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López Herrerías, J. A. (1996). Tratado de Pedagogía general. La educación de la complejidad humana.

Authors:
294
Crítica
López
Herrerías,
J.
A.
(1996).
Tratado
de
Pedagogía
general.
La
educación
de
la
com
-
plejidad
humana.
Madrid:
Playor,
366
Pp.
Para
cualquier
profesional
de
la
enseñanza
y de
la
Pedagogía
siempre
es
bien
aco
-
gida
la
publicación
de un
manual
de
Pedagogía
general.
Y
concretamente,
en
nuestro
caso,
el
Tratado
de
Pedagogía
que
recensionamos
representa
una
buena
muestra
del
saber
hacer
——como
pedagogo—
del
Dr.
Jose
A.
López
1-lerrerias,
profesor
en
la
Facultad de Educación —Centro de
Formación
del
Profesorado—
de
la
Universidad
Complutense
de
Madrid.
El
subtítulo
La
educación
de
la complejidad
humana
muestra
con
bastante
exacti—
tud la
intención
y
contenido
del
libro:
considerar de
manera
coherente e
interrelaciona—
da
todos
los
aspectos que inciden en
la
reflexión
y
acción
pedagógica.
Lejos
de
abordar
cuestiones «previas»
de
carácter
epistemológico
y
conceptualista,
en
detrimento
de
los
asuntos
y
problemas
de
la
educación
en
general,
el
autor
centra
su
obra
en
el
discurso
y
la
problemática educativa
del
ser
humano,
ser
perfeccionable.
y
no
en
el
escolar,
dimensión reduccionista
de
la
complejidad
humana/educable.
El
propósito
del
manual
se
dirige
tanto
a
los
estudiantes:
de
Pedagogía,
de
Magisterio,
de
Educación
Social,
como alos profesionales
activos
de
la
educación escolar
y
fuera
del
ámbito
escolar,
con
la
intención de
que
sirva
de
columna
vertebral
de
los
diferentes
problemas
y
altemati—
vas
educativas que se
puedan
encontrar en
su
aprendizaje
o
quehacer
pedagógico.
El
entramado temático se
desarrolla
en
diez
capítulos
que,
en
síntesis, abordan
diversos aspectos de
la
Pedagogía,
anclada
en
los
saberes
antropológicos—culturales
y,
que
tienen
una
proyección
pedagógica
de
todos
los
aspectos
y
ámbitos
que
inciden en
las
cuestiones
educativas.
Paulatinamente
se irán
desentramando
las
cuestiones
más
relevantes
abordadas
en
cada
una
de
las
unidades
temáticas.
En
primer
lugar,
el
autor
parte
del
concepto
de
Pedagogía
como
ciencia
de
la
edu
-
cación, es
decir,
es
la
ciencia
del
perfeccionable
ser
humano
que
es
un
ser
bio-psico—
socio-cultural
(variables
interdependientes).
Para,
en
segundo
lugar,
centrarse
más
en
el
discurso
y
diálogo
pedagógico
sobre
la
educación
y
el
sentido
originario
del
lenguaje
como
mediador
de
nuestra
construcción
personal
(Interrelaciones entre
la
Antropología—Semiótica—
Pedagogía). Fundamenta
su
aportación
con
la
referencia de
algunos
estudios
realizados
con
anterioridad,
como
la
Terapia
racional
emotiva
(TRE.
de
A.
Ellis,
1980),
el
Análisis
transaccional (A.T. de
E.
Berne,
1983),
el
planteamiento
Rogeriano
(Rogers,
1974)
y
el
programa
Neuro-lingiiístico
(P.N.L.,
1992).
La
finalidad
de
estos
estudios
consiste
en
mostrar
las
construcciones operativas
y
teóricas
respecto
del
ser
humano,
definido
como
un
ser gramatical
o
como
un
ser realizado
en
la
inte—
racción,
en
la
comunicación.
Para
el
autor,
representa
lo
más
valioso
o
significativo
del
hombre,
es donde radica la realidad
humana.
En
los
capítulos
tercero
y
cuarto
profundiza
sobre
el
concepto
de
educación
y
sus
tres categorías complementarias. Por
una
parte
el
ser
humano
es educable
(educabili
-
dad,
potencialidad),
que
se
concreta
y
realiza
en
ciertas
experiencias
(educatividad)
y,
finalmente,
lograr
la
perfección
que
cada
persona
construye
(educación).
El
concepto
de
educación
se
aborda
desde
diferentes
ámbitos
y
concepciones
(naturalista—idealista—
realista—pragmática-existencialista-análisis
del
lenguaje—escuela
de
Frankfurt),
corrien—
tes
pedagógicas
<escuela
abierta—escuela
del
trabajo—pedagogía
socialista—pedagogía
popular....),
para
profundizar
en
la
propuesta,
que
realiza
el
autor,
centrada
en
el
uni
-
versalismo
del
perfeccionamiento
específicamente
humanas,
a
través
de
la
constante
Crítica
295
lectura,
interpretación
y
reelaboración
de
los
signos,
experiencias
(vivencias
que
confi—
guran
nuestro
vivir).
Argumenta
su
planteamiento
educativo
como
un
saber-hacer
dia-
-
léctico
y
participativo,
complejo,
basado
en
la
consideración
de
las
declaraciones
de
los
derechos
humanos
(situaciones
desfavorecidas, carenciales,
de
reinserción
socio—cultu—
ral-normalidad,...
etc.). La práctica pedagógica debe
consistir
en
un
quehacer
crítico
-
creativo—participativo.
Una vez
planteada
la
concepción
educativa se
analizan
los
ámbitos,
de
la
dimensión
humana,
que
deben sereducables (Capítulo
5).
Profundiza sobre
la
complejidad
del
ser
humano,
su
carácter
sistémico
y
pluridimensional
que
abarca
las
siguientes
dimensio
nes:
la
afectiva,
el
quehacer
de
la
construcción
personal; la ética, en
relación
con
la
per
-
sonalidad—convivir
con
los demás—estructurar
el
mundo
de
relaciones;
la
estética,
la
contemplación
de
lo bello; la
intelectual,
vinculada
a
la
percepción,
a
la
comunicación,
gramatícalidad;
la
deportiva,
la
vivencia
de
lo
corporal
y
la
psicomotora,
vinculada
al
desarrollo
psicomotor
del
hombre.
En
relación
con
la
personificación en
el
tiempo
o
perfeccionamiento,
el
autor
abar
-
ca
las
cuatro
secuencias globalizadoras
en
la
realidad
humana
perfectible:
la
infancia,
la
adolescencia/juventud, la
madurez
y
la
tercera
edad. Trata
de mostrar
las
exigencias
pedagógicas
que reclaman
las
distintas
realizaciones
humanas,
en
el
sentido
de
consi
-
derar
las
experiencias/vivencias
más
universales
de
esa
temporalización.
La educación
permanente
o
proceso
de
perfeccionamiento
es
considerado
desarrollable
en
tres
dimen
siones
de
la
experiencia, dialécticamente
realimentables: longitudinal,
a
lolargo
de
toda
la
vida;
espiral,
a toda
la
persona
y
transversal,
todos
los
ámbitos,
ecológica= nos
edu—
camos
permanentemente
en y
por
medio
de
los
contextos
situacionales
de
las
experien—
cias
y
vivencias
(familia,
escuela,
medios,
ciudad,
trabajo,
amigos).
En
cuanto a la experiencia/vivencia
educativa
(Capitulo 7),
JA.
López Herrenas
centra su
interés
en
tres
ámbitos
que
configuran
la
realidad
de
nuestro
tiempo:
el
mundo
económico,
factor
tecnológico,
los
nuevos
empleos,
el
parc)
permanente
el
mundo
societaria,
la
influencia
de
los
medios
de
comunicación
de
masas,
la
reducción de la
vida
familiar,
la
pérdida
global
de
las
instituciones,y
el mundo de lo ideativolcreencial,
la
conciencia
de
creencias,
la
conciencia
de
superar
los
problemas
con
nuevos
modelos
o
soluciones,
el
hombre
con
su creatividad
e
innovación.
El
reto
que
nos depara
la
edu—
cación
para
el
futuro
—siglo
xxi—,
ajuicio
de
la
UNESCO,
debe
potenciar
cuatro fun-
-
ciones:
aprender
a
saber e
interpretar
(leer),
aprender
a
hacer,
a
ser
y a
convivir
(reno-
-
var
la
psíco—socío—cultura).
En
el
capítulo siguiente
profundiza
la
ineludible
temática
pedagógica
de
los
valo—
res.
Plantea
los
fundamentos,
las
finalidades que justifican
y
animan
toda proyección
pedagógica,
encaminada
a
la
perfección
humana.
Aunque
se
exponen diferentes
jeras—
quizaciones
y escuelas de
los
valores,
en
este
tratado
se
realiza
una
propuesta
valorati—
va
centrada
en
nuestro tiempo,
y
basada
en
tres
supuestos:
libertad,
creatividad y
dialo
-
gicidad,
fundamentos
del
contexto
valorativo.
No
podía
faltar
el
análisis
de
las
diferentes
situaciones
dominantes
del
entorno
psico—socio—cultural
del ser
humano,
como
son:
la
familia
(diseñadora
bio—psico—socío—
cultural), la
escuela (diseño
cultural),
el
grupo
de
iguales
(como
experiencia
positiva
y
mágica),
el
trabajo
(psico—socio—culturaliza),
los
medios
de
comunicación
social
(aldea
global,
mass—media)
y
la
gran ciudad (relevante incidencia
de
la cultura
urbanita,
Pedagogía
urbana).
Desde
estos
seis
entomos contextuales
se
presentan
interrelaciones
en
las
matrices
de un
cubo
tridimensional
(el
cubo
de
la
di—señación
pedagógico—cultu—
296
Crírica
ral):
por
un
lado,
se
encuentran
los
seis
escenaíios
circunstanciales/situacionales;
por
otra
parte,
se
han
de
tener
en
cuenta
los
ámbitos
que
configuran
la
realidad
de nuestro
tiempo
(económico,
sociológico
e
ideativo—creencial).
Asimismo,
se
proponen
quince
líneas
combinables
de
diseño
pedagógico
que han
de
tener
en
cuenta:
instintos,
con-
-
ductas
eto—culturales
y
valores.
Las posibilidades de
combinación
de
las
tres matrices
pueden ser
infinitas,
dependiendo de
los
distintos
modos
de
vida
de
la
comunidad.
En
el
último
capítulo
se
concreta
la
propuesta pedagógica
del
saber—hacer,
como
una
actividad de
Proyección
Pedagógica
Participativa
(PPP),
y
como
un
modelo
con-
-
creto
de
realización educativa,
no
lejana
de
las
propuestas
de
la
Animación
Socio-
Cultural
y
de
la
Educación
Popular.
Los
proyectos
pedagógicos participativos
deben
incidir
en
los
cuatro
ámbitos
de
variables
abordados
en
capítulos
anteriores:
el
humano
es
un
ser bio
—(dimensión
antropológica)—
psico
—(dimensión
psicológica:
instinto,
comportamental,
valorativo)—
socio
—(dimensión
social:
familia,
escuela,
medios
de
comunicación
social,
trabajo,
grupos,
urbe/rural)
y
culturaL
La
interrelación
de
todas
estas
variables
las
representa, el
autor,
gráficamente
(p.
345).
En
cuanto
al
saber
ser-
persona—profesional
del
pedagogo,
López Herrenas,
planíen
que
debe reunir
esta
tria—
da
de
variables:
asertivo, empático
y
democrático.
Las
actitudes
del
pedagogo
deben
mostrar
seguridad
de
comunicación
y de respeto
a
los
demás.
Cualidades
en
que
basa
el
autor
toda
la
dimensión
personal
del
pedagogo.
Destacar,
por
último,
la
acertada
cita
final
que
realiza
sobre
Pablo
Neruda
y
la
recomendación
de
la
película
estrenada,
recientemente,
«El
cartero
y
Pablo
Neruda».
La
utilidad
de
este
manual
viene
avalada
no
sólo por
los
argumentos
y
reflexiones
de carácter teórico
y
de
candente
actualidad,
sino
que
se
complementan
con
la
pro
-
puesta
de
una
serie
de
actividades
muy
sugerentes
para
facilitar
la
comprensión
y
afianzamiento
de
los
conceptos
desarrollados
en
cada
uno
de
los
capítulos: diálogos,
mapas
conceptuales,
debates,
cine—forum,
artículos,
representaciones,
dramatizaciones,
análisis
de contenido, comentarios
de
textos,..,
etc.
Se
advierte
un
gran
interés
por
la
metodología
activa
y
participación
creativa
dirigida
al
aspirante
a pedagogo
o
profesio—
nal
de
la
educación,
reflejado
en
las
múltiples
actividades diseñadas por
el
autor,
al
final
de cada módulo
temático.
Asimismo,
destacar
la
bibliografía
monográfica
que
ayala
la
fundamentación
de
cada
uno
de
los
capítulos.
Finalmente,
valoramos
este
manual
como
una
aportación
mtíy
valiosa
y
sugerente
al
abordar
desde
la
complejidad
humana,
el
perfil
del
pedagogo
que
se
demanda
en
nuestra
sociedad
actual,
próxima
al
siglo
xxi.
TERESA
RABAZAS
ROMERO
García de
León,
M.a
A.
(cd.)
(1996):
El
campo
y la
ciudad.
Ministerio
de
Agricultura
Pesca
y
Alimentación.
Madrid.
El
objetivo
fundamental
de
este
libro
es
expresar
las
complejas
y
difíciles
relacio—
nales,
que
han
existido
y
aún
existen, entre
campo
y ciudad. Se
trata
de
reconocer
un
fenómeno de
dominación
social,
la
del
modo
de
producción
industrial
y
urbano,
que
ha
modificado
profundamente
el
mundo
rural
español.
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