ArticlePDF Available

Abstract

A partir del relato de Thomas Vinterberg (2012) sobre un caso falso de abuso sexual infatil en la película "The Hunt", en el presente trabajo se profundiza sobre las causas que pueden llevar a generar falsas memorias que finalmente den lugar a una falsa acusación de abuso sexual.
Scott, M. T. y Manzanero, A. L. (2014). Diagnósticos erróneos de abuso sexual infantil.
Actualización en Neurociencia y Salud, 21, 3-9.
Scott, M. T. y Manzanero, A. L. (2014). Diagnósticos erróneos de abuso sexual infantil.
Actualización en Neurociencia y Salud, 21, 3-9.
Diagnósticos erróneos de abuso sexual infantil: La caza (Vinterberg, 2012)
M. Teresa Scott
Universidad del Desarrollo (Chile)
Antonio L. Manzanero
Universidad Complutense de Madrid (España)
Una oscura noche de invierno de 1999 llamaron al
timbre de mi casa. Un conocido psicólogo infantil
danés estaba fuera, en la nieve, con unos papeles en la
mano. Inmediatamente empezó a hablarme de niños y
de sus fantasías. Mencionó conceptos como “los
recuerdos reprimidos” y algo que me perturba aún
más, su teoría de que “el pensamiento es un virus”.
No le invité a entrar. No leí los papeles que me
entregó. Me fui a la cama.
Diez años después tuve que recurrir a un psicólogo y
le llamé. En un intento de ser más educado que
entonces, leí lo que me había entregado. Me quedé atónito, fascinado. Sentí que había
una historia que debía contarse. La historia de una caza de brujas en la época actual. El
resultado de este convencimiento es La caza".
Thomas Vinterberg
Con un guión de Thomas Vinterberg y la actuación de Mads Mikkelsen en el papel
protagónico, La Caza (The Hunt) es la historia de Lucas, un hombre que trabaja como
profesor en un jardín infantil. Su vida transcurre de manera apacible en un pequeño
poblado danés, lidiando con su reciente separación y la relación con su hijo Marcus,
hasta que se le acusa de haber abusado de una niña del jardín infantil. Comienza
entonces una pesadilla en la que trata de demostrar su inocencia mientras los rumores, la
Scott, M. T. y Manzanero, A. L. (2014). Diagnósticos erróneos de abuso sexual infantil.
Actualización en Neurociencia y Salud, 21, 3-9.
violencia y las mentiras van creciendo, marcando el ritmo de un relato frío que anticipa
la tragedia.
Vemos a un protagonista afectivo y lúdico con los niños y niñas de los que se ocupa en
el jardín infantil; y una espacial relación protectora con la pequeña Klara, una niña de 5
años, angustiada con las esperas y fobia a pisar las líneas de las calles, cuyos padres,
Theo y Agnes discuten con frecuencia. Klara y Lucas se protegen. Klara le regala
(anónimamente) a Lucas un corazón y en un juego habitual de Lucas en el jardín
infantil, Lucas se hace el muerto y Klara lo despierta con un beso en la boca. Lucas
rechaza el regalo. La corrige respecto a que los besos en la boca sólo corresponden con
sus padres y ello la hace sentir mal. El rechazo que Klara percibe la lleva a afirmar ante
la directora del jardín, Grethe, que ya no quiere a Lucas, que le ha enseñado “el pito” y
que este “apuntaba hacia arriba”. Unas escenas antes se muestra cómo Klara escucha
una conversación de su hermano mayor y un amigo donde le muestran una foto
pornográfica donde aparecen “pitos” erectos. El efecto de esta declaración es
demoledor. La desconfianza y la violencia se propagan y Lucas se ve obligado a luchar
contra la peor de las acusaciones que se le puede hacer a un ser humano.
Vinterberg retrata en esta película los temas que le preocupan: el modo de vida de la
sociedad, la violencia, el prejuicio, la pertenencia, el comportamiento de los grupos y
vuelve a la mirada sobre la crueldad de ciertos hábitos sociales y las relaciones
familiares. Pero sobre todo, la película trata de esa naturaleza vírica (tal como él la
denomina) de los pensamientos y prejuicios, y cómo se puede juzgar a alguien de
manera irracional, invistiéndole de una identidad que puede perseguirle hasta arruinar
su vida, quizá para siempre.
La película abre un debate sobre la profunda indefensión que tenemos ante la violencia
social, cuando el colectivo se une frente a aquello que considera una causa justa y
aniquila a un ser humano sindicándolo como la representación de “la maldad”. El giro
es rápido, aquel que otrora fuese un hombre querido, confiable, afectivo, sensible y
melancólico es convertido, con asombrosa rapidez, en un ser discriminado cruzando los
límites de la violencia cuando ese grupo social a cual perteneció lo excluye, como una
necesitad de permanecer unidos frente a “el mal”. Esa demonización sin embargo, le
puede tocar a cualquiera, es la indefensión total frente a la violencia del prejuicio y la
ignorancia.
Scott, M. T. y Manzanero, A. L. (2014). Diagnósticos erróneos de abuso sexual infantil.
Actualización en Neurociencia y Salud, 21, 3-9.
Un buen reflejo de ello son las incorrectas actuaciones de los adultos que rodean a
Klara. El tema de fondo de esta película, son las falsas memorias, muy bien tratado en
su desarrollo inicial. La directora del jardín recibe de Klara un relato de los hechos, y no
se representa una hipótesis alternativa que pueda explicar lo que la niña afirma, más que
sea víctima de abusos sexuales por parte de Lucas. Esta sospecha es prontamente
transformada en “realidad”, operando como sesgo confirmatorio, en tanto todo lo que se
diga o desmienta es solamente reinterpretado desde la confirmación de ocurrencia de los
hechos. Vemos, también, cómo las actuaciones de distintos personajes, construyen una
falsa memoria e instalan en la biografía de Klara hechos que nunca ocurrieron, todos sin
duda con la intención de ayudar pero sin formación adecuada, mediante preguntas
cerradas y sugestivas y basándose en modelos interpretativos tautológicos contribuyen,
sin notarlo, a este fin.
Para complejizar el asunto aún más, se genera una alarma pública mediante los listados
de trastornos conductuales (pesadillas, enuresis, etc.) como supuestos métodos de
detección de abuso sexual. El resultado no puede ser otro: muchos padres pesquisan
estos “síntomas” en sus hijos y se suman a la acusación. Así, la sospecha ya arraigada,
se entrelaza con los prejuicios, los cuales tejen una trama que poco tienen que ver con la
realidad.
Brillante la decisión de Vinterberg de dejar claro desde el comienzo que la “acusación
de la niña contra Lucas carece de fundamento haciendo que desde el principio el
espectador conozca la verdad, hecho que hace que resulte más doloroso el sufrimiento
Scott, M. T. y Manzanero, A. L. (2014). Diagnósticos erróneos de abuso sexual infantil.
Actualización en Neurociencia y Salud, 21, 3-9.
que vive el protagonista. De este modo el director no manipula al espectador en este
sentido, pudiendo así advertirse de manera nítida cómo se desarrolla la sugestión entre
aquellos que por estar adentro de la trama no pueden verlo.
Pasado un tiempo desde que se establece la inocencia de Lucas una bala anticipa que
no tiene un lugar seguro. Ha vivido el otro lado de esta historia. Será para siempre un
hombre marcado. Una presa que puede ser cazada.
Lo más terrible del drama que nos cuenta Vinterberg en La Caza es que este tipo de
casos ocurren cotidianamente más allá de una expresión cinematográfica. Nadie pone en
duda la existencia de menores víctimas de abusos sexuales, que conviven con otros
menores, falsas víctimas de abusos sexuales, pero víctimas reales de un sistema policial
y judicial que los marca de por vida.
Desde hace unos años nos encontramos con un incremento considerable en las
denuncias de abuso sexual infantil que parecen indicar que una pandemia se extiende
por nuestra sociedad. Ante la pregunta de por qué tantos casos, surgen varias posibles
respuestas: a) la sociedad ha enfermado repentinamente y se dedica a abusar de sus
niños, b) siempre fue así, pero antes no se denunciaba y ahora sí, y c) al menos en parte
algunos de esos casos serían falsos.
La experiencia nos dice que la última de las respuestas podría ser la correcta, aún
asumiendo que cada vez se denuncia más (Pendergrast, 1998; Yapko, 1994). Es un buen
paso sacar a la luz y perseguir a los abusadores. El abuso sexual es un delito repugnante.
Nadie duda de que haya que proteger a los menores. Pero si parte de las denuncias
fueran falsas, flaco favor estaríamos haciendo a los niños porque estaríamos
convirtiendo en víctimas a menores sanos sin ningún tipo de problema. Una denuncia de
abuso sexual implica romper con la vida cotidiana de los menores, alejarles de su
entorno habitual, pasearles por estancias policiales y judiciales, y si no fueran ciertos los
abusos convencerles de que eso les ocurrió mediante la creación de una falsa memoria.
El daño psíquico que produce el sistema policial y judicial en ocasiones es mayor que el
que provoca un abuso sexual, sobre todo en los niños más pequeños. Estos daños se
conocen como victimización secundaria (Muñoz, 2013).
Detectar los abusos es una tarea muy compleja, probablemente uno de los principales
retos a los que nos enfrentamos policías, forenses, jueces, padres y la sociedad en
Scott, M. T. y Manzanero, A. L. (2014). Diagnósticos erróneos de abuso sexual infantil.
Actualización en Neurociencia y Salud, 21, 3-9.
general. Cuando la víctima es un niño de corta edad habitualmente no se cuenta con un
relato espontáneo y completo de los hechos. Tampoco es usual encontrar indicios físicos
que la medicina legal pueda atribuir sin género de dudas a un abuso sexual, ya que la
mayoría de los abusos no dejan daño físico ni psíquico aparente (Köhnken, 2006; Seto y
Lalumière, 2010).
En ocasiones, y tratándose de niños pequeños, no viven el suceso como un abuso sexual
al carecer de los conocimientos suficientes para interpretarlo, sino más bien como una
simple agresión, y es el resto del proceso lo que puede afectarles negativamente
(Gomes-Schwartz, Horowitz y Cardarelli, 1990).
Ambiente social
Estado evolutiv o
del niño
Dinámica familiar
Abuso
sexual
Reacción
institucional
Respuesta
familiar
Tratamiento Impacto
sobre el
niño
Condiciones previas Reacciones al abuso
Figura 1. Factores del impacto del abuso sexual en el menor (tomado de Gomes-
Schwartz, Horowitz y Cardarelli, 1990)
Precisamente por su complejidad y por lo que está en juego se necesita de los mejores
recursos y los profesionales mejor formados. Pero no siempre eso es así, y muchas
veces nos dejamos llevar con las mejores intenciones por las emociones y los impulsos,
por el deseo de protección de nuestros hijos. Es entonces cuando dejamos de lado la
razón y la ciencia, y abrazamos la superstición.
Con los abusos sexuales infantiles pasa como con el cáncer infantil. Es terrible que un
niño tenga cáncer. Cuando unos padres sospechan que su hijo puede estar enfermo
acuden a los mejores especialistas, con las técnicas más avanzadas para diagnosticar y
Scott, M. T. y Manzanero, A. L. (2014). Diagnósticos erróneos de abuso sexual infantil.
Actualización en Neurociencia y Salud, 21, 3-9.
tratar a su hijo. Una vez hecho el diagnóstico inicial al niño se le somete a durísimas
exploraciones y tratamientos (pruebas nucleares, quimioterapia, radioterapia, cirugía…)
que pueden ocasionar graves secuelas. ¿Y si el diagnóstico hubiera sido erróneo? Los
daños sobre el menor serán irreparables. Si se acumularan casos de diagnósticos
erróneos en un país, con toda seguridad la población saldría a la calle a reclamar
especialistas reales y técnicas avanzadas para que no se volviera a repetir. Con los
abusos sexuales esta tragedia se da, pero a diferencia del cáncer aquí pedimos más
diagnósticos (erróneos o no parece ser igual) y no nos importa si los profesionales son
especialistas (la Psicología Forense es una especialidad diferente de la Clínica) o
cuentan con las mejor técnicas (Echeburúa, Muñoz, y Loinaz, 2011). En los abusos
sexuales falsos generamos varias víctimas: el menor erróneamente diagnosticado, los
padres mal asesorados que lo creen y el inocente acusado de unos hechos que nunca
tuvieron lugar.
No obstante, la mayoría de los casos falsos de abusos sexuales, no sólo se deben a
malos profesionales o técnicas forenses inadecuadas, sino también a otros factores de
sobra conocidos: campañas de detección del abuso sexual infantil donde se dan listados
de síntomas (que nada tienen que ver con la detección de estos delitos), que padres
hiper-protectores creen ver en sus hijos (Manzanero, 2000, 2010); medios de
comunicación que, sin rigor suficiente y sin ética, linchan a ciudadanos sin pruebas,
arrogándose en el papel de tribunal popular; documentales, películas y series de
televisión que dan una visión distorsionada de la realidad de estos delitos y sus
víctimas, generando dudas en la sociedad sobre la prevalencia y características de esos
delitos.
El mecanismo es sencillo. Una vez generadas dudas en los padres sobre si sus hijos
pudieran ser víctimas de abusos, querrán saber la verdad sobre qué pasa y harán lo
posible por indagar. Preguntarán a su hijos (¿cómo se le pregunta a un niño de cuatro
años si ha sido víctima de abusos sexuales? ¿te tocan en el colegio? ¿dónde te tocan?
¿no te tocan ahí?), y valorarán la presencia de posibles indicadores. Pero los padres no
son especialistas en la intervención forense con víctimas (nadie conoce mejor a un hijo
que sus padres dirán algunos) y la ciencia nos ha mostrado que no existen indicadores
específicos en la detección del abuso sexual infantil (los trastornos conductuales o
emocionales no son específicos del abuso y pueden aparecer como consecuencia de una
gran variedad de sucesos traumáticos o estresantes tales como la separación de los
Scott, M. T. y Manzanero, A. L. (2014). Diagnósticos erróneos de abuso sexual infantil.
Actualización en Neurociencia y Salud, 21, 3-9.
padres, la excesiva exigencia en el colegio, una disfunción familiar, bullying, cambios
de colegio o casa, nacimiento de un hermano...o la victimización secundaria). Si no se
pregunta de forma adecuada, podemos generar relatos falsos que podrían ser
interpretados erróneamente como la confirmación de las sospechas (Loftus y Davis,
2006). La conmoción familiar será enorme. Después es cuando acudimos al sistema
policial y judicial para que nos auxilie. Pero para entonces ya puede ser tarde, el falso
relato ya está implantado y no hay vuelta atrás. Para terminar de complicarlo, podemos
encontrarnos con que el sistema no tenga las herramientas adecuadas y sólo trate de
confirmar las sospechas de los padres. Si los supuestos especialistas utilizan las mismas
teorías erróneas sobre los abusos sexuales y realizan las mismas preguntas sugestivas,
reforzarán aun más la falsa memoria, que con toda seguridad acabará en sentencia. En
ese momento los padres ya estarán convencidos de que su hijo fue víctima de un abuso.
El menor presentará sin duda alteraciones conductuales, en muchas ocasiones graves,
que se tomarán como indicador de la agresión (aunque solo indican el daño que está
provocando la situación y los fallos del sistema). Se le incluirá en programas de
psicoterapia para la atención a víctimas, y ya para siempre lo será.
La memoria es constructiva de modo que los recuerdos se forman como una mezcla
entre la realidad, los conocimientos y las experiencias relacionadas. Cada vez que se
vuelve a recordar, se introducen conocimientos nuevos o se vinculan sucesos
relacionados que añaden nuevos elementos a la memoria, de modo que los recuerdos
están en continua actualización. Por esta razón, los recuerdos son muy sensibles al
entorno, al tipo de preguntas que se hacen (más si son sugestivas y están espaciadas en
el tiempo), a quiénes las realizan, a cuántas veces se realizan y si son reiteradas, etc. Si
se corrompe la memoria, ésta termina siendo parte de la biografía del niño y futuro
adulto. Ellos realmente creerán que lo que recuerdan es verdad y eso es muy difícil de
reparar.
Para saber cuál es la realidad de los hechos debe prestarse especial atención a la prueba
testifical. Si antes de la declaración muchas personas conversaron con el niño, la
mayoría de las veces de un modo bien intencionado pero inadecuado, la memoria de
este niño fácilmente puede corromperse y dar lugar a falsos recuerdos. Es así como la
preservación de la prueba testifical debe cumplir con los mismos requisitos que la
conservación de la prueba material o documental. En estos casos la “escena del crimen”
es el recuerdo y esta evidencia no puede ser destruida permitiendo que todos entren a
Scott, M. T. y Manzanero, A. L. (2014). Diagnósticos erróneos de abuso sexual infantil.
Actualización en Neurociencia y Salud, 21, 3-9.
esta escena cuando quieren, preguntando como quieren y cuantas veces quieren
(González, Muñoz, Sotoca, y Manzanero, 2013). Si se hiciera así, se puede estar
contaminando el único medio de prueba (el relato del niño) y se pueden estar
implantando recuerdos en su mente, con los que tendrá que cargar durante el resto de su
vida. Su biografía por siempre incluirá una experiencia de abuso quizá nunca cometido.
Es por esto que la especialización y la cautela deben ser los pilares fundamentales para
avanzar en discriminar lo que ha sucedido. Para esto es necesario profesionales expertos
y minimizar las posibles fuentes de contaminación de la prueba testifical (Manzanero y
González, 2013).
Para reducir al mínimo casos como los que nos cuenta en su película Vinterberg, será
necesario comprender los diferentes elementos que aborda la credibilidad del testimonio
en abuso sexual, que debe estar basada en la evidencia y el conocimiento científico; y
además, orientar a la sociedad, periodistas, psicólogos y jueces hacia un abordaje
riguroso y racional en esta materia. Antes de enfrentarnos a la entrevista con un menor
posible víctima de un abuso sexual debemos tener claro qué podemos esperar de dicha
entrevista. De esta forma, podremos ahondar en aquellos aspectos que consideremos
clave (Manzanero, 1996), podremos ir valorando su relato al conocer qué factores
pueden afectar a su memoria y, en general, previamente habremos podido preparar la
entrevista de acuerdo con las características del menor y el suceso, evitando afectar la
memoria del niño, y con ello evitar contaminar su relato.
Referencias
Echeburúa, E., Muñoz, J. M., y Loinaz, I. (2011). La evaluación psicológica forense
frente a la evaluación clínica: propuestas y retos de futuro. International Journal
of Clinical and Health Psychology, 11(1), 141-159.
Gomes-Schwartz, B., Horowitz, J. M. y Cardarelli, A. P. (1990): Child sexual abuse.
The initial effects. London: Sage Pub.
González, J. L., Muñoz, J. M., Sotoca, A., y Manzanero, A. M. (2013). Propuesta de
protocolo para la conducción de la prueba preconstituida en víctimas
especialmente vulnerables. Papeles del Psicólogo, 34(3), 227-237.
Scott, M. T. y Manzanero, A. L. (2014). Diagnósticos erróneos de abuso sexual infantil.
Actualización en Neurociencia y Salud, 21, 3-9.
Köhnken, G. (2006). Anomalías de la conducta como indicares de abuso sexual. En T.
Fabian, C. Böhm, y J. Romero (Eds.), Nuevos caminos y conceptos en la
psicología jurídica (pp. 199-211). Berlín: Lit Verlag.
Loftus, E. F., y Davis, D. (2006). Recovered memories. Annual Review of Clinical
Psychology, 2, 469-498.
Manzanero, A. L. (1996). Evaluando el testimonio de menores testigos y víctimas de
abuso sexual. Anuario de Psicología Jurídica, 6, 13-34.
Manzanero, A. L. (2000). Credibilidad y exactitud de los recuerdos de menores víctimas
de agresiones sexuales. Anuario de Psicología Jurídica, 10, 49-67.
Manzanero, A. L. (2010). Memoria de Testigos: Obtención y valoración de la prueba
testifical. Madrid: Pirámide
Manzanero, A. L. y González, J. L. (2013). Avances en Psicología del Testimonio.
Santiago de Chile: Ediciones Jurídicas de Santiago.
Muñoz, J. M. (2013). La evaluación psicológica forense del daño psíquico: propuesta de
un protocolo de actuación pericial. Anuario de Psicología Jurídica, 23, 61-69.
Pendergrast, M. (1998). Victims of memory. Incest accusations and shattered lives.
London: Harper Collins Publishers.
Seto, M. C. y Lalumière, M. L. (2010). What is so special about male adolescent sexual
offending? A review and test of explanations through meta-analysis.
Psychological Bulletin, 136(4), 526-575.
Yapko, M. D. (1994). Suggestions of abuse. True and false memories of childhood
sexual trauma. New York: Simon & Schuster.
... También, se han encontrado casos falsos de abuso sexual infantil cuando hay un consumo excesivo de información no científica en los medios de comunicación o cuando los menores viven con padres hiperprotectores que los llevan a sentimientos de odio extremo contra el cónyuge acusado de agresor sexual por problemas familiares ajenos. Por lo que es necesario recurrir siempre a la evidencia recuperada de forma rigurosa, el conocimiento científico, las pruebas estandarizadas, evitar la revictimización y tener cautela para no corromper con preguntas, prejuicios y sugestiones la memoria de los menores para que realmente funcione su relato como una prueba testifical (Scott y Manzanero, 2014). ...
Book
Full-text available
El estudio exploratorio describe la violencia en el noviazgo y el embarazo con una muestra de 372 alumnas de tres escuelas secundarias técnicas (EST) en Ciudad Juárez. Se triangulan 372 cuestionarios con 15 entrevistas no estructuradas y 10 conversaciones informales para reflexionar sobre los proyectos para la incorporación de la perspectiva de género y los programas de educación sexual integral para la prevención del embarazo desde la defensa feminista de los derechos sexuales y reproductivos de las adolescentes mediante la intervención con psicoanálisis lacaniano, para desinscribir el hecho violento de la psique de tres adolescentes. El psicoanálisis con perspectiva de género permite intervenir con adolescentes desde la imposibilidad de la ciencia moderna, positivista y patriarcal para responder al malestar subjetivo, a los síntomas y al estrés postraumático por la exposición personal de cada una de las adolescentes a la violencia familiar, el abuso sexual, la violación o la violencia en el noviazgo. Asimismo, entender la inscripción de los discursos sobre la maternidad, el amor romántico y la pasividad en las adolescentes obliga a comprender los aportes del psicoanálisis freudiano sobre la sexualidad y las reflexiones de la relación sexual desde el psicoanálisis lacaniano. Además, los proyectos artísticos para las adolescencias toman en cuenta las corporalidades y miradas, las caricias, la voz y el movimiento. El arte desde la mirada de la terapia psicoanalítica representa una herramienta única, ideal y genuina para permitir que el sujeto del psicoanálisis salga del horror, del trauma, del tormento y de la pulsión de muerte. Dr. Carlos Sandino Gutiérrez Sandoval Profesor de educación secundaria Ciudad Juárez, Chih. 25 de agosto de 2021 Capítulos CAPÍTULO I Estudio de la violencia en el noviazgo y el embarazo no deseado en adolescentes CAPÍTULO II Situación de la violación, el abuso sexual y el embarazo no deseado en adolescentes en el estado de Chihuahua CAPÍTULO III Condición de vida de las niñas y adolescentes en Ciudad Juárez, Chihuahua CAPÍTULO IV Abordaje metodológico de la violencia en el noviazgo, la violación, el abuso sexual y el embarazo no deseado en adolescentes CAPÍTULO V Tres casos para reflexionar sobre la violencia en el noviazgo y el embarazo no deseado en adolescentes de Ciudad Juárez CAPÍTULO VI Propuesta sociocultural para promover los derechos de las adolescencias de 12 a 17 años en Ciudad Juárez CAPÍTULO VII Balance de los resultados
Article
Full-text available
Accuracy and credibility of the child sexual abuse victims' recalls. This paper analyses the main aspects of the credibility and accuracy of child sexual abuse victims’ statements. Firstly, previous researches on child credibility as witness in general and in sexual abuse cases in particular have been reviewed. Moreover, credibility assessment subjectivity has been analyzed together with the details considered as false statements indicators. False sexual abuse accusations and the hypothesis that can explain them have been considered. Finally, main researches on child accuracy and on child capacitation to witness have been analyzed regarding the most important factors that affect statement’s accuracy: susceptibility to suggestion, multiple retrieval and stress.
Article
Full-text available
The assessment of psychological damage is one of the most common demands to forensic psychologists by the different agents within the criminal legal system. According to the characteristics of the context of forensic evaluations and the data obtained from the study of psychopathology, the current paper attempts to address the main difficulties faced by the expert in the assessment of psychological damage, in order to help design the evaluation process of these reports. A format for the forensic evaluation of victims is also proposed.
Article
Full-text available
Los delitos sexuales contra menores generalmente tienen como característica prinicipal la ausencia de evidencias objetivas. En estos casos, las declaraciones de la víctima y el agresor suelen constituir la única prueba, por lo que un análisis de su credibilidad puede ser imprescindible. El análisis del contenido de las declaraciones del menor, basado en criterios que la investigación ha asociado a relatos reales de abuso sexual, parece ser la técnica más útil en estos casos. En el presente trabajo se analizan algunas cuestiones teóricas y prácticas relacionadas con este tipo de peritajes psicológicos. Child sexual abuse are usually charactericed by the lack of objective evidences. In these cases, child and offender’s allegations use to be the only evidence. Thus, statement credibilty analysis based on content criteria (which research have showed that are associated to real statements about sexual abuse) may be the more usefull technique. In the present study, theoretical and practical questions about this technique are analyzed.
Article
Full-text available
We tested special and general explanations of male adolescent sexual offending by conducting a meta-analysis of 59 independent studies comparing male adolescent sex offenders (n = 3,855) with male adolescent non-sex offenders (n = 13,393) on theoretically derived variables reflecting general delinquency risk factors (antisocial tendencies), childhood abuse, exposure to violence, family problems, interpersonal problems, sexuality, psychopathology, and cognitive abilities. The results did not support the notion that adolescent sexual offending can be parsimoniously explained as a simple manifestation of general antisocial tendencies. Adolescent sex offenders had much less extensive criminal histories, fewer antisocial peers, and fewer substance use problems compared with non-sex offenders. Special explanations suggesting a role for sexual abuse history, exposure to sexual violence, other abuse or neglect, social isolation, early exposure to sex or pornography, atypical sexual interests, anxiety, and low self-esteem received support. Explanations focusing on attitudes and beliefs about women or sexual offending, family communication problems or poor parent-child attachment, exposure to nonsexual violence, social incompetence, conventional sexual experience, and low intelligence were not supported. Ranked by effect size, the largest group difference was obtained for atypical sexual interests, followed by sexual abuse history, and, in turn, criminal history, antisocial associations, and substance abuse. We discuss the implications of the findings for theory development, as well as for the assessment, treatment, and prevention of adolescent sexual offending.
Article
Misinformation from therapists or books can provide a powerful formula for changing a person's entire belief system. That is what "Victims of Memory" is about—how perfectly normal people . . . could come to believe in such horrible delusions [such as being victims of incest], and how responsible therapists and critics can bring an end to this madness. . . . As an investigative journalist and scholar, [the author] has delved into the complicated social, cultural, and individual factors that lie behind the accusations. "Victims of Memory" [explores] a seemingly inexplicable phenomenon, one that will engage psychologists, sociologists, anthropologists and other scholars. (PsycINFO Database Record (c) 2012 APA, all rights reserved)
Suggestions of abuse. True and false memories of childhood sexual trauma
  • M D Yapko
Yapko, M. D. (1994). Suggestions of abuse. True and false memories of childhood sexual trauma. New York: Simon & Schuster.