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Amores prohibidos en Kalkan

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Amores prohibidos en Kalkan. En el pueblo creado Kalkan –al estilo Yoknapatawpha de Faulkner y Macondo de Gabo-, se suceden las estridencias propias de un lugar imaginado, pero con resonancias e implicaciones mundiales, en la dialéctica local-universal. El estilo del libro es limpio, y hace evocar, a la pluma de García Márquez, cuando escribe “En este pueblo no hay ladrones”, pues es fresco, sencillo y cala en la imaginación. Kalkan permite adivinar a cualquier lugar del planeta, son historias casi cotidianas, cargadas de filosofía y humor. Ciertos acontecimientos resaltan el trabajo del escritor por hacer de su obra literaria el ingenio para mostrar una forma de pensar y de ser, un rostro de época. Hacernos reír para luego interesarnos por las grandes preguntas económicas, jurídicas, religiosas, éticas, amorosas y filosóficas que la humanidad parece estar olvidando es el estilo que inaugura Miguel
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Miguel Alberto González González
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Miguel Alberto Gonlez Gonlez, original 1998, reeditado
con adecuaciones 2017. De la presente versión, con
actualizaciones, 2018.
mgcaronte@me.com
Amores prohibidos en Kalkan / Miguel Alberto Gonlez
González
ISBN: 978-958-06-1358-9
ISBN: 9781717750730
Portada, óleo sobre lienzo, (2015), título
A-mazon, obra de
Miguel Alberto González González.
Ilustraciones interiores William Ospina
Bogotá: Oveja Negra. Primera Edición.
Washington: Amazon. Segunda Edición.
2017
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Miguel Alberto González González
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Dedicatoria
Al que se cree propietario y amo de
la tierra, loco de poder y lujuria de
creación: al ser humano.
A los indígenas del continente por
donarnos sus genes, su cultura.
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Índice
Los amantes ............................................................................................. 13!
El padre Tenorio ....................................................................................... 31!
El dictador ................................................................................................ 39!
El viajero ................................................................................................... 49!
El psicólogo .............................................................................................. 65!
Rayo ......................................................................................................... 75!
El cazador ................................................................................................. 83!
El ciclista ................................................................................................... 95!
Quichi ..................................................................................................... 103!
El maestro .............................................................................................. 113!
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Los$amantes$
De amor no saben porque el odio
y la envidia son su estado de
ánimo.
Desde la emociones, los futuros son unos mares de
incertidumbres, desde las razones, los futuros son unos terrenos
para colonizar, para controlar ¿A quien creerle? La siguiente
historia se ubica entre el amor y la lujuria, aunque el amor es
lujuria de sí mismo.
Por el amor se han pactado guerras, escrito libros, ingeniado
poemas, elaborado canciones, diseñado pinturas, esculturas.
Mucha tinta se ha regado en el universo en torno al lema de una
religión: “Amaos los unos a los otros”. “Quítese esas cucarachas
de la cabeza” aconsejan muchas madres kalkanesas a sus hijas
cuando ellas les confiesan de sus amores nacientes, olvidando
que el amor no nace, siempre ha estado en las líneas y pliegues
del universo.
Cuando el padre Tenorio II escucha sobre aquellos amantes y el
descaro de Pedro, decide perdonarlo, en ningún momento
piensa en excomulgarlo como lo pretende la señora Carmen,
otra de las santurronas de Kalkan; el sacerdote, para curarse en
salud y no caer en lenguas de vecinos, le advierte a Pedro que
debe sacarlos de la casa o del pueblo cuanto antes.
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Aprenda de los toreros que engañan sin mentir le
manifiesta Pedro.
A veces, es mejor estar tranquilo que tener la razón insiste
el jerarca religioso.
La gente no está con uno cuando lo quieren convencer sino
cuando lo motivan apunta Pedro.
La moral es un encuentro dialéctico entre el yo y el otro
razona el Sacerdote.
La moral es acción no reflexión, mis amantes son de una
elevada moral; al cabo que en este país la mayoría viven de una
curiosa moral, quieren prohibir el goce del cuerpo, aunque
validan los escuadrones de la muerte.
La moral, la verdad, la justicia, como la felicidad, mi querido
Pedro, no tiene dueños lo despide con un guiño.
En este poblado y especialmente en el sur, los comentarios de
los vecindarios han sido contundentes, descalifican e incluso
condenan al dueño de la casa por perversión y lujuria. El
presidente de la junta de acción comunal no acepta los
comportamientos de los enamorados, los difama y, de paso,
insulta al propietario de la casa. Desde hace unas dos semanas
recolecta firmas con el propósito de expulsar a Pedro Aruma del
pueblo por “Desvergonzado e impúdico”, reza el memorial;
también se sabe que el representante comunitario nunca acudió
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a firmas para destituir a su hermano, el alcalde anterior, quien se
robó hasta los huecos del pueblo.
Frente a tanta polémica el presidente comunitario decide hablar
con Pedro para que saque a esos dos vulgares seres,
convertidos en escándalo y enemigos de la sociedad. Esa noche
Pedro recibe al líder, quien sin dilación alguna le explica.
Don Pedro, yo como representante de la comunidad, del
glorioso partido conservador colombiano y pastor de la iglesia
vengo a decirle que a partir de hoy usted tendrá que sacar del
pueblo a esos seres irrespetuosos e irreverentes que tienen
escandalizada a la comunidad; no puede ser que mis hijos y mi
santa señora estén hablando de esos dos amantes, que todas
las noches deban soportar sus quejidos y rasguños de amor, por
mi santo cielo prosigue el representante, eso no puede
seguir sucediendo. Le advierto que el plazo es inmediato, usted
debe desaparecer esos desvergonzados o nosotros
adoptaremos medidas más drásticas.
Terminado el discurso y sin lograr despedirse recibe un empujón
de Pedro, con tan mala suerte que se golpea contra un árbol, su
dentadura postiza se parte en varias partes, al recogerla dos
molares saltan a los pies de los amantes, ahí deja los dientes
faltantes y sale apresurado para el centro del pueblo.
Y tendrás que amenazar a tu miedo presidente hijo de puta,
porque en mi casa aun mando yo, mientras en la tuya son los
vecinos; en mi libertad seré quien decida lo que haga o no con
los amantes; por el momento vete a dormir con tus vecinos,
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dígales que te compren otros dientes y que también te arreglen
la lengua para que sigas hablando mierda.
Nos podemos convertir en lo que despreciamos responde
desde la esquina.
Lo que se lleva el fuego se encuentra en las cenizas y lo que
conserva el odio se traduce en las venganzas aclara Pedro.
Promediando las nueve de la noche, como de costumbre, Pedro
se dirige a la plaza, lugar de reunión con los amigos para jugar
billar, pero vaya sorpresa, no los encuentra, el billar está cerrado
y con un letrero “No hay servicio”; sin hacer mucho esfuerzo
sospecha que todo es motivado por el percance con el
presidente de la junta comunal que, seguro, ha contado con
algunas exageraciones lo sucedido.
Confirma sus sospechas al encontrarse con un compañero de
andanzas quien le asegura que el presidente luego de haber sido
golpeado se dirigió al billar, reunió a los que allí estaban
comentándoles que el desvergonzado Pedro lo había castigado,
todo por sugerirle que sacara a esos escandalosos y vulgares
del pueblo.
De pronto, continúa relatando el amigo, las personas se
solidarizan y toman la determinación de hacer una reunión en un
sitio secreto para decidir sobre el asunto y actuar en forma
decidida; el rumor corre por todo el pueblo, unos se esconden y
otros asisten a la convocatoria, concluye el informante a quien
apodan El Zorro.
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Pedro regresa a su casa reflexionando en todos los problemas
soportados por unos lujuriosos amantes, cierto es, habla en voz
alta.
La gente prefiere la guerra a ver dos seres haciendo el amor
al aire libre. Se hace más escándalo por un desnudo que por los
muertos de hambre o por los asesinados por las agencias
estatales. Los amantes son ruidosos, sus escándalos amorosos
impresionan, ella por ejemplo se queja con una pasión
contagiosa que pone los pelos de punta, sus gemidos
sensibilizan al menos cariñoso de los seres, es tan ardiente que
se perciben sus arañazos y él, en su delicia, disfruta el ritual
como el mejor amante italiano, esto obliga a que los hombres lo
detesten por su virilidad y las mujeres lo anhelen; ambos
contagian, provocan en los vecinos pasión, envidia y rabia; de
cualquier forma no pienso echarlos de mi casa, primero pasarán
sobre mi mierda antes de que yo acepte tan ridícula exigencia.
El alcalde, el padre Tenorio, el juez y el comandante de policía
celebran una reunión urgente con el fin de tratar el tema que se
está tornando delicado por los últimos sucesos. El sacerdote
aconseja que Pedro se confiese y entregue un diezmo donde se
sumen los últimos cinco años dejados de tributar; el juez sugiere
aplicar los códigos con alto rigor para evitar futuras repeticiones
de estos hechos; el comandante de policía tranquiliza la reunión
aduciendo que la situación no es para tanto, que es más
importante cuidar la central eléctrica, prevenir el robo de gallinas,
el hurto de bicicletas y los préstamos con tasas de usura que
encarcelar a Pedro por permitir que los amantes hicieran rituales
tántricos; el burgomaestre apoya al jefe policial, sólo pide que el
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acusado sea obligado a cambiar de partido político. La reunión
se da por terminada, con el desagrado del juez y la rabieta del
sacerdote.
Así no es posible hacer cumplir la ley divina si la terrenal se
tuerce protesta el cura.
No siempre es adecuado ni inteligente usar el pesimismo
como táctica responde el juez.
Tampoco el optimismo es estrategia para resolver los
problemas. Los rebaños de ovejas no se conducen a mismos
replica el sacerdote
Entre tanto, Mainqué Aruma, el novelista, se aventura a
escribir otro de sus soñados libros, basado en los amantes y
en la vida de Pedro; su prosito más inmediato, dice a quienes
lo escuchan, es obtener el Premio Nobel de Literatura, pues sus
calenturas literarias no las ha perdido a pesar de la poca
acogida de sus libros.
Una y otra vez, las noches transcurren en revuelta erótica similar
a los últimos tres meses, los ajetreos amorosos y escándalos
propios de esta pareja no se detienen, delirios de amor robados
a un mundo guerrero y envidioso, un romance inusual, una
vivencia lujuriosa del amor que no estipulan los manuales de
notarios y sacristías, motivo suficiente para que el vecindario no
soporte tanta falta de pudor; por estas demostraciones
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amorosas, muchas mujeres recriminan a sus maridos por la poca
poética y lúdica para la gesta nocturna.
Estos hombres casados de Kalkan, espero que no suceda en
el resto del mundo indica una mujer, sólo se preocupan por
oír noticias, pensar en sexo, hablar de dinero, ver futbol, jugar
billar, arriesgar en cartas, apostar a los caballos y estar
pendientes de chismes, pero olvidan su mandato de ser
amorosos y amantes antes que esposos aburridos.
Bueno responde una compañera, no espere tanto de
ellos.
Hasta se percibe un penetrante olor a azufre en los
alrededores de su casa; es que no entiendo como hace para
soportar el ruido y escándalo de los amantes, parece que su
conciencia no lo acusara, también es cierto que el diablo no tiene
conciencia denuncia Aleida que escucha con atención.
Ni que decir de su aspecto expone la profesora de
moral, hay que detallarlo para ver su cara desfigurada ante
los amantes, su cuerpo está poseído por Dionisos, para nuestra
infamia el sacerdote no sabe sacar espíritus malignos de las
personas, señala que no lo aprendió en el seminario.
Es horroroso mirarlo insiste Carmen, cuando lo veo me
hago cruces y le enseño un Cristo de espaldas porque fácilmente
se la puede llevar a una para hacer vulgaridades parecidas a la
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de los amantes, pero eso mijito cuando me bendigo, el
desvergonzado se va alejando; tiene sí el descaro de mirarme de
reojo, quién sabe con qué intenciones; por eso hay que comulgar
todos los días por si una es la escogida.
Pedro se levanta, se lava los dientes, se baña, se coloca el
vestido más elegante que hace veinte años no usa, prepara una
infusión de café y sale a recorrer el pueblo para enterarse de las
últimas novedades y conversar con otros octogenarios. No tiene
apuros económicos gracias a una pensión que le otor el
presidente de la nación cinco años atrás, un jerarca liberal que
visitaba los pueblos más alejados y en su itinerario incluyó a
Kalkan, hizo unas concesiones a personas del pueblo y al
enterarse de la difícil situación del viejo Pedro, decide
pensionarlo por el hecho de ser miembro activo del prestigioso
partido liberal colombiano. Pedro sabe que entre liberales y
conservadores se han robado al país, que unos van a misa de
cinco y los otros de siete mientras los restantes apuestan por
una guerra sin cuartel. Un hombre plural que ha sido, no se
encierra en su partidismo, pese a las objeciones contra los
políticos, acepta la pensión, así como ahora acepta a los
amantes.
El tendero lo llama para informarle que no hay más créditos y
que le pagara de inmediato la deuda de los cigarrillos Piel Roja;
sus compañeros de billar le hacen saber que no volverán a
incluirlo en sus grupos hasta que adopte medidas para controlar
los amantes que rompen de manera brusca, con el amor, la gran
violencia del país.
Ya en casa, poseso de infinita ira grita:
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Se jodió ese güevón de la junta comunal y todo este pueblo
de chismosos, con mis amigos lucharemos contra la hipocresía,
veremos quién gana; no cederé, que hagan lo que quieran, pero
no me voy de aquí, ni los dejo ir, mejor que se vayan todos estos
cabrones derecho al cielo donde no hay sexo si es que mucho
les perturban mis compañeros.
Estando en esos alaridos, escucha un toque seco en su portón y
al acudir encuentra una orden de presentación ante el juez
municipal; la citación es de inmediato cumplimiento.
Conociendo de los problemas con el pueblo, decide no salir y
prepara la última comida del día para él y sus amigos que recién
llegan, juntos comen, escuchan un poco la radio, no le encuentra
ningún sentido novedoso a las noticias, lo mismo de lo mismo en
el último siglo del país: robos, corrupción, grupos de limpieza
social apoyados por empresarios y políticos, hospitales sin
médicos, camas ni medicinas, cárceles sobrepobladas
doctorando a sus gentes en la alta delincuencia, escuelas sin
profesores suficientes ni libros actualizados, jueces recibiendo
coimas y encarcelando a los de ruana, senadores repartiéndose
los impuestos que van subiendo cuatrienio a cuatrienio y
presidentes inventándose guerras en nombre de la paz para
asegurar la continuidad de sus familias en los poderes.
Apaga el radio y, por primera vez, no les dirige la palabra a los
amantes; con una sonrisa y un palmoteo en las espaldas los deja
solos en la sala. Pasa al reposo, sediento de escuchar el jadeo
amoroso de sus acompañantes de hogar que, hasta donde sabe,
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no se parecen en nada a los dramas recién escuchados en las
noticias de radio.
Al día siguiente se presenta ante el juez, quien por razones de su
cargo lo recibe con amabilidad.
Tome esa silla, siéntese y prepárese para responder por los
siguientes cargos: lesiones personales, irrespeto a la autoridad,
impudor manifiesto en importunar a sus vecinos al permitir que
en su casa se protagonicen escándalos orgiásticos, hechos
obscenos que hoy tienen una gran parte del pueblo
convulsionado y al borde de hacer justicia por sus propias manos
concluye el juez.
Se toman los datos de rigor, el nombre, dirección de residencia,
sobrenombre de los padres, identificación, filiación política,
religión, grado de estudios, le insta a que indique sobre posibles
enemigos, amigos cercanos, aficiones deportivas, cartas escritas
a sus novias, deudas no pagadas, diezmos incumplidos y última
confesión con el cura, no sea que se estuviese convirtiendo en
budista o musulmán.
Tres horas dura el interrogatorio, en las cuales Pedro no niega
los cargos, los confirma sin ningún temor a revanchas por parte
de la justicia; según Pedro, la justicia colombiana no imparte
justicia con los poderosos, aplica venganza con los desposeídos.
En la última parte de la diligencia, el juez por intermedio del
secretario le pregunta:
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Diga señor Pedro si tiene algo más que corregir, enmendar o
adicionar a la presente diligencia.
No veo que volverme musulmán o budista sea perjudicial y
que los hombres de este pueblo se preocupen más por el culo
propio y el de sus mujeres que por el de mis amigos
testimonia Pedro.
Un poco vulgar señor, recuerda que el lenguaje es el espejo
del cuerpo le indica el juez
Por lo visto ya aprendió de los políticos de este país que usan
el lenguaje para enmascarar, que engañan y mienten en nombre
de la democracia, claro, usted en nombre de la justicia.
Le falta un poco de vergüenza, recuerde que no hay
jerarquías en lo que ignoramos.
Bah, responde Pedrolo grave no es que mientan, lo
grave es que les crean.
El juez lo mira con vacilación y hasta sin rabia. Después de
veinte minutos de receso el secretario, en nombre de la justicia,
como si hiciese falta la aclaración, da a conocer la pena:
“Pagar los dientes del insigne presidente de la junta de acción
comunal. Confesarse; pagar diezmos por cinco años atrasados;
leer un manual de comportamiento ciudadano y traer resumen en
veinte días; disculparse en la sagrada misa ante todo el púlpito
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por su actitud despreciativa del buen recato y expulsar de su
casa a esos escandalosos, impúdicos, desvergonzados y
lujuriosos amantes.
Estipula los plazos de obligatorio cumplimiento así: para la
primera actividad, un día, para el diezmo dos días, veinte para la
lectura con resumen y, para la última, la más importante, tres
días; ordenamientos que debe ejecutar dentro de los plazos
previstos, de lo contrario será trasladado a la cárcel por
incumplimiento a las órdenes judiciales”.
Luego de la sentencia sale Pedro para su casa con los ojos
encharcados, no por costear los dientes al hablón del presidente;
ni por pagar el diezmo porque es una alcaldada incumplible; ni
leer libros sobre ética elaborados por europeos que ni saben
donde queda Kalkan o tener que disculparse en público, sino
porque debe desaparecer a sus amigos; nadie comprende que
es lo único que lo motiva a seguir viviendo y luchando, ya que a
sus 79 años nada más espera de la vida.
Esa misma noche y cuando los amantes inician el rito amoroso
que tiene atormentadas a muchas personas; un desconocido e
ingrato hace de las suyas, acaece lo inesperado esperable, no
esperar indulgencias con padrenuestros ajenos, cuando ella
inicia sus gritos de pasión y él empieza a perder el conocimiento
de la emoción, se escucha un disparo que retumba en todo el
pueblo; el bombazo le quita la vida a los amantes, el cartucho
Nro.12 de una escopeta Winchester acaba con dos vidas
apasionadas y llenas de amor, pero odiadas por el pueblo. Allí en
el techo quedan muertos los dos gatos amantes para infortunio
de Pedro y felicidad efímera de la comunidad.
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El escritor, al enterarse del trágico final, decide archivar su
libro para solidarizarse con el viejo, abandona el proyecto y la
ilusión de recibir un Premio Nobel de Literatura.
No es mi estilo obtener premios con el dolor ajeno ni
enriquecerme con la tragedia humana como si lo hacen muchos
periodistas y ciertos escritorzuelos murmura Mainqué con
cierta melancolía.
Ese es el dilema, aprendimos a aceptar lo que no podemos
cambiar le aclara un amigo que lo escucha.
Para qué mentirnos explica una señora, en Kalkan se
inventan calmas que no tranquilizan a nadie.
Pedro realiza el entierro de sus amigos a la altura de unos seres
queridos, ordena la elaboración de dos pequeñas cajas y con
el epitafio en letras capitales “SACRIFICADOS POR
AMARNOS”. Al entierro asiste solo porque, en Kalkan, aún no
se aprueba un cementerio para animales, sólo tienen visto bueno
los mataderos para pollos, vacas, cerdos, corderos, perros,
gatos, caballos y burros.
Al a siguiente se respira un alivio en el pueblo, la felicidad
retorna, el billar vuelve a funcionar, la algarabía y festejo de la
comunidad son evidentes.
Nunca se da a la tarea de indagar por el asesino de sus
compañeros a pesar de la insistencia de Mainqué. Prefiere ser
noble y poético en la derrota.
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La vida sabe bastante de contradicciones y el pueblo de
Kalkan no puede estar ajeno a ello; a es que se empiezan a
escuchar insultos contra el asesino, algunos dicen necesitar
del ruido felino para entusiasmarse y muchas mujeres casadas
se quejan que luego del crimen gatuno, sus esposos las
buscan con menos frecuencia, además se han perdido sus
pasiones y gritos lujuriosos.
Tanto se siente la ausencia de los felinos, que en una reunn
celebrada donde participan lo las mujeres, deciden comprar
una pareja de gatos para devolverle la alegría al viejo de
negro. En ceremonia especial se los entregan dizque para salvar
la vida de Pedro, pero la verdad, como casi todas las verdades,
es otra, encontrar algo que ellas necesitan, los alaridos de los
amantes.
Siempre hay algo sutil, remoto y clandestino en el encuentro con
el otro, con los otros; por ello, tres años después del regalo, las
mujeres viven felices por su genialidad, retomaron a sus
esposos y al compás de los gatos todos los pueblerinos
hacen el amor como lo recomienda el Kama Sutra hindú.
Frente a esta manifestación, el padre Tenorio II decide irse
del pueblo, pues sus santos ritos no soportan tanto abuso a la
autoridad divina y como el diablo está poseyendo al pueblo, lo
s justo es abandonarlo para no terminar en las garras del
demonio, según escrito que deja. Enojado empaca sus cosas
y sin decir un hasta luego desaparece de Kalkan.
Nadie se preocupa hacia donde parte el padrecito, excepto la
santurrona de la Carmen que de cuando en cuando lo evoca;
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lo cierto es que las campanas de la iglesia no suenan desde
que el padre partió porque las gentes de sus rezos se
olvidaron.
Dios es el mejor personaje de ficción revela Pedro en su
naciente ateísmo a una vecina.
Sin exagerar ni abusar de la suerte, porque una cosa es la
diversión y otra la salvación le responde ella antes de irse a
dormir con su lujuria.
A veces, hay palabras que sobran. Por favor, me disculpas,
eres de mi estirpe, mujer creyente, pero gocetas le
puntualiza pedro con una sonrisa.
Dicen en los pueblos vecinos, con acentuada envidia, noticia
inquietante en un país de guerras que, todas las noches, la
población de Kalkan parece un escondite de gatos haciendo el
amor.
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El$padre$Tenorio$$
Hay muchas gentes cargadas de
odio, convencidas de que el
mundo les debe algo.
De esta historia que se nos perdonen algún olvido, una
exageración, dos histerias, tres a cuatro lujurias y varios odios,
pero jamás que se nos desmienta.
<<El a comienza y el sol extiende sus brazos tratando de
cubrir la tierra de Kalkan para darle la claridad que ésta y sus
gentes no poseen, sol y tierra no saben de esta lectura que los
seres humanos hacen de sus ciclos. Pronto un nubarrón se
apodera de la región y aparece un poco brega como
queriendo dar a entender que ya nada se puede hacer debido
a que el destino lo tiene escrito el destino no está escrito,
dicen muchos ácratas, pero Alá que de todo sabe y en nada se
compromete de ello no duda, lo extraño es que por s
explicaciones que se le busque a esta historia, ese iba a ser el
final del padre Tenorio “Dios, sabio que es, sabrá por qué
escribe estos destinos torcidos, del diablo y sus picardías aquí
no hablaremos”.
Sunu se levanta de mal humor, no es al único que eso le
sucede en Kalkan, es un día para estar de mal genio, con una
suerte de ira bíblica, se baña, se viste y sale sin desayunar.
Desde el portón, su esposa le pregunta, ¿hacia dónde vas? Él
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responde con un tono displicente, busco el mal que me hace
mal y una la ira que cure mi rabia.
Sunu es un hombre de treinta años bien vividos, de bigote,
cabellos negros, alto como los de su familia, de textura
gruesa, tez blanca y un lunar en la mejilla derecha. Las
mujeres libertarias lo persiguen, exponen los lengua suelta,
por su artesanal herramienta fálica, la cual ha ganado prestigio
entre los habitantes de Kalkan, según rumores, muchas
mujeres y aquellos hombres que gustan de los hombres se
mueren por conocerla; su padre, acorde a fuentes de pasillo
s avejentadas, fue premiado con iguales atributos; hijo y
padre son el delirio de la región y, a Dios lo que es de dios, y a
las monjas y monjes lo que es de sus gustos.
Sari, su esposa, una mujer de 25 años, se preocupa no
porque esto sea estrategia del narrador sino porque es cierto,
en nueve meses de matrimonio Sunu Aruma nunca ha
salido tan apresurado y sin darle el aromado beso de
despedida.
A las ocho de la noche, alguien toca a la puerta de Sari, abre y
de inmediato le informan que Sunu ha sido asesinado a
cuchilladas, le acomodaron tres puñaladas a la altura del
corazón, estilo muy propio de la región que varios académicos
ya quieren patentar en las altas ciencias del asesinar. Cuando
lo encontramos no había signos de vida, le explica el
emisario. Sari no resiste s y tal cual como está se derrumba
sobre la tierra.
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Amaru, un joven de veinticinco años, de mediana estatura,
llamado el loco, de cabellos negros, cejas pobladas, barba mal
arreglada, ojos grandes y de un apetito sexual descomunal, al
verla en el suelo la desviste, y como una fiera se abalanza
sobre ella; concluido el acto, se incorpora y al dar media vuelta
cae doblado; otro asesino de asesinos le asesina. De los
asesinos y sus conductas criminales aquí no hablamos, este no
es el momento para estiramientos éticos.
Al siguiente día son encontrados por los vecinos del lugar Sari y
el violador, sin necesidad de extensos estudios ni
investigaciones exhaustivas de organismos secretos nacionales
e internacionales de ¿seguridad?, concluyen que el violador ha
muerto en la paz del señor y al regazo de la mujer.
Sari es llevada al hospital, allí continúa con altas fiebres y
cuando quieren remitirla a la ciudad principal para una atención
s especializada, ya es tarde, todo nos llega tarde indica el
poeta. Se sabe que entre hospital, funeraria y cementerio es
cuestión de tiempo, línea inquebrantable desde la creación, es el
paso acordado en la alta medicina y en la mesurada religión; no
es que un muerto se alivie por llevarlo mucho al médico ni un
enfermo deje de morirse porque rece como alma sin oficio.
Tres cadáveres van al cementerio, lugar donde se llega con
ayuda de otros y se pierde todo, ángeles y demonios sirven de
poco, hasta la dignidad deja de tener sentido.
Al entierro asisten quince personas bien contadas y recontadas,
incluso tienen que parar en la marcha para descansar, porque el
muerto se hace más pesado cuando más poca gente lo carga.
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La razón del abandono es sencilla: Amaru asesina a Sunu y
viola a Sari quien luego muere. El culpable de la soledad en el
entierro es el padre Tenorio, un hombre maduro, alto, bien
dispuesto y quien se viene desempado como párroco de
Kalkan desde hace 33 años, ordenado en el seminario fundado
por Hasen Aruma, un verdadero amansador de almas y
disfrutador de cuerpos jóvenes.
Él admite que a Amaru lo entierren junto a sus ctimas,
situación que nadie le perdona, lanzándole cualquier cantidad
de amenazas por no estar correspondiendo a los designios del
creador y a las disposiciones del Santo Oficio de enterrar
muertos >>.
Estos escritos le son hallados a la hermana Sor Juana, madre de
Sunu y Amaru, ellos no sabían de su hermandad. En la última
página aparece la siguiente nota: Solemos alimentarnos de las
ruinas de anteriores ideas, de ahí que nuestras ideas de
salvación son una sucesión de errores.
Sor sostuvo amoríos con el padre Tenorio Aruma, mientras éste
se encontraba en el seminario la monja lo visitaba, no le
importaba si fuera en cama o de pie tras el confesionario,
aventuras amorosas que no fueron impertinencias sino
absoluciones, porque para Sor, seguidora de la justicia poética,
la verdad y la mentira están hechas del mismo material. Y mentir
es viajar de otra manera.
Tres as después de conocer la verdad, el pueblo reacciona
con brutalidad y mata al padre Tenorio, prefieren la sangre que
la felicidad. Las gentes desquiciadas ejercen su profunda
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infelicidad, no saben de amores sino de venganzas, de perdones
sino de odios. Olvidan que matar es la peor forma de ejercer
justicia, es en sí: injusticia posmetafísica.
De las muchas exclamaciones, una bastante curiosa se registra
en este relato, la emitida por una poeta, mientras abraza un
árbol, Hay muchas gentes cargadas de odio sedientas de
venganza ¿Qué vida es esa? ¡Ay del padre Tenorio y que se
joda el diablo: su cuerpo no subirá al cielo porque es de la
tierra, sus ideas no desaparecerán del mundo porque son de
los hombres y su alma no bajará a los infiernos porque es de
Dios y de quienes sabemos poetizar la vida!
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$
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El$dictador$
No hay manera de uno librarse de
las palabras o de los escritos. Los
recuerdos son apalabrados.
Hay gentes señaladas, destinadas, o que así lo creen, para ellos
la sorpresa no es una opción, sus vidas son un juego de cartas
marcadas. Dios debe saber bastante del tema cuando decide
sacrificar niños, ancianos e inocentes en el Diluvio Universal o
cuando se ahorca al pobre diablo rezandero del Judas. También
se sabe que en la torpeza hay cierto carácter involuntario.
Desde que nacen están predestinados a ser guiados por un
dictador, un hombre aventajado en dinero y un obstinado en
hacer cumplir los flecos de sus palabras. Kin tiene aspecto de
miliciano ruso, de combatiente nórdico o guerrero de los mil días,
de esos que ya no existen; lleva la convicción, una marca de
época, de convertir a sus hijos en personas destacadas y
admiradas.
Cuando cumplen cinco años les hacen una fiesta conforme a la
tradición, las costumbres de la localidad se respetan y no se
discuten, al fin de cuentas, es en mandato de la alcaldía. A
los hijos varones se les celebra el cumpleaños número seis, a
las mujeres sus 13, festejos a llevarse en presencia de
familiares, amigos y autoridades locales. Comuníquese y
festéjese. Indica el extraño artículo de la constitución local.
Ahora, trandose de la familia Aruma, esta disposición que
es una obligación.
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A la celebración asisten desde lustrabotas, soba sacos,
tinterillos, monaguillos y pintores de brocha gorda hasta las s
exóticas personalidades del pueblo de Kalkan, muy pocos
quieren perderse el festejo, licor y comida gratis, gustos que no
se ofertan todos los días. De alguna manera, también hay
cierto morbo por ver los gemelos bien vestidos, bañados y
peinados, así como por conocer la decisión de la familia con
respecto a la educación de los infantes; en estos niños se tienen
muchas esperanzas de algo grande para la humanidad, como si
la humanidad requiriese de nuevos mesías.
Son las dos de la madrugada, los fiesteros llevan entre pecho y
espalda varias cajas de aguardiente, tres barriles de chicha,
trece botellones de chirrinche, dos cerdos y un novillo gordo;
algunas pertenencias metidas a hurtadillas en sus bolsillos y
quince conejos desaparecidos; los más avezados han hecho de
la erótica un espacio para las infidelidades, para ello han
aprovechado las habitaciones abandonadas o pesebreras. A
esas horas los niños duermen sin saber sobre sus cartas
marcadas. Sin que todo eso le importe, se alza Kin sobre los
hombros de dos ayudantes para con su voz ronca y entrecortada
disponer:
Quiero satisfacer la curiosidad de ustedes mis dilectos
amigos expresión que no viene al caso porque dos de sus
contradictores están merodeando sin haber sido invitados, así
son las fiestas “tienen más patos que un lago”. Volviendo al
dictador, éste continúa. Bachi Aruma seun gran potico y
ninn cabrón de este pueblo lo olvidará; por su parte, Hasen
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ha de ser sacerdote para reemplazar el padre Marcos quien está
algo anciano y, lo sabemos, la iglesia necesita sangre joven
para dedicarse a reconquistar las almas perdidas en esta
región de pecadores.
Acto seguido desciende victorioso, toma asiento para continuar
bebiendo aguardiente y chicha con los amigos de mesa, como si
hubiese pronunciado un discurso cualquiera. Esas palabras
producen sorpresa entre los asistentes que jamás imaginan el
alcance de las mismas.
Ese Kin está borracho y no sabe lo que dice, mañana
cuando despierte se avergonzará de haber pronunciado tantas
bestialidades juntas. Sólo Dios sabe el futuro, cómo no, a los
hombres si mucho nos corresponde cumplirlo. Este gruñón es
una bestia replica en voz baja Maxa, uno de los riquillos del
pueblo, si es que riqueza es una expresión que aplique a tal
lugar.
Las risas van y vienen. Kin Aruma es, como todo adinerado,
obstinado y algo sordo, lo que se propone lo lleva a su término;
tiene 49 años y hace dos que ha enviudado, su esposa fallece
cuando se dirige de Bogo hacia Kalkan; el conductor de una
carroza que iba bastante borracho cae a un precipicio, allí muere
Mecha Zipa.
Desde ese día, el gruñón jura no volverse a casar, por una
parte, para no tener que someterse a las mujeres y, por la otra,
para disfrutar en libertad de su naciente homosexualidad; decide
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que lo mejor de lo encamina para levantar sus hijos
dentro de los ideales humanos de honestidad, justicia y libertad.
Al otro día de la fiesta, Kin muestra que no habla en hielo,
envía a los nos a la mejor escuela de Kalkan, asimismo
dispone que, en la noche, algunos profesores versados en
idiomas e historia les dicten cátedras culturales y en los fines de
semana reciban orientación con el rroco del pueblo y los
poticos de la región.
Son días difíciles para los niños; castigos físicos paternos,
limpieza de casa, arreglo de establos, ordeño de vacas en la
madrugada, pellizcos de los profesores, dos misas a la semana,
supresión de agua de panela al almuerzo y redoble de horarios
formativos son algunos correctivos; en carne propia van
aprendiendo la gran apuesta educativa del país: la letra con odio
entra y ya con el odio hacemos la guerra.
A los doce años de edad terminan estudios primarios ocupando
los primeros puestos; sus capacidades memorísticas hacen que
los poticos empiecen a realizar cábalas con Bachi, mínimo será
lejisladrón, sentencian algunas voces sueltas; ni que decir del
rroco y las monjas, ven a Hasen, sino al verdadero un
buen representante de dios en la tierra.
Cumplidos los 18 años concluyen los estudios secundarios
con matrícula condicional por varios desajustes disciplinarios
que se dejan en secreto, vale aclarar, aunque no sabemos
para esta historia venga bien, que pocos se enteran de los
desórdenes, gracias a algunos donativos pedagógicos a
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profesores y directivas para que no manchasen la reputación
de los jovencitos.
Sin mediar conversación entre padre e hijos, contrario a los
deseos de ellos, dispone el envío, en forma inmediata, del
rebelde Bachi a continuar sus estudios universitarios en
Francia y del indeciso Hasen a los monasterios italianos.
Los muchachos tratan de oponerse, no comparten la idea del
padre. Bachi sueña ser un corresponsal de guerra, en Colombia
la disfrutamos desde campesinos hasta presidentes, suele
explicar. Hasen se siente doctor en ciencias forenses. Su padre
Kin tiene todo decidido, no hay fuerza terrenal ni razones
metafísicas que lo hagan cambiar de opinión.
A partir de ese momento, los jóvenes comprueban que su país la
trae bien para dictadores disfrazados de demócratas y de
corruptos vestidos de políticos.
Sumidos en su destino, empieza a existir un carteo
permanente, en los cuales se cuentan sus deslices o
squedas propias de querer estar en el mundo. En una
misiva Hasen le relata a Bachi: eso de ser seminarista es
una puta locura de nuestro padre, no puedo desconocer que
hay pequeñas libertades, ostias y vino a destajo, bastantes
monjas venes y de buen apetito, varios seminaristas que se
liberan de su masculinidad, las tardes deportivas son
fenomenales y en muchas noches nos podemos escapar al
campanario para disfrutar de licores, de juegos, de religiosas y
de aquellas que no lo son
.
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Según los comperos, Hasen nunca ha creído en la existencia
de algún dios y mucho menos de uno exclusivo para los
católicos; él está aferrado a lo leído en un viejo libro de filosofía
donde expone que Dios es una invención de hombres inferiores
para el beneficio de hombres superiores.
En el seminario, muy poco disfruta leyendo la Biblia, adquiere
libros de poea maldita y el Kama Sutra que conserva en un
escondite lejos del alcance de los prefectos; entre los libros
tiene obras de Nietzsche, Baudelaire, Marx y el Marqués de
Sade; para colmo, cada que amanece malhumorado repite para
sus adentros “Las religiones son negocios por montón”; en una
ocasión la pronuncia tan fuerte que lo escucha uno de los
jerarcas; la queja se tramita a instancias superiores y luego de
tres horas de reunn, la Santa Junta disciplinaria toma la
determinación de expulsar a semejante desprolijo que está
infiltrado en tan hermoso mundo.
No es nuevo denunciarlo aquí, poderoso caballero es don dinero,
así las cosas, don Kin con una santificada cantidad de liras logra
convencer al superior para que reingrese a Hasen.
Ese joven ha sido un rebelde y la única manera de
controlarlo es ensándole la palabra de Cristo, dice Kin poseso
de cierta sabiduría mística.
En principio, hay oposición de los participantes de la reunn,
pero luego ceden en la medida que Kin va incrementando los
aportes para las ánimas benditas, las por bendecir, para las
ánimas dubitativas y quejumbrosas, para las ánimas en pena y
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las pximas por penar, porque el futuro ya se sabe: nunca
faltarán las ánimas pecaminosas.
Al cabo que Hasen es perdonado, Bachi se está dando otro festín
en París, fuma marihuana, toma vodka, viaja a playas nudistas,
visita burdeles en Moulin Rouge y, cuando no, sin el menor
control de calidad, se regodea con universitarias rusas y
duerme con cuanta francesa antojada aparezca. Aunque no
muy amante a la potica, obtiene las mejores calificaciones
para seguir recibiendo los aportes económicos de su padre.
Nueve años desps de permanecer en el seminario son
suficientes para ordenar al sacerdote Hasen Aruma, lo que
representa felicidad para el Dictador y esperanza para Kalkan,
pueblo que vive más del pasado y del esperar que del presente.
Que importa que ese pelotudo sea ateo, Dios y las
limosnas lo componen en el camino. Mi primer suo se
cumple y eso es lo que vale, de nuevo le demuestro a este
pueblo polvoriento y envidioso que hago lo que a bien se me
venga en gana confiesa a su mejor amigo.
Si lo crees lo creas y si lo afirmas lo niegas le
complementa su vecino.
Durante el primer o de oficios religiosos de Hasen no se
observa nada extraño y sólo se habla de su dedicación a la
actividad pastoral en Kalkan, donde es enviado gracias a otro
generoso aporte dado por Kin a un prelado que sabe poco
sobre los votos de pobreza.
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Al o siguiente regresa Bachi de Francia convertido en el
potico e intelectual s famoso del pueblo; esto es anunciado
por periódicos de Bogo y por emisoras nacionales. Los
kalkaneses saben que esas noticias surgen gracias a las
donaciones para libertad de prensa que su padre hace a los
directores de esas empresas, no obstante, los kalkaneses no
quieren saber las verdades, les agrada que les mientan.
A partir de la llegada de Bachi el pueblo empieza a sentir
admiración por don Kin y, cómo no ser así, consideran a esa
familia digna de admirar y modelo para un país que tiene por
virtud la de replicar los malos ejemplos de sus ilustres
ciudadanos.
Una nación que se entretiene con fútbol, corridas de toros,
noticias, peleas de gallos, fiestas y reinados, mientras se
abandona en el lodazal de la violencia no tiene mucho porvenir
suele decir Kin.
Cierto día se reúnen el potico y el sacerdote a comentar
sobre sus venturas, porque si algo hay claro para ellos es que
esas profesiones, venidas a menos, se las deben a su padre.
Más que a un guía lo ven como a un patriarca bíblico, un loco
para olvidar, un tanto similar a los dictadores.
En pleno parque del pueblo, Maxa felicita con efusividad a don
Kin, diciéndole que lo admira hasta más no poder por su familia
ejemplar.
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Jamás creas que mi familia es ejemplar, Bachi es senador y
Hasen sacerdote, pero ellos me evitan, no me hablan, me
consideran un dictador, la sombra de sus destinos. Hasen es
un sacerdote sin vocación, oficia actos religiosos sin la
dedicación pastoral que se requiere, La biblia es un libro que lo
supera; Bachi es un senador que ni quiere ni ver a sus votantes,
nunca responde por algo, ni pronuncia discursos que sirvan de
algo, no sueña con cambiar el país sino con enriquecerse.
Muchos de los caprichos se le cumplen al dictador, pero lo que
nunca se le ocurre es morir sin conocer la historia oculta de sus
hijos, una verdad, como pocas, que lo reconciliaría con el
universo.
Años más tarde fallecen el potico Bachi Aruma Zipa y el
sacerdote Hasen Aruma Zipa; ambos se los lleva una borrasca
del río, no del olvido.
El pueblo recuerda que Hasen estuvo loco, pero gracias a un
tratamiento vuelve a su normalidad, luego de su enfermedad
crea el único seminario católico de la regn, sus actos
religiosos fueron llenos de creatividad y su piedad casi infinita.
Bachi potico y literario, drogadicto y alcolico, lo que aporta
al pueblo es el libro titulado Los dictadores, obra que gana
varios concursos y es postulado al Premio Nobel de
Literatura, pero no se lo otorgan porque ese pueblo no lo
conoce ni el putas y hasta donde se sabe el diablo conoce casi
todos los rincones de la tierra, comunican los diarios de la
capital.
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El libro lo conservan los habitantes de Kalkan, puede decirse
que no existe persona sin esa obra. Al, Bachi hace un extenso
relato de su vida y la de Hasen, la forma como se fue
desarrollando el pueblo, las locas imposiciones de su padre, las
imprudencias de ellos, así como las condiciones políticas y
religiosas que los van convirtiendo a ellos en unos mansos
Dictadores sin imperio.
En las últimas páginas se encuentra la versión más perpleja
del libro. Pese a verse como cartas marcadas o fichas de
ajedrez, agradecen a su padre las carreras seleccionadas;
no dudan en venerarlo por el exceso de lucidez, capacidad
de leer y diseñar el fututo, lloran por no comprender en la
juventud la majestuosidad de su progenitor.
Evocan que los recuerdos son apalabrados. Aunque tarde,
como muchas cosas en la vida, se enteran de que en lo
profundo de sus almas y en la superficie de sus pieles, lo
único que conocieron fue el auténtico amor de un padre.
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El$viajero$
Hay lugares que teniéndolo todo
te entregan casi nada, hay
lugares que sin tener lo suficiente
de nada te donan todo.
El auténtico viajero no es el que recorre muchos lugares, sino
aquel que sabe morir todos los días para disfrutar en cada
resurrección de los paisajes repetidos como si fuesen nuevos, de
los amaneceres como si nunca hubiesen existido y de las
personas como mundos inéditos por descubrir mas no por
conquistar.
Del futuro sabemos poco, por eso lo inventamos, del pasado
sabemos más por eso lo historiamos, del presente poco, por eso
lo olvidamos; para el viajero, los tiempos no transcurren se
inventan entre las poéticas del cronos, el aión y el kairos.
Sale de su casa en busca de algo, trata de hallar lo
desconocido, busca su otro yo, su fantasma perdido, ese
espíritu de aventurero, una vez s, lo coloca a su servicio,
cansado está de esperar cambios sin emprender nada nuevo,
de ser reconocido sin haber sido conocido, de querer el cielo sin
arriesgar la muerte y de soñar al poeta sin encontrar al poema.
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A muchos kilómetros de camino, de su viejo morral, mal
oliente, color café tirando a negro, extrae un plástico y un
cobertor, es el remedo de casa para esa primer noche.
La oscuridad se acentúa, el clima no está para juegos ni la tierra
para colchón, el viajero se intranquiliza, escucha el cántico de
los rayos y el susurrar del viento que arruga el dormir, se
protege en una roca del temporal.
Al amanecer se levanta, abre el morral, si es que se puede
llamar así, saca de su interior un pan viejo y acompañado de
una panela, se acerca a un pozo de agua, sorbe a manera de
ca y engulle el pan; luego empaca el cobertor junto al
plástico, toma el equipaje y, de nuevo, emprende el camino con
destino incierto, extraño a lo acostumbrado; en esos momentos
se encuentra sin rumbo, como recriminando la paradoja: la
libertad es lo que ansía y ahora no sabe quehacer con ella a sus
pies.
El recorrido dura 113 días completos, porque la incompletud
temporal no aplica para el viajero, cuando decide sacar de su
equipaje un machete para abrirse espacio cortando árboles y
ramas tunosas; allí inicia la construcción de la morada que aspira
sea para el resto de su vida. Al atardecer ya tiene su vivienda,
cuatro palos unidos a los extremos con bejucos; el techo lo
cubre con hojas de palma y otras ramas; las entradas las
protege con el plástico partido en dos; de lecho tira al piso hojas
secas, malezas suaves y el cobertor le sirve de cobija.
Al otro día observa un sol imponente acompañado por una luna
plateada, conjetura que los astros le iluminan el devenir. No
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coincide que una imagen vale más que mil palabras, si es el
caso, haremos mil palabras para cada imagen, expuso ante sus
amigos en una redada literaria.
Lo que observa es grandioso, orina en la esquina de la
improvisada vivienda, sonríe al mundo, está marcando el
territorio como lobo de luna, luego se dispone al desayuno con
frutas del bosque.
Durante la mana sigue a lo suyo sin protestar, ha escuchado
que el universo es muy grande y todas las estrellas pueden
brillar, de sonrisa sale en busca de leños y guindas para
asegurar una estadía menos rústica, en la tarde va de cacería
con una improvisada lanza y el carnívoro no tarda mucho en
encontrar el premio, un venado que pace confiado será la cena
de varios días.
La siguiente noche transcurre con sevicia, un viento que golpea
los arboles dan la impresión de arrasar con todo; pero, esta
vez, la suerte no está de parte de Dios sino del viajero
neobíblico.
No espera los rayos del sol para salir a explorar, cerca de seis
horas le tarda encontrar otros vecinos, a l llegar se tropieza con
una enorme sorpresa, ante sus ojos se presenta la figura de
Abadio Aruma, el hermano menor que, trece años atrás,
desaparece de la casa familiar sin dejar rastro alguno. Abadio, a
pesar de su juventud, luce aplomado, aparenta s años de
los que tiene, sus cabellos se han tornado largos y desiguales,
con una barba despeinada, brazos fuertes que enseñan varias
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picaduras de serpientes, de pies afanosos y de hombros
amplios propicios para labores campales.
Luego de los saludos, Abadio cuenta su recorrido y le dona a su
hermano consejos para sobrevivir en ese lugar. La noche es
corta para relatarse anécdotas, entre risas y abrazos transcurre
la conversación en donde también aparece la señora de
Abadio, una costa que aceptó huir hacia donde fuera, en un
caballo emprenden la odisea y desps de casi tres meses
llegan a ese territorio donde deciden pernoctar para siempre,
tierras que no tienen dolientes ni amos conocidos, necesita de
dueños, piensan ellos, como si tal, como si la tierra en verdad
necesitara de dueños, de propietarios, pero ante la urgencia de
sobrevivir nadie está para frases filosóficas.
De la unión matrimonial hay tres hijos varones de nueve,
doce y trece años. El trío dominan el sitio con baquía, ayudan
en la agricultura, en el cuidado de los animales y, en sus ratos
libres, se dedican a poetizar, a cantar y a dibujar el pueblo que
sueñan.
Se despiden con alborozo. A su regreso encuentra, cerca de la
choza, una caída de agua de unos noventa metros que rema en
un extenso lago. Gracias a la salida del sol y dirección de los
vientos puede establecer que la capital está hacia el norte, la
zona matima al occidente y la casa de sus padres en el
intermedio, sitios bastantes retirados de su nuevo hogar.
Rayénari y Abadio su juntan. Después de tres años de intenso
trabajo, la zona ofrece otro aspecto, su actividad agrícola a
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ojos vistos es un pequeño paraíso con aguas, aves, frutas,
manzanas y serpientes por si se fastidian del paraíso.
Un viernes en la noche sienten ruidos, caídas de árboles y
susurros, pero debido a la oscuridad no se deciden a salir, en la
aurora al levantarse observan s de mil bohíos construidos en
forma rústica, habitados por unas tres mil personas que, como
ha sido tradición en la humanidad, vienen huyendo de otra
humanidad, migrantes que expulsan migrantes.
Lo interesante es que los visitantes empiezan a llegar, si
bien, no tienen facciones de esperanza, algo podremos intentar
explica Rayénari a su hermano.
Siento temor y una extraña risa me ataca.
—Siempre nos invade un miedo a cada primera vez, así como a
todo lo último indica Rayénari.
A grandes rasgos, la invasión se produce porque unos
campesinos son expropiados por terratenientes que, como es
usanza política, el gobierno apoya; al sufrir tal atropello salen a
caminar a donde natura les lleve porque ya no creen en el
destino. Agobiados por el cansancio resuelven quedarse en ese
lugar para recuperar su dignidad, en espera de que el gobierno
no le diera, de nuevo, por expulsarlos a bala como acostumbra.
En la tarde Rayénari es proclamado como líder. El primer punto
es encontrar un nombre para el lugar, surgieron ideas como: La
tierra prometida, El oasis, La esperanza, El remanso,
Pensilvania, La sierra del amor, Macondo, Rayénari, Fortaleza,
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Marandúa, Nueva Arabia y Ubuntu, pero ninguna generó
consenso, las justificaciones de los nombres no convencían a
las mayorías, hasta que a una niña se le ocurre sugerir Kalkan,
las discusiones se calman y por unanimidad lo aceptan. Nunca
se ha visto designación s precisa, mucha gente que
posteriormente visita el lugar, cierran los ojos y no dudan de que
Kalkan es el nombre que siempre ha tenido y el que conservará
cuando todos seamos polvo sobre polvo, como si las palabras
sobrevivieran al apocalipsis.
La admiración que alcanza el lugar es tal que en los periódicos,
vampiros, de raras mañas, se hacen grandes titulares
“Kalkan
es
el paraíso perdido”, “Kalkan el sueño de un dios”, incluso, no
falta quien escriba: Sin duda, An y Eva no hubieran pecado
de haber conocido Kalkan. Algunos poetas indicaron que, por
su juventud, el pueblo estaba en la bella edad del engaño y la
utopía.
Nueve años después Kalkan tiene calles bien trazadas, iglesias
católica, ortodoxa, cristiana, una mezquita, un templo hindú y
un recinto en guadua que acepta a todos los dioses existentes,
los por existir y hasta las deidades muertas por si alguien le da
por resucitarlos. La alcaldía en bambú, el teatro al estilo maya,
los centros educativos como foros amplios, con teatros y zonas
para practicar deporte, pirámides y acueducto en piedra
refuerzan la idea de un poblado pluricultural.
A pie juntillas, declaran como cementerio el cráter de un volcán
inactivo que en algo se les parece al país; desde la fundación
del pueblo sólo han fallecido tres personas. El primer muerto
nadie lo olvida, un joven muy hermoso y alto de veintidós años,
Amores prohibidos en Kalkan
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tenía por costumbre nadar, lo hacía mejor y s pido que
los demás; el día anterior la pasa con altas fiebres, a pesar de
ello se arroja al rio y, cumpliendo el dicho de Heráclito que
nadie puede bañarse dos veces en las mismas aguas, el río
se lo lleva para sus mares.
Hay muchas hipótesis sobre su muerte, algunos aseguran que
ese mismo muerto sirv para que Gabriel García Márquez
escribiera El ahogado más hermoso del mundo”, asunto que
no se ha podido comprobar porque el mito es mejor no explicarlo.
Las otras ctimas son dos niñas que mueren sin saberse el tipo
de enfermedad, muchos incrédulos pensaron que el Creador,
diestro en estas lides, se las llevó vírgenes para el cielo, vaya
uno a saber para qué.
En una reunión y de común acuerdo con los familiares, el
pueblo decide lanzarlas al volcán, de esa manera es declarado
el cementerio municipal, porque un pueblo es pueblo inacabable
cuando dispone de cementerio. No faltó el distraído caminante
que muy irónico sentencia que así, las cenizas volcánicas
vendrán con nuestros antepasados.
La vida transcurre con una armonía tal que ya quisiera para sí el
cielo, nadie fue tan feliz antes, muchos se apresuran a pensar
que Kalkan es el nombre oculto del cielo y que el Supremo les ha
guiado a ese sitio, tal como condujo a Moisés a través del Mar
Rojo; pero democráticos que son y para honrar las diferencias,
admiten otras versiones religiosas mitologías africanas,
asiáticas y amerindias, para no quedar a la deriva de la ciencia,
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también incluyen la casualidad del big bang. Nada pasa en el
exceso de imaginación, reitera el viajero.
Cuando el pueblo cumple 23 años de fundado lo conmemoran a
su estilo, allí gustan de los números extraños, no les agradan los
quinquenios, decenios, centurias o milenios, han acordado
buscar fechas distintas para celebrar y salirse del molde
numérico. Tres días consecutivos de bailes y libertad sexual, no
gustaban de los amantes que se las daban de maridos;
dispusieron de once días para concursos hípicos, carreras de
encostalados, ascenso a la guadua enjabonada cuyo
campeón lo proclaman ejemplo de humanidad; juegos de
trompo, campeonato de tejo, olimpiadas al mejor cazador,
mundiales de parqués y dominó, así como un reinado en
donde sale electa Sahasen, una agraciada niña de la familia
Aruma, de virreina queda Tiwí Wara que luego se dedica a
resolver las necesidades sexuales de hombres solteros y
primíparos. La bebida oficial de las fiestas es un agua vinagre
hecha de maíz y cascara de maracuyá que el sacerdote venía
utilizando en las consagraciones y en borracheras con los
monaguillos, de esta forma se legaliza el consumo de una
chicha aguardentosa que luego se conocerá en todo el mundo
como Kalken.
Luego de la celebración configuran grupos de pensadoras y
pensadores para crear su propio sistema numérico, su propio
idioma, otras redactan la constitución y las leyes, los más
místicos vienen escribiendo su propia teodicea, sienten que La
biblia, El koran, el Mahabarata y otros libros sagrados, son
incompletos a su realidad.
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Paso a paso Kalkan se convierte en un centro cultural del
mundo, a través del río llegan embarcaciones con viajantes,
quienes no quieren regresar, incluso, se dispone de un decreto
para que ninguna embarcación se aleje del pueblo hasta que
todos los ocupantes se encuentren a bordo; se sabe de tres
extranjeros, un polaco, un italiano y un japonés que
enloquecieron de amor por Kalkan.
En una comitiva privada arriba una compañía con ingenieros
nacionales y extranjeros quienes ya saben del río, vienen con la
idea de un proyecto hidroeléctrico.
Rayénari y Abadio encabezan una insurrección contra aquella
empresa, convencidos de que los árboles mueren de pie. La filial
ni corta ni perezosa, repitiendo las mismas barbaridades de
otras multinacionales extranjeras, se apoya del gobierno para
enviar aviones de combate; a es que en tres horas destruyen
el pueblo, en las calles se observan centenares de caveres,
personas felices, prefieren sacrificar sus vidas antes que
aceptar el despojo; los periódicos y otros medios informativos
silencian el holocausto.
La triste realidad del llamado progreso es que destruyen
para imponer su basura, ni siquiera les importa la existencia
humana dice uno de los sobrevivientes.
Nos quieren vender cosas que ya tenemos o nos crean
necesidades de cosas que no necesitamos, eso es el progreso
para los economistas manifiesta un profesor.
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Nadie responde por los muertos; el gobierno evade la
responsabilidad, explica en comunicados que la subversn hay
que combatirla con armas para no dejar florecer focos de
perdición. Aunque parezca un cuento literario, la crujiente
verdad nos apena, aquel floreciente pueblo es hoy una central
hidroeléctrica.
De Rayénari y Abadio nada se sabe; los sobrevivientes son
enviados a un sitio cercano, el gobierno les construye unas
casas pequeñas que los desplazados reciben de mala gana,
pues al fin y al cabo no tienen otra alternativa, ni dios que les
sirva de algo.
En recuerdo a las personas sacrificadas en aquel genocidio, los
sobrevivientes deciden llamarlo Kalkan, pese a que el gobierno
lo bautiza Nuevo amanecer; esta vez los pocos visitantes, que
de cuando en cuando llegan, nunca adivinan su nombre.
Los Aruma, como familia numerosa, pusieron más muertos, pero
también más sobrevivientes, por ello, los que se salvan deciden
conservar los legados de personajes como Hasen, Bachi, el
padre Tenorio y el viajero, de quienes se erige una escultura
en tierra y boñiga de vaca en su honor.
Del gobierno corrupto e indolente, con sus presidentes y
ministros, se sabe que asisten a grandes francachelas en la
represa eléctrica, engreídos saludan el llamado progreso con
himnos, banderas, circos y pancartas, mientras en las noches,
con jovencitas venidas de la capital o del exterior, estos
dirigentes se dedican a la buena mesa y a extensas oras,
porque así también se celebra el progreso.
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El pasado es el profeta del futuro, por eso no podemos dejar
olvidar esto. Si bien, el que escribe no siempre es el que más
sabe, ni el que mejor comprende, si es necesario publicar estas
atrocidades para que no se repitan expone uno de los
sobrevivientes.
Un hombre olvidado que relata una masacre para que no sea
olvidada, esa será mi ocupación grita alguien desde los
escombros.
La vida es linda, pero nunca fácil porque hay más gente
interesada que interesanteapunta una profesora.
Recordar sin piedad, pero sin saña. Amar la muerte con el
mismo engaño que se ama la vidasugiere una voz anónima.
A veces, no necesitamos agua para la sed sino más sed para
hacer una revoluciónmurmura, con rabia, una mujer.
Del nombre Kalkan se sabe poco, entre los fundadores primeros
venían turcos, gitanos, beduinos, pigmeos, Nukak Makú,
mongoles y pobladores locales. Años después el escritor
Mainqué encontró que ese nombre existía en Turquía en sus
variantes Kalkim, Kalkanhan, lo que no ha podido esclarece es el
porque los migrantes aceptaron sin recatos ese nombre sugerido
por aquella niña que también desapareció.
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Miguel Alberto González González
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Años después las siguientes expresiones aparecen en la plaza
de Kalkan:
Se conoce de gentes que teniéndolo todo destruyen hasta
la nada para seguir acumulando y eso es el reino del
capitalismo”.
“Hay lugares que sin tener lo suficiente de nada te donan
todo y eso era Kalkan”.
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El$psicólogo$
La inteligencia tiene buena
reputación así sea traicionera,
mentirosa y déspota.
La humanidad no se deja destruir en su totalidad, siempre se
ingenia otras maneras de estar, porque si hay miradas que
rayan la piel y otras la dignidad, también hay acciones que se
constituyen en una patada al alma.
Por ello es que luego del ametrallamiento del antiguo Kalkan,
aparece con toda su fuerza en la familia Aruma un escritor,
Mainqué que, convencido del poder de la historia escrita para
evitar que los hechos se vuelvan a presentar, narra todo lo
relacionado con esta población y sus gentes. Él sabe que el
llanto y la risa auténtica se alimentan del agua y el agua es
vida. Para que lo trágico no se presente por segunda vez que
se represente mil y una vez, es lo que dice el escritor.
Dejemos a Mainqué en sus propias escribanías, en sus resfríos
escriturales porque cuando termina un capítulo, expresan sus
pueblerinos amigos, “se ve más contento que divorciada
estrenando amante”.
Adviértase que para definir la personalidad de Rigoberto Aruma,
se requiere conocer su historia para no caer en vanas
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suposiciones, ni en supersticiones y, poder así, describir
muchas facetas que caracterizan a este genio nativo de la
segunda Kalkan.
A los cinco años es enviado a realizar estudios primarios en
una de las mejores escuelas de la capital, los cuales termina
en forma destacada, considerado, por muchas de sus
actuaciones, como estudiante superdotado.
Culmina sus estudios secundarios a la edad de quince años,
una verdadera proeza para la época, los primeros cursos de
bachillerato los valida por dos a razón de un año y, cilmente,
hubiese podido continuar la rutina de tres por uno, no es
mucho lo que enseñen suelen ironizar los que saben, pero
una decisión de la rectoría lo impide, instituciones que en lugar
de derribar, construyen muros.
Entra a la universidad bastante joven, sus notas en medicina
son las mejores del grupo, en el primer año aprende lo que un
estudiante tarda más de cuatro.
A pesar de la capacidad de estudio y erudición, los amigos
extrañan su nulo acercamiento con mujeres. Ocupa el tercer
puesto en una familia de cinco miembros, con dos hermanas
y dos hermanos, el mayor apodado El conejo, porque se come
cuanta zanahoria vea y cuanta dama abra las piernas, explican
los amigos.
Su padre, un administrador de empresas, un hombre alto,
corpulento, de cabellos negros, barba bien dispuesta, ojos
negros, cicatriz en el cuello, tez blanca y un carácter dulzón; su
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madre se desempeña como secretaria de una importante
empresa cultivadora de alimentos, en esto sigue la tradición
colombiana de expropiar las mejores tierras para cultivar y
exportar, dejando para sus paisanos los productos de terceras
calidades.
Cuando Rigoberto cumple dieciocho años se le conoce una
compañera de la universidad de nombre Rosalba, una apuesta
niña que pertenece al comité ecogico, al grupo de teatro y al
de danzas. Al tercer año de comercio exterior ella es enviada a
continuar estudios al norte del país, según algunos rumores
para separarla de un naciente amor que pondría en riesgos los
estudios.
Rosalba tiene relaciones amorosas con Rigoberto durante
nueve meses. El día en que su familia dispone enviarla a
Cartagena para continuar sus estudios, ella entiende que quieren
separarla de su novio y por mucho que intenta disuadir no lo
logra. La decisión no tiene notas en el revés de la página.
Rigoberto realiza una investigación con mucha seriedad sobre
las plantas medicinales, las cuales son excelentes para curar
enfermedades que la medicina convencional no ha podido
lograr; por ejemplo, una planta de hojas anchas y en forma de
serrucho, sana los dolores de cabeza; otra de flores blancas
es buena para bajar las fiebres, las combinaciones de las
anteriores con cascaras de lin hervidas en agua por diez
minutos son la mejor medicina para atacar las gripes y otras
enfermedades relacionadas con los resfriados.
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Conocido Rigoberto por sus investigaciones y descubrimientos,
aparece gente de la sadora Kalkan que lo proclama como un
posible Premio Nobel de Medicina; los menos cordiales aducen
que es obligación que se lo otorguen, por los sufrimientos del
pueblo.
Aparece una enfermedad dolorosa y no conocida por la medicina
tradicional que Rigoberto logra resolver con sus medicinas, pasa
así a convertirse en una especie de ídolo donde personas de
otras latitudes empiezan a visitarlo para conocer s de dichos
descubrimientos, como sucede con una comisión de médicos
suecos que llegan hasta Kalkan para saber en qué se basa su
medicina; luego de varios días se regresan, pero al siguiente
mes llega la siguiente nota: El tal estudiante es un brujo sin
formación suficiente que convence a las personas de su
medicina, ades, viene apoyándose en la psicología y la
astrología para atender a sus clientes, medicina, psicología y
astrología juntas se convierte en un medio eficaz para engañar
a la gente; en realidad es una persona que apenas empieza a
estudiar y a conocer, por lo tanto, es imposible que en tan poco
tiempo pueda desarrollar un medicamento con tantos poderes
curativos”. Total que a se esfuma cualquier ilusión de
reconocimiento de la academia sueca de medicina.
Un lunes sucede algo que camba la vida de Rigoberto, su
padre viene aquendose de escalofríos, para lo cual realiza
combinaciones de varias plantas para revertir la enfermedad,
pero a pesar de los esfuerzos, su padre muere ante la mirada
impotente de Rigoberto y la posible sonrisa de Alá o Visnú.
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Después de este suceso, Rigoberto empieza a sentirse como la
persona s estúpida del mundo, decide abandonar la
medicina, concluye que las personas se mueren cuando a la
guadaña le da la real o puta gana y que la medicina es incapaz
de curar algunas enfermedades y menos la muerte.
Rigoberto opta por estudiar sicología en otra universidad de la
capital. En el segundo semestre, llega a sus oídos el
sobrenombre de Rigoberta, no le presta ninguna atención, un
compañero de estudios le pregunta por su novia, ¿cómo se
llama y que hace?, a lo cual responde, mi novia se llama
Rosalba, estudia no dónde y debe ser una liberada porque
desde hace mucho tiempo no tengo noticias de ella, para su
conocimiento aún la quiero.
Rosalba se gradúa y es contratada por una empresa de la
capital. Por su parte, Rigoberto publica dos textos titulados La
psicología del caballo”; El sexo y la psicología de los jaros”;
ambos libros son enviados a las diferentes universidades del
país y de las muchas cartas que llegan felicitándolo, algunas le
solicitan que escriba un libro completo sobre la Psicología de
los burros. No quiso atender en todo su contexto la carta.
Al finalizar los estudios recibe los mejores premios otorgados
por la universidad. Para su golpe de suerte, acepta la
institución donde labora Rosalba. El día que Rosalba ve al
nuevo sicólogo, salta de alegría.
De nuevo se tranzan en un amor que llega a los corrillos de la
empresa, incluso, no creído por los antiguos compañeros de
estudio quienes llegan a pensar que se trata de una simulación.
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Rigoberto se desvive por los hombres y Rosalba por las
mujeres, no entiendo ese amor, explica el subgerente de
relaciones humanas de la empresa.
Pactan la fecha para la boda, la cual se celebra en Kalkan,
donde asisten muchas personalidades del país y lugareños del
pueblo. La celebración dura tres días, los conocidos se van
yendo, unos borrachos y otros cansados; fiesta en donde el
alcalde y el abogado del pueblo se emborrachan; no contentos
con ello se retan a muerte, el alcalde, liberal y el abogado,
conservador, no los dejan concretar la apuesta porque, en el
fondo, ambos son ladrones y entre bomberos no se pisan la
manguera.
Concluida la parranda los chismes ruedan como grandes rocas,
porque Kalkan, dicen muchos, tiene más chismosos que el cielo
e infierno juntos, varios han propuesto elevar el chisme como
ciencia para que el pueblo sea la cuna de la gran ciencia de la
modernidad: el chisme.
Al medio día, la pareja decide salir hacia Pag, una isla croata
del mar adriático, para disfrutar del amor y a recobrar el tiempo
perdido. Después de quince horas de vuelo, llegan a la ciudad
playera de Pag, de allí salen para el mejor hotel de la ciudad,
donde son llevados a la habitación sen la reserva.
Ya en el cuarto, Rosalba entra al baño, se ducha, se aplica
perfumes, se coloca ropa interior blanca, brasieres semi
transparentes; lleva unas bragas que translucen el cálido sexo,
sale para que Rigoberto viera una mujer hermosa y a punto de
ponerlo en delirio.
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Rigoberto entra a la ducha, se despoja de sus ropas, demora
cinco minutos más que Rosalba y sale como vino al mundo;
Rosalba observa entusiasmada y sin mostrar el menor asombro
de sorpresa le expresa:
Porqué esperaste hasta hoy para mostrarme que eras mujer,
acaso no sabes que también tengo gustos por las mujeres.
Ambas sonríen y se acuestan a disfrutar de la vida con la
ternura de un amor prohibido. Saben, cómo no, disfrutar de la
feminidad como ningún hombre.
En Kalkan, el humor constituye una respuesta a la dureza de su
país, no quieren recibir galardones tontos sobre felicidad,
añoran espacios para la ironía, para reír la risa, caer en la
locura del buen humor para confrontar tantas mentiras
religiosas y cientistas
Viven del chisme porque es actual y les hace disfrutar. El
chisme es una de las profesiones más rentables, de las cuales
vienen aprendiendo los programas de radio, experiencia que, si
continúan los descuidos, se llevará a la televisión y al cine.
En Kalkan ya saben del primer matrimonio lésbico del país y lo
disfrutan, porque también aprendieron que es más fácil la
desaparición de una especie a que alguien cambie de ideas.
Posdata: Hay un libro próximo a salir, escrito por Rosalba y
Rigoberto, titulado: La inteligencia tiene buena reputación así
sea traicionera, mentirosa y déspota.
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Rayo$
Las líneas rectas, a veces, no son
la solución sino la radicalización
de un problema.
Caballo hermoso como “Rayo” no hay ni, nunca antes, se
observó otro igual en aquel lugar, no es que en la tierra no
existiesen más caballos, pero para el pueblo es suficiente, “la
joya de la corona”; es un lujurioso ejemplar, provocador de
lenguas y tormento de yeguas sin recelos.
Su orgulloso dueño Tayel Aruma, lo cabalga y disfruta como
ningún montador profesional; se especula en el pueblo sobre las
virtudes del ejemplar frente a los comportamientos irregulares de
su dueño que, incluso, olvida la responsabilidades nocturnas
matrimoniales para que, sus vecinos, bastante golosos, pudiesen
aprovechar semejantes descuidos en cualquier parpadeo.
Tayel conoce sobre herrería y quehaceres veterinarios, al recibir
a Rayo de su padrino Tulio, un potrillo de nueve meses, el
mundo se le trastorna. El regalo le es dado por haber culminado
los estudios de abogado en la capital. A partir de ese momento el
caballo se convierte en su pasión de vida, su feliz prisión.
Un año después, Itsi a sus veintidós años, ve en Tayel al
hombre de sus sueños y se entrega a las delicias del amor,
contrariando la opinión de sus padres y no atendiendo los
mandatos religiosos de jurar amor eterno.
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Cuando el animal tiene cuatro años llega el empresario italiano
Albertini a negociar el ejemplar, pues sabe de Rayo gracias a
referencias de un amigo. Las conversaciones duran dos días sin
llegar a ningún acuerdo, se escuchan las vociferaciones del
italiano diciendo.
Es imposible negociar con los indios latinos, no distinguen de
razones sino de emociones.
Quien sabe de emociones traduce mejor las razones porque
éstas vienen en el mismo empaque puntualiza otro kalkanés
al oírlo.
La oferta en dinero es muy alta, pero a Tayel lo conmueve la
historia de El Moro de José Manuel Marroquín; libro que debió
leer cuando cursaba segundo año de bachillerato, al realizar un
análisis literario del relato concluye que no es justo abandonar
los animales en la vejez. Él supone que al venderlo y cuando
Rayo entregue todo de sí, el empresario lo abandona o lo arroja
a pasar su vejez en cualquier rincón.
En Kalkan se habla del caballo con mucha persistencia, el
alcalde, en acto simbólico, lo declara propiedad municipal, razón
suficiente para no poderse vender a extranjeros. Tampoco es
ajeno a la celebración el cura, quien pronuncia un sermón ante
los feligreses y en compañía de unos misioneros procede a
consagrar al animal; algunos perros y gatos callejeros que se
acercan al ritual los espantan con el agua bendita.
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Días después de la ceremonia política-religiosa Itsi, en su
incomodidad, le advierte a Tayel.
Ya es hora de venderlo, lo sabes mi vida que es un animal
y muy fácil se puede echar a perder, nosotros no debemos
despreciar la fortuna que nos ofrecen.
No sólo los caballos se echan a perder, también las personas.
No lo venderé, por ahora, no pondré valor a mi “niño” grita,
imaginándose cómo habría sufrido Marroquín escribiendo El
Moro.
Itsi, nombre indígena que significa vida, lo abraza y comprende
aún más que las esperanzas de solucionar su situación
económica no están cercanas. Viven en precariedades y algún
dinero que les queda deben invertirlo en medicinas y otras
necesidades que le surgen al caballo, los alimentos para el hogar
no son abundantes, hay días en que pasan hambre; se dice en
las calles que de ésta historia García Márquez se alimentó para
escribir el Coronel no tiene quien le escriba, en torno no a un
caballo sino a un gallo.
Extraña ley rige a los hombres, caprichosos sentires se avecinan
cuando creemos tener certeza de algo; por ello en la vida
mercantilizada puede más el dinero que una promesa de
eternidad; Tayel tampoco es ajeno a ello, por más intenciones y
promesas que hizo, resulta inferior a sus palabras, le es
imposible negarse. Un empresario bogotano compra a Rayo por
un precio escandaloso.
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Con ese dinero se puede adquirir una isla y un avión se
dice en las calles del pueblo.
Tayel pacta con el dueño que cada tres meses visitará a Rayo,
también se acepta que cuando el caballo pierda su vitalidad, éste
retornará a poder de Tayel para darle un final bien diferente al de
El Moro.
Rayo se convierte en noticia nacional e internacional por ganar
todas las competencias en que participa. En el continente no
tiene rival, rápido pasa a ser símbolo nacional y esperanza de los
criaderos de caballos en el país.
Es enviado a Europa donde obtiene todos los galardones, es
llamado “el hijo del viento”. Gracias al precio pagado, Tayel vive
cual magnate de pueblo, hay tiempo para tener dos hijos, para
litigar casos perdidos, inocentes culpabilizados y culpables
alegando inocencias, así mismo dispone de algunos recursos
menores para apoyar criaderos de caballos criollos.
Seis años después de la venta, en octubre, Tayel tiene una
pesadilla con Rayo, el caballo pide auxilio y condena a Tayel por
su venta, ve a Rayo flaco, sin fuerzas dentro de un camión viejo
que lleva a otros cuatro vejetes y malolientes caballos que, en
tres días, serán historia y un buen trozo de carnes enlatadas. Un
bostezo lo despierta. Es así como Rayo clama por su antiguo
dueño.
A las ocho de la mañana hace maletas y en compañía de su
esposa e hijos salen para la capital a visitar a Rayo. La pesadilla
es bien clara para Tayel, Rayo lo está llamando con relinchos.
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Llegan al atardecer a la capital y sin tardanza van a casa del
empresario. Él los recibe como si los estuviera esperando, se
nota un ambiente curioso, hay algunas palabras entre las dos
familias comentando los últimos sucesos, políticos alzándose
con dineros, empresas privadas dispuestas a invertir en la salud
y en la educación, un negocio del futuro. De todo ello, algo
adicional no funciona, un secreto por develar.
Son invitados a comer, la cena se ve apetitosa, acompañada de
ensalada y una exquisita carne con aromas orientales, casi
enloquecedores; reconocen que nunca han comido carne más
deliciosa, cortesías van y vienen.
Hay un silencio, previo al suplicio, la tormenta llega a suprimir la
calma, cuando Tayel pregunta por Rayo, recibe una mirada del
empresario y su familia, dando a entender que algo se retuerce.
De pronto, Tayel observa un periódico, lo levanta y el titular a
ocho columnas explota a sus ojos como granadas “Rayo dice
adiós a este mundo”, al lado, una fotografía a color del hermoso
ejemplar con todos sus galardones y un extenso resumen de
victorias caballares.
Más abajo informa que el caballo fue atropellado por un camión
cuando era trasladado del jardín hípico a su casa; en la siguiente
página lee “Conmoción nacional ante el accidente y la muerte de
Rayo”.
En otro periódico encuentra titulares a ocho columnas donde
resaltan las diferentes carreras ganadas por “El hijo del viento” y,
al final, aparece la foto de Tayel. Por fin entiende que las líneas
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rectas, a veces, no son la solución sino la radicalización de un
problema.
Los ojos encharcados de todos miran a Tayel, pero él,
embriagado de poética y tragedia, se engulle otro pedazo de la
deliciosa carne para, justo en ese instante sentir y reconocer de
nuevo a su amigo.
Ya no hay dudas, quiere morir de felicidad, de abandono, de
desgracia, ahogarse en las lágrimas, atragantarse de tristeza; la
certeza endemoniada lo invade: La apetitosa carne que lleva a la
boca es la de su mejor amigo…Rayo.
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El$cazador$
Los mesías producen miedo, que
nos libren de todo aquel que
quiere salvarnos.
Todos los días se levanta a las cinco de la mañana, se moja la
punta de los dedos para pasarlos por los ojos, orina y toma
café negro para salir en búsqueda de su ctima.
Nahuel Aruma, cumple este ritual labor, es conocido en Kalkan
como el cazador de la regn. Algunas lenguas flojas hacen
comentarios forzados que lo sitúan como el único cazador
existente en los Andes Suramericanos. El escritor Mainqué así
lo empieza a registrar en su nuevo proyecto literario: Del
cazador sabremos por las literaturas laureadas que broten de
mis manos.
Alrededor de Nahuel existen muchos mitos, pues no hay mes
en que no traiga consigo un renacuajo, un pez de pantano, una
rata de alcantarilla, un pájaro, una lombriz, una zarigüeya o
cualquier otro animal doméstico; dentro de su colección de
pieles figuran dos de culebras, cinco de gallinas criollas, cuatro
de gallinazos e incluso la piel de una vaca, que luego de
pasar todo el día siguiendo un zopilote y al no poder
asegurarlo, se va a la finca de su hermano y sin pensarlo dos
veces de un tiro mata a la vaca predilecta.
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Esta pasión le cuesta alegatos con toda la familia, ellos no
pueden aceptar que fuera de no hacer nada interesante, se vaya
especializando en realizar daños en los pastizales y, en última,
a exterminar los animales domésticos del hogar. A estas
cantadas se hace el sordo, acostumbrado está a escuchar
regaños de su madre y de su padre.
Es oportuno mencionar que de sus amigos de andanzas se
conoce muy poco, la mayoría desertaron y se dedicaron a
otras actividades, dos se convirtieron en comerciantes, aquellos
en pescadores, mientras unos cuantos desempeñan, con una
exactitud impecable, el oficio de robar carteras en la capital; es
decir, de aquel grupo de amigos se destacan dos comerciantes,
tres pescadores, porque los demás al no encontrar empleos se
dedicaron al carterismo, a la política, al licor y a la vagancia
pueblerina, mostrando con ello lo mala gente que es el país para
con sus gentes.
Los estudios primarios los suspende un martes, día en que sale
de cacería con unos vecinos que, sin imaginar el desenlace, lo
invitan a conformar el grupo de cazadores, desde ese momento
olvida que el mundo es algo más que matar animales.
Para cazar lo se necesita verraquera y decisión, para
matar no se requiere ortografía ni saber multiplicar, es cuestión
de puntería le explica a su padre.
En adelante el cazador pasa al perfeccionamiento de su oficio, a
sobrevivir sin tener que estudiar. El cura del pueblo, quien
vela para no perder las almas venes, porque las viejas están
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descarriadas, no lo puede convencer para que deje esa labor
sin futuro ¿Cómo si el futuro fuese más necesario que el
presente?
Mire Nahuel, usted con 37 años ya es justo que se dedique a
otras labores, Dios no ve con buenos ojos a los perezosos y
mucho menos a quienes se la pasan matando indefensos
animales. No olvide hijo que te ven como un zángano en este
pueblo
Hay gentes que se dedican a recordarnos cosas que
deseamos olvidar describe Nahuel.
No siento pasión por la desigualdad, pero me ocupa tu
irresponsabilidad, puede trabajar, casarse, tener niños y ser un
ejemplo para la sociedad.
Vea padrecito, vaya con su joda a otra parte o dígaselo a otro
menos inteligente porque yo no quiero ser modelo, al fin y al
cabo todo cabrón que vive quiere ser un ejemplo, un líder, ser
alguien o algo, al contrario, yo deseo que nadie me imite ni
quiero servir de espejo, en cambio padrecito deje de dormir
con mi tía y tampoco se meta en la vida de los des sino
quiere pasarla mal.
El cura lo mira con impaciencia y sin confirmar o no el rumor le
cierra el confesionario. Un curioso que está al otro lado del
confesionario escucha todo el dialogo, atina