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Abstract and Figures

Today the settlement of Castilla y León, old and dense, is dysfunctional. Productive changes since the mid XX century have led to depopulation and a disharmony between the number of people living in rural areas and the number of villages. Many of these, at risk of disappearing, are maintained thanks to the renovation of houses and the construction of others. This is due, on one hand, to new settlers, few in number, but with large qualitative value, and, on the other hand, to the massive arrival of temporary residents, who, without appearing in the statistics, provide economic and social life, and are the key to the maintenance of villages, against demographic and permanent recession, characteristic of the rural areas of Castilla y León.
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Nuevos usos residenciales en el espacio rural de Castilla y León
Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014
Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014, págs. 397-422
I.S.S.N.: 0212-9426
NUEVOS USOS RESIDENCIALES EN EL ESPACIO
RURAL DE CASTILLA Y LEÓN1
Milagros Alario Trigueros
Fernando Molinero Hernando
Erica Morales Prieto
Departamento de Geografía. Universidad de Valladolid
alario@fyl.uva.es, molinero@fyl.uva.es, ericamoralesprieto@hotmail.com
RESUMEN
El poblamiento de Castilla y León, antiguo y denso, es hoy disfuncional. Las transforma-
ciones productivas desde mediados del s. XX han provocado un vaciamiento poblacional y
una discordancia entre el número de habitantes residentes y el de núcleos. Muchos de éstos,
en riesgo de desaparición, se han mantenido gracias a la renovación de unas casas y a la
construcción de otras.
Ello se debe a los nuevos pobladores, escasos en número, pero de gran valor cualitativo,
y a la masiva llegada de residentes temporales, que, sin aparecer en las estadísticas, aportan
vida económica y social, y constituyen la clave del mantenimiento de los pueblos, frente a la
recesión demográfica permanente, propia del ámbito rural de Castilla y León.
Palabras clave: nuevos usos residenciales, espacio rural, Castilla y León.
ABSTRACT
Today the settlement of Castilla y León, old and dense, is dysfunctional. Productive changes
since the mid XX century have led to depopulation and a disharmony between the number of
people living in rural areas and the number of villages. Many of these, at risk of disappearing,
are maintained thanks to the renovation of houses and the construction of others. This is due, on
one hand, to new settlers, few in number, but with large qualitative value, and, on the other hand,
to the massive arrival of temporary residents, who, without appearing in the statistics, provide
Fecha de recepción: noviembre 2012.
Fecha de aceptación: diciembre 2013.
1 Trabajo elaborado con el apoyo del Proyecto I+D+i, de Ref. CSO2012-39564-C07-01, sobre Paisajes patri-
moniales de la España interior septentrional y occidental, financiado por el MINECO.
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economic and social life, and are the key to the maintenance of villages, against demographic
and permanent recession, characteristic of the rural areas of Castilla y León.
Key words: new residential uses, rural space, Castilla y León.
INTRODUCCIÓN
Existe una clara disparidad entre la población y el poblamiento rural de Castilla y León.
De entrada, se constata una dinámica demográfica regresiva desde mediados del siglo XX,
con algunos cambios puntuales en las últimas dos décadas. Sin embargo, en los pueblos se ha
mantenido el número de entidades y hasta ha crecido el número de viviendas.
Esta evidencia nos permite plantear la hipótesis de que el uso residencial permanente de los
pueblos no es ya su única función, por más que constituya la razón de ser del mantenimiento
de la densa red de núcleos rurales. De hecho, gran parte de la dinámica económica como la
prestación de servicios y el desarrollo de la construcción− están directamente relacionadas
con los usos temporales del territorio.
El estudio se apoya en el análisis de los Censos de Población y Viviendas de 1991 y 2011,
para la valoración de la dinámica demográfica y la evolución del número y tipo de viviendas,
y en el Censo de 2001, para la caracterización de la población vinculada en los municipios
rurales, la cual no hemos podido utilizar en el Censo de 2011, por cuanto estos datos sólo están
disponibles para municipios mayores de 10.000 habitantes. Hemos completado los datos demo-
gráficos con el análisis de los nomenclátores de los mismos años, para el estudio de las entida-
des, y hemos utilizado algunos otros datos más recientes (Padrón de 2013) para poder comparar
las variables demográficas con otras económicas del año 2013, especialmente las referentes a
la población ocupada por sector y rama económica en septiembre de 2013, según el censo de
cotizantes a la Seguridad Social en cada municipio de Castilla y León.
Fundamental para nuestro análisis han sido los datos de la Encuesta de Infraestructuras
y Equipamientos Locales de 1995 y 2012, del Ministerio de Hacienda y Administraciones
Públicas, para analizar el uso temporal de las construcciones, merced a la información sobre
«Población máxima estacional».
Con todo ello, partimos de una caracterización social y territorial de la región, seguida de
una valoración de las fases demográficas recientes en el contexto español. Comprobamos el
grado de depresión y desestructuración existentes a comienzos del siglo XXI y cómo la crisis
ha incidido en los incipientes cambios de tendencia surgidos en esos años, para revisar la
situación económica, social y territorial actual, en la que se observa un flujo creciente hacia
la ocupación del espacio rural por nuevos pobladores. Éstos pueden ser vistos como la semi-
lla de un cambio más profundo, en el que se podrán corregir los caracteres más lacerantes del
rural profundo de una de las regiones más extensas de Europa.
I. LAS ETAPAS DEMOGRÁFICAS DEL ESPACIO RURAL DE CASTILLA Y LEÓN: DEL AUGE AL
DECLIVE SOSTENIDO Y A LA RECUPERACIÓN PUNTUAL
Habitualmente se olvida o se margina la fase de consolidación demográfica que tuvo lugar
en la primera mitad de siglo XX en Castilla y León, al igual que en España, que se quiebra con
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la fase de éxodo rural, la cual, frente a lo sucedido en otras regiones, no produjo los mismos
resultados que en ésta, por cuanto aquí el proceso de vaciamiento fue más intenso y duradero.
1. De la fase de consolidación a la del declive y desestructuración demográfica
Mediado el siglo XX, como es conocido, comienza en la región un cambio económico,
social y territorial drástico, acorde con lo que estaba sucediendo en el resto de España,
basado en el proceso de modernización, que obligó a abandonar el campo a millones de
habitantes rurales. La concentración en tan pocos años de un éxodo rural impresionante
acarreó indudables mejoras económicas y sociales, pero fue acompañado de claros des-
equilibrios territoriales.
Las mejoras económicas, derivadas de la industrialización, favorecieron a las regiones con
materias primas, o con recursos y tradición industrial, o a las situadas en los ejes estratégicos
de transporte o en las áreas costeras, lo que, a la postre, derivó en una polarización y desequi-
librios territoriales, como consecuencia de la concentración de la actividad económica en unas
regiones, frente a la despoblación en otras, básicamente rurales del interior peninsular, siendo
éstas las más afectadas por el éxodo, ya que todas ellas perdieron población de forma signifi-
cativa. Castilla y León, una región fundamentalmente agraria y rural, se quedó estancada y la
despoblación se convirtió en su carácter esencial. Mientras España ganaba habitantes, Castilla
y León los perdía, con un saldo de 385.260 personas menos en 2000 que en 1950. Si en este
año contaba con 2.864.378 h, en el 2000 caía a los 2.479.118, lo que supuso una pérdida del
13,45%. Por el contrario, el territorio español pasó de 28.117.873 h en 1950, a 40.499.791 en el
año 2000, un incremento del 44% (12.381.918 personas), resultado de la situación de bonanza
por la que atravesó el país en términos generales (véase figura 1).
Figura 1
EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN 1900-2011
Fuente: INE, Censos de Población y Viviendas, 1900 a 2011
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Los años cincuenta y sesenta, como es bien conocido, representan el periodo de transición,
donde el crecimiento económico y demográfico se generaliza, aunque con destacables diferen-
cias territoriales, ya que el mayor crecimiento tuvo lugar en las regiones industriales, −Madrid,
Cataluña o el País Vasco−, a las que se añade la franja litoral, casi en su totalidad, que comienza
a incrementar su peso demográfico, como consecuencia del despliegue del turismo a partir del
decenio del sesenta. Frente a los espacios que ganan población, el interior peninsular, salvo
Madrid, la pierde. Es lo que sucede en Castilla y León. La figura 1 pone de manifiesto una
pérdida constante de habitantes, desde 1955 –aunque el Censo de 1960 todavía no recoge las
pérdidas que se producen desde mediado el decenio− hasta el comienzo del siglo XXI.
Esta caída se traduce en una polarización y desequilibrios territoriales. Son absoluta-
mente predominantes los municipios que pierden población, ya que suman 2.109 de un total
de 2.248. Por su parte, los que ganan son las capitales de provincia y algunas ciudades peque-
ñas, como Ponferrada, que crece en casi 39.000 personas, o Aranda de Duero, que lo hace en
cerca de 20.000. Esta dinámica contrasta fuertemente con la de la etapa anterior, desde prin-
cipios de siglo, en la que se había mantenido el crecimiento de una manera sostenida y clara.
Sin embargo, tras años de regresión demográfica, se está produciendo un movimiento en sentido
contrario, que afecta a un escaso número de municipios, pero que no se puede despreciar. De hecho,
uno de cada cinco municipios rurales de la región ha tenido un balance positivo de población en el
siglo XXI. Interesa conocer esta nueva dinámica, sus causas y los caracteres de los territorios afecta-
dos. Por ello, debemos concretar, en primer lugar, el ámbito de estudio, por cuanto no podemos mez-
clar municipios rurales con otros periurbanos, que indudablemente están teniendo saldos positivos,
pero que derivan de una dinámica urbana clara, por más que conserven su aspecto rural.
Figura 2
ÁREA ESTUDIADA Y EXCLUIDA. MUNICIPIOS RURALES SEGÚN LEY 45/2007 DE DSMR.
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En la figura 2, hemos delimitado el ámbito de estudio, aplicando criterios cuantitativos y obje-
tivos, por un lado, a los que hemos añadido criterios cualitativos, por otro. La definición que hace
la Ley 45/2007 de Desarrollo Sostenible del Medio Rural, con sus modificaciones posteriores,
nos permite conceptuar como rurales los municipios menores de 30.000 h que, al mismo tiempo,
tengan una densidad inferior a 100 h/km2. De este modo, evitamos el mero umbral cuantitativo
de los 2.000, o de los 10.000 h, que en los alrededores de las ciudades calificarían a numerosos
municipios como rurales cuando se integran en una categoría de poblamiento periurbano, el cual
difiere enormemente de la dinámica, los caracteres y la estructura de los municipios rurales.
Hemos valorado, al mismo tiempo, el hecho de que algunos municipios «rurales» de los entornos
periurbanos, tienen una dinámica periurbana, y no rural, por cuanto están creciendo a base de
urbanizaciones, a pesar de que no llegan ni a los 30.000 h, ni a los umbrales de densidad con-
templados en la Ley 45/2007. A éstos los hemos incluido entre los rurales unas veces, o excluido
otras, basándonos en la dinámica demográfica, en el conocimiento directo y en la proliferación,
o no, de urbanizaciones. Todo ello, nos ha permitido definir como rurales a 2.193 municipios de
Castilla y León, sobre un total de 2.248, que aparecen recogidos en el mapa (figura 2), y represen-
tan el 18% del territorio español, aunque tan solo el 2,3% de sus habitantes.
El problema no debe plantearse en términos de pérdida de habitantes exclusivamente,
sino en la bajísima densidad, que queda por debajo de 8 h/km2 en la mayor parte de los muni-
cipios rurales, con una media de 12, y en todo lo que este proceso demográfico implica para
el territorio: masculinización, envejecimiento, falta de servicios, abandono de actividades y
elementos tradicionales, abundancia de jubilados y predominio absoluto de las actividades
agrarias, como veremos, por más que a menudo se niegue este hecho. Estos aspectos, cono-
cidos y estudiados, no deben encubrir la trascendencia que tienen y el papel que juegan en la
desarticulación de la sociedad rural, por más que, contemplados con voluntarismo u oportu-
nismo, se pretenda confundir la dinámica de este rural profundo con la de otra parte del rural
regional que empieza a moverse.
2. La marcha hacia una incierta recuperación
En efecto, si la segunda mitad del s. XX destacó por los saldos negativos continuos, ya
en el siglo actual parece producirse un cambio de tendencia, en gran medida relacionado con
la bonanza económica general, que afecta incluso a algunos pueblos del rural profundo de
Castilla y León, en los que se han asentado inmigrantes que trabajan fundamentalmente en
actividades agrícolas, ganaderas y en algunos servicios de atención a las personas mayores y
en el comercio, además de algunos otros profesionales. De hecho, al margen de la fiabilidad
estadística, podemos comprobar que en el decenio 2001 a 2011 se produce un cambio de
tendencia demográfica desconocido hasta entonces en los municipios rurales. Así, frente al
periodo 1950-2000, en el que tan solo las ciudades, sus periurbanos y una veintena más de
centros comarcales ganaban población, en el lapso transcurrido en el s. XXI ha habido un
total de 423 municipios que han incrementado su población en 61.085 h, por más que el resto
de los rurales (1.770, incluidos 19 con saldo neutro) hayan perdido 97.817, dando un balance
conjunto de pérdidas de un 3,3% respecto a la población de principios de este siglo.
Si consideramos la región en conjunto, se produce una ganancia pequeña; si conside-
ramos solo los municipios rurales, el saldo continúa siendo negativo, pero si analizamos la
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distribución de los que ganan y pierden, podemos observar unos fenómenos significativos,
que en determinados casos pueden ser meramente azarosos, pero que, en otros, revelan una
dinámica espacial singular, como se aprecia en el mapa de los saldos de población censal
entre 2001 y 2011 a escala municipal.
Así, la figura 3 muestra que los balances positivos de población se dan en determinadas
comarcas y en los ejes más dinámicos. Llama en primer lugar, la atención el área de influen-
cia de Madrid, que desde hace varios decenios está siendo ocupada por residencias secunda-
rias, y a veces principales, pertenecientes fundamentalmente a madrileños. El sur y este de
Ávila, una buena parte de la provincia de Segovia, el eje de la carretera Nacional-1, desde
Madrid a San Sebastián, constituyen las franjas o áreas más dinámicas y claras, a las que se
une el eje de la carretera N-620, entre Salamanca y Burgos, además del de la N-VI, y el de la
N-601 de Valladolid a León, a los que se añaden algunas otras comarcas y sectores puntuales.
Pese al escaso aumento, se trata de una situación de crecimiento, que, aunque débil y lento, ha
cambiado la tendencia negativa que mantuvo la región a lo largo del siglo XX. No es un cambio
decisivo, ya que el crecimiento es prácticamente inapreciable (3,4% para toda la región en una
década); sin embargo, se trata de un balance positivo, situación que no se daba anteriormente.
Castilla y León ha pasado de tener 2.456.474 h en 2001 a 2.540.188 en el 2011. Si lo comparamos
con el conjunto español, que también ha mantenido un crecimiento positivo, podemos comprobar
la enorme distancia que separa a ambos conjuntos. Mientras España ganó 12,6 Mh en la segunda
mitad del siglo XX (45%) y 6 Mh en el periodo 2001-2011 (14,6%), Castilla y León perdió un
14,8% en la primera fase, mientras ganó un 3,4% en la segunda. De manera que los primeros años
del siglo XXI han supuesto un crecimiento positivo tanto para España como para Castilla y León,
Figura 3
BALANCE DE POBLACIÓN EN LOS MUNICIPIOS RURALES DE CASTILLA Y LEÓN ENTRE 2001 Y 2011
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aunque la entidad de su crecimiento ha sido enormemente dispar, si bien la región, como un todo,
ha invertido el signo regresivo de los largos decenios anteriores.
No obstante, la dinámica territorial no ha cambiado respecto a la fase anterior. Continúan
existiendo importantes desequilibrios territoriales y vacíos demográficos. El crecimiento
negativo sigue dominando, pues son 1.751 municipios rurales que han perdido población.
No es un dato significativo si lo comparamos con el periodo anterior, en el que eran 2.127
los que perdían. Lo destacable es que una quinta parte de los municipios rurales regionales
ha ganado población.
A este incremento no solo contribuye la significativa llegada de inmigrantes extranjeros, sino
que también incide el retorno de quienes emigraron en el periodo de la industrialización, y junto
a ellos, la llegada de nuevos pobladores, que han decidido asentarse en esta región movidos por la
cercanía y la mejora de las infraestructuras, de modo que los movimientos pendulares cobran una
relativa importancia, como sucede en el borde meridional de la Cordillera Central, donde reside
mucha gente que trabaja en Madrid y vive en municipios de Ávila o Segovia.
Figura 4
ÍNDICE DE ENVEJECIMIENTO POR MUNICIPIO, EN LAS ÁREAS RURALES DE CASTILLA Y LEÓN EN 2011
¿Pero se puede hablar de nuevos pobladores en un medio rural como el de Castilla y León?
Se entiende por nuevo poblador la persona que realiza un movimiento migratorio desde el
medio urbano al rural, y que, habiendo vivido en zonas urbanas, decide fijar su residencia, y en
la medida de lo posible su actividad laboral, en el entorno rural, movida por la búsqueda de una
mayor calidad de vida y ambiental, nuevas oportunidades de empleo, un modelo de vivienda
diferente al de las ciudades, generando desde el punto de vista urbanístico nuevos asentamien-
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tos o modificando los existentes (Morales y Alario, 2012: 215). La llegada de nuevos poblado-
res se interpreta como una superación de la atonía, aunque no compensa las salidas de otros y
mucho menos las pérdidas debidas al saldo vegetativo. Desde el punto de vista espacial, esta
llegada de población ha repercutido positivamente en casos puntuales, allí donde ha compen-
sado el crecimiento vegetativo negativo. De este modo, aunque la llegada de nuevos poblado-
res, −extranjeros (a menudo procedentes del medio rural de su país) o nacionales−, ha supuesto
un cambio incipiente, no ha sido capaz de corregir los desequilibrios y los indicadores demo-
gráficos negativos, entre los que destaca el elevado índice de envejecimiento (figura 4), que, en
cierto modo, si lo comparamos con los municipios que crecen (figura 3), parece un negativo.
No puede sorprender esta situación, porque el envejecimiento se acompaña de una falta
evidente de nacimientos, aunque sí sorprenden los elevadísimos índices, dado que hay más
de un 60% de los municipios rurales (= 1.324) que superan el índice 500, es decir, que hay
más de 5 mayores de 65 por cada menor de 15 años, que se distribuyen por más de 50.000
km2. De hecho, los jubilados y ancianos representan una parte sustancial de la población de
este medio rural envejecido (28,4%), en el que se alcanza un índice de vejez medio de 290,6,
frente a la media de España de 107, o de la Comunidad Autónoma, de 177. Si nos atenemos
a lo que indican los datos del siglo XXI estaríamos cambiando el signo de la regresión y de
los valores negativos, al menos en ese grupo de municipios localizados cerca de Madrid, de
las capitales regionales o de los ejes más dinámicos de Castilla y León. Pero no está claro que
esa tendencia se mantenga hacia el futuro, o que incluso se haya detenido ya con la crisis. Así
parecen indicarlo los últimos datos del padrón continuo de población, pues si lo aplicamos a
los últimos tres años (2011 a 2013), tendríamos una pérdida de casi 33.000 habitantes en los
municipios rurales, y los 423 que habían ganado hasta 2011, se reducían a 310 en los últimos
tres años, lo que demuestra que no se ha consolidado la tendencia.
Frente a ello, lo que sí resiste es el poblamiento. La población declina y hasta se hunde,
pero los pueblos, las entidades de población se mantienen.
II. EL MANTENIMIENTO DE LA RED DE POBLAMIENTO Y SU CRECIMIENTO EN EDIFICIOS Y
VIVIENDAS
Frente a la dinámica generalizadamente regresiva de la población regional, la del pobla-
miento es, por el contrario, estable e, incluso, positiva. Entre el año 2000 y 2013 el número
de municipios tan solo se ha visto incrementado en uno, de 2.247 a 2248. Se trata del caso de
San Cristóbal de Segovia, que se reconoce como municipio en el año 2001, tras segregarse
del de Palazuelos de Eresma, apoyado en un destacable crecimiento demográfico derivado de
su condición de espacio periurbano de la capital segoviana.
El número de municipios no es, sin embargo, significativo para analizar un poblamiento com-
plejo, en el que predominan municipios con varias unidades poblacionales, tanto núcleos como
diseminados, cuya valoración es sólo posible a través de los datos del nomenclátor de población.
Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2013 había en Castilla y León un total de 8.315
unidades poblacionales, de las que poco más de una cuarta parte correspondía a diseminados y el
resto, 5.911, a núcleos de población con personalidad espacial diferenciada, según definición del
propio INE. Estos datos suponen un ligero incremento con respecto a los del año 2000, ya que
este nomenclátor registraba 8.157 unidades de población, de las que 5.854 eran núcleos.
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Mientras que la población regional crece ligeramente y la rural retrocede, el número de
unidades poblacionales aumenta, circunstancia derivada, en parte, del registro como «núcleos»
de urbanizaciones de segunda residencia, algunas localizadas en espacios periurbanos, aunque
pocas en los rurales, que mantienen estable su red de poblamiento. Una densa trama que sirve a
una escasa y polarizada población, lo que se traduce en unidades de tamaño mínimo, dispersas
por todo el espacio regional, con lo que ello conlleva de dificultades de articulación territorial,
acceso a los servicios y mantenimiento de infraestructuras mínimas de atención a las necesida-
des de los habitantes, especialmente difíciles en el caso de las unidades de poblamiento rural.
Cuadro 1
POBLAMIENTO DE CASTILLA Y LEÓN EN 2013 Y 2000, POR PROVINCIAS
Año 2013
Núcleos Diseminados Total
Provincia Habitantes Nº U.P. Habitantes Nº U.P. Habitantes Nº municipios
Ávila 452 167.554 156 1.271 608 168.825 248
Burgos 1.273 369.597 256 1.651 1.529 371.248 371
León 1.411 486.778 355 2.974 1.766 489.752 210
Palencia 471 164.657 189 4.298 660 168.955 191
Salamanca 560 341.095 715 4.453 1.275 345.548 362
Segovia 389 160.715 269 987 658 161.702 209
Soria 506 93.288 59 3 565 93.291 183
Valladolid 329 528.873 133 3.411 462 532.284 226
Zamora 520 185.249 272 3.021 792 188.270 248
Total CyL 5.911 2.497.806 2.404 22.069 8.315 2.519.875 2.248
Año 2000
Provincia Habitantes Nº U.P. Habitantes Nº U.P. Habitantes Nº municipios
Ávila 450 164.079 152 912 602 164.991 248
Burgos 1.261 345.731 250 1.509 1.511 347.240 371
León 1.409 499.385 325 2.770 1.734 502.155 210
Palencia 468 174.656 185 3.660 653 178.316 191
Salamanca* 549 343.218 700 5.226 1.249 348.444 362
Segovia** 381 145.668 247 613 628 146.281 208
Soria 505 90.900 58 11 563 90.911 183
Valladolid 311 492.158 130 3.532 441 495.690 226
Zamora 520 200.504 256 2.965 776 203.469 248
Total general 5.854 2.456.299 2.303 21.198 8.157 2.477.497 2.247
Fuente: INE, Nomenclátores de 2013 y 2000. Elaboración propia.
* Hay 1.289 h no registrados, al no existir datos desagregados por unidades poblacionales. Deben sumarse a la
población total provincial para obtener la población oficial de la provincia. ** Hay 332 h que no aparecen registra-
dos. Ídem que para Salamanca.
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Cuadro 2
ESTRUCTURA DE LAS UNIDADES POBLACIONALES DE CASTILLA Y LEÓN EN 2013,
POR TAMAÑO DEMOGRÁFICO
Núcleos Diseminados
Tamaño en habitantes % de U.P. % de habitantes % de U.P. % de habitantes
0 1,56 - 40,31 -
De 1 a 9 9,96 0,13 42,39 17,91
De 10 a 49 36,39 2,28 14,56 30,44
De 50 a 99 17,86 3,01 1,71 13,04
De 100 a 199 14,84 4,96 0,58 9,18
De 200 a 499 11,66 8,44 0,29 8,91
De 500 a 999 3,77 6,28 0,12 9,65
De 1.000 a 1.999 1,98 6,58 - -
De 2.000 a 4.999 1,13 8,40 0,04 10,87
De 5.000 a 9.999 0,47 7,47 - -
>=10.000 0,37 52,45 - -
Fuente: INE, Nomenclátor 2000 y 2013. Elaboración propia.
Por lo que se refiere a los diseminados, en una región de poblamiento fundamental-
mente concentrado, como Castilla y León, no constituyen elementos de importancia ni
cuantitativa ni cualitativa, pues, con un 28% de las unidades poblacionales, albergan a
menos del 1% de la población. Los diseminados, localizados especialmente en la provin-
cia de Salamanca, seguida de León, Zamora, Segovia y Burgos, son, en su gran mayoría,
granjas, caseríos, dehesas, estaciones y otros elementos singulares, en buena parte de los
casos sin ningún habitante registrado, ya que tienen un uso principalmente temporal o
nulo. Así, en el nomenclátor del 2.000, un 41% de los casos carece de habitantes regis-
trados y el 80% no alcanza los 10 habitantes, dato que en 2013 se eleva al 82% de los
diseminados. En este año tan solo 25 superan los 100 habitantes, y corresponden a los
entornos urbanos de Palencia, Ponferrada, Aranda, Laguna de Duero u otras ciudades
(véanse cuadros 1 y 2).
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La red de núcleos es la fundamental en número (71% de U.P. y 99% de la pobla-
ción) y constituye la estructura básica del poblamiento regional. Son claramente
dominantes los núcleos de muy pequeño tamaño, con más del 21% por debajo de 10
habitantes y más del 90% por debajo de 500 personas registradas. De hecho, solo 22
núcleos pueden considerarse, según los criterios estadísticos del INE, estrictamente
urbanos, al superar los 10.000 habitantes y se corresponden con las capitales pro-
vinciales, más las ciudades no capitales de importancia industrial como Ponferrada,
Aranda de Duero, Miranda de Ebro, destacables centros comarcales de servicios como
La Bañeza, Astorga, Benavente, Medina del Campo, Béjar o Ciudad Rodrigo, que
cuentan también con industrias tradicionales, y algunos núcleos periurbanos como
Laguna de Duero, Arroyo de la Encomienda, Trobajo del Camino o Santa Marta de
Tormes, si bien la delimitación realizada para este estudio incluye otra treintena de
municipios periurbanos dinámicos.
El grueso de la red de unidades poblacionales, tanto en núcleo como en diseminado, se
corres ponde, sin duda, con el poblamiento rural, justamente el espacio que presenta unos
balances demográficos mayoritariamente negativos, que, sin embargo, no ve desaparecer
ninguno de sus elementos poblacionales, los cuales, incluso, se incrementan en los últimos
años, gracias a la consolidación y reconocimiento oficial de nuevas unidades, básicamente
urbanizaciones. Proceso este que responde a la emergencia de lo que se ha dado en llamar
«el uso temporal del territorio», que no es más que el desarrollo de funciones residenciales
temporales, vinculadas a la función turística de los espacios rurales, tanto en su vertiente
de residencia secundaria como de despegue de los nuevos alojamientos de turismo rural,
regulados por la normativa regional.
III. LOS USOS RESIDENCIALES TEMPORALES: ¿SALVACIÓN DE LOS ESPACIOS RU RALES
DE CASTILLA Y LEÓN?
La tradición del ocio rural de los «hijos del pueblo» justifica el retorno temporal de
los emigrantes del éxodo masivo de los años 60. Constituyen el principal soporte para el
mantenimiento del caserío o incluso para nuevas viviendas. Sin embargo, a esta corriente,
que es muy estacional o temporal, se suma la de los nuevos turistas rurales, movidos
por la mentalidad clorófila y por la tranquilidad del ambiente rural, en el que se ofrecen
servicios turísticos para cubrir la demanda urbana. Se añade a ambos movimientos el de
los profesionales, también atraídos por la ideología clorófila, que aportan una nueva nota
de diversidad. No obstante, el crecimiento consolidado de algunos municipios rurales se
debe fundamentalmente a los habitantes que residen en los entornos periurbanos laxos y
en algunas comarcas y ejes dinámicos. Es en esos segmentos territoriales privilegiados del
espacio rural donde se empadronan y se asientan como opción de vida. La entidad y signi-
ficado de cada grupo es muy diferente.
1. El valor de la población estacional o flotante
De entrada, es llamativo el hecho de que la población flotante total de los munici-
pios rurales, tal como viene definida en la Encuesta de Infraestructuras, alcance una
408 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014
Milagros Alario Trigueros, Fernando Molinero Hernando y Erica Morales Prieto
Figura 6
DISTRIBUCIÓN MUNICIPAL DE LA POBLACIÓN MÁXIMA ESTACIONAL, EN LAS ÁREAS RURALES DE CASTILLA Y LEÓN
EN 2011
Figura 5
POBLACIÓN MÁXIMA ESTACIONAL SOBRE POBLACIÓN EMPADRONADA. MUNICIPIOS NO URBANOS
DE CASTILLA Y LEÓN, 2011
Fuente: INE: Encuesta de Infraestructuras 2011 para los núcleos principales de municipios menores
de 10.000 h. Castilla y León 2011.
409
Nuevos usos residenciales en el espacio rural de Castilla y León
Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014
media de 221%, es decir, que los habitantes de los meses de julio y agosto más otros
periodos vacacionales multiplican por 2,2 el número de habitantes residentes. Pero esa
media esconde un fenómeno más llamativo, y hasta espectacular: el incremento pobla-
cional de los pueblos más atractivos llega a multiplicar por 10 y hasta por 22 el número
de pobladores habituales. Basta con echar un vistazo a la figura 5 para comprobar que
son los municipios más pequeños los que más incrementan su población residente,
aunque este hecho no permite ver la distribución de los residentes temporales, que, en
gran medida coincide con los espacios de fuerza señalados, porque la figura 6 muestra
claramente la localización y situación de las áreas más atractivas, en nítida sintonía con
el resto de variables.
Podemos observar, en consecuencia, un movimiento de especialización en viviendas
secundarias, que, en los pueblos más dinámicos, se han convertido en principales, como
sucede en las franjas externas del área de influencia de Madrid, que desborda la vertiente
meridional de la Cordillera Central y salta a la septentrional en las provincias de Ávila,
Segovia y Soria, afectando incluso a sus piedemontes y llanuras. Es evidente, pero tam-
bién lo es en el NO de Zamora y en una buena porción del N de Palencia y de Burgos y
del NE de León. Generalmente, se trata de residentes estacionales, que aportan temporal-
mente recursos y dinamismo a los pueblos. Sin embargo, es curioso comprobar que los
máximos estacionales coinciden en una gran parte con los municipios que crecen (con-
fróntese este mapa con el de la figura 3). Esta coincidencia espacial se debe en buena
medida a la fuerza de la expansión urbana, pero también a la valoración del medio rural,
especialmente el de aquellos municipios que son más accesibles y con buenos servicios,
por un lado, y a los que, teniendo escasa accesibilidad, como los de la montaña soriana o
los de la alta montaña de Palencia y León, o los de Sanabria en Zamora, cuentan con un
atractivo especial, por otro.
La consecuencia de este atractivo es la proliferación de urbanizaciones en unos casos,
o la reconstrucción, recuperación o levantamiento ex novo de casas −más que viviendas,
ya que no se construyen para «vivir» en ellas, sino para pasar el tiempo de ocio−, en otros,
con el matiz de que las más próximas a Madrid y a las capitales de provincia se convierten
a menudo en residencias principales y sus habitantes en nuevos pobladores rurales, aunque
alejados de las franjas periurbanas próximas a las ciudades.
2. La entidad y significado de las nuevas construcciones
El crecimiento de las segundas residencias en los espacios de desbordamiento de las
áreas urbanas y en las de atractivo rural es un hecho incuestionable, como lo confirma
el estudio de los Censos de Población y Viviendas. Basta observar la figura 7 para com-
probar que son los municipios de entre 2.000 y 20.000 h −la mayoría rurales− los que
tienen más alto grado de renovación del caserío, en el que, además, predominan las casas
vacías, al contrario de lo que sucede en los municipios más pequeños. En todos ellos,
la tasa de renovación o construcción de nuevas viviendas entre 2002 y 2011 fue muy
elevada, por encima del 20% en la mayor parte de los casos, llegando a superar el 40%
en los más grandes (figura 7), que son los que mejores perspectivas y servicios ofrecen
410 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014
Milagros Alario Trigueros, Fernando Molinero Hernando y Erica Morales Prieto
a la población flotante. En estos el peso de las casas vacías recientemente construidas
acapara los dos quintos del total de casas vacías.
Las formas, localización y características de estas viviendas (tipo, edad, equipa-
miento…) tie nen claros efectos en la organización de los núcleos, entre los que destaca la
creación de nuevos ba rrios en las periferias y el abandono de los sectores centrales. Lla-
man asimismo la atención los contras tes morfológicos entre promociones, muchas de ellas
con aspecto nítidamente urbano y abandono del tradicional. Hay algunas excepciones que
basan su promoción en la recuperación de lo antiguo, al estilo de los pueblos rojos y negros
de Segovia-Soria-Guadalajara, o en la Sierra de Candelario-La Alberca (Sala manca), en
Covarrubias (Burgos), o en algunas comarcas de montaña…
Esta renovación afecta a un total de 183.495 casas cons trui das con posterio ridad a 2002,
lo que representa un 18% del total de ca sas de los municipios menores de 20.000 h, las cuales
superan el millón (cuadro 3). Se trata de un dinamismo con siderable, por cuan to el espacio
ru ral de España y, en concreto, el de Cas tilla y León, ha realiza do un gran esfue r zo inversor
en la renovación de sus viviendas y, como veremos más adelante, ha tenido, y tiene, una
mayor propor ción de ocupados en esta actividad económica que el medio urbano, por más
que muchas casas estén vacías.
No obstante, a pesar del uso temporal de estas casas, como corresponde a la condición de
no residentes de sus titulares, cada vez está teniendo más importancia otro tipo de construc-
ciones rurales, que ayudan a renovar y mejorar el parque de viviendas: las casas rurales, a las
que se suman otros alojamientos turísticos.
Figura 7
CASAS CONSTRUIDAS ENTRE 2002 Y 2011, POR TAMAÑO DE MUNICIPIO
Fuente: INE, Censo de Población y Viviendas 2011
411
Nuevos usos residenciales en el espacio rural de Castilla y León
Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014
Cuadro 3
VIVIENDAS PRINCIPALES, SECUNDARIAS Y CASAS VACÍAS SEGÚN AÑO DE CONSTRUCCIÓN Y TAMAÑO DE
MUNICIPIO. CASTILLA Y LEÓN 2011
Año de
construcción
y tamaño de
municipio
<100 h 101-500
501-
1.000
1.001-
2.000
2.001-
5.000
5.001-
10.000
10.001-
20.000
Total
<20.000
20.001-
50.000
50.001-
100.000
100.001-
500.000
Viviendas principales
Total 17.030 116.760 74.115 74.250 87.760 88.860 49.820 508.595 74.750 132.320 322.305
Antes de
1900 3.830 16.645 6.585 5.285 3.780 1.820 710 38.655 575 805 2.440
1900-1950 4.225 24.585 13.185 10.635 8.380 4.705 2.730 68.445 2.970 5.815 13.025
1951-2001 7.070 60.110 41.400 42.200 52.935 58.110 28.635 290.460 52.955 89.825 250.455
2002-2011 1.110 12.670 11.020 14.340 20.145 22.015 16.555 97.855 16.610 31.295 41.360
Viviendas secundarias
Total 27.620 125.575 66.055 45.515 45.905 33.910 10.300 354.880 9.880 19.635 37.950
Antes de
1900 5.145 16.295 5.880 5.275 2.925 560 400 36.480 290 345 485
1900-1950 7.170 27.890 12.365 8.430 5.790 2.200 1.095 64.940 400 1.670 1.665
1951-2001 11.790 62.525 36.635 24.360 27.980 23.985 6.060 193.335 6.960 12.400 30.710
2002-2011 2.415 16.420 10.195 6.905 8.250 6.750 2.645 53.580 2.185 4.970 4.570
Casas vacías
Total 5.945 33.125 19.600 20.610 27.145 25.305 16.020 147.750 16.820 32.710 61.165
Antes de
1900 2.040 7.655 3.115 2.600 2.310 1.280 475 19.475 295 510 1.415
1900-1950 1.910 10.520 5.770 5.050 5.020 3.180 1.680 33.130 1.825 3.415 5.740
1951-2001 1.540 11.275 7.170 8.195 13.015 13.265 7.290 61.750 10.300 17.525 41.060
2002-2011 355 3.325 3.430 4.495 6.660 7.300 6.495 32.060 4.160 10.950 11.785
N.B.: Los totales no coinciden con la suma de los parciales, por cuanto falta un pequeño número de viviendas en las
que no consta el año de construcción. Fuente: INE Censo de Población y Viviendas 2011.
3. El impulso renovador de las casas rurales y de otros alojamientos de turismo rural
Castilla y León, gracias a su vastedad territorial, es la comunidad autónoma con mayor
número de casas rurales de España, aunque no así con la mayor densidad. Sin embargo,
la recuperación de antiguas viviendas o la construcción de otras nuevas pueden ser vistas
como una moda cuyo auge se relacionaría con las ayudas derivadas de las políticas de
desarrollo rural aplicadas desde los años 90 del siglo pasado, por lo que afecta a numerosí-
simos pueblos, con una concentración especial en los de mayor atractivo ambiental o cultu-
ral. Además, este tipo de casas suele edificarse con un estilo arquitectónico más respetuoso
con las formas tradicionales que las viviendas normales; suelen utilizar los materiales de
412 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014
Milagros Alario Trigueros, Fernando Molinero Hernando y Erica Morales Prieto
construcción de cada co marca (piedra caliza, granito, guijarro, adobe, tapial, o ladrillo),
acompañados, por lo general, de vigas o entramados de madera, que se rematan con teja-
dos nobles, de teja o pizarra. A menudo se han levantado con el marchamo de «casas rura-
les» algunas viviendas destinadas al uso exclusivo de sus propietarios, quienes se han visto
en la obligación de ofrecerlas en alquiler durante unos cuantos años, pero, generalmente,
se construyen con fines de arrendamiento o como alojamientos que incluyen servicios de
restauración. Constituyen un elemento novedoso, en aumento, y que contribuye, aunque
sea mínimamente, a la diversificación de funciones.
Tal como se aprecia en la figura 8, las plazas de turismo rural disponibles en la región
se encuentran fundamentalmente en los municipios más pequeños, pues el cliente busca una
tranquilidad que espera encontrar más fácilmente en ese tipo de pueblos. Así, para un total de
61.560 plazas de alojamiento de turismo rural, el 69% se encuentra en los menores de 2.000 h,
aunque las plazas hoteleras tienden a concentrarse más en los municipios más grandes, sobre
todo en los de más de 2.000 h, que acaparan casi la mitad de ese tipo de plazas en menos de
un centenar de municipios.
Figura 8
DISTRIBUCIÓN MUNICIPAL DE LAS PLAZAS DE TURISMO RURAL EN LOS MUNICIPIOS RURALES
La distribución observable en la figura 8 confirma la tendencia a una cierta densificación
en las comarcas rurales de mayor atractivo, especialmente cuando estas se encuentran próxi-
mas a grandes centros urbanos, que son los emisores de «turistas», es decir, de los poten-
ciales clientes. De nuevo, son las vertientes meridionales de las sierras de Ávila y Segovia,
secundadas por las de Salamanca y Soria, las que mayor densidad tienen, pero la Cordillera
413
Nuevos usos residenciales en el espacio rural de Castilla y León
Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014
Cantábrica −en concreto la Montaña Oriental de León, la Montaña Palentina o las Merinda-
des de Burgos−, en relación con Asturias y Bilbao, también muestra su valor. A todo ello se
suma una dispersión general, correspondiente a una valoración creciente del campo, pero
se nota, además, de una manera evidente, la importancia que está adquiriendo el Camino de
Santiago en la oferta de alojamiento rural.
Todos estos aspectos tienen una nítida proyección y consecuencias en el empleo rural y
en las actividades económicas. Está muy claro que esta región, de baja densidad y de abun-
dancia de jubilados, es una región rural, en la que el empleo agrario ha caído a límites muy
bajos, pero eso no es lo que ha sucedido en el campo, pues allí la diversificación econó-
mica se ha producido más por una merma de los ocupados agrarios que por un crecimiento
del resto de los ocupados. El peso del empleo agrario es abrumador sobre una gran parte
del territorio, a pesar de que los nuevos profesionales, que se distribuyen por los lugares
más insospechados, estén modificando levemente el panorama dominante.
4. El significado de los nuevos profesionales
La contracción del mercado laboral en el ámbito rural de Castilla y León ha sido tan
fuerte que cualquier leve movimiento incide en una nueva configuración. De este modo, la
composición de los casi 264.000 ocupados rurales puede verse modificada por el añadido
de unos pocos miles de empleos, como sucede durante los periodos estivales, especial-
mente en la rama de la restauración y del turismo rural. Las 3.872 casas rurales y centros
de turismo rural (en 2012), aunque muchas son de alquiler sin ningún tipo de servicio,
incrementan el empleo. Lo mismo podemos decir de otras actividades, especialmente de la
construcción, que se orienta precisamente hacia la construcción de casas rurales y, sobre
todo, a la renovación del parque general de viviendas, y que supone una de las ramas de
empleo más destacables de la región.
No obstante, lo que más llama la atención en el segmento de los nuevos profesionales
es la llegada de nuevos pobladores, muy poco numerosos, pero que tienden a crecer y
que no se encasillan en una única actividad, como puede ser la del turismo rural, sino que
optan por una diversificación profesional, en muchos casos manteniendo la actividad que
desarrollaban en la ciudad, o bien iniciando otra nueva, de emprendimiento. Es el caso de
una pareja de profesionales de Gamones (Zamora), que se trasladan al campo en busca de
un estilo de vida distinto. Son un matrimonio asentado en un pueblo del Sayago, al que lle-
garon hace unos años. Él desarrolla su trabajo de diseñador gráfico telemáticamente; ella
es ceramista, profesión que cuenta con gran tradición en el Sayago, como lo demuestran
los «cacharros» que se elaboran en Pereruela. Este matrimonio es un ejemplo de cómo se
puede cambiar la vida de la ciudad y adaptarse a la del pueblo sin mayor dificultad; sus
hijos de 14 y 16 años también se han adaptado, desarrollando las actividades que cualquier
joven de esta edad puede realizar en la ciudad, pero en el medio rural.
En la provincia de Palencia, encontramos varios ejemplos de nuevos pobladores, uno de
ellos en Población de Arroyo, una pareja, él de nacionalidad española, y ella venezolana,
que, junto a sus hijos, dieron el paso de irse a vivir al campo, romper con su vida anterior
para dedicarse a la recogida de hierbas silvestres y la preparación de materias primas herba-
414 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014
Milagros Alario Trigueros, Fernando Molinero Hernando y Erica Morales Prieto
les para la medicina alternativa, o el caso de dos parejas, asentadas en el municipio de San
Martín de Perapertú, que, cansados de la vida y del estrés de la ciudad decidieron poner en
marcha un proyecto, en este caso sí de turismo rural, remodelando una vivienda y ofreciendo
servicios de turismo activo en la comarca, aprovechando no sólo los recursos del territorio (la
riqueza geológica), sino también la propia formación de estos nuevos pobladores (educado-
res ambientales, geólogos...).
En la provincia leonesa, en el municipio de Maraña, al sur de los Picos de Europa,
nos encontramos con un matrimonio joven, también con hijos, que pusieron en marcha
un conjunto de alojamientos rurales, «Las Cabañas Patagónicas», de un estilo singular,
pero claramente funcionales. Otro caso a citar, entre los muchos que podemos encontrar,
es el conjunto de nuevos pobladores que cambian su vida radicalmente, como ocurre con
un conjunto de personas asentadas en la aldea de Las Machorras (Espinosa de los Mon-
teros, Burgos), que abandonan por completo su vida consumista de la ciudad para iniciar
un modo de vida inspirado en la soberanía alimentaria, el trueque, la reconstrucción de
antiguas cabañas pasiegas…
Podríamos decir que estas son tres situaciones típicas de gente que regresa o va al campo
por convicción, aunque los problemas de la educación de los hijos siempre están presen-
tes, con tanta más fuerza cuanta menos accesibilidad tiene el lugar de residencia. Pero los
ejemplos se multiplican, si bien, de momento, solo se trata de hechos cualitativos, aunque es
indudable que hay profesionales que eligen este modo de vida, cuyo significado ocupacional
en el ámbito rural valoraremos junto con los demás.
IV. OCUPACIÓN Y CARACTERES SOCIOECONÓMICOS DE LOS RESIDENTES Y DE LOS NUE-
VOS POBLADORES
El análisis del empleo en el ámbito rural pone de manifiesto el peso de las actividades
agrarias, tanto más importantes cuanto más pequeños son los municipios. Pero, dando
por sentada esta afirmación, debemos ir más allá y comprobar que no solo se trata de la
elevada proporción de empleos, sino también de las dimensiones territoriales que alcanza,
fenómeno que condiciona la estructura social de los pueblos y los connota y define como
espacios agrarios típicos del rural profundo, frente a los que otros mantienen una persona-
lidad económica muy diferente.
1. La jerarquía ocupacional y territorial en los municipios rurales de Castilla y León
En efecto, no solo se trata del hecho de que más de la mitad de los municipios regionales
supera el 40% de ocupados en la agricultura, sino que esos 1.167 municipios se extienden
sobre casi 40.000 km2, en los que no habita más que el 9% de la población regional, de modo
que podemos identificar y delimitar como comarcas agrarias, del rural profundo, a un 41%
del territorio de Castilla y León. Basta con echar un vistazo al mapa para comprobar estas
afirmaciones, porque numerosísimos pueblos de las llanuras centrales y marginales y de las
penillanuras encuentran en la agricultura el sector fundamental, o casi el único, de actividad
económica (véase mapa figura 9).
415
Nuevos usos residenciales en el espacio rural de Castilla y León
Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014
Ciertamente, el análisis de la estructura de la población ocupada en las áreas rura-
les de Castilla y León confirma que la media general supera el 20% de ocupados en la
actividad agraria, dándose su mayor concentración en las vastas llanuras de aprovecha-
mientos agrarios extensivos, reino de los secanos cerealistas y de la ganadería de ovino:
Tierra de Campos, los Cerratos y las penillanuras occidentales destacan por alcanzar los
valores máximos en el empleo agrario, junto con las plataformas orientales y meridiona-
les sorianas, además de la Tierra Llana de Ávila o La Bureba burgalesa. Es curioso com-
probar el menor peso relativo de las comarcas montañosas, especialmente de las leonesas
y zamoranas, aunque también de las segovianas y abulenses de la Cordillera Central, e
incluso de las Montañas de Burgos.
Pero este hecho, llamativo, está estrechamente relacionado con la pérdida de entidad
agraria de esas tierras, pues el vaciamiento rural ha sido de tal magnitud que el peso
agrario ha caído drásticamente en favor del alcanzado por otras actividades, especial-
mente las relacionadas con el uso temporal del espacio, y, más concretamente, con la
proliferación de servicios turísticos, de alojamientos y restaurantes, que tanto en la Cor-
dillera Cantábrica como en la Central, o en el O de León y NO de Zamora dan empleo a
más del 20% de los ocupados. Son las dos caras de la moneda: las llanuras agrícolas se
han especializado más en la agricultura, las montañas ganaderas y forestales han perdido
peso en su actividad tradicional y emergen como «territorios de la diversidad funcional»,
basada ésta en la poquedad y escasez del empleo general y singularmente del agrario
(véanse y compárense las figuras 9 y 10).
Figura 9
TASA DE OCUPADOS EN ACTIVIDADES AGRARIAS EN LOS MUNICIPIOS RURALES DE CASTILLA Y LEÓN.
SEPTIEMBRE DE 2013
416 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014
Milagros Alario Trigueros, Fernando Molinero Hernando y Erica Morales Prieto
Figura 10
TASA DE OCUPADOS EN SERVICIOS TURÍSTICOS (ALOJAMIENTO, RESTAURACIÓN) EN LOS MUNICIPIOS RURALES
DE CASTILLA Y LEÓN. SEPTIEMBRE DE 2013
La estructura del empleo revela y confirma estas ideas, puesto que los dos tercios de los
ocupados en los municipios rurales regionales lo están en agricultura, comercio y reparación,
construcción, servicios turísticos e industrias alimentarias (figura 11). Hay enormes diferen-
cias entre unas comarcas y otras, pero el peso de esos grandes rubros es general y, aunque,
como hemos destacado, las montañas y las llanuras tienen comportamientos casi inversos en
las actividades agrarias, en otras ramas son mucho más coincidentes. El ejemplo del comer-
cio y reparación es ilustrativo, pues está repartido de una manera más o menos homogénea
por todo el territorio, con la salvedad del papel más destacado que adquieren los centros
comarcales; lo mismo sucede con las industrias agroalimentarias, cuya distribución espacial
está claramente jerarquizada en torno a los centros comarcales, notándose una mayor densi-
dad de núcleos especializados en este tipo de industrias en los regadíos del Duero, Tormes,
Tierra de Pinares Segoviana y en el eje leonés de la A-6 (La Bañeza-Astorga, secundadas por
Benavente en Zamora). Finalmente, la construcción muestra una distribución espacial poco
homogénea, porque se concentra y densifica en las áreas más turísticas, llamando la atención
los casos del NO de Zamora, en la Sanabria y el Aliste, que se continúan por los núcleos
de la montaña cantábrica leonesa y que en el S de la región prima también a los pueblos de
montaña, pero sin que se produzca una especialización clara.
Frente a estos rubros dominantes, los servicios educacionales y sanitarios muestran la
misma jerarquización que las industrias agroalimentarias, aunque poco numerosos de una
manera más homogénea por todos los centros comarcales. Tampoco podemos deducir tenden-
417
Nuevos usos residenciales en el espacio rural de Castilla y León
Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014
Figura 11
ESTRUCTURA DEL EMPLEO EN CASTILLA Y LEÓN, 2013. EMPLEOS TOTALES: 263.813 RURALES
Y 565.359 URBANOS Y PERIURBANOS
Fuente:Tesorería General del INSS, 2013. Elaboración de M. Alario, F. Molinero y E. Morales.
cias claras en otras ramas y sectores de actividad económica, pues muchas de ellas son coyun-
turales, azarosas o relacionadas con la existencia de algún recurso local. Este es el caso de las
canteras de pizarra, o de las minas de carbón, en el O de León, o de otros recursos naturales. En
toda esta dinámica, cada vez se valora más el territorio como recurso, sobre todo por tratarse de
un espacio vasto y poco explotado, cuyas cualidades ambientales son cada vez más apreciadas
por muchos y valoradas por muy pocos como base o asiento de un nuevo proyecto de vida.
2. La singularidad de los nuevos pobladores en el medio rural
Ya comentamos que, aparte de los estacionales, los nuevos pobladores, se localizan prin-
cipal, aunque no exclusivamente, en las áreas de influencia de las ciudades, en las que ejer-
cen una gama diversa de ocupaciones, relacionadas fundamentalmente con los servicios
personales o culturales. Así, en los pueblos del sur de Segovia o de Ávila, abundan las granjas
de caballos, que ofrecen paseos turísticos, empresas de rutas de la naturaleza, jardinería y
cuidados de mascotas, deportes diversos… Esta cohorte de nuevos pobladores rurales es la
más significativa en número, porque muchos de ellos viven en el campo, pero trabajan en la
ciudad, caso de bastantes profesionales de la cultura o del ocio. Junto a ellos, está el caso de
los nuevos pobladores de vocación rural, que, aunque poco numerosos, están creciendo. Se
trata de los neorrurales, que han optado, voluntaria y conscientemente, por integrarse, vital y
laboralmente, en el espacio rural.
418 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014
Milagros Alario Trigueros, Fernando Molinero Hernando y Erica Morales Prieto
Los impulsos que los llevan a asentarse en el medio rural, a veces cambiando comple-
tamente sus circunstancias profesionales, económicas y sociales, son muy dispares, pero
todos encuentran la razón de ser de su proyecto en la armonía con la naturaleza. Aquí hemos
seleccionado 50 casos, distribuidos por todo el territorio regional, que hemos procesado para
conocer las características de este nuevo grupo de neorrurales. Nos hemos basado para ello
en la entrevista directa y, como resultado, podemos ver que esta llamada de lo rural afecta
tanto a hombres (27 casos de la muestra) como a mujeres (23). Es evidente que los servicios
constituyen el gran sector de actividad de estos nuevos pobladores, dado que más del 80% se
ha integrado en él; por el contrario, solo el 14% se dedica a la actividad agraria, un 2% a la
industria y otro 2% a la construcción.
Pero, dentro de los servicios, se obser va una dis tribución expresiva, pues, salvo en los
sanitarios y turísti cos, las demás ramas se reparten con cierto equilibrio, aunque con más
peso en el comercio. Un aspecto de inte rés es que las muje res no van ni a la agricultura ni a
la construcción, mien tras duplican a los hombres en la rama de la administración y gestión y
hay una tendencia a un cierto equilibrio en las de más (figura 12).
Esta muestra de nuevos pobladores es pequeña, como pequeño es el número de casos
de neorrurales, pero desde que empezó el movimiento de la vuelta al campo, con plan-
teamientos alternativos, se han ido desarrollando diversos proyectos, algunos muy de
moda en los años 1970, como el de la colonia de Barrio Panizares (Burgos). En la
actualidad encontramos otros ejemplos como los de las ecoaldeas, al estilo de las de
Matavenero (El Bierzo, León), Amayuelas de Abajo (Palencia, figura 13) o la anterior-
mente citada de Las Machorras, que, aunque no está reconocida, sus moradores llevan
ese tipo de vida comentado y están dentro de lo que se conoce como BBBFarming (Big
Brother Bio Farming) y otras asociaciones análogas, que se han dedicado a actividades
de todo tipo, desde agricultura y ganadería ecológicas, pasando por el artesanado de la
madera, del hierro y del cuero, por la elaboración de panes especiales, de mermeladas de
frutas silvestres, de velas de cera natural olorosa, de quesos singulares, de construcción
Fuente: 50 entrevistas realizadas por E. Morales, 2013.
Figura 12
PERFIL PROFESIONAL DE LOS NUEVOS POBLADORES NEORRURALES EN EL SECTOR SERVICIOS: % POR RAMA
419
Nuevos usos residenciales en el espacio rural de Castilla y León
Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014
de campings y de un sinfín de actividades que en muchos casos se han consolidado y
en algunos han desaparecido, pero pocos nuevos pobladores se dedican a la actividad
agraria (salvo en ecológico), por cuanto todavía hay demasiada presión en el campo y
no hay mercado ni siquiera para los agricultores convencionales actuales, por más que
aparezcan pequeños huecos para los alternativos.
V. CONCLUSIÓN. LOS NUEVOS POBLADORES: ENTRE LA INFLUENCIA URBANA Y LA CON-
SOLIDACIÓN DE UN NUEVO PARADIGMA RURAL
El espacio rural de Castilla y León, al igual que otros, ha conocido unas profundas trans-
formaciones durante el último medio siglo. El éxodo rural de los años 60 y 70 acompañó a
la modernización del agro, que se desestructuró completamente. Sin embargo, la pérdida de
población, no se acompañó, salvo varias excepciones, de la pérdida de pueblos. La red de
poblamiento, densa y dispuesta para una población mucho más numerosa, se ha mantenido y
hasta ha crecido en número de unidades poblacionales.
Estos aspectos contradictorios se explican fundamentalmente por el cambio de uso del
espacio rural, que, tras acometer una modernización productiva desde mediados del siglo
pasado, ha conocido un proceso de especialización evidente, de modo que las antiguas
llanuras cerealistas han polarizado su actividad en una agricultura cada vez más tecnifi-
cada y menos exigente en mano de obra, lo que las ha llevado a una escasa diversificación
funcional y a un constreñimiento demográfico claro, tan solo salvado en algunos enclaves,
franjas o «zonas» de terrenos de regadío o viñedo, más exigentes en trabajo. Por el con-
trario, las áreas de montaña, forestales y ganaderas, donde la actividad agraria ha tenido
más problemas para adaptarse a un mercado moderno muy competitivo, han conocido no
solo un vaciamiento poblacional, sino también de las explotaciones o empresas agrícolas
y ganaderas que operaban antes. Han sido precisamente estas áreas montañosas las más
Figura 13
ECO-BARRIO DE AMAZUELAS DE ABAJO (PALENCIA). CONSTRUCCIÓN EN ADOBE
420 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 66 - 2014
Milagros Alario Trigueros, Fernando Molinero Hernando y Erica Morales Prieto
beneficiadas por las nuevas actividades y nuevos usos del espacio rural. En unos casos,
como en el sur de la Cordillera Central, por la proximidad a la gran urbe madrileña y el
asentamiento de pobladores que viven en los pueblos y trabajan en la ciudad, o al servicio
de la ciudad. En otros, por la importancia y trascendencia de la población estacional y del
turismo rural. A ellos se suman los nuevos pobladores vocacionales, los neorrurales, que
constituyen la punta de lanza del nuevo paradigma rural. Su significado hoy es más cuali-
tativo que cuantitativo, pero demuestran que el campo tira y atrae, aunque hay que esperar
todavía a que los nuevos paradigmas socioeconómicos y territoriales ofrezcan más y mejo-
res posibilidades a las áreas rurales.
Entretanto, la reasignación de actividades de ocio y turismo a los espacios rurales ha
conseguido mantener el poblamiento e, incluso, incrementar el número y la calidad de las
construcciones, pero no ha mejorado las condiciones de vida de los habitantes permanentes
de esos territorios. Surgen, así, problemas derivados de las distintas necesidades que tiene
el uso temporal y el permanente del espacio. Mientras aquel requiere servicios mínimos
que no pueden ser temporales, la reducción o desaparición de la población permanente
conduce hacia el desmantelamiento de toda actividad y de todos los servicios, lo que acaba
eliminando el atractivo rural. La tendencia actual es, por tanto, insegura, aunque creciente,
en turismo, agricultura ecológica, uso temporal del espacio, artesanía y productos de cali-
dad, hechos que pueden contribuir a la consolidación de esa tendencia.
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AGRADECIMIENTOS
Trabajo elaborado con el apoyo del Proyecto I+D+i, de Ref. CSO2012-39564-C07-01,
sobre Paisajes patrimoniales de la España interior septentrional y occidental, financiado por
el MINECO.
... Net migration rates during 2016-2019 reflect, again, a spatial equilibrium, with annual losses or gains lower than 5‰ in most municipalities, although we identify a more prominent negative balance in depopulated rural areas of the northwest and the interior of Spain (i.e., the provinces of Castile and León, Guadalajara and Cuenca). In 2020, however, positive rates are observed in most rural municipalities, mainly in those which are known to be holiday villages with second homes (López-Colás and Módenes, 2004;Alario et al., 2014), in the close proximity to cities and with attractive landscapes -mountain areas and natural parks-: villages in the Central System mountain close to Madrid (in the provinces of Á vila, Segovia, Guadalajara, Toledo); the north of Burgos in the vicinity of the Basque Country; the Aragonese Pyrenees (north of Huesca) and the Catalan Pyrenees (north of Girona), close to the border with France; and some sectors of the Iberian System mountain, on the edge of the Valencian Community (Teruel and the southwest of Castellón). Practically, all rural municipalities experienced a decrease in out-migration, while the increase in internal in-migration was concentrated in the holiday villages described above. ...
... While out-migration decreased in most rural municipalities, rural holiday villages near cities recorded the greatest increases in in-migration. These increases occurred particularly in villages which are known for having a high concentration of second homes and natural landscapes, according to previous works (López-Colás and Módenes, 2004;Alario et al., 2014). Rural areas with comparatively smaller populations and close to cities seem to have been more attractive, while rural areas far away from cities received less internal migrants. ...
Article
Full-text available
During the outbreak of the COVID-19 pandemic, anecdotal evidence of a “rural revival” emerged mirroring the “urban exodus” hypothesis. Currently, we know that internal migration to rural areas increased in some countries during 2020, although not with the intensity speculated by the media. However, little is known about the attributes of rural areas attracting migrants, demographic composition of migration inflows, and if counterurbanisation movements persisted over 2021. Drawing on administrative population register data, we analysed the main types of rural areas pulling internal migrants in Spain and their demographic characteristics, namely age, sex and place of birth during 2020 and 2020, using the period 2016–2019 as a benchmark. Our results show that in-migration increased in rural areas close to cities and with high prevalence of second homes during 2020, while out-migration declined. Exceptionally high inflows persisted over 2021, but outflows converged to figures observed prior to the pandemic. Inflows to rural areas comprised internal migrants across a wide age spectrum, from young adults and families to retired individuals. These flows also comprised foreign-born, particularly populations of a wide age range from Latin American countries.
... These destinations tended to comprise key touristic locations, including coastal towns, mountain areas and localities in close proximity to cities and natural parks. High concentration of second residences seem to have been a key factor underpinning the attractiveness of these locations (Alario et al., 2014;López-Colás & Módenes, 2004). ...
... concentrate second home residences(Alario et al., 2014;López-Colás & Módenes, 2004), including areas such as the neighbouringmountain villages of Madrid as a consequence of the arrivals from the capital of Spain (see also Figures 2 and 3 in the Supporting Information Materials); those in the Pirineo Catalán mountain and coastal towns in the north of the Mediterranean, caused by internal migrations from Barcelona; the Pirineo Aragonés mountain due to inflows of residents from the city of Zaragoza; and mountain villages in the north of Burgos where in-migration from Bilbao increased. InF I G U R E 1 Internal out-, in-and net-migrations: 2016-2019 (annual average) and 2020. ...
Article
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Existing empirical work has analysed the impacts of COVID‐19 on mortality, fertility and international migration. Less is known about the ways in which the COVID‐19 pandemic has influenced the patterns of internal migration. Anecdotal reports of mass migration from large cities to less populated areas have emerged, but lack of data has prevented empirically assessing this hypothesis. Drawing on geographically granular administrative population register data, we aim to analyse the extent of change in the patterns of internal migration across the urban hierarchy in Spain during 2020. Our results show a decline of 2.5% in the number of internal migration moves, particularly during the early stages of the pandemic, returning to pre‐pandemic levels in late 2020. Results also reveal unusually large net migration losses in core cities and net migration gains in rural areas. Net migration losses in cities and gains in rural areas particularly accumulated following the elimination of the strict lockdown measures in June. Yet, these net losses and gains trended to pre‐pandemic levels in late 2020, and movements between cities, and between cities and suburbs, continued to dominate the internal migration system. Thus, while the COVID‐19 pandemic exerted notable changes in the geographic balance of internal migration flows, these changes appear to have been temporary and did not significantly alter the existing structures of the national migration system.
... Additionally, it reveals that this pattern of population deconcentration is particularly related to movements from the large urban agglomerations, such as Madrid and Barcelona, to specific locations involving mountain rural areas and certain coastal towns. These areas are known to be popular holiday destinations and concentrate second home residences (López-Colás y Módenes, 2004;Alario et al., 2014), including areas such as the neighbouring mountain villages of Madrid as a consequence of the arrivals from the capital of Spain (see also Figures 2 and 3 in the Supplementary Material (SM)); those in the Pirineo Catalán mountain and coastal towns in the north of the Mediterranean, caused by internal migrations from Barcelona; the Pirineo Aragonés mountain due to inflows of residents from the city of Zaragoza; and mountain villages in the north of Burgos where in-migration from Bilbao increased. In these rural areas, increasing arrivals from cities had a great demographic impact during the pandemic. ...
... These destinations tended to comprise key touristic locations, including coastal towns, mountain areas and localities in close proximity to cities and natural parks. High concentration of second residences seem to have been a key factor underpinning the attractiveness of these locations (López-Colás & Módenes, 2004;Alario et al., 2014). ...
Preprint
Existing empirical work has analysed the impacts ofCOVID-19 on mortality, fertility and international migration. Less is known about the ways in which the COVID-19 pandemic has influenced the patterns of internal migration. Anecdotal reports of mass migration from large cities to less populated areas have emerged but lack of data has prevented empirically assessing this hypothesis. Drawing on geographically granular administrative population register data, we aim to analyse the extent of change in the patterns of internal migration across the urban hierarchy in Spain during 2020. Our results show a decline of 2.5% in the number of internal migration moves, particularly during the early stages of the pandemic, returning to pre-pandemic levels in late 2020. Results also reveal unusually large net migration losses in core cities and net migration gains in rural areas. Net migration losses in cities and gains in rural areas particularly accumulated following the easing of some non-pharmaceutical interventions. Yet, these net losses and gains trended to pre-pandemic levels in late 2020, and movements between cities, and between cities and suburbs, continued to dominate the internal migration system. Thus, while the COVID-19 pandemic exerted notable changes in the geographic balance of internal migration flows, these changes appear to have been temporary and did not significantly alter the existing structures of the national migration system.
Article
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Se suma este artículo al notable esfuer-zo que se está haciendo, desde diversos ámbitos científicos, por identificar y desci-frar lo que está sucediendo en el medio rural en términos demográficos, así como para señalar las causas y consecuencias del pro-ceso de despoblación. El diagnóstico general de la situación poblacional en Castilla y León, parece claro, se han utilizado todas las herramientas de análisis disponibles y es casi imposible que yerre en sus afirmacio-nes. Por tanto, en el contexto de las publica-ciones científicas dedicadas a este asunto, el presente artículo pretende, no solo incidir y seguir llamando la atención sobre el proble-ma, sino también mostrar un caso concreto, el de la Tierra de Campos palentina, propor-cionando datos de proximidad a la realidad comarcal y municipal, algo que, por moti-vos evidentes, no es posible realizar en estu-dios cuyo objeto y alcance sea de ámbito autonómico. Hemos partido de la situación en la que se encontraba la población de Tierra de Campos en 1950, porque en ese año se alcanza para la gran mayoría de los munici-pios el techo poblacional. La foto fija que nos proporciona el Censo de 1950, única-mente se refiere a los datos de la población PITTM, 90, Palencia, 2019, pp. 65-94, ISSN 0210-7317 RESUMEN: Estudiamos el desplome de la población de la comarca de Tierra de Campos, que ha perdido el 63,6% de la que tenía en 1950. Un retroceso fruto de la fuerte emigración a las ciudades agudizado por la pér-dida de vitalidad de la población residente y, consecuentemente, del hundimiento de la natalidad. El resulta-do del proceso vivido es una población envejecida y masculinizada que habita núcleos de población que van perdiendo uno tras otro los servicios esenciales para la comunidad. ABSTRACT: We study the collapse of the population of the region of Tierra de Campos, which has lost 63.6% of what it had in 1950. A setback resulting from the strong migration to the cities exacerbated by the loss of vitality of the resident population and , consequently, of the collapse of the birth rate. The result of the lived process is an aged and masculinized population that inhabits nuclei of population that are losing one after the other essential services for the community.
Article
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El espacio rural de España es claramente dual: frente a la pérdida de peso del interior se consolida el auge y la densificación de la periferia y de las áreas de influencia urbana; un fenómeno tan llamativo que ha generado una fuerte preocupación por el vaciamiento rural, que, en diverso grado, afecta a una gran parte del continente europeo. El primer objetivo de este artículo es analizar la evolución y delimitación del ámbito rural español, su clasificación y cartografía. El segundo, diagnosticar la situación y valorar los planes para contribuir al desarrollo rural. El análisis ha contado con abundantes informes, trabajos teóricos y aplicados de distintas instituciones, organizaciones y colectivos, además de con una extensa bibliografía. A todo ello se ha superpuesto el tratamiento y procesado de bases de datos demográficos, económicos y sociales cuya representación cartográfica evidencia el fenómeno y su distribución territorial. Como resultado, se clasifica y cartografía el espacio rural español en dos categorías: la del rural profundo y estancado, por un lado, y la del intermedio y dinámico, por otro. Ambas se subdividen en varios tipos.
Article
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Castilla y León es una región típica del rural profundo de Europa; con casi 95.000 km2 y solo 2,5 millones de habitantes, destaca por la baja densidad de población, el envejecimiento, el declive demográfico y el predominio de las zonas rurales. La mitad de su población es rural, aunque la agricultura solo emplea el 7% de la mano de obra regional, si bien llega hasta el 80% y el 100% en muchos municipios rurales pequeños. El poblamiento actual, disfuncional, consta de un elevado número de asentamientos, mucho mayor que el correspondiente a los habitantes residentes. Muchos de ellos no desaparecen gracias a la rehabilitación de algunas casas y a la construcción de otras, merced a la llegada, escasa, de nuevos habitantes y a la llegada, masiva, de residentes temporales. Sin embargo, existe una clara dualidad rural entre las áreas periurbanas y el resto del territorio.
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Estudio sobre los diferentes sectores económicos y actividades factibles de generar empleo en Castilla y León
Article
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Catalan rural areas are characterized for having a high percentage of aging population. Rural population is changing in its demography as well as in its values and social dynamics. The "outsiders" arrival implies the need of "building a nucleus of shared meanings", that complicates the continuity of the everyday life based on "face to face"relationships that already exist and in shared meanings socially built. In-depth Interviews to experts, professionals, and older people and two focal groups of professionals and significant social agents were conducted, with a total of 53 participants. In the results section movements of population contributing to the change of the social dynamics are identified and the impact of this social change in older people is defined. Results also show the most significant movements of population for the older people studied and the changes in the social dynamics perceived by them.
Article
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The evaluation of the results obtained by the programs of rural development must include the analysis of the real possibilities derived from the social, economic and territorial conditions of the affected areas. Because of that, it may be pretentious to speak of intervention strategies of land management, in a sense of conscious elections to mark a development tendency, in spaces and social groups that have very limited options. In the case of Castile and Leon the local agents have been able of turning, applying an enormous pragmatism, the little existing options in the axes of their actions of local development, obtaining even some commendable results relating to the investment and economic advance, although their social effects have had a limited significance. La valoración de los resultados obtenidos por los programas de desarrollo rural debe incluir el análisis de las posibilidades reales derivadas de las condiciones sociales, económicas y espaciales de las áreas afectadas. Hablar de estrategias de intervención, entendidas como elecciones conscientes para marcar una tendencia de desarrollo es, sin duda, pretencioso en espacios y colectivos sociales que tienen opciones muy limitadas. En el caso de Castilla y León los agentes locales han hecho gala de un enorme pragmatismo convirtiendo el mantenimiento de las escasas opciones existentes en ejes de sus acciones de desarrollo local, obteniendo, incluso, algunos meritorios resultados en lo que a inversión y avance económico se refiere, si bien sus efectos sociales han tenido un alcance más limitado.
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  • L ) Coord
  • F Cruz
  • M González
  • J A Del Pino
  • J Oliva
  • R Sampedro
  • Económico
  • Social De Castilla Y León Delgado
  • J M Urrecho
  • P Caballero Fernández-Rufete
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