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Psicología Positiva

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La misión de la Psicología Positiva no es decir a las personas que deben ser optimistas, o espiri-tuales, o amables, o estar de buen humor; sino des-cribir las consecuencias de tales rasgos. Lo que cada uno haga con esa información dependerá de sus propios valores y objetivos.» (Martin Se ligman). En el presente capítulo se pretende realizar una visión general de lo que es la Psicología Positiva, sus precursores, que áreas de estudio lleva intrín-secas: bienestar psicológico o felicidad, estado de fl ow, emociones positivas y negativas, resiliencia, optimismo, el buen humor, la creatividad, la inte-ligencia emocional, las virtudes y las fortalezas; qué utilidades tiene en la sociedad actual, tanto en el ámbito individual como grupal, qué implicacio-nes tiene en la vida cotidiana... ¿Quién no está in-teresado en mejorar su calidad de vida, preservar o mejorar su salud mental y física, saber manejar el estrés de la vida diaria, ser más efi ciente en la comunicación interpersonal, sentirse bien en el trabajo, ser más optimista, saber empatizar con el otro o subir su nivel de autoestima? 21.1. INICIOS Aparece gracias a un fuerte interés por desa-rrollar las potencialidades del ser humano. Hasta ese momento la Psicología, desde distintas ramas, se había centrado en la intervención sobre el trau-ma del paciente, ayudándole a entenderlo y a afrontarlo; pero la Psicología Positiva proporcio-na guías que van más allá del simple afrontamien-to y ayuda a las personas a ser exitosas, a saber cómo utilizar sus fortalezas y sus virtudes y cómo avanzar construyendo competencias, en vez de li-mitarse a corregir debilidades. Pero, ¿cómo comienza la Psicología Positiva? Gracias a los trabajos de Martin Seligman que surgen del estudio de la depresión humana desa-rrollando técnicas para saber cuáles son las con-secuencias del castigo: indefensión aprendida. Rea-liza experimentos con conejillos de indias. Éstos reciben descargas eléctricas con independencia de la acción que realicen. Como consecuencia, los animales dejan de actuar, reciben la descargan y la asumen, la admiten como algo natural. Termi-nan integrándola. Seligman considera que la in-defensión aprendida es una de las causas de la depresión humana. Ha habido una serie de fi guras relevantes que son consideradas antecedentes de la Psicología Positiva. Entre ellas, destacan Abraham Maslow y Carl Rogers (psicólogos humanistas), Viktor Frankl (superviviente de los campos de concen-tración alemanes y precursor de «la esperanza» como factor genético), Aaron Antonovsky (mé-dico judío que desarrolla el concepto de salutogé-nesis, salud positiva), Sir Michael Rutter (psicó-logo clínico investigador del autismo y pionero en el desarrollo del concepto de resiliencia) y María Jahoda (socióloga judía que desarrolla sus teorías sobre salud mental positiva); pero realmente im-pulsores de la Psicología Positiva son Martin Se-ligman (presenta la Psicología Positiva en el año 2000 y crea una red de investigación en el año © Ediciones Pirámide
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INTRODUCCIÓN
«La misión de la Psicología Positiva no es decir
a las personas que deben ser optimistas, o espiri-
tuales, o amables, o estar de buen humor; sino des-
cribir las consecuencias de tales rasgos. Lo que
cada uno haga con esa información dependerá de
sus propios valores y objetivos.» (Martin Se ligman).
En el presente capítulo se pretende realizar una
visión general de lo que es la Psicología Positiva,
sus precursores, que áreas de estudio lleva intrín-
secas: bienestar psicológico o felicidad, estado de
ow, emociones positivas y negativas, resiliencia,
optimismo, el buen humor, la creatividad, la inte-
ligencia emocional, las virtudes y las fortalezas;
qué utilidades tiene en la sociedad actual, tanto en
el ámbito individual como grupal, qué implicacio-
nes tiene en la vida cotidiana... ¿Quién no está in-
teresado en mejorar su calidad de vida, preservar
o mejorar su salud mental y física, saber manejar
el estrés de la vida diaria, ser más e ciente en la
comunicación interpersonal, sentirse bien en el
trabajo, ser más optimista, saber empatizar con el
otro o subir su nivel de autoestima?
21.1. INICIOS
Aparece gracias a un fuerte interés por desa-
rrollar las potencialidades del ser humano. Hasta
ese momento la Psicología, desde distintas ramas,
se había centrado en la intervención sobre el trau-
ma del paciente, ayudándole a entenderlo y a
afrontarlo; pero la Psicología Positiva proporcio-
na guías que van más allá del simple afrontamien-
to y ayuda a las personas a ser exitosas, a saber
cómo utilizar sus fortalezas y sus virtudes y cómo
avanzar construyendo competencias, en vez de li-
mitarse a corregir debilidades.
Pero, ¿cómo comienza la Psicología Positiva?
Gracias a los trabajos de Martin Seligman que
surgen del estudio de la depresión humana desa-
rrollando técnicas para saber cuáles son las con-
secuencias del castigo: indefensión aprendida. Rea-
liza experimentos con conejillos de indias. Éstos
reciben descargas eléctricas con independencia de
la acción que realicen. Como consecuencia, los
animales dejan de actuar, reciben la descargan y
la asumen, la admiten como algo natural. Termi-
nan integrándola. Seligman considera que la in-
defensión aprendida es una de las causas de la
depresión humana.
Ha habido una serie de  guras relevantes que
son consideradas antecedentes de la Psicología
Positiva. Entre ellas, destacan Abraham Maslow
y Carl Rogers (psicólogos humanistas), Viktor
Frankl (superviviente de los campos de concen-
tración alemanes y precursor de «la esperanza»
como factor genético), Aaron Antonovsky (mé-
dico judío que desarrolla el concepto de salutogé-
nesis, salud positiva), Sir Michael Rutter (psicó-
logo clínico investigador del autismo y pionero en
el desarrollo del concepto de resiliencia) y María
Jahoda (socióloga judía que desarrolla sus teorías
sobre salud mental positiva); pero realmente im-
pulsores de la Psicología Positiva son Martin Se-
ligman (presenta la Psicología Positiva en el año
2000 y crea una red de investigación en el año
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2001. En el año 2004 funda el Centro de Psicolo-
gía Positiva en la Universidad de Pennsylvania),
Mihaly Csikszentmihalyi (pionero en el concepto
de  ow e investigador sobre creatividad), Ed. Die-
ner (autor más prolí co en medición de felicidad)
y Chris Peterson (estrecho colaborador de Selig-
man). Como continuadoras destacan tres mujeres:
Sonja Lyubomirsky (basa sus intervenciones en
cómo mejorar la felicidad), Bárbara Fredrickson
(prestigiosa investigadora de las emociones posi-
tivas en la Universidad de Carolina del Norte) y
Felicia Huppert (trabaja en el área de la satisfac-
ción vital y la calidad de vida en ancianos). En
España destacan investigadores del área como
son Carmelo Vázquez (catedrático de Psicopato-
logía de la Universidad Complutense de Madrid,
miembro fundador de la IPPA y responsable del
proyecto en español de www.authentichappiness.
org) y Gonzalo Hervás (profesor de la facultad
de Psicología de la Universidad Complutense de
Madrid y cofundador del Instituto de Promoción
e Investigación del Bienestar y las Fortalezas Hu-
manas), entre otros.
Seligman es nombrado presidente de la APA
(Asociación Americana de Psicología) en 1999 y
en su conferencia presidencial de aceptación del
cargo habla de Psicología Positiva: «... empezar a
canalizar un cambio en el foco de la psicología de
la preocupación por reparar las peores cosas dela
vida para también construir cualidades positi-
vas». Es fácil darse cuenta de que no tira por la
borda los estudios y los propósitos de la Psicolo-
gía existente hasta el momento sino que añade
también la posibilidad de trabajar con las forta-
lezas que posee el ser humano haciendo hincapié
en ellas. En todo ser humano se encuentran ins-
tauradas una serie de fortalezas que, en muchas
ocasiones, no son conscientes en el sujeto que las
posee; es por ello que la Psicología Positiva quie-
re trabajar con ellas y enfocar la intervención del
sujeto haciendo uso de las mismas. Los objetivos
de la Psicología Positiva son la felicidad o el bien-
estar psicológico. Ambos términos se utilizan in-
distintamente. En este capítulo vamos a referirnos
al estado del bienestar (por haber más estudios
demedición del mismo y no ser un término tan
abierto y polisémico) pero el lector debe saber que
nos estamos re riendo igualmente a la felicidad.
21.2. NATURALEZA
¿Qué es la Psicología Positiva? Es una disci-
plina cientí ca ya que utiliza el método cientí co:
plantea hipótesis y mediante investigaciones rea-
lizadas en amplias muestras de sujetos, las deses-
tima o las acepta con el  n de generalizar al resto
de la población. Aporta una visión más completa
del ser humano contemplando tanto las emocio-
nes negativas como las positivas con el  n de vivir
una vida más plena, más comprometida sin per-
der de vista a la persona como individuo único e
irrepetible. Sus teorías y aplicaciones son creati-
vas y abarca diversos tipos de poblaciones indivi-
duales: niños y padres, jóvenes, ancianos, sujetos
con traumas, con enfermedades, con estrés pos-
traumático, sujetos que han vivido catástrofes, su-
jetos en situación de víctimas de violencia...; y
colectivas: la escuela, el trabajo, la familia...
¿Qué no es la Psicología Positiva? No es au-
toayuda. Debido a la proliferación de este tipo de
lecturas que hay editadas en el mercado actual pu-
diera parecer que es lo mismo pero debemos ser
conscientes de que la Psicología Positiva no es au-
toayuda aunque su objetivo fundamental parece
ser coincidente con ella. No aparece como la so-
lución para todos los problemas que presenta o
puede presentar el ser humano. Y, por supuesto,
no es una alternativa a la Psicología. Gracias a las
distintas ramas de la Psicología (cognitiva, con-
ductual, psicoanalista, social, humanista...) apa-
rece la Psicología Positiva. De ellas se nutre. La
Psicología Positiva no es una rama de la Psicolo-
gía. Parte de los mismos esquemas que la Psicolo-
gía pero es complementaria a ella y no alternativa.
21.3. EL ESTADO DEL BIENESTAR
En el artículo 13 del capítulo III de la Cons-
titución Española de 1812 ya se decía que «el ob-
jeto del Gobierno es la felicidad de la Nación,
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puesto que el  n de toda sociedad política no es
otro que el bienestar de los individuos que la com-
ponen».
Aristóteles hablaba de la felicidad («La felici-
dad depende de nosotros mismos») y luego Spi-
noza, Russell, Schopenhauer, Sartre («Felicidad
no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que
uno hace»), Heidegger...fueron  lósofos que tam-
bién se interesaron por ella.
La OMS en el año 1958 de nía la salud como
«un estado que permite el desarrollo óptimo físi-
co, intelectual y afectivo del individuo en la me-
dida en que no perturba el desarrollo de sus se-
mejantes».
A raíz de todo esto aparece el término «salud
mental positiva». Es obvio que no se limita a la
ausencia de trastornos o patologías sino que tam-
bién engloba un estado emocional y cognitivo po-
sitivo donde el sujeto proyecte unas expectativas
positivas de futuro y además disponga de estrate-
gias y recursos para afrontar las adversidades.
La Psicología Positiva tiene como objetivo es-
tudiar la salud mental positiva pero hasta ahora
son muy pocos los modelos existentes para este
cometido. Repasamos brevemente los principales:
Modelo de Jahoda. Fue la primera investi-
gadora en este campo (en 1958) que pro-
puso un modelo donde hacía hincapié en
que no sólo tener una buena salud física
es su ciente para poseer una salud mental
positiva. Concluye que para bene ciarse
de una salud mental positiva el individuo
debe manejar una serie de variables que
forman parte de seis componentes funda-
mentales: actitud hacia uno mismo, per-
cepción de la realidad, autonomía, control
ambiental, integración y crecimiento, de-
sarrollo y actualización personal. El mo-
delo de Maria Jahoda quedó en el olvido
hasta que recientemente se ha retomado
para seguir avanzando en él.
Modelo de Carol Ryff. Surge en la década
de los noventa, antes que la Psicología Po-
sitiva, y aparece para delimitar la de ni-
ción de salud mental positiva e intentar
evaluarla mediante un cuestionario (adap-
tado al castellano en 2006 por Díaz y
cols.) Esta autora plantea seis elementos
(véase la  gura 21.1) que considera com-
ponentes del bienestar psicológico: uno de
ellos es el control del entorno. Es cuando
te sientes capaz de manejar tu entorno ha-
cia dentro y hacia fuera (el próximo y el
distal). Eres capaz de resolver los proble-
mas, te sientes competente. Para ello es
necesario que exista un ajuste entre la de-
manda y tus propias competencias. Otro
componente son las relaciones positivas.
Es el elemento más importante. Se re ere
a un buen nivel de relaciones y a unas re-
laciones de calidez con los demás. In uye,
en gran medida, la capacidad de ser em-
pático del individuo. Otro es el propósito
en la vida. Sentir tu propia vida valiosa.
Tener unos objetivos. Sentir que eres im-
portante para alguien y/o para algo. A ve-
ces se trata de reconstruir tu propia vida
y no de construir. Otro componente es la
autonomía. Tiene que ver con la libertad
con la que eres capaz de dirigir tu propia
vida. Eres capaz de autorregularte y au-
toevaluarte según tus propios criterios.
Bienestar
psicológico
Propósito
en la vida Autonomía
Competencia Relaciones
positivas
Autoaceptación Crecimiento
vital
Figura 21.1.—Modelo de Ryff.
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Otro es la autoaceptación. Es sentirte a
gusto en tu propia piel, contigo mismo.
No se trata de juzgar sino de aceptarte tal
y como eres. En ocasiones, se confunde
con la autoestima y no es lo mismo. En la
medida en que te vas aceptando, la au-
toestima pierde relevancia. El último
componente es el crecimiento vital. Es un
elemento clave. Si no hay evolución, cre-
cimiento, metas, aprendizaje en tu vida,
no puede haber crecimiento vital.
Son áreas universales de funciona-
miento psicológico. Para triunfar en la
vida es necesario el equilibrio, por lo que
es mejor obtener una puntuación de cinco
en cada área que obtener cuatro nueves y
dos cuatros. Una pregunta buena que se
puede hacer el lector a lo largo del día es:
¿qué es lo que yo necesito?
No hay que olvidar que el trabajo de
compensación y amortiguación es básico.
Las transacciones vitales (cuando nace un
hijo, cuando los hijos se independizan y se
van del hogar, cuando llegamos a ancia-
nos) van a alterar nuestro equilibrio en las
seis áreas. Por ello, debemos adelantarnos
a ese momento: anticiparnos y amorti-
guarlo, siendo muy creativos.
Teoría de la autodeterminación. Deci y
Ryan son los autores de esta teoría basa-
da en principios humanistas y con base
motivacional. Se basa en dar respuesta a
dos preguntas. Una de ellas es: ¿Cuáles
son las necesidades psicológicas del ser
humano? La respuesta es, según estos au-
tores: autonomía, vinculación y competen-
cia. Si poseemos estas tres necesidades,
obtendremos como efecto inmediato una
autoestima positiva y una gran satisfac-
ción. Para ello es importante poseer equi-
librio entre las tres. La segunda pregunta
es: ¿Cómo «organizar» nuestra vida para
sentirnos satisfechos? Relacionando nues-
tras metas con nuestras necesidades bási-
cas y con nuestros intereses idiosincrási-
cos, relacionados con el yo verdadero, que
broten de forma natural con coherencia
entre sí.
Modelo de salud mental positivo. En el año
2003, Keyes y Waterman plantean este
modelo donde aparece como novedad la
inclusión del bienestar social dentro de la
salud mental positiva. Estos autores ha-
cen hincapié en que vivimos en sociedad
y es precisamente ésta quien aporta o qui-
ta los nutrientes básicos que afectan al
bienestar del ser humano. Los elementos
sociales importantes y que afectan al
bienestar de la persona son: la coherencia
social. Gracias a ella entiendes cómo fun-
ciona la sociedad. La integración social.
En qué medida te sientes parte integrante
de la sociedad en la que vives. La contri-
bución social. Sentir que aportas algo útil
a la sociedad y que tienes un papel valio-
so en ella. Tiene que ver con el sentido vi-
tal, con el «Propósito en la vida» del mo-
delo de Ryff. La actualización social. Si
percibes que la sociedad avanza y crece o
percibes todo lo contrario, que se encuen-
tra estancada o en vías de empeoramien-
to. Seguramente sentirás mayor satisfac-
ción si tu percepción de la sociedad es de
avance. La aceptación social. Tiene que
ver con la idea que tienes de la gente que
conforma la sociedad donde tú te desen-
vuelves. Una pregunta, por ejemplo, que
se puede hacer uno para saber su grado
de aceptación social es «¿me puedo  ar o
no de la gente?»
Modelo de Seligman. Martin Seligman
propone un modelo base para seguir in-
vestigando sobre él. Habla de tres niveles.
Un primer nivel está compuesto por lo
que él llama vida placentera. Fomentar las
emociones positivas hacia el pasado, el
presente y el futuro. El segundo nivel es
la vida buena. Desarrollar y aplicar las
fortalezas personales en la vida cotidiana.
Estar activo, realizar actividades que te
permitan sacar aspectos positivos de ti
mismo. Para ello tienes que estar vincu-
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lado a lo que realizas. El tercer nivel es la
vida signi cativa. Participar en proyectos
que vayan más allá de uno mismo, que
incluyan aspectos que nos aporten senti-
do. Esta vida tiene que ver con principios
vitales.
Y ¿qué podemos hacer nosotros para aumen-
tar nuestra felicidad o estado de bienestar? Es
más, ¿realmente está en nuestras manos hacer
algo para ser más felices? Históricamente existe
un pesimismo al respecto ya que se argüía que
todo está en los genes y que la personalidad de
cada individuo es estable (las personas no cam-
bian). Hoy, gracias a las investigaciones de au-
tores prolí cos en Psicología Positiva, podemos
concretar que el 40 por 100 de nuestra felicidad
depende de nosotros mismos. Sonja Lyubo-
mirsky aporta un grá co muy clarividente en
su libro «La ciencia de la felicidad» donde se
puedeapreciar el porcentaje que se atribuye a
factores genéticos (revela la existencia del set po-
int considerado como el punto de partida donde
el individuo vuelve), a las circunstancias (factor
externo) y a la actividad intencional del indivi-
duo respecto a su propia felicidad (véase la  gu-
ra 21.2).
Actividad
intencional
40%
Circunstancia
10%
Genes
50%
Figura 21.2.—Importancia relativa de los tres responsables
principales del nivel de bienestar (Lyubomirsky, Sheldon y
Schkade, 2005).
Las actividades intencionales pueden ser con-
ductuales, cognitivas y motivacionales. Un ejem-
plo de cada una de ellas puede ser: ir a clases de
baile (conductual), ver el lado positivo de una si-
tuación no grata (cognitivo), apuntarme a clases
de buceo que es algo que llevo pensando tiempo
y que me motiva mucho (motiacional).
En España, uno de los estudios más signi ca-
tivos que se han hecho sobre la felicidad de los
españoles es el realizado por M.ª Dolores Avia y
publicado en 1998 por Avia y Vázquez. En él se
concluye que 62 por 100 de los españoles se sien-
te feliz frente al 21 por 100. El 17 por 100 restan-
te se siente en un estado neutro.
Para terminar este epígrafe es necesario co-
mentar las variables que están relacionadas con
el bienestar. Una de ellas es la personalidad que
tiene el individuo a lo que se llama personalidad
básica. En un extremo se sitúan los individuos que
tienen un bajo bienestar relacionado con la ru-
miación; ésta genera pesimismo y autogenera si-
tuaciones de estrés. En el otro extremo se encuen-
tran los individuos extravertidos, los que tienen
un sexto sentido para detectar lo positivo que hay
alrededor de ellos y no se cansan. Tienden a bus-
car experiencias positivas en la vida diaria y dis-
frutar de ellas. Poseen un alto bienestar. Otra va-
riable es la discrepancia existente entre el yo real
y el yo ideal. Aquellos individuos que se han ge-
nerado una serie de expectativas sobre cómo de-
berían ser (yo ideal) y no llegan a alcanzarlas.
Cuanto mayor sea la distancia entre ambos, me-
nor será el bienestar. Una tercera variable es el
optimismo disposicional. Es una variable muy im-
portante para alcanzar un alto bienestar. El indi-
viduo que sabe sacar lo positivo de sus experien-
cias y que suele estar en disposición de ver las
situaciones que le acontecen con positividad tiene
mayor posibilidad de sentir un alto bienestar en
su vida. Es «ver el vaso medio lleno y no medio
vacío». Una cuarta variable es el llamado saboreo.
Se considera saboreo a la capacidad para disfru-
tar, para dejar que una experiencia positiva nos
llene. La gratitud se considera otra importante va-
riable. Ser consciente de lo positivo que tenemos,
valorarlo y agradecerlo, nos hace sentir afortuna-
dos. Y una última variable es la denominada In-
teligencia Emocional que permite manejar mejor
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los problemas cotidianos y mejorar nuestras rela-
ciones.
21.4. VIRTUDES Y FORTALEZAS
Las fortalezas son aquellos aspectos psicoló-
gicos donde se mani estan las virtudes. Pertene-
cen al ámbito moral y son consideradas rasgos de
la personalidad del individuo. Se presentan en dis-
tintas situaciones y a lo largo del tiempo. En el
manual de Peterson y Seligman (2004) se identi-
can 24 fortalezas distribuidas en 6 virtudes. Son
las siguientes (véase la tabla 21.1):
TABLA 21.1
Virtudes y fortalezas
Virtud Fortalezas
Sabiduría Creatividad.
Curiosidad.
Apertura de mente.
Deseo de aprender.
Perspectiva.
Coraje Valentía.
Persistencia.
Integridad.
Vitalidad.
Humanidad Amor.
Amabilidad.
Inteligencia Social.
Justicia Civismo.
Ecuanimidad.
Liderazgo.
Templanza Capacidad de perdonar.
Humildad.
Prudencia.
Autorregulación.
Trascendencia Apreciación de la belleza.
Gratitud.
Esperanza.
Humor.
Espiritualidad.
Una explicación breve de cada una de ellas
puede ser:
Creatividad. Pensar en formas nuevas y
distintas de realizar las cosas.
Curiosidad. Tener interés y encontrar fan-
tásticos todos los temas y asuntos que te
rodean.
— Apertura de mente. Capacidad para cam-
biar de opinión según las evidencias fun-
damentadas. Mirar desde distintos puntos
de vista.
Deseo de aprender. Capacidad para dis-
frutar en cualquier situación que suponga
un aprendizaje. Implica una alta motiva-
ción hacia la adquisición de nuevos cono-
cimientos.
Perspectiva. Capacidad para ver el mundo
de manera útil, con sentido, tanto para
uno mismo como para los demás.
Valentía. Actuar según las propias convic-
ciones aunque sea en oposición a los de-
más. Enfrentarse con valor a las di culta-
des, a los retos y al dolor.
Persistencia. Terminar lo que se empieza.
Perseverar en la tarea hasta conseguir  -
nalizarla a pesar de las di cultades que
pueda conllevar. Tener fuerza de voluntad.
Integridad. Vivir de forma auténtica y sin-
cera, sin  ngir ni disimular.
Vitalidad. Vivir con alegría y entusiasmo
terminando con energía las tareas comen-
zadas.
— Amor. Apreciar las relaciones íntimas
donde los valores de compartir y cuidarse
mutuamente sean la base de la relación.
Amabilidad. Ser agradecido y consciente
de lo bueno que nos aportan los demás.
Hacer favores.
Inteligencia Social. Adaptarse a las dife-
rentes situaciones sociales sintiéndose con-
fortable. Ser consciente de los sentimientos
de los demás. Capacidad empática.
— Civismo. Pertenecer a un equipo de traba-
jo y trabajar en bene cio del grupo. Buen
compañero.
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— Ecuanimidad. Tratar con justicia a la gen-
te con criterios imparciales. No dejar que
los propios sentimientos y opiniones in u-
yan en el juicio a los demás.
— Liderazgo. Capacidad para motivar y ani-
mar a un grupo al que se pertenece. Ser
capaz de mantener al grupo unido sin ma-
lestares.
Capacidad de perdonar. Perdonar a los
demás sin rencor ni venganza. Dar a la
gente una segunda oportunidad.
Humildad. No sobresalir por lo que uno
dice de sí mismo sino por lo que se de-
muestra actuando y los demás ven. No
buscar el protagonismo. No considerarse
especial.
Prudencia. Ser cuidadoso con lo que se
dice y con lo que se hace y así no tener que
arrepentirse de ello.
— Autorregulación. Controlar consciente-
mente lo que se siente y lo que se realiza,
con disciplina.
— Apreciación de la belleza. Observar el en-
torno tanto natural como arti cial y dis-
frutar de él.
Gratitud. Sentirse agradecido por lo que
sucede positivo alrededor, y expresarlo.
Esperanza. Ver el fondo positivo de las co-
sas y esperar que suceda lo mejor aportan-
do todo lo que se pueda para provocarlo.
— Humor. Sonreír, reír y gastar bromas.
Espiritualidad. Creer en la fuerza del Uni-
verso, en su energía y sentir que eres parte
de él. Actuar en función de esta creencia
y sentir los bene cios que aporta.
Además, cada fortaleza contempla temas si-
tuacionales que son más especí cos; por ejemplo:
Virtud: Humanidad.
Fortaleza: Amabilidad.
Tema situacional: Empatía (véase la  gu-
ra21.3)
Los temas situacionales son hábitos especí -
cos que tiene cada persona donde saca a la luz
unas determinadas fortalezas en contextos espe-
cí cos. Son más concretos y dependen más de la
situación que las fortalezas.
Virtud
Fortaleza
Tema situacional
Figura 21.3.—Relación entre virtud, fortalezas y tema situa-
cional.
Para evaluar las fortalezas existe un instru-
mento denominado cuestionario VIA (Value In
Action) (Park y Peterson, 2006) en el que se ana-
lizan los componentes del buen carácter. Este ins-
trumento consiste en un cuestionario con 245
ítems tipo Likert con cinco alternativas de res-
puesta que el individuo debe responder sin anali-
zarlas en demasía. Al término del cuestionario, se
obtiene la clasi cación personal de las 24 fortale-
zas. Las que aparecen en los primeros lugares son
aquellas en las que el individuo se identi ca con
mayor facilidad, son las que caracterizan a esa
persona. La Psicología Positiva de ende la pos-
tura de hacer hincapié precisamente en aquéllas
que han aparecido en el listado en los puestos más
altos porque son en las que el sujeto se encuentra
más cómodo y reconoce como suyas. En el estu-
dio realizado por Seligman y Peterson con una
muestra de 4000 sujetos, destacan cinco fortalezas
por encima de las demás que parecen indicar una
mayor satisfacción con la vida: optimismo, grati-
tud, capacidad de amar y ser amado, entusiasmo
y curiosidad.
Las fortalezas se pueden aplicar en distintos
contextos de la vida diaria: en el entorno laboral
(aumentando la satisfacción personal con el tra-
bajo que se realiza, evitando la rutina), en el amor
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(las relaciones estables son uno de los mayores in-
dicadores de bienestar psicológico y si se basan
en las fortalezas características de los miembros
de la pareja son predictoras de éxito dentro de la
misma), en los niños (es durante los primeros seis
años de vida cuando se van formando las forta-
lezas por lo que es interesante que se sientan ca-
paces de exteriorizarlas según se van fomentando
en ellos) y en la práctica clínica (existe una tera-
pia centrada en las fortalezas: TF (Wong, 2006).
Enlazando con la distribución de la felicidad
en el ser humano (véase la  gura 21.2), podemos
decir que ese 40 por 100 que mencionábamos an-
teriormente que corresponde a la actividad inten-
cional debemos emplearlo, entre otras cosas, en
potenciar nuestras 6 ó 7 primeras fortalezas, va-
riando en las formas en las que las solemos apli-
car normalmente. Si cambiamos el foco de aten-
ción de las situaciones que se nos presentan hacia
lo positivo, potenciamos nuestros dones naturales
y no al revés, y generamos nuevas vías de aplica-
ción de nuestras principales fortalezas, podemos
concluir que estamos «trabajando» por nuestro
bienestar.
21.5. FLOW (EXPERIENCIA ÓPTIMA)
FLOW ( uir): estado en el que te encuentras
cuando realizas una actividad que te supone un
reto con unas metas claras y un grado de di cul-
tad accesible, y debes utilizar tus capacidades de
forma competente para llegar a obtener éxito en
la tarea. Mientras estás ejerciendo la actividad, te
sientes tan bien, disfrutando cada momento de lo
que estás haciendo, que pasa el tiempo sin que te
des cuenta. Te aporta un feedback inmediato que
va reforzando cada acción que ejecutas. Exige un
alto grado de concentración donde todos los sen-
tidos están dirigidos a la realización de la tarea-
reto. Tu motivación intrínseca recompensa por sí
misma la actividad y supone que te sientas feliz
realizando la tarea y también al  nalizarla. Apor-
ta autocon anza y claridad interior.
El estado de  ow es uno de los aspectos que
contempla la Psicología Positiva, y es considera-
do básico para conseguir un estado de bienestar
(felicidad).
Varios autores han de nido el concepto y to-
dos ellos coinciden en tres características que van
implícitas en este estado: absorción, disfrute e in-
terés intrínseco.
El término « ow» o  uir fue acuñado por Mi-
haly Csikszentmihalyi, uno de los precursores e
investigadores de la Psicología Positiva, comenta-
do anteriormente. Es el director del Quality of
Life Research Center de la Claremont Graduate
University, en California. Este investigador lo de-
ne como: «experiencia óptima extremadamente
disfrutada. Se experimenta total concentración y
disfrute con un alto interés por la actividad en sí
misma.»(Moneta & Csikszentmihalyi, 1996). Y
aclara que la experiencia óptima es «una sensa-
ción de que las propias habilidades son adecuadas
para enfrentarse con los desafíos que se nos pre-
sentan, una actividad dirigida hacia unas metas y
regulada por normas que, además, nos ofrece
unas pistas claras para saber si lo estamos hacien-
do bien. La concentración es tan intensa que no
se puede prestar atención a pensar en cosas irre-
levantes respecto a la actividad que se está reali-
zando, o para preocuparse. La conciencia de sí
mismo desaparece, y el sentido del tiempo se dis-
torsiona. Una actividad que produce tales expe-
riencias es tan agradable que las personas desean
realizarla por sí misma, y se preocupan poco
porlo que van a obtener de ella, incluso aunque
la actividad que realizan sea difícil o peligrosa.»
(Csikszentmihalyi, 2008; p. 115)
El  ow es una experiencia individual pero
también puede disfrutarse de forma colectiva. Los
deportes de equipo pueden ser un ejemplo de esta
forma colectiva: el fútbol, el baloncesto, el water
polo...; también se podría mencionar el trabajo
que ejecutan los miembros de una orquesta o de
un equipo de cirujanos en un quirófano...
Como se puede imaginar, no es fácil medir el
estado de  ow en los individuos. Se dispone de
metodología cuantitativa y cualitativa. Dentro de
ésta última se encuentran la entrevista semiestruc-
turada donde se les pide a los sujetos que descri-
ban cómo se sienten al realizar aquella actividad
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donde se encuentran disfrutando más y pierden
el sentido del tiempo y en qué consiste esa acti-
vidad.
Desde el punto de vista cuantitativo se dispo-
ne de cuestionarios de autoinforme donde se mide
el grado o intensidad y la frecuencia. Susan Jack-
son ha editado dos cuestionarios: uno es el «Flow
State Scale-FSS», donde se mide el grado de  ow;
y otro el «Flow Scale-DFS», donde se mide la fre-
cuencia de  ow. Bakker, en 2004 publicó Work
Related Flow Inventory (WOLF), y en 2008 apa-
reció una revisión especí ca de WOLF de Rodrí-
guez, Schaufeli, Salanova y Cifre: «Revisión
WOLF: Escala de Flow especí ca».
La metodología cuantitativa está contamina-
da por los efectos de la memoria ya que incluye
una medida retrospectiva. Para subsanar esta
contaminación, Csikszentmihalyi realiza lo que él
llama «Estudios de diario» donde el sujeto va
apuntando los eventos positivos que le van suce-
diendo a lo largo del día en su contexto natural
(durante quince días).
Para saber e implementar en nosotros mismos
cómo entrar en estado de  ow, Csikszentmihalyi
identi ca nueve componentes que deberíamos te-
ner en cuenta: (1) Tener unos objetivos claros. (2)
Conseguir un alto de grado de concentración en
la tarea a realizar. (3) Una pérdida de autocon-
ciencia. (4) Aparece la distorsión del sentido del
tiempo. Necesitamos, al menos, quince minutos
ininterrumpidos para entrar en estado de  ow.
(5) Feed-back directo e inmediato. (6) Debe exis-
tir un equilibrio entre el nivel de habilidad per-
sonal (competencia) y la meta a conseguir. (7)
Aparece un sentimiento de control personal so-
bre la situación o tarea. (8) La tarea se convierte
en un  n en sí misma. Si no puedes elegir qué ac-
tividad realizar, sí puedes elegir cómo realizarla.
Hay que aprender a desarrollar y a disfrutar tu
propio estilo de ejecución. (9) Focalización de la
conciencia dirigida a la actividad en sí misma,
donde las acciones se van ejecutando unas detrás
de otras.
Csikszentmihalyi resume el proceso de  uir en
una  gura bastante esclarecedora (véase la  gu-
ra21.4):
Retos
Flow
Aburrimiento
Destrezas
Ansiedad
Apatía
+
+
Figura 21.4.—Por qué la complejidad de la conciencia se in-
crementa como resultado de las experiencias de flujo. (Csiks-
zentmihalyi, 2008; p. 120).
Si el sujeto tiene un alto nivel de destrezas
para realizar una tarea pero ésta no le supone un
reto entonces entrará en un estado de aburrimien-
to. Por el contrario, si la tarea le supone un gran
reto pero no se siente poseedor de las destrezas
necesarias para conseguir éxito en la ejecución de
la tarea, entrará en un estado de ansiedad.
Para conseguir entrar en estado de  ow, debe
haber un equilibrio entre las destrezas que posee
el sujeto y el nivel de di cultad de la tarea, debe
suponerle un reto pero un reto alcanzable.
Recientemente se ha realizado un estudio so-
bre la experiencia de  ow en el ámbito educativo
(Mesurado, 2010). En este trabajo, con estudian-
tes argentinos con edades comprendidas entre los
9 y los 15 años con un nivel socioeconómico me-
dio, se han medido tres factores que componen la
experiencia óptima o estado de  ow. Son: la per-
cepción del logro, la activación cognitiva y el es-
tado emocional positivo. La percepción del logro
se re ere a la percepción que tienen los estudian-
tes sobre la consecución de la tarea (se considera
antecedente al estado de  ow). La activación
cognitiva tiene que ver con el proceso atencional
fundamentalmente; el estado de concentración y
la atención focalizada y sostenida. El estado emo-
cional positivo es el sentimiento de disfrute, alegría
y bienestar que siente el sujeto una vez  nalizada
la tarea escolar. Los tres factores tienen que ver
con la experiencia de  ow y los estudiantes que
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puntuaron alto en ellos decían conocer qué es una
experiencia óptima cuando realizas una tarea es-
colar. En este estudio también se hace referencia
a la importancia que tiene la elección voluntaria
de la tarea por parte del estudiante como un fac-
tor positivo para entrar en estado de  ow.
Csikszentmihalyi (2008) comenta que los es-
tudios que se han realizado sobre el estado de
ow coinciden en la a rmación de que la calidad
de vida depende básicamente de dos factores,
uno tiene que ver con cómo vivimos o experi-
mentamos el trabajo que ejercemos; y otro es la
calidad de las relaciones que tenemos con los de-
más. En estos dos ámbitos de nimos nuestra per-
sonalidad.
Existen estudios sorprendentes con relación a
cómo percibimos nuestro trabajo vs nuestro tiem-
po de ocio. Hay personas que indican que se sien-
ten en estado de  ow en muchas ocasiones cuan-
do están trabajando (si el reto al que se enfrentan
y las habilidades que poseen están equilibrados)
y sin embargo suelen decir que su motivación en
el trabajo es baja. Asimismo, el ocio se percibe
como el momento donde podemos entrar en ese
estado de experiencia óptima pero cuando llegan
esos momentos de tiempo libre, el individuo dice
que no sabe qué hacer con ese tiempo y que se
aburre. A pesar de ello, sigue deseando más ocio.
Durante el tiempo de ocio las actividades que rea-
lizaban los individuos sometidos a estos estudios
eran leer, ver la televisión, ir a cenar a un restau-
rante o estar con los amigos. En estos casos, el
reto al que se enfrentaban era bajo o muy bajo y
las destrezas que poseían estaban por encima de
las que necesitaban para obtener éxito en la «ta-
rea»; por ello se llegaba a la apatía y al aburri-
miento. Una de las conclusiones extraídas de este
estudio es que cuando se trata de trabajo, los in-
dividuos no quieren escuchar lo que les dice su
cuerpo, el cómo se sienten, sino que hacen más
caso a lo que les han transmitido culturalmente y
a los estereotipos existentes por lo que el trabajo
hay que evitarlo tanto y como sea posible. Lo im-
portante es conseguir un salario con el que poder
vivir (cuanto más mejor) haciendo el menor es-
fuerzo posible. En esto se basa su motivación ha-
cia el trabajo, en la manera de percibir los desafíos
con relación a él. Si el individuo percibe que se le
está imponiendo la actividad, siente que está de-
rrochando sus habilidades y que podría estar em-
pleando su tiempo en la realización de otras ta-
reas. Podemos ver con claridad la relación de todo
esto con el estudio realizado por Mesurado en el
ámbito educativo, comentado anteriormente.
El tiempo de ocio debería considerarse una
«oportunidad para la recreación» (Csikszentmi-
halyi, 2008; p. 244). Depende de tener unas a -
ciones que exijan unas habilidades, unos intereses
que supongan alcanzar unas metas y una gran
disciplina interior. Una persona que no se aburre,
que sabe utilizar su tiempo de ocio (solo o en
compañía) en su propio bene cio, para su creci-
miento personal, sin necesitar estímulos externos
para ello, es una persona que sabe vivir su vida
de forma creativa. Por ejemplo, una persona que
esté recibiendo, en su tiempo libre, clases de baile.
Seguramente tendrá unas destrezas iniciales muy
básicas pero su motivación intrínseca será muy
alta. El reto de aprender pasos de baile nuevos le
aportará un feedback positivo según va alcanzan-
do sus pequeños objetivos. Esto le hará continuar
porque se irá dando cuenta que poco a poco sus
habilidades se van incrementando de forma diver-
tida y lúdica. De esta manera está utilizando su
tiempo libre en su propio bene cio.
El bene cio que obtenemos cuando estamos
con otros es también algo a considerar a la hora
de experimentar una experiencia óptima. Somos
seres sociales y necesitamos a los demás para sen-
tirnos bien, para sentirnos llenos, completos. Las
redes sociales son, en muchas ocasiones, un bál-
samo para el cuerpo y para el alma. Disminuyen
nuestras tensiones cuando las compartimos. Es
menos probable que nos derrumbemos si senti-
mos un apoyo emocional por parte de los otros;
pero hay que entender también que las relaciones
nos hacen que nos sintamos felices si van bien
pero si no funcionan, el sentimiento que aparece
en nosotros es el de la infelicidad. Por ello, es im-
portante saber con quién tratamos, con quién nos
relacionamos. Una persona que transmite ale-
gría, nos hará estar contentos (la risa, al igual que
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el llanto, se contagia) y una persona depresiva,
que mira la vida desde una perspectiva pesimista,
nos hará sentir tristeza. Una amistad (que elegi-
mos nosotros) implica normalmente metas e in-
tereses comunes, por lo que a priori es natural-
mente satisfactoria. Un amigo íntimo es con el
que vas a compartir las experiencias más intensas.
Para que el estado de  ow se produzca, ambos
encontrarán desafíos comunes en compañía,
compartirán sus opiniones y sentimientos y em-
patizarán el uno con el otro, respetándose mutua-
mente. «Hay pocas cosas que nos hagan disfrutar
tanto como compartir libremente la mayoría de
nuestros pensamientos y de nuestros sentimientos
ocultos con otra persona. Aunque esto parezca
fácil, de hecho requiere una atención concentra-
da, gran franqueza y sensibilidad». (Csikszentmi-
halyi, 2008; p. 282).
Necesitamos entrar en  ow de vez en cuando
para ser felices, es una condición necesaria para
conseguir un alto estado de bienestar psicológico;
pero mientras estamos  uyendo no somos cons-
cientes del estado de felicidad en el que nos en-
contramos porque si fuera así perderíamos la
atención sostenida en la tarea que estamos ejecu-
tando y que nos permite estar en ese estado. Es
cuando hemos  nalizado la tarea cuando somos
conscientes de «lo bien que lo hemos pasado» y
podemos «repasar», con carácter retrospectivo,
nuestra felicidad.
Habrá que buscar qué actividades nos hacen
entrar en estado de  ow; porque a lo mejor es
momento de cambiar la pregunta de qué me hace
sentir bien (feliz) por cómo me hago sentir bien
(feliz).
21.5.1. Flow y creatividad
Cuando nos encontramos en un estado de
ow suele aparecer la creatividad en nosotros.
Para resolver con éxito la tarea que estamos rea-
lizando aplicando nuestros conocimientos pre-
vios y las habilidades que poseemos, podemos
utilizar nuestra creatividad. Ello nos llevará a al-
canzar una experiencia óptima mientras recibi-
mos el feedback inmediato de los pasos que va-
mos dando para la consecución de la meta. La
RAE de ne crear como «establecer, fundar intro-
ducir por primera vez algo; hacerlo nacer o darle
vida, en sentido  gurado». Cuando se habla aquí
de creatividad no se re ere a inventar algo que no
está inventado todavía, sino a experimentar en
uno mismo la capacidad de pensar y aplicar las
posibles soluciones para resolver la tarea enco-
mendada, experimentar por primera vez que se
es capaz de introducir algo nuevo en la ejecución
de la tarea con el objetivo de obtener éxito per-
sonal al llegar a la meta. La creatividad es el pro-
ceso a través del cual se generan ideas o produc-
tos valiosos y novedosos. Si este proceso es
compartido por un grupo, las soluciones e ideas
se construyen de forma colectiva y de esta forma
hay muchas posibilidades de éxito. El grupo tiene
una gran importancia para crear y es importante
atender al clima que se ha forjado entre los com-
ponentes del grupo. Lo importante es generar un
espacio donde cada miembro del grupo dé lo me-
jor de sí mismo. La creatividad se puede aprender.
Todos somos creativos, si bien unos más que
otros (pintores, escultores, escritores, poetas...),
no implica que los demás no poseamos un cierto
grado de creatividad. La inteligencia, la motiva-
ción intrínseca y la autoestima son variables rela-
cionadas con la creatividad. Toda persona con un
cociente intelectual medio que posea una motiva-
ción intrínseca (realizar la tarea porque produce
satisfacción personal y no por el premio a recibir)
y una autoestima positiva (creer en sus habilida-
des y destrezas, con ar en sí mismo) puede hacer
crecer su creatividad ante tareas que le supongan
un reto.
Podemos atribuir a la creatividad las siguien-
tes características: es  exible, uida y original. No
puede haber una creatividad rígida con unos pa-
rámetros establecidos inamovibles. Se utilizan téc-
nicas creativas que resultan nuevas e innovadoras
y durante ese proceso de elaboración creativa se
llega a un nivel de detalle que resulta interesante
y novedoso.
La creatividad pasa por una serie de etapas:
(1) Preparación. Es el período donde se recopila
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la información. (2) Incubación. Se produce el aná-
lisis y el procesamiento de la información recopi-
lada. Genera dudas. (3) Iluminación. Gracias a las
dudas generadas en la etapa anterior se produce
el «darse cuenta» de la solución o el proceso a se-
guir. (4) Veri cación. Se evalúa la utilidad del pro-
ceso y de lo creado (producto).
Es un fenómeno global que poseen las perso-
nas y que existe en un contexto determinado.
Csikszentmihalyi habla de tres elementos: el
campo que es el lugar donde sucede la creatividad;
el dominio como grupo social de expertos que va-
lora la creación; y la persona, es decir, el creador.
Tony Buzan crea una técnica de representa-
ción de la creatividad: el mapa mental. Consiste
en «una representación grá ca, similar a una neu-
rona, en una única hoja de papel, de un tema,
proyecto, idea, conferencia o cualquier otra cues-
tión. Combina las palabras clave con dibujos y
colores y establece conexiones entre aquéllas
(www.psicologia-positiva.com/creatividad). El
mapa mental mejora el recuerdo y el pensamien-
to creativo.
21.6. HUMOR-RISA
Las emociones positivas nos preparan para
ampliar y construir recursos para el futuro. Por
ello la risa es fundamental. En los estudios que se
están realizando en relación con la Psicología Po-
sitiva, se recurre mucho al humor porque, entre
otras cosas, es barato. Es una de las 24 fortalezas
y tiene relación con la Creatividad y el estado de
Flow cuando jugamos, con la Inteligencia Emo-
cional y con la Resiliencia (términos que veremos
más adelante), pero su tratamiento en estas áreas
no es muy dilatado porque es muy difícil de tra-
tar. Lo que sí está comprobado es que la risa mo-
tiva y es contagiosa por lo que su función social
queda demostrada, ya que genera emociones po-
sitivas.
En castellano para referirse a la emoción se
recurre a la palabra hilaridad, sin embargo el in-
vestigador del tema Eduardo Jaúregui (2008) pre-
ere la palabra risa para de nir la emoción y con-
sidera el término hilaridad únicamente cuando
puede haber confusión en la distinción entre hi-
laridad y expresión de risa (donde incluye desde
la sonrisa hasta la carcajada). Este autor de ne
la risa desde dos perspectivas, externa e interna-
mente. Para él la risa es «una emoción positiva
caracterizada externamente por una expresión fa-
cial fácilmente reconocible (boca en una sonrisa
cerrada o abierta, comisura de los ojos arrugadas)
acompañada a partir de una cierta intensidad por
las carcajadas, vocalizaciones repetitivas típica-
mente transcritas en castellano como «ja-ja» o
«je-je», por unos movimientos corporales carac-
terísticos (del abdomen, hombros, cabeza y en
caso de risa intensa en todo el cuerpo) y por una
serie de procesos neuro siológicos concretos
(cambios respiratorios y circulatorios, activación
del sistema dopaminérgico y otros circuitos neu-
roquímicos, etc.); internamente por una sensación
subjetiva reconocible y de carácter placentero en
mayor o menor medida, la sensación de hilari-
dad.» (Jáuregui, 2008, p. 286). Por otro lado, cual-
quier estímulo que provoque risa (chiste, broma,
cosquillas, situaciones absurdas...) es lo que de -
ne como humor. Por tanto, la risa es la expresión
de una emoción concreta o incluso la misma emo-
ción; y la causa de la risa es el humor.
Se ha demostrado que sonreír o reír incluso
de forma arti cial estimula una emoción positiva.
¿Por qué sino la instrucción que se les da a los te-
leoperadores es que sonrían cuando realizan lla-
madas telefónicas con el objetivo de vender un
producto si el interlocutor no le está viendo la
cara? Está comprobado que tienen mayor proba-
bilidad de venta.
Cuando hablamos de sonrisa, imaginamos un
rictus especí co en la cara donde la comisura de
los labios se eleva. A  nales del siglo XIX el neu-
rólogo francés Duchenne de Boulogne investigó
acerca de la sonrisa auténtica o genuina. Ésta no
solo implica el movimiento de la musculatura que
inerva la boca y los labios sino que también están
implicados los músculos de los orbiculares de los
ojos. Se produce de forma involuntaria ante una
emoción. La sonrisa en la que sólo hay movimien-
to de boca y labios es una sonrisa falsa. Sin em-
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bargo, este neurólogo no llegó a plantearse cuáles
eran las razones de la contracción de ciertos
músculos y no otros ante ciertas emociones. A la
sonrisa auténtica se le ha llamado la sonrisa de
Duchenne o sonrisa genuina.
Actualmente no existe una teoría con base
cientí ca que explique las causas del humor, sus
contenidos, su esencia, el porqué unas situaciones
o chistes o bromas hacen gracia y otras no; el por-
qué de estas diferencias. Hasta el día de hoy han
aparecido teorías multicausales pero no una teo-
ría general; sin embargo hay perspectivas de llegar
a una teoría general aceptada por los «investiga-
dores de la risa». Ya existen psicólogos cuyas in-
vestigaciones giran en torno al humor. Han ela-
borado escalas para medir «el sentido del humor».
No es tarea fácil debido a lo difuso del término.
Utilizan distintos criterios por lo que miden un
sentido del humor diferente. Rod Martin, uno de
los más destacados investigadores en esta área, y
sus colaboradores han tratado de diferenciar en-
tre estilos de humor positivos y estilos de humor
negativos. Entre los positivos, que correlacionan
con la salud mental provocando menor ansiedad,
mayor autoestima y bienestar subjetivo y mejores
relaciones personales, se encuentran: el humor a -
liativo que consiste en bromear y compartir el hu-
mor con otros; y el humor autoa rmante que es
poseer una perspectiva humorística sobre la vida.
Entre los negativos, el humor agresivo como bur-
larse de los demás; y el humor autodestructivo que
consiste en ridiculizarse uno mismo para «caer
bien» a los demás.
Lo que sí es unánime son los efectos bene -
ciosos que tiene el humor: proporciona placer ya
que estimula el sistema dopaminérgico. Además
produce cohesión interpersonal. Compartir una
actividad divertida aumenta la atracción con des-
conocidos (en esto se basan los cursos de risote-
rapia) y aumenta la satisfacción con la pareja. Si
una persona se ríe de los chistes de otro cae mejor
que aquella persona que no lo hace. Además, des-
pués de reír se es más generoso, la predisposición
de ayuda a los demás se potencia, aunque es un
efecto de corta duración (desaparece a los pocos
minutos). También estimula la memoria. Se re-
cuerda mejor lo que se cuenta con humor. Un do-
cente que en su aula utilice el humor para explicar
los contenidos de la lección tendrá mejores resul-
tados en el rendimiento de sus alumnos que si no
lo utiliza. Con relación a la motivación, vuelve
más interesantes las actividades más rutinarias. El
humor es un elemento de motivación intrínseca
ya que por sí mismo produce placer, no necesita
la recompensa de un premio externo. Se sabe tam-
bién que atrae la atención, lo que resulta muy in-
teresante en tareas comunicativas, dispone hacia
la fuente de información de forma positiva y es-
timula la adopción de la ruta periférica de comu-
nicación. Petty y Caccioppo (1986) investigaron
sobre el procesamiento dual de la comunicación
y la posibilidad de cambiar de actitud ante situa-
ciones comunicativas. En este modelo se describe
la forma que tiene la persona de analizar los men-
sajes que recibe. Lo que se vio es que las personas,
en algunas ocasiones, utilizan un procesamiento
más lógico, más analítico para interpretar el men-
saje recibido; es decir, utilizan la ruta central; y
en otras ocasiones utilizan la ruta periférica, que
conlleva interpretar el mensaje de modo super -
cial, sin profundizar en el contenido. Cuando se
dejan llevar por esta ruta super cial aparece el
humor. También es interesante la contribución
del humor a la toma de decisiones. Alice Isen (pio-
nera en este campo) ha demostrado que la risa,
entre otras emociones positivas, tiene grandes
efectos en la toma de decisiones. Una persona ale-
gre, que ríe, es una persona que toma decisiones,
que arriesga y que no tiene miedo al cambio. In-
uye también en la creatividad. Aporta más  exi-
bilidad mental por lo que las tareas creativas  u-
yen con mayor facilidad. Con relación a la
enfermedad el humor aporta un estado de supe-
ración. Utilizar el humor en situaciones de enfer-
medad, mejora la calidad de vida de los enfermos:
desdramatizar las situaciones ayuda a ver la vida
desde otra perspectiva más positiva. Se dice «la
risa es sana» y se ha investigado, con resultados
favorables, su in uencia tanto en la salud física,
porque una persona que tiene sentido del humor
se siente más saludable (percepción de la propia
salud) y, además, se ha demostrado que la risa
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actúa como analgésico leve (ayuda a soportar do-
lor durante más tiempo) y que reduce el estrés a
corto plazo; como en la salud mental ya que eleva
el estado anímico y reduce emociones negativas
como la ira, la tristeza, la ansiedad, la agresividad
y la depresión.
Con todo esto, se puede observar que los be-
ne cios de la risa se amplían a diferentes contex-
tos de la vida: personal, familiar, educativa y la-
boral.
Pero también hay que tener en cuenta que la
risa no es la panacea para los problemas y di cul-
tades que se padecen en el día a día. Existen fal-
sedades y argumentos no demostrados con rela-
ción al tema. Es falso que: «Un minuto de risa
equivale a diez minutos de ejercicio físico»;
«Quien ríe más, es más sano y longevo». No está
comprobado que refuerce el sistema inmunológi-
co. «La risa tiene un efecto curativo». No está de-
mostrado que cure enfermedades. «Es posible
morir de risa». Tampoco está demostrado que la
risa libere endor nas, la llamada «hormona de la
felicidad», a pesar de todo lo que se ha escrito al
respecto.
Además, hay que ser muy cuidadoso con cier-
tos aspectos bene ciosos que mal utilizados, pue-
den ser contraproducentes para el bienestar; por
ejemplo, reírse de alguien o no compartir el hu-
mor, divide la cohesión social. Otro ejemplo de
un aspecto bene cioso que se convierte en perju-
dicial si es mal utilizado es el relacionado con la
memoria. Si utilizamos el humor para presentar
un material, hacemos hincapié en la parte presen-
tada con humor; sin embargo la que no es presen-
tada de esta manera queda registrada en la me-
moria con mayor di cultad o directamente no se
registra. Por eso, el docente que imparte sus cla-
ses intercalando alguna broma o ridiculizando al-
guna situación o contando alguna anécdota gra-
ciosa que tenga que ver con el contenido a
impartir, corre el riesgo de que el alumnado re-
tenga esa información, banal en muchas ocasio-
nes, y no la información verdaderamente intere-
sante y cargada de contenido.
Un tipo de intervención humorística saluda-
ble que últimamente está en auge es la risoterapia.
Consiste, en un principio, en forzar la carcajada
para llegar a la expresión de la risa de forma es-
pontánea. Es reír con todo el cuerpo para poner
en actividad músculos que estaban sin movimien-
to hasta ese momento. Jugando, el adulto, descu-
bre el humor que lleva dentro y lo comparte con
los demás. No hay miedo al ridículo ni vergüenza
(que suele estar basada en actitudes morales o
culturales) porque la situación de partida es la
misma para todos. Se basa en que la risa es un
fenómeno contagioso y que aporta emociones po-
sitivas como la alegría. Por ello, el individuo se
siente contento, creativo, y en muchas ocasiones,
sorprendido de lo que es capaz de sacar de su in-
terior.
«El humor es una de las maneras más fáciles,
rápidas, seguras, económicas y socialmente acep-
tables de generar una sensación positiva». (Jáure-
gui, 2008, p. 290).
21.7. RESILIENCIA
«Se dirigió entonces hacia ellos, con la cabeza
baja, para hacerles ver que estaba dispuesto a mo-
rir. Y entonces vio su re ejo en el agua: el patito
feo se había transformado en un soberbio cisne
blanco». (H.C. Andersen).
Según la RAE la resiliencia tiene dos acepcio-
nes: Capacidad de un material elástico para ab-
sorber y almacenar energía de deformación. / Ca-
pacidad humana de asumir con  exibilidad
situaciones límite y sobreponerse a ellas.
El término psicológico está basado en el me-
cánico. De hecho, en primer lugar se habló de ma-
teriales elásticos que tenían y tienen la capacidad
de deformarse y volver a recuperar su forma ini-
cial resistiendo los impactos; y a partir de esta
acepción se toma el término en Psicología Positi-
va para hablar de personas resilientes.
A raíz de los atentados producidos en Nueva
York el 11-S se produjeron muchas investigacio-
nes con aquellas personas que habían sufrido las
consecuencias de esa brutalidad. En las investiga-
ciones se comprobó el grado de recuperación que
tenían las víctimas. En un primer momento (al
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mes de los atentados) la evaluación de las vícti-
mas re ejó trastornos de estrés postraumático en
una gran mayoría; pero al cabo de seis meses es-
tos trastornos habían descendido considerable-
mente de manera que la mayoría de las personas
habían recuperado naturalmente el funciona-
miento de sus vidas e incluso había un número
considerable que había mostrado resistencia y ha-
bía salido de la experiencia con ningún daño o
con daños psicológicos mínimos. La primera eta-
pa, donde el sujeto pasa por un gran trauma con
reacciones de duelo muy intensas y un gran sufri-
miento se consideran reacciones normales e inclu-
so adaptativas a la nueva situación. Desde la
Psicología Positiva no se pretende evitar esos mo-
mentos de duelo porque suelen ser necesarios y
hay que pasar por ellos pero no hay que conside-
rar que el sujeto sufrirá de una patología para el
resto de su vida sino que hay que ser consciente
de que el ser humano lleva consigo unas fortale-
zas que le ayudan a sobreponerse y a sobrevivir
en un primer momento para llegar a vivir encon-
trando sentido a la experiencia terrible que le ha
acontecido: resiste y se rehace a sí mismo. Hasta
aquí se estaría hablando de recuperación. Un paso
más es la resiliencia, que se diferencia de la recu-
peración en que el individuo no altera el funcio-
namiento de su vida desde el momento que le su-
cede la situación caótica. La diferencia entre
ambos términos es la temporalidad. La recupera-
ción necesita de un relativo paso del tiempo y la
resiliencia no. El individuo resiliente mantiene un
equilibrio estable. La resistencia es la ausencia de
síntomas más un enriquecimiento personal «gra-
cias» a lo negativo de la vida; y la resiliencia son
los cambios cognitivos y conductuales que el in-
dividuo realiza para resolver la di cultad y adap-
tarla a la nueva situación.
Hay incluso otra proyección que va más allá
de la resiliencia: el crecimiento postraumático. La
persona que después de sufrir un trauma tiene la
capacidad de resistir, rehacerse y salir fortalecido
de la experiencia, crece y se desarrolla espiritual
e ideológicamente.
Tradicionalmente, aquellas personas que ha-
bían sufrido un trauma y no demostraban efectos
de emociones negativas como tristeza, culpa o
enfado eran consideradas como personas «ra-
ras», sin sentimientos, o se pensaba que en algún
momento «explotarían» y soltarían todo lo que
tenían dentro porque no demostraban una con-
ducta «normal». Es decir, las emociones positivas
no podían convivir con las negativas. Desde la
Psicología Positiva el enfoque da un giro y se ha
demostrado cientí camente que sí es posible (in-
cluso necesaria) la convivencia entre ambos tipos
de emociones. Es más, las emociones positivas
ayudan a reducir los niveles de angustia (emocio-
nes negativas) que se producen en ciertas circuns-
tancias traumáticas para el individuo (Fredrick-
son, 1998).
Crecimiento postraumático
Resiliencia
Recuperación
Trauma
Figura 21.5.—Del trauma al crecimiento postraumático.
Tanto la resistencia como la resiliencia son
fruto de la interrelación entre el sujeto y su am-
biente. Resistencia y resiliencia tienen procesos
distintos pero el resultado  nal es el mismo. Son
procesos cambiantes y no inamovibles; es decir
una persona no nace resiliente sino que se hace,
interactuando con su grupo de referencia y con
su entorno. Es un proceso dinámico. Por ello no
se puede a rmar, como se hacía hasta ahora, que
una infancia infeliz determina la vida del niño
convirtiéndolo en un adulto insatisfecho con su
vida (Cyrulnik, 2002).
Experimentar emociones positivas es una for-
ma de afrontar las adversidades y ante una adver-
sidad «forzar» la experimentación de emociones
positivas indica que hay una reciprocidad causal
de la persona resiliente. Fredrikson y cols (2003)
demostraron que las personas resilientes utilizan
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el humor, el optimismo y la creatividad (fortale-
zas) para afrontar las experiencias traumáticas.
Tedeschi y Calhoum (2004) han estudiado las
reacciones de crecimiento que se producen habi-
tualmente en el sujeto ante la experimentación de
traumas o adversidades: se produce un cambio de
metas y objetivos. Cambian las prioridades de la
vida del individuo. Además se valoran más las re-
laciones sociales desarrollando capacidad empá-
tica y se descubren capacidades personales que no
se creía que se tenían por lo que se despiertan nue-
vas posibilidades de desarrollo personal. Se pro-
duce un crecimiento personal en el ámbito ideo-
lógico y espiritual.
Pero, ¿cómo se llega a ser resiliente? Parece
que uno de los caminos para llegar a ello es lo que
se ha llamado personalidad resistente o hardiness.
Consiste en transformar situaciones estresantes
en oportunidades para el crecimiento personal. El
hardiness es un amortiguador entre el estrés y la
enfermedad, y además mejora el rendimiento. Es
utilizar el cambio como oportunidad para crecer.
Para ello se necesitan una serie de actitudes que
produzcan acciones, sumadas a una motivación y
un coraje efectivo.
Las actitudes resistentes son compromiso,
control y reto. El compromiso tiene que ver con la
implicación personal con el entorno según va au-
mentando la situación que produce el estrés. El
control se re ere a seguir activo en la acción para
in uir en el resultado de lo que se sucede alrede-
dor. El reto es aceptar el cambio y aprender de él
extrayendo tanto lo positivo como lo negativo.
Las acciones que se derivan de las actitudes
resistentes son: el afrontamiento resistente, el
apoyo social resistente y el autocuidado resisten-
te. Todas ellas forman parte de los programas
actuales que existen sobre entrenamiento en har-
diness. (Khoshaba y Maddi, 1999). El afronta-
miento resistente consiste en re exionar sobre la
situación estresante para ampliar la perspectiva
y a partir de ella, desarrollar un plan de acción
que llevar a cabo. Pasa por tres fases. Una pri-
mera que consiste en tomar perspectiva y com-
prender lo que sucede. En segundo lugar se pro-
duce el desarrollo de un plan de acción y por
último, se pasa a ejecutar la acción. El apoyo so-
cial resistente es el interactuar con los demás de
forma sana, dando y recibiendo apoyo. El auto-
cuidado resistente es el mantenerse activado cui-
dándose, mediante la relajación, la nutrición
sana y el ejercicio físico. Una de las técnicas que
se utiliza para el autocuidado es el focusing que
implica focalizar la atención hacia el interior, en
el propio cuerpo, sintiendo y no pensando. Otra
técnica, que se ha asociado con la meditación, es
el denominado mindfulness. Consiste en vivir el
momento presente sin realizar ningún tipo de va-
loración o juicio, aceptando las cosas como son
y como vienen, dejándose llevar por las sensa-
ciones percibidas. Las emociones actúan en el
cuerpo de manera natural y éste se autorregula
en función de las emociones sentidas. Es necesa-
ria una cierta capacidad de abstracción y una
actitud de apertura, aceptación y curiosidad.
21.8. OPTIMISMO
«Un optimista ve una oportunidad en toda
calamidad; un pesimista ve una calamidad en
toda oportunidad». (W. Churchill).
La RAE de ne optimismo en su primera
acepción como «propensión a ver y juzgar las co-
sas en su aspecto más favorable.»
El optimista es aquel que mantiene una acti-
tud emprendedora y positiva ante la vida, con en-
tusiasmo y dinamismo. La persona optimista está
convencida de que las cosas saldrán bien, tiene
perspectivas positivas de lo que va a suceder y
pone todo su empeño en que así sea. Una de sus
principales características es la esperanza, que le
protege contra las adversidades. Gracias a ella,
piensa que los proyectos a los que se enfrenta ten-
drán éxito y actúa en consecuencia con tenacidad
y perseverancia. Esto genera autocon anza que
se traduce en obtener logros encaminados a la
meta, con lo que la esperanza de alcanzar éxito
se nutre y aumenta. Es un feedback positivo. Por
el contrario, el pesimista piensa  rmemente que
va a fracasar en el proyecto que tiene entre ma-
nos. Se siente atacado y adopta una postura de-
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fensiva. No aporta nada útil porque piensa que
no servirá de nada y antes de enfrentarse a una
desilusión pre ere anticipar y asumir el fracaso.
Con ello, probablemente no pone en marcha sus
capacidades porque, entre otras cosas, no cree que
le sirvan; lo que le llevará a actuar por debajo de
sus posibilidades.
Está demostrado que si se piensa que la vida
va a ir mal, así será, porque de manera incons-
ciente ponemos de nuestra parte para que así su-
ceda. Es lo que se llama «profecía de autocumpli-
miento».
¿Qué diferencia a un pesimista de un optimis-
ta? Fundamentalmente la manera de enfocar los
acontecimientos de la vida. El optimista emplea
sus energías, sus conocimientos, sus habilidades,
en encontrar posibilidades de éxito, soluciones, y
se esfuerza en ver la parte más ventajosa de la si-
tuación. Confía en su propia capacidad para al-
canzar metas. Por el contrario, el pesimista em-
plea sus esfuerzos en ver las di cultades, los
impedimentos que existen, por lo que entra en un
estado de desánimo y desilusión; y en consecuen-
cia, no actúa o actúa sin ninguna motivación; se
deja arrastrar por las circunstancias.
En muchas ocasiones se hace referencia al op-
timista como esa persona ilusoria, que no tiene
los pies en la tierra y que no es realista. A raíz de
esto, se ha empezado a hablar del optimista inte-
ligente (Avia y Vázquez, 1998). Es esa persona que
es consciente de la realidad y de las di cultades
que presenta pero también tiene presente lo que
funciona de manera correcta. Re exiona sobre la
realidad y actúa, partiendo de sus habilidades y
destrezas, para mejorarla. Asume riesgos, no le
asusta el cambio y es responsable de sus actos.
Las características que van más ligadas a un
optimista son: perseverancia, humor, esperanza,
ilusión, vitalidad (todas ellas fortalezas), resilien-
cia y además, entra más fácilmente en estado de
ow.
Se han realizado estudios donde se ha demos-
trado que el optimista tiende a tener mejor estado
de salud física. Rojas Marcos habla del efecto pla-
cebo y su exitoso funcionamiento en algunos pa-
cientes. Consiste en tomar una sustancia que no
altera ni hace daño al organismo creyendo que es
un medicamento bene cioso para el estado de sa-
lud del paciente. Para que funcione, el enfermo
debe tener una expectativa positiva antes de to-
marlo. Entre el 25 y el 50 por 100 de los pacientes
con enfermedades comunes mejoran al ingerirlo.
Rojas Marcos (2010, p. 36) dice que «los pacien-
tes más convencidos de que el remedio que toman
aliviará su enfermedad son los que tienen mayo-
res probabilidades de estimular sus defensas na-
turales y de facultarse a sí mismos para sanar
Aquí se aprecia claramente la importancia que
tiene poseer una actitud optimista en la vida con
expectativas de resultados positivos en el futuro.
«El optimismo saludable no implica un falso
sentido de invulnerabilidad ni un estado alocado
de euforia. Por el contrario, es una forma de sen-
tir y de pensar que nos ayuda a emplear juiciosa-
mente las habilidades propias y los recursos del
entorno, y a luchar sin desmoralizarnos contra las
adversidades.» (Rojas Marcos, 2010, p. 31).
Por otro lado, Seligman a rma que las expli-
caciones que se dan sobre la forma de ver la vida,
tanto en situaciones propicias como hostiles, es lo
que re eja el optimismo o pesimismo de la perso-
na. Analiza las explicaciones mediante tres pará-
metros: la personalización (responsabilidad perso-
nal que se atribuye a los actos propios en lo
sucedido), la permanencia (la duración de los efec-
tos en la persona de lo sucedido) y la penetrabili-
dad (cuánto ha llegado lo sucedido a la persona).
Respecto a la personalización, el individuo opti-
mista no cree que ante una situación adversa, la
responsabilidad haya sido total y únicamente
suya. Analiza cuánto le corresponde a él y apren-
de de los errores cometidos. El pesimista cree que
la responsabilidad es absolutamente suya. Se des-
alienta y le cuesta un gran esfuerzo volver a in-
tentarlo ya que no cree en sus habilidades para
resolver la situación. Por ejemplo, el estudiante
optimista que suspende un examen. Analiza las
causas y es consciente de que no había estudiado
lo su ciente, a pesar de la dureza del profesor o
del examen «con preguntas rebuscadas». Sabe
cómo solucionarlo para la próxima vez. El estu-
diante pesimista que suspende un examen atribu-
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ye su fracaso a él mismo y piensa que no puede
estudiar más de lo que lo había hecho, que es in-
capaz o lo atribuye al profesor que es muy duro;
por lo que la siguiente vez con ará más en la
«suerte». En cuanto a la permanencia, el sujeto
optimista piensa que la adversidad que tiene que
afrontar es algo temporal y que no durará para
siempre; sin embargo, el pesimista piensa que el
efecto de la adversidad es irreversible y perma-
nente. Si el hecho que sucede no es hostil sino
agradable, el optimista piensa que «es lo normal»,
que es lo que sucede prácticamente a diario; pero
el pesimista piensa que es una casualidad que no
se da a menudo. Con relación a la penetrabilidad,
el optimista no generaliza los efectos de la situa-
ción desagradable sino que trata de focalizar su
atención en el hecho mismo reduciendo a límites
menores las consecuencias del revés, con lo que
piensa en alguna salida exitosa. El pesimista, en
este caso, se siente perturbado, inquieto y piensa
que los efectos de la situación serán insuperables,
por lo que suele desistir y abandonar.
¿Existe un componente genético que predispo-
ne al optimismo o al pesimismo? Por los estudios
e investigaciones realizadas con gemelos monoci-
góticos (viviendo juntos o separados desde su na-
cimiento) y mellizos genéticamente distintos, se
ha concluido que los gemelos se parecen en su
disposición optimista o pesimista; sin embargo
los mellizos tienen la misma predisposición al op-
timismo o pesimismo entre ellos que cualquier
otro individuo con distinta carga genética a ellos.
De estos estudios también se derivó una intere-
sante y curiosa conclusión: el pesimismo tiene un
mayor componente genético (40 por 100) que el
optimismo (25 por 100); es decir, el pesimismo se
hereda más fácilmente. Por ello se puede decir que
el optimismo depende más del ambiente en el que
se desarrolla el individuo que de la genética here-
dada.
Se cuenta que uno de los grandes optimistas
de la historia fue el inventor Thomas Alva Edi-
son. Antes de inventar la bombilla que se mantu-
viera encendida durante un tiempo, realizó cien-
tos de ensayos buscando el material que
necesitaba para su logro ( lamento de bambú car-
bonizado). Tenía un grupo de ayudantes traba-
jando con él y uno de ellos le preguntó un día que
porqué seguía empeñado en aquel propósito des-
pués de haber obtenido tantos errores y fallos y
no alcanzar el éxito. El inventor le contestó que
él no conocía esas palabras (error y fallo) y que
lo que en ese momento conocía eran más de no-
vecientas formas de cómo no hacer una bombilla.
Características de la personalidad de Edison eran
el ingenio, la actitud emprendedora, la capacidad
extraordinaria de trabajo, y el optimismo inteli-
gente, entre otras. No se desalentaba ante las ad-
versidades y con aba en sus capacidades.
«Un pesimista dice: un día menos de vida. Un
optimista dice: un día más vivido.»
21.9. INTELIGENCIA EMOCIONAL
«Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy
sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada,
en el grado exacto, en el momento oportuno, con
el propósito justo y del modo correcto, eso, cier-
tamente, no resulta tan sencillo.» (Aristóteles, Éti-
ca a Nicómaco).
En el templo de Apolo en Delfos reza un vie-
jo aforismo tallado que dice: «Conócete a ti mis-
mo». Ya entonces se intuía la importancia de sa-
ber «quién soy». El cerebro humano ha estado al
servicio de la evolución del hombre y se ha pre-
parado para la ejecución de tareas (acción) «olvi-
dando» autoanalizarse para llegar a comprender-
se. La función de supervivencia ha estado siempre
por encima de las demás: la preocupación por
conseguir alimentos, obtener una vivienda, evitar
los peligros y reproducirnos.
Desde un punto de vista físico, el hombre evi-
ta el dolor y busca el placer y su propia como-
didad.
Desde un punto de vista psicológico, teme el
rechazo y busca la aprobación social (quiere que
le quieran y que le valoren) y cuando hay a r-
maciones ya demostradas no se plantea la duda.
También evita el dolor. Se producen dos errores
que in uyen para la evitación de este dolor psi-
cológico: el error del falso consenso (tendemos a
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pensar que lo que uno piensa y siente es lo que
piensan y sienten los demás) y el error fundamen-
tal de atribución (si una persona ajena a nosotros
tiene pensamientos y/o comportamientos nega-
tivos se atribuyen a la propia persona; pero si
esos pensamientos o comportamientos los tene-
mos nosotros lo atribuimos a causas externas).
Estos errores di cultan, en gran medida, com-
prendernos a nosotros mismos. Y si no nos en-
tendemos a nosotros mismos, ¿cómo vamos a
comprender a los demás?, ¿cómo vamos a enten-
der qué sienten?
La Inteligencia Emocional (IE a partir de aho-
ra) es la capacidad para reconocer, comprender y
regular nuestras propias emociones y las de los
demás. Es un factor clave en la actividad inten-
cional (véase la  gura 21.2), que depende de no-
sotros para conseguir un estado de bienestar sa-
ludable.
La IE es entendida como una capacidad de
adaptación. R. Sternberg habla de la Teoría Triár-
quica donde asegura que existen tres tipos de in-
teligencia: analítica, creativa y práctica. Este in-
vestigador dice que todo ser humano tiene los tres
tipos de inteligencia aunque unos destaquen más
en una y otros en otra pero todo individuo posee
los tres tipos. Además, argumenta que la inteli-
gencia se puede entrenar y tiene una gran depen-
dencia del entorno en el que vivimos. En 1983
Gardner introduce su teoría de las inteligencias
múltiples donde habla de inteligencias intraperso-
nales y de inteligencias interpersonales. Pero el
nacimiento de la IE se produce gracias a Peter
Salovey y John Mayer que introducen el término
en 1990. Hablan de emociones como el amor, la
ira, la alegría, la tristeza, el miedo, la vergüenza
y la sorpresa. Aprovechando «el tirón» que tiene
este tema, Daniel Goleman publica su best-seller
«Inteligencia Emocional» en 1995. Es un libro de
los denominados de autoayuda que tiene una
gran aceptación. Goleman argumenta que el co-
ciente intelectual tiene una in uencia sólo del 20
por 100 en el éxito intelectual y profesional de la
persona y que realmente lo que tiene mayor peso
para obtener éxito personal y profesional es la IE
(un 80 por 100). Actualmente se sabe que este
porcentaje no es real, no existe tanta diferencia
aunque sí es verdad que la diferencia existe. Efec-
tivamente, los aspectos intelectuales no marcan la
diferencia en el mundo profesional. Lo cognitivo
no es tan relevante si no se trabajan aspectos emo-
cionales y sociales en el individuo.
Pero, ¿a qué llamamos emoción? Etimológi-
camente emoción signi ca impulso que lleva a la
acción. Tiene una función básicamente adaptati-
va a los cambios de las demandas del ambiente
en el que vivimos. Aparece de manera automática
y rápida y genera un cambio en la focalización de
nuestra atención por lo que el pensamiento (lo
cognitivo) también se ve in uido. Si hiciéramos
caso a nuestras emociones, nuestra IE aumenta-
ría, ya que conoceríamos mejor en primer lugar,
a nosotros mismos, también a los demás y además
al ambiente que nos rodea. Las emociones nos
permiten entrar en contacto afectivo con el ser
humano, entenderle, para luego poder orientarle
y/o enseñarle.
La emoción es una respuesta integral del or-
ganismo ante un estímulo concreto. Entre las
emociones básicas encontramos: la tristeza, la
sorpresa, el asco, la alegría y la ira. Se sabe que
las emociones negativas se detectan en milisegun-
dos y la reacción es de rechazo. Por eso es más
fácil detectar las emociones negativas que las po-
sitivas. Incluso, yendo más allá, si vemos a alguien
poner cara de asco ante una imagen (no visible
para nosotros) o una circunstancia concreta que
no está en nuestro campo de visión, automática-
mente nosotros también ponemos cara de asco.
Anticipamos la emoción ante la circunstancia o
imagen antes de haberla visto. Entramos en el
campo de funcionamiento de las neuronas espejo,
que son las que generan la imitación.
Las emociones negativas están más presentes
en el lenguaje espontáneo del individuo, se dife-
rencian más fácilmente que las positivas entre sí,
se asocian a impulsos para actuar (huida, recha-
zo...) y son fáciles de identi car porque se asocian
a expresiones faciales (en este punto también po-
demos incluir, como excepción, la alegría ya que
la risa es fácil de identi car y demuestra esta emo-
ción positiva).
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Hasta hoy, el estudio se las emociones nega-
tivas ha superado con creces el de las emociones
positivas. Una de las razones de este desequili-
brio en el estudio de ambas puede ser debido,
además de lo mencionado anteriormente, a la
tendencia de la Psicología a estudiar el problema,
el trauma, y no añadir a sus investigaciones el es-
tudio de las fortalezas y las potencialidades del
individuo. En la  gura 6 se aprecia la gran can-
tidad de artículos publicados relacionados con
las emociones negativas en contraposición con
las positivas.
Porcentaje
120
100
80
60
40
20
0
96 95
99,6
40,33 5
Afecto negativo/Afecto positivo Miedo/Valor Depresión/Felicidad
Figura 21.6.—Publicaciones, en porcentaje, en PsycINFO desde 1987 hasta la actualidad.
La Psicología Positiva se centra, entre otras
cosas, en el estudio de las emociones positivas por-
que está demostrado que mejoran las relaciones
humanas. Nos permiten comunicarnos. Además
regulan nuestro comportamiento ampliando la
posibilidad de atención, la apertura de pensa-
miento y la motivación para actuar. Provocan re-
sistencia al estrés y aumentan la tolerancia al do-
lor incrementando también la posibilidad de
mejora de los recursos físicos, intelectuales y so-
ciales de la persona. Y, como ya hemos comenta-
do anteriormente, producen resiliencia.
Seligman (2002) clasi ca las emociones positi-
vas centrándolas en tres momentos temporales de
la vida: pasado, presente y futuro. En el pasado
aparecen la complacencia, la satisfacción, la reali-
zación personal y el orgullo. En el presente se en-
cuentran el éxtasis, la tranquilidad, la alegría, el
entusiasmo, la euforia, el placer y el  ow. En el fu-
turo, la con anza, la fe, el optimismo y la esperanza.
Hoy se habla del cerebro emocional. LeDoux
a rma que «Primero sentimos y luego pensa-
mos». Investiga sobre la activación de la amígda-
la en el cerebro ante las emociones. Esta activa-
ción se produce de forma muy rápida y el cuerpo
reacciona emitiendo respuestas motoras y  sioló-
gicas a gran velocidad.
Antonio Damasio hace hincapié en la intui-
ción y elabora su «hipótesis del marcador somá-
tico». Damasio parte de los términos razona-
miento y decisión para elaborar su teoría. Quien
decide tiene conocimientos sobre la situación
ante la que hay que decidir, también conoce las
posibles respuestas a dar y las consecuencias de
cada una de las respuestas. Para decidir, se par-
te de una serie de estrategias válidas para quien
decide que tienen que ver con aspectos cogniti-
vos como la memoria operativa y la atención. Da-
masio, en este punto, introduce la importancia
que tienen, también, las emociones y los senti-
mientos para elegir una opción ante la toma de
decisiones. Es aquí donde entra el marcador so-
mático. Incluye tanto la sensación visceral como
la no visceral. Se podría de nir como la intui-
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ción aplicada a las emociones. Las emociones
son información y la información es adaptativa.
Todo ocurre simultáneamente. Nuestro cerebro
detecta las emociones de manera inconsciente y
produce una respuesta en el cuerpo a nivel  sio-
lógico. Es un procesamiento muy rápido del que
no somos conscientes y sólo conocemos el resul-
tado  nal. «Los marcadores somáticos son un
caso especial de sentimientos generados a partir
de emociones secundarias. Estas emociones y
sentimientos han sido conectados, mediante
aprendizaje, a resultados futuros predecibles de
determinados supuestos. Cuando un marcador
somático negativo se yuxtapone a un determina-
do resultado futuro, la combinación funciona
como un timbre de alarma. En cambio, cuando
lo que se superpone es un marcador somático
positivo, se convierte en una guía de incentivo.»
(Damasio, 2006, p. 205). Un ejemplo para ilus-
trar la hipótesis es cuando paseas por la calle y
ves venir de frente a un conocido con otra per-
sona que para ti es desconocida. Si se produ-
ceenti una «opinión negativa» sobre el desco-
nocido antes de haber hablado con él, es el
marcadorsomático que te está avisando. Pode-
mos concluir diciendo que el marcador somático
es la intuición que te avisa y desencadena una
emoción.
Mayer y Salovey desarrollan su modelo de IE
en 1997. Consta de cuatro componentes: (1)
la percepción, expresión y evaluación emocional.
¿Qué emociones experimentamos nosotros y las
personas que nos rodean? (2) La facilitación o asi-
milación emocional. Estas emociones percibidas
¿cómo dirigen o in uyen en nuestro pensamiento?
(3) El conocimiento (comprensión) emocional.
¿Cuál es la causa de estas emociones? Si necesita-
mos cambiarlas, ¿sabemos cómo hacerlo? Y (4) la
regulación (manejo) de las emociones. Tiene mu-
cha relación con el autocontrol. ¿Cómo regula-
mos nuestras emociones? ¿Cómo regulamos las
emociones de los demás?
Estos autores junto con Caruso, en el año
2001, elaboran un instrumento para medir IE:
MSCEIT. Es una prueba que consta de 141 ítems
distribuidos en dos tareas por cada componente.
A continuación desarrollaremos brevemente
los cuatro componentes:
Percepción emocional. Si somos conscien-
tes del lenguaje no verbal del cuerpo y de
las modulaciones de la voz podremos per-
cibir las propias emociones y las de los de-
más. El movimiento de brazos, manos y
piernas, la postura corporal, la apariencia
que presenta la persona, qué nos transmi-
te su cara, su rictus, el lenguaje que utiliza,
su prosodia y su tono, el volumen en la voz
y su comportamiento, nos dan muchas
pistas del estado emocional de la persona
en ese momento. La habilidad para detec-
tar todo esto es lo que nos hace ser com-
petentes en la percepción emocional.
Asimilación emocional. Para asimilar y fa-
cilitar nuestras emociones debemos tener
ciertas habilidades: para volver a focalizar
nuestro pensamiento a través de pensa-
mientos que están asociados a objetos o a
personas; para facilitar los recuerdos ne-
cesitamos habilidad para revivir aquellas
emociones; para ver las cosas desde distin-
tas perspectivas necesitamos habilidad
para aislar las distintas emociones y darlas
un sentido en cada circunstancia; para la
solución de problemas y toma de decisio-
nes siendo creativos necesitamos habilidad
para utilizar los distintos estados emocio-
nales. Para ello podemos utilizar técnicas
que fomenten la creatividad.
Comprensión emocional. Si somos capaces
de ponerle nombre a lo que sentimos ten-
dremos una habilidad especial para eti-
quetar las emociones. Ello nos ayudará a
comprenderlas. Fray Luis de León decía
que «faltan palabras a la lengua para los
sentimientos del alma». Debemos tener
también habilidad para identi car que, a
veces, surgen varias emociones al mismo
tiempo y que unas se pueden transformar
en otras.
Regulación emocional. Para manejar nues-
tras emociones y las de los demás debemos
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estar abiertos a ellas, escuchar activamen-
te y pensar sobre ellas. También debemos
ser capaces de sentir las emociones aleján-
donos de ellas, mantener una cierta dis-
tancia para intentar ser lo más objetivos
posible sin negarlas, y si es necesario, alar-
garlas en el tiempo. En este punto debe-
mos plantearnos el porqué utilizamos
unas estrategias que sabemos de antemano
que no funcionarán bien porque las hemos
experimentado con anterioridad o bien
porque lo sabes de experiencias similares
a la tuya en otras personas. La respuesta
es porque no nos suponen emplear un es-
fuerzo excesivo ni tampoco nos suponen
emplear más tiempo del que estamos ha-
bituados. Además sabemos que consegui-
mos resultados rápidos, aunque no son los
deseados. En ocasiones, evitamos enfren-
tarnos a la situación o a la persona que
nos provoca emociones negativas, median-
te la retirada o mediante la distracción. La
posibilidad mejor para llegar a regular
esas emociones es el afrontamiento de las
mismas, volviendo a evaluar la situación e
intentando buscar soluciones nuevas con
la consiguiente liberación de emociones y
contemplando la posibilidad de pedir ayu-
da a otros.
Lo que genera que detectemos emociones ne-
gativas son el futuro porque causa incertidumbre,
y el pasado porque ya ha sucedido y no hay mar-
cha atrás, es inmodi cable. Por eso hay que cen-
trarse en «hoy».
Utilizamos el término rumiación cuando nos
sentimos mal y pensamos y volvemos a pensar
sobre ello. Focalizamos la atención únicamente
en lo mal que nos sentimos y en consecuencia, el
pensamiento va en la misma dirección. Pensamos
sobre las causas que han producido ese sentimien-
to y las consecuencias que nos acarrea. Todo ello
eleva las emociones negativas como la tristeza y
la desesperación y esto actúa como un bucle de
donde no vemos la salida. Hay que cortar este
proceso en el momento en que nos damos cuenta
que aparece, distrayéndonos con alguna actividad
agradable para nosotros que nos genere emocio-
nes positivas como hacer deporte (colectivo si
puede ser y si es individual aquel deporte que no
sea rutinario), leer, escribir, cualquier hobby que
tengamos, es válido en estos momentos. Podemos
pensar en un momento del día donde «atacare-
mos» el problema concretando una hora (no an-
tes de irnos a dormir). Debemos aprender a dar-
nos autoinstrucciones diciéndonos a nosotros
mismos: «Para ya. Esto no te lleva a nada. Deja
de pensar en ello. Saca tu amor propio.» Podemos
hacernos un regalo como dar un paseo, tomarnos
un refresco o un helado, escuchar nuestra música
favorita, llamar por teléfono a un amigo objetivo
y sincero (no compasivo) y contarle cómo nos
sentimos...
Hay elementos que están presentes en la vida
diaria, que in uyen en las emociones, pero no
somos conscientes de ellos en muchas ocasiones.
Por ejemplo, el sueño. Alterar nuestro ritmo bio-
lógico interno cambia nuestro humor. La siesta
que dura más de 60 minutos modi ca las emo-
ciones. Las personas que duermen siesta aumen-
tan su afecto positivo (felicidad). Las personas
que no duermen la siesta muestran durante el
día mayores reacciones ante la ira y el miedo. La
siesta debe ser muy breve o larga (que supere la
fase REM) para que tenga efectos bene ciosos.
Otro elemento es la salud. Un dolor de cabeza o
de muelas también in uye en nuestro estado de
ánimo. La comida también es un factor impor-
tante. Si estamos a dieta también suele in uir en
la percepción de nuestras emociones o si sufri-
mos de una emoción muy intensa se «nos cierra
el estómago» o «nos da por comer». El ruido es
otro elemento a considerar. Los más estresan-
tes son los que se producen de manera inter-
mitente o los que son imprevisibles. La tempe-
ratura también es un factor in uyente en la
generaciónde emociones. Las temperaturas ex-
tremas noshacen más irascibles y menos tole-
rantes; y el hacinamiento es otro elemento a tener
en cuenta. Cuando invaden nuestro espacio per-
sonal y nuestra intimidad no nos sentimos có-
modos.
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En la actualidad, las investigaciones han de-
mostrado que la IE es bene ciosa para adquirir
un estado del bienestar psicológico:
Las personas que tienen alta IE, poseen
menos problemas de ansiedad.
Las relaciones de pareja funcionan mejor
(son más felices) cuando los dos tienen
una alta IE. También funcionan cuando
un miembro de la pareja tiene alta IE.
— En violencia de género, los maltratadores
tienen menos IE, son menos felices y su-
fren de mayor ansiedad e ira. No se activa
el marcador somático que hace que sien-
tan el dolor de la víctima (falta de com-
pasión).
En el área de la salud, el personal sanita-
rio con más IE salva más vidas, se siente
más realizado y su desgaste personal dis-
minuye. El diagnóstico del médico con
alta IE es más acertado y rápido.
En el ámbito educativo, los docentes con
alta IE sufren menos desgaste personal.
En el ámbito empresarial, los líderes con
más alta IE son mejores considerados
(más sensibles, más sociables y generado-
res de un ambiente de trabajo positivo)
por sus compañeros.
Con todo lo expuesto hasta aquí sobre IE, nos
preguntamos: ¿podemos mejorar nuestra IE? Sa-
bemos que las habilidades pueden desarrollarse.
Se puede mejorar la IE en adultos pero la inter-
vención debe ser un día a la semana durante seis
meses, como mínimo. Antes de empezar a traba-
jar en IE se necesita adquirir una descentración
emocional: romper el prejuicio de que todos de-
ben pensar como yo (falso consenso). Se ha com-
probado que el género in uye en el trabajo de
mejora de IE. Las mujeres son más perceptivas
emocionalmente, más comprensivas y manejan
mejor la escucha activa y la expresión emocional
(a pesar de la di cultad que conlleva poner un
nombre a las emociones) que los hombres. Con
ellas se trabaja la autoe cacia y la regulación
emocional que es donde se encuentran menos há-
biles. En niños, se está comprobando actualmen-
te que también es posible mejorar su IE y si son
muy pequeños podemos enseñarles para empezar
desde los inicios a formar individuos felices en la
sociedad que les ha tocado vivir. En los colegios
se están llevando a cabo programas de esta índo-
le con efectos favorables; pero no hay que olvidar
que los resultados exitosos no dependen única-
mente de la escuela sino también de la implica-
ción familiar en este campo.
En general, tener vínculos con personas satis-
fechas con su propia vida aumenta signi cativa-
mente el sentimiento de felicidad o bienestar.
RESUMEN
La Psicología Positiva es un término de re-
ciente aparición y surge gracias al interés de in-
vestigadores relacionados con el campo de las hu-
manidades que advierten que hasta el siglo XX
todos los especialistas centrados en ayudar a los
demás lo hacen desde la postura del trauma, de
la adversidad. Aprecian que el ser humano tam-
bién posee capacidades y habilidades positivas
que pueden ayudarle a salir de su bajo estado aní-
mico. Por ello comienzan a investigar sobre el es-
tado de bienestar del ser humano, sus causas, sus
consecuencias y analizan las emociones, no solo
las negativas sino también las positivas. Elsa Pun-
set, prestigiosa investigadora en esta área, no ha-
bla de emociones negativas y positivas sino de
emociones útiles e inútiles. Considera que las
emociones negativas son útiles siempre y cuando
sepamos identi carlas, no las temamos y enten-
damos qué nos enseñan. Ella comenta que si nos
habituamos a escuchar lo que nos cuentan nues-
tras emociones entenderemos mejor nuestras pa-
siones y «una vida con pasión y sentido es más
feliz». Es partidaria de que nos hagamos «regalos
emocionales».
La Psicología Positiva analiza:
El estado de bienestar o felicidad donde
se investiga sobre las relaciones positivas
que tiene el ser humano con su entorno,
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el sentir la vida con un valor inconmen-
surable, creer en las propias capacidades
y aceptarse tal como se es haciendo hin-
capié en las propias fortalezas, que toda
persona posee teniendo como meta el cre-
cimiento vital. Sabemos que el 40 por 100
de nuestra felicidad depende de nosotros
mismos así que podemos hacernos más
felices.
El estado de  ow o  uir, elemento indis-
pensable para conseguir un estado de
bienestar psicológico. Para entrar en esta-
do de  ow es necesario enfrentarse a una
tarea que suponga un reto acorde con las
habilidades del individuo para superarlo.
En ese estado se recibe un feedback inme-
diato con cada paso que se va dando, se
potencia la creatividad para alcanzar la
meta y se pierde la noción del tiempo.
— El humor y la risa. Se considera una emo-
ción positiva que reporta bene cios para
la salud física y mental. La risa se conta-
gia así que también tiene una importante
función social. Es una de las veinticuatro
fortalezas.
— La resiliencia. Es considerada como la ca-
pacidad que tiene el ser humano para en-
frentarse a una adversidad, recuperarse de
ella y no ver su funcionamiento vital alte-
rado. La resiliencia es el resultado de la
relación del individuo con el ambiente en
el que se desenvuelve. Depende en gran
medida de las emociones positivas que po-
sea. Éstas funcionan como un bálsamo
para las negativas que se producen ante la
situación traumática. Es un proceso diná-
mico. Una de las técnicas para ser resilien-
te es el hardiness, donde el individuo ve el
cambio en su vida como oportunidad para
crecer.
— El optimismo. Ver las situaciones de la
vida con esperanza supone actuar de ma-
nera emprendedora, con entusiasmo. Su-
pone darse cuenta de las di cultades y
afrontarlas desde una oportunidad para
aprender y creer en las propias capacida-
des para superarlas. No le asusta el cam-
bio. Si no se obtiene éxito, el optimista
busca nuevas fórmulas y si aun así el fra-
caso está asegurado, aprende de la situa-
ción y comienza con otro reto nuevo.
Inteligencia Emocional. Es la capacidad
para percibir, asimilar, comprender y ma-
nejar las propias emociones y las de los
demás. Se necesita una cierta capacidad
empática una vez analizadas las emocio-
nes propias para conseguir ponerse en el
lugar del otro y así comprender qué siente
y cómo lo siente. Aparece el término de
marcador somático, considerado como ese
instinto que tiene que ver con las emocio-
nes y que aparece inconscientemente. Se
da a conocer como un «clic» en el estóma-
go que nos avisa y origina una emoción.
Todo ello está encaminado a conseguir un
estado de bienestar saludable.
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Bienestar psicológico. Término referido a
la satisfacción con la vida que tiene el sujeto
donde se incluyen sus estados emocionales
(afectos positivos y negativos) y sus reacciones
emocionales.
Flow. Estado de absorción y concentra-
ción en el que la persona se encuentra al reali-
zar una tarea que le satisface hasta tal punto
que pierde la noción del tiempo. La persona
considera la tarea como un reto y se sabe con
las habilidades para superarlo con éxito.
Focussing. Vivenciar en el cuerpo focali-
zando la atención en él y no en la mente.
Hardiness. Actitud que conlleva transfor-
mar situaciones estresantes que provocan an-
gustia en oportunidades de crecimiento per-
sonal.
Hubris. Forma de orgullo exagerado, des-
medido. Atribución global frente a atribución
especí ca.
Inteligencia Emocional. Captar, compren-
der y regular nuestras emociones y las de los
demás. Implica tener capacidad empática.
IPPA. International Positive Psychology
Association. Fundada en 2007.
Marcador somático. Instinto emocional.
Mindfulness. Atención plena, consciente y
re exiva en el momento presente.
Optimismo. Ver la vida desde una perspec-
tiva favorable, con esperanza, y con ando en
las propias habilidades para actuar intentando
modi car o cambiar lo adverso.
Psicología Positiva. Estudio cientí co del
estado de bienestar de uno mismo y de los de-
más, y sus causas, aportando contribuciones al
bien personal, de los demás y del entorno. Es-
tudia las características personales positivas del
individuo y analiza las emociones humanas
tanto negativas como positivas.
Resiliencia. Capacidad adaptativa del ser
humano para enfrentarse a las adversidades,
afrontarlas y sobreponerse a ellas sin pasar por
un período temporal de disfuncionalidad.
Rumiación. Pensar demasiado sobre uno
mismo, como nos sentimos, las causas de esos
sentimientos y posibles consecuencias de ellas
sin llegar a una solución (rumiación desadap-
tativa).
SEPP. Sociedad Española de Psicología
Positiva. Actualmente se encuentra en proceso
de articulación.
Set-point. Punto de anclaje. Es la línea
base donde siempre volvemos.
GLOSARIO
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... La Inteligencia Emocional se define como la capacidad para percibir, asimilar, comprender y regular o manejar las propias emociones y las de los demás. Consta de cuatro componentes que se dan en orden creciente: a) percepción, expresión y evaluación emocional, que hace referencia a las emociones experimentadas por el sujeto y por las personas que le rodean; b) facilitación o asimilación emocional, que hace referencia a cómo influyen las emociones percibidas en el pensamiento; c) comprensión emocional, que hace referencia a la causa de las emociones; y d) regulación de las emociones, que hace referencia al manejo de las propias emociones y las de los demás (Jiménez, 2011). ...
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La música tiene un componente emocional intrínseco que la convierte en un lenguaje universal. Todas las personas reaccionan emocionalmente ante la música. Este estudio se propone exponer los resultados de la validación de un test llamado EMU que mide la capacidad de identificar emociones con fragmentos de música clásica, además de medir la percepción del tempo y la intensidad de la música. La muestra del estudio está compuesta por 514 estudiantes de dos universidades de España y Bulgaria que abarcan varias especialidades. Los resultados indican una fiabilidad moderada del test en conjunto (α=.60) y que las características musicales de intensidad y de tempo tienen una relación directa con la identificación emocional aunque ésta no sea significativamente relevante. Se puede concluir que una parte del test, la de identificación de emociones, es la que presenta una fiabilidad alta (α=.71). Así mismo se propone que el resto de las partes sigan siendo exploradas.
... Finalmente, sería de gran interés realizar estudios longitudinales para evaluar la estabilidad y evolución de estos perfiles en el tiempo y poder contrastarlos con los profesionales en activo. Avia, M. D. y Vázquez, C. (1998) 8. Apéndice I Breve explicación de cada fortaleza distribuidas en las seis virtudes (Jiménez, 2011): 8.1. Virtud: sabiduría y conocimiento -Creatividad. ...
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Una aproximación al Trabajo Social desde la óptica de la Psicología positiva (virtudes y fortalezas) An approach to Social Work from the perspective of Positive Psychology (virtues and strengths) Resumen La Psicología positiva es una ciencia social de desarrollo relativamente reciente que analiza las bases del bienestar psi-cológico a partir de las fortalezas y virtudes de cada individuo y de sus potencialidades de influir en los otros para el logro de la plenitud y desarrollo personal. En el marco de la Psicología positiva se aplicó el test VIA-IS a 186 estudiantes de primer curso de Grado en Tra-bajo Social en la Universidad Complutense de Madrid durante el curso 2011-2012. El objetivo de la presente investi-gación era establecer el perfil de virtudes y fortalezas que el estudiante de Grado considera claves en su futuro desem-peño como trabajador social. Las virtudes de Humanidad y Justicia fueron las que se consideraron más relevantes por parte de los estudiantes, tal y como se esperaba, puesto que estas virtudes son básicas a la hora de influir en la volun-tad de otras personas, desde el respeto de la individualidad del usuario, hacia un estado de bienestar (Peterson & Selig-man, 2004). Abstract Positive psychology is a social science of relatively recent development that analyzes the bases of psychological well-being from the strengths and virtues of each individual and their potential to influence others to achieve the fullness and personal development. In the context of Positive Psychology VIA-Is test was applied to 186 first grade of Social Work students at the University Complutense of Madrid during 2011-2012. The aim of this investigation was to establish the profile of virtues and strengths which the student considers the key for the future performance as a social worker. The virtues of Humanity and Fairness were considered the most relevant by the students, as expected, because of these virtues are essential when they come to influence the will of others, respecting the individuality of user to a state of wellbeing (Peterson &Seligman, 2004)., A. (2013): «Una apro-ximación al Trabajo Social desde la óptica de la Psicología positiva (virtudes y fortalezas)». Cuadernos de Trabajo So-cial, 26(2): 397-407.
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