La teoría del actor-red y la tesis de la tecnociencia

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DOI: 10.3989/arbor.2009.738n1047
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Abstract
Actor-network theory and the analysis of technoscience developed by Javier Echeverría (2003) have many features in common, but they also diverge in a number of points. While the analysis of technoscience amounts to the attempt of classifying and characterizing the modalities of contemporary scientific and technological practices, the set of methodological tools of actor-network theory brings to the forefront the disorder hidden behind the ordered image of both contemporary and past technoscience. However, actor-network theory may be useful to describe the complex networks woven by research centres, institutions, universities, and companies, and their products in terms of natural and social order. In this paper, we characterize actor-network theory as well as technoscience and we identify how both, in spite of their differences, might benefit each other. La teoría del actor-red y el análisis de la tecnociencia desarrollado por Javier Echeverría (2003) presentan múltiples puntos comunes, pero también importantes divergencias. Mientras que el análisis de la tecnociencia responde al intento filosófico de clasificar y caracterizar las modalidades de práctica científico-tecnológica contemporánea, el conjunto de herramientas metodológicas de la teoría del actor-red trae al primer plano el desorden oculto tras la ordenada apariencia de la tecnociencia, la contemporánea y la de épocas pasadas. Sin embargo, la teoría del actor-red se muestra útil para describir las complejas redes tejidas por centros de investigación, instituciones, universidades y empresas, y los productos resultantes de las mismas en términos de orden natural y social. En este trabajo caracterizamos someramente tanto la teoría del actorred como la tecnociencia, para identificar de qué modo ambas, pese a sus diferencias, pueden beneficiarse mutuamente.
ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura
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LA TEORÍA DEL ACTOR-RED Y LA
TESIS DE LA TECNOCIENCIA
Javier Echeverría
Fundación Ikerbasque-Universidad del País Vasco
Instituto de Filosofía y Red CTI/CSIC
Marta I. González
Instituto de Filosofía y Red CTI/CSIC
ACTOR-NETWORK THEORY AND
THE THESIS OF TECHNOSCIENCE
ABSTRACT:
Actor-network theory and the analysis of technoscience
developed by Javier Echeverría (2003) have many features in com-
mon, but they also diverge in a number of points. While the analysis
of technoscience amounts to the attempt of classifying and charac-
terizing the modalities of contemporary scientific and technological
practices, the set of methodological tools of actor-network theory
brings to the forefront the disorder hidden behind the ordered image
of both contemporary and past technoscience. However, actor-net-
work theory may be useful to describe the complex networks woven
by research centres, institutions, universities, and companies, and
their products in terms of natural and social order. In this paper, we
characterize actor-network theory as well as technoscience and we
identify how both, in spite of their differences, might benefit each
other.
KEY WORDS:
Science studies, technoscience, actor-network
theory.
RESUMEN: La teoría del actor-red y el análisis de la tecnociencia
desarrollado por Javier Echeverría (2003) presentan múltiples pun-
tos comunes, pero también importantes divergencias. Mientras que
el análisis de la tecnociencia responde al intento filosófico de clasi-
ficar y caracterizar las modalidades de práctica científico-tecno-
gica contemporánea, el conjunto de herramientas metodológicas de
la teoría del actor-red trae al primer plano el desorden oculto tras
la ordenada apariencia de la tecnociencia, la contemporánea y la
de épocas pasadas. Sin embargo, la teoría del actor-red se muestra
útil para describir las complejas redes tejidas por centros de inves-
tigación, instituciones, universidades y empresas, y los productos
resultantes de las mismas en términos de orden natural y social. En
este trabajo caracterizamos someramente tanto la teoría del actor-
red como la tecnociencia, para identificar de qué modo ambas, pese
a sus diferencias, pueden beneficiarse mutuamente.
PALABRAS CLAVE: Estudios sobre ciencia, tecnociencia, teoría
del actor-red.
1. TEORÍA DEL ACTOR-RED Y TECNOCIENCIA: EL GIRO
HACIA LA PRÁCTICA EN LOS ESTUDIOS DE CIENCIA
Y
TECNOLOGÍA
La teoría del actor-red (actor-network theory o ANT)
1
se
origina en los años setenta y ochenta del pasado siglo XX
como un desarrollo en el dinámico panorama de los es-
tudios sociales sobre ciencia y tecnología del momento.
La sociología del conocimiento científico de Edimburgo y
Bath, la antropología de laboratorio y los nuevos enfoques
en historia de la ciencia y la tecnología son el contexto
en el que aparecen en París los primeros casos de estudio
con la metodología del actor-red. Bruno Latour (1988) y
Michel Callon (1986) analizan ejemplos tan variados como
Pasteur y las vieiras de la bahía de St. Brieuc para ofrecer
las características de lo que John Law (2007)
2
denomina
la versión ortodoxa de ANT, aquella que se desarrolló fun-
damentalmente durante los años noventa.
La revolución en los estudios sobre la ciencia y la tecnolo-
gía había aparecido ligada al imperativo de buscar la expli-
cación del contenido de la ciencia en su “contexto social”.
Una ideología política determinada, cierto interés econó-
mico o algún arraigado prejuicio eran el tipo de factores
que se rastreaban para explicar la génesis y legitimación de
las teorías científicas. Para dar cuenta de la construcción
de la naturaleza, defendía la revolución constructivista,
es necesario apelar a la sociedad. Sin embargo, algunos
autores se mostraron insatisfechos con esta “sociología
de lo social” y argumentaron que el “contexto social” no
tiene una fuerza explicativa real; porque, al contrario de lo
que se defendía y practicaba en Edimburgo o en Bath, lo
natural y lo social se “coproducen” mutuamente.
Este cambio de rumbo tuvo como influencias, entre otras,
el estudio de los sistemas sociotécnicos desarrollado por
Thomas Hughes (1983), en el que elementos organizati-
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vos, políticos, científicos, tecnológicos... se combinan para
conformar la arquitectura de un sistema tecnológico esta-
bilizado; y la etnometodología de Alfred Shutz. El análisis
etnográfico de la ciencia, tal y como lo ensayaron Bruno
Latour y Steve Woolgar (1979/1986) no tiene ya ninguna
pretensión explicativa, sino tan sólo la de describir la acti-
vidad que científicos y tecnólogos desarrollan en sus labo-
ratorios y de la que surge nuestra concepción del “mundo
real”, natural y social. Los etnometodólogos de la ciencia
sostienen que no puede apelarse a intereses, fines y facto-
res sociales en general para dar cuenta de nuestras teorías,
porque ellos mismos son también producto, y no causa, de
las mismas fuerzas que dan forma a las afirmaciones de
conocimiento científico y, por tanto, a la “realidad”.
Los estudios de laboratorio, sobre la base de los puntos más
provocadores del programa fuerte en sociología del cono-
cimiento científico de David Bloor (1976/1991), simetría
y reflexividad, se desarrollaron en varias direcciones. La
teoría del actor-red fue una de ellas. El punto de partida
es la denuncia de que las prácticas de los sociólogos del
conocimiento científico, lejos de adecuarse al principio
de la simetría, son profundamente asimétricas. No sólo
los sociólogos “tipo Edimburgo” tratan de forma asimé-
trica la naturaleza y la sociedad, suponiendo a la última
como factor causal de la primera, sino que también tratan
asimétricamente a los “actores” humanos y no humanos
del escenario científico-tecnológico. Todas las dicotomías
(naturaleza/sociedad, sujeto/objeto, humano/no humano)
son puestas en tela de juicio en un intento de superación
de la ideología de la modernidad. La tecnociencia se define
como una red cuyos nodos están formados tanto por acto-
res humanos como por actores no humanos (instrumentos,
baterías, chips o cualquier otro componente tecnológico,
objeto físico o ser vivo). Las consecuencias de esta defini-
ción se exploran a través del análisis de cómo se forman
y se sostienen tales redes. Según este enfoque, tanto los
desarrollos científicos como los tecnológicos pueden ser
analizados en términos de luchas entre diferentes actores
para imponer su definición del problema a resolver (Latour,
1987; Callon, 1987).
Aunque hasta el momento los sociólogos se habían ocu-
pado de la ciencia y la tecnología como fenómenos relati-
vamente independientes (aunque susceptibles en ocasio-
nes de ser analizados con el mismo tipo de instrumentos
metodológicos), Latour utiliza explícitamente la noción de
tecnociencia para describir “todos los elementos vincula-
dos a contenidos científicos, sin que importe lo sucios, in-
esperados o extraños que parezcan” (1983: 168), tratando
de subrayar la multiplicidad de elementos y actores que
concurren en la conformación del producto (“la ciencia y
la tecnología”) y criticando la distinción interno/externo.
Muchos otros autores utilizan también la expresión “tec-
nociencia” para insistir en la íntima relación entre la cien-
cia y la tecnología, y justificar un tratamiento conjunto,
especialmente si se ocupan de la ciencia y la tecnología
contemporáneas. En particular, Javier Echeverría (2003)
ha desarrollado con detalle el concepto de “tecnociencia”,
oponiéndose a la idea latouriana de que toda ciencia es tec-
nociencia y reservando la denominación para la evolución
que tiene lugar a partir de los años ochenta del siglo XX
de la macrociencia (Big Science) que se había instaurado
al finalizar la Segunda Guerra Mundial. La macrociencia
surgida en la guerra fría, caracterizada por una profunda
simbiosis entre ciencia y tecnología, el establecimiento de
la política científica y la financiación gubernamental, se
convertirá en el último cuarto de siglo en tecnociencia,
gracias a las nuevas tecnologías de la información y las
comunicaciones y al mayor papel de las empresas privadas
en la promoción de la I+D+i.
Las propuestas de Echeverría y la teoría del actor-red con-
fluyen en su especial atención a la práctica científica. El
programa fuerte y los primeros enfoques en sociología del
conocimiento científico se centraron en el estudio de los
factores sociales que influyen en la construcción del co-
nocimiento, y en cierta manera lo determinan, pero se
interesaron menos por el estudio de la práctica científica,
al menos en su primera época. En los años noventa, algunos
historiadores, filósofos y sociólogos de la ciencia, como
Hacking, Franklin, Galison o Pickering, comenzaron a ocu-
parse de la actividad científica sin reducirla a la construc-
ción de conocimiento. Cabe decir que en los últimos años
se ha producido un giro hacia la práctica en los estudios de
ciencia y tecnología, de modo que, aparte del conocimiento,
la praxis científica y tecnológica se ha convertido en un
objeto de estudio igualmente relevante. En este giro hacia
la práctica se encuadra también la teoría del actor-red,
cuya primera norma metodológica fue la de seguir a los
científicos e ingenieros en sus prácticas cotidianas.
Otra novedad radical de la concepción praxiológica, com-
partida por la teoría del actor-red, es la de afirmar que la
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ciencia no sólo se hace en los laboratorios, sino en otros
muchos ámbitos. Además de investigar, los científicos con-
temporáneos conforman equipos, gestionan recursos hu-
manos, económicos y tecnológicos, presentan proyectos en
convocatorias competitivas, buscan financiación, intentan
tener un poder institucional, tejen redes internacionales,
forman nuevos investigadores, difunden los resultados que
obtienen, tratan de incrementar los factores de impacto de
sus publicaciones, hacen lobby en los despachos y comi-
siones donde se toman las decisiones de política científica,
elaboran informes como expertos, etc. Restringir la ciencia
contemporánea a la actividad investigadora en los labora-
torios implica prescindir de otros muchos escenarios en los
que se construyen redes de actores, y a los que también
la teoría del actor-red ha prestado atención. Los estu-
dios de la práctica científica, a diferencia de los estudios
sociales centrados en el conocimiento, tienen en cuenta
redes de actores mucho más amplias y complejas, en las
que no sólo hay científicos que investigan e instrumentos
de investigación, sino también financiadores, inversores,
gerentes, gestores, técnicos, evaluadores, administradores,
burócratas, divulgadores, periodistas científicos, diseñado-
res de imagen, expertos en marketing, asesores jurídicos
para gestionar las patentes y, en su caso, pleitear por
la propiedad intelectual del conocimiento, etc., así como
múltiples instrumentos de gestión y evaluación, que tam-
bién forman parte de la actividad científica. En suma: los
estudios de la práctica científica se ocupan de un ámbito
mucho más amplio y complejo que los estudios de ciencia
y tecnología centrados en el conocimiento. Todo ello ha
dado lugar a nuevas concepciones de la tecnociencia, en
las que se subrayan los aspectos praxiológicos, más que
los puramente epistémicos o cognitivos.
Pese a sus puntos comunes, tratar de articular el trabajo
sobre la tecnociencia contemporánea con la teoría del ac-
tor-red es una empresa arriesgada, aunque la recompensa
puede ser importante. Mientras que la idea de tecnocien-
cia, tal y como ha sido desarrollada por Echeverría (2003),
responde al intento filosófico de clasificar y caracterizar
las modalidades de práctica científico-tecnológica con-
temporánea, el conjunto de herramientas metodológicas
de la teoría del actor-red trae al primer plano el desorden
oculto tras la ordenada apariencia de la tecnociencia, la
contemporánea y la de épocas pasadas. Sin embargo, al
analizar la tecnociencia contemporánea, en el sentido de
Echeverría, la teoría del actor-red ha de mostrarse nece-
sariamente útil para describir las complejas redes tejidas
por centros de investigación, instituciones, universidades
y empresas, y los productos resultantes de las mismas en
términos de orden natural y social.
A continuación nos ocuparemos de caracterizar somera-
mente tanto la teoría del actor-red como la tecnociencia,
para terminar identificando de qué modo ambas direccio-
nes de investigación, aun cuando presentan importantes
divergencias, pueden beneficiarse mutuamente.
2. TEORÍA DEL ACTOR-RED
La teoría del actor-red es uno de los enfoques más novedo-
sos y de más éxito en los estudios sobre ciencia y tecnolo-
gía desarrollados en el último cuarto del siglo XX. Intentar
caracterizarla no puede hacerse sino traicionándola ya que,
si algo hemos aprendido de la sociología de la ciencia de
los últimos treinta años es que toda representación trai-
ciona su objeto, de tal modo que toda representación de
la teoría del actor-red no puede ser sino una traducción,
al igual que toda representación de la ciencia y que el
proceso mismo de la ciencia en acción. Sucede, además,
que la teoría del actor-red es altamente maleable, revisable
y tiene una gran capacidad de transformación, con lo que
proponerse ofrecer un panorama definitivo de la misma
es una tarea destinada desde el comienzo al fracaso. Los
intentos de caracterización de sus propios protagonistas
resultan erráticos. John Law (2003) entiende que la mejor
forma de hacer justicia a una exposición de la teoría del
actor-red es a través de ejemplos, pero más adelante se en-
cuentra preparado para ofrecer una definición amplia: “la
teoría del actor-red es una familia diversa de herramientas
semiótico-materiales, sensibilidades y métodos de análisis
que tratan todos los elementos de los mundos naturales y
sociales como un efecto, generado permanentemente, de
las redes de relaciones dentro de las que están ubicados”
(Law, 2007). Por su parte, Bruno Latour estaba dispuesto en
1999 a deshacerse de la propia denominación de la teoría,
pero termina por volver a reivindicarla de forma entusiasta
recientemente (2005: 9). De algún modo, los proponentes
mismos de ANT han participado en su extraordinaria evo-
lución y han observado las transformaciones promovidas
por otros, y en ese camino han dudado sobre la posibi-
lidad de mantener la etiqueta para designar una teoría
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homogénea para optar finalmente por preservarla, pero
no para designar una teoría homogénea, sino un enfoque,
una sensibilidad, un conjunto de principios metodológicos
compartidos.
Quizá un intento de reunir las notas características de la
teoría del actor-red, al menos en su versión más ortodoxa
de los años noventa, debería recoger las siguientes:
ANT no se trata de una teoría explicativa, sino descrip-
tiva;
el mundo natural y social son el producto de redes de
relaciones entre actores;
estos actores son tanto humanos como no humanos;
Frente a la sociología tradicional, que Latour llama “so-
ciología de lo social”, ANT es una “sociología de las aso-
ciaciones” (Latour, 2005: 9), que cuenta historias sobre
cómo se originan, evolucionan y terminan las relaciones
entre actores. De hecho, cuando los científicos añaden el
adjetivo “social” a algún fenómeno, están designando un
estado de cosas estabilizado. Por lo tanto, las explicaciones
en términos de “factores sociales” de, por ejemplo, una
teoría científica o un sistema tecnocientífico, no explican
realmente nada, y más bien ocultan los procesos a través
de los cuales los diferentes actores y sus asociaciones han
logrado la estabilización de una red. ANT aborda esta tarea
sin pretender que sea posible identificar factores explicati-
vos y productos explicados. Su estrategia metodológica es
la descripción de la dinámica de formación y estabilización
de redes formadas por actores heterogéneos.
Y es precisamente en la conceptualización y el tratamiento
de los actores donde ANT introduce una de sus mayores
novedades: un actor no es un individuo (o una colectividad
de ellos). El actor se define más bien por los efectos de sus
acciones, de tal manera que un actor es cualquier elemento
con el poder de “actuar” sobre otros, ya sea un científico,
un ingeniero, un político o un líder de un movimiento so-
cial, pero también una vieira, un barco, una bacteria, una
rata de laboratorio, la bisagra de una puerta o un badén
colocado en la carretera para que los coches aminoren su
velocidad. Frente a las teorizaciones habituales en ciencias
sociales, ANT se caracteriza por una radical indetermi-
nación de los actores (Callon, 1998). Un actor puede ser
individual o colectivo, humano o no humano, puede enrolar
o dejarse enrolar y si algo no está previamente definido,
son sus intenciones y sus intereses. Mientras la negativa de
los teóricos del act-red a ofrecer una definición de actor ha
recibido a menudo la acusación de relativismo, al abrir de
este modo la noción de actor, ANT recupera de una forma
muy enfática la materialidad perdida en otros enfoques
recientes en sociología del conocimiento científico, y éste
es uno de los principales puntos de conflicto con ellos.
Donde se apelaba a los intereses humanos para dar cuenta
del modelado social de teorías y artefactos, los teóricos del
actor-red narran de qué modo los diferentes actores (hu-
manos y no humanos) van conformándose mutuamente,
definiendo y redefiniendo sus intereses en la interacción
a través de procesos de traducción, “enrolamiento” y mo-
vilización, y obteniendo como producto la estabilización,
siempre precaria, de una red. De esta manera, ni siquiera
los actores están predeterminados antes de que la red
comience a funcionar (Callon, 1986, Law, 2007).
Dado que la teoría del actor-red está más interesada en
los “cómos” que en los “porqués”, su fuerza no radica tanto
en las exposiciones teóricas que pretenden resumirla o
mostrarla, y que son tan diversas como sus propios au-
tores, sino en su puesta en práctica a través de casos de
estudio. De hecho, todos los intentos de caracterizar ANT
no son sino ejercicios de seguir a los diferentes autores a
través de sus análisis de casos, del mismo modo que los
propios teóricos del actor-red siguen a sus actores a través
de los movimientos en los que se establecen relaciones
entre ellos.
A través de los casos de estudio es también posible rastrear
la evolución de ANT en los últimos años. Con la entrada del
siglo XXI, diferentes autores comienzan a aplicar la teoría
del actor-red de forma heterodoxa a sus casos de estudio
manteniendo, sin embargo, los principios metodológicos
básicos. En general, lo que John Law (2007) denomina
la “diáspora” de ANT se deriva de una descripción cada
vez más compleja de las redes estudiadas. La movilidad y
ambivalencia de los actores, la pluralidad ontológica en
los hechos construidos y, sobre todo, el énfasis en la per-
formatividad
3
, marcan los últimos desarrollos de la teoría
del actor-red.
Anne Marie Mol (2002), por ejemplo, ha descrito las prác-
ticas de diagnóstico y tratamiento de la arteriosclerosis,
concluyendo que las prácticas en diferentes contextos: en
la consulta de salud primaria, la sala de radiografía, la de
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ecografía o el quirófano, generan realidades diferentes de
lo que es la enfermedad, cuya articulación es también una
cuestión práctica. De algún modo, las prácticas producen
múltiples redes y, por tanto, múltiples realidades. Por su
parte, Vicky Singleton y Mike Michael (1993), trabajan-
do sobre el programa británico de prevención del cáncer
de útero, han explorado las ambivalencias que tienen los
actores respecto a las redes en las que se encuentran
implicados: al mismo tiempo que trabajan en su mante-
nimiento pueden manifestar reticencias sobre las mismas.
En ambos casos se ven reflejadas las dificultades de domar
el desorden y también queda patente que, en sus propias
narraciones, los teóricos del actor-red no describen sim-
plemente la formación de redes tecnocientíficas, sino que
con sus prácticas crean nuevas realidades y reinventan la
propia teoría.
ANT ha sido duramente criticada desde el propio campo
de los estudios de la ciencia. Una de las acusaciones fun-
damentales es la de la esterilidad, e incluso el peligro de
conservadurismo, en este tipo de enfoques. Desestimar la
apelación a la sociedad en explicaciones causales del cam-
bio científico podría convertir esta clase de estudios socia-
les en un ejercicio académico de salón tan insatisfactorio
como las concepciones filosóficas y sociológicas clásicas
que pretenden sustituir. Si bien estos autores sostienen
que la tecnociencia y la política son indistinguibles, tal
revelación podría no tener ninguna consecuencia práctica,
porque quien posee la verdad es aquél que consigue reunir
el suficiente poder para convencer al contrario de que
tiene razón. Al abrir la caja negra de la tecnociencia quizá
nos llevemos la sorpresa, augurada por Langdon Winner
(1993), de encontrarla vacía y, como añadirían Collins y
Yearley (1992), encontrarnos a nosotros mismos impo-
tentes. Sin embargo, la teoría del actor-red ha mostrado
fructíferas potencialidades en el ámbito político, bien por
parte de autores de la “diáspora”, bien en los desarrollos
más recientes de sus propios fundadores, como Bruno La-
tour y Michel Callon.
Bruno Latour, que ha sido el principal objeto de crítica por
las posibles consecuencias relativistas de su enfoque des-
criptivo, ha reflexionado en su trabajo más reciente sobre
las implicaciones políticas de la teoría del actor-red. En We
have never been modern (1993) introduce ya la discusión
sobre “el parlamento de las cosas” que desarrollará más
adelante fundamentalmente en Politics of Nature (2004),
tratando de deshacer la diferencia entre la representación
política y la representación científica. Los constructos del
conocimiento, argumenta Latour, constituyen una mezcla
de política, ciencia, tecnología y naturaleza, son “híbridos”,
como “el calentamiento global”, “el agujero de la capa de
ozono”, “los alimentos biológicos” o la “crisis económica”.
Al difuminarse de este modo las fronteras entre las hu-
manidades, las ciencias naturales y las ciencias sociales,
se requieren nuevas formas de entender el papel de la
ciencia en la sociedad. Mientras que “representar” significó
siempre cosas muy distintas en el ámbito de la ciencia y
el de la política, Latour propone que la renuncia a enten-
der la verdad científica como representación fiel de los
hechos se complemente con la instauración en este nuevo
parlamento de una representación política de la cosas.
Los no humanos tienen derecho a ser representados por
sus portavoces, lo mismo que los humanos, en una repre-
sentación que sea lo más fiel posible a su complejidad y
a sus inherentes incertidumbres. El “parlamento de las
cosas” reivindica el papel de la negociación y los acuerdos
parciales y revisables sobre lo que es real y sobre cómo
humanos y no humanos podemos vivir juntos.
Michel Callon, sin embargo, se ha interesado fundamen-
talmente en la representación y el papel de los actores
humanos no expertos en los problemas de la tecnociencia
en nuestros días. Callon y Rabeharisoa (2003) utilizan la
expresión “investigación en libertad” o “investigación sil-
vestre” (research in the wild) para distinguir la investiga-
ción llevada a cabo en los laboratorios o lugares acredita-
dos por sujetos expertos de la investigación de aquella que
realizan grupos de ciudadanos sensibilizados o implicados.
La investigación en libertad puede producir problematiza-
ciones que luego se extenderán en la investigación ordi-
naria o aplicaciones novedosas de esta. La incorporación
de otros actores en procesos de aprendizaje social en los
que expertos y grupos de la sociedad civil cooperan en la
investigación tiene como resultado, según Callon, que la
investigación y la innovación se transfieran de forma más
natural a la sociedad. Rabeharisoa y Callon (2002) han
analizado en profundidad estas formas de cooperación
en el caso de las asociaciones de pacientes, tomando a
la Asociación Francesa contra las Miopatías (AFM) como
ejemplo del modo en el que la asociación produce cono-
cimientos sobre la experiencia de sus asociados que al
confrontarse con el conocimiento experto conllevan un
aprendizaje mutuo entre ambos ámbitos. Otra novedad
  • Chapter
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    La globalización y las tecnologías de información y comunicación (TIC) han generado patrones de consumo de mercancías estándar orientadas a mercados masivos. Gracias al patrocinio, la mercadotecnia y la explotación de los medios de comunicación, el deporte profesional o de alta competencia se ha tornado en una mercancía medular de la industria del entretenimiento y ocio. El reto, la competencia y la pasión se han vuelto contenidos intangibles que permiten retornar rápidamente crecientes inversiones en infraestructura, organización, formación,investigación y desarrollo, y mercadeo, además de generar altos dividendo por los derechos de explotación de las imágenes de los atletas, los entrenamientos y las competencias, así como alimentar industrias de explotación estadística de información y apuestas deportivas. Para entender la relación entre el deporte y la tecnociencia es necesario contextualizar la práctica y el espectáculo deportivos como parte del sistema económico. Más de cuatrocientas actividades contribuyen a la realización de esta actividad y son múltiples las formas en que se incorpora la tecnociencia, destacándose la Investigación y Desarrollo, las TIC y la formación de recursos humanos. El objetivo de esta contribución es caracterizar el deporte en el ámbito económico e identificar los mecanismos mediante los cuales la tecnociencia tiene impactos económicos en el deporte.
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    La "cuarta revolución industrial" provocará una transformación en los escenarios edu-cativos porque incorporará redes ciberfísicas en la producción, logística y consumo de bienes y servicios. La teoría educativa ha abordado tradicionalmente los escenarios edu-cativos tecnologizados con categorías de análisis propias de la tercera revolución industrial y es necesario superar esos lastres conceptuales. Este texto propone el concepto de "aprendizaje en red" y toma como punto de partida la ontología poshumanista y la epistemología de la teoría del actor-red. Así, el aprendizaje sería un proceso que asocia agencias humanas y no humanas por igual, que opera sin centro ni periferia, y cuyo obje-tivo es garantizar su autorregulación y persistencia porque en cuanto las agencias dejan de operar, la red de aprendizaje desaparece. El aprendizaje es, en sí mismo, una red hete-rogénea en funcionamiento. Asimismo, en este texto se identifican algunas agencias hu-manas y no humanas básicas que permiten constituir redes de aprendizaje, fortalecerlas o destruirlas. Además, se justifica por qué la investigación educativa debería crear datos de manera inductiva y construir categorías de análisis en forma abductiva para identi-ficar nuevos objetos de estudio en los escenarios de aprendizaje de la cuarta revolución industrial, que se caracterizan por ser híbridos, ambiguos y contingentes. Palabras clave Teoría educativa, poshumanismo, teoría del actor-red, cuarta revolución industrial, aprendizaje en red, filosofía de la educación Alexandro Escudero Nahón* Redefinición del "aprendizaje en red" en la cuarta revolución industrial Volumen 10, número 1, pp. 149-163. | Universidad de Guadalajara http://dx.
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    Desde su aparición, la Educación a Distancia ha tenido como condición sine qua non la incorporación de la vanguardia tecnológica en sus procesos educativos. De acuerdo con la literatura especializada, ante la inminente consolidación de la cuarta revolución industrial, concebida como la aparición de redes ciberfísicas compuestas por tecnologías digitales, físicas y biológicas, dicha modalidad educativa requerirá nuevas nociones teóricas y metodológicas para su análisis y desarrollo. Este texto presenta una reformulación ontoepistemológica adecuada para desarrollar nuevos principios teóricos que permitan el estudio del aprendizaje en red en dicha modalidad educativa. Estos principios teóricos permiten estudiar al aprendizaje en la Educación a Distancia como una imbricada red de agencias que operan sin centro ni periferia; que se sostiene gracias a que varios elementos humanos y no humanos crean asociaciones híbridas; y que puede fortalecerse si, y solo si, dichas agencias garantizan su autorregulación y su persistencia. Finalmente, se proponen dos métodos generales de investigación adecuados para el estudio del aprendizaje en red: la obtención de datos de manera inductiva y la construcción de categorías de análisis de manera abductiva. Palabras clave: Investigación educativa, educación a distancia, teoría del actor-red.
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    In Spain, since the start of the 1990s, there has arisen a joint movement of recognition, production and hybridization in the social sciences with one of its apexes being the field of STS. This has acquired a specific form in Actor-Network Theory, which in certain research groups, has become a tool for translating the reflective activity and research conducted so far in relational and material terms. This text traces the path of development of Actor-Network Theory in Spain based on the consideration of three themes. First, its evolution over time and the identification of certain periods, differentiated in terms of the work carried out during them; second, the spaces, texts and people recognizable in these processes; third, the naming of certain areas of research interest. Finally, some reflections made public at the Primer Encuentro Estatal ANT will be mentioned. These may serve to highlight certain aspects of work currently being carried out and the future of this theory in Spain.
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    Resumen: Las relaciones de coocurrencia entre las palabras clave, los investigadores y las revistas en los artículos científi cos de un dominio documental concreto confi guran una red tecnocientífi ca que puede ser analizada y cartografi ada para conocer los nodos, subredes y áreas de investigación estratégicas, relevantes o importantes. Se ha realiza-do el análisis estratégico y el análisis dinámico, de traducción o de cambio, de la Red de Investigación Española sobre Áreas Protegidas según la Web of Science en el pe-ríodo 1981-2005. Producto de este análisis se han obtenido el Diagrama Estratégico y el Mapa de Conocimiento Estratégico de la Red Tecnocientífi ca o Mapa CERT, los lis-tados de investigadores y de revistas de importancia estratégica y la tabla de análisis de actividad de las subredes. La red tecnocientífi ca analizada es una red bien estruc-turada, en la que se han identifi cado veintidós subredes estratégicas de investigación. El análisis de las redes tecnocientífi cas mediante técnicas de creación de nuevo cono-cimiento a partir de bases de datos bibliográfi cas y de ingeniería y cartografía del conocimiento supone un apoyo de primer orden a la toma de decisiones estratégicas en Política Científi ca y en evaluación de la Ciencia y de la Tecnología. Palabras clave: Redes científi cas y tecnológicas, áreas protegidas, espacios naturales pro-tegidos, parques nacionales, parques naturales, vigilancia estratégica científi ca y tecno-lógica, sistemas de conocimiento, gestión del conocimiento, evaluación de la actividad científi ca y técnica, cartografía de la información, cartografía del conocimiento, mapas de conocimiento estratégico de las redes tecnocientífi cas, mapas CERT. Title: Evaluation of techno-scientific networks: a Spanish network on protected areas, according to the Web of Science. Abstract: Relationships of co-occurrence between keywords, researchers and journals in the professional literature of a given domain can be analyzed and mapped to discover their nodes, subnets, and strategic research areas. A strategic and dynamic analysis was done of the Spanish Research Network on Protected Areas from 1981 to 2005, as identifi ed by the Web of Science. This analysis has resulted in a Strategic Diagram and a Strategic Knowledge Map of Techno-scientifi c Network or CERT Map, lists of researchers and journals of strategic importance, and a table analyzing the activity of the subnets. The techno-scientifi c network is well-structured, with twenty-two strategic subnets. Network analysis using KDD techniques and engineering and knowledge mapping provides top grade support for strategic decision-making in science policy and the evaluation of science and technology. Keywords: Scientifi c and technological networks, protected areas; national parks, knowledge management; scientifi c and technological evaluation, knowledge discovery in database, KDD, information mapping, knowledge mapping, mapping strategic research networks, strategic knowledge maps of techno-scientifi c network, CERT maps.
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    This paper outlines a new approach to the study of power, that of the sociology of translation. Starting from three principles, those of agnosticism, generalised symmetry and free association, the paper describes a scientigc and economic controversy about the causes for the decline in the population of scallops in St. Brieuc Bay and the attempts by three marine biologists to develop a conservation strategy for that population. Four "moments" of translation are discerned in the attempts by these researchers to impose themselves and their degnition of the situation on others: Z) problematization-the researchers sought to become indispensable to other actors in the drama by degning the nature and the problems of the latter and then suggesting that these would be resolved if the actors negotiated the "obligatory passage point" of the researchers' program of investigation; G) interessemen- A series of processes by which the researchers sought to lock the other actors into the roles that had been proposed for them in that program; 3) enrolment- A set of strategies in which the researchers sought to degne and interrelate the various roles they had allocated to others; 4) mobilization- A set of methods used by the researchers to ensure that supposed spokesmen for various relevant collectivities were properly able to represent those collectivities and not betrayed by the latter. In conclusion, it is noted that translation is a process, never a completed accomplishment, and it may (as in the empirical case considered) fail.
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    List of Figures - List of Tables - Acknowledgements - PART 1 INTRODUCTION - Introduction: How to Study the Force of Science M.Callon, J.Law and A.Rip - PART 2 THE POWER OF TEXTS IN SCIENCE AND TECHNOLOGY - The Sociology of an Actor-Network: The Case of the Electric Vehicle M.Callon - Laboratories and Texts J.Law - Writing Science: Fact and Fiction: The Analysis of the Process of Reality Construction through the Application of Socio-Semiotic Methods to Scientific Texts B.Latour and F.Bastide - The Heterogeneity of Texts J.Law - Mobilising Resources through Texts A.Rip - PART 3 MAPPING SCIENCE AND TECHNOLOGY - Qualitative Scientometrics M.Callon, A.Rip and J.Law - Aquaculture: A Field by Bureaucratic Fiat S.Bauin - State Intervention in Academic and Industrial Research: The Case of Macromolecular Chemistry in France W.Turner and M.Callon - Pinpointing Industrial Invention: An Exploration of Quantitative Methods for the Analysis of Patents M.Callon - Technical Issues and Developments in Methodology J-P.Courtial - Future Developments M.Callon, J-P.Courtial and W.Turner - PART 4 CONCLUSIONS - Putting Texts in their Place M.Callon, J.Law and A.Rip - Glossary - Bibliography - Index
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    Introduction. The embeddedness of economic markets in economics / Michel Callon -- The proliferation of social currencies / Viviana A. Zelizer -- Markets as cultures : an ethnographic approach / Mitchel Y. Abolafia -- Efficiency, culture, and politics : the transformation of Japanese management in 1946-1966 / Bai Gao -- Recombinant property in East European capitalism / David Stark -- The making of an industry : electricity in the United States / textlessspan class="searchword"textgreaterMarktextless/spantextgreater textlessspan class="searchword"textgreaterGranovettertextless/spantextgreater and Patrick McGuire -- The margins of accounting / Peter Miller -- Another discipline for the market economy : marketing as a performative knowledge and know-how for capitalism / Franck Cochoy -- The unlikely encounter between economics and a market : the case of the cement industry / Hervé Dumez and Alain Jeunemaître -- An essay on framing and overflowing : economic externalities revisited by sociology / Michel Callon.
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    It is argued that long-distance control depends upon the creation of a network of passive agents (both human and non-human) which makes it possible for emissaries to circulate from the centre to the periphery in a way that maintains their durability, forcefulness and fidelity. This argument is exemplified by the empirical case of the fifteenth and sixteenth century Portuguese expansion and the reconstruction of the navigational context undertaken by the Portuguese in order to secure the global mobility and durability of their vessels. It is also suggested that three classes of emissaries - documents, devices and drilled people - have, together and separately, been particularly important for long-distance control, and that the dominance of the West since the sixteenth century may be partly explained in terms of crucial innovations in the methods by which passive agents of these three types are produced and interrelated.