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Los límites al crecimiento, el cambio climático y la innovación

Authors:

Abstract and Figures

The purpose of this article is to analyze what the environment and its’ management represents in terms of social innovation; the restrictions that the environment and planet care imply, the actions that have been adopted, the ways in which the different companies have reacted and what the future still holds. We will present this analysis by using to main examples: on the first hand, the problem concerning the limits to growth; on the other hand, the problem of climate changes. The solutions that are being proposed, from the mitigation, the use of market incentives (prices and taxes), the creation of markets for the rights to pollution, the “geo-engineer” solutions, the impulse for technologic innovation, are all clear examples of the ways in which society is confronting the problem. Este artículo tiene como objetivo analizar lo que el medio ambiente y su gestión representa en términos de innovación social; las restricciones que el cuidado del medio ambiente y del planeta plantean, las medidas que se han adoptado, la forma en que las empresas han reaccionado y lo que nos depara todavía el futuro. Lo haremos utilizando dos ejemplos básicos: por un lado, el problema de los Límites al Crecimiento y por otro, el problema del Cambio Climático. Las soluciones que se están proponiendo, desde la mitigación, el uso de incentivos de mercado (precios e impuestos), creación de mercados de derechos de contaminación, soluciones “geo-ingeniereles”, impulso a la innovación tecnológica son claros exponentes de la forma en que la sociedad está enfrentándose al problema.
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ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura
Vol. 1 87 - 752 novie mbre-dicie mbre (2011) 1159 -1169 ISS N: 02 10-19 63
doi: 10.3989/arbor.2011.752n6011
LOS LÍMITES AL CRECIMIENTO,
EL CAMBIO CLIMÁTICO
Y LA INNOVACIÓN
M.ª Carmen Gallastegui Zulaica
Departamento de Análisis Económico I
Instituto de Economía Pública. UPV/EHU
mariacarmen.gallastegui@ehu.es
ABSTRACT:
The purpose of this article is to analyze what the en-
vironment and its’ management represents in terms of social inno-
vation; the restrictions that the environment and planet care imply,
the actions that have been adopted, the ways in which the different
companies have reacted and what the future still holds. We will pre-
sent this analysis by using to main examples: on the first hand, the
problem concerning the limits to growth; on the other hand, the
problem of climate changes. The solutions that are being proposed,
from the mitigation, the use of market incentives (prices and taxes),
the creation of markets for the rights to pollution, the “geo-engineer
solutions, the impulse for technologic innovation, are all clear exam-
ples of the ways in which society is confronting the problem.
KE Y WORDS:
Environment; social innovation; climate change; limits;
growth.
In t r o d u c c I ó n
Los economistas comenzamos a preocuparnos por la cues-
tión de la escasez de los recursos naturales hace ya mucho
tiempo. Jevons1 analizó la posibilidad de que hubiera una
escasez de carbón en Inglaterra. Malthus2 se preocupó del
aumento poblacional y la escasez de alimentos y no son los
únicos autores relevantes en esta área del pensamiento.
El análisis, más general del uso de los activos ambientales
ha sido, sin embargo, más tardío. Durante los sesenta, y
gracias básicamente al trabajo pionero de A. Pigou3, Bau-
mol y Oates4 llegamos a la conclusión de que disponíamos
de una buena estructura a través de la cual modelar la con-
taminación originada por las empresas. Durante los últimos
treinta años los economistas hemos aprendido, entre otras
cosas, que si bien las empresas son generadoras de efectos
externos, no son los únicos agentes que producen proble-
mas medioambientales. Los consumidores, con el uso ex-
cesivo de recursos naturales, la eliminación indiscriminada
de residuos, la generación de congestión en las carreteras y
sus efectos sobre la salud, y la emisión de CO2, somos otro
foco generador de problemas en el medio ambiente al que
necesariamente hay que tener en cuenta.
Sirva esta última reflexión como advertencia de que los
problemas ambientales se han convertido en algo tan acu-
ciante y, en muchos casos de naturaleza tan global que el
tipo de análisis y las medidas necesarias para abordarlos e
intentar solucionarlos son, hoy en día, mucho más sofisti-
cados. Además los esfuerzos analíticos y de modelización
que se están llevando a cabo reconocen la complejidad de
la tarea y la necesidad de análisis multidisciplinares.
Este artículo tiene como objetivo analizar lo que el medio
ambiente y su gestión representa en términos de inno-
vación social; las restricciones que el cuidado del medio
ambiente y del planeta plantean, las medidas que se han
adoptado, la forma en que las empresas han reaccionado
y lo que nos depara todavía el futuro. Lo haremos utilizan-
do dos ejemplos básicos: por un lado, el problema de los
Límites al Crecimiento y por otro, el problema del Cambio
LIMITS TO GROWTH, CLIMATE
CHANGE AND INNOVATION
RESUMEN: Este artículo tiene como objetivo analizar lo que el medio
ambiente y su gestión representa en términos de innovación social; las
restricciones que el cuidado del medio ambiente y del planeta plan-
tean, las medidas que se han adoptado, la forma en que las empresas
han reaccionado y lo que nos depara todavía el futuro. Lo haremos
utilizando dos ejemplos básicos: por un lado, el problema de los Lími-
tes al Crecimiento y por otro, el problema del Cambio Climático. Las
soluciones que se están proponiendo, desde la mitigación, el uso de
incentivos de mercado (precios e impuestos), creación de mercados
de derechos de contaminación, soluciones “geo-ingeniereles”, impulso
a la innovación tecnológica son claros exponentes de la forma en que
la sociedad está enfrentándose al problema.
PALABRAS CLAVE: Medio ambiente; innovación social; cambio
climático; límites; crecimiento.
ARBOR Vol. 187 752 noviembre-diciembre [2011] 1159-1169 ISSN: 0210-1963 doi: 10.3989/arbor.2011.752n6011
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LOS LÍMITES AL CRECIMIENTO, EL CAMBIO CLIMáTICO Y LA INNOVACIÓN
guíen las decisiones acerca de cuánto utilizar y cómo utili-
zar los bienes ambientales. El corolario inmediato es que, la
gratuidad, incentiva la utilización de cantidades excesivas
de estos bienes. Se produce una sobreexplotación e incluso
un agotamiento de recursos importantes para la vigencia
de los ecosistemas y la bio-diversidad.
La teoría de los bienes/males públicos desarrollada por
P. Samuelson6 en los sesenta constituye un buen anclaje
para entender porqué se producen ineficiencias si no hay
regulación a la hora de decidir qué pueden y no pueden
utilizar las empresas y los consumidores de los bienes y
servicios ambientales. Para Samuelson, los bienes públicos a
diferencia de los bienes privados, son aquéllos que presentan
dos características básicas, la no rivalidad en el consumo y
la imposibilidad de exclusión. El clima de la tierra es un bien
no rival en el consumo y nadie tiene posibilidad de excluirse
del mismo. P. Samuelson probó, además, que en presencia de
bienes públicos se produce una infraprovisión de los mismos
por parte de los mercados. En el caso del CC esto se concreta
en el hecho de que no se puede confiar en que el mecanismo
de mercado provea un clima de la tierra estable.
Otra forma de visualizar el problema del medio ambiente
es la seguida por A. Pigou quien modeló la contaminación
como un efecto externo negativo. En su concepción las
empresas, a la hora de tomar sus decisiones de producción
y de utilización de factores productivos, maximizan sus
beneficios privados. Al no tener en cuenta el efecto de
sus acciones sobre el resto del sistema, generan efectos
externos (polución y eliminación de residuos) sin que los
costes que estos efectos generan estén incluidos en sus
procesos de decisión. La solución propuesta por Pigou cae
de su peso. Se trata de que estos efectos externos sean
“internalizados”, de forma tal que se generen los incenti-
vos correctos para que los agentes económicos tomen en
cuenta todos los costes, tanto internos como externos, que
sus decisiones ocasionan.
Inicialmente el análisis de este tipo de fenómenos se rea-
lizaba en contextos de equilibrio parcial y teniendo en
cuenta sólo los flujos de las emisiones. Además el contexto
utilizado era estático. Los desarrollos en diversas direccio-
nes no se hicieron esperar.
El trabajo pionero de W. Baumol y Oates7 sentó las bases
para poder llevar a cabo el análisis teórico en un marco
Climático (CC). Ambos están relacionados en tanto que las
emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y creci-
miento económico tienen una correlación positiva.
El artículo está organizado como sigue. Después de esta
breve introducción, la sección II desarrolla algunos elemen-
tos teóricos que pueden ilustrar el análisis. La sección III
analiza la teoría de los Límites al Crecimiento desarrollada
en los dos Informes Meadows et al.5, mientras que la IV
se dedica a examinar el problema del Cambio Climático y
sus posibles soluciones. En la sección V se aborda de forma
somera la problemática de las políticas ambientales y la
última sección está dedicada a Reflexiones finales.
1. eL e n f o q u e t e ó r I c o
Las actividades económicas tienen lugar, y son parte, del
sistema que constituye la tierra y la atmósfera. Este siste-
ma denominado “el medio ambiente natural” tiene a su vez
otro medio ambiente: el resto del universo. Las interdepen-
dencias entre la economía y el medio ambiente son múlti-
ples. Las empresas obtienen factores productivos del medio
ambiente: agua, aire, minerales, recursos pesqueros y, una
vez que se producen los bienes de consumo y los servicios
demandados por el mercado, los humanos depositamos
residuos cumpliendo, por tanto, el medio ambiente con
otra importante función: la de receptor de estos residuos.
El medio ambiente es un sistema cerrado y las leyes de
la termodinámica indican que intercambia energía, pero
no materia, con su propio medio ambiente. Esto, que a
menudo olvidamos los economistas, constituye una ley
básica importante.
Las empresas productoras de bienes de consumo y de
bienes de inversión, los consumidores individuales que
demandamos todo tipo de bienes y servicios, y el medio
ambiente, con sus servicios recreativos, de proveedor de re-
cursos productivos y de receptor de residuos, interaccionan
entre sí de formas muy variadas.
Además, muchos de los factores productivos utilizados por
las empresas constituyen recursos para los que no existen
derechos de propiedad asignados. Como consecuencia la
inexistencia de mercados implica que no hay precios que
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poner de evaluaciones de todos los costes y beneficios lo
que, a su vez, obliga a conocer las funciones de utilidad
y las funciones de coste de todas las empresas y consu-
midores, deberíamos buscar otro objetivo ambiental y no
necesariamente el logro de la eficiencia. El cambio de pa-
radigma de la eficiencia a la eficacia es sustancial. Como
ejemplo supongamos que un ayuntamiento conoce que, a
partir de un cierto nivel de emisiones, la contaminación
generada por una empresa produce daños perversos en la
salud de sus vecinos. Decide, con el consejo experto de los
que conocen la relación entre salud y emisiones, cual es el
nivel de emisiones que evitaría los daños sobre la salud y
decide poner como objetivo que este límite de emisiones
no se supere.
Se trata, en estas circunstancias, de averiguar, qué instru-
mentos son capaces de conseguir los estándares ambien-
tales incurriendo en un coste mínimo; o, en otras palabras,
se trata de investigar cuales son los instrumentos que
satisfacen la propiedad de ser “coste efectivos”.
Los resultados no se hicieron esperar demostrándose que
los instrumentos de mercado, cánones, impuestos y algu-
nos más novedosos cumplían con esta propiedad.
Se probó, también, que se quería recurrir a los instru-
mentos más modernos de “permisos” de contaminación y
de creación de mercados para estos permisos, la posibilidad
de que éstos pudieran ser negociables o intercambiables
entre empresas, permitiría que los resultados fuesen satis-
factorios desde el punto de vista económico.
Hoy existe un consenso a la hora de reconocer la su-
perioridad, en términos de efectividad en costes, de los
instrumentos de mercado. Se trata de admitir, primero,
que las empresas no tienen porqué ser idénticas en cuanto
a los costes que incurren a la hora de reducir sus niveles
de emisión, y segundo, de conseguir que, aceptando estas
diferencias, se logre un sistema que permita reducir las
emisiones globales de la forma menos costosa para la
sociedad. Para ello interesa que las empresas, para las que
resulten más barato reducir sus emisiones lo hagan en
mayor cuantía que aquéllas para las cuales la reducción
es más costosa.
Al mismo tiempo que estos resultados se trasladaban a
los responsables políticos las empresas, conscientes de
de equilibrio general donde las empresas generan efectos
externos (polución) de naturaleza pública (se puede su-
mar la contaminación que realizan todas y cada una de
las empresas sin importar la fuente de donde proceden
las emisiones) y donde los consumidores y las propias
empresas sufren las consecuencias que la suma de todos
los residuos emitidos generan sobre sus funciones de pro-
ducción y de utilidad.
Cuando en lugar de tener en cuenta sólo las emisiones
flujo se tienen también en cuenta los efectos stock (mu-
chos de los contaminantes perviven en el medio en que
se depositan y se acumulan a lo largo del tiempo convir-
tiéndose en un stock de polucionantes), el análisis es algo
más complejo, en tanto que requiere de una aproximación
dinámica, pero las enseñanzas básicas que aprendimos con
Pigou, Baumol y Oates, aunque precisan de matizaciones,
siguen siendo válidas.
Similarmente cuando la contaminación ocasionada por las
empresas no es de naturaleza pública, lo que implica la
“fuente emisora” importa y nos enfrentamos a un vector de
variables que representan la contaminación de cada empre-
sa, las conclusiones varían y en lugar de un único impuesto
Pigouviano es necesario disponer de un vector de impuestos,
dependiendo del daño que las emisiones de cada fuente oca-
sionan. La solución de internalización de los costes externos
sigue utilizando “precios” (impuestos) pero, en lugar de un
único impuesto son necesarios varios tipos diferentes.
Sirvan estas ideas como ilustración de que en el área de
la economía ambiental la caracterización de la polución
como efecto externo y en ocasiones como “mal público”
produjo innegables frutos.
1.1. La aproximación de estándares y el teorema
de coste mínimo
Una vez constatado que conseguir resultados “eficientes”
en el sentido de W. Pareto8, en un contexto en que existían
efectos externos era muy difícil por no decir imposible, la
economía se planteó la necesidad de formular objetivos
medioambientales que lograran una eficacia ambiental sin
necesidad de llegar a la eficiencia.
La respuesta fue inmediata. Si conseguir eficiencia es muy
costoso en términos de información, al ser necesario dis-
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de empleo a nivel global es una visión que no puede ser
descartada.
Se han adelantado argumentos en el sentido de que re-
glamentaciones ambientales excesivamente severas, que
hacen aumentar los costes de producción de las empresas
podían generar movimientos de las empresas de unas zo-
nas a otras. Sin duda esta consideración es relevante, pero
quizá más en teoría que en la práctica. A fin de cuentas,
parece probado que los requisitos ambientales sólo en
ocasiones muy especiales presentan las características de
ser determinantes a la hora de elegir una determinada
localización.
Por otro lado, la política ambiental, en sus aspectos más
centrales, está dictada hoy desde la UE por lo que las
implicaciones, en términos de localización de empresas,
dentro de la zona geográfica de la UE ha dejado de ser
relevante. Hay un argumento, eso sí, que puede afectar
a zonas del planeta menos desarrolladas y es preciso
tener en cuenta; el denominado efecto del “garbage
out of my garden”. Cuando el tipo de efecto ambiental
reúne las características de “bien privado” –hay rivalidad
en el consumo y posibilidad de exclusión–, los análisis
teóricos son distintos que cuando las emisiones tienen
las características de bien/mal público. El ejemplo más
claro lo constituye la “lluvia ácida” causada por emisio-
nes de SO2 o la eliminación de residuos de naturaleza
radioactiva. En el primer caso es evidente que el efecto
externo causado es de naturaleza rival. Si la lluvia ácida
cae en los bosques de la Selva Negra no perjudica a los
bosques de otras zonas limítrofes. El tipo de solución que
hay que buscar ante esta situación es distinta a la resul-
tante cuando las emisiones tienen la naturaleza de bien
público. El ejemplo de los residuos radiactivos es también
ilustrativo. Se trata de un efecto externo de naturaleza
“desplazable”. Los residuos radiactivos que han viajado
para ser enterrados en los cementerios construidos a tal
fin o los que viajan a países menos desarrollados que
están dispuestos a admitirlos si se les paga por ello,
constituyen un ejemplo. Si nadie quiere la basura dentro
de sus márgenes territoriales y si, para depositarlo en
algún lugar, es preciso pagar por ello aparece, además
de la variable espacio, la variable nivel de renta y con
ella los problemas redistributivos a los que todavía no
hemos hecho referencia, pero que son, sin lugar a dudas,
importantes.
que principios como el que “contamina paga” o el “prin-
cipio de precaución” aparecían en la escena económica y
ambiental comenzaran a tomar en cuenta el hecho de que
debían cambiar su comportamiento con respecto al medio
ambiente. Aparecieron propuestas que se materializaron
en lo que se ha denominado en la literatura los “acuerdos
voluntarios”; el Gobierno fija los objetivos ambientales,
pero permite que sean las propias empresas las que deci-
dan cómo se adaptan para poder cumplir con los mismos.
Aparecen también otras alternativas. Por citar sólo algu-
nas, la aproximación que implica utilizar la información
de forma tal que sean las propias empresas, las que de-
seosas de mantener una “reputación” ambiental adecuada
decidan controlar sus emisiones. Tener una credibilidad
de agente “verde” o “ambientalmente responsable” puede
aportar beneficios netos.
La investigación en este campo, avanzó de forma rápida.
No basta con conseguir que los resultados sean eficaces
en un contexto estático, sino que es preciso lograr el
difícil objetivo de la “eficiencia dinámica”. Este objetivo
aparece ligado al hecho de la renovación tecnológica
y al uso de las tecnologías limpias. La elección de los
instrumentos de acción debe tener en cuenta que lo que
interesa es no sólo que las empresas reduzcan, de forma
eficaz y minimizando costes, sus emisiones actuales sino
que, además, se vean incentivadas a efectuar cambios en
sus procesos productivos de forma tal que sus emisiones
futuras se vean reducidas. Los instrumentos ambientales
deben ser juzgados atendiendo a este principio de la efi-
ciencia dinámica y no todos los utilizados en la práctica
lo consiguen. El mismo principio se puede aplicar a los
consumidores.
Esta descripción estilizada de lo que se ha avanzado en
economía ambiental y en el terreno de la política ambien-
tal no pretende hacer justicia a toda la literatura existente.
Pero hay una última cuestión de interés.
Las políticas ambientales han sido vistas, durante dema-
siado tiempo, como una limitación para el logro del cre-
cimiento de las empresas, la generación de empleo y la
obtención de beneficios. Esta visión resulta, a mi entender,
demasiado negativa y pesimista. La otra cara de la mone-
da, la posibilidad de que la protección ambiental genere
nuevas oportunidades de negocio, permita la búsqueda
de nuevos nichos de mercado y sea incluso generador
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nominado World 3, tuvieron, quizá, un menor impacto,
pero paradójicamente fueron también sino más creíbles
sí, al menos, consideradas como menos alarmistas para un
subconjunto de la población y de los políticos preocupados
por el logro de sendas de crecimiento sostenibles y por las
extralimitaciones que el comportamiento humano origina
en el medio natural.
Los años transcurridos entre el primer y el último Infor-
me han sido cruciales para el análisis de los problemas
ambientales y de los recursos naturales, años en los que
se han puesto sobre el tapete problemas tan globales y
vitales como el del agujero de la Capa de Ozono, la es-
casez de recursos hídricos en ciertas zonas del planeta,
el Calentamiento Global, la desertización y la erosión o
la pérdida de biodiversidad, por citar algunos de los más
importantes.
El último Informe, titulado “Los Límites del Crecimiento 20
años después” aborda la misma cuestión que los autores
se plantearon en el estudio del año 1972, utilizando un
modelo estadístico más completo y con interrelaciones
más sofisticadas y llegando a conclusiones muy preocu-
pantes.
Su ámbito de aplicación es el planeta Tierra y los datos
que utilizan se refieren, por tanto, al contexto más macro
y agregado posible: el mundo en su conjunto.
3. La s eXt r a L I m Ita cIon e s
El rápido crecimiento demográfico y económico, la ace-
leración en el crecimiento, el cambio rápido, junto con la
existencia de barreras o límites que impiden el correcto
funcionamiento de los sistemas naturales dinámicos y la
posibilidad de errores de percepción en las respuestas en-
caminadas a mantener el sistema dentro de sus límites, son
las tres condiciones necesarias y suficientes para que se
produzca una extralimitación.
No siempre las extralimitaciones son lesivas sino que cons-
tituyen, en numerosas ocasiones, un fenómeno común que
adopta numerosas formas. Ocasionalmente surge el poten-
cial de una extralimitación catastrófica que confronta a
la humanidad con consecuencias potenciales sumamente
La eficacia ambiental, la eficiencia económica y la equidad
o los aspectos distributivos no siempre funcionan en la
misma dirección. Por ello, a menudo no basta con una úni-
ca política sino que es preciso diseñar paquetes de medidas
para poder “compensar” los efectos distributivos que las di-
versas políticas imponen. También es verdad, sin embargo,
que las restricciones que la consecución de un medio am-
biente saludable exige, generan oportunidades de negocio,
incentivos a cambiar de tecnologías que pueden conseguir
que las empresas no sólo sean ambientalmente más “amis-
tosas” sino también más eficaces desde una perspectiva
exclusivamente económica. Tampoco puede olvidarse las
actividades de investigación y desarrollo que el cuidado del
medio ambiente está impulsando. Este tipo de argumentos
aparecen recogidos en Gallastegui y Escapa9.
2. Lo s Lím I t e s a L cr e c I m I e n t o
El primer Informe Meadows acerca de los Límites al Creci-
miento publicado en 1972 a instancias del Club de Roma
constituyó un aldabonazo que abordó las implicaciones
del crecimiento poblacional y del crecimiento económico
para los servicios y activos proporcionados por el planeta
Tierra.
El Informe, criticado por muchos, y alabado por otros, fue
desde el punto de vista económico, objeto de controver-
sias en tanto que no incluía en su formulación variables
económicas como los precios de los factores naturales,
ni las posibilidades de sustitución entre el capital creado
por el hombre y el capital natural. La confianza de los
economistas en estos procesos de sustitución así como
en los avances tecnológicos que los incrementos en pre-
cios de las materias primas iban a precipitar, debilitó, por
decirlo de forma suave, las predicciones más negativas
del Informe.
Treinta años después, Meadows et al.10, retomaron el aná-
lisis de las interacciones entre crecimiento de la pobla-
ción, crecimiento económico y los límites que los activos
naturales del planeta imponen, aceptando muchas de las
críticas que su Informe preliminar había suscitado.
Sus posiciones, más matizadas y obtenidas a través de
la utilización de un modelo de dinámica de sistemas de-
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tasas de crecimiento naturales de los recursos considerados.
No se puede capturar, cazar o talar más que lo que los recur-
sos subyacentes crezcan de forma intrínseca y natural. Es el
concepto de sostenibilidad más antiguo y menos ambiguo.
Segunda
Para todos los recursos no renovables (combustibles fósiles,
minerales, aguas freáticas, fósiles...) la tasa de consumo
sostenible es siempre igual o inferior a la tasa a la que un
recurso renovable lo pueda sustituir12. Esta regla no es tan
intuitiva como la primera y ha de enfrentarse al hecho de
que, en el límite, los recursos no renovables realmente no
existen. Los avances tecnológicos y los costes y precios
siempre harán posible que puedan ser sustituidos por otros o
que llegar al agotamiento sea difícil aunque no imposible.
Tercera
Para los contaminantes, la tasa de emisión sostenible ha
de ser menor o igual a la tasa a la que el contaminante
puede ser reciclado, absorbido o neutralizado en su su-
midero.
Comprobar que la gestión le exige garantizar que las tres
reglas de Daly se cumplan fuente por fuente, sumidero por
sumidero y recurso por recurso.
La forma en que este tipo de análisis se ha ido concretan-
do en la literatura es a través de los cálculos de la carga
humana sobre el Medio Ambiente también denominada
“Huella Ecológica” (M. Wackernagel)13 que evalúa “el im-
pacto total de la humanidad en la naturaleza”. La Huella
ecológica debe tener en cuenta todos los efectos, es decir
debe incorporar en su definición desde la extracción de
recursos a la destrucción de la biodiversidad pasando por la
emisión de contaminantes, el consumo de energía o la ur-
banización de los terrenos vírgenes así como la destrucción
de la biodiversidad. Esto implicaría que todas las demandas
humanas sobre el ecosistema se convertirían en un número
equivalente de hectáreas necesarias para sostener el servi-
cio ecológico prestado por un tiempo indefinido.
El deterioro ecológico podría medirse utilizando la conoci-
da expresión IPAT que se concreta en la fórmula:
I = P.A.T.
peligrosas que, además, exigen mucho tiempo para que
puedan ser subsanadas.
Las proyecciones demográficas, las proyecciones económicas
y la capacidad de carga de nuestro hábitat, constituyen los
tres elementos básicos que han de ser tenidos en cuenta en
una perspectiva sistémica que permita acercarse a conocer los
Límites al Crecimiento. Para sostener el crecimiento económi-
co y demográfico del mundo o de un área geográfica concreta
la lista de inputs necesaria es larga y diversa. En el informe
Meadows esta lista aparece clasificada por categorías:
Categoría 1: Se incluyen todas las necesidades físicas
que sostienen la actividad biológica e industrial. En esta
categoría deben incluirse factores como:
• tierras fértiles,
• minerales
• metales,
• energía,
• clima moderado,
• sistemas ecológicos capaces de absorber residuos.
Categoría 2: Se incluyen las necesidades sociales:
• paz y estabilidad social,
• justicia y seguridad personal,
• dirigentes honestos y de amplias miras,
• educación y mentalidad abierta a nuevas ideas,
• disposición a admitir errores,
• disposición a experimentar,
• bases institucionales adecuadas.
Una forma que sirve para funcionar con estas categorías y
ayuda, al mismo tiempo, a definir los límites sostenibles del
caudal productivo, del caudal de energía y de los materia-
les, es la propuesta por H. Daly11 . Se resume en tres reglas
que han de cumplirse si no se desea llegar a “extralimita-
ciones” que puedan originar resultados catastróficos.
Las reglas son las siguientes:
Primera
Para todos los recursos renovables (los que están sujetos a sus
propias leyes de reproducción y crecimiento) es preciso que
las extracciones o capturas no sean nunca superiores a las
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nomía material en expansión con la capacidad de carga
limitada de la Tierra y cómo se adaptaran a ella en los
próximos decenios?
Según los autores de “Los Límites del Crecimiento” hay
pruebas evidentes de que la sociedad mundial ha superado
ya su capacidad de carga por lo que la pregunta relevante
sería, ¿qué política incrementará las posibilidades de una
transición suave de retorno a los límites planetarios?
Las preguntas que pretende contestar World3 tienen su
analogía en las que ahora constituyen una preocupación
para muchos científicos y, en particular, para los que tra-
bajan en cuestiones de Cambio Climático.
En términos del Cambio Climático (CC), paradigma de al-
teración en el clima de la tierra generado por las emisio-
nes humanas de gases de efecto invernadero (GEI), nos
preguntaríamos: ¿qué políticas o que combinación de po-
líticas hemos de poner en práctica para conseguir que
las emisiones no superen los 450ppm de forma tal que
podamos garantizar (con la inherente incertidumbre en
estas materias) que la temperatura media del Planeta no
experimente un ascenso superior a los 2º centígrados? Esta
cuestión se aborda en la próxima sección.
4. La e c o n o m í a d e L ca m b I o cL I m á t I c o
La teoría económica aplicada al análisis del CC es clara y
contundente. El cambio en el clima de la tierra constituye
un fracaso de mercado, bien porque se considera que las
emisiones de GEI y en particular de CO2 generan efectos
externos perniciosos que tiene efectos de naturaleza glo-
bal, bien porque el Clima de la Tierra se modela como un
bien público y la estabilidad del clima está en peligro por-
que los bienes públicos de naturaleza global constituyen,
tal y como antes se ha mencionado, ejemplos típicos donde
se producen fracasos de mercado14. Las soluciones a este
fracaso no son sencillas.
Se ha optado, al menos en el caso en que Europa se ha
involucrado de forma más activa, por el logro de acuerdos
“vinculantes” o de mecanismos que obliguen a los países
a adoptar decisiones vinculantes en torno al recorte de
las emisiones.
Donde,
I = huella ecológica o impacto
P = Población
A = Nivel de abundancia
T = Daño causado por las tecnologías empleadas para sos-
tener esa abundancia
Afortunadamente el margen de mejora existente para re-
ducir este deterioro ecológico es asombroso o, en otros
términos, el impacto humano en las fuentes y sumideros
del planeta podrían reducirse en un grado elevado.
Sin embargo, no es tan fácil elegir entre las distintas posi-
bilidades a no ser que el análisis que se lleve a cabo pase de
ser un análisis estático a contemplar la vertiente dinámica
que los problemas de explotación de los recursos naturales
plantean. En lugar de un análisis de factor a factor es pre-
ciso llevar a cabo un análisis del conjunto del sistema. Y
esto es precisamente lo que Meadows et al., abordaron en
su último trabajo. El modelo World3 utilizado es complejo
y hace un seguimiento de magnitudes como la población,
el capital industrial, la contaminación persistente y la su-
perficie de tierra cultivada. En el modelo, las magnitudes
varían a través de variables flujos (tasa de natalidad y
defunción, inversiones y amortizaciones, emisión y asimi-
lación de contaminación, erosión del suelo, calificación de
terrenos para usos urbanos e industriales, etc.).
Se contemplan, además, interrelaciones entre las dis-
tintas variables y entre las diferentes relaciones. Así,
un cambio poblacional puede originar un cambio en la
economía, lo que a su vez afectará a las tasas de morta-
lidad y de natalidad. El modelo incluye, por tanto, ciclos
de realimentación admitiendo que no todas las relaciones
tienen que ser lineales (por poner un ejemplo: si los con-
sumidores eligen primero los productos de menor coste
y las empresas minimizan los costes de producción, las
últimas tierras que se dediquen al cultivo serán las menos
fértiles y el coste de los alimentos aumentará de forma
no lineal).
El modelo incluye también la posibilidad de desfases y
retardos.
La pregunta central que World3 pretende contestar es:
¿Cómo van a interactuar la población mundial y la eco-
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LOS LÍMITES AL CRECIMIENTO, EL CAMBIO CLIMáTICO Y LA INNOVACIÓN
La figura 1 aborda esta terminología tratando de abarcar
desde el sistema energético a la cadena energética, pasan-
do por la energía primaria.
En la práctica esto ha significado la definición y aprobación de
Protocolos (Kyoto), la existencia de una Cooperación parcial,
el desarrollo de Mecanismos de Acción Limpia, y la constitu-
ción de nuevos mercados donde se intercambian derechos a
contaminar basados en el sistema de “cap” and “trade”.
Pero todos estos desarrollos no son suficientes. Sería nece-
sario, además, políticas que diseñaran y crearan Consejos
Público-Privados, la incorporación del Clima de la Tierra y
el efecto de las emisiones en las decisiones de las empresas,
de los organismos públicos y en la sociedad civil. Y, obvia-
mente, será también preciso desarrollar la innovación tec-
nológica que permita descubrir alternativas a través de las
que se pueda proteger el clima, a través de métodos como
los de Captura y Secuestro de Carbono o las propuestas de
fertilización de los océanos y otras propuestas englobadas
bajo el nombre de “Soluciones Geo-ingenieriles” sobre las
que se está investigando mucho en la actualidad.
La política educativa y formativa con los cambios en los
CV académicos, el aprendizaje de una gestión eficiente, en
términos ambientales, en los centros escolares, universi-
tarios (experiencias en este sentido no faltan) constituyen
también alternativas imprescindibles.
El mayor contacto con la naturaleza de las generaciones
más jóvenes y una reflexión serena en torno a la cuestión
del crecimiento económico, su correlación con las emisio-
nes, los niveles de calidad de vida y de PIB per cápita son
también imprescindibles.
4.1. La importancia de la energía
Detrás del CC se encuentra el cambio del paradigma ener-
gético. Esta idea, ampliamente aceptada. Pero no podrá
hacerse sin cambiar el contexto de las políticas económi-
cas y ambientales existentes. Los aspectos decisivos, a mi
juicio, no son la tecnología o la escasez de recursos, sino
las instituciones, reglas, mecanismos de financiación así
como las regulaciones necesarias para conseguir que los
mercados operen en apoyo de la energía necesaria para
garantizar un desarrollo sostenible.
Avanzar hacia combustibles con menos carbono va contra
la abundancia relativa de recursos fósiles: carbón, el más
abundante, seguido por el petróleo y el gas natural. Des-
carbonizar implica deshacerse del carbono en exceso.
FIGURA 1. UN EJEMPLO DE LA CADENA ENERGÉTICA DESDE LA
EXTRACCIÓN A LOS SERVICIOS
Sistema energético Sector energético
Extracción y tratamiento Mina de carbón
Energía primaría Carbón
Tecnologías de conversión Central termoeléctrica
Planta de cogeneración
Tecnologías de distribución Red
Energía final Electricidad
Tecnología de uso final 1 Sistema de arco eléctrico
Energía útil Calor de fusión
Tecnologías de uso final 2 Horno
Servicios energéticos Producción de acero
Fuente: Informe Mundial de la Energía. Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo. Madrid, abril 2001.
Durante los últimos 30 años, el PIB mundial creció en una
tasa próxima al 3% anual en promedio, mientras que las
emisiones de carbono crecieron la mitad de rápido. Así, el
cociente entre emisiones y dólares de PIB (la intensidad
de carbono) cayó en torno a 1,5% al año. Para que las
emisiones globales sean las mismas dentro de 50 años, la
intensidad de carbono deberá disminuir igual de rápido que
el crecimiento de la economía.
Por supuesto dicha tarea requerirá nueva ciencia y nueva
ingeniería para recortar los costes y afrontar los problemas
que acompañan inevitablemente el empleo de nuevas tec-
nologías. Pero mantener las emisiones dentro de cincuenta
años en su nivel actual, sin estrangular el crecimiento es
un resultado deseable y díficil. Por eso la pregunta de
¿qué conjunto de políticas proporcionarán el resultado
perseguido? sigue siendo relevante.
Es imprescindible disponer de instituciones que transmitan
de manera fiable un precio de las emisiones de carbono pre-
sentes y futuras. A fin de cuentas ninguna tecnología podrá
nunca competir contra la “alternativa” de liberar gratis el
CO2 en la atmósfera. Y esto, pormismo, puede no ser
suficiente. Es posible que los Gobiernos precisen además es-
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M.ª CARMEN GALLASTEGuI zuLAICA
sar acciones para resolverlos han servido para desarrollar
mecanismos de actuación que, en sí mismos, constituyen
innovaciones que benefician a la sociedad. De no saber
qué hacer ante la pérdida de recursos que imponía límites
al crecimiento del PIB o cómo abordar el problema del
cambio climático hemos pasado a situaciones en las que
en Europa existen mecanismos innovadores que permiten
que los agentes económicos intercambien sus derechos
de emisión. Los mercados de cap and trade. “Cap” porque
se establece un límite a las emisiones y “trade” porque
se permite que los permisos, que se distribuyen como
derecho a emitir y que no pueden sobrepasar en total al
“cap” decidido, puedan ser intercambiados en un mercado
están funcionando. Se han desarrollado, además, nuevas
instituciones y reglas. Por citar las más importantes, el
establecimiento de derechos de propiedad sobre áreas
medioambientes de propiedad común, la zonas econó-
micas exclusivas (ZEE) en los océanos o la creación de
mecanismos de valoración para bienes en principio in-
tangibles.
Y hay más. Las eco-etiquetas, las organizaciones ecolo-
gistas que luchan por preservar valores como la biodiver-
sidad, el clima de la tierra, la calidad de las aguas de los
océanos, etc., sin olvidar los progresos tecnológicos y las
soluciones geo-ingenieriles que la necesidad de preser-
var el clima de la tierra están propiciando. La captura y
secuestro de carbono, la fertilización de los océanos, la
construcción de cementerios de residuos, el reciclaje...;
todas estas acciones, inconcebibles hace menos de 50
años, han sido posibles gracias a que la sociedad se ha
dado cuenta de que preservar los flujos y beneficios que
el planeta tierra nos proporciona es tan importante para
nuestro bienestar como preservar el flujo monetario en
el sistema económico para conseguir mantener el creci-
miento y el progreso económico. Y no olvidemos todo lo
que se ha ido construyendo en torno al concepto de sos-
tenibilidad, concepto que en su acepción original surgió
como respuesta al agotamiento de los recursos naturales
y al peligro evidente de que las generaciones futuras no
iban a poder disfrutar de los mismos recursos que los
que hemos disfrutado las generaciones precedentes y las
presentes.
timular la comercialización de tecnologías bajas en carbono
para elevar el número de opciones competitivas disponibles
en el futuro (eólica, fotovoltaica, coches híbridos...).
Éste es un tema que junto con otros aspectos está tratado
en (Gallastegui y Chamorro)15.
5. La s p o L í t I c a s y L o s a g e n t e s Imp L I c a d o s
La respuesta a la pregunta planteada al final de la sección
III y otras muy similares requiere tener en cuenta numerosos
aspectos lo que hace que tanto el problema de los Límites al
Crecimiento como el del Cambio Climático hayan de abor-
darse de forma multidisciplinar. Se trata de utilizar modelos
globales para predecir resultados globales a nivel del Planeta
Tierra. Dentro de estos modelos globales existen distintas al-
ternativas cuando se desea incorporar aspectos económicos,
energéticos, ambientales, demográficos... La diferenciación
puede establecerse en términos de qué aspectos son incor-
porados y cuáles dejados fuera del análisis, pero también en
términos de la metodología utilizada en su elaboración. No
entraré en este análisis por problemas de espacio.
En el caso de estudio del Cambio Climático, por ejemplo,
modelar el sector energético en detalle es crucial. La in-
novación que este proceso ha hecho surgir en diferentes
sectores ha sido inmensa. Pero es que, además, la con-
cienciación social que se ha producido y las decisiones
adoptadas por muchos ciudadanos responsabilizados con
el tema permite decir que la innovación ha tenido éxito
gracias a la participación que la demanda selectiva de
los consumidores informados ha tenido en el proceso. Sin
olvidar, claro está, los procesos de incentivos que el sector
público ha puesto en marcha, como los planes RENOVE.
co n c L u s I o n e s
Este artículo ha pretendido ilustrar cómo el conocimiento
de los problemas ambientales y la necesidad de impul-
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LOS LÍMITES AL CRECIMIENTO, EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA INNOVACIÓN
NOTAS
1 Jevons, W. S. (1865): The coal question:
An inquiry Concerning the Progress of
the Nation and the Probable Exhaus-
tion of our Coal Mines, Flux, W. (ed).
2 Malthus, T. R. (1798): Ensay sobre el
principio de la población.
3 Pigou, A. (1920): The Economics of
Welfare, London: MacMillan.
4 Baumol, W. J. y Oates, W. E. (1988):
The Theory of Environmental Policy,
Externalities, Public Outlay and the
Quality of Life, Prentice Hall, En-
glewood Cliffs, NJ.
5 Meadows, D. H.; Meadowns, D. L.;
Randers, J. y Beheren, W. W. (1972):
Limits to growth, Potomac Associates,
New York.
Meadows, D.; Randers, J. y Meadows,
D. (2004): Limits to growth: the 30 year
update, Chelsea Green Publishing.
6 Samuelson, P. (1947): Foundations of
Economic Analysis, Cambridge, Mass.,
Harvard University Press.
7 Op. cit.
8 Pareto, V. (1897): Cours d’Economie
Polique, Lausanne.
9 Gallastegui, M.ª Carmen y Escapa, Mar-
ta (2007): “El Medio Ambiente y las
Empresas ¿Oportunidad o Restricción?”,
Papeles de Economía Española, n.º 112.
10 Op. cit.
11 Daly, H. E. (1974): “The economics of
the steady state”, American Economic
Review, 64(2).
12 Un tanque de petróleo se consumi-
de forma sostenible sólo si parte
de los beneficios obtenidos con su
uso se invierten sistemáticamente en
parques eólicos, placas fotovoltaicas,
plantaciones de árboles, de forma tal
que cuando el petróleo se haya ago-
tado todavía esté disponible un flujo
equivalente de energía renovable.
13 Wakerganel, M. y Rees, W. (1996):
Our Ecologial Footprint: Reducing the
Human Impact on the Earth, New So-
ciety Publishers, Gabriola Island, Bri-
tish Columbia.
14 Stern, N. (2008): “The Economics of
Climate Change”, American Econo-
mic Review, 98 (2).
15 Gallastegui, M. Carmen y Chamo-
rro, J. M. (2008): Medio Ambiente
y la Necesidad de Acuerdos Interna-
cionales. Tratado de Regulación del
Sector Eléctrico, vol. 2, Ed. Thomp-
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Recibido: 30 de junio de 2010
Aceptado: 31 de octubre de 2010
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Article
Full-text available
This study explores the progress of social innovation research in a public sector context by systematically analyzing its existing body of knowledge to identify areas of societal impact and reveal areas of limitations and potential further research. The findings revealed that most of the studies on social innovation in the public sector are conceptual in nature. The article presents propositions based on the diagnosed limitations of research in the area.
Article
Full-text available
A mediados del siglo pasado, gracias básicamente al trabajo pionero de economistas como Marshall (1890) y Pi-gou (1920), se llegó a la conclusión de que la teoría económica disponía de una buena estructura conceptual a través de la cual analizar el uso y gestión eficiente de los recursos ambientales. Éste es precisamente el objeto de estudio de lo que se conoce como economía ambiental, disciplina que considera al medio ambiente como un activo que produce flujos de servicio a lo largo del tiempo y es, en términos generales, soporte para la vida. A diferencia de lo que ocurre con otros activos, los recursos ambientales tienen ciertas características y peculiari-dades que dificultan el funcionamiento eficiente de un sistema de precios. Entre las primeras cabe citar la ausencia de derechos de propiedad o explotaciones en re-gímenes de propiedad común y libre entrada, así como la presencia de efectos externos generados por el uso de los mismos. El concepto de efectos externos o, equivalentemente, el hecho de que las empresas no tengan en cuenta los daños generados por el uso de recursos ambientales a la hora de elegir variables tan im-portantes como su localización, el nivel de producción, la tecno-logía o los factores productivos son un elemento importante del análisis; junto con las propuestas de acción que podían «internali-zar» los costes externos, consti-tuyeron piezas clave que llevaron a pensar que ciertos problemas medioambientales podían estar en vías de solución en tanto que se sabía cómo enfocarlos y, por lo tanto, podría avanzarse en el diseño de las medidas a proponer e impulsar.
  • M Gallastegui
  • J M Carmen Y Chamorro
Gallastegui, M.ª Carmen y Chamorro, J. M. (2008): Medio Ambiente y la Necesidad de Acuerdos Internacionales. Tratado de Regulación del Sector Eléctrico, vol. 2, Ed. Thompson Aranzadi.
Global and regional drivers of accelerating CO 2 emissions
  • N Stern
  • Raupach
Stern, N. (2008): "The Economics of Climate Change", en American Economic Review, n.º 98. Raupach et al. (2007): Global and regional drivers of accelerating CO 2 emissions, PNAS.
Limits to growth: the 30 year update
  • D H Meadows
  • D L Meadowns
  • J Randers
  • W W Beheren
Meadows, D. H.; Meadowns, D. L.; Randers, J. y Beheren, W. W. (1972): Limits to growth, Potomac Associates, New York. Meadows, D.; Randers, J. y Meadows, D. (2004): Limits to growth: the 30 year update, Chelsea Green Publishing.