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Las políticas comercial y de cooperación de la Unión Europea, fuente de oportunidades para empresas mexicanas y europeas

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En este artículo se sostiene que existe una relación estrecha entre las políticas comercial y de cooperación al desarrollo de la Unión Europea (UE); por ello, los programas de cooperación económica que ofrece esta Unión a terceros países reflejan su interés comercial. Asimismo, los programas de cooperación sirven como estrategia para que las empresas europeas se posicionen en mercados extranjeros; en consecuencia, el Acuerdo de Libre Comercio firmado con México no desplaza los programas de cooperación que la Unión Europea ha establecido en nuestro país, por el contrario, viene a reforzarlos. Entre estos programas se encuentra Al-Invest que favorece a las pequeñas y medianas empresas europeas y latinoamericanas; este programa emplea como instrumento las redes empresariales y los encuentros entre empresas del mismo sector para: establecer alianzas, llevar a cabo transferencia de tecnología, firmar convenios comerciales, establecer proyectos de inversión y promover el intercambio de información, impulsando así el desarrollo e internacionalización de las pequeñas y medianas empresas
Revista Contaduría y Administración, No. 206, julio-septiembre 2002
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Las políticas comercial y de cooperación de la Unión Europea, fuente de oportunidades para empresas mexicanas y europeas C
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Resumen
En este artículo se sostiene que existe una relación estrecha entre las políticas comercial y de cooperación al
desarrollo de la Unión Europea (UE); por ello, los programas de cooperación económica que ofrece esta Unión a
terceros países reflejan su interés comercial. Asimismo, los programas de cooperación sirven como estrategia
para que las empresas europeas se posicionen en mercados extranjeros; en consecuencia, el Acuerdo de Libre
Comercio firmado con México no desplaza los programas de cooperación que la Unión Europea ha establecido
en nuestro país, por el contrario, viene a reforzarlos. Entre estos programas se encuentra Al-Invest que favorece
a las pequeñas y medianas empresas europeas y latinoamericanas; este programa emplea como instrumento
las redes empresariales y los encuentros entre empresas del mismo sector para: establecer alianzas, llevar a
cabo transferencia de tecnología, firmar convenios comerciales, establecer proyectos de inversión y promover
el intercambio de información, impulsando así el desarrollo e internacionalización de las pequeñas y medianas
empresas.
1. La política comercial de la Unión Europea
En primer lugar es importante describir de manera
general cuál es el objetivo de la política comercial de
la Unión Europea (UE), cómo se divide en política
convencional y autónoma y de qué forma se efec-
túan las votaciones para la toma de decisiones en
materia comercial, con el fin de entender cómo
dirige su política comercial.
El objetivo principal de la Política Comercial de la
UE se expresa en su Tratado en el artículo 131 de
la siguiente forma: contribuir al desarrollo armonio-
so del comercio mundial, a la supresión progresiva
de las restricciones a los intercambios internacio-
nales y a la reducción de las barreras arancelarias.
Es importante aclarar que en la realidad las accio-
nes de la UE contradicen a este objetivo, ya que se
ha distinguido por usar el proteccionismo a favor de
los sectores débiles o estratégicos, tal es el caso
de la protección al sector agrícola (Política Agrícola
Común), o la protección al sector textil (Acuerdo
Multifibras).
El proteccionismo practicado por la UE ha sido
causa de debate durante las rondas celebradas por
la Organización Mundial de Comercio. La UE sólo
ha favorecido la apertura comercial en aquellos
Las políticas comercial y de
cooperación de la Unión Europea,
fuente de oportunidades para empresas
mexicanas y europeas
Tania E. González Alvarado
Investigadora de la División de Investigación de la
Facultad de Contaduría y Administración, UNAM
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sectores considerados más competitivos (quími-
cos, farmacéuticos y autopartes).
1.1 Política comercial autónoma y
convencional
La política comercial de la UE de acuerdo con sus
objetivos y bloques normativos está clasificada
como una política autónoma y convencional.1 La
política autónoma2 es el conjunto de medidas apli-
cadas de forma autónoma por las instituciones de
la UE para regular los intercambios con terceros
países; como ejemplo podemos referirnos a la
política arancelaria, el régimen de importación de
mercancías, el procedimiento antidumping y el ré-
gimen de exportación de mercancías. Por su parte,
la política convencional se refiere a los denomina-
dos acuerdos comerciales, económicos o de co-
operación que se negocian por la Comisión Euro-
pea asistida por un consejo de representantes de
los quince estados miembros. Estas negociacio-
nes se llevan a cabo con base en las directrices que
emanan del Consejo Europeo, el cual concluye y
firma los acuerdos en nombre de la UE. Esta
política ha dado como producto final acuerdos
multilaterales (en el marco de la Organización
Mundial de Comercio) y bilaterales (Acuerdo de
Libre Comercio UE-México).
Ahora bien, estos dos tipos de política se ven
matizados por un sistema específico de votaciones
para la toma de decisión en materia comercial;
Francisco Conde hace resaltar que la toma de
decisiones en materia de política comercial varía en
función del producto que se trate.3 Esto denota
grandes diferencias no sólo entre los productos
que se importan hacia la UE, sino también entre los
países que los están exportando. Con base en los
productos que se importan a la UE, el Tratado
considera que la selección de los mismos debe ser
por la mayoría cualificada,4 lo que conduce a cierta
preferencia por parte de los Estados con mayor
ponderación de votos (Inglaterra, Alemania y Fran-
cia) a favor de los países del centro y del este de
Europa, así como a sus excolonias y a los produc-
tos que éstos ingresan al mercado europeo.
Cabe señalar que los países que han recibido un
trato más preferencial en materia comercial tam-
bién han captado más recursos en materia de
cooperación, perjudicando a otras zonas de mayor
interés para los Estados del sur, especialmente
para España quien tiene cierto interés hacia Amé-
rica Latina.5
Las políticas comercial y de cooperación de la UE
han derivado en acuerdos comerciales, de coope-
ración y económicos que, a su vez, han originado
programas de cooperación. Como resultado de
esta política y con base en las prioridades e
intereses de los Estados más dominantes en la
UE se ha promovido el libre comercio y se han
suscrito los siguientes acuerdos con diferentes
regiones: 71 dentro del convenio de Lomé, 11
europeos, 4 de libre comercio (Suiza, Israel, Islas
Faroe y México6), 3 uniones aduaneras, así como
el Espacio Económico Europeo (Noruega, Islan-
dia y Liechtenstein).7
1 Francisco Conde e Inmaculada Hurtado, Política comercial de la
Comunidad Europea, Pirámide, Madrid, 2000, p. 25.
2 Como referencia tenemos el Sistema de Preferencias Generaliza-
das, en el cual se da un trato preferencial a los productos agrícolas
e industriales importados por la UE, gozando de una reducción en
los derechos arancelarios; los países principalmente beneficiados
son en su mayoría excolonias francesas y británicas.
3 F. Conde, op. cit., p. 29.
4 La mayoría cualificada (calificada) da una mayor flexibilidad a la toma
de decisiones, es un sistema de votación donde los votos de cada
Estado se ven afectados por una ponderación según su importancia
con lo que se otorga poco peso a la participación de aquellos países
que tienen una posición de inferioridad en el Consejo.
5 Cfr. Antoni Güell y Mar Vila (coordinadores), América Latina y
España, un futuro compartido, Planeta, Barcelona, 2000.
6 Aún cuando México no forma parte del grupo de países prioritarios
para la Unión Europea, se ha firmado un Acuerdo de Libre Comercio
precedido por dos acuerdos de cooperación al desarrollo.
7 Roberto Domínguez, “La nueva relación comercial”, en México frente
a las grandes regiones del mundo, Víctor López Villafañe y Carlos
Uscanga (coordinadores), Siglo XXI, México, 2000, p.110.
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La Unión Europea utiliza como una estrategia co-
mercial establecer acuerdos de cooperación al
desarrollo, mediante los cuales implementa pro-
gramas de cooperación empresarial, instrumen-
tándolos por medio de convenios comerciales o
proyectos de inversión. De esa manera busca
impulsar a sus empresas y posicionarlas en mer-
cados extranjeros, favoreciendo aunque en menor
grado a las empresas del país destino. Es por ello
que podemos afirmar que el término de coopera-
ción al desarrollo dirigido por la UE a terceros
países no se limita a la ayuda humanitaria que
puede ofrecerse a países devastados por la guerra
o por fenómenos naturales. Aunque con esto no
pretendemos dejar de lado la ayuda humanitaria
que sí forma parte de la cooperación al desarrollo,
más bien aclaramos que la política de cooperación
va más allá de los objetivos de supervivencia tocan-
do intereses comerciales y de inversión que favore-
cen en gran medida a la UE como se verá a
continuación.
2. La cooperación para el desarrollo vs
cooperación al desarrollo
Para abordar el tema de cooperación al desarrollo
debemos basarnos, primeramente, en los antece-
dentes históricos de la cooperación; después se-
ñalar la diferencia entre cooperación para el desa-
rrollo y cooperación al desarrollo. Una vez aclarada
la diferencia entre ambos términos podremos enfo-
carnos a analizar la cooperación al desarrollo que
la UE ofrece a terceros países, particularmente a
América Latina.
El concepto original de cooperación para el desa-
rrollo difiere mucho de lo que hoy conocemos por
cooperación al desarrollo; aunque se tiene como
precedente el Plan Marshall que sirvió para aportar
capitales y con ellos cimentar las bases estructura-
les y fortalecer el tejido productivo de la Europa
Occidental y de Japón, devastados por la Segunda
Guerra Mundial; estas zonas lograron una recupe-
ración gracias a que sus sistemas productivo y
financiero estaban articulados. Sin embargo, este
concepto de cooperación para el desarrollo se ha
transformado y ahora tiene otro significado, aleján-
dose en la práctica del concepto original y de los
resultados obtenidos por el Plan Marshall.
La razón por la cual se dice que la cooperación al
desarrollo no es igual a la cooperación para el
desarrollo es porque la primera está dirigida a los
países en desarrollo y no ha tenido el mismo efecto
positivo que tuvo en la Europa de posguerra, ni
tampoco se puede asemejar en resultados al desa-
rrollo logrado en Japón. Esto se debe a que la
superación del subdesarrollo,8 que actualmente
aqueja a la mayoría de los países en el mundo,
requiere de algo más complejo que la ayuda para la
capacitación técnica o la asistencia financiera, pues
estos países en desarrollo presentan problemas
con profundas raíces históricas y grandes diferen-
cias estructurales, entre otras: una desarticulación
estructural interna, la inserción externa desigual y
dependiente a las grandes potencias y una deuda
externa que lleva a que los países endeudados
aporten recursos netos a los países desarrollados.
La cooperación al desarrollo fue también idea de
Estados Unidos, que después de su primera etapa
de cooperación dirigida a Europa y Japón, se sintió
impulsado a orientar dicha cooperación a los paí-
ses en desarrollo (particularmente a América Lati-
8 La economía del desarrollo surge en el periodo de la Guerra Fría y
su objetivo era trasladar las experiencias de los países industriales
avanzados a aquellos países que se mantenían en retraso relativo;
convirtiéndose el término crecimiento económico en sinónimo de
desarrollo, el cual adquiere diferentes significados a través del
tiempo. En la actualidad implica como meta llegar al estado actual del
capitalismo avanzado. Cfr. Graciela Malgesini, “El desarrollo es un
concepto polisémico, desarrollo, maldesarrollo y cooperación al
desarrollo”, en Memoria del Seminario de investigación para la paz,
Gobierno de Aragón, España, 1997, p. 68.
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na). Este impulso obedeció a tres factores: el éxito
del Plan Marshall, la Guerra Fría (hacer frente al
comunismo) y la independencia de las colonias.9
Sin embargo, es necesario enfatizar que los países
en desarrollo no cuentan con los mismos antece-
dentes económicos e históricos que Japón y Euro-
pa; además, estos países en desarrollo han sufrido
sus propias transformaciones, por lo que represen-
ta un reto ofrecer un programa de cooperación a la
medida de cada uno de ellos. Si cada país en
desarrollo es diferente no se puede tener un progra-
ma similar para todos esperando que respondan de
igual forma. Algunos economistas, como Samir
Amín, han llegado a la conclusión de que el resulta-
do alcanzado por la cooperación al desarrollo ha
sido el desarrollo del subdesarrollo.
El que la cooperación al desarrollo no ofrezca los
resultados esperados se debe en parte a la caren-
cia de una teoría del desarrollo en que se pueda
sustentar la cooperación, conduciendo a resulta-
dos poco satisfactorios en materia de desarrollo.10
Aunque la cooperación internacional al desarrollo
actualmente no logre resultados alentadores en
materia de desarrollo no es pretexto para eliminar-
la, por el contrario, tiene un lugar importante para
las grandes potencias porque ha dado resultados
positivos en materia comercial, favoreciendo en
menor grado a los países en desarrollo. Esto no es
del todo negativo, pues es preferible que exista
aunque sea una mínima parte de cooperación al
desarrollo.
Esta cooperación al desarrollo, dominada por intere-
ses comerciales y con pocos resultados, ha sido
definida como el conjunto de actividades desplega-
das por los países desarrollados que, implicando
alguna transferencia de recursos a los países en
desarrollo, busca potenciar las actividades producti-
vas generando procesos de crecimiento autososteni-
do que proporcione mayor cohesión al tejido produc-
tivo y mejore su inserción en la globalización.11
Con lo anteriormente expuesto podemos afirmar la
diferencia entre cooperación para el desarrollo y
cooperación al desarrollo, por lo que ahora nos
enfocaremos a la cooperación al desarrollo que la
UE ofrece a terceros países.
3. ¿En qué consiste la cooperación al desarro-
llo que ofrece la Unión Europea a terceros
países?
La cooperación al desarrollo originalmente debe
integrar relaciones de beneficio mutuo para ambas
partes (sería importante cuestionar si en la realidad
favorece más al país desarrollado); al menos en el
caso de la UE dicha cooperación está estrecha-
mente ligada a las relaciones comerciales y finan-
cieras, sin que con ello se dejen de lado los antece-
dentes históricos que justifiquen la preferencia por
países de Europa del Este, excolonias, etc. Con
base en estos intereses, la UE decide a qué países
va a dirigir los esfuerzos de cooperación, qué
monto económico otorgará, bajo qué condiciones y
durante qué periodo.
Uno de los motivos por el cual los países efectúan
aportaciones en materia de cooperación se debe
en parte a su preocupación por incrementar sus
exportaciones y mejorar su balanza de pagos.12
Resulta bastante natural si un país va a utilizar los
impuestos de su población para ayudar a un tercero
que se espere algún beneficio económico y esto no
es la excepción en el caso de la UE.
9 Carlos Berzosa, “1949-1989: Cuarenta años de cooperación al
desarrollo”, en Revista de pensamiento iberoamericano, No. 19,
Madrid, 1989, p. 363.
10 Pablo Bustelo, Teorías contemporáneas del desarrollo económi-
co, Síntesis, Madrid, 1999, p. 268.
11 Francisco Alburquerque, “Hacia una nueva conceptualización de
la cooperación al desarrollo”, en Cooperación al desarrollo, No. 702,
febrero 1992, Información Comercial Española, Madrid, p. 21.
12 Ibidem, p. 29.
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<Un Estado que ha buscado beneficios es Francia
que trata de garantizar la rentabilidad comercial de
la cooperación al desarrollo como parte del precio
que hay que pagar para conseguir el apoyo del
público a los elevados gastos de cooperación; otro
Estado es Alemania que legitima el gasto en ayuda
a partir de la creación de puestos de trabajo para los
alemanes.13
La UE se ha caracterizado por fortalecer y proteger
sus sectores débiles como la agricultura, textil,
calzado y cuero que han perdido competitividad.
Estos sectores son intensivos en mano de obra,
por lo que al protegerlos se conservan puestos de
trabajo.14 Mientras protege a los sectores débiles
vincula a los sectores más competitivos a la expor-
tación, con lo que busca un mayor beneficio no sólo
económico sino social.
Al igual que en su política comercial exterior y como
resultado de la estrecha relación que existe entre
ésta y la política de cooperación al desarrollo, la UE
establece un trato preferencial hacia distintos paí-
ses y esto se concentra en tres niveles:
a) Las excolonias de Gran Bretaña y Francia.
b) Los países del mediterráneo.
c) Los países de América Latina y Asia.15
La cooperación europea con los países en desarro-
llo de América Latina16 comenzó en 1976 cuando
se puso en marcha el primer programa de asisten-
cia financiera y técnica a favor de los países en
desarrollo denominados en ese entonces “Países
en Vías de Desarrollo”(PVD) y que no estaban
asociados a los Acuerdos de Lomé.17 Dicho pro-
grama implicaba subsidios a los países en desarro-
llo sin reembolso; siendo de esta naturaleza el
primer acuerdo de cooperación que la UE firmaba
con México, el cual no tuvo mucho éxito dado que
ambos carecían de interés por estrechar sus lazos
comerciales.
En 1981 se aprobó el primer Reglamento del Con-
sejo que regulaba la cooperación técnica y financie-
ra en favor de los países no asociados (Reglamen-
to 442/81), firmándose también en esta época los
primeros acuerdos de cooperación, llamados de
‘‘primera generación’’ porque se referían casi ex-
clusivamente a condiciones comerciales especia-
les, además que todo subsidio que la UE ofreciera
no sería reembolsado.
Esta política que conduce a establecer acuerdos
económicos y de cooperación, bajo los cuales se
crean programas, ha estado condicionada por los
intereses financieros y comerciales de los estados
que forman la UE. Por ello, América Latina y Asia
han quedado en tercer nivel de interés, siendo
España la que ha causado mayor presión y ha
tomado la iniciativa para lograr relaciones más
estrechas.
13 Tony German y Judith Randel, “Visión general de la AOD de los
países miembros del CAD de la OCDE”, en La realidad de la ayuda
1997, Intermón, Madrid, 1997, p. 12
14 Antonio Rodríguez, “Las políticas Norte-Sur, ¿qué se puede hacer
más allá del 0,7?”, en Desarrollo, cooperación y solidaridad. Más
allá del 0,7%, CIP, Guías didácticas de educación para el desarrollo,
Madrid, 1997, p. 16.
15 Irene Maestro, “La estructura económica mundial(III):cooperación
y ayuda al desarrollo”, en Economía Mundial, Javier Martínez y José
Ma. Vidal (coord.), McGraw Hill, Madrid, 1995, p. 396.
16 Actualmente, la cooperación con los países de América Latina se
encuentra regulada por el Reglamento del Consejo CEE/443/92
(DOCE L 52, de 27 de febrero de 1992) y cubre tanto los aspectos
relativos a las acciones en favor de los países y regiones menos
desarrollados (asistencia financiera y técnica), como una coopera-
ción económica en favor de los países y regiones más desarrollados,
teniendo en cuenta que el grado de desarrollo de los países
latinoamericanos es mayor con relación a Asia. Esto se refleja en el
presupuesto de cooperación financiera y técnica, pues se da mayor
peso a la región asiática (375,2 millones de euros para Asia y 286
millones de euros para América Latina durante el 2000).
17 F. Conde e I. Hurtado, op. cit., p. 108.
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3.1 La cooperación al desarrollo que la UE
ofrece traducida en dinero
El presupuesto que la Unión Europea destina anual-
mente a la cooperación al desarrollo no es despre-
ciable, ya que es un monto de aproximadamente
8,000 millones de euros y se encuentra concentra-
do en seis grandes fondos y son:18
1. El Fondo Europeo de Desarrollo destinado a
países de África, Caribe y Pacífico.
2. Países en desarrollo de América Latina y Asia.
3. Países mediterráneos.
4. Ayuda para la preadhesión de nuevos Estados a
la UE.
5. Ayuda a los países de Europa Sudoriental.
6. Asistencia Técnica a la Comunidad de Estados
Independientes.
Estos 8,000 millones de euros dan lugar cada año
a 2,000 licitaciones, alrededor de 10,000 contratos
y cerca de 5,000 operaciones financieras.
Las líneas de cooperación al desarrollo europea se
pueden dividir en tres canales: la cooperación mul-
tilateral (Fondo Monetario Internacional y Banco
Mundial), la bilateral (sujeta a las relaciones gobier-
no a gobierno) y la no gubernamental (organizacio-
nes de naturaleza civil).19
La UE ha negociado con la mayoría de los países de
América Latina y Asia acuerdos que no incluyen
obligaciones de carácter financiero (a diferencia de
los firmados en el marco de la Convención de Lomé
o los Acuerdos Mediterráneos) y que por su conte-
nido han sido denominados ‘‘acuerdos de tercera
generación’’. Éstos se caracterizan por incorporar
una cláusula democrática, mediante la que se
condiciona a los países que reciben cooperación a
respetar los derechos humanos y los principios
democráticos. Además, establecen una coopera-
ción económica de una manera más amplia porque
incluyen aspectos como la promoción de peque-
ñas y medianas empresas (PYME),20 la creación
de empresas conjuntas, la transferencia de tecno-
logía, el medioambiente, etcétera.
La UE ha firmado acuerdos de cooperación con 18
países de América Latina, entre ellos México, con
los que ha estrechado relaciones a través del
diálogo político institucionalizado.21 Estos acuer-
dos se enmarcan en dos tipos de cooperación: la
financiera y técnica, así como la económica. En el
caso de México,22 la UE estableció en 1991 un
acuerdo de cooperación económica, que no inclu-
ye cooperación financiera y técnica, por lo que es
un acuerdo de “tercera generación”. Las preguntas
que ahora han quedado sin respuesta son: ¿qué es
la cooperación financiera y técnica? y ¿en qué
difiere de la cooperación económica?
18 Información tomada de www.europa.eu.int.
19 Departamento de Cooperación, IEPALA, “Las ONGD: Cooperación
no gubernamental versus cooperación oficial”, en Cooperación al
desarrollo, Información Comercial Española, No. 702, Madrid, febre-
ro 1992, p. 107.
20 Las PYME son definidas por la UE como empresas con uno a 250
empleados, un ingreso anual que no exceda de los 40 millones de
euros y un balance contable que no exceda los 27 millones de euros,
dentro de este grupo se considera a las microempresas que cuentan
con uno a 10 empleados, por lo que PYME se refiere a micros,
pequeñas y medianas empresas. Cfr. Organización para la Coope-
ración y Desarrollo Económico, OECD small and medium enterprises
outlook, 2000, p.7.
21 El diálogo político institucionalizado se refiere a reuniones ministe-
riales anuales de alto nivel que han servido para facilitar los procesos
de cooperación.
22 México es considerado por la UE como un país de desarrollo
avanzado debido entre otras razones a que es miembro de la OCDE,
por lo que la cooperación económica se ha concentrado en los
sectores más dinámicos de la economía mexicana, disminuyendo los
recursos para proyectos de desarrollo rural, sector agrícola e
infraestructura. Véase R. Domínguez, op. cit., p. 125.
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3.2 Cooperación financiera y técnica
La cooperación financiera y técnica,23 que no aplica
para México, consiste en la transferencia de tecno-
logía básica, de capitales y de conocimientos orien-
tados directamente a promover el desarrollo. Esta
forma de cooperación implica mayores fondos, que
no son reembolsables a la UE; de ahí que este tipo
de cooperación se limite a acuerdos de “primera
generación”, destinados sólo a países con nivel de
desarrollo bajo.
La cooperación financiera y técnica se destina
esencialmente al desarrollo del sector rural y a la
mejora del grado de seguridad alimentaria, aunque
también se considera prioritario: la mejora del en-
torno económico, jurídico y social del sector priva-
do, lo que incluye a las PYME; apoyo financiero a
proyectos para la protección del medio ambiente,
particularmente de las selvas tropicales; la lucha
contra la droga; proyectos relativos a la democrati-
zación; una administración pública eficaz y justa; a
los derechos humanos, entre otros.
3.3 Cooperación económica
La cooperación económica se otorga a cualquier
país sin importar su grado de desarrollo porque no
incluye subsidios no reembolsables como en el
caso de la cooperación técnica y financiera, y tiene
por objeto facilitar los intercambios científicos, eco-
nómicos y culturales. Éste es el tipo de coopera-
ción que México recibe de la UE y tiene como objeto
fomentar el desarrollo del sector productivo en
sentido amplio, dirigiéndose generalmente a em-
presas, cámaras de comercio y otras instituciones
económicas a través de acciones de promoción
comercial, de formación y de asistencia técnica;
asimismo, busca mejorar el apoyo institucional
porque va acompañada de una intensificación del
diálogo con los interlocutores sociales.
Este tipo de cooperación bajo un acuerdo de “terce-
ra generación” fue establecida por la UE con México
en 1991 en forma previa al acuerdo de libre comer-
cio, y bajo este acuerdo de cooperación económica
se creó el programa Al-Invest,24 el cual se ha visto
reforzado por el Acuerdo de Libre Comercio Méxi-
co-Unión Europea, ya que armoniza con los intere-
ses comerciales de la UE y es un programa que
busca el desarrollo e internacionalización de la
PYME.
Después de analizar qué es la cooperación finan-
ciera y técnica, así como la cooperación económi-
ca podemos notar algunas diferencias importan-
tes entre ambas. Una de ellas es que la coopera-
ción financiera y técnica incluye subsidios no
reembolsables, mientras que en la cooperación
económica no existen tales subsidios más bien
son fondos financieros menores y con una partici-
pación financiera compartida y limitada, lo que se
verá más claramente cuando analicemos el pro-
grama Al- Invest; otra diferencia es que la coope-
ración financiera y técnica busca apoyar los sec-
tores más pobres, en tanto que la cooperación
económica se enfoca exclusivamente a sectores
dinámicos (estratégicos para los intereses co-
merciales de la UE).
La cooperación económica está relacionada con
programas establecidos por la UE en los países
con los que ha firmado acuerdos de tercera gene-
ración, llamados así porque se omite la coopera-
ción financiera y técnica. Entre estos programas se
23 Se otorgan subsidios no reembolsables con cargo al presupuesto
general de las comunidades europeas a los países de menos
desarrollo con los que se establece este tipo de cooperación. Para
ello se establece un programa plurianual de actividades cofinanciado
por los Estados miembros u otros donantes y está regulado por el
reglamento 443/92.
24 Amérique latine Investissement
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encuentra Al-Invest, enfocado a la internacionaliza-
ción de las empresas pequeñas y medianas, pero
¿cuándo surge Al-Invest?, ¿quiénes y de qué forma
participan en el programa?, ¿qué le ofrece a las
pequeñas y medianas empresas?
3.3.1 Programa Al-Invest
El programa Al-Invest,25 creado en 1993, tiene
como objetivo general estimular las inversiones,
la transferencia de tecnología, las sociedades
mixtas y los acuerdos comerciales entre las em-
presas de la UE y de América Latina, de modo que
ambas partes resulten beneficiadas. Cabe aclarar
que el grado de beneficio dependerá de los meca-
nismos complementarios de apoyo que cada país
dé a sus empresas y de la capacidad de éstas
para generar un desarrollo e internacionalización
sostenibles, ya que el programa Al-Invest no da un
apoyo financiero directo a las PYME para producir
o vender en el extranjero. Recordemos que se
enmarca en acuerdos de “tercera generación”,
dentro de la cooperación económica quedando
afuera los subsidios no reembolsables que sí se
ofrecen en el caso de la cooperación técnica y
financiera y que sólo se obtiene a través de acuer-
dos de “primera generación”.
Todas las operaciones del programa se basan en
un diálogo permanente sustentado en la comunica-
ción y las relaciones internacionales, de los cuales
se derivan convenios comerciales y proyectos de
inversión conjuntos. Este diálogo se lleva a cabo
entre las diversas redes de operadores económi-
cos europeos y latinoamericanos y responde a una
nueva estrategia comunitaria matizada por intere-
ses comerciales en el marco de la cooperación
económica.
Al-Invest está dirigido a empresas de los quince
Estados miembros y de dieciocho países latinoa-
mericanos,26 quienes lo administran en forma par-
ticipativa, correspondiendo la iniciativa a los secto-
res privados europeos y latinoamericanos; ade-
más, es financiado en forma conjunta, pues se
exige una cofinanciación mínima del 50% por parte
del sector privado con respecto a todas las accio-
nes que se lleven a cabo dentro del programa, así
se garantiza un mayor compromiso e independen-
cia del mismo, pues se pretende asegurar su
permanencia mediante la autofinanciación.
De igual manera, Al-Invest es administrado por una
institución de apoyo27 que ofrece, en estrecha
colaboración con la Comisión y bajo su control
directo, un servicio de información, asesoría y
coordinación con el conjunto de los operadores
económicos interesados en desarrollar acciones
de cooperación económica y de promoción de las
inversiones con América Latina previstas por el
programa.
Las empresas europeas y latinoamericanas se
integran a las actividades del programa mediante
los operadores Al-Invest, los cuales presentan
sus propuestas para la organización de dichas
actividades. Estos operadores son principalmen-
te los Eurocentros de Cooperación Empresarial
(ECE) en América Latina y los COOPECOs28 en
Europa, que van a conformar redes empresaria-
les, por lo que se espera que los operadores estén
representados por alguna organización reconoci-
da dentro del país al cual pertenecen. A esta
institución de apoyo le corresponde garantizar la
comunicación entre las redes y fortalecer la parti-
25 Véase www.al-invest.org
26 Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, El
Salvador, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Pa-
namá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.
27 El responsable del programa en la Comisión Europea es un grupo
interdepartamental interno llamado ‘‘Comité de Planificación’’, encar-
gado de establecer el calendario de actividades del Programa, de
pronunciarse sobre los aspectos metodológicos y de preparar las
decisiones de toda acción Al-Invest.
28 Agrupa a más de 100 operadores europeos, especializados en la
cooperación industrial y la promoción de inversiones.
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cipación conjunta de los operadores europeos y
latinoamericanos en las acciones del programa.
Asimismo, se espera que garantice el éxito de los
objetivos previstos y evalúe los resultados obteni-
dos por cada actividad.29
El programa Al-Invest ha evolucionado a través del
tiempo, comprende una fase inicial o piloto de dos
años de duración (1994-1995 con un presupuesto
de 20 millones de euros) y una fase de consolida-
ción (1995-2000 con un presupuesto de 85 millo-
nes de euros). Durante estas dos fases se estable-
ció una red empresarial en ambos continentes,
formadas por redes más pequeñas entrelazadas a
través de los eurocentros.
Debido a los resultados positivos de Al-Invest, en
septiembre de 1999 fue aprobada una nueva pro-
puesta de financiación del programa con duración
de seis años (desde octubre de 2000 hasta octubre
de 2006) y un costo de 69,235 millones de euros, de
los cuales la financiación de la UE alcanza los
43,235 millones de euros, con el fin de reforzar las
redes empresariales y fortalecer la posición de las
PYME europeas en el mercado extranjero, esen-
cialmente en los sectores de mayor interés para la
UE. Con esto beneficia al mismo tiempo a las
empresas latinoamericanas con capacidad para
desarrollarse e internacionalizarse.
El principal instrumento del programa Al-Invest son
los encuentros sectoriales, y se prevé la celebra-
ción de alrededor de 200 encuentros sectoriales en
cuatro años (2000-2004), mediante los cuales las
empresas europeas y latinoamericanas establece-
rán proyectos de inversión o convenios comercia-
les de manera conjunta en un único sector de
actividad de interés común para ambas regiones.30
Pueden organizarse tanto en Europa como en
América Latina y es frecuente, aunque no obligato-
rio, que se celebren en el marco de una feria
especializada y representativa del sector elegido.
Los encuentros sectoriales deben estar organiza-
dos con al menos cuatro operadores que forman
parte de las redes empresariales, tres europeos y
uno del continente americano; los operadores que
hayan demostrado su eficacia organizativa podrán
proponer encuentros implicando a un mínimo de 25
empresas que se desplacen de un continente a otro
y el triple de empresas que no tengan que despla-
zarse a otro continente para poder asistir.
3.3.1.1 Los Eurocentros de Cooperación
Empresarial (ECE y COOPECO)
Los ECEs31 forman una red a partir de organizacio-
nes ya existentes en América Latina y su equivalen-
te en Europa son los COOPECOs,32 ambos fo-
mentan y promueven las actividades del Programa
Al-Invest organizando e impulsando la cooperación
económica y el contacto directo entre las empre-
sas latinoamericanas y europeas. Hay que desta-
car que todos los miembros de la red COOPECO
lo son además de otras redes europeas existentes,
especialmente BRE33 y BC-NET.34
29 Cfr. DOCE, Serie S/182, de 19/09/98.
30 La cooperación puede realizarse bajo varias formas y va desde la
creación de alianzas estratégicas hasta la firma de acuerdos de
distribución, pasando por la transferencia de tecnología o incluso por
el simple, pero fructífero intercambio de información.
31 Agrupan a todos los operadores latinoamericanos interesados en
el Programa Al-Invest: cámaras de comercio, organizaciones patro-
nales y profesionales, organismos competentes en materia de
desarrollo económico y regional, así como a instituciones o entidades
especializadas en información y cooperación entre empresas,
cooperación industrial, promoción de inversiones y fomento del
desarrollo.
32 Agrupa en la actualidad a 180 operadores europeos.
33 BRE (Bureau de Rapprochement des Enterprises) establecido en
1973, cuenta con 500 centros localizados en 70 países, ofreciendo
asesoría en comercio e industria, organizaciones profesionales y
agencias de desarrollo regional, además de consulta respecto a
empresas, centros de negocios europeos y bancos. Auxilia a las
empresas compilando información y distribuyéndola principalmente
por correo, sitios en red y revistas de negocios. Véase Marcel
Bonnet, Las ayudas europeas y las Pymes: la situación de Cana-
rias, Editor Universidad de la Laguna, Santa Cruz de Tenerife, 2001,
p. 108.
34 BC-NET(Bussines Cooperation Network), creado en 1988, es un
consultor que asiste a las empresas en la búsqueda de financiamiento,
comercio y socios técnicos, ahora está presente en 15 estados
miembros y 24 países más desde Argentina hasta Corea. Véase
idem.
Revista Contaduría y Administración, No. 206, julio-septiembre 2002
74 Tania E. González Alvarado
C
A
Los ECEs y COOPECOs tienen como funciones
principales el informar a las empresas de las dos
regiones sobre las posibilidades de cooperación
fomentadas por el programa Al-Invest; promover
cualquier tipo de acción prevista por el programa y
organizar reuniones de información y acciones
promocionales; identificar las necesidades de las
empresas; ayudarlas a mejorar la presentación de
sus proyectos de cooperación industrial o de inver-
sión y ponerlas en relación con las redes del otro
continente; de igual manera, promover oportunida-
des de acercamiento y diálogo sobre la base de
cronogramas de actividades establecidas previa-
mente; garantizar un acompañamiento individuali-
zado de las empresas en el seguimiento de las
acciones del Programa, en especial de los encuen-
tros entre empresarios.
3.3.1.2 Los resultados del programa Al-Invest
Los resultados hasta el momento del programa han
sido satisfactorios. La mejor prueba de ello es el
establecimiento de una tercera etapa de Al-Invest
creada con base en los resultados obtenidos en el
período de 1996-1999, periodo en el cual se llevaron
a cabo aproximadamente 179 encuentros sectoria-
les, siendo 1997 el año con mayor número (47
encuentros), aunque según la comisión europea
todavía falta por confirmar la cantidad de los que
pertenecen al año 2000, el cual aparece con la
cantidad de 29 encuentros (dato incompleto). Du-
rante todo este periodo de Al-Invest participaron
más de 13.000 empresas, estableciéndose en total
252 convenios comerciales (210 con un valor total
de 89,356,519 euros) y proyectos de inversión (42
con valor total de 43,345,857 euros).
En la tabla 1 se puede apreciar la distribución por
región de los encuentros Al-Invest con relación a los
Estados de la UE. En ella observamos que los
países que más presupuesto absorbieron (nos
referimos a la subvención otorgada para los en-
cuentros, recordando que el 50% de los gastos
corren a cargo de los fondos Al-Invest, y el otro
50% por el sector privado involucrado) son: Fran-
cia (1,338,011 euros), España (1,246,491 euros),
Alemania (1,025,650 euros), Bélgica (882,600
euros) e Italia (872,786 euros); cabe resaltar que
Bélgica no tuvo resultados sobresalientes porque
obtuvo como resultado la firma de apenas cuatro
convenios comerciales con un valor de 208,786
euros, lo que representa la cuarta parte de los
fondos que recibió.
Analizando más detenidamente los convenios co-
merciales, los Estados que más convenios firma-
ron fueron: España (83 convenios comerciales) e
Italia (39 convenios comerciales); sin embargo,
desde el punto de vista monetario los que obtuvie-
ron en cifras un mayor valor en los convenios
comerciales fueron: Francia (30,725,566 euros con
38 convenios) y Alemania (22,288,823 euros con
22 convenios); esto indica que los Estados que
mayor interés comercial han mostrado son: Fran-
cia, Alemania, Italia y España.
En cuanto a inversión extranjera directa del sector
empresarial europeo hacia América Latina dentro
del programa Al-Invest, se puede apreciar tanto en
cifras como por número de proyectos de inversión
establecidos que Italia sobresale con 24,870,000
de euros con la firma de 7 proyectos de inversión,
mientras que España llevó a cabo 11 contratos de
inversión con un valor de tan sólo 3,377,857 euros.
En el caso español la cantidad invertida es muy
pequeña en comparación con Italia (aproximada-
mente la séptima parte) pese a que estableció más
proyectos y tuvo más empresas participantes (por
lo menos 385 se desplazaron geográficamente
para acudir a los encuentros). Algo similar ocurrió
con Alemania que también estableció 11 proyectos
con un valor en euros de 5,199,000, la diferencia es
que este país sí obtuvo un valor sobresaliente en
convenios comerciales (22,288,823), mientras que
España obtuvo un valor todavía más bajo en sentido
Revista Contaduría y Administración, No. 206, julio-septiembre 2002
75
Las políticas comercial y de cooperación de la Unión Europea, fuente de oportunidades para empresas mexicanas y europeas C
A
comercial (3,980). Estas cifras nos muestran que
las PYME alemanas están teniendo mayor partici-
pación comercial que de inversión, en tanto que
para las PYME españolas está representando un
gran reto el internacionalizarse, ya que aunque hay
disposición por parte de éstas es posible que exis-
tan factores que no les han permitido sacar mayo-
res ventajas de las redes empresariales.
Por lo que respecta a la distribución regional con base
en las empresas de los países de América Latina, en
la tabla 2 podemos observar que Argentina es el país
que más fondos ha recibido (1,678,230 euros) para
formar Eurocentros, redes empresariales y participar
en encuentros sectoriales, seguido por México con
1,433,650 euros y Brasil con 1,103,080 euros.
En ese mismo orden se encuentra el número de
convenios comerciales: Argentina (56 convenios),
México (33 convenios) y Brasil (28 convenios).
Estos convenios representan un valor total por país
de la siguiente forma: Argentina (20,818,592 euros),
Guatemala (15,650,120 euros con tan sólo 5 con-
venios comerciales firmados), México (11,367,301
euros) y Brasil (10,392,500 euros).
En relación con el número de proyectos de inver-
sión sobresalen en número Brasil (16 proyectos) y
Argentina (12 proyectos); sobresale en monto por
las inversiones Paraguay (24,000,000 euros con
tan solo 2 acuerdos), Argentina (8,285,857 euros),
××
××
×
Tabla 1
Distribución de los convenios comerciales y proyectos de inversión
clasificados por Estados de la Unión Europea ( periodo enero 1996-abril 2000)
Estado Monto
subsidio en
euros
N. de
empresas
viajantes
N.de convenios
comerciales
N.de proyectos de
inversión
Valor (en euro) de
los convenios
Comerciales (1)
Valor (en euro) de
los proyectos de
inversión (2)
ALEMANIA 1.025.650 217 22 11 22.288.823 5.199.000
AUSTRIA 86.720 8 0 0 0 0
BÉLGICA 882.600 61 4 0 208.786 0
DINAMARCA 117.050 17 1 0 20.000 0
ESPAÑA 1.246.491 385 83 11 3.980 3.377.857
FINLANDIA 151.720 20 1 1 260.000 500.000
FRANCIA 1.338.011 360 38 8 30.725.566 2.992.000
GRECIA 34.650 24 0 0 0 0
HOLANDA 322.837 71 5 4 183.000 6.407.000
IRLANDA 10.500 0 1 0 600.000 0
ITALIA 872.786 228 39 7 4.437.121 24.870.000
LUXEMBURGO 0 0 0 0 0 0
PORTUGAL 309.335 47 3 0 4.640.000 0
REINO UNIDO 356.850 69 7 0 4.084.736 0
SUECIA 257.500 39 6 0 3.980.000 0
TOTALES: 7.012.700 1.546 210 42 71.432.012 43.345.857
Tabla elaborada por el Comité Europeo (www.europa.eu.int); adaptación de la autora. Se estima que estos
montos re
p
resentan solo una
p
arte del total efectivamente realizado.
Revista Contaduría y Administración, No. 206, julio-septiembre 2002
76 Tania E. González Alvarado
C
A
Brasil (5,089,000) y finalmente México (3,142,000
euros en sólo 4 acuerdos de inversión).
Existen dos países con baja participación: el prime-
ro es Cuba que no cuenta con un acuerdo de
cooperación y, sin embargo, ha participado en el
programa Al-Invest (recibió un subsidio de 30,000
euros, pero parece que sus empresas no obtuvie-
ron resultados positivos del programa); el segundo
es El Salvador que tampoco tiene registrado ningún
contrato comercial o proyecto de inversión, pues
recibió un subsidio de 48,501 euros.
Podemos ver que las empresas que más se han
beneficiado de las actividades Al-Invest en América
Latina pertenecen a Brasil, Argentina, México, mien-
tras que en el caso de Paraguay hay mayor interés
de la UE por invertir. En el caso de las empresas
mexicanas Al-Invest ha traído mayores beneficios
en materia de comercio; sin embargo, se espera
que el Acuerdo de Libre Comercio con la UE con-
duzca a establecer más proyectos de inversión
entre las empresas europeas y mexicanas.
Notas:
(1) El monto de los convenios comerciales y de los proyectos de inversión corresponde a la suma de las cantidades en euros que han salido
y entrado al mismo país.
(2) Se trata del monto de los proyectos de inversión de un mismo país emisor y receptor.
Todos los datos han sido obtenidos según el criterio de las empresas y no de los operadores. Los resultados comerciales y de inversión de
1999 y 2000 no están disponibles. Se trata solamente de los datos de los cuales ha sido posible obtener información completa.
××
××
×
Tabla 2
Distribución de los convenios comerciales y proyectos de inversión
con base en los países de América Latina (periodo enero 1996-abril 2000)
País Monto
subsidios en
euros
N. de
empresas
viajantes
N. de convenios
comerciales
N. de contratos de
inversión
Valor (en euro) de los
convenios
Comerciales (1)
Valor (en euro) de
los proyectos de
inversión (2)
ARGENTINA 1.678.230 366 56 12 20.818.592 8.285.857
BOLIVIA 90.150 57 7 0 147.710 0
BRASIL 1.103.080 413 28 16 10.392.500 5.089.000
CHILE 416.700 126 9 0 1.502.796 0
COLOMBIA 356.650 61 8 0 816.120 0
COSTA RICA 24.350 0 4 0 2.536.000 0
CUBA 30.000 6 0 0 0 0
ECUADOR 197.000 62 12 3 1.224.240 807.000
ELSALVADOR 48.501 2 0 0 0 0
GUATEMALA 140.651 44 5 0 15.650.120 0
HONDURAS 114.800 6 3 0 370.120 0
MÉXICO 1.433.650 109 33 4 11.367.301 3.142.000
NICARAGUA 104.700 10 7 1 1.344.000 322.000
PANAMÁ 148.100 6 22 0 7.597.900 0
PARAGUAY 257.750 77 7 2 2.720.000 24.000.000
PERÚ 101.350 85 7 4 7.609.120 1.700.000
URUGUAY 797.050 54 18 8 1.788.000 1.643.350
VENEZ UELA 213.350 53 2 0 5.260.000 0
TOTALES: 7.256.062 1.537 210 42 89.356.519 43.345.857
Tabla elaborada por el Comité Europeo (www.europa.eu.int); adaptación de la autora
Revista Contaduría y Administración, No. 206, julio-septiembre 2002
77
Las políticas comercial y de cooperación de la Unión Europea, fuente de oportunidades para empresas mexicanas y europeas C
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La tabla 3 muestra la distribución de los acuerdos
comerciales e inversiones por sector; en ésta se
puede apreciar que los sectores más favorecidos
por el monto en convenios comerciales son: agroin-
dustria (17,654,000 euros con 46 acuerdos), turis-
mo y hostelería (16,459,000 euros con sólo 6 acuer-
dos), así como agricultura, ganadería y pesca
(15,616,972 con 55 acuerdos).
En cuanto al monto en inversiones los sectores con
mayor cantidad en euros fueron: textil y confección
(23,720,000 con sólo 6 proyectos de inversión) y
agroindustria (9,405,000 euros en 13 proyectos de
inversión).
Con base en los resultados obtenidos se puede
deducir que los Estados de la UE con mayor interés
y participación en el programa Al-Invest son: Fran-
cia, Alemania, España e Italia; asimismo, los paí-
ses latinoamericanos que tuvieron mayor participa-
ción fueron: Argentina, Brasil, México; y no menos
significativo Paraguay y Guatemala. Por último, los
sectores de mayor interés son: agroindustria, turis-
mo, textil y confección, así como agricultura, gana-
dería y pesca.
××
××
×
Tabla 3
Distribución de los convenios comerciales y proyectos de inversión
del programa Al-Invest por sector dentro del periodo enero de 1996 a abril de 2000
Sector N. de conv enios
comerciales
N. de proyectos de
inversión
Valor (en euro) de los
convenios comerciales
Valor (en euro) de los
proyectos de inversión
AGROINDUSTRIA 45 13 17.654.000 9.405.000
AGRICULTURA, GANADERÍA,
PESCA
55 4 15.616.972 1.074.857
AUTOPARTES, EQ. DE TRANS. 4 0 778.000 0
QUÍMICA Y PLÁSTICOS 4 0 820.000 0
CONSTRUCCIÓN, MATERIAL 2 1 88.000 322.000
INFORMÁTICA, TELECOM. 3 1 625.000 25.000
SERVICIOS DE INGENIERÍA 2 1 2.700.000 1.350.000
MEDIOAMBIENTE 6 0 629.000 0
INDUSTRIA ALI MENTARIA 1 0 588.000 0
MUEBLES 8 2 7.174.168 2.972.000
ARTESANÍAS 16 0 98.910 0
PIELES, CU ERO, DERIVADOS 28 4 4.419.176 700.000
TRANSPORTE, LOGÍSTICA 1 0 300.000 0
MAQUINARIA, APARATOS
MECÁNICOS
1 1 70.201 2.000.000
TÉNICA MEDICA 3 0 1.000.000 0
TEXTIL, CONFECCIÓN 8 6 7.152.000 23.720.000
TURISMO, HOSTELE RÍA 6 0 16.459.000 0
SERVICIOS 2 1 2.700.000 1.350.000
PAPEL, MADERA, ARTÍCULOS
PROCESADOS
5 0 5.740.000 0
OTROS 1 0 12.500 0
Tabla elaborada por el Comité Europeo (www.europa.eu.int); adap tación de la autora. Cabe señalar que se presentan únicamente los datos de
los cuales ha sido posible obtener información completa. Se estima que estos montos no representan más
q
ue una
p
arte del total efectivamente realizado.
Revista Contaduría y Administración, No. 206, julio-septiembre 2002
78 Tania E. González Alvarado
C
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Los resultados del programa en estos años han
sido satisfactorios, tomando en cuenta que su fin
no es abarcar una gran cantidad de empresas, sino
sólo a aquellas con alto potencial de desarrollo e
internacionalización y que se encuentren en secto-
res estratégicos.
También los resultados para las empresas mexi-
canas que han participado en Al-Invest son satis-
factorios, por ejemplo, el Banco Nacional de Co-
mercio Exterior (Bancomext) informa de 10 en-
cuentros empresariales donde tuvieron participa-
ción 570 empresas mexicanas que pudieron rela-
cionarse con 117 empresas europeas, 79 latinoa-
mericanas y 31 norteamericanas, con un gasto
total de 33,200,921.88 euros.35
De algunos de estos encuentros la Comisión Euro-
pea36 menciona algunas experiencias favorables
como lo ocurrido en el Encuentro Sectorial ‘‘Exhi-
moda’99’’, organizado en México, en el cual una
empresa mexicana firmó con otra española un
contrato de un valor de 18 millones de euros para la
creación de una sociedad mixta y la confección de
prendas y exportación hacia el mercado europeo; o
en el Encuentro Sectorial ‘‘Eximueble’97’’, organi-
zado también en México, donde otra empresa mexi-
cana firmó con una alemana un contrato para la
venta de muebles rústicos y accesorios con un
valor de 5,663,488 euros y otro contrato de coinver-
sión con un valor de 2,072,000 euros para la crea-
ción de una sociedad integradora productora de
muebles rústicos y accesorios. Pero ¿qué institu-
ciones son los Eurocentros en México? y ¿qué
funciones tienen? Éstas son preguntas que con-
testaremos en los siguientes párrafos.
3.3.1.3 Al-Invest en México
En México existen por lo menos tres Eurocentros
(ECEs): Nacional Financiera, creado en 1995;37
Bancomext, a partir de 1997; y con apenas dos
años la Cámara Nacional de la Industria y de la
Transformación (Canacintra). Estos eurocentros
bajo instituciones ya existentes en el país y con
suficiente prestigio organizan y refuerzan los
instrumentos de cooperación industrial y comer-
cial entre las empresas de ambos continentes.
Además, ofrecen apoyo complementario a las
empresas mexicanas mediante otros programas
(capacitación, asesoría, financiamiento y comer-
cialización).
Para garantizar una mayor cobertura regional y
sectorial, los Eurocentros han hecho esfuerzos
específicos, por ejemplo, Canacintra ha formado
una red de operadores regionales en las ciudades
de León, Veracruz, Chihuahua, Tabasco, Mérida y
Puebla, cuya finalidad es impulsar activamente la
participación empresarial y responder con oportu-
nidad a los planteamientos de servicio por parte de
las empresas.38
Por otra parte, Bancomext se ha destacado no sólo
como operador en los programas Al-Invest, AlPar-
tenariat39 y ARIEL,40 sino por la negociación del
Programa Integral de Cooperación México-Unión
Europea 2001-2006, siendo un programa global
dirigido a fortalecer las relaciones económicas,
comerciales y empresariales mediante el desarro-
llo de las pequeñas y medianas empresas, apoyán-
35 Cfr. www.eurobancomextmty.com
36 Cfr. www.europa.eu.int
37 Véase www.euronafin.org.mx.
38 Véase www.eurocentro.org.mx.
39 Encuentros plurisectoriales. Véase
www.eurobancomextmty.com/al_partenariat.htm
40 Active Research In Europe and Latinamerica es subprograma de
Al-Invest; apoya a 25 empresas de un sector determinado durante
un período de entre 12 y 24 meses. El sector de actividad será
generalmente más amplio que el previsto para los encuentros
sectoriales y se orienta fundamentalmente a apoyar las relaciones
comerciales entre pequeñas y medianas empresas de tecnologías
emergentes. En junio de 1999 la Comisión Europea y el Banco
Nacional de Comercio Exterior pusieron en marcha el programa en
México.
Revista Contaduría y Administración, No. 206, julio-septiembre 2002
79
Las políticas comercial y de cooperación de la Unión Europea, fuente de oportunidades para empresas mexicanas y europeas C
A
dolas con base en el sector, tamaño de la empresa,
experiencia exportadora y requerimientos específi-
cos para integrar a las empresas y sus productos
al mercado europeo. Dicho programa se conforma
de tres esquemas: 1) desarrollo técnico, tecnológi-
co y de imagen, 2) promoción al desarrollo de
negocios e inversiones y 3) apoyo a la creación de
empresas conjuntas.41 Además, Bancomext se ha
caracterizado por establecer una cobertura inter-
nacional por medio de las consejerías comerciales,
que son oficinas de representación en el extranjero
y que facilitan información automatizada por medio
del Sistema Mexicano de Promoción Externa.
El programa Al-Invest ha tenido resultados positi-
vos en México, aunque no se ignora que armoniza
con la política comercial del bloque europeo, por lo
que este programa es reforzado con la entrada en
vigor del Acuerdo de Libre Comercio, pues es
complementado con la creación de un Programa
Integral de Cooperación que cubre el periodo 2001-
2006. En cuanto al comportamiento comercial e
inversión extranjera directa en territorio mexicano,
se espera que se caracterice por una mayor parti-
cipación de la UE, como lo veremos en el siguiente
tema al abordar el Acuerdo de Libre Comercio
Unión Europea-México.
4. Acuerdo de Libre Comercio Unión Europea-
México (ALCUEM)
El 15 de julio de 1975, y en armonía con las políticas
tanto comercial como de cooperación europeas,
México firmó su primer acuerdo de cooperación
con la entonces Comunidad Económica Europea.
Dicho acuerdo no tuvo mucho éxito debido al pro-
teccionismo mexicano y al tabú que gobernaba en
nuestro país hacia la inversión extranjera y el acce-
so a los recursos naturales. En abril de 1991 se
firmó un segundo acuerdo que sustituyó al anterior
y para el 8 de diciembre de 1997 se firmó el Acuerdo
de Asociación Económica, Concertación Política y
Cooperación, ambos acuerdos fueron de tercera
generación. Estos tres acuerdos precedieron al
Acuerdo de Libre Comercio UE-México que entró
en vigor el 1 de enero de 2000.42
México es el único país de América Latina que
mantiene un acuerdo de libre comercio firmado con
la UE; y, junto con Israel, el segundo en mantener
acuerdos comerciales con Estados Unidos y la UE.
Este acuerdo ha sido una respuesta de la UE ante
la desviación comercial ocasionada por el Tratado
de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).43
Como ejemplo, Agustí Ulied44 señala que los pro-
ductos que México importó de terceros países
durante el período de 1993-1998 crecieron un 13.2%
como promedio anual con respecto a los productos
provenientes de Estados Unidos, un 15.1% en el
caso de los que provienen de Canadá y tan sólo un
8.8% de los productos provenientes de Europa. Las
exportaciones de México hacia la UE tuvieron un
comportamiento similar durante el periodo de 1993-
1998, el comercio exterior mexicano creció a una
tasa media anual del 14.2% y con la UE sólo creció
un 6.6%, lo cual indica que esta relación comercial
disminuyó, mientras que con sus socios del norte
aumentó, lo que refleja una desviación comercial.45
41
Cfr. www-eurobancomextmty.com.
42 R. Domínguez, op. cit., pp. 113-124.
43 El término desviación comercial hace referencia a la disminución del
intercambio comercial entre dos países debido a que crece el interés
comercial por un tercer país. Por supuesto que existen otros
factores implicados en la disminución de la relación comercial
México-UE tales como: la recesión Europea en los noventa del siglo
XX, la incorporación de los países de Europa Oriental y Central a la
economía de mercado y los altos niveles de regulación. Cfr. ibidem,
p.116.
44 Director del Centro de estudios Europa-América Latina de ESADE.
45 Agustí Ulied, “México, más cerca de Europa”, en América Latina y
España, un futuro compartido,Antoni Güell y Mar Vila (coordinado-
res), Planeta, Barcelona, 2000, pp. 179,181.
Revista Contaduría y Administración, No. 206, julio-septiembre 2002
80 Tania E. González Alvarado
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A
De igual manera, el acuerdo firmado entre la UE
y México es importante para ésta porque nuestro
país es la puerta de entrada a Canadá, Estados
Unidos y a los países latinoamericanos con los
que ha firmado acuerdos comerciales. México es
sumamente atractivo para las empresas euro-
peas porque ofrece una mano de obra relativa-
mente barata con altos niveles de productividad
en sectores manufactureros y un mercado labo-
ral flexible; además, está demostrando una sóli-
da fortaleza en sus resultados económicos que
la colocan como una segunda potencia latinoa-
mericana.46
Para México el Acuerdo recientemente firmado
con la UE es importante porque el bloque europeo
es un mercado unificado que cuenta con más de
370 millones de consumidores con un alto nivel de
poder adquisitivo; es un mercado en expansión
porque en los próximos años podrían adherirse a
él hasta catorce nuevos estados; es vía de acceso
hacia los mercados emergentes de Europa Orien-
tal y de la Cuenca del Mediterráneo; sus relacio-
nes pueden actuar como contrapeso a la crecien-
te dependencia mexicana hacia los Estados Uni-
dos. Otra razón es el creciente déficit comercial
mexicano ya que gran parte de éste obedece a su
relación con Europa y Asia, mientras que con los
países con los que ha establecido un acuerdo
mantiene superávit.47
El Acuerdo de Libre Comercio con la UE estará
matizado por relaciones de inversión, más que de
intercambios comerciales; por supuesto que las
primeras traerán como consecuencia acuerdos
comerciales. Las relaciones comerciales no han
dejado de crecer, aunque a un ritmo lento; por
ejemplo, en el 2000 las exportaciones a la UE
registraron un incremento del 5.9%, siendo Alema-
nia el principal cliente y proveedor,48 que junto con
España, Reino Unido y Holanda absorben el 77.9%
de las exportaciones a la UE. Por otra parte, en el
caso de las importaciones sobresalen Italia, Fran-
cia, España, Suecia y Reino Unido, los cuales nos
proveen el 87.3% de lo que importamos de la UE.49
La característica de estas importaciones es que
son bienes intermedios y de capital mostrando una
complementariedad en el sector industrial entre
México y la Unión Europea al permitir el desarrollo
de la planta productiva en México. El primer sector
de exportación mexicano es el de combustibles; sin
embargo, existe una notable diversificación en el
sector manufacturero y de maquinaria.50
Tanto el sector empresarial europeo como el mexi-
cano se verán favorecidos por la inversión, ya que
se está promoviendo la creación de empresas
conjuntas, lo que permitirá a las empresas euro-
peas hacer que sus productos cumplan con las
reglas de origen del TLCAN y así beneficiarse del
libre mercado estadounidense. Al mismo tiempo
México se verá beneficiado por la trasferencia
tecnológica, la entrada de capitales no especula-
tivos y la oportunidad de las empresas mexicanas
de entrar al mercado europeo, aprovechando los
canales de distribución del sector empresarial
europeo. En el caso de las empresas europeas
tienen un beneficio adicional, ya que podrán im-
portar insumos y servicios libres de derechos
desde Europa fortaleciendo su competitividad fren-
te a Estados Unidos.
Ahora bien, si el acuerdo de cooperación entre
México-UE estimuló la entrada de inversión extran-
jera directa como lo informa Canacintra —entre
1994 y 2000 las inversiones de la UE en México
46 Ibidem, p. 186.
47 Ibidem, p. 187.
48 Las exportaciones en el sector automotriz representan el 71% del
total hacia Alemania y se debe a las operaciones de Volkswagen.
Véase www.eurocentro.org.mx/canacintra/.
49 Véase www.eurocentro.org.mx/canacintra/.
50 A. Ulied, op. cit., p. 182.
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Las políticas comercial y de cooperación de la Unión Europea, fuente de oportunidades para empresas mexicanas y europeas C
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representaron un 23.1% siendo los principales in-
versionistas: Holanda (7.7%), Reino Unido (4.2%),
España (4.1%) y Alemania (3.9%)— con mayor
razón se espera que debido al Acuerdo de Libre
Comercio la entrada de capitales europeos y su
aplicación al aparato productivo de México aumen-
te más que en los años anteriores.
Esta estrategia europea para promover sus em-
presas en el nivel internacional puede ser aprove-
chada por las empresas mexicanas, lo que se ve
enfatizado mediante las redes empresariales que
no sólo permiten el intercambio de productos a
través de la compra-venta, sino abren la oportuni-
dad de producir conjuntamente para abastecer
tanto los mercados de los continentes americano
y europeo. Con esto las empresas mexicanas
pueden obtener como beneficio complementario
el absorber la experiencia y conocimiento de las
empresas europeas.
Definitivamente el nuevo Acuerdo de Libre Comer-
cio entre la UE y México definirá las actividades
empresariales, lo cual ya se empieza a ver reflejado
en los programas de cooperación económica, par-
ticularmente de aquellos enfocados al sector em-
presarial. Por ejemplo, Bancomext ahora que ha
tenido que convocar a los Eurocentros para cele-
brar el encuentro plurisectorial Al-Partenariat 2003
eligió los cuatro sectores participantes del encuen-
tro con base en el potencial de negocios de éstos en
consonancia con el acuerdo de libre comercio
México-UE.51
Por su parte, Canacintra para definir los sectores
con mayores oportunidades para las PYME de
México hizo un análisis del Acuerdo de Libre Co-
mercio UE-México, los cuales resultaron ser: piel,
cuero, calzado, agroindustria, muebles, metalme-
cánico, autopartes, plástico, medioambiente, textil
y confección.
El TLCAN provocó un aumento en el número de
empresas exportadoras pese a la ausencia de
programas de cooperación empresarial entre los
países implicados. Por ello se espera que con el
acuerdo firmado por México con la UE, comple-
mentado por programas de cooperación de la natu-
raleza de Al-Invest y los programas que el mismo
gobierno mexicano ofrezca a través de los Euro-
centros, las pequeñas y medianas empresas mexi-
canas obtengan mayores beneficios.
Sin embargo, tenemos que ser realistas, Domín-
guez52 aclara que el Acuerdo de Libre Comercio UE-
México no beneficia a todas las empresas equitativa-
mente,53 por ejemplo, el 60% de las ventas externas
libres de barreras comerciales sólo son realizadas
por 260 empresas y la mayor parte de ellas son
transnacionales. Canacintra también nos proporcio-
na un dato que hace más claro el problema al indicar
que de los 10 principales productos exportados de
México a la UE, sólo 4 son elaborados por empresas
que pudieran considerarse mexicanas (petróleo,
ácido tereftálico, café y plata). Además, la empresa
mexicana del sector manufacturero se enfrenta ante
el reto de realizar las transformaciones necesarias
durante el período de transición para lograr el poten-
cial exportador que tendrán las empresas europeas
radicadas en México.54
No obstante, tampoco debemos dejar de ver el otro
lado de la moneda, pues existe un 40% de ventas al
exterior en las cuales participan las PYME. La
exportación mexicana está formada adicionalmen-
51
redir.dll?prd=ie&pver=5.5&ar=msnhome.
52 R. Domínguez, op. cit., p. 117.
53 Cementos Mexicanos, Televisa, Pemex, Grupo Cifra han ganado
mercado europeo a través de capital de riesgo.
54 Carlos Mondragón, “El Tratado de Libre Comercio entre México y
la UE”, en América Latina y España, un futuro compartido, Antoni
Güell y Mar Vila (coordinadores), Planeta, Barcelona, 2000, p. 206.
Véasewww.microsoft.com/isapi/
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te por otros productos más que representan el 76.4 %
de nuestras exportaciones y existen empresas que
ya se están transformando para ser más competi-
tivas. Aunque, claro, el optimismo no puede cegar-
nos ante los retos y no podemos negar que existen
tanto ganadores como perdedores, porque donde
existen oportunidades también hay amenazas. De
ahí la importancia de someter a constante evalua-
ción los programas ofrecidos por los Eurocentros
mexicanos que permiten desarrollar e internacio-
nalizar a las pequeñas y medianas empresas. Con
esta base se podrán realizar las modificaciones
pertinentes a dichos programas y con ello ayudar a
las PYME mexicanas a mantenerse en el mercado
extranjero una vez que inicien las exportaciones;
gracias a la relación con la UE se les está dando
mayor importancia.
Conclusiones
La política comercial de la Unión Europea está
estrechamente ligada a su política de cooperación
al desarrollo. México, al ser evaluado por la UE
como un país con mayor grado de desarrollo dentro
del grupo de países en desarrollo, firmó un acuerdo
de tercera generación en 1991, en el cual se funda-
menta el programa Al-Invest cuyo objetivo era im-
pulsar a las PYME en el nivel internacional a través
del establecimiento de redes empresariales. Este
programa ha venido a reforzarse con la entrada en
vigor del acuerdo de libre comercio que México y la
UE han firmado, facilitando la trasferencia tecnoló-
gica, la entrada de inversión extranjera directa y
acuerdos comerciales entre empresas.
Con lo anterior la UE persigue como objetivo corre-
gir la desviación comercial ocasionada por el
TLCAN. Por otra parte, México es una plataforma
para penetrar el mercado norteamericano porque
la UE al establecer empresas en el país solventará
la barrera ocasionada por las normas de origen; al
mismo tiempo continuará reforzando los progra-
mas de apoyo para la internacionalización de sus
empresas.
Lo anterior parece ser positivo y alentador para las
PYMEs europeas y mexicanas, sin embargo las
oportunidades van acompañadas de retos. La
PYME que desee aprovechar las oportunidades
que ahora se presentan ante los encuentros secto-
riales y las redes empresariales deberá trabajar
arduamente para llegar a ser competitiva; asimis-
mo, los programas de apoyo deberán ser un com-
plemento importante, mientras que los eurocentros
mexicanos tendrán como reto ayudar a la PYME
mexicana trabajando conjuntamente para encon-
trar nichos de mercado y aprovechando todas
aquellas oportunidades que les permita desarro-
llarse e internacionalizarse.
Finalmente, con respecto a las relaciones comer-
ciales y de cooperación UE-México, existen pre-
guntas que sólo el tiempo podrá contestar: ¿qué
PYMEs saldrán más beneficiadas, las europeas o
las mexicanas?, ¿dependerá de sus propias venta-
jas competitivas, de los apoyos que reciban por
terceras instituciones, o de ambas cosas? O tal
vez, las únicas empresas realmente beneficiadas
sean las trasnacionales, lo que convertiría el apoyo
a la PYME tan sólo como una justificación de
carácter social ante una estrategia puramente co-
mercial, así como a Al-Invest como un simple
instrumento de esta estrategia.
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El objetivo de este artículo es señalar la relación entre la política comercial proteccionista de la Unión Europea (UE)y el programa de cooperación Al-Invest en el marco internacional. Dicho programa —dirigido supuestamente afavorecer el desarrollo de los países receptores— en realidad ha favorecido más los intereses comerciales dela UE y sólo en forma limitada a los empresarios argentinos, brasileños y mexicanos que han participado en él.
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