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Aspectos narrativos y fundamentales sistémicos del mito

Authors:
ASPECTOS NARRATIVOS
Y
FUNDAMENTOS
SISTÉMICOS DEL MITO.
Nuestra vida, tan efímera y pasajera, forma parte de las historias que contamos y que
oímos contar, de los cuentos
y
narraciones que siendo niños aprendimos de nuestros mayo-
res, y que irían configurando las estructuras emocionales e interpretativas de nuestra iden-
tidad social. La Antropología Social no ha quedado exenta del interés, nunca desmedido,
por los relatos tribales, definidos aquí como fuentes comunitarias de intercambios y rela-
ciones.
J.
Beattie ha alabado las investigaciones de los antropólogos sociales, las cuales, pri-
mordialmente versan en la actualidad sobre contextos de comunidades dispares, y su obje-
to central, aunque no el único, reside, según este autor, en el análisis e interpretación minu-
ciosos de los sistemas de relaciones
socialesl.
Esta breve exposición, persigue acercarse tímidamente a la naturaleza del mito, siem-
pre enigmática y compleja, destacando previamente que, desde un punto de vista simbóli-
co
y
cognitivo, los relatos dominantes de las culturas, incluidos los mitos, se podrían carac-
terizar por su valor
sistémico2 (relacional) y
semántica
(significacional); puesto que
,
como sabemos, los hechos principales de la diáfana experiencia comunitaria se imprimen,
a modo de nexos causales, en los argumentos narrativos de las historias, leyendas, cuentos
y
mitos de una sociedad; con el objetivo, más o menos inconsciente de significar y apre-
1
Cfr. BEATTIE.
J..
Otrrrs Ciiltlrr~s.
F.C.E..
México
1974,
p.
31.
2
Este término. en su acepción original. hace referencia a la Teoría General de Sistemas de Von BertalanfS.
introducido posteriormente en el vocabulario de la Escuela de Terapia Familiar de Palo Alto (California). a par-
tir de las investigaciones sobre con~unicacióii y patrón vincular llevadas a cabo por Paul Watzlawick y Don
Jackson que describen familia como un sistema de elementos -miembros- unidos por lazos emocionales y mutua-
mente influyentes;
Cfr
Teorirr
de
10
Con~~rnicoriow Hirnin~in,
Herder. Barcelona
1993.
cap.
111.
hender el pasado colectivo
,
confiriéndole suficiente coherencia en el universo de signi-
ficantes culturales.
El mito, como veremos, es un engranje esencial e indispensable para el funciona-
miento de la maquinaria narrativa de una
cultura. Un proyecto constructivo de secuencias
y acontecimientos reales, que adquieren una configuración simbólica. solamente
discerni-
ble. por su influencia, a través de la comunicación. en las relaciones interpersonales. Una
parte inseparable del ser humano. en el que según lo expresa Maurizio Andolfi ((coexisten
elementos reales y elementos fantásticos que contribuyen a construir una realidad funcio-
nal para determinadas necesidades emotivas del
hombre»3.
La Antropología Social ha discurrido profusamente entre los ricos y enigmáticos
valles de la simbología cultural. La selva de los
símbolos~. como la denominó Víctor
Turner. ha interesado especialmente a los antropólogos en estos últimos años. los cuales. si
empezamos a recapitular, han sido los más prolijos y controvertidos en esta materia.
Cualesquiera que fueran las conclusiones finales de los escrupulosos trabajos llevados a
cabo por eruditos e incansables investigadores, nos han permitido reconocer, por encima
de nimiedades y furtivos debates. no sólo la enorme complejidad de la vida imaginativa y
emotiva del hombre, sino también que la cultura en su expresión, o mejor dicho, en su nivel
simbólico, es parte inseparable de la condición intelectiva del ser humano; de su habilidad
mental para construir significados o semantemas, y objetivar, personificar. la realidad sis-
témico-relaciona1 en la que se desenvuelve.
No cabe duda, que la definición de Cultura a la que estoy haciendo referencia, dista
mucho de aquella preservada por algunos autores, que incluye meramente como realida-
des culturales los elementos
fisico-utilitarios, medios materiales y mecánicos, relacionados
entre por cumplir un fin adaptativo. En mi opinión
-la Cultura- es además un sistema
principalmente ideacional y narrativo en el que se inscriben creencias, conocimientos,
emociones e ideas que son, o pueden ser expresadas, en el lenguaje articulado u otra forma
simbólica5 y que están enmarcados en los relatos dominantes
y
vitales. De tal modo que,
como apunta
P.
Brooks, nuestras vidas se hallan constantemente entrelazadas con la narra-
tiva, con las historias que contamos y que oímos contar, con las que soñamos o imagina-
3
ANDOLFI,
M.,
Tienipo
?>
Miro en la Psicotrropio Frrn~ilini-,
Paidós, Buenos Aires 1989.
p.
100.
4
TURNER,
V..
The
Foi-est ~/'Si~nibols: Asprcts o/'Ndentbtr Ritlrrrl.
Ithaca. Nueva York: Cornell University
Press.
1967.
S
La Cultura, superando cierta ambigüedad conceptual dice
C.
Geertz «denota
un
esquema. históricaniente
trasmitido. de significaciones representadas en símbolos
l...]
por medio de los cuales,los hombres. perpetua11
y
desarrollan su conocimiento
y
sus actitudes frente a la vida»;
Lrr intei-pr-e/uciói1 de
ltrs
Cirltiri-as.
Gedisa,
Barcelona 1988.
p.
88.
ASPECTOS NARRATIVOS
1'
FCWDAMENTOS SISTEMICOS
DEL
MlTO
59
mos. o con las que nos gustaría contarb. El mito, indiscutiblemente
,
se encuentra inmer-
so en esta experiencia narrativa y antropológica, a la que Víctor
Turner se refería cuando
muy acertadamente expuso que la naturaleza
relaciona1 del significado, y por lo tanto del
contenido
argumenta1 mitico, lo era en la medidada en que ((podemos establecer una cone-
xión entre la experiencia presente, y los resultados de experiencias pasadas semejantes, o
al menos relevantes en cierta
medida))'. El discurso mítico -en su ordenación temporal,
diacrónica-. se formaliza según las leyes secuenciales de la narrativa;
deviene como rela-
to porque cuenta con un comienzo. o si se prefiere una historia. cualesquiera que sean sus
componentes, un medio o presente -cultura- y un fin o
futuro,que en cierta manera cana-
liza la necesidad imperativa de agencia personal y de control sobre la realidad al ser una
expectativa compartida en relación a un suceso esperable y predecible pero incierto en
cuanto a su origen. La cualidad pretérita del mito reside, a mi modo de ver, en que for-
malmente es un relato heredado de generación en generación, fiel reflejo de la
circunstan-
cialidad o si se prefiere del ámbito cultural de una tribu, etnia o communitas, y cómo no
de los eventos y acontecimientos extraordinarios que se han sucedido en un segmento con-
creto de la historia. Esta concepción lineal del tiempo, nos puede ayudar a comprender
cómo los sucesos de la vida cotidiana se organizan paulatinamente en un contexto -la
narración- de secuencias coherentes, a lo largo del pasado, el presente y el futuro.
EL MlTO COMO EXPERIENCIA COMUNICACIONAL EN LA CONSTRUCCIÓN
DE
LA
IDENTIDAD.
En sus diferentes manifestaciones -el mito- estructura los símbolos, las ideas, los
sentimientos y presentimientos nacidos en el interior de un individuo, como resultado del
aprendizaje y comprensión de las complejidades. sutilezas y matices de las tradiciones par-
ticulares que fluyen en cada cultura. Las personas en su afán socializador, se hacen parti-
cipantes y creativas en la cristalización temática del mito; menos rica que las experiencias
vitales ya que, como ha resuelto en sostener E. Bruner,
«los esquemas narrativos organi-
zan la experiencia y le dan sentido)), pero añade más tarde, ((siempre quedan experiencias
y sentimientos vividos, que el relato no puede
abarcar9. Aunque ello es innegable, los
mitos siguen siendo excelentes modelos compositivos y referentes comunicacionales, por
medio de los cuales el nativo, el indígena, el ciudadano, -llamémosle como queramos-, se
identifica con su
cultura de lo que proceden la sensación de pertenencia, de identidad com-
partida y sentido existencial.
6
Cfr BROOKS.
P..
Rerrdirrg 101. tlte plol: Desing arld itrtention
in
narintii.e.
Random House, Nueva York
1984, p. 4.
7
Cfr
TURNER.
V..
Drcinia. fields and n~etrr-plror,
Nueva York. Cornell University Press, 1974, pp. 18-1
9.
8 BRUNER,
E.,
"Experience
aiid
its expressions".
en
V.
TURNER y E. BRUNER (comps),
T11e ontliropo-
logj.
of
e.xperierice.
C hicapo University of
l
llinois Press. 1986,
p.
143.
No olvidemos. que las historias de las personas sobre sus vidas, implican la atribu-
ción de un significado a sus diversas vivencias, y la selección de los aspectos de la expe-
riencia que van a relatarse. Por esto mismo, el mito, calificado como relato dominante de
una cultura, es indiscutiblemente una fuente inicial de relaciones colectivas, ya que desde
su entendimiento y valoración, el individuo asimila y conserva la propia estructura social
y el mundo simbólico-cultural en los que se desenvuelve.
Entonces, gracias a esta comunión lingüística. narrativa, los seres humanos somos
capaces de sustentar relaciones comprensibles e intercambios equilibrados con nuestros
semejantes, y también. de crear nuevos significados9 para los acontecimientos derivados
de la dinámica histórica y evolutiva.
Como vemos, la expresión del mito en su medio cultural, en el entramado de rela-
ciones y significados, ya sea oral o escrita, es de especial relevancia para el trabajo del
científico social. Por medio de la narración mítica es posible establecer los límites, las
conexiones y vías comunicacionales de un sistema socio-cultural determinado, en el que
muy posiblemente
-la tradición- sea el principal manantial de conocimientos y actitudes.
La descripción es el primer paso que debiéramos dar para recuperar. y más tarde cla-
rificar, todas las repercusiones del mito en la vida colectiva. En esta dirección alcanzare-
mos un mayor entendimiento de su
funcionalidad, y por ende, de su sentido; sin olvidar que
esta descripción densa, aplicando el término que C.
Geertz tomó prestado del filósofo
G.Ryle, supone admitir de antemano que cualquier aspecto del comportamiento social
humano es polisémico, tiene más de un significado, cada uno de los cuales responde a un
contexto narrativo-simbólico y mitológico concreto.
9
WHITE.
M.,
y
EPSTON,
D.,
«si aceptamos que las personas organizan su experiencia
y
le dan sentido por
medio del relato.
y
en la construcción de estos relatos expresan aspectos escogidos de su experiencia, se deduce
que estos relatos son constitutivos: modelan las vidas
y
las relaciones»
Medios iiarrrrrii,os para
fines
teraperiti-
cos.
Paidos. Buenos Aires.
1993.
p.
9
1.
... Con este enfoque, un "mito" es la producción, y comunicación, de "sentido"; pero un "sentido" que, según Burridge (Fernández J. J., 1996), es especial: la auto-percepción. De esta manera conectamos el enfoque semiótico con el genealógico, así, un "mito" es un signo que nos permite auto-percibir por qué somos lo que somos, explicación que se trama como una secuencia de acontecimientos Habitar el mundo 133 que adquiere finalmente una configuración simbólica (Guerrero, 1996). ...
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