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Al-Invest y los intereses comerciales proteccionistas de la Union Europea hacia Argentina, Brasil y México

Abstract

El objetivo de este artículo es señalar la relación entre la política comercial proteccionista de la Unión Europea (UE)y el programa de cooperación Al-Invest en el marco internacional. Dicho programa —dirigido supuestamente afavorecer el desarrollo de los países receptores— en realidad ha favorecido más los intereses comerciales dela UE y sólo en forma limitada a los empresarios argentinos, brasileños y mexicanos que han participado en él.
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Al-Invest y los intereses comerciales
proteccionistas de la Unión Europea
hacia Argentina, Brasil y México
Tania Elena González Alvarado
Investigadora de la División de Investigación de la
Facultad de Contaduría y Administración, UNAM
Resumen
El objetivo de este artículo es señalar la relación entre la política comercial proteccionista de la Unión Europea (UE)
y el programa de cooperación Al-Invest en el marco internacional. Dicho programa —dirigido supuestamente a
favorecer el desarrollo de los países receptores— en realidad ha favorecido más los intereses comerciales de
la UE y sólo en forma limitada a los empresarios argentinos, brasileños y mexicanos que han participado en él.
Introducción
En un trabajo anterior se analizó la estrecha rela-
ción entre las políticas comercial y de cooperación
al desarrollo de la Unión Europea (UE) con terceros
países; como resultado de esta vinculación, los
programas de cooperación —entre los cuales se
encuentra Al-Invest— reflejan el interés comercial
europeo con otras regiones1. En las conclusiones
de dicho artículo se plantearon las siguientes inte-
rrogantes que se pretende contestar en este traba-
jo: ¿El apoyo a la pequeña y mediana empresa
latinoamericana es tan sólo una justificación ante
una estrategia puramente comercial? ¿Al-Invest es
un simple instrumento de esta estrategia? Por
supuesto no se puede negar que la pequeña y
mediana empresa (PYME), primordialmente la eu-
1 Tania E. González, “Las política comercial y de cooperación de la
Unión Europea, fuente de oportunidades para empresas mexicanas
y europeas”, en Contaduría y Administración, Núm. 206, México,
julio-septiembre, 2002, pp. 65-84.
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ropea, sí se beneficia del programa Al-Invest al
permitirle internacionalizarse; pero este beneficio
ha sido secundario, pues en principio este progra-
ma ha perseguido intereses comerciales por enci-
ma de los de cooperación.
En este artículo se plantean las políticas de
cooperación al desarrollo y comercial de la UE
con América Latina en el marco de la Organiza-
ción Mundial de Comercio (OMC) y de las Nacio-
nes Unidas; se resumen las acciones proteccio-
nistas de la Unión Europea en los sectores agrí-
cola y textil; se hace una breve descripción de las
relaciones comerciales de la UE con Argentina,
Brasil y México, señalando las similitudes entre
los resultados de Al-Invest y el intercambio co-
mercial asimétrico2 entre la UE y los tres países
de América Latina; finalmente se identifica a los
empresarios latinoamericanos participantes
como los que obtienen menos beneficios del
programa.
1. La cooperación europea y el programa
Al-Invest en el marco internacional
Aun cuando existen evaluaciones del Banco Mun-
dial que muestran un aumento en la eficacia de la
cooperación al desarrollo, los países desarrolla-
dos tienen la percepción de que la cooperación
es poco eficaz por no haber erradicado la pobre-
za y disminuido la desigualdad entre países po-
bres y ricos.3 El que la cooperación al desarrollo
no ofrezca los resultados esperados se debe,
entre otras razones, a la carencia de una teoría
del desarrollo en que pueda sustentarse, condu-
ciendo a resultados poco satisfactorios en mate-
ria de desarrollo4 y, por otro lado, a la acelerada
evolución del escenario mundial, caracterizado
por la interdependencia económica, la integra-
ción en ciertos aspectos —telecomunicaciones
y sistema financiero— y la fragmentación en
otros —movilidad de personas.
Esta cooperación al desarrollo, dominada por inte-
reses comerciales y con pocos resultados, ha sido
definida como el conjunto de actividades desplega-
das por los países desarrollados que, implicando
alguna transferencia de recursos a los países en
desarrollo, busca potenciar las actividades produc-
tivas generando procesos de crecimiento autosos-
tenido que proporcionen mayor cohesión al tejido
productivo y mejore su inserción en la globaliza-
ción.5 Dicha definición se ve reforzada en los esce-
narios internacionales, tal es el caso de la Declara-
ción del Milenio, documento suscrito por todos los
países miembros de las Naciones Unidas, que en
materia de desarrollo dice lo siguiente “...nos com-
prometemos a [...] fomentar el comercio internacio-
nal como motor de desarrollo, incrementar la co-
operación financiera y técnica internacional en pro
del desarrollo...”.6 Esta declaración muestra la fuer-
te e ineludible vinculación entre cooperación y co-
mercio al señalar como elementos importantes del
desarrollo: al comercio internacional, al cual le dan
el calificativo de “motor del desarrollo”, y a la
cooperación. Además, recalca con respecto al
comercio: “...reafirmamos nuestro compromiso de
2Con relación a la asimetría, se puede citar el caso de Mercosur: para
2001 el 60% de las exportaciones hacia la UE eran agropecuarias
y derivados como soja, girasol, hortalizas, pescado y frutas; como
importaciones eran herramientas, productos químicos y farmacéu-
ticos, vehículos, bebidas y combustibles minerales. Cfr. E. Cuenca
Garcia, Europa e Iberoamérica, Madrid, Síntesis, 2002, p. 23
3 Cfr. Manuel Gómez, “Introducción: La nueva sociedad global y sus
necesidades. ¿Un cambio de rumbo en la cooperación al desarro-
llo?”, en La cooperación al desarrollo en un mundo en cambio,
Manuel Gómez y José A. Sanahuja (Coord.), Cideal, Madrid, 2001,
pp. 15-46.
4 Para un breve repaso de las teorías del desarrollo Cfr. Pablo Bustelo,
Teorías contemporáneas del desarrollo económico, Síntesis, Ma-
drid, 1999, p. 268.
5 Francisco Alburquerque, “Hacia una nueva conceptualización de la
cooperación al desarrollo”, en Cooperación al desarrollo, No. 702,
febrero 1992, Información Comercial Española, Madrid, p. 21.
6 Resolución 55/2 de la Asamblea General citado en “Financiamiento
para el Desarrollo: El consenso de Monterrey”, El Mercado de
Valores, Núm. 10, Nafin, México, 2002, p. 10
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fomentar la liberalización del comercio y asegurar-
nos que el comercio contribuya plenamente a
promover el crecimiento económico, el pleno em-
pleo y el desarrollo de todos los países[...] El comer-
cio es en muchos casos la fuente externa de
financiamiento para el desarrollo, pero para que
beneficie verdaderamente a los países en desarro-
llo [...] deben establecerse instituciones y políticas
propias o mejorar los existentes. La liberalización
efectiva del comercio es un elemento importante de
la estrategia de desarrollo sostenible7 de un país. La
expansión del comercio y de la inversión extranjera
directa podría estimular el crecimiento económico
y ser una importante fuente de empleo…”.8
Esta última cita de la declaración pretende justificar
la vinculación entre el comercio y el desarrollo;
justificación que sería razonable si no existiese
desigualdad de intercambio en términos comercia-
les entre los países desarrollados y los países en
desarrollo. A pesar de que la OMC pretende reducir
dicha desigualdad con su programa de trabajo,
fruto de la ronda Doha (cuyo aparente elemento
central son las necesidades y los intereses de los
países en desarrollo), se requiere algo más que
buenas intenciones y documentos firmados para
lograr mayor equidad comercial. Si bien es cierto
que, según el Banco Mundial, la eliminación de las
barreras al comercio permitirían obtener un benefi-
cio en un rango de 250 a 620 millones de dólares al
año, y que la tercera parte de este beneficio sería
para los países en desarrollo superando así los
flujos que reciben por concepto de ayuda al desa-
rrollo9, es importante considerar hasta qué grado
los países desarrollados estarán dispuestos a libe-
rar los sectores protegidos, bajo qué costo y en
cuánto tiempo. En otras palabras, hasta qué grado
los países desarrollados dejarán a un lado sus
intereses comerciales, políticos y financieros para
establecer como prioritarios los intereses de los
países en desarrollo; esto implica imaginar un mundo
al revés donde los papeles se invierten, es decir,
que los países desarrollados liberalizan a conve-
niencia de los países en desarrollo y bajo los térmi-
nos que éstos últimos determinan.
Por otra parte, la realidad mundial contradice las
palabras expresadas en la Declaración del Milenio:
los flujos comerciales —importaciones y exporta-
ciones— no han consolidado un círculo virtuoso de
inversión y crecimiento en los países en desarrollo,
principalmente en América Latina. De acuerdo con
la Comisión Económica para América Latina y el
Caribe (CEPAL), los dos patrones de inserción
latinoamericanos, uso intensivo de mano de obra
(maquila) y la explotación de recursos naturales, no
han sido capaces de generar desarrollo sostenible,
mucho menos un proceso endógeno de asimila-
ción y difusión de conocimientos que se traduzca
en una oferta rápida y diversificada de bienes y
servicios exportables.10 La liberalización comercial
es un hecho, sin embargo no ha traído consigo
crecimiento económico, pleno empleo y mucho
menos desarrollo; al contrario, las crisis financie-
ras, el desempleo y la creciente desigualdad eco-
nómica son las principales características de una
América Latina con libre mercado, pero carente de
desarrollo sostenible.
En este escenario internacional —bajo un discurso
de libre comercio-desarrollo sostenible que viene a
7 Las estrategias de desarrollo sostenible se concentran en cómo se
pueden hacer compatibles la satisfacción de las necesidades y
aspiraciones humanas, actuales y futuras con el mantenimiento de
los equilibrios de los sistemas biofísicos y de los sistemas sociales
para sostener de forma perdurable la evolución armónica del hombre
y la naturaleza. Cfr. Luis Jiménez, Desarrollo sostenible, transición
hacia la coevolución global, Pirámide, Madrid, 2000, p.21
8 Resolución 55/2, op. cit., p. 14
9 De acuerdo con cálculos del Banco Mundial. Cfr. Alonso de Gortari,
“De Doha a Johannesburgo vía Monterrey: la nueva agenda para el
desarrollo”, en El mercado de valores, Núm. 10, México, 2002, p. 5
10Comisión Económica para América Latina y el Caribe,
“Síntesis”,Panorama de la inserción internacional de América
Latina y el Caribe,CEPAL, Santiago de Chile, 2002, p. 12
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reforzar la cooperación internacional— las políti-
cas comercial y de cooperación de la UE hacia
América Latina han derivado en acuerdos comer-
ciales, de cooperación y económicos que, a su vez,
han originado programas de cooperación como Al-
Invest.11
La Unión Europea utiliza como estrategia comer-
cial establecer acuerdos de cooperación al desa-
rrollo mediante los que crea programas de coope-
ración empresarial, instrumentándolos por medio
de convenios comerciales o proyectos de inver-
sión. De esa manera busca impulsar a sus empre-
sas y posicionarlas en mercados extranjeros, favo-
reciendo en menor grado a las empresas del país
de destino.
De acuerdo con el artículo 177 del Tratado de la
Unión Europea (TUE), y tal como Francisco Con-
de transcribe, “...la política de cooperación al
desarrollo tiene como objetivo impulsar el desa-
rrollo social en los países en vías de desarrollo y,
particularmente, de los más desfavorecidos, su
inserción armoniosa y progresiva en la economía
mundial, y la erradicación de la pobreza; al mis-
mo tiempo que debe contribuir a la consolidación
de la democracia, al respeto de los derechos
humanos y las libertades fundamentales...”.12
Así, la cooperación al desarrollo originalmente
debe integrar relaciones de beneficio mutuo para
ambas partes —sería importante cuestionar si
favorece más a los estados que integran la Unión
Europea (UE) tanto en términos comerciales
como financieros.
Francia es uno de los estados que ha buscado
beneficios de la cooperación al tratar de garantizar
la rentabilidad comercial de la cooperación al desa-
rrollo como parte del precio que hay que pagar para
conseguir el apoyo del público a los elevados gas-
tos de cooperación; otro estado es Alemania que
legitima el gasto en ayuda a partir de la creación de
puestos de trabajo para los alemanes.13
Al menos en el caso de la UE dicha cooperación
está estrechamente ligada a las relaciones comer-
ciales y financieras, sin que con ello se dejen de
lado los antecedentes históricos que justifiquen la
preferencia por los países de Europa del Este y sus
excolonias antes que a América Latina. Con base
en estos intereses la UE decide a qué países va a
dirigir los esfuerzos de cooperación, qué monto
económico otorgará, bajo qué condiciones y duran-
te qué periodo. Esta cooperación forma parte de las
políticas comunitarias cuyo alcance es limitado
dado que la Unión Europea establece programas
de cooperación al desarrollo en apoyo a terceros
países complementando el nivel de actuación de
cada estado en materia de cooperación; cada es-
tado miembro de la UE por cuenta propia establece
sus propios programas y fondos de ayuda hacia los
países que le parezcan más pertinentes. Éste es el
tipo de cooperación que la UE ofrecería en un
determinado momento a los países de América
Latina y que ha mantenido hasta el día de hoy.
Antes de 1986 la débil relación Unión Europea-
América Latina se veía afectada no sólo por la
enorme distancia que separa dichos territorios,
sino por otros motivos como la sustitución de
11 Estos programas creados por la Unión Europea (UE) tienen como
propósito la internacionalización de las micro, pequeña y mediana
empresas por medio de encuentros empresariales y la formación de
redes de cooperación empresarial. Las empresas que forman parte
de la red pueden establecer relaciones de cooperación caracteri-
zadas por alianzas estratégicas, transferencia tecnológica, pro-
yectos de inversión conjunta, entre otras. Estas relaciones empre-
sariales permiten aumentar la competitividad de una empresa al
convertir a su competidor internacional en un aliado que complemen-
te sus fortalezas y oportunidades y disminuya sus debilidades y
amenazas.
12 Francisco Conde e Inmaculada Hurtado, Política comercial de la
Comunidad Europea, Pirámide, Madrid, 2000, p.67
13 Tony German y Judith Randel, “Visión general de la AOD de los
países miembros del CAD de la OCDE”, en La realidad de la ayuda
1997, Intermón, Madrid, 1997, p. 12
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importaciones de Latinoamérica que disminuía las
relaciones con el exterior; la producción agrícola
iberoamericana que enfrentaba las barreras de la
Política Agrícola Común (PAC); la industrializada
competía desventajosamente con la asiática; la
deuda externa de América Latina que limitaba las
políticas exterior y expansionista; y la guerra de las
Malvinas que llevó a un mayor distanciamiento por
razones políticas.14
La UE buscó superar el distanciamiento negocian-
do con la mayoría de los países de América Latina
acuerdos que no incluían obligaciones de carácter
financiero —a diferencia de los firmados en el
marco de la Convención de Lomé o los Acuerdos
Mediterráneos— y que por su contenido se denomi-
naron ‘‘acuerdos de tercera generación’’. Éstos
perduran hasta nuestros días y se caracterizan por
incorporar una cláusula democrática, mediante la
que se condiciona a los países que reciben coope-
ración a respetar los derechos humanos y los
principios democráticos. Además, establecen una
cooperación económica de una manera más am-
plia al incluir programas para la promoción interna-
cional de pequeñas y medianas empresas
(PYME),15 la creación de empresas conjuntas y la
transferencia de tecnología, entre estos progra-
mas se encuentra Al-Invest.
Sin embargo, estos acuerdos de cooperación junto
con los programas implicados no escapan a las
medidas proteccionistas de la UE porque las deci-
siones dentro de dichos acuerdos y programas al
involucrar los sectores protegidos consideran en
primer término el beneficio para la economía euro-
pea antes que para cualquier otra economía extran-
jera. Si esto no fuera así, los programas como Al-
Invest disfrutarían de una cláusula de salvaguardia
mediante la cual se eliminarían las barreras legales
para las empresas latinoamericanas de los secto-
res textil, agrícola y agroindustrial que pretendiesen
incursionar en el mercado europeo. Estas medidas
proteccionistas, que también se aplican a las em-
presas que desean internacionalizarse, se expli-
can brevemente en el siguiente apartado.
2. La política de protección comercial de la
Unión Europea
El describir las relaciones comerciales que la UE
maneja con terceros países, tanto bilaterales como
multilaterales, nos lleva necesariamente a señalar
sus acciones proteccionistas que parecen con-
tradecir el principal objetivo de su política comer-
cial y que se menciona en el artículo 131 del
Tratado de la Unión Europea: “...contribuir al desa-
rrollo armonioso del comercio mundial, a la supre-
sión progresiva de las restricciones a los inter-
cambios internacionales y a la reducción de las
barreras arancelarias.”
El objetivo de la UE parece no tener congruencia
con las acciones emprendidas por ésta en materia
comercial debido a que busca proteger los secto-
res intensivos en mano de obra y poco competitivos
—tales como el textil y el agrícola—, mientras
presiona a las naciones en desarrollo a liberalizar
aquellos sectores de mayor importancia para los
inversionistas y comerciantes europeos. Europa
ha establecido una serie de barreras comerciales
por medio de subsidios industriales, derechos de
15 Las PYME son definidas por la UE como empresas con uno a 250
empleados, un ingreso anual que no exceda de los 40 millones de
euros y un balance contable que no exceda los 27 millones de euros,
dentro de este grupo se considera a las microempresas que cuentan
con uno a 10 empleados, por lo que PYME se refiere a micros,
pequeñas y medianas empresas. Cfr. Organización para la Coope-
ración y Desarrollo Económico, OECD small and medium enterprises
outlook, 2000, p.7.
14 E. Cuenca, op. cit. pp. 15-16.
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propiedad intelectual, políticas de inversión y compe-
tencia, además de las ya conocidas protecciones
arancelarias. Este proteccionismo practicado por
la UE ha puesto en desventaja a los empresarios
latinoamericanos que buscan vender sus produc-
tos en Europa; además se ha visto acentuada por
el sistema de votaciones para la toma de decisio-
nes en materia comercial16 , que permite a los
estados con mayor ponderación de votos (Inglate-
rra, Alemania y Francia) obtener mejores condicio-
nes de intercambio tanto para los países del centro
y este de Europa como para sus excolonias, dejan-
do en un tercer lugar a los productores de los países
latinoamericanos.
Esta aparente contradicción entre el objetivo co-
mercial expresado en el TUE y las acciones protec-
cionistas de la UE parece justificarse con el primer
objetivo general de la UE que en parte expresa:
“...promover el progreso económico y social, un
alto nivel de empleo y un desarrollo equilibrado y
sostenible [...] mediante la creación de un espacio
sin fronteras interiores, el fortalecimiento de la
cohesión económica y social y el establecimiento
de la unión económica y monetaria.”17 Por tanto,
para que la UE promueva su progreso económico
y social debe proteger los sectores débiles e
intensivos en mano de obra (textil y agrícola), salva-
guardando el empleo, el equilibrio económico y la
protección social.
Por otra parte, el proteccionismo practicado por la
UE y otros países desarrollados ha sido causa de
debate durante las rondas celebradas por la OMC;
de hecho, la UE sólo ha favorecido la apertura
comercial en aquellos sectores considerados más
competitivos (químicos, farmacéuticos18 y auto-
partes). El proteccionismo es la razón por la que en
la Conferencia Ministerial de Doha, los miembros
de la OMC acordaron iniciar un nuevo ciclo de
negociaciones para resolver los temas pendientes
en la Ronda de Uruguay y con ello convertir la nueva
ronda en una de desarrollo.19
El proteccionismo aumenta las barreras legales
para introducir productos latinoamericanos de los
sectores textil y agrícola a la UE, garantiza que
estos productos mantengan un precio superior a
los productos similares producidos en Europa y
que sean menos competitivos.
A continuación se presenta un breve resumen
sobre el Acuerdo Multifibras y la Política Agrícola
Común, instrumentos proteccionistas que han
jugado un papel importante en las relaciones co-
merciales de la Unión Europea con América Latina.
2.1. La protección al sector textil-confección
en la Unión Europea
Este sector es muy antiguo y representa grandes
volúmenes del intercambio internacional; en él se
pueden distinguir dos grupos de países: los de
producción con tecnología media, mano de obra
barata y bajo consumo (países en desarrollo); y los
de alta tecnología, tradicionales y de mayor consu-
mo (países desarrollados, incluida la UE).20 El
problema para los países desarrollados dentro del
16 Se basa en la mayoría calificada, es decir, el número de votos se
ve afectado por una ponderación determinada de acuerdo con el
nivel de importancia de cada Estado miembro.
17 Pilar comunitario, Pilar I o Pilar supranacional, pertenece a los cinco
objetivos de la UE contenidos en el artículo 2 del Tratado de la Unión
Europea, Cfr. José Nieto, La Unión Europea. Una nueva etapa en la
integración económica de Europa, Pirámide, Madrid, 2001, pp. 21-
37
18 Un ejemplo es el acuerdo en el marco de la Organización Mundial
de Comercio que permite a los países en desarrollo usar y producir
medicamentos para combatir enfermedades que pongan en peligro
la salud pública sin contar con un permiso para la explotación de la
patente, como es el caso del SIDA. Cfr. Alonso de Gortari, op. cit.,
p. 4
19 Banco Mundial, citado en “Johannesburgo: Una agenda para la
acción”, El mercado de valores, Núm. 10, México, 2002, p. 43
20 M. Paloma Sánchez y Nuria Laguna, El comercio exterior de
España, Madrid, Pirámide, 2003, p. 182
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sector textil se dio cuando los países en desarrollo
alcanzaron los niveles de producción de los prime-
ros; las estrategias contra los nuevos competido-
res fueron aumentar la productividad y competitivi-
dad en calidad y diseño, al mismo tiempo que
buscaron formas de imposibilitar las exportaciones
provenientes de los países en desarrollo.
Esta protección se hizo evidente a principios de los
años ochenta del siglo pasado —tanto por el
retraso tecnológico que afectaba al mercado textil
europeo como por los efectos recesivos y de
desempleo— cuando Europa comenzó una nueva
etapa de protección y restricción comercial en este
sector en un intento por frenar la relocalización de
la producción hacia las naciones en desarrollo.21
Estas medidas se complementaron con el Acuer-
do Multifibras (AMF) —firmado por primera vez en
1961 con renovación cada 5 años, originalmente
aplicaba sólo a los derivados del algodón— que
incluyó en forma gradual nuevos productos tales
como lino, lana, fibras sintéticas y mezclas, tejidos
de fabricación artesanal y productos de seda, lino,
ramio y yute. 22
El AMF tenía como objetivo regular cuantitativa-
mente las importaciones de productos textiles que
procedían de zonas económicas con mano de obra
barata usando contingentes. El uso de estos con-
tingentes23 y no de aranceles, así como el contra-
ponerse al principio de no discriminación entre
países, generó conflictos durante la Ronda de Uru-
guay. Como resultado de lo anterior, en 1995 se
sustituyó el AMF por un Acuerdo sobre Textiles y el
Vestido (ATV); este nuevo acuerdo, vigente hasta el
día de hoy, consiste en la reducción progresiva del
nivel de protección con el fin de anularlo en el año
2005. Las variaciones entre el ATV y el AMF son
tres: primero, los productos textiles agrupados por
categorías precisan de una notificación o aviso
dependiendo del país de origen; segundo, se con-
sidera para cada país sólo los acuerdos firmados
en el marco del ATV sin importar la existencia de
otros acuerdos firmados por estos países en mate-
ria comercial; tercero, para ciertos artículos se
condiciona la concesión de la autorización admi-
nistrativa a la presentación de un documento de
exportación, emitido por el país de origen. 24
Paloma Sánchez y Nuria Laguna25 clasifican las
operaciones con base en el ATV en tres tipos: 1)
operaciones sujetas a doble control, que exige una
licencia de exportación emitida por el país de origen
y una licencia de importación emitida por la UE; 2)
operaciones sujetas a restricciones cuantitativas,
que incluyen el doble control anteriormente descri-
to, pero con un tope cuantitativo (límite de unidades
introducidas al mercado europeo); 3) operaciones
sujetas a medidas autónomas, mediante un regla-
mento se fija la cantidad máxima del producto a
introducir durante un periodo determinado, por lo
que el tope cuantitativo puede disminuirse afectan-
do a las empresas con exportación continua.
Actualmente, la UE no cuenta con una política
industrial común; sin embargo, existen algunos
sectores legislados entre los cuales se encuentra
el textil-confección, cuya finalidad es aumentar su
competencia internacional.26 Por ello, anular el ATV
no es garantía de que el sector textil se convierta en
un mercado libre; por citar un ejemplo, la Asocia-
ción Europea del Comercio Justo señala que “...al-
rededor del 53% de la producción de algodón en la
temporada de 1999 recibió subvenciones directas,
sobre todo en la UE, siendo beneficiados España y
Grecia...”27 , además existen otras subvenciones
21 E. Cuenca, op.cit., Madrid, Síntesis, 2002, p. 68.
22 P. Sánchez y N. Laguna, op. cit., p. 183.
23 El contingente consiste en suspensiones totales o parciales de
derecho aplicado a una cantidad limitada de mercancía y a un periodo
específico, aplica bajo el principio “primero llegado, primero servido”.
Cfr. Ibidem, p. 205.
24 Asociación Europea de Comercio Justo, El desafío del comercio
justo, anuario EFTA 2001-2003, EFTA, Gante, Bélgica, 2001, p. 197.
25 P. Sánchez y N. Laguna, op. cit., p. 184.
26 J. Nieto, op. cit., p.219.
27 Asociación Europea de Comercio Justo, op. cit., p. 197.
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como las ayudas a la investigación y la asistencia
técnica, subsidios a la producción nacional, a la
exportación y ajustes fiscales en frontera, entre
otras. En cuanto al sector agrícola, la UE sí cuenta
con una política común que a continuación se
describe.
2.2. La Política Agrícola Común
La Política Agrícola Común (PAC) se ha convertido
en motor de la integración europea por dos razones
estratégicas: 1) evitar la dependencia alimentaria
del exterior asegurando el abastecimiento de ali-
mentos; y 2) frenar la emigración masiva de los
campesinos a la ciudad, cuya connotación política
permitió la aceptación de la integración europea por
parte de la población (la mayoría de origen campe-
sino).28
La PAC pretende garantizar al productor agrícola
un salario equivalente al que obtendría trabajando
en la ciudad; al mismo tiempo, sirve de barrera de
entrada de productos importados. Cuando el precio
de los productos es muy bajo, el campesino recibe
una compensación que permite nivelar sus ingre-
sos; en caso contrario, si los precios son elevados,
aumenta la entrada de productos importados y, en
consecuencia, incrementa la oferta y disminuye el
precio de los productos, cabe señalar que el precio
del producto importado siempre es más elevado
que el nacional, garantizando el consumo del último
antes que el primero.
Con relación a la exportación de los productos
agrícolas, la PAC cuenta con una subvención par-
cial a la exportación, el cual es un tema de debate
en el marco de la Organización Mundial de Comer-
cio. El eje de defensa de la UE ante la OMC se
encuentra en la Agenda 2000, en donde se indican
las funciones del sector agrario como la preserva-
ción del territorio, la salud pública, la calidad de
vida, entre otras; además, sitúa a la PAC dentro de
la política rural.
Es importante señalar que en la Conferencia Mi-
nisterial de Doha los países miembros (incluye a
los 15 estados de la UE) se comprometieron a
reducir progresivamente todas las formas de sub-
sidios a la exportación, así como los apoyos do-
mésticos que distorsionan el comercio en el sector
agrícola29 ; este compromiso se complementa con
una de las metas de desarrollo del milenio, que
consiste en el desarrollo rural y agrícola en los
países en desarrollo.
El gobierno francés se ha distinguido por liderar los
intereses proteccionistas de la UE con relación al
sector agrícola, además es precursor activo de la
Política Agrícola Común, cuyo complejo régimen
permanece hasta nuestros días. Este interés por
controlar la PAC lo llevó a tal extremo que en 1965
abandonó el Consejo de Ministros volviendo a par-
ticipar hasta enero de 1966 con el Compromiso de
Luxemburgo; con éste se instauró el voto por una-
nimidad en temas vitales como la propiedad inte-
lectual y servicios entre otros (sistema de votación
complementado por la mayoría calificada, definido
por Nieto como incompleto por su carácter evoluti-
vo a través del tiempo y asimétrico al conjugar
elementos tanto nacionales como supranaciona-
les30 ) dando poder a Francia sobre la PAC y el
presupuesto comunitario
Actualmente, Francia, junto con España, es el
máximo receptor de los gastos obligatorios del
presupuesto (Francia recibe el 22% y España el
24% del total del gasto agrícola), pues cuenta con
el modelo que inspiró el diseño de la PAC.31 Está
claro que la PAC representa una barrera para los
exportadores latinoamericanos del sector agrícola,
28 P. Sánchez y N. Laguna, op. cit., p.184.
29 A. de Gortari, op. cit., p. 4.
30 J. Nieto, op. cit., p.47.
31 Ibidem, p. 174
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quienes además deben enfrentar otras barreras
como las regulaciones fitosanitarias —creadas
para evitar la propagación de plagas y enfermeda-
des—, ambientales y de especies en extinción.
No es difícil identificar los estados de la UE que
mayor presión han ejercido para que se tomen
medidas proteccionistas, al mismo tiempo que han
fomentado la cooperación al desarrollo; Francia y
España han jugado un papel importante al proteger
sus propios intereses. Tampoco es difícil concluir
que estas medidas proteccionistas han influido en
un intercambio comercial asimétrico entre la UE,
Argentina, Brasil y México como veremos a conti-
nuación; y no sólo con estos tres países, el control
sobre los productos agrícolas que se introducen al
mercado de la UE es tal que se puede identificar
qué productos son exportados por cada uno de los
países latinoamericanos hacia el territorio comuni-
tario sin mayor diversificación.
3. Las exportaciones de Argentina, Brasil y
México durante el periodo 2000-2001 y su
relación comercial con la Unión Europea
Los países latinoamericanos, en su mayoría, se
caracterizan por ser altamente dependientes de los
ingresos de exportación de unos pocos productos,
lo que significa que sean más vulnerables que los
países desarrollados que se caracterizan por ex-
portaciones diversificadas. De la misma manera, la
generación de ingresos de exportación con base en
productos cuyo consumo es poco dinámico impli-
ca que las empresas de estos países sólo puedan
ampliar sus ventas desplazando a otros competi-
dores en un contexto de alta competencia que
suele estar caracterizado por la tendencia a la baja
de los precios correspondientes.32
Por lo que respecta a las exportaciones latinoame-
ricanas hacia la UE, éstas se caracterizan por
productos básicos (agrícola, alimento, metales y
minerales, combustibles, entre otros); esta carac-
terística le resta impulso a la internacionalización
de las empresas latinoamericanas, sobre todo si
tomamos en cuenta las innumerables barreras
europeas de entrada como medio para proteger
dicho sector. Estas barreras, entre otras razones,
han causado una baja diversificación en los pro-
ductos latinoamericanos exportados a territorio
comunitario al grado que Eduardo Cuenca señala
con base en el intercambio comercial a Brasil,
Chile y Perú como proveedores de minerales a la
UE, y a Brasil y Colombia como proveedores de
café. Este mismo autor señala algunas de las
barreras que los productos latinoamericanos han
sufrido, por ejemplo, el café y el plátano se encuen-
tran en desventaja por las concesiones de la UE a
los ACP33 mientras que la carne y los cereales son
frenados por la PAC.34
América Latina perdió importancia comercial du-
rante la última década del siglo pasado; en relación
con la exportación europea hacia Latinoamérica
perdió atractivo debido al aumento en el comercio
intracomunitario y el interés por Asia; asimismo, las
importaciones europeas con origen latinoamerica-
no también fueron poco atractivas debido a que
América Latina carece de diversificación e innova-
ción en sus productos. Las exportaciones ibero-
americanas como señala Cuenca son agroalimen-
tarias en su mayoría, volátiles en el precio, depen-
dientes de los factores climáticos y con grandes
competidores europeos.35
En esta misma década, las importaciones que
América Latina obtenía de Europa se duplicaron
32 Comisión Económica para América Latina y el Caribe, op. cit., p. 12
33 Países de África, Caribe y el Pacífico, miembros del Tratado de Lomé
con la Unión Europea.
34 Cfr. E. Cuenca, op. cit., Madrid, Síntesis, 2002, pp. 65-85.
35 Idem.
Revista Contaduría y Administración, No. 210, julio-septiembre 2003
56 Tania Elena González Alvarado
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cuando las exportaciones de esta región hacia la
UE se mantuvieron casi estables, concentrándose
este intercambio comercial en Argentina, Brasil,
Chile y México que en 1997 representaban el 65%
en importaciones originarias de la UE y 71 % en
exportaciones hacia Europa.36
En 2001 las exportaciones mundiales de manufac-
turas disminuyeron 4.5% con relación a 2000, so-
bresaliendo la reducción de las exportaciones origi-
nadas en América del Norte y los países asiáticos
en desarrollo que fueron de 7% y 9.4%, respectiva-
mente.37
Con relación a las importaciones de América Lati-
na, al final de 2002 su valor en dólares constantes
fue 11% inferior al de 2000. Esa reducción en
productos importados tiene efectos negativos en la
modernización tecnológica de la región —las em-
presas localizadas en AL difícilmente innovan, su
desarrollo depende en gran manera de la transfe-
rencia tecnológica— porque supone una caída de
las compras de bienes de capital.38 En cuanto a las
exportaciones, hubo una caída de los flujos de
productos industriales que permitió, por primera
vez desde 1994, un aumento en porcentaje de
participación en las exportaciones agrícolas, pro-
movidas por la expansión de los embarques prove-
nientes de América Latina y de Asia; es decir, las
exportaciones agrícolas no tuvieron un aumento
cuantitativo, sino que disminuyeron en menor gra-
do que las exportaciones manufactureras, por lo
que aumentaron su porcentaje de participación en
el total exportado.
Según la Comisión Económica para América Lati-
na y el Caribe (CEPAL) la retracción del comercio
latinoamericano de mercancías entre 2001 y 2002
fue determinada por una suma de factores que
tuvieron consecuencias diferentes según la estruc-
tura de comercio, el grado y la calidad de la inser-
ción de cada país latinoamericano, interviniendo
básicamente la desaceleración económica de los
principales mercados importadores (Estados Uni-
dos, Unión Europea y Japón), la caída de los pre-
cios de los productos básicos y de los precios de
las manufacturas y los problemas de algunos paí-
ses de la región (entre los cuales se puede señalar
el caso de Argentina) que incidieron en la dinámica
del intercambio comercial y las inversiones intra-
rregionales.
En este ambiente internacional, caracterizado por
la desaceleración económica, las crisis financieras
y la dependencia tecnológica, analizaremos breve-
mente el comportamiento de las exportaciones-
importaciones de Argentina, Brasil y México con la
Unión Europea y el resto del mundo. Es importante
describir las relaciones comerciales de estos tres
países debido a que su mayor participación dentro
del programa Al-Invest coincide con su destacada
participación en el comercio internacional, en com-
paración con los otros países latinoamericanos.
Las exportaciones de México hacia el resto del
mundo representan alrededor del 47% del total de
América Latina y el Caribe, aunque hay que aclarar
que casi la mitad de ellas corresponden a las
exportaciones de maquila, lo que da como resulta-
do que el 22% de las exportaciones latinoamerica-
nas pertenezcan a la maquila. Los análisis hechos
por la CEPAL sobre el caso mexicano confirman la
baja contribución del valor agregado manufacture-
ro a la economía en su conjunto, a pesar del
crecimiento del sector de maquila, situación distin-
ta a la de los países que lideran este proceso en
Asia. Además, el sector manufacturero, y en espe-
cial el subsector electrónico, excluida la maquila,
ha registrado un sistemático déficit comercial des-
de 1988. Estos datos reflejan la falta de eslabona-
36 Idem.
37 Comisión Económica para América Latina y el Caribe, op. cit., p. 1.
38 Idem.
Revista Contaduría y Administración, No. 210, julio-septiembre 2003
57
Al-Invest y los intereses comerciales proteccionistas de la Unión Europea hacia Argentina, Brasil y México C
A
mientos del sector manufacturero, tanto internos al
propio sector como con el resto de la economía.39
El destino principal de las exportaciones mexica-
nas es Estados Unidos, representando casi el 90%
de la exportación total; la CEPAL informa que la
canasta de exportación tiende a especializarse en
tres sectores: confecciones (baja tecnología), área
automotriz (tecnología intermedia) y equipos elec-
trónicos (alta tecnología); estos datos son una
expresión numérica de la dependencia económica
de nuestro país hacia su vecino del norte. En la tabla
1 se puede observar el menor intercambio comer-
cial de México con otras regiones: Japón 6.76% en
importaciones y 0.39% en exportaciones; Asia
11.98% y 0,87%, respectivamente; para el resto de
América Latina 3.53% y 3.30%. Este intercambio
fuera del Tratado de Libre Comercio con América
del Norte se caracteriza por un mayor valor en
importaciones ante un menor valor en las exporta-
ciones mexicanas hacia estos países.
En relación con las exportaciones mexicanas a la
UE, éstas sólo representan el 3.16% del total mexi-
cano (véase tabla 1), porcentaje poco significativo
si consideramos la proporción que va dirigida a
Estados Unidos. En estos últimos años, el valor de
las exportaciones hacia la UE ha aumentado en
cifras, pero en porcentaje se ha mantenido; sin
embargo, en lo concerniente a importaciones, és-
tas han aumentado no sólo en cifras, sino en
porcentaje de participación pasando de un 9.32%,
en 1997 (año en que se firmó el Acuerdo de Asocia-
ción Económica, Concertación Política y Coopera-
ción, y en el que el valor total de exportaciones
mexicanas era de 3,868,400,000 de dólares, mien-
tras que las importaciones provenientes de la UE
eran de 10,427,539,000 dólares), a un 11.22% para
el 2001.
En la tabla 1 se puede observar que en las importa-
ciones mexicanas con origen europeo sobresalen
los bienes industrializados, que representan el
98.49% de las importaciones; esta cifra es cinco
veces mayor a la de las exportaciones mexicanas
hacia la UE en este mismo concepto. Estos datos
pudieran ser resultado de la inversión directa euro-
pea en nuestro país y de la transferencia tecnológica,
lo cual no sería sorpresa si consideramos que Méxi-
co es atractivo como plataforma para que las empre-
sas de la UE penetren en el mercado norteamerica-
no bajo las ventajas que el Tratado de Libre Comer-
cio con América del Norte puede brindarles.
39 Comisión Económica para América Latina y el Caribe , op.cit., p. 13.
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TABLA 1
Importación y exportaciones de bienes mexicanos con la Unión Europea y resto del mundo, 2001
(En miles de dólares y porcentajes)
Importaciones Exportaciones
Valor % Valor %
Bienes primarios 155,896 0.88 1,431,956 28.56
Agrícolas 73,339 0.41 207,352 4.14
Mineros 82,450 0.46 26,243 0.52
Energéticos 106 0.0005 1,198,361 23.90
Bienes industrializados 17,522,472 98.49 3,568,815 71.19
Tradicionales 3,493,445 19.64 528,647 10.55
Alimentos, bebidas y
tabacos 450,397 2.53 150,860 3.00
Otros tradicionales 3,043,048 17.10 377,787 7.54
Elevadas economías de
escala 3,064,829 17.23 601,220 11.99
Duraderos 2,435,325 13.69 716,910 14.30
Difusores de progreso
técnico 8,528,874 47.94 1,722,038 34.35
Otros bienes 113,381 0.64 12,413 0.25
Total UE 17,791,749 11.22 5,013,184 3.16
Total EEUU 127,465,186 80.35 140,645,735 88.66
Total Japón 10,720,380 6.76 622,874 0.39
Total Asia 19,011,409 11.98 1,376,127 0.87
Total América Latina 5,593,310 3.53 5,230,286 3.30
Otros 9,294,147 5.86 5,740,259 3.62
Total mundial 189,876,181 100 158,628,465 100
Fuente: Elaboración propia con base en datos de la CEPAL.
Revista Contaduría y Administración, No. 210, julio-septiembre 2003
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Al-Invest y los intereses comerciales proteccionistas de la Unión Europea hacia Argentina, Brasil y México C
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Derivado del primer acuerdo de cooperación eco-
nómica firmado en 1980 con Brasil, se creó un
Consejo de Negocios (1998) para mejorar la co-
operación entre empresas, incluyendo a los pro-
gramas BC-NET40 y el EC-IIP41 (instrumento finan-
ciero para impulsar las inversiones); asimismo, se
firmaron dos acuerdos sectoriales: textil y produc-
tos siderúrgicos. En el caso de Argentina, el primer
acuerdo se firmó en 1970 y se prolongó hasta 1990
a través de un tercer acuerdo, marcando el comien-
zo de nuevos vínculos comerciales y de inversión
entre ambas regiones.42
Al referirnos a las relaciones comerciales de Euro-
pa con estos dos países agroexportadores nos
vemos obligados a hacerlo en el contexto del Mer-
cado Común del Sur (Mercosur), que absorbe gran
parte del comercio e inversión que la UE mantiene
con AL. En 1992 la Comisión Europea y el Consejo
del Mercosur establecieron el Acuerdo de Coopera-
ción Interinstitucional; para 1995 firmaron el Acuer-
do Marco Interregional de Cooperación, reforzado
con un Consejo de Cooperación que supervisaba el
cumplimiento del acuerdo. El especialista Eduardo
Cuenca identifica cinco factores que hacen atrac-
tivo a Mercosur para los europeos: 1) sus recursos
naturales a escala mundial (14.19% de las áreas
forestales y 17.6% del total de la oferta de ganado
vacuno, entre otros); 2) una sólida base industrial
(27.5% de la producción de aceite de soja, entre
otros); 3) es uno de los principales productores de
alimentos (participa con el 44% del comercio mun-
dial de soja, el 17% de azúcar y el 17% de café,
entre otros); 4) ofrece una amplia gama de oportu-
nidades de inversión en sectores muy dinámicos
como alimentos y bebidas, petróleo y petroquími-
cos, telecomunicaciones, forestación, entre otros;
y 5) las similitudes culturales y necesidades comu-
nes.43
El intercambio comercial es asimétrico por la
discriminación que ocasiona el proteccionismo
derivado de la política agrícola común; Cuenca
señala que la asimetría se ve reflejada en la
estructura del comercio Mercosur-UE, mientras
las exportaciones europeas tienden a crecer en
productos manufactureros con un alto valor añadi-
do, las de Mercosur siguen concentradas en pro-
ductos básicos.44
En 2001 Argentina había acumulado un déficit de
cuenta corriente particularmente elevado, equiva-
lente a cerca de 7.5% del producto. La reducción de
las importaciones argentinas, de casi 20% en 2001
y de más de 57% en 2002, producto de la fuerte
crisis que afectó al país, junto con la disminución de
más de 14% de las importaciones brasileñas, oca-
sionaron una caída de más de 37% en los flujos
internos de Mercosur.45
Por otra parte, el tamaño de Brasil ofrece un
atractivo mercado interno para las inversiones tan-
to de las empresas nacionales como de las trans-
nacionales, además de que sus exportaciones van
dirigidas a diferentes regiones sin depender, a
diferencia de México, en mayor grado de alguna en
particular, tal y como se puede observar en la tabla
2. Es probable que estas características le hayan
permitido hacer frente a la crisis de Argentina, y no
sólo eso, pues las exportaciones brasileñas au-
mentaron un 5.7% mientras su socio comercial
sufría una disminución del 15.4% durante el 2001.
40 Bussines Cooperation Network, red de intermediarios que están
destinados a la búsqueda de socios por parte de las PYMES a
cualquier nivel.
41 Fuente de financiación destinadas a las PYMES.
42 E. Cuenca, op. cit., p.17.
43 Ibidem, p. 132.
44 Ibidem, p. 139.
45 Comisión Económica para América Latina y el Caribe, op. cit., p. 8.
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En el trienio 1999-2001, un tercio de las exportacio-
nes totales de Brasil estuvo constituido por manu-
facturas de tecnología media y alta como conse-
cuencia de la política tecnológica emprendida por el
gobierno, que ha generado tecnología propia en un
sector tan complejo como el aeroespacial46 ; sin
embargo, la misma CEPAL advierte que dichos
informes deben tratarse con cautela debido a que
en ocasiones las empresas latinoamericanas par-
ticipan en las etapas del proceso productivo que
requieren mano de obra no calificada y no propia-
mente en las etapas que dan mayor contenido
tecnológico al producto.
En la tabla 2, bajo el concepto bienes industrializa-
dos, se puede observar una similitud entre Brasil y
Argentina con México: las importaciones sobresa-
len y son mayores que las exportaciones. En el
caso de las importaciones argentinas con origen
europeo representan el 98.67% del intercambio
comercial y las brasileñas, el 98.41%; aunque la
proporción entre importaciones y exportaciones en
estos dos países no es tan acentuada como en el
caso mexicano, la cifra de Argentina en importacio-
nes es apenas 1.6 veces mayor a las exportacio-
nes hacia Europa, mientras que la brasileña es 1.7
veces mayor en este mismo concepto. Estos datos
pudieran también ser resultado de la inversión
directa europea en estos dos países y de la trans-
ferencia tecnológica, lo cual tampoco es sorpresa
si consideramos que Mercosur es un mercado
atractivo.
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46Ibidem, p. 13.
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61
Al-Invest y los intereses comerciales proteccionistas de la Unión Europea hacia Argentina, Brasil y México C
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TABLA 2
Importación y Exportación de bienes de Brasil y Argentina a la Unión Europea
y resto del mundo, 2001
(En miles de dólares y porcentajes)
BRASIL ARGENTINA
a la Unión Europea:
Valor
importaciones %
Valor de
Exportaciones %
Valor de
importaciones %
Valor de
exportaciones %
Bienes primarios 232,298 1.57 4,216,378 32.50 58,181 1.32 1,467,572 34.55
Agrícolas 133,501 0.90 3,035,043 23.39 53,188 1.20 1,305,089 30.73
Mineros 33,626 0.22 1,019,806 7.86 4,500 0.10 151,729 3.57
Energéticos 65,170 0.44 161,530 1.25 494 0.01 10,755 0.25
Bienes
industrializados 14,555,716 98.41 8,692,428 67.00 4,365,268 98.67 2,778,380 65.42
Tradicionales 1,495,753 10.11 4,717,225 36.36 741,816 16.77 2,023,712 47.65
Alimentos, bebidas y
tabacos 294,273 1.99 3,125,016 24.09 106,180 2.4 1,784,116 42.01
Otros tradicionales 1,201,480 8.12 1,592,209 12.27 635,636 14.37 239,596 5.64
Elevadas economías
de escala 3,632,434 24.56 1,775,956 13.69 1,054,016 23.82 487,182 11.47
Duraderos 1,175,374 7.95 334,218 2.58 504,589 11.40 135,443 3.19
Difusores de progreso
técnico 8,252,156 55.79 1,865,030 14.38 2,064,846 46.67 132,043 3.11
Otros bienes 2,752 0.019 64,621 0.50 752 0.017 1,084 0.026
Total a la UE 14,790,766 25.28 12,973,427 22.42 4,424,201 21.77 4,247,036 16.02
Total a EEUU 13,595,789 23.24 14,146,803 24.44 3,781,206 18.61 2,900,130 10.94
Total a Japón 3,203,176 5.47 1,986,280 3.43 767,256 3.78 364,148 1.37
Total a Asia 5,976,740 10.21 4,572,190 7.90 2,315,029 11.39 2,494,974 9.41
Total a América
Latina 10,693,277 18.28 13,034,660 22.52 7,104,650 34.96 12,251,511 46.21
Otros 10,250,003 17.52 11,173,611 19.30 1,928,787 9.49 4,253,003 16.04
Total al mundo 58,509,750 100 57,886,972 100 20,321,127 100 26,510,801 100
Fuente: Elaboración propia con base en datos de la CEPAL.
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Brasil y Argentina han jugado un papel importante
como agroexportadores en el comercio europeo,
sin dejar de considerar que para el caso de Argen-
tina la UE tuvo una amplia participación en la priva-
tización de sus empresas. No cabe duda que para
la UE Argentina, Brasil y México han sido más
atractivos que otros países latinoamericanos, por
ello nos preguntamos ¿qué relación guarda el co-
mercio y la inversión europea en estos tres países
con el programa Al-Invest? Para responder esta
pregunta en el siguiente apartado analizaremos los
resultados de este programa.
3.1. Los resultados de Al-Invest y su relación
con el comercio y la inversión europea
Es importante señalar que los programas de apoyo
para la PYME —como es el caso de Al-Invest—
están cobrando importancia en el escenario inter-
nacional como se puede notar en la Declaración del
Milenio firmada por los jefes de estado y de gobier-
no pertenecientes a las Naciones Unidas que a la
letra dice:
“...Apoyaremos la creación de nuevos mecanismos de
financiamiento en los que participen los sectores público
y privado y en que se utilicen instrumentos de deuda y de
valores, tanto en los países desarrollados [...] y que
beneficien en particular a los pequeños empresarios, las
empresas pequeñas y medianas y los servicios de infra-
estructura. Una de esas iniciativas público-privadas po-
dría ser el establecimiento de mecanismos de consulta
entre las organizaciones financieras internacionales y
regionales y los gobiernos nacionales, por un lado, y el
sector privado, por otro, en los países de donde proceden
los fondos y en las naciones receptoras, con miras a crear
condiciones favorables para la actividad empresarial.”47
Por otra parte, la Comisión Económica para Amé-
rica Latina y el Caribe advierte que:
“...la existencia de un vínculo positivo entre el comercio y
el crecimiento de la economía no resulta de la mera
integración de las economías nacionales a la economía
internacional, sino que depende de la calidad de esa
integración. Por otra parte, una estrategia de crecimiento
basada en exportaciones requiere mercados abiertos y
en expansión, además de políticas orientadas hacia la
diversificación exportadora y la creación de empresas
competitivas.”48
Desde este contexto, el programa Al-Invest creado
en 1993 tiene como objetivo general estimular las
inversiones, la transferencia de tecnología, las so-
ciedades mixtas, intercambio de información y los
acuerdos comerciales entre las empresas de la UE
y de América Latina, de modo que ambas partes
resulten beneficiadas. Cabe aclarar que el grado de
beneficio dependerá, en parte, de los mecanismos
complementarios de apoyo que cada país ofrezca
a sus empresas y de la capacidad de éstas para
generar un desarrollo e internacionalización soste-
nibles, ya que el programa Al-Invest no da un apoyo
financiero directo a la PYME para producir o vender
en el extranjero.
Debido a los resultados positivos de Al-Invest, en
septiembre de 1999 fue aprobada una nueva pro-
puesta de financiación del programa con duración
de seis años (desde octubre de 2000 hasta octubre
de 2006) y un costo de 69,235 millones de euros, de
los cuales la financiación de la UE alcanza los
43,235 millones de euros con el fin de reforzar las
redes empresariales y fortalecer la posición de las
PYME europeas y latinoamericanas en el mercado
extranjero, esencialmente en los sectores de ma-
yor interés para la UE. El principal instrumento del
programa Al-Invest son los encuentros sectoriales
con duración de dos días en los que las empresas
que participan reciben un programa de entrevistas
especialmente organizadas conforme a sus perfi-
les y productos.
47 Documento final para la Conferencia Internacional sobre el
financiamiento para el desarrollo, Resolución 55/2 de la Asamblea
General. Citado en “Financiamiento para el desarrollo: el consenso
de Monterrey”, El mercado de valores, Núm. 10, México, 2002, p.
13.
48 Comisión Económica para América Latina y el Caribe, op. cit., p. 13.
Revista Contaduría y Administración, No. 210, julio-septiembre 2003
63
Al-Invest y los intereses comerciales proteccionistas de la Unión Europea hacia Argentina, Brasil y México C
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El subprograma ARIEL (Active Research in Europe
and Latin-America) es un instrumento de coopera-
ción del programa Al-Invest que ofrece a las empre-
sas del sector de las tecnologías emergentes un
servicio personalizado de búsqueda activa de so-
cios potenciales en el otro continente. Para el
período 2001-2004, el programa pretende seleccio-
nar veinte proyectos de este tipo49 ; de cada proyec-
to se seleccionan 25 empresas y se promueve la
búsqueda de otras 25 empresas para que se esta-
blezcan vínculos de cooperación. ARIEL tiene como
objetivo asegurar a las empresas participantes
resultados positivos en su participación, lo que
originalmente Al-Invest no garantiza.
Los encuentros de AL-Partenariat son multisecto-
riales —de tres hasta cinco sectores distintos—
que atraen a cientos de empresas. Estos encuen-
tros se desarrollan en AL y reúnen alrededor de mil
empresas de las cuales 250 empresas son euro-
peas. El programa prevé apoyar a cuatro Al-Parte-
nariados para el período 2001-2004.50
Los resultados hasta el momento del programa han
sido evaluados por la UE como satisfactorios, por
lo que se ha establecido una tercera etapa para Al-
Invest creada con base en los resultados obtenidos
en el período de 1996-2001, en el que se llevaron a
cabo aproximadamente 259 encuentros sectoria-
les; cabe señalar que 2000 fue el año con mayor
número de encuentros (62), aunque es probable
que la cantidad del 2001 esté incompleta pues
aparece con sólo 39. Durante todo este periodo de
Al-Invest participaron más de 25.000 empresas,
estableciéndose 615 convenios comerciales (con
un valor total de 167,700,871 euros) y 68 proyectos
de inversión (con valor total de 47.873.402 euros).
En la tabla 3 se puede apreciar la distribución por
región de los encuentros Al-Invest con relación a los
estados de la UE. En este nuevo informe no se
considera el presupuesto que la UE asignó a cada
país; sin embargo, en uno anterior que abarcaba
49 Cfr. http://europa.eu.int/comm/europeaid/projects/al-invest/
index_es.htm, (febrero, 2003)
50 Cfr. http://europa.eu.int/comm/europeaid/projects/al-invest/
index_es.htm, (febrero,2003)
51 T. González, op. cit., p.74.
52 El informe anterior señalaba a España (83) e Italia (39) como los
estados con mayor número de convenios comerciales; y con
relación a los proyectos de inversión Alemania y España superaban
a los demás estados con 11 proyectos cada uno. Cfr. Idem.
hasta abril de 2000 se concluyó con relación al
presupuesto lo siguiente: los estados que más
presupuesto absorbieron (nos referimos a la
subvención otorgada para los encuentros, re-
cordando que el 50% de los gastos corren a
cargo de los fondos Al-Invest y el otro 50% por el
sector privado involucrado) fueron Francia
(1,338,011 euros), España (1,246,491 euros),
Alemania (1,025,650 euros), Bélgica (882,600
euros) e Italia (872,786 euros).51
En cuanto a convenios comerciales, en el nuevo
informe aparecen combinados con los de inver-
sión en una sola columna llamada “Número de
transacciones”52 ; sin embargo, desde el punto
de vista monetario los que obtuvieron en cifras
un mayor valor en los convenios comerciales
son Francia (61, 360,705 euros) y España (40,
193,310 euros), lo que indica que son los esta-
dos que han mostrado mayor interés comercial.
Por lo que se refiere a inversión extranjera direc-
ta del sector empresarial europeo hacia Améri-
ca Latina en el marco de Al-Invest, se puede
apreciar que las empresas alemanas sobresa-
len con 17,525,000 de euros, secundadas por
las francesas, cuyo monto es de 16,103,000
euros. El papel de las PYME francesas ha tenido
un desarrollo importante en Al-Invest: los conve-
nios comerciales se duplicaron en valor, los de
proyectos de inversión crecieron cinco veces, y
si bien es cierto que los convenios comerciales
Revista Contaduría y Administración, No. 210, julio-septiembre 2003
64 Tania Elena González Alvarado
C
A
son cuatro veces mayores que los proyectos de
inversión, los segundos han aumentado en porcen-
taje más que los primeros. El caso de Alemania es
diferente porque la cantidad invertida en proyectos
(17,525,000 euros) es casi igual a la de convenios
comerciales (17,704,515 euros); estas cifras dejan
ver que las PYME alemanas están teniendo igual
participación tanto en comercio como en inversión.
En el caso español la cantidad relacionada con
proyectos de inversión es pequeña en compara-
ción con la comprometida en sentido comercial
—el valor de las inversiones que involucran a em-
presas españolas representa aproximadamente la
cuarta parte del valor de los convenios comercia-
les—, esto muestra que las PYME españolas par-
ticipantes en el programa están más interesadas
en la exportación que en establecer empresas en
América Latina; además, están venciendo el reto
de internacionalizarse, como lo muestra el aumen-
to en el monto comercial que para 2000 apenas
representaba 3,980 euros, y que ahora es 100
veces mayor, pues el monto es de 40,193,310
euros.
Tabla 3
Distribución de los convenios comerciales y proyectos de inversión
clasificados por estados de la Unión Europea ( periodo enero 1996-diciembre 2001)
Estado N. de
transac-
ciones
Convenios
Comerciales*
(hasta Abril de 2000)
Convenios
Comerciales*
(hasta diciembre de 2001)
Proyectos de
inversión* (hasta Abril
de 2000)
Proyectos de
inversión* (hasta
diciembre de 2001)
ALEMANIA 64 22.288.823 17.704.515 5.199.000 17.525.00
0
AUSTRIA 5 0 321.000 0
0
BÉLGICA 38 208.786 14.625.750 0
0
DINAMARCA 2 20.000 1.020.000 0
0
ESPAÑA 212 3.980 40.193.310 3.377.857 9.698.69
2
FINLANDIA 17 260.000 5.500.000 500.000 500.00
0
FRANCIA 262 30.725.566 61.360.705 2.992.000 16.103.00
0
HOLANDA 26 183.000 34.665.989 6.407.000 2.972.00
0
IRLANDA 0 600.000 600.000 0
0
ITALIA 81 4.437.121 7.183.797 24.870.000 764.71
0
PORTUGAL 12 4.640.000 102.500 0
0
REINO UNIDO 21 4.084.736 5.021.280 0
0
SUECIA 15 3.980.000 4.688.000 0
0
TOTALES: 757 71.432.012 192.468.846 43.345.857 47.663.40
2
Fuente: Elaboración propia con base en información presentada por el Comité Europeo
www.europa.eu.int,(febrero 2003) / *Valor en euros
Revista Contaduría y Administración, No. 210, julio-septiembre 2003
65
Al-Invest y los intereses comerciales proteccionistas de la Unión Europea hacia Argentina, Brasil y México C
A
Desde un contexto internacional de intercambio
asimétrico, de dependencia tecnológica, de ten-
dencias recesivas y de crisis financieras, Argenti-
na, Brasil y México son los principales países bene-
ficiados de las transacciones Al-Invest hasta di-
ciembre de 2001 —si este programa se basara
exclusivamente en la cooperación se esperaría que
los países más beneficiados del programa fueran
Bolivia, Ecuador o El Salvador, cuyo nivel de desa-
rrollo es mucho menor— característica que coin-
cide con el intercambio comercial Unión Europea-
América Latina. Con relación a convenios comer-
ciales, que abarcan exportación-importación, las
empresas argentinas firmaron contratos con un
valor total de 33,103,643 euros; las brasileñas,
16,392,500 euros; y las mexicanas, 26,733,100
euros.
En cuanto a la distribución regional con base en las
empresas de los países de AL, en la tabla 4 pode-
mos observar que hasta abril de 2000 Argentina es
el país que más fondos recibió (1,678,230 euros)
para formar Eurocentros, redes empresariales y
participar en encuentros sectoriales, seguido por
México con 1,433,650 euros y Brasil con 1,103,080
euros. En ese mismo orden se encontraba el nú-
mero de convenios comerciales: Argentina (56
convenios), México (33 convenios), Brasil (28 con-
venios) y Guatemala (5 convenios), cuyo monto
era de 15,650,120 euros. Respecto al número de
proyectos de inversión sobresalían Brasil (16 pro-
yectos) y Argentina (12 proyectos).
La inversión extranjera directa (IED) como capital
extranjero invertido en las empresas de AL es clave
para la transferencia tecnológica y para mantener
la tasa de crecimiento superior a la comercial; los
principales países exportadores de capitales en el
escenario internacional para 1999 pertenecen a la
UE (Reino Unido, Francia, Alemania, Países Bajos
y España) y entre los receptores de AL destacan
Argentina, Brasil y México. La IED se ha dirigido
tradicionalmente al sector manufacturero y abaste-
cimiento de mercados protegidos o que pueden
servir de plataforma para la exportación; además,
las modalidades que adoptaron son de adquisición
y fusión de empresas privadas, principalmente en
el sector bancario (40%) y en la privatización de
activos estatales como telecomunicaciones, ener-
gía eléctrica y concesiones petroleras (30%), te-
niendo poca importancia la adquisición de activos
nuevos. En el sector manufacturero sobresalen la
industria de bebidas (Grupo Modelo en México),
tabaco (Cigarrera La Moderna y Cigatem de Méxi-
co), productos de limpieza (Kolynos en Brasil) y
material de construcción (Cimientos Serra y Ci-
safra de Brasil) 53 porque la UE invirtió en ellas.
Como ya se ha mencionado anteriormente, la IED
se ha concentrado en determinados países y sec-
tores, favoreciendo en su mayoría a las multinacio-
nales; en Al-Invest la IED, representada por los
proyectos de inversión, ha tenido un comporta-
miento similar porque sobresalen las empresas
que han invertido en Argentina con 15,642,857
euros, Brasil con 9,397,000 euros y México,
11,936,710 euros.
En el caso de las empresas mexicanas Al-Invest ha
traído mayores beneficios en materia de comercio;
sin embargo, se espera que el Acuerdo de Libre
Comercio con la UE conduzca a establecer más
proyectos de inversión entre las empresas euro-
peas y mexicanas.
53 Las empresas europeas han participado estratégicamente en la
privatización y compra de empresas que les permiten el acceso a
sectores como telecomunicaciones, electricidad, petróleo, alimen-
tación y finanzas, entre otras. Cfr. Eduardo Cuenca, Europa e
Iberoamérica, Madrid, Síntesis, 2002, pp. 89-108.
Revista Contaduría y Administración, No. 210, julio-septiembre 2003
66 Tania Elena González Alvarado
C
A
Es conveniente analizar estos datos considerando
que la inversión directa va acompañada del despla-
zamiento de las fases de la cadena de valor con
poco valor añadido hacia el país destino, mante-
niendo en el país origen las fases con alto valor, lo
que genera desigualdad de la renta entre los paí-
ses.54 Este comentario es importante por conside-
rarse al programa Al-Invest, dentro de la coopera-
54 Cfr. Elena Giráldez, La internacionalización de las empresas españolas en América Latina, Madrid, Consejo Económico y Social, 2002,
p. 12, (colección estudios).
ción al desarrollo, con lo que se esperaría que el
comportamiento de la inversión directa dentro de
este programa actuase en sentido inverso, trasla-
dar las fases con mayor valor añadido a los países
en desarrollo participantes y con ello contribuir a la
disminución de la desigualdad económica norte-
sur (países desarrollados-países en desarrollo).
Tabla 4
Distribución de los convenios comerciales y proyectos de inversión
con base en los países de AL (periodo enero 1996-diciembre 2001)
País N. de
transac-
ciones
Convenios
Comerciales
(1) *
(hasta abril de 2000)
Convenios
Comerciales
(1) *
(hasta dicie mbre de
2001)
Proyectos
de
inversión
(2)*
(hasta abril de 2000)
Proyectos
de
inversión
(2) *
(hasta diciembre de
2001)
ARGENTINA 160 20.818.592 33.103.643 8.285.857 15.642.85
7
BOLIVIA 21 147.710 420.000 0
0
BRASIL 125 10.392.500 16.302.030 5.089.000 9.397.00
0
CHILE 42 1.502.796 12.432.922 0 1.030.00
0
COLOMBIA 24 816.120 1.497.300 0
0
COSTA RICA 10 2.536.000 2.836.000 0
0
CUBA 1 0 10.000.000 0
0
ECUADOR 28 1.224.240 28.642.017 807.000 3.095.50
0
EL SALVADOR 3 0 200.120 0
0
GUATEMALA 16 15.650.120 4.860.360 0 1.100.00
0
HONDURAS 11 370.120 3.015.000 0
0
MÉXICO 89 11.367.301 26.733.100 3.142.000 11.936.71
0
NICARAGUA 13 1.344.000 833.000 322.000 322.00
0
PANAMÁ 52 7.597.900 10.637.300 0 6.00
0
PARAGUAY 28 2.720.000 3.294.347 24.000.000 2.000.00
0
PERÚ 24 7.609.120 8.073.455 1.700.000 1.700.00
0
URUGUAY 17 1.788.000 1.870.680 1.643.350 1.643.33
5
VENEZUELA 11 5.260.000 6.020.000 0
0
TOTALES: 675 89.356.519 170.771.274 43.345.857 47.873.40
2
Tabla elaborada por el Comité Europeo www.europa.eu.int, (enero 2003); adaptación de la autora
Notas:
(1) El monto de los convenios comerciales y de los proyectos de inversión corresponde a la suma de las
cantidades en euros que han salido y entrado al mismo país.
(2) Se trata del monto en euros de los proyectos de inversión de un mismo país emisor y receptor.
Todos los datos han sido obtenidos según el criterio de las empresas y no de los operadores. Los
resultados comerciales y de inversión de 1999 y 2000 no están disponibles. Se trata solamente de los
datos de los cuales ha sido posible obtener información completa.
Tabla elaborada por el Comité Europeo www.europa.eu.int, (enero 2003); adaptación de la autora
Revista Contaduría y Administración, No. 210, julio-septiembre 2003
67
Al-Invest y los intereses comerciales proteccionistas de la Unión Europea hacia Argentina, Brasil y México C
A
La tabla 5 muestra la distribución de los acuerdos
comerciales e inversiones por sector; en ésta se
puede apreciar que los sectores más favorecidos
por el monto en convenios comerciales son agroin-
dustria (17,654,000 euros con 46 acuerdos), turis-
mo y hostelería (16,459,000 euros con sólo 6 acuer-
dos), así como agricultura, ganadería y pesca
(15,616,972 con 55 acuerdos).
Respecto a la agricultura —que guarda una rela-
ción estrecha con agroindustria— no es de extra-
ñar que tenga una participación sobresaliente; exis-
ten dos posibles razones para ello: la primera,
Brasil y Argentina, entre otros países de AL, se
caracterizan por ser agroexportadores; y la segun-
da, el programa Al-Invest resulta atractivo para las
PYME latinoamericanas de este sector porque los
mecanismos del programa permiten vencer más
fácilmente los obstáculos legales a la exportación
agrícola establecidos por la UE.
En cuanto al monto en inversiones, los sectores
con mayor cantidad en euros fueron textil y
confección (23,720,000 con sólo 6 proyectos de
inversión) y agroindustria (9,405,000 euros en
13 proyectos de inversión). Este resultado en
proyectos de inversión deja ver la posibilidad de
que la UE, ante el desmantelamiento de la PAC
y el AMF, utilice al programa Al-Invest como una
estrategia para fortalecer internacionalmente a
las PYMEs de los sectores textil, agrícola y
agroindustrial.
Sector Valor (en euro) de
los convenios
comerciales
Valor (en euro) de
los proyectos de
inversión
Valor total en
euro s
AGROINDUSTRIA 17.654.000 9.405.000 27,059,000
AGRICULTURA, GANADERÍA, PESCA 15.616.972 1.074.857 16,681,829
AUTOPARTES, EQ. DE TRANS. 778.000 0 778.000
QUÍMICA Y PLÁSTICOS 820.000 0 820.000
CONSTRUCCIÓN, MATERIAL 88.000 322.000 410,000
INFORMÁTICA, TELECOM. 625.000 25.000 650,000
MEDIOAMBIENTE 629.000 0 629.000
MAQUINARIA Y EQUIPO PARA LA
INDUSTRIA ALIMENTARIA
588.000 0 588.000
MUEBLES 7.174.168 2.972.000 10,146,168
ARTESANÍAS 98.910 0 98.910
PIELES, CUERO, DERIVADOS 4.419.176 700.000 5,119,176
TRANSPORTE, LOGÍSTICA 300.000 0 300.000
MAQUINARIA, APARATOS MECÁNICOS 70.201 2.000.000 2,070,201
TÉCNICA MEDICA 1.000.000 0 1.000.000
TEXTIL, CONFECCIÓN 7.152.000 23.720.000 30,872,000
TURISMO, HOSTELERÍA 16.459.000 0 16.459.000
SERVICIOS 2.700.000 1.350.000 4,050,000
PAPEL, MADERA, ARTÍCULOS
PROCESADOS
5.740.000 0 5.740.000
OTROS 12.500 0 12.500
Fuente: Elaboración propia con base en la información presentada por el Comité Europeo
www.europa.eu.int, (abril, 2002). Se presenta únicamente los datos de los cuales ha sido posible obtener
información completa. Se estima que estos montos no representan más que una parte del total
efectivamente realizado.
Tabla 5
Distribución de los convenios comerciales y proyectos de inversión
del programa Al-Invest por sector dentro del periodo enero de 1996 a diciembre de 2001
Revista Contaduría y Administración, No. 210, julio-septiembre 2003
68 Tania Elena González Alvarado
C
A
Con base en los resultados obtenidos se puede
observar que los estados de la UE con mayor
interés y participación en el programa Al-Invest son
Francia, Alemania, España e Italia; asimismo, los
países latinoamericanos que tuvieron mayor parti-
cipación fueron Argentina, Brasil, y México. Por
último, los sectores de mayor interés son agroin-
dustria, turismo, textil y confección, así como agri-
cultura, ganadería y pesca. ¿Qué podemos con-
cluir de estos resultados al analizarlos en el contex-
to internacional?
4. Conclusiones
Antes de concluir, es necesario, en primer lugar,
contestar las preguntas que se plantearon en la
introducción. ¿El apoyo a la pequeña y mediana
empresa latinoamericana es tan sólo una justifica-
ción ante una estrategia puramente comercial? Al
respecto podríamos afirmar que Al-Invest ha tras-
cendido por intereses comerciales y en ello debe su
principal éxito; la vinculación de los intereses co-
merciales y la cooperación al desarrollo europeas
no sólo fueron la base para la creación de este
programa, sino han facilitado su existencia. Es
posible que este programa pueda convertirse en un
instrumento eficaz tanto para fortalecer a la PYME
europea de los sectores textil y agrícola como para
internacionalizarla, convirtiéndose así en una res-
puesta ante la presión de la OMC para desmantelar
la PAC y eliminar la protección al sector textil, sin
descartar con ello que Al-Invest ha impulsado la
internacionalización de la PYME europea en otros
sectores como el de turismo y hotelería.
¿Al-Invest es un simple instrumento para lograr
estrategias comerciales? Debido a que Al-Invest es
un programa que delega responsabilidades de or-
ganización a los eurocentros y permite la formación
de redes entre empresas, no puede evitar la
tendencia a convertirse en instrumento de una
estrategia comercial; ésta puede ser una de las
razones por las cuales los intercambios entre las
dos regiones (Unión Europea-América Latina) en el
marco del programa muestren similitudes al inter-
cambio realizado fuera de este último. Entre las
similitudes que encontramos son mayor participa-
ción de México, Brasil y Argentina en las relaciones
comerciales, importante participación en los secto-
res de mayor interés para la UE (agroindustria,
textil, turismo y agricultura), un intercambio comer-
cial combinado con inversión extranjera directa y el
interés europeo de proteger y fortalecer los secto-
res textil y agrícola en un ambiente de cooperación,
pero esta vez la cooperación ha ido más allá de los
foros internacionales enfocándose en convenios y
proyectos entre PYMEs.
En conclusión, el principal obstáculo para la inter-
nacionalización de las PYME latinoamericanas se
relaciona directamente con las prácticas protec-
cionistas de las grandes potencias, como es el
caso de la Unión Europea. Estas prácticas tras-
cienden a los acuerdos de tal forma que aún des-
mantelando el Acuerdo Multifibras y la Política Agrí-
cola Común todavía quedarán barreras a los expor-
tadores latinoamericanos de los sectores textil y
agrícola como son, entre otras, las subvenciones,
las medidas sanitarias y los subsidios a la exporta-
ción europeos.
Estas barreras no sólo obstaculizan la entrada de
los productos latinoamericanos a la UE, sino tam-
bién hacen más competitivas a las empresas euro-
peas en el mercado internacional; si a esto agrega-
mos la prioridad que se les da en las licitaciones
para proyectos de desarrollo en el marco de la
cooperación y ayuda técnica, dejamos ver un pano-
rama de protección hacia la PYME europea que
deja en gran desventaja a las latinoamericanas.
En todo caso, existe una ventaja para la PYME
latinoamericana y se deriva de la forma en que se
ha estructurado Al-Invest: las redes empresariales
fundamentadas en acuerdos de cooperación. A
Revista Contaduría y Administración, No. 210, julio-septiembre 2003
69
Al-Invest y los intereses comerciales proteccionistas de la Unión Europea hacia Argentina, Brasil y México C
A
través de los acuerdos de cooperación la PYME
latinoamericana puede establecer proyectos de
inversión con las europeas que sirvan de platafor-
ma para no sólo penetrar en el mercado europeo,
sino que al ser proyectos conjuntos valerse de los
subsidios y apoyos que brinda la UE para penetrar
al mercado asiático, además de beneficiarse de los
90 acuerdos que Europa ha firmado con otros
países.
Posiblemente, ésta es una de las estrategias que la
UE ha considerado para su PYME al establecer
proyectos de inversión y convenios comerciales
con la PYME mexicana. Al formar empresas con-
juntas, la PYME europea puede valerse de la expe-
riencia mexicana y de sus programas de apoyo
para incursionar en el mercado norteamericano, al
mismo tiempo que puede beneficiarse del libre
mercado bajo el marco del TLCAN. Asimismo, ha
considerado esta estrategia al buscar la coopera-
ción con las PYMEs de Brasil y Argentina; no
olvidemos que estos países forman parte de Mer-
cosur, un mercado no menos atractivo para la
PYME europea.
Es por ello que surge otra interrogante: ¿el empre-
sario latinoamericano no puede usar la misma
estrategia que su competidor europeo? Si habla-
mos en términos de cooperación empresarial po-
dríamos afirmar que esto es posible, ya que al
establecer vínculos entre dos o más empresas se
espera que todas las partes involucradas busquen
obtener el mayor provecho de dicha cooperación.
Por otra parte, me parece que mientras mayor sea
el conocimiento del empresario sobre los obstácu-
los que afrontará en el proceso de internacionaliza-
ción estará mejor capacitado para vencerlos; mien-
tras mayor conocimiento tenga sobre las redes
empresariales internacionales que la UE ha forma-
do será más hábil para establecer contactos en
otras partes del mundo a través de éstas redes; y,
por último, si busca el apoyo de instituciones no
sólo locales sino internacionales, maximizará el
esfuerzo para internacionalizarse y logrará mejo-
res resultados.
Ahora han surgido dos nuevas interrogantes: 1) las
empresas que han participado en Al-Invest, ¿son
todas micros, pequeñas y medianas?, o también
existen trasnacionales involucradas; y 2) en el caso
de las empresas con proyectos de inversión direc-
ta, ¿existe un desplazamiento de las fases con
mayor valor a los países latinoamericanos?, lo que
sería consistente con el objetivo de cooperación al
desarrollo, o bien ¿el comportamiento de la inver-
sión directa es el mismo que se daría en cualquier
otra circunstancia?
Finalmente, Al-Invest puede ser considerado como
un programa que vincula tanto los intereses comer-
ciales como de cooperación de la UE; por tanto, el
principal beneficiado del programa es el empresa-
rio europeo dejando en segundo término al latino-
americano, cuyo beneficio limitado por los intere-
ses proteccionistas de la UE dependerá del grado
de conocimiento que tenga sobre el programa Al-
Invest, las redes empresariales y los obstáculos
que implica el internacionalizarse.
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Article
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The goal of this article is to explain that the behavior of business cooperation in rural communities allows it to become a mechanism for endogenous development and its forces, as well as explaining that a direct relationship exists between local interaction and the business cooperation dynamic in endogenous development. This analysis derived from case studies and a review of theoretical works related to business cooperation and endogenous development. The three case studies were found in the Mexican farming sector: two integrating companies and one association of organic coffee producers. The study of business cooperation as a mechanism for endogenous development is important because, depending on local interaction and the establishment of business cooperation, the latter can be channeled as strategy for the development of these communities.
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El objetivo de este artículo es explicar que el comportamiento de la cooperación empresarial en comunidades rurales permite que ésta se convierta en un mecanismo del desarrollo endógeno y sus fuerzas; así como exponer que existe una relación directa entre la interacción local y la dinámica de cooperación empresarial en el desarrollo endógeno. Dicho análisis se deriva del estudio de casos y de la revisión de trabajos teóricos relacionados con la cooperación empresarial y el desarrollo endógeno. El establecimiento del estudio de casos (tres) es llevado a cabo en el sector agropecuario mexicano: dos empresas integradoras y una asociación de productores de café orgánico. El estudio de la cooperación empresarial como mecanismo del desarrollo endógeno es importante porque dependiendo de la interacción local y el establecimiento de la cooperación empresarial, ésta última se puede canalizar como una estrategia para el desarrollo de dichas comunidades.
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La Unión Europea (UE) ha contemplado, desde el inicio de los años noventa, nuevos programas que además de incluir sus principios tradicionales de cooperación han abarcado una nueva perspectiva centrada en la cooperación descentralizada y un enfoque horizontal, esto con el fin de generar acciones alternativas de cooperación al desarrollo, en zonas como América Latina. Haciendo uso de esta dinámica la UE se ha focalizado en diferentes temáticas, entre ellas, la gestión urbana, la sociedad de la información y la cooperación empresarial entre pymes. Dichos tópicos han sido diseñados para responder a las necesidades apremiantes de Latinoamérica; las cuales para Colombia, sin duda, resultan pertinentes cuando se observa que la situación económica demanda la búsqueda de soluciones y/o salidas alternativas que fomenten el crecimiento y contribuyan a resolver las problemáticas que vive el país.
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En este artículo se sostiene que existe una relación estrecha entre las políticas comercial y de cooperación al desarrollo de la Unión Europea (UE); por ello, los programas de cooperación económica que ofrece esta Unión a terceros países reflejan su interés comercial. Asimismo, los programas de cooperación sirven como estrategia para que las empresas europeas se posicionen en mercados extranjeros; en consecuencia, el Acuerdo de Libre Comercio firmado con México no desplaza los programas de cooperación que la Unión Europea ha establecido en nuestro país, por el contrario, viene a reforzarlos. Entre estos programas se encuentra Al-Invest que favorece a las pequeñas y medianas empresas europeas y latinoamericanas; este programa emplea como instrumento las redes empresariales y los encuentros entre empresas del mismo sector para: establecer alianzas, llevar a cabo transferencia de tecnología, firmar convenios comerciales, establecer proyectos de inversión y promover el intercambio de información, impulsando así el desarrollo e internacionalización de las pequeñas y medianas empresas
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