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La flauta de Acuario. Una novela transmedia

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Abstract

Esta novela para jóvenes lectores es transmedia porque consta de tres soportes mediáticos: el libro, el diario en línea de Sara, y el dúo digital, que es la versión en línea de un objeto mágico que figura en la novela. Para conocer más de esta obra: http://karmaq.mx/, http://diario.karmaq.mx/, http://duo.karmaq.mx/ Se ponen a disposición los capítulos 1 y 3. Lectores interesados en la obra completa favor de contactar a la autora.
de acuario
La flauta
U n a n o v e l a t r a n s m e d i a
Proyecto realizado a través del Programa de Apoyo a la Producción e Investigación en Arte
y Medios 2012 del Centro Multimedia del Centro Nacional de las Artes (conaculta).
María Luisa Zorrilla
LA FLAUTA DE ACUARIO
UNA NOVELA TRANSMEDIA
María Luisa Zorrilla
Primera edición, 2014
D.R. © 2014, María Luisa Zorrilla Abascal
D.R. © 2014 de la presente edición:
Universidad Autónoma del Estado de Morelos
Av. Universidad 1001
Col. Chamilpa
62210, Cuernavaca, Morelos, México
<publicaciones@uaem.mx>
Ilustración de portada e interiores: Maricarmen García, 2014
Diseño editorial: Maricarmen García
La presente novela en formato impreso forma parte de una obra transmedia,
cuyos otros componentes se encuentran en línea: Diario de Sara: diario.karmaq.mx;
Dúo digital: duo.karmaq.mx; Portal de la obra: karmaq.mx
Las características grácas y tipográcas de esta edición son propiedad
de la Dirección General de Publicaciones de Investigación de la
Universidad Autónoma del Estado de Morelos
Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total
o parcial de esta obra, por cualquier medio o procedimiento,
sin la previa autorización por escrito de los titulares de los derechos.
ISBN 978-607-8332-33-5 UAEM
Impreso en México
Ejemplar gratuito. Prohibida su venta.
Zorrilla Abascal, María Luisa
La flauta de Acuario : Una novela transmedia / María Luisa
Zorrilla. - - México : Universidad Autónoma del Estado de Morelos,
2014.
249 p. : il.
La presente novela en formato impreso forma parte de una
obra transmedia, cuyos otros componentes se encuentran en
línea: Diario de Sara, diario.karmaq.mx; Dúo digital,
duo.karmaq.mx; Portal de la obra, karmaq.mx
ISBN 978-607-8332-33-5 UAEM
1. Literatura juvenil mexicana – Siglo XXI 2. Multimedia
interactiva
LCC PQ7298.436.077 F53 DC 863
Para mis dos amores, Ricardo y Rafael
Y para mi mamá, a quien le hubiera gustado leerla
Un agradecimiento afectuoso a Bruno, Eréndira,
Yesica y Sergio cuyas valiosas contribuciones
hicieron posible que esta novela
pueda denominarse transmedia
es
una novela
transmedia?
¿
Una obra transmedia, como la que tienes ante tus ojos, es
una creación que se desarrolla a través de varias platafor-
mas mediáticas, que pueden ser de diversa índole: impre-
sas, audiovisuales, interactivas en línea y todo lo que pueda
imaginar un autor.
En estas obras, no se trata de contar lo mismo en
diferentes medios, sino de que los textos situados en cada
medio hagan una contribución distintiva al todo, que es la
obra completa, en la que se articulan sus diferentes partes.
Esta creación para jóvenes lectores es transmedia
porque tiene tres soportes mediáticos: la novela impresa, el
diario en línea de Sara y el dúo digital.
En esta primera entrega de la saga Los elegidos, en-
contrarás una novela impresa que podrías leer de principio
a fin sin explorar los textos que la acompañan, pero no te lo
recomendamos. Tu lectura será mucho más rica si en pa-
ralelo lees la novela y exploras el mundo más íntimo y re-
flexivo de Sara en su diario en línea.
En el capítulo 13 se suma el tercer componente de
esta creación, que es el dúo digital, del cual encontrarás
una versión incipiente, que se irá desarrollando conforme
avance la serie.
El diseño contempla que la puerta de entrada a esta
obra sea la novela impresa, en la cual se encuentran las
claves para acceder a los contenidos del diario de Sara y del
dúo digital.
Te invitamos a leer la novela y a explorar
los contenidos que la acompañan:
Diario de Sara: diario.karmaq.mx
Dúo digital: duo.karmaq.mx
Portal de la obra: karmaq.mx
Recuerda que todas las claves están en la novela.
Qué
Índice
La estaca y
el tablero
13
Los misterios
eleusinos
25
39
El cumpleaños
número doce
49
El testamento de
Sir Raymond Cornford
61
Los halos
luminosos
71
Blackdale Hall
85
Recuerdos
fantasma
97
Capricornio
111
Reencuentro
en The Alma
El almacén
secreto
125
137
El Destino
de Hefesto
149
Alma en
la cornisa
165
El dúo digital
177
Los mnemes
189
El elevador
de Otis
201
La memoriosa
Rita
213
Regreso a
Blackdale Hall
227
El vestíbulo de
mármol rosa
239
El hospital
13
LA ESTACA Y EL TABLERO
a
1
tu
lo
CLa estaca y el tablero
Cambridge, Reino Unido, julio 2006
Empezó como un zumbido dentro de su cabeza… ¿o fue
dentro de su corazón? La hacía sentir confusa y angustiada;
estaba segura de que debía cumplir una tarea importante,
de prisa, pero no sabía cuál.
Clic, clic… la cámara de su padre disparaba una y
otra vez, primero un jarrón, después un ánfora. Sobre las
largas mesas estaban distribuidos todos los objetos que ha-
bía fotografiado para su publicación en el folleto y el sitio
web. La Grecia de Oro, había dicho. Sara se aproximó a la
mesa más cercana y miró detenidamente las figuras ana-
ranjadas pintadas en una vasija negra: eran hombres y
mujeres esbeltos, ataviados con extraños sombreros.
Un llamado silencioso, un anhelo repentino y desco-
nocido la atrajo hacia un pequeño objeto. A primera vista
parecía la punta de una lanza, pero cuando se acercó notó
la perfecta simetría de sus cuatro caras convergentes en
una punta redondeada. Miró a su alrededor, todo mundo
estaba ocupado con la sesión fotográfica y nadie la miraba.
Tomó el objeto con delicadeza y lo miró detenidamente.
14 15
LA ESTACA Y EL TABLEROLA FLAUTA DE ACUARIO
Era un cristal translúcido, de color miel, como sus
ojos, con vetas de metal dorado; una pequeña estaca con
cuatro caras en las que había símbolos minúsculos fina-
mente tallados; un obelisco perfecto en miniatura. En la
base, también tallada, había una “X”. Tenía además un pe-
queño orificio que lo atravesaba de una cara a la opuesta.
Aunque no tenía cadena, pudo fácilmente imaginarlo colga-
do de su cuello, como un dije.
Reconoció el llamado silencioso de nueva cuenta, en
su pecho, casi insoportable… Había un tablero de piedra
cercano al lugar de donde tomó el pequeño dije, cuadrado,
un poco más grande que una hoja de papel, pero más grue-
so. Podía sentir muy dentro de sí como le rogaba que lo to-
cara. Colocó el dije cuidadosamente sobre la mesa y miró de
nuevo a su alrededor. Todos se mantenían ocupados, el clic
de la cámara continuaba incansable; oyó la voz de su padre.
–Voltéalo un poco más a la izquierda… Ahí… ¡Perfecto!
Tímidamente tocó con un dedo la superficie de pie-
dra. Era tersa y fría, y también tenía símbolos grabados,
letras griegas; lo sabía porque las había visto en las pie-
dras grandes de la exhibición principal. Sintió urgencia
opresiva, y sin pensarlo tomó el tablero con ambas manos,
era más ligero de lo que esperaba. Miró de cerca los carac-
teres, pero no tenían significado alguno para ella.
La sensación de agonía era casi eléctrica; la impul-
só a darle la vuelta al tablero. El reverso era plano, salvo
por un pequeño orificio cuadrado en el centro, rodeado de
varias perforaciones similares que formaban un círculo a
su alrededor. Le tomó sólo un instante saber lo que tenía
que hacer. Colocó el tablero sobre la mesa, tomó el dije y lo
insertó en el orificio central, con la punta hacia abajo…
Embonaba a la perfección.
La urgencia agobiante se evaporó en el acto y su pe-
cho liberó un hondo suspiro de alivio.
Para su sorpresa, una luz interna se encendió en el
corazón del dije y activó un tenue patrón de figuras que se
reveló gradualmente sobre la pétrea superficie. Se veía co-
mo una pizza perfectamente dividida en doce rebanadas con
el cristal en el centro; las rebanadas tenían caracteres y
símbolos, y cada cual correspondía a uno de los orificios en
el círculo alrededor del dije. Todas las figuras eran trazos
de luz plateada sobre la superficie oscura, primero borrosas,
aunque ganando nitidez a cada instante, a excepción de dos
secciones que permanecieron difusas. Su cabello largo y ri-
zado creaba una cortina; cualquiera que viera en su direc-
ción desde el otro lado de la sala no alcanzaría a ver la
piedra iridiscente.
Como en un trance, tocó la base del dije con su dedo
índice y un torrente de energía brotó del punto de contacto,
como una potente erupción que viajó a través de su brazo y
explotó dentro de ella con la fuerza de una ola gigante con-
tra un risco. Miles, millones de imágenes revolotearon en
su mente en segundos; apenas podía moverse pero reunió
toda su voluntad y logró desenchufar el dije. Estaba tem-
blando, una extraña energía burbujeaba en su interior,
calmándose poco a poco, como una olla hirviente que se re-
tira del fuego. Las figuras de luz se borraron del tablero
dejando tras de sí la piedra lisa y oscura sobre la mesa.
–Listo –la voz de su padre a sus espaldas la hizo dar
un brinco. Sujetaba con fuerza el dije en su mano izquierda,
que escondió casi sin proponérselo. Apenas podía despegar
la vista del tablero.
–¿Estás bien? –, preguntó su padre mirándola preo-
cupado. Ella respiró hondo y trató de sonreír.
16 17
LA ESTACA Y EL TABLEROLA FLAUTA DE ACUARIO
–Sí… Es que hace mucho calor aquí –su corazón
martillaba dentro de su pecho.
–Deben ser las luces, pero ya nos vamos –sus ojos
castaños se detuvieron sobre el tablero por un momento, lo
tomó entre sus manos y le dio la vuelta.
–¡Hermoso! –su vista recorrió la sala, como tocando
con veneración cada objeto precioso que la lente de su cá-
mara había capturado esa mañana. –¿Estará buscando el
dije? –, pensó Sara sobrecogida por el pánico. Le ardían las
mejillas y sus manos estaban heladas.
–Vamos a tomar algo… Nada más espérame a que
recoja mis cosas –. Ella asintió y en cuanto él se dio la vuel-
ta introdujo el dije en el bolsillo de su pantalón.
Cuando salieron del improvisado estudio fotográfico
sintió nuevamente ese doloroso anhelo, era como si un lazo
invisible la uniera al tablero. Casi quería regresar por él,
pero Alline apagó las luces y cerró la puerta con llave.
Apenas habló en el camino a casa o durante el almuerzo.
Sus padres no lo notaron; ella a veces era charlatana, y a
veces silenciosa, estaban acostumbrados a sus cambios de
humor. Además, su padre habló todo el tiempo de las mara-
villosas piezas de la colección y de lo difícil que había sido
para Alline reunirlas. Alline era curadora de la Galería
Griega y Romana del Museo Fitzwilliam, y también una
vieja amiga de su padre.
La cabeza de Sara estaba llena de pensamientos
contradictorios; estaba sorprendida de su osadía; en su vida
no había robado ni un alfiler y ahora había sacado clandes-
tinamente una pieza de colección del museo.
Estaba a la vez intrigada y desconcertada por estos
objetos misteriosos; era casi como si estuvieran vivos, la ma-
nera en que la habían llamado, y cómo le habían dicho qué
hacer, hasta sentía que el dije era responsable de su deci-
sión abrupta de llevarlo a casa. Estaba además preocupada
y asustada, ya que tarde o temprano notarían el robo y su
padre podría verse en aprietos, pero se sentía incapaz de con-
fesar lo que había hecho.
Recogía migajas de panqué de su plato mientras
pensaba en todo esto, cuando escuchó la voz de su madre.
–¿Qué vas a hacer ahora?
No podía esperar para estar a solas en su habitación.
–Voy a leer un rato.
Una vez que hubo cerrado la puerta sacó el dije de
su bolsillo y lo estudió minuciosamente. Era un objeto fino,
sus aristas suavemente redondeadas. Algunos de los gra-
bados estaban desgastados, pero pudo distinguir un peque-
ño símbolo en cada cara: las minúsculas figuras parecían
una gota, una flama, una flor y un espiral. Mientras lo sos-
tenía, volvió a experimentar la sensación de efervescencia.
Las imágenes danzaron dentro de su cabeza, esta vez len-
tamente. Había rostros, lugares, hasta animales de dife-
rentes épocas, como trozos de películas viejas, atisbos de
momentos. Miró estas imágenes, con los ojos de su mente,
develándose lentamente, como una hilera de historias y
personajes que no hacían ningún sentido. Era apabullante;
puso el dije sobre el buró y el burbujeo se calmó, las imáge-
nes se desdibujaron y sólo quedó una, fija en su mente.
Miró embobada al espacio vacío frente a ella, con la
imagen clavada en su memoria: una gran mansión, como
esos caserones ingleses que su madre insistía en visitar
mientras pasaban el verano en Cambridge. Era una casa
18 19
LA ESTACA Y EL TABLEROLA FLAUTA DE ACUARIO
enorme, con docenas de chimeneas, ventanales grandes de
dos hojas y una escalinata de piedra que subía hasta un
pórtico amplio con pilares también de piedra. Había cerca
un pequeño lago y un parque se extendía tan lejos como la
vista podía alcanzar.
Un suave golpe en la puerta la trajo de vuelta. Rápi-
damente puso el dije en el cajón y abrió el libro.
–¿Sí?
David abrió la puerta.
–Hola… ¿qué haces?
–Leo –, mintió y cerró el libro después de colocar el
marcador entre las páginas, invitando así a su hermano
mayor a pasar.
–¿Cómo les fue en el museo? –preguntó con voz jo-
vial y se sentó a su lado sobre la cama. Acababa de regresar
de su clase de inglés, por eso no los había acompañado. A él,
como a ella, le encantaba asistir a las sesiones fotográficas
de su padre. Sara decía que era como un “detrás de cáma-
ras” de una exposición museográfica, porque podía ver las
piezas de cerca, sin vitrinas, incluso tocarlas, aunque eso
estuviera supuestamente prohibido.
Guardó silencio por un momento, dudosa; quería
contárselo todo, pero a la vez temía. Jugaba con sus pulga-
res, los dedos entrelazados en su regazo y la mirada baja. Él
la miraba fijamente, a la expectativa. Sara tenía un don
para contar las anécdotas en tono caricaturesco, con exage-
raciones y divertidas críticas que a más de uno hacían sol-
tar la carcajada; sin embargo, esta vez su rostro estaba
serio, casi sombrío.
–Estuvo raro –finalmente se atrevió a decir. Guardó
silencio de nuevo y después atropelladamente le contó todo
acerca del cristal y el tablero. Él quiso ver el dije. Lo observó
cuidadosamente, dándole vueltas entre los dedos. Se puso
de pie y se acercó a la ventana para verlo a la luz del sol.
Ella lo observaba, el aliento contenido, esperando distin-
guir la más mínima señal que le indicara que él también lo
sentía. Tan fijamente lo miraba que empezó a notar un halo
azuloso que rodeaba su cuerpo, especialmente en el área de
la cabeza. Cuando regresó a su lado, con el rostro serio, in-
descifrable, y le devolvió el cristal, notó con mayor intensi-
dad la luminosidad azulada que su hermano emanaba. A
pesar de la extrañeza que el halo de luz le provocó no co-
mentó nada y puso el dije rápidamente de vuelta en el cajón,
casi temiendo tocarlo.
–No sentí nada extraño –. Había cierto desengaño
en su mirada, pero no duda o desconfianza. Le creía.
Sara no pudo ocultar su desencanto… pero una
chispa de esperanza brilló en sus ojos.
–Quizás es porque no lo has enchufado en la piedra.
–Pudiera ser… –dijo él, lentamente, como sopesan-
do la idea.
Los dos permanecieron callados, pensativos. Ella no
se atrevía a tocar de nuevo el dije, se sentía muy cansada, la
tensión y agitación la habían fatigado.
Se oyó el timbre del teléfono y la voz de su madre.
–¡Fredo, es Alline!
Sara y David se miraron consternados. Sin decir
una palabra, se encaminaron a la sala para averiguar si la
llamada era acerca del dije robado.
20 21
LA ESTACA Y EL TABLEROLA FLAUTA DE ACUARIO
El rostro de su padre estaba desencajado cuando
colgó la bocina.
–Desapareció una pieza de las que fotografiamos en
la mañana –dijo con voz ronca. Explicó que, según lo que
Alline le había informado, se trataba de un pequeño cristal
muy valioso, propiedad de una coleccionista local que lo ha-
bía prestado para la exhibición.
–La policía va a interrogar a todos los que estuvie-
ron en la sesión fotográfica –. Sara se le quedó mirando con
ojos asustados que parecían querer desbordarse de sus ór-
bitas y él se echó a reír, olvidando por un instante su
preocupación.
–A ti nadie te va a interrogar. Apenas eres una ni-
ña y ni siquiera figuras en la lista de los que estuvimos en
la sesión.
Contuvo las ganas de llorar, de gritar, confesarlo
todo, y evitó deliberadamente la mirada de David que sabía
la exhortaría a sincerarse con sus padres. Fredo también
explicó que necesitaba procesar las fotografías con urgen-
cia, pues la policía requería las del objeto robado.
–Lo llaman “la estaca” –comentó. –Dice Alline que es
muy antigua, que data del siglo IV o V a.C. Parece que hay
unas fotos viejas en donde se muestra con otra pieza de
piedra, pero la policía cree que las fotos de esta mañana
tendrán mejor calidad–. Mientras Fredo comentaba los
pormenores de la llamada de Alline, Sara empezó a tran-
quilizarse, al menos la policía no la interrogaría y aparente-
mente su padre no era el sospechoso principal. El interés de
llamarle era por las fotos.
–Lo recuerdo bien… Tuvimos que usar un hilo nylon
para colgarlo y fotografiarlo como suspendido en el aire, pa-
ra que la luz lo atravesara. Tuve que usar un macro para
que lucieran los grabados que tiene porque es muy peque-
ño, ¡una preciosidad!
Sara creía tener la culpa totalmente dibujada en el
rostro, pero sus padres ni se percataron. Fredo le pidió a
David que lo acompañara y salió apuradamente rumbo al
laboratorio, con su bolso de equipo fotográfico al hombro; su
madre dijo que tenía que ir a la biblioteca. Ella se quedó
sola en casa, lo cual hubiera sido impensable apenas unos
meses atrás, pero desde que cumpliera doce años, sus pa-
dres habían aflojado un poco la sobreprotección de la que
había sido objeto casi toda su vida, y de vez en cuando la
dejaban sola. Se dirigió nuevamente a su habitación y en-
cendió su computadora portátil. Quería buscar informa-
ción acerca de la misteriosa estaca, aunque no sabía bien
por dónde empezar… “Antigua Grecia” sería muy amplio,
y “estaca” muy vago. Deseaba contarle a alguien, aunque
fuera a Elektron, su diario, pero temía dejar constancia
escrita de su culpa, aún detrás de una contraseña.
EL CUMPLEAÑOS NÚMERO DOCE 39
a
3
tu
lo
CEl cumpleaños
número doce
París, Francia, enero 29, 2006
Era una noche de luna llena. La neblina desdibujaba los
contornos del bosque, más allá del lago. El viento frío juga-
ba con su camisón. Avanzaba lentamente por la cornisa
estrecha de un edificio. Sus pies descalzos se deslizaban
con cuidadoso temor, tratando de llevarla a salvo hasta la
terraza que se ofrecía sólida y tranquilizante, a sólo unos me-
tros de distancia, desafiando orgullosa el vacío. El pesado
bolso que colgaba de su hombro le hacía aún más difícil
mantener el equilibrio. Palpó con nerviosismo el dije que
pendía de su cuello y sintió una vez más la ligera descarga
eléctrica que le erizó la piel.
Una violenta ráfaga de viento la pegó como calco-
manía contra la pared; sus manos sudaban, sabía que vol-
tear hacia abajo podía provocarle vértigo y procuraba a toda
costa centrar su vista en la anhelada terraza, aunque el
rabillo del ojo le ofrecía una visión borrosa del jardín de ro-
sales que abría sus fauces, esperando tragarla en cualquier
momento. Como en una película proyectada en cámara len-
ta, la puerta vidriera que daba acceso a la terraza se abrió
EL CUMPLEAÑOS NÚMERO DOCE 41
40 LA FLAUTA DE ACUARIO
y del interior del salón salió una mujer, bañada por la luz
que inundaba las baldosas de mármol. Sara vio claramente
cómo levantó una pistola y, con frialdad aterradora, le
apuntó. Se aferró por última vez al dije con desesperación
y recordó el mensaje de Capricornio que apenas hacía unos
minutos había conocido por primera vez: el destino de He-
festo. El estruendo del disparo hizo eco en la noche y ella se
desplomó con los brazos extendidos y flotó entre los mantos
de la noche.
Un remolino oscuro la succionó y todo fue caos y tu-
multo. Cuando no creía soportar más, el viento cesó y hubo
silencio. Estaba en un hermoso jardín en donde todo era
luminoso. La luz a su alrededor era diferente, como de otro
mundo. Los objetos brillaban como si fueran de oro, pero su
resplandor se apagaba en halos oscuros que definían sus
contornos con nitidez extraterrena. Había más personas a
su alrededor, pero no podía distinguir sus rostros, era como
si todos ellos fueran formas difusas, indefinidas. Había una
pequeña colina y en la cima un altar rematado con una cú-
pula sostenida por columnas bellamente ornamentadas.
En el altar había tres mujeres y un hombre. Las mujeres
tenían la tez aceitunada y brillante, y los ojos muy oscuros,
con enormes pupilas que casi los abarcaban por completo.
Las tres estaban sentadas en torno a lo que parecía una
rueca. El hombre, de piel muy blanca y cabellos casi platea-
dos, se dirigió a todos los que estaban allí:
–Las Moiras han hablado. Ésta es palabra de Lá-
quesis, hija de Nix. ¡Almas, criaturas de un día! Comienzan
otro ciclo de existencia en la raza de los mortales, cuyo na-
cimiento trae consigo muerte. No recibirán un destino al
azar, lo escogerán ustedes, la responsabilidad es de cada
uno. Los dioses no son responsables –y diciendo esto espar-
ció en el aire una multitud de destinos que cayeron suave-
mente, como plumas, entre hombres y mujeres al pie de la
colina. Vio cómo un hombre delante de ella tomó una de las
plumas entre sus manos, y de ella se proyectó en el aire,
como una película, la vida de un hombre rico y poderoso. Él
asió fuertemente la pluma y la blandió en el aire, anuncian-
do que había elegido un destino. El hombre de cabellos pla-
teados sonrió condescendiente.
–Has elegido. Tal vez hubieras debido ver que ese hom-
bre termina matando a sus hijos y muriendo en el oprobio,
pero tarde es para ti, porque ése es el destino que has esco-
gido–. El hombre dejó de apretar la pluma y miró a su alre-
dedor, con un rostro lleno de dudas.
Uno a uno fueron atrapando destinos. Unos los deja-
ron ir, otros los sujetaron para retenerlos y hacerlos suyos.
Ella miró muchos destinos, pero no estaba el suyo, el que
debía ser, el de Acuario. El hombre de cabellos plateados la
miraba con interés, cómo estudiaba uno tras otro los más
variados destinos y los descartaba. Había destinos de rique-
za, de fama, de fortuna. También los había de guerra y de
miseria, pero ninguno parecía ser de su agrado.
Finalmente descubrió un destino que había caído
lejos de los demás y que estaba casi oculto a la vista por las
ramas colgantes de un enorme sauce llorón.
–Ése es un destino que pocos elegirían –le dijo el
hombre de cabellos plateados. –Es un destino lleno de difi-
cultades y de adversidad, es el destino de Hefesto.
Ella lo sujetó con fuerza y respondió.
–Entonces lo he encontrado. Es el destino que corres-
ponde a Acuario.
Siguió entonces a todos los hombres y mujeres que
habían elegido sus destinos, era la última de la fila.
EL CUMPLEAÑOS NÚMERO DOCE 43
42 LA FLAUTA DE ACUARIO
Finalmente le tocó su turno ante la primera de las
tres Moiras, Láquesis. De entre sus delgadas manos, que se
movían rápidamente como las alas de un ave, brotó una
extraña criatura luminosa, mitad reptil, mitad pez, guar-
diana del destino elegido, la cual fue a posarse en su hom-
bro. Siguió caminando y la criatura le indicó que se
detuviera ante la segunda Moira, Cloto, quien la miró lar-
gamente con sus ojos de abismo y ratificó el destino elegido
enlazando con un hilo dorado al ser luminoso, que entonces
se tornó casi invisible, apenas distinguiéndose sus contor-
nos. Le indicó que pasara con la tercera Moira, Átropos,
quien hizo un nudo en el hilo del destino tornándolo irrever-
sible, y entonces la criatura se fundió con ella, desapare-
ciendo por completo. Sin mirar atrás bajó la colina. Del otro
lado el paisaje era muy diferente; hasta donde alcanzaba la
vista se extendía un desierto estéril, cuya frontera era un
oscuro río. La criatura habló en sus entrañas y le dijo que
era el Río de Oblivion, que debía beber de él para olvidar su
vida pasada y emprender la nueva. Se dirigió con todos ha-
cia el río, y cuando llegaron a él, su sed era apremiante. No
quería beber porque deseaba recordar, pero la sed era inso-
portable y bebió, como todos los demás bebieron. Hubo un
relámpago cegador y la tierra se estremeció violentamente.
Su criatura le susurró que no temiera, que era tiempo de
partir, y en un parpadeo todos los hombres y mujeres que
habían estado a orillas del río se convirtieron en estrellas
fugaces y salieron disparadas en todas direcciones. Ella
apenas sintió cuando dejó de ser y una indescriptible sensa-
ción de vacío la hizo despertar jadeante y sudorosa.
Se quedó despierta largo rato, recreando el extraño sueño.
Recordaba con viveza la sensación de la cornisa
bajo sus pies, el roce de sus plantas contra la piedra fría, la
tensión en sus pantorrillas por el esfuerzo de mantenerse
lo más cerca posible de la pared, el estruendo del disparo y
esa extraña sensación de flotar, de caer hacia la nada…
Luego la colina y esa atmósfera de irrealidad, de ensueño, en
donde todo lo que sucedió parecía lógico en su momento. Sin
embargo, ahora, ya despierta, lo encontraba por demás fan-
tástico y misterioso. En algún lugar había visto u oído algo
de las tres Moiras, pero no recordaba dónde. Hubiera que-
rido ver la proyección de ese último destino, del que eligió,
como había visto los otros que antes descartó. ¿Cuál era ese
destino de adversidad que había elegido? ¿Por qué lo estaba
buscando y por qué no dudó en tomarlo cuando el hombre le
dijo que era el destino de Hefesto? ¿Quién era Hefesto?
Poco a poco volvió a conciliar el sueño, y parecía que
apenas se había dormido cuando escuchó a lo lejos como
un arrullo. Era la conocida melodía de Feliz Cumpleaños.
Desayunaron su menú favorito: waffles con mermelada de
zarzamora y crema chantilly y chocolate caliente. Su amiga
Helene llamó para felicitarla y estuvieron un buen rato al
teléfono. También llamaron su abuela Natalia desde Mon-
tevideo y sus abuelos Josette y Alphonse desde Camaret,
un pequeño pueblo en la Bretaña francesa.
Era domingo. Hacía rato que habían terminado de
desayunar. Su madre se estaba bañando y David leía ab-
sorto en la pantalla de su computadora portátil. Sara se
entretenía un rato con las tiras cómicas del periódico, aun-
EL CUMPLEAÑOS NÚMERO DOCE 45
44 LA FLAUTA DE ACUARIO
que en realidad su cabeza estaba en otra parte, no podía
dejar de pensar en el sueño de la noche anterior. La risa
divertida de su padre la sacó de sus cavilaciones.
–¿De qué te ríes? –le preguntó curiosa alzando
la vista.
–Resulta que un pobre tipo se pisó las agujetas de
los zapatos y cayó sobre unos jarrones chinos de la dinastía
Qing en un museo de Cambridge; por supuesto los hizo añi-
cos –dijo señalando a la página del periódico que había es-
tado leyendo.
–¿Y no le pasó nada? –preguntó Sara, alargando el
cuello para asomarse a la página del diario en busca de algu-
na fotografía. En efecto, aparecía una imagen de dos jarro-
nes decorados con flores.
–No, parece que resultó ileso, aunque se ha de sentir
como un completo idiota –dijo, y sonrió mientras doblaba el
periódico. –En verdad una curiosa coincidencia… –conti-
nuó casi para sí mismo. –Hace apenas unos días recibí un
mensaje de Alline, ¿la recuerdas? Trabajaba en el Louvre.
Resulta que ahora trabaja precisamente en este museo de
Cambridge, el Fitzwilliam, y va a inaugurar en el verano
una exposición de Grecia Antigua. Quiere que vaya a foto-
grafiar las piezas. ¿Qué te parecería pasar unas semanas
del verano en Inglaterra?
Sara se quedó pensativa por un momento. Ese nom-
bre, el Fitzwilliam, le resultaba extrañamente familiar.
–¿Y cómo es Cambridge? –preguntó.
–Bueno, hace mucho que fui, pero recuerdo que es
una ciudad pequeña, muy pintoresca, llena de edificios an-
tiguos. Hay un río, y en verano los jardines son preciosos.
–¿Qué jardines? –interrumpió Adele, su madre, que
venía secándose vigorosamente el cabello.
–Estaba diciéndole a Sara cómo recuerdo que es
Cambridge; ya ves la invitación que recibí de Alline.
Sara miró a su madre, interesada en conocer su opi-
nión. Después de todo, en casa parecía que ella era la que
tenía a menudo la última palabra.
–Sí, lo he estado pensando –dijo dejando la toalla a
un lado. –Creo que es una buena oportunidad para ti, y yo
podría aprovechar para la investigación que estoy haciendo.
Dicen que la biblioteca de la Universidad es una maravilla.
Su padre era fotógrafo profesional y se especializaba
en piezas de arte y antigüedades. Casi siempre lo contrata-
ban museos y galerías para fotografiar las colecciones. A
veces los llevaba con él en sus viajes, especialmente cuando
coincidían con las vacaciones de verano o de invierno. Para
sus doce años, Sara había viajado bastante: Londres, Ber-
lín, Roma, Ámsterdam, ¡hasta Estambul! Su madre era
historiadora y hacía investigación para documentales, pelí-
culas, sitios web, libros, etc. Casi siempre estaba leyendo.
Su padre era uruguayo y su madre francesa. Se conocieron
cuando su padre viajó para estudiar Historia del Arte en
París. Se casaron y se establecieron. David y Sara nacieron
en París y allí habían vivido toda su vida.
–Creo que sí me gustaría visitar Cambridge –dijo
Sara con una tímida sonrisa en los labios.
–Pues no se hable más. Le avisaré hoy mismo a Alli-
ne que acepto el trabajo y que empiece a buscarnos un lu-
gar… Sin escaleras –dijo su padre guiñando un ojo a Sara
y dando un sorbo a su mate.
El resto de su cumpleaños pasó sin novedad. Aprove-
chó para empezar a devorar la sexta entrega de Harry Pot-
ter que recién había salido en su edición en francés, y que por
supuesto sus padres le dieron como regalo de cumpleaños.
46 LA FLAUTA DE ACUARIO
Más tarde salieron a cenar. Adoraba París, mas no
en invierno. Apenas eran las seis y ya estaba oscuro; el aire
helado cortaba la cara. Había además una lluvia fina que
hacía la tarde aún más miserable. A pesar del clima, disfru-
tó de la cena, y más tarde en casa partieron el pastel, por
supuesto, el tradicional de chocolate de Angelina, y le vol-
vieron a cantar Feliz Cumpleaños.
–Doce años… –se quedó pensando cuando estuvo de
nuevo en su cama. Algo dentro de ella le anunciaba que éste
era un cumpleaños especial, que algo estaba a punto de
cambiar en su vida.
Fecha(s) del diario de Sara
que podrás consultar
después de leer este capítulo:
29/01/2006
07/07/2006
09/07/2006
... The first of these novels, La flauta de Acuario: Una novela transmedia 2 (Zorrilla, 2014), derived from a previous study about transmedia intertextualities between TV and online educational resources (Zorrilla, 2008 and. The novel was created and published through a project funded by the National Council for Culture and Arts (Conaculta). ...
... 1. Reading a transmedia novel authored by one of the researchers, La flauta de Acuario: Una novela transmedia (Zorrilla, 2014), comprising the printed book and two online components, as explained before. 2. A face-to-face reading circle used to encourage social interaction. ...
Chapter
For decades, reading circles have been important both as strategies to promote reading and as social environments for talking about what has been read. This chapter presents two educational experiences based on reading circles and empowered with the use of ICT in two private middle schools in Mexico: the enriched reading circle (ERC), a hybrid experience, and the online participatory reading circle (OPRC), a virtual experience. The second one was implemented in the context of physical distancing during the COVID-19 pandemic. The aim of both projects was to promote participatory reading and to develop transliteracy skills; this chapter presents some of the results.
... La intervención-investigación se diseñó para llevarse a cabo en dos escuelas secundarias de Cuernavaca en el estado de Morelos, México. El proyecto planteó poner a disposición de los participantes la novela transmedia La flauta de Acuario (Zorrilla, 2014), por tratarse de una obra literaria escrita exprofeso para lectores de nivel secundaria (lectores entre 12 y 15 años específicamente), la cual está compuesta por dos soportes mediáticos: el libro impreso y dos componentes web que se relacionan estrechamente con la narrativa. Es preciso señalar que el presente estudio forma parte de una investigación más amplia, denominada Fomento a la lectura y reflexión inclusiva a través de narrativas transmedia, Proyecto de Intervención en Educación Básica SEP/CONACYT 2013: No. 231304 (Zorrilla, 2013). ...
... La obra empleada en esta intervención-investigación fue la novela transmedia La flauta de Acuario (Zorrilla, 2014). Se trata de una propuesta literaria para jóvenes lectores que combina aventura, fantasía, ficción histórica y suspenso, a partir de la combinación de dos soportes mediáticos: a) libro impreso; b) diario en línea de la protagonista y el dúo digital (un objeto mágico que forma parte de la ficción y cuya versión digital existe en la web). ...
Thesis
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En este proyecto de intervención-investigación se buscó explorar la experiencia de un grupo de adolescentes respecto a la lectura compartida de una novela transmedia2. El supuesto del que partió esta intervención-investigación fue que la lectura transmediática en un círculo de lectura enriquecido puede ser una forma de iniciar el interés hacia la lectura entre público adolescente. La intervención-investigación se diseñó para llevarse a cabo en dos escuelas secundarias de Cuernavaca en el estado de Morelos, México. El proyecto planteó poner a disposición de los participantes la novela transmedia La flauta de Acuario (Zorrilla, 2014), por tratarse de una obra literaria escrita exprofeso para lectores de nivel secundaria (lectores entre 12 y 15 años específicamente), la cual está compuesta por dos soportes mediáticos: el libro impreso y dos componentes web que se relacionan estrechamente con la narrativa. Es preciso señalar que el presente estudio forma parte de una investigación más amplia, denominada Fomento a la lectura y reflexión inclusiva a través de narrativas transmedia, Proyecto de Intervención en Educación Básica SEP/CONACYT 2013: No. 231304 (Zorrilla, 2013).
... La novela transmedia que se puso a disposición de los participantes, La flauta de Acuario (Zorrilla, 2014) es una obra de ficción que fue concebida con dos finalidades primordiales: a) fomentar el gusto por la lectura a partir de la incorporación de las TIC en el proceso de creación y consumo; y b) propiciar, a partir de la ficción, una oportunidad para la reflexión entre los participantes en torno a los temas de la discapacidad y la inclusión. Se reportan resultados respecto al segundo de estos objetivos. ...
Chapter
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La participación ocupa un lugar central en el proceso para formar en la ciudadanía, ya que en ella “se viven y refejan conocimientos, habilidades, valores, actitudes, etc. que sustentan un sistema democrático que permite desarrollar una ciudadanía responsable” (Ochoa et al., 2014, p. 26). Es decir, la ciudadanía y la participación se aprenden por la experiencia, por lo que es posible decir que existe un proceso de aprendizaje de la vida democrática (Puig et al., 2011). Es por ello que los individuos en edad escolar deben de estar involucrados en genuinas experiencias deliberativas, y para ser tales no deben de ser impuestas ni tampoco contar con un alto grado de direccionalidad por parte de los adultos. De acuerdo con Morgan y Streb (2001), si los estudiantes están implicados en proyectos en cuyo diseño han participado, tienen una oportunidad real para aprender, de forma signifcativa, que son capaces de hacer una diferencia en la vida comunitaria, de impactar de manera positiva. A partir de lo anterior, se realizó un proyecto de intervención que tuvo por objetivo promover la participación de niños, niñas y adolescentes en un grupo multigrado de 5° y 6° de primaria. Para lograrlo se llevó a cabo un proyecto de Aprendizaje Servicio (APS). Para recopilar información se aplicaron dos instrumentos, antes y después de la intervención: un cuestionario de participación infantil y uno de convivencia. Los resultados muestran que el proyecto tuvo infuencia en la forma en que los alumnos participan en la escuela, así como en la mejora de las relaciones interpersonales.
... La transmedia hace alusión a aquellas narraciones o historias que son contadas desde diferentes medios como son el libro, la televisión, el cine y cuya expansión se ve representada en una tira cómica, un podcast, un audio cuento, un videojuego y todo medio en el cual se pueda representar o escribir una historia, productos que se esperan obtener con la implementación de la estrategia didáctica transmedia; esto lo ratifica Jenkins (2006) al presentar la transmedia como "una historia que se desarrolla a través de múltiples medios y plataformas, con cada nuevo texto se crea una distinción y contribución valiosa para el todo", para el autor cada medio hace lo mejor que sabe hacer, en su libro La Flauta de Acuario, (Zorrilla 2014), presenta una novela transmedia en la cual, a través de diferentes plataformas, conduce al lector por el desarrollo de una historia, expresando que una obra transmedia es: ...
... La novela transmedia que se puso a disposición de los participantes, La flauta de Acuario (Zorrilla, 2014) es una obra de ficción que fue concebida con dos finalidades primordiales: a) fomentar el gusto por la lectura a partir de la incorporación de las TIC en el proceso de creación y consumo; y b) propiciar, a partir de la ficción, una oportunidad para la reflexión entre los participantes en torno a los temas de la discapacidad y la inclusión. Se reportan resultados respecto al segundo de estos objetivos. ...
Chapter
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Este capítulo es la versión publicada de la ponencia con el mismo nombre presentada en la XI Jornada Nacional de Investigadores en Educación y Valores (Cuernavaca, Mor., México, agosto 2016). Se presentan resultados preliminares de un proyecto de intervención-investigación llevado a cabo en una escuela secundaria del estado de Morelos, en el que se exploró la premisa de la introducción de una ficción transmedia como estrategia para involucrar a los adolescentes en la reflexión individual y colectiva en torno a los temas de la discapacidad y la inclusión. Los resultados preliminares abarcan aspectos diversos relacionados con el valor de una ficción literaria para explorar temas sensibles, en este caso la discapacidad; y el potencial de la discusión grupal y de las creaciones de fanfic para explorar dimensiones grupales e individuales de la construcción de conceptos complejos.
... La novela transmedia que se puso a disposición de los participantes, La flauta de Acuario (Zorrilla, 2014) es una obra de ficción que fue concebida con dos finalidades primordiales: a) fomentar el gusto por la lectura a partir de la incorporación de las TIC en el proceso de creación y consumo; y b) propiciar, a partir de la ficción, una oportunidad para la reflexión entre los participantes en torno a los temas de la discapacidad y la inclusión. En esta ponencia se reportan resultados respecto al segundo de estos objetivos. ...
Conference Paper
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Esta ponencia se publicó como capítulo de libro: Zorrilla Abascal, M.L. y Hernández Martínez, I. (2016). Ficción transmedia + círculo de lectura enriquecido para reflexionar en torno a la discapacidad y la inclusión. En: Yurén, T., Ibarra U., L.M. y Escalante F., A.E. (Coords.) Investigación en Educación y Valores: Ética, Ciudadanía y Derechos Humanos (pp. 272-285). México: UAEM y Reduval, también disponible en ResearchGate. Se presentan resultados preliminares de un proyecto de intervención-investigación llevado a cabo en una escuela secundaria del estado de Morelos, en el que se exploró la premisa de la introducción de una ficción transmedia como estrategia para involucrar a los adolescentes en la reflexión individual y colectiva en torno a los temas de la discapacidad y la inclusión. Los resultados preliminares abarcan aspectos diversos relacionados con el valor de una ficción literaria para explorar temas sensibles, en este caso la discapacidad; y el potencial de la discusión grupal y de las creaciones de fanfic para explorar dimensiones grupales e individuales de la construcción de conceptos complejos.
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Las características cambiantes de la sociedad del conocimiento ejercen importantes y complejas influencias en sus dinámicas de trabajo, relaciones, aprendizaje y de comunicación, generando la necesidad de contar con nuevas alfabetizaciones para aprovechar los recursos tecnológicos a favor del desarrollo social. En este documento se presentan los cambios enmarcados por las tecnologías de esta nueva sociedad, así como algunos de los recursos (plataformas y formatos) que apoyan la alfabetización y la práctica de la lectura digital.
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Transmedia es un término con el cual nos topamos cada vez con mayor frecuencia, tanto en la literatura académica como en las noticias y publicaciones de divulgación. Invariablemente los autores que se aproximan a lo transmedia citan a Henry Jenkins (2006) como la más reconocida autoridad académica en lo referente a la construcción de dicho concepto. Otros autores a menudo referidos son el argentino Carlos Scolari y el inglés Robert Pratten. El problema en la mayoría de los trabajos relacionados con el concepto transmedia es que se ha tornado insuficiente para definir la multiplicidad de productos y prácticas para los cuales se usa en la actualidad. El presente trabajo consiste en una reflexión conceptual en torno al término de transmedia con base en una amplia revisión de literatura, así como a partir de la propia investigación y experiencia de la autora como creadora e investigadora transmedia.
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La presencia de las tecnologías de la información y la comunicación en la vida cotidiana y su manejo en los diferentes ámbitos ha originado que surja una dicotomía conceptual para tratar de comprender a quienes están más y menos posibilitados para usarlas, y apropiarse de ellas. Estas conceptualizaciones parten generalmente de otorgar el concepto de nativos o migrantes digitales, por el simple hecho de pertenecer a un margen generacional, o poseer un rango de edad particular. El riesgo de tomar estas conceptualizaciones como ciertas puede generar procesos de exclusión, donde los nativos digitales no son tan nativos ni los inmigrantes digitales son tan inmigrantes. El objetivo del estudio es analizar los conceptos relacionados a la dicotomía comentada, y explorar el riesgo de aplicar las conceptualizaciones con la simpleza con la que fueron publicadas. Los resultados indican que otorgar a las personas características y habilidades relacionadas con la aplicación de un concepto da como consecuencia un proceso de exclusión que podría atenuarse. En las conclusiones se argumenta la necesidad de manejar críticamente los conceptos relacionados con la cercanía o alejamiento de las personas con las tic, y formular nuevos conceptos a partir de referentes teóricos y no desde la apreciación personal.
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La presencia de las tecnologías de la información y la comunicación en la vida cotidiana y su manejo en los diferentes ámbitos ha originado que surja una dicotomía conceptual para tratar de comprender a quienes están más y menos posibilitados para usarlas, y apropiarse de ellas. Estas conceptualizaciones parten generalmente de otorgar el concepto de nativos o migrantes digitales, por el simple hecho de pertenecer a un margen generacional, o poseer un rango de edad particular. El riesgo de tomar estas conceptualizaciones como ciertas puede generar procesos de exclusión, donde los nativos digitales no son tan nativos ni los inmigrantes digitales son tan inmigrantes. El objetivo del estudio es analizar los conceptos relacionados a la dicotomía comentada, y explorar el riesgo de aplicar las conceptualizaciones con la simpleza con la que fueron publicadas. Los resultados indican que otorgar a las personas características y habilidades relacionadas con la aplicación de un concepto da como consecuencia un proceso de exclusión que podría atenuarse. En las conclusiones se argumenta la necesidad de manejar críticamente los conceptos relacionados con la cercanía o alejamiento de las personas con las tic, y formular nuevos conceptos a partir de referentes teóricos y no desde la apreciación personal.
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