all susceptible to CNS influences. We have presented evidence that peripheral blood lymphocytes may not reflect the immunological activity of lymphocytes within lymphatic tissue after being influenced by a stressor. Thus, all types of immunological cells must be evaluated in different organs. Whether the immune system of young and old animals respond in the same way must also be determined. The sex of the animal needs to be taken into consideration. What immune responses are important to measure? Do in vitro responses reflect the ability of an animal to resist infectious disease or susceptibility to autoimmune and malignant diseases? Certainly, absence of an immune response is detrimental to health. It must be determined whether moderately suppressed immune function in multiple compartments is as detrimental as total absence of an immune response in a single immunological compartment. The data that we have presented with respect to adjuvant arthritis indicate that an immune response in the peripheral of the animal can be modified by a stressor and influence an immunopathological process. This may indicate that the most important immune compartment to evaluate with respect to altering disease susceptibility is the peripheral blood and that lymphoid tissue may be interesting, but not clinically relevant. The reasons why the peripheral blood and lymphoid tissue differ in their immunological function following exposure to a stressor must be determined. We have reviewed information indicating that lymphoid tissue is innervated and that such innervation can modify immune function. In addition, hormones released by the CNS may alter immune function. Yet, much of this data are contradictory and whether immune enhancement or suppression occurs is not clearly defined with respect to any experimental manipulation involving denervation or the addition of hormones to in vitro cultures. Whether this reflects the age of the experimental animal, the type of immune response being measured, the adequacy of the experimental procedure, background rearing conditions of the animals, the amount of noise in the animal room, the diet of the animals, or the number of animals housed per cage all remain to be determined. Our purpose has not been to provide a comprehensive review of all of the data relating to the immune system/CNS interaction.(ABSTRACT TRUNCATED AT 400 WORDS)
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1.1. Exhaustive evidence is quoted showing that uncontrollable (uncoping) stress provoked in experimental mammals leads to depletion of central noradrenergic activity + adrenomedullary-cortical gland hyperactivity. These physiological disorders cause the typical neuroendocrine peripheral profile: a) raised catecholamines (CA) in plasma [noradrenaline (NA) + adrenaline (Ad) + dopamine (DA), b) reduced NA/Ad ratio in plasma, and c) raised plasma cortisol.2.2. Exhaustive evidence is quoted which indicates that severely ill humans show peripheral neuroendocrine profile similar to that found in mammals submitted to uncontrollable stress situation. Further, the NA/Ad ratio does not increase but decreases during orthostasis and exercise stress challenges, as well as oral glucose stress (tolerance) test.3.3. Exhaustive evidence is quoted which indicates that endogenous depressed subjects show a neuroendocrine profile opposite to that observed in stressed mammals and severely ill humans. This profile consists of central NA (neural sympathetic) hyperactivity + adrenomedullary glands hyporresponsivity. These disorders are reflected in a three to ten fold increase of the NA/Ad ratio in plasma.4.4. Exhaustive evidence is also quoted showing that dysthymic depressed patients show low plasma catecholamines + low NA/Ad plasma ratio (< 2) during supine-resting condition, it is normalized at orthostasis and exercise periods.5.5. It is quoted evidence showing that whereas platelet serotonin is increased in dysthymics, the same is reduced in both endogenous depressed and stressed mammals as well as severely ill humans.6.6. It is quoted evidence showing that free serotonin in plasma is greatly raised in uncoping stressed mammals and severely ill humans. The same parameter is normal or slightly increased in dysthymic and endogenous depressed humans. These findings are consistent with the increased platelet aggregability observed in “uncontrollable” stressed mammals and in severely ill, but not depressed patients.7.7. It is also quoted evidence showing that whereas parasympathetic activity is absent in uncontrollable stressed mammals and severely ill humans, the same is increased in both types of depressed humans.8.8. According to the above, the authors postulate the existence of 3 distinct central + peripheral neuroendocrine profiles for endogenous depression, dysthymic depression and maladaptation to stress syndrome. These different profiles should lead researchers to attempt different therapeutical approach.9.9. In view of the fact that the authors found much clinical overlap among the three syndromes (endogenous depression, dysthymic depression and severely ill patients), they believe that a differential diagnosis should be based on neurochemical, neuroendocrine, physiologic, metabolic and neuropharmacological grounds.10.10. The experimentally induced uncontrollable stress (behavioral despair) syndrome in mammals should not be used as a valid model of human depressive syndrome.
Article
The effect of psychosocial intervention on time of survival of 86 patients with metastatic breast cancer was studied prospectively. The 1 year intervention consisted of weekly supportive group therapy with self-hypnosis for pain. Both the treatment (n = 50) and control groups (n = 36) had routine oncological care. At 10 year follow-up, only 3 of the patients were alive, and death records were obtained for the other 83. Survival from time of randomisation and onset of intervention was a mean 36.6 (SD 37.6) months in the intervention group compared with 18.9 (10.8) months in the control group, a significant difference. Survival plots indicated that divergence in survival began at 20 months after entry, or 8 months after intervention ended.
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Stress and surgery have been suggested to compromise host resistance to infectious and malignant diseases in experimental and clinical settings. Because stress affects numerous physiological systems, the role of the immune system in mediating such effects is unclear. In the current study, we assessed the degree to which stress-induced alterations in natural killer (NK) cell activity underlie increased susceptibility to tumor development in F344 rats. Two stress paradigms were used: forced swim and abdominal surgery. Host resistance to tumor development was studied using 3 tumor models syngeneic to inbred F344 rats: CRNK-16 leukemia and the MADB106 mammary adenocarcinoma, both sensitive to NK activity, and the NK-insensitive C4047 colon cancer. Swim stress increased CRNK-16-associated mortality and metastatic development of MADB106 but not metastasis of C4047 cells. In both stress paradigms, stress suppressed NK activity (NKA) for a duration that paralleled its metastasis-enhancing effects on the MADB106 tumor. In vivo depletion of large granular lymphocyte/NK cells abolished the metastasis-enhancing effects of swim stress but not of surgical stress. Our findings indicate that stress-induced suppression of NKA is sufficient to cause enhanced tumor development. Under certain stressful conditions, suppression of NKA is the primary mediator of the tumor-enhancing effects of stress, while under other conditions, additional factors play a significant role. Clinical circumstances in which surgical stress may induce enhanced metastatic growth are discussed. Int. J. Cancer 80:880–888, 1999. © 1999 Wiley-Liss, Inc.
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It is becoming well accepted that products of the immune system (cytokines) can signal the brain that infection has occurred. This cytokine-to-brain communication can result in marked alterations in brain function and behavior. This review examines alternative mechanisms that have been proposed to explain how such immune products can reach the brain via the blood to cause centrally-mediated “illness” responses. Finally, we describe a new view which argues that cytokines signal brain in quite a different manner, by stimulating afferent terminals of peripheral nerves at local sites of synthesis and release.
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Recent studies from this laboratory have provided some evidence that major depression, in particular melancholia, may be accompanied by an immune response. The present study was designed to investigate whether severe depression is characterized by increased interleukin-6 (Il-6) activity and whether Il-6 production is related to altered levels of acute phase reactants and to abnormal function of the hypothalamic-pituitary-adrenal (HPA) axis. Measurements were made in 8 healthy control subjects and 24 depressed inpatients of Il-6 production in culture supernatants of mitogen-stimulated peripheral leukocytes and plasma levels of haptoglobin (Hp), transferrin (Tf), and postdexamethasone cortisol. Il-6 activity was significantly higher in melancholic subjects than in healthy control subjects and in patients with minor depression or nonmelancholic major depression. Il-6 production was significantly correlated with Hp (positively) and Tf (negatively) plasma levels. There were significant and positive correlations between Il-6 activity and postdexamethasone cortisol values. The findings may suggest that increased Il-6 activity in severe depression is related to hypotransferrinemia, hyperhaptoglobinemia, and hyperactivity of the HPA axis.
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Thirty-five women with metastatic breast cancer received a battery of baseline psychological tests; results were correlated with length of survival. Patients who died in less than one year from baseline were categorized as short-term survivors, while patients who lived for one year or longer were assigned to the long-term survivor group. The long-term survivors were more symptomatic overall, with particular elevations on measures of anxiety and alienation, and substantially higher levels of dysphoric mood (eg, depression, guilt) than the short-term survivors. Short-term survivors revealed significantly lower levels of hostility, with higher levels of positive mood. Treating oncologists perceived the long-term survivors to show significantly poorer adjustment to their illnesses than the short-term survivors, and an interviewer's ratings indicated that long-term survivors had significantly poorer attitudes toward their physicians. Measures of clinical status and demographic data revealed few differences between the two groups.
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After mice were exposed to a daily auditory stressor for varying lengths of time, the responses of their splenic lymphoid cells in vitro were assessed. Both the blastogenic activity of concanavalin A or lipopolysaccharide and the ability of immune lymphocytes to lyse P815 target cells showed the same patterns of immunosuppression and enhancement.