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Migraciones de mujeres y perspectiva de género: senegalesas en Canarias

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Abstract

La creciente importancia de la participación femenina en los flujos de migración internacional se considera uno de los elementos más representativos de los actuales procesos migratorios. Así ha sido reconocido en numerosos estudios que analizan las causas que originan estas migraciones, el papel de atracción que ejerce el mercado de trabajo, las relaciones de género que condicionan las migraciones familiares, los aspectos normativos que regulan estos procesos y las consecuencias económicas y culturales que favorecen nuevas formas de organización social, en los países de acogida y en los propios países de origen de las migrantes. En Canarias, la inmigración senegalesa tiene una cierta antigüedad a causa de la histórica vinculación del archipiélago con las costas occidentales del continente africano y de la temprana especialización turística. En consecuencia, a principios de los años noventa del siglo xx las islas reunían la primera comunidad senegalesa de España. En los últimos años, sin embargo, el ritmo de incremento de este grupo ha sido comparativamente menor, pese a lo cual podemos reconocer sus características más representativas. Entre éstas se halla una cierta feminización y la existencia de varias generaciones, lo que revela el grado de cohesión de este colectivo, frente al carácter más masculinizado y menos consolidado de la comunidad senegalesa en el conjunto de España. Estos aspectos diferenciados nos permiten valorar, como si de un observatorio privilegiado se tratara, la importancia de la migración independiente o familiar de las senegalesas, su participación en el mercado de trabajo y el nivel de autonomía personal adquirido, algunos de los elementos más significativos de todo proceso migratorio que se analice desde una perspectiva de género.
– 101 –
VII. MIGRACIONES DE MUJERES Y PERSPECTIVA
DE GÉNERO: SENEGALESAS EN CANARIAS
J D M(1)
Profesora Titular de Geografía Humana
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
 3UR\HFWR,'L©,QPLJUDFLyQ\WUDEDMRHQ&DQDULDVDQiOLVLVVRFLRWHUULWRULDOGHODLQPLJUDFLyQODERUDO\GH
ODWUD\HFWRULDVRFLRSURIHVLRQDOGHORVLQPLJUDGRVª6RO6XE&%$&,,6,
RESUMEN
Migraciones de mujeres y perspectiva
de género: senegalesas en Canarias
La creciente importancia de la participación femenina
en los ujos de migración internacional se considera
uno de los elementos más representativos de los ac-
tuales procesos migratorios. Así ha sido reconocido
en numerosos estudios que analizan las causas que
originan estas migraciones, el papel de atracción que
ejerce el mercado de trabajo, las relaciones de géne-
ro que condicionan las migraciones familiares, los
aspectos normativos que regulan estos procesos y las
consecuencias económicas y culturales que favorecen
nuevas formas de organización social, en los países de
acogida y en los propios países de origen de las mi-
grantes. En Canarias, la inmigración senegalesa tiene
una cierta antigüedad a causa de la histórica vincula-
ción del archipiélago con las costas occidentales del
continente africano y de la temprana especialización
turística. En consecuencia, a principios de los años
noventa del siglo  las islas reunían la primera co-
munidad senegalesa de España. En los últimos años,
sin embargo, el ritmo de incremento de este grupo ha
sido comparativamente menor, pese a lo cual pode-
mos reconocer sus características más representativas.
Entre éstas se halla una cierta feminización y la exis-
tencia de varias generaciones, lo que revela el grado
de cohesión de este colectivo, frente al carácter más
masculinizado y menos consolidado de la comunidad
senegalesa en el conjunto de España. Estos aspectos
diferenciados nos permiten valorar, como si de un ob-
servatorio privilegiado se tratara, la importancia de la
migración independiente o familiar de las senegalesas,
ABSTRACT
Women migration and gender:
senegalese in Spain
The growing importance of women’s participation in
international migration ows is considered one of the
most representative of current migration. It has been
recognized in numerous studies examining the causes
of this migration, the role of attraction of the labor
market, gender relations that affect family migration,
the normative aspects that regulate these processes
and the economic and cultural that encourage new
forms of social organization in the host countries and
the countries of origin of migrants. In the Canaries,
Senegalese migration has a certain age because of the
historical link between the archipelago off the west
coast of Africa and of early specialization in tourism.
Consequently, in the early nineties of the twentieth
century, the islands met the rst Senegalese com-
munity in Spain. In recent years, however, the rate
of increase in this group has been comparatively low,
despite which we can recognize most representative
features. Among these is a certain feminization and
the existence of several generations, which reveals
the degree of cohesion of this group, compared to the
more masculine and less consolidated the Senegalese
community in the whole of Spain. These allow us to
assess different aspects, as if it were a privileged, the
importance of independent or family migration of
Senegalese participation in the labor market and the
level of personal autonomy acquired some of the most
signicant entire migration process is analyzed from a
gender perspective.
R  D   
– 102 –
S
I. INTRODUCCIÓN: MIGRACIONES INTERNACIONALES, GÉNERO Y TRANSNACIO-
NALIDAD.
II. MARCO CONCEPTUAL, FUENTES Y METODOLOGÍA DE ANÁLISIS.
III. LAS MIGRANTES INTERNACIONALES.
1. Las cifras.
2. Las causas de las migraciones de mujeres.
3. Consecuencias de las migraciones femeninas.
IV. LA INMIGRACIÓN SENEGALESA EN ESPAÑA.
1. Antecedentes y evolución.
2. El origen geográco.
3. Las estructuras demográcas.
4. El mercado laboral de los senegaleses en Canarias.
V. LA MUJER SENEGALESA EN ESPAÑA Y CANARIAS.
VI. CONCLUSIONES.
I. INTRODUCCIÓN: MIGRACIONES INTERNACIONALES,
GÉNERO Y TRANSNACIONALIDAD
Los enfoques migratorios transnacionales comenzaron a desarrollarse en el seno de las Cien-
cias Sociales a nes de los años ochenta, siguiendo la estela de la Escuela de Sociología de
Chicago. Dichos estudios prestaban atención no sólo a la incorporación de los migrantes a
las nuevas sociedades en las que se asentaban, sino también a los vínculos que construían
con sus lugares de origen, es decir, a las distintas manifestaciones de los procesos transna-
cionales. Sin embargo, el género no alcanzó en estos enfoques el interés que sí tuvieron otros
factores como la etnia y la nacionalidad. Hubo que esperar a los primeros años del siglo 
para que las identidades de género adquirieran una perspectiva decisiva en este tipo de traba-
jos, perspectiva correspondiente con un marco conceptual denido por Sarah J. MAHLER y
su participación en el mercado de trabajo y el nivel de
autonomía personal adquirido, algunos de los elemen-
tos más signicativos de todo proceso migratorio que
se analice desde una perspectiva de género.
Palabras clave: migraciones, mujeres, género,
Senegal, Canarias. Key words: migration, women, gender, Senegal, Ca-
nary Islands.
VII. S  C
– 103 –
Patricia R. PESSAR como «gendered geographies of power» (MAHLER y PESSAR, 2001;
PESSAR y MAHLER, 2003; MAHLER y PESSAR, 2006)(2). Con este término, sus auto-
ras deenden que la dimensión de género opera en múltiples escalas espaciales, sociales y
culturales y, por ello, desde un punto de vista transnacional, las migraciones internacionales
originan nuevos e interesantes contextos y relaciones de género.
En consecuencia, en las Ciencias Sociales se ha congurado un «campo» de estudio
sobre género y migración, una categoría de análisis que está contribuyendo al desmante-
lamiento de las representaciones de las migraciones internacionales como un asunto de
hombres, «de trabajadores inmigrantes y sus familias» (GREGORIO, 2010)(3).
Por otra parte, la participación femenina en los ujos de migración internacional se
considera uno de los elementos más representativos de los actuales procesos migratorios ya
que la globalización ha favorecido una creciente incorporación de las mujeres al mercado
de trabajo, lo que ha originado, indirectamente, una demanda de trabajadoras en los países
desarrollados y en las economías más prósperas del mundo en desarrollo, especialmente
en las actividades del servicio doméstico y de prestación de cuidados. Este fenómeno se
explica, además, por la creciente «feminización de la responsabilidad y de la obligación»
en los países en desarrollo (CHANT, 2006)(4), en los que un número cada vez mayor de
mujeres de todas las edades trabaja fuera del hogar o necesita o desea trabajar fuera del
hogar, al tiempo que soporta la carga de las tareas reproductivas no remuneradas por sus
esposos, padres, hermanos e hijos. En los países desarrollados, también contribuyen a la
demanda de mano de obra femenina inmigrada las necesidades resultantes de las reformas
estructurales del estado de bienestar y los profundos cambios sociodemográcos. Estas
circunstancias favorecen que los patrones de la migración internacional femenina reejen
el progresivo traslado al ámbito mundial de la división sexual del trabajo (MORA, 2007)(5).
Tal y como señalan MAHLER y PESSAR, 2006, «gender not only matters to migration,
but also contributes substantial added value to the analysis and comprehension of this
complex phenomenon»(6).
El estudio de la migración de mujeres senegalesas en Canarias, que abordamos en este
trabajo, nos permite desvelar la concurrencia de estos factores: la creciente importancia
 0AHLER6-\3ESSAR3©*HQGHUHG*HRJUDSKLHVRI3RZHU´$QDO\]LQJ*HQGHUDFURVV7UDQVQDWLRQDO
6SDFHVµª,QWURGXFWLRQWRVSHFLDOYROXPHZLWKVDPHWLWOHHGLWHGZLWK3DWULFLD3HVVDUIRUIdentities Global Studies in
Culture and PowerYROSS3ESSAR3\0AHLER,6©7UDQVQDWLRQDO0LJUDWLRQ%ULQJLQJ
*HQGHU,QªInternational Migration ReviewYROSS0AHLER6-\3ESSAR3©*HQGHU
0DWWHUV(WKQRJUDSKHUV%ULQJ*HQGHUIURPWKH3HULSKHU\7RZDUGWKH&RUHRI0LJUDWLRQ6WXGLHVªInternational Mi-
gration ReviewYROSS
 *REGORIO*IL&©'HEDWHVIHPLQLVWDVHQHODQiOLVLVGHODLQPLJUDFLyQQRFRPXQLWDULDHQHOHVWDGR
HVSDxRO5HIOH[LRQHVGHVGHODHWQRJUDItD\ODDQWURSRORJtDVRFLDOªRelaciones internacionalesQSS

 &HANT6©¢&yPRSRGHPRVKDFHUTXHOD´IHPLQL]DFLyQGHODSREUH]DµUHVXOWHPiVUHOHYDQWHHQPDWHULD
GHSROtWLFDV"¢+DFLDXQDIHPLQL]DFLyQGHODUHVSRQVDELOLGDG\GHODREOLJDFLyQ"ªCohesión social, políticas concili-
atorias y presupuesto público: una mirada desde el género.)RQGRGH 3REODFLyQGH ODV1DFLRQHV 8QLGDV81)3$
0p[LFR')
 0ORA/©*OREDOL]DFLyQPLJUDFLyQ LQWHUQDFLRQDO \ GLYLVLyQ VH[XDOGHOWUDEDMR8QDPLUDGD GHVGH HO
JpQHUR\ORVGHUHFKRVUHSURGXFWLYRVªNotas de poblaciónQ&(3$/0p[LFR')
(6) MAHLER6-\3ESSAR3Op. citS
R  D   
– 104 –
cuantitativa de los ujos de migración femenina, en íntima correspondencia con los proce-
sos de globalización; los factores de carácter transnacional que modelan las vínculos de las
migrantes con sus lugares de origen y de asentamiento; y, por último, los roles de género
que presiden los procesos migratorios, como forma de perpetuar las estructuras patriarcales.
II. MARCO CONCEPTUAL, FUENTES Y METODOLOGÍA DE ANÁLISIS
Además de la bibliografía especializada en esta temática de género, migración y transna-
cionalidad, para la elaboración de este capítulo nos hemos servido de algunos trabajos rea-
lizados por distintos autores en relación con la migración senegalesa y, de forma especíca,
con la migración femenina senegalesa. Entre ellos destacan el de Berta MENDIGUREN
«Más allá del tiempo y del espacio. La solidaridad como pilar secular y transnacional de
la reproducción familiar y social soninké»(7); el de Caroline MELLY «Inside-Out Houses:
Urban Belonging and Imagined Futures in Dakar, Senegal»(8); el de Eva Evers ROUSAN-
DER: «Cosmopolitas y locales. Mujeres senegalesas en movimiento»(9); los de Papa SOW:
«Mujeres inmigrantes y/o esposas de inmigrantes senegaleses y gambianos en Cataluña
(España): entre la vida familiar y la vida profesional»(10) y «Prácticas comerciales trans-
nacionales y espacios de acción de los senegaleses en España»(11); el de Marie Angelique
DIATTA y Ndiaga MBOW «Releasing the Development Potential of Return Migration:
The Case of Senegal»(12); el de Papa DEMBA FALL «Migration internationale et droits des
travailleurs au Sénégal»(13); el de Annelies ZOOMERS, Aderanti ADEPOJU y Tom VAN
NAERSEN «International migration and national development: An introduction to poli-
cies in Sub-Saharan Africa»(14); los de Maguemati WAGBOU: Inmigración subsahariana
en España: Los senegaleses en Madrid(15) y «Estudio de la inmigración de los senegaleses
(7) MENDIGUREN%©0iVDOOiGHOWLHPSR\GHOHVSDFLR/DVROLGDULGDGFRPRSLODUVHFXODU\WUDQVQDFLRQDO
GHODUHSURGXFFLyQIDPLOLDU\VRFLDOVRQLQNpªHistória: Questões & DebatesSS
 0(//<&©,QVLGH2XW+RXVHV8UEDQ%HORQJLQJDQG,PDJLQHG)XWXUHVLQ'DNDU6HQHJDOª&RPSDUDWLYH
6WXGLHVLQ6RFLHW\DQG+LVWRU\SS
 5OUSANDER((©&RVPRSROLWDV\ORFDOHVPXMHUHVVHQHJDOHVDVHQPRYLPLHQWRªSenegalesas en Es-
paña. Conexiones entre origen y destino0LQLVWHULRGH7UDEDMR\$VXQWRV6RFLDOHV0DGULGSS
 62:3©0XMHUHVLQPLJUDQWHV\RHVSRVDVGHLQPLJUDQWHVVHQHJDOHVHV\JDPELDQRVHQ&DWDOXxD(VSDxD
HQWUHODYLGDIDPLOLDU\ODYLGDSURIHVLRQDOª'RFXPHQWVG·DQjOLVLJHRJUjÀFDQSS
 62:3©3UiFWLFDVFRPHUFLDOHVWUDQVQDFLRQDOHV\HVSDFLRVGHDFFLyQGHORVVHQHJDOHVHVHQ(VSDxDª0L-
JUDFLyQ\GHVDUUROORHVWXGLRVREUHUHPHVDV\RWUDVSUiFWLFDVWUDQVQDFLRQDOHVHQ(VSDxD&RQVHMR6XSHULRUGH,QYHVWL-
JDFLRQHV&LHQWtÀFDV,QVWLWXWRGH(VWXGLRV6RFLDOHVGH$QGDOXFtD0DGULGSS
 ',$77$0$\0%2:1©5HOHDVLQJWKH 'HYHORSPHQW3RWHQWLDORI5HWXUQ0LJUDWLRQ7KH&DVH RI
6HQHJDOª,QWHUQDWLRQDO0LJUDWLRQ-RXUQDOSS
 'EMBA)ALL3©0LJUDWLRQLQWHUQDWLRQDOHHWGURLWVGHVWUDYDLOOHXUVDX6pQpJDOªRapports par pays sur
ODUDWLÀFDWLRQGHOD&RQYHQWLRQGHV1DWLRQV81(6&23DUtV
 =220(56$$'(32-8$\9$11$(56(17©,QWHUQDWLRQDOPLJUDWLRQDQGQDWLRQDOGHYHORSPHQW
$QLQWURGXFWLRQWRSROLFLHVLQ6XE6DKDUDQ$IULFDª:RUNLQJSDSHUV0LJUDWLRQDQG'HYHORSPHQWVHULHV5HSRUW1R
5DGERXG8QLYHUVLW\1LMPHJHQLQFROODERUDWLRQZLWKWKH0LQLVWU\RI)RUHLJQ$IIDLUVDQG WKH0LQLVWU\RI6RFLDO
$IIDLUVDQG(PSOR\PHQW+RODQGD
 :AGBOU0Inmigración subsahariana en España: Los senegaleses en Madrid7HVLV'RFWRUDO8QLYHU-
VLGDG&RPSOXWHQVHGH0DGULG0DGULG
VII. S  C
– 105 –
en la Comunidad de Madrid desde una perspectiva de las redes sociales»(16); el de AA. VV.
«Miradas sobre África. Inmigración africana en España»(17); el de Mercedes JABARDO:
«Desde el feminismo negro. Una mirada al género y la inmigración»(18), el de Montserrat
SOLSONA «Cambio demográco, migración y salud reproductiva: el papel de las muje-
res senegalesas en la constitución de las familias»(19); el de Joan LACOMBA: «Identidad
y religión en inmigración. A propósito de las estrategias de inserción de los musulmanes
senegaleses»(20); el de Liliana SUÁREZ «Los procesos migratorios como procesos globa-
les: el caso del transnacionalismo senegalés»(21).
Como puede apreciarse en las referencias bibliográcas anteriores, se abordan
distintos análisis que podrían encuadrarse en dos categorías, una que relaciona los procesos
migratorios con factores de orden económico y de carácter jurídico y otra que estudia la
integración de los migrantes en las sociedades de acogida, el papel de las identidades
(familiares, étnicas, religiosas…) y el estudio de género.
En la mayor parte de los documentos de la segunda categoría predomina un enfoque
cualitativo, un trabajo desarrollado mediante entrevistas y, en algún caso, encuestas
respondidas por informantes de diverso tipo. En el presente artículo nos ha parecido
necesario complementar este enfoque con un análisis cuantitativo, que realizamos a partir
de los datos demográcos que proporcionan distintas fuentes (explotación estadística
del padrón desde 1986 a 2010, censo de población y viviendas de 2001, encuesta de
población activa desde 2005 a 2010, datos del proceso de normalización de 2005, anuarios
estadísticos…) y que constituye el segundo pilar de la investigación desarrollada.
III. LAS MIGRANTES INTERNACIONALES
1. Las cifras
«Actualmente, las mujeres constituyen casi la mitad del total mundial de migrantes
internacionales: 95 millones. No obstante, pese a que contribuyen a la reducción de la
pobreza y a economías que luchan por desarrollarse, sólo recientemente la comunidad
 :$*%28 0 ©(VWXGLR GH OD LQPLJUDFLyQ GH ORV VHQHJDOHVHV HQ OD &RPXQLGDG GH 0DGULG GHVGH XQD
SHUVSHFWLYDGH ODVUHGHV VRFLDOHVª$FWDVHOHFWUyQLFDVGHO,,&RQJUHVRVREUHODLQPLJUDFLyQHQ(VSDxD(VSDxD\ODV
0LJUDFLRQHV,QWHUQDFLRQDOHVHQHO&DPELRGH6LJOR0DGULG
 $$99©0LUDGDVVREUHÉIULFD,QPLJUDFLyQDIULFDQDHQ(VSDxDªHQ0XJDNQ6DQ6HEDVWLiQ
 -$%$5'20©'HVGHHOIHPLQLVPRQHJUR8QDPLUDGDDOJpQHUR\ODLQPLJUDFLyQª)HPLQLVPRVHQOD
DQWURSRORJtDQXHYDVSURSXHVWDVFUtWLFDV(G$QNXOHJL$QWURSRORJLD(ONDUWHD6DQ6HEDVWLiQ
(19) SOLSONA0©&DPELRGHPRJUiÀFRPLJUDFLyQ\VDOXGUHSURGXFWLYDHOSDSHOGHODVPXMHUHVVHQHJDOH-
VDVHQODFRQVWLWXFLyQGHODVIDPLOLDVª6LPSRVLRVREUH*pQHUR\6DOXGAprender para Cooperar
&HQWUHG·(VWXGLV'HPRJUjÀFV%DUFHORQD
 /$&20%$-©,GHQWLGDG \UHOLJLyQHQLQPLJUDFLyQ$SURSyVLWR GHODVHVWUDWHJLDVGH LQVHUFLyQGHORV
PXVXOPDQHVVHQHJDOHVHVª$OWHUQDWLYDV&XDGHUQRVGH7UDEDMR6RFLDOQSS
 68É5(=/©/RVSURFHVRVPLJUDWRULRVFRPRSURFHVRVJOREDOHVHOFDVRGHO WUDQVQDFLRQDOLVPRVHQHJD-
OpVª2IULPVXSOHPHQWRVQSS
R  D   
– 106 –
internacional comenzó a percatarse del signicado de lo que pueden ofrecer las mujeres
migrantes» (UNFPA, 2006)(22).
Hacia el año 2005, la cantidad de mujeres migrantes era ligeramente superior a la de
hombres migrantes en todas las regiones del mundo, a excepción de África y Asia. De los
17 millones de migrantes de África, un 47% eran mujeres (en comparación con 42% en
1960) y los mayores aumentos ocurrieron en las regiones orientales y occidentales. Cada
año, estas mujeres, que ocupan miles de empleos en el extranjero, envían importantes
volúmenes de remesas a sus hogares y comunidades de origen. Esos fondos sirven para
alimentar, vestir y educar a los niños, costear servicios de salud y, en general, mejorar los
niveles de vida de los familiares y comunidades que quedaron atrás, lo que representa un
benecio considerable para los países en desarrollo.
En África, las obligaciones familiares, el desempleo, los bajos salarios, la pobreza,
las escasas oportunidades socioeconómicas y el deseo de ampliar horizontes están
contribuyendo a un sostenido aumento en el número de mujeres migrantes internacionales.
Por ello, si bien las mujeres africanas, en su mayoría, siguen circulando dentro de su región,
también se están desplazando hacia países de América del Norte y de Europa. Por ejemplo:
las mujeres procedentes de Cabo Verde constituyen un 85% de todas las personas de ese
país que migran a Italia. Las oportunidades de empleo en Francia han atraído a crecientes
cantidades de mujeres educadas procedentes de zonas urbanas de Senegal y, en general, han
aumentado las migraciones denitivas, pero también se ha producido un notable incremento
de las migraciones estacionales y de las migraciones circulares, aquéllas que suponen que
las personas que se marchan de su lugar de origen regresan a él periódicamente.
2. Las causas de las migraciones de mujeres
Las motivaciones de las mujeres africanas para emigrar son múltiples aunque sobresale,
entre éstas, la atracción del mercado de trabajo de los países con mayor nivel de renta. Sin
embargo, no hay que despreciar los factores «push», aquéllos que desencadenan el proceso
en origen, por ejemplo la huida de matrimonios abusivos y de tradiciones patriarcales
que limitan las oportunidades de las mujeres y que coartan su libertad en determinados
grupos sociales africanos, o la discriminación contra ciertos colectivos de mujeres:
madres solteras, mujeres solteras, viudas o divorciadas y, por último, el papel que siguen
teniendo los matrimonios concertados por las familias en ciertas culturas que mantienen
esta práctica, lo que ocasiona que, a mayor emigración masculina, se produzca una cierta
emigración femenina por razones matrimoniales.
Una de las causas más persistentes de la desigualdad de género en el continente
africano es la dicultad que representa para las mujeres el acceder a la formación e
inserción laboral. Por ello, y teniendo también en cuenta la paulatina feminización de las
migraciones procedentes de este continente, en los encuentros de la «Red de mujeres por
 81)3$Estado de la población mundial 2006. Hacia la esperanza: Las mujeres y la migración interna-
cional1XHYD<RUN
VII. S  C
– 107 –
un mundo mejor»(23) se insiste en la promoción de proyectos especícos para la formación
profesional de las mujeres en el África Occidental, como factor que puede atenuar la
creciente feminización de los procesos migratorios.
En los lugares de destino, generalmente países con un mayor nivel de vida, se produce
una demanda de ciertas actividades que generan un importante atractivo (factores «pull»).
El servicio doméstico, por ejemplo, es uno de los principales sectores que impulsan la
migración laboral femenina internacional. A medida que ha ido aumentando el número de
mujeres de América del Norte, de Europa occidental y de Asia oriental que se incorporan
al mercado laboral, ha ido disminuyendo la cantidad de mujeres disponibles para cuidar
a los ancianos, los niños y los enfermos. En el caso de España, por ejemplo, la tasa de
actividad de las mujeres se ha incrementado al mismo ritmo que la proporción de mujeres
inmigradas ocupadas en el servicio doméstico, ya que para muchas mujeres españolas la
conciliación entre trabajo y familia se ha logrado gracias a la externalización de ciertas
tareas domésticas y del cuidado de dependientes(24).
Por otra parte, no conviene olvidar que muchas de las migrantes internacionales
que trabajan en el servicio doméstico o cuidan a otras personas en el extranjero también
tienen sus propios hijos y ancianos de quienes deben ocuparse. Es común que las mujeres
migrantes transeran esta responsabilidad a otras mujeres de la familia o contraten a su
vez a trabajadoras domésticas de bajos ingresos para que cuiden sus propios hogares. Este
fenómeno es conocido como «la cadena mundial de cuidados», un sistema internacional de
atención de las personas, estraticado en función de la clase social y, a menudo, del grupo
étnico de pertenencia.
Otros sectores de ocupación para muchas de las migrantes internacionales africanas
son el mundo del espectáculo y la industria del sexo, aunque suele tratarse de actividades
refugio, a las que suelen recurrir cuando escasean otras alternativas, sobre todo cuando se
trata de migrantes poco cualicadas. Estas últimas también suelen emplearse como traba-
jadoras industriales o en el sector de la agricultura intensiva, en función de la demanda de
mano de obra para la recolección de frutos.
De forma complementaria se ha producido una cierta evolución en nichos de actividad
que, aunque minoritarios, han adquirido un creciente protagonismo. Se trata de aquellos
que implican la contratación de profesionales: maestras, enfermeras, cientícas, técnicas y
propietarias de empresas, es decir, los grupos más cualicados, lo que tradicionalmente se
ha identicado como «fuga de cerebros» y que involucran a un número mayor de mujeres
a medida que pasan los años. Entre 1998 y 2004, por ejemplo, se cuadruplicó el número de
enfermeras diplomadas procedentes de África en el Reino Unido, según UNPF.
 6HWUDWDGHXQD5HGSXHVWDDGLVSRVLFLyQGHODVRFLHGDGSRUORVJRELHUQRVGH(VSDxD\GH0R]DPELTXHHQ
TXHQDFLyGHOHQFXHQWURHQWUHPXMHUHVHVSDxRODV\DIULFDQDV\TXHKDFHOHEUDGRHODxRVX~OWLPDUHXQLyQ
HQ9DOHQFLD9
 ©5HJDUGLQJWKHJHQGHU6SDQLVKZRPHQ·VDFWLYLW\UDWHVKDYHULVHQ GXHWRWKHJUHDWHUSUHVHQFH RILPPL-
JUDQWVDVGRPHVWLFZRUNHUV)RUPDQ\6SDQLVKZRPHQWKHFRQFLOLDWLRQEHWZHHQMREDQGIDPLO\LVDFKLHYHGSDUWLDOO\
E\PHDQVRIWKHH[WHUQDOL]DWLRQRIVRPHGRPHVWLFWDVNVDQGWKHFDUHRIGHSHQGDQWVª'OMÍNGUEZ-\*UERRA
5©7KH 'HPRJUDSKLF7UDQVLWLRQDQG,PPLJUDWLRQ)ORZVLQ6SDLQ$&ORVH5HODWLRQVKLSªGeographical review of
JapanVHULHV%SS
R  D   
– 108 –
También es interesante valorar que en el mercado de trabajo de África occidental
y meridional ha jugado un rol destacado el comercio transfronterizo y la implicación
creciente de mujeres que se dedican a esta actividad. Ello se debe, fundamentalmente, a
que el autoempleo les permite armonizar su trabajo con sus responsabilidades familiares
y les ofrece alternativas a situaciones de discriminación laboral o explotación. Nos parece
de suma importancia este hecho porque las prácticas del comercio transfronterizo entre
países africanos se han ampliado, en el caso de algunas mujeres senegalesas, a un ámbito
geográco más extenso, que involucra al continente americano, al sur de Europa y,
especícamente, a las áreas turísticas de España y Canarias.
Por último, es necesario señalar que las posibilidades de inserción de las mujeres en el
mercado de trabajo descrito se ven condicionadas por la normativa que regula los procesos
migratorios en los países de origen y destino. Las políticas migratorias suelen determinar
cuántas mujeres pueden emigrar y cómo pueden hacerlo, lo que favorece situaciones de
discriminación femenina. Estas circunstancias se dan cuando las políticas de los países
de destino establecen la demanda de trabajadores tan sólo para ciertas ocupaciones
masculinizadas, cuando excluyen de la normativa laboral la regulación del servicio
doméstico o de la industria del espectáculo, cuando dicultan la reagrupación familiar de
trabajadoras poco cualicadas, cuando impiden que las mujeres trabajen cuando llegan por
razones de dependencia (como familiares a cargo), o cuando la política económica de las
sociedades de acogida no consigue erradicar el empleo informal.
3. Consecuencias de las migraciones femeninas
El impacto de los procesos migratorios de mujeres puede ser analizado desde múltiples
puntos de vista, cuya caracterización podríamos simplicar en los de orden económico y
los de orden social. Son evidentes los benecios económicos de la emigración, tanto en lo
que respecta a las áreas de procedencia como en los lugares de acogida.
En relación con los países de acogida, al mismo tiempo que aumenta la demanda de
mujeres migrantes, no sólo para puestos muy especializados, sino también en labores
con escasa retribución, que requieren poca capacitación, en agricultura, limpieza y
manutención, servicio doméstico y cuidado de la salud…, las migrantes se enfrentan al
reto de peores condiciones laborales. Las migrantes suelen ser relegadas a ciertos trabajos
para los cuales las trabajadoras nacionales no están disponibles y pasan a engrosar, muchas
veces, la economía informal. Esto representa un abaratamiento de los costes privados de la
mano de obra y reduce las tensiones inacionarias de los países de acogida, al margen de
que posibilita la integración laboral de las mujeres de los países de acogida, al liberarlas de
ciertas tareas reproductivas.
En cuanto a las repercusiones en el país de origen, contribuyen al crecimiento
económico con las remesas, la transferencia de capital y conocimientos, a través de la
migración de retorno, y con la transferencia de tecnología e inversiones de capital por
las comunidades en el exterior. El dinero que las mujeres migrantes envían suele elevar
por encima de la pobreza a familias y comunidades enteras y, aunque el importe total que
remiten las mujeres es inferior al de los hombres, porque suelen cobrar menos, giran una
proporción mayor de sus ingresos, regular y sistemáticamente. Además, las remesas de las
VII. S  C
– 109 –
mujeres se utilizan para sufragar necesidades cotidianas y servicios de salud o educación,
mientras que las de los hombres se gastan más en artículos de consumo, automóviles y
aparatos de televisión, y también en bienes raíces y ganado.
Por otra parte, las «remesas sociales» de las migrantes (ideas, conocimientos, actitudes,
etc.) pueden estimular el desarrollo socioeconómico y promover los derechos humanos y la
igualdad entre hombres y mujeres, dado que las mujeres migrantes que envían dinero transmiten
una nueva denición de lo que signica ser mujer y esto puede afectar a la manera en que las
comunidades valoran a las mujeres, porque la experiencia migratoria suele transformar los
papeles tradicionales, privados y públicos, de hombres y mujeres. El trasladarse a un nuevo
país las hace exponerse a nuevas ideas y normas sociales que pueden promover sus derechos
y posibilitar el que participen más plenamente en la sociedad en la que se integran. Al mismo
tiempo, las mujeres migrantes también tienen un papel en la promoción de los derechos de
las mujeres que quedaron en el lugar de procedencia y suelen adquirir actitudes, opiniones
y conocimientos que nos permiten valorar la experiencia de la migración como positiva. Sin
embargo, cuando las mujeres migran por razones de reunicación familiar, en ocasiones se
pueden sentir aisladas, desprovistas de relaciones sociales, porque han dejado atrás una red
amplia de parientas y amigas, a quienes podían recurrir.
En otro orden de cosas, desde el punto de vista de la convivencia y los hogares, se ha
de tener en cuenta que, a raíz del incremento de los desplazamientos humanos, ha surgido
un nuevo fenómeno: la familia transnacional. Son familias transnacionales aquéllas cuyos
miembros pertenecen a dos hogares, dos culturas y dos economías, simultáneamente. Esa
situación tiene muchas variantes y se caracteriza por cambios entre quienes asumen papeles
de jefes de familia, inclusive abuelas y jóvenes, que se encargan de los niños cuando el padre,
la madre o ambos están en el extranjero. La consolidación de este nuevo tipo de familias
no impide que la decisión de emigrar aparezca tamizada por nuevas emociones que se
producen en las mujeres que se marchan y en las personas que quedan atrás, especialmente,
en sus hijos. Las madres tienen, generalmente, sentimientos de culpabilidad por el hecho
de separarse de sus hijos y los niños afrontan momentos difíciles cuando pierden el afecto
y el cuidado de sus madres. Sin embargo, distintos trabajos han puesto de maniesto que
los niños generalmente reconocen que sus madres se han marchado para procurarles su
bienestar y que esta condición de hijos de mujeres migrantes no supone que se hallen en
situación de desventaja con respecto a otros niños de madres no migrantes.
IV. LA INMIGRACIÓN SENEGALESA EN ESPAÑA
1. Antecedentes y evolución
En la Península Ibérica, el inicio de la inmigración senegalesa tuvo lugar en la comarca del
Maresme, en Cataluña, a comienzos de los años ochenta. No hay datos estadísticos precisos
de la dimensión de este ujo, sin embargo el proceso de regularización del año 1991 reejó
una cifra notable de peticiones de senegambianos en las provincias de Barcelona y Gerona,
donde trabajaban en la agricultura, lo que demuestra su importancia.
En Canarias, la inmigración senegalesa tiene una considerable antigüedad, por
la estrecha vinculación histórica del Archipiélago con Senegal. Este país fue escala
obligada en el desplazamiento de los veleros que partían del Archipiélago y bordeaban
R  D   
– 110 –
la costa africana; además de que muchas de las actividades de la ota pesquera canaria
se desarrollaban en sus caladeros y, por ello, Senegal fue también camino del exilio de
algunos perseguidos políticos canarios en los primeros años de la Dictadura de Franco.
Por otra parte, la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria fue, durante años, un lugar de
negocio de transacciones comerciales senegalesas, al amparo del régimen de puerto franco.
Por ello, en relación con otras regiones, Canarias reunía a la primera comunidad senegalesa
de España a principios de los años noventa, si bien su número era aún reducido. Conviene
tener en cuenta que muchos de los senegaleses realizaban una cierta migración circular que
vinculaba Canarias con otros puntos de Europa y, fundamentalmente, con su país de origen.
En la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria había algún que otro comercio especializado
que vendía «batik», un tipo de tejidos procedentes de manufacturas británicas, que se
trataban con una técnica especíca para darles color y que son utilizados por las mujeres
senegalesas para confeccionar su vestimenta habitual.
En la primera década del siglo , la inmigración senegalesa se ha incrementado
notablemente. Los residentes de este origen en el conjunto de España ascendían a 56.048,
según datos del Padrón de 2009. Eso los sitúa en segunda posición en cuanto a los colectivos
de africanos, si bien a considerable distancia de los marroquíes. En el caso de Canarias
constituyen el tercer colectivo africano, tras los marroquíes y mauritanos, y el primero
del África subsahariana. El número de empadronados en los distintos ayuntamientos de
Canarias se elevaba a 2.987 en el año 2009.
Se trata de un ujo consolidado, que ha evolucionado al mismo ritmo que lo ha hecho
la población extranjera en España y Canarias, como puede apreciarse en la siguiente tabla.
T 1. E        
 C
Senegaleses Total extranjeros
2000 663 77.196
2001 1.154 107.930
2002 1.455 143.138
2003 1.749 179.493
2004 1.762 185.781
2005 2.279 222.260
2006 2.458 233.447
2007 2.430 250.736
2008 2.628 283.847
2009 3.022 301.204
2010 3.237 307.379
Fuente: Explotación estadística del Padrón. INE
VII. S  C
– 111 –
El mayor crecimiento de la comunidad senegalesa ha coincidido con los procesos
de regularización de 2000, 2001 y 2005, lo que revela la importancia de la inmigración
irregular de este origen y el papel de subordinación que ha tenido este grupo en el mercado
de trabajo español. En los años 2006, 2007, 2008 y 2009 se ha producido un gran número
de inscripciones, que ha obedecido, con cierta probabilidad, a procesos de reagrupación
familiar. Estos tan sólo se inician cuando adquiere una cierta tradición y consolidación
el ujo de inmigración masculina. Paralelamente a este incremento, se ha producido una
diversicación profesional de la colonia de inmigrados y su dispersión por las áreas más
dinámicas de la geografía española (gura 1).
F 1. M    
   
Fuente: Explotación estadística del Padrón. INE, 2009
2. El origen geográco
De acuerdo con la información que nos han proporcionado los expedientes tramitados
durante los procesos de regularización de inmigrantes, la emigración senegalesa hacia
el exterior procede de las regiones más dinámicas del país, aquéllas que se encuentran
orientadas al Atlántico y, especialmente, de las ciudades y sus periferias, que son, a su vez,
puntos de atracción de la migración interior.
Los datos de las solicitudes de permiso de trabajo de los primeros años noventa también
reejaban esta misma pauta, es decir, el mismo patrón en cuanto al origen geográco de
dichos inmigrantes. En el caso de Canarias, la región de Dakar representaba el 56% del total
de los lugares de procedencia de los solicitantes de permiso de trabajo en la última década
del siglo . En ese momento, en orden decreciente, le seguían Rusque, Saint Louis y
Kaolack. Llama la atención, nalmente, la reducidísima participación de las regiones de
Senegal Oriental en la relación de los lugares de nacimiento. No es casual que se trate de
la zona más árida y deprimida del país, circunstancia que conrma que la mayor parte de
los emigrantes, en esta fecha, no procedía de entornos rurales sino de ámbitos urbanos.
R  D   
– 112 –
Hacia 2005, la región de Dakar mantenía un peso superior a cualesquiera otras en el
origen de la población inmigrada y, en particular, los enclaves de Dakar, Pikine y Rusque.
Le seguía la región de Thiés, con su capital y los núcleos de Mbour y Tivaouane. La
región de Diourbel se situaba en tercera posición (Mbacke, Diourbel, Bambey y Touba)
y, seguidamente, las de Kaolack, Saint Louis, Louga, Ziguinchor (Casamance) y Fatick.
Las regiones orientales eran la cuna de muy pocos inmigrados, al igual que las regiones
meridionales, lo que indica que persiste la misma pauta de los años noventa y que los
conictos que han afectado al sur del país y, especialmente a Casamance, no han tenido
grandes repercusiones en la emigración exterior que se dirigió a Canarias.
En síntesis, la procedencia de la mayor parte de los senegaleses que residen en Canarias
es predominantemente urbana y la mayor atracción de Canarias se ejerce sobre la capital
del país y su área de inuencia. A medida que nos alejamos de este centro neurálgico de la
costa occidental africana disminuye el número de inmigrantes, tal y como puede apreciarse
en la gura 2.
F 2. M     
     C. 2005
Fuente: Proceso de normalización de inmigrantes. 2005
3. Las estructuras demográcas
El análisis por sexo y edad de una comunidad de residentes extranjeros arroja importantes
datos acerca del nivel de consolidación de una corriente migratoria. En este sentido,
la feminización de un colectivo y la existencia de varias generaciones puede revelar la
existencia de estructuras familiares cohesionadas.
En el caso de la comunidad senegalesa, en el conjunto de España aún predominan una
estructura muy masculinizada y unas abultadas cohortes de adultos activos, lo que podemos
interpretar como un signo de escaso arraigo y de hegemonía de la inmigración laboral de
hombres solos. En el caso de Canarias, sin embargo, el porcentaje de inmigración femenina
es mayor, hasta el punto de que en las cohortes comprendidas entre los 30 y los 40 años se
llega a equiparar el grupo de hombres al de mujeres, lo que nos empuja a pensar en redes
autónomas pero paralelas entre ambos grupos. Todo ello se aprecia convenientemente en
las pirámides de población de España y Canarias de las guras 3 y 4.
VII. S  C
– 113 –
F 3. P     
  E (2009)
Fuente: Explotación estadística del Padrón. INE, 2009
F 4. P     
  C (2009)
Fuente: Explotación estadística del Padrón. INE, 2009
También es interesante analizar las estructuras de convivencia de los colectivos de esta
población inmigrada, ya que su tipología puede ser indicativa de los procesos de integración,
de los ciclos de vida y del propio nivel de desarrollo económico que caracteriza a dicha
colectividad. Los vínculos familiares o el «techo común» son los elementos que denen las
agrupaciones o unidades básicas de convivencia y de consumo.
En Canarias, la tipología de los hogares de residentes senegaleses reeja cierta tendencia
hacia el asentamiento y a la formación de familias nucleares. Sin embargo, se aprecia que
los hogares de gran tamaño, ya sea numerosos (padre y madre y cuatro o más hijos),
ampliados (hogares nucleares a los que se han sumado otros miembros no pertenecientes
directamente al núcleo familiar) o multipersonales (agrupación en un hogar de personas no
ligadas mediante vínculos familiares) tienen un gran peso, así como los hogares de hombres
R  D   
– 114 –
solos o de dos adultos sin niños. Es decir, se advierten pautas de convivencia diferenciadas
con respecto a las de la población española, que obedecen al hecho migratorio (necesidad
de ahorrar en los costes de alojamiento, lo que favorece agrupamientos de convivencia no
familiares) y a las estructuras de convivencia propias de otros patrones culturales (hogares
más numerosos por una mayor descendencia, hogares ampliados…) (gura 5).
F 5. E    
 E  C (2001)
Fuente: Censo de Población y Viviendas, 2001
4. El mercado laboral de los senegaleses en Canarias
Desde el año de 1995, en que se inició un período de bonanza económica en España, el pro-
ducto interior bruto de Canarias se incrementó considerablemente, hasta el año 2008, en
que se empezaron a manifestar los primeros efectos de la actual crisis. Durante este perío-
do se produjo una creciente especialización turística, una mayor demanda de trabajo para
sectores poco cualicados y una acentuada exibilización laboral. Estos factores guardan
una estrecha relación con la intensicación de los ujos migratorios de este período y, en
especial, con los de carácter irregular.
La presencia de la actual población senegalesa que reside en Canarias se ha de explicar
en este contexto económico. Por ello, en correspondencia con su carácter de inmigrantes
laborales llegados en un momento de expansión económica, los senegaleses que residen
en Canarias presentan una tasa de actividad muy elevada (82%), incluso en el caso de las
mujeres (66%). La población inactiva no llega a alcanzar el 20% de los ciudadanos de esta
nacionalidad, un patrón de comportamiento común al de otros residentes africanos y, en
general, al de la mayor parte de los extranjeros no comunitarios que viven en Canarias.
Por otra parte, estos inmigrantes se ven más afectados por el desempleo y los contratos
temporales y precarios que los trabajadores autóctonos. Una alta proporción de ellos
son trabajadores autónomos y sobresalen en el comercio ambulante, un nicho de trabajo
Multipersonal
Nuclear ampliado
Dos adultos sin niños
Nuclear numeroso
Unipersonal
Nuclear no numeroso
Monoparental
VII. S  C
– 115 –
tradicional en Canarias, al igual que en otras áreas turísticas españolas, sobre todo en una
fase inicial de establecimiento. La precariedad laboral y la elevada irregularidad en el
empleo implican que su actitud hacia el trabajo haya diferido de la de otros trabajadores,
fundamentalmente en lo que respecta a la movilidad. Es decir, la necesidad de hacer frente
a un mayor riesgo de desempleo los ha llevado a adoptar un comportamiento más proclive
a la movilidad entre empresas y ocupaciones.
En consecuencia, la mayor parte de los residentes senegaleses ha ocupado los puestos
más inestables del mercado secundario y se ha mantenido en dichos empleos, de forma que
ha desarrollado funciones complementarias a las de otros trabajadores y, fundamentalmente,
a las de los nativos tal y como se puede reconocer en el análisis de los sectores de actividad
en que trabajan. Los senegaleses están sobrerrepresentados en la agricultura, servicios y
construcción, según datos de los procesos de regularización de 2000 y de normalización
de 2005, en los que las primeras profesiones declaradas fueron: empleados domésticos y
trabajadores de limpieza, peones agrícolas, peones de la construcción y exhibidores de
comercio y dependientes (tablas 2 y 3), lo que corrobora las anteriores armaciones.
T 2. D   
      2000
Senegaleses Senegalesas
Sector primario Peones agropecuarios 13
Construcción Peones construcción 10
Otros construcción 1
Industria
Mecánico 1
Soldador, chapista 1
Trabajador madera 1
Servicios
Trabajador hostelería 6
Servicios
Empleo doméstico 16
Dependientes
comercio 3 Trabajador hostelería 2
Limpieza 3 Auxiliar administrativo 1
Empleado biblioteca 1 Dependiente comercio 1
Fuente: Proceso de regularización de 2000. Delegación del Gobierno
T . D   
      
HM
Sector
primario
Peones agrícolas 23 6
Trabajadores cualicados por cuenta ajena en
actividades agrícolas 51
R  D   
– 116 –
HM
Construcción
Peones de la construcción 27 2
Albañiles y mamposteros 5
Electricistas de construcción y asimilados 3
Techadores 2
Trabajadores en hormigón armado, enfoscadores y
asimilados 2
Carpinteros 1
Industria
Mecánicos y ajustadores de maquinaria y equipos
eléctricos 1
Peones de industrias manufactureras 1
Trabajadores de la industria textil, la confección y
asimilados 1
Servicios
Hostelería Camareros, «bármanes» y asimilados 6 4
Cocineros y otros preparadores de comidas 2 2
Comercio
Dependientes y exhibidores en tiendas… 14 8
Cajeros, taquilleros y otros empleados asimilados… 1
Gerencia de empresas de comercio al por menor 1
Representantes de comercio y técnicos de venta 4
Trabajadores no cualicados en el comercio 3
Servicio
doméstico,
limpieza,
conserjes y
asimilados
Conserje de edicios, limpia-cristales y asimilados 1
Empleados del hogar 25 29
Ordenanzas 2
Otros trabajadores no cualicados en otros servicios 1
Personal de limpieza de fachadas de edicios 3
Personal de limpieza de ocinas, hoteles u otros
asimilados 513
Servicios
personales
Peluqueros, tratamiento de la belleza y asimilados 3
Trabajadores que se dedican al cuidado de personas y
asimilados 1
Transporte
Empleados de registro de materiales de apoyo al
transporte 1
Peones de transporte y descargadores 2
Arte y
espectáculo
Profesionales del mundo artístico, del espectáculo y
de los deportes 12
Varios Varios (sin determinar) 146 52
Total general 289 123
Fuente: Proceso de normalización de 2005. Delegación del Gobierno
VII. S  C
– 117 –
V. LA MUJER SENEGALESA EN ESPAÑA Y CANARIAS
Las senegalesas que residen en Canarias pueden ser consideradas en dos grandes categorías
en función de su periplo migratorio, por una parte las que vienen como acompañantes
familiares de sus esposos o padres, y por otra las que realizan el viaje de forma autónoma.
Las primeras fueron llegando por reagrupación familiar, o por matrimonio, a medida
que se producía la consolidación laboral y la proyección social de los hombres. También
podríamos encuadrar en esta categoría a aquéllas que nacieron en España. De hecho,
todas las niñas que residen en España están vinculadas a la trayectoria migratoria de sus
progenitores o de otros familiares. Esto último cabe armarlo en función de que entre
los menores no acompañados llegados a Canarias por vía irregular, en embarcaciones
no autorizadas y, especialmente, en el momento de máxima intensidad de este tipo de
inmigración, la de los años 2006 y 2007, no había ni una sola niña, tan sólo niños. Muchos
de esos niños, que llegaron a representar una cifra considerable en aquellos años(25), han
salido ya de los centros de acogida y se han ido abriendo camino en Canarias y en otros
puntos de España.
Como pudimos reconocer en la estructura biodemográca de la población senegalesa,
en su conjunto, la proporción de mujeres es menor que la de hombres y su máximo volumen
corresponde a las comprendidas entre los 25 y los 40 años de edad. Tanto las mujeres
ancianas como las adolescentes representan cifras muy reducidas, si bien se aprecia que
hay un cierto colectivo de niñas, lo que revela las pautas ya señaladas de la conformación
de familias en los últimos quince años, el momento de máxima atracción inmigratoria.
A lo largo de este periodo se fue produciendo, simultáneamente, una cierta integración
de dichas mujeres, a consecuencia de las redes de solidaridad que se desarrollan entre
compatriotas y gracias a otro tipo de mecanismos que derivan, principalmente, de la oferta
pública de servicios (clases de español, contacto con padres y madres de otros niños en los
colegios…).
Estas redes de solidaridad, que afectan tanto a las trabajadoras como a las mujeres
dependientes, pueden reconocerse a partir del incremento de las asociaciones de
senegaleses que, tan sólo en el archipiélago, alcanzaban la cifra de 16 en el año 2009,
según el registro de asociaciones del Gobierno de Canarias. En cuanto a las características
de dichas asociaciones, casi todas son de carácter genérico, pero llaman la atención otras
especícas, entre las que se halla una de mujeres senegalesas, cuya sede social está en el
municipio turístico de Arona, en la isla de Tenerife, «La voz de las mujeres senegalesas en
la isla de Tenerife».
En cuanto a las migrantes senegalesas que han llegado con un proyecto migratorio
autónomo, atraídas por el mercado de trabajo o por las posibilidades de negocio, destacan
las empleadas domésticas, las trabajadoras agrícolas y las comerciantes-viajeras.
Entre las distintas medidas de política migratoria desarrolladas por el gobierno español
en los años de máxima auencia de inmigrantes, se hallaba la apertura de unos cupos de
 &RQFUHWDPHQWHHQORVPHQRUHVQRDFRPSDxDGRVGHRULJHQPD\RULWDULDPHQWHVHQHJDOpV\PDOLHQVH
IXHURQ
R  D   
– 118 –
solicitudes en determinadas ocupaciones de difícil cobertura, a los que podían acogerse
dichos inmigrantes. Entre esas ocupaciones se encontraban dos que demandaban mano de
obra femenina sin cualicar, para cubrir tareas en el servicio doméstico y en la recolección
agrícola.
Con respecto a la primera modalidad migratoria, lo habitual ha sido que las empleadas
domésticas llegaran con un contrato de trabajo como internas. El mecanismo de
socialización, en este caso, lo garantizan los contactos que mantienen con compatriotas,
a través del teléfono o en su tiempo libre. Se trata de conocidas, amigas, parientes… que
actuaron como nexo e incentivo para la migración de esas otras mujeres de su mismo
origen. Tras un cierto tiempo algunas se independizan, pasan a trabajar como externas y se
integran más en la sociedad de acogida.
En cuanto a la migración por razones agrícolas, no sólo han tenido un importante
papel los cupos descritos sino también el convenio especíco que intentaba regular una
cierta migración circular o golondrina de mujeres (especícamente para la recolección
de cosechas en una temporada agrícola) y que se desarrolló, después de 2006, entre
otras contrapartidas del gobierno español al de Senegal, en las negociaciones bilaterales
que se promovieron para intentar frenar la inmigración irregular de cayucos. Pese a las
características de estos contratos de temporada, la mayor parte de ellas, tras concluir la
campaña agrícola, intentó quedarse a vivir en España.
Las actividades reguladas mediante el marco normativo descrito fueron insucientes
para atender a la oferta y demanda de mano de obra escasamente cualicada en un
momento de expansión económica y, por esa razón, prevaleció la inmigración irregular. Es
decir, las mujeres senegalesas activas debieron venir a España como turistas y, tras superar
el período de tres meses que las autorizaba para residir en el país como tales, pasaron a
una situación de estancia irregular y se emplearon en la economía informal, como ponen
de maniesto las solicitudes de regularización de los años 2000 y 2005, a las que antes
nos hemos referido y que, en el caso de las mujeres, se elevaron en Canarias a 20, en el
primer año, y a 123 en el segundo. Los sectores en los que dichas mujeres demandaban
un reconocimiento a su actividad laboral correspondían al servicio doméstico y tareas de
limpieza, en primer lugar, al comercio, en segundo lugar, y a la agricultura, en tercero,
como ya hemos señalado, aunque la mayoría no señala una actividad especíca, quedando
encuadradas en el capítulo de varios, un factor que nos permite reconocer la inestabilidad
laboral del colectivo y su exibilidad ante el empleo.
Entre las profesiones citadas se han excluido las vinculadas al espectáculo o a la
industria del sexo, por la lógica ausencia de datos, aunque fuentes cualitativas han puesto
de maniesto que dichas prácticas las ejercen algunas mujeres en algún momento de su
vida, dado que se trata de alternativas que les permiten seguir adelante y consolidar un
cierto nivel de vida en el lugar de acogida.
Por último, para distintos autores, las mujeres senegalesas comerciantes corresponden
a una categoría diferente, ya que se podría considerar que son más viajeras que emigrantes,
porque van y vienen continuamente a y desde España y, especialmente, a y desde las
regiones turísticas, donde desarrollan su negocio. Como vendedoras al por mayor
hacen también largos viajes a otros continentes (Asia y Norteamérica). Quieren ganar
dinero, para comprar y vender y comprar otra vez, e intentan volver a Senegal con la
VII. S  C
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misma ambición comercial. Ese estatus económico y social genera respetabilidad y les
proporciona una posición prestigiosa. Con sus ingresos, nancian casas y coches para sus
maridos y familias en Senegal y también invierten el dinero en ceremonias familiares,
para aumentar el prestigio propio y el de su familia en la comunidad local, pues, para
las mujeres, la promoción social y la propia moralidad están entrelazadas en redes de
relaciones interpersonales.
VI. CONCLUSIONES
La migración de mujeres senegalesas se puede interpretar a la luz de la geografía de género,
un marco conceptual que nos permite analizar los procesos transnacionales y las nuevas
identidades que consolida la experiencia migratoria, así como la persistencia de ciertos
roles femeninos, de carácter ancestral, que perpetúan las estructuras patriarcales.
Como migrantes internacionales, el número de mujeres senegalesas se ha ido
incrementando paulatinamente, en consonancia con las pautas que ha adquirido la
emigración de mujeres en tiempos de la globalización.
En España y, en especial, en Canarias, a esta tendencia se suma la atracción que representó
la etapa de prosperidad económica de 1995-2007, lo que favoreció la consolidación de la
corriente y un mayor arraigo de este colectivo. Por ello, en las estructuras demográcas
se reconoce el considerable volumen de mujeres adultas, la conformación de familias, la
persistencia de formas de convivencia propias de sus lugares de origen (hogares amplios),
así como la existencia de hogares no familiares, lo que denota su condición de inmigradas.
Muchas participan en el mercado de trabajo, aunque un número considerable de
ellas llegaron como acompañantes familiares. Las que hicieron el viaje con un proyecto
autónomo llegaron con un contrato previo o como turistas, pasando luego, generalmente,
a una situación de irregularidad. La diferenciada consideración social de hombres y
mujeres en su país de origen llevó a que no optaran por la vía de la emigración marítima
no autorizada en cayucos o a que no fueran escogidas por sus familiares para enviarlas en
este tipo de embarcaciones, en las que sí llegaron adultos jóvenes, muchachos y menores
no acompañados.
Un análisis detallado de los sectores de actividad en que se emplean maniesta
su mayoritaria participación en el mercado de trabajo secundario, principalmente en
ocupaciones del servicio doméstico, labores de limpieza en hoteles y otros establecimientos,
en la agricultura intensiva y el comercio. Este último nicho de empleo equipara a muchas
de ellas a los hombres, en cuanto que se trata de comerciantes autónomas.
Desde el año de 2008, la crisis económica ha originado una cierta contracción de la
inmigración; sin embargo, el número de senegaleses ha seguido aumentando y no se han
producido importantes retornos, ni de hombres ni de mujeres. Ello es indicativo de que se
hace muy difícil renunciar a los benecios que les ha reportado la emigración, un proceso
que, con frecuencia, les permite alcanzar mayores niveles de autonomía personal, sobre
todo si se trata de mujeres que se integran en el mercado de trabajo.
R  D   
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La conciencia de que son inmigradas y de que ello las vincula a otras mujeres de
su mismo origen las ha conducido a participar en las asociaciones de senegaleses y, lo
que es más signicativo, a crear una asociación especíca de mujeres. El título de dicha
asociación: «La voz de las mujeres senegalesas…» es indicativo de su voluntad de ser
reconocidas y de ocupar un espacio en la sociedad civil organizada, la sociedad española
del siglo  que, gracias a su presencia y a la de otros muchos inmigrantes, se ha vuelto
más heterogénea y más rica, en términos sociales y culturales.
Thesis
Black African women exert agency during, after and before migration amidst an atmosphere of vulnerability, violence and victimization. An understudied category in migration, gender significantly impacts every aspect of the migratory experience. In my dissertation, I explore the effect Spanish borders and Senegalese gendered expectations have on Senegalese women’s migration through a corpus of African and European cultural production (1990-2020). Using Balibar’s work on borders as a starting point, I map the Senegalese-Spanish borderspace as the liminal geographical territory for Senegalese and Sub-Saharan African migration to Spain. Relying on Senegalese Gender Theory (Fatou Sarr Sow, Awa Thiam and others) and informed by Ayo Coly’s work on postcolonial gender issues, I argue that migrant women are susceptible to violence because of their position in Senegalese society prior to migration. Through Mahler and Pessar’s approach to women and gender in migration and Elsa Tyszler’s understanding of heightened femininities and masculinities, I examine how gendered cultural expectations persist and are exacerbated in the crossing by male migrants, non-migrants, and border and local police. I scrutinize the gender-related challenges and achievements of Senegalese women in Sub-Saharan Africa, North Africa and Spain during land, sea, and air migration by analyzing Senegalese women protagonists in Frontières (2002), La Pirogue (2012), and Des Étoiles (2013). I advocate for a more agentic understanding of Senegalese women migrants through a more agentic reading of Senegalese women migrant characters. Utilizing the films Atlantics (2019) and Biutiful (2010), I investigate the disruption and reconstruction of home for the Senegalese women “who remain” in Senegal or Spain when Spanish borders separate them from their romantic partners. I examine the challenges of immigrant motherhood, specifically how through their motherhood status Spain simultaneously offers home to immigrant women and locks them into certain roles. Through this work I push forward the gendered impact of the Spanish border on Senegalese women im/migrants and non-migrants.
Article
This article presents the perception of professional experts and adolescents from West Africa on their migration process and their passage through Spain as they head toward Europe. Its objectives are 1) identify the reasons to migrate, 2) analyze family’s influence on decision-making, and 3) point out the factors conditioning the migration process. Qualitative techniques such as a life story, a panel of professional experts, Delphi, and SWOT were used. The results further deepen into the scarcity of the families’ financial resources, the adult status that adolescents originally receive, low income, and low qualification as main motivationsfor migrating. In conclusion, thistype of migration isidentified and built on the same parameters as adults. Different perceptions were found between adolescents and professionals regarding remittances and family influence to migrate. As implications for the practice, it was identified the importance of specializing the protection system professionals who attend the needs of young migrants.
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