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Guía de buenas prácticas para la gestión de escapes en la acuicultura marina: Vol I. Prevención.

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Guía de buenas prácticas para la gestión de escapes en la acuicultura marina I PREVENCIÓN
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Guía de buenas prácticas
para la gestión de escapes en
la acuicultura marina
I PREVENCIÓN
1- Los escapes: un problema económico, ambiental y social 4
2- Conocer el cómo y el cuánto de los escapes 8
3- Objetivo de este cuadernillo 10
4. Puntos críticos en el proceso de engorde de peces
en jaulas otantes 11
4.1. Selección de sitios para desarrollo de la acuicultura 12
4.2. Siembra de peces 16
4.3. Alimentación desde embarcación 18
4.4. Desdoble y trasvase 20
4.5. Maniobra de despesque 22
4.6. Retirada de mortalidad 24
4.7. Protocolos de mantenimiento y cambio de la red 26
4.8. Mantenimiento y revisión de entramado, anclajes,
boyas y sistema de señalización 30
4.9. Revisión previa y posterior a temporales 32
4.10. Presencia de predadores 34
4.11. Robos y sabojates 38
5. Enlaces y bibliografía 40
Índice
Créditos
Coordinador del trabajo: Pablo Sánchez Jerez
Autores: David Izquierdo Gómez, Damián Fernández Jover, Pablo Sánchez Jerez, Kilian
Toledo Guedes, Pablo Arechavala López, Aitor Forcada Almarcha y Carlos Valle Pérez
Colaboradores: Oscar Mansilla Reyes, María del Mar Agraso Martínez y Rocío Robles
Arozarena de CTAQUA
Diseño e ilustración: oceanografica.com
Fotos: Arturo Boyra/oceanografica.com, Estanis Alemán/oceanografica.com
Colaboradores fotográficos: Fernando Ros (página 7, 14d), Raúl Campillo (página
14a), Feliciano González (página 14b y c), Pablo Arechavala López (página 34a, 35b y
c) Pablo Sánchez-Jerez (página 36a) y Daniele Bracciaferri (página 37)
Agradecimientos: Mariló López Belluga (CULMAREX Águilas), Grupo CULMAREX y
Cultivos Marinos de Guardamar (CULMAR)
Cómo citar: Izquierdo-Gómez, D., Sánchez-Jerez, P., Fernández-Jover, D. Toledo-
Guedes, K., Arechavala-López, P., Forcada-Almarcha, A., Valle-Pérez, C. 2014. Guía de
buenas prácticas para la gestión de escapes en la acuicultura marina: Vol I. Prevención.
Proyecto ESCA-FEP, Fondo Europeo de Pesca. Ed. Oceanográfica. 44 pp.
Depósito legal: GC 1192-2014
ISBN-13: 978-84-697-2054-7
UNIÓN EUROPEA
FONDO EUROPEO DE LA PESCA
Invertimos en la acuicultura sostenible
Con la colaboración de:
4
Guía de buenas prácticas para la gestión de escapes en la acuicultura marina: I Prevención
Proyecto ESCA-FEP
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1- Los escapes: un problema
económico, ambiental y social
Los escapes de peces producidos en la acuicultura suponen un gran problema para
las empresas ya que se traducen en pérdidas económicas directas que incluso pueden
llegar a comprometer su viabilidad. Las pérdidas derivadas de los escapes ascendieron
a casi 43 millones de euros en el Mediterráneo entre 2009 y 2012. En la actualidad,
las principales causas de los escapes son fallos mecánicos en la instalación que vienen
normalmente precedidos de condiciones ambientales severas durante fuertes tempora-
les. Estos fallos pueden tener origen en una fatiga de los materiales o en simples errores
humanos y algunos de ellos se pueden llegar a prevenir mediante un correcto plan de
revisión o un buen entrenamiento del personal de planta. Según su naturaleza, existen
varios tipos de escapes. El escape por goteo, consiste en la fuga recurrente de decenas
de individuos con una frecuencia de días o semanas. El goteo es debido, principal-
mente, a pequeños desperfectos en las redes, provocados bien por el mero desgaste o
por las malas prácticas en las maniobras cotidianas realizadas en la instalación, como
por ejemplo durante el despesque. Por otro lado, existe el escape masivo que abarca
desde centenares hasta más de un millón de peces que escapan de manera puntual. Los
escapes masivos tienen origen generalmente en fallos estructurales causados por una
mala conservación de los anclajes, entramado y/o las redes, roturas accidentales por
malas maniobras de barcos, sabotajes, fuertes temporales o la acción de depredadores.
Por otro lado, los escapes pueden tener implicaciones a nivel
social ya que pueden ser percibidos como una amenaza por
diferentes sectores, como el pesquero o el turístico. Además,
en relación al medio ambiente, los peces escapados pueden
reproducirse y, las poblaciones salvajes pueden tener una me-
nor riqueza genética, ya que los individuos de cultivo provie-
nen de un limitado número de reproductores (ver apartado
de siembra de juveniles). Cabe destacar que los peces esca-
pados pueden llegar a alimentarse de especies de alto valor
comercial pudiendo influir en las capturas de los pescadores
locales. De igual modo, estos peces compiten por el espacio
y el alimento con las poblaciones salvajes. Las áreas marinas protegidas presentes cerca
de una piscifactoría podrían convertise en lugares de acumulación de peces escapa-
dos donde los procesos ecológicos y/o especies a conservar se pueden ver alteradas.
FUGA DE GAMETOS
Existe una tercera forma de escape menos aparente que no es a través de
los peces sino de sus gametos o células reproductoras (huevos y esperma-
tozoides), conocida como fuga de gametos y que son arrastrados por las
corrientes de la misma manera que el viento transporta el polen de las flores.
La fuga de gametos se da cuando los peces llegan a madurar dentro de la
instalación, bien por estrategia comercial de la empresa, que busca ofrecer
tallas más grandes, o de forma forzada al no existir demanda del mercado
en ese momento. De cara a la empresa, esto es negativo ya que la inversión
en pienso para seguir alimentando a esos peces podría no tener el retorno
deseado a la hora de su venta por falta de demanda del mercado. A nivel
ecológico, la fuga de gametos se hace patente a través de un aumento de
peces juveniles en la zona y aunque a priori pueda parecer positivo, su
menor diversidad genética debida al limitado número de progenitores que
dan origen a los peces de cultivo, podría tener consecuencias adaptativas a
largo plazo para la población salvaje. Una buena estrategia de ventas, bien
coordinada con la producción y una regulación que limite las tallas máxi-
mas producidas en caso de poder generar un impacto, son fundamentales.
En cuanto al impacto ecológico, países como Noruega, Canadá o Escocia
han comenzado a regular el uso de líneas de peces triploides (estériles), que
no modificados genéticamente.
Los escapes
supusieron
unas pérdidas
económicas de
casi 43 millones
de euros en el
Mediterráneo entre
2009 y 2012
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Guía de buenas prácticas para la gestión de escapes en la acuicultura marina: I Prevención
Proyecto ESCA-FEP
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Depredadores como delfines, atunes o peces espada, podrían verse favorecidos por el
aumento de presas en el medio al producirse un escape, sin embargo y a largo plazo,
los escapes recurrentes podrían tener consecuencias sobre la distribución natural y
migraciones de estas especies, al existir una fuente de alimento de forma continuada.
En definitiva, la prevención de los escapes de peces, junto con su mitigación y segui-
miento, deben ser un objetivo prioritario en el desarrollo de la acuicultura española por
los problemas económicos, sociales y ambientales que pueden generar.
Efectos socioeconómicos y ecológicos de los escapes de peces
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Guía de buenas prácticas para la gestión de escapes en la acuicultura marina: I Prevención
Proyecto ESCA-FEP
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2- Conocer el cómo y el
cuánto de los escapes
El conocimiento de los desencadenantes de los escapes es muy importante de cara a
su prevención. Para ello, es conveniente alertar a la administración competente infor-
mando de las causas y la magnitud de cada escape (número de peces escapados, talla,
etc.). Este tipo de seguimiento ofrece la posibilidad de mejorar la planificación de las
tareas diarias/mensuales/anuales a realizar bajo un marco constante de prevención de
los escapes tanto a nivel de empresa como de la administración. En la mayoría de los
países del Mediterráneo no existe un registro oficial del número de escapes, subyacien-
do una carencia de conocimiento de la magnitud y causas de los mismos. Sin embargo,
la legislación de algunos países como Noruega, Escocia, Canadá o Chile contempla la
obligatoriedad de la comunicación de estos incidentes. Es por ello que, gracias a estos
países, se conoce que en el cultivo del salmón el 52 % de los escapes se produce por
fallos estructurales, el 31% se debe a fallos operacionales o de maniobra y el resto, el
17%, se deben a otras causas, como los depredadores. Además, cuando ocurren esca-
pes en estos países, se llevan a cabo investigaciones estandarizadas para determinar
cuáles fueron los fallos estructurales u operacionales que los originaron. Sin embargo,
este tipo de estudios aún no son obligatorios en España, a pesar de las cuantiosas pér-
didas económicas derivadas de los escapes y de la valiosa información aplicable en
materia de prevención que se obtiene de ellos.
Como principal medida de prevención, es fundamental la realiza-
ción sistemática de un análisis detallado que relacione las posibles
causas de escapes con sus potenciales efectos negativos en el área,
conocido como análisis de prevención de riesgo. Este tipo de es-
tudio hace posible la detección de las maniobras o protocolos que
precisan de una mayor atención en base al riesgo de escape que su-
pondría su mala ejecución, con el objetivo de prevenir sus efectos
negativos a través de un mayor control. Además, la formación pro-
fesional continuada de los diferentes trabajadores de una piscifac-
toría juega un papel muy importante a la hora de prevenir escapes.
Los escapes
de salmón, se
producen:
· 52% fallos
estructurales
· 31% fallos
operacionales o de
maniobra
· 17% otras causas
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Guía de buenas prácticas para la gestión de escapes en la acuicultura marina: I Prevención
Proyecto ESCA-FEP
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3- Objetivo de este cuadernillo
Este documento recopila las conclusiones obtenidas en el proyecto ESCA-FEP (Preven-
ción y mitigación de escapes en acuicultura), cofinanciado por el Fondo Europeo de
Pesca y la Fundación Biodiversidad, del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Me-
dio Ambiente. La finalidad de este cuadernillo es fomentar e incrementar la formación,
muchas veces básica, del personal laboral de las instalaciones de jaulas flotantes en
prevención de escapes, con el objetivo final de disminuir la cantidad de peces escapa-
dos y por lo tanto, su impacto económico y ambiental.
Hoy en día, la mejora de materiales y técnicas de cultivo generan nuevo conocimiento
que, muchas veces, no llega a ser implementado en el día a día de una instalación
hasta mucho tiempo después. Esto puede acarrear una merma en la rentabilidad de la
empresa al quedar obsoleta en relación a la competencia. Por ello, es recomendable
el establecimiento de un plan de formación continua dirigido a la prevención de esca-
pes, de la misma manera que ya existe en materia de seguridad laboral o de extinción
de incendios. Dentro de dicho plan de prevención, se recomienda prestar especial
atención a los puntos tratados a lo largo de este documento. El objetivo es aumentar
la sensibilización de los trabajadores de las instalaciones acuícolas sobre las posibles
consecuencias económicas y ambientales de los escapes y promover su formación para
prevenirlos.
4. Puntos críticos en el
proceso de engorde de peces
en jaulas otantes
4.1. Selección de sitios para desarrollo de la acuicultura
4.2. Siembra de peces
4.3. Alimentación desde embarcación
4.4. Desdoble y trasvase
4.5. Maniobra de despesque
4.6. Retirada de mortalidad
4.7. Protocolos de mantenimiento y cambio de la red
4.8. Mantenimiento y revisión de entramado, anclajes, boyas y sistema
de señalización
4.9. Revisión previa y posterior a temporales
4.10. Presencia de predadores
4.11. Robos y sabojates
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Guía de buenas prácticas para la gestión de escapes en la acuicultura marina: I Prevención
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Herramientas como los sistemas de información geográfica (GIS) son muy útiles en la
gestión y ordenación espacial de la acuicultura marina. En verde se muestran las zonas
aptas para la ubicación de las instalaciones
4.1. Selección de sitios para
desarrollo de la acuicultura
Es importante encontrar emplazamientos óptimos para instalar una piscifactoría donde
se minimice el riesgo de escapes. Para ello, existe un proceso previo a la puesta en
marcha de la instalación, basado en criterios socioeconómicos y ecológicos, a través
del cual se decide dónde debe ir ubicada la misma. Por ejemplo, para garantizar la via-
bilidad económica de la instalación, es importante establecer una distancia óptima al
puerto donde ubicar la piscifactoría, que minimice el gasto de combustible sin llegar a
comprometer la seguridad del tráfico marítimo o generar un impacto visual en el paisa-
je. La profundidad juega también un papel fundamental y debe ser suficiente para que
la materia orgánica generada por la actividad se diluya por acción del hidrodinamismo,
disipando la influencia sobre el fondo marino. Por otro lado, existen restricciones en
cuanto a la distancia a hábitats de especial interés o especies protegidas como praderas
de Posidonia oceanica.
En los últimos años se han detectado nuevos factores que podrían
ayudar a prevenir y mitigar los efectos de los escapes. Es importante
evitar la ubicación de piscifactorías en zonas muy expuestas, donde se verían más afec-
tadas por los temporales extremos y/o fuertes corrientes, lo cual aumentaría el riesgo
de roturas y escapes masivos a la par que dificultaría la rápida actuación ante cualquier
contratiempo que lo pudiera provocar. Lo mismo ocurriría con la ubicación de pisci-
factorías en sitios remotos donde una reducción de la vigilancia a causa del coste del
combustible, podría llevar a pérdidas de peces por robos y/o sabotajes más frecuentes.
Además la falta de actividad pesquera supondría una menor capacidad de mitigación
de los efectos de un escape en el caso de producirse.
En definitiva, se recomienda incluir el mayor número de fac-
tores que puedan suponer un aumento del riesgo de escapes
en el proceso técnico de planificación espacial para la se-
lección de sitios donde ubicar piscifactorías. Además, este
proceso deber ser capaz de implementar lo más ágilmente
posible los nuevos avances surgidos en la materia. Dadas las
características tan particulares de cada zona a nivel local, es
imprescindible que dicho proceso sea individual y pormeno-
rizado para cada instalación con el fin de avanzar hacia la
sostenibilidad ambiental y económica de la actividad.
La planificación
espacial maximiza
la sostenibilidad
ambiental y
económica de la
actividad
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Estado en el que quedaron las jaulas de cultivo en la isla de La Palma en 2010 tras el
temporal que provocó el mayor escape masivo estudiado hasta la fecha (1,5 millones
de peces), donde el 22% de la biomasa escapada fue recapturada por los pescadores
locales
Lugar: Tazacorte, costa oeste de la isla de La Palma (Canarias)
Fecha: Diciembre de 2009 a Febrero de 2010, eventos de escape recu-
rrentes
Causas: Repetidos temporales del noroeste con olas de hasta 6 metros
que provocaron importantes daños estructurales y en las redes.
Consecuencias: Escape de 1,5 millones de peces (90% lubinas; tallas
entre 15 y 60 cm) que se dispersaron por toda la costa de la isla, inclui-
da una reserva marina a 15 km del punto de escape.
Acciones de recaptura: No se tomaron medidas concretas hasta junio-
julio de 2010. Se utilizó, bajo solicitud de un permiso especial a la
Consejería de Pesca del Gobierno de Canarias, un arte ya prohibido de-
nominado “salemera”. La operación se realiza cerca de la costa donde
los pescadores se ayudan de personal con equipo ligero en el agua que
guía los bancos de peces hacia el cerco. Se calcula que los pescadores
profesionales retiraron del medio un 22% de la biomasa escapada, aun-
que a esto hay que añadirle lo retirado por los pescadores recreativos
que no se conoce.
¿Estaba este emplazamiento bien seleccionado en relación a la prevención de escapes?
SALEMERA
Consistente en un cerco calado a poca profundidad
abarcando toda la columna de agua.
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4.2. Siembra de peces
Los juveniles que se engordan en las piscifactorías provienen, generalmente, de em-
presas externas a las mismas (criaderos o hatcheries). También es común que estos
juveniles provengan de instalaciones de pre-engorde o nurseries, ya que, dependien-
do de las características existentes allá donde esté ubicada la piscifactoría de destino
(oleaje, temperatura del agua o corrientes), los peces pueden ser demasiado pequeños
para ser sembrados directamente. Los criaderos albergan uno o varios grupos de peces
llamados reproductores que dan origen a todas las larvas de peces, que en fase juvenil,
serán trasladadas por tierra o mar al lugar donde se encuentre la piscifactoría de desti-
no, pudiendo estar a cientos e incluso miles de kilómetros de distancia. Una vez allí,
previo paso o no por instalaciones de pre-engorde, los juveniles se trasvasan a las jaulas
flotantes donde permanecerán en cultivo hasta su comercialización.
Es imprescindible una buena coordinación entre el transportista y el
responsable de planta para asegurarse de que los juveniles no lleguen
a puerto cuando existen condiciones ambientales adversas que impidan o dificulten
la maniobra de siembra. Sin embargo, no siempre se consigue y por ello es impres-
cindible que el responsable de planta tenga experiencia en el lugar de trabajo para así
determinar tanto la estrategia de siembra como el momento en el que las condiciones
meteorológicas lo permitan con el objetivo de minimizar el riesgo de escapes.
En caso de no poder sembrar, los juveniles podrían re-
tenerse en las cisternas varios días sin que sufran altas
mortalidades. En este sentido, el transporte por mar tiene
ventajas frente al terrestre tales como una mayor capa-
cidad de carga y el acceso a agua de calidad fuera de la
zona de influencia de puertos. Además, es posible fon-
dear la embarcación cerca de la instalación a la espera
de mejores condiciones que permitan la siembra inme-
diata sin que se produzcan escapes. En cualquier caso,
tentativas de siembra bajo malas condiciones meteoro-
lógicas aumentan el riesgo escapes tanto si los juveniles
se transportan por tierra como por mar.
Si el transporte ha sido por tierra y la espera se prevé de varios días, se deberá estudiar
la posibilidad de estabular los juveniles en jaulas pequeñas en un lugar protegido den-
tro del puerto. Dicha jaula deberá ser revisada antes de trasvasar los juveniles desde los
camiones a la jaula ya que ésta puede haberse dañado durante el transporte o su mon-
taje. Una vez las condiciones meteorológicas mejoren y si se opta por el remolcado
de la jaula desde puerto, es recomendable realizar una revisión previa de última hora.
Además, hay que evaluar la derrota a realizar ya que podrían producirse desperfectos
en la jaula contra el fondo, debido al poco calado o a objetos sumergidos (arrecifes
artificiales, anclas, rocas…), que podrían dañar la red de la jaula remolcada. Al llegar a
la instalación es recomendable realizar una revisión exhaustiva de la jaula remolcada,
previa al comienzo del trasvase de los juveniles a las jaulas fijas, para garantizar que no
surja ningún imprevisto durante la maniobra, ya que sería más complicado de atajar.
Es imprescindible una
buena coordinación
entre el transportista y
el responsable de planta
para asegurarse de que
los juveniles no lleguen
a puerto cuando existen
condiciones ambientales
adversas que impidan o
dificulten la maniobra
de la siembra
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4.3. Alimentación desde
embarcación
Esta maniobra consiste en amarrar el barco al anillo de flotación de la jaula para ad-
ministrar el pienso a los peces de forma estable. Una vez que el patrón se acerca a la
jaula, da la orden para que los marineros amarren el barco a la misma y comenzar así
con las labores de alimentación.
En primer lugar, el patrón del barco ha de tener pleno conocimiento
y estar formado en el protocolo de atraque a las jaulas bajo condi-
ciones de fuertes corrientes, oleajes o vientos. En estos casos, el responsable principal
deberá informar sobre dichas condiciones y actuar con el fin de minimizar riesgos en
la aproximación a las jaulas. Además, es muy importante una comunicación clara y
precisa entre el patrón y los marineros que pueden avisar de riesgos de enganche o
colisión imprevistos.
En la maniobra de aproximación, si hay corriente, la red podría encontrarse levantada
cerca de la superficie habiendo riesgo de enganche/rotura si entra en contacto con el
barco. Para evitarlo, el patrón situará el barco en el lado de la jaula de donde viene la
corriente para evitar dañar la red, la cual, es muy probable que se encuentre levantada
cerca de la superficie en el lado opuesto. En caso de fuertes vientos, el barco podría co-
lisionar con el anillo de flotación con el consiguiente riesgo para los tripulantes, el ani-
llo de flotación o el propio barco. En este caso, el patrón situará el barco a barlovento
para evitar que la embarcación no golpee repetidamente el anillo de flotación una vez
amarrada. En caso de que corriente y viento ocurran en sentidos contrarios, el patrón
deberá evaluar cuál es la mejor forma de aproximarse a la jaula sin causar desperfectos
en ningún elemento de la instalación ni del barco.
Los cascos de las embarcaciones deben ser periódicamente revisados por los buzos
para evitar cualquier elemento susceptible de enganche, es decir, sus superficies deben
de estar libres de irregularidades que puedan deteriorar cualquier elemento de la insta-
lación con el que entren en contacto. Por ejemplo, los ánodos de sacrificio (protección
catódica), podrían dañar los diferentes elementos de una piscifactoría. Además, en caso
de tener que adaptar el barco, en el mercado existen protecciones para las hélices que
disminuyen el riesgo de rotura.
En relación a los peces del cultivo, y la dorada en particular, se ha observado que peces
entre 200 y 300 gramos que no quedan saciados, comienzan a morder la red aceleran-
do su desgaste, llegando a producir agujeros por donde escapar. En general, se ha visto
que peces no saciados presentan mayor interacción con la red pudiendo fomentar la
aparición de nuevos agujeros o el escape de peces a través de los no reparados.
En resumen, para prevenir los escapes relacionados con la maniobra de alimentación
se recomienda un correcto entrenamiento de los operarios que garantice una buena
ejecución, comunicación y vigilancia en el momento del amarre a la par que una co-
rrecta alimentación, evitando periodos de inanición en especies propensas a morder
la red.
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Guía de buenas prácticas para la gestión de escapes en la acuicultura marina: I Prevención
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4.4. Desdoble y trasvase
El desdoble se realiza para disminuir la carga de peces en la jaula,mientras que con el
trasvase se busca trasladar los peces desde una jaula grande a otra más pequeña con el
fin de facilitar su pesca y no causar estrés innecesario a los peces que van a permanecer
en la jaula. El cambio de jaula es el denominador común en las dos maniobras y es muy
frecuente durante el año. Por tanto, en caso de ocurrir escapes por goteo, las pérdidas
pueden ser considerables a largo plazo.
La maniobra comienza pasando un cabo por debajo del copo de la jaula principal para
llevar la red hasta la superficie, dividiendo su volumen en dos mitades. A continuación,
se hace pasar la red de un lado a otro, bien a mano mediante el uso de un gancho que
tira ayudado por el cabrestante, o con ayuda de otro cabo cuya misión es barrer la red.
A posteriori, el uso de un tubo tipo puente (en forma de U), dotado de boyas y plomos
para permitir el tránsito de peces de una jaula a otra, se está imponiendo al uso del
túnel sumergido, ya que resulta más sencillo y entraña menor riesgo de escapes.
Cabe destacar una modalidad de trasvase que consiste en hacer pasar la jaula que
contiene los peces por debajo del anillo de flotación (sin red) de la jaula destino de
mayor tamaño, que previamente se ha levantado con la ayuda de grúas. Una vez den-
tro, se monta la red de la jaula destino y se desmonta la red de la jaula transportadora
quedando los peces libres en su interior. Finalmente y con ayuda de las grúas, se extrae
el anillo de la jaula transportadora. De esta forma, los peces sufren menos a la hora de
ser trasvasados.
Para prevenir escapes durante estas maniobras, además de un buen
entrenamiento del personal, es conveniente la presencia de buzos vi-
gilando bajo el agua y/o en superficie para una rápida actuación ante cualquier impre-
visto. Estas operaciones son delicadas, ya que un mal manejo del cabrestante unido al
uso del gancho, pueden romper alguna malla de la red o rasgarla significativamente, y
ser origen de escapes de peces. En cualquier caso, es obligatorio que, una vez acabada
la maniobra, se revise la correcta puesta a punto de todos los elementos de la jaula que
fueron manipulados durante la maniobra y que los buzos realicen una revisión de la
red para comprobar su estado.
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Guía de buenas prácticas para la gestión de escapes en la acuicultura marina: I Prevención
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4.5. Maniobra de despesque
En esta maniobra intervienen varios marine-
ros ayudados de poleas para cobrar la red
de la jaula quedando los peces accesibles
al salabrista. Si por el contrario se usa una
red estilo cerco, esta red se introduce en el
agua con ayuda de la grúa y poco a poco los
marineros la van extendiendo lo más pegada
posible a la red de la propia jaula mientras
caminan sobre el anillo de flotación. En esta
maniobra los buzos se pueden utilizar para
que no queden peces atrapados entre las dos
redes o para asegurarse de que es la cantidad
correcta de peces la que va a ser extraída
durante la maniobra. En cualquier caso, en
ambas variantes de la maniobra, los peces
quedan en superficie a merced del salabrista
que es el encargado de pescar y depositar
los peces en las tinas llenas de hielo situadas
en cubierta.
El despesque es una de las maniobras en las que se contempla un
mayor riesgo de pérdidas por goteo. Para minimizarlo, se recomienda
el uso de una red de protección entre el barco y la jaula a modo faldón, ya que en caso
de un llenado excesivo del salabre o de fuerte oleaje, los peces pueden salir del mismo
y caer directamente al mar. Es por esto que se debe evitar el llenado excesivo del sa-
labre durante la pesca. Aquellos peces que caigan en cubierta deben ser recogidos, ya
que pueden saltar por la borda o caer finalmente al mar por el movimiento del barco.
A bordo, en caso de que el barco no esté dotado del equipamiento necesario, se debe
controlar cualquier abertura por donde los peces puedan escapar como los desagües o
los imbornales. Las redes tejidas con Dyneema® son más ligeras y consecuentemente
pueden ser más fáciles de manejar durante una maniobra de pesca. La pesca durante
la noche puede conllevar un riesgo añadido, al no poder incluir buzos en la maniobra,
por lo que no se recomienda que el despesque se realice en horas de oscuridad. Por
esto, es recomendable realizar el despesque durante el día para facilitar la supervisión
de los buzos y la detección inmediata de cualquier foco de escape.
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4.6. Retirada de mortalidad
La retirada de mortalidad consiste en ex-
traer los peces muertos o bajas de dentro
de cada jaula. Para ello, en el fondo o copo
de cada red, existe un sistema de abertura
operado por una cremallera o un simple
cabo, a través del cual, una pareja de bu-
zos extraen las bajas para introducirlas en
bolsas de malla especiales. Estas bolsas,
pueden llevarse directamente a superficie
o ser colgadas del anillo de flotación, de
modo que, son recogidas al final de la jor-
nada para contabilizar las bajas de cada
jaula, como parte del plan de gestión de
la producción.
La retirada periódica de las bajas es necesaria, ya que, los cadáveres
de los peces son un potencial foco de transmisión de enfermedades.
La presencia de bajas también puede atraer a predadores, que en su intento por devo-
rarlas, pueden generar agujeros en las redes y provocar escapes. Dada su sencillez, el
sistema de abertura más recomendable para minimizar el riesgo de escapes es el de
cremallera, en detrimento del cierre con cabos. Se recomienda retirar las bajas dos
veces por semana, y es muy importante que los buzos presten mucha atención, ya que,
una cremallera mal cerrada sería fuente de escapes por goteo hasta una futura revisión.
Algunas empresas están implementando el sistema que
se usa en jaulas de salmones, consistente en sacar las
bajas mediante un salabre tirado de dos cabos desde su-
perficie. De esta forma, se minimizan los riesgos labora-
les para los buzos y el peligro de escapes por la apertura
continua del copo de la jaula.
Un copo mal cerrado
sería fuente de goteo
hasta la siguiente
revisión
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La jaula es la unidad mínima de cultivo y generalmente, encontramos decenas de ellas
en una instalación de tamaño medio. Cada jaula se compone, básicamente, de una red
suspendida de un anillo de flotación el cual está unido a cuatro boyas que delimitan su
posición dentro de la instalación y que están ancladas al entramado. El deterioro de las
redes se debe principalmente al rozamiento y abrasión de la red con otros elementos
de la jaula y a la tensión, ambos potenciados por la acción de olas, vientos y corrientes.
Además, los peces en cultivo pueden acelerar el proceso de desgaste mediante mordis-
cos (ver apartado 4.3).
La excesiva presencia de fouling en la red o su rotura masiva debido a cualquier con-
tratiempo, conllevará su sustitución. El cambio se inicia liberando la red a sustituir del
sistema anticorriente y consiste en sumergir la nueva red por debajo de la jaula para
llevarla hasta superficie, de forma que la red nueva quede envolviendo a la red antigua.
Una vez la nueva red está en superficie, se amarra al anillo de flotación pasando a reti-
rar la red antigua desde el interior mediante un cabo atado al copo e izado con ayuda
de la grúa y/o cabrestantes. Una vez en tierra, se evalúa tras el lavado o reparación de
la red, si es seguro volver a utilizarla. En caso de que las condiciones mínimas de resis-
tencia a tensiones no puedan alcanzarse, se debe prescindir de su uso definitivamente.
Durante el cambio de red es necesario que los buzos supervisen que
ésta no quede enganchada con ningún elemento, tanto a la hora de su-
mergirla hasta el copo de la red a sustituir como en la maniobra de izado
hasta superficie. Una vez concluya el amarre de la nueva red al anillo
de flotación, se revisará su estado antes de proceder a retirar el amarre de red a sustituir
para sacarla finalmente del agua. En este proceso se pondrá especial atención en que son
sólo los puntos de unión de la red antigua los que son retirados. Para finalizar, se revisará
el estado de la nueva red tanto bajo el agua como en
superficie, asegurándose de que todo está amarrado co-
rrectamente (anillo de flotación y sistema anticorriente),
que la nueva red no es defectuosa y que no hay peces
atrapados por un despliegue incorrecto de la nueva red
a causa de enganchones.
De cara a prevenir roturas que provoquen escapes es
necesario que cada instalación cuente con un protoco-
lo de revisión de jaulas con el objetivo de determinar
en qué momento es necesaria una reparación, limpieza o sustitución de la red o de algún
elemento de la jaula que afecte a su normal funcionamiento.
Dada la sensibilidad de la red a la abrasión, es muy importante evitar la fricción excesiva
de la misma con elementos que aumenten su desgaste, como es el caso de los sistemas de
pesos o anillos anticorriente. El movimiento generado por el oleaje es el principal origen
de esta continua fricción. Para minimizar el
desgaste producido, se puede instalar un co-
llarín de boyas entre el anillo de flotación y
la red, ya que al disipar la fuerza del oleaje
disminuye la abrasión y el riesgo de rotu-
ras debido a tensiones, en especial durante
temporales. Del mismo modo, la instalación
de paños de red adicionales en estos puntos
actuaría impidiendo el escape de peces en
caso de rotura por exceso de trabajo durante
un temporal o fuertes corrientes. Existen em-
presas que venden redes con estos sistemas
de seguridad ya montados. Este tipo de pro-
tección debería ser siempre considerada en
las jaulas de gravedad.
Respecto a materiales, las redes tejidas con
Dyneema®, un material menos poroso, más
resistente a tensiones y a la aparición de fou-
ling, se han mostrado eficaces a la hora de
reducir, por ejemplo, roturas de redes debi-
do al azote de las olas durante un temporal.
La empresa debe
implementar un plan
total de revisión capaz
de detectar un desgaste
excesivo de cualquier
elemento, garantizando su
sustitución o reparación en
el menor tiempo posible
4.7. Protocolos de mantenimiento
y cambio de la red
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Guía de buenas prácticas para la gestión de escapes en la acuicultura marina: I Prevención
Proyecto ESCA-FEP
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FOULING
Por el contrario, hay que tomar otro tipo
de precauciones ya que este material es
menos resistente a la fricción con otros
elementos como estachas o cabos. Ade-
más, su mayor flotabilidad, hace que la
red se eleve en mayor medida hacia la su-
perficie cuando existen fuertes corrientes,
ya que, es más ligero respecto a otros ma-
teriales por lo que el patrón debe prestar
atención en las maniobras (ver apartado
de alimentación).
Los ríos y ramblas son vías de entrada
de objetos (ramas, maderas, bidones, ta-
bleros, etc.) que pueden llegar hasta una
instalación en el caso que sean flotantes.
Estos objetos pueden presentar elementos
punzantes o abrasivos que dañen a las
redes al quedar enmallados, en especial
si no son detectados rápidamente. Es por
esto que, en instalaciones situadas cerca
de ramblas o ríos, se recomienda incluir
la revisión de la instalación en superficie
tras períodos de fuertes lluvias dentro de
sus protocolos de revisión de jaulas.
La limpieza de la red con agua a alta pre-
sión no supone una merma de la resistencia de la malla a la tensión, sin embargo, tras
cuatro ciclos de lavado en lavadoras industriales, ésta sí se ve reducida en un 20%. Hoy
en día, ya existen avances tecnológicos como robots de limpieza que permiten la lim-
pieza de redes in situ, evitando tener que sacarlas del agua y/o manipularlas en exceso,
lo cual disminuye el riesgo de escapes.
A la hora de reparar agujeros, se recomienda el uso de bridas o filamentos del mismo
color de las redes, ya que colores llamativos y/o malas suturas atraen los mordiscos de
peces en cultivo aumentando el riesgo de escape (ver apartado 4.3). Cualquier repa-
ración rápida de emergencia debe ser sustituida en el menor tiempo posible por una
resistente y estable. De cara a la gestión del uso de redes, es necesario desarrollar un
plan de seguimiento basado en indicadores como pueden ser: el número de revisiones,
número de reparaciones con bridas y su amplitud o el número de lavados de cada red.
Debe ser posible determinar el momento preciso en el cual una red debe ser retirada,
maximizando su rentabilidad y minimizando el riesgo de roturas.
El fouling u organismos que se adhieren
a los materiales de la instalación (p.e.
mejillones o balanos) es un elemento
muy a tener en cuenta en relación al
mantenimiento y al plan de revisión ge-
neral de la instalación.
Una red con exceso de fouling presenta
una mayor resistencia al paso del agua
y las tensiones soportadas por los ma-
teriales son mayores, especialmente en
situaciones de fuertes corrientes.
La ubicación de instalaciones en zonas
donde existe una alta concentración de
nutrientes que favorece la proliferación
de fouling puede ocasionar problemas,
ya que, una gestión deficiente de la re-
tirada del fouling conllevaría un mayor
desgaste de estructuras sumergidas de
anclaje, sostén y retención, aumentando
el riesgo de escape.
Para minimizarlo, es fundamental su
limpieza y control mediante revisiones
periódicas realizadas por buzos y acom-
pañadas de filmaciones para su poste-
rior comprobación.
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Guía de buenas prácticas para la gestión de escapes en la acuicultura marina: I Prevención
Proyecto ESCA-FEP
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4.8. Mantenimiento y revisión
de entramado, anclajes, boyas
y sistema de señalización
En una instalación, el entramado es el encargado de mantener la distancia entre jau-
las dentro de la misma. Dicho entramado se encuentra suspendido de un sistema de
boyas a una profundidad de cinco metros y mantiene su tensión gracias a un sistema
de anclajes de profundidad a fondeos. Un gran número de estachas, cabos y cadenas,
conectan y articulan el entramado a jaulas, boyas y anclas. Toda la estructura de la
instalación, debe limitarse a un perímetro legal que está delimitado por un sistema
de señalización a base de boyas perimetrales, que manteniéndose fijas a través de un
anclaje individual, garantizan la visibilidad de la instalación para evitar accidentes de
navegación nocturna.
Dada la diversa naturaleza y durabilidad de los elementos que forman parte de la es-
tructura de la instalación, su revisión se realiza a diferentes escalas temporales dentro
del plan de revisión general.
Un plan de seguimiento riguroso de los fondeos, entramado, boyas y
los anclajes, tanto de profundidad como de superficie, es fundamental
para evitar accidentes en la instalación, y se aplicará con una frecuencia tal que sea ca-
paz de detectar la necesidad de reparar o sustituir cualquier elemento de la instalación
antes de que falle. En este caso, la revisión de grilletes,
cadenas, fondeos y anillos de tensión debería ser, al
menos, anual. De manera más frecuente se recomien-
da la revisión de los anclajes de superficie y de cabos
o estachas a los diferentes elementos de la instalación
como anillos de flotación y tensión o boyas, con el fin
de disminuir el riesgo de rotura y posible escape de
peces. Es muy importante que en todo protocolo de
revisión se tenga siempre en cuenta las recomenda-
ciones del fabricante.
De forma complementaria, se debe estudiar el daño que pueden sufrir elementos de
la instalación fabricados con diferentes materiales en caso de existir una fricción con-
tinuada entre ellos, e implementar los resultados en los procesos de revisión de la
instalación. Además, aunque las labores de limpieza de fouling de cabos y estachas se
realicen de la forma menos agresiva posible, se debe determinar un número máximo de
limpiezas a las que pueden ser sometidos para prevenir su rotura imprevista.
De cara a la señalización, se debe revisar el anclaje de las boyas perimetrales a sus
cadenas y fondeos con una frecuencia suficiente para detectar niveles de desgaste que
entrañen riesgo de ruptura, hecho que supondría una señalización insuficiente con el
consecuente riesgo para el tráfico marítimo, incluyendo el de la propia instalación. La
potencia y durabilidad de la iluminación
y la propia instalación también deben ser
objeto de seguimiento en base a las reco-
mendaciones del fabricante, y en ningún
caso se debe esperar a un fallo para su
sustitución.
Es necesario un
seguimiento de los
puntos de riesgo como
las uniones de anclas o
boyas para disminuir
el riesgo de rotura y
posibles escapes de peces
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Guía de buenas prácticas para la gestión de escapes en la acuicultura marina: I Prevención
Proyecto ESCA-FEP
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4.9. Revisión previa y
posterior a temporales
Pese al resistente sistema de fondeos de una instalación, la fuerza ejercida por las co-
rrientes y el oleaje durante un temporal puede hacer que garree. Como consecuencia,
las fuerzas que mantienen estable el entramado pueden descompensarse para acabar
cediendo durante el azote de un temporal y ser origen de un escape.
Hoy en día, la mejora significativa de los modelos en los que se funda-
mentan las predicciones meteorológicas permite, en la mayoría de las
ocasiones, anticiparse a los temporales para evitar desperfectos que puedan dar origen
a escapes. Preparar las jaulas en previsión de fuertes temporales es fundamental para
evitar roturas y escapes masivos. Si se recibe el aviso de un temporal, se debe revisar
la instalación a fondo y reforzar los puntos críticos de la instalación como los anclajes,
tanto de profundidad como de superficie, y las uniones de redes a jaulas. Además, se
debe tener en cuenta la dirección del temporal, pues habrá jaulas y estructuras que
sufrirán más a su paso. Una vez cese el temporal es obligatoria la revisión de toda la
instalación, en especial de aquellas zonas susceptibles de haber sufrido mayores daños.
http://www.aemet.es
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Guía de buenas prácticas para la gestión de escapes en la acuicultura marina: I Prevención
Proyecto ESCA-FEP
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4.10. Presencia de predadores
La mera presencia de estos predadores alrededor de las jaulas, aumen-
ta los niveles de estrés de los peces en cultivo, afectando a su normal
crecimiento. Además, se han encontrado también estos predadores dentro de las jau-
las, causando grandes mortalidades que pueden incluso comprometer la viabilidad
de la empresa. El estrés provocado por
su presencia alrededor de las jaulas, jun-
to con las incursiones dentro de las mis-
mas, influyen en el crecimiento normal
de los peces y aumentan su mortalidad,
disminuyendo la rentabilidad del cultivo.
Por tanto, al detectar la presencia de de-
predadores, se debe aumentar la revisión
de las redes. De forma complementaria,
se sugiere realizar un seguimiento anual
de estas especies (presencia, abundancia,
temporalidad y profundidad) para generar
un plan de prevención basado en la es-
tacionalidad y comportamiento de estas
especies en la instalación. Las especies
mencionadas anteriormente son princi-
palmente migratorias y su aparición está
muy ligada a la temperatura, que sería un
buen indicador a utilizar en el plan de
prevención de depredadores de la instala-
ción. Este plan, activaría el refuerzo de la
vigilancia de las redes antes de la llegada
de estas especies, en previsión de posibles
desperfectos que perjudiquen la produc-
ción y que favorezcan los escapes.
Peces pequeños, como las alachas (Sar-
dinella aurita), en su intento de escapar
de los ataques de depredadores, quedan
frecuentemente enmallados en las redes.
Posteriormente, los depredadores cobran
la presa de un mordisco y la red puede
quedar dañada, dando origen a agujeros
por los que pueden introducirse dentro de
las jaulas y seguir depredando los peces
del cultivo o por donde éstos puedan es-
capar.
Existen especies asociadas a las jaulas flotantes que son depredadoras, como el pez
espada (Xiphias gladius), delfines, rayas o el atún rojo (Thunnus thynnus). Entre ellas
cabe destacar la especie Pomatomus saltatrix, conocida comúnmente como anjova,
golfar, tallahams, pasador, alzabogas o lliri, que se encuentra ampliamente distribuida
alrededor de las jaulas de todo el Mediterráneo.
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Guía de buenas prácticas para la gestión de escapes en la acuicultura marina: I Prevención
Proyecto ESCA-FEP
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Ejemplares de Pomatomus saltatrix de gran tamaño provocan roturas de
redes, consiguiendo atravesarlas y siendo encontrados dentro de las jau-
las. Lógicamente, el estrés de los peces de acuicultura al encontrarse dentro de una
jaula con un golfar, unido al agujero provocado por éste, favorece la mortalidad y el
escape de los peces fuera de las jaulas.
De la misma manera que ocurre con las condiciones
ambientales adversas, se recomienda estudiar la posi-
bilidad de usar redes de mayor calidad y resistencia
cuando la presencia de depredadores sea continua y
abundante (ver redes Dyneema® en apartado 4.5; des-
pesques). En Chile, son los lobos marinos lo que cau-
san la mayoría de daños a la instalación y al cultivo.
Como medida mitigadora, la ley obliga a la utilización
de redes especiales (“redes loberas”) resistentes a los
ataques y mordeduras que a su vez, presentan un ta-
maño de malla determinado para evitar ser atrapados y
que mueran asfixiados.
FEEDING
Se desaconseja la práctica del feeding o el suministro de comida a los depredadores,
ya que conlleva un condicionamiento de estos animales y una mayor presencia de
los mismos alrededor de las jaulas, aumentando las probabilidades de daño a la ins-
talación o a los peces en cultivo. Hay que tener en cuenta que algunos depredadores
como delfines, focas o atunes, están catalogados bajo ciertos niveles de conservación
y que, cualquier acción que se tome relativa a la mitigación de su influencia sobre el
cultivo, debe cumplir con la legislación existente y llevarse a cabo bajo la supervisión
de la administración competente.
Atún rojo en los alrededores del copo, devorando bajas en una
piscifactoría del Mediterráneo Central
Las incursiones de
predadores dentro de las
jaulas causan grandes
mortalidades de peces, y si
no se previenen mediante
un plan especial de
vigilancia, pueden llegar a
comprometer la viabilidad
de la empresa
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Guía de buenas prácticas para la gestión de escapes en la acuicultura marina: I Prevención
Proyecto ESCA-FEP
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4.11. Robos y sabojates
En ocasiones, se producen robos directos en las jaulas de peces en cultivo, o se llevan
a cabo sabotajes con el objetivo de que se escape una gran cantidad de peces para
lucrarse a través de la recaptura. Estos sabotajes también tienen origen en conflictos
con otros usuarios. Por otro lado, es muy frecuente observar pescadores deportivos
pescando alrededor de la instalación, conocedores de la existencia de la gran cantidad
de peces salvajes asociados a las jaulas de engorde. Es común que estos pescadores
acudan a las instalaciones en horas donde no hay actividad como, al anochecer o en
días festivos.
Ya sea o no con intención de robo o
sabotaje, son comunes las incursiones
ilegales de embarcaciones ajenas a la instalación, con el
peligro que ello conlleva debido al desconocimiento de
la disposición de sus elementos. Estachas o redes pueden
resultar dañadas por las hélices de las embarcaciones, pu-
diendo provocar tanto escapes masivos como por goteo,
dependiendo de la naturaleza de los daños producidos
(ver apartado de alimentación desde embarcación).
Como medida de pre-
vención, se recomienda
la constante vigilancia
de la instalación en es-
pecial, durante el horario
nocturno. Además, como
medida disuasoria, se
sugiere la instalación de
paneles informativos so-
bre la condición privada
de las instalaciones o avi-
sar de que la misma está
siendo constantemente
vigilada a través de sis-
temas de videocámaras.
La denuncia o amonesta-
ción de robos y/o sabota-
jes por parte de la auto-
ridad responsable, podría
disminuir la frecuencia
de estas incursiones.
Por otra parte, es nece-
sario el desarrollo de un
marco legal que regule la
actividad de la acuicultu-
ra en el que se contem-
plen estas acciones de
robo y sabotaje como de-
lito ecológico y contra la
salud púbica, ya que los
peces escapados pueden
estar medicados.
Estas acciones
deberían considerarse
delito ambiental
y contra la salud
pública, ya que los
peces podrían estar
medicados
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Guía de buenas prácticas para la gestión de escapes en la acuicultura marina: I Prevención
Proyecto ESCA-FEP
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PLAN ESTRATÉGICO NACIONAL DE ACUICULTURA DEL MINISTERIO DE
AGRICULTURA, ALIMENTACIÓN Y MEDIO AMBIENTE
http://www.magrama.gob.es/es/pesca/temas/acuicultura/1.Plan_estrategico_v.
octubre_2014_tcm7-347270.pdf
http://www.planacuicultura.es/
PLANES ESTRATÉGICOS AUTONÓMICOS DE ACUICULTURA
http://www.magrama.gob.es/es/pesca/temas/acuicultura/3.Planes_autonomicos_
plan_v.octubre_2014_tcm7-347275.pdf
SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ACUICULTURA (SEA)
http://www.sea.org.es/
SOCIEDAD EUROPEA DE ACUICULTURA (EAS)
http://www.easonline.org/
PROYECTO MEDITERRANEON
http://www.mediterraneon.es/doc/Guia_indicadores_2012-WEB.pdf
UNIÓN INTERNACIONAL PARA LA CONSERVACION DE LA NATURALEZA (IUCN)
https://iucn.org/es/sobre/union/secretaria/oficinas/med/programa_uicn_med/
programa_marino/acuicultura/
GUÍA PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE DE LA ACUICULTURA DE LA IUCN:
1. INTERACCIONES ENTRE LA ACUICULTURA Y EL MEDIO AMBIENTE
http://cmsdata.iucn.org/downloads/acua_es_final_1.pdf
GUÍA PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE DE LA ACUICULTURA DE LA IUCN:
2.SELECCIÓN Y GESTIÓN DE EMPLAZAMIENTOS
https://testportals.iucn.org/library/sites/library/files/documents/2009-032-Es.pdf
FUNDACIÓN OESA: INFORME DE VALORACIÓN DE LA SOSTENIBILIDAD DE LA
ACUICULTURA EN ESPAÑA
http://www.fundacionoesa.es/publicaciones/valoracion-de-la-sostenibilidad-de-la-
acuicultura-en-espana
5. Enlaces y bibliografía
PREVENT ESCAPE PROJECT - EU 7TH FRAMEWORK PROGRAM
http://www.preventescape.eu
INFORME WWF “Installing & maintaining nets in aquaculture”
http://www.wwfrsapartners.com/static/uploads/page_files/47302-wwf-rsa-
aquaculture-brochure_aw_web.pdf
FUNDACIÓN OESA (OBSERVATORIO ESPAÑOL DE ACUICULTURA)
http://www.fundacionoesa.es/images/stories/miscelanea/hoja_divulgativa24.pdf
ASOCIACIÓN EMPRESARIAL DE PRODUCTORES DE CULTIVOS MARINOS DE
ESPAÑA (APROMAR)
http://www.apromar.es/
INFORME DEL ESTADO DE LA ACUICULTURA ESPAÑOLA (APROMAR)
https://drive.google.com/file/d/0B4_4E-v9oqL_Ylo3bWpqdU1OM00/view
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Por una acuicultura sostenible
UNIÓN EUROPEA
FONDO EUROPEO DE LA PESCA
Invertimos en la acuicultura sostenible
Con la colaboración de:
... Ecopath with Ecosim (Christensen et al., 2008) is a Q6 well-known tool to model and evaluate the impact of fisheries and ecological changes on the ecosystem (Pauly et al., 2000), however it has never been used to evaluate how fisheries can recapture fish escaping from floating cages in fish farms. In terms of management, the escape events are regulated either in Norway, Canada, United States, Scotland, Chile or Australia (regulations links at Izquierdo-Gomez et al., 2014) all describing fishing actions as part of their Q7 contingency plans to be activated as soon as an escape occur. Surprisingly, none of the Mediterranean fish producing countries regulate the escape events under a legal framework, consequence of the scarce knowledge about fisheries and escape events interaction, among others. ...
... However, if aiming the recapture of escaped fish, an increase of fishing effort enhancing the capture per unit of effort of the fleet (cpue) is suggested, since minimized net expenses were shown in all scenarios of escaped biomass. Consistently, existing legal frameworks constraint the time span allowing the recapture actions based either on the dispersal ability or ecological hazard showed by escaped fish and ranging from 72 h in Australia until 14 days in Norway (all regulations links at Izquierdo-Gomez et al., 2014). The lack of cost-effective recapture scenarios, can be due to a low density dependent catchability factor applied in this model (350-fold), as it may not be based on recaptures rates after a massive escape but after a middle size escape event. ...
... In the main fish-producing countries as Norway, Canada, United States, Australia, Scotland or more recently Chile, sea cage aquaculture together with potential escape events are specifically regulated under a legal framework (all links in Izquierdo-Gomez et al., 2014), either preventing or mitigating the negative effects of escapees. All actions taking place from the declaration of the escape until its control, are included in a contingency plan for fish escapes, which is compulsory to obtain a new aquaculture licence. ...
Article
Fish escaping from net pens have always been considered a major source of socioeconomic and ecological issues entitling high economic loses for farmers. Local artisanal fisheries have proved the ability to mitigate escape events by recapturing escapees, but its effectiveness has always been questioned. However, the knowledge regarding the interaction of large scale escape events and local fisheries remains scant. The recapture dynamics of a massive escape of nearly 100 tones taking place in Western Mediterranean was analysed. The artisanal fishery showed efficient in recapturing escaped fish as 64.7% of the escaped biomass was recovered. The spatial distribution of escaped gilthead seabream along the shore was studied as well as the efficiency of the fishing fleet distinguishing between fishing gears. The recapture of escaped fish showed well correlated with the distance to the escape point. Moreover, a high recapture success (64.7%) was registered being fish traps (53.8%) more efficient in recovering escapees than nets (10.9%). Concluding, management implications and data-based measures to be implemented on further regulations of escape events are discussed.
Technical Report
Full-text available
Following European environmental legislation framework (MSFD/GES), the PLASMAR project aims to identify relevant environmental issues for each maritime activity for Blue Growth development. Following this approach, PLASMAR project expects to demonstrate how Marine Spatial Planning is linked to the ecosystem approach, thus contributing to promote Blue Growth and ecological sustainability. The target of the present technical report is the identification of relevant environmental issues related to the finfish aquaculture activity in Macaronesia, integrating the concepts of Blue Growth and MSFD to achieve Good Environmental Status for sustainable development.
Article
Meagre (Argyrosomus regius) is an emerging species in aquaculture considered a locally absent species in the Western Mediterranean. Little is known about meagre escape incidents from farms. To evaluate escape impacts and develop mitigation measures, knowledge about the behaviour of escaped meagre is necessary. In this study, a rapid dispersion of escaped meagre was observed following a simulated escape incident in a coastal Mediterranean farm, using acoustic telemetry (acoustic tag: AT) and mark-and-recapture techniques (external tag: ET). A small proportion of AT meagre (22.7%) remained within the farm boundaries 24 h after the simulated escape. A total of 84 meagre (9.2%) were captured by local trammel netters nearby the farm facility within the first 48 h after escape. Only two AT individuals (15.3%) were detected by acoustic receivers located in coastal areas within 2 days after dispersal from the farm and eight ET meagre (0.8%) were recaptured along the shoreline during the first week. Two AT individuals (15.3%) were considered to be dead by predation few hours after escape. The rest of the AT individuals (N = 6, 46.2%) left the facility alive, and they were never detected by receivers nor reported back by fishermen. Thus, our results highlight the necessity of establishing escape mitigation strategies at Mediterranean fish farms, i.e. recapture programmes 24–48 h after the escape incident in collaboration with local fishermen, to diminish potential impacts related to meagre escapees.
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